Tema 36. Seguridad clínica en la administración de fármacos. Medicamentos de alto riesgo. Vías de administración: definición y tipos. Cálculo de dosis y velocidad de perfusión. Vigilancia de los pacientes polimedicados. Adherencia terapéutica.

63 min agosto 9, 2026 Media Nuevo

La seguridad clínica en la administración de medicamentos es un pilar fundamental de la calidad asistencial en el Sistema Sanitario Público de Andalucía. Según la Estrategia para la Seguridad del Paciente del SSPA 2019-2024, los errores de medicación representan entre el 20-25% de todos los eventos …

Tema 36. Seguridad clínica en la administración de fármacos. Medicamentos de alto riesgo. Vías de administración: definición y tipos. Cálculo de dosis y velocidad de perfusión. Vigilancia de los pacientes polimedicados. Adherencia terapéutica.

Administración segura, prevención de errores, cálculo enfermero, revisión de la medicación y participación activa del paciente
Oposición: Enfermero/a – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico | Última actualización: Agosto 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN: LA SEGURIDAD DE LA MEDICACIÓN COMO PROBLEMA CLÍNICO

La administración de medicamentos constituye una de las intervenciones más frecuentes de la práctica enfermera y, al mismo tiempo, uno de los procesos asistenciales en los que un error aparentemente pequeño puede transformarse en un daño grave. La seguridad farmacoterapéutica no consiste únicamente en «dar correctamente una medicación prescrita»: comprende todo el circuito del medicamento —selección, prescripción, validación, dispensación, almacenamiento, preparación, administración, monitorización, información al paciente y conciliación en las transiciones asistenciales— y exige contemplar simultáneamente factores humanos, organizativos, tecnológicos y clínicos.

La Organización Mundial de la Salud sitúa la seguridad de la medicación entre las prioridades internacionales de seguridad del paciente. Su iniciativa Medication Without Harm identifica tres áreas en las que debe concentrarse especialmente la prevención: situaciones de alto riesgo, polimedicación y transiciones asistenciales. Las tres aparecen de forma prácticamente literal en este tema: medicamentos de alto riesgo, paciente polimedicado y conciliación/continuidad del tratamiento. :contentReference[oaicite:0]{index=0}

La enfermera ocupa una posición crítica dentro de este sistema. Es frecuente que sea la última profesional que verifica el medicamento antes de que llegue al paciente, pero reducir su función a una «última barrera» sería conceptualmente pobre. La enfermera también detecta discrepancias en la historia farmacológica, identifica alergias y contraindicaciones, comprueba parámetros clínicos previos a la administración, programa bombas de infusión, vigila efectos terapéuticos y adversos, reconoce problemas de adherencia, educa al paciente y comunica incidentes. La seguridad, por tanto, comienza antes de administrar y continúa después.

Idea que ordena el tema: un medicamento puede estar correctamente prescrito y, aun así, producir un daño prevenible si se administra al paciente equivocado, en dosis o concentración incorrectas, por una vía inadecuada, a una velocidad errónea, sin considerar la función renal, sin reconocer una interacción o sin detectar que el paciente ya lo estaba tomando con otra denominación comercial.

La OMS estimó en su actualización de la iniciativa Medication Without Harm que el daño relacionado con medicamentos y opciones terapéuticas representa una proporción muy relevante del daño prevenible en la asistencia. Lo importante para el opositor no es memorizar una cifra aislada —que puede variar según población y metodología— sino entender el mensaje: el medicamento es un área prioritaria de prevención del daño evitable. :contentReference[oaicite:1]{index=1}

El material previo de este tema contenía abundante información útil, pero también afirmaciones que requerían revisión, particularmente la equiparación automática entre «medicamento de alto riesgo» y «medicamento de estrecho margen terapéutico», la aplicación de volúmenes y calibres de aguja como reglas universales, una supuesta relación fija entre dosis oral y subcutánea y la utilización de determinados porcentajes de reducción del error sin soporte suficientemente robusto. En este desarrollo se mantienen los conceptos contrastados y se eliminan las reglas que no pueden generalizarse clínicamente. :contentReference[oaicite:2]{index=2}

Rentabilidad de examen: en la OEP 2025 de Enfermero/a se preguntaron directamente los medicamentos de alto riesgo —pregunta 39— y las vías parenterales —pregunta 40—. En la OEP Extraordinaria 2022, celebrada en enero de 2023, aparecieron NotificASP y las prácticas seguras con medicamentos de alto riesgo en las preguntas 143 y 144. En 2021 la pregunta de reserva 153 abordó específicamente la conciliación de la medicación. No son referencias decorativas: delimitan con bastante precisión qué conceptos considera examinables el SAS. :contentReference[oaicite:3]{index=3} :contentReference[oaicite:4]{index=4}

2. MARCO ACTUAL DE SEGURIDAD DEL MEDICAMENTO EN EL SNS Y EL SSPA

2.1. De la responsabilidad individual al enfoque de sistema

La seguridad clínica moderna parte de una premisa fundamental: los incidentes rara vez pueden explicarse exclusivamente por la actuación de una persona. El error humano existe, pero se produce dentro de sistemas que pueden facilitarlo, detectarlo o impedir que alcance al paciente. Un etiquetado parecido, dos concentraciones almacenadas juntas, una prescripción ambigua, una interfaz informática mal diseñada, una interrupción durante la preparación, una bomba programada sin biblioteca de fármacos o la ausencia de información sobre el peso son ejemplos de condiciones latentes que convierten una equivocación en daño.

Esto no elimina la responsabilidad profesional. La transforma en una responsabilidad más completa: cumplir las verificaciones clínicas, utilizar los sistemas de seguridad disponibles y, además, identificar y comunicar vulnerabilidades del sistema. Notificar un cuasiincidente —por ejemplo, encontrar una ampolla de noradrenalina en el compartimento destinado a metamizol antes de que llegue a administrarse— tiene valor precisamente porque permite corregir una condición peligrosa antes de que produzca un evento adverso.

2.2. Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035

En agosto de 2026 la referencia estatal actual es la Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud 2025-2035, que sustituye como marco estratégico general a la anterior estrategia 2015-2020. Entre sus objetivos se encuentran reducir al máximo el daño evitable asociado a una atención insegura e integrar la seguridad del paciente como dimensión transversal de la calidad. Por tanto, un tema actualizado no debe presentar la Estrategia 2015-2020 como estrategia estatal vigente. :contentReference[oaicite:5]{index=5}

Actualización importante: el documento ministerial de medicamentos de alto riesgo de 2023 menciona lógicamente la Estrategia del SNS 2015-2020 porque era el marco previo utilizado durante su elaboración. Eso no convierte esa estrategia en la vigente en 2026. Actualmente el marco estatal es 2025-2035, mientras que las recomendaciones técnicas de 2023 sobre medicamentos de alto riesgo continúan siendo la referencia ministerial específica que debes estudiar.

2.3. Estrategia para la Seguridad del Paciente de Andalucía

Andalucía mantiene su propia Estrategia para la Seguridad del Paciente, orientada al liderazgo, cultura de seguridad, gestión proactiva y reactiva de riesgos, aprendizaje, participación ciudadana, seguridad en poblaciones vulnerables y utilización de tecnologías sanitarias como herramientas de reducción del riesgo. La página institucional de la Junta continúa presentándola como estrategia de referencia del SSPA. :contentReference[oaicite:6]{index=6}

La vigencia práctica del marco andaluz queda además confirmada por la Resolución 0009/26, de 17 de febrero de 2026, de la Dirección Gerencia del SAS, que regula elementos de gobernanza de la seguridad del paciente en sus centros. Entre ellos figuran la designación de profesionales referentes de seguridad del paciente, la existencia de un Plan de Seguridad del Paciente en cada centro y la constitución de una Comisión de Seguridad del Paciente. El plan debe incorporar gestión de riesgos, notificación y aprendizaje de incidentes y actuaciones de mejora, y está sujeto a evaluación y actualización periódica. :contentReference[oaicite:7]{index=7}

Corrección del material previo: no es correcto denominar de forma sistemática a la estrategia andaluza actual «Estrategia 2019-2024». La estrategia publicada en 2019 continúa siendo utilizada institucionalmente y la normativa organizativa del SAS de 2026 remite expresamente al marco de la Estrategia para la Seguridad del Paciente del SSPA. Si una pregunta actual pide la estrategia vigente, no debes dar por finalizada su aplicación por haber llegado 2024.

2.4. NotificASP

NotificASP es el sistema andaluz de notificación de incidentes y aprendizaje para la seguridad del paciente. Permite comunicar riesgos, circunstancias e incidentes que hayan producido o pudieran producir daño al paciente. Está disponible para profesionales y ciudadanía, la comunicación es voluntaria y anónima y la información se trata de forma confidencial con finalidad de aprendizaje y mejora, no como sistema disciplinario. :contentReference[oaicite:8]{index=8}

OEP Extraordinaria 2022, celebrada el 22/01/2023, pregunta 143: se pedía señalar la afirmación falsa sobre NotificASP. La opción falsa era que fuese de uso exclusivo por profesionales relacionados con el paciente. El dato sigue plenamente actualizado en 2026: el sistema está a disposición tanto de profesionales como de ciudadanos. :contentReference[oaicite:9]{index=9}

2.5. NotificASP no es sinónimo de farmacovigilancia

Esta distinción es especialmente importante porque los dos sistemas pueden referirse a problemas relacionados con medicamentos, pero persiguen objetivos diferentes. Un incidente de seguridad —ampolla mal colocada, dosis errónea interceptada, administración al paciente equivocado, fallo de conciliación— pertenece al ámbito de aprendizaje y gestión de riesgos y puede notificarse mediante NotificASP. Una sospecha de reacción adversa a medicamento pertenece al Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano y puede comunicarse mediante notificaRAM. La AEMPS mantiene el sistema de notificación para profesionales sanitarios y ciudadanos. :contentReference[oaicite:10]{index=10}

Un mismo caso puede tener más de una dimensión. Por ejemplo, si un paciente desarrolla una reacción grave tras recibir correctamente un medicamento a dosis terapéutica, el interés principal será farmacovigilancia. Si recibió una dosis diez veces superior por un error de preparación, existe además un incidente de seguridad que debe analizarse para evitar su repetición. La categorización correcta mejora la calidad del aprendizaje.

