Tema 18. Educación y Promoción de la Salud: Educación para la Salud: conceptos básicos y principales estrategias y metodologías. Intervención educativa desde la consulta médica. El consejo médico. Promoción de la Salud: conceptos básicos y principales estrategias y metodologías. Sistemas para facilitar la participación y empoderamiento de los pacientes. Escuelas de pacientes. Incorporación de un enfoque de promoción de la salud en los actos asistenciales. Comunicación sanitaria.

45 min agosto 30, 2026 Media Nuevo

Tema 18. Educación y Promoción de la Salud: educación para la salud, consejo médico, empoderamiento, escuelas de pacientes y comunicación sanitaria

De informar a capacitar: cómo convertir cada contacto asistencial, cada entorno y cada política en una oportunidad para ganar salud
Oposición: Facultativo Especialista de Área (SAS) — tronco común
Bloque: Común FEA (11-25) | Última actualización: Agosto 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en normativa, estrategias vigentes y exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN: INFORMAR, EDUCAR Y PROMOVER NO SON LO MISMO

Este tema parece sencillo porque utiliza palabras cotidianas —educación, promoción, consejo, participación, comunicación—, pero precisamente por eso genera preguntas con distractores plausibles. La clave es ordenar los conceptos por amplitud. Informar es transmitir datos. Educar para la salud pretende que la persona adquiera conocimientos, habilidades, actitudes y capacidad para actuar. Promover la salud es todavía más amplio: incluye la educación, pero también transforma entornos, organizaciones y políticas para que la opción saludable sea posible, accesible y razonable.

Una persona puede saber perfectamente que caminar es beneficioso y, sin embargo, vivir en un barrio sin aceras seguras, trabajar a turnos incompatibles con la conciliación y carecer de espacios públicos adecuados. Si la intervención se limita a «explicarle que debe hacer ejercicio», se ha actuado sobre su conocimiento, pero no sobre los determinantes que condicionan su conducta. La promoción de la salud surge precisamente para superar esa reducción de la salud a decisiones individuales.

El facultativo especialista participa en este proceso aunque su actividad sea principalmente diagnóstica, terapéutica o de soporte. Cada consentimiento, informe, alta, recomendación, conversación sobre riesgos, explicación de una prueba o indicación de seguimiento puede aumentar o disminuir la capacidad del paciente para tomar decisiones. El tema no exige que el FEA se convierta en especialista en salud comunitaria: exige entender que la asistencia sanitaria también produce aprendizaje, autonomía o dependencia.

Jerarquía que resuelve muchas preguntas: información ⟶ educación para la salud ⟶ promoción de la salud. La promoción incluye acciones educativas, pero también políticas públicas, entornos saludables, acción comunitaria, participación y reorientación de los servicios.

También conviene separar promoción y prevención. Ambas buscan ganar salud, pero no son intercambiables. La prevención se organiza alrededor del riesgo, la enfermedad o sus consecuencias; la promoción trabaja sobre capacidades, activos, condiciones de vida, participación y control de la propia salud, exista o no un riesgo concreto. Una campaña de vacunación es prevención primaria; una política urbana que facilite caminar, una red comunitaria o una intervención para mejorar alfabetización en salud son promoción.

En el programa oficial del Tema 18 aparecen, por tanto, seis núcleos inseparables: educación para la salud; estrategias y metodologías; intervención educativa desde la consulta y consejo médico; promoción de la salud; participación y empoderamiento, con especial referencia a las escuelas de pacientes; incorporación de la promoción a los actos asistenciales; y comunicación sanitaria. El modo más eficiente de estudiarlos es verlos como un continuo: comprender ⟶ decidir ⟶ actuar ⟶ sostener la conducta ⟶ participar ⟶ transformar el entorno.

2. MARCO NORMATIVO: DE LA CONSTITUCIÓN A LA LEY ANDALUZA DE SALUD PÚBLICA

En este tema la normativa no es un adorno. La promoción y la educación sanitaria forman parte del mandato constitucional y de las obligaciones de las administraciones sanitarias. Además, la legislación andaluza contiene definiciones prácticamente literales que son material de test.

2.1. Constitución Española

El artículo 43 de la Constitución Española de 1978 reconoce el derecho a la protección de la salud. Su apartado 2 encomienda a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública mediante medidas preventivas, prestaciones y servicios; y su apartado 3 añade una obligación específica de fomento de la educación sanitaria, la educación física y el deporte.

Para examen, este precepto demuestra que la educación sanitaria no es una actividad voluntarista del profesional: pertenece al núcleo de las responsabilidades públicas en salud.

2.2. Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad

La Ley General de Sanidad consolidó la orientación preventiva y promotora del sistema. Su artículo 3.1 establece que los medios y actuaciones del sistema sanitario estarán orientados prioritariamente a la promoción de la salud y a la prevención de las enfermedades. La secuencia es relevante: el sistema sanitario no se define solo por tratar enfermedad ya establecida.

2.3. Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública

La Ley 33/2011 ofrece una definición moderna de promoción de salud en su artículo 16. No la reduce a aumentar conocimientos: exige actuar también sobre las condiciones sociales, laborales, ambientales y económicas. Es una formulación muy útil para diferenciar educación y promoción.

El artículo 16.2 identifica ámbitos prioritarios —educativo, sanitario, laboral, local e instituciones cerradas como hospitales o residencias— y el artículo 16.4 incorpora la participación de organizaciones sociales y ciudadanía. El artículo 18 regula la comunicación en salud pública: la información al público debe ser veraz, y las actuaciones de comunicación han de adaptarse social, cultural y lingüísticamente a sus destinatarios. Finalmente, el artículo 26.3 ordena adoptar medidas para que los centros sanitarios sean «centros promotores de la salud», una conexión directa con el epígrafe del temario sobre incorporación de un enfoque de promoción en los actos asistenciales.

2.4. Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía

La Ley de Salud de Andalucía incluye entre sus principios, en el artículo 2.3, la concepción integral de la salud, incorporando promoción, educación sanitaria, prevención, asistencia y rehabilitación. Además, el artículo 18.1 atribuye al SSPA la atención integral, incluyendo actividades de promoción de la salud, salud pública y prevención tanto en atención primaria como en asistencia especializada.

Esto es importante para FEA: la promoción no queda jurídicamente confinada a Atención Primaria. La Ley 2/1998 integra promoción y prevención dentro de la atención integral también en asistencia especializada.

2.5. Ley 16/2011, de 23 de diciembre, de Salud Pública de Andalucía

Es la norma autonómica más rentable de este tema. Su artículo 2 contiene definiciones de examen. Define la educación para la salud como las actuaciones encaminadas al conocimiento, aprendizaje y desarrollo de habilidades personales que conduzcan a la salud individual y comunitaria; define los determinantes de la salud como factores personales, sociales, económicos y ambientales; y define la promoción de la salud como el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla.

