Tema 17. Los Sistemas Informáticos. Conceptos básicos, estructura, manejo, componentes, clasificación, codificación y almacenamiento de la información. El ordenador. Hardware, estructura funcional de un ordenador, componentes físicos y periféricos. Software, soporte lógico de un ordenador, componentes y sistemas operativos. Mantenimiento básico de los ordenadores. Nociones básicas de seguridad informática y seguridad de la información (amenazas y riesgos cibernéticos, sistema de prevención y detección de intrusos, mecanismos de protección y técnicas de seguridad). Conceptos básicos de dispositivos de movilidad.
1. INTRODUCCIÓN Y CONCEPTO DE SISTEMA INFORMÁTICO
Un sistema informático es un conjunto organizado de elementos que permite recibir datos, procesarlos, almacenarlos y producir información útil. La idea importante no es identificar el sistema informático únicamente con el ordenador físico. Un puesto de trabajo real está formado por hardware, software, datos, procedimientos y personas usuarias. En un centro sanitario, por ejemplo, el puesto de una persona telefonista puede incluir un ordenador, uno o varios monitores, teclado y ratón, auriculares o consola, impresora compartida, conexión a red, sistema operativo, aplicaciones corporativas, directorios, herramientas de comunicación y las credenciales necesarias para acceder a cada servicio. Todo ese conjunto forma parte del entorno informático de trabajo, aunque algunos elementos pertenezcan también a la infraestructura de telecomunicaciones.
La informática estudia el tratamiento automático de la información. Para entender cualquier sistema conviene distinguir tres conceptos. El dato es una representación elemental de un hecho, valor o símbolo; la información es el resultado de organizar e interpretar datos de manera que adquieran significado; y el procesamiento es el conjunto de operaciones que transforma unos datos de entrada en resultados. Esta secuencia puede resumirse como entrada, proceso, almacenamiento y salida. Cuando una persona introduce una extensión en un directorio, el sistema recibe datos; cuando la aplicación localiza coincidencias, los procesa; cuando conserva el directorio en una base de datos, los almacena; y cuando muestra el nombre, unidad y número correspondiente, produce una salida útil.
El ordenador es el dispositivo programable más representativo de un sistema informático. Puede ejecutar instrucciones, efectuar operaciones aritméticas y lógicas, gestionar grandes volúmenes de datos y comunicarse con otros equipos. Su comportamiento no depende solo de sus componentes físicos, sino de los programas que indican qué debe hacer. De ahí la división clásica entre hardware, que es la parte física y tangible, y software, que es la parte lógica formada por programas, instrucciones y componentes asociados. La separación es conceptual: en la práctica ambos se necesitan mutuamente. Un ordenador sin software no presta servicios útiles y un programa no puede ejecutarse sin recursos físicos que lo soporten.
En el trabajo diario de telefonista esta materia tiene una finalidad muy práctica. La persona usuaria debe reconocer qué es una avería de pantalla, qué diferencia hay entre una aplicación bloqueada y un fallo general del sistema, qué periféricos utiliza, dónde se almacenan los archivos, qué función cumple el sistema operativo, por qué no debe instalar software por iniciativa propia y qué señales pueden indicar un incidente de ciberseguridad. No se exige que actúe como técnico de sistemas, pero sí que utilice correctamente el puesto, identifique incidencias básicas, preserve la información y comunique al soporte datos útiles para el diagnóstico.
En un entorno sanitario el correcto funcionamiento del sistema informático tiene además una dimensión de continuidad asistencial y de seguridad. Una incidencia en un puesto de atención telefónica puede dificultar la localización de profesionales, retrasar la gestión de comunicaciones o impedir el acceso a un directorio. Por ello, la disponibilidad del equipo, la confidencialidad de los datos y la integridad de la información no son cuestiones abstractas. Forman parte de la calidad y seguridad del servicio. La persona telefonista debe conocer el alcance de su responsabilidad: usar adecuadamente el sistema, evitar conductas de riesgo, respetar las credenciales, mantener la sesión protegida y escalar cualquier anomalía al canal corporativo establecido.
2. COMPONENTES Y CLASIFICACIÓN DE LOS SISTEMAS INFORMÁTICOS
Los sistemas informáticos pueden clasificarse según distintos criterios. No existe una única clasificación válida porque se puede atender al tamaño, a la potencia de cálculo, al número de personas usuarias, a la finalidad o a la forma de prestar servicios. En oposición interesa reconocer las categorías fundamentales y, sobre todo, entender que una misma máquina puede pertenecer a varias clases al mismo tiempo. Un servidor, por ejemplo, puede ser multiusuario, trabajar en red, ejecutar un sistema operativo generalista y estar virtualizado; un teléfono inteligente puede ser un sistema móvil, personal y de propósito general.
Por su finalidad se habla de sistemas de propósito general y de propósito específico. Los primeros pueden ejecutar aplicaciones muy variadas: un PC de oficina puede trabajar con correo, directorios, hojas de cálculo, navegador o aplicaciones corporativas. Los segundos se diseñan para una función concreta o muy delimitada, como determinados controladores industriales, terminales empotrados o dispositivos de red. Esta distinción ayuda a comprender los sistemas embebidos: son sistemas informáticos integrados dentro de otro equipo para controlar una función concreta y muchas veces no presentan al usuario el aspecto clásico de un ordenador.
Por el tipo de equipo se pueden distinguir ordenadores personales, estaciones de trabajo, servidores, grandes sistemas y supercomputadores. El ordenador personal está orientado al uso individual y es el modelo típico del puesto administrativo o de operadora. La estación de trabajo es un equipo de altas prestaciones destinado a tareas profesionales exigentes. Un servidor presta servicios o recursos a otros equipos denominados clientes: puede proporcionar archivos, aplicaciones, impresión, autenticación, bases de datos o servicios web. Los grandes sistemas están preparados para soportar un volumen muy elevado de operaciones y personas usuarias, mientras que los supercomputadores se especializan en cálculos científicos o técnicos de enorme complejidad.
| Criterio | Clases habituales | Idea para distinguirlas |
|---|---|---|
| Finalidad | Propósito general / propósito específico | Variedad de tareas frente a función concreta |
| Uso | Personal / multiusuario | Un usuario principal frente a varios usuarios concurrentes |
| Prestación | Cliente / servidor | Solicita servicios frente a proporcionarlos |
| Movilidad | Fijo / portátil / móvil / embebido | Grado de desplazamiento e integración |
| Procesamiento | Interactivo / por lotes / tiempo real | Relación temporal entre entrada y respuesta |
La arquitectura cliente-servidor es especialmente importante en organizaciones grandes. El cliente es el dispositivo o programa que solicita un servicio; el servidor es el que lo ofrece. Cuando una aplicación de escritorio consulta una base de datos central, el puesto de la persona telefonista actúa como cliente y el sistema que aloja la información actúa como servidor. Esta organización permite centralizar datos, aplicar políticas comunes, controlar accesos y facilitar el mantenimiento. No significa que un servidor sea necesariamente una máquina de forma distinta a un ordenador: la diferencia principal es la función que presta. Un mismo equipo físico puede alojar varios servicios y, mediante virtualización, una infraestructura puede ejecutar varias máquinas virtuales independientes sobre un mismo hardware.
La virtualización permite crear recursos lógicos que se comportan como equipos, sistemas operativos, redes o unidades de almacenamiento independientes de la máquina física subyacente. Para una persona usuaria basta comprender el principio: una aplicación o servidor puede no corresponder a un único equipo físico. En organizaciones complejas esto mejora el aprovechamiento de recursos, la continuidad y la administración centralizada. El usuario final normalmente no gestiona la capa de virtualización, pero sí puede experimentar sus efectos cuando accede a escritorios remotos, aplicaciones publicadas o servicios alojados en centros de datos.
Otra clasificación útil diferencia procesamiento interactivo, por lotes y en tiempo real. En el interactivo, la persona introduce datos y recibe respuesta durante la sesión. En el procesamiento por lotes, un conjunto de trabajos se ejecuta de forma agrupada sin interacción continua. En tiempo real, la respuesta debe producirse dentro de unos límites temporales definidos para que el sistema cumpla su función. No todo sistema que responde rápido es estrictamente de tiempo real; el concepto implica una exigencia temporal del servicio, no solo velocidad elevada.
En un puesto corporativo la persona telefonista suele trabajar dentro de una arquitectura distribuida: el equipo local ejecuta parte del software y accede por red a recursos centralizados. Esto explica que una incidencia pueda tener causas diferentes. Si solo falla un periférico local, el resto del servicio puede seguir disponible; si cae la aplicación en el puesto, puede bastar con reiniciarla según procedimiento; si el servicio central está indisponible, varios puestos pueden verse afectados simultáneamente. Saber describir el alcance del fallo es una información muy valiosa para el soporte.