3. SEGURIDAD CLÍNICA EN EL PROCESO DE ADMINISTRACIÓN DE FÁRMACOS

3.1. Los «correctos» son una comprobación, no todo el sistema de seguridad

Los llamados cinco correctos —paciente, medicamento, dosis, vía y momento correctos— constituyen una regla pedagógica útil. Diferentes autores y organizaciones los han ampliado a siete, nueve, diez o más elementos añadiendo, entre otros, documentación, indicación, forma farmacéutica, información y monitorización de la respuesta. No existe una lista numérica universal que por sí sola garantice la ausencia de errores. En un examen, si se preguntan los cinco clásicos, deben reconocerse; en la práctica, deben integrarse en un sistema mucho más amplio.

Comprobación Contenido clínico Error que pretende evitar
Paciente correcto Identificar activamente con al menos los identificadores exigidos por el procedimiento institucional. Administración a otra persona.
Medicamento correcto Comparar prescripción, presentación, principio activo, concentración y etiqueta. Confusión entre fármacos o presentaciones.
Dosis correcta Comprobar unidades, cálculo, límites, peso, función renal/hepática y concentración. Sobredosis o infradosificación.
Vía correcta Confirmar que la forma farmacéutica es apta para la vía prescrita y que el acceso es adecuado. Administración por una vía incompatible o peligrosa.
Momento correcto Respetar frecuencia, relación con alimentos, niveles plasmáticos y coordinación con otros tratamientos. Pérdida de eficacia, toxicidad o interacción.
Registro correcto Documentar administración, omisión justificada, incidencia y respuesta cuando proceda. Doble administración o pérdida de trazabilidad.
Monitorización correcta Valorar respuesta terapéutica y efectos adversos. Mantener un tratamiento dañino o ineficaz sin detectarlo.
Error típico de examen y de práctica: la habitación, cama o ubicación física nunca deben utilizarse como identificador de identidad. El paciente puede cambiar de cama y dos personas pueden compartir apellidos. Se aplican los procedimientos institucionales de identificación inequívoca.

3.2. Antes de preparar el medicamento

Antes de iniciar la preparación deben estar disponibles la prescripción actual, la identidad correcta del paciente y la información clínica necesaria. La revisión debe incluir, según el medicamento: alergias, antecedentes de reacciones, indicación, edad, peso, embarazo o lactancia cuando sean relevantes, función renal y hepática, electrolitos, parámetros hemodinámicos, glucemia, coagulación, nivel de consciencia, capacidad de deglución, existencia y tipo de acceso venoso y otros medicamentos concomitantes.

El peso merece especial atención porque determinados medicamentos se prescriben en mg/kg, microgramos/kg/min o unidades/kg. Debe confirmarse qué peso requiere el protocolo o ficha técnica —real, ideal o ajustado— cuando esta distinción sea farmacológicamente relevante. Introducir por error libras como kilogramos o utilizar un peso desactualizado puede multiplicar el error.

3.3. Prescripción incompleta o ambigua

La enfermera no debe «interpretar» una orden ambigua para hacerla administrable. Una dosis sin unidad, una abreviatura insegura, una concentración imposible, una vía no especificada cuando es necesaria o una pauta discordante con la presentación exigen aclaración. La seguridad aumenta cuando la prescripción electrónica incorpora límites de dosis, alertas de alergias, interacciones, duplicidades y otras ayudas, pero ningún sistema electrónico sustituye el juicio clínico: también puede generar errores de selección en menús, alertas excesivas o copia acrítica de tratamientos anteriores.

3.4. Preparación

La preparación debe realizarse en condiciones que minimicen interrupciones, con técnica aséptica adecuada y utilizando la información oficial o protocolos validados para dilución, reconstitución, estabilidad, compatibilidad y velocidad. Una ampolla abierta o una jeringa preparada sin identificación pierde trazabilidad. Cuando una preparación no se administra inmediatamente, debe etiquetarse conforme al procedimiento vigente, incluyendo la información necesaria para evitar confusiones.

Debe evitarse la preparación simultánea no identificada de tratamientos para varios pacientes. Este tipo de «eficiencia aparente» aumenta las posibilidades de intercambio. La presión asistencial no transforma una práctica insegura en correcta.

3.5. Medicamentos LASA

Los medicamentos look-alike/sound-alike presentan semejanza visual o fonética y son una fuente clásica de errores. La prevención combina distintas barreras: selección del formulario, separación física cuando sea procedente, presentación diferenciada, sistemas automatizados de dispensación, código de barras, resaltado de las partes diferentes del nombre cuando la organización emplee este método y formación sobre pares de medicamentos que han producido incidentes locales.

3.6. Administración

La verificación debe realizarse en el punto de administración y enlazar tres elementos: paciente, prescripción y medicamento. Cuando existe tecnología de código de barras, esta añade una barrera eficaz, pero no autoriza a ignorar incoherencias clínicas. Un sistema puede confirmar que la pulsera y el envase coinciden y no detectar, por ejemplo, que el paciente tiene una presión arterial incompatible con la administración en ese momento.

La administración debe respetar técnica, dilución, compatibilidad, velocidad y condiciones de la vía. En la medicación intravenosa resulta esencial seguir el trayecto de la línea desde la solución hasta el acceso del paciente cuando existen múltiples perfusiones. Las conexiones erróneas y la programación de una bomba en la línea equivocada son riesgos especialmente relevantes en cuidados críticos.

3.7. Después de administrar

Registrar no es el final del proceso. La respuesta clínica forma parte de la administración segura. Tras un analgésico se reevalúa el dolor; tras insulina se vigila la glucemia según pauta y riesgo; tras opioides, sedación y función respiratoria; tras antihipertensivos, respuesta hemodinámica; tras diuréticos, balance y electrolitos cuando corresponda. El tiempo y la intensidad de la monitorización deben ajustarse a la farmacología, vía, situación clínica y protocolo.

No documentes una administración antes de realizarla. El registro anticipado puede convertir una dosis finalmente omitida en una falsa administración y favorecer decisiones posteriores erróneas. Si el fármaco no se administra, debe documentarse la omisión y su motivo conforme al sistema de registro utilizado.

4. MEDICAMENTOS DE ALTO RIESGO

4.1. Definición correcta

El Ministerio de Sanidad define los medicamentos de alto riesgo como aquellos que presentan una probabilidad muy elevada de causar daños graves o incluso mortales cuando se produce un error durante su utilización. Por tanto, la característica definitoria no es que produzcan más errores que otros medicamentos, sino la gravedad potencial de las consecuencias cuando el error ocurre. :contentReference[oaicite:11]{index=11}

Corrección esencial: «medicamento de alto riesgo» y «medicamento de margen terapéutico estrecho» NO son sinónimos. Un estrecho margen terapéutico puede incrementar el riesgo, pero la clasificación de alto riesgo se basa en la experiencia de daño grave asociada a errores de utilización. Memorizar que «todos los medicamentos de alto riesgo tienen margen terapéutico estrecho» es incorrecto.

El documento ministerial de 2023 explica que para seleccionar medicamentos de alto riesgo se analizan los medicamentos implicados con mayor frecuencia en eventos adversos prevenibles graves y en errores graves comunicados a sistemas de notificación y otros registros. La lista es, por tanto, una herramienta de gestión del riesgo clínico, no una clasificación farmacológica convencional. :contentReference[oaicite:12]{index=12}

4.2. La lista nacional es referencia; cada organización debe priorizar

La OMS aconseja que los países dispongan de listas de referencia y que estas se acompañen de actuaciones preventivas. El Ministerio de Sanidad recomienda que los centros establezcan su propia lista, adaptada a medicamentos utilizados, población, errores locales y características asistenciales. Una lista interminable en la que casi todo aparece señalado como «alto riesgo» pierde capacidad de priorización. :contentReference[oaicite:13]{index=13}

El documento de 2023 propone, como mínimo, que los hospitales incluyan en su programa prioritario anticoagulantes, insulinas, opioides, bloqueantes neuromusculares, potasio intravenoso, metotrexato oral en uso no oncológico y citostáticos. En atención primaria y residencias sociosanitarias se priorizan, como mínimo, anticoagulantes, insulinas, opioides, metotrexato oral no oncológico y citostáticos orales. :contentReference[oaicite:14]{index=14}

Grupo prioritario Riesgo característico Puntos de vigilancia enfermera
Insulinas Hipoglucemia grave por dosis, tipo o momento incorrecto. Tipo de insulina, unidades, glucemia, ingesta, horario, punto de inyección, perfusión IV si procede.
Anticoagulantes Hemorragia o fracaso antitrombótico. Indicación, dosis, función renal, peso cuando corresponda, signos de sangrado, interacciones, parámetros específicos.
Opioides Depresión respiratoria, sedación excesiva y errores de potencia/dosis. Dolor, sedación, frecuencia respiratoria, otros depresores del SNC, formulación y vía.
Bloqueantes neuromusculares Parálisis respiratoria si se administran por error. Almacenamiento restringido, identificación inequívoca, contexto de ventilación y sedación.
Potasio IV concentrado Arritmias graves o parada cardiaca por administración inadecuada. Concentración, dilución, velocidad, acceso, bomba y control electrolítico.
Metotrexato oral no oncológico Error de frecuencia, especialmente administración diaria en lugar de semanal cuando la pauta es semanal. Indicación, pauta, día de administración, educación y conciliación.
Citostáticos Toxicidad grave, errores de dosis, vía y extravasación. Protocolos específicos, dosis, superficie corporal cuando proceda, acceso venoso y vigilancia.

4.3. La pregunta de 2025

OEP 2025, turno libre, pregunta 39: «¿Cuál de los siguientes medicamentos NO está considerado como medicamento de alto riesgo» en la publicación ministerial de 2023? Las opciones fueron propofol, furosemida, lidocaína y midazolam. La plantilla definitiva marcó furosemida. Esta pregunta continúa plenamente actualizada: propofol, lidocaína y midazolam aparecen en la lista de referencia utilizada por el documento y furosemida no figura como medicamento de alto riesgo en esa clasificación. :contentReference[oaicite:15]{index=15}

La enseñanza de la pregunta no debe deformarse: que furosemida no esté en esa lista no significa que sea inocua. Puede causar alteraciones hidroelectrolíticas, deterioro renal, hipotensión y otros efectos clínicamente relevantes, especialmente en pacientes vulnerables. La clasificación MAR sirve para priorizar barreras sistémicas, no para dividir los fármacos en «peligrosos» y «seguros».

