Tema 16. Gestión Sanitaria
1. INTRODUCCIÓN: QUÉ SIGNIFICA GESTIONAR SANIDAD
La gestión sanitaria empieza cuando aceptas una realidad incómoda pero inevitable: las necesidades de salud son potencialmente ilimitadas y los recursos son finitos. Gestionar no consiste, por tanto, en «gastar menos», sino en decidir cómo convertir recursos humanos, tecnología, tiempo, conocimiento y presupuesto en la mayor ganancia de salud posible, sin perder de vista la equidad, la calidad, la seguridad y los derechos de la ciudadanía. Esa es la lógica que une todo este tema: desde la diferencia entre eficacia y efectividad hasta el Case-Mix, pasando por el Contrato Programa, el CMBD o el COAN.
Para un facultativo especialista el tema tiene una utilidad directa. Cada petición de una prueba, cada ingreso, cada estancia, cada procedimiento, cada decisión terapéutica y cada alta generan actividad clínica, consumo de recursos e información. La organización necesita convertir esa actividad heterogénea en datos comparables para saber qué población atiende, con qué complejidad, qué resultados obtiene y qué coste soporta. De ahí nacen los sistemas de información de gestión. InfoWEB explota y difunde resultados; la Base Poblacional de Salud (BPS) permite mirar longitudinalmente a las personas y su uso de recursos; el CMBD resume episodios asistenciales especializados; y COAN aproxima el consumo de recursos y los costes desde una lógica de contabilidad analítica.
La otra mitad del tema es conceptual. No puedes interpretar un indicador sin distinguir eficacia de efectividad, ni puedes decir que una alternativa es eficiente si no sabes qué resultado produce y a qué coste. Tampoco debes confundir financiación con provisión: un servicio puede financiarse públicamente y, en determinados supuestos, prestarse mediante una entidad vinculada o concertada. La Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía, mantiene como rasgos nucleares del SSPA el aseguramiento único y público, la financiación pública y el uso preferente de recursos sanitarios públicos.
Los exámenes oficiales confirman que el SAS no suele preguntar definiciones rebuscadas, sino diferencias finas entre conceptos próximos. En Anatomía Patológica se ha preguntado qué es la efectividad, qué mide el coste-utilidad, qué significa Case-Mix, qué expresa el índice casuístico por pesos GRD, cómo se financia el SSPA y si COAN es o no un sistema de información estatal. Son preguntas cortas, de elevada rentabilidad, porque una palabra cambia la respuesta.
2. EQUIDAD, EFICACIA, EFECTIVIDAD Y EFICIENCIA
Son cuatro términos aparentemente sencillos que se mezclan con facilidad. La manera más segura de separarlos es preguntar qué dimensión juzga cada uno. La equidad juzga la distribución; la eficacia y la efectividad juzgan resultados, pero en contextos distintos; la eficiencia juzga la relación entre resultados y recursos. Ninguno es sinónimo de calidad, aunque todos pueden formar parte de una valoración global de calidad y desempeño.
2.1. Equidad: igual necesidad, igual oportunidad de atención
La equidad sanitaria no equivale a dar exactamente lo mismo a todo el mundo. Ese sería un criterio de igualdad aritmética que puede resultar injusto si las necesidades son diferentes. Equidad horizontal significa tratar de forma equivalente necesidades equivalentes; equidad vertical admite respuestas diferentes cuando las necesidades son diferentes. En un sistema público, la equidad exige observar barreras geográficas, económicas, culturales, administrativas, de discapacidad, edad o vulnerabilidad social que puedan impedir un acceso efectivo.
La Ley de Salud de Andalucía sitúa entre sus principios la «universalización y equidad».
Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía, artículo 2.1.
La equidad tiene una dimensión de acceso y otra de resultado. Dos territorios pueden ofrecer formalmente la misma cartera y, sin embargo, presentar demoras, disponibilidad de profesionales o resultados muy distintos. Por eso la gestión contemporánea no se limita a contar actos: estratifica población, ajusta indicadores por riesgo, analiza variabilidad y busca desigualdades evitables. El Contrato Programa 2025 del SAS incorpora expresamente la accesibilidad y los resultados en salud como perspectivas estratégicas.
2.2. Eficacia: ¿puede funcionar en condiciones ideales?
La eficacia describe la capacidad de una intervención para producir el efecto deseado en condiciones controladas o ideales. El ejemplo típico es el ensayo clínico con criterios de inclusión definidos, seguimiento estrecho, adherencia elevada y protocolo homogéneo. La eficacia responde a una pregunta de potencial: si la intervención se aplica en condiciones óptimas a la población adecuada, ¿produce el beneficio esperado?
No debes convertir «ideal» en «irreal». Un ensayo clínico puede ser pragmático y aproximarse a la práctica, y un estudio observacional puede estar muy protocolizado. La distinción es conceptual: eficacia prioriza la capacidad intrínseca bajo condiciones favorables para demostrar el efecto; efectividad mira qué ocurre al incorporarla al entorno asistencial cotidiano.
2.3. Efectividad: ¿funciona en la práctica real?
La efectividad es el grado en que una intervención produce un resultado beneficioso en las condiciones reales de la práctica habitual. Aquí entran la heterogeneidad de pacientes, la comorbilidad, la adherencia imperfecta, la variabilidad profesional, las limitaciones organizativas y los circuitos reales. Es posible que una intervención sea muy eficaz y tenga una efectividad menor cuando pasa de un ensayo a la práctica.
2.4. Eficiencia: resultados en relación con recursos
La eficiencia incorpora el coste o, en sentido amplio, los recursos consumidos. Una actuación es más eficiente cuando obtiene un resultado igual o mejor con menos recursos, o cuando con un incremento de recursos proporciona una ganancia de resultados que compensa ese incremento conforme al criterio de decisión utilizado. Por ello, «barato» no equivale a eficiente. Una opción muy barata pero inefectiva puede ser claramente ineficiente; otra más cara puede ser eficiente si produce una ganancia adicional relevante a un coste incremental aceptable.
Conviene distinguir dos sentidos clásicos. La eficiencia técnica persigue producir el máximo resultado con una dotación dada o utilizar el mínimo recurso para un resultado determinado. La eficiencia asignativa pregunta si los recursos se distribuyen entre alternativas de forma que maximicen el bienestar o la salud de la población. En sanidad pública, además, la eficiencia debe convivir con criterios de equidad: maximizar AVAC sin considerar quién recibe la ganancia puede entrar en tensión con prioridades sociales legítimas.
La ley exige la «utilización eficaz y eficiente de los recursos sanitarios».
Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía, artículo 2.12.
| Concepto | Pregunta que responde | Contexto típico | Trampa frecuente |
|---|---|---|---|
| Equidad | ¿Se distribuyen oportunidades y recursos según necesidad? | Acceso, territorios, grupos vulnerables | Confundir equidad con dar exactamente lo mismo |
| Eficacia | ¿Puede producir el efecto en condiciones óptimas? | Ensayo controlado | Llamarla «efectividad» por el mero hecho de medir resultados |
| Efectividad | ¿Qué beneficio produce en condiciones reales? | Práctica clínica habitual | Asociarla al coste |
| Eficiencia | ¿Qué resultados se obtienen por los recursos utilizados? | Gestión y evaluación económica | Identificarla con «lo más barato» |
3. EVALUACIÓN ECONÓMICA DE INTERVENCIONES SANITARIAS
La evaluación económica compara alternativas considerando sus costes y sus consecuencias. El punto de partida no es «cuánto cuesta un tratamiento», sino qué decisión debe tomarse entre alternativas relevantes. Una evaluación completa compara al menos dos opciones y relaciona diferencias de coste con diferencias de resultado. Si solo se describen costes sin comparar consecuencias, o solo resultados sin costes, estamos ante una evaluación parcial.
El concepto rector es el coste de oportunidad: dedicar recursos a una intervención implica renunciar al beneficio que esos mismos recursos podrían generar en otra alternativa. En un presupuesto sanitario limitado, toda decisión tiene un coste de oportunidad, aunque no aparezca en una factura. La evaluación económica intenta hacer visible esa renuncia y ayudar a elegir de manera consistente.
3.1. Costes: qué se incluye depende de la perspectiva
Antes de calcular hay que fijar la perspectiva. Desde la perspectiva del sistema sanitario interesan costes sanitarios directos: personal, medicamentos, pruebas, hospitalización, dispositivos o consultas. Desde una perspectiva social pueden incorporarse además costes no sanitarios y pérdidas de productividad. La elección de perspectiva cambia el resultado, por lo que debe declararse y justificarse.
También importa el horizonte temporal. Una intervención preventiva puede tener coste inmediato y beneficio años después. Cuando los costes y efectos se distribuyen a lo largo de periodos extensos, el análisis económico suele aplicar descuento para expresar valores futuros en términos comparables con el presente. Además, debido a la incertidumbre, es habitual realizar análisis de sensibilidad para comprobar cómo cambia la conclusión al variar parámetros relevantes.
3.2. Análisis de minimización de costes
El análisis de minimización de costes solo es apropiado cuando las alternativas han demostrado resultados equivalentes en las dimensiones relevantes. Si la eficacia o efectividad no es equivalente, no puedes reducir la decisión a elegir la opción más barata, porque estarías ignorando diferencias de resultados. Esta condición de equivalencia es la clave de examen.
En la práctica moderna se utiliza con prudencia precisamente porque demostrar equivalencia clínica suficiente puede ser difícil. No basta con que un estudio no encuentre una diferencia estadísticamente significativa; ausencia de evidencia de diferencia no equivale automáticamente a evidencia de equivalencia.
3.3. Análisis coste-efectividad
El coste-efectividad expresa los resultados en unidades naturales: muertes evitadas, años de vida ganados, crisis evitadas, casos detectados, días libres de síntomas, ingresos evitados o cualquier medida clínica pertinente. Su fortaleza es la interpretación clínica directa. Su limitación aparece al comparar intervenciones con resultados expresados en unidades distintas.
Cuando una alternativa es más costosa y también más efectiva, se utiliza el cociente coste-efectividad incremental —ICER por sus siglas inglesas—: diferencia de costes dividida entre diferencia de efectos. El calificativo incremental es esencial. No interesa el coste medio por resultado de cada alternativa por separado, sino cuánto cuesta obtener la ganancia adicional al pasar de una a otra. Si una intervención cuesta más y produce menos beneficio, está dominada y, en principio, no necesita un ICER para ser descartada.
3.4. Análisis coste-utilidad y AVAC/QALY
El coste-utilidad es un caso particular de coste-efectividad en el que el resultado incorpora simultáneamente cantidad y calidad de vida. Su unidad paradigmática es el AVAC —año de vida ajustado por calidad—, equivalente al QALY en inglés. De forma simplificada, un año vivido con una calidad ponderada como 1 aporta un AVAC; dos años con utilidad 0,5 aportarían también un AVAC. Las utilidades reflejan preferencias por estados de salud y suelen situarse en una escala donde 1 representa salud plena y 0 un estado equivalente a muerte, aunque determinados estados pueden valorarse por debajo de 0.
El coste-utilidad permite comparar áreas clínicas muy diferentes porque usa una medida común de resultado. Pero no convierte la decisión en una fórmula puramente técnica: qué umbral se acepta, cómo se pondera la gravedad, qué impacto presupuestario existe o qué consideraciones de equidad se aplican son decisiones de política sanitaria. No debes memorizar un supuesto «umbral legal español» universal, porque no existe una cifra única establecida por ley para toda decisión del SNS.
3.5. Análisis coste-beneficio
En el coste-beneficio, tanto los costes como los beneficios se expresan en unidades monetarias. Esto permite estimar beneficio neto o razón beneficio/coste y comparar programas de sectores distintos. Su dificultad principal es asignar un valor monetario a resultados en salud, algo metodológicamente posible mediante distintas técnicas, pero ética y socialmente sensible.
3.6. Análisis de coste-consecuencias e impacto presupuestario
El análisis de coste-consecuencias presenta por separado varios resultados y costes sin agregarlos en una única razón. Puede ser útil para decisiones complejas, pero deja al decisor la ponderación final. El análisis de impacto presupuestario, por su parte, responde a una pregunta diferente de la eficiencia: ¿qué efecto tendrá la adopción de una tecnología sobre el presupuesto real durante un horizonte determinado? Una intervención puede ser coste-efectiva y, sin embargo, tener un impacto presupuestario difícil de absorber si la población candidata es muy grande.
| Tipo de evaluación | Medida de resultados | Pregunta central |
|---|---|---|
| Minimización de costes | Resultados equivalentes | ¿Cuál cuesta menos si el resultado es equivalente? |
| Coste-efectividad | Unidades naturales | ¿Cuánto cuesta obtener una unidad clínica adicional? |
| Coste-utilidad | AVAC/QALY | ¿Cuánto cuesta ganar un año de vida ajustado por calidad? |
| Coste-beneficio | Unidades monetarias | ¿Los beneficios monetizados superan a los costes? |
| Impacto presupuestario | Gasto esperado | ¿Puede asumirse la incorporación con el presupuesto disponible? |
4. FINANCIACIÓN, GESTIÓN Y PROVISIÓN: TRES PLANOS DISTINTOS
Un error muy frecuente consiste en usar como sinónimos financiar, gestionar y proveer servicios sanitarios. Son funciones relacionadas, pero analíticamente diferentes. Separarlas ayuda a entender la arquitectura del SSPA y evita errores de examen.