3. CODIFICACIÓN Y REPRESENTACIÓN DE LA INFORMACIÓN
El ordenador trabaja internamente con información representada de forma digital. En el nivel más elemental utiliza dos estados, convencionalmente expresados como 0 y 1. Cada uno de esos dígitos binarios es un bit. El bit es la unidad mínima de información binaria y puede representar dos posibilidades. Agrupando bits se obtienen patrones capaces de representar números, caracteres, instrucciones, colores, sonido o cualquier otro tipo de dato digital. El byte está formado por ocho bits y constituye una unidad básica para expresar memoria y almacenamiento.
El sistema binario es un sistema de numeración de base dos. Cada posición representa una potencia de dos. Aunque la persona usuaria no necesita convertir manualmente números en la actividad cotidiana, entender el principio ayuda a comprender por qué los ordenadores codifican información de manera diferente a la escritura humana. También se emplea el sistema hexadecimal, de base dieciséis, porque permite representar patrones binarios de forma compacta. En hexadecimal se utilizan los dígitos del 0 al 9 y las letras A a F. Aparece en informática en identificadores, direcciones, códigos de color y herramientas técnicas, aunque no forma parte del manejo ordinario del puesto de telefonista.
Para expresar cantidades de información se utilizan unidades como byte, kilobyte, megabyte, gigabyte y terabyte. Conviene conocer una precisión moderna: los prefijos decimales y binarios no son exactamente lo mismo. En el Sistema Internacional, un kilobyte se asocia a mil bytes, mientras que el prefijo binario kibibyte representa 1.024 bytes. Durante décadas muchos manuales emplearon kilobyte de forma informal para 1.024 bytes. En una pregunta conceptual de oposición suele bastar con reconocer la sucesión de unidades y distinguir bit de byte, evitando convertir cantidades si el enunciado no especifica el criterio.
Los caracteres también necesitan una codificación. ASCII es un código histórico que asigna valores numéricos a letras, cifras, signos de puntuación y caracteres de control. El ASCII original utiliza siete bits y define 128 posiciones. Las llamadas extensiones de ocho bits añadieron caracteres, pero no formaron un único estándar universal, lo que ocasionó incompatibilidades entre juegos de caracteres. Por eso los sistemas modernos se apoyan en Unicode, cuyo objetivo es proporcionar un repertorio común capaz de representar caracteres de muy numerosos idiomas y sistemas de escritura.
Unicode asigna a cada carácter un punto de código. Para almacenarlo o transmitirlo se utilizan formatos de codificación, entre ellos UTF-8. UTF-8 es muy habitual porque mantiene compatibilidad con los caracteres ASCII básicos y utiliza una longitud variable. La idea que debe retenerse es que carácter, código y byte almacenado no son exactamente lo mismo: primero se identifica el carácter mediante un punto de código y después una codificación determina cómo se convierte en una secuencia de bytes.
La digitalización de imágenes, sonido y vídeo sigue el mismo principio general: la información continua o visual se transforma en valores numéricos. En una imagen ráster, por ejemplo, se almacena información de píxeles; en el audio digital se toman muestras de una señal y se cuantifican sus valores; en vídeo se combinan secuencias de imágenes y sonido. La compresión permite reducir el volumen de datos eliminando redundancia o información menos perceptible, y puede ser sin pérdida o con pérdida. Para este tema no es necesario memorizar algoritmos concretos, pero sí comprender que el almacenamiento de información depende de cómo se representa y codifica.
La codificación también afecta a la seguridad y a la interoperabilidad. Un archivo puede estar correctamente almacenado pero resultar ilegible si una aplicación interpreta mal su codificación. Del mismo modo, codificar no es sinónimo de cifrar. La codificación busca representar datos de forma normalizada para su tratamiento; el cifrado busca proteger su confidencialidad mediante una transformación controlada por claves. Confundir ambos conceptos es un error frecuente: convertir texto a Base64 o cambiar su formato no lo protege frente a quien conozca el procedimiento de codificación.
4. ESTRUCTURA FUNCIONAL DEL ORDENADOR
La estructura funcional clásica del ordenador se explica a partir de la arquitectura de programa almacenado asociada al modelo de von Neumann. En ella, datos e instrucciones se conservan en memoria y una unidad de procesamiento los recupera, interpreta y ejecuta. Aunque los equipos actuales incorporan múltiples procesadores, memorias caché, paralelismo y componentes especializados, este modelo sigue siendo útil para comprender el funcionamiento básico: entrada, memoria, unidad central de proceso y salida, conectadas mediante vías de comunicación internas.
La CPU o unidad central de proceso ejecuta instrucciones. Dentro de una explicación didáctica se distinguen la unidad de control, que coordina la ejecución y dirige el flujo de operaciones, y la unidad aritmético-lógica, que realiza operaciones aritméticas y lógicas. También existen registros internos de muy alta velocidad que mantienen temporalmente datos, direcciones e instrucciones utilizadas por el procesador. En los procesadores modernos estas funciones se implementan con arquitecturas mucho más complejas, pero la división conceptual ayuda a responder preguntas básicas de informática.
La ejecución de una instrucción puede resumirse en un ciclo: la CPU localiza una instrucción en memoria, la recupera, la decodifica, obtiene los datos necesarios, realiza la operación y almacena el resultado. Este ciclo se repite a gran velocidad. El rendimiento no depende de un único número. Influyen la arquitectura del procesador, el número de núcleos, la memoria caché, la frecuencia, la eficiencia del software, la cantidad y velocidad de RAM, el almacenamiento y la carga del sistema. Por eso no es correcto valorar un equipo exclusivamente por la frecuencia del procesador.
La memoria principal mantiene instrucciones y datos de uso inmediato. La RAM es volátil: pierde su contenido cuando deja de recibir alimentación. La memoria caché es más pequeña y rápida y se sitúa cerca o dentro del procesador para reducir el tiempo de acceso a datos e instrucciones usados con frecuencia. Los sistemas también incorporan memoria no volátil para firmware y configuración de arranque. El firmware es software de bajo nivel almacenado en memoria no volátil que controla funciones básicas del dispositivo y participa en su inicialización.
Los buses o interconexiones permiten que los componentes intercambien información. En una explicación clásica se habla de bus de datos, bus de direcciones y bus de control. El de datos transporta la información; el de direcciones indica posiciones o destinos; y el de control lleva señales necesarias para coordinar las operaciones. En los ordenadores actuales muchas comunicaciones internas utilizan enlaces y controladores específicos de alta velocidad, pero el concepto de bus sigue siendo útil para entender que los componentes no funcionan aislados.
├── Entrada
│ ├── Teclado
│ ├── Ratón
│ └── Micrófono
├── Procesamiento
│ └── CPU
│ ├── Unidad de control
│ ├── Unidad aritmético-lógica
│ └── Registros y caché
├── Memoria
│ ├── RAM
│ └── Memoria no volátil / firmware
├── Almacenamiento
│ ├── SSD / HDD
│ └── Soportes externos
└── Salida
├── Monitor
├── Impresora
└── Altavoces
El funcionamiento real del puesto puede seguir esa misma secuencia. Al pulsar una tecla se produce una entrada; el controlador del dispositivo y el sistema operativo la gestionan; la aplicación interpreta el evento; la CPU ejecuta instrucciones; la información necesaria se consulta en memoria o almacenamiento; y el resultado se muestra en pantalla. Esta cadena explica por qué una incidencia aparentemente simple puede tener causas diferentes: una tecla puede fallar por el teclado, por el controlador, por el sistema operativo o por la aplicación que no recibe correctamente el evento.
La placa base actúa como soporte de interconexión de buena parte de estos elementos. Aloja o conecta procesador, memoria, controladores, interfaces, firmware y distintos conectores. La fuente de alimentación transforma y distribuye la energía necesaria para el equipo. En ordenadores portátiles la batería añade autonomía y la gestión energética es especialmente importante. El sistema de refrigeración evita que los componentes superen temperaturas de funcionamiento adecuadas; la acumulación de polvo, la obstrucción de rejillas o la ventilación deficiente pueden favorecer calentamientos y fallos.
5. HARDWARE Y COMPONENTES FÍSICOS
El hardware es el conjunto de elementos físicos de un sistema informático. Incluye componentes internos, periféricos externos, cables, conectores y dispositivos de comunicaciones. En un puesto de oficina, los elementos más visibles son la unidad central o equipo integrado, el monitor, teclado, ratón, auriculares, impresora y dispositivos de red. Sin embargo, dentro del ordenador existen componentes cuya función conviene identificar: procesador, memoria, almacenamiento, placa base, fuente de alimentación, adaptadores de red y, según el equipo, tarjeta gráfica u otros controladores.
