Tema 79. Mantenimiento: Concepto, estructura y tipos. Especial referencia al mantenimiento preventivo. Las reglamentaciones técnicas, planificación, organización y control de mantenimiento.
1. INTRODUCCIÓN: IMPORTANCIA DEL MANTENIMIENTO HOSPITALARIO
Un centro sanitario es una organización asistencial y, al mismo tiempo, una infraestructura técnica de gran complejidad. En un hospital conviven instalaciones eléctricas de alta y baja tensión, grupos electrógenos, sistemas de alimentación ininterrumpida, climatización, producción de frío y calor, redes de agua, instalaciones de protección contra incendios, ascensores, montacamas, gases medicinales, sistemas de vacío, equipos a presión, comunicaciones, edificios, talleres y una extensa dotación de equipos electromédicos. Todos estos elementos deben mantenerse operativos de manera continua, porque su indisponibilidad puede afectar directamente a la prestación sanitaria.
El mantenimiento hospitalario no puede entenderse como una actividad limitada a reparar averías. Su finalidad es preservar la funcionalidad, seguridad, fiabilidad, eficiencia y conformidad reglamentaria de los activos durante todo su ciclo de vida. La actuación del servicio de mantenimiento comienza antes de que el equipo entre en funcionamiento, mediante la revisión de proyectos, recepción e inventario, continúa durante su explotación ordinaria y finaliza con su renovación, sustitución o retirada.
La continuidad asistencial condiciona toda la política de mantenimiento. Una parada que podría resultar tolerable en un edificio administrativo puede ser inadmisible en una unidad de cuidados intensivos, un quirófano, un laboratorio, una central de esterilización o una sala de diagnóstico por imagen. Por ello, la planificación debe partir del análisis de criticidad: no todos los activos requieren la misma prioridad, frecuencia de revisión, nivel de redundancia ni tiempo máximo de respuesta.
El mantenimiento también posee una dimensión económica. Una política basada exclusivamente en esperar a que se produzca el fallo suele generar reparaciones urgentes, interrupciones de actividad, compras no planificadas, pérdida de vida útil y costes indirectos difíciles de cuantificar. Por el contrario, una planificación preventiva proporcionada permite distribuir la carga de trabajo, programar repuestos, coordinar paradas, reducir averías y fundamentar las decisiones de renovación tecnológica.
Para el Técnico/a Medio-Gestión Función Administrativa, este tema presenta una especial relevancia. Aunque el diagnóstico técnico y la ejecución material corresponden a profesionales cualificados, la gestión del mantenimiento genera expedientes de contratación, propuestas de gasto, inventarios, certificaciones, facturas, penalidades, informes de seguimiento, cuadros de mando y obligaciones documentales. La función administrativa debe asegurar que las necesidades técnicas se traduzcan correctamente en procedimientos de compra, contratos, presupuestos y sistemas de control.
En los centros del Servicio Andaluz de Salud, el mantenimiento se integra funcionalmente en el ámbito de gestión y servicios generales. Su denominación y estructura concreta pueden variar según se trate de un hospital, un distrito de atención primaria o un área de gestión sanitaria, pero la finalidad permanece: garantizar que los edificios, instalaciones y equipos de soporte se encuentren disponibles en condiciones seguras para la actividad asistencial.
Desde la perspectiva del temario, debes relacionar este tema con contratación pública, gestión presupuestaria, prevención de riesgos laborales, calidad, hostelería, aprovisionamiento y sistemas de información. Una orden de trabajo puede originar una compra de repuestos; una inspección reglamentaria puede exigir una inversión; una avería crítica puede activar un plan de contingencia; y el incumplimiento de un contrato puede dar lugar a penalidades o a la resolución contractual.
Los exámenes oficiales muestran que la distinción entre mantenimiento preventivo, predictivo, inspección reglamentaria y sistemas informáticos de supervisión constituye un foco recurrente. No basta con memorizar definiciones aisladas: debes comprender cuándo se actúa, qué información se utiliza, quién ejecuta la intervención y cuál es el resultado perseguido.
2. CONCEPTO, ALCANCE Y OBJETIVOS DEL MANTENIMIENTO
2.1. Concepto técnico
En sentido técnico, el mantenimiento comprende la combinación de acciones técnicas, administrativas y de gestión realizadas durante el ciclo de vida de un elemento para conservarlo o restablecerlo en un estado en el que pueda desempeñar la función requerida. Esta formulación permite identificar dos grandes vertientes. La primera es la conservación del estado funcional, propia del mantenimiento preventivo. La segunda es la recuperación de la función perdida, característica del mantenimiento correctivo.
El elemento mantenible puede ser un equipo individual, una instalación, un sistema, un edificio o un conjunto funcional. En un hospital no resulta suficiente analizar cada activo aisladamente. Un climatizador, por ejemplo, forma parte de un sistema compuesto por producción térmica, redes hidráulicas, conductos, filtros, automatización, alimentación eléctrica y terminales. Una actuación sobre cualquiera de esos componentes puede afectar al comportamiento del conjunto.
El mantenimiento tampoco debe confundirse con la reforma, la ampliación o la renovación integral. El mantenimiento conserva o recupera una función existente. La reforma modifica sustancialmente el activo o sus prestaciones. La reposición sustituye un elemento por otro cuando la reparación deja de ser técnica o económicamente aconsejable. En la práctica pueden existir zonas de contacto, por lo que cada expediente debe delimitar con precisión si su objeto constituye un servicio, un suministro con instalación o una obra.
2.2. Alcance funcional
El alcance habitual del mantenimiento hospitalario comprende la conservación de edificios, instalaciones eléctricas, instalaciones térmicas, fontanería, saneamiento, protección contra incendios, aparatos elevadores, producción de vapor, equipos a presión, gases combustibles, gases medicinales, sistemas de control, carpintería, pintura, albañilería y otros elementos de soporte. La electromedicina o ingeniería clínica puede integrarse en el mismo servicio o constituir una unidad diferenciada, pero debe existir coordinación porque numerosos equipos sanitarios dependen de suministros e instalaciones generales.
La actividad incluye inspecciones, pruebas funcionales, revisiones, limpieza técnica, ajustes, lubricación, sustitución de consumibles, reparación, calibración cuando proceda, verificación de seguridades, actualización del inventario, gestión de repuestos y documentación de cada intervención. También comprende tareas de ingeniería, como el análisis de fallos repetitivos, la modificación de planes preventivos, el estudio de obsolescencia y la elaboración de propuestas de inversión.
2.3. Objetivos
| Objetivo | Contenido | Manifestación práctica |
|---|---|---|
| Disponibilidad | Conseguir que el activo esté operativo cuando sea requerido. | Reducir las horas de indisponibilidad de un ascensor o de una instalación de climatización crítica. |
| Fiabilidad | Aumentar la probabilidad de funcionamiento sin fallo durante un período determinado. | Analizar averías repetitivas y eliminar su causa raíz. |
| Mantenibilidad | Facilitar que las intervenciones puedan realizarse con rapidez, seguridad y recursos razonables. | Disponer de accesos, documentación, repuestos y procedimientos adecuados. |
| Seguridad | Evitar riesgos para pacientes, profesionales, visitantes, bienes y medio ambiente. | Verificar protecciones eléctricas, alarmas, válvulas de seguridad y sistemas contra incendios. |
| Conformidad | Cumplir reglamentos industriales, instrucciones técnicas y condiciones de autorización. | Ejecutar revisiones e inspecciones dentro de los plazos reglamentarios. |
| Eficiencia | Optimizar energía, materiales, mano de obra y coste total de propiedad. | Corregir pérdidas, ensuciamiento, desajustes y consumos anómalos. |
| Vida útil | Evitar deterioros prematuros y planificar la renovación. | Sustituir componentes antes de que dañen otros elementos de mayor valor. |
| Trazabilidad | Conservar evidencia de actuaciones, resultados y responsabilidades. | Registrar órdenes de trabajo, mediciones, repuestos, fechas y técnicos intervinientes. |
2.4. Mantenimiento y ciclo de vida
Una gestión madura analiza el coste del activo durante todo su ciclo de vida, no solo el precio inicial. Dos equipos con idéntico precio de adquisición pueden presentar costes muy diferentes si uno consume más energía, necesita repuestos exclusivos, exige mayor frecuencia de revisión o dispone de un servicio técnico limitado. El mantenimiento debe participar en la definición de prescripciones técnicas y en la recepción de nuevas instalaciones para comprobar su mantenibilidad, accesibilidad, documentación y disponibilidad de repuestos.