4.1. Financiación: de dónde proceden los recursos
La financiación responde a la pregunta «¿de dónde sale el dinero que permite sostener las prestaciones?». La Ley 2/1998 caracteriza al SSPA por su financiación pública. El artículo 80 concreta fuentes fundamentales: recursos derivados de la participación de Andalucía en los Presupuestos del Estado destinados a servicios y prestaciones sanitarias, rendimientos de tributos cedidos y recursos asignados con cargo a los Presupuestos de la Junta de Andalucía, además de otras fuentes que la propia ley enumera.
El SSPA tiene como característica fundamental la «financiación pública del Sistema».
Ley 2/1998, de 15 de junio, artículo 44.2.b.
4.2. Gestión: transformar recursos en decisiones organizativas
Gestionar significa planificar, asignar recursos, organizar procesos, establecer objetivos, medir resultados, corregir desviaciones y rendir cuentas. La gestión puede existir en múltiples niveles: macro —política sanitaria y asignación global—, meso —hospitales, distritos, áreas de gestión sanitaria— y micro —servicios, unidades y decisiones clínicas con impacto en recursos—. Para el facultativo, la gestión clínica conecta este plano organizativo con la práctica asistencial: decisiones clínicas agregadas determinan gran parte del consumo de recursos.
Un buen sistema de gestión necesita información accionable. Si solo sabemos el gasto total de un hospital, no sabemos dónde se produce ni con qué actividad se relaciona. Si solo contamos altas, no sabemos su complejidad. Si conocemos diagnósticos y procedimientos pero no los vinculamos a episodios y recursos, tampoco podemos interpretar eficiencia. Por eso aparecen CMBD, GRD, Case-Mix, COAN y los cuadros de mando.
4.3. Provisión: quién presta materialmente la asistencia
La provisión responde a «¿quién produce y entrega el servicio sanitario?». En Andalucía, el SAS es el principal proveedor público, junto con otros recursos del SSPA. La Ley de Salud de Andalucía establece el uso preferente de recursos sanitarios públicos, pero contempla instrumentos de colaboración con iniciativa privada mediante convenios singulares de vinculación y conciertos sanitarios. Por tanto, financiación pública no implica que absolutamente toda prestación deba ser producida por un proveedor de titularidad pública.
Este matiz es importante. Una actividad concertada puede seguir financiándose públicamente y formar parte de la respuesta del sistema público, dentro del marco legal correspondiente. A la inversa, una entidad pública puede generar ingresos por determinadas actividades o cargos a terceros sin dejar de ser pública. No confundas titularidad, fuente de financiación y forma de provisión.
4.4. Aseguramiento y asignación
Entre financiación y provisión existe además la función de aseguramiento: definir población protegida, cartera, condiciones de acceso y garantía de cobertura. En el SSPA, la Consejería ejerce funciones de autoridad sanitaria, planificación, aseguramiento, financiación y asignación de recursos, mientras el SAS desarrolla principalmente funciones de gestión y provisión de la asistencia a través de sus centros y servicios.
La asignación presupuestaria no equivale a coste. El presupuesto autoriza y limita gasto conforme a una clasificación económica y orgánica; la contabilidad analítica busca imputar consumos a centros de responsabilidad, actividades y procesos para conocer cuánto cuesta producir. Esta distinción será esencial al llegar a COAN.
| Función | Pregunta | Ejemplo |
|---|---|---|
| Financiación | ¿De dónde proceden los recursos? | Presupuestos y recursos públicos |
| Aseguramiento | ¿A quién y qué se cubre? | Población protegida y cartera |
| Gestión | ¿Cómo se organizan y asignan los recursos? | Objetivos, presupuesto, indicadores |
| Provisión | ¿Quién presta el servicio? | Centros SAS o recursos vinculados/concertados |
5. EL CONTRATO PROGRAMA DEL SAS CON SUS CENTROS
El Contrato Programa es uno de los instrumentos más característicos de dirección por objetivos en el SAS. Su función es traducir prioridades estratégicas en objetivos operativos, metas, indicadores y compromisos para Hospitales, Distritos y Áreas de Gestión Sanitaria. No es un contrato mercantil entre sujetos independientes, sino un instrumento de gestión y compromiso dentro de la organización sanitaria pública.
La página oficial del SAS mantiene una serie histórica de contratos programa y, a fecha de actualización de este tema —agosto de 2026—, el último Contrato Programa de centros publicado es el de 2025, cuya versión oficial figura actualizada el 23 de enero de 2026. Este detalle de vigencia importa porque la convocatoria extraordinaria 2022 preguntó por el Contrato Programa 2023, cuyas perspectivas no son idénticas a las del documento 2025. El opositor debe aprender la lógica del instrumento y, al estudiar datos concretos, usar la versión actual publicada.
5.1. Qué hace el Contrato Programa 2025
El documento 2025 se define como herramienta estratégica y operativa que establece prioridades de actividad, objetivos y asignación de recursos, dentro de un compromiso conjunto entre la Dirección Gerencia del SAS y los centros. La estructura general gira alrededor de tres perspectivas que además tienen ponderación en la valoración global:
| Perspectiva 2025 | Peso | Qué intenta dirigir |
|---|---|---|
| Accesibilidad | 30% | Demoras, disponibilidad, acceso a AP, cirugía, consultas, pruebas y urgencias |
| Resultados en salud | 20% | Calidad, seguridad, prevención, cribados, vacunación y resultados ajustados |
| Eficiencia | 50% | Eficiencia económica, asistencial, uso de recursos, farmacia, COAN y otros objetivos |
La perspectiva de eficiencia no se limita a «no gastar». Incluye el cumplimiento presupuestario, el consumo farmacéutico, los ingresos por cargo a terceros, la calidad de la información COAN, el uso de estancias ajustado a casuística, reingresos, estancia preoperatoria, capacidad resolutiva ambulatoria, retornos a urgencias, polimedicación y otros indicadores. Es decir, integra eficiencia económica y eficiencia asistencial.
En accesibilidad, el documento usa indicadores con definición operacional: objetivo, meta, cálculo, periodicidad, centros evaluados, fuente de información, unidad informante y método de evaluación. Esta arquitectura es muy importante: un indicador de gestión serio no es solo un nombre; necesita una definición reproducible, una fuente y una regla de evaluación.
