Tema 62. Comunidad: concepto y características. Promoción de la salud. Acciones comunitarias en salud. Programas de participación comunitaria. Salutogénesis y activos en salud.
1. INTRODUCCIÓN: LA SALUD TAMBIÉN SE CONSTRUYE FUERA DE LA CONSULTA
La atención comunitaria parte de una constatación fundamental: el nivel de salud de una población no puede explicarse únicamente por la asistencia sanitaria que recibe. Las condiciones de vivienda, la seguridad económica, la educación, el empleo, el apoyo social, el urbanismo, las posibilidades de desplazarse activamente, el acceso a alimentos saludables, la discriminación, la soledad, las redes vecinales, la cultura o la calidad del medio ambiente influyen de manera decisiva en las oportunidades que tienen las personas para mantenerse sanas. El sistema sanitario puede tratar una enfermedad, detectar precozmente un problema o aconsejar determinados cambios, pero muchos de los factores que hacen posible seguir esos consejos están situados fuera de sus paredes.
Por eso, la enfermería comunitaria no consiste simplemente en trasladar una consulta individual al barrio. Implica ampliar la mirada: pasar del síntoma a sus determinantes, del individuo aislado a su contexto familiar y social, de la educación sanitaria unidireccional al aprendizaje compartido, y de una población entendida como receptora de servicios a una comunidad capaz de participar en la identificación de problemas, prioridades, recursos y soluciones. La actuación profesional continúa siendo importante, pero deja de ocupar necesariamente el centro de todas las decisiones.
Este enfoque tiene especial importancia en el temario actual del SAS porque Andalucía ha renovado profundamente su marco estratégico. Desde 2026 está vigente la Estrategia de Salud Comunitaria de Andalucía 2026-2030 (ESCA), que establece un modelo común de salud comunitaria para la Atención Primaria y Comunitaria del SSPA. La ESCA incorpora expresamente el enfoque biopsicosocial, los determinantes sociales, la equidad, los activos para la salud, la participación, la intersectorialidad y tres niveles interconectados de orientación comunitaria: individual y familiar, grupal y colectivo.
Esta actualización es especialmente relevante para la oposición. El material clásico sobre promoción de la salud sigue siendo necesario —Carta de Ottawa, participación, empoderamiento, salutogénesis o activos—, pero debe interpretarse dentro del marco vigente. No basta, por ejemplo, con memorizar que hay que realizar un «mapa de activos»: las estrategias andaluzas actuales indican expresamente que mapear activos no constituye un objetivo final. El mapa debe servir para movilizar recursos, conectar necesidades con oportunidades, generar acción comunitaria, facilitar recomendaciones de activos y reducir desigualdades.
También debe evitarse otra simplificación frecuente: contraponer un supuesto «modelo de déficit malo» frente a un «modelo de activos bueno». Detectar enfermedad, necesidad, riesgo, vulnerabilidad o carencia continúa siendo imprescindible. El enfoque de activos añade otra pregunta: además de conocer qué problemas existen, ¿qué capacidades, relaciones, conocimientos, organizaciones, espacios y recursos ayudan ya a las personas a afrontar esos problemas y pueden fortalecerse? Ambos enfoques son complementarios cuando se utilizan correctamente.
2. COMUNIDAD: CONCEPTO, CARACTERÍSTICAS Y SALUD COMUNITARIA
2.1. Concepto de comunidad
El término comunidad tiene significados diferentes según la disciplina. En sentido general puede entenderse como un conjunto de personas relacionadas por un territorio, unas características, unas prácticas, una identidad, unos intereses, unas relaciones o unos objetivos compartidos. El glosario de la ESCA 2026-2030 utiliza una definición deliberadamente amplia: personas vinculadas por características o intereses comunes.
Esta formulación obliga a corregir una idea demasiado rígida que aparece en algunos manuales: no es imprescindible que toda comunidad posea simultáneamente un territorio geográfico perfectamente delimitado, intensa interdependencia y un sentimiento homogéneo de pertenencia. Esos elementos son muy frecuentes y útiles para trabajar en salud comunitaria territorial, pero existen comunidades de interés, de experiencia o de identidad cuyos integrantes no viven necesariamente en el mismo lugar. Una asociación de personas afectadas por una enfermedad rara, por ejemplo, constituye una comunidad relacional aunque sus miembros residan en municipios distintos.
En Atención Primaria, sin embargo, el territorio adquiere enorme relevancia operativa porque la población está adscrita a zonas, centros, equipos y Unidades de Gestión Clínica, y porque gran parte de los determinantes y activos se expresan territorialmente. La existencia o ausencia de transporte público, zonas verdes, instalaciones deportivas, comercios de alimentación, asociaciones vecinales, centros educativos, recursos sociales o espacios de encuentro es diferente de un barrio a otro. El territorio permite observar cómo se distribuyen oportunidades y riesgos.
2.2. Elementos que permiten analizar una comunidad
Para comprender una comunidad desde la perspectiva de salud conviene explorar varias dimensiones que se influyen mutuamente:
- Población: volumen, estructura por edad y sexo, natalidad, mortalidad, migraciones, composición de hogares, discapacidad, dependencia y otros rasgos demográficos relevantes.
- Territorio y medio físico: urbanismo, vivienda, movilidad, barreras arquitectónicas, contaminación, espacios verdes, zonas de encuentro, seguridad vial y accesibilidad.
- Condiciones socioeconómicas: empleo, renta, pobreza, educación, precariedad, disponibilidad de cuidados y condiciones laborales.
- Redes y relaciones: apoyo familiar, vínculos vecinales, asociaciones, participación, confianza, reciprocidad, aislamiento y cohesión social.
- Cultura y valores: creencias, normas, lenguas, prácticas de cuidado, expectativas, roles de género y formas de relacionarse con los servicios.
- Servicios y organizaciones: atención sanitaria, servicios sociales, ayuntamiento, educación, asociaciones, entidades deportivas, organizaciones religiosas, culturales y del tercer sector.
- Situación de salud: mortalidad, morbilidad, discapacidad, problemas de salud percibidos, hábitos, bienestar emocional y utilización de servicios.
- Activos y capacidades: personas, grupos, organizaciones, conocimientos, espacios, redes y recursos que la propia comunidad reconoce como útiles para mantener o mejorar la salud.
Una comunidad no es, por tanto, una suma estadística de residentes. Es una red dinámica de relaciones. Dos territorios con indicadores económicos parecidos pueden responder de forma muy diferente ante una crisis si uno dispone de asociaciones consolidadas, confianza interpersonal, redes de apoyo y canales de coordinación y el otro presenta aislamiento y fragmentación social.
2.3. Salud comunitaria
La ESCA define la salud comunitaria como la expresión colectiva de la salud individual y grupal dentro de una comunidad definida, determinada por la interacción de las características personales y familiares, el medio social, cultural y ambiental, los servicios sanitarios y factores políticos y globales. Esta definición deja claro que la salud comunitaria no constituye una especialidad separada de la atención individual: integra lo individual, lo familiar, lo grupal y lo colectivo.
Desde el punto de vista práctico, la salud comunitaria exige preguntarse no solo «¿qué enfermedad tiene esta persona?», sino también «¿qué condiciones están favoreciendo el problema?, ¿se repite en otras personas del territorio?, ¿qué barreras existen?, ¿qué recursos podrían ayudar?, ¿qué agentes deben participar y quién debe decidir las prioridades?». Esta mirada permite detectar, por ejemplo, que el mal control de diabetes en un barrio no depende exclusivamente de conocimientos insuficientes, sino también del precio de los alimentos, horarios laborales, posibilidades de actividad física, alfabetización en salud, aislamiento o accesibilidad al centro.
2.4. Comunidad, población y colectivo: conceptos relacionados, pero no idénticos
Población suele utilizarse en epidemiología para designar el conjunto de individuos sobre el que se realizan mediciones o inferencias. Puede definirse de manera administrativa, territorial o por una característica. Colectivo identifica un grupo con algún rasgo común. Comunidad añade habitualmente una dimensión relacional: interacción, vínculo, pertenencia, intereses compartidos o articulación alrededor de un contexto.
Esta distinción tiene consecuencias metodológicas. Una encuesta puede describir una población, pero no necesariamente revelar cómo funciona su comunidad. Para comprender relaciones de poder, apoyos, conflictos, prioridades percibidas o activos relevantes se necesitan además técnicas cualitativas y participativas: entrevistas, grupos, observación, paseos comunitarios, reuniones con agentes locales, mapeo participativo o análisis de redes.