La CPU es el componente que interpreta y ejecuta las instrucciones. En equipos modernos puede integrar varios núcleos de procesamiento, lo que permite ejecutar varias tareas de forma concurrente con mayor eficiencia. La memoria RAM proporciona espacio de trabajo de alta velocidad para programas y datos activos. Una cantidad insuficiente de RAM puede provocar lentitud porque el sistema recurre con mayor frecuencia al almacenamiento para compensar la falta de memoria física. Esto no significa que ampliar RAM resuelva cualquier problema de rendimiento: una aplicación defectuosa, un disco saturado, una red lenta o un servicio remoto indisponible pueden producir síntomas parecidos.
El almacenamiento conserva el sistema operativo, las aplicaciones y los datos. Los discos duros magnéticos o HDD emplean platos y partes mecánicas; las unidades de estado sólido o SSD utilizan memoria flash y carecen de partes móviles. En un uso de oficina, el SSD suele ofrecer menor latencia y mejor respuesta al abrir aplicaciones o acceder a archivos. No debe confundirse el tipo de unidad con la interfaz o protocolo de conexión: SATA puede emplearse con HDD y SSD, mientras que NVMe está diseñado para unidades de estado sólido conectadas mediante una interfaz de alta velocidad. Para la persona usuaria, la distinción práctica principal es que ambos son almacenamiento no volátil.
La tarjeta o adaptador de red permite conectar el equipo a una red por cable o de forma inalámbrica. Puede estar integrada en la placa base. En puestos corporativos la conexión cableada suele ser habitual por estabilidad y gestión, mientras que portátiles y dispositivos móviles pueden utilizar Wi-Fi cuando la organización lo autoriza. El adaptador de red no debe confundirse con el router o conmutador de la infraestructura: el primero conecta el equipo a la red; los dispositivos intermedios gestionan la comunicación entre múltiples equipos y redes.
Los puertos y conectores permiten conectar periféricos. USB se utiliza para numerosos dispositivos y también puede suministrar energía. HDMI o DisplayPort se emplean para vídeo y audio digital hacia pantallas. Los conectores de red Ethernet son frecuentes en equipos fijos. En entornos corporativos debe evitarse conectar dispositivos externos no autorizados. Un puerto disponible físicamente no implica que su uso esté permitido: las políticas de seguridad pueden bloquear o restringir memorias USB y otros soportes extraíbles por riesgo de fuga de información o introducción de malware.
El monitor es el periférico de salida visual más habitual. Entre sus características se encuentran resolución, tamaño, relación de aspecto y frecuencia de actualización. La resolución expresa el número de píxeles que puede representar la pantalla. En un puesto con aplicaciones de operadora puede ser necesario visualizar simultáneamente directorios, colas de llamadas o ventanas de gestión, por lo que la configuración de pantalla influye en la ergonomía y productividad. El brillo, contraste y tamaño de texto deben configurarse de forma que faciliten la lectura sin generar fatiga visual, dentro de las posibilidades del sistema y de las recomendaciones de prevención.
El teclado es un dispositivo de entrada. El término QWERTY identifica una distribución de teclas cuyo nombre procede de las primeras letras de la fila alfabética superior. En España se utiliza una variante adaptada al idioma. El ratón, touchpad y otros dispositivos apuntadores permiten seleccionar elementos y ejecutar acciones en la interfaz gráfica. La combinación de teclado y ratón sigue siendo central en puestos de escritorio, aunque muchas aplicaciones incorporan atajos de teclado para agilizar operaciones repetitivas.
6. PERIFÉRICOS Y DISPOSITIVOS DE ENTRADA, SALIDA Y ENTRADA/SALIDA
Los periféricos son dispositivos que permiten al ordenador comunicarse con el exterior, recibir datos, presentar resultados o almacenar información. Pueden clasificarse en periféricos de entrada, salida, entrada/salida y almacenamiento. Esta clasificación se basa en el sentido del flujo de información respecto al ordenador. La misma familia de dispositivos puede cambiar de categoría según sus funciones: una pantalla convencional es de salida, mientras que una pantalla táctil combina salida visual y entrada mediante el tacto.
Los periféricos de entrada introducen datos o señales en el sistema. Son ejemplos el teclado, ratón, micrófono, escáner, cámara y lectores de códigos. El micrófono transforma una señal acústica en una señal que el sistema puede digitalizar y procesar. En un puesto de telefonista, el micrófono puede formar parte de unos auriculares profesionales o de un terminal de comunicaciones. Desde el punto de vista informático sigue siendo una fuente de entrada, aunque su uso se integre en una aplicación de telefonía.
Los periféricos de salida presentan al usuario el resultado del procesamiento. El monitor muestra información visual, la impresora genera una salida física en papel y los altavoces o auriculares reproducen sonido. Una impresora puede ser local o compartida en red. Las tecnologías de impresión más conocidas son láser y chorro de tinta. La impresión láser utiliza tóner y un proceso electrofotográfico que incluye fijación mediante calor; la de inyección expulsa pequeñas gotas de tinta. Para el puesto de usuario, el mantenimiento suele limitarse a consumibles autorizados, retirada de atascos sencillos siguiendo instrucciones y comunicación de averías, sin manipular componentes internos para los que no se tenga autorización.
Los dispositivos de entrada/salida intercambian información en ambos sentidos. Una pantalla táctil muestra datos y recibe pulsaciones; una interfaz de red envía y recibe tramas o paquetes; determinados equipos multifunción pueden escanear e imprimir; y una memoria USB permite lectura y escritura. Esta categoría explica por qué no siempre basta con asociar un dispositivo a una sola función. La pregunta debe leerse atendiendo a la operación concreta que se realiza.
Los dispositivos de almacenamiento se estudian con más detalle en el apartado siguiente, pero funcionalmente también participan en entrada y salida de datos: se leen datos desde el soporte y se escriben resultados en él. Sin embargo, en la clasificación didáctica tradicional suelen formar una categoría específica por su finalidad principal de conservación de información.
| Tipo | Ejemplos | Flujo principal |
|---|---|---|
| Entrada | Teclado, ratón, micrófono, escáner | Del exterior hacia el sistema |
| Salida | Monitor, impresora, altavoces | Del sistema hacia el exterior |
| Entrada/salida | Pantalla táctil, interfaz de red, multifunción | En ambos sentidos |
| Almacenamiento | SSD, HDD, memoria flash, tarjeta de memoria | Lectura y escritura persistente |
En el manejo diario importa además la conexión física y lógica. Un periférico correctamente conectado puede no funcionar si falta el controlador adecuado, si el sistema operativo lo ha deshabilitado, si la aplicación no tiene permiso o si existe una avería. Antes de comunicar una incidencia pueden realizarse comprobaciones básicas autorizadas: verificar que el cable está conectado, que el dispositivo recibe alimentación, que no aparece un mensaje evidente de error y que el problema no se debe a una selección incorrecta dentro de la aplicación. Si el fallo persiste, se registra y se escala al soporte.
La ergonomía también forma parte del uso correcto. Teclado y ratón deben colocarse de manera que permitan una postura natural; la pantalla debe situarse a una altura y distancia adecuadas; y los auriculares deben ajustarse correctamente. El detalle preventivo se desarrolla en el tema específico de pantallas de visualización y riesgos del puesto, pero desde el punto de vista informático conviene recordar que el hardware no se elige solo por prestaciones: también debe ser compatible, fiable, mantenible y adecuado al trabajo que se realiza.
7. ALMACENAMIENTO Y ORGANIZACIÓN DE ARCHIVOS
El almacenamiento permite conservar información de forma no volátil, es decir, aunque el equipo deje de recibir alimentación. Debe distinguirse de la memoria RAM, que es espacio de trabajo temporal. Los sistemas informáticos utilizan diferentes niveles de memoria y almacenamiento porque existe un equilibrio entre velocidad, capacidad y coste. Registros y caché son muy rápidos y pequeños; la RAM ofrece gran velocidad para el trabajo activo; y las unidades de almacenamiento proporcionan mucha más capacidad a menor velocidad relativa y con persistencia.
Los dispositivos de almacenamiento más comunes en un ordenador actual son las unidades de estado sólido, los discos duros, las memorias flash, tarjetas de memoria y, en menor medida para uso cotidiano, soportes ópticos. Los HDD almacenan datos magnéticamente en platos giratorios y tienen componentes mecánicos. Los SSD emplean memoria flash y no tienen partes móviles, por lo que ofrecen tiempos de acceso muy reducidos y mejor resistencia a golpes. Las memorias USB y tarjetas son cómodas para transportar datos, pero en un entorno corporativo su uso puede estar restringido por motivos de seguridad.
La capacidad de almacenamiento se expresa en bytes y múltiplos. El espacio disponible no coincide siempre con la capacidad nominal porque una parte se utiliza para estructuras del sistema de archivos, particiones, recuperación o sistema operativo. Cuando una unidad se llena, el funcionamiento puede degradarse: las aplicaciones pueden no guardar archivos, las actualizaciones pueden fallar y el sistema puede disponer de menos espacio temporal. El usuario debe evitar almacenar información innecesaria en ubicaciones no autorizadas y utilizar los recursos corporativos establecidos.
