Tema 46. Inmunizaciónes. Clasificación, indicaciones y contraindicaciones de las vacunas. Técnicas de administración. Conservación de las vacunas, reacciones adversas. Calendario vacunal vigente en Andalucía. Pautas correctoras. Captación activa e indicadores de cobertura.
1. INTRODUCCIÓN: INMUNIZACIÓN Y PAPEL DE ENFERMERÍA
La inmunización constituye una de las intervenciones de salud pública con mayor capacidad para prevenir enfermedad, discapacidad y muerte. Para la enfermera, sin embargo, vacunar no consiste simplemente en administrar un preparado biológico. El proceso comprende la identificación de la persona susceptible, la comprobación de antecedentes, la aplicación del calendario correspondiente a su edad y situación clínica, la detección de contraindicaciones reales, la conservación correcta del medicamento, la selección de vía y lugar anatómico, la prevención y atención de reacciones inmediatas, el registro completo y la planificación de las dosis posteriores. Además, cuando la persona presenta una pauta incompleta, la enfermera debe saber reconstruirla aplicando las reglas de vacunación acelerada sin reiniciar innecesariamente series válidas.
Conviene diferenciar desde el principio tres conceptos. La vacunación es el acto de administrar una vacuna con objeto de inducir una respuesta inmunitaria. La inmunización es un concepto más amplio: describe el proceso por el cual una persona adquiere protección frente a una enfermedad, bien mediante inmunidad activa, bien mediante inmunidad pasiva. Por ello, el actual calendario andaluz habla de vacunaciones e inmunizaciones: junto a las vacunas incluye intervenciones como el anticuerpo monoclonal nirsevimab frente al virus respiratorio sincitial, que proporciona inmunidad pasiva y no es una vacuna.
Esta distinción tiene interés directo para el examen. La vacunación genera fundamentalmente inmunidad artificial activa: se administra un antígeno y es el sistema inmunitario de la persona el que desarrolla la respuesta específica. La administración de inmunoglobulinas, anticuerpos monoclonales o determinados preparados de anticuerpos produce, en cambio, inmunidad artificial pasiva: la protección es inmediata, pero no depende de la generación inicial de anticuerpos por el receptor y, en general, carece de la memoria inmunológica propia de una respuesta activa.
El segundo concepto que debe quedar fijado es que el calendario no es una tabla inmutable. Las recomendaciones cambian cuando aparecen nuevas vacunas, cambia la epidemiología, se amplía la evidencia disponible o se modifican las cohortes que interesa proteger. En enero de 2026, Andalucía publicó la Instrucción DGSPyOF-1/2026, Calendario de vacunaciones e inmunizaciones 2026, que sustituyó a la instrucción de 2025. Entre sus principales novedades se encuentran la vacunación sistemática frente a rotavirus, el adelanto de las segundas dosis de triple vírica y varicela de los 3 a los 2 años, la ampliación del rescate frente al VPH hasta los 21 años, la extensión de la vacunación neumocócica conjugada en adultos hasta los 80 años y nuevas cohortes de rescate frente a herpes zóster.
El material previo de este tema estaba construido sobre el calendario andaluz de 2024 y contenía varios datos que en 2026 ya no pueden estudiarse como actuales. Entre ellos figuraban la segunda dosis de triple vírica y varicela a los 3 años, una pauta de VPH de dos dosis como regla sistemática a los 12 años y una interpretación incorrecta de la vacuna que había recibido a los 6 años una niña nacida en 2015. Todo ello se corrige en este tema utilizando el calendario andaluz de 2026 y contrastándolo con las plantillas definitivas de los exámenes oficiales.
Una tercera idea fundamental es diferenciar calendario sistemático de vacunación por riesgo. El calendario sistemático establece inmunizaciones recomendadas por edad o etapa vital para la población general. Las personas con inmunodepresión, asplenia, trasplante, infección por VIH, determinadas enfermedades crónicas, tratamiento inmunosupresor, fístula de líquido cefalorraquídeo, implante coclear u otras situaciones pueden necesitar vacunas, dosis o intervalos distintos. Por ello, una respuesta correcta para una persona sana puede ser incorrecta para una persona perteneciente a un grupo de riesgo.
