Tema 42. Conceptos y sistemas de respuestas a Urgencias y Emergencias en el SSPA. Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias. Clasificación de pacientes en urgencias y escala de triaje. Actuación en situaciones de múltiples víctimas y catástrofes
1. INTRODUCCIÓN Y CONCEPTOS FUNDAMENTALES
La atención urgente constituye uno de los ámbitos asistenciales en los que con mayor claridad se ponen a prueba la capacidad de valoración clínica, priorización, coordinación, comunicación y toma de decisiones de la enfermera. A diferencia de la asistencia programada, en la que el sistema dispone habitualmente de información previa, tiempo para organizar la intervención y una secuencia asistencial relativamente previsible, la urgencia se caracteriza por la incertidumbre inicial. El profesional debe identificar en pocos minutos qué problema presenta la persona, si existe amenaza para la vida o para un órgano, qué intervenciones no pueden demorarse y cuál es el recurso más adecuado.
Esta lógica explica por qué el eje de la atención urgente no puede ser estrictamente el orden de llegada. La prioridad asistencial viene determinada por la necesidad clínica y el riesgo asociado a la demora. Dos personas pueden acceder al servicio con pocos minutos de diferencia y requerir secuencias asistenciales completamente distintas. Un dolor torácico con inestabilidad hemodinámica, una reacción anafiláctica o una disminución brusca del nivel de conciencia exigen una respuesta mucho más rápida que numerosos problemas que, aunque motivan legítimamente una consulta urgente, presentan estabilidad clínica.
1.1. Urgencia y emergencia
Los términos urgencia y emergencia se utilizan a veces de manera indistinta en el lenguaje cotidiano, pero desde el punto de vista asistencial conviene diferenciarlos. Una urgencia sanitaria es una situación percibida o real que requiere valoración y atención sin la demora propia de la asistencia ordinaria programada. Su gravedad puede ser muy variable. Una emergencia constituye el extremo de mayor gravedad: existe una amenaza inmediata o potencialmente inmediata para la vida, para funciones vitales o para la aparición de secuelas graves, y la demora terapéutica puede modificar decisivamente el pronóstico.
Por tanto, no toda urgencia es una emergencia. Un esguince, una herida que necesita sutura o un cuadro febril sin signos de gravedad pueden requerir asistencia urgente sin comprometer de modo inmediato la vida. Por el contrario, una parada cardiorrespiratoria, una obstrucción grave de la vía aérea, un shock, una anafilaxia, un síndrome coronario agudo con inestabilidad o determinadas presentaciones de ictus son ejemplos paradigmáticos de patologías tiempo-dependientes en las que la asistencia debe comenzar de forma inmediata.
También es útil diferenciar la urgencia subjetiva, determinada por la percepción de la persona o de su entorno, de la prioridad clínica objetiva obtenida mediante valoración profesional. Ambas dimensiones deben respetarse. Que una situación resulte finalmente poco grave no significa que la demanda fuera ilegítima: el paciente acude porque interpreta que necesita ayuda. El cometido del sistema es valorar esa demanda con seguridad, tranquilizar cuando proceda, detectar precozmente las situaciones graves y asignar recursos de manera proporcional.
1.2. Patología tiempo-dependiente
Una patología tiempo-dependiente es aquella en la que el intervalo entre el inicio del problema y una actuación eficaz influye de manera especialmente intensa sobre mortalidad, discapacidad o conservación de la función. El concepto es más preciso que decir simplemente que una enfermedad es «grave». El ictus isquémico, el síndrome coronario agudo, la parada cardiorrespiratoria, la sepsis con disfunción orgánica, el trauma grave o una hemorragia masiva ilustran esta relación entre tiempo y pronóstico.
Desde la perspectiva enfermera, la consecuencia es inmediata: la valoración debe identificar signos de alarma antes incluso de completar una anamnesis exhaustiva. Una persona incapaz de mantener la vía aérea, con dificultad respiratoria severa, signos de shock, deterioro neurológico agudo o hemorragia exanguinante no puede permanecer en una secuencia convencional de entrevista. La priorización modifica el circuito, moviliza recursos y permite comenzar actuaciones simultáneamente a la valoración.
1.3. Demanda urgente individual frente a incidente con múltiples víctimas
En la asistencia cotidiana, el sistema se organiza para proporcionar a cada persona todos los recursos necesarios según su problema. En una situación con múltiples víctimas puede aparecer un desequilibrio transitorio entre las necesidades asistenciales y la capacidad disponible. Esta diferencia cambia la lógica de decisión. El objetivo continúa siendo proporcionar la mejor asistencia posible, pero pasa a ser imprescindible optimizar el beneficio colectivo, clasificar rápidamente, evitar consumir recursos desproporcionados en un único paciente cuando existen numerosos afectados y organizar una evacuación escalonada.
2. MARCO ORGANIZATIVO DE LAS URGENCIAS Y EMERGENCIAS EN ANDALUCÍA
La respuesta sanitaria urgente de Andalucía debe entenderse como una red integrada, no como una suma de servicios independientes. Atención Primaria, urgencias hospitalarias, centros coordinadores, equipos móviles, transporte sanitario y recursos especializados se conectan para proporcionar continuidad asistencial. La decisión correcta no consiste únicamente en «enviar una ambulancia» o «llevar al hospital», sino en asignar a cada demanda el recurso capaz de resolverla con la intensidad adecuada y, cuando sea necesario, anticipar la llegada del paciente al centro receptor.
La organización persigue varios principios: accesibilidad, seguridad, continuidad, coordinación entre niveles, adecuación del recurso a la necesidad, equidad territorial y respuesta específica ante patologías tiempo-dependientes. En un territorio extenso como Andalucía, con grandes núcleos urbanos, zonas rurales, dispersión geográfica, áreas montañosas y movimientos estacionales de población, la coordinación centralizada y la distribución estratégica de recursos son elementos clínicamente relevantes, no meramente administrativos.
2.1. Accesibilidad y continuidad
La accesibilidad supone que el ciudadano pueda obtener una respuesta ante una necesidad urgente con independencia de que el problema se produzca en su domicilio, vía pública, centro sanitario o cualquier otro emplazamiento. La continuidad exige que la información y las decisiones acompañen al paciente durante el tránsito entre dispositivos. Una asistencia prehospitalaria de alta calidad pierde parte de su efectividad si no existe comunicación con el hospital receptor; del mismo modo, un alta desde urgencias sin información adecuada al siguiente nivel puede fragmentar la atención.
Por ello adquieren importancia los sistemas corporativos de información, los registros estructurados, la transmisión de datos clínicos esenciales, la identificación inequívoca y la coordinación previa al traslado. El SAS señala expresamente la consolidación de Diraya-Urgencias en la red hospitalaria y de Atención Primaria como un elemento estratégico de documentación clínica y continuidad.
2.2. Adecuación de recursos
No toda demanda requiere una unidad medicalizada ni toda persona que consulta en urgencias necesita un área de alta complejidad. El sistema debe identificar la intensidad adecuada: orientación sanitaria, atención presencial en un punto de urgencias, equipo móvil, unidad de soporte vital, traslado urgente, traslado de críticos o atención hospitalaria directa. El uso proporcionado de recursos beneficia al paciente concreto y mantiene disponibilidad para futuras emergencias.
Esta idea es especialmente importante en los centros coordinadores. La coordinación no es una mera función logística de localización de vehículos. Implica obtener información clínica mediante interrogatorio estructurado, estimar prioridad, proporcionar instrucciones cuando proceda, decidir qué recurso movilizar, conocer su disponibilidad y destino y mantener una visión global de la demanda.