3. PROMOCIÓN DE LA SALUD: CONCEPTO, PRINCIPIOS Y CARTA DE OTTAWA
3.1. Definición
La definición clásica de la promoción de la salud, consolidada por la Carta de Ottawa de 1986 y mantenida en los documentos actuales, la describe como el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla. El concepto de control es decisivo: promover salud no consiste únicamente en transmitir información. Significa ampliar capacidades y oportunidades para actuar sobre los determinantes de la salud.
Una persona puede saber perfectamente que debería consumir alimentos saludables y no disponer de ingresos suficientes, comer en horarios laborales incompatibles con una dieta adecuada o vivir en un entorno donde la oferta saludable es escasa. Limitar la actuación a «educarla» atribuiría al individuo un problema que en parte es estructural. La promoción de la salud combina por eso intervenciones personales, comunitarias, ambientales, organizativas y políticas.
3.2. Carta de Ottawa: cinco grandes áreas de acción
La Carta de Ottawa es uno de los documentos más rentables para examen. Establece cinco áreas de acción que deben diferenciarse con precisión:
| Área de acción | Significado | Ejemplo |
|---|---|---|
| Elaborar políticas públicas saludables | Incorporar las consecuencias para la salud a decisiones públicas de distintos sectores. | Urbanismo que favorece movilidad activa y accesibilidad. |
| Crear entornos favorables | Modificar condiciones físicas, sociales y organizativas para facilitar opciones saludables. | Espacios escolares seguros, sombra urbana o lugares de trabajo promotores de salud. |
| Reforzar la acción comunitaria | Incrementar la capacidad de las comunidades para decidir prioridades y actuar. | Plan Local de Salud elaborado con ciudadanía y agentes locales. |
| Desarrollar habilidades personales | Facilitar conocimientos y competencias para tomar decisiones y afrontar problemas. | Educación grupal para autocuidado o bienestar emocional. |
| Reorientar los servicios sanitarios | Superar un modelo exclusivamente asistencial y biomédico. | Incorporar determinantes sociales, activos, trabajo grupal y acción comunitaria a Atención Primaria. |
No debe añadirse a esta lista «desarrollar la Atención Primaria» como una sexta área. La Atención Primaria es un escenario esencial para llevarlas a la práctica, pero no constituye una de las cinco áreas enumeradas por Ottawa.
3.3. Abogar, facilitar y mediar
La Carta también describe tres estrategias básicas: abogar por la salud, facilitar o capacitar para alcanzar mayor potencial de salud y mediar entre intereses diferentes. Estas ideas anticipan elementos centrales de la práctica comunitaria actual.
Abogar implica hacer visibles condiciones que dañan la salud y defender cambios. Facilitar supone reducir barreras y proporcionar recursos, no culpabilizar a quien no puede adoptar una recomendación. Mediar reconoce que las decisiones que afectan a la salud implican a administraciones, sectores económicos, asociaciones, ciudadanía y profesionales con intereses que pueden ser diferentes.
3.4. Promoción de la salud no es sinónimo de educación para la salud
La educación para la salud es una herramienta de promoción, pero promoción es un concepto más amplio. Una intervención educativa puede desarrollar habilidades; una política de vivienda, un carril peatonal seguro o una normativa de espacios sin humo pueden modificar determinantes sin adoptar la forma de una sesión educativa.
Del mismo modo, entregar un folleto o dar una charla no garantiza empoderamiento. Puede proporcionar información útil, pero el empoderamiento requiere capacidad para comprender, decidir y actuar y, en su dimensión comunitaria, posibilidad de influir realmente en los procesos que afectan al bienestar colectivo.
3.5. Promoción frente a prevención
Otra trampa clásica consiste en afirmar que la promoción se dirige exclusivamente a «personas sanas» y la prevención exclusivamente a «personas en riesgo». Esa división es incorrecta. La promoción puede desarrollarse en personas con enfermedad crónica, discapacidad o dependencia porque todas conservan posibilidades de mejorar bienestar, autonomía, capacidad de decisión y control sobre determinantes. La prevención, por su parte, puede dirigirse a toda la población, como ocurre con determinadas políticas de vacunación o reducción del tabaquismo.
| Promoción de la salud | Prevención |
|---|---|
| Busca generar capacidades y condiciones favorables para la salud. | Busca reducir aparición, progresión, complicaciones o impacto de problemas de salud. |
| Actúa sobre determinantes, entornos, recursos y capacidades. | Actúa sobre factores de riesgo, exposición, detección precoz o consecuencias. |
| No se restringe a población sana. | No se restringe a grupos de alto riesgo. |
| Participación y empoderamiento son principios centrales. | Puede desarrollarse mediante intervenciones clínicas, poblacionales o ambientales. |
3.6. De Alma-Ata a la Atención Primaria y Comunitaria actual
La Declaración de Alma-Ata de 1978 situó la Atención Primaria como eje para alcanzar mejores niveles de salud, destacando participación comunitaria, equidad, acción intersectorial y tecnologías apropiadas. Décadas después, la Declaración de Astaná reafirmó el papel de una Atención Primaria fuerte como base de sistemas sanitarios sostenibles y orientados a las personas.
El desarrollo actual de la salud comunitaria recupera precisamente esos principios. La consulta individual sigue siendo necesaria, pero debe conectarse con el entorno. La intervención grupal no es únicamente una forma eficiente de atender a muchas personas: permite aprendizaje entre iguales y construcción colectiva. Y el tercer nivel exige cooperación con agentes que no pertenecen al sistema sanitario.
4. DETERMINANTES SOCIALES, EQUIDAD E INTERSECTORIALIDAD
4.1. Determinantes sociales de la salud
Los determinantes sociales de la salud son las condiciones personales, sociales, económicas, ambientales y relacionadas con los servicios que influyen en la salud de individuos y poblaciones. Incluyen las circunstancias en las que las personas nacen, crecen, estudian, trabajan, viven, envejecen y reciben cuidados.
El concepto impide reducir la explicación de las enfermedades a una suma de decisiones individuales. Fumar, realizar actividad física o alimentarse de una determinada manera son conductas personales, pero están condicionadas por precio, publicidad, estrés, jornadas laborales, nivel educativo, seguridad del entorno, redes sociales, disponibilidad de instalaciones y políticas públicas.
4.2. Determinantes estructurales e intermedios
Los modelos contemporáneos distinguen habitualmente entre determinantes estructurales y determinantes intermedios. Entre los primeros se encuentran el contexto socioeconómico y político y los mecanismos de estratificación social que distribuyen poder, ingresos, educación y oportunidades. Entre los intermedios se sitúan las condiciones materiales de vida, el empleo, vivienda, factores psicosociales, conductas, redes sociales y características del sistema sanitario.
Esta diferenciación es importante para planificar. Si un problema se relaciona con aislamiento de personas mayores, una respuesta exclusivamente clínica será insuficiente. Pueden ser necesarios servicios sociales, transporte, asociaciones, urbanismo, voluntariado, espacios comunitarios y estrategias para detectar a quienes están desconectados de las redes existentes.
4.3. Desigualdad e inequidad
No toda diferencia en salud constituye necesariamente una inequidad. En salud pública se utiliza inequidad para señalar diferencias que, además de existir, son injustas y evitables o potencialmente reducibles mediante acción social. El objetivo de equidad no es proporcionar exactamente lo mismo a toda persona, sino ajustar oportunidades y recursos a necesidades diferentes para reducir desventajas sistemáticas.
Una estrategia comunitaria aparentemente universal puede incluso aumentar desigualdades si solo participan quienes ya poseen más tiempo, información, confianza institucional o recursos. Por eso la evaluación debe preguntarse quién participa y quién queda fuera, no limitarse a contabilizar asistentes.
4.4. Intersectorialidad
Muchos determinantes se sitúan fuera de la competencia sanitaria directa. La intersectorialidad consiste en la cooperación coordinada entre sectores para abordar problemas cuya solución requiere actuaciones complementarias. Pueden intervenir salud, servicios sociales, educación, ayuntamientos, vivienda, deporte, empleo, medio ambiente, asociaciones, entidades privadas y ciudadanía.
Trabajar de forma intersectorial no equivale a enviar derivaciones. Supone compartir información pertinente, objetivos, responsabilidades y, en los niveles más avanzados, decisiones y recursos. La ESCA recuerda además la importancia del poder local: el municipio conoce de forma directa el territorio y dispone de competencias que afectan a numerosos determinantes.
