Tema 60. Trastornos de la escritura por daño cerebral adquirido: agrafia y disgrafías adquiridas. Disortografía. Evaluación e intervención logopédica de las disgrafías adquiridas.

45 min julio 12, 2026 Media Nuevo

Tabla de contenidos

Tema 60. Trastornos de la escritura por daño cerebral adquirido: agrafia y disgrafías adquiridas. Disortografía. Evaluación e intervención logopédica de las disgrafías adquiridas.

Alteraciones adquiridas de los procesos lingüísticos, ortográficos, grafomotores y espaciales que sustentan la escritura
Oposición: Logopeda – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico — Daño cerebral adquirido y lenguaje escrito | Última actualización: Julio 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN Y DELIMITACIÓN CONCEPTUAL

La escritura es una actividad cognitiva compleja que exige transformar una intención comunicativa en una secuencia organizada de palabras y convertir cada palabra en una representación ortográfica susceptible de ser producida mediante movimientos gráficos, selección de letras, mecanografía o cualquier otro sistema de salida. En este proceso intervienen el lenguaje, la memoria semántica, el léxico ortográfico, las reglas de conversión fonema-grafema, la memoria de trabajo, la atención, las funciones ejecutivas, las capacidades visuoespaciales y los programas motores de la mano. Por ello, una lesión cerebral adquirida puede alterar la escritura en diferentes niveles y generar perfiles clínicos muy distintos.

Los trastornos adquiridos de la escritura aparecen en una persona que había aprendido previamente a escribir y que, tras un ictus, traumatismo craneoencefálico, tumor cerebral, proceso infeccioso, anoxia, intervención neuroquirúrgica o enfermedad neurológica, pierde total o parcialmente esa capacidad. Esta condición adquirida permite diferenciarlos de las dificultades evolutivas de escritura, en las que el sistema ortográfico no llegó a consolidarse adecuadamente durante el aprendizaje escolar.

En la tradición neurológica se ha utilizado el término agrafia para designar la pérdida o alteración adquirida de la capacidad de escribir. La neuropsicología cognitiva emplea con frecuencia la expresión disgrafía adquirida para describir trastornos selectivos de alguno de los componentes funcionales del sistema de escritura. Ambos términos se solapan ampliamente. No obstante, en algunos contextos clínicos se reserva agrafia para las alteraciones más graves o de base neurológica y disgrafía para los perfiles parciales identificados mediante modelos de procesamiento.

La escritura no debe entenderse únicamente como la ejecución manual de letras. Una persona puede conservar la motricidad de la mano y ser incapaz de recuperar la ortografía de una palabra; otra puede saber qué letras componen la palabra, pero no programar adecuadamente sus formas; una tercera puede escribir letras correctas, aunque desorganizadas en la página por una alteración visuoespacial. La evaluación debe determinar en qué nivel se produce el fallo, porque la intervención será diferente en cada caso.

Principio fundamental: escribir no equivale a mover la mano. La escritura comprende procesos conceptuales, lingüísticos, ortográficos, de memoria operativa, selección de grafemas, programación alográfica, planificación motora y control visuoespacial.

El término disortografía se refiere a una alteración de la codificación ortográfica que produce errores en la elección y orden de los grafemas, el uso de reglas ortográficas, la acentuación, la segmentación de palabras o la representación convencional de la lengua escrita. En el ámbito educativo suele describir un trastorno evolutivo. Sin embargo, tras un daño cerebral puede existir una disortografía adquirida, especialmente cuando se lesionan las rutas léxica o fonológica de escritura. En estos pacientes, la forma motora de las letras puede ser legible mientras la ortografía de las palabras está gravemente alterada.

La relevancia funcional de estos trastornos es considerable. La escritura participa en la comunicación interpersonal, el manejo del teléfono, la cumplimentación de formularios, la toma de medicación, la gestión económica, el acceso al empleo, el uso de dispositivos digitales y la expresión de decisiones personales. Una alteración aparentemente leve puede comprometer significativamente la autonomía, especialmente cuando coexiste con afasia, alexia, apraxia, hemiparesia o deterioro ejecutivo.

Error frecuente: no debe diagnosticarse una disgrafía central basándose únicamente en una escritura manual ilegible. Antes hay que determinar si el paciente puede deletrear oralmente, seleccionar letras móviles, escribir con teclado o reconocer la ortografía correcta.

2. BASES NEUROCOGNITIVAS DE LA ESCRITURA

2.1. La escritura como red funcional distribuida

No existe un único centro cerebral de la escritura. La producción escrita depende de una red distribuida predominantemente en el hemisferio dominante para el lenguaje, habitualmente el izquierdo. Esta red conecta regiones frontales, temporales, parietales y occipitotemporales con áreas premotoras, motoras, visuoespaciales y subcorticales.

Las regiones temporales participan en el acceso léxico y semántico. Las áreas temporales posteriores y parietales inferiores intervienen en la recuperación de representaciones fonológicas y ortográficas, en la conversión entre sonidos y grafemas y en el mantenimiento de secuencias de letras. Las áreas frontales inferiores contribuyen a la selección lingüística, la programación fonológica y la planificación de respuestas. Las regiones premotoras dorsales y el área históricamente asociada a Exner participan en la conversión de representaciones grafémicas abstractas en programas motores de escritura.

Las áreas occipitotemporales izquierdas intervienen en el reconocimiento y tratamiento de patrones ortográficos. Aunque se han estudiado especialmente en lectura, sus representaciones visuales de palabras y letras también contribuyen a la escritura, sobre todo cuando la palabra se recupera mediante una vía ortográfica léxica. El lóbulo parietal superior participa en la integración visuomotora y propioceptiva necesaria para orientar los trazos.

El hemisferio derecho desempeña un papel relevante en la distribución espacial del texto, el uso de márgenes, la alineación, la dirección de la escritura y la exploración de la página. Las lesiones derechas pueden producir agrafia espacial, omisiones de elementos situados en un lado, escritura concentrada en una zona del papel, espacios irregulares y superposición de palabras.

2.2. Sistemas cognitivos implicados

Antes de escribir, la persona debe formular un mensaje. Para ello necesita activar conceptos en el sistema semántico, seleccionar palabras, ordenar la estructura sintáctica y mantener el plan comunicativo. En una tarea de denominación escrita, el estímulo visual activa su representación conceptual y, desde ella, la palabra correspondiente. En el dictado, la entrada auditiva debe analizarse fonológicamente antes de acceder a la ortografía o aplicar reglas de conversión fonema-grafema.

La escritura requiere además un sistema de memoria temporal que mantenga activa la secuencia de grafemas mientras se ejecuta. Este mecanismo se denomina retén grafémico o buffer grafémico. Una alteración del retén provoca errores que aumentan con la longitud de la palabra y que pueden afectar tanto a palabras conocidas como a pseudopalabras. Son habituales las omisiones, sustituciones, adiciones y transposiciones de letras.