Durante la explotación, los datos de averías, horas de funcionamiento, consumo, inspecciones y costes permiten decidir si conviene conservar, modernizar o sustituir el activo. Cuando aumentan la frecuencia de fallo, el tiempo de reparación, la indisponibilidad o el riesgo de obsolescencia, puede resultar más eficiente una reposición planificada que continuar acumulando reparaciones.
3. ESTRUCTURA DEL SERVICIO DE MANTENIMIENTO
3.1. Dependencia organizativa
El mantenimiento forma parte de los servicios de soporte que hacen posible la actividad clínica. En los hospitales del SAS se integra normalmente en el área responsable de gestión, servicios generales e infraestructuras. La organización concreta depende del tamaño, cartera de servicios, dispersión territorial, antigüedad de los edificios, complejidad tecnológica y grado de externalización de cada centro.
No existe un único organigrama obligatorio aplicable a todos los centros. Un hospital de alta complejidad puede disponer de jefatura de servicio, responsables de instalaciones, ingeniería, talleres, electromedicina, oficina técnica y personal de guardia. Un distrito de atención primaria puede apoyarse en equipos polivalentes y contratos externos que atienden numerosos centros geográficamente dispersos.
3.2. Niveles funcionales
Desde un punto de vista funcional pueden distinguirse varios niveles. El nivel directivo aprueba objetivos, presupuesto y prioridades. El nivel de jefatura técnica transforma esos objetivos en planes, procedimientos y asignaciones. El nivel de supervisión distribuye órdenes de trabajo, controla la ejecución y resuelve incidencias. El nivel operativo realiza las intervenciones. La unidad administrativa tramita expedientes, pedidos, contratos, facturas, inventarios y documentación.
En determinadas instalaciones intervienen empresas mantenedoras habilitadas, fabricantes, servicios técnicos oficiales u organismos de control. La presencia de estos terceros no elimina la responsabilidad del centro de planificar, contratar, coordinar y verificar las actuaciones. Externalizar la ejecución no significa externalizar el control.
3.3. Áreas técnicas
| Área | Activos principales | Competencias habituales |
|---|---|---|
| Electricidad | Centros de transformación, cuadros, grupos electrógenos, baterías, sistemas de alimentación ininterrumpida e iluminación. | Maniobras, revisiones, pruebas de respaldo, reparación y coordinación de inspecciones. |
| Climatización | Calderas, enfriadoras, climatizadores, bombas, conductos, filtros y control ambiental. | Mantenimiento térmico, calidad ambiental, regulación, eficiencia y continuidad. |
| Mecánica y fluidos | Agua, saneamiento, vapor, aire comprimido, vacío, gases y equipos a presión. | Inspección de redes, válvulas, bombas, depósitos, fugas y elementos de seguridad. |
| Edificación | Cubiertas, fachadas, cerramientos, pavimentos, carpintería y albañilería. | Conservación constructiva, accesibilidad, estanqueidad y reparaciones. |
| Electromedicina | Equipos médicos, monitorización, diagnóstico, terapia y soporte vital. | Inventario, mantenimiento, verificaciones de seguridad y coordinación con fabricantes. |
| Automatización | SCADA, sistemas de gestión de edificios, autómatas, sensores y comunicaciones industriales. | Supervisión, alarmas, históricos, ajustes y disponibilidad de la plataforma. |
| Oficina técnica | Planos, proyectos, reformas, contratos, inventario y documentación. | Planificación, ingeniería, control documental, seguimiento económico y apoyo técnico. |
3.4. Recursos internos y externos
La combinación entre medios propios y contratos externos se decide mediante un análisis de capacidad, especialización, coste, criticidad y obligaciones reglamentarias. Los medios propios aportan conocimiento del centro, rapidez y continuidad. Las empresas especializadas aportan tecnología, certificaciones, repuestos y personal habilitado. El modelo más habitual es mixto: el centro conserva la dirección, priorización y control, mientras externaliza determinadas instalaciones o actuaciones.
La guardia o localización permite atender incidencias fuera del horario ordinario. Debe existir una cadena de comunicación clara, con criterios de escalado y relación actualizada de contactos. En una emergencia no basta con saber quién repara; también debe conocerse quién puede autorizar una parada, activar una contingencia, informar a las unidades afectadas o solicitar apoyo externo.
3.5. Separación de funciones
La estructura debe distinguir la solicitud, autorización, ejecución y conformidad. El mismo registro que acredita la intervención puede servir posteriormente para validar una factura, analizar un incumplimiento o justificar una inversión. Por ello, la documentación debe ser objetiva, completa y trazable.
4. CLASIFICACIÓN Y TIPOS DE MANTENIMIENTO
4.1. Criterio temporal: antes o después del fallo
La clasificación esencial distingue el mantenimiento preventivo del correctivo. El preventivo se realiza antes de la pérdida de función, con el propósito de reducir la probabilidad de fallo o degradación. El correctivo se ejecuta después de detectarse una avería y pretende restablecer el funcionamiento. La diferencia no depende de que el trabajo estuviera o no programado, sino del estado del elemento cuando se decide intervenir.
Una reparación correctiva puede programarse si el fallo no impide seguir utilizando el activo y se difiere hasta una fecha adecuada. Del mismo modo, una actuación preventiva puede ser urgente si una inspección descubre una degradación grave que todavía no ha producido la avería funcional.
4.2. Mantenimiento preventivo sistemático
El mantenimiento preventivo sistemático se ejecuta a intervalos predeterminados de tiempo, ciclos o unidades de uso. Se apoya en calendarios, horas de funcionamiento, kilómetros, número de maniobras o recomendaciones del fabricante. Su ventaja principal es la facilidad de planificación. Su riesgo es intervenir demasiado pronto o demasiado tarde si la frecuencia no se adapta al comportamiento real del activo.
Ejemplos son el cambio periódico de filtros, la lubricación de mecanismos, la sustitución programada de correas, la prueba de un grupo electrógeno o la revisión de seguridades. La periodicidad debe justificarse mediante normativa, instrucciones del fabricante, experiencia histórica, condiciones ambientales y criticidad.
4.3. Mantenimiento basado en la condición
El mantenimiento basado en la condición decide la intervención a partir del estado observado. Se realizan inspecciones, mediciones o monitorizaciones y se actúa cuando un parámetro alcanza un límite o muestra una tendencia desfavorable. La termografía eléctrica, el análisis de vibraciones, el control de temperaturas, la medición de aislamiento, el análisis de aceites y el seguimiento de consumos son técnicas habituales.
El mantenimiento predictivo es una forma avanzada de mantenimiento basado en la condición. Utiliza la evolución de parámetros para estimar el comportamiento futuro y anticipar el momento probable del fallo. Su finalidad no es únicamente detectar una anomalía actual, sino pronosticar su desarrollo para programar la intervención con la máxima oportunidad.
4.4. Mantenimiento correctivo
El correctivo puede ser inmediato o diferido. Es inmediato cuando la reparación no admite demora por razones de seguridad, continuidad o impacto asistencial. Es diferido cuando el activo puede seguir funcionando parcialmente, existe redundancia o la intervención requiere una parada programada. También puede distinguirse entre reparación paliativa, que restablece provisionalmente la función, y reparación definitiva o curativa, que elimina la causa del fallo.
4.5. Mantenimiento reglamentario
El mantenimiento reglamentario deriva de una disposición obligatoria. Incluye operaciones, revisiones, pruebas e inspecciones impuestas por reglamentos de seguridad industrial, prevención, instalaciones térmicas, electricidad, protección contra incendios, ascensores, equipos a presión u otras normas sectoriales. No constituye una categoría excluyente: una actuación reglamentaria puede ser preventiva, correctiva o de verificación.
