Tema 37. Promoción de la actividad física y alimentación saludable. Consejo dietético básico. Consejo dietético intensivo. Recomendaciones para la promoción de la actividad física. Estrategia de promoción de vida saludable en Andalucía 2024-2030.
1. INTRODUCCIÓN Y ENCUADRE ACTUAL
La promoción de una alimentación saludable, el aumento de la actividad física y la reducción del comportamiento sedentario constituyen intervenciones esenciales de promoción de la salud y prevención de enfermedades crónicas no transmisibles. Su importancia para Enfermería va mucho más allá de aconsejar genéricamente «comer mejor» o «hacer ejercicio»: requieren detectar necesidades, valorar factores de riesgo, explorar la disposición de la persona para cambiar, acordar objetivos realistas, intervenir con técnicas de modificación de conducta, facilitar recursos comunitarios y realizar seguimiento.
La Atención Primaria posee características especialmente adecuadas para este trabajo: accesibilidad, longitudinalidad, conocimiento del contexto familiar y social, continuidad y múltiples oportunidades de intervención. Sin embargo, la promoción de hábitos saludables no es exclusiva de Atención Primaria. Una hospitalización, una consulta especializada, un servicio de urgencias o cualquier contacto asistencial pueden utilizarse para identificar un hábito de riesgo, ofrecer una recomendación breve y, cuando sea necesario, facilitar la continuidad de la intervención en el nivel asistencial más apropiado.
El abordaje moderno se aleja de una concepción reduccionista centrada exclusivamente en peso y dieta. Una persona puede presentar un índice de masa corporal dentro del intervalo convencional de normalidad y, simultáneamente, mantener una conducta sedentaria prolongada, una baja capacidad cardiorrespiratoria o un patrón alimentario de baja calidad. Del mismo modo, una persona con obesidad obtiene beneficios cardiovasculares, metabólicos, funcionales y psicológicos al aumentar su actividad física incluso antes de alcanzar una pérdida ponderal significativa. El objetivo sanitario no es únicamente modificar una cifra de la báscula, sino mejorar globalmente salud, función, autonomía, bienestar y calidad de vida.
También debe diferenciarse la evolución de las recomendaciones internacionales de actividad física. Durante años se resumieron para los adultos como «150 minutos semanales de actividad moderada o 75 minutos vigorosa», añadiéndose habitualmente que 300 minutos proporcionaban mayores beneficios. Las directrices de la Organización Mundial de la Salud publicadas en 2020 expresan actualmente la recomendación como un intervalo de 150 a 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o de 75 a 150 minutos de actividad vigorosa, o una combinación equivalente, además de fortalecimiento muscular. Por tanto, las cifras antiguas no son falsas como umbral inferior, pero resultan incompletas si la pregunta solicita la recomendación OMS vigente.
El segundo cambio conceptual de gran relevancia es el paso desde recomendaciones individuales aisladas hacia una estrategia poblacional y comunitaria. La Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía 2024-2030, aprobada por Acuerdo del Consejo de Gobierno de 2 de abril de 2024, integra alimentación, actividad física y otros comportamientos relacionados con la salud dentro de una política que actúa sobre los entornos, los determinantes sociales, los activos comunitarios, la responsabilidad empresarial, la comunicación y la generación de conocimiento. A agosto de 2026, la ficha jurídica oficial del BOJA mantiene el acuerdo de aprobación en estado vigente.
Para el examen interesa, por tanto, manejar tres niveles simultáneamente: el nivel individual, en el que Enfermería valora e interviene con cada persona; el nivel comunitario, donde se favorecen recursos y entornos que permiten desarrollar conductas saludables; y el nivel estratégico, representado en Andalucía por la Estrategia 2024-2030. La oposición suele convertir esta integración en casos clínicos: una persona con obesidad, sedentarismo y otros factores de riesgo es valorada, se determina su disposición al cambio, se selecciona una intervención y se prescribe o aconseja actividad física adaptada.
2. CONCEPTOS FUNDAMENTALES: ALIMENTACIÓN, ACTIVIDAD FÍSICA Y SEDENTARISMO
2.1. Alimentación saludable
Una alimentación saludable no se define por un único alimento, por la exclusión arbitraria de un nutriente ni por una distribución rígida del número de comidas. La OMS estructura actualmente el concepto alrededor de cuatro principios: adecuación, equilibrio, moderación y diversidad. Adecuación significa aportar la energía, macronutrientes y micronutrientes necesarios sin generar deficiencias ni excesos; equilibrio implica armonizar la ingesta energética con el gasto y mantener proporciones apropiadas de los distintos componentes; moderación supone limitar aquellos alimentos o nutrientes cuyo exceso se asocia con efectos adversos; y diversidad exige utilizar una amplia variedad de alimentos nutritivos.
Desde una perspectiva de salud pública, el patrón alimentario tiene más interés que la valoración aislada de nutrientes. Un patrón basado fundamentalmente en verduras y hortalizas, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva y otras fuentes de grasas insaturadas, con cantidades adaptadas de alimentos de origen animal y una reducción de productos con elevada densidad energética, azúcares libres, sal o grasas de peor calidad, se aproxima a las recomendaciones actuales y al patrón mediterráneo.
2.2. Actividad física, ejercicio físico y deporte
Actividad física es todo movimiento corporal producido por la musculatura esquelética que exige gasto de energía. Por tanto, no se limita al deporte ni al gimnasio. Incluye caminar, desplazarse en bicicleta, bailar, realizar actividades domésticas, jugar, subir escaleras, trabajar físicamente o practicar una actividad deportiva. Esta amplitud es importante porque permite adaptar la promoción de la actividad física a las preferencias, recursos y contexto de cada persona.
El ejercicio físico es un subconjunto de la actividad física caracterizado por ser planificado, estructurado y repetitivo y por realizarse con la finalidad de mantener o mejorar uno o varios componentes de la condición física. El deporte, por su parte, incorpora habitualmente reglas, organización o competición. Una persona puede cumplir las recomendaciones de actividad física sin practicar deporte formal si integra suficiente movimiento de intensidad adecuada en sus actividades cotidianas.
2.3. Intensidad
La intensidad expresa el esfuerzo necesario para realizar una actividad. Desde el punto de vista práctico, puede utilizarse la percepción subjetiva del esfuerzo o la denominada prueba del habla. Durante una actividad moderada la persona experimenta aumento de frecuencia respiratoria y cardiaca pero habitualmente puede mantener una conversación; durante una actividad vigorosa hablar en frases largas resulta difícil debido al aumento de la ventilación. Esta aproximación es útil en educación sanitaria porque no requiere equipamiento.
La intensidad debe entenderse también de forma relativa. Caminar a determinada velocidad puede representar un esfuerzo ligero para una persona joven entrenada y vigoroso para una persona mayor con limitación funcional. Por ello, la prescripción enfermera o la recomendación sanitaria debe adaptarse al estado basal, la edad, la presencia de enfermedad y la capacidad funcional.
2.4. Conducta sedentaria
El sedentarismo no es simplemente «hacer poco ejercicio». Se define como un comportamiento realizado durante la vigilia con muy bajo gasto energético mientras la persona está sentada, reclinada o tumbada. Trabajar durante horas frente a un ordenador, conducir, permanecer sentado viendo televisión o utilizar pantallas durante largos periodos son ejemplos habituales.
Esta distinción origina una pregunta conceptual muy importante: una persona puede cumplir la recomendación semanal de ejercicio y, al mismo tiempo, acumular un tiempo sedentario elevado. De ahí que el abordaje actual incluya dos objetivos diferentes: aumentar la actividad física y disminuir/interrumpir el tiempo sedentario.