Una vez seleccionados los grafemas, deben convertirse en formas concretas. El sistema alográfico determina si la letra se producirá en mayúscula o minúscula, imprenta o cursiva, y selecciona su configuración visual. Después se activan los programas motores que especifican la dirección, secuencia, tamaño y coordinación de los trazos. Finalmente, la ejecución depende de la fuerza, el tono, la coordinación y la sensibilidad de la extremidad empleada.

Dato susceptible de examen: una alteración del retén grafémico produce errores de letras que aumentan con la longitud de la palabra y aparecen en distintas modalidades de salida, sin depender necesariamente de la frecuencia léxica o de la regularidad ortográfica.

2.3. Variables psicolingüísticas

El análisis de una disgrafía adquirida se apoya en el efecto de determinadas variables. La frecuencia distingue palabras habituales de palabras poco frecuentes. La lexicalidad compara palabras reales con pseudopalabras. La regularidad ortográfica permite determinar si la escritura puede obtenerse aplicando reglas fonema-grafema o exige recuperar una representación ortográfica almacenada. La imaginabilidad y la concreción ayudan a identificar la participación semántica. La longitud informa sobre la capacidad del retén grafémico.

En español, la correspondencia entre fonemas y grafemas es relativamente transparente, pero no completamente unívoca. Un mismo fonema puede escribirse mediante grafemas diferentes, como ocurre con determinadas representaciones de los sonidos correspondientes a b y v, g y j, c, z y s en función de la variedad lingüística, o con la presencia de h. Por ello, la escritura correcta de muchas palabras exige memoria ortográfica lexical, incluso cuando su pronunciación se conserva.

Aplicación al español: la ruta fonológica permite producir aproximaciones plausibles, pero no garantiza la ortografía convencional de palabras con correspondencias ambiguas. La ruta léxica es imprescindible para recuperar su forma ortográfica exacta.

3. MODELO COGNITIVO DEL PROCESAMIENTO ESCRITO

3.1. Escritura por la ruta léxica

La ruta léxica permite escribir palabras conocidas recuperando su representación ortográfica almacenada. En el dictado, la palabra escuchada activa una representación fonológica de entrada, accede al sistema semántico o establece una conexión con el léxico ortográfico de salida y recupera la secuencia convencional de letras. Esta ruta resulta especialmente importante en palabras cuya ortografía no puede deducirse de manera inequívoca a partir de la pronunciación.

La ruta léxica explica que una persona pueda escribir correctamente una palabra conocida aunque no sea capaz de justificar la regla ortográfica correspondiente. La forma escrita ha sido aprendida como una unidad. Su rendimiento mejora con palabras frecuentes y familiares, porque sus representaciones se activan con mayor facilidad.

Algunos modelos distinguen una ruta léxico-semántica y una ruta léxica directa. La primera pasa por el significado de la palabra; la segunda permitiría conectar representaciones fonológicas conocidas con representaciones ortográficas sin una mediación semántica completa. Esta distinción ayuda a interpretar perfiles en los que la persona escribe al dictado palabras cuyo significado no comprende o, por el contrario, produce errores semánticos durante la escritura.

3.2. Escritura por la ruta fonológica

La ruta fonológica transforma segmentos sonoros en grafemas mediante reglas de conversión fonema-grafema. Es imprescindible para escribir pseudopalabras, palabras nuevas, nombres desconocidos y términos cuya representación no está disponible en el léxico ortográfico.

El proceso exige segmentar la palabra escuchada en fonemas, mantener su secuencia, seleccionar los grafemas correspondientes y ensamblarlos en el orden correcto. Una lesión en cualquiera de estos componentes puede impedir la escritura de pseudopalabras aun cuando se conserve la escritura de palabras familiares.

La ruta fonológica no asegura por sí sola la ortografía correcta en una lengua con correspondencias ambiguas. Puede generar una palabra fonológicamente plausible pero ortográficamente incorrecta. Por ejemplo, el paciente puede conservar la pronunciación y escribir una forma no convencional porque selecciona un grafema posible desde el punto de vista fonológico, aunque no sea el correspondiente a esa palabra.

3.3. Retén grafémico y procesos periféricos

Ambas rutas convergen en el nivel de los grafemas. La secuencia seleccionada se mantiene temporalmente en el retén grafémico antes de enviarse a los procesos periféricos. Estos procesos incluyen la selección alográfica, el acceso al patrón grafomotor y la ejecución neuromuscular.

La naturaleza abstracta de los grafemas puede comprobarse cuando un paciente comete el mismo error al escribir a mano, deletrear oralmente o seleccionar letras móviles. En cambio, si el deletreo oral es correcto pero la escritura manual falla, debe sospecharse una alteración periférica, apráxica, motora o visuoespacial.

Componente Función principal Manifestación de su alteración
Sistema semántico Activar el significado y el concepto que se desea expresar Errores semánticos, respuestas vagas o sustitución por palabras relacionadas
Léxico ortográfico de salida Recuperar la ortografía almacenada de palabras conocidas Errores en palabras de ortografía arbitraria y regularizaciones
Conversión fonema-grafema Escribir palabras nuevas y pseudopalabras Incapacidad para escribir pseudopalabras y errores fonológicos
Retén grafémico Mantener la secuencia de letras durante la producción Omisiones, sustituciones y transposiciones sensibles a la longitud
Sistema alográfico Seleccionar la forma concreta de cada letra Mezcla anómala de formatos o dificultad con un tipo de letra
Programas grafomotores Organizar los trazos necesarios Letras deformadas, esfuerzo, correcciones y pérdida de automatización
Ejecución motora Realizar físicamente el movimiento Temblor, debilidad, lentitud, espasticidad o incoordinación
Regla de localización funcional: si el error aparece en escritura manual, teclado, letras móviles y deletreo oral, el déficit se sitúa probablemente antes de los procesos motores. Si desaparece al cambiar la modalidad de salida, es más probable una alteración periférica.

4. AGRAFIA, DISGRAFÍA ADQUIRIDA Y DISORTOGRAFÍA

4.1. Agrafia

La agrafia es la pérdida o alteración adquirida de la capacidad de escribir que no se explica exclusivamente por parálisis, trastorno sensorial, bajo nivel educativo o deterioro intelectual general. Puede afectar a la escritura espontánea, al dictado, a la copia o a varias modalidades simultáneamente. Suele aparecer asociada a afasia, alexia, apraxia o alteraciones visuoespaciales, aunque también existen cuadros relativamente selectivos.

La concepción clásica clasificaba las agrafias según síndromes neurológicos o asociaciones clínicas: agrafia afásica, agrafia apráxica, agrafia espacial, agrafia pura, alexia con agrafia o agrafia frontal. La neuropsicología cognitiva analiza el componente funcional lesionado y distingue disgrafías centrales y periféricas.