5.2. Por qué la pregunta oficial de 2022 puede engañarte hoy
Ésta es una de las mejores demostraciones de por qué los temas de gestión deben cerrar con un bloque de vigencia. Los exámenes oficiales son una fuente excelente para detectar qué se pregunta, pero no convierten en eternas las versiones de planes, estrategias o contratos programa. La formulación del examen de 2022 debe estudiarse como antecedente; la preparación actual debe anclarse en el último documento oficial disponible.
5.3. Contrato Programa y Acuerdo de Gestión
En el tronco común FEA conviene no confundir el Contrato Programa con el Acuerdo de Gestión, que se desarrolla con mayor detalle en el Tema 17. El primero establece compromisos y objetivos de centros; el segundo desciende al nivel de las Unidades de Gestión Clínica y fija objetivos y compromisos anuales de cada unidad. Comparten la lógica de dirección por objetivos, pero su nivel organizativo es diferente.
6. INDICADORES SANITARIOS PARA LA GESTIÓN
Un indicador es una medida que resume un fenómeno relevante y permite observarlo de manera repetida. En gestión sanitaria interesa que sea válido, fiable, sensible al cambio, interpretable, factible y accionable. Un indicador que no puede modificarse mediante ninguna decisión de gestión puede ser descriptivamente interesante, pero tendrá menor utilidad como instrumento operativo.
6.1. Numerador, denominador y población de referencia
La primera disciplina al leer un indicador es identificar su numerador y denominador. Un porcentaje de reingresos, una tasa de mortalidad, una cobertura de vacunación o una tasa de reclamaciones tienen poblaciones de referencia distintas. Cambiar el denominador cambia el significado. También hay que comprobar período, exclusiones, fuente, unidad de análisis y si la medida es cruda o está ajustada.
Las tasas incorporan una dimensión temporal y una población en riesgo; las proporciones expresan una parte sobre un total; las razones comparan magnitudes que no tienen necesariamente relación parte-total. En documentos de gestión se usa con frecuencia el término «tasa» de manera amplia, pero para interpretar correctamente conviene reconocer la estructura matemática.
6.2. Indicadores de estructura, proceso y resultado
La clasificación de Donabedian sigue siendo útil. Los indicadores de estructura describen recursos y condiciones: dotación, tecnología, disponibilidad o capacidad. Los de proceso miden lo que se hace: cumplimiento de una práctica, tiempo de respuesta, porcentaje de pacientes que reciben una intervención. Los de resultado observan efectos sobre salud, seguridad, funcionalidad, experiencia o mortalidad.
Un buen cuadro de mando no debe quedarse en un único nivel. Una mortalidad elevada puede deberse a peor calidad, pero también a mayor complejidad de pacientes, codificación distinta o factores poblacionales. Por ello los indicadores de resultado suelen necesitar ajuste por riesgo o comparación con estándares. El Contrato Programa 2025 incluye razones estandarizadas de mortalidad e ingresos y otros indicadores ajustados.
6.3. Indicadores de actividad y utilización
Número de altas, consultas, intervenciones, sesiones de hospital de día, urgencias o estancias son indicadores de actividad. Son necesarios para conocer volumen, pero actividad no es resultado. Aumentar actos no garantiza mayor salud; puede reflejar necesidad, accesibilidad o, por el contrario, duplicidad e ineficiencia. La gestión madura combina actividad con resultados, calidad y coste.
Los indicadores de utilización relacionan actividad con población o con casuística. El índice de utilización de estancias, por ejemplo, compara estancias observadas con las esperadas según un estándar y ajustadas a la casuística. Permite aproximarse al uso relativo del recurso cama sin confundir un hospital que trata casos complejos con otro de menor complejidad.
6.4. Indicadores de eficiencia y coste
Coste por alta, coste por proceso, consumo farmacéutico, desviación presupuestaria, estancia media ajustada o productividad pueden aportar información de eficiencia. Ninguno debe interpretarse aislado. Un coste por alta superior puede deberse a peor eficiencia, pero también a una casuística más compleja. El Case-Mix y los pesos GRD son precisamente herramientas para contextualizar estas diferencias.
6.5. Ajuste, estandarización y benchmarking
Comparar centros exige asegurar comparabilidad. La estandarización ajusta diferencias de estructura poblacional o riesgo. El benchmarking compara desempeño con referentes y busca aprender de las mejores prácticas, no solo construir rankings. La comparación debe considerar calidad del dato, definición idéntica del indicador y diferencias legítimas de cartera o complejidad.
Todo indicador está expuesto a gaming o comportamiento adaptativo: si se incentiva una cifra sin vigilar el sistema completo, la organización puede optimizar el indicador y no el objetivo real. Por eso se combinan múltiples medidas y se audita la calidad de la información. El Contrato Programa 2025, por ejemplo, incluye explícitamente un objetivo de cumplimiento de criterios de calidad COAN.
7. INFOWEB: EXPLOTACIÓN Y DIFUSIÓN DE INFORMACIÓN DE GESTIÓN
InfoWEB es una plataforma del SAS para difundir resultados obtenidos de la explotación de distintos sistemas de información. La descripción oficial actual la sitúa bajo el ámbito de gobierno del dato y señala que integra información relativa a Contrato Programa, listas de espera quirúrgica, consultas y pruebas, indicadores de Atención Primaria, CMBD, BPS, indicadores generales del SSPA, vacunación, cribados y distintos planes y estrategias.
El punto conceptual más importante es que InfoWEB no debe imaginarse como la historia clínica de un paciente ni como el sistema fuente donde nace cada dato. Es, ante todo, una capa de explotación, consulta y difusión de información. Recibe resultados derivados de sistemas de actividad y gestión y los presenta para seguimiento, análisis y toma de decisiones.
7.1. De dato operativo a información de gestión
En un sistema sanitario, la información recorre varias capas. Primero se produce el dato operacional: una cita, un alta, un diagnóstico codificado, una intervención, un consumo. Después se valida, transforma y agrega. Finalmente se construyen indicadores y cuadros de mando. InfoWEB se sitúa en esta fase de explotación, por lo que su valor depende de la calidad de los sistemas fuente y de reglas de cálculo estables.
El Contrato Programa 2025 permite ver esta relación de forma concreta. En sus fichas de indicadores se especifican fuentes de información y, en determinados casos, se indica la ruta de consulta en InfoWEB. Esto convierte la plataforma en un instrumento de seguimiento de objetivos, no en un repositorio abstracto.
7.2. Qué debes recordar
- Es una plataforma de explotación y difusión de resultados.
- Integra información procedente de múltiples sistemas y áreas.
- Da soporte al seguimiento de gestión, incluida información del Contrato Programa.
- No sustituye al CMBD, BPS o COAN: los consulta o explota en determinados ámbitos.
- El acceso está orientado a profesionales autorizados y la propia aplicación gestiona altas y credenciales.