Debes distinguir el mantenimiento reglamentario de la inspección reglamentaria. El primero conserva la instalación y puede corresponder a una empresa mantenedora. La segunda comprueba oficialmente el cumplimiento y puede corresponder a la Administración competente o a un organismo de control habilitado. El organismo de control no sustituye al mantenedor ni convierte su inspección en mantenimiento predictivo.
4.6. Mantenimiento de uso o de primer nivel
El mantenimiento de uso comprende operaciones sencillas realizadas por el usuario o personal próximo al equipo: inspección visual, limpieza externa, comprobación de indicadores, detección de daños evidentes y comunicación de incidencias. No autoriza a manipular componentes reservados a personal cualificado. Su valor reside en la detección temprana y en el uso correcto.
4.7. Mantenimiento de mejora
El mantenimiento de mejora introduce modificaciones para aumentar fiabilidad, seguridad, mantenibilidad o eficiencia. Puede consistir en cambiar un componente problemático, añadir sensores, mejorar accesos, automatizar alarmas o eliminar una causa repetitiva. Si la modificación afecta al diseño, prestaciones o seguridad reglamentaria, deberá tramitarse como reforma y cumplir las exigencias de proyecto, autorización e inspección correspondientes.
4.8. Mantenimiento centrado en fiabilidad y oportunidad
El mantenimiento centrado en fiabilidad analiza funciones, fallos funcionales, modos de fallo, consecuencias y tareas aplicables. No impone la misma política a todos los activos: selecciona mantenimiento sistemático, basado en condición, pruebas de detección, rediseño o correctivo deliberado según el riesgo. El mantenimiento de oportunidad aprovecha una parada ya prevista para ejecutar tareas adicionales y reducir futuras indisponibilidades.
| Modalidad | Momento de actuación | Desencadenante | Objetivo inmediato |
|---|---|---|---|
| Preventivo sistemático | Antes del fallo | Tiempo o uso | Reducir la probabilidad de avería. |
| Basado en condición | Antes del fallo | Estado medido | Intervenir cuando aparece degradación. |
| Predictivo | Antes del fallo | Tendencia y pronóstico | Predecir y programar la intervención. |
| Correctivo inmediato | Después del fallo | Avería crítica | Restablecer urgentemente el servicio. |
| Correctivo diferido | Después del fallo | Avería tolerable | Reparar en una fecha planificada. |
| Reglamentario | Según norma | Obligación legal | Asegurar conformidad y seguridad. |
5. ESPECIAL REFERENCIA AL MANTENIMIENTO PREVENTIVO
5.1. Finalidad
El mantenimiento preventivo constituye el núcleo de una gestión planificada. Su objetivo es reducir la probabilidad de fallo, controlar la degradación y mantener el activo dentro de condiciones aceptables. No pretende eliminar absolutamente todas las averías, porque ello sería técnica y económicamente imposible. Persigue alcanzar un nivel de riesgo compatible con la criticidad y el coste.
En un centro sanitario, la prevención tiene una dimensión asistencial. La revisión de un grupo electrógeno, una válvula de gases medicinales o un climatizador de quirófano no solo protege el equipo; protege la continuidad de una prestación clínica. Por esta razón, la prioridad preventiva debe considerar las consecuencias del fallo y no limitarse al valor económico del activo.
5.2. Inventario técnico
El primer requisito de un plan preventivo es conocer qué debe mantenerse. El inventario técnico debe identificar cada activo mediante un código único y recoger, al menos, su denominación, ubicación, fabricante, modelo, número de serie, fecha de puesta en servicio, características, instalación a la que pertenece, responsable, criticidad, garantía, empresa mantenedora y documentación asociada.
El inventario debe reflejar la jerarquía funcional. Un hospital puede estructurarse en edificios, áreas, sistemas, subsistemas y equipos. Esta relación permite analizar cómo el fallo de un componente afecta al conjunto. También facilita imputar costes, localizar averías repetitivas y agrupar tareas por rutas.
Un inventario desactualizado conduce a planes incompletos, duplicidades, equipos sin revisar y facturas difíciles de verificar. La recepción de una obra o suministro debe incluir el alta de los nuevos activos, la entrega de manuales, planos, certificados, garantías y planes recomendados por el fabricante.
5.3. Análisis de criticidad
La criticidad expresa la importancia de un activo atendiendo a las consecuencias de su fallo. Puede evaluarse mediante una matriz que combine seguridad, impacto asistencial, indisponibilidad, redundancia, coste, repercusión ambiental y cumplimiento normativo. Los activos críticos requieren mayor vigilancia, repuestos estratégicos, tiempos de respuesta reducidos y planes de contingencia.
No debe confundirse criticidad con frecuencia de avería. Un equipo puede fallar pocas veces y ser extremadamente crítico si su pérdida compromete una función vital. Otro puede averiarse con frecuencia y tener baja criticidad si existe redundancia o su reparación no interrumpe la asistencia.
| Factor | Pregunta de análisis | Consecuencia sobre el plan |
|---|---|---|
| Seguridad | ¿El fallo puede causar daño a personas? | Aumentar controles y limitar tolerancias. |
| Asistencia | ¿Interrumpe una actividad clínica esencial? | Reducir tiempos de respuesta y prever contingencias. |
| Redundancia | ¿Existe un equipo o circuito alternativo? | Determinar cuánto tiempo puede admitirse la indisponibilidad. |
| Normativa | ¿Está sometido a revisiones obligatorias? | Incorporar calendario reglamentario y evidencias. |
| Economía | ¿Cuál es el coste directo e indirecto del fallo? | Justificar repuestos, contratos o renovación. |
| Obsolescencia | ¿Existen soporte y repuestos disponibles? | Preparar sustitución o plan de riesgo. |
5.4. Planes y gamas de mantenimiento
El plan preventivo asigna a cada activo las tareas, frecuencias, recursos, tiempos, materiales, riesgos y documentos necesarios. La gama de mantenimiento describe técnicamente la secuencia de operaciones: inspeccionar, limpiar, medir, ajustar, probar o sustituir. Debe indicar los criterios de aceptación para evitar que la orden se cierre con una simple mención genérica de “revisado”.
Las tareas pueden proceder de reglamentos, instrucciones del fabricante, manuales técnicos, análisis de riesgos, experiencia histórica y recomendaciones de ingeniería. Cuando varias fuentes establecen exigencias diferentes, debe aplicarse el criterio que garantice el cumplimiento obligatorio y un nivel de seguridad adecuado.
Las frecuencias iniciales no son inmutables. El análisis de resultados puede justificar su revisión, siempre que no se vulneren mínimos reglamentarios ni condiciones del fabricante o de la garantía. Si un componente aparece sistemáticamente en buen estado, quizá la frecuencia sea excesiva. Si se degrada antes de la revisión, debe acortarse el intervalo o introducir monitorización.
5.5. Programación
La programación transforma el plan teórico en órdenes de trabajo concretas. Debe coordinar disponibilidad de personal, repuestos, empresas externas, acceso a locales, permisos y ventanas de parada. En zonas asistenciales es esencial acordar la intervención con las unidades afectadas, identificar el impacto y preparar medidas alternativas.
El programa anual distribuye las grandes actuaciones, inspecciones y paradas. La programación mensual y semanal ajusta recursos y prioridades. La planificación diaria asigna órdenes y resuelve incidencias. Los trabajos pendientes deben quedar visibles como carga acumulada, no desaparecer por el mero hecho de haber vencido su fecha.
5.6. Ejecución segura
Antes de intervenir se debe analizar el riesgo: energía eléctrica, presión, temperatura, productos químicos, agentes biológicos, espacios confinados, altura, trabajos en caliente o interferencia con pacientes. Cuando proceda se aplicarán consignaciones, aislamiento de fuentes de energía, señalización, permisos y coordinación de actividades empresariales.