2.3. Coordinación sanitaria y protección civil
En una emergencia individual predominantemente sanitaria, la estructura del SSPA puede asumir el protagonismo asistencial. Cuando el suceso afecta simultáneamente a numerosos ciudadanos, infraestructuras, seguridad pública o servicios esenciales, la respuesta pasa a integrarse en estructuras de protección civil. En Andalucía, el marco territorial general vigente se encuentra en el Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de Andalucía (PTEAnd), aprobado mediante el Decreto 69/2024, de 4 de marzo.
Este marco resulta crucial para la enfermera porque determina quién coordina, cómo se estructura el Puesto de Mando Avanzado, qué grupos operativos intervienen y dónde se realizan el rescate, el triaje, la asistencia y la evacuación. En una catástrofe, la eficacia clínica depende tanto de una buena técnica sanitaria como de obedecer una organización común.
3. PLAN ANDALUZ DE URGENCIAS Y EMERGENCIAS: SITUACIÓN ACTUAL
El Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias (PAUE) constituye el marco organizativo de referencia de la atención urgente del Servicio Andaluz de Salud. La definición clásica que aparece en exámenes continúa siendo válida: es el instrumento organizativo del SAS encargado de orientar y marcar las pautas de la atención a urgencias y emergencias.
3.1. Ciudadanía y accesibilidad
El PAUE sitúa al ciudadano en el centro de la organización. Esto supone garantizar accesibilidad, seguridad, confidencialidad, participación y satisfacción, pero también favorecer que la población intervenga correctamente ante emergencias. La actuación del primer testigo en una parada cardiorrespiratoria, la identificación precoz de un ictus o la solicitud adecuada de ayuda pueden condicionar el resultado antes de que llegue un equipo sanitario.
La accesibilidad no significa que todos los pacientes deban recibir el mismo recurso. La equidad exige proporcionar una respuesta proporcional a la necesidad. Una coordinación adecuada permite que una persona con una emergencia reciba prioridad frente a demandas menos graves, sin que estas últimas queden desatendidas.
3.2. Reordenación organizativa
El SAS destaca como línea de trabajo la coordinación entre dispositivos mediante el Plan Operativo de Dispositivos de Urgencias y Emergencias (PODUE) y los planes operativos territoriales. Estos instrumentos permiten definir qué recursos se movilizan según prioridad, momento y localización de la demanda. Los Centros Coordinadores de Urgencias y Emergencias disponen de esta información para asignar el recurso más apropiado.
También se contemplan mecanismos de adaptación ante aumentos previsibles de demanda. Los planes de alta frecuentación persiguen anticipar incrementos estacionales o episódicos y reorganizar los dispositivos de Atención Primaria, urgencias hospitalarias y otros recursos antes de que el aumento de presión asistencial deteriore la seguridad.
3.3. Nuevos roles enfermeros
La actualización organizativa ha incrementado la participación enfermera en funciones avanzadas. El SAS identifica modalidades de clasificación avanzada en puntos fijos de urgencias, equipos móviles de cuidados avanzados, clasificación avanzada y seguimiento de pacientes vulnerables en centros coordinadores y transporte secundario en unidades de soporte vital avanzado por enfermería.
Estas funciones no significan sustituir indiscriminadamente competencias de otros profesionales. Representan una evolución hacia protocolos definidos, capacitación específica, autonomía dentro del marco competencial y coordinación multiprofesional. En la práctica, permiten acortar tiempos, iniciar actuaciones protocolizadas y asignar circuitos sin demorar intervenciones seguras que pueden comenzar desde enfermería.
3.4. Sistemas de información
La digitalización es inseparable de la organización urgente. El registro del episodio, triaje, constantes, actuaciones, alergias, medicación, pruebas, destino y continuidad constituye información clínica crítica. Diraya-Urgencias facilita integrar esta información en la Historia Digital de Salud y reduce el riesgo de trabajar con episodios aislados o datos incompletos.
La información también permite evaluar el sistema. Los tiempos de espera hasta clasificación, duración del proceso de clasificación, tiempo hasta primera valoración facultativa, respuesta de pruebas diagnósticas o tiempos de traslado son indicadores que permiten detectar cuellos de botella y comparar la práctica con estándares.
4. RED ASISTENCIAL DE RESPUESTA URGENTE Y EMERGENTE DEL SSPA
La red urgente andaluza combina recursos fijos, móviles y de coordinación. Esta estructura permite responder a demandas que van desde un problema urgente de baja complejidad hasta una emergencia vital extrahospitalaria, un traslado interhospitalario de críticos o una catástrofe. Para estudiar la red es preferible comprender las funciones de cada componente y sus relaciones en lugar de memorizar un listado estático de denominaciones, porque la organización puede evolucionar.
4.1. Atención urgente en Atención Primaria
La Atención Primaria participa de manera esencial en la resolución de urgencias, especialmente por proximidad territorial. Sus dispositivos atienden demanda urgente en centros y, cuando corresponde, mediante equipos móviles. La capacidad resolutiva del primer nivel evita derivaciones hospitalarias innecesarias y permite iniciar estabilización y activar circuitos tiempo-dependientes cuando el paciente precisa un nivel superior.
La enfermera puede realizar valoración inicial, identificación de signos de alarma, monitorización, procedimientos, administración de tratamientos prescritos o protocolizados, cuidados de heridas, inmovilización, soporte vital y educación sanitaria, además de participar en equipos móviles. El objetivo no es «retener» al paciente en Atención Primaria, sino resolver cuando sea seguro y derivar precozmente cuando la situación exceda su capacidad.
4.2. Servicios de Urgencias Hospitalarios
Los Servicios de Urgencias Hospitalarios reciben tanto pacientes derivados por otros dispositivos como personas que acceden directamente. Deben disponer de un sistema estructurado de clasificación que permita detectar inmediatamente las emergencias y distribuir a los pacientes en circuitos adaptados a prioridad y necesidades.
El flujo habitual comprende admisión e identificación, clasificación, asignación de prioridad y circuito, valoración asistencial, pruebas o tratamientos cuando sean necesarios, reevaluación y decisión de destino. El destino puede ser alta, ingreso, observación, transferencia a otro recurso o cualquier opción adecuada a la evolución. Estas etapas no deben interpretarse como compartimentos rígidos: un paciente inestable puede pasar directamente a asistencia inmediata mientras se completan simultáneamente los aspectos administrativos.
4.3. Áreas de observación
La observación permite vigilar durante un periodo limitado a pacientes que requieren reevaluación, tratamiento y seguimiento de su respuesta antes de decidir alta o ingreso. Su función no es actuar como una hospitalización indefinida ni absorber retrasos de otras unidades. La enfermera desempeña un papel central en monitorización, administración terapéutica, identificación del deterioro y comunicación de cambios.
4.4. Transporte sanitario urgente y de críticos
El transporte sanitario forma parte del proceso asistencial. Trasladar a una persona no significa únicamente moverla de un punto a otro: implica mantener durante el trayecto la vigilancia, soporte y tratamientos que necesita. El recurso debe seleccionarse según estabilidad, riesgo de deterioro, soporte requerido, distancia y características del traslado.
En los traslados interhospitalarios es especialmente importante la coordinación entre centro emisor, equipo de transporte y centro receptor. Antes de movilizar a una persona crítica debe optimizarse todo lo razonablemente corregible, asegurar dispositivos, prever complicaciones, disponer de medicación y material suficiente y transmitir información clínica estructurada.