El artículo 12 reconoce expresamente el derecho a la promoción de la salud. El artículo 27 se dedica al aprendizaje y capacitación: impone a las Administraciones la responsabilidad de promover educación en salud y vincula esa educación con habilidades cognitivas y sociales para acceder a la información, comprenderla y utilizarla. Es, prácticamente, una definición normativa de alfabetización en salud.

El artículo 28 regula el empoderamiento y lo relaciona con libertad de elección, mayor control sobre decisiones y acciones que afectan a la salud, participación, tecnologías de la información y mecanismos sociales de control. El artículo 30 reconoce el valor de las redes ciudadanas de salud pública y las alianzas sociales. El artículo 68 desarrolla la promoción de la salud y exige crear condiciones que faciliten las opciones saludables, fomentar participación, actuar durante todo el ciclo vital y utilizar acciones informativas, de sensibilización, educativas y otras medidas sobre entornos y activos. El artículo 97.1 ordena promover un uso adecuado de las tecnologías de la información y la comunicación como instrumento de educación para la salud.

Si el examen pregunta por educación, empoderamiento o promoción en Andalucía, piensa primero en la Ley 16/2011: artículos 27, 28 y 68. Son el eje normativo del tema.

3. DETERMINANTES DE LA SALUD: LALONDE, DESIGUALDADES Y ACTIVOS

La promoción de la salud solo se entiende si se abandona la idea de que el estado de salud depende principalmente de la asistencia sanitaria. El modelo de Marc Lalonde (1974) organizó el campo de la salud en cuatro grandes componentes: biología humana, medio ambiente, estilos de vida y organización de la asistencia sanitaria. Su utilidad histórica fue desplazar la mirada desde el hospital hacia los factores que generan salud o enfermedad antes de que una persona llegue al sistema sanitario.

Campo de salud en Lalonde Qué comprende Trampa típica
Biología humana Constitución, genética, procesos de maduración y envejecimiento No confundir con «nivel socioeconómico»
Medio ambiente Factores externos físicos y sociales sobre los que el individuo tiene control limitado No reducirlo a contaminación
Estilos de vida Decisiones, hábitos y patrones de conducta relacionados con la salud No asumir que son completamente libres del contexto
Organización de la asistencia sanitaria Cantidad, calidad, organización y relaciones de los servicios y recursos sanitarios No convertirlo en sinónimo de «salud»
FEA Anatomía Patológica, APES/extraordinaria 2022, pregunta 12. Preguntó qué factor NO estaba contemplado entre los cuatro de Lalonde. La plantilla definitiva dio como correcta la D: nivel socioeconómico. Biología humana, atención sanitaria y medio ambiente sí pertenecen al modelo.
No memorices porcentajes como si fueran de Lalonde. Es frecuente encontrar tablas docentes que asignan porcentajes fijos a estilos de vida, ambiente, biología y asistencia. Esas cifras no constituyen los cuatro campos del informe original y varían según la fuente secundaria. Para oposición, memoriza las categorías y su lógica.

La salud pública actual amplía este marco con los determinantes sociales de la salud: las condiciones en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, distribuidas de forma desigual por factores económicos, sociales y políticos. La Ley 16/2011 incorpora esta perspectiva al definir las desigualdades en salud como diferencias que perjudican de manera sistemática e injusta a personas o grupos en sus oportunidades y estado de salud.

Este punto cambia la forma de diseñar educación sanitaria. Si se da el mismo mensaje a toda la población sin considerar alfabetización, renta, idioma, discapacidad, acceso digital o disponibilidad real de recursos, la intervención puede aumentar desigualdades: quienes ya tenían más recursos serán quienes mejor aprovechen la información. La equidad exige adaptar intensidad, canal, lenguaje y apoyos a las necesidades de cada grupo.

3.1. Del déficit a los activos para la salud

La promoción contemporánea no se limita a identificar riesgos. También busca activos para la salud: recursos individuales, sociales, comunitarios y del entorno que ayudan a mantener o mejorar la salud y el bienestar. Pueden ser habilidades personales, redes vecinales, asociaciones, espacios verdes, instalaciones deportivas, bibliotecas, grupos de apoyo, iniciativas locales o recursos culturales.

El enfoque de activos no niega las necesidades ni sustituye la atención sanitaria. Complementa el enfoque de déficit —«qué problema tiene esta población»— con otra pregunta: «qué capacidades y recursos ya existen y cómo pueden movilizarse». La EPVSA 2024-2030 incorpora de forma explícita la identificación y dinamización de activos, y la ESCA 2026-2030 refuerza la orientación a activos como parte de la salud comunitaria.

En una consulta, esta lógica se traduce en no limitarse a prescribir una conducta. Si el objetivo es actividad física, por ejemplo, además de recomendarla puede identificarse un recurso comunitario adecuado. La llamada recomendación de activos conecta el acto clínico con el entorno real de la persona.

4. PREVENCIÓN Y PROMOCIÓN: CONCEPTOS PRÓXIMOS, OBJETIVOS DISTINTOS

Prevención y promoción suelen aparecer juntas en leyes y estrategias, pero no significan lo mismo. La prevención parte de un daño o riesgo que se quiere evitar, detectar pronto o limitar. La promoción parte de la posibilidad de aumentar control, capacidades, bienestar y condiciones favorables para la salud.

Concepto Pregunta central Ejemplo
Prevención primaria ¿Cómo evitar que aparezca el problema? Vacunación, control de exposición, consejo para reducir un factor de riesgo
Prevención secundaria ¿Cómo detectarlo precozmente? Cribado de enfermedad en fase asintomática
Prevención terciaria ¿Cómo limitar secuelas o discapacidad? Rehabilitación y prevención de complicaciones
Prevención cuaternaria ¿Cómo evitar daño por intervención sanitaria innecesaria? Reducir sobremedicalización, pruebas o tratamientos sin beneficio esperado
Promoción de salud ¿Cómo aumentar control, capacidades y oportunidades para vivir con más salud? Entornos saludables, alfabetización, participación, activos comunitarios
FEA Anatomía Patológica, turno libre 2021, pregunta 6. La vacunación de la población adulta frente al SARS-CoV-2 para reducir contagio y mortalidad se clasificó como prevención primaria (respuesta C). «Prevención oportunista» era distractor: la captación oportunista es una forma de aprovechar el contacto asistencial, no un nivel de prevención.

La captación oportunista merece especial atención. Consiste en aprovechar un contacto con el sistema sanitario motivado por otra causa para ofrecer una intervención preventiva o promotora pertinente. No crea un nuevo nivel preventivo. Puede utilizarse para consejo sobre estilos de vida, revisión de factores de riesgo, vacunación o detección cuando corresponda. La ventaja es llegar a personas que quizá no acudirían específicamente a una actividad preventiva.