8. BASE POBLACIONAL DE SALUD DE ANDALUCÍA
La Base Poblacional de Salud (BPS) es un sistema de información sanitaria que recoge datos clínicos y de utilización de recursos de las personas que reciben asistencia en el SAS. Su rasgo distintivo es la visión poblacional y longitudinal: no se limita a describir un episodio concreto, sino que permite seguir información agregada a lo largo del tiempo y estudiar patrones de salud y uso de servicios.
La página oficial del SAS destaca varias utilidades: estimar el estado de salud de la población, analizar el comportamiento de las personas usuarias respecto a los servicios, estratificar la población para orientar la prestación, realizar estudios longitudinales, estimar incidencia de patologías, efectuar proyecciones de necesidades y analizar eficiencia distributiva y uso de recursos por proveedores.
8.1. Estratificación poblacional
Estratificar significa ordenar la población en grupos con diferente nivel de riesgo o necesidad para adaptar intensidad y tipo de intervención. En cronicidad, por ejemplo, una pirámide de riesgo permite diferenciar población sana o de bajo riesgo, pacientes con enfermedad crónica estable, pacientes de mayor complejidad y grupos con necesidades muy intensivas. La utilidad de la BPS no es etiquetar por etiquetar, sino orientar recursos de forma anticipatoria.
La estratificación se relaciona directamente con equidad y eficiencia. Si identificas grupos con alta necesidad y bajo uso por barreras de acceso, puedes corregir inequidades. Si detectas una concentración de utilización potencialmente evitable, puedes diseñar intervenciones proactivas. El objetivo es pasar de una gestión reactiva basada solo en demanda a una gestión poblacional basada en necesidad y riesgo.
8.2. Estudios longitudinales e incidencia
El carácter longitudinal permite observar secuencias temporales: aparición de enfermedad, uso de atención primaria, urgencias, ingresos, consumo de recursos y resultados. A diferencia de un corte transversal, el seguimiento temporal permite estimar incidencia y analizar trayectorias asistenciales. Esto es especialmente relevante en evaluación de políticas y planificación de recursos.
8.3. BPS frente a CMBD
La diferencia de examen más útil es sencilla: BPS mira a la persona y la población a lo largo del tiempo; CMBD resume episodios de atención especializada. Ambos pueden cruzarse o alimentar análisis comunes, pero su unidad conceptual es diferente. El CMBD es excelente para casuística hospitalaria y GRD; la BPS es más adecuada para visión longitudinal, estratificación y utilización acumulada de recursos.
| Dimensión | BPS | CMBD |
|---|---|---|
| Unidad conceptual | Persona/población | Episodio asistencial especializado |
| Perspectiva | Longitudinal | Episódica |
| Uso fuerte | Estratificación, incidencia, uso de recursos | Casuística, actividad, diagnósticos/procedimientos, GRD |
| Pregunta típica | ¿Qué necesidades y trayectorias tiene la población? | ¿Qué ocurrió en este episodio y con qué complejidad? |
9. CMBD DE ANDALUCÍA Y RAE-CMBD ESTATAL
El Conjunto Mínimo Básico de Datos de Andalucía (CMBD Andalucía) es un registro administrativo que contiene variables clínicas, demográficas y administrativas que resumen lo ocurrido a un usuario en un episodio de asistencia. Aporta información sobre la persona, el centro y unidad que la atienden y el proceso asistencial. Es una de las fuentes fundamentales para analizar actividad hospitalaria, casuística, resultados y utilización.
En Andalucía, la documentación vigente disponible en la web del SAS incluye el Manual de instrucciones del CMBD 2025, que regula los CMBD de los hospitales del SSPA y define sus variables. La web publica además estadísticas por GRD y hospital y los informes anuales de indicadores por servicio/unidad y hospital.
9.1. Del CMBD tradicional al RAE-CMBD estatal
En el ámbito estatal, el Real Decreto 69/2015, de 6 de febrero, regula el Registro de Actividad de Atención Sanitaria Especializada (RAE-CMBD). Esta norma amplió el enfoque histórico del CMBD hospitalario e integra distintos ámbitos de atención especializada. Su ámbito incluye hospitales y centros ambulatorios especializados, públicos y privados, y abarca hospitalización, hospitalización a domicilio, hospital de día médico, cirugía ambulatoria, procedimientos ambulatorios de especial complejidad y urgencias.
El registro abarca «hospitalización» y diversas modalidades asistenciales ambulatorias y urgentes.
Real Decreto 69/2015, de 6 de febrero, artículo 3.
Esta evolución es importante porque en los exámenes todavía se usa de forma habitual «CMBD», y el propio temario FEA mantiene esa denominación, pero el opositor debe conocer que el marco estatal actual es el RAE-CMBD. No se trata de borrar el término CMBD andaluz: el SAS mantiene su sistema y manuales propios dentro del marco de información especializada.
9.2. Variables clínicas y codificación
El valor del CMBD depende de una codificación clínica fiable. Diagnósticos y procedimientos se codifican con la CIE-10-ES en el ámbito correspondiente. La codificación convierte narrativas clínicas en categorías normalizadas que luego permiten agrupar episodios, construir GRD y comparar casuística. Un diagnóstico principal mal seleccionado o un procedimiento no codificado puede alterar la asignación del GRD, el peso, los indicadores y la interpretación de complejidad.
9.3. Calidad del dato
El CMBD no es una copia completa de la historia clínica: es un conjunto estructurado de variables. Por ello necesita reglas de cumplimentación, controles de consistencia y auditoría. La calidad se evalúa en dimensiones como exhaustividad, validez, concordancia, oportunidad y consistencia. Si la codificación es pobre, el Case-Mix resultará artificialmente bajo y la comparación entre centros será injusta.
9.4. Qué se publica a partir del CMBD
El SAS publica estadísticas de altas por GRD y hospital, así como indicadores por servicio/unidad y hospital. Entre estos últimos aparecen número de altas, estancia media, índice de utilización de estancias, índice casuístico, media de diagnósticos y media de procedimientos. Ésta es la conexión directa entre CMBD y gestión: el registro no se queda en archivo administrativo; se transforma en indicadores de producto y utilización.
10. CONTABILIDAD ANALÍTICA DE GESTIÓN: COAN-SSPA
COAN-SSPA es el sistema de contabilidad analítica del SSPA/SAS. La descripción oficial actual lo presenta como un sistema integral en el que se miden actividades asistenciales y se registra de forma detallada el consumo de recursos humanos y materiales. A partir de esta información se pueden conocer costes de procesos asistenciales desde perspectivas estructurales y funcionales.