Art. 3.5 Real Decreto 1215/1997, de 18 de julio
La intervención debe respetar las condiciones de higiene y control ambiental de la zona. En áreas críticas puede ser necesario delimitar circuitos, controlar polvo, coordinar con medicina preventiva, retirar residuos y verificar la limpieza antes de devolver el espacio al uso.
5.7. Cierre y evidencia
Una orden preventiva no concluye hasta registrar qué se ha hecho y cuál ha sido el resultado. Deben constar fecha, técnico, tiempo, mediciones, defectos, repuestos, pruebas, observaciones y situación final. Si aparece una anomalía que requiere reparación, se generará una orden correctiva vinculada y se evaluará si el activo puede continuar en servicio.
La evidencia puede incluir listas de comprobación, certificados, fotografías, lecturas, informes de laboratorio o documentos del fabricante. En el mantenimiento reglamentario, la conservación documental resulta esencial para demostrar que la instalación ha sido mantenida e inspeccionada conforme a la norma.
5.8. Ventajas y límites
Un programa preventivo adecuado reduce fallos, facilita el presupuesto, mejora la seguridad y proporciona información para renovar activos. Sin embargo, un exceso de mantenimiento también puede resultar perjudicial: consume recursos, provoca paradas y puede introducir fallos por manipulaciones innecesarias. La clave es aplicar el nivel de mantenimiento adecuado a cada riesgo.
6. MANTENIMIENTO CORRECTIVO, PREDICTIVO Y OTRAS MODALIDADES
6.1. Gestión del mantenimiento correctivo
El mantenimiento correctivo comienza con la detección de un fallo. La comunicación puede proceder del usuario, de una alarma, de una inspección o de otro técnico. La solicitud debe identificar el activo, ubicación, síntoma, impacto y persona de contacto. Una descripción como “no funciona” suele ser insuficiente para priorizar y preparar la intervención.
La primera decisión es clasificar la prioridad. Una incidencia de seguridad o una pérdida de suministro esencial requiere respuesta inmediata. Una avería que afecta parcialmente a un equipo redundante puede programarse. La clasificación debe basarse en reglas comunes para evitar que todas las solicitudes se tramiten como urgentes.
El técnico diagnostica la causa, adopta medidas de seguridad, repara o aplica una solución provisional y verifica el funcionamiento. Si la avería no puede resolverse, debe quedar registrada la situación, el riesgo, la alternativa y la actuación pendiente. La unidad solicitante debe recibir información suficiente para organizar su actividad.
6.2. Análisis de causa raíz
Reparar repetidamente el mismo síntoma sin eliminar la causa genera costes y riesgo. El análisis de causa raíz investiga por qué se produjo el fallo: desgaste, diseño deficiente, montaje incorrecto, condiciones ambientales, uso inadecuado, falta de mantenimiento, repuesto defectuoso o error de procedimiento.
Las averías repetitivas, de alto coste o con impacto asistencial deben someterse a revisión. La conclusión puede conducir a modificar una gama preventiva, cambiar un componente, formar a usuarios, mejorar la instalación o proponer la sustitución del equipo.
6.3. Mantenimiento predictivo
El predictivo utiliza datos para anticipar el fallo. Requiere que la degradación genere señales medibles antes de que la función se pierda y que exista un intervalo suficiente para actuar. No todos los fallos son predecibles. Una rotura súbita sin síntomas previos no puede controlarse mediante esta modalidad.
Las técnicas más habituales incluyen análisis de vibraciones, termografía, ultrasonidos, análisis de aceite, control de aislamiento, tendencias de presión, temperatura, caudal, consumo eléctrico, rendimiento y calidad de energía. Los sistemas de supervisión pueden recopilar continuamente los datos, pero la decisión de mantenimiento exige interpretación técnica.
El valor del predictivo reside en intervenir en el momento oportuno. Si se actúa demasiado pronto, se pierde parte de la vida útil. Si se actúa demasiado tarde, se produce la avería. El análisis de tendencias permite preparar repuestos, personal y ventana de parada.
6.4. Estrategias combinadas
Una instalación compleja combina modalidades. Un grupo electrógeno puede someterse a pruebas sistemáticas, análisis de aceite basado en condición, reparación correctiva de defectos y revisiones reglamentarias. Clasificar correctamente cada actuación ayuda a analizar costes y evaluar la eficacia del programa.
También puede admitirse el correctivo deliberado para elementos no críticos, baratos, fácilmente sustituibles y cuyo fallo no genera riesgos. Aplicar prevención a todos los componentes sin analizar consecuencias puede ser menos eficiente que disponer de repuesto y sustituir cuando fallen.
7. REGLAMENTACIONES TÉCNICAS APLICABLES
7.1. Función de la reglamentación técnica
Las reglamentaciones técnicas establecen condiciones de diseño, puesta en servicio, utilización, mantenimiento e inspección de instalaciones y equipos. Su cumplimiento no es opcional ni puede sustituirse por criterios internos. El plan de mantenimiento debe identificar para cada activo la norma aplicable, el responsable, la periodicidad, el documento acreditativo y la fecha de próxima actuación.
La normativa evoluciona y contiene disposiciones transitorias. Una instalación antigua puede regirse parcialmente por las condiciones aplicables cuando fue autorizada, aunque sus operaciones de mantenimiento e inspección deban adaptarse a normas posteriores. Por ello, no basta con conservar una lista genérica de reglamentos: debe conocerse el expediente y situación administrativa de cada instalación.
7.2. Prevención de riesgos laborales
La Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales, proporciona el marco general. El mantenimiento debe evitar riesgos, combatirlos en su origen, adaptar el trabajo y planificar la prevención. El Real Decreto 1215/1997 regula la utilización segura de los equipos de trabajo y exige un mantenimiento que conserve sus condiciones de seguridad.
Art. 15.1 Ley 31/1995, de 8 de noviembre
El Real Decreto 486/1997 contiene disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo. El Real Decreto 485/1997 regula la señalización. Cuando intervienen empresas externas debe aplicarse la coordinación de actividades empresariales regulada por el Real Decreto 171/2004.
7.3. Instalaciones eléctricas
El Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión fue aprobado por el Real Decreto 842/2002. Sus instrucciones técnicas contemplan instalaciones de pública concurrencia y locales de uso médico, en los que la continuidad, las protecciones y las verificaciones adquieren especial importancia. El mantenimiento debe conservar cuadros, líneas, tierras, protecciones, alumbrado de emergencia, suministros de seguridad y sistemas de respaldo.
Las instalaciones de alta tensión se rigen por su reglamentación específica, incluida la normativa sobre instalaciones eléctricas de alta tensión y líneas. Los centros de transformación, celdas, protecciones y maniobras requieren personal habilitado, procedimientos de consignación y controles documentados.
7.4. Instalaciones térmicas
El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, aprobado por el Real Decreto 1027/2007, regula las exigencias de eficiencia energética, seguridad, mantenimiento y uso de las instalaciones térmicas. La Instrucción Técnica IT 3 desarrolla el programa de mantenimiento preventivo, la gestión energética, las instrucciones de seguridad y el funcionamiento de la instalación.
El titular debe conservar la documentación y asegurar que las operaciones se realizan por empresas y profesionales habilitados cuando así lo exige la normativa. En un hospital, el mantenimiento térmico se relaciona además con la calidad ambiental, las presiones diferenciales y las necesidades específicas de áreas clínicas.
7.5. Protección contra incendios
El Reglamento de instalaciones de protección contra incendios, aprobado por el Real Decreto 513/2017, regula diseño, instalación, mantenimiento e inspección de equipos y sistemas de protección activa. Sus anexos contienen programas de mantenimiento para detección, alarma, extintores, bocas de incendio, abastecimiento de agua, rociadores, control de humos y otros sistemas.
Las operaciones deben quedar documentadas. La revisión de un extintor o una central de detección no es una formalidad: debe comprobarse la aptitud funcional. Las deficiencias deben generar actuaciones correctivas y, cuando afecten a la protección efectiva, medidas compensatorias.