2.5. Determinantes de los hábitos
Los hábitos no dependen exclusivamente de la «voluntad». El nivel de ingresos, precio y disponibilidad de alimentos, condiciones laborales, seguridad del barrio, posibilidad de caminar o utilizar bicicleta, presencia de espacios verdes, carga de cuidados, educación, cultura, discapacidad, género, apoyo familiar y acceso a recursos comunitarios pueden facilitar o dificultar la conducta saludable. La promoción de la salud pierde eficacia cuando culpabiliza a la persona por obstáculos estructurales que no controla.
Esta perspectiva explica por qué la Estrategia andaluza 2024-2030 incorpora un enfoque de determinantes sociales, equidad, entornos y activos para la salud. La función enfermera no consiste únicamente en transmitir información, sino también en identificar barreras y facilitar opciones que sean realistas para esa persona concreta.
3. MODELO DE INTERVENCIÓN DEL SSPA: DEL CONSEJO DIETÉTICO AL ABORDAJE DE HÁBITOS SALUDABLES
3.1. Evolución del modelo
El SSPA desarrolló históricamente el Consejo Dietético Básico y el Consejo Dietético Intensivo dentro de las políticas de promoción de actividad física y alimentación equilibrada. Estas denominaciones aparecen en documentación clásica y se mantienen en el título del Tema 37. No obstante, la revisión del modelo publicada en 2020 adoptó una terminología más amplia porque la intervención no debe limitarse a la dieta.
La Guía de recomendaciones sobre hábitos saludables en Atención Primaria establece expresamente la equivalencia:
| Denominación histórica | Denominación actual del modelo SSPA | Función |
|---|---|---|
| Consejo Dietético Básico | Consejo sobre Hábitos Saludables | Intervención breve, personalizada, oportunista y motivadora |
| Consejo Dietético Intensivo | Intervención Avanzada sobre Hábitos Saludables | Intervención programada y continuada para personas suficientemente motivadas |
Este cambio terminológico es sustantivo. El modelo actualizado integra de forma coordinada alimentación, actividad física y sedentarismo, y se relaciona además con una concepción más amplia de vida saludable que incorpora bienestar emocional, sueño, sexualidad y utilización positiva de las tecnologías de la relación, la información y la comunicación.
3.2. Principio de intervención escalonada
La lógica asistencial es escalonada. Primero se detecta y valora. Después se refuerzan los comportamientos adecuados o se ofrece una intervención breve. Cuando la persona necesita una actuación más compleja y presenta disposición suficiente para cambiar, se propone una intervención avanzada. No todas las personas con sobrepeso, sedentarismo o un patrón alimentario inadecuado necesitan automáticamente el mismo número de sesiones ni la misma intensidad de intervención.
La decisión depende de factores como el riesgo cardiovascular, la presencia de enfermedades crónicas, la magnitud y duración del hábito, las necesidades expresadas por la persona, su capacidad funcional, las barreras sociales y, de manera fundamental, su disposición para el cambio.
3.3. Factores de riesgo vascular y profundización de la valoración
El algoritmo del SSPA concede especial importancia a cinco factores de riesgo vascular: hipertensión arterial, tabaquismo, dislipemia, diabetes y obesidad. Cuando alguno está presente, la guía propone profundizar directamente en la valoración de actividad física y alimentación, en lugar de limitarse al primer cribado breve.
En actividad física, el segundo nivel incorpora el International Physical Activity Questionnaire, IPAQ. En alimentación, se utiliza un cuestionario modificado de adherencia a la dieta mediterránea. El resultado no conduce automáticamente a una intervención intensiva: si se detecta un patrón mejorable, se explora además el interés de la persona por modificarlo.
Este esquema evita dos errores frecuentes. El primero es medicalizar a una persona que no está preparada para modificar su conducta mediante una intervención intensiva que probablemente abandonará. El segundo es desaprovechar la oportunidad de intervenir cuando la persona sí está preparada. La enfermera debe, por tanto, combinar riesgo clínico + valoración del hábito + motivación.
3.4. Toma de decisiones compartida
La decisión sobre qué cambiar y cómo hacerlo debe negociarse. Es preferible un objetivo pequeño, específico y asumido por la persona que un listado extenso de recomendaciones que no considera realizables. Por ejemplo, en una persona sedentaria que trabaja ocho horas sentada puede ser más efectivo comenzar con desplazamientos activos breves, pausas frecuentes y tres paseos semanales progresivos que prescribir de entrada un programa incompatible con su jornada laboral.
4. VALORACIÓN ENFERMERA DE LOS HÁBITOS DE VIDA
La valoración es el punto de partida de cualquier intervención. No debe reducirse a preguntar «¿hace ejercicio?» o «¿come bien?», porque estas preguntas generan respuestas subjetivas y poco comparables. La valoración debe recoger variables antropométricas, patrón de alimentación, cantidad e intensidad de actividad física, comportamiento sedentario, factores de riesgo, situación funcional, motivación, barreras y contexto social.
4.1. Antropometría
Las medidas básicas incluyen peso, talla, índice de masa corporal y, cuando esté indicado, perímetro abdominal. El IMC se calcula mediante la fórmula:
En adultos, la clasificación convencional identifica sobrepeso a partir de IMC 25 kg/m² y obesidad a partir de 30 kg/m². Dentro de la obesidad suele diferenciarse grado I: 30,0-34,9; grado II: 35,0-39,9; y grado III: ≥40 kg/m². Es una clasificación útil para epidemiología y estratificación inicial, pero el IMC no mide directamente la composición corporal ni informa por sí solo sobre distribución de la grasa.
En personas con gran masa muscular puede sobreestimar adiposidad; en personas mayores con pérdida de masa muscular puede ofrecer una imagen incompleta del riesgo. Por ello se complementa con historia clínica, composición corporal cuando proceda, distribución central de grasa, capacidad funcional y presencia de comorbilidades. El perímetro abdominal aporta información sobre adiposidad central y riesgo cardiometabólico, aunque los puntos de corte deben interpretarse atendiendo a sexo, población y guía utilizada.
4.2. Valoración de la actividad física
El primer nivel puede explorar si la persona realiza actividad aeróbica de forma regular y si interrumpe los periodos sedentarios. Cuando es necesario profundizar, la guía andaluza utiliza el IPAQ. Este cuestionario recoge frecuencia y duración de actividades de distintas intensidades y permite estimar el nivel de actividad física y el tiempo sedentario.
El IPAQ presenta ventajas importantes: es fácil de administrar, permite homogeneizar la entrevista y es útil para estudios poblacionales y consulta clínica. Sin embargo, sigue siendo un instrumento de autoinforme, por lo que puede sufrir sesgos de recuerdo y deseabilidad social. No sustituye a pruebas funcionales, acelerometría ni valoración médica cuando existen síntomas o enfermedades que requieran evaluación específica.
4.3. Valoración de la alimentación
El primer cribado dietético del modelo andaluz explora aspectos sencillos de elevada relevancia: utilización habitual de aceite de oliva; consumo regular de frutas, verduras y hortalizas; consumo de platos preparados o repostería comercial; y consumo de bebidas azucaradas. El objetivo no es construir una historia dietética completa en pocos minutos, sino detectar si procede profundizar.