4.2. Disgrafía adquirida

La disgrafía adquirida es una alteración de la escritura posterior al desarrollo normal de esta habilidad. Puede afectar a los procesos centrales que calculan la ortografía o a los procesos periféricos que convierten los grafemas en formas visibles. El término permite describir perfiles selectivos, como disgrafía fonológica, superficial, profunda, del retén grafémico, alográfica o apráxica.

La distinción entre trastornos centrales y periféricos es esencial. Las disgrafías centrales alteran la elección de las letras que componen la palabra. Las periféricas afectan a la materialización de una secuencia grafémica que podría estar correctamente disponible. En una disgrafía central, el paciente puede producir una palabra ortográficamente incorrecta pero con letras bien formadas. En una disgrafía periférica puede conocer la ortografía, aunque las letras sean ilegibles, estén mal orientadas o no puedan ejecutarse.

4.3. Disortografía

La disortografía consiste en la dificultad para aplicar la ortografía convencional. Puede manifestarse mediante sustituciones de grafemas, omisiones, adiciones, inversiones, errores de acentuación, unión o separación indebida de palabras, uso incorrecto de mayúsculas y fallos en reglas ortográficas. En el daño cerebral adquirido, estos errores pueden ser consecuencia de la alteración del léxico ortográfico, la conversión fonema-grafema, el retén grafémico, el control ejecutivo o la revisión de la producción.

Debe diferenciarse la disortografía de la disgrafía motora. La primera afecta al contenido ortográfico; la segunda, al trazado y la legibilidad. Un paciente puede escribir con excelente caligrafía una palabra incorrecta, o producir letras muy deformadas manteniendo la secuencia ortográfica adecuada.

Distinción clásica de examen: la disortografía afecta a la codificación ortográfica; la disgrafía periférica afecta a la selección de formas gráficas o a la ejecución del gesto escritor. Ambas pueden coexistir, pero no son equivalentes.

5. DISGRAFÍAS CENTRALES O LINGÜÍSTICAS

5.1. Disgrafía fonológica

La disgrafía fonológica aparece cuando se altera la ruta de conversión fonema-grafema. Su signo principal es la dificultad para escribir pseudopalabras y palabras desconocidas. La escritura de palabras familiares puede conservarse gracias a la ruta léxica, especialmente cuando son frecuentes y su representación ortográfica está bien consolidada.

Los errores pueden consistir en lexicalizaciones, es decir, convertir una pseudopalabra en una palabra real visual o fonológicamente próxima; omisiones o sustituciones de grafemas; simplificación de grupos consonánticos; y mayor dificultad en secuencias fonológicas complejas. También pueden aparecer efectos de clase gramatical, con mejor rendimiento en sustantivos concretos que en palabras funcionales o términos abstractos.

Este perfil demuestra que la escritura de palabras conocidas y la escritura de secuencias nuevas no dependen exactamente del mismo mecanismo. El paciente puede escribir correctamente palabras habituales que recupera como unidades, pero fracasar cuando necesita construir la ortografía a partir de los sonidos.

5.2. Disgrafía superficial o léxica

La disgrafía superficial se debe a la alteración de la ruta léxica ortográfica. El paciente depende en gran medida de la conversión fonema-grafema. Puede escribir pseudopalabras y palabras con correspondencias regulares, pero comete errores en palabras cuya ortografía debe recuperarse del léxico.

En español, este déficit se manifiesta mediante errores fonológicamente plausibles: sustitución de un grafema por otro que representa el mismo sonido, omisión o adición de h, errores en grafías ambiguas y regularización de palabras excepcionales. La pronunciación de la respuesta puede coincidir con la palabra objetivo, aunque la forma escrita no sea convencional.

El rendimiento suele mostrar efectos de frecuencia y familiaridad. Las palabras muy frecuentes pueden conservarse mejor porque sus representaciones ortográficas tienen mayor fuerza de activación. Las palabras poco frecuentes y con ortografía ambigua son especialmente vulnerables.

5.3. Disgrafía profunda

La disgrafía profunda afecta a la ruta fonológica y, al mismo tiempo, compromete el acceso léxico-semántico. El paciente presenta gran dificultad o incapacidad para escribir pseudopalabras, problemas con palabras de ortografía arbitraria y un rasgo especialmente característico: la aparición de errores semánticos.

Un error semántico consiste en escribir una palabra relacionada en significado con la palabra objetivo. Por ejemplo, ante el dictado de una palabra perteneciente a una categoría semántica, el paciente puede producir otro elemento de la misma categoría. También pueden observarse efectos de imaginabilidad, con mejor rendimiento en palabras concretas que en abstractas, y dificultades particulares con palabras funcionales.

Pregunta oficial: en el examen de Logopeda SAS 2022, turno libre, pregunta 102, se describió un paciente con afectación de las dos vías de escritura, dificultad para palabras de ortografía arbitraria, incapacidad para escribir pseudopalabras y errores semánticos. La respuesta correcta fue disgrafía profunda, porque combina afectación léxica y fonológica y presenta paragrafias semánticas.

5.4. Disgrafía semántica

En la disgrafía semántica puede conservarse la escritura al dictado de determinadas palabras mediante conexiones directas entre representaciones fonológicas y ortográficas, mientras se deteriora la escritura que requiere acceso al significado. El paciente puede escribir una palabra escuchada sin comprenderla plenamente o puede mostrar dificultades importantes en denominación escrita y escritura espontánea.

Su identificación exige comparar tareas que difieren en la necesidad de activar el sistema semántico: dictado, denominación de dibujos, escritura a partir de definiciones, categorización semántica y comprensión de palabras escritas.

5.5. Disgrafía del retén grafémico

El retén grafémico mantiene activa la identidad y el orden de las letras mientras se produce la respuesta. Su alteración genera errores de sustitución, omisión, adición o transposición de grafemas. El factor más característico es el efecto de longitud: las palabras largas provocan más errores que las cortas.

El déficit suele afectar de manera semejante a palabras y pseudopalabras, porque se sitúa después de que cualquiera de las rutas haya calculado la secuencia ortográfica. La frecuencia y el significado pueden ejercer una influencia limitada, aunque las palabras conocidas pueden beneficiarse de mecanismos de corrección o reactivación léxica.

La localización del error en el retén se confirma cuando aparece en escritura manual, deletreo oral, mecanografía o selección de letras móviles. El paciente puede conocer la palabra y recuperar inicialmente su ortografía, pero perder parte de la secuencia antes de finalizar.