El sistema de archivos organiza los datos en archivos y carpetas o directorios. Un archivo es una unidad lógica de información identificada por un nombre y, habitualmente, una extensión asociada a su tipo. Las carpetas agrupan archivos y otras carpetas formando una estructura jerárquica. La ruta indica la localización de un elemento dentro de esa jerarquía. En sistemas en red, una ruta puede apuntar a recursos compartidos y no necesariamente a un disco físico del equipo local.
Las extensiones ayudan al sistema y a las aplicaciones a identificar el formato de un archivo. Ejemplos habituales son extensiones de documentos, hojas de cálculo, imágenes o archivos comprimidos. La extensión no garantiza por sí sola el contenido real: cambiar el nombre de un archivo no transforma su formato. Esta observación tiene importancia de seguridad porque un archivo malicioso puede intentar presentarse con un nombre engañoso. Por eso no debe abrirse un archivo solo porque su nombre parezca conocido; importa el origen, el contexto, la extensión real y los controles de seguridad del sistema.
Los sistemas de archivos también gestionan atributos, permisos y metadatos. Los permisos determinan quién puede leer, modificar o ejecutar determinados recursos. En una organización, la persona usuaria debe trabajar con los privilegios que le correspondan, evitando utilizar cuentas administrativas para tareas ordinarias. El principio de mínimo privilegio reduce el impacto de errores y de malware. Los metadatos pueden incluir fechas, propietario, tamaño y otra información asociada al archivo.
La copia de seguridad es una protección frente a pérdida o corrupción de información. Debe diferenciarse de la sincronización y del simple duplicado en la misma ubicación. Una estrategia robusta utiliza copias gestionadas, separadas del origen y verificadas. En un entorno corporativo la política de copias corresponde a los servicios responsables; la persona telefonista no debe crear por su cuenta copias de datos corporativos en nubes personales, correos privados o dispositivos externos. La facilidad técnica de copiar un archivo no equivale a autorización para hacerlo.
Cuando se elimina un archivo, la recuperación depende del sistema, de la ubicación y de las políticas aplicadas. Algunos sistemas ofrecen papelera, historial de versiones, puntos de restauración o copias. Estas herramientas no garantizan recuperar cualquier dato. El concepto de restauración del sistema tampoco es igual que una copia completa de documentos: ciertas funciones restauran configuraciones o archivos del sistema a un estado anterior sin ser un sustituto de la copia de seguridad de datos.
8. SOFTWARE: CONCEPTO, TIPOS Y COMPONENTES
El software es el conjunto de programas, instrucciones y componentes lógicos que permiten al hardware realizar tareas. No es tangible como un teclado o un disco, pero se almacena en soportes físicos y se ejecuta en dispositivos reales. Para estudiar el software resulta útil dividirlo en software de sistema, software de aplicación y herramientas de desarrollo. También puede hablarse de firmware como software estrechamente ligado al control de un dispositivo.
El software de sistema proporciona la base para que el ordenador funcione y para que las aplicaciones utilicen el hardware. El sistema operativo es su elemento principal. Junto a él aparecen controladores de dispositivos, bibliotecas, servicios y utilidades. Los controladores o drivers permiten al sistema operativo comunicarse con determinados dispositivos. Un controlador inadecuado, desactualizado o defectuoso puede hacer que un periférico no funcione correctamente aunque físicamente esté en buen estado.
El software de aplicación está orientado a tareas del usuario: procesadores de texto, hojas de cálculo, navegadores, correo, directorios, aplicaciones de gestión, herramientas de comunicación o programas de consola. En este temario, muchas aplicaciones ofimáticas e Internet se desarrollan en el Tema 18, mientras que las herramientas específicas de telefonía se estudian en los temas 22 y 24. Aquí interesa comprender su relación con el sistema operativo: la aplicación solicita recursos, crea procesos, usa memoria, accede a archivos y dispositivos mediante servicios proporcionados por el sistema.
Las herramientas de desarrollo se utilizan para crear software. Incluyen editores, compiladores, intérpretes, depuradores y entornos integrados de desarrollo. No forman parte del uso ordinario de la persona telefonista, pero completan la clasificación. Un compilador transforma código fuente en una forma ejecutable o intermedia; un intérprete ejecuta instrucciones conforme las analiza; y un depurador ayuda a localizar errores. La distinción es conceptual y no debe confundirse con las utilidades de mantenimiento del usuario.
El software puede distribuirse bajo diferentes modelos de licencia. Existen programas propietarios, software libre y software de código abierto, entre otras modalidades. Software libre no significa necesariamente gratuito: se refiere a libertades para usar, estudiar, modificar y redistribuir conforme a su licencia. El código abierto utiliza licencias que permiten acceso al código fuente y determinados derechos de uso y modificación. En un puesto corporativo la persona usuaria no decide qué software instalar según su preferencia; debe utilizar las aplicaciones autorizadas y suministradas por la organización.
También es importante el concepto de versión. Los programas evolucionan mediante actualizaciones que corrigen errores, incorporan funciones o solucionan vulnerabilidades. Una versión sin soporte deja de recibir correcciones del fabricante o mantenedor y aumenta el riesgo de seguridad. La compatibilidad entre versiones puede ser relevante: un archivo o periférico creado para una versión reciente puede no funcionar correctamente en software antiguo, y una actualización puede requerir pruebas previas en una organización grande.
El firmware merece una mención específica. Es software almacenado normalmente en memoria no volátil y estrechamente ligado al funcionamiento de un dispositivo. Se encuentra en placas base, impresoras, teléfonos, routers y numerosos periféricos. Las actualizaciones de firmware pueden corregir vulnerabilidades o problemas de compatibilidad, pero su aplicación debe realizarse siguiendo procedimientos controlados porque una actualización fallida puede dejar un dispositivo inoperativo.
Desde el punto de vista de la seguridad, el software es una superficie de ataque. Una aplicación vulnerable, un complemento no actualizado o un programa descargado de una fuente no confiable puede introducir riesgo. La gestión de software incluye inventario, actualización, configuración segura, control de licencias y eliminación de aplicaciones innecesarias. En una organización sanitaria estas tareas se centralizan para reducir variabilidad y mantener un entorno controlado.
Para resolver preguntas de examen conviene separar tres categorías: hardware es lo físico; sistema operativo y controladores son software de sistema; y las aplicaciones realizan tareas del usuario. Los documentos y datos no son aplicaciones. Un archivo de texto creado con un procesador no es software por el hecho de estar almacenado digitalmente. Del mismo modo, una base de datos puede referirse al conjunto organizado de datos y también al sistema gestor que los administra; el contexto del enunciado indica qué significado se está utilizando.
9. SISTEMAS OPERATIVOS: FUNCIONES Y MANEJO BÁSICO
El sistema operativo es el software fundamental que administra los recursos del ordenador y proporciona servicios a las aplicaciones y a las personas usuarias. Actúa como intermediario entre hardware y programas. Entre sus funciones se encuentran la gestión de procesos, memoria, almacenamiento, archivos, dispositivos, usuarios, permisos, comunicaciones y la interfaz de uso. Sin un sistema operativo generalista, el usuario tendría que interactuar directamente con detalles del hardware para realizar tareas que hoy son transparentes.
La gestión de procesos controla los programas en ejecución. Un proceso es una instancia activa de un programa, con memoria, recursos y estado propios. El sistema operativo decide cómo repartir tiempo de CPU entre procesos, coordina su ejecución y permite finalizar aquellos que quedan bloqueados. La multitarea hace posible que una aplicación de telefonía, un directorio y un navegador puedan estar abiertos simultáneamente, aunque el procesador tenga que repartir recursos entre ellos.
La gestión de memoria asigna espacio a los procesos y evita, en condiciones normales, que una aplicación acceda libremente a la memoria de otra. Cuando la RAM disponible es insuficiente, los sistemas pueden utilizar memoria virtual apoyada en almacenamiento secundario. Esto permite continuar trabajando, pero suele ser más lento que usar RAM física. Por eso un equipo con presión de memoria puede responder con lentitud aun cuando el procesador no esté al máximo.
La gestión de archivos proporciona operaciones para crear, abrir, guardar, copiar, mover, renombrar y eliminar archivos y carpetas. La interfaz gráfica presenta estas acciones mediante ventanas y menús, pero por debajo existen estructuras del sistema de archivos y permisos. El sistema también monta unidades locales, recursos de red o dispositivos extraíbles y controla qué personas y procesos pueden acceder a ellos.