Cuando se necesita un segundo nivel se emplea el cuestionario modificado de adherencia al patrón mediterráneo. Debe evitarse memorizar puntos de corte de otros instrumentos como si todos los cuestionarios de dieta mediterránea fueran equivalentes. Existen cuestionarios diferentes, con distinto número de ítems y distintos sistemas de puntuación.
4.4. Valoración de la motivación
La información clínica no basta para predecir el cambio. Dos personas con el mismo IMC y los mismos factores de riesgo pueden necesitar abordajes diferentes si una niega que exista un problema y otra ya está buscando alternativas para empezar a caminar. El modelo de Prochaska y DiClemente describe estadios que ayudan a ajustar la intervención: precontemplación, contemplación, preparación, acción y mantenimiento, contemplándose la recaída como parte posible del proceso.
En precontemplación no existe intención inmediata de modificar la conducta; la intervención busca aumentar conciencia sin confrontación. En contemplación se reconoce el problema pero persiste ambivalencia. En preparación existe intención próxima y pueden haberse realizado pequeños pasos. En acción la conducta ya se ha modificado de forma activa. En mantenimiento se intenta consolidar el cambio y prevenir recaídas.
4.5. Barreras, preferencias y determinantes sociales
La entrevista debe investigar disponibilidad de tiempo, horarios laborales, responsabilidades de cuidados, situación económica, capacidad para comprar y cocinar, entorno urbano, seguridad, apoyo familiar, experiencias previas con dietas, síntomas al ejercicio y preferencias personales. Una recomendación científicamente correcta pero materialmente imposible para la persona tiene escasa efectividad.
En personas mayores debe explorarse además movilidad, equilibrio, riesgo de caídas, fragilidad, sarcopenia y autonomía. En enfermedades crónicas se revisan control clínico, tratamiento, síntomas, complicaciones y posibles precauciones. En embarazo y puerperio se tienen en cuenta contraindicaciones obstétricas. En personas con discapacidad se adapta el movimiento a capacidades y apoyos disponibles.
5. CONSEJO DIETÉTICO BÁSICO Y CONSEJO SOBRE HÁBITOS SALUDABLES
5.1. Definición actual
El equivalente actualizado del Consejo Dietético Básico es el Consejo sobre Hábitos Saludables. La guía del SSPA lo define como una recomendación personalizada y breve, de aproximadamente 5 a 10 minutos, relacionada con alimentación y actividad física, que combina información con una propuesta motivadora de cambio y aprovecha una consulta o encuentro profesional.
Su carácter breve no significa superficial. Un consejo efectivo identifica una conducta concreta, la relaciona con la situación de la persona, proporciona una recomendación comprensible y busca una respuesta activa. Decir simplemente «tiene que adelgazar» o «haga más ejercicio» no constituye una intervención estructurada.
5.2. Características
- Breve: se integra en una consulta habitual y no debe transformarse artificialmente en una sesión extensa.
- Oportunista: aprovecha contactos asistenciales en los que se detectan hábitos susceptibles de mejora.
- Personalizado: relaciona el mensaje con riesgos, necesidades y preferencias concretas.
- Sistematizado: utiliza criterios de valoración y mensajes coherentes con las recomendaciones del SSPA.
- Motivador: evita culpabilizar y favorece autonomía y autoeficacia.
- Reforzador: si la persona ya presenta una conducta saludable, debe reconocerse y estimularse su mantenimiento.
5.3. ¿A quién debe ofrecerse?
Puede ofrecerse de forma oportunista a la población atendida, especialmente cuando existen factores de riesgo cardiovascular o enfermedades relacionadas con estilos de vida. La presencia de obesidad, hipertensión, diabetes, dislipemia o tabaquismo aumenta la prioridad de una valoración más profunda, pero el consejo de salud no debe reservarse únicamente a personas enfermas.
También resulta adecuado cuando la persona todavía no está preparada para realizar un cambio intensivo. En precontemplación, la finalidad principal no es obtener un compromiso inmediato, sino favorecer que la persona considere la posibilidad de modificar la conducta. La presión excesiva puede aumentar la resistencia; una comunicación respetuosa favorece una motivación más autónoma.
5.4. Contenido del consejo
El mensaje puede combinar alimentación, actividad física y reducción del sedentarismo. En alimentación debe priorizarse un patrón rico en alimentos vegetales, aceite de oliva, legumbres, frutas, verduras, cereales integrales y frutos secos, limitando bebidas azucaradas, productos muy procesados, carnes procesadas y alimentos con exceso de sal, azúcares o grasas de peor calidad. En actividad física se aconseja empezar desde la situación real y progresar hacia las recomendaciones de edad y capacidad.
La guía contempla reforzar verbalmente el consejo con material informativo. Este material debe facilitar la comprensión y no sustituir la conversación. Entregar una hoja sin verificar si la persona comprende qué debe hacer, por qué y cómo aplicarlo en su contexto tiene un impacto limitado.
5.5. Ejemplo clínico
Paciente: mujer de 48 años, trabajo sedentario, hipertensión controlada, no realiza actividad física programada y consume bebidas azucaradas casi a diario. No desea participar por ahora en sesiones programadas.
Intervención: la enfermera relaciona el sedentarismo y las bebidas azucaradas con su riesgo cardiovascular, propone sustituir progresivamente esas bebidas por agua y comenzar con paseos adaptados a su capacidad, explora qué opción considera más viable, pacta un primer objetivo y deja abierta la reevaluación en una consulta posterior.
Fundamento: el rechazo de una intervención intensiva no significa ausencia de intervención. Se ofrece consejo breve, se respeta la autonomía y se mantiene la oportunidad de revisar la motivación.
6. CONSEJO DIETÉTICO INTENSIVO E INTERVENCIÓN AVANZADA SOBRE HÁBITOS SALUDABLES
6.1. Concepto
La denominación actual equivalente al Consejo Dietético Intensivo es Intervención Avanzada sobre Hábitos Saludables. Se dirige a personas para quienes el consejo breve resulta insuficiente o que necesitan una actuación más extensa y presentan motivación suficiente para realizar un intento serio de cambio.
No se trata de «dar más consejos», sino de desarrollar un proceso terapéutico educativo y conductual a lo largo de varias visitas. Puede participar más de un profesional y utilizar modalidades individuales, grupales o comunitarias. La elección depende de necesidades, recursos, preferencias, capacidad funcional y organización local.
6.2. Motivación y estadio de preparación
La guía sitúa especialmente esta intervención en personas que se encuentran en fase de preparación. La persona reconoce el problema, desea actuar próximamente y está dispuesta a trabajar objetivos concretos. La intervención avanzada aprovecha esa ventana motivacional para transformar la intención en conducta.
6.3. Duración y organización
La guía diferencia la intervención avanzada del consejo por una mayor dedicación global y un mayor número de contactos. El documento describe visitas programadas que pueden durar entre 15 y 90 minutos según el contenido y la modalidad. También señala que, considerada globalmente, la intervención avanzada implica una dedicación superior a la del consejo breve. Por ello no debe memorizarse de forma simplista que «cada sesión individual dura obligatoriamente 30 minutos».
Como modelo orientativo, el cronograma del SSPA incluye una valoración individual inicial seguida de contenidos sobre:
- Conceptos clave y dieta mediterránea.
- Nutrientes y alimentos.
- Cesta de la compra y cocina saludable.
- Actividad física.
- Emociones, consolidación y refuerzo.
La propuesta puede desarrollarse individualmente o mediante sesiones grupales, con periodicidad inicialmente próxima y seguimiento posterior. El cronograma orientativo de la guía incluye revisiones individualizadas posteriores a los 2 meses, 6 meses y un año, adaptándolas siempre a la evolución y organización asistencial.