La prevención cuaternaria enlaza con la comunicación y con la promoción de autonomía. Evitar cascadas diagnósticas, sobrediagnóstico y tratamientos de bajo valor requiere explicar incertidumbre, beneficios y daños de forma comprensible. Por eso el paciente informado y empoderado no es un añadido humanístico: es también una barrera contra intervenciones innecesarias.

Regla de examen: cribado = prevención secundaria; vacunación = prevención primaria; rehabilitación y limitación de secuelas = terciaria; evitar daño sanitario innecesario = cuaternaria. «Oportunista» describe captación, no nivel.

5. CARTA DE OTTAWA Y ESTRATEGIAS CLÁSICAS DE PROMOCIÓN DE LA SALUD

La Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud (OMS, 1986) es el documento fundacional del enfoque moderno. Define promoción como el proceso de capacitar a las personas para aumentar el control sobre su salud y mejorarla. Su aportación esencial es que la salud no se produce únicamente en los servicios sanitarios: se crea en la vida cotidiana, en los lugares donde se aprende, trabaja, juega, convive y envejece.

Ottawa identifica requisitos o condiciones básicas para la salud —entre ellos paz, vivienda, educación, alimentación, ingresos, un ecosistema estable, recursos sostenibles, justicia social y equidad— y formula cinco áreas de acción que siguen siendo de examen:

  1. Construir políticas públicas saludables. La salud debe incorporarse a decisiones fiscales, educativas, urbanísticas, laborales, ambientales y de transporte, no quedar confinada a la Consejería de Salud.
  2. Crear entornos favorables. Los ambientes físicos, sociales y organizativos deben facilitar conductas saludables y proteger el bienestar.
  3. Reforzar la acción comunitaria. Las comunidades participan en prioridades, decisiones, planificación y ejecución. No son receptoras pasivas de campañas.
  4. Desarrollar aptitudes personales. Aquí se sitúa claramente la educación para la salud: información, habilidades, competencias y capacidad para decidir.
  5. Reorientar los servicios sanitarios. La organización sanitaria debe ir más allá del diagnóstico y tratamiento, incorporando promoción, prevención, participación, coordinación comunitaria y atención a determinantes.
Solo una de las cinco áreas de Ottawa se centra directamente en aptitudes personales. Si una respuesta identifica promoción de salud únicamente con «enseñar hábitos», es demasiado estrecha.

La Carta también suele resumirse en tres grandes estrategias: abogar por condiciones favorables para la salud, facilitar o capacitar para alcanzar el máximo potencial de salud y mediar entre intereses de distintos sectores. En términos actuales: advocacy, empowerment y gobernanza intersectorial.

5.1. Salud en todas las políticas

El enfoque «Salud en Todas las Políticas» deriva de esta lógica: muchas decisiones con mayor impacto en salud se adoptan fuera del sistema sanitario. Un plan urbanístico puede modificar actividad física, contaminación, ruido, aislamiento social y seguridad; una política laboral puede modificar estrés, sueño y exposición a riesgos; una política educativa puede afectar alfabetización, oportunidades y salud durante décadas.

Por ello, la promoción exige intersectorialidad: sanidad, educación, servicios sociales, ayuntamientos, empleo, deporte, transporte, urbanismo y tejido asociativo comparten objetivos. En Andalucía esta idea aparece en la Ley 16/2011, en la EPVSA y en la ESCA, y explica el peso de los planes locales, redes y activos comunitarios.

FEA Anatomía Patológica, turno libre 2021, pregunta 7. El gran aumento de la esperanza de vida al nacer durante la primera mitad del siglo XX se vinculó en la plantilla a la disminución de la mortalidad en lactantes y de la mortalidad por enfermedades de la infancia (respuesta C), no al desarrollo de los servicios asistenciales. La perla refuerza la idea de que los cambios poblacionales en salud no dependen exclusivamente de la asistencia médica.

6. ANDALUCÍA 2026: ESA 2030, EPVSA 2024-2030 Y ESCA 2026-2030

Este es el bloque que más ha cambiado respecto de temarios antiguos. En 2026 conviven tres instrumentos que debes distinguir por nivel, objeto y ámbito. No son sinónimos ni sustitutos unos de otros.

Instrumento Vigencia Función Dato de examen
Estrategia de Salud de Andalucía 2030 (ESA 2030) 2026-2030 Marco estratégico general de salud de Andalucía 4 líneas, 14 objetivos, 3 palancas y 203 acciones
Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía (EPVSA) 2024-2030 Promoción de hábitos saludables, activos, entornos y acción intersectorial 4 líneas estratégicas, 10 objetivos y 15 programas
Estrategia de Salud Comunitaria de Andalucía (ESCA) 2026-2030 Marco común para integrar y fortalecer salud comunitaria en el SSPA 5 líneas, 19 objetivos específicos y 59 líneas de acción

6.1. Estrategia de Salud de Andalucía 2030

La ESA 2030 fue aprobada por Acuerdo de 11 de febrero de 2026 del Consejo de Gobierno. Su misión prioriza prevención y promoción y su primera línea estratégica es «impulsar la promoción de la salud, los entornos y los estilos de vida saludables en todas las etapas de la vida». Incluye objetivos para promocionar conductas y entornos saludables, bienestar emocional, autonomía y autocuidado y salud sexual, afectiva y reproductiva.

La segunda línea es especialmente relevante para este tema porque combina equidad, reducción de desigualdades, participación y resiliencia comunitaria. Incluye aumentar la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones sobre salud e impulsar el enfoque comunitario. La ESA 2030 convierte así participación y promoción en objetivos de planificación general, no solo en proyectos locales.

El IV Plan Andaluz de Salud ya no es el instrumento general vigente. En 2026 el marco de referencia es la Estrategia de Salud de Andalucía 2030. Si un material anterior dice que la ESA 2030 «está en formulación» o «en información pública», está desactualizado.

6.2. Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía 2024-2030

La EPVSA 2024-2030, aprobada por Acuerdo de 2 de abril de 2024, es el instrumento más específico para promoción de hábitos y entornos saludables. Se centra en seis grandes áreas de vida cotidiana: alimentación saludable, actividad física, sueño saludable, bienestar emocional, sexualidad responsable y uso positivo de las tecnologías de la relación, información y comunicación (TRIC).

Su primera línea estratégica promueve hábitos saludables mediante políticas, entornos y dinamización de activos comunitarios. La segunda trabaja la responsabilidad social del sector empresarial; la tercera se ocupa de difusión de información veraz y protección frente a mensajes o publicidad perjudiciales; y la cuarta impulsa gestión del conocimiento, formación, investigación e innovación.