7.6. Equipos a presión
El Reglamento de equipos a presión y sus instrucciones técnicas complementarias fueron aprobados por el Real Decreto 809/2021. Esta norma sustituyó al anterior Reglamento aprobado por el Real Decreto 2060/2008. Calderas, depósitos, recipientes, tuberías y otros equipos deben identificarse, mantenerse e inspeccionarse según su clasificación y condiciones.
7.7. Aparatos elevadores
La Instrucción Técnica Complementaria ITC AEM 1, aprobada por el Real Decreto 355/2024, regula la puesta en servicio, modificación, mantenimiento e inspección de ascensores. Los hospitales requieren especial atención a ascensores y montacamas por su impacto asistencial, necesidad de rescate, accesibilidad y uso intensivo.
El contrato debe definir mantenimiento, atención de averías, rescate, disponibilidad de repuestos, acompañamiento a inspecciones y subsanación de defectos. El centro debe controlar que las visitas se realizan y que las deficiencias quedan cerradas.
7.8. Combustibles gaseosos
El Reglamento técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos fue aprobado por el Real Decreto 919/2006. Resulta aplicable a instalaciones receptoras, almacenamiento y determinados aparatos. Las salas de calderas y cocinas pueden incorporar instalaciones sometidas a este marco, sin perjuicio de otras normas térmicas y de prevención.
7.9. Prevención y control de legionelosis
El Real Decreto 487/2022 establece requisitos sanitarios para la prevención y control de la legionelosis y fue modificado por el Real Decreto 614/2024. Los titulares deben aplicar un Plan de Prevención y Control de Legionella o, cuando proceda, un Plan Sanitario frente a Legionella, con diagnóstico, programas de actuación, muestreo, documentación y revisión.
El mantenimiento participa en la conservación de redes, depósitos, acumuladores, torres, puntos terminales y equipos generadores de aerosoles. La coordinación con medicina preventiva, salud pública, prevención de riesgos y empresas especializadas resulta esencial.
7.10. Edificación, accesibilidad y productos sanitarios
El Código Técnico de la Edificación, aprobado por el Real Decreto 314/2006, establece exigencias básicas de seguridad estructural, incendio, utilización, salubridad, ruido y ahorro de energía. El mantenimiento debe preservar las prestaciones del edificio y evitar que reformas o reparaciones alteren compartimentaciones, recorridos de evacuación, accesibilidad o condiciones higiénicas.
Los productos sanitarios se encuadran en el Reglamento de la Unión Europea y en el Real Decreto 192/2023. El mantenimiento de equipos electromédicos debe respetar las instrucciones del fabricante, la finalidad prevista, la trazabilidad, las condiciones de seguridad y los procedimientos del centro. Una intervención no autorizada puede afectar a la conformidad y responsabilidad sobre el equipo.
8. INSTALACIONES Y EQUIPOS CRÍTICOS DE UN CENTRO SANITARIO
8.1. Suministro eléctrico
La electricidad constituye una infraestructura transversal. El sistema puede incluir acometidas, centros de transformación, cuadros generales, líneas, cuadros secundarios, grupos electrógenos, baterías, sistemas de alimentación ininterrumpida y fuentes específicas para áreas médicas. La política de mantenimiento debe garantizar alimentación normal, suministro de seguridad y transición entre fuentes.
Las pruebas de respaldo deben verificar el comportamiento real del conjunto, no solo el arranque aislado del generador. Deben revisarse combustible, baterías, refrigeración, protecciones, automatismos, conmutación, autonomía, alarmas y cargas prioritarias. Cualquier prueba con riesgo de interrupción necesita planificación y comunicación.
8.2. Climatización y tratamiento de aire
La climatización hospitalaria mantiene condiciones térmicas y contribuye al control ambiental. En áreas especiales intervienen filtración, renovaciones, presiones relativas, dirección del flujo y control de humedad. Una instalación puede producir frío correctamente y, sin embargo, no mantener las condiciones requeridas por un local concreto debido a filtros, compuertas, sensores o desequilibrios.
El mantenimiento debe abarcar generación, distribución y terminales. Incluye limpieza técnica, cambio de filtros, revisión de baterías, bombas, ventiladores, correas, válvulas, aislamientos, drenajes, sensores y automatismos. Las intervenciones en áreas protegidas requieren coordinación para controlar polvo, contaminación y restablecimiento de condiciones.
8.3. Agua y saneamiento
Las redes de agua deben conservar calidad, presión, temperatura y continuidad. Depósitos, bombas, acumuladores, intercambiadores, tuberías y puntos terminales forman un sistema que debe analizarse conjuntamente. Los estancamientos, retornos, temperaturas inadecuadas, incrustaciones y corrosión pueden favorecer problemas sanitarios y averías.
El saneamiento debe prevenir obstrucciones, olores, vertidos y retornos. Las intervenciones pueden generar riesgo biológico, por lo que requieren equipos de protección, procedimientos de limpieza y coordinación con las unidades afectadas.
8.4. Gases medicinales
Las instalaciones de oxígeno, aire medicinal, vacío y otros gases requieren continuidad, identificación inequívoca, limpieza compatible, control de presión y alarmas. El sistema comprende fuentes, colectores, depósitos, redes, válvulas de zona, tomas y señalización. Una intervención debe evitar conexiones incorrectas, contaminación y pérdida de suministro.
Las paradas necesitan autorización, comunicación clínica y alternativas. Debe mantenerse actualizado el esquema de válvulas y zonas atendidas. La gestión de botellas, centrales y reservas debe coordinarse con farmacia, prevención y unidades asistenciales según la organización del centro.
8.5. Protección contra incendios
La protección combina elementos activos y pasivos. El mantenimiento suele centrarse en detección, alarma, extinción, abastecimiento y control de humos, pero también debe preservar puertas cortafuego, sellados, compartimentación, señalización y recorridos. Una obra aparentemente menor puede perforar un sector de incendio o bloquear una evacuación.
8.6. Aparatos elevadores
Los ascensores hospitalarios soportan uso intensivo y trasladan pacientes, camas, material y personal. La indisponibilidad puede afectar a circuitos quirúrgicos, urgencias, logística y evacuación. Además del mantenimiento ordinario, deben analizarse averías repetitivas, tiempos de rescate, repuestos críticos y coordinación de modernizaciones.
8.7. Producción térmica, vapor y equipos a presión
Calderas, intercambiadores, depósitos, compresores y redes de vapor requieren controles de combustión, agua, presión, temperatura, purgas, válvulas y seguridades. El mantenimiento debe coordinarse con inspecciones reglamentarias y con las necesidades de lavandería, esterilización, cocina o climatización.
8.8. Equipamiento electromédico
La ingeniería clínica gestiona equipos cuyo fallo puede tener consecuencias diagnósticas o terapéuticas. El inventario debe relacionar cada equipo con ubicación, servicio, software, accesorios, mantenimientos, averías, alertas de seguridad y contrato. Las verificaciones posteriores a una reparación deben demostrar que el equipo puede volver al uso previsto.
En equipos de soporte vital o alta criticidad se requiere especial control de respuesta, sustitución temporal, repuestos y escalado al fabricante. La obsolescencia de software, componentes o comunicaciones debe incorporarse a la planificación de inversiones.
9. PLANIFICACIÓN DEL MANTENIMIENTO
9.1. Diagnóstico de situación
La planificación comienza con un diagnóstico: inventario, estado de activos, cumplimiento reglamentario, averías, costes, contratos, disponibilidad de personal, repuestos, obsolescencia y proyectos previstos. Sin esta información, el plan se convierte en una relación de intenciones sin capacidad real de ejecución.
El diagnóstico debe identificar riesgos y brechas. Entre ellas pueden encontrarse equipos no inventariados, revisiones vencidas, ausencia de manuales, contratos sin indicadores, repuestos agotados, instalaciones sin redundancia o planes preventivos que no se corresponden con la configuración actual.
9.2. Objetivos y prioridades
Los objetivos deben ser medibles: mejorar el cumplimiento preventivo, reducir averías críticas, disminuir tiempos de reparación, cerrar defectos reglamentarios, controlar el consumo o renovar activos obsoletos. Cada objetivo necesita responsable, plazo, recursos e indicador.