6.4. Componentes conductuales
La intervención avanzada utiliza técnicas de modificación de conducta. Entre ellas destacan el establecimiento de objetivos, autorregistro, resolución de problemas, control de estímulos, planificación de alternativas, refuerzo positivo, prevención de recaídas y entrenamiento en habilidades. La finalidad es transformar conocimientos en conductas sostenibles.
Un objetivo adecuado debe ser específico, medible, alcanzable, relevante y acotado temporalmente. «Hacer más ejercicio» es ambiguo; «caminar veinte minutos después de comer lunes, miércoles y viernes durante las próximas dos semanas, si no aparecen síntomas de alarma» permite evaluar cumplimiento y dificultades.
6.5. Intervención grupal
La modalidad grupal aporta aprendizaje entre iguales, apoyo social, modelado de conductas y normalización de dificultades. Puede mejorar motivación y autoeficacia, pero no elimina la necesidad de individualizar. Antes de incorporarse al grupo debe conocerse la situación clínica, las necesidades y los objetivos de cada participante.
La guía describe sesiones grupales habitualmente de alrededor de 60 minutos, con un máximo orientativo de 90 minutos, y programas de varias sesiones. El grupo no debe transformarse en una conferencia prolongada. Se recomienda participación activa mediante discusión, solución de problemas, ejercicios prácticos, lectura de etiquetado, planificación de compras o análisis de barreras para la actividad física.
6.6. Seguimiento y recaídas
La recaída no debe interpretarse como fracaso moral. Los cambios de hábitos son procesos dinámicos y pueden incluir avances y retrocesos. Ante una recaída se analiza qué circunstancias la favorecieron, se distingue un desliz puntual de un retorno sostenido al comportamiento anterior, se revisa motivación y se acuerda una nueva estrategia.
7. ALIMENTACIÓN SALUDABLE Y PATRÓN MEDITERRÁNEO
7.1. Principios generales
Las recomendaciones actuales se centran en la calidad global del patrón alimentario. La OMS considera que una dieta saludable debe basarse predominantemente en alimentos poco o mínimamente procesados, con abundancia de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y fuentes adecuadas de proteínas y grasas, limitando el exceso de sal, azúcares libres y grasas saturadas y evitando en lo posible las grasas trans industriales.
La alimentación debe adaptarse a edad, estado fisiológico, actividad física, preferencias culturales, disponibilidad de alimentos y presencia de enfermedad. No existe una única dieta saludable idéntica para toda la población. Esta individualización es especialmente importante en diabetes, enfermedad renal, alergias, embarazo, fragilidad, desnutrición, trastornos de la conducta alimentaria y otras situaciones que requieren intervención específica.
7.2. Frutas, verduras y fibra
La OMS recomienda actualmente que las personas mayores de diez años procuren alcanzar al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras. Además, en mayores de diez años plantea aproximadamente 25 gramos diarios de fibra de origen natural. Para la práctica enfermera interesa traducir estas cantidades a decisiones sencillas: incorporar verduras u hortalizas en comidas principales, consumir fruta entera y favorecer legumbres y cereales integrales.
La fruta entera es preferible al zumo como forma habitual de consumo. Incluso los zumos sin azúcares añadidos contienen azúcares libres en cantidades relevantes y carecen de parte de las ventajas de la estructura del alimento entero.
7.3. Recomendaciones de AESAN para población española
Las recomendaciones dietéticas saludables y sostenibles de la AESAN refuerzan un patrón con predominio vegetal y coherente con la dieta mediterránea. Para población general se orientan hacia al menos tres raciones diarias de hortalizas y dos o tres de fruta, preferencia por cereales integrales, consumo frecuente de legumbres y frutos secos y utilización del aceite de oliva como grasa culinaria principal.
Entre las frecuencias semanales propuestas por AESAN figuran al menos cuatro raciones de legumbres y tres o más raciones de frutos secos sin sal, grasas ni azúcares añadidos. También se promueve el pescado, con especial presencia de pescado azul y especies de menor impacto ambiental, y se limita la carne, priorizando opciones menos grasas y minimizando especialmente las carnes procesadas.
7.4. Calidad de las grasas
La grasa dietética no debe tratarse como un grupo homogéneo. Importa especialmente su calidad. Las grasas insaturadas presentes en aceite de oliva, frutos secos, semillas, pescado y otros alimentos son preferibles a un patrón rico en grasas saturadas y trans. En el contexto mediterráneo, el aceite de oliva constituye la grasa culinaria de elección.
La intervención enfermera debe evitar mensajes del tipo «elimine toda la grasa». Además de ser nutricionalmente incorrecto, puede llevar a sustituir grasas por productos refinados ricos en azúcares o almidones de baja calidad. El objetivo es mejorar el patrón, no demonizar un macronutriente.
7.5. Azúcares libres
La OMS recomienda mantener los azúcares libres por debajo del 10 % de la energía diaria y señala que reducirlos todavía más puede aportar beneficios adicionales. Se consideran libres los azúcares añadidos por fabricantes, cocineros o consumidores y los presentes de forma natural en mieles, jarabes, zumos y concentrados de fruta.
Las bebidas azucaradas son un objetivo prioritario porque aportan energía de rápida ingestión y escaso efecto saciante. El consejo práctico es situar el agua como bebida habitual. Sustituir una bebida azucarada por otra dulce mediante edulcorantes no debe convertirse en el fundamento del cambio dietético; el objetivo es reducir progresivamente la preferencia y dependencia de sabores intensamente dulces.
7.6. Sal y sodio
En adultos, la OMS recomienda limitar la ingesta de sal a menos de 5 gramos diarios, equivalentes aproximadamente a 2 gramos de sodio. Una proporción importante del sodio procede de alimentos procesados, pan, carnes procesadas, quesos, aperitivos, platos preparados, salsas y condimentos, no exclusivamente del salero.
Por ello el consejo debe incluir lectura de etiquetado, reducción de productos muy salados y utilización de técnicas culinarias que aumenten el sabor mediante hierbas, especias, ajo, cítricos u otros ingredientes. Cuando se utilice sal, las recomendaciones de salud pública favorecen la sal yodada, pero siempre manteniendo la moderación en la cantidad total.
7.7. Patrón mediterráneo
La dieta mediterránea no se reduce a «usar aceite de oliva». Se caracteriza por predominio de alimentos vegetales, frutas, verduras, legumbres, cereales preferentemente integrales, frutos secos, aceite de oliva como fuente principal de grasa y un consumo adaptado de pescado, huevos, lácteos y carnes, con menor presencia de carnes rojas y procesadas. También incluye elementos culturales: cocina doméstica, estacionalidad, convivencia y tradición culinaria.
En Andalucía resulta especialmente pertinente porque la Estrategia de Vida Saludable y la guía de Atención Primaria utilizan el patrón mediterráneo como referencia. No obstante, debe evitarse convertirlo en una lista inflexible o asumir que cualquier alimento tradicional es automáticamente saludable.
7.8. Frecuencia de comidas y desayuno
No existe fundamento para indicar universalmente a todas las personas que deben realizar exactamente cinco comidas diarias. Tampoco la calidad de una dieta se determina por cumplir obligatoriamente tres comidas principales más dos colaciones. La frecuencia debe individualizarse atendiendo a preferencias, horarios, hambre, tratamiento, situación metabólica y capacidad para mantener un patrón nutricional adecuado.