La Atención Primaria ocupa una posición privilegiada para conseguir altas coberturas: cada contacto con el sistema sanitario puede convertirse en una oportunidad para revisar el historial vacunal. El objetivo no es únicamente obtener un porcentaje alto de primeras dosis, sino conseguir series completas, administradas a la edad adecuada y sin desigualdades evitables entre grupos de población. La captación de personas pendientes, el análisis de coberturas, la identificación de oportunidades perdidas y la vacunación oportunista forman, por tanto, parte del trabajo enfermero y del propio contenido oficial del tema.
2. FUNDAMENTOS INMUNOLÓGICOS DE LA VACUNACIÓN
2.1. Inmunidad innata y adaptativa
La inmunidad innata constituye la primera barrera frente a los microorganismos. Actúa con rapidez mediante mecanismos como las barreras epiteliales, fagocitos, células NK, complemento y mediadores inflamatorios. Reconoce patrones comunes asociados a microorganismos y no genera la memoria altamente específica característica de la inmunidad adaptativa. La respuesta adaptativa, en cambio, se desarrolla mediante linfocitos B y T capaces de reconocer antígenos concretos. Su gran ventaja desde la perspectiva vacunal es la formación de células de memoria, que permiten responder de manera más rápida e intensa ante una exposición posterior.
Los linfocitos B activados pueden diferenciarse en células plasmáticas productoras de anticuerpos. Estos anticuerpos pueden neutralizar toxinas o virus, bloquear la adhesión de microorganismos, favorecer la opsonización y activar otros mecanismos efectores. Los linfocitos T CD4 colaboran en la respuesta humoral y celular, mientras que los linfocitos T citotóxicos CD8 eliminan determinadas células infectadas. El peso relativo de cada mecanismo varía según la vacuna y el microorganismo frente al que se pretende proteger.
2.2. Inmunidad activa y pasiva
| Tipo | Mecanismo | Inicio y duración | Ejemplo |
|---|---|---|---|
| Natural activa | Respuesta propia tras infección o exposición natural | No inmediata; duración variable | Inmunidad tras determinadas infecciones |
| Natural pasiva | Transferencia materna de anticuerpos | Inmediata y temporal | IgG transplacentaria |
| Artificial activa | Respuesta propia inducida por antígenos vacunales | Precisa tiempo para desarrollarse; puede generar memoria | Vacunación |
| Artificial pasiva | Administración de anticuerpos ya formados | Inmediata y limitada en el tiempo | Inmunoglobulina antitetánica, inmunoglobulina antihepatitis B, nirsevimab |
La inmunidad pasiva resulta especialmente útil cuando se necesita protección inmediata y no es posible esperar el tiempo necesario para que una vacuna genere una respuesta suficiente. Esta es la razón fisiológica para asociar vacuna e inmunoglobulina en determinadas exposiciones. En un recién nacido de madre AgHBs positiva, por ejemplo, la vacuna frente a hepatitis B pretende generar inmunidad activa, mientras que la inmunoglobulina específica aporta protección inmediata. Ambas deben administrarse en lugares anatómicos diferentes.
2.3. Respuesta primaria, memoria y dosis de refuerzo
Después de una primera exposición a un antígeno vacunal existe un periodo de latencia durante el cual se seleccionan y expanden los clones linfocitarios específicos. La respuesta primaria suele ser más lenta y de menor magnitud que la que se produce tras una exposición posterior. Una nueva dosis puede inducir una respuesta secundaria caracterizada por mayor rapidez, mayor concentración de anticuerpos y mejor afinidad. Esta capacidad constituye la base de las dosis de refuerzo y de la protección prolongada de numerosos programas de vacunación.