La prioridad se establece combinando riesgo y urgencia. El mantenimiento reglamentario vencido, una deficiencia de seguridad y una avería que amenaza la asistencia tienen preferencia sobre actuaciones estéticas o mejoras sin impacto inmediato. Sin embargo, la urgencia diaria no debe desplazar permanentemente las tareas preventivas, porque ello genera nuevas averías.
9.3. Plan anual
El plan anual integra mantenimiento preventivo, inspecciones, contratos, paradas, obras, inversiones, formación, repuestos y contingencias. Debe coordinarse con el presupuesto y con la actividad asistencial. Las grandes paradas deben programarse con suficiente antelación para disponer de alternativas y evitar coincidencias con períodos de máxima demanda.
El plan incluirá un calendario de obligaciones legales. Cada instalación debe tener fecha de última revisión, próxima actuación, entidad responsable y documentación exigida. Las alertas automáticas de un GMAO ayudan, pero no sustituyen la validación del responsable.
9.4. Planificación de recursos
La carga prevista se transforma en horas de trabajo, perfiles, herramientas, materiales y contratación. Debe reservarse capacidad para correctivos, porque ningún programa elimina totalmente las averías. Si se ocupa toda la jornada con preventivos sin margen para incidencias, el plan será incumplido desde el primer fallo relevante.
Los repuestos se clasifican por criticidad, consumo, plazo de suministro, coste y obsolescencia. Un repuesto caro puede ser imprescindible si su plazo de entrega es largo y no existe alternativa. Otro de consumo frecuente debe gestionarse mediante niveles de reposición. El inventario debe evitar tanto la rotura de stock como la acumulación de material sin uso.
9.5. Planificación de paradas
Una parada programada requiere definir alcance, secuencia, responsables, duración, riesgos, comunicaciones, pruebas y retorno al servicio. Deben identificarse unidades afectadas, suministros alternativos y criterios para abortar la intervención. Tras la finalización se verificará que todos los sistemas quedan en condiciones normales y que no permanecen aislamientos o anulaciones provisionales.
9.6. Planes de contingencia
Los activos críticos necesitan contingencias: equipos redundantes, suministro alternativo, acuerdos de apoyo, repuestos, alquiler urgente, derivación de actividad o procedimientos manuales. La contingencia debe probarse. Un plan que nunca se ensaya puede fallar por contactos desactualizados, conexiones incompatibles o desconocimiento del personal.
9.7. Revisión del plan
La planificación es cíclica. Los resultados del período anterior alimentan el siguiente: averías, incumplimientos, costes, incidentes, desviaciones, auditorías y cambios de actividad. Las modificaciones deben documentarse para conocer por qué se alteró una frecuencia, se externalizó un servicio o se sustituyó un activo.
10. ORGANIZACIÓN DE LOS RECURSOS Y DE LOS TRABAJOS
10.1. Procedimientos de trabajo
La organización debe transformar el conocimiento técnico en procedimientos repetibles. Deben definirse la recepción de avisos, priorización, asignación, permisos, ejecución, cierre, comunicación y escalado. La uniformidad facilita que diferentes turnos y empresas actúen con criterios coherentes.
Las instrucciones deben distinguir entre una solicitud ordinaria, una urgencia y una emergencia. La urgencia requiere rapidez, pero no elimina las medidas de seguridad ni la obligación de documentar. Si la situación obliga a una intervención provisional, debe quedar pendiente la reparación definitiva.
10.2. Competencia profesional
Las tareas deben asignarse a personal con formación, cualificación y habilitación adecuadas. Algunas instalaciones están sometidas a requisitos profesionales específicos. El centro debe controlar acreditaciones, formación preventiva, autorizaciones y aptitud para los trabajos encomendados.
La formación debe actualizarse cuando cambian instalaciones, reglamentos, software, procedimientos o riesgos. La entrega de una nueva tecnología sin capacitación suficiente aumenta la probabilidad de uso incorrecto y mantenimiento inadecuado.
10.3. Coordinación con unidades asistenciales
El usuario aporta información sobre síntomas e impacto, mientras que mantenimiento aporta diagnóstico y solución. La comunicación debe ser bidireccional. La unidad solicitante necesita conocer plazos y alternativas; el técnico necesita acceso, disponibilidad del equipo y condiciones seguras.
En obras o intervenciones que generen polvo, ruido, vibración, cortes o cambios ambientales, la coordinación debe ampliarse a medicina preventiva, prevención de riesgos, seguridad y dirección. La planificación debe proteger al paciente y evitar interferencias con circuitos limpios, aislamiento o actividad quirúrgica.
10.4. Coordinación de actividades empresariales
Cuando concurren trabajadores del centro y de empresas externas deben intercambiarse información e instrucciones sobre riesgos, emergencias y medidas preventivas. La documentación no debe convertirse en un trámite desvinculado de la realidad. El contratista debe conocer las zonas, riesgos específicos, restricciones y procedimiento de comunicación.
Determinados trabajos pueden requerir permisos: trabajos en caliente, espacios confinados, altura, riesgo eléctrico, apertura de circuitos, actuación sobre gases o intervención en áreas clínicas. El permiso define condiciones y autorizaciones, pero no sustituye la evaluación ni el procedimiento técnico.
10.5. Guardia, escalado y comunicación
La organización fuera del horario ordinario debe indicar quién recibe la incidencia, quién valora la prioridad, qué medios propios están disponibles, cuándo se activa una empresa y quién informa a la dirección. El escalado debe ser proporcional al impacto y evitar retrasos por falta de competencias claramente asignadas.
11. GESTIÓN INFORMATIZADA: GMAO, SCADA Y SISTEMAS DE SUPERVISIÓN
11.1. GMAO
Un sistema de Gestión de Mantenimiento Asistida por Ordenador, GMAO, integra inventario, planes preventivos, avisos, órdenes de trabajo, recursos, repuestos, contratos, costes y documentación. Su finalidad principal es gestionar el proceso de mantenimiento y proporcionar trazabilidad.
El GMAO debe utilizar códigos normalizados y datos de calidad. Si cada usuario denomina de forma distinta al mismo equipo, no será posible analizar su historial. El activo debe identificarse mediante código, ubicación y jerarquía. La aplicación puede incorporar etiquetas, códigos de barras o identificación por radiofrecuencia.
11.2. Flujo de una orden de trabajo
- Solicitud: registro del aviso, activo, ubicación, síntoma e impacto.
- Clasificación: determinación de prioridad, especialidad y posible riesgo.
- Planificación: asignación de técnico, fecha, materiales, permisos y empresa.
- Ejecución: diagnóstico, intervención, mediciones y pruebas.
- Cierre técnico: descripción de causa, solución, tiempos, repuestos y estado final.
- Validación: comprobación del restablecimiento y, cuando proceda, conformidad del usuario.
- Análisis: explotación de datos para indicadores, costes y mejora del plan.
El cierre debe utilizar códigos de fallo y causa suficientemente precisos. Expresiones genéricas como “reparado” impiden aprender de la avería. La calidad del dato condiciona la utilidad del cuadro de mando.
11.3. SCADA
SCADA significa supervisión, control y adquisición de datos. Estos sistemas monitorizan variables de instalaciones industriales, representan procesos, gestionan alarmas, registran históricos y permiten determinadas órdenes de control. En un hospital pueden supervisar climatización, producción térmica, electricidad, agua, gases o energía.
El SCADA muestra lo que ocurre en la instalación; el GMAO gestiona quién debe intervenir, qué trabajo se realiza y cuánto cuesta. Una alarma SCADA puede generar automáticamente un aviso en el GMAO, pero ambos sistemas cumplen funciones diferentes.