4.5. Circuitos asistenciales
Un circuito permite dirigir al paciente hacia un itinerario adaptado a su problema y prioridad. No equivale a un diagnóstico definitivo. La clasificación puede identificar, por ejemplo, que un paciente requiere atención inmediata, una vía rápida relacionada con determinada patología, aislamiento, área pediátrica, traumatológica o un circuito de menor complejidad.
Los circuitos reducen movimientos innecesarios y disminuyen el tiempo hasta las actuaciones relevantes. Pero deben permitir reevaluación: si el estado cambia, la prioridad y el circuito deben modificarse. El triaje es, por tanto, dinámico.
5. CENTRO DE EMERGENCIAS SANITARIAS 061 Y COORDINACIÓN DE LA DEMANDA
Una de las actualizaciones más importantes de este tema es terminológica y organizativa. Durante años, numerosos manuales y exámenes utilizaron la denominación Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES). Esa referencia tiene valor histórico, pero ya no debe presentarse como la estructura institucional vigente.
El CES 061 presta atención integral a urgencias y emergencias a través del 061, gestiona la coordinación sanitaria y también servicios como Salud Responde. El servicio 061 funciona de forma ininterrumpida y combina la respuesta telefónica avanzada con la movilización de recursos sanitarios cuando la situación lo requiere.
5.1. Centros Coordinadores de Urgencias y Emergencias
La estructura actual dispone de ocho Centros Coordinadores de Urgencias y Emergencias, uno por provincia, interconectados. En ellos participan profesionales médicos, enfermeros y personal de teleoperación. La coordinación permite recibir la demanda, obtener información, determinar la respuesta adecuada y movilizar recursos terrestres o aéreos.
La enfermera del centro coordinador no trabaja con la información física y visual disponible en un box de urgencias. Su herramienta principal es una entrevista telefónica estructurada apoyada por sistemas de información. Por ello, la calidad de las preguntas, la capacidad de detectar signos de alarma expresados indirectamente y la comunicación clara son competencias críticas.
5.2. Proceso general de coordinación
Ante una llamada sanitaria, el sistema debe determinar qué ocurre, dónde ocurre, cuántas personas están afectadas, si existe algún riesgo en el escenario y qué signos de gravedad se identifican. La localización exacta es prioritaria: un equipo no puede llegar a un paciente cuya ubicación no ha quedado suficientemente establecida.
La información clínica se obtiene progresivamente. El interrogatorio debe detectar situaciones que exigen intervención inmediata, como ausencia de respiración normal, dificultad respiratoria severa, dolor torácico de características alarmantes, déficit neurológico agudo, hemorragia grave, reacción alérgica con compromiso, convulsión prolongada, traumatismo grave o alteración importante del nivel de conciencia.
A partir de la valoración se puede proporcionar consejo, activar un recurso, coordinar atención con otros dispositivos o establecer la combinación necesaria. La respuesta correcta no siempre es el recurso de mayor complejidad disponible, sino el recurso adecuado al riesgo.
5.3. 061 y 112
Conviene diferenciar conceptualmente ambos números. El 061 es el servicio de emergencias sanitarias. El 112 constituye el número europeo de emergencias y en Andalucía forma parte de la estructura general de coordinación de protección civil, seguridad, rescate, incendios y otras emergencias. Los sistemas se coordinan cuando una situación necesita recursos de varios sectores.
Esta relación adquiere máxima importancia en accidentes de tráfico complejos, incendios, derrumbes, incidentes químicos, inundaciones y catástrofes. En estos escenarios, la respuesta sanitaria debe integrarse con bomberos, fuerzas de seguridad, protección civil, logística y dirección de la emergencia. La coordinación evita que equipos sanitarios accedan a una zona insegura antes de que el riesgo haya sido controlado.
5.4. Recursos móviles
El sistema utiliza diferentes tipos de unidades según la complejidad de la asistencia. Existen equipos de emergencias, unidades con diferentes niveles de soporte, recursos de cuidados avanzados, unidades para transporte urgente, transporte de críticos y recursos aéreos. La composición exacta y el número de recursos son variables organizativas que pueden modificarse, por lo que para el examen resulta más seguro aprender su función que memorizar cifras coyunturales salvo que una convocatoria cite expresamente un documento concreto.
Los helicópteros sanitarios ofrecen una ventaja relevante cuando la distancia, accesibilidad o carácter tiempo-dependiente hacen que el transporte aéreo reduzca de manera efectiva el intervalo hasta la asistencia definitiva. Su utilización depende de múltiples factores: disponibilidad, meteorología, condiciones de vuelo, localización, tiempo global de transferencia y beneficio clínico esperado.
5.5. Salud Responde
Salud Responde es un acceso multicanal al SSPA gestionado por el Centro de Emergencias Sanitarias. No debe confundirse con el 061: aunque ambos se integran organizativamente, sus funciones y tipología de demanda son diferentes. Salud Responde incluye servicios de información, seguimiento y gestión sanitaria, mientras que el 061 representa específicamente el acceso a la respuesta ante emergencias sanitarias.
6. CLASIFICACIÓN DE PACIENTES EN URGENCIAS: FUNDAMENTOS DEL TRIAJE
El triaje o clasificación estructurada es el proceso mediante el cual se valora a los pacientes que demandan asistencia urgente para asignarles un nivel de prioridad en función de su estado clínico y del riesgo que comporta la espera. Su finalidad fundamental es que los pacientes potencialmente más graves sean atendidos antes, independientemente del orden cronológico de llegada.
El triaje no es una consulta médica reducida. Su objetivo no es completar todas las hipótesis diagnósticas, solicitar indiscriminadamente pruebas o cerrar un episodio asistencial. Debe responder con rapidez a varias preguntas: ¿existe amenaza vital?, ¿qué puede deteriorarse mientras el paciente espera?, ¿qué prioridad tiene?, ¿qué circuito necesita?, ¿hay alguna medida inmediata que pueda iniciarse dentro de protocolos establecidos?
6.1. Objetivos
- Identificar inmediatamente las situaciones con riesgo vital.
- Establecer una prioridad objetiva y reproducible.
- Disminuir el riesgo derivado de esperas inadecuadas.
- Orientar al paciente hacia el circuito asistencial apropiado.
- Facilitar la organización de flujos y recursos.
- Permitir la reevaluación cuando la situación clínica cambie.
- Informar al paciente y reducir incertidumbre siempre que las circunstancias lo permitan.
6.2. Triaje estructurado
Un sistema de triaje estructurado utiliza criterios previamente definidos para disminuir la variabilidad entre profesionales. La utilización de cinco niveles de prioridad permite discriminar con mayor precisión que clasificaciones simples de «urgente/no urgente». El resultado debe ser reproducible, clínicamente coherente y vinculado a tiempos y circuitos asistenciales.
La herramienta no sustituye al juicio clínico. Un algoritmo puede apoyar la decisión, pero la enfermera debe integrar signos vitales, apariencia general, edad, antecedentes, motivo de consulta, dolor, mecanismo lesional, evolución y signos de alarma. También debe reconocer cuándo los datos disponibles no son fiables o cuándo una situación requiere escalar inmediatamente la atención.
6.3. Elementos de la valoración inicial
La valoración comienza desde el primer contacto. La apariencia general ofrece información antes de formular una sola pregunta: trabajo respiratorio, coloración, capacidad para hablar, postura, movilidad, nivel de conciencia y signos evidentes de dolor o hemorragia. A continuación se obtiene el motivo principal, inicio y evolución, síntomas asociados y antecedentes relevantes.