No obstante, la necesidad de dosis de recuerdo no puede inferirse simplemente porque los títulos de anticuerpos disminuyan. En algunas enfermedades persiste una memoria inmunológica eficaz aunque los anticuerpos circulantes desciendan; en otras, mantener concentraciones de anticuerpos por encima de un nivel determinado es especialmente importante. Por ello, los intervalos del calendario se establecen según inmunogenicidad, epidemiología, edad y evidencia de efectividad, y no deben acortarse arbitrariamente.
2.4. Antígenos T-dependientes y vacunas conjugadas
Los polisacáridos capsulares aislados generan una respuesta inmunitaria relativamente limitada, especialmente en menores de 2 años, y producen poca memoria inmunológica. Las vacunas conjugadas unen el polisacárido a una proteína transportadora, transformando la respuesta en T-dependiente. Esto mejora la inmunogenicidad en lactantes, favorece la memoria inmunológica y permite efectos poblacionales adicionales al reducir la colonización de determinadas bacterias.
Este concepto explica la relevancia de las vacunas conjugadas frente a neumococo, meningococo y Haemophilus influenzae tipo b. También explica por qué no puede considerarse equivalente una vacuna polisacárida pura y una conjugada aun cuando incluyan algunos serotipos comunes. En Andalucía, la estrategia neumocócica actual utiliza vacuna conjugada 20-valente; la vacuna neumocócica polisacárida 23-valente fue retirada del programa andaluz de prevención neumocócica en 2024.
2.5. Inmunidad colectiva y límites del concepto
Cuando una proporción elevada de una población es inmune frente a un microorganismo cuya transmisión es interhumana, disminuye la probabilidad de que una persona infectada contacte con susceptibles. Este fenómeno proporciona protección indirecta y es especialmente valioso para quienes no pueden recibir determinadas vacunas. Sin embargo, no existe un único porcentaje de cobertura que garantice inmunidad colectiva para todas las enfermedades. El umbral depende, entre otras variables, de la transmisibilidad del agente, de la efectividad vacunal, de la duración de la protección y del patrón de contactos.
3. CLASIFICACIÓN DE LAS VACUNAS
Clasificar las vacunas no es un ejercicio meramente académico. La naturaleza del antígeno condiciona la inmunogenicidad, la necesidad de adyuvantes o dosis sucesivas, la posibilidad de replicación del agente vacunal y, por tanto, algunas de las contraindicaciones más importantes. Para la oposición interesa dominar principalmente la distinción entre vacunas vivas atenuadas y no vivas, y después reconocer los principales subtipos de estas últimas.
3.1. Vacunas vivas atenuadas
Contienen microorganismos capaces de replicarse de forma limitada, modificados para reducir de forma intensa su virulencia. Al simular en cierta medida una infección natural inducen respuestas humorales y celulares potentes. Ejemplos clásicos son la triple vírica, la vacuna frente a varicela, la vacuna frente a fiebre amarilla y determinadas vacunas orales. En el calendario andaluz rutinario, triple vírica y varicela son dos ejemplos esenciales.
La existencia de replicación explica dos reglas de examen. Primero, las vacunas vivas sistémicas están contraindicadas, con carácter general, en el embarazo y en la inmunodepresión grave. Segundo, cuando dos vacunas vivas parenterales no se administran simultáneamente, debe respetarse habitualmente un intervalo mínimo de 4 semanas para evitar interferencia inmunológica. La regla no debe extrapolarse de forma indiscriminada a todas las vacunas vivas orales ni sustituye a la ficha técnica del producto.
3.2. Vacunas inactivadas de microorganismo completo
Se elaboran con microorganismos que han perdido su capacidad de replicación. No pueden producir una infección derivada de la replicación vacunal, por lo que no comparten la contraindicación general de las vacunas vivas en personas inmunodeprimidas; sin embargo, estas personas pueden desarrollar una respuesta inmunitaria menos intensa. Algunas vacunas frente a poliomielitis, hepatitis A o rabia pertenecen a esta categoría.