La palabra clave es analítica. La contabilidad presupuestaria y financiera responde a preguntas de autorización, ejecución y naturaleza del gasto; la contabilidad analítica intenta saber dónde y para qué se consumen los recursos. Para la gestión clínica interesa poder aproximar el coste de centros de responsabilidad, actividades y procesos, no solo conocer cuánto se gastó globalmente en un capítulo presupuestario.
10.1. Costes directos e indirectos
Los costes directos pueden asignarse de manera razonablemente inmediata a un centro, actividad o proceso: determinados consumos, personal adscrito o material específico. Los indirectos corresponden a servicios de soporte compartidos —mantenimiento, limpieza, energía, administración, etc.— y requieren criterios de reparto. La elección de inductores de coste adecuados es crucial para evitar imputaciones arbitrarias.
La contabilidad analítica suele organizarse por centros de responsabilidad y estructuras de cuentas. Las publicaciones del SAS de 2025 actualizan tanto la estructura de cuentas COAN como la estructura de centros, lo que demuestra que este sistema no es una reliquia histórica: permanece operativo y actualizado.
10.2. COAN e INFORCOAN
Además de COAN, el SAS dispone de INFORCOAN, aplicación web orientada a consultar información generada por las aplicaciones COAN para distintos ejercicios presupuestarios. En examen interesa no confundir el sistema de generación/contabilidad analítica con su herramienta de consulta y explotación.
La página de ayudaDIGITAL muestra además que COAN-SSPA sigue evolucionando tecnológicamente: en junio de 2026 se encontraba en producción la versión 2.6.0. Esta evidencia de actualidad es útil para desmontar una idea equivocada que puede surgir de exámenes antiguos: COAN no es un sistema desaparecido.
10.3. COAN no es un sistema estatal
10.4. COAN dentro del Contrato Programa
El Contrato Programa 2025 incorpora un indicador específico de cumplimiento de criterios de calidad COAN dentro de la perspectiva de eficiencia económica. La meta exige cumplimentación mensual en plazo y conforme a criterios de calidad. Esto resume una idea de gestión moderna: no basta con tener un sistema de costes; la información debe ser oportuna y fiable para poder utilizarla en decisiones.
11. PRODUCTO SANITARIO, GRD Y CASE-MIX
Medir producción sanitaria es más difícil que contar objetos fabricados. Un alta por una intervención simple y un alta tras semanas de cuidados complejos cuentan ambas como «una alta», pero no representan el mismo producto ni consumen recursos equivalentes. El concepto de producto sanitario intenta describir de forma comparable qué produce la organización a partir de la atención prestada.
11.1. Producto intermedio y producto final
Pueden considerarse productos intermedios las pruebas, consultas, procedimientos, sesiones o estancias que forman parte del proceso asistencial. El producto final hospitalario se aproxima tradicionalmente al episodio de alta caracterizado por su casuística. Para comparar producción hospitalaria necesitamos sistemas de clasificación de pacientes que agrupen episodios clínicamente coherentes y con consumo de recursos semejante.
11.2. GRD: Grupos Relacionados por el Diagnóstico
Los GRD son sistemas de clasificación de pacientes que asignan episodios a grupos a partir de información clínica y administrativa. Utilizan variables como diagnóstico principal, diagnósticos secundarios, procedimientos, edad, sexo, circunstancias del alta y otras variables según el agrupador. El objetivo es obtener grupos suficientemente homogéneos en términos clínicos y de utilización de recursos.
Cada GRD puede asociarse a un peso relativo, que expresa su consumo esperado de recursos en relación con un estándar. Un peso mayor que 1 indica, en términos relativos, un consumo esperado superior al episodio medio del estándar; menor que 1, inferior. Los pesos permiten agregar actividad heterogénea en «puntos GRD» y calcular índices de complejidad.
11.3. Case-Mix: la mezcla de casos
Case-Mix o casuística es la composición de pacientes atendidos según sus características clínicas y de consumo de recursos. No es un único diagnóstico ni el «caso prototipo». Describe la mezcla de tipos de pacientes que condiciona la producción de un hospital o servicio. Un centro terciario con trasplantes, politrauma y alta complejidad tendrá una casuística distinta de un hospital de menor cartera.
11.4. Índice casuístico o índice Case-Mix
El índice casuístico basado en pesos GRD expresa la complejidad media de las altas en términos del consumo de recursos esperado. De forma conceptual, es el promedio ponderado de los pesos relativos de los GRD atendidos. Si el índice es 1,20, la casuística consume en promedio más recursos que el estándar de referencia; si es 0,80, menos, siempre dentro de la lógica del sistema de pesos utilizado.
11.5. Índice de utilización de estancias
El índice de utilización de estancias compara el uso observado con el esperado para una casuística determinada. Un valor por encima de 1 sugiere más estancias que el estándar ajustado y por debajo de 1, menos, aunque la interpretación debe considerar calidad, reingresos, mortalidad, disponibilidad sociosanitaria y otros factores. Reducir estancia sin vigilar resultados podría trasladar costes o aumentar reingresos.
El Contrato Programa 2025 utiliza un indicador de adecuación de estancias «en función de la casuística atendida», mostrando cómo un concepto aparentemente académico entra directamente en la evaluación de eficiencia asistencial del SAS.
11.6. Por qué Case-Mix es imprescindible para comparar costes
Supón dos servicios con coste medio por alta de 4.000 y 6.000 euros. Sin ajustar por casuística, parecería más eficiente el primero. Pero si el segundo tiene un índice Case-Mix muy superior, el mayor coste puede reflejar pacientes que consumen legítimamente más recursos. La comparación correcta necesita coste + actividad + complejidad + resultados. El Case-Mix no elimina todas las diferencias, pero evita comparar como equivalentes productos que no lo son.
| Concepto | Qué representa | No confundir con |
|---|---|---|
| GRD | Grupo de episodios clínicamente/recursos comparables | Un diagnóstico aislado |
| Peso GRD | Consumo relativo esperado de recursos | Coste exacto en euros de un paciente |
| Case-Mix | Mezcla o casuística de pacientes atendidos | Estancia media |
| Índice casuístico | Complejidad media según pesos | Severidad clínica pura |
| IUE | Uso observado de estancias frente a esperado | Índice de complejidad |
12. CIE Y CIAP: CLASIFICAR PARA PODER COMPARAR
Una clasificación sanitaria convierte lenguaje clínico diverso en categorías normalizadas. Sin clasificación, cada profesional podría describir un mismo problema de forma distinta y sería muy difícil agregar actividad, comparar centros o producir estadísticas. En este tema debes diferenciar especialmente la CIE, eje de codificación de enfermedades y procedimientos en atención especializada, de la CIAP, diseñada para Atención Primaria.