Las constantes vitales deben obtenerse cuando aporten valor a la clasificación y sin retrasar una intervención inmediata. Frecuencia respiratoria, saturación, frecuencia cardíaca, presión arterial, temperatura, glucemia o valoración neurológica pueden modificar la prioridad. En pediatría, embarazo, personas mayores frágiles o pacientes inmunodeprimidos, una presentación aparentemente poco llamativa puede ocultar un riesgo elevado.
6.4. Reevaluación
La prioridad asignada inicialmente no es una etiqueta permanente. Un paciente puede deteriorarse mientras espera. Por ello, los servicios deben disponer de mecanismos de reevaluación. Un aumento del dolor, aparición de dificultad respiratoria, síncope, alteración neurológica, empeoramiento hemodinámico o cualquier cambio relevante obliga a una nueva valoración.
7. SISTEMA ESPAÑOL DE TRIAJE, NIVELES DE PRIORIDAD E INDICADORES TEMPORALES
El Sistema Español de Triaje (SET) continúa formando parte del entorno tecnológico de urgencias del SAS. Una comunicación oficial de ayudaDIGITAL de febrero de 2026 sobre la actualización del sistema operativo del SET lo identifica expresamente como el módulo de clasificación utilizado desde la aplicación de Urgencias. Esto permite afirmar que no se trata de una referencia histórica abandonada.
7.1. Cinco niveles
El SET utiliza una clasificación de cinco niveles. Para estudiar el PAUE deben distinguirse dos conceptos: el nivel de prioridad clínica y el indicador organizativo de tiempo hasta la primera consulta facultativa. Los estándares temporales que se han convertido en objeto de preguntas de oposición proceden del marco de mejora de las urgencias hospitalarias del SAS.
| Prioridad | Interpretación operativa | Estándar PAUE de primera consulta facultativa |
|---|---|---|
| 1 | Emergencia / necesidad inmediata | Atención inmediata |
| 2 | Muy urgente | Menos de 15 minutos en el estándar de referencia |
| 3 | Urgente | Menos de 60 minutos |
| 4 | Menor urgencia | Menos de 100 minutos |
| 5 | No urgente / muy baja urgencia | Menos de 120 minutos |
7.2. La pregunta 50 del examen SAS 2025
Esta cuestión merece un análisis especial porque permite detectar un error que se había propagado en material de estudio anterior. La pregunta 50 del examen oficial SAS 2025, turno libre, planteó cuatro relaciones prioridad/tiempo y solicitó identificar la incorrecta:
- Prioridad 1: atención inmediata.
- Prioridad 2: menos de 30 minutos en el 80% de episodios.
- Prioridad 3: menos de 60 minutos en el 80% de episodios.
- Prioridad 4: menos de 100 minutos en el 80% de episodios.
La respuesta oficial fue la B. Esto significa que la relación errónea era P2 = 30 minutos, porque el estándar es P2 = 15 minutos. Consecuentemente, la relación P4 = 100 minutos que aparecía en la opción D se consideró correcta.
7.3. TECLA y TICLA
Los indicadores temporales ayudan a diferenciar retrasos producidos antes, durante o después de la clasificación. El TECLA mide el tiempo de espera hasta que comienza la clasificación tras el cierre de la admisión administrativa. El estándar de referencia establece un tiempo igual o inferior a diez minutos en más del 95% de los episodios.
El TICLA mide la duración de la propia clasificación: desde el inicio hasta el cierre del proceso. Su estándar es igual o inferior a cinco minutos en más del 95% de los episodios. La diferencia entre ambos conceptos es muy preguntable:
- TECLA: cuánto espera el paciente para empezar a ser clasificado.
- TICLA: cuánto dura el proceso de clasificación.
El objetivo de limitar el TICLA no significa realizar una valoración superficial. Significa que el triaje debe centrarse en su finalidad: prioridad, riesgo y circuito. Convertirlo en una consulta clínica completa aumentaría el tiempo de clasificación del resto de pacientes y podría retrasar la detección de una emergencia que acaba de llegar.
7.4. TEPCOF
El indicador relacionado con el tiempo hasta la primera consulta facultativa permite analizar la respuesta posterior al triaje. Su interpretación debe hacerse por prioridad. Una media global de tiempo de espera tiene poco valor clínico si mezcla pacientes de prioridad 2 con prioridad 5. La calidad se evalúa comprobando si cada grupo recibe atención dentro del intervalo correspondiente.
7.5. Pruebas diagnósticas y otros estándares
El marco PAUE de mejora hospitalaria incluye igualmente estándares sobre respuesta de pruebas diagnósticas y procesos internos. Entre los datos que han sido objeto de examen se encuentran el tiempo de respuesta analítica inferior a 60 minutos y el hecho de que el estándar para tomografía computarizada no sea inferior a 60 minutos, sino un intervalo superior en el documento de referencia.
| Proceso | Referencia temporal del documento PAUE |
|---|---|
| Analítica | < 60 min |
| Radiología simple | < 30 min |
| Ecografía | < 60 min |
| TAC | < 90 min |
8. CLASIFICACIÓN AVANZADA Y PAPEL DE ENFERMERÍA
El modelo de clasificación avanzada amplía las posibilidades del triaje convencional. Tras clasificar al paciente, la enfermera puede aplicar, en determinados motivos de consulta, protocolos y circuitos previamente establecidos que permiten iniciar actuaciones antes de la consulta facultativa. Su finalidad es reducir demoras evitables y aumentar la capacidad resolutiva manteniendo seguridad y trazabilidad.
No debe confundirse clasificación avanzada con diagnóstico médico autónomo ni con una autorización genérica para solicitar cualquier prueba. Las actuaciones deben encontrarse protocolizadas, estar respaldadas por la organización y corresponder al marco competencial. La seguridad depende de formación, selección correcta de pacientes y reevaluación.
8.1. Competencias enfermeras en clasificación
La enfermera integra conocimientos de fisiopatología, semiología, valoración del riesgo, farmacología, comunicación y organización. Durante el triaje puede identificar signos de alarma, obtener constantes, valorar dolor, reconocer patrones de deterioro, asignar prioridad, dirigir el circuito, activar mecanismos de ayuda e iniciar medidas previstas.
El valor de esta función radica en la capacidad de detectar lo que no puede esperar. Una persona que aparentemente consulta por «mareo» puede presentar un déficit neurológico; alguien que refiere «alergia» puede evolucionar a anafilaxia; un dolor abdominal puede acompañarse de shock. El motivo administrativo de consulta nunca debe sustituir la valoración clínica.
8.2. Comunicación con el paciente
La espera genera ansiedad y puede ser interpretada como falta de atención. Explicar que el sistema prioriza según gravedad mejora la comprensión. Cuando sea posible debe informarse sobre circuito y necesidad de avisar si aparecen síntomas nuevos. La información nunca debe generar falsas garantías: decir «no tiene nada» después del triaje es incorrecto porque aún no se ha completado la valoración diagnóstica.
8.3. Seguridad y reevaluación
Todo sistema de triaje puede producir errores de sobretriaje o infratriaje. El sobretriaje asigna mayor prioridad de la necesaria y consume recursos de forma desproporcionada. El infratriaje es más peligroso para el paciente porque asigna una prioridad menor a la requerida y puede retrasar una intervención crítica.