4.4. Poblaciones especialmente vulnerables

El riesgo relacionado con el medicamento depende tanto del fármaco como del paciente y del sistema. La edad extrema, fragilidad, insuficiencia renal o hepática, bajo peso, alteración cognitiva, múltiples prescriptores, numerosas transiciones asistenciales, polimedicación, barreras idiomáticas, baja alfabetización en salud y dificultad para manejar dispositivos pueden transformar un tratamiento habitual en una situación de alto riesgo.

Por ello no debe confundirse «medicamento de alto riesgo» con «situación de alto riesgo». La OMS considera que una situación puede ser de alto riesgo por el medicamento, por factores del paciente/profesional o por factores del sistema y entorno de trabajo. :contentReference[oaicite:16]{index=16}

5. PRÁCTICAS SEGURAS CON MEDICAMENTOS DE ALTO RIESGO

5.1. Jerarquía de medidas: diseñar el sistema para evitar el error

Una de las aportaciones más importantes del documento ministerial de 2023 es que no todas las barreras de seguridad tienen la misma potencia. Las acciones que obligan al profesional a «recordar tener cuidado» son menos fiables que aquellas que eliminan el peligro, estandarizan procesos o introducen controles tecnológicos. Por ello, la prevención debe utilizar varias capas y priorizar las de mayor efectividad. :contentReference[oaicite:17]{index=17}

Por ejemplo, colocar una pegatina roja en un cajetín puede aumentar la atención, pero no es comparable a eliminar una presentación innecesariamente concentrada de la unidad, preparar una solución estandarizada en Farmacia o programar una bomba con límites de dosis. El etiquetado ayuda; el rediseño del sistema previene mejor.

5.2. Estandarización y reducción de la variabilidad

El centro debe limitar presentaciones, concentraciones y volúmenes innecesariamente diferentes. Cuando cada unidad prepara la misma perfusión de varias formas, aumenta el riesgo de cálculo, selección y programación. Estandarizar concentraciones facilita prescripción, preparación, etiquetado, bibliotecas de bombas y transición entre profesionales.

El Ministerio recomienda, para los hospitales, validación farmacéutica de las prescripciones de medicamentos de alto riesgo antes de iniciar la administración cuando el contexto lo permita; estandarización de concentraciones de infusiones; y preparación en Farmacia de soluciones IV estandarizadas que no estén comercialmente disponibles, salvo necesidades de emergencia. :contentReference[oaicite:18]{index=18}

5.3. Bombas de infusión inteligentes

Para infusiones de medicamentos de alto riesgo se recomiendan bombas inteligentes con las funciones de seguridad activadas, bibliotecas de medicamentos actualizadas y controles de calidad. Una bomba inteligente no elimina el error si se selecciona el fármaco equivocado, se introduce un peso erróneo, se evita la biblioteca o la concentración no coincide con la preparada. Su eficacia depende de que el sistema esté bien configurado y se utilice correctamente. :contentReference[oaicite:19]{index=19}

5.4. Doble chequeo independiente: cuándo y cómo

El doble chequeo independiente significa que dos profesionales realizan por separado las comprobaciones críticas y después comparan sus resultados. No consiste en que el segundo profesional responda «sí, está bien» mirando la operación del primero, porque ese método favorece el sesgo de confirmación.

El Ministerio de Sanidad advierte expresamente que el doble chequeo debe limitarse a puntos críticos seleccionados, medicamentos de alto riesgo concretos y pacientes vulnerables. Convertirlo en un trámite obligatorio para cualquier administración puede banalizarlo, aumentar carga y reducir su verdadero valor. En opioides IV, insulinas en determinadas preparaciones o programaciones y otros procesos de alto riesgo se especifican situaciones donde resulta especialmente útil. :contentReference[oaicite:20]{index=20}

Corrección frente al material antiguo: no es correcto afirmar que «todo medicamento de alto riesgo debe ser comprobado siempre por dos enfermeras en cada fase». La recomendación actual es emplear el chequeo independiente de forma estratégica en los puntos más vulnerables, dentro de un sistema que priorice además barreras más robustas.

5.5. Electrolitos concentrados

El almacenamiento y manejo de electrolitos concentrados es una de las áreas clásicas de examen. La regla de fondo es reducir al máximo su disponibilidad innecesaria en las unidades, separarlos de soluciones habituales, restringir acceso e identificación y utilizar preparaciones estandarizadas. El riesgo del potasio IV concentrado es especialmente conocido porque una administración no diluida o a velocidad excesiva puede producir arritmias letales.

No obstante, la formulación «jamás puede existir un electrolito concentrado fuera de Farmacia» es demasiado absoluta para describir todos los entornos clínicos. Determinadas áreas críticas o situaciones excepcionales pueden disponer de productos específicos bajo protocolos estrictos. El criterio moderno es eliminación de existencias innecesarias, restricción, segregación, estandarización y control.

OEP Extraordinaria 2022, pregunta 144: se planteó cuál NO era una buena práctica en el manejo de medicación de alto riesgo. Entre las opciones figuraba «almacenar soluciones concentradas de electrolitos en las unidades de enfermería». La intención de la pregunta continúa siendo correcta: el almacenamiento rutinario y no restringido de estas presentaciones incrementa un riesgo grave. Las otras propuestas —estandarizar preparación y administración, implantar doble chequeo y validación farmacéutica/dispensación en dosis unitarias— formaban parte de las barreras de seguridad. El documento ministerial de 2023 refuerza este enfoque, aunque actualmente el doble chequeo se selecciona para puntos críticos en lugar de utilizarse indiscriminadamente. :contentReference[oaicite:21]{index=21}

5.6. Insulina

La insulina concentra diversos riesgos: confusión entre tipos de insulina, error en unidades, administración sin coordinación con ingesta, duplicidad, utilización de plumas en varios pacientes, preparación incorrecta de una perfusión o programación errónea. Deben evitarse abreviaturas ambiguas de «unidades» y verificarse tipo, concentración, dosis, glucemia, pauta, momento y disponibilidad de alimento cuando corresponda.

OEP 2025, pregunta 38: el SAS consideró correctas tres afirmaciones del seguimiento farmacológico de la diabetes: la insulina puede producir aumento de peso e hipoglucemia; la falta de rotación de puntos y el uso inadecuado de agujas favorecen lipodistrofias; y las sulfonilureas pueden producir hipoglucemia y aumento de peso. Estos principios farmacológicos continúan siendo válidos, aunque cualquier protocolo concreto de seguimiento debe consultarse en su edición vigente. :contentReference[oaicite:22]{index=22}

La lipohipertrofia no es solo un problema estético. La inyección repetida sobre tejido alterado puede producir absorción impredecible de insulina y variabilidad glucémica. Por ello se inspeccionan zonas de inyección, se enseña rotación estructurada y se revisa la técnica.

5.7. Opioides

Antes de iniciar o aumentar opioides deben valorarse factores que favorecen depresión respiratoria: edad avanzada, enfermedad respiratoria o cardiaca, apnea del sueño, obesidad con riesgo respiratorio, insuficiencia orgánica y administración simultánea de benzodiacepinas u otros depresores del sistema nervioso central. La monitorización debe adaptarse al fármaco, vía, dosis, situación clínica y tolerancia previa.

En analgesia controlada por el paciente y otras perfusiones, el error puede producirse al seleccionar concentración, programar dosis basal o bolo, establecer intervalo de bloqueo o conectar una línea equivocada. De ahí la importancia de preparación estandarizada, bomba con software de seguridad, trazado de líneas y doble comprobación en los puntos definidos por protocolo. :contentReference[oaicite:23]{index=23}

5.8. Bloqueantes neuromusculares

Los bloqueantes neuromusculares merecen barreras especialmente robustas porque provocan parálisis sin proporcionar analgesia ni sedación. Su administración accidental a una persona no ventilada puede ser catastrófica. Deben existir segregación, advertencias, acceso restringido y condiciones organizativas que disminuyan la posibilidad de selección inadvertida.

5.9. Participación del paciente

El documento de 2023 incluye la información y participación de pacientes y cuidadores como parte del programa de seguridad MAR. Una persona que sabe qué medicamento toma, para qué, qué dosis debe recibir y qué signos de alarma vigilar puede detectar discrepancias antes de que produzcan daño. La pregunta del paciente «¿por qué hoy me ponen dos comprimidos si normalmente tomo uno?» debe interpretarse como una barrera adicional de seguridad, no como una interferencia. :contentReference[oaicite:24]{index=24}

6. VÍAS DE ADMINISTRACIÓN: DEFINICIÓN, CLASIFICACIÓN Y SELECCIÓN

6.1. Concepto

La vía de administración es el camino o lugar por el que se introduce un medicamento en el organismo para conseguir un efecto local o sistémico. La elección condiciona velocidad de inicio, biodisponibilidad, variabilidad de absorción, comodidad, riesgos, posibilidad de autocuidado y necesidad de técnica especializada.

No existe una vía «mejor» en abstracto. La adecuada depende del objetivo terapéutico, propiedades fisicoquímicas del medicamento, forma farmacéutica, rapidez requerida, estado del paciente, capacidad de deglución, perfusión tisular, integridad gastrointestinal, situación clínica y ficha técnica.

6.2. Clasificación general

Grupo Vías principales Características
Enterales Oral, bucal/sublingual, administración mediante sonda enteral, rectal. Utilizan el aparato digestivo o mucosas asociadas. La absorción y el primer paso varían según la vía y el medicamento.
Parenterales Intradérmica, subcutánea, intramuscular, intravenosa; además, vías especializadas como intraósea, intratecal, epidural o intraarticular. Evitan el tracto gastrointestinal; requieren técnica y medidas de seguridad específicas.
Tópicas/locales Cutánea, oftálmica, ótica, nasal, vaginal, etc. Se pretende habitualmente efecto local, aunque puede producirse absorción sistémica.
Respiratoria Inhalatoria. Permite efecto local pulmonar o sistémico en determinados fármacos.
Transdérmica Parches transdérmicos. Absorción sistémica relativamente sostenida a través de la piel.

6.3. Vía oral

Es cómoda y adecuada para numerosos tratamientos, pero su absorción puede modificarse por alimentos, pH, motilidad gastrointestinal, interacciones, patología digestiva, formulación y metabolismo de primer paso. Su inicio suele ser más lento y variable que el intravenoso.