La EPVSA se despliega en 15 programas. Para el Tema 18 son especialmente rentables:

  • P01. Promoción de hábitos saludables y redes de apoyo comunitario mediante la Red de Acción Local en Salud (RELAS).
  • P03. Promoción de hábitos saludables en los centros sanitarios.
  • P04. Identificación y dinamización de activos para la salud.
  • P12. Promoción de la Salud en el Lugar de Trabajo.
  • P14. Difusión de información veraz sobre hábitos saludables y respuesta ante publicidad perjudicial.
  • P15. Formación, investigación e innovación en promoción de hábitos saludables y determinantes.

El P03 conecta de forma literal con el epígrafe «incorporación de un enfoque de promoción de la salud en los actos asistenciales»: incluye información y asesoramiento sobre hábitos saludables en centros de atención primaria y hospitalaria del SSPA. Por tanto, el consejo sobre hábitos saludables no es exclusivo de la consulta de primaria.

6.3. Estrategia de Salud Comunitaria de Andalucía 2026-2030

La ESCA fue aprobada mediante Orden de 16 de diciembre de 2025 y constituye el marco estratégico 2026-2030 para integrar la salud comunitaria en el SSPA, con enfoque biopsicosocial, orientación a activos, participación e intersectorialidad. Su misión se centra en mejorar salud mediante un modelo común que integre servicios de salud comunitaria en Atención Primaria y Comunitaria y aproveche los activos del territorio.

La ESCA estructura la orientación comunitaria en tres niveles: el trabajo desde la consulta, el trabajo desde el centro de salud y el trabajo en el entorno comunitario. Aunque el desarrollo operativo se concentra en Atención Primaria, para un FEA es importante comprender la continuidad: el especialista puede identificar necesidades, reforzar mensajes, coordinarse y conectar al paciente con recursos del territorio.

Mapa mental de vigencia 2026: ESA 2030 = marco global; EPVSA = hábitos, entornos y promoción de vida saludable; ESCA = organización e integración de la salud comunitaria. Las tres están vigentes y se complementan.

7. EDUCACIÓN PARA LA SALUD: PLANIFICACIÓN, MÉTODOS Y EVALUACIÓN

La educación para la salud no consiste en «dar información». La Ley 16/2011 la vincula a conocimientos, aprendizaje y desarrollo de habilidades. Una intervención educativa completa trabaja al menos tres dominios: cognitivo —qué sabe la persona—, afectivo o actitudinal —qué cree, valora, teme o espera— y conductual o psicomotor —qué es capaz de hacer en la práctica—.

Esto explica por qué un folleto puede ser útil para recordar una pauta, pero insuficiente para enseñar una técnica. Si el objetivo es adquirir una habilidad, hace falta demostración, práctica, retroalimentación y comprobación. Del mismo modo, una persona puede conocer perfectamente los riesgos de una conducta y no estar preparada para cambiarla porque pesa más un beneficio inmediato, una norma social o una barrera del entorno.

7.1. Fases de una intervención educativa

  1. Analizar necesidades. Qué problema existe, a quién afecta, qué sabe la población, qué barreras encuentra y qué recursos posee.
  2. Priorizar. No todo puede abordarse a la vez. Se valora magnitud, gravedad, posibilidad de intervención, inequidades y recursos.
  3. Definir objetivos. Deben especificar qué cambio se espera y en quién. Un objetivo útil es observable y evaluable.
  4. Seleccionar contenidos. Solo lo necesario para lograr los objetivos. Añadir información no mejora automáticamente el aprendizaje.
  5. Elegir metodología. Debe depender del objetivo, no de la comodidad del profesional.
  6. Implementar. Con responsables, recursos, calendario, accesibilidad y adaptación cultural y lingüística.
  7. Evaluar. Proceso, aprendizaje, conducta, resultados y equidad.

7.2. Métodos directos e indirectos

La clasificación clásica distingue métodos directos e indirectos. En los directos existe interacción entre educador y destinatario: consulta, entrevista, taller, grupo, sesión participativa, demostración. Permiten adaptar el mensaje, resolver dudas, entrenar habilidades y comprobar comprensión. Son intensivos en tiempo y recursos.

Los métodos indirectos utilizan un soporte: material impreso, vídeo, web, campaña, radio, redes sociales o cartelería. Permiten gran alcance a menor coste por persona, pero ofrecen menor posibilidad de personalización y retroalimentación. Son adecuados para sensibilizar, reforzar o difundir información, pero no sustituyen el aprendizaje práctico cuando se necesita una habilidad compleja.

Objetivo educativo Método preferente Por qué
Dar a conocer un recurso o recomendación sencilla Indirecto + refuerzo directo El alcance poblacional es prioritario
Explorar creencias y barreras Entrevista individual o grupal Necesita diálogo y adaptación
Enseñar una habilidad Demostración y práctica supervisada El conocimiento verbal no garantiza ejecución
Modificar normas sociales Intervención comunitaria La conducta está condicionada por el grupo y el entorno
Apoyar autocuidado crónico Educación estructurada + iguales + seguimiento Requiere aprendizaje sostenido y autoeficacia

7.3. Individual, grupal y comunitaria

La educación individual permite máxima personalización y confidencialidad. La grupal añade aprendizaje vicario, apoyo social y normalización de experiencias. La comunitaria busca cambios en colectivos, organizaciones y entornos y suele combinar educación con participación, activos y medidas estructurales.

El profesional debe evitar una trampa frecuente: pensar que «más información» equivale a «mejor educación». La sobrecarga informativa aumenta la pérdida de mensajes esenciales. En educación sanitaria suelen ser más útiles pocos objetivos, priorizados y ligados a acciones concretas.

Si el objetivo es que la persona sepa hacer algo, no basta con que sepa decir cómo se hace. La evaluación debe comprobar la conducta o habilidad, no solo el recuerdo de información.

8. INTERVENCIÓN EDUCATIVA DESDE LA CONSULTA: CONSEJO MÉDICO Y CONSEJO BREVE

La consulta es un escenario educativo privilegiado por tres motivos: existe una relación de confianza, el mensaje puede personalizarse y aparece en un momento de alta relevancia para la persona. El consejo médico es una intervención breve orientada a favorecer una decisión o conducta saludable aprovechando el contacto asistencial.

Un consejo eficaz no es una orden genérica. «Tiene que cuidarse» no define conducta, beneficio ni siguiente paso. El consejo debe ser claro, concreto, personalizado, relevante, factible y respetuoso con la autonomía. Debe conectar la recomendación con la situación de la persona, explorar disposición y barreras, ofrecer ayuda y, cuando proceda, establecer seguimiento.