La gestión de dispositivos se apoya en controladores. El sistema detecta hardware, asigna recursos y ofrece a las aplicaciones una forma uniforme de utilizarlo. Cuando una impresora desaparece, un auricular no es reconocido o una pantalla presenta una resolución incorrecta, la causa puede estar en hardware, conexión, controlador, configuración o aplicación. El usuario debe describir los síntomas y no asumir automáticamente la causa.
| Función del sistema operativo | Qué gestiona | Ejemplo en el puesto |
|---|---|---|
| Procesos | Programas en ejecución | Abrir, cambiar o cerrar aplicaciones |
| Memoria | RAM y memoria virtual | Asignar espacio a cada aplicación |
| Archivos | Carpetas, rutas, permisos | Guardar o recuperar documentos |
| Dispositivos | Periféricos y controladores | Usar teclado, monitor o impresora |
| Usuarios | Cuentas, autenticación, privilegios | Acceder con credenciales corporativas |
| Red | Interfaces y servicios de comunicación | Acceder a recursos corporativos |
Entre los sistemas operativos de propósito general se encuentran familias como Microsoft Windows, GNU/Linux, macOS, Android e iOS. No todos se utilizan en el mismo tipo de dispositivo. Windows, GNU/Linux y macOS son frecuentes en ordenadores; Android e iOS dominan el ámbito móvil. Un sistema operativo no debe confundirse con una aplicación. Un navegador, un procesador de textos o un motor de búsqueda funcionan sobre un sistema operativo, pero no lo sustituyen.
El manejo básico incluye iniciar y cerrar sesión, bloquear el equipo, abrir aplicaciones, cambiar entre ventanas, utilizar el explorador de archivos, reconocer notificaciones, gestionar impresoras asignadas y cerrar correctamente programas y el sistema. En un entorno corporativo también es esencial diferenciar bloquear de cerrar sesión. Bloquear mantiene la sesión abierta pero impide el acceso hasta volver a autenticarse; cerrar sesión termina la sesión del usuario y cierra sus procesos asociados. Al ausentarse brevemente del puesto, el bloqueo es la medida habitual para proteger la información sin finalizar el trabajo.
Las actualizaciones del sistema operativo corrigen errores y vulnerabilidades y pueden incorporar nuevas funciones. En equipos administrados suelen distribuirse de forma centralizada. La persona usuaria no debe impedirlas de forma permanente ni instalar versiones por su cuenta. Si una actualización solicita reinicio, debe seguirse el procedimiento de la organización y elegir un momento compatible con la continuidad del servicio cuando exista margen. En puestos críticos, la planificación de actualizaciones corresponde al soporte técnico.
El sistema operativo también aplica políticas de seguridad: bloqueo de pantalla, cifrado, firewall, control de dispositivos, permisos, registro de eventos y autenticación. Por ello, desactivar un control para solucionar una incidencia aparente puede crear un problema mayor. El criterio correcto es utilizar las herramientas permitidas, recoger mensajes de error, reiniciar cuando esté autorizado y escalar la incidencia si persiste.
10. MANTENIMIENTO BÁSICO DE LOS ORDENADORES
El mantenimiento busca conservar los equipos en condiciones adecuadas de funcionamiento, reducir averías, corregir fallos y prolongar su vida útil. Puede clasificarse en preventivo, correctivo y, en entornos técnicos, predictivo. El preventivo actúa antes de que aparezca el fallo mediante revisiones, limpieza, actualización y comprobaciones. El correctivo se realiza una vez detectada la avería para reparar o sustituir el elemento afectado. El predictivo intenta anticipar fallos mediante indicadores, registros o monitorización del estado de los componentes.
El mantenimiento básico que puede realizar una persona usuaria en un puesto corporativo es limitado. Incluye mantener despejadas las rejillas de ventilación, conservar el entorno limpio y seco, evitar golpes y tirones de cables, utilizar correctamente periféricos, apagar o reiniciar mediante los procedimientos normales, comprobar conexiones accesibles y comunicar mensajes de error. La limpieza debe hacerse con productos adecuados y evitando aplicar líquidos directamente sobre equipos eléctricos. Las tareas que implican abrir la carcasa, manipular fuentes de alimentación, sustituir componentes internos o intervenir en la instalación eléctrica corresponden a personal técnico autorizado.
El mantenimiento lógico incluye actualizaciones, correcciones de seguridad, comprobación de espacio, análisis antimalware, revisión de aplicaciones y gestión de copias. En organizaciones grandes estas tareas suelen automatizarse o centralizarse. El usuario debe facilitar su ejecución: mantener el equipo conectado cuando proceda, reiniciar cuando se le solicite, no cancelar procesos corporativos de actualización sin motivo y comunicar comportamientos anómalos.
Una metodología sencilla para una incidencia comienza por observar y delimitar. Primero se identifica qué no funciona: ¿todo el equipo, una aplicación, un periférico o un servicio de red? Después se comprueba si el fallo afecta a un solo usuario o a varios puestos. Se anotan mensajes de error, hora aproximada, operación que se estaba realizando y cambios recientes conocidos. Estas preguntas permiten al soporte diferenciar una avería local de una incidencia general. En muchas ocasiones, una descripción precisa ahorra más tiempo que intentar soluciones improvisadas.
El reinicio es una herramienta útil porque libera recursos, recarga controladores y servicios y aplica determinadas actualizaciones, pero no debe presentarse como solución universal. Antes de reiniciar hay que guardar el trabajo y comprobar que la operación no interrumpe una tarea crítica. Si un problema reaparece tras cada reinicio, debe investigarse la causa. Reiniciar repetidamente sin registrar el síntoma puede ocultar información útil para el diagnóstico.
Los fallos de alimentación requieren especial prudencia. Si un equipo no enciende, pueden comprobarse elementos externos accesibles y seguros, como que el cable esté correctamente conectado o que el interruptor visible esté en la posición adecuada. No debe abrirse una fuente de alimentación ni manipularse una toma dañada. Si hay olor a quemado, chispas, humo o calentamiento anormal, se deja de utilizar el equipo y se comunica inmediatamente según el procedimiento del centro.
Los problemas de rendimiento pueden deberse a falta de memoria, almacenamiento casi lleno, aplicaciones bloqueadas, procesos en segundo plano, actualizaciones, red o servicios remotos. La persona usuaria debe evitar instalar supuestos «optimizadores» descargados de Internet. Estas herramientas pueden ser innecesarias, contener publicidad o malware y modificar configuraciones corporativas. El mantenimiento seguro se basa en utilidades autorizadas y soporte especializado.
En periféricos, las comprobaciones básicas son específicas. Ante una impresora, se revisa si está encendida, si tiene papel, si muestra atasco o consumible agotado y si se ha seleccionado la impresora correcta. Ante un monitor, se comprueba alimentación, cable de señal y selección de pantalla. Ante teclado o ratón, se revisa la conexión y, si son inalámbricos, el estado de alimentación conforme al modelo. Si se trata de un auricular o dispositivo de audio, además de la conexión física se verifica que la aplicación esté usando el dispositivo correcto. Todo ello debe hacerse sin desmontar equipos ni alterar configuraciones protegidas.
11. SEGURIDAD INFORMÁTICA Y SEGURIDAD DE LA INFORMACIÓN
La seguridad informática se centra en proteger sistemas, redes, dispositivos y programas frente a accesos, alteraciones, daños o interrupciones no autorizadas. La seguridad de la información es un concepto más amplio: protege la información con independencia de su soporte, ya sea digital, papel o comunicación oral. Ambas se solapan en el puesto de trabajo porque una gran parte de la información se maneja mediante sistemas digitales, pero no son idénticas. Una conversación escuchada por una persona no autorizada puede ser un incidente de seguridad de la información aunque no exista un fallo informático.
El modelo clásico se apoya en tres propiedades: confidencialidad, integridad y disponibilidad. La confidencialidad busca que la información solo sea accesible por personas o procesos autorizados. La integridad pretende que los datos sean correctos, completos y no se alteren de forma indebida. La disponibilidad garantiza que información y servicios estén accesibles cuando se necesitan. En un centro sanitario las tres dimensiones son esenciales: exponer datos internos compromete confidencialidad; modificar una extensión o un nombre de forma errónea compromete integridad; y que una aplicación crítica no esté disponible afecta a la continuidad del servicio.
Otros conceptos complementarios son autenticidad, trazabilidad y no repudio. La autenticidad permite confiar en la identidad de una persona, sistema o dato. La trazabilidad permite reconstruir qué acciones se han realizado, cuándo y por quién, mediante registros adecuados. El no repudio busca que una persona no pueda negar de forma injustificada una acción cuya autoría está suficientemente acreditada, concepto especialmente relacionado con mecanismos criptográficos y firma electrónica. Para este tema basta comprender su significado, ya que la firma electrónica se desarrolla de forma específica en el Tema 11.