Tipo de disgrafía central Ruta o componente alterado Patrón principal
Fonológica Conversión fonema-grafema Peor escritura de pseudopalabras y secuencias nuevas
Superficial Léxico ortográfico Errores fonológicamente plausibles en ortografía arbitraria
Profunda Ruta fonológica y acceso léxico-semántico Errores semánticos e incapacidad para pseudopalabras
Semántica Acceso al significado Disociación entre escritura al dictado y tareas conceptuales
Retén grafémico Mantenimiento temporal de grafemas Errores de letras sensibles a la longitud

6. DISGRAFÍAS PERIFÉRICAS

6.1. Disgrafía alográfica

La disgrafía alográfica afecta a la selección de la forma concreta de las letras. El paciente conserva la identidad abstracta de los grafemas, pero tiene dificultades para elegir entre mayúsculas y minúsculas, cursiva e imprenta o variantes formales de una misma letra. Puede mezclar formatos dentro de una palabra, producir una forma correcta cuando copia y fracasar al escribir espontáneamente, o acceder solo a un repertorio restringido de letras.

Para confirmar este nivel de afectación se comparan escritura libre, dictado, copia, emparejamiento de mayúsculas y minúsculas, selección de letras y denominación de caracteres. El hecho de que la persona pueda deletrear oralmente la palabra indica que la secuencia grafémica abstracta está disponible.

Pregunta oficial: en el examen de Logopeda SAS 2025, turno libre, pregunta 69, se preguntó por el sistema de seis puntos de Helm-Estabrooks y Albert para calificar la escritura. La opción correcta indicó que no debe penalizarse la mezcla entre letras minúsculas y mayúsculas, porque esa variación no elimina necesariamente el contenido comunicativo de la producción.

6.2. Disgrafía apráxica

La disgrafía apráxica es la pérdida de los programas motores aprendidos para escribir. No se explica por paresia, temblor, alteración sensitiva grave ni desconocimiento de las letras. El paciente conoce la secuencia ortográfica y puede deletrear correctamente, pero presenta gran dificultad para ejecutar las formas gráficas.

La escritura suele ser lenta, laboriosa y poco automatizada. Aparecen letras deformadas, múltiples intentos, trazos añadidos, orientación incorrecta y variabilidad entre repeticiones. La copia puede mejorar si el paciente reproduce visualmente el modelo como un dibujo, aunque no siempre normaliza la ejecución.

Debe distinguirse de la apraxia ideomotora general. Algunos pacientes muestran una alteración relativamente selectiva de la escritura; otros presentan apraxias más amplias que afectan a gestos simbólicos, uso de objetos y secuencias motoras aprendidas.

6.3. Disgrafía aferente

La disgrafía aferente se relaciona con una alteración de la información propioceptiva y cinestésica que guía el movimiento. El paciente tiene dificultades para controlar la posición de los dedos y la trayectoria del útil de escritura sin apoyo visual. La producción puede deteriorarse intensamente cuando se elimina la visión de la mano.

La presión, la dirección y la amplitud de los trazos son variables. Puede observarse búsqueda motora, correcciones continuas y dependencia exagerada de la retroalimentación visual. Este perfil debe analizarse conjuntamente con la exploración sensitiva y neurológica de la extremidad.

6.4. Disgrafía espacial

La disgrafía espacial aparece por alteración del procesamiento visuoespacial, con frecuencia tras lesiones del hemisferio derecho. La ortografía de las palabras puede estar relativamente preservada, pero el texto se distribuye de forma inadecuada en la página.

Son característicos el uso irregular de espacios entre letras y palabras, la desviación de las líneas, la escritura concentrada en una parte de la hoja, la superposición de grafías, la duplicación de elementos, el incumplimiento de márgenes y las omisiones relacionadas con negligencia espacial. La escritura puede resultar difícil de interpretar aunque los grafemas aislados estén bien seleccionados.

Pregunta oficial: en el examen de Logopeda SAS 2025, turno libre, pregunta 68, se describieron desorganización espacial del texto, uso inadecuado de espacios, duplicación de grafías y superposición de palabras. La respuesta correcta fue agrafia espacial.

6.5. Alteraciones mecánicas y motoras

La debilidad, la espasticidad, el temblor, la ataxia, la bradicinesia, la distonía y el dolor pueden alterar la escritura sin constituir por sí mismos una disgrafía lingüística. El paciente puede conocer perfectamente la ortografía y el patrón de las letras, pero la ejecución se vuelve pequeña, lenta, irregular o inestable.

La micrografía característica de síndromes parkinsonianos es un ejemplo de alteración motora de la escritura. El tamaño de las letras puede disminuir progresivamente a lo largo de la frase, acompañado de lentitud e irregularidad. Su interpretación requiere integrar los hallazgos motores y no atribuir automáticamente el problema a un déficit ortográfico.

Diagnóstico diferencial imprescindible: una escritura deformada por hemiparesia, temblor o ataxia no demuestra una pérdida de representaciones grafémicas. Debe evaluarse mediante deletreo, teclado, letras móviles o escritura con la mano no afectada.

7. AGRAFIAS SEGÚN SU CONTEXTO NEUROLÓGICO

7.1. Agrafia afásica

La agrafia aparece con frecuencia asociada a la afasia. El perfil escrito suele reflejar, aunque no de forma idéntica, las alteraciones del lenguaje oral. En afasias no fluentes pueden observarse producciones breves, agramatismo, omisión de morfemas y esfuerzo. En afasias fluentes son frecuentes las paragrafias, neologismos, circunloquios y escasa supervisión de errores.

La escritura puede estar más alterada que el habla, menos alterada o mostrar disociaciones cualitativas. La modalidad escrita exige recuperar representaciones ortográficas y sostener secuencias durante más tiempo, por lo que puede revelar déficits que pasan desapercibidos en conversación. También puede convertirse en un canal compensatorio cuando la expresión oral está más afectada.

7.2. Alexia con agrafia

La alexia con agrafia implica una afectación conjunta de lectura y escritura, clásicamente relacionada con lesiones de la región parietal inferior dominante, especialmente el giro angular y áreas próximas. El paciente presenta dificultades para reconocer palabras escritas, comprenderlas y producirlas.

Puede acompañarse de alteraciones en cálculo, orientación derecha-izquierda o reconocimiento de dedos dentro de síndromes parietales más amplios. No obstante, la presentación clínica depende de la extensión de la lesión y de las conexiones afectadas.

7.3. Agrafia sin alexia o agrafia pura

En la agrafia pura, la escritura está alterada de manera desproporcionada respecto a la lectura y al lenguaje oral. El paciente puede leer y comprender palabras, reconocer letras e incluso deletrear, pero no producirlas adecuadamente por escrito. Se ha relacionado con lesiones frontales premotoras, parietales superiores o desconexiones dentro de la red de escritura.

El término agrafia sin alexia también se utiliza para describir perfiles en los que la escritura se afecta con conservación relativa de la lectura. Es necesario precisar si el déficit es lingüístico, apráxico o motor, porque la etiqueta sindrómica no identifica por sí sola el mecanismo funcional.

7.4. Agrafia frontal

Las lesiones frontales pueden alterar la escritura por diferentes mecanismos. Puede existir reducción de la iniciativa, dificultad para generar contenido, perseveraciones, planificación deficiente, simplificación sintáctica, problemas de programación motora o escasa revisión. La escritura espontánea suele estar más afectada que el dictado o la copia porque exige formular, organizar y supervisar un mensaje.