8.1. Estructura práctica del consejo breve

Un esquema útil puede organizarse en cinco movimientos, sin necesidad de convertirlos en un protocolo rígido:

  1. Preguntar y detectar. Explorar la conducta, contexto y prioridades.
  2. Aconsejar. Dar una recomendación clara, basada en evidencia y vinculada a beneficios relevantes para esa persona.
  3. Valorar disposición. No todas las personas están preparadas para actuar inmediatamente.
  4. Ayudar. Acordar un objetivo, resolver barreras y ofrecer recursos o derivación.
  5. Asegurar seguimiento. Registrar, reforzar y revisar.

La calidad del consejo depende tanto de lo que se dice como de cómo se dice. El tono autoritario puede generar resistencia; el exceso de tecnicismos puede producir falsa aceptación; una recomendación imposible de cumplir en el contexto social del paciente genera frustración. Por eso el consejo breve debe ser compatible con la toma compartida de decisiones.

8.2. Captación oportunista

Cuando el profesional aprovecha una consulta por otro motivo para plantear una intervención preventiva o promotora pertinente, realiza captación oportunista. Es especialmente útil porque no depende de que la persona solicite activamente ayuda para modificar una conducta. Pero debe respetar prioridades: no toda consulta es el momento adecuado para abordar todos los riesgos.

8.3. El método teach-back

Para comprobar comprensión no basta con preguntar «¿lo ha entendido?». Muchas personas responden que sí por cortesía, vergüenza o porque creen haber comprendido. El método teach-back pide al paciente que explique con sus propias palabras qué ha entendido o qué va a hacer. Si no puede hacerlo, el problema se interpreta como un fallo de la explicación y el profesional vuelve a reformular.

La formulación es importante: «Quiero comprobar que me he explicado bien. ¿Puede contarme cómo va a tomar esta medicación?» es mejor que «A ver si usted lo ha entendido». La responsabilidad de la comunicación recae en quien explica, no en etiquetar al paciente como «difícil».

Teach-back no es un examen al paciente. Es una técnica para comprobar la eficacia de la propia comunicación y cerrar el circuito de información.

En un FEA no asistencialmente longitudinal, el consejo puede ser breve pero de alto impacto: explicar con precisión el significado de una prueba, evitar alarmismo ante hallazgos incidentales, indicar qué signos requieren consulta, aclarar límites diagnósticos o facilitar comprensión de un informe. Todo ello mejora alfabetización y reduce incertidumbre evitable.

9. CAMBIO DE CONDUCTA: MOTIVACIÓN, AUTOEFICACIA Y ENTREVISTA MOTIVACIONAL

Las conductas de salud no cambian por acumulación de datos. En el cambio influyen percepción de riesgo, expectativas de beneficio, costes inmediatos, hábitos, identidad, apoyo social, autoeficacia, disponibilidad de recursos y entorno. Por eso la educación debe adaptarse a la situación motivacional.

9.1. Modelo transteórico de Prochaska y DiClemente

El modelo transteórico describe el cambio como un proceso que puede recorrer varias etapas:

  • Precontemplación: no existe intención próxima de cambiar o ni siquiera se reconoce el problema.
  • Contemplación: se reconoce el problema y existe ambivalencia; se valoran pros y contras.
  • Preparación: aparece intención concreta y se empiezan a planificar acciones.
  • Acción: se ejecuta el cambio conductual.
  • Mantenimiento: se trabaja para consolidarlo y prevenir retorno a la conducta previa.

La recaída puede ocurrir en distintos momentos y no debe interpretarse automáticamente como fracaso moral. Permite analizar desencadenantes, ajustar estrategias y reentrar en el proceso. El valor del modelo para el examen no es memorizar una secuencia como si fuera lineal, sino comprender que la intervención debe ser congruente con la disposición al cambio.

Dar un plan detallado a quien no se plantea cambiar suele ser ineficaz. En precontemplación puede ser más útil explorar discrepancias y ofrecer información relevante sin confrontación. En preparación procede concretar objetivos y apoyos. En mantenimiento cobran importancia prevención de recaídas y refuerzo de autoeficacia.

9.2. Autoeficacia

La autoeficacia es la confianza de una persona en su capacidad para realizar una conducta en una situación determinada. Dos pacientes con igual conocimiento pueden actuar de forma diferente si uno cree que puede llevar a cabo el cambio y el otro anticipa fracaso. La educación que incorpora objetivos pequeños, práctica, retroalimentación, ejemplos de iguales y seguimiento suele aumentar autoeficacia.

9.3. Entrevista motivacional

La entrevista motivacional es un estilo colaborativo de conversación para fortalecer motivación y compromiso con el cambio. No consiste en «convencer mejor». Evita la confrontación y explora la ambivalencia, procurando que los propios argumentos de cambio aparezcan en el discurso de la persona.

Son útiles las preguntas abiertas, la escucha reflexiva, el reconocimiento de fortalezas y los resúmenes. El profesional ofrece información con permiso, explora la reacción y respeta la decisión. La autonomía es central: imponer puede aumentar resistencia, mientras que una conversación que reconoce elección facilita compromiso genuino.

Informar no es motivar. Una persona puede conocer perfectamente un riesgo y no estar preparada para modificar su conducta. Si el distractor identifica educación sanitaria con mera transmisión de información, suele ser incompleto.

10. PARTICIPACIÓN, EMPODERAMIENTO Y TOMA DE DECISIONES

El empoderamiento es uno de los conceptos centrales de la Ley 16/2011. Su artículo 28 lo relaciona con libertad de elección y mayor control sobre decisiones y acciones que afectan a la salud. Por tanto, no equivale a obediencia, adherencia ni «portarse bien» como paciente. Una persona empoderada dispone de información comprensible, habilidades, confianza y oportunidades reales para participar.

La adherencia describe hasta qué punto la conducta de una persona se corresponde con recomendaciones acordadas. Puede ser alta sin que haya existido verdadera participación. El empoderamiento va más allá: importa que la persona comprenda alternativas, exprese preferencias y participe en la decisión. Una adherencia basada solo en dependencia del profesional puede ser frágil.

10.1. Niveles de participación

La participación puede darse en varios planos:

  • Individual: participación en decisiones sobre la propia atención y autocuidado.
  • Organizativo: experiencia del paciente, grupos de mejora, diseño de servicios, evaluación de información y materiales.
  • Comunitario: asociaciones, redes, planes locales, identificación de activos y prioridades de salud.
  • Político-estratégico: participación en elaboración, seguimiento y evaluación de planes y políticas.

La Ley 16/2011, en su artículo 30, reconoce expresamente el valor social de las redes ciudadanas de salud pública, incluyendo personas cuidadoras, voluntariado, organizaciones ciudadanas, asociaciones de ayuda mutua y otras entidades de la sociedad civil.

10.2. Toma compartida de decisiones

La toma compartida requiere intercambio bidireccional. El profesional aporta conocimiento sobre alternativas, beneficios, riesgos e incertidumbre; la persona aporta objetivos, valores, circunstancias y preferencias. No significa que todas las opciones sean equivalentes ni que el profesional renuncie a recomendar. Significa que la decisión se construye con información y preferencias explícitas cuando existen alternativas razonables.