Para analizar seguridad se utilizan los conceptos de activo, amenaza, vulnerabilidad, riesgo e incidente. Un activo es algo que tiene valor para la organización: información, equipos, aplicaciones, credenciales, comunicaciones o reputación. Una amenaza es una causa potencial de daño. Una vulnerabilidad es una debilidad que puede ser explotada. El riesgo expresa la posibilidad de que una amenaza aproveche una vulnerabilidad y cause un impacto. El incidente es el evento que compromete o amenaza comprometer la seguridad.
| Concepto | Definición práctica | Ejemplo |
|---|---|---|
| Activo | Elemento que debe protegerse | Credenciales, directorio, equipo |
| Amenaza | Posible causa de daño | Malware, robo, error humano |
| Vulnerabilidad | Debilidad aprovechable | Software sin actualizar |
| Riesgo | Combinación de probabilidad e impacto | Compromiso de una cuenta |
| Incidente | Suceso que afecta a la seguridad | Acceso no autorizado confirmado |
La seguridad se basa en defensa en profundidad: no se confía en una única medida. Se combinan controles físicos, técnicos y organizativos. Una contraseña robusta es útil, pero se refuerza con autenticación multifactor, bloqueo de sesión, políticas de acceso, monitorización, actualización, antimalware, filtrado de red y formación. Si una capa falla, las demás pueden limitar el impacto.
El principio de mínimo privilegio establece que cada persona o proceso debe disponer solo de los permisos necesarios para su función y durante el tiempo necesario. Este principio reduce el daño que podría causar un error o una cuenta comprometida. En el puesto de telefonista significa utilizar la cuenta personal asignada, no compartir credenciales, no intentar acceder a recursos que no correspondan a la función y no solicitar permisos innecesarios «por si acaso».
La autenticación demuestra la identidad; la autorización determina qué puede hacer una identidad autenticada. Son conceptos diferentes. Introducir usuario y contraseña es autenticarse; disponer de permiso para consultar un directorio concreto es una autorización. La autenticación multifactor combina factores de categorías distintas, como algo que se sabe, algo que se posee o algo que se es. Su finalidad es dificultar que el robo de una contraseña sea suficiente para acceder a la cuenta.
En el sector público español, el Esquema Nacional de Seguridad, regulado por el Real Decreto 311/2022, establece principios y requisitos para proteger adecuadamente la información tratada y los servicios prestados por medios electrónicos. No corresponde a la persona telefonista aplicar por sí sola el ENS, pero sus medidas se traducen en prácticas visibles: control de acceso, configuración segura, gestión de incidentes, actualización, protección frente a código dañino, continuidad, registro y concienciación. El comportamiento de cada usuario forma parte de la seguridad global del sistema.
12. AMENAZAS Y RIESGOS CIBERNÉTICOS
Una amenaza cibernética es cualquier circunstancia capaz de comprometer sistemas, redes o información. Puede ser intencionada, accidental o ambiental. Entre las amenazas intencionadas se encuentran malware, robo de credenciales, ataques de denegación de servicio, intrusiones y fraude. Entre las accidentales destacan errores de configuración, borrados involuntarios, pérdida de dispositivos o envío de información a destinatarios equivocados. Los fallos eléctricos, incendios o averías también pueden afectar a la disponibilidad y por ello forman parte del análisis de riesgos, aunque no sean «ciberataques» en sentido estricto.
El término malware engloba software malicioso. Un virus se inserta o asocia a otros archivos y se propaga cuando estos se ejecutan. Un gusano puede propagarse automáticamente a través de redes o sistemas vulnerables. Un troyano se presenta como software legítimo o útil para inducir a su instalación. El ransomware busca impedir el acceso a sistemas o datos, con frecuencia mediante cifrado, y exige un rescate. El spyware recopila información sin autorización o conocimiento suficiente de la persona usuaria. En la práctica las familias se combinan y un mismo ataque puede utilizar varias técnicas.
La ingeniería social explota el comportamiento humano en lugar de una vulnerabilidad puramente técnica. El atacante puede generar urgencia, autoridad, miedo, curiosidad o confianza para conseguir que la víctima revele información, abra un enlace o ejecute una acción. El phishing es una de sus formas más conocidas: se suplanta a una entidad legítima mediante correo, web o mensajería. El smishing utiliza mensajes de texto o aplicaciones de mensajería, y el vishing utiliza llamadas de voz. Para una persona telefonista, el vishing merece especial atención porque el atacante puede aprovechar precisamente el canal telefónico y técnicas de presión.
Un mensaje de phishing suele presentar indicios: remitente extraño o ligeramente alterado, petición de credenciales, enlace cuyo destino no coincide con el texto, archivo inesperado, errores de redacción, presión por actuar inmediatamente o amenaza de bloqueo. Ningún indicio aislado demuestra el fraude y los ataques actuales pueden estar muy bien redactados. Por eso la regla segura es verificar por un canal independiente cualquier solicitud sensible y no introducir credenciales desde enlaces recibidos de forma inesperada.
El robo de credenciales puede producirse por phishing, malware, reutilización de contraseñas filtradas o observación directa. Una cuenta comprometida puede utilizarse para acceder a sistemas, enviar mensajes desde una identidad legítima o escalar el ataque. La autenticación multifactor reduce el riesgo, aunque tampoco elimina todas las técnicas de fraude. La mejor defensa combina MFA, contraseñas únicas, detección de accesos anómalos y formación de usuarios.
Los ataques de denegación de servicio intentan impedir que un sistema responda a usuarios legítimos, por ejemplo saturando recursos. Cuando se lanzan desde múltiples dispositivos comprometidos se habla de denegación de servicio distribuida. Desde el puesto de telefonista no se diagnostica técnicamente este ataque; lo que debe hacerse es comunicar síntomas de indisponibilidad, alcance y momento de inicio, y seguir las instrucciones de continuidad que existan.
El uso de dispositivos extraíbles y software no autorizado amplía la superficie de ataque. Una memoria USB encontrada, prestada o de procedencia desconocida puede contener malware. Conectar un dispositivo personal a un ordenador corporativo puede además provocar transferencia no autorizada de información. La política corporativa determina qué soportes se permiten y con qué controles; la prudencia básica es no conectar dispositivos de origen desconocido.
Las vulnerabilidades de software son fallos o debilidades que pueden ser explotados. Las actualizaciones de seguridad corrigen muchas de ellas, por lo que mantener sistemas soportados y actualizados es una medida esencial. El riesgo aumenta cuando un producto deja de recibir soporte. En una organización sanitaria no basta con que el usuario actualice por su cuenta: las actualizaciones deben gestionarse para mantener compatibilidad y continuidad, pero tampoco deben posponerse indefinidamente.
La respuesta a un posible incidente debe ser prudente. Si se ha abierto un archivo sospechoso, introducido una contraseña en una página dudosa o detectado comportamiento anormal, ocultar el hecho retrasa la respuesta. Debe comunicarse cuanto antes por el canal corporativo, explicar qué ocurrió y seguir instrucciones. Cambiar contraseñas, desconectar el equipo o apagarlo puede ser adecuado en determinados casos, pero debe hacerse conforme al procedimiento de la organización o a indicación del soporte para no destruir evidencias ni agravar el impacto.
13. DETECCIÓN Y PREVENCIÓN DE INTRUSOS Y MECANISMOS DE PROTECCIÓN
La seguridad eficaz combina medidas preventivas, de detección, respuesta y recuperación. Prevenir significa reducir la probabilidad de que el incidente ocurra; detectar permite identificar actividad sospechosa; responder busca contener y erradicar el problema; y recuperar restablece servicios y datos. Ninguna tecnología cubre por sí sola todo el ciclo. Por eso una organización utiliza varias capas: control de acceso, firewall, antimalware, sistemas de detección y prevención de intrusos, copias, cifrado, registro, segmentación y procedimientos humanos.
Un firewall o cortafuegos controla comunicaciones de red conforme a reglas. Puede permitir o bloquear tráfico según direcciones, puertos, protocolos, estado de las conexiones u otros criterios. Existen cortafuegos en equipos individuales y en dispositivos de red. Su función no es «hacer invisible» el ordenador ni detectar cualquier malware. Es una barrera que limita comunicaciones no autorizadas y forma parte de una arquitectura de defensa en profundidad.
Un IDS, sistema de detección de intrusos, analiza actividad para identificar patrones o comportamientos sospechosos y generar alertas. Puede observar tráfico de red o eventos de un equipo. Un IPS, sistema de prevención de intrusos, añade capacidad de actuar para bloquear o detener determinada actividad, por ejemplo descartando tráfico, cerrando una conexión o aplicando una regla. La diferencia didáctica es sencilla: el IDS detecta y avisa; el IPS puede además intervenir de forma automática. En implementaciones reales existen soluciones híbridas y la frontera puede ser menos rígida.
| Mecanismo | Función principal | No debe confundirse con |
|---|---|---|
| Firewall | Filtrar comunicaciones conforme a reglas | Antivirus universal |
| Antimalware / EDR | Detectar y responder a código o comportamiento malicioso | Copia de seguridad |
| IDS | Detectar actividad sospechosa y alertar | Sistema de bloqueo obligatorio |
| IPS | Detectar y bloquear determinadas intrusiones | Gestor de contraseñas |
| Cifrado | Proteger confidencialidad mediante claves | Codificación de formato |
| Copia de seguridad | Permitir recuperación de datos o sistemas | Prevención completa del ataque |
El antimalware analiza archivos, procesos y comportamiento para detectar código dañino. Las soluciones modernas pueden incorporar capacidades de protección del endpoint y respuesta, a menudo denominadas EDR. Aunque son herramientas potentes, pueden no detectar ataques nuevos o técnicas sin archivos, por lo que deben combinarse con actualización, mínimos privilegios, filtrado y vigilancia. El usuario no debe desactivar la protección para ejecutar un archivo bloqueado sin validación del soporte.