La prevención del infratriaje exige formación, protocolos, constantes cuando estén indicadas, valoración de poblaciones vulnerables y reevaluación. También requiere reconocer sesgos. Las personas mayores, pacientes con deterioro cognitivo, personas con dificultades lingüísticas, inmunodeprimidos o pacientes que expresan el dolor de manera atípica pueden recibir una clasificación insuficiente si el profesional se limita a una impresión superficial.
8.4. Triaje pediátrico
La población pediátrica requiere criterios adaptados a edad. Frecuencia cardíaca, respiratoria y presión arterial normales varían con el desarrollo. Además, el niño puede deteriorarse con rapidez y compensar inicialmente alteraciones importantes. La valoración debe integrar apariencia, respiración, circulación, hidratación, interacción con cuidadores y otros signos específicos.
9. INCIDENTES CON MÚLTIPLES VÍCTIMAS Y CATÁSTROFES
Una situación con múltiples víctimas no se define adecuadamente mediante un número rígido de heridos. El elemento decisivo es la relación entre las necesidades generadas y los recursos disponibles. Diez pacientes graves simultáneos pueden sobrepasar temporalmente a un dispositivo pequeño, mientras que un sistema de gran capacidad puede absorber un número mayor sin perder su funcionamiento habitual.
Por este motivo, clasificaciones antiguas basadas exclusivamente en cifras deben estudiarse con cautela. Desde una perspectiva operativa moderna importa saber si el incidente puede manejarse con los recursos ordinarios, si necesita refuerzos extraordinarios o si exige activar una estructura de protección civil de mayor alcance.
9.1. Incidente con múltiples víctimas
Se produce cuando un acontecimiento genera simultáneamente un número y gravedad de afectados capaces de tensionar o superar inicialmente la respuesta habitual, obligando a organizar clasificación, asistencia y evacuación de manera específica. Accidentes de transporte colectivo, incendios, derrumbes, explosiones o determinados eventos multitudinarios pueden originarlo.
9.2. Catástrofe
Una catástrofe representa una alteración grave de la comunidad que puede afectar no solo a personas, sino también a infraestructuras, comunicaciones, servicios esenciales y capacidad asistencial. Puede requerir intervención multisectorial prolongada y movilización extraordinaria de medios. La respuesta sanitaria se integra entonces dentro de un sistema de dirección y coordinación más amplio.
9.3. Principios operativos
En los primeros minutos suele existir incertidumbre. Por ello, una comunicación inicial útil debe describir de forma estructurada el lugar, tipo de incidente, peligros presentes, accesos, número aproximado de afectados y necesidad de recursos. La primera información nunca será perfecta, pero debe permitir dimensionar la respuesta.
El personal sanitario no debe acceder a un escenario inseguro por el impulso de atender cuanto antes. Una segunda víctima sanitaria empeora el incidente y consume recursos. Riesgos de incendio, electricidad, estructuras inestables, tráfico, sustancias químicas, violencia o contaminación requieren control por los grupos competentes y utilización del equipo de protección correspondiente.
9.4. Cambio de lógica asistencial
En condiciones ordinarias, el profesional dedica los recursos necesarios a cada paciente según su problema. Cuando existe una desproporción crítica entre necesidades y recursos, debe aplicarse una lógica poblacional: obtener el mayor beneficio posible para el conjunto. Esto explica el triaje de catástrofes.
La clasificación no constituye abandono. Es una herramienta ética y clínica para distribuir recursos limitados. Además, es dinámica: una víctima inicialmente clasificada como amarilla puede deteriorarse; una víctima roja estabilizada puede cambiar de prioridad de evacuación. Por ello se realizan sucesivos triajes en diferentes puntos del circuito.
10. ORGANIZACIÓN DE LA RESPUESTA: PTEAnd, PMA, GRUPOS OPERATIVOS Y ZONIFICACIÓN
El marco territorial vigente en Andalucía es el Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de Andalucía (PTEAnd), aprobado por el Decreto 69/2024, de 4 de marzo. Este plan establece una estructura común de dirección y coordinación y resulta especialmente importante para actualizar esquemas de catástrofes que todavía reproducen modelos antiguos.
10.1. Puesto de Mando Avanzado
Cuando se activa el PTEAnd pueden establecerse uno o varios Puestos de Mando Avanzados (PMA) en función de las características de la emergencia. Se sitúan en proximidad a la zona de actuación y desde ellos se coordinan los diferentes operativos. La ubicación corresponde a la Jefatura del PMA y debe mantenerse comunicación permanente con la Dirección de la Emergencia.
El PMA no es sinónimo de hospital de campaña ni de Puesto Sanitario Avanzado. Es fundamentalmente una estructura de mando y coordinación operativa. Puede integrar representantes de los distintos operativos para que las decisiones de rescate, seguridad, sanidad y logística sean compatibles entre sí.
10.2. Grupos operativos
El PTEAnd establece como grupos operativos principales:
- Grupo de Intervención: rescate, salvamento, control y neutralización del riesgo.
- Grupo Sanitario: protección sanitaria, organización del dispositivo asistencial, primera valoración, triaje, atención sanitaria, atención psicológica y ordenación de evacuaciones.
- Grupo de Seguridad: seguridad ciudadana, control de accesos, regulación del tráfico y colaboración en evacuaciones.
- Grupo de Apoyo Logístico y Social: suministros, transporte de recursos, comunicaciones alternativas, alojamiento, abastecimiento y apoyo social.
El Grupo Sanitario puede integrar recursos del SSPA, centros sanitarios privados, transporte sanitario, servicios de atención psicológica y organizaciones colaboradoras. Para enfermería es especialmente relevante que el PTEAnd atribuye expresamente al Grupo Sanitario la primera valoración sanitaria y el triaje de las personas afectadas, además de la organización del dispositivo, evacuación y atención psicológica.
10.3. Zonificación vigente
El PTEAnd contempla cuatro zonas de actuación. Su disposición puede variar según el tipo de emergencia, la orografía, riesgos y disponibilidad de recursos.
| Zona | Función esencial |
|---|---|
| Zona de Intervención | Área más próxima al foco; actuación del grupo de intervención, rescate y evacuación desde el área peligrosa. |
| Zona de Socorro | Atención, clasificación y evacuación sanitaria en una ubicación suficientemente segura. |
| Zona Base | Plataforma logística para recepción y distribución de medios humanos y materiales. |
| Zona de Alerta | Área donde pueden percibirse efectos pero no se justifica intervención general, salvo necesidades de población vulnerable. |
10.4. Zona de Intervención
Es la más próxima al lugar afectado. Puede incluir riesgos que obligan a limitar el acceso. Aquí trabajan prioritariamente los equipos de intervención y rescate, que localizan y extraen víctimas hacia zonas seguras. El personal sanitario únicamente debe acceder cuando sus condiciones de protección, capacitación y autorización sean compatibles con el riesgo.
10.5. Zona de Socorro
En ella se desarrollan funciones específicamente sanitarias: atención, clasificación y evacuación. Debe situarse donde se tenga certeza razonable de que la evolución del incidente no comprometerá la seguridad de intervinientes y víctimas. Es el espacio lógico para desplegar dispositivos sanitarios avanzados cuando resulten necesarios.
10.6. Zona Base
Es una plataforma logística. Recibe y distribuye personal, material y otros recursos solicitados. Una catástrofe prolongada consume oxígeno, medicación, material de inmovilización, baterías, comunicaciones, combustible, agua, alimentos y equipos de protección. Una mala logística puede convertir recursos teóricamente disponibles en recursos clínicamente inútiles.