12.1. CIE: Clasificación Internacional de Enfermedades
La CIE es una clasificación de referencia de la Organización Mundial de la Salud. En España, para el sistema de información de atención especializada se utiliza la CIE-10-ES, adaptación española con modificación clínica para diagnósticos y un sistema de clasificación de procedimientos. El Ministerio de Sanidad mantiene la herramienta eCIEMaps.
A agosto de 2026, eCIEMaps muestra la 6.ª edición de CIE-10-ES, enero de 2026, tanto para diagnósticos como para procedimientos. Ésta es la versión que debe figurar en el bloque de vigencia del tema. La existencia de ICD-11 a nivel OMS no significa que el sistema español haya sustituido automáticamente CIE-10-ES en la codificación del RAE-CMBD; para el opositor del SAS, la referencia operativa actual sigue siendo CIE-10-ES.
12.2. Diagnósticos y procedimientos
La CIE-10-ES Diagnósticos codifica enfermedades, lesiones, síntomas y otros estados relevantes. La CIE-10-ES Procedimientos utiliza una estructura alfanumérica específica para procedimientos hospitalarios. Conviene no confundir esta clasificación de procedimientos con la terminología clínica de la historia o con nomenclaturas de facturación. Su objetivo principal es normalización estadística y de información asistencial.
12.3. CIAP-2: Clasificación Internacional de Atención Primaria
La CIAP-2 —ICPC-2 en inglés— es una clasificación relacionada con la familia de clasificaciones de la OMS y está orientada a Medicina de Familia y Atención Primaria. Su fortaleza es que no se limita al diagnóstico: permite codificar motivo de consulta, problemas/diagnósticos manejados e intervenciones dentro de episodios de atención.
Su estructura es biaxial y se organiza en 17 capítulos, cada uno con componentes. La primera componente recoge síntomas y quejas; otras incluyen procedimientos diagnósticos y preventivos, medicación/tratamiento, resultados, aspectos administrativos, derivaciones y enfermedades. Esta arquitectura refleja la realidad de Atención Primaria, donde muchas consultas comienzan con un motivo o síntoma antes de existir un diagnóstico definitivo.
12.4. CIE y CIAP son complementarias, no rivales
La CIE tiene mayor granularidad para clasificar enfermedades y constituye la base del sistema de información especializado; la CIAP está adaptada al flujo de Atención Primaria y al motivo de consulta. Existen mapeos entre CIE y CIAP para permitir explotación estadística común. El Ministerio de Sanidad publica mapeos de CIE9MC, CIE10 y CIAP2 hacia una clasificación conjunta de morbilidad de la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria.
| Característica | CIE-10-ES | CIAP-2 |
|---|---|---|
| Ámbito fuerte | Atención especializada, morbilidad y procedimientos | Atención Primaria / Medicina de Familia |
| Qué clasifica especialmente | Diagnósticos y procedimientos | Motivo de consulta, problemas e intervenciones |
| Uso en CMBD | Central | No es la clasificación de referencia del CMBD |
| Versión operativa citada | CIE-10-ES 6.ª edición 2026 | CIAP-2 / ICPC-2 |
13. CÓMO SE CONECTAN LOS SISTEMAS: DEL EPISODIO A LA DECISIÓN
La mejor forma de consolidar el tema es recorrer una cadena real de información. Un paciente entra en contacto con el sistema, genera actividad y consume recursos. La práctica clínica queda documentada en sistemas asistenciales. Parte de esa información se normaliza y codifica; el episodio especializado alimenta el CMBD; los diagnósticos y procedimientos permiten agrupar en GRD; los GRD describen casuística y pesos; COAN aproxima costes y consumo; BPS permite observar la trayectoria longitudinal y la utilización poblacional; InfoWEB explota resultados e indicadores; y el Contrato Programa usa indicadores para dirigir prioridades y evaluar objetivos.
13.1. Del dato individual al indicador agregado
El dato individual solo se convierte en información de gestión cuando existen reglas comunes. «Estancia de 8 días» no dice mucho; comparada con la estancia esperada para su GRD y severidad puede indicar un uso relativo mayor o menor. «Coste de 5.000 euros» carece de contexto; relacionado con el producto y el resultado permite analizar eficiencia. «500 ingresos» es solo volumen; por población y riesgo puede transformarse en tasa ajustada.
Esta transformación exige gobernanza del dato: definiciones, estándares, control de calidad, trazabilidad, actualización y responsabilidad de las unidades informantes. La proliferación de cuadros de mando no sustituye estas bases. Un gráfico atractivo con un denominador incorrecto sigue siendo un mal indicador.
13.2. Triangulación: ninguna fuente responde a todo
Un gestor no debe buscar «el sistema que tiene toda la verdad». El CMBD sabe mucho de episodios especializados, pero no sustituye la visión poblacional longitudinal. COAN sabe de costes, pero necesita actividad y producto para interpretarlos. BPS identifica trayectorias y necesidades, pero no reemplaza la codificación detallada de procedimientos del CMBD. InfoWEB presenta resultados, pero depende de fuentes. El Contrato Programa fija metas, pero no genera los datos primarios.
La buena decisión se basa en triangulación: combinar fuentes y comprobar si cuentan una historia coherente. Si aumenta la estancia media, hay que mirar Case-Mix, IUE, reingresos, mortalidad, cartera, demoras, presión de urgencias y disponibilidad de alternativas. Si sube el coste, debe revisarse actividad, complejidad, precios, consumos, productividad y resultados.
13.3. Del indicador a la acción
Medir sin actuar produce burocracia. Un indicador útil desencadena una pregunta y, si procede, una intervención. Si una lista de espera empeora, no basta con «pedir más actividad»: hay que estudiar demanda, capacidad, rendimientos, cancelaciones, priorización y circuitos. Si un servicio presenta IUE alto, conviene analizar proceso de alta, coordinación sociosanitaria, pruebas demoradas, fines de semana y perfiles de pacientes. Si el coste farmacéutico se desvía, se estudian indicaciones, mix terapéutico, precios, adherencia a protocolos y resultados.
La gestión sanitaria es precisamente esta capacidad de convertir señales en decisiones, y decisiones en evaluación posterior. De ahí que el ciclo de gestión se parezca al de mejora continua: planificar, ejecutar, medir, comparar, corregir y volver a medir.
14. TRAMPAS DE EXAMEN Y REGLAS DE DESCARTE
Este tema es especialmente rentable porque los distractores suelen construirse desplazando una palabra de un concepto vecino. Si entrenas pares de oposición, puedes descartar rápidamente.
14.1. Eficacia frente a efectividad
Ideal/controlado = eficacia; real/habitual = efectividad. Si aparece coste o recursos, la pregunta ya se está moviendo hacia eficiencia. No conviertas «efectivo» en un adjetivo coloquial de «funciona»; en economía de la salud tiene un significado técnico.