El cifrado protege la confidencialidad transformando la información mediante algoritmos y claves. Puede proteger datos almacenados en un dispositivo y datos en tránsito por una red. La seguridad depende no solo del algoritmo, sino también de la gestión de claves y de la configuración. Cifrar un portátil reduce el riesgo si el dispositivo se pierde, pero no protege frente a una persona que accede mientras la sesión está abierta y autenticada. Por eso el bloqueo de pantalla sigue siendo necesario.
La autenticación multifactor y el mínimo privilegio son mecanismos de control de acceso. La MFA hace que una contraseña robada no sea suficiente en muchos escenarios; el mínimo privilegio limita lo que una cuenta comprometida puede hacer. Las cuentas compartidas dificultan la trazabilidad y deben evitarse salvo que exista un mecanismo corporativo específicamente diseñado para un uso común y controlado. En el puesto normal cada profesional utiliza su identidad individual.
La segmentación de red separa sistemas en zonas o redes con distintos niveles de acceso. Limita el movimiento de un atacante y reduce el alcance de incidentes. La persona telefonista no configura la segmentación, pero debe comprender que no todos los equipos pueden comunicarse entre sí libremente y que un bloqueo de red puede ser deliberado por razones de seguridad.
Las copias de seguridad y los mecanismos de recuperación son controles esenciales frente a borrado, fallo y ransomware. Una copia útil debe estar protegida frente al mismo incidente que afecta al original y debe poder restaurarse. La responsabilidad de diseñar, ejecutar y verificar la política de copias corresponde a los equipos técnicos. El usuario debe guardar los documentos en ubicaciones corporativas previstas para que entren en los mecanismos de protección establecidos.
La actualización y parcheado reduce vulnerabilidades conocidas. La configuración segura deshabilita servicios innecesarios, limita permisos y aplica valores adecuados. El inventario permite saber qué activos existen y qué versiones ejecutan. El registro de eventos facilita detectar y reconstruir incidencias. Estas medidas son menos visibles para el usuario que una contraseña o un antivirus, pero resultan esenciales en la seguridad de una organización grande.
La seguridad física completa las medidas lógicas. Un equipo sin supervisión, una pantalla visible desde zonas públicas, un dispositivo móvil perdido o una credencial anotada en un papel pueden eludir protecciones técnicas avanzadas. En una centralita o puesto de atención se debe evitar que terceros visualicen información interna, bloquear la sesión al ausentarse y custodiar dispositivos y soportes.
14. CONCEPTOS BÁSICOS DE DISPOSITIVOS DE MOVILIDAD
Los dispositivos de movilidad son equipos informáticos diseñados para utilizarse durante desplazamientos o fuera de un puesto fijo. Incluyen ordenadores portátiles, tabletas, teléfonos inteligentes y otros dispositivos conectados. Comparten los elementos básicos de cualquier sistema informático: procesador, memoria, almacenamiento, sistema operativo, aplicaciones y mecanismos de entrada/salida, pero incorporan características específicas como batería, conectividad inalámbrica, sensores y pantallas táctiles.
El smartphone es un teléfono que integra funciones de computación de propósito general. Ejecuta un sistema operativo móvil, permite instalar aplicaciones, acceder a redes de datos, gestionar correo, navegar, utilizar cámara, GPS, Bluetooth y otros servicios. La tableta comparte muchas de estas características con una pantalla de mayor tamaño y un uso más orientado a contenidos y aplicaciones. El portátil mantiene una arquitectura cercana a la de un ordenador de escritorio, pero integra pantalla, teclado, batería y comunicaciones en un equipo transportable.
Los sistemas operativos móviles más extendidos son Android e iOS. Gestionan aplicaciones, permisos, almacenamiento, comunicaciones y mecanismos de seguridad. Las aplicaciones móviles se ejecutan en entornos controlados y solicitan permisos para acceder a cámara, micrófono, ubicación, contactos u otros recursos. La persona usuaria debe revisar la necesidad de esos permisos y evitar aplicaciones que soliciten acceso desproporcionado a su función.
La conectividad puede realizarse mediante redes móviles, Wi-Fi, Bluetooth y, en determinados dispositivos, conexión por cable. Las redes Wi-Fi públicas o abiertas pueden ser inseguras y no deben utilizarse para acceder a información corporativa sensible salvo mediante las medidas y procedimientos autorizados. El Bluetooth debe mantenerse configurado de forma prudente y no aceptar emparejamientos desconocidos. La conexión automática a redes no confiables aumenta el riesgo de interceptación o suplantación.
En telefonía móvil, la SIM identifica la suscripción frente a la red del operador. La eSIM es una SIM integrada y programable que elimina la necesidad de una tarjeta física extraíble para determinados perfiles. El PIN es un número de identificación personal que protege el acceso a la SIM, mientras que el PUK permite desbloquearla tras varios intentos incorrectos de PIN. El IMEI identifica de forma única el terminal móvil a nivel de equipo. Estos conceptos se desarrollan con mayor detalle en el tema de telefonía móvil y Red Corporativa, pero conviene reconocerlos como elementos básicos de movilidad.
La seguridad de los dispositivos móviles requiere bloqueo de pantalla, actualización del sistema y aplicaciones, cifrado cuando esté disponible y gestionado, instalación desde fuentes autorizadas y capacidad de localización o borrado remoto cuando la organización la configure. La biometría puede facilitar el desbloqueo, pero debe combinarse con los mecanismos de seguridad definidos. Un dispositivo corporativo perdido o robado debe comunicarse de inmediato porque puede contener credenciales, sesiones, mensajes o datos aunque esté protegido por bloqueo.
En organizaciones grandes puede utilizarse gestión de dispositivos móviles, conocida de forma general como MDM, para aplicar políticas, distribuir configuraciones y aplicaciones, separar información corporativa y ejecutar acciones remotas. No debe asumirse que todos los dispositivos del SAS utilizan exactamente la misma solución o configuración; lo importante es comprender el concepto de administración centralizada y que el usuario no debe eludirla ni instalar perfiles no autorizados.
La batería condiciona la disponibilidad del dispositivo. El sistema gestiona consumo, brillo, radios inalámbricas y aplicaciones en segundo plano. El calor excesivo y el uso de cargadores inadecuados pueden reducir seguridad y vida útil. Una batería deformada, sobrecalentada o dañada no debe manipularse ni seguir utilizándose; se comunica a soporte. En un centro sanitario, además, los cargadores y accesorios deben ajustarse a las normas del entorno y no crear riesgos eléctricos o de orden.
La movilidad aumenta la exposición física y lógica. Un portátil puede olvidarse en una sala, un teléfono puede mostrar notificaciones en la pantalla bloqueada y una tableta puede conectarse a una red insegura. Por eso las medidas deben considerar el contexto: minimizar información visible, bloquear automáticamente, custodiar el dispositivo, evitar compartirlo sin control y utilizar únicamente canales corporativos para información de trabajo.
15. APLICACIÓN PRÁCTICA AL PUESTO DE TELEFONISTA E IDEAS CLAVE
El conocimiento informático del telefonista debe traducirse en un uso seguro, eficaz y ordenado del puesto. No se espera que la persona opere como administradora de sistemas, pero sí que identifique correctamente los elementos con los que trabaja y sepa qué acciones están dentro de su competencia. La primera regla es diferenciar entre uso, comprobación básica y intervención técnica. Usar una aplicación, bloquear la sesión, seleccionar un dispositivo de audio o comprobar un cable accesible forma parte del manejo normal. Abrir un ordenador, instalar controladores o cambiar configuraciones de seguridad corresponde al soporte autorizado.
Al iniciar la jornada conviene comprobar que el equipo arranca normalmente, que los periféricos esenciales responden, que la sesión se inicia con la identidad propia y que las aplicaciones necesarias están disponibles. Si existe un puesto compartido físicamente por turnos, cada profesional debe utilizar su propia cuenta cuando el sistema esté diseñado para ello y cerrar la sesión al finalizar. Mantener una cuenta ajena abierta dificulta la trazabilidad y puede permitir accesos indebidos.