10.7. Zona de Alerta
Es el área en la que pueden producirse efectos perceptibles pero que, con carácter general, no requiere intervención directa, salvo actuaciones dirigidas a personas especialmente vulnerables. Esta cuarta zona es importante porque no aparece en muchos esquemas docentes antiguos de tres zonas.
11. TRIAJE EN MÚLTIPLES VÍCTIMAS: PRINCIPIOS, CATEGORÍAS Y MÉTODO START
El triaje de catástrofes es una clasificación rápida y repetida cuyo objetivo es identificar qué pacientes necesitan intervención y evacuación prioritaria cuando existen víctimas múltiples y recursos limitados. Debe ser simple porque se realiza en un entorno de elevada presión, información incompleta y potencial peligro.
11.1. Categorías cromáticas
El uso de colores facilita una comunicación inmediata entre profesionales. Aunque pueden existir adaptaciones según protocolos, el esquema más extendido distingue:
| Color | Prioridad | Interpretación general |
|---|---|---|
| Rojo | Inmediata | Riesgo vital potencialmente tratable que precisa actuación y evacuación prioritaria. |
| Amarillo | Diferible | Lesión importante pero estabilidad suficiente para tolerar una demora controlada. |
| Verde | Leve | Personas con lesiones menores y, en general, capacidad de deambulación. |
| Negro | Sin prioridad asistencial inmediata en el esquema primario | Fallecimiento o ausencia de signos compatibles con supervivencia tras la maniobra inicial contemplada por el algoritmo. |
En un ejercicio o incidente real debe aplicarse exactamente el protocolo operativo adoptado. La categoría negra es uno de los aspectos que mejor refleja la diferencia con la práctica ordinaria: el contexto de recursos masivamente insuficientes condiciona la prioridad, y la clasificación puede modificarse cuando aumenta la disponibilidad de medios.
11.2. Método START
START corresponde a Simple Triage And Rapid Treatment. Se diseñó para proporcionar una clasificación muy rápida basada en funciones fisiológicas fácilmente evaluables. No sustituye una valoración clínica completa ni debe extrapolarse mecánicamente a cualquier grupo poblacional. Su principal utilidad docente es comprender la lógica del triaje primario.
Primer paso: deambulación
Cuando la escena es segura, puede indicarse que las personas capaces de caminar se dirijan a un punto determinado. Quienes pueden hacerlo se agrupan inicialmente como víctimas leves o verdes, aunque después deben ser reevaluadas. Poder caminar no excluye todas las lesiones significativas ni problemas psicológicos.
Segundo paso: respiración
En las víctimas que no deambulan se comprueba la respiración. Si no respiran, se realiza la maniobra de apertura de la vía aérea prevista en el algoritmo. Si comienzan a respirar se consideran prioridad inmediata. Si no aparece respiración tras esta maniobra, se clasifican según la categoría correspondiente al protocolo.
Si respiran espontáneamente se valora la frecuencia respiratoria. En START clásico, una frecuencia respiratoria superior a 30 respiraciones por minuto conduce a clasificación roja. Si es igual o inferior a 30 se continúa con la valoración circulatoria.
Tercer paso: perfusión
La perfusión se valora de forma rápida mediante parámetros previstos en el algoritmo, tradicionalmente relleno capilar o pulso radial. Una perfusión claramente comprometida conduce a prioridad roja. Deben recordarse las limitaciones del relleno capilar: temperatura ambiental, edad, vasoconstricción y otras variables pueden modificarlo.
Cuarto paso: estado mental
Si respiración y perfusión permiten continuar, se valora la capacidad para obedecer órdenes sencillas. La incapacidad para hacerlo indica alteración neurológica significativa y conduce a prioridad inmediata. Quienes conservan estos parámetros dentro de los criterios establecidos se clasifican inicialmente como amarillos.
|
+– Puede caminar? —- SI —> VERDE —> Reevaluar
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NO
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+– Respira?
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| +– NO —> Abrir via aerea
| | |
| | +– Respira —> ROJO
| | +– No respira -> NEGRO segun protocolo
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| +– SI
| |
| +– FR > 30/min —> ROJO
| |
| +– FR <= 30/min | | | +-- Perfusion alterada ---> ROJO
| |
| +– Perfusion adecuada
| |
| +– No obedece ordenes —> ROJO
| +– Obedece ordenes ——> AMARILLO
11.3. Triaje primario y secundario
El primer triaje se realiza cerca del punto donde las víctimas son recuperadas y debe ser extremadamente rápido. Posteriormente, en la zona sanitaria, se realiza una valoración más detallada que puede modificar la categoría, establecer tratamientos y definir el orden de evacuación. El triaje puede repetirse también antes del transporte y a la llegada al hospital.
Esta repetición es imprescindible porque el estado clínico cambia. Una hemorragia inicialmente contenida puede reactivarse, un neumotórax puede progresar, una lesión craneal puede deteriorar la conciencia y una víctima roja puede estabilizarse tras una intervención eficaz.
11.4. Errores frecuentes
- Dedicar demasiado tiempo al primer paciente grave y detener el triaje del resto.
- Realizar procedimientos complejos durante el triaje primario.
- No identificar correctamente a las víctimas.
- Confundir color de triaje con zonificación geográfica.
- No reevaluar después de la clasificación inicial.
- Evacuar sin coordinación, saturando el hospital más próximo.
- Permitir que personas leves abandonen el área sin registro.
12. ASISTENCIA, ESTABILIZACIÓN, EVACUACIÓN Y TRANSPORTE SANITARIO
Tras el triaje comienza una segunda fase: aplicar las intervenciones de mayor beneficio, preparar a las víctimas para transporte y distribuirlas entre los centros receptores. La evacuación no debe convertirse en una carrera indiscriminada hacia el hospital más cercano. Una evacuación mal coordinada puede saturar un centro y deteriorar la asistencia de todo el sistema.
12.1. Prioridades terapéuticas
El enfoque inicial mantiene los principios de atención al paciente crítico: control de hemorragia catastrófica cuando exista, vía aérea, respiración, circulación, situación neurológica y exposición con prevención de hipotermia. La secuencia concreta puede adaptarse al mecanismo y al protocolo. En trauma con hemorragia masiva, el control precoz del sangrado adquiere prioridad extraordinaria.
Las intervenciones en un incidente con múltiples víctimas deben caracterizarse por una elevada relación beneficio/tiempo. Controlar una hemorragia externa grave, abrir una vía aérea, colocar al paciente correctamente, administrar una intervención crítica indicada o prevenir la hipotermia puede modificar el pronóstico en pocos minutos.
12.2. Puesto o dispositivo sanitario avanzado
Cuando el escenario y la magnitud lo justifican puede establecerse un dispositivo sanitario donde se concentran víctimas clasificadas, se realiza triaje secundario, estabilización y preparación para el traslado. Debe contar con flujo ordenado de entrada y salida, espacio suficiente, comunicaciones, material y separación funcional según necesidades.
Su ubicación debe equilibrar dos requisitos: proximidad suficiente para recibir pacientes con rapidez y distancia suficiente para permanecer fuera del peligro. No debe situarse donde humo, sustancias químicas, riesgo estructural, inundación, fuego o evolución del incidente puedan obligar a evacuar el propio dispositivo sanitario.
12.3. Noria de evacuación
La evacuación debe estar regulada. Los vehículos acceden y salen siguiendo circuitos que eviten bloqueos. El centro coordinador y la estructura de mando necesitan conocer capacidad hospitalaria, especialidades disponibles, situación de los centros y número de pacientes ya derivados. El objetivo es distribuir la carga.