11.4. BMS, PLC y HMI
Un sistema de gestión de edificios o BMS integra instalaciones y estrategias de operación. El PLC es un controlador programable que ejecuta lógicas sobre señales y equipos. La HMI es la interfaz que permite visualizar y operar un proceso. Estos conceptos pueden formar parte de un SCADA, pero no son sinónimos.
| Sistema | Función principal | Información característica |
|---|---|---|
| GMAO | Gestionar mantenimiento. | Activos, órdenes, planes, costes, repuestos y contratos. |
| SCADA | Supervisar y adquirir datos. | Variables, alarmas, tendencias, procesos e históricos. |
| BMS | Gestionar técnicamente el edificio. | Climatización, energía, horarios y consignas. |
| PLC | Ejecutar automatismos. | Entradas, salidas, programas y secuencias. |
| HMI | Proporcionar interfaz de operación. | Pantallas, mandos, estados y alarmas. |
11.5. Integración y ciberseguridad
La integración entre sistemas mejora la respuesta, pero introduce dependencias tecnológicas. Deben controlarse usuarios, perfiles, copias de seguridad, comunicaciones, actualizaciones y acceso remoto de proveedores. La pérdida del sistema informático no puede impedir atender una emergencia, por lo que deben existir procedimientos alternativos y datos esenciales disponibles.
12. CONTROL DEL MANTENIMIENTO E INDICADORES
12.1. Finalidad del control
Controlar significa comparar los resultados con objetivos, detectar desviaciones y adoptar medidas. No consiste únicamente en contabilizar órdenes cerradas. Debe evaluarse si el activo está disponible, si las tareas se realizan correctamente, si se cumplen contratos y reglamentos y si el coste resulta proporcionado al riesgo.
12.2. Indicadores de fiabilidad y mantenibilidad
El tiempo medio entre fallos, MTBF, mide el tiempo operativo medio entre averías de elementos reparables. Un aumento suele indicar mayor fiabilidad. El tiempo medio de reparación, MTTR, expresa cuánto se tarda en restablecer el funcionamiento. Un valor elevado puede revelar problemas de diagnóstico, accesibilidad, repuestos, contrato o cualificación.
La disponibilidad relaciona el tiempo en que el activo está operativo con el tiempo en que debería estarlo. Puede expresarse de forma simplificada como tiempo disponible dividido por tiempo requerido, multiplicado por cien. Su interpretación debe considerar paradas programadas y alcance del servicio.
12.3. Indicadores de planificación
El cumplimiento preventivo compara tareas realizadas dentro del período con tareas previstas. Debe distinguir las cerradas en plazo de las ejecutadas tardíamente. Un porcentaje elevado no garantiza calidad si las órdenes carecen de mediciones o se cierran sin intervención real.
El backlog representa trabajo pendiente expresado en número de órdenes u horas estimadas. Permite saber si la capacidad disponible es suficiente. Debe analizarse por antigüedad, prioridad y especialidad, porque una acumulación de tareas críticas no puede compensarse con el cierre de muchas actuaciones menores.
12.4. Indicadores correctivos
Se controlan número de averías, urgencias, reincidencias, tiempo de respuesta, tiempo de resolución y porcentaje de reparaciones en primera intervención. La repetición sobre un mismo activo requiere análisis de causa. El tiempo de respuesta mide desde el aviso hasta la atención; el tiempo de resolución, hasta el restablecimiento. Son conceptos diferentes.
12.5. Indicadores económicos
Los costes pueden analizarse por centro, edificio, sistema, activo, especialidad, contrato y tipo de mantenimiento. Deben incluir mano de obra, materiales, servicios externos y, cuando sea posible, costes indirectos de indisponibilidad. Una reducción aparente del gasto preventivo puede generar un aumento posterior del correctivo y de las pérdidas asistenciales.
12.6. Indicadores reglamentarios y contractuales
El control reglamentario debe mostrar revisiones previstas, realizadas, vencidas y defectos pendientes. El control contractual compara niveles de servicio, tiempos, recursos, informes, repuestos incluidos y obligaciones documentales. Los incumplimientos deben acreditarse con datos trazables antes de aplicar penalidades.
| Indicador | Interpretación | Precaución |
|---|---|---|
| Disponibilidad | Porcentaje de tiempo operativo. | Definir claramente el tiempo requerido. |
| MTBF | Tiempo medio entre fallos. | Comparar activos y períodos homogéneos. |
| MTTR | Tiempo medio de reparación. | Distinguir espera logística de trabajo técnico. |
| Cumplimiento preventivo | Tareas realizadas respecto de las previstas. | Comprobar plazo y calidad del cierre. |
| Backlog | Carga de trabajo pendiente. | Analizar prioridad y antigüedad. |
| Reincidencia | Repetición de fallos sobre el mismo activo. | Activar análisis de causa raíz. |
| Coste por activo | Esfuerzo económico de conservación. | Relacionarlo con criticidad, edad y disponibilidad. |
12.7. Auditoría y mejora
Las auditorías revisan inventario, planes, órdenes, certificados, contratos, seguridad y cumplimiento. La mejora debe traducirse en acciones con responsable y plazo. El control pierde utilidad si se limita a producir informes sin decisiones.
13. CONTRATACIÓN, PRESUPUESTO Y GESTIÓN ADMINISTRATIVA
13.1. Determinación del objeto contractual
La contratación de mantenimiento debe partir de una necesidad definida. El expediente identificará instalaciones, equipos, ubicaciones, prestaciones, horarios, niveles de servicio, mantenimiento preventivo, correctivo, reglamentario, repuestos, informes, guardias, inspecciones y exclusiones.
La calificación depende del objeto real. El mantenimiento ordinario suele constituir un contrato de servicios. Si la prestación principal es una reforma de la instalación, puede tratarse de una obra. Si se adquiere un equipo con instalación accesoria, puede predominar el suministro. La denominación dada por el órgano no modifica la naturaleza jurídica.
Art. 17 Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público
13.2. Pliego de prescripciones técnicas
El pliego debe ser verificable. No basta exigir “mantenimiento integral” sin precisar alcance. Debe incorporar inventario, frecuencias, tiempos de respuesta, presencia, cualificación, herramientas, repuestos, documentación, coordinación, guardia, acompañamiento a inspecciones y tratamiento de defectos.
Los niveles de servicio deben distinguir prioridades. También debe definirse cómo se mide el plazo, cuándo se suspende, qué se considera resolución y qué evidencia acredita la prestación. Una penalidad solo será aplicable con seguridad si la obligación estaba claramente formulada y el incumplimiento puede probarse.
13.3. Presupuesto y costes
El presupuesto debe diferenciar mano de obra, mantenimiento programado, guardia, materiales incluidos, repuestos facturables, inspecciones y trabajos extraordinarios. Las ofertas anormalmente bajas pueden ocultar falta de recursos o exclusiones que posteriormente generan modificaciones y facturación adicional.
La planificación plurianual es importante cuando existen contratos de duración superior al ejercicio. Deben preverse compromisos, revisiones de precios cuando procedan, prórrogas y financiación de actuaciones no incluidas.
13.4. Ejecución y control del contrato
El responsable del contrato supervisa la prestación, emite instrucciones dentro del alcance, comprueba informes y propone medidas frente a incumplimientos. La factura debe corresponderse con trabajos realmente ejecutados. La conformidad no puede basarse exclusivamente en el parte elaborado por la propia empresa.
Las modificaciones, prestaciones adicionales y emergencias deben tramitarse conforme a la LCSP. La necesidad asistencial no convierte cualquier trabajo en una emergencia contractual. Deben distinguirse la urgencia técnica y los procedimientos jurídicos aplicables.
13.5. Papel del TMGFA
El TMGFA puede participar en la preparación y tramitación del expediente, seguimiento presupuestario, control de plazos, gestión documental, inventario, pedidos, facturas, penalidades e indicadores. Su función no consiste en sustituir el criterio del técnico competente, sino en asegurar que la decisión técnica se documenta y tramita correctamente.
14. APLICACIÓN PRÁCTICA EN LOS CENTROS DEL SERVICIO ANDALUZ DE SALUD
14.1. Integración en la gestión del centro
En un centro del SAS, mantenimiento actúa de forma transversal. Se relaciona con dirección, unidades clínicas, prevención de riesgos, medicina preventiva, contratación, suministros, seguridad, informática, hostelería y gestión económica. La resolución de una incidencia puede requerir simultáneamente actuación técnica, traslado de pacientes, compra urgente, comunicación y seguimiento contractual.