Del mismo modo, el desayuno puede formar parte de un patrón saludable, especialmente en determinados contextos, pero no debe presentarse como una obligación universal independiente de la calidad global de la dieta. Para Enfermería es más relevante trabajar regularidad adecuada, planificación, calidad de los alimentos y prevención de ingestas impulsivas o de elevada densidad energética.
7.9. Pérdida de peso
En personas con exceso de adiposidad y riesgo asociado, la reducción ponderal exige generar un déficit energético mantenido, pero debe integrarse con actividad física, sueño, conducta, entorno y seguimiento. Las prescripciones calóricas deben individualizarse. Las cifras clásicas de déficit diario utilizadas en documentos y exámenes anteriores son aproximaciones terapéuticas, no una obligación idéntica para todos los pacientes.
8. RECOMENDACIONES ACTUALES DE ACTIVIDAD FÍSICA
8.1. Principio general
La primera recomendación es que toda actividad física cuenta y alguna actividad es mejor que ninguna. Este principio tiene gran valor clínico porque reduce la barrera psicológica de considerar que solo sirve el ejercicio prolongado o intenso. Una persona completamente inactiva obtiene beneficio al comenzar con cantidades pequeñas y aumentarlas progresivamente.
Las recomendaciones se expresan en términos semanales para permitir flexibilidad. No es obligatorio realizar exactamente treinta minutos durante cinco días; lo importante es alcanzar progresivamente el volumen e intensidad recomendados y evitar periodos excesivos de inactividad.
8.2. Niños y adolescentes de 5 a 17 años
La OMS recomienda un promedio de al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa a lo largo de la semana, principalmente aeróbica. Además, deben incorporarse actividades vigorosas y actividades que fortalezcan músculos y huesos al menos tres días por semana.
En este grupo, la actividad física favorece desarrollo motor, salud cardiometabólica, masa ósea, salud mental, función cognitiva y bienestar. Las recomendaciones deben adaptarse a la edad y priorizar juego activo, desplazamientos, deporte y actividades disfrutables.
8.3. Adultos de 18 a 64 años
Para obtener beneficios sustanciales de salud, los adultos deberían realizar:
- 150-300 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada; o
- 75-150 minutos semanales de actividad aeróbica vigorosa; o
- una combinación equivalente de ambas intensidades.
Además deben realizar actividades de fortalecimiento de los principales grupos musculares al menos dos días por semana. Si no existen contraindicaciones, superar el extremo superior del intervalo aeróbico puede aportar beneficios adicionales.
8.4. Personas de 65 años o más
Las recomendaciones aeróbicas básicas son las mismas que en adultos, pero se añade un componente de enorme relevancia funcional: las personas mayores deben realizar actividad física multicomponente que enfatice equilibrio funcional y fortalecimiento muscular al menos tres días por semana, especialmente para mejorar la capacidad funcional y prevenir caídas.
Esto no sustituye a la actividad aeróbica ni al fortalecimiento general. La intervención debe integrar resistencia cardiorrespiratoria, fuerza, equilibrio y movilidad de acuerdo con las capacidades de la persona.
8.5. Personas con enfermedades crónicas
La presencia de hipertensión, diabetes tipo 2, infección por VIH, antecedente de determinados cánceres u otras enfermedades crónicas no implica recomendar reposo de manera sistemática. En ausencia de contraindicaciones específicas, la OMS propone para muchos adultos con enfermedad crónica los mismos objetivos generales de actividad aeróbica, adaptando intensidad y progresión.
La actividad física puede mejorar sensibilidad a la insulina, control glucémico, tensión arterial, capacidad funcional, composición corporal y salud mental. Sin embargo, determinadas complicaciones obligan a individualizar: cardiopatía inestable, síntomas durante el esfuerzo, neuropatía grave, retinopatía en determinadas actividades, enfermedad aguda o descompensación clínica requieren valoración específica.
8.6. Embarazo y posparto
En mujeres embarazadas y durante el posparto sin contraindicaciones, la OMS recomienda actividad física regular y aproximadamente 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, incorporando una variedad de ejercicios aeróbicos y de fortalecimiento. Las mujeres que antes del embarazo realizaban actividad vigorosa pueden, en determinadas circunstancias, continuarla tras valoración individual.
La recomendación debe modificarse ante contraindicaciones obstétricas o complicaciones y debe acompañarse de información sobre signos que obligan a detener el ejercicio y consultar.
8.7. Personas con discapacidad
La discapacidad no debe utilizarse como sinónimo de incapacidad para beneficiarse del movimiento. Las recomendaciones se adaptan a capacidades, ayudas técnicas, accesibilidad y tipo de discapacidad. El objetivo es maximizar participación y reducir comportamiento sedentario dentro de límites seguros.
8.8. Fortalecimiento muscular
El fortalecimiento es una parte propia de las recomendaciones, no un complemento reservado a deportistas. Trabajar los principales grupos musculares ayuda a mantener masa y función muscular, mejora capacidad para actividades de la vida diaria y cobra especial importancia con el envejecimiento.
8.9. Beneficios
La actividad física regular se asocia con menor mortalidad prematura y menor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y determinados cánceres; contribuye al control de factores cardiometabólicos, preserva masa ósea y muscular, mejora capacidad funcional y reduce síntomas de ansiedad y depresión. En personas mayores ayuda a mantener autonomía y disminuir riesgo de caídas cuando incorpora trabajo multicomponente.
Estos beneficios pueden aparecer sin una gran pérdida de peso. Presentar el ejercicio únicamente como una herramienta para adelgazar empobrece su valor clínico y puede desmotivar a una persona que mejora tensión arterial, glucemia, fuerza o capacidad funcional aunque el peso cambie poco.
8.10. Los 10.000 pasos
Aumentar el número de pasos diarios es una forma útil y sencilla de incrementar actividad física, y las recomendaciones españolas lo reconocen como estrategia práctica. Sin embargo, 10.000 pasos diarios no constituyen el umbral oficial universal de la OMS ni equivalen de forma exacta a 150 minutos semanales de actividad moderada. El beneficio depende de la situación basal, intensidad, velocidad y características de la persona.
9. REDUCCIÓN DEL SEDENTARISMO, PROGRESIÓN Y SEGURIDAD
9.1. Interrumpir periodos prolongados sentado
El abordaje actual no termina cuando la persona alcanza determinado número de minutos de ejercicio. Se recomienda limitar el tiempo sedentario y sustituirlo, siempre que sea posible, por actividad física de cualquier intensidad. Para una persona que trabaja sentada, pequeñas acciones como levantarse periódicamente, caminar durante llamadas, utilizar escaleras, desplazarse activamente o realizar pausas de movimiento pueden incrementar considerablemente el gasto total y reducir largos periodos ininterrumpidos de sedestación.
La guía del SSPA de 2020 utilizó criterios operativos sobre permanencia frente a pantallas y tiempo sentado para organizar su algoritmo. Sin embargo, la OMS no establece actualmente un único número universal de horas diarias que pueda considerarse «seguro». Para el examen es importante distinguir entre criterios operativos de una guía concreta y recomendaciones internacionales generales.
9.2. Progresión
La progresión es especialmente importante en personas inactivas, mayores, frágiles o con enfermedad crónica. Empezar con volúmenes pequeños reduce molestias, fatiga excesiva y riesgo de lesión. La progresión puede realizarse aumentando primero frecuencia y duración y posteriormente intensidad según tolerancia y objetivos.