4.5. Salud en Todas las Políticas
El enfoque de Salud en Todas las Políticas parte de que decisiones aparentemente no sanitarias pueden producir efectos relevantes sobre la salud y su distribución social. Por ello, las políticas públicas deben considerar sus consecuencias sanitarias, buscar sinergias y evitar impactos perjudiciales.
Para una enfermera comunitaria esto significa comprender que algunos problemas no pueden resolverse aumentando el número de consultas. El profesional puede aportar información epidemiológica, detectar barreras repetidas, facilitar participación y colaborar con otros agentes, pero la respuesta final puede corresponder a una actuación municipal, educativa, social o ambiental.
5. ACCIÓN COMUNITARIA EN SALUD
5.1. Concepto
La acción comunitaria en salud puede entenderse como un proceso de dinamización de relaciones de cooperación entre personas, grupos, organizaciones e instituciones que comparten un ámbito de convivencia, con el objetivo de mejorar condiciones de vida, bienestar, capacidad colectiva y salud. No se reduce a organizar actividades; pretende generar relaciones, participación y capacidad para actuar sobre determinantes.
Esta idea permite distinguir una actividad realizada «en la comunidad» de una auténtica acción comunitaria. Una charla impartida por profesionales en una asociación puede ser útil, pero si el problema, los objetivos, el contenido y la evaluación han sido definidos únicamente desde el sistema sanitario, el grado de participación comunitaria es limitado. En cambio, un proceso en el que vecinos, asociaciones, ayuntamiento, escuela y centro de salud identifican conjuntamente una prioridad y acuerdan acciones representa un nivel de acción comunitaria mucho mayor.
5.2. Principios metodológicos
- Partir del territorio real: conocer qué iniciativas, relaciones y conflictos existen antes de crear estructuras nuevas.
- Participación desde el inicio: no invitar a la ciudadanía únicamente cuando las decisiones ya están tomadas.
- Orientación a determinantes y equidad: analizar causas y distribución social del problema.
- Combinar necesidades y activos: no realizar un inventario exclusivamente de déficits.
- Intersectorialidad: incluir agentes con capacidad real de actuar sobre los determinantes implicados.
- Proceso adaptativo: ajustar actuaciones al contexto en lugar de trasladar mecánicamente un programa diseñado para otro territorio.
- Evaluación continua: valorar proceso, participación, resultados, efectos distributivos y sostenibilidad.
- Devolución de información: los datos obtenidos de la comunidad deben volver a ella de forma comprensible.
5.3. Ciclo de acción comunitaria
La guía del Ministerio de Sanidad Acción Comunitaria para ganar Salud, utilizada como referencia metodológica por la ESCA, plantea un proceso cíclico. No debe memorizarse como una secuencia burocrática rígida, sino como una estructura que ordena la reflexión y facilita que la acción se construya de forma progresiva.
| Fase | Contenido esencial |
|---|---|
| 0. Punto de partida: conocerse y reconocerse | Analizar motivaciones, oportunidad, capacidades existentes y procesos comunitarios ya activos. |
| 1. Hacer equipo y red | Constituir o reforzar un equipo motor y una red de apoyo con lenguaje y reglas de funcionamiento compartidos. |
| 2. Explorar la comunidad | Conocer situación, determinantes, desigualdades, necesidades, estrategias de resistencia, recursos y activos. |
| 3. Analizar y priorizar | Interpretar colectivamente la información y decidir qué problemas o campos de actuación deben abordarse primero. |
| 4. Preparar cómo actuar | Definir objetivos, actividades, responsables, recursos, cronograma e indicadores. |
| 5. Actuar | Implementar las acciones manteniendo coordinación, comunicación, registro y capacidad de adaptación. |
| 6. Evaluar | Analizar diseño, proceso, resultados, aprendizajes y decisiones para la mejora continua. |
5.4. Fase 0: antes de crear otro programa
La fase cero evita uno de los errores más comunes de la intervención profesional: suponer que nada existe hasta que el sistema sanitario inicia un proyecto. Una comunidad puede disponer ya de asociaciones, mesas intersectoriales, grupos de apoyo, iniciativas municipales o redes informales eficaces. Crear una estructura paralela puede fragmentar esfuerzos y generar fatiga participativa.
La pregunta inicial debe ser: ¿qué se está haciendo ya y quién está trabajando en este problema? En ocasiones la opción más eficiente y respetuosa consiste en incorporarse a una red existente.
5.5. Explorar: datos y experiencias
La exploración comunitaria combina información cuantitativa y cualitativa. Los datos epidemiológicos permiten conocer magnitudes, tendencias y desigualdades; las técnicas cualitativas ayudan a comprender significados, barreras, experiencias y prioridades que no aparecen en una base de datos.
Pueden utilizarse fuentes demográficas, indicadores de morbilidad y mortalidad, utilización sanitaria, información de servicios sociales, datos educativos, mapas urbanos, registros de actividades y encuestas. Se complementan con entrevistas, grupos focales, observación, paseos comunitarios, fotovoz, reuniones con asociaciones, técnicas de priorización o mapeo de activos.
La ESCA señala expresamente que el diagnóstico de salud comunitaria de las UGC debe considerar estructuras de participación, grupos en situación de vulnerabilidad, actores y recursos con participación de agentes locales y coordinación con los Planes Locales de Salud cuando el municipio esté incorporado a RELAS.
5.6. Priorizar no es decidir desde el despacho
No todos los problemas pueden abordarse simultáneamente. Para priorizar pueden considerarse magnitud, gravedad, tendencia, desigualdad, vulnerabilidad, factibilidad, recursos disponibles, demanda percibida y posibilidad de obtener impacto. Pero un proceso comunitario exige incorporar también las prioridades de la población.
Una prioridad epidemiológicamente importante puede no ser percibida como tal por la comunidad y viceversa. Esa discrepancia no se resuelve imponiendo una de las perspectivas; debe explorarse mediante diálogo, información comprensible y deliberación.
5.7. Acción y evaluación forman un ciclo
La intervención comunitaria no termina al ejecutar las actividades. La evaluación informa sobre qué funcionó, para quién, en qué contexto y con qué consecuencias. Sus resultados permiten reformular el diagnóstico, ampliar redes, modificar prioridades y comenzar una nueva vuelta del ciclo.
6. PARTICIPACIÓN COMUNITARIA Y EMPODERAMIENTO
6.1. Participar es un derecho y una metodología
La participación no es únicamente una técnica para aumentar la aceptación de un programa. Tiene una dimensión democrática y jurídica. La Ley 16/2011, de Salud Pública de Andalucía, reconoce en su artículo 15 el derecho de la población a participar de manera efectiva en la formulación, desarrollo, gestión y evaluación de las políticas de salud pública, individual o colectivamente.
La participación también mejora la pertinencia de las intervenciones: quienes viven un problema aportan información sobre barreras, capacidades y consecuencias que pueden ser invisibles para los profesionales. Pero su valor no debe evaluarse solo por utilidad instrumental; las personas tienen derecho a intervenir en decisiones que afectan a su salud y a las condiciones de su comunidad.
6.2. Cinco niveles actuales de interacción en la ESCA
La ESCA 2026-2030 representa la participación como un continuo de cinco niveles según aumenta el grado de interacción, la amplitud y el alcance de la participación:
| Nivel | Denominación | Qué implica |
|---|---|---|
| 1 | Información | La organización comunica información a la población. Existe poca transferencia de capacidad decisoria. |
| 2 | Consulta | Se pregunta a la población por opiniones o necesidades, pero la decisión puede continuar en manos institucionales. |
| 3 | Decisión-acción conjunta | Comunidad e instituciones comparten deliberación y desarrollo de actuaciones. |
| 4 | Liderazgo múltiple y compartido | Existen diferentes focos de liderazgo y responsabilidad dentro de la red. |
| 5 | Control comunitario | La comunidad alcanza el máximo nivel de capacidad sobre las decisiones del proceso. |
Este modelo actualiza una simplificación del material antiguo. Afirmar que «informar no es participación» resulta demasiado categórico: la ESCA lo incluye como el primer nivel del continuo. Lo correcto es decir que información y consulta representan grados de interacción y poder compartido mucho menores que la decisión conjunta, el liderazgo compartido o el control comunitario.
6.3. Participación representativa y participación inclusiva
No basta con abrir una convocatoria y concluir que «la comunidad ha participado». Las personas que acuden a reuniones suelen diferir de quienes permanecen fuera. Horarios, responsabilidades de cuidado, idioma, discapacidad, movilidad, alfabetización, miedo, experiencias previas de discriminación o brecha digital pueden excluir sistemáticamente determinados grupos.