Para que la participación sea real, la información debe ser comprensible. Por eso alfabetización, comunicación y empoderamiento forman una cadena: sin comprensión no hay elección informada; sin elección no hay verdadero control; sin control no hay empoderamiento.

11. ESCUELA DE PACIENTES DE ANDALUCÍA: APRENDIZAJE ENTRE IGUALES

La Escuela de Pacientes es una iniciativa andaluza iniciada en 2008, impulsada por la Consejería competente en salud y desarrollada/coordinada desde la Escuela Andaluza de Salud Pública. Está concebida como lugar de encuentro para pacientes, familiares, personas cuidadoras y asociaciones, con actividades presenciales y a distancia.

Su rasgo diferencial es el aprendizaje entre iguales. En su formación de formadores, pacientes previamente formados comparten con otros pacientes lo aprendido al convivir con la enfermedad. Esa experiencia complementa —no sustituye— el conocimiento profesional. El paciente formador puede hablar desde situaciones cotidianas, barreras, incertidumbres y soluciones prácticas que no siempre aparecen en una consulta convencional.

El modelo responde a varias finalidades del Tema 18:

  • Aumentar conocimientos y habilidades de autocuidado.
  • Mejorar autoeficacia y autonomía.
  • Normalizar experiencias mediante apoyo entre iguales.
  • Favorecer participación activa en decisiones.
  • Compartir estrategias para convivir con una enfermedad o situación de cuidado.
  • Abrir a los profesionales una perspectiva basada en experiencia vivida.
Escuela de Pacientes no es una consulta paralela ni sustituye al profesional. Es una estrategia de educación, autocuidado, participación y apoyo entre iguales que complementa la atención sanitaria.

La propia Escuela mantiene la lógica de «formación de formadores»: las personas que desean formar a otras se preparan para enseñar desde la experiencia y de manera altruista. Este mecanismo convierte a la ciudadanía en agente activo de generación y transferencia de conocimiento.

Desde la perspectiva del facultativo, su utilidad está en identificar qué pacientes o cuidadores pueden beneficiarse, conocer la existencia del recurso y no monopolizar todo el aprendizaje dentro de la consulta. La derivación o recomendación de recursos educativos fiables puede multiplicar la capacidad del sistema para sostener autocuidados.

11.1. Paciente experto, paciente activo y empoderamiento

Estos conceptos están relacionados pero no son idénticos. «Paciente experto» suele referirse a una persona que ha desarrollado conocimientos y experiencia práctica relevantes sobre su proceso y puede compartirlos; «paciente activo» subraya implicación en autocuidado y decisiones; «empoderamiento» describe el proceso y resultado de ganar control y capacidad de elección. En examen, evita tratarlos como meras etiquetas de adherencia.

Un programa de pacientes debe mantener criterios de calidad: información basada en evidencia, coordinación con profesionales, respeto a límites, accesibilidad, evaluación y protección frente a intereses comerciales. El valor de la experiencia no elimina la necesidad de rigor; la complementa.

12. INCORPORAR PROMOCIÓN DE SALUD A LOS ACTOS ASISTENCIALES

El temario obliga expresamente a estudiar la «incorporación de un enfoque de promoción de la salud en los actos asistenciales». Esto significa que promoción no debe quedar como una actividad separada que solo ocurre en campañas. Cada contacto con el sistema puede aprovecharse para mejorar conocimientos, capacidades, autonomía y conexión con recursos.

La Ley 33/2011, en su artículo 26.3, dispone que los servicios de salud pública adopten medidas para que los centros sanitarios sean centros promotores de la salud. En Andalucía, la EPVSA 2024-2030 concreta esta idea mediante su Programa P03: Promoción de hábitos saludables en los centros sanitarios, que incluye centros de atención primaria y hospitalaria del SSPA.

12.1. Qué significa en la práctica

  • Detectar oportunidades sin convertir cada acto en una lista indiscriminada de consejos.
  • Priorizar el factor o necesidad más relevante para la persona y el motivo de atención.
  • Personalizar la recomendación con lenguaje comprensible.
  • Explorar disposición y barreras en vez de asumir que el consejo se aplicará.
  • Conectar con recursos educativos, comunitarios o de apoyo cuando existan.
  • Registrar y coordinar para evitar mensajes contradictorios entre profesionales.
  • Reforzar autonomía y capacidad de decisión, no dependencia.

La promoción integrada también se aplica al propio entorno sanitario. Un hospital promotor de salud no solo entrega folletos: cuida accesibilidad, señalización, espacios sin humo, alimentación, movilidad, condiciones de trabajo, participación, comunicación y transición entre niveles. El entorno debe ser coherente con el mensaje.

12.2. El informe como herramienta de promoción y comunicación

Para muchos FEA, especialmente en áreas diagnósticas, el informe puede ser el principal producto de comunicación. Un informe técnicamente correcto pero ambiguo, lleno de jerga o sin jerarquía clínica puede generar pruebas innecesarias, ansiedad o errores. La promoción de autonomía exige que la información sea utilizable por quien debe tomar decisiones.

No se trata de simplificar hasta perder precisión. Se trata de estructurar: conclusión clara, grado de certeza cuando sea relevante, recomendaciones justificadas si proceden y diferenciación entre hallazgos principales e incidentales. La buena comunicación es también una intervención de seguridad del paciente.

Si una opción afirma que la promoción de salud corresponde exclusivamente a Atención Primaria, desconfía: la legislación andaluza habla de atención integral y la EPVSA incluye expresamente centros sanitarios de atención primaria y hospitalaria.

13. SALUD COMUNITARIA Y ACTIVOS PARA LA SALUD

La salud comunitaria es la expresión colectiva de la salud en una comunidad concreta y resulta de la interacción entre factores personales, familiares, sociales, culturales, ambientales y políticos. La ESCA 2026-2030 la sitúa en un modelo biopsicosocial, orientado a activos, participación e intersectorialidad.

La orientación comunitaria evita dos extremos: pensar que todo problema se resuelve desde la consulta o pensar que el sistema sanitario no tiene papel fuera de sus muros. El sistema sanitario es un agente más, con capacidad para identificar necesidades, aportar conocimiento, coordinar, conectar recursos y apoyar procesos comunitarios.

13.1. Tres niveles de orientación comunitaria

  1. Nivel 1: consulta. Atención con enfoque biopsicosocial, detección de determinantes, consejo y recomendación de recursos o activos.
  2. Nivel 2: centro sanitario. Proyectos del equipo, coordinación, participación, grupos, actividades de educación y mapeo de necesidades.
  3. Nivel 3: comunidad. Trabajo en red con ayuntamientos, educación, servicios sociales, asociaciones y otros agentes para actuar sobre determinantes y activos del territorio.