9.3. Seguridad
La recomendación de actividad física debe adaptarse a síntomas y enfermedades. Dolor torácico con esfuerzo, síncope, disnea desproporcionada, arritmias sintomáticas o descompensaciones agudas requieren valoración clínica. No obstante, tampoco debe asumirse que toda persona sedentaria necesita pruebas complejas antes de comenzar una actividad ligera o moderada progresiva. La intensidad de evaluación debe corresponder al riesgo.
En personas tratadas con insulina o fármacos que pueden provocar hipoglucemia debe considerarse el efecto del ejercicio sobre la glucemia y educar en monitorización y prevención. En mayores con riesgo de caídas se seleccionan superficies, calzado y actividades adecuadas. En artrosis u otras limitaciones musculoesqueléticas pueden utilizarse actividades de menor impacto.
9.4. Prescripción individualizada
Para estructurar el ejercicio puede utilizarse el principio de frecuencia, intensidad, tiempo y tipo. A estos componentes conviene añadir progresión y preferencias. La actividad más eficaz a largo plazo es aquella que combina suficiente estímulo fisiológico con seguridad, accesibilidad y posibilidad real de mantenerse.
10. CAMBIO DE CONDUCTA Y PROCESO ENFERMERO
10.1. Valoración
El proceso enfermero comienza con una valoración integral: patrones de alimentación, actividad física, sedentarismo, antropometría, factores de riesgo, enfermedades, medicación, capacidad funcional, conocimientos, apoyo social, alfabetización en salud, preferencias y disposición para el cambio. El problema no debe definirse únicamente como «falta de conocimientos»: muchas personas saben qué sería más saludable pero encuentran barreras conductuales, sociales o ambientales para realizarlo.
10.2. Identificación de necesidades
Las necesidades pueden relacionarse con baja actividad física, alimentación desequilibrada, dificultad para mantener conductas, conocimientos insuficientes, exceso de sedentarismo, bajo apoyo social o disposición para mejorar el autocuidado. El lenguaje diagnóstico enfermero debe utilizarse conforme a la edición vigente de la taxonomía implantada y a la situación real de la persona, evitando mantener códigos o etiquetas obsoletos procedentes de materiales antiguos.
10.3. Objetivos
Los objetivos deben ser compartidos y centrados en resultados observables: aumentar minutos semanales de actividad, reducir periodos prolongados sentado, mejorar adherencia al patrón mediterráneo, disminuir bebidas azucaradas, aumentar consumo de vegetales o consolidar una rutina de fortalecimiento. Deben evitarse metas irreales que dependan exclusivamente de variables poco controlables a corto plazo.
10.4. Entrevista motivacional
La entrevista motivacional es especialmente adecuada cuando existe ambivalencia. Su orientación incluye expresar empatía, explorar discrepancias entre conducta actual y objetivos personales, evitar discusiones confrontativas, acompañar la resistencia y fortalecer la autoeficacia. El profesional no impone el cambio, sino que ayuda a la persona a formular sus propias razones y posibilidades.
Las preguntas abiertas permiten explorar: «¿Qué cambiaría en su vida si tuviera más capacidad para caminar?», «¿qué dificultad encuentra para cocinar entre semana?» o «¿qué cambio considera más fácil empezar ahora?». Las reflexiones y resúmenes muestran escucha y facilitan que la persona escuche sus propios argumentos a favor del cambio.
10.5. Planificación compartida
El plan debe anticipar obstáculos. Si una persona no puede caminar al aire libre por calor extremo, inseguridad o falta de iluminación, puede buscarse una alternativa interior. Si no dispone de tiempo para cocinar diariamente, se trabaja planificación semanal y utilización de alimentos saludables de preparación sencilla. Si su presupuesto es limitado, se priorizan opciones de elevada relación nutricional-coste como legumbres, verduras de temporada, fruta, huevos o determinados productos congelados sin añadidos.
10.6. Seguimiento
El seguimiento permite comparar conducta y objetivos, identificar qué funcionó, modificar estrategias y reforzar logros. La valoración no debe limitarse al peso: pueden registrarse frecuencia de actividad física, fuerza, tolerancia al esfuerzo, perímetro abdominal, presión arterial, parámetros metabólicos cuando proceda, calidad del patrón dietético y bienestar percibido.
10.7. Educación y alfabetización en salud
Las recomendaciones deben expresarse en lenguaje comprensible. Conviene comprobar comprensión mediante técnicas de retorno de información, pedir a la persona que explique con sus palabras qué ha decidido hacer y utilizar materiales adaptados. Una intervención técnicamente correcta puede fracasar si utiliza términos que la persona no comprende o exige habilidades de lectura y cálculo que no posee.
11. ESTRATEGIA DE PROMOCIÓN DE UNA VIDA SALUDABLE EN ANDALUCÍA 2024-2030
11.1. Aprobación y vigencia
La Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía 2024-2030 fue aprobada mediante Acuerdo de 2 de abril de 2024 del Consejo de Gobierno y publicada en el BOJA número 66, de 5 de abril de 2024. La ficha jurídica oficial la mantiene en estado vigente en 2026.
Su finalidad general es mejorar la salud y el bienestar promoviendo comportamientos saludables durante todo el ciclo vital, no solo mediante actuaciones sanitarias individuales, sino interviniendo en políticas, entornos de vida, determinantes sociales y activos personales y comunitarios.
11.2. Seis grupos de hábitos
La Estrategia no se limita a dieta y ejercicio. Aborda seis grandes grupos interrelacionados:
- Alimentación saludable.
- Actividad física.
- Sueño saludable.
- Bienestar emocional.
- Sexualidad responsable.
- Uso positivo de las TRIC, tecnologías de la relación, la información y la comunicación.
Esta visión pretende superar programas fragmentados. El sueño influye en apetito, bienestar y capacidad para realizar actividad; el bienestar emocional condiciona autocuidado; el uso excesivo de pantallas puede desplazar sueño, interacción social y movimiento. La estrategia entiende estos hábitos como componentes conectados de un mismo proyecto vital.
11.3. Línea estratégica 1
LE1. Promoción de hábitos de vida saludable mediante intervenciones en políticas y entornos y dinamización de activos comunitarios para la salud.
Incluye siete objetivos:
- OE 1.1: incrementar los niveles de lactancia materna y el consumo de alimentos saludables en detrimento de los no saludables.
- OE 1.2: aumentar los niveles de actividad física y disminuir los hábitos sedentarios.
- OE 1.3: incrementar las horas y la calidad del sueño.
- OE 1.4: incrementar la percepción de calidad de vida y bienestar emocional.
- OE 1.5: incrementar la satisfacción con las relaciones sexuales para todas las partes, independientemente de sexo, orientación o identidad sexual.
- OE 1.6: disminuir el tiempo dedicado a aparatos electrónicos cuando desplaza tiempo dedicado a familiares y amistades.
- OE 1.7: incrementar las recomendaciones a la ciudadanía sobre activos comunitarios que facilitan una vida saludable.
11.4. Línea estratégica 2
LE2. Fomento de responsabilidad social ante la salud por parte del sector empresarial. Su objetivo, OE 2.1, pretende aumentar el número de empresas cuyos productos o actividades de consumo favorezcan condiciones para desarrollar hábitos saludables y un consumo justo y sostenible.
Este enfoque reconoce que las elecciones individuales están condicionadas por lo que se produce, comercializa, publicita y ofrece. La promoción de la salud no puede responsabilizar exclusivamente al consumidor mientras el entorno facilita sistemáticamente opciones poco saludables.