Antes de administrar debe valorarse capacidad de deglución, nivel de consciencia, náuseas/vómitos, dieta absoluta, procedimientos previstos y forma farmacéutica. «Triturar para facilitar» no es una práctica neutra. Los medicamentos de liberación modificada, recubrimiento entérico, administración sublingual/bucal, ciertos medicamentos peligrosos y otras presentaciones específicas pueden no ser triturables. Ante la duda debe consultarse información farmacéutica validada.

6.4. Administración por sonda enteral

La presencia de una sonda no autoriza a triturar cualquier comprimido. Se comprueba localización y funcionalidad de la sonda según protocolo, idoneidad de la forma farmacéutica, compatibilidad con nutrición enteral y necesidad real de suspender temporalmente la nutrición. Los medicamentos se administran habitualmente de forma individual, con lavados adecuados para evitar obstrucción y mezclas no evaluadas.

Algunas interacciones con nutrición enteral alteran de manera clínicamente relevante la absorción. La actuación debe ser específica para el medicamento; no existe una regla universal de «parar siempre la nutrición dos horas».

6.5. Sublingual y bucal

Permiten absorción a través de mucosa oral y pueden evitar en gran medida el paso gastrointestinal y parte del metabolismo presistémico. La forma farmacéutica debe mantenerse según las indicaciones; tragar inmediatamente un medicamento diseñado para absorción sublingual puede modificar el efecto.

6.6. Rectal

Puede utilizarse cuando la vía oral no es posible y para tratamientos locales. La absorción es variable y no debe afirmarse que «evita siempre por completo el primer paso hepático», ya que depende del territorio venoso implicado y de la localización del medicamento.

6.7. Inhalatoria

En inhaladores, el éxito depende tanto del principio activo como del dispositivo y de la técnica. Una prescripción farmacológicamente correcta puede fracasar si el paciente no genera el flujo inspiratorio requerido, no coordina la pulsación, omite el cebado cuando procede o no utiliza la cámara adecuadamente. La enfermera debe comprobar la técnica de forma práctica, no limitarse a preguntar «¿sabe usarlo?».

6.8. Transdérmica

Los parches producen efecto sistémico y pueden mantener liberación durante horas o días. Debe retirarse el parche anterior cuando proceda, registrar localización y momento de aplicación, alternar zonas según las instrucciones y evitar cortar parches salvo que la ficha técnica lo permita expresamente. Fuentes externas de calor pueden modificar la absorción de determinados sistemas transdérmicos y aumentar el riesgo de toxicidad.

OEP 2025, pregunta 40: se preguntó por las principales vías parenterales inyectables y la respuesta oficial incluía intradérmica, intravenosa, subcutánea e intramuscular. El concepto sigue plenamente vigente. :contentReference[oaicite:25]{index=25}

7. VÍAS PARENTERALES Y SEGURIDAD DE LA TÉCNICA

7.1. Vía intradérmica

La vía intradérmica deposita un pequeño volumen en la dermis y se utiliza en procedimientos diagnósticos y determinados productos inmunobiológicos según indicación específica. Debido a su finalidad y anatomía, los volúmenes son pequeños y la técnica pretende formar una elevación superficial cuando así corresponde.

El punto de examen no debe convertirse en una tabla rígida de «aguja X, ángulo Y y volumen Z» aplicable a cualquier producto. Las recomendaciones dependen del procedimiento, dispositivo, edad y protocolo. Debe aprenderse el principio anatómico y la técnica concreta que establezca el procedimiento oficial.

7.2. Vía subcutánea

Deposita el medicamento en el tejido celular subcutáneo. Se utiliza, entre otros, para insulinas, heparinas de bajo peso molecular y diversos medicamentos en ámbitos específicos. La absorción suele ser más lenta que por vía intramuscular y depende de perfusión local, formulación, temperatura y características del tejido.

La elección del punto, longitud de aguja, formación o no de pliegue y ángulo dependen de dispositivo, grosor del tejido, medicamento y recomendaciones del producto. En insulina, la rotación estructurada de los puntos de inyección previene lesiones y variabilidad de absorción. En anticoagulantes subcutáneos deben seguirse las instrucciones propias del medicamento y dispositivo.

FALSO: «La dosis subcutánea equivale siempre a la mitad de la dosis oral porque tiene mayor biodisponibilidad». No existe ninguna regla general de conversión oral-subcutánea. La equivalencia es específica de cada fármaco, indicación y contexto. Aplicar un factor universal puede producir infradosificación o sobredosis grave.

7.3. Hipodermoclisis

La hipodermoclisis consiste en la administración subcutánea de líquidos y puede ser útil en pacientes seleccionados, especialmente en determinados contextos geriátricos o paliativos. Su indicación requiere valorar necesidades de hidratación, situación hemodinámica, integridad cutánea, perfusión y limitaciones de volumen/velocidad establecidas por el protocolo. No sustituye a la vía IV en shock o cuando se requiere reposición rápida y precisa.

Los volúmenes máximos, velocidad y soluciones admitidas no deben memorizarse como una cifra universal porque dependen del procedimiento y de si se utilizan uno o varios puntos. La seguridad exige seguir el protocolo de la organización.

7.4. Vía intramuscular

El medicamento se deposita en tejido muscular. La absorción depende de vascularización, formulación y perfusión. La selección del lugar debe considerar edad, masa muscular, volumen, producto y riesgo de lesión vascular o nerviosa. Las recomendaciones sobre aspiración tampoco deben extrapolarse de unos medicamentos a otros: en vacunación actual y en determinadas técnicas existen recomendaciones específicas que pueden diferir de las prácticas tradicionales.

En personas con alteración de la coagulación o anticoagulación debe valorarse el riesgo hemorrágico y la existencia de alternativas según el medicamento. No es correcto asumir que cualquier tratamiento anticoagulante convierte automáticamente la vía IM en una contraindicación absoluta; la decisión depende de intensidad de anticoagulación, producto, indicación y recomendaciones vigentes.

7.5. Vía intravenosa

La vía intravenosa introduce el medicamento directamente en la circulación y ofrece biodisponibilidad del 100 %. No existe una fase de absorción desde el punto de administración hasta la circulación, lo que explica su rapidez pero también el hecho de que un error de dosis o velocidad alcance inmediatamente al paciente.

Puede administrarse como bolo, infusión intermitente o perfusión continua. Cada modalidad requiere comprobar si el medicamento admite esa forma, qué concentración y diluyente son adecuados, compatibilidad con otros fármacos, estabilidad, acceso venoso requerido y velocidad.

Antes de administrar por una vía venosa: confirma que el catéter es apropiado para el pH, osmolaridad, propiedades vesicantes/irritantes y duración del tratamiento; comprueba permeabilidad; identifica el lumen; sigue la línea hasta el paciente; verifica compatibilidades y nunca «aceleres» una perfusión retrasada sin conocer los límites de seguridad.

7.6. Extravasación

La extravasación supone la salida accidental de un medicamento potencialmente lesivo al tejido extravascular. La actuación es específica del agente. Como principio general se interrumpe la administración y se aplica el protocolo del fármaco implicado; en determinados casos se intenta aspirar a través del dispositivo antes de retirarlo y pueden indicarse antídotos o medidas térmicas diferentes.

No debe memorizarse como norma universal «aplicar frío», «aplicar calor», «retirar inmediatamente la vía» o «lavar con suero». Dependiendo del medicamento, una de esas acciones puede ser adecuada y otra perjudicial. La identificación del fármaco y la consulta inmediata del protocolo son parte de la intervención.

7.7. Vía intraósea

Es una alternativa temporal de acceso vascular en situaciones urgentes cuando no se consigue un acceso venoso con la rapidez necesaria. Permite administrar fluidos y numerosos medicamentos utilizados en reanimación siguiendo los protocolos correspondientes. Su uso exige técnica, selección anatómica y vigilancia de complicaciones; se sustituye por un acceso definitivo cuando sea posible.

7.8. Vías especializadas

Las vías intratecal, epidural, intraarterial, intraarticular o intracameral, entre otras, poseen riesgos particulares y requieren medicamentos y presentaciones específicamente adecuados. Los errores de vía en estos contextos pueden ser catastróficos. La diferenciación física, etiquetado, conectores específicos y protocolos son barreras esenciales.

8. CÁLCULO DE DOSIS

8.1. El cálculo es primero un problema de unidades

La mayoría de los errores de cálculo graves no aparecen porque el profesional desconozca una división, sino porque mezcla unidades, interpreta mal una concentración o utiliza un dato equivocado. Antes de operar deben escribirse las unidades y comprobar que se cancelan correctamente.

Conversiones básicas:

  • 1 g = 1.000 mg.
  • 1 mg = 1.000 microgramos.
  • 1 L = 1.000 mL.
  • 1 mg/mL = 1.000 microgramos/mL.

Confundir mg con microgramos genera un error de factor 1.000.

Las normas de escritura segura recomiendan evitar ceros finales innecesarios en dosis decimales —«5 mg», no «5,0 mg» si la interpretación pudiera inducir a 50— y utilizar cero antes de la coma en dosis inferiores a una unidad —«0,5 mg», no «,5 mg»—. Además, deben evitarse abreviaturas que puedan confundirse.

8.2. Fórmula básica de dosis

CANTIDAD A ADMINISTRAR = (DOSIS PRESCRITA / DOSIS DISPONIBLE) × VOLUMEN DISPONIBLE

Ejemplo 1. Se prescriben 750 mg. Disponemos de una solución de 250 mg en 5 mL.

750 mg / 250 mg = 3. Cada unidad disponible contiene 5 mL. Por tanto, 3 × 5 = 15 mL.

La comprobación dimensional evita errores: mg/mg se cancelan y queda mL, que es la unidad que necesitamos administrar.

8.3. Concentración en mg/mL

Si un vial contiene 1 g y, tras la reconstitución indicada, el volumen final es 10 mL:

1 g = 1.000 mg.

1.000 mg / 10 mL = 100 mg/mL.

Si se prescriben 350 mg:

350 mg / 100 mg/mL = 3,5 mL.

No confundas volumen de diluyente con volumen final. Algunas reconstituciones experimentan desplazamiento de volumen. Cuando la ficha técnica proporciona una concentración final tras reconstitución, esa es la información que debe utilizarse.

8.4. Cálculo por peso

Cuando la pauta es 10 mg/kg para una persona de 18 kg:

10 mg/kg × 18 kg = 180 mg.

Pero el cálculo no termina ahí. Debe comprobarse si la prescripción se refiere a dosis por administración o dosis total diaria, frecuencia, máximo autorizado y qué peso debe emplearse. En pediatría y fármacos de estrecho margen, estos controles son especialmente importantes.