Aunque la ESCA se desarrolla especialmente desde Atención Primaria y Comunitaria, el FEA debe comprender el circuito. Un especialista puede identificar una barrera social, reforzar una recomendación comunitaria, coordinarse con primaria o facilitar información que permita continuidad.

13.2. Mapeo y dinamización de activos

Un mapa de activos identifica recursos de un territorio que pueden generar o proteger salud. El mapa no es la finalidad: lo importante es que la comunidad participe en identificar, conectar y movilizar esos recursos. Un listado elaborado desde un despacho sin participación puede quedar obsoleto o no reflejar lo que la población considera útil.

La EPVSA dedica el P04 a identificación y dinamización de activos y subraya principios de salud positiva, curso vital, implicación de personas y comunidades, trabajo pluridisciplinar y reducción de desigualdades. El enfoque de activos debe evitar la culpabilización: reconocer fortalezas no significa ignorar pobreza, precariedad, discriminación o barreras estructurales.

13.3. Red de Acción Local en Salud (RELAS)

La EPVSA incluye en su P01 la promoción de hábitos saludables y redes de apoyo comunitario a través de RELAS. La lógica es llevar la salud al ámbito local, donde se materializan muchos determinantes y donde la acción intersectorial puede convertirse en actuaciones concretas. Los planes locales permiten adaptar prioridades a cada municipio.

Salud comunitaria no es «dar charlas fuera del centro». Implica participación, análisis del territorio, trabajo intersectorial, activos, equidad y coproducción de salud.

14. COMUNICACIÓN SANITARIA Y ALFABETIZACIÓN EN SALUD

La comunicación sanitaria atraviesa todo el tema. La información solo mejora salud si puede ser encontrada, comprendida, valorada y utilizada. La Ley 16/2011, artículo 27.2, vincula educación en salud con capacidad para acceder a información, comprenderla y utilizarla; y la Ley 33/2011, artículo 18, exige que la información pública sea veraz y se adapte social, cultural y lingüísticamente.

La alfabetización en salud no equivale al nivel de estudios. Una persona con alta formación académica puede tener dificultades para interpretar probabilidades, decisiones complejas o información durante una situación emocionalmente intensa. Por eso se recomienda un enfoque de precaución universal: comunicar de manera clara con todas las personas, sin esperar a detectar quién «parece» tener baja alfabetización.

14.1. Principios de comunicación clínica clara

  • Priorizar: empezar por lo esencial y limitar el número de mensajes principales.
  • Lenguaje llano: usar términos cotidianos y explicar el tecnicismo cuando sea necesario.
  • Estructurar: qué ocurre, qué significa, qué debe hacer y cuándo debe pedir ayuda.
  • Comprobar comprensión: teach-back o demostración de la habilidad.
  • Apoyo escrito: reforzar los mensajes principales con materiales fiables.
  • Adaptar: idioma, cultura, discapacidad, canal y contexto emocional.
  • Favorecer preguntas: crear un entorno en el que preguntar no sea percibido como molestia.

14.2. Comunicación del riesgo

Los números pueden informar o manipular. Cuando sea posible, conviene expresar riesgos con frecuencias naturales y denominadores comparables, y distinguir reducción absoluta de reducción relativa. «Reduce el riesgo un 50%» puede significar pasar de 2 de cada 1.000 a 1 de cada 1.000; la magnitud absoluta cambia la interpretación. También es útil presentar beneficios y daños en el mismo horizonte temporal y evitar cambios de denominador.

La incertidumbre debe comunicarse sin falsa seguridad. Decir «no sabemos» puede ser profesionalmente correcto si se acompaña de lo que sí se conoce, qué alternativas existen y cómo se manejará la incertidumbre. Ocultarla puede deteriorar confianza cuando la evolución no coincide con una promesa implícita.

14.3. Comunicación pública, redes y desinformación

La EPVSA dedica su línea 3 y el programa P14 a difundir información veraz sobre hábitos saludables y afrontar mensajes o publicidad perjudiciales. La comunicación digital ha multiplicado el acceso a información, pero también a desinformación y mensajes comerciales presentados como salud.

Una respuesta eficaz ante un bulo no consiste solo en decir «es falso». Conviene explicar brevemente por qué, ofrecer una alternativa correcta, señalar la fuente fiable y evitar amplificar innecesariamente el contenido falso. La confianza en la fuente es tan importante como el dato.

El artículo 97.1 de la Ley 16/2011 promueve el uso adecuado de las tecnologías de información y comunicación como instrumento de educación para la salud. Esto incluye oportunidades de educación a distancia, portales, recursos audiovisuales y comunidades virtuales, pero obliga a considerar accesibilidad y brecha digital.

Digital no significa accesible. Si una estrategia traslada toda la información a canales electrónicos sin alternativas, puede excluir a personas con menor acceso, competencias digitales, discapacidad o barreras idiomáticas.

14.4. Comunicación intercultural y accesible

Adaptar culturalmente no significa aceptar información falsa ni renunciar a la evidencia. Significa comprender valores, marcos de referencia, idioma y contexto para que el mensaje sea interpretable. Cuando sea necesario deben utilizarse intérpretes profesionales y formatos accesibles. La comunicación con personas con discapacidad puede requerir lectura fácil, lengua de signos, apoyos visuales, formatos compatibles con lectores de pantalla u otras adaptaciones.

La comunicación clara es una cuestión de equidad: cuanto más complejo sea el sistema, mayor ventaja tendrán quienes poseen más recursos para navegarlo. Simplificar circuitos y mensajes puede reducir desigualdades sin reducir calidad.

15. EVALUAR UNA INTERVENCIÓN EDUCATIVA O DE PROMOCIÓN

Una intervención no es buena porque haya tenido mucha actividad. Contar folletos entregados o sesiones impartidas mide producción, no necesariamente aprendizaje ni salud. La evaluación debe relacionarse con los objetivos definidos al principio.

Nivel de evaluación Pregunta Ejemplos de indicadores
Estructura ¿Había recursos y condiciones? Profesionales formados, materiales accesibles, tiempo asignado
Proceso ¿Se hizo lo previsto? Cobertura, participación, fidelidad al programa, abandonos
Aprendizaje ¿Cambió conocimiento, habilidad o autoeficacia? Comprensión, demostración práctica, confianza
Conducta ¿Se modificó el comportamiento? Autocuidado, actividad física, uso de recursos
Resultado en salud ¿Mejoró un resultado relevante? Calidad de vida, control de riesgo, bienestar
Equidad ¿Benefició por igual o redujo desigualdades? Resultados por nivel social, edad, territorio, sexo, discapacidad

La cobertura es importante, pero debe interpretarse junto a quién queda fuera. Un programa digital puede alcanzar a miles y, al mismo tiempo, excluir a quienes más necesitan apoyo. Una evaluación de promoción de salud debe analizar gradiente social y barreras.