Un proceso participativo debe preguntarse:
- ¿Quién está presente?
- ¿Qué grupos afectados no aparecen?
- ¿Quién habla y quién apenas interviene?
- ¿Qué información se necesita para decidir?
- ¿La decisión ya estaba tomada antes de consultar?
- ¿La comunidad recibe devolución de lo acordado?
- ¿Existen medios para que grupos vulnerables puedan participar realmente?
6.4. Empoderamiento
El empoderamiento se refiere al proceso mediante el cual personas y comunidades adquieren mayor capacidad para comprender, decidir y actuar sobre los factores que afectan a su vida. En promoción de la salud puede existir un empoderamiento individual —mayor autoeficacia, conocimientos y capacidad de decisión— y un empoderamiento comunitario —mayor capacidad colectiva para organizarse e influir sobre determinantes y políticas—.
Empoderar no significa abandonar a la persona a su responsabilidad individual. La frase «usted decide» carece de valor si las alternativas reales están limitadas por pobreza, barreras físicas, falta de información o desigualdad de poder. La promoción de la salud intenta ampliar las opciones reales, no simplemente trasladar responsabilidad desde el sistema al individuo.
6.5. Participación y corresponsabilidad sin culpabilización
La corresponsabilidad es un concepto útil cuando reconoce que salud, ciudadanía e instituciones tienen papeles complementarios. Se vuelve problemática si sirve para culpabilizar a personas por resultados condicionados por factores estructurales. La práctica enfermera debe combinar apoyo a la autonomía con análisis del contexto y defensa de condiciones equitativas.
7. SALUTOGÉNESIS: MODELO DE ANTONOVSKY
7.1. Del origen de la enfermedad al origen de la salud
El sociólogo médico Aaron Antonovsky desarrolló el modelo salutogénico a partir de una pregunta diferente de la habitual en el modelo patogénico. En vez de estudiar únicamente por qué aparece la enfermedad, se interesó por comprender por qué algunas personas consiguen mantener o recuperar niveles de salud a pesar de estar expuestas a estrés, adversidad y demandas importantes.
La salutogénesis no niega las enfermedades, los riesgos ni la utilidad de la prevención. Su aportación consiste en ampliar el campo de observación hacia los recursos y procesos que favorecen el movimiento hacia el polo de mayor salud. Patogénesis y salutogénesis no deben plantearse como modelos mutuamente excluyentes.
7.2. Continuo salud-enfermedad
Antonovsky rechazó una división estrictamente dicotómica entre personas «sanas» y «enfermas». Propuso un continuo en el que las personas se desplazan a lo largo de la vida hacia posiciones de mayor o menor salud. Incluso alguien con una enfermedad crónica puede conservar bienestar, relaciones, autonomía, significado y capacidad para manejar su situación; y alguien sin diagnóstico puede encontrarse en una situación de escaso bienestar y elevada vulnerabilidad.
Esta concepción resulta especialmente compatible con enfermería: el cuidado no desaparece cuando la enfermedad no puede curarse. Siempre puede ser posible incrementar capacidad de afrontamiento, autonomía, apoyo, confort, conocimiento, participación y control.
7.3. Estresores
Los estresores son demandas internas o externas que generan tensión. No producen necesariamente un resultado patológico. Su impacto depende del tipo de demanda, de los recursos disponibles, de la capacidad de comprender la situación y de la manera en que se afronta.
El modelo salutogénico no busca una vida sin estrés —algo irreal—, sino comprender qué recursos permiten manejar las tensiones sin que conduzcan necesariamente hacia un deterioro de la salud.
7.4. Recursos Generalizados de Resistencia
Los Recursos Generalizados de Resistencia son recursos que facilitan afrontar una amplia gama de estresores. Pueden encontrarse en la persona o en su entorno: conocimientos, recursos materiales, identidad, estrategias de afrontamiento, apoyo social, estabilidad cultural, experiencia, cohesión, valores o acceso a redes.
No deben identificarse mecánicamente con los activos para la salud actuales. Existe una relación conceptual clara, pero «activo» es una construcción posterior desarrollada en promoción de la salud y salud comunitaria. Un recurso de resistencia forma parte del modelo teórico de Antonovsky; un activo se identifica y moviliza dentro de un contexto concreto para mantener o mejorar salud y bienestar.
7.5. Sentido de Coherencia
El concepto central del modelo es el Sentido de Coherencia o Sense of Coherence. Expresa una orientación global mediante la que las experiencias pueden percibirse como comprensibles, manejables y significativas.
| Componente | Significado | Pregunta práctica |
|---|---|---|
| Comprensibilidad | Las demandas se perciben con cierto orden, estructura y posibilidad de ser entendidas. | «¿Entiendo qué está ocurriendo?» |
| Manejabilidad | Se percibe que existen recursos propios o accesibles para afrontar las demandas. | «¿Dispongo de medios o apoyos para manejarlo?» |
| Significatividad | Las demandas se consideran dignas de implicación y esfuerzo; aporta una dimensión motivacional. | «¿Tiene sentido para mí afrontar esta situación?» |
La significatividad es especialmente importante porque una persona puede comprender perfectamente un problema y disponer teóricamente de recursos, pero no encontrar motivos para invertir esfuerzo en afrontarlo. Los tres componentes se relacionan y no deben tratarse como compartimentos independientes.
7.6. Aplicación enfermera
El enfoque salutogénico modifica el modo de preguntar. Ante una persona cuidadora con sobrecarga, además de cuantificar síntomas y demandas, la enfermera puede explorar qué estrategias le han funcionado anteriormente, qué personas proporcionan apoyo, qué capacidades conserva, qué actividades le aportan significado y qué recursos comunitarios podrían reforzar su capacidad de afrontamiento.
En un grupo, la intervención puede favorecer aprendizaje entre iguales, reconocimiento de capacidades y ampliación de redes. A nivel comunitario, la salutogénesis inspira la identificación y movilización de activos, pero no elimina la obligación de denunciar condiciones estructurales perjudiciales.
7.7. Límites de una lectura excesivamente individual
Un uso superficial de la salutogénesis podría terminar responsabilizando a las personas de «ser resilientes» ante circunstancias injustas. Ese no debe ser el enfoque. Los recursos no se distribuyen de forma igualitaria. Ingreso, vivienda, educación, discriminación, redes sociales y oportunidades comunitarias condicionan la capacidad de afrontar demandas.
Por ello, la perspectiva actual combina salutogénesis con determinantes sociales y equidad. Fortalecer capacidades individuales es útil, pero no debe sustituir las actuaciones sobre causas estructurales.
8. ACTIVOS PARA LA SALUD: IDENTIFICACIÓN, MAPEO Y MOVILIZACIÓN
8.1. Concepto actual
La ESCA 2026-2030 define un activo para la salud como un factor o recurso identificado por personas, grupos o comunidades como apoyo para mantener y sostener salud y bienestar y contribuir a reducir desigualdades. Puede actuar a nivel individual, familiar o comunitario y reforzar capacidades para mantener o mejorar la salud física, psicológica o social y afrontar situaciones de estrés.
El componente «identificado» es relevante. Un equipamiento puede existir administrativamente pero no ser conocido, accesible, valorado o utilizado por la población. Por eso no todo recurso inventariado funciona automáticamente como activo.
8.2. Recurso y activo
En la metodología comunitaria puede resultar útil distinguir entre recurso y activo. Recurso es aquello que potencialmente puede contribuir al bienestar. Activo es el recurso que adquiere significado dentro de un contexto porque las personas o la comunidad lo reconocen como útil para mantener o generar salud.
Una biblioteca municipal es un recurso objetivo. Puede actuar como activo cuando funciona como espacio accesible de aprendizaje, socialización, alfabetización, actividades culturales o apoyo comunitario y la población la identifica y utiliza de ese modo. La distinción es contextual: el mismo recurso puede tener enorme valor en un territorio y escasa utilidad en otro debido a horarios, barreras, estigma, distancia o falta de conocimiento.
8.3. Tipos de activos
No existe una única clasificación obligatoria, pero para el trabajo práctico resulta útil explorar varias categorías:
- Personas: conocimientos, habilidades, experiencia, liderazgo, capacidad de escucha, pacientes expertos o referentes comunitarios.
- Redes informales: familias, amistades, vecindad, grupos de apoyo mutuo y redes de cuidados.