8.5. Dosis diaria repartida

Si se prescriben 30 mg/kg/día repartidos en tres dosis para una persona de 20 kg:

30 mg/kg/día × 20 kg = 600 mg/día.

600 mg/día / 3 administraciones = 200 mg por dosis.

Un error frecuente es administrar los 600 mg en cada toma por interpretar incorrectamente «mg/kg/día» como «mg/kg/dosis».

8.6. Porcentajes

En soluciones expresadas como porcentaje peso/volumen, un 1 % significa tradicionalmente 1 g por 100 mL, es decir, 10 mg/mL. Un 2 % equivale a 20 mg/mL. Sin embargo, cuando exista cualquier duda debe utilizarse la concentración expresada de forma explícita en la etiqueta o ficha técnica en lugar de convertir mentalmente presentaciones complejas.

8.7. Unidades y concentraciones especiales

Insulina, heparinas y otros productos pueden expresarse en unidades biológicas. No deben convertirse a mg salvo que exista una equivalencia específica establecida para ese producto. La jeringa o dispositivo debe ser compatible con la concentración.

8.8. Análisis dimensional

El análisis dimensional es especialmente útil porque obliga a organizar los factores de forma que las unidades no deseadas se cancelen. Por ejemplo, para convertir una prescripción de microgramos/kg/min a mL/h se comienza con:

microgramos kg 60 min mL
———— × —- × —— × —————- = mL/h
kg·min paciente 1 h microgramos de la solución

Si al final de la operación no queda la unidad deseada, el planteamiento es incorrecto aunque el resultado numérico «parezca razonable».

8.9. Ejemplo de cálculo de una perfusión vasoactiva

Supongamos exclusivamente como ejercicio matemático una solución preparada con 8 mg de fármaco en volumen final de 250 mL y una orden de 0,08 microgramos/kg/min para una persona de 70 kg.

Primero calculamos la concentración:

8 mg = 8.000 microgramos.

8.000 microgramos / 250 mL = 32 microgramos/mL.

Dosis requerida por minuto:

0,08 microgramos/kg/min × 70 kg = 5,6 microgramos/min.

Dosis por hora:

5,6 × 60 = 336 microgramos/h.

Velocidad:

336 microgramos/h / 32 microgramos/mL = 10,5 mL/h.

Importante: este ejemplo enseña matemáticas, no prescribe una concentración clínica. En la práctica se utiliza la concentración, intervalo de dosis, diluyente y protocolo aprobados en la organización, así como las bibliotecas de la bomba cuando estén disponibles.

8.10. Estimación de plausibilidad

Después de calcular debe realizarse una comprobación de plausibilidad. Si un medicamento que normalmente se administra en pocos mililitros arroja 250 mL, si una bomba que estaba a 2 mL/h debería pasar de repente a 200 mL/h o si una dosis pediátrica supera la de un adulto, el resultado exige detenerse y revisar. La estimación no sustituye el cálculo, pero puede detectar errores de orden de magnitud.

9. CÁLCULO DE VELOCIDAD DE PERFUSIÓN

9.1. mL/h

VELOCIDAD (mL/h) = VOLUMEN TOTAL (mL) / TIEMPO (h)

Ejemplo: 500 mL deben administrarse en 4 horas:

500 / 4 = 125 mL/h.

Si el tiempo se expresa en minutos, debe convertirse previamente a horas o plantearse la ecuación de forma que las unidades terminen en mL/h.

9.2. Tiempo de administración

TIEMPO (h) = VOLUMEN (mL) / VELOCIDAD (mL/h)

Una bolsa de 250 mL a 50 mL/h finalizará, teóricamente, en:

250 / 50 = 5 horas.

9.3. Sistemas de goteo

GOTAS/min = [VOLUMEN (mL) × FACTOR DE GOTEO (gotas/mL)] / TIEMPO (min)

El factor de goteo se obtiene del equipo. No debe suponerse automáticamente que cualquier macrogotero equivale a 20 gotas/mL. Existen equipos con factores diferentes.

Ejemplo: 1.000 mL en 8 horas con un equipo cuyo fabricante indica 20 gotas/mL.

8 horas = 480 minutos.

(1.000 × 20) / 480 = 41,66.

Se ajusta aproximadamente a 42 gotas/min cuando se utiliza control manual por goteo.

9.4. Relación entre concentración, velocidad y dosis

DOSIS (mg/h) = CONCENTRACIÓN (mg/mL) × VELOCIDAD (mL/h)

VELOCIDAD (mL/h) = DOSIS PRESCRITA (mg/h) / CONCENTRACIÓN (mg/mL)

Si una perfusión contiene 200 mg en 100 mL, la concentración es 2 mg/mL. Si se requieren 6 mg/h:

6 mg/h / 2 mg/mL = 3 mL/h.

9.5. De microgramos/kg/min a mL/h

mL/h =
[dosis (microgramos/kg/min) × peso (kg) × 60]
————————————————
concentración (microgramos/mL)

Esta fórmula no debe memorizarse sin comprenderla. El factor 60 transforma minutos en horas. Si la concentración está en mg/mL, primero debe convertirse a microgramos/mL para que las unidades sean coherentes.

9.6. Perfusión con volumen restante

Cuando se interrumpe una infusión no debe calcularse automáticamente una nueva velocidad para «recuperar el retraso». Antes hay que determinar si el medicamento o fluido admite modificación de velocidad y cuál es su límite. En antibióticos, electrolitos, nutrición, vasoactivos, hemoderivados u otros tratamientos, aumentar arbitrariamente el ritmo puede producir daño.

9.7. Bombas de infusión: programación segura

Antes de iniciar una bomba deben verificarse al menos:

  • Paciente.
  • Fármaco y concentración real de la solución preparada.
  • Unidad de dosis solicitada.
  • Peso introducido, cuando la dosis dependa de peso.
  • Velocidad o dosis programada.
  • Volumen a infundir.
  • Límites de la biblioteca de fármacos.
  • Línea y lumen correctos.
  • Compatibilidad con soluciones concomitantes.
  • Alarmas activas y acceso visible.

Las bombas inteligentes pueden interceptar errores de dosis y velocidad cuando se emplean con sus funciones de reducción de error activadas y con bibliotecas actualizadas, una recomendación explícita del Ministerio para medicamentos de alto riesgo. :contentReference[oaicite:26]{index=26}

9.8. Errores clásicos de cálculo

  • mg frente a microgramos: factor 1.000.
  • minutos frente a horas: factor 60.
  • dosis diaria frente a dosis por administración.
  • peso en libras frente a kilogramos.
  • cantidad de principio activo frente a concentración.
  • volumen añadido frente a volumen final.
  • factor de goteo supuesto en lugar del indicado por el equipo.
  • introducción en bomba de una unidad diferente a la prescrita.
Regla de seguridad para el examen y para la práctica: escribe las unidades en todos los pasos. La cifra aislada «10,5» no dice nada. «10,5 mL/h» permite comprobar que el razonamiento ha llegado a la unidad correcta.

10. VIGILANCIA CLÍNICA, REACCIONES ADVERSAS, ERRORES Y FARMACOVIGILANCIA

10.1. Administrar implica monitorizar

La vigilancia debe relacionar la farmacología con los objetivos terapéuticos y riesgos específicos. No se monitoriza «el medicamento» en abstracto; se monitorizan variables clínicas y analíticas que permiten saber si el tratamiento es eficaz y seguro.

Tratamiento Ejemplos de vigilancia
Insulina Glucemia, signos de hipoglucemia, ingesta, técnica y zonas de inyección.
Opioides Dolor, sedación, frecuencia respiratoria, oxigenación cuando esté indicada, estreñimiento y otros efectos.
Anticoagulantes Sangrado, función renal, hemograma y parámetros específicos según el medicamento.
Diuréticos Balance, peso, presión arterial, función renal y electrolitos según situación.
Aminoglucósidos u otros fármacos con monitorización específica Función renal y niveles plasmáticos cuando estén indicados.
Electrolitos IV Concentración plasmática, función renal, ritmo cardiaco cuando proceda y control de la infusión.

10.2. Reacción adversa no equivale a error

Una reacción adversa puede aparecer aunque el medicamento se haya utilizado correctamente. Un error de medicación, en cambio, es un evento prevenible vinculado al proceso de utilización. Puede existir error sin daño —por ejemplo, una dosis incorrecta detectada antes de administrarla— y daño sin error —una reacción imprevisible tras un uso correcto—.

Separar ambos conceptos evita una confusión frecuente en examen. La farmacovigilancia busca detectar y evaluar problemas de seguridad asociados al medicamento; la seguridad del paciente analiza también fallos del sistema de utilización.

10.3. Qué hacer ante una sospecha de reacción adversa

La prioridad es atender al paciente: valorar gravedad, constantes y órganos afectados; interrumpir o mantener el tratamiento según situación y prescripción; comunicar al equipo; documentar; y aplicar las medidas terapéuticas correspondientes. Después se valora la notificación farmacovigilante.

La AEMPS recuerda que los profesionales sanitarios deben continuar notificando sospechas de reacciones adversas al Sistema Español de Farmacovigilancia y que los ciudadanos también pueden notificarlas. El portal notificaRAM dirige la información al sistema correspondiente. :contentReference[oaicite:27]{index=27}

10.4. Qué hacer ante un error detectado antes de alcanzar al paciente

Un error interceptado es un cuasiincidente con alto valor preventivo. Debe corregirse la situación inmediata —retirar la ampolla mal ubicada, corregir la dosis, detener la dispensación— y analizar si existe un riesgo sistémico que pueda repetirse. La notificación permite descubrir patrones que un caso aislado no mostraría.

10.5. NotificASP y notificaRAM: esquema diferencial

Situación Sistema principal
Ampolla de noradrenalina encontrada en un cajetín de metamizol antes de administrarla. NotificASP: riesgo/incidente de seguridad.
Paciente desarrolla una sospecha de RAM tras uso correcto de un medicamento. notificaRAM / Sistema Español de Farmacovigilancia.
Sobredosis accidental que produce daño. Incidente de seguridad; además puede requerir otros circuitos de notificación según sus características.
Reacción adversa grave no conocida detectada durante la asistencia. Farmacovigilancia.
Evita una afirmación demasiado amplia: NotificASP no sustituye a notificaRAM. Andalucía puede facilitar el enlace o coordinación entre sistemas, pero el canal nacional específico para sospechas de RAM es el Sistema Español de Farmacovigilancia gestionado mediante la AEMPS y los centros autonómicos correspondientes. :contentReference[oaicite:28]{index=28}

11. VIGILANCIA DE PACIENTES POLIMEDICADOS

11.1. Concepto: contar medicamentos es útil, pero insuficiente

En investigación y práctica asistencial se utiliza frecuentemente cinco o más medicamentos concomitantes como definición operacional de polimedicación, y diez o más como umbral de polimedicación excesiva o hiperpolifarmacia en determinados estudios. Sin embargo, no existe un número mágico que convierta una prescripción apropiada en inapropiada. Una persona con cinco tratamientos imprescindibles, indicados y bien monitorizados puede estar mejor tratada que otra con tres fármacos innecesarios.