Una víctima roja no siempre debe ir automáticamente al hospital geográficamente más cercano. Puede necesitar un centro con neurocirugía, capacidad de intervencionismo, grandes quemados, pediatría especializada u otro recurso. El tiempo total hasta el tratamiento definitivo y la situación fisiológica deben formar parte de la decisión.
12.4. Información mínima de transferencia
Cada traslado debe acompañarse de identificación, categoría de triaje, lesiones principales, constantes relevantes, tratamientos realizados, respuesta y destino. Las etiquetas o sistemas de registro de catástrofes deben permanecer asociados a la víctima. La pérdida de identificación genera riesgos clínicos y médico-legales y dificulta la reunificación familiar.
12.5. Atención psicológica
El impacto de una catástrofe no termina con las lesiones físicas. Víctimas, familiares e intervinientes pueden presentar reacciones agudas de estrés, ansiedad, desorientación o duelo. El PTEAnd incorpora explícitamente la atención psicológica de emergencia dentro de la respuesta.
La enfermera debe proporcionar información clara, evitar falsas promesas, facilitar orientación y detectar situaciones de especial vulnerabilidad. La atención psicológica inicial no consiste en obligar a relatar reiteradamente el acontecimiento. Prioriza seguridad, necesidades básicas, apoyo, información útil y derivación cuando proceda.
12.6. Personas vulnerables
Niños, personas mayores, embarazadas, personas con discapacidad, dependencia, alteraciones sensoriales o cognitivas y pacientes que necesitan tratamientos continuados pueden requerir adaptaciones. El PTEAnd establece expresamente la necesidad de atender a personas con discapacidad y especial vulnerabilidad.
13. VALORACIÓN Y CUIDADOS DE ENFERMERÍA EN URGENCIAS, EMERGENCIAS Y CATÁSTROFES
El papel enfermero atraviesa todo el circuito: clasificación, monitorización, soporte vital, procedimientos, administración terapéutica, vigilancia de la respuesta, transporte, documentación, continuidad y apoyo emocional. En catástrofes se añade la necesidad de trabajar dentro de estructuras de mando, efectuar triaje rápido y gestionar recursos bajo presión.
13.1. Valoración sistemática
La valoración del paciente potencialmente crítico debe seguir un orden capaz de detectar amenazas vitales. Un enfoque ABCDE permite revisar vía aérea, respiración, circulación, estado neurológico y exposición. En trauma con hemorragia exanguinante puede priorizarse el control de la hemorragia antes de continuar la secuencia.
La característica esencial del enfoque es que se trata mientras se valora. Si se detecta una amenaza para la vía aérea, no se espera a completar toda la exploración. Se actúa y después se continúa. Tras cualquier intervención relevante debe reevaluarse la respuesta.
13.2. Vía aérea y respiración
La enfermera debe identificar signos de obstrucción, estridor, voz alterada, disminución del nivel de conciencia, secreciones, traumatismo facial o riesgo de aspiración. En respiración se valoran frecuencia, profundidad, simetría, trabajo respiratorio, saturación, coloración y auscultación cuando proceda.
La oxigenoterapia debe individualizarse y monitorizarse. En el paciente crítico el objetivo inicial es corregir una hipoxemia significativa; posteriormente se ajusta según patología, gasometría y objetivos clínicos. El material de ventilación, aspiración, dispositivos supraglóticos y soporte avanzado debe encontrarse accesible en áreas críticas.
13.3. Circulación y hemorragia
La valoración circulatoria integra pulso, presión arterial, perfusión periférica, temperatura cutánea, estado mental, diuresis cuando resulte evaluable y signos de hemorragia. Una presión arterial aparentemente normal no excluye hipoperfusión inicial, especialmente en personas jóvenes capaces de compensar.
En trauma se debe buscar activamente hemorragia externa y signos de sangrado interno. La compresión directa, apósitos hemostáticos y torniquetes tienen indicaciones concretas. Un torniquete bien indicado en una hemorragia masiva de extremidad puede ser una intervención salvadora; no debe retrasarse por conceptos antiguos que lo reservaban exclusivamente como último recurso.
13.4. Neurológico
El nivel de conciencia puede valorarse mediante Glasgow cuando se requiere una cuantificación estructurada, además de respuesta pupilar, déficit focal y glucemia capilar. Una alteración brusca obliga a descartar causas tiempo-dependientes y reversibles. La hipoglucemia es un ejemplo clásico de problema rápidamente identificable y tratable que puede simular una alteración neurológica grave.
13.5. Exposición y control térmico
La exploración debe permitir identificar lesiones ocultas, pero evitando la pérdida de calor. La hipotermia empeora la coagulopatía del paciente traumatizado y puede aumentar mortalidad. En escenarios extrahospitalarios y catástrofes, la protección térmica es especialmente relevante por exposición ambiental y tiempos prolongados de asistencia.
13.6. Dolor
El dolor debe evaluarse y tratarse. No debe considerarse inevitable ni posponerse sistemáticamente hasta disponer de un diagnóstico definitivo. La elección de escala depende de edad y capacidad de comunicación. La reevaluación posterior permite comprobar eficacia y detectar cambios clínicos.
13.7. Seguridad del medicamento
Las situaciones urgentes incrementan el riesgo de error debido a presión temporal, interrupciones, fármacos de alta alerta, dosis basadas en peso y cambios rápidos de situación. Deben mantenerse principios de identificación inequívoca, comprobación de alergias, dosis, vía, concentración, velocidad y registro. Cuando se utilizan órdenes verbales en situaciones excepcionales, es fundamental aplicar mecanismos de confirmación y registro posteriores.
13.8. Identificación inequívoca
La identificación debe establecerse lo antes posible y mantenerse durante todo el circuito. En una catástrofe, donde pueden existir pacientes inconscientes, separación familiar y traslados múltiples, la trazabilidad adquiere todavía mayor relevancia. Los identificadores provisionales deben ser únicos y mantenerse vinculados a muestras, tratamientos y destino.
13.9. Comunicación estructurada
La comunicación deficiente es un riesgo importante en los traslados. Herramientas estructuradas como SBAR pueden ayudar a transmitir situación, antecedentes relevantes, valoración y recomendación. En una emergencia el mensaje debe ser breve pero suficiente: quién es el paciente, qué ocurre, gravedad, intervenciones realizadas, respuesta y qué se necesita.
13.10. Registro
La urgencia no elimina la obligación de registrar. Deben documentarse valoración, prioridad, constantes relevantes, intervenciones, medicación, respuesta, incidencias y transferencia. El registro protege al paciente, permite continuidad y proporciona información para calidad y seguridad.
13.11. Diagnósticos, resultados e intervenciones enfermeras
Las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC pueden ayudar a estructurar cuidados cuando aporten valor, especialmente durante observación o continuidad. En la fase hiperaguda no deben convertirse en un obstáculo burocrático para actuaciones vitales. La prioridad es estabilizar y registrar de manera adecuada; posteriormente se completa el plan de cuidados.
Según el caso pueden aparecer problemas relacionados con intercambio gaseoso, perfusión, temperatura, dolor, integridad tisular, ansiedad, riesgo de aspiración o deterioro de la movilidad. Las etiquetas concretas deben utilizarse conforme a la edición taxonómica adoptada por la convocatoria y a la valoración individual.