- Grupos y asociaciones: asociaciones vecinales, culturales, deportivas, juveniles, de pacientes o de personas cuidadoras.
- Instituciones y servicios: centros de salud, servicios sociales, escuelas, bibliotecas, centros cívicos, instalaciones deportivas o entidades del tercer sector.
- Espacios físicos: parques, senderos, plazas, huertos comunitarios, mercados y otros lugares favorecedores de actividad o encuentro.
- Activos culturales: tradiciones, actividades artísticas, patrimonio, identidad local y prácticas comunitarias que favorecen cohesión.
- Recursos económicos y productivos: comercios, cooperativas, mercados, iniciativas de economía social u oportunidades laborales.
8.4. Modelo de activos y modelo de déficit
El modelo de déficit pregunta qué falta, qué problema existe, qué enfermedad debe evitarse o qué necesidad debe cubrirse. Esa información es imprescindible. El modelo de activos incorpora preguntas complementarias: qué funciona, qué capacidades existen, qué personas conectan a otras, qué redes proporcionan apoyo, qué lugares generan bienestar y qué soluciones locales han demostrado utilidad.
En un barrio con soledad no deseada, el diagnóstico de déficit identificaría aislamiento, depresión, barreras de movilidad y falta de apoyos. El enfoque de activos podría detectar comercios de proximidad, asociaciones, voluntariado, parroquias, espacios de encuentro, bibliotecas o grupos de paseo capaces de generar conexión social. La intervención robusta utiliza ambas perspectivas.
8.5. Mapeo de activos
El mapeo de activos es un proceso participativo para identificar, localizar, describir y relacionar recursos que la comunidad considera generadores de salud. Puede apoyarse en mapas físicos o digitales, entrevistas, talleres, paseos, fotografías, observación o bases de datos.
Un buen mapeo no se limita a acumular nombres. Para que un activo pueda utilizarse responsablemente conviene conocer:
- qué ofrece;
- a quién se dirige;
- quién lo gestiona;
- cómo se accede;
- horarios;
- coste, si existe;
- accesibilidad física, económica, cultural y lingüística;
- capacidad disponible;
- grado de actualización de la información;
- posibles barreras o riesgos.
8.6. Mapeo participativo frente a inventario profesional
Si un equipo sanitario elabora una lista exclusivamente consultando directorios institucionales, habrá construido un inventario de recursos, no necesariamente un mapa comunitario de activos. El carácter participativo permite conocer qué recursos son realmente valorados, qué barreras impiden utilizarlos y qué activos informales no aparecen en registros administrativos.
La comunidad también puede descubrir recursos de los que no era consciente. El proceso de mapeo genera por sí mismo conexiones entre agentes y puede fortalecer redes, pero su valor final dependerá de que los activos se movilicen.
8.7. Recomendación de activos
La recomendación social o comunitaria de activos conecta necesidades, intereses y capacidades de una persona con recursos del entorno que pueden contribuir a su bienestar. No consiste en imprimir una dirección de internet ni en «prescribir» cualquier actividad.
La secuencia clínica razonable incluye:
- identificar una necesidad o meta relevante para la persona;
- explorar preferencias y capacidad para participar;
- seleccionar un activo actualizado y apropiado;
- comprobar accesibilidad y posibles barreras;
- acordar la recomendación, no imponerla;
- facilitar el contacto cuando sea necesario;
- realizar seguimiento de utilidad y posibles dificultades.
Una recomendación comunitaria no sustituye tratamientos clínicos necesarios. Puede complementarlos y, en determinados problemas relacionados con aislamiento, actividad física, apoyo social, bienestar emocional o autocuidado, añadir un recurso que la consulta sanitaria por sí sola no puede proporcionar.
8.8. Registro en la historia clínica: situación y planificación
Debe evitarse afirmar que en 2026 existe ya un módulo corporativo plenamente implantado para prescribir activos en toda la historia clínica andaluza. El análisis de situación de la propia ESCA señala que, durante la información utilizada para elaborar la estrategia, la recomendación de activos no disponía de un método corporativo homogéneo específico en la Historia Clínica Digital y podía quedar registrada en texto libre.
Precisamente por eso la ESCA incluye entre sus líneas de acción integrar aspectos sociales y comunitarios en la Historia Clínica Digital, conectar la historia clínica con el mapa de activos y facilitar la recomendación por los profesionales de Atención Primaria. La oposición puede preguntar tanto el modelo conceptual como la dirección estratégica, por lo que hay que distinguir objetivo de implantación de funcionalidad ya disponible.
8.9. Equidad y seguridad en la recomendación
Un activo no es útil si la persona no puede acceder a él. Recomendar un gimnasio de pago a alguien con graves dificultades económicas, una actividad situada lejos a una persona sin transporte o un grupo digital a alguien con baja competencia tecnológica puede aumentar frustración y desigualdad. La accesibilidad forma parte de la valoración.
También debe evitarse idealizar los recursos comunitarios. Cualquier recomendación debe considerar calidad, seguridad, protección de datos, límites profesionales y respeto a la autonomía. El enfoque de activos no convierte automáticamente cualquier iniciativa local en una intervención sanitaria validada.
9. MARCO VIGENTE EN ANDALUCÍA: ESA 2030, ESCA 2026-2030 Y EPVSA 2024-2030
9.1. Cambio de marco estratégico en 2026
En febrero de 2026 el Consejo de Gobierno aprobó la Estrategia de Salud de Andalucía 2030 (ESA 2030). Por tanto, no debe presentarse el antiguo IV Plan Andaluz de Salud 2013-2020 como planificación sanitaria vigente. Puede aparecer en preguntas históricas, pero el opositor debe diferenciar siempre el contexto temporal de la situación actual.
Para este Tema 62 existen dos estrategias especialmente importantes: la Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía 2024-2030 y, sobre todo, la nueva Estrategia de Salud Comunitaria de Andalucía 2026-2030.
9.2. Estrategia de Salud Comunitaria de Andalucía 2026-2030
La ESCA fue aprobada el 16 de diciembre de 2025 y constituye el marco 2026-2030 para integrar y fortalecer la salud comunitaria en el SSPA. Su misión se orienta a mejorar la salud de la población mediante un modelo común que incorpore servicios de salud comunitaria en Atención Primaria y Comunitaria, enfoque biopsicosocial, autocuidado, activos del territorio, participación activa e intersectorialidad.
La estrategia se articula mediante cinco líneas estratégicas, cinco objetivos generales, diecinueve objetivos específicos y cincuenta y nueve líneas de acción. Las cinco grandes líneas son:
- Gestión y planificación del SSPA: reforzar la salud comunitaria dentro de las herramientas de gestión.
- Niveles de orientación comunitaria: fortalecer los niveles individual-familiar, grupal y comunitario.
- Formación: mejorar conocimientos y competencias en salud comunitaria.
- Innovación e investigación: generar y trasladar conocimiento sobre intervenciones comunitarias.
- Difusión y comunicación: hacer visible la importancia de la salud comunitaria y facilitar participación.
9.3. Tres niveles de orientación comunitaria
Uno de los contenidos con mayor potencial de examen es la división de la orientación comunitaria en tres niveles interconectados.
Nivel 1. Individual y familiar: «pasar consulta mirando a la calle»
Se desarrolla en la práctica cotidiana del centro de salud y en el domicilio. La clave consiste en atender a la persona dentro de sus contextos personales y familiares e incorporar determinantes sociales, equidad, perspectiva de género, abordaje biopsicosocial y activos. No convierte toda consulta en una actividad comunitaria colectiva, pero evita tratar al individuo como si viviera aislado de su entorno.
Entre las herramientas se incluyen exploración biopsicosocial, trabajo en equipo, genograma, ecomapa, información sobre determinantes y recomendación de activos. El objetivo es que la consulta individual genere también conocimiento útil para comprender necesidades del territorio.
Nivel 2. Grupal: educación para la salud trabajando sobre «las causas de las causas»
Comprende actividades grupales realizadas con enfoque de determinantes sociales y equidad. Deben favorecer desarrollo de habilidades, autocuidado, recursos personales, aprendizaje significativo y aprendizaje entre iguales. Una actividad grupal no debería reducirse a una clase magistral repetida ante muchas personas.
La ESCA sitúa en este ámbito, entre otros, los Grupos Socioeducativos (GRUSE), grupos de afrontamiento de la ansiedad y diferentes programas de intervención grupal.