La organización debe adaptarse a la cartera de servicios. Un hospital con cirugía compleja, laboratorios, radiología, esterilización y UCI requiere niveles de redundancia y especialización superiores a un centro de menor complejidad. En atención primaria, la dispersión territorial introduce tiempos de desplazamiento, necesidad de rutas y mayor importancia de empresas comarcales.
14.2. Gestión de avisos
Los usuarios deben disponer de un canal único y sencillo para comunicar incidencias. El aviso debe evitar duplicidades y permitir seguimiento. Las llamadas telefónicas pueden ser necesarias en emergencias, pero posteriormente deben registrarse para conservar trazabilidad y analizar el trabajo.
La prioridad debe asignarse con criterios corporativos: seguridad, impacto asistencial, número de personas afectadas, existencia de alternativa y riesgo de agravamiento. Una solicitud formulada como urgente no adquiere automáticamente esa prioridad.
14.3. Continuidad asistencial
Los centros deben preparar respuestas frente a pérdida de electricidad, climatización, agua, gases, elevadores, comunicaciones o equipamiento. Las contingencias deben coordinarse con los planes de emergencia y autoprotección. El servicio técnico informa sobre la naturaleza y duración probable; la dirección decide las medidas asistenciales y organizativas.
14.4. Obras y reformas en zonas asistenciales
Las reformas pueden alterar presión, limpieza, circuitos, ruido, evacuación o protección contra incendios. Antes de iniciar se deben identificar riesgos, aislar la zona, coordinar horarios, controlar polvo y definir limpieza final. La recepción debe comprobar no solo la ejecución física, sino documentación, pruebas, formación e incorporación al inventario.
14.5. Gestión documental
Cada instalación debe disponer de proyecto o memoria, legalización, certificados, inspecciones, contratos, manuales, planos, esquemas, historial y registro de defectos. La documentación debe mantenerse accesible y actualizada. Un plano que no recoge una reforma puede inducir a una maniobra incorrecta durante una emergencia.
14.6. Seguridad del paciente
Las incidencias técnicas pueden transformarse en incidentes asistenciales. Por ello, las averías con impacto real o potencial deben comunicarse a los sistemas de seguridad y analizarse de forma multidisciplinar. El objetivo no es buscar culpables, sino impedir la repetición mediante barreras técnicas y organizativas.
15. CONCLUSIONES E IDEAS CLAVE DE EXAMEN
El mantenimiento hospitalario reúne acciones técnicas, administrativas y de gestión dirigidas a conservar o restablecer la función requerida de edificios, instalaciones y equipos. Su finalidad última es garantizar seguridad, disponibilidad, continuidad asistencial, cumplimiento normativo y eficiencia durante el ciclo de vida.
La distinción básica se establece entre mantenimiento preventivo, realizado antes del fallo, y correctivo, realizado después. El preventivo puede ser sistemático o basado en la condición. El predictivo utiliza la tendencia de parámetros para anticipar la evolución del fallo y se integra conceptualmente en el mantenimiento basado en condición.
El mantenimiento reglamentario deriva de normas obligatorias, pero no debe confundirse con las inspecciones realizadas por organismos de control. Las OCA verifican el cumplimiento reglamentario; no realizan por ese solo hecho mantenimiento predictivo.
La planificación exige inventario, jerarquía de activos, análisis de criticidad, gamas, frecuencias, recursos, presupuesto y contingencias. El programa preventivo debe ser proporcionado al riesgo. Una orden solo puede considerarse correctamente cerrada cuando existe evidencia de la actuación y del resultado.
El GMAO gestiona activos, planes y órdenes; el SCADA supervisa procesos y adquiere datos; el PLC ejecuta automatismos; y la HMI proporciona una interfaz. Esta diferenciación ha sido objeto de examen oficial.
El control utiliza indicadores de disponibilidad, fiabilidad, mantenibilidad, cumplimiento, carga pendiente, reincidencia, coste y conformidad reglamentaria. Ningún indicador debe interpretarse aisladamente.
Finalmente, el TMGFA desempeña una función esencial al conectar la necesidad técnica con contratación, presupuesto, inventario, facturación, documentación y control. La calidad administrativa condiciona la capacidad del servicio técnico para cumplir sus objetivos.
16. MAPA CONCEPTUAL
│
├── FINALIDAD
│ ├── Seguridad de pacientes y profesionales
│ ├── Continuidad asistencial
│ ├── Disponibilidad y fiabilidad
│ ├── Cumplimiento reglamentario
│ └── Eficiencia y vida útil
│
├── TIPOS
│ ├── Preventivo
│ │ ├── Sistemático → tiempo, ciclos o uso
│ │ └── Basado en condición
│ │ └── Predictivo → tendencias y pronóstico
│ ├── Correctivo
│ │ ├── Inmediato
│ │ ├── Diferido
│ │ ├── Paliativo
│ │ └── Definitivo
│ ├── Reglamentario → obligación normativa
│ ├── De uso → controles de primer nivel
│ └── De mejora → fiabilidad, seguridad y eficiencia
│
├── PLANIFICACIÓN
│ ├── Inventario y jerarquía de activos
│ ├── Análisis de criticidad
│ ├── Planes, gamas y frecuencias
│ ├── Recursos, repuestos y contratos
│ ├── Paradas programadas
│ └── Contingencias
│
├── SISTEMAS
│ ├── GMAO → activos, órdenes, planes y costes
│ ├── SCADA → supervisión, alarmas e históricos
│ ├── PLC → automatismos
│ └── HMI → interfaz de operación
│
├── CONTROL
│ ├── Disponibilidad
│ ├── MTBF
│ ├── MTTR
│ ├── Cumplimiento preventivo
│ ├── Backlog
│ ├── Reincidencia
│ └── Coste y conformidad
│
└── FUNCIÓN DEL TMGFA
├── Contratación
├── Presupuesto y gasto
├── Inventario y documentación
├── Facturación
├── Seguimiento contractual
└── Cuadros de mando
17. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Ley 31/1995, de 8 de noviembre — Prevención de Riesgos Laborales.
- Real Decreto 1215/1997, de 18 de julio — disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización de equipos de trabajo.
- Real Decreto 486/1997, de 14 de abril — disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.
- Real Decreto 171/2004, de 30 de enero — coordinación de actividades empresariales.
- Real Decreto 842/2002, de 2 de agosto — Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión.
- Real Decreto 1027/2007, de 20 de julio — Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios.
- Real Decreto 513/2017, de 22 de mayo — Reglamento de instalaciones de protección contra incendios.
- Real Decreto 809/2021, de 21 de septiembre — Reglamento de equipos a presión y sus instrucciones técnicas complementarias.
- Real Decreto 355/2024, de 2 de abril — Instrucción Técnica Complementaria ITC AEM 1, Ascensores.
- Real Decreto 919/2006, de 28 de julio — Reglamento técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos.
- Real Decreto 487/2022, de 21 de junio — requisitos sanitarios para la prevención y control de la legionelosis.
- Real Decreto 614/2024, de 2 de julio — modificación del Real Decreto 487/2022.
- Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo — Código Técnico de la Edificación.
- Real Decreto 192/2023, de 21 de marzo — regulación de los productos sanitarios.
- Ley 9/2017, de 8 de noviembre — Contratos del Sector Público.
- UNE-EN 13306 — terminología del mantenimiento.
- UNE-EN 15341 — indicadores clave de rendimiento del mantenimiento.
- Familia ISO 55000 — gestión de activos.
- Exámenes oficiales SAS de TFA Administración General, acceso libre, 2021, 2023 y 2025 — preguntas sobre mantenimiento predictivo, organismos de control y sistemas SCADA.
mantenimiento preventivo
mantenimiento predictivo
mantenimiento correctivo
GMAO
SCADA
criticidad
orden de trabajo
reglamentación técnica
disponibilidad
SAS
TMGFA Administración General