3.3. Toxoides
En enfermedades en las que el daño fundamental deriva de una toxina, la vacuna puede dirigirse contra esa toxina en lugar de contra el microorganismo completo. Los toxoides son toxinas inactivadas que conservan capacidad antigénica. Las vacunas frente a tétanos y difteria son los ejemplos paradigmáticos. La nomenclatura empleada en preparados combinados aporta información sobre la carga antigénica: DTPa contiene componentes de carga infantil, mientras que Tdpa utiliza una formulación de tipo adulto con menor contenido de determinados antígenos.
3.4. Vacunas de subunidades, recombinantes y partículas similares a virus
Estas vacunas presentan al sistema inmunitario uno o varios componentes seleccionados del microorganismo. La hepatitis B utiliza antígeno de superficie obtenido por tecnología recombinante. Las vacunas frente al VPH emplean proteínas estructurales capaces de formar partículas similares al virus o VLP, que no contienen el genoma viral necesario para causar la infección. La vacuna recombinante frente a herpes zóster actualmente utilizada en el programa andaluz es también una vacuna no viva.
3.5. Vacunas polisacáridas y conjugadas
Las vacunas polisacáridas contienen antígenos capsulares. Las conjugadas unen estos polisacáridos a proteínas transportadoras para generar una respuesta T-dependiente y memoria inmunológica. En el calendario actual son especialmente relevantes las vacunas conjugadas meningocócicas ACWY y la neumocócica conjugada 20-valente. La diferencia tiene repercusiones prácticas y explica la evolución de los programas desde preparados polisacáridos hacia estrategias conjugadas en numerosas edades y grupos de riesgo.
3.6. Vacunas de ácidos nucleicos y plataformas modernas
Las vacunas de ARN mensajero proporcionan instrucciones transitorias para que determinadas células produzcan un antígeno que desencadena la respuesta inmunitaria. El ARN no necesita integrarse en el ADN celular para cumplir esta función y se degrada posteriormente. Las plataformas de vectores virales no replicativos introducen información genética mediante un vector incapaz de producir una infección productiva normal. Estas tecnologías adquirieron especial relevancia con la vacunación frente a COVID-19, aunque los productos concretos y las recomendaciones de campaña se actualizan periódicamente.
3.7. Vacunas combinadas
Una vacuna combinada incorpora varios antígenos en un único preparado. La vacuna hexavalente del calendario infantil andaluz protege frente a difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, Haemophilus influenzae tipo b y hepatitis B. La combinación reduce el número de inyecciones necesarias sin equivaler a administrar “menos vacunas”: inmunológicamente se presentan múltiples antígenos, pero logísticamente se simplifica la vacunación.
| Grupo | Ejemplos de interés | Idea clave para el examen |
|---|---|---|
| Vivas atenuadas | Triple vírica, varicela | Contraindicadas en embarazo e inmunodepresión grave |
| Inactivadas | VPI, hepatitis A | No pueden replicarse |
| Toxoides | Tétanos, difteria | La respuesta se dirige frente a la toxina |
| Recombinantes/subunidades | Hepatitis B, VPH, herpes zóster recombinante | No contienen microorganismo vivo replicativo |
| Conjugadas | MenACWY, VNC20, Hib | Respuesta T-dependiente y memoria |
| ARNm | Algunas vacunas frente a COVID-19 | El producto induce síntesis transitoria del antígeno |
4. INDICACIONES, CONTRAINDICACIONES, PRECAUCIONES Y FALSAS CONTRAINDICACIONES
4.1. Indicación de una vacuna
La indicación puede derivarse de la edad, la cohorte de nacimiento, una condición clínica, una exposición, una actividad laboral o un viaje. En la práctica, la enfermera debe responder sucesivamente a cuatro preguntas: qué protección necesita la persona, qué dosis válidas tiene documentadas, qué preparado está indicado ahora y existe algún motivo real para no administrarlo hoy. Saltarse cualquiera de estos pasos genera errores.