Nivel 3. Colectivo: «el centro de salud no es el único centro de salud»
Es la acción comunitaria propiamente dicha. Incluye intervenciones intersectoriales desarrolladas en el territorio con participación de profesionales de Atención Primaria y otros agentes comunitarios. El objetivo no es simplemente prestar un servicio sanitario fuera del centro, sino facilitar que las personas y comunidades incrementen el control sobre su salud.
La ESCA incluye dentro de este nivel RELAS, promoción de salud en el lugar de trabajo, determinadas acciones de Forma Joven, comisiones de participación ciudadana y Escuela de Pacientes, entre otras iniciativas.
9.4. Diagnóstico comunitario y mapas de activos por UGC
La ESCA incorpora objetivos concretos que elevan el nivel de exigencia respecto al material clásico. Plantea que cada UGC realice un estudio de necesidades de salud comunitaria que contemple estructuras de participación, grupos vulnerables, agentes y recursos, y que se coordine con el Plan Local de Salud en municipios RELAS.
También establece como línea de acción la actualización anual del mapa de activos para la salud de cada UGC. Esto convierte el mapa en una herramienta viva que debe revisarse: un recurso puede desaparecer, cambiar condiciones de acceso o dejar de ser adecuado.
La estrategia incluye además el objetivo de realizar recomendación de activos por los profesionales de Atención Primaria y Comunitaria, planificar actividades grupales con perspectiva de determinantes sociales e impulsar la participación de los equipos de salud en redes intersectoriales.
9.5. Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía 2024-2030
La EPVSA 2024-2030 adopta una perspectiva salutogénica y de salud positiva, orientada a hábitos saludables a lo largo del curso vital, entornos, políticas y determinantes. La estrategia incluye un programa específico, P04: Identificación y dinamización de activos para la salud.
Entre sus objetivos están mejorar las competencias profesionales sobre promoción basada en activos; impulsar cooperación y coproducción intersectorial; fortalecer la recomendación social o comunitaria; unificar criterios metodológicos de identificación; registrar, catalogar y mapear activos; conectarlos con el trabajo clínico; evaluar los proyectos y promover evidencia sobre sus resultados.
El programa insiste en cinco principios:
- salud positiva;
- perspectiva de curso vital;
- participación efectiva de personas y comunidades;
- trabajo pluridisciplinar e intersectorial;
- contribución a la reducción de desigualdades.
9.6. Integración de ambas estrategias
La ESCA y la EPVSA no son documentos competidores. La primera proporciona un marco global de salud comunitaria dentro del SSPA; la segunda desarrolla específicamente la promoción de estilos y condiciones de vida saludables e incluye el programa de activos. Ambas comparten participación, determinantes, equidad, intersectorialidad y salud positiva.
10. PROGRAMAS Y ESTRUCTURAS DE ACCIÓN Y PARTICIPACIÓN COMUNITARIA EN ANDALUCÍA
10.1. Red Local de Acción en Salud (RELAS)
La Red Local de Acción en Salud (RELAS) articula cooperación entre salud, ayuntamientos, ciudadanía y otros agentes locales para mejorar la salud desde el ámbito municipal. Su enfoque reconoce que gran parte de las condiciones que determinan la salud se encuentran en las políticas y entornos locales.
El instrumento básico es el Plan Local de Salud, que ordena y coordina actuaciones municipales en materia de salud pública. La elaboración del plan debe apoyarse en diagnóstico, participación, priorización, activos y coordinación intersectorial.
RELAS es especialmente importante porque conecta tres conceptos del temario: participación comunitaria, activos y acción intersectorial. El municipio no es un mero escenario donde el centro de salud ejecuta actividades; es un actor con capacidad propia para actuar sobre urbanismo, movilidad, deporte, convivencia, medio ambiente, servicios sociales y otros determinantes.
10.2. GRUSE: Grupos Socioeducativos en Atención Primaria
Los GRUSE son una estrategia de promoción de la salud desarrollada en Atención Primaria, orientada al bienestar emocional, afrontamiento y fortalecimiento de activos personales y comunitarios. Se dirigen a personas con malestar o vulnerabilidad psicosocial y no constituyen grupos terapéuticos destinados exclusivamente a una enfermedad mental diagnosticada.
La documentación actual confirma la existencia de líneas dirigidas tanto a mujeres como a hombres. La ESCA describe grupos de ocho a quince personas, hombres o mujeres, que se reúnen periódicamente para trabajar recursos frente a problemas cotidianos. Las guías específicas determinan metodología y contenidos.
Es importante no memorizar de forma indiscriminada un número de sesiones procedente de una versión antigua o de una guía específica como si definiera universalmente cualquier GRUSE. Lo que identifica conceptualmente el programa es su enfoque socioeducativo, de promoción de salud, afrontamiento y activos.
10.3. Escuela de Pacientes
La Escuela de Pacientes continúa activa en Andalucía como espacio para pacientes, familiares, personas cuidadoras y asociaciones. Utiliza de forma característica el aprendizaje entre iguales y la participación de pacientes expertos para mejorar conocimiento, autocuidado, afrontamiento y calidad de vida.
Su valor comunitario no reside solo en transmitir información sobre una enfermedad. El intercambio de experiencias reduce aislamiento, genera apoyo emocional, fortalece autoeficacia y permite que personas con experiencia vivida asuman un papel activo en la formación de otras.
En el análisis de la ESCA aparece entre las actividades del nivel comunitario. Esto refuerza su interés para el tema: muestra cómo la participación puede desplazar parte del conocimiento desde una relación vertical profesional-paciente hacia una relación más horizontal entre iguales, sin eliminar el papel del profesional sanitario.
10.4. Forma Joven y promoción de hábitos saludables
Forma Joven continúa siendo una referencia andaluza de promoción de salud en adolescentes y jóvenes. En el ámbito educativo, sus contenidos se integran actualmente en el programa de Hábitos de Vida Saludable. La metodología pretende acercar promoción y prevención a los entornos en los que viven, estudian y se relacionan adolescentes y jóvenes.
La ESCA recoge actividades grupales relacionadas con los programas de hábitos de vida saludable y también Forma Joven en otros entornos dentro del análisis del nivel comunitario. El dato relevante para examen no es memorizar una estructura organizativa histórica, sino comprender que la promoción se desarrolla en entornos cotidianos, con coordinación entre salud, educación y comunidad.
10.5. Comisiones y espacios de participación ciudadana
El SSPA dispone de diferentes estructuras de participación ciudadana. La normativa sanitaria andaluza reconoce mecanismos de participación y el Consejo Andaluz de Salud como órgano colegiado de participación ciudadana en la formulación y control de la política sanitaria. En el nivel territorial y asistencial existen además comisiones, mesas y espacios de participación que pueden variar según organización y ámbito.
Para el Tema 62 resulta más seguro estudiar el principio funcional que memorizar nombres organizativos antiguos sin verificar: los espacios de participación deben permitir incorporar la perspectiva ciudadana a planificación, seguimiento y evaluación, y la ESCA pretende reforzar las estructuras y mesas comunitarias dentro de los territorios.
10.6. No confundir programa comunitario con participación elevada
Un programa puede desarrollarse en un barrio y continuar siendo muy vertical. La calidad participativa depende de quién define el problema, quién decide objetivos, quién controla recursos, cómo se incorporan diferentes voces y qué capacidad tiene la comunidad para modificar el proceso.
Por ello, RELAS, GRUSE, Forma Joven o Escuela de Pacientes deben analizarse no solo por su nombre, sino por el tipo de relación que establecen con ciudadanía, grupos y otros sectores.
11. PAPEL DE LA ENFERMERA EN LA SALUD COMUNITARIA
11.1. Una competencia transversal en Atención Primaria
La orientación comunitaria no es responsabilidad exclusiva de una categoría profesional. La ESCA la plantea como una función que debe incorporarse al conjunto de la Atención Primaria y Comunitaria. Sin embargo, la enfermera ocupa una posición especialmente favorable por su continuidad asistencial, accesibilidad, trabajo domiciliario, educación para la salud, seguimiento de procesos crónicos, relación con personas cuidadoras y experiencia en intervenciones grupales.
La práctica comunitaria enfermera puede estructurarse utilizando los tres niveles de la ESCA.
11.2. Nivel individual y familiar
En una consulta con orientación comunitaria la enfermera no se limita a registrar parámetros biomédicos. Explora elementos del contexto que pueden condicionar el plan de cuidados:
- red de apoyo;
- condiciones de vivienda;
- capacidad económica para seguir recomendaciones;
- sobrecarga de cuidados;
- alfabetización en salud;
- accesibilidad;
- aislamiento;
- barreras culturales o lingüísticas;
- recursos personales;
- activos disponibles en el entorno.