En lesiones frontales mediales, la falta de activación puede producir respuestas mínimas o ausencia de escritura pese a que los componentes lingüísticos básicos estén relativamente preservados. En lesiones frontales laterales predominan los problemas ejecutivos, la desorganización y la dificultad para mantener el objetivo de la tarea.

7.5. Agrafia talámica y subcortical

Las lesiones talámicas, ganglios basales o sustancia blanca pueden causar agrafias por interrupción de circuitos frontosubcorticales y conexiones lingüísticas. Los perfiles son variables e incluyen paragrafias, perseveraciones, lentitud, alteraciones atencionales y dificultad para seleccionar respuestas.

La existencia de una lesión subcortical no implica que el trastorno sea puramente motor. Estas estructuras participan en redes de selección, activación, secuenciación y control cognitivo que influyen directamente sobre la escritura.

7.6. Agrafia asociada a deterioro cognitivo

En enfermedades neurodegenerativas, la escritura puede alterarse por afectación semántica, lingüística, visuoespacial, ejecutiva o motora. En la enfermedad de Alzheimer aparecen progresivamente errores ortográficos, empobrecimiento de contenido, pérdida de coherencia y dificultades grafomotoras. En variantes lingüísticas de degeneración frontotemporal pueden predominar alteraciones fonológicas, semánticas o gramaticales.

En estos casos, la evaluación no busca únicamente localizar un módulo aislado, sino describir la evolución, detectar capacidades preservadas y establecer sistemas de apoyo que mantengan la comunicación durante el mayor tiempo posible.

8. MANIFESTACIONES CLÍNICAS Y ANÁLISIS DE ERRORES

8.1. Paragrafias

Las paragrafias son errores en la producción escrita comparables a las parafasias del lenguaje oral. Pueden clasificarse según la naturaleza de la respuesta. Las paragrafias literales o grafémicas consisten en sustituir, omitir, añadir o transponer letras. Las paragrafias verbales sustituyen una palabra por otra. Las paragrafias semánticas producen una palabra relacionada en significado con el objetivo. Los neologismos escritos generan secuencias que no corresponden a palabras reales.

El análisis no debe limitarse a contar errores. Es necesario determinar su relación con la palabra objetivo, la posición de las letras afectadas, la influencia de la longitud, la frecuencia y el contexto de tarea. Dos pacientes con el mismo porcentaje de aciertos pueden presentar mecanismos completamente diferentes.

8.2. Errores fonológicamente plausibles

Cuando el paciente conserva la pronunciación de la palabra pero selecciona una grafía alternativa compatible con sus sonidos, el error se considera fonológicamente plausible. Este patrón orienta hacia una dependencia excesiva de la ruta fonológica y una alteración del léxico ortográfico.

En español deben analizarse palabras con h, grafemas alternativos para determinados fonemas, reglas dependientes del contexto y acentuación. El logopeda debe considerar la variedad dialectal del paciente para no clasificar como error fonológico una pronunciación legítima de su comunidad lingüística.

8.3. Errores de segmentación

Las uniones indebidas de palabras y las separaciones dentro de una unidad léxica pueden relacionarse con alteraciones ortográficas, fonológicas, atencionales o ejecutivas. También pueden reflejar una representación deficiente de palabras funcionales y morfemas gramaticales.

La escritura de frases y textos es imprescindible para detectar estos problemas, ya que las tareas de palabras aisladas no evalúan el uso de espacios, puntuación, concordancia ni organización discursiva.

8.4. Alteraciones morfosintácticas y discursivas

El paciente puede escribir palabras aisladas correctamente y, sin embargo, fracasar en la construcción de frases o textos. En lesiones del hemisferio dominante pueden aparecer omisiones de determinantes, preposiciones o flexiones verbales, orden sintáctico anómalo y simplificación estructural. En alteraciones ejecutivas se observa pérdida del tema, repetición, contradicciones y ausencia de planificación.

La evaluación funcional debe incluir mensajes, notas, formularios, narraciones y comunicaciones digitales. Estas tareas permiten valorar si la persona puede transmitir información relevante, mantener una idea, adaptar el registro y revisar lo escrito.

8.5. Variables que orientan el diagnóstico

Variable Interpretación clínica posible
Peor rendimiento en pseudopalabras Alteración de la ruta fonológica
Peor rendimiento en ortografía arbitraria Alteración de la ruta léxica
Errores semánticos Disgrafía profunda o alteración semántica
Efecto marcado de longitud Alteración del retén grafémico
Deletreo correcto con escritura manual alterada Déficit alográfico, apráxico o motor
Desorganización de la página Agrafia espacial o alteración visuoespacial
Escritura espontánea peor que dictado Déficit ejecutivo, semántico o de formulación
Análisis cualitativo: la localización funcional depende más del patrón de errores y de las disociaciones entre tareas que de una puntuación global de escritura.

9. EVALUACIÓN LOGOPÉDICA

9.1. Historia clínica y entrevista

La evaluación comienza con la revisión de la historia neurológica: etiología, fecha de la lesión, localización, evolución, tratamientos recibidos y secuelas asociadas. Debe conocerse la dominancia manual previa, la mano utilizada actualmente, el nivel educativo, la profesión, los hábitos de lectura y escritura, los idiomas empleados y las exigencias comunicativas del entorno.

Es importante preguntar qué actividades escritas realizaba la persona antes del daño cerebral y cuáles necesita recuperar. No requiere la misma intervención quien solo desea firmar y escribir mensajes breves que quien necesita redactar informes profesionales. La valoración funcional orienta los objetivos y evita entrenar tareas sin relevancia cotidiana.

La entrevista con familiares permite conocer cambios respecto al nivel premórbido, errores espontáneos, capacidad de utilizar el teléfono, manejo de agendas, comprensión de instrucciones escritas y grado de conciencia del déficit.

9.2. Exploración de requisitos asociados

Antes de interpretar la escritura deben evaluarse visión, audición, sensibilidad, fuerza, coordinación, amplitud articular, prensión, postura y control del tronco. También se exploran atención, memoria operativa, funciones ejecutivas, percepción visuoespacial, negligencia, apraxia y estado emocional.

La evaluación lingüística incluye comprensión oral, producción espontánea, denominación, repetición, lectura y conciencia fonológica. La escritura suele alterarse junto con otros componentes del lenguaje, por lo que su interpretación aislada puede conducir a errores diagnósticos.

9.3. Modalidades de escritura

La escritura espontánea permite valorar formulación conceptual, selección léxica, sintaxis, ortografía, cohesión y organización del espacio. Puede solicitarse una descripción personal, un mensaje funcional o la narración de una escena.