Por ello debe diferenciarse polimedicación apropiada de polimedicación inapropiada. La primera puede ser necesaria en multimorbilidad; la segunda aparece cuando uno o más medicamentos carecen de indicación actual, tienen una relación beneficio-riesgo desfavorable, duplican tratamientos, interaccionan de manera relevante, no se ajustan a función orgánica o objetivos del paciente, o generan una carga terapéutica desproporcionada.

11.2. Qué debe incluir la historia farmacológica

La revisión no se limita a la receta electrónica. Debe explorar:

  • Medicamentos prescritos por todos los niveles y especialistas.
  • Medicamentos sin receta.
  • Productos de herbolario y suplementos.
  • Tratamientos «a demanda».
  • Medicamentos que el paciente realmente toma aunque ya no aparezcan activos.
  • Medicamentos que aparecen prescritos pero el paciente ha abandonado.
  • Formas tópicas, inhaladas, oftálmicas y parches, que a menudo se olvidan.
  • Dosis, horario, vía e indicación.
  • Alergias y reacciones previas.

La discrepancia entre «lo que el sistema dice» y «lo que la persona toma» es precisamente uno de los problemas que justifican la conciliación.

11.3. Factores que aumentan el riesgo

El riesgo farmacológico aumenta con multimorbilidad, fragilidad, insuficiencia renal o hepática, deterioro cognitivo, alteraciones visuales o de destreza, múltiples prescriptores, cambios frecuentes de tratamiento, altas hospitalarias recientes, ingreso residencial, automedicación y baja alfabetización en salud.

Además, algunos efectos adversos pueden interpretarse erróneamente como una nueva enfermedad y generar una cascada de prescripción. Por ejemplo, un fármaco produce un síntoma que no se reconoce como efecto adverso; se prescribe un segundo medicamento para tratarlo; este produce otro problema y la complejidad aumenta. Preguntar «¿podría este síntoma estar relacionado con la medicación?» es una intervención clínica de alto valor.

11.4. Qué vigila la enfermera

La enfermera se encuentra en una posición privilegiada para reconocer:

  • Hipotensión y ortostatismo.
  • Caídas, mareo o alteración de la marcha.
  • Sedación, somnolencia, confusión o delirium.
  • Hipoglucemia.
  • Sangrado.
  • Estreñimiento, retención urinaria o carga anticolinérgica.
  • Deterioro renal y signos de deshidratación.
  • Alteraciones electrolíticas.
  • Duplicidades terapéuticas.
  • Dificultades de adherencia.
  • Problemas con dispositivos.

La identificación no autoriza a suspender unilateralmente tratamientos fuera del ámbito competencial correspondiente. La actuación es valorar, documentar, comunicar, priorizar el riesgo, colaborar en la revisión y monitorizar los cambios acordados.

11.5. Revisión estructurada de la medicación

La OMS define la revisión de la medicación como una evaluación estructurada de los medicamentos para optimizar su utilización, considerando con el paciente los beneficios y riesgos. La seguridad en polimedicación requiere un enfoque multidisciplinar y centrado en la persona. :contentReference[oaicite:29]{index=29}

Para cada medicamento deben plantearse preguntas ordenadas:

  1. ¿Existe una indicación actual?
  2. ¿Está consiguiendo el objetivo?
  3. ¿La dosis es adecuada a edad, peso y función orgánica?
  4. ¿Existe un riesgo o efecto adverso relevante?
  5. ¿Hay duplicidad o interacción?
  6. ¿Existe una alternativa más segura o sencilla?
  7. ¿La persona puede y quiere seguir el tratamiento?
  8. ¿El tratamiento sigue alineado con sus objetivos de salud?

11.6. STOPP/START

Los criterios STOPP/START son herramientas estructuradas para detectar potenciales prescripciones inapropiadas y omisiones de tratamientos indicados en personas mayores. Ayudan a la revisión, pero no sustituyen el juicio clínico ni obligan automáticamente a retirar o iniciar un medicamento. El contexto, la expectativa de vida, fragilidad, preferencias y objetivos terapéuticos siguen siendo determinantes.

OEP Extraordinaria 2022, pregunta 93: los criterios STOPP/START aparecieron expresamente en una pregunta sobre fragilidad, caídas y prescripción inapropiada. El SAS consideraba correcta su utilidad para detectar prescripción inadecuada. El concepto continúa vigente; lo que debe evitarse es estudiar versiones antiguas de sus criterios como si fuesen inmutables. :contentReference[oaicite:30]{index=30}

11.7. Deprescripción

La deprescripción es un proceso planificado y supervisado de reducción o retirada de medicamentos que han dejado de aportar un beneficio suficiente o generan un balance desfavorable. No significa «quitar medicación a las personas mayores». Requiere priorización, acuerdo, planificación de retirada cuando sea necesario y monitorización de síntomas de retirada o reaparición de la enfermedad.

El papel enfermero incluye detectar problemas, explorar objetivos y preferencias, registrar la toma real, vigilar síntomas, facilitar comunicación entre profesionales y evaluar la evolución después de los cambios.

11.8. Marco actual de cronicidad

La Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad del SNS, en su desarrollo 2025-2028, mantiene como prioridad el uso seguro y efectivo de medicamentos en personas con enfermedades crónicas polimedicadas y vincula la adecuación de la práctica con revisión estructurada de la medicación, continuidad asistencial, autocuidado y participación del paciente. :contentReference[oaicite:31]{index=31}

12. REVISIÓN Y CONCILIACIÓN DE LA MEDICACIÓN

12.1. Concepto

La conciliación de la medicación es un proceso formal destinado a obtener una lista completa y precisa de la medicación que utilizaba el paciente y compararla con las prescripciones realizadas tras una transición asistencial, identificando y resolviendo discrepancias no justificadas.

Las transiciones de atención —ingreso, traslado entre unidades, paso hospital-domicilio, ingreso en residencia o cambio de nivel asistencial— son momentos de especial vulnerabilidad. La OMS las incluye entre las tres áreas prioritarias de Medication Without Harm. :contentReference[oaicite:32]{index=32}

12.2. La mejor historia posible de medicación

La conciliación comienza obteniendo la historia más fiable posible. Ninguna fuente aislada garantiza exactitud. Se contrastan, según disponibilidad, entrevista con paciente/cuidador, receta electrónica, informes previos, envases aportados, registros de farmacia, información de atención primaria y otros documentos.

La entrevista debe ser concreta. Preguntar únicamente «¿qué medicación toma?» favorece omisiones. Conviene explorar por grupos y presentaciones: «¿usa inhaladores?», «¿gotas para los ojos?», «¿parches?», «¿algún medicamento solo cuando lo necesita?», «¿productos naturales o suplementos?», «¿algún tratamiento que haya dejado de tomar aunque siga apareciendo en la receta?».

12.3. Discrepancia no equivale automáticamente a error

Puede existir una diferencia intencionada y clínicamente justificada: suspensión de un antihipertensivo por hipotensión, ajuste de anticoagulación, modificación antibiótica por nueva información, cambio de vía por incapacidad de deglución. El problema aparece cuando la discrepancia no está justificada o documentada.

Entre los posibles errores de conciliación figuran omisiones, duplicidades, dosis o frecuencia incorrectas, medicamento equivocado e interacciones no reconocidas.

OEP 2021, turno libre, pregunta 153 de reserva: preguntó cuál era el error más frecuente durante la conciliación. La plantilla oficial señaló la omisión de un medicamento sin justificación clínica explícita o implícita. La definición de conciliación utilizada en la pregunta sigue siendo correcta y el proceso mantiene plena vigencia dentro de las estrategias actuales de seguridad en las transiciones asistenciales. :contentReference[oaicite:33]{index=33}

12.4. Polimedicación y medicamentos de alto riesgo

El Ministerio de Sanidad recomienda que en los pacientes crónicos polimedicados tratados con medicamentos de alto riesgo se revise sistemáticamente la lista de medicación para disponer de una historia completa, actualizada y veraz, y que se establezcan prácticas de conciliación en las transiciones asistenciales. :contentReference[oaicite:34]{index=34}

Por ello, en un alta de una persona tratada con insulina, anticoagulantes y opioides no basta con imprimir una lista. Debe quedar claro qué tratamientos continúan, cuáles cambian, cuáles se suspenden, cuándo debe comenzar cada nueva pauta, qué controles precisa y qué signos deben motivar consulta.

12.5. Conciliación, revisión y adherencia: tres procesos relacionados pero diferentes

Proceso Pregunta principal
Conciliación ¿La medicación prescrita ahora coincide de forma justificada con la que el paciente utilizaba antes?
Revisión ¿Cada medicamento sigue siendo necesario, eficaz y suficientemente seguro?
Adherencia ¿La persona puede y está siguiendo el plan terapéutico acordado?

Un paciente puede presentar una conciliación perfecta y mala adherencia; puede ser adherente a una prescripción inadecuada; y puede utilizar correctamente medicamentos que nunca fueron conciliados tras un alta. Por eso las tres perspectivas son necesarias.

13. ADHERENCIA TERAPÉUTICA

13.1. Concepto

La OMS define la adherencia como el grado en que la conducta de una persona —tomar medicamentos, seguir una dieta o realizar cambios de estilo de vida— se corresponde con las recomendaciones acordadas con el profesional sanitario. La palabra «acordadas» es esencial: la adherencia moderna no se plantea como obediencia pasiva, sino dentro de una relación terapéutica y una toma de decisiones compartida. :contentReference[oaicite:35]{index=35}

El antiguo término «cumplimiento» puede sugerir que el profesional ordena y el paciente obedece. «Adherencia» reconoce que la persona tiene valores, creencias, preferencias, temores, dificultades materiales y objetivos propios. Una intervención que ignore estos factores puede aumentar información sin modificar la conducta.