El enfoque debe evitar interrogatorios indiscriminados. Los determinantes se exploran cuando son pertinentes para comprender necesidades y diseñar cuidados, respetando intimidad y confidencialidad.
11.3. Nivel grupal
La enfermera puede participar en intervenciones grupales de autocuidado, hábitos saludables, personas cuidadoras, educación maternal, enfermedad crónica, bienestar emocional, tabaquismo u otros problemas priorizados. La metodología grupal debe buscar participación activa y aprendizaje significativo.
Un grupo efectivo aprovecha experiencia previa, permite intercambio entre participantes, establece objetivos concretos y facilita aplicación práctica. El profesional actúa como facilitador y fuente de conocimiento técnico, no necesariamente como único poseedor del saber.
11.4. Nivel comunitario
En el nivel colectivo, las funciones enfermeras pueden incluir:
- participar en diagnósticos comunitarios;
- analizar datos epidemiológicos y asistenciales;
- identificar desigualdades y grupos con barreras;
- colaborar en mapeo participativo de activos;
- contactar con asociaciones y agentes comunitarios;
- participar en mesas intersectoriales;
- contribuir a Planes Locales de Salud;
- diseñar y evaluar actividades con otros sectores;
- facilitar la incorporación de personas que habitualmente no participan;
- devolver resultados a la comunidad.
11.5. Diagnóstico comunitario enfermero
La lógica del proceso enfermero resulta útil: valorar, identificar necesidades, planificar, intervenir y evaluar. Sin embargo, la comunidad no debe tratarse como un «paciente grande» al que los profesionales diagnostican unilateralmente. La valoración comunitaria requiere participación de la población y otros agentes.
La enfermera puede combinar información de:
- indicadores poblacionales;
- historia clínica y actividad asistencial agregada;
- observación del territorio;
- información de servicios sociales y educación;
- entrevistas y grupos;
- asociaciones;
- mapas de recursos y activos;
- prioridades expresadas por la ciudadanía.
11.6. Genograma y ecomapa
Aunque se utilizan fundamentalmente en el ámbito individual y familiar, el genograma y el ecomapa ayudan a «mirar a la calle». El genograma permite representar estructura y relaciones familiares; el ecomapa visualiza conexiones con redes, servicios y recursos externos. La ESCA los menciona entre herramientas que facilitan incorporar información social y comunitaria a la práctica cotidiana.
11.7. Recomendación de activos desde enfermería
La enfermera puede detectar que una necesidad no requiere exclusivamente otra intervención sanitaria. Una persona mayor aislada podría beneficiarse, además de la atención clínica necesaria, de un grupo de paseo, asociación o actividad comunitaria accesible. Una persona cuidadora puede encontrar apoyo en grupos, formación o redes locales.
La recomendación debe ser individualizada y compartida. Antes de proponer un recurso hay que conocerlo suficientemente, comprobar que continúa activo y valorar si es viable para esa persona.
11.8. Facilitación y liderazgo comunitario
El liderazgo profesional en salud comunitaria es diferente del liderazgo jerárquico. La enfermera puede convocar, conectar, facilitar, aportar evidencia y traducir conocimientos técnicos, pero debe permitir que aparezcan liderazgos comunitarios. Cuando una comunidad adquiere mayor autonomía, que el profesional deje de controlar cada decisión puede representar un resultado positivo, no una pérdida de relevancia.
11.9. Perspectiva de equidad
Cualquier actuación debe analizar qué grupos podrían quedar excluidos. Si una intervención se difunde exclusivamente mediante una aplicación móvil, hay que valorar brecha digital. Si todas las reuniones se celebran en horario laboral, puede excluirse población empleada o cuidadora. Si se utiliza un lenguaje técnico, puede excluirse a personas con baja alfabetización.
La equidad exige adaptar canales, horarios, lugares, formatos y apoyos para que quienes presentan más barreras tengan oportunidades reales de participación.
11.10. Ética de la intervención comunitaria
La buena intención no elimina obligaciones éticas. Deben respetarse autonomía, intimidad, confidencialidad, no discriminación y consentimiento cuando proceda. Los datos comunitarios pueden estigmatizar un territorio si se comunican sin contexto. Etiquetar públicamente un barrio como «problemático» puede generar efectos adversos.
La comunicación debe equilibrar transparencia con respeto, evitar culpabilización y ofrecer resultados comprensibles. La comunidad que proporciona información debe poder conocer qué se hizo con ella y qué decisiones se adoptaron.
11.11. Secuencia práctica de una intervención enfermera con orientación comunitaria
- Detectar: identificar un patrón repetido o una necesidad relevante.
- Contextualizar: explorar determinantes y desigualdades.
- Conectar: comprobar qué agentes y procesos existen ya.
- Escuchar: incorporar percepción de personas afectadas.
- Identificar recursos y activos: no limitar el diagnóstico a déficits.
- Priorizar conjuntamente: acordar un objetivo viable y relevante.
- Diseñar: definir acciones, responsabilidades e indicadores.
- Actuar: implementar con capacidad de adaptación.
- Evaluar: medir proceso, resultados, equidad y participación.
- Devolver y aprender: comunicar resultados y revisar el ciclo.
12. PLANIFICACIÓN Y EVALUACIÓN DE LAS INTERVENCIONES COMUNITARIAS
12.1. Por qué evaluar
La evaluación permite distinguir una actividad atractiva de una intervención útil. Una elevada asistencia no demuestra por sí misma mejora de salud. Del mismo modo, un resultado favorable no significa necesariamente que haya sido causado por el programa: las comunidades son sistemas complejos en los que ocurren muchos cambios simultáneamente.
La evaluación debe planificarse desde el diseño y no añadirse al final cuando ya no existen datos iniciales con los que comparar.
12.2. Indicadores de estructura, proceso y resultado
| Tipo | Ejemplos comunitarios |
|---|---|
| Estructura | Profesionales implicados, horas disponibles, red de agentes, recursos comunitarios, presupuesto. |
| Proceso | Reuniones, participación, actividades realizadas, activos actualizados, cumplimiento de cronograma. |
| Resultado | Conocimientos, autoeficacia, bienestar, uso de activos, reducción de aislamiento, cambios conductuales o indicadores sanitarios. |
| Equidad | Diferencias de alcance y resultado por sexo, edad, nivel socioeconómico, territorio u otros ejes relevantes. |
| Participación | Diversidad de participantes y grado real de intervención en decisiones. |
| Sostenibilidad | Continuidad del proceso, integración en redes locales y capacidad de mantenerse sin apoyos extraordinarios. |
12.3. Alcance no equivale a equidad
Un programa puede alcanzar a mil personas y, sin embargo, aumentar desigualdades si casi todas pertenecen a grupos con mayores recursos. Es necesario desagregar resultados siempre que sea posible y estudiar barreras de acceso.
12.4. Evaluar participación
No debe registrarse simplemente «hubo participación ciudadana: sí/no». Pueden analizarse diversidad de actores, asistencia, continuidad, capacidad para formular propuestas, proporción de decisiones compartidas, devolución de resultados y posición alcanzada en el continuo de participación.
12.5. Adaptación y fidelidad
Las intervenciones comunitarias necesitan adaptarse al contexto. Adaptar no equivale a improvisar. Deben preservarse los componentes esenciales de la intervención y documentar los cambios realizados para comprender posteriormente los resultados.
12.6. Evaluación cualitativa
Los indicadores numéricos pueden decir cuántas personas participaron, pero no explicar por qué algunas abandonaron, qué cambió en las relaciones entre organizaciones o qué mecanismos facilitaron el éxito. Las entrevistas y grupos aportan información sobre aceptación, significado, barreras, poder y procesos.
13. PREGUNTAS PREVIAS DEL SAS Y ACTUALIZACIÓN DE SUS CONTENIDOS
En este tema existen preguntas previas directamente relacionadas con GRUSE y salutogénesis. Son especialmente útiles porque sus conceptos siguen vigentes, pero deben contextualizarse con la documentación de 2026.
13.1. SAS 2021, turno libre: GRUSE y población diana
Estado en 2026: la idea continúa siendo válida. La documentación oficial mantiene GRUSE para mujeres y para hombres, y la ESCA 2026-2030 describe los grupos como formados por personas, hombres o mujeres, con malestar emocional a las que se proporcionan recursos para afrontar problemas cotidianos. Por tanto, no debe estudiarse GRUSE como una intervención exclusiva para mujeres.