Durante el trabajo, las incidencias pueden clasificarse por alcance. Un fallo de ratón es local y afecta a la entrada; un monitor apagado afecta a la salida visual; una aplicación bloqueada puede ser un problema de software; la ausencia de conexión a recursos compartidos puede estar relacionada con red o autenticación; y que varios puestos no accedan al mismo servicio apunta a una incidencia central. Esta clasificación no sustituye al diagnóstico técnico, pero permite comunicar mejor el problema.
Cuando se comunica una incidencia, la información útil incluye identificación del puesto, aplicación o dispositivo afectado, hora aproximada, mensaje exacto de error, operación que se realizaba, si el fallo es reproducible y si afecta a otras personas. Deben evitarse descripciones como «no funciona nada» cuando en realidad falla una función concreta. Cuanto más precisa sea la observación, más fácil resulta al soporte decidir si debe intervenir sobre hardware, sistema operativo, aplicación, red o servicio central.
La seguridad debe integrarse en cada acción. El puesto se bloquea cuando queda desatendido, las credenciales no se comparten, los archivos inesperados no se abren y las aplicaciones solo se instalan por canales autorizados. Si una persona llama afirmando ser del soporte y solicita una contraseña, la respuesta correcta es no facilitarla y verificar la petición por los canales oficiales. La ingeniería social puede aprovechar la familiaridad con el teléfono y la presión de una supuesta urgencia técnica.
En una llamada de soporte legítima, el profesional puede describir el error, indicar el nombre del equipo si el procedimiento lo prevé y seguir instrucciones técnicas autorizadas. Lo que no debe hacer es entregar contraseñas, códigos de autenticación o información sensible que no sea necesaria. Un código de segundo factor tiene el mismo valor que una contraseña temporal y no debe comunicarse a terceros.
Si aparece una alerta de malware, una ventana extraña, un comportamiento anómalo o un correo sospechoso, no se debe «investigar» abriendo enlaces, reenviando el contenido a compañeros o desactivando el antivirus. Se comunica por el canal establecido y se siguen instrucciones. Si se sospecha que se han introducido credenciales en un sitio fraudulento, debe indicarse expresamente, porque el equipo de seguridad puede necesitar bloquear sesiones, cambiar credenciales o revisar actividad.
La gestión del almacenamiento también es parte del comportamiento seguro. Los documentos se guardan en ubicaciones corporativas previstas; no se copian a nubes personales, mensajería privada o memorias no autorizadas. El escritorio del ordenador no debe convertirse en un repositorio permanente de información sensible. Cuando un archivo deja de ser necesario, su eliminación se realiza conforme a las políticas del centro y a las reglas de conservación aplicables, no mediante decisiones improvisadas.
En dispositivos móviles corporativos se aplican los mismos principios: bloqueo, actualización, custodia, instalación controlada y comunicación inmediata de pérdida o robo. No se debe prestar el dispositivo a terceros ni utilizarlo como medio de almacenamiento informal de fotografías o datos ajenos a su finalidad profesional. Si se permite acceso remoto a aplicaciones, se utilizarán únicamente los mecanismos corporativos previstos, materia que se desarrolla con mayor detalle en el Tema 29.
Para el examen conviene memorizar relaciones funcionales más que listas aisladas. CPU significa procesamiento; RAM, trabajo temporal; SSD o HDD, almacenamiento persistente; teclado, ratón y micrófono son entrada; monitor e impresora son salida; sistema operativo gestiona recursos; aplicación resuelve una tarea; firewall filtra tráfico; IDS detecta; IPS detecta y puede bloquear; phishing suplanta; spyware espía; y el mantenimiento correctivo actúa después del fallo. Cuando entiendes la función, puedes responder incluso si el distractor utiliza una palabra técnica desconocida.
También es útil repasar las diferencias que más se confunden: RAM frente a almacenamiento; hardware frente a software; sistema operativo frente a aplicación; entrada frente a salida; codificación frente a cifrado; amenaza frente a vulnerabilidad; autenticación frente a autorización; IDS frente a IPS; copia de seguridad frente a sincronización; dispositivo personal frente a dispositivo corporativo. Son parejas que permiten construir distractores plausibles y, por tanto, tienen gran valor para el examen.
La aplicación profesional final es sencilla: una persona telefonista competente utiliza bien su puesto, protege la información, reconoce los componentes básicos, describe incidencias con precisión y no invade funciones técnicas. Esa combinación mejora la continuidad del servicio y reduce riesgos. La informática de usuario no consiste en «saber arreglar ordenadores», sino en entender lo suficiente el sistema para trabajar de forma segura, detectar anomalías y colaborar eficazmente con los equipos de soporte.
16. MAPA CONCEPTUAL
├── Información
│ ├── Dato e información
│ ├── Bit y byte
│ ├── Binario y hexadecimal
│ └── ASCII, Unicode y UTF-8
├── Hardware
│ ├── CPU
│ │ ├── Unidad de control
│ │ └── Unidad aritmético-lógica
│ ├── Memoria
│ │ ├── Registros y caché
│ │ └── RAM
│ ├── Almacenamiento
│ │ ├── SSD / HDD
│ │ └── Flash / soportes externos
│ └── Periféricos
│ ├── Entrada
│ ├── Salida
│ └── Entrada / salida
├── Software
│ ├── Sistema
│ │ ├── Sistema operativo
│ │ ├── Controladores
│ │ └── Utilidades
│ ├── Aplicación
│ └── Firmware
├── Mantenimiento
│ ├── Preventivo
│ ├── Correctivo
│ └── Predictivo
├── Seguridad
│ ├── Confidencialidad
│ ├── Integridad
│ ├── Disponibilidad
│ ├── Amenazas y vulnerabilidades
│ ├── Firewall / antimalware
│ ├── IDS / IPS
│ ├── Autenticación y mínimo privilegio
│ ├── Cifrado y copias
│ └── Gestión de incidentes
└── Movilidad
├── Portátil
├── Tableta
├── Smartphone
├── Android / iOS
├── SIM / eSIM / PIN / PUK / IMEI
└── Seguridad y gestión corporativa
Este mapa resume la estructura completa del tema. Para repasarlo de forma eficiente, empieza por la separación hardware-software, continúa con la secuencia entrada-proceso-almacenamiento-salida y termina con las capas de seguridad. Los conceptos de movilidad no son una materia aislada: un smartphone sigue siendo un sistema informático y aplica los mismos principios de procesamiento, almacenamiento, sistema operativo, aplicaciones, conectividad y protección.
17. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Resolución de 30 de julio de 2024, de la Dirección General de Personal del Servicio Andaluz de Salud — programa de materias de la categoría de Telefonista del SAS.
- Real Decreto 311/2022, de 3 de mayo, por el que se regula el Esquema Nacional de Seguridad — marco de referencia para la protección de la información y los servicios electrónicos del sector público.
- Reglamento (UE) 2016/679, Reglamento General de Protección de Datos — principios y obligaciones de seguridad aplicables al tratamiento de datos personales.
- Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales — desarrollo nacional en materia de protección de datos y derechos digitales.
- Centro Criptológico Nacional, series de Guías CCN-STIC — recomendaciones técnicas y operativas de seguridad para sistemas del sector público.
- CCN-CERT — materiales de concienciación, prevención y respuesta frente a incidentes de ciberseguridad.
- Instituto Nacional de Ciberseguridad de España, INCIBE — guías de ciberseguridad, ingeniería social, malware, dispositivos y buenas prácticas para personas usuarias y organizaciones.
- ISO/IEC 27001:2022 — sistemas de gestión de la seguridad de la información y requisitos para su gestión.
- ISO/IEC 27002:2022 — controles y buenas prácticas de seguridad de la información.
- The Unicode Consortium, The Unicode Standard — referencia técnica para la representación universal de caracteres y los puntos de código Unicode.
- ISO/IEC 10646 — estándar internacional del conjunto universal de caracteres codificados.
- Documentación técnica de los fabricantes de sistemas operativos — funciones de Windows, GNU/Linux, Android e iOS, gestión de dispositivos, actualizaciones y seguridad.
- Documentación corporativa del Servicio Andaluz de Salud sobre puesto de trabajo digital, Ayuda Digital y ciberseguridad — procedimientos de soporte, uso seguro de credenciales y gestión de incidencias para profesionales.
- Código de Conducta en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para profesionales públicos de la Administración de la Junta de Andalucía — reglas de uso adecuado de recursos, credenciales, información y servicios TIC.
- Cuestionarios oficiales de Telefonista del Servicio Andaluz de Salud y plantillas definitivas — referencias de examen utilizadas para identificar conceptos recurrentes de hardware, sistemas operativos, mantenimiento y ciberseguridad.
hardware
software
CPU
RAM
periféricos
sistema operativo
mantenimiento
ciberseguridad
IDS/IPS
firewall
dispositivos móviles