13.2. Adherencia intencional y no intencional

No adherencia intencional: la persona decide no tomar o modificar el tratamiento. Puede deberse a miedo a efectos adversos, percepción de que no lo necesita, experiencia negativa, estigma, desacuerdo con el objetivo terapéutico o preferencia por otra estrategia.

No adherencia no intencional: la persona desea seguir el tratamiento pero no puede hacerlo correctamente por olvidos, deterioro cognitivo, problemas visuales o motores, regimenes complejos, dificultad para abrir envases, falta de comprensión, problemas de acceso, horarios laborales, errores de técnica o confusión tras cambios de marca/presentación.

La intervención depende de la causa. Un recordatorio electrónico puede ayudar a quien olvida, pero probablemente no modificará la conducta de quien teme deliberadamente un efecto adverso. A esta persona hay que escuchar, explicar riesgos y beneficios y renegociar el plan.

13.3. Adherencia no es una característica fija del paciente

Una misma persona puede ser adherente a un fármaco y no a otro, seguir bien el tratamiento durante meses y abandonarlo después, o cumplir la dosis pero no el horario. La adherencia cambia con síntomas, complejidad, efectos adversos, apoyo familiar, estado emocional y condiciones sociales. Debe reevaluarse.

13.4. Factores relacionados

El modelo clásico de la OMS agrupa determinantes en dimensiones relacionadas con el paciente, tratamiento, enfermedad, sistema/equipo sanitario y factores socioeconómicos. Esta clasificación sigue siendo útil porque evita el error de atribuir toda falta de adherencia a «falta de interés».

Dimensión Ejemplos
Paciente Creencias, conocimientos, memoria, expectativas, miedo, alfabetización en salud.
Tratamiento Número de dosis, duración, efectos adversos, dispositivos complejos.
Enfermedad Ausencia de síntomas, cronicidad, deterioro cognitivo, comorbilidad.
Sistema sanitario Continuidad, accesibilidad, coordinación, comunicación, cambios no explicados.
Socioeconómica Apoyo, vivienda, recursos, horarios, transporte, barreras idiomáticas o digitales.

13.5. Cómo medir adherencia

No existe una prueba única perfecta. Los métodos se complementan.

Métodos directos

  • Observación directa de la toma en contextos específicos.
  • Determinación de fármaco o metabolitos cuando esté clínicamente indicada.
  • Biomarcadores específicos.

Suelen ser más objetivos, pero pueden ser costosos, invasivos y reflejar solo un periodo limitado.

Métodos indirectos

  • Entrevista clínica.
  • Cuestionarios validados.
  • Recuento de comprimidos.
  • Registros de dispensación.
  • Sistemas electrónicos de monitorización de apertura.
  • Evolución clínica compatible con el tratamiento.

Todos pueden ser engañados o interpretados incorrectamente. Retirar un medicamento de la farmacia no demuestra que se haya tomado; que falten comprimidos en el envase tampoco demuestra ingestión; y una presión arterial elevada no prueba falta de adherencia porque puede existir tratamiento insuficiente.

13.6. Test de Morisky-Green

El cuestionario de Morisky-Green de cuatro ítems ha sido utilizado históricamente para explorar conductas asociadas a la toma de medicación. Es útil como herramienta de cribado en contextos adecuados, pero no es un patrón oro universal y no debe reducirse a memorizar una secuencia mecánica de «sí/no». Lo importante para este tema es comprender que explora comportamientos como olvido, horarios, abandono cuando el paciente se encuentra bien y modificación por malestar.

Corrección del material previo: no estudies la adherencia como «respuestas correctas NO/SÍ/NO/NO». Un cuestionario clínico no es un examen que el paciente tenga que aprobar; es un instrumento para detectar patrones de conducta. Además, existen distintas versiones e instrumentos y deben respetarse sus condiciones de uso y validación.

13.7. Entrevista no culpabilizadora

Preguntar «¿se toma usted bien las pastillas?» conduce fácilmente a una respuesta socialmente deseable. Es más útil normalizar la dificultad:

«A muchas personas les cuesta tomar todas las dosis. En la última semana, ¿cuántas cree que ha podido olvidar?»

Después se explora la causa concreta. La actitud no culpabilizadora es una técnica diagnóstica: aumenta la probabilidad de obtener información veraz.

13.8. Intervenciones para mejorar la adherencia

No existe una intervención única eficaz para todos. Las medidas se seleccionan según barreras detectadas:

  • Simplificar pauta y número de tomas cuando sea clínicamente posible.
  • Explicar para qué sirve cada medicamento y qué resultado se espera.
  • Acordar objetivos y abordar creencias y preocupaciones.
  • Revisar efectos adversos en lugar de asumir que el paciente «no quiere cumplir».
  • Adaptar horarios a rutinas reales.
  • Utilizar ayudas —recordatorios, sistemas personalizados, calendarios— cuando respondan a la causa.
  • Aplicar teach-back: pedir que la persona explique con sus palabras qué va a hacer.
  • Revisar técnica de inhaladores, insulina u otros dispositivos.
  • Involucrar a cuidadores cuando sea necesario y con respeto a autonomía y confidencialidad.
  • Coordinar transiciones para evitar instrucciones contradictorias.

13.9. Los «5 momentos» para la seguridad de la medicación

La OMS ha desarrollado los 5 Moments for Medication Safety como herramienta de participación del paciente. Su planteamiento es que la persona formule preguntas y revise su medicación especialmente al iniciar un tratamiento, tomarlo, añadir otro medicamento, revisar su tratamiento y suspenderlo. El objetivo es convertir al paciente en participante activo de su seguridad. :contentReference[oaicite:36]{index=36}

13.10. Adherencia y polimedicación

La complejidad terapéutica y los cambios frecuentes deterioran la capacidad de seguimiento. La revisión de una persona polimedicada no debe terminar preguntando «¿hay interacciones?». También debe analizar si la pauta es realizable. Cuatro administraciones diarias, distintos dispositivos, comprimidos que deben separarse de alimentos y cambios de dosis alternos pueden ser farmacológicamente correctos y funcionalmente imposibles para una persona frágil que vive sola.

14. ACTUACIÓN ENFERMERA INTEGRADA Y EDUCACIÓN PARA EL USO SEGURO

14.1. Valoración inicial

La valoración enfermera ante un paciente con tratamiento farmacológico debe integrar la medicación en el conjunto de la persona. Se revisan capacidad cognitiva, funcional y sensorial, autonomía para preparar y administrar medicamentos, conocimientos, apoyo disponible, riesgo de caídas, estado nutricional e hidratación, función renal/hepática disponible, acceso a los medicamentos, dificultades sociales y preferencias.

En una persona de 84 años con diez medicamentos, insuficiencia renal, episodios de mareo y dos caídas recientes, la valoración farmacológica no es un añadido: forma parte de la valoración del riesgo de caída, del autocuidado y de la seguridad.

14.2. Identificación de problemas

Entre los problemas que pueden detectarse figuran:

  • Desconocimiento del objetivo o pauta.
  • Dificultad para manejar envases o dispositivos.
  • Duplicidad entre marcas y principios activos.
  • Administración irregular.
  • Uso de medicación retirada.
  • Efectos adversos no comunicados.
  • Interacciones con productos sin receta.
  • Dificultad para tragar.
  • Conservación inadecuada.
  • Ausencia de controles analíticos o clínicos necesarios.
  • Diferencias entre informe de alta y tratamiento real.

14.3. Plan de cuidados

El plan puede incluir educación individualizada, entrenamiento en técnica, revisión de rutinas, identificación de signos de alarma, coordinación con medicina y farmacia, seguimiento telefónico o presencial, participación de la persona cuidadora cuando proceda y reevaluación de resultados.

Las taxonomías enfermeras pueden utilizarse para estructurar diagnósticos, resultados e intervenciones, pero no deben desplazar el razonamiento clínico. El objetivo no es «poner una etiqueta», sino resolver un problema de seguridad y autocuidado medible.

14.4. Teach-back

El teach-back consiste en pedir al paciente que explique con sus propias palabras qué ha entendido. No se plantea como examen de memoria, sino como evaluación de la calidad de la explicación profesional. Preguntar «¿lo ha entendido?» suele obtener un «sí» aunque existan dudas. Preguntar «para asegurarme de que lo he explicado bien, ¿cómo va a tomar este medicamento cuando llegue a casa?» revela errores reales.

14.5. Alta hospitalaria

El alta es un punto crítico. El paciente puede salir con medicamentos nuevos, cambios de dosis, sustituciones, suspensiones temporales y seguimiento por varios profesionales. Debe recibir una lista comprensible y coherente con la prescripción activa y conocer:

  • Qué inicia.
  • Qué continúa.
  • Qué ha cambiado.
  • Qué se suspende.
  • Cómo y cuándo lo toma.
  • Qué controles necesita.
  • Qué signos de alarma debe reconocer.
  • Dónde consultar ante dudas.

14.6. Paciente y cuidador como barreras de seguridad

La persona informada puede detectar errores. Se debe favorecer que lleve una lista actualizada y comunique alergias, todos los medicamentos utilizados y cambios recientes. En pacientes dependientes, el cuidador puede desempeñar una función central, pero el plan debe valorar su capacidad real y carga de cuidados.

14.7. Competencia enfermera y cambios farmacológicos

La enfermera participa activamente en seguimiento, educación, detección de problemas y, dentro del marco legal y de los protocolos correspondientes, en indicación, uso y autorización de determinados medicamentos y productos sanitarios. Este aspecto se desarrolla específicamente en el Tema 35. Fuera del ámbito competencial habilitado, detectar una prescripción potencialmente inapropiada no significa modificarla unilateralmente: se comunica y se activa la revisión clínica.

14.8. Caso integrado

Caso: hombre de 79 años con diabetes, fibrilación auricular, insuficiencia cardiaca y enfermedad renal crónica. Tras un alta hospitalaria utiliza nueve medicamentos. Refiere mareos, ha tenido una caída y afirma que «toma lo mismo que antes más las nuevas pastillas».

Prioridades enfermeras:

  1. Obtener la lista real de medicamentos, incluyendo lo que conserva en casa.
  2. Compararla con el informe de alta y la prescripción actual.
  3. Identificar posibles duplicidades u omisiones.
  4. Valorar presión arterial y ortostatismo, glucemia, signos de sangrado y función renal disponible.
  5. Confirmar qué anticoagulante y qué antidiabéticos utiliza y si las dosis se corresponden con el plan vigente.
  6. Explorar adherencia sin culpabilizar.
  7. Comunicar discrepancias relevantes al equipo prescriptor/farmacéutico.
  8. Educar mediante teach-back.
  9. Planificar seguimiento tras los cambios.