La escritura al dictado controla el estímulo y facilita comparar palabras según frecuencia, longitud, regularidad, categoría gramatical e imaginabilidad. Debe incluir palabras frecuentes y poco frecuentes, concretas y abstractas, cortas y largas, regulares y de ortografía arbitraria.

El dictado de pseudopalabras evalúa la conversión fonema-grafema. Las secuencias deben respetar la fonotáctica del español y variar en longitud y complejidad silábica. Un rendimiento muy inferior al obtenido con palabras reales orienta hacia disgrafía fonológica.

La denominación escrita de dibujos exige acceder al concepto y recuperar la palabra sin una entrada fonológica proporcionada por el examinador. Su comparación con el dictado ayuda a detectar alteraciones semánticas o dificultades de acceso léxico.

La copia permite valorar los procesos visuoperceptivos y grafomotores, aunque no debe considerarse una tarea puramente mecánica. Puede realizarse copia directa con el modelo presente, copia diferida y copia de letras, palabras, pseudopalabras y figuras. La mejora en copia respecto al dictado sugiere que el soporte visual facilita los procesos periféricos.

9.4. Deletreo y modalidades alternativas

El deletreo oral permite comprobar si el paciente puede recuperar la secuencia de grafemas sin ejecutar movimientos manuales. También pueden utilizarse letras móviles, teclado, selección entre alternativas, emparejamiento de formas y reconocimiento de palabras correctamente escritas.

Estas tareas son esenciales para distinguir un déficit central de uno periférico. Si el paciente falla del mismo modo en todas las modalidades, la alteración se sitúa probablemente en la representación ortográfica o en el retén grafémico. Si el deletreo oral y el teclado son correctos, pero la escritura manual está alterada, debe investigarse el nivel alográfico, apráxico o motor.

9.5. Evaluación del texto

Las pruebas de palabras aisladas no representan toda la competencia escrita. Deben analizarse longitud de los textos, cantidad de información relevante, estructura narrativa, coherencia, cohesión, uso de conectores, morfosintaxis, puntuación, distribución en la página y capacidad de revisión.

La evaluación puede incluir cumplimentar un formulario, escribir una lista de compras, redactar un mensaje, anotar una cita, enviar un texto mediante teléfono o elaborar instrucciones. Estas tareas permiten determinar el grado real de autonomía.

9.6. Registro y análisis de resultados

Se debe conservar una muestra de todas las producciones, anotar el tiempo, las autocorrecciones, el tipo de ayuda y la conducta del paciente. Los errores se clasifican por niveles: semánticos, léxicos, fonológicos, grafémicos, alográficos, grafomotores, visuoespaciales, sintácticos y discursivos.

La comparación entre sesiones debe utilizar estímulos equivalentes y medidas funcionales. Además del porcentaje de respuestas correctas, conviene registrar número de grafemas correctos, distancia respecto a la palabra objetivo, legibilidad, velocidad, necesidad de ayuda y utilidad comunicativa.

Esquema de evaluación preguntable: para diferenciar rutas de escritura deben compararse palabras regulares, palabras de ortografía arbitraria y pseudopalabras; para diferenciar niveles centrales y periféricos deben compararse escritura manual, deletreo oral, teclado y letras móviles.

10. DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

10.1. Trastorno adquirido frente a trastorno evolutivo

La disgrafía adquirida presupone que la persona escribía adecuadamente antes de la lesión. En los trastornos evolutivos, las dificultades aparecen durante el aprendizaje y pueden relacionarse con problemas fonológicos, ortográficos, motores o educativos. La historia escolar, las muestras previas y la información familiar son fundamentales.

10.2. Afasia y trastorno específico de escritura

Cuando existe afasia, la escritura puede reflejar la alteración lingüística general. Sin embargo, no debe asumirse que todos los errores escritos son una simple consecuencia del lenguaje oral. Es posible encontrar disociaciones entre denominación oral y escrita, entre repetición y dictado o entre comprensión lectora y producción escrita.

10.3. Apraxia, hemiparesia y trastorno motor

La apraxia de la escritura afecta a programas motores aprendidos. La hemiparesia limita la fuerza y precisión. El temblor altera la estabilidad; la ataxia, la coordinación; la bradicinesia, la amplitud y velocidad. La evaluación con la mano contraria, teclado o letras móviles permite comprobar si la representación ortográfica se conserva.

10.4. Negligencia y alteración visuoespacial

La negligencia puede provocar omisiones de letras situadas en un lado de la palabra o uso exclusivo de una zona de la hoja. El paciente puede no explorar el margen contralesional y no ser consciente de sus omisiones. Estas alteraciones deben analizarse también en lectura, copia de figuras, cancelación visual y dibujo.

10.5. Deterioro ejecutivo

La disfunción ejecutiva afecta especialmente a la escritura de textos. El paciente puede producir palabras correctamente, pero no planificar, organizar, mantener el tema o revisar. Son frecuentes perseveraciones, cambios abruptos, omisión de información esencial y dificultad para adaptar el mensaje al destinatario.

10.6. Nivel educativo y variación lingüística

La evaluación debe evitar considerar patológicos errores que ya estaban presentes antes de la lesión o que dependen de escolarización limitada. También debe respetar la variedad dialectal y el repertorio lingüístico. Las palabras seleccionadas deben ser conocidas y culturalmente apropiadas.

Precaución diagnóstica: la ausencia de una regla ortográfica en el repertorio premórbido no constituye una disortografía adquirida. El diagnóstico exige demostrar un descenso respecto al funcionamiento previo.

11. INTERVENCIÓN LOGOPÉDICA

11.1. Principios generales

La intervención debe basarse en el perfil funcional identificado durante la evaluación. No existe un programa único válido para todas las disgrafías. El tratamiento se diseña según el componente alterado, las capacidades preservadas, la fase de recuperación, la etiología, la gravedad y las necesidades del paciente.

Los objetivos pueden ser restaurativos, compensatorios o mixtos. La restauración busca mejorar el mecanismo alterado mediante práctica estructurada. La compensación utiliza capacidades conservadas, ayudas externas o tecnologías para reducir el impacto funcional. En muchos casos se combinan ambos enfoques.

La práctica debe ser frecuente, graduada y significativa. Se comienza con estímulos de dificultad controlada y se avanza hacia palabras, frases y textos funcionales. El aprendizaje mejora cuando el paciente recibe retroalimentación clara, dispone de oportunidades de autocorrección y practica en contextos cotidianos.

11.2. Tratamiento de la disgrafía fonológica

El objetivo principal es fortalecer la conversión fonema-grafema. Se entrenan discriminación y segmentación fonológica, identificación del número y orden de sonidos, asociación entre fonemas y grafemas, ensamblaje silábico y escritura progresiva de pseudopalabras.

Puede emplearse una jerarquía de ayudas: repetición de la palabra, segmentación silábica, pronunciación prolongada, identificación del fonema inicial, elección del grafema entre alternativas, construcción con letras móviles y escritura final. La dificultad se gradúa desde sílabas simples hasta estructuras complejas.