13.12. Competencia no técnica
En urgencias y catástrofes son fundamentales las llamadas habilidades no técnicas: conciencia situacional, liderazgo, comunicación, distribución de tareas, anticipación y trabajo en equipo. Un equipo con gran conocimiento clínico pero comunicación deficiente puede cometer errores graves. La simulación permite entrenar estas competencias sin riesgo para pacientes.
14. ACTUALIZACIÓN DE PREGUNTAS DE EXAMEN E IDEAS CLAVE
Este tema presenta un riesgo especial para el opositor: gran parte del material disponible en Internet mezcla documentos de diferentes años, estándares de distintos sistemas de triaje y denominaciones organizativas ya modificadas. Por ello es más importante que en otros temas separar el dato histórico preguntado de la situación vigente.
14.1. SET
14.2. PAUE y tiempos por prioridad
14.3. PAUE como instrumento organizativo
14.4. SET: qué se prioriza
14.5. TAC
14.6. EPES
14.7. Catástrofes y zonificación
14.8. Diez ideas para memorizar
- Triaje = prioridad clínica, no orden de llegada.
- SET = Sistema Español de Triaje y continúa activo en el SAS.
- PAUE = instrumento organizativo del SAS; actualmente en revisión y renovación.
- P1 inmediata; P2 <15; P3 <60; P4 <100; P5 <120 minutos.
- TECLA = espera hasta comenzar clasificación; TICLA = duración de la clasificación.
- Actual denominación: Centro de Emergencias Sanitarias 061; EPES es histórica.
- PTEAnd vigente: Decreto 69/2024.
- PTEAnd: zonas de Intervención, Socorro, Base y Alerta.
- START: caminar, respiración, perfusión y estado mental; FR >30 conduce a rojo en el algoritmo clásico.
- En múltiples víctimas, triaje y evacuación son dinámicos y deben coordinarse para evitar saturar un único centro.
15. MAPA CONCEPTUAL
|
+– ATENCION URGENTE
| |
| +– Urgencia
| +– Emergencia
| +– Patologia tiempo-dependiente
| +– Prioridad segun riesgo, no llegada
|
+– PAUE
| |
| +– Instrumento organizativo SAS
| +– En revision / renovacion
| +– Accesibilidad y equidad
| +– Coordinacion de recursos
| +– PODUE
| +– Alta frecuentacion
| +– Nuevos roles enfermeros
| +– Diraya-Urgencias
|
+– RED ASISTENCIAL
| |
| +– Atencion Primaria
| +– Urgencias hospitalarias
| +– Observacion
| +– Transporte urgente
| +– Transporte de criticos
| +– CES 061
| |
| +– 8 CCUE provinciales
| +– Coordinacion sanitaria
| +– Equipos terrestres
| +– Recursos aereos
| +– Salud Responde
|
+– TRIAJE HOSPITALARIO
| |
| +– SET
| +– 5 prioridades
| | |
| | +– P1 = inmediata
| | +– P2 = < 15 min | | +-- P3 = < 60 min | | +-- P4 = < 100 min | | +-- P5 = < 120 min | | | +-- TECLA = espera hasta clasificacion | +-- TICLA = duracion clasificacion | +-- Reevaluacion | +-- Clasificacion avanzada enfermera | +-- MULTIPLES VICTIMAS / CATASTROFE | | | +-- Seguridad | +-- Mando y coordinacion | +-- PTEAnd - Decreto 69/2024 | | | +-- PMA | +-- Grupos operativos | | | | | +-- Intervencion | | +-- Sanitario | | +-- Seguridad | | +-- Apoyo logistico y social | | | +-- Zonas | | | +-- Intervencion | +-- Socorro | +-- Base | +-- Alerta | +-- TRIAJE DE CATASTROFES | | | +-- Rojo = inmediato | +-- Amarillo = diferible | +-- Verde = leve | +-- Negro = segun protocolo | +-- START | | | +-- Deambulacion | +-- Respiracion | +-- Perfusion | +-- Estado mental | +-- ENFERMERIA | +-- Valoracion ABCDE +-- Triaje y reevaluacion +-- Cuidados avanzados +-- Monitorizacion +-- Tratamiento protocolizado +-- Identificacion +-- Comunicacion +-- Registro +-- Transporte +-- Apoyo psicologico +-- Seguridad del paciente
16. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
Normativa y planificación de protección civil
- Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil.
- Ley 2/2002, de 11 de noviembre, de Gestión de Emergencias en Andalucía.
- Decreto 69/2024, de 4 de marzo, por el que se establece el contenido y efectos de la declaración de emergencia de interés general de Andalucía y se aprueba el Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de Andalucía (PTEAnd).
Servicio Andaluz de Salud y urgencias
- Servicio Andaluz de Salud. Urgencias y emergencias. Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias. Información institucional actualizada.
- Servicio Andaluz de Salud. Plan de mejora de los Servicios de Urgencias Hospitalarias.
- Servicio Andaluz de Salud. Métrica de tiempos de urgencia de hospital.
- Servicio Andaluz de Salud. Documento marco sobre estándares de calidad de la atención urgente a la ciudadanía en el SSPA.
- Servicio Andaluz de Salud. Guía de diseño del Servicio de Urgencias de Hospitales. Edición 2018.
- Servicio Andaluz de Salud. Plan Operativo de Dispositivos de Urgencias y Emergencias.
- Servicio Andaluz de Salud. Clasificación avanzada en puntos fijos de Urgencias de Atención Hospitalaria y Atención Primaria.
- Servicio Andaluz de Salud. Equipos móviles de Cuidados Avanzados.
- Servicio Andaluz de Salud. Clasificación avanzada y seguimiento de pacientes vulnerables en Centros de Coordinación de Urgencias y Emergencias.
Emergencias sanitarias 061
- Centro de Emergencias Sanitarias 061 de Andalucía. Presentación, organización y cartera de servicios. Servicio Andaluz de Salud. Actualización 2026.
- Centro de Emergencias Sanitarias 061. Centros Coordinadores de Urgencias y Emergencias y recursos asistenciales.
- Servicio Andaluz de Salud. Salud Responde.
Triaje
- Servicio Andaluz de Salud. Sistema Español de Triaje (SET), módulo corporativo de clasificación de urgencias.
- Gómez Jiménez J. Clasificación de pacientes en los servicios de urgencias y emergencias: hacia un modelo de triaje estructurado de urgencias y emergencias. Emergencias.
- Soler W, Gómez Muñoz M, Bragulat E, Álvarez A. El triaje: herramienta fundamental en urgencias y emergencias. Anales del Sistema Sanitario de Navarra.
Múltiples víctimas y atención al trauma
- Consejería de Salud y Familias. Proceso Asistencial Integrado Atención al Trauma Grave. Segunda edición, 2020.
- European Resuscitation Council. European Resuscitation Council Guidelines 2025.
- World Health Organization. Mass casualty management systems: strategies and guidelines for building health sector capacity.
- World Health Organization. Emergency medical teams: minimum technical standards and recommendations.
Exámenes utilizados para la preparación
- Servicio Andaluz de Salud. OEP 2021-22, turno libre, Enfermero/a. Cuestionario y plantilla definitiva.
- Servicio Andaluz de Salud. OEP 2025, turno libre, Enfermero/a, 17 de mayo de 2025. Cuestionario y plantilla definitiva.
- Cuestionarios de convocatorias anteriores incorporados al banco de estudio, utilizados únicamente cuando la pregunta y respuesta han podido contrastarse.
PAUE
urgencias
emergencias
SSPA
SAS
CES 061
SET
triaje
TICLA
TECLA
PTEAnd
PMA
múltiples víctimas
catástrofes
START
enfermería de urgencias