Este caso ilustra que polimedicación, conciliación, adherencia y seguridad no son capítulos aislados: forman un único proceso asistencial.

15. CLAVES DE EXAMEN, ACTUALIZACIÓN DE PREGUNTAS HISTÓRICAS Y MAPA CONCEPTUAL

15.1. Preguntas oficiales de especial interés

Convocatoria Pregunta Concepto Situación en 2026
OEP 2025 libre 39 Furosemida no figura entre las opciones MAR frente a propofol, lidocaína y midazolam. Vigente. Basada en documento ministerial 2023.
OEP 2025 libre 40 Vías parenterales: ID, IV, SC e IM. Vigente.
OEP 2025 libre 38 Hipoglucemia, aumento de peso y lipodistrofia asociada a técnica de insulina. Principios farmacológicos vigentes. El documento protocolario concreto debe revisarse si cambia de edición.
OEP Extraordinaria 2022 143 NotificASP no es exclusivo de profesionales. Vigente. El sistema actual continúa abierto a profesionales y ciudadanía.
OEP Extraordinaria 2022 144 Buenas prácticas con medicación de alto riesgo. Concepto vigente con matiz: la prevención actual prioriza barreras robustas y reserva el doble chequeo para puntos críticos seleccionados.
OEP 2021 libre 153 reserva Conciliación; omisión no justificada como error frecuente. Vigente. La conciliación sigue siendo prioridad internacional y ministerial.
OEP 2016 libre 151 reserva El antiguo sistema institucional se asociaba al Observatorio de Seguridad del Paciente. Desactualizada si se formula como sistema actual. En 2026 el sistema corporativo de notificación es NotificASP.
Ejemplo de pregunta histórica que NO debes memorizar literalmente: la OEP 2016 preguntaba por el Observatorio de Seguridad del Paciente como mecanismo institucional de gestión de incidentes. Aquella respuesta correspondía a su momento. Una pregunta actual debe resolverse con el marco vigente y con NotificASP. :contentReference[oaicite:37]{index=37}

15.2. Correcciones críticas respecto a apuntes antiguos

  1. MAR ≠ margen terapéutico estrecho. El criterio es el potencial de daño grave cuando ocurre un error.
  2. El doble chequeo no se aplica indiscriminadamente. Se reserva para puntos críticos seleccionados y se combina con barreras más eficaces.
  3. No existe equivalencia universal oral-SC. Cada medicamento tiene su propia conversión.
  4. No hay un volumen IM o SC universal. Depende de medicamento, edad, anatomía, dispositivo y protocolo.
  5. No hay un factor de goteo universal. Se utiliza el indicado en el equipo.
  6. NotificASP y notificaRAM son circuitos distintos.
  7. La estrategia estatal vigente ya no es 2015-2020. El SNS dispone de estrategia 2025-2035.
  8. La estrategia andaluza no debe etiquetarse automáticamente como «2019-2024». Continúa siendo marco institucional en 2026.
  9. Morisky-Green no es un patrón oro universal. Sirve como instrumento de exploración en contextos adecuados.
  10. Polimedicación no equivale a prescripción inapropiada. La pertinencia se evalúa medicamento por medicamento y centrada en la persona.

15.3. Datos que sí conviene memorizar

  • IV = biodisponibilidad 100 %.
  • Principales vías parenterales inyectables: ID, SC, IM e IV.
  • 1 g = 1.000 mg; 1 mg = 1.000 microgramos.
  • mL/h = volumen / tiempo.
  • gotas/min = volumen × factor de goteo / minutos.
  • Los MAR pueden producir daño grave o mortal cuando ocurre un error.
  • Núcleo hospitalario mínimo MAR 2023: anticoagulantes, insulinas, opioides, bloqueantes neuromusculares, potasio IV, metotrexato oral no oncológico y citostáticos.
  • NotificASP: voluntario, anónimo, confidencial, orientado al aprendizaje y abierto a profesionales y ciudadanía.
  • Farmacovigilancia de RAM: Sistema Español de Farmacovigilancia / notificaRAM.
  • Conciliación: comparar medicación previa y nueva tras transición y resolver discrepancias no justificadas.
  • Adherencia: conducta concordante con recomendaciones acordadas.

15.4. Mapa conceptual

SEGURIDAD EN LA MEDICACIÓN

├── ANTES DE ADMINISTRAR
│ ├── Identificar paciente
│ ├── Verificar alergias
│ ├── Revisar prescripción e indicación
│ ├── Comprobar dosis, unidades, peso y función orgánica
│ ├── Verificar vía, concentración, compatibilidad
│ └── Detectar polimedicación y discrepancias

├── MEDICAMENTOS DE ALTO RIESGO
│ ├── Error → potencial daño grave/mortal
│ ├── Lista adaptada al centro
│ ├── Estandarización
│ ├── Restricción de presentaciones peligrosas
│ ├── Validación farmacéutica
│ ├── Bombas inteligentes
│ └── Doble chequeo en puntos críticos

├── VÍAS
│ ├── Enterales
│ ├── Parenterales
│ │ ├── Intradérmica
│ │ ├── Subcutánea
│ │ ├── Intramuscular
│ │ └── Intravenosa
│ ├── Tópicas
│ ├── Inhalatoria
│ └── Transdérmica

├── CÁLCULO
│ ├── Unidades
│ ├── Dosis
│ ├── Concentración
│ ├── mg/kg
│ ├── mL/h
│ ├── gotas/min
│ └── microgramos/kg/min

├── DESPUÉS DE ADMINISTRAR
│ ├── Efecto terapéutico
│ ├── Efectos adversos
│ ├── Registro
│ ├── Incidentes → NotificASP
│ └── Sospechas RAM → notificaRAM

└── CRONICIDAD
├── Polimedicación
│ ├── Apropiada / inapropiada
│ ├── Revisión estructurada
│ ├── STOPP/START como apoyo
│ └── Deprescripción supervisada

├── Transiciones
│ └── Conciliación

└── Adherencia
├── Intencional / no intencional
├── Medición multimétodo
├── Educación y teach-back
├── Simplificación
└── Decisiones compartidas
Regla final para resolver preguntas tipo test: cuando dos opciones parezcan correctas, suele ser más segura la que introduce valoración individual, verificación, protocolo y monitorización que la que utiliza palabras absolutas como «siempre», «nunca», «exclusivamente» o una cifra universal sin especificar medicamento, paciente o dispositivo.

16. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Ministerio de Sanidad. Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud. Periodo 2025-2035. Marco estatal vigente de seguridad del paciente. :contentReference[oaicite:38]{index=38}
  • Ministerio de Sanidad e ISMP-España. Recomendaciones para el uso seguro de los medicamentos de alto riesgo, 2023. Documento de referencia para definición, listas y prácticas seguras MAR. :contentReference[oaicite:39]{index=39}
  • Ministerio de Sanidad. Área de Uso Seguro del Medicamento. Recursos nacionales de seguridad farmacoterapéutica. :contentReference[oaicite:40]{index=40}
  • Organización Mundial de la Salud. Medication Without Harm. Prioridades: situaciones de alto riesgo, polimedicación y transiciones asistenciales. :contentReference[oaicite:41]{index=41}
  • Organización Mundial de la Salud. Medication Safety in Polypharmacy, 2019. Revisión farmacológica estructurada, enfoque multidisciplinar y centrado en la persona. :contentReference[oaicite:42]{index=42}
  • Organización Mundial de la Salud. Medication Safety in Transitions of Care, 2019. Seguridad en transiciones y conciliación. :contentReference[oaicite:43]{index=43}
  • Organización Mundial de la Salud. Adherence to Long-term Therapies: Evidence for Action. Marco conceptual de adherencia terapéutica. :contentReference[oaicite:44]{index=44}
  • Organización Mundial de la Salud. 5 Moments for Medication Safety. Herramienta de participación de pacientes en seguridad de la medicación. :contentReference[oaicite:45]{index=45}
  • AEMPS. Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano y notificación electrónica de sospechas de RAM. :contentReference[oaicite:46]{index=46}
  • Junta de Andalucía. Estrategia para la Seguridad del Paciente de Andalucía. Marco autonómico de cultura de seguridad, gestión del riesgo y participación. :contentReference[oaicite:47]{index=47}
  • Servicio Andaluz de Salud. Resolución 0009/26, de 17 de febrero de 2026, sobre gobernanza para la seguridad del paciente en centros y servicios sanitarios del SAS. :contentReference[oaicite:48]{index=48}
  • Junta de Andalucía y SAS. NotificASP, sistema de notificación de incidentes y aprendizaje para la seguridad del paciente, disponible para profesionales y ciudadanía. :contentReference[oaicite:49]{index=49}
  • Ministerio de Sanidad. Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad del SNS, Documento de Desarrollo 2025-2028. Revisión estructurada, continuidad, participación y uso seguro de medicamentos en personas con enfermedades crónicas. :contentReference[oaicite:50]{index=50}
  • Examen oficial SAS Enfermero/a OEP 2025, turno libre. Preguntas 38, 39 y 40, con letras contrastadas con plantilla definitiva en el banco documental del proyecto. :contentReference[oaicite:51]{index=51}
  • Examen oficial SAS Enfermero/a OEP 2021, turno libre. Pregunta 153 de reserva sobre conciliación de la medicación. :contentReference[oaicite:52]{index=52}
  • Examen oficial SAS Enfermero/a OEP Extraordinaria 2022, prueba celebrada el 22/01/2023. Preguntas 143-144 sobre NotificASP y medicación de alto riesgo. :contentReference[oaicite:53]{index=53}
  • Material de partida del Tema 36. Utilizado como base para reprocesado, contraste, corrección y actualización; las preguntas incrustadas originales se han excluido del HTML de publicación. :contentReference[oaicite:54]{index=54}
seguridad del paciente
seguridad de la medicación
medicamentos de alto riesgo
MAR
NotificASP
notificaRAM
vía intravenosa
vía intramuscular
vía subcutánea
vía intradérmica
cálculo de dosis
velocidad de perfusión
bombas inteligentes
polimedicación
conciliación
adherencia terapéutica
revisión de la medicación
teach-back

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el agosto 9, 2026.