La intervención debe promover generalización. Memorizar una lista de pseudopalabras no demuestra recuperación de la ruta fonológica. Es necesario comprobar el rendimiento con secuencias nuevas no entrenadas.

11.3. Tratamiento de la disgrafía superficial

La intervención busca restablecer o reforzar representaciones ortográficas específicas. Se seleccionan palabras relevantes para el paciente y se trabaja su asociación entre significado, pronunciación y forma escrita.

Entre las técnicas utilizadas se encuentran la copia repetida con retirada progresiva del modelo, la visualización de la palabra, el análisis de letras difíciles, el reconocimiento entre alternativas, el emparejamiento palabra-imagen y la recuperación diferida. El procedimiento de copiar y recordar puede ser útil cuando se aplica de manera sistemática y funcional.

Las palabras deben agruparse por necesidades reales, familias léxicas o características ortográficas. La práctica distribuida y la recuperación espaciada favorecen la consolidación. También puede enseñarse el uso de diccionarios, correctores y predicción de texto.

11.4. Tratamiento de la disgrafía profunda

La disgrafía profunda requiere abordar tanto la ruta fonológica como las conexiones semánticas y léxicas. Se entrenan correspondencias fonema-grafema, recuperación de palabras desde imágenes y conceptos, categorización semántica, contraste entre palabras relacionadas y control de errores semánticos.

Las tareas deben reducir la activación competitiva de palabras relacionadas. Puede solicitarse al paciente que defina el concepto, seleccione la imagen correcta, diga la palabra en voz alta, identifique su letra inicial y escriba progresivamente la respuesta. La autocorrección se apoya en la comparación entre significado pretendido y palabra producida.

Cuando la lesión es grave, la intervención puede priorizar un vocabulario funcional limitado: nombres de familiares, dirección, necesidades básicas, medicación y mensajes frecuentes. La utilidad comunicativa debe prevalecer sobre la cantidad de palabras entrenadas.

11.5. Tratamiento del retén grafémico

El tratamiento se orienta a mantener la secuencia de letras. Se comienza con palabras cortas y se aumenta gradualmente la longitud. El paciente puede segmentar la palabra, pronunciar cada letra, agrupar grafemas, utilizar apoyo rítmico o señalar casillas correspondientes a cada posición.

También se emplean tareas de ordenación de letras, detección de omisiones, comparación entre palabra objetivo y respuesta, copia diferida y reconstrucción de palabras. La práctica debe incluir diferentes modalidades para reforzar la estabilidad de la secuencia grafémica.

11.6. Tratamiento de las disgrafías periféricas

En la disgrafía alográfica se entrenan asociaciones entre mayúsculas y minúsculas, elección de formatos y acceso a formas concretas. Puede permitirse inicialmente el uso del estilo de letra mejor conservado, ya que el objetivo funcional es producir mensajes legibles.

En la disgrafía apráxica se reaprenden patrones de trazado mediante demostración, guía visual, copia, puntos de inicio, flechas de dirección, práctica cinestésica y repetición intensiva. La dificultad progresa desde trazos y letras aisladas hasta palabras y frases. La terapia debe evitar una práctica mecánica sin transferencia a tareas funcionales.

En alteraciones motoras se adapta el útil de escritura, la superficie, el tamaño, la postura, el apoyo del antebrazo y el ritmo. La coordinación con terapia ocupacional y fisioterapia es especialmente importante. Cuando la escritura manual no resulta eficiente, se entrenan teclado, tableta, reconocimiento de voz o selección de mensajes.

11.7. Tratamiento de la agrafia espacial

Se emplean márgenes resaltados, líneas guía, cuadrículas, claves visuales, señalización del inicio, exploración sistemática de la página y autocontrol de espacios. El paciente puede utilizar una regla o plantilla para mantener la línea y separar palabras.

En presencia de negligencia se aplican estrategias de anclaje visual y exploración hacia el lado omitido. El tratamiento debe integrarse con la rehabilitación neuropsicológica de la atención visuoespacial.

11.8. Escritura de frases y textos

La intervención no debe finalizar cuando el paciente escribe palabras aisladas. Se entrenan estructuras sintácticas, concordancia, palabras funcionales, conectores, puntuación, planificación y revisión. Puede utilizarse una secuencia de planificación: determinar el destinatario, establecer la idea principal, ordenar la información, redactar y comprobar.

Las tareas funcionales incluyen escribir mensajes, listas, correos, citas, formularios, instrucciones y notas de seguridad. El terapeuta reduce gradualmente las ayudas para favorecer autonomía.

11.9. Tecnologías de apoyo

Los dispositivos digitales ofrecen alternativas cuando la escritura manual es lenta o ilegible. El teclado puede compensar una disgrafía apráxica, aunque no una alteración central grave. La predicción de palabras reduce el número de pulsaciones y puede facilitar el acceso al léxico ortográfico. Los correctores señalan errores, pero el paciente debe aprender a elegir entre sugerencias.

El dictado por voz puede ser útil si la expresión oral y el reconocimiento automático son adecuados. Los bancos de frases, pictogramas, agendas digitales y plantillas permiten comunicar necesidades frecuentes. La selección de tecnología debe considerar capacidades cognitivas, experiencia previa, visión, motricidad y apoyo familiar.

11.10. Generalización y participación

La eficacia terapéutica se demuestra cuando las mejoras se transfieren a la vida diaria. Por ello, los objetivos se vinculan con actividades reales y se coordinan con la familia. El paciente puede practicar la lista de compras, responder mensajes, anotar citas o completar documentación sencilla.

La familia debe facilitar oportunidades de uso sin sustituir constantemente a la persona. Las ayudas deben ser suficientes para prevenir frustración, pero no tan intensas que impidan la recuperación y la autonomía.

Criterio terapéutico: se interviene sobre el mecanismo alterado, pero el resultado final se mide en participación: capacidad para comunicar, organizar actividades, manejar información y recuperar autonomía.

12. APLICACIÓN CLÍNICA Y COORDINACIÓN ASISTENCIAL EN EL SAS

En el contexto del Servicio Andaluz de Salud, la persona con una disgrafía adquirida puede ser atendida durante el ingreso hospitalario, en consultas de rehabilitación, unidades de daño cerebral, neurología, neurocirugía o dispositivos ambulatorios. La intervención debe coordinarse con medicina rehabilitadora, neurología, terapia ocupacional, fisioterapia, neuropsicología, enfermería, trabajo social y atención primaria.

En la fase aguda se realiza un cribado de comunicación que incluya comprensión, expresión oral, lectura y escritura. La presencia de hemiparesia no debe impedir explorar la escritura mediante modalidades alternativas. El logopeda determina si la persona puede comprender y producir información escrita relevante para su seguridad y participación en decisiones clínicas.