La explicación histórica es importante: la estrategia se desarrolló inicialmente con fuerte orientación a mujeres y posteriormente se amplió. Esto explica por qué el distractor resulta plausible.
13.2. SAS 2023, turno libre: promoción de activos en GRUSE
Estado en 2026: contenido sustancialmente actualizado y vigente. El SAS continúa incluyendo GRUSE en la cartera de Atención Primaria y la ESCA los encuadra en el nivel grupal de orientación comunitaria. El enfoque de activos, afrontamiento y bienestar emocional permanece.
Debe conservarse otro matiz de la pregunta: GRUSE no equivale a psicoterapia grupal para personas con un diagnóstico psiquiátrico específico. Se sitúa en promoción, prevención y abordaje del malestar psicosocial desde Atención Primaria.
13.3. SAS 2025, prueba aplazada: definición de salutogénesis
Estado en 2026: plenamente vigente. La salutogénesis continúa siendo una base teórica del modelo de activos y aparece expresamente en la documentación estratégica andaluza. Para responder preguntas más exigentes hay que conocer además el Sentido de Coherencia y sus tres componentes: comprensibilidad, manejabilidad y significatividad.
13.4. Qué se ha corregido respecto al material de partida
El HTML anterior mezclaba preguntas del SAS con preguntas de otros servicios de salud españoles y utilizaba expresiones generales como «pregunta frecuente» sin identificar siempre convocatoria y número. En esta versión se reservan las referencias de examen SAS para preguntas que pueden vincularse a una convocatoria concreta.
También se han corregido varias simplificaciones:
- la promoción de salud no se limita a población sana;
- la prevención no se dirige únicamente a personas de riesgo;
- una comunidad no necesita obligatoriamente cumplir una tríada rígida de territorio, interdependencia y pertenencia;
- la ESCA considera la información como primer nivel de un continuo participativo, aunque con poca capacidad decisoria;
- el mapeo de activos no es un objetivo final;
- GRUSE no se limita a mujeres;
- el marco estratégico actual ya no es el IV Plan Andaluz de Salud 2013-2020.
14. CLAVES DE EXAMEN Y MAPA CONCEPTUAL
14.1. Quince ideas que deben quedar fijadas
- Comunidad es un conjunto de personas vinculadas por territorio, relaciones, características o intereses comunes; el territorio no es requisito universal.
- Promoción de la salud = incrementar el control sobre la salud para mejorarla.
- Ottawa: políticas saludables, entornos favorables, acción comunitaria, habilidades personales y reorientación de servicios.
- Promoción no equivale a educación sanitaria y no se limita a personas sanas.
- Determinantes sociales explican por qué las oportunidades de salud están distribuidas de forma desigual.
- La acción comunitaria se basa en cooperación, participación, determinantes, activos e intersectorialidad.
- Ciclo comunitario: punto de partida, red, explorar, priorizar, preparar, actuar y evaluar.
- ESCA: participación desde información hasta control comunitario.
- Salutogénesis: Antonovsky, continuo de salud, recursos de resistencia y Sentido de Coherencia.
- Sentido de Coherencia = comprensibilidad + manejabilidad + significatividad.
- Un activo es un factor o recurso reconocido como apoyo para mantener o mejorar salud y bienestar.
- Mapear activos no constituye la finalidad última: hay que movilizarlos y evaluar su utilización.
- ESCA 2026-2030: tres niveles, individual/familiar, grupal y comunitario.
- RELAS conecta participación local, activos y Plan Local de Salud.
- GRUSE es promoción de bienestar y activos; no es exclusivo de mujeres ni de pacientes con enfermedad mental diagnosticada.
14.2. Mapa conceptual
|
+– COMUNIDAD
| +– Personas + relaciones + contexto
| +– Territorio frecuente, no siempre imprescindible
| +– Necesidades + capacidades + activos
|
+– PROMOCION DE LA SALUD
| +– Aumentar control sobre la salud
| +– Carta de Ottawa
| | +– Politicas saludables
| | +– Entornos favorables
| | +– Accion comunitaria
| | +– Habilidades personales
| | +– Reorientacion de servicios
| +– Empoderamiento
| +– Equidad
|
+– DETERMINANTES SOCIALES
| +– Estructurales
| +– Intermedios
| +– Desigualdades
| +– Intersectorialidad
|
+– ACCION COMUNITARIA
| +– 0 Conocerse y reconocerse
| +– 1 Hacer equipo y red
| +– 2 Explorar comunidad
| +– 3 Analizar y priorizar
| +– 4 Preparar como actuar
| +– 5 Actuar
| +– 6 Evaluar
|
+– PARTICIPACION ESCA
| +– 1 Informacion
| +– 2 Consulta
| +– 3 Decision-accion conjunta
| +– 4 Liderazgo multiple y compartido
| +– 5 Control comunitario
|
+– SALUTOGENESIS
| +– Antonovsky
| +– Continuo de salud
| +– Recursos de resistencia
| +– Sentido de Coherencia
| +– Comprensibilidad
| +– Manejabilidad
| +– Significatividad
|
+– ACTIVOS PARA LA SALUD
| +– Personas
| +– Redes y asociaciones
| +– Instituciones
| +– Espacios
| +– Cultura
| +– Recursos economicos
| +– Mapeo participativo
| +– Recomendacion de activos
|
+– ANDALUCIA 2026
+– ESA 2030
+– ESCA 2026-2030
| +– Nivel 1 individual-familiar
| +– Nivel 2 grupal
| +– Nivel 3 comunitario
+– EPVSA 2024-2030
| +– P04 activos para la salud
+– RELAS / Plan Local de Salud
+– GRUSE
+– Escuela de Pacientes
+– Forma Joven
15. REFERENCIAS NORMATIVAS, ESTRATÉGICAS Y BIBLIOGRÁFICAS
15.1. Normativa
- Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad. Marco estatal de participación, organización sanitaria y orientación comunitaria.
- Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía. Organización y participación ciudadana en el sistema sanitario andaluz.
- Ley 16/2011, de 23 de diciembre, de Salud Pública de Andalucía. Derechos en salud pública, promoción, prevención, participación y actuaciones sobre determinantes.
15.2. Estrategias vigentes en Andalucía
- Estrategia de Salud de Andalucía 2030 (ESA 2030). Aprobada por Acuerdo del Consejo de Gobierno de 11 de febrero de 2026.
- Estrategia de Salud Comunitaria de Andalucía 2026-2030 (ESCA). Servicio Andaluz de Salud. Aprobada el 16 de diciembre de 2025 y publicada en 2026.
- Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía 2024-2030.
- Programa P04. Identificación y dinamización de activos para la salud. EPVSA 2024-2030.
- Red Local de Acción en Salud de Andalucía (RELAS) y metodología de Planes Locales de Salud.
- Estrategia GRUSE. Guías del Servicio Andaluz de Salud para grupos socioeducativos con mujeres y con hombres.
- Escuela de Pacientes de Andalucía. Recursos de participación, aprendizaje entre iguales y autocuidado.
- Programa Forma Joven y Programa educativo Hábitos de Vida Saludable.
15.3. Documentos y modelos internacionales y estatales
- Organización Mundial de la Salud. Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud. 1986.
- Organización Mundial de la Salud. Declaración de Alma-Ata. 1978.
- OMS y UNICEF. Declaración de Astaná sobre Atención Primaria de Salud. 2018.
- Ministerio de Sanidad. Acción Comunitaria para ganar Salud. Metodología para el desarrollo de procesos comunitarios.
- Comisión para Reducir las Desigualdades Sociales en Salud en España. Marco de determinantes sociales y desigualdades.
15.4. Bibliografía conceptual
- Antonovsky A. Health, Stress, and Coping. 1979.
- Antonovsky A. Unraveling the Mystery of Health. 1987.
- Morgan A, Ziglio E. Modelo de activos para la salud y revitalización de la evidencia en salud pública.
- Kretzmann JP, McKnight JL. Desarrollo comunitario basado en activos.
- Dahlgren G, Whitehead M. Modelos de determinantes sociales y desigualdades en salud.
promoción de la salud
acción comunitaria
participación comunitaria
salutogénesis
activos para la salud
ESCA 2026-2030
RELAS
GRUSE
Sentido de Coherencia
determinantes sociales
enfermería comunitaria SAS