14.2. Coste-utilidad frente a coste-efectividad
AVAC/QALY = coste-utilidad. Si el resultado está en unidades naturales —casos evitados, mmHg, años de vida sin ajustar—, suele ser coste-efectividad. Si costes y beneficios están monetizados, coste-beneficio. Si los resultados son equivalentes y solo comparas costes, minimización.
14.3. Financiación frente a provisión
El SSPA es de financiación pública y uso preferente de recursos públicos, pero existen fórmulas legales de vinculación y concierto. Por ello es falso deducir que «financiación pública» significa «toda prestación es necesariamente producida por un centro de titularidad pública».
14.4. CMBD frente a BPS
Episodio = CMBD; persona longitudinal = BPS. Si el enunciado habla de estratificar población, estimar incidencia o estudiar trayectorias, piensa BPS. Si habla de diagnósticos/procedimientos de un episodio, altas, GRD y producto hospitalario, piensa CMBD.
14.5. COAN frente a presupuesto
Coste analítico = COAN; crédito/gasto presupuestario = contabilidad presupuestaria. COAN intenta asignar recursos consumidos a centros, actividades y procesos. No es un sistema estatal común a todo el SNS.
14.6. GRD, Case-Mix e índice casuístico
GRD = grupo; Case-Mix = mezcla; índice casuístico = complejidad media según pesos. El peso GRD no es el coste exacto de un paciente, sino una medida relativa. La estancia media por sí sola no define el Case-Mix.
14.7. Contrato Programa: versión móvil
No memorices como eternas las perspectivas de 2023. En 2025 las perspectivas publicadas son accesibilidad, resultados en salud y eficiencia, con ponderaciones 30/20/50. Si una pregunta cita expresamente un año, responde según ese documento; si pregunta por la situación actual, usa el último publicado.
14.8. CIE-10-ES frente a CIE-11
La existencia internacional de CIE-11 no sustituye automáticamente la codificación española utilizada en RAE-CMBD. En 2026 el Ministerio mantiene CIE-10-ES, 6.ª edición. El examen suele premiar la versión operativa del sistema, no la versión más nueva de la OMS en abstracto.
15. VIGENCIA NORMATIVA Y DOCUMENTAL — AGOSTO 2026
Este bloque es obligatorio porque el temario mezcla conceptos estables con instrumentos que cambian cada año. Se han comprobado las siguientes referencias:
| Materia | Referencia utilizada | Situación a agosto 2026 |
|---|---|---|
| Principios, organización y financiación del SSPA | Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía; arts. 2, 44, 72, 73-75 y 80 | Vigente como marco legal de referencia, con sus modificaciones |
| Contrato Programa de centros SAS | Contrato Programa 2025. Hospitales, Distritos y Áreas de Gestión Sanitaria | Último publicado en la página oficial del SAS; actualización 23/01/2026 |
| Registro estatal de actividad especializada | Real Decreto 69/2015, de 6 de febrero | Vigente; regula RAE-CMBD |
| CMBD Andalucía | Manual de instrucciones CMBD Andalucía 2025 | Último manual anual localizado en la web oficial del SAS |
| InfoWEB | Ficha oficial ayudaDIGITAL SAS | Operativa; plataforma de explotación/difusión |
| BPS | Ficha oficial SAS de Base Poblacional de Salud | Operativa como sistema poblacional y longitudinal |
| COAN-SSPA | Ficha oficial ayudaDIGITAL y publicaciones de estructura 2025 | Operativo; versión 2.6.0 publicada en junio de 2026 |
| CIE-10-ES | eCIEMaps, Ministerio de Sanidad | 6.ª edición, enero 2026, diagnósticos y procedimientos |
| CIAP | ICPC-2 / CIAP-2, clasificación relacionada de OMS/WONCA | Referencia consolidada para Atención Primaria; existen mapeos oficiales españoles |
16. REFERENCIAS Y PALABRAS CLAVE
16.1. Referencias esenciales
- Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía. Principios del SSPA, organización, colaboración con iniciativa privada y financiación.
- Servicio Andaluz de Salud. Contrato Programa 2025. Hospitales, Distritos y Áreas de Gestión Sanitaria. Actualización 23 de enero de 2026.
- Real Decreto 69/2015, de 6 de febrero. Registro de Actividad de Atención Sanitaria Especializada (RAE-CMBD).
- SAS. Sistemas de información. CMBD Andalucía, Base Poblacional de Salud y Contabilidad Analítica.
- SAS. InfoWEB. Plataforma de explotación de datos para difusión de resultados de sistemas de información.
- SAS. COAN-SSPA e INFORCOAN. Contabilidad analítica y explotación de información de costes.
- SAS. Manual de instrucciones del CMBD de Andalucía 2025.
- SAS. Indicadores por Servicio/Unidad y Hospital 2024. Publicación 2025 basada en CMBD.
- Ministerio de Sanidad. eCIEMaps. CIE-10-ES Diagnósticos y Procedimientos, 6.ª edición, enero 2026.
- OMS / WONCA. International Classification of Primary Care, 2nd edition (ICPC-2 / CIAP-2).
16.2. Exámenes oficiales usados como anclaje
- FEA Anatomía Patológica, 2018 turno libre, P4: fuentes de financiación del SSPA.
- FEA Anatomía Patológica, 2018 turno libre, P11: AVAC/QALY y coste-utilidad.
- FEA Anatomía Patológica, 2018 turno libre, P12: significado de Case-Mix.
- FEA Anatomía Patológica, 2018 turno libre, P13: índice casuístico por pesos GRD.
- FEA Anatomía Patológica, 2021 turno libre, P10: año de vida ajustado por calidad.
- FEA Anatomía Patológica, 2021 turno libre, P13: COAN no es un sistema de ámbito estatal.
- FEA Anatomía Patológica, 2021 turno libre, P15: definición de efectividad.
- FEA Anatomía Patológica, extraordinaria 2022, P7: perspectivas del Contrato Programa 2023.
16.3. Palabras clave
Equidad · eficacia · efectividad · eficiencia · coste de oportunidad · minimización de costes · coste-efectividad · coste-utilidad · AVAC · QALY · coste-beneficio · impacto presupuestario · financiación pública · provisión · aseguramiento · Contrato Programa · accesibilidad · resultados en salud · indicadores · ajuste por riesgo · InfoWEB · BPS · CMBD · RAE-CMBD · COAN-SSPA · INFORCOAN · producto sanitario · GRD · peso relativo · Case-Mix · índice casuístico · índice de utilización de estancias · CIE-10-ES · CIAP-2.