Durante la rehabilitación se establece una línea base, se formula una hipótesis funcional y se seleccionan objetivos. La documentación clínica debe describir el tipo de tareas, los errores predominantes, las ayudas eficaces y la repercusión sobre la autonomía. Una expresión genérica como “escritura alterada” resulta insuficiente para planificar el tratamiento.

La evaluación debe considerar actividades sanitarias concretas: leer y anotar pautas, identificar medicación, escribir síntomas, firmar documentos, utilizar sistemas digitales y comunicar necesidades cuando el habla está afectada. La accesibilidad de la información y el consentimiento deben adaptarse a las capacidades comunicativas.

Antes del alta se recomiendan estrategias para el domicilio, materiales de práctica, apoyos tecnológicos y orientaciones a la familia. Cuando persisten limitaciones, el informe debe indicar qué modalidades de comunicación son fiables y qué ayudas requiere el paciente.

Ejemplo asistencial: un paciente puede no ser capaz de escribir manualmente una frase por apraxia de la escritura, pero sí seleccionar correctamente letras en una tableta. Esta capacidad debe incorporarse al plan de comunicación y no quedar oculta bajo la etiqueta general de agrafia.

La intervención también debe respetar el derecho a la intimidad y la protección de datos. Los mensajes, agendas y dispositivos personales pueden contener información sanitaria sensible. La familia debe recibir indicaciones sobre apoyo comunicativo sin acceder innecesariamente a información que el paciente puede gestionar de forma autónoma.

13. IDEAS CLAVE PARA EL REPASO

  • La agrafia es una alteración adquirida de la escritura en una persona que previamente había aprendido a escribir.
  • Las disgrafías centrales afectan al cálculo de la ortografía; las periféricas afectan a su transformación en una respuesta visible.
  • La ruta léxica recupera la ortografía de palabras conocidas; la ruta fonológica convierte fonemas en grafemas y permite escribir pseudopalabras.
  • La disgrafía fonológica se caracteriza por dificultad marcada con pseudopalabras.
  • La disgrafía superficial produce errores fonológicamente plausibles en palabras de ortografía arbitraria.
  • La disgrafía profunda afecta a ambas rutas y presenta errores semánticos.
  • La alteración del retén grafémico genera omisiones, sustituciones y transposiciones sensibles a la longitud.
  • La disgrafía alográfica afecta a la selección de la forma de las letras.
  • La disgrafía apráxica altera los programas motores aprendidos de escritura.
  • La agrafia espacial produce desorganización de márgenes, líneas, espacios y distribución del texto.
  • El deletreo oral, el teclado y las letras móviles permiten diferenciar trastornos centrales y periféricos.
  • La evaluación debe incluir escritura espontánea, dictado, pseudopalabras, denominación escrita, copia y producción de textos funcionales.
  • El tratamiento debe ajustarse al componente alterado y combinar restauración, compensación y actividades significativas.
Trampa habitual: la incapacidad para escribir pseudopalabras orienta hacia disgrafía fonológica; los errores semánticos orientan hacia disgrafía profunda; la desorganización de la página orienta hacia agrafia espacial.

14. MAPA CONCEPTUAL

TRASTORNOS ADQUIRIDOS DE LA ESCRITURA

├── PROCESOS CENTRALES
│ ├── Sistema semántico
│ ├── Léxico ortográfico
│ ├── Conversión fonema-grafema
│ └── Retén grafémico

├── DISGRAFÍAS CENTRALES
│ ├── Fonológica
│ │ └── Peor escritura de pseudopalabras
│ ├── Superficial
│ │ └── Errores fonológicamente plausibles
│ ├── Profunda
│ │ └── Errores semánticos y afectación de ambas rutas
│ ├── Semántica
│ │ └── Alteración del acceso conceptual
│ └── Del retén grafémico
│ └── Efecto de longitud y errores de letras

├── PROCESOS PERIFÉRICOS
│ ├── Selección alográfica
│ ├── Programas grafomotores
│ ├── Ejecución neuromuscular
│ └── Organización visuoespacial

├── DISGRAFÍAS PERIFÉRICAS
│ ├── Alográfica
│ ├── Apráxica
│ ├── Aferente
│ ├── Motora
│ └── Espacial

├── EVALUACIÓN
│ ├── Escritura espontánea
│ ├── Dictado de palabras
│ ├── Dictado de pseudopalabras
│ ├── Denominación escrita
│ ├── Copia
│ ├── Deletreo oral
│ ├── Teclado y letras móviles
│ └── Textos y tareas funcionales

└── INTERVENCIÓN
├── Restauración del componente alterado
├── Aprendizaje ortográfico
├── Conversión fonema-grafema
├── Reentrenamiento grafomotor
├── Estrategias visuoespaciales
├── Tecnologías de apoyo
└── Generalización a la vida diaria

15. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Ardila, A. y Rosselli, M. — Neuropsicología clínica y estudio de los trastornos adquiridos del lenguaje, la lectura y la escritura.
  • Beeson, P. M. y Rapcsak, S. Z. — Modelos cognitivos y procedimientos de rehabilitación de las disgrafías adquiridas.
  • Cuetos, F. — Psicología de la escritura y análisis de los procesos cognitivos implicados en la producción escrita.
  • Ellis, A. W. y Young, A. W. — Neuropsicología cognitiva humana y modelos de procesamiento de palabras.
  • Goodglass, H., Kaplan, E. y Barresi, B. — Evaluación de la afasia y de las alteraciones asociadas del lenguaje escrito.
  • Helm-Estabrooks, N. y Albert, M. L. — Manual de terapia de la afasia y procedimientos clínicos de evaluación y tratamiento de la escritura.
  • Lezak, M. D. y colaboradores — Evaluación neuropsicológica de funciones lingüísticas, visuoespaciales, motoras y ejecutivas.
  • Miceli, G. y Capasso, R. — Clasificación cognitiva de las disgrafías centrales y periféricas.
  • Rapcsak, S. Z. y Beeson, P. M. — Neuroanatomía funcional y rehabilitación de los trastornos adquiridos de la ortografía.
  • Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española — Ortografía de la lengua española.
  • Organización Mundial de la Salud — Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud, como marco para valorar actividad y participación.
  • Ley 41/2002, de 14 de noviembre — Autonomía del paciente y derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.
  • Ley 44/2003, de 21 de noviembre — Ordenación de las profesiones sanitarias y marco general de actuación interdisciplinar.
  • Exámenes oficiales de Logopeda del Servicio Andaluz de Salud — Convocatorias de turno libre y estabilización utilizadas para identificar contenidos recurrentes de escritura adquirida.
agrafia
disgrafía adquirida
disortografía
ruta léxica
ruta fonológica
retén grafémico
disgrafía profunda
disgrafía superficial
disgrafía fonológica
agrafia espacial
evaluación logopédica
rehabilitación de la escritura

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el julio 12, 2026.