11.5. Línea estratégica 3
LE3. Difusión y comunicación de información veraz a la ciudadanía sobre los beneficios de una vida saludable y protección frente a mensajes, publicidad y campañas perjudiciales para la salud. Su OE 3.1 pretende aumentar la difusión de contenidos relevantes, veraces y accesibles.
Para Enfermería esto implica una responsabilidad educativa. Deben evitarse mensajes sin evidencia, dietas milagro, promesas de pérdida rápida de peso, metas universales carentes de fundamento y recomendaciones divulgativas que contradigan las guías vigentes.
11.6. Línea estratégica 4
LE4. Impulso a la gestión del conocimiento, investigación e innovación en promoción de hábitos de vida saludables. El OE 4.1 se dirige a incrementar la formación y la investigación en este ámbito.
La formación profesional es necesaria porque las recomendaciones evolucionan. El cambio de 150 minutos como cifra aislada a un intervalo de 150-300 minutos, la incorporación explícita del sedentarismo o la modificación de recomendaciones nutricionales son ejemplos de por qué los materiales de oposición necesitan revisión periódica.
11.7. Los diez objetivos de un vistazo
| Línea | Objetivos | Número |
|---|---|---|
| LE1 | Alimentación/lactancia, actividad física, sueño, bienestar, sexualidad, TRIC y activos comunitarios | 7 |
| LE2 | Responsabilidad empresarial y consumo saludable, justo y sostenible | 1 |
| LE3 | Información relevante, veraz y accesible | 1 |
| LE4 | Formación, conocimiento e investigación | 1 |
| Total | Objetivos estratégicos | 10 |
11.8. Programas de la Estrategia
La estrategia traslada sus objetivos a diferentes entornos mediante quince programas:
- P01: promoción de hábitos saludables y redes de apoyo comunitario mediante la Red de Acción Local en Salud.
- P02: medidas en entornos, movilidad y transporte para facilitar hábitos saludables.
- P03: promoción de hábitos saludables en centros sanitarios.
- P04: identificación y dinamización de activos para la salud.
- P05: promoción en centros de atención a personas con adicciones.
- P06: promoción en centros educativos.
- P07: promoción en centros universitarios.
- P08: promoción en centros de servicios sociales.
- P09: promoción en programas de apoyo social para personas con enfermedad mental.
- P10: promoción en centros de acogida temporal para inmigrantes.
- P11: promoción en justicia juvenil y centros penitenciarios.
- P12: Promoción de la Salud en el Lugar de Trabajo.
- P13: alianzas con operadores económicos de alimentación, restauración, deporte y ocio.
- P14: difusión de información veraz y medidas frente a publicidad perjudicial.
- P15: formación, investigación e innovación en hábitos saludables y determinantes.
11.9. Equidad y activos para la salud
La estrategia presta especial atención a las desigualdades. No basta con que exista una recomendación técnicamente correcta: la población debe disponer de oportunidades para cumplirla. Una zona urbana sin espacios seguros para caminar, un trabajo con escasa autonomía para realizar pausas, inseguridad alimentaria o falta de recursos económicos condicionan el resultado.
El enfoque de activos para la salud identifica recursos de la comunidad que ayudan a mantener o mejorar bienestar: asociaciones, parques, grupos de paseo, instalaciones deportivas, talleres, redes de apoyo, huertos, programas municipales y otros recursos. La recomendación profesional de un activo comunitario puede convertir un consejo abstracto en una oportunidad concreta.
11.10. Evaluación
Los objetivos disponen de indicadores de contexto e impacto. La estrategia contempla que determinados datos derivados de las Encuestas Andaluzas de Salud se analicen por variables como edad, sexo y nivel educativo. Esto permite identificar desigualdades y evitar que una mejora promedio de la población oculte grupos que no se benefician.
12. APLICACIÓN PRÁCTICA EN ATENCIÓN PRIMARIA, DIRAYA Y COMUNIDAD
12.1. Registro
La Guía del SSPA establece el registro de las intervenciones en el apartado de Hábitos de Vida del Módulo de Datos Básicos de Diraya. La información antropométrica se relaciona con la Hoja de Constantes, incluyendo peso, talla, IMC y perímetro abdominal.
El registro de hábitos puede recoger actividad física y sedentarismo, patrón de dieta, consumo de alcohol y tabaco, otros hábitos protectores o perjudiciales y determinadas variables sociales como situación laboral o nivel educativo. El registro estructurado permite continuidad asistencial y evaluación posterior.
12.2. Algoritmo práctico de actividad física
Si existen hipertensión, tabaquismo, dislipemia, diabetes u obesidad, la guía propone profundizar directamente. El segundo nivel utiliza IPAQ. Cuando la actividad es baja o existe comportamiento sedentario relevante, se explora el interés por cambiar. Si no existe disposición, se realiza consejo y se reevalúa posteriormente; si existe, se ofrece intervención avanzada.
12.3. Algoritmo práctico de alimentación
La lógica es semejante. Se exploran inicialmente hábitos esenciales y, ante factores de riesgo o respuestas desfavorables, se utiliza el instrumento de adherencia a la dieta mediterránea. Una adherencia adecuada se refuerza; ante baja adherencia se explora disposición. La motivación determina si se mantiene intervención breve o se avanza hacia una actuación más intensa.
12.4. Recomendación de activos
La guía contempla la utilización de recursos comunitarios y herramientas que permitan identificar activos locales. La enfermera puede recomendar grupos de paseo, programas municipales, instalaciones deportivas accesibles, asociaciones o actividades comunitarias. No se trata de «derivar» de manera pasiva, sino de conectar a la persona con un recurso compatible con sus necesidades.
12.5. Coordinación
Cuando existen necesidades nutricionales complejas, trastorno de la conducta alimentaria, desnutrición, enfermedad renal avanzada, alergias múltiples u otras circunstancias específicas, el consejo general resulta insuficiente y debe coordinarse la atención con los profesionales o unidades correspondientes. Del mismo modo, síntomas cardiovasculares o limitaciones funcionales importantes pueden requerir valoración antes de aumentar la intensidad del ejercicio.
13. PREGUNTAS REALES DE EXÁMENES SAS Y ACTUALIZACIÓN DE SUS CONTENIDOS
Este tema ha sido objeto de preguntas aplicadas, especialmente mediante casos clínicos. El valor de revisar exámenes anteriores no consiste solo en memorizar una letra: hay que determinar si el dato que puntuó entonces continúa vigente.
| Convocatoria | Pregunta | Contenido | Situación en 2026 |
|---|---|---|---|
| SAS 2023 APES extintas | 111 | Estadio de preparación según Prochaska y DiClemente | Actual: el modelo sigue utilizado en la guía del SSPA |
| SAS 2023 APES extintas | 112 | Intervención avanzada sobre hábitos saludables | Actual y con terminología vigente |
| SAS 2023 APES extintas | 114 | IMC 33 = obesidad tipo I | Actual |
| SAS 2023 APES extintas | 115 | Déficit energético 500-1.000 kcal/día | Respuesta histórica válida para aquel examen; en clínica debe individualizarse |
| SAS 2023 APES extintas | 116 | IPAQ para valorar actividad física | Actual y presente en el algoritmo SSPA |
| SAS 2023 APES extintas | 117 | Beneficios cardiovasculares y metabólicos de la actividad física | Actual; no garantizar una pérdida de peso individual fija |
| SAS 2023 APES extintas | 118 | Entrenamiento de fuerza 2-3 días/semana | Compatible con la recomendación actual de al menos 2 días/semana |
| SAS 2025 turno libre | 77 | Actividad física en mayor autónomo | El umbral inferior sigue siendo correcto; hoy debe conocerse el intervalo OMS completo |
| SAS 2025 turno libre, reserva | 153 | 150-300 min moderada o 75-150 min vigorosa | Plenamente actual |
13.1. Trampas derivadas de material antiguo
Primera: identificar 150 minutos como la formulación completa de la recomendación OMS. Es el extremo inferior del intervalo actual, no toda la recomendación.