En educación grupal es útil medir satisfacción, pero la satisfacción no equivale a aprendizaje. Una sesión entretenida puede no cambiar conocimientos; una sesión valorada como exigente puede producir gran adquisición de habilidades. Por eso se requieren indicadores alineados con el objetivo.

15.1. Evaluación de comunicación

En materiales escritos o digitales deben revisarse legibilidad, claridad, organización, lenguaje, adecuación cultural, accesibilidad y llamada a la acción. El test con usuarios reales detecta problemas que el equipo redactor no ve. La participación de pacientes en el diseño mejora pertinencia y comprensibilidad.

15.2. Evaluación de consejo en consulta

No siempre es necesario medir un resultado clínico a largo plazo para saber si el proceso mejora. Pueden utilizarse indicadores intermedios: registro del consejo, comprensión comprobada, objetivo acordado, derivación a recurso, seguimiento o cambio de conducta autoinformado. Lo importante es que el indicador no incentive una práctica mecánica de «marcar casillas» sin calidad.

Actividad ≠ efectividad. «Hemos impartido 100 talleres» es un dato de proceso. Para demostrar efecto hay que mostrar aprendizaje, cambio de conducta, resultado o reducción de desigualdad según el objetivo.

16. ERRORES FRECUENTES EN EL EXAMEN

  • Confundir promoción con educación. La educación es una estrategia dentro de un marco de promoción más amplio.
  • Reducir promoción a estilos de vida individuales. La Ley 33/2011 exige actuar también sobre condiciones sociales, laborales, ambientales y económicas.
  • Asignar porcentajes fijos a Lalonde. Memoriza los cuatro campos, no porcentajes presentados como si fueran del informe original.
  • Incluir nivel socioeconómico como categoría autónoma de Lalonde. Es un determinante social actual, pero no uno de sus cuatro campos.
  • Confundir captación oportunista con nivel preventivo. Es una estrategia de captación.
  • Situar el cribado en prevención primaria. Es secundaria.
  • Olvidar la prevención cuaternaria. Busca evitar daño por intervención sanitaria innecesaria.
  • Creer que informar garantiza cambio. Conocimiento, motivación, habilidad y entorno son dimensiones distintas.
  • Evaluar una habilidad con un cuestionario de conocimientos. Si el objetivo es «saber hacer», debe observarse o demostrarse.
  • Confundir adherencia con empoderamiento. La adherencia describe conducta respecto de recomendaciones; el empoderamiento implica control y participación.
  • Considerar al paciente un receptor pasivo. Ottawa, la Ley 16/2011 y las estrategias andaluzas sitúan participación y comunidad como agentes.
  • Decir que promoción corresponde solo a Atención Primaria. La legislación y la EPVSA incluyen el ámbito hospitalario.
  • Preguntar «¿lo ha entendido?» como única comprobación. El teach-back comprueba comprensión de forma más fiable.
  • Dar por vigente el IV Plan Andaluz de Salud. En 2026 el marco general vigente es la ESA 2030.
  • Confundir ESA, EPVSA y ESCA. Marco general, promoción de vida saludable y salud comunitaria, respectivamente.
Tres perlas reales concentran gran parte de lo que ya ha preguntado FEA Anatomía Patológica sobre este bloque: vacunación = prevención primaria (2021 P6); aumento histórico de esperanza de vida ligado al descenso de mortalidad infantil y de enfermedades de la infancia (2021 P7); y nivel socioeconómico no es uno de los cuatro campos de Lalonde (2022 P12).

17. VIGENCIA NORMATIVA Y ESTRATÉGICA

Este tema combina marcos conceptuales estables con instrumentos de planificación que pueden cambiar. A fecha de agosto de 2026, la situación que debe llevarse al examen es la siguiente:

Fuente Situación en agosto 2026 Qué memorizar
Constitución Española, art. 43 Vigente Protección de la salud y fomento de educación sanitaria
Ley 14/1986, General de Sanidad Vigente Orientación prioritaria a promoción y prevención
Ley 33/2011, General de Salud Pública Vigente; texto consolidado consultado Arts. 16, 18 y 26.3
Ley 2/1998, Salud de Andalucía Vigente Concepción integral y promoción en asistencia
Ley 16/2011, Salud Pública de Andalucía Vigente; versión consolidada 2026 Arts. 2, 12, 27, 28, 30, 68 y 97
Carta de Ottawa Marco conceptual estable 5 áreas de acción
ESA 2030 Vigente 2026-2030 4 líneas, 14 objetivos, 3 palancas, 203 acciones
EPVSA 2024-2030 Vigente 4 líneas, 10 objetivos, 15 programas; P03 y P04
ESCA 2026-2030 Vigente 5 líneas, 19 objetivos específicos, 59 líneas de acción
Escuela de Pacientes Activa Desde 2008; intercambio y formación entre iguales; presencial y a distancia
Control de obsolescencia: si encuentras apuntes que sitúan la ESA 2030 «en formulación», la ESCA «en preparación» o que presentan el IV Plan Andaluz de Salud como plan general vigente, están desactualizados para una convocatoria posterior a febrero de 2026.

18. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Constitución Española de 1978, artículo 43.
  • Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, artículo 3.
  • Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública, artículos 16, 18 y 26.
  • Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía, artículos 2 y 18.
  • Ley 16/2011, de 23 de diciembre, de Salud Pública de Andalucía, artículos 2, 12, 27, 28, 30, 68 y 97; texto consolidado vigente en 2026.
  • OMS. Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud, 1986.
  • Lalonde M. A New Perspective on the Health of Canadians, 1974.
  • Acuerdo de 11 de febrero de 2026, del Consejo de Gobierno, por el que se aprueba la Estrategia de Salud de Andalucía 2030.
  • Acuerdo de 2 de abril de 2024, del Consejo de Gobierno, por el que se aprueba la Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía 2024-2030.
  • Orden de 16 de diciembre de 2025, por la que se aprueba la Estrategia de Salud Comunitaria de Andalucía 2026-2030.
  • Escuela de Pacientes, Consejería competente en salud / Escuela Andaluza de Salud Pública.
  • Prochaska JO, DiClemente CC. Modelo transteórico del cambio de conducta.
educación para la salud
promoción de la salud
Ley 16/2011
empoderamiento
participación
Escuela de Pacientes
Carta de Ottawa
Lalonde
determinantes de la salud
activos para la salud
salud comunitaria
ESCA 2026-2030
EPVSA 2024-2030
ESA 2030
consejo médico
captación oportunista
entrevista motivacional
alfabetización en salud
teach-back
comunicación sanitaria

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el agosto 30, 2026.