Segunda: afirmar que 10.000 pasos diarios equivalen oficialmente a 150 minutos de actividad moderada. No existe esa equivalencia universal.
Tercera: considerar que todas las personas mayores deben limitarse a caminar. Necesitan también fortalecimiento y actividad multicomponente con equilibrio.
Cuarta: excluir frutos secos en sobrepeso u obesidad. El patrón saludable actual los incluye; deben adecuarse cantidades y energía total.
Quinta: convertir cinco comidas diarias en una norma obligatoria. La frecuencia se individualiza.
Sexta: pensar que Consejo Dietético Intensivo significa exclusivamente una consulta dietética larga. El modelo actual es una Intervención Avanzada sobre Hábitos Saludables, longitudinal y conductual.
Séptima: asumir que sedentarismo e inactividad son lo mismo. Deben valorarse de forma diferenciada.
Octava: memorizar como vigente el antiguo PAFAE cuando se pregunta por el marco estratégico actual. Desde 2024 el marco es la Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía 2024-2030.
14. IDEAS CLAVE PARA EL REPASO
- La promoción de hábitos saludables combina intervención individual, comunitaria y sobre los entornos.
- El SSPA actualizó las denominaciones: CDB → Consejo sobre Hábitos Saludables y CDI → Intervención Avanzada sobre Hábitos Saludables.
- El consejo breve es personalizado, oportunista y dura aproximadamente 5-10 minutos.
- La intervención avanzada es programada, longitudinal, individual/grupal/comunitaria y especialmente apropiada cuando existe suficiente motivación para cambiar.
- El IPAQ es el instrumento utilizado en el segundo nivel de valoración de actividad física del modelo SSPA.
- En adultos: 150-300 min/semana moderados o 75-150 vigorosos y fortalecimiento ≥2 días.
- En mayores se añade actividad multicomponente con equilibrio y fuerza ≥3 días/semana.
- En 5-17 años: promedio de ≥60 min/día moderada-vigorosa; vigorosa y fortalecimiento óseo-muscular ≥3 días/semana.
- Actividad física insuficiente y conducta sedentaria son conceptos diferentes.
- Los 10.000 pasos no son un umbral universal oficial de la OMS.
- Una alimentación saludable se basa en adecuación, equilibrio, moderación y diversidad.
- El patrón mediterráneo prioriza vegetales, legumbres, fruta, verdura, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva.
- Los frutos secos no deben excluirse automáticamente en obesidad.
- La frecuencia de cinco comidas diarias no es una regla universal.
- La Estrategia andaluza 2024-2030 está vigente y contiene 4 líneas y 10 objetivos estratégicos.
- Sus seis ámbitos de hábitos son alimentación, actividad física, sueño, bienestar emocional, sexualidad responsable y uso positivo de TRIC.
- La LE1 contiene siete objetivos; LE2, LE3 y LE4 contienen uno cada una.
- El OE 1.2 pretende aumentar actividad física y disminuir hábitos sedentarios.
- La estrategia incluye determinantes sociales, equidad y recomendación de activos comunitarios.
15. MAPA CONCEPTUAL
│
├── VALORACIÓN
│ ├── Peso, talla, IMC, perímetro abdominal
│ ├── Factores de riesgo vascular
│ ├── Actividad física → IPAQ
│ ├── Sedentarismo
│ ├── Alimentación → adherencia mediterránea
│ ├── Motivación → Prochaska y DiClemente
│ └── Barreras y determinantes sociales
│
├── INTERVENCIÓN SSPA
│ ├── CDB histórico
│ │ └── Consejo sobre Hábitos Saludables
│ │ ├── Oportunista
│ │ ├── Personalizado
│ │ └── 5-10 minutos
│ │
│ └── CDI histórico
│ └── Intervención Avanzada sobre Hábitos Saludables
│ ├── Preparación para el cambio
│ ├── Programada
│ ├── Individual
│ ├── Grupal
│ ├── Comunitaria
│ └── Seguimiento
│
├── ALIMENTACIÓN SALUDABLE
│ ├── Patrón mediterráneo
│ ├── Frutas y verduras
│ ├── Legumbres
│ ├── Cereales integrales
│ ├── Frutos secos
│ ├── Aceite de oliva
│ ├── Agua
│ └── Limitar sal, azúcares libres y ultraprocesados
│
├── ACTIVIDAD FÍSICA
│ ├── 5-17 años → ≥60 min/día
│ ├── Adultos → 150-300 min moderada
│ │ o 75-150 min vigorosa
│ ├── Fuerza → ≥2 días/semana
│ ├── ≥65 años → equilibrio + fuerza ≥3 días
│ └── Reducir sedentarismo
│
└── ESTRATEGIA ANDALUCÍA 2024-2030
├── Vigente
├── 6 grupos de hábitos
├── 4 líneas estratégicas
│ ├── LE1 Promoción → 7 objetivos
│ ├── LE2 Responsabilidad empresarial → 1
│ ├── LE3 Información veraz → 1
│ └── LE4 Conocimiento e investigación → 1
├── Total → 10 objetivos
├── 15 programas
├── Equidad y determinantes sociales
└── Activos comunitarios
16. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía. Acuerdo de 2 de abril de 2024 por el que se aprueba la Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía 2024-2030. BOJA núm. 66, de 5 de abril de 2024.
- Consejería competente en materia de salud de la Junta de Andalucía. Estrategia de Promoción de una Vida Saludable en Andalucía 2024-2030. Documento completo, líneas estratégicas, objetivos, indicadores y programas.
- Servicio Andaluz de Salud / Consejería de Salud y Familias. Guía de recomendaciones sobre hábitos saludables en Atención Primaria. Modelo de atención para promover la actividad física y la alimentación equilibrada en el Sistema Sanitario Público de Andalucía. 2020.
- Organización Mundial de la Salud. WHO Guidelines on Physical Activity and Sedentary Behaviour. 2020.
- Organización Mundial de la Salud. Physical activity. Recomendaciones por grupos de edad, enfermedades crónicas, discapacidad, embarazo y posparto.
- Organización Mundial de la Salud. Healthy diet. Recomendaciones actualizadas sobre calidad de la dieta, frutas y verduras, fibra, azúcares libres, grasas y sodio.
- Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Recomendaciones dietéticas saludables y sostenibles complementadas con recomendaciones de actividad física para la población española.
- Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Recomendaciones para un patrón alimentario predominantemente vegetal, mediterráneo y sostenible.
- Examen oficial SAS Enfermero/a 2025, turno libre. Preguntas 77 y 153 de reserva relacionadas con recomendaciones de actividad física.
- Examen SAS Enfermero/a 2023, APES extintas. Caso clínico de hábitos saludables: estadio de cambio, intervención avanzada, clasificación por IMC, reducción energética, IPAQ, beneficios de actividad física y entrenamiento de fuerza.
- Prochaska JO, DiClemente CC. Modelo transteórico de cambio de conducta, empleado como referencia para adaptar la intervención a la disposición de la persona.
alimentación saludable
consejo dietético
IPAQ
dieta mediterránea
sedentarismo
Prochaska
Intervención Avanzada
Diraya
Estrategia 2024-2030
activos comunitarios