El calendario sistemático proporciona la pauta para la población general, pero no agota las indicaciones. Una persona con asplenia o sometida a determinados tratamientos inmunosupresores necesita una valoración específica. Del mismo modo, la vacunación posexposición frente a tétanos, hepatitis B o rabia depende de la naturaleza del contacto y de la inmunización previa.
4.2. Contraindicaciones verdaderas
Una contraindicación es una condición que incrementa de forma inaceptable el riesgo de una reacción adversa grave o impide utilizar el producto en esa situación. La contraindicación general más importante para cualquier vacuna es haber presentado una reacción alérgica grave, como anafilaxia, tras una dosis anterior o frente a un componente del preparado. La valoración debe ser específica para el componente implicado; etiquetar de forma genérica a una persona como “alérgica a todas las vacunas” es clínicamente inadecuado.
Las vacunas vivas atenuadas sistémicas, como triple vírica y varicela, están contraindicadas durante el embarazo y en inmunodepresión grave. La contraindicación obedece al riesgo teórico o real de replicación del agente vacunal en un huésped incapaz de controlarlo adecuadamente o, en el embarazo, al principio de evitar una exposición fetal a microorganismos vivos vacunales. La vacunación inadvertida con triple vírica o varicela durante un embarazo requiere valoración específica y seguimiento, pero no debe traducirse automáticamente en conclusiones extremas no contempladas por los protocolos.
Otra contraindicación clásica es la encefalopatía de etiología no explicada aparecida en los 7 días posteriores a una vacuna con componente pertussis, que contraindica nuevas dosis de dicho componente. Debe distinguirse de episodios febriles, llanto, convulsiones febriles u otros acontecimientos que no cumplen esa definición.
4.3. Precauciones
Una precaución no equivale a una prohibición definitiva. La enfermedad aguda moderada o grave puede justificar posponer una vacunación hasta que mejore el estado general, principalmente para evitar confundir la evolución de la enfermedad con una reacción a la vacuna y para valorar adecuadamente a la persona. Una infección leve de vías respiratorias altas, una febrícula aislada o una enfermedad menor estable no constituyen, por sí mismas, contraindicaciones universales.
La administración reciente de inmunoglobulinas o hemoderivados puede interferir con determinadas vacunas vivas parenterales. El intervalo depende del producto y de la cantidad de inmunoglobulina recibida, por lo que no debe memorizarse una única cifra válida para todas las situaciones. La conducta correcta es consultar la guía o ficha técnica correspondiente.
4.4. Falsas contraindicaciones frecuentes
- Tratamiento antibiótico por sí solo, si la situación clínica permite vacunar.
- Convalecencia de una enfermedad leve.
- Prematuridad, que generalmente obliga a vacunar según edad cronológica, no a retrasar sistemáticamente la pauta.
- Lactancia materna, salvo excepciones muy concretas dependientes de productos que no forman parte del calendario rutinario.
- Antecedentes familiares de reacciones vacunales no alérgicas.
- Enfermedades crónicas estables.
- Tratamientos tópicos o inhalados que no produzcan la inmunosupresión relevante para la vacuna concreta.
- Alergia no anafiláctica inespecífica a alimentos o medicamentos no presentes en el preparado.
La alergia al huevo merece un razonamiento específico. No debe emplearse como una contraindicación universal para “las vacunas”. La triple vírica puede administrarse a personas alérgicas al huevo siguiendo las recomendaciones habituales. En vacunación antigripal existen diferentes preparados y la conducta se basa en las recomendaciones de campaña y en la naturaleza de la reacción previa. Lo correcto en oposición es rechazar el simplismo “alergia al huevo = no vacunar”.
4.5. Embarazo
En el embarazo se recomiendan actualmente en Andalucía la vacunación frente a tosferina con Tdpa en cada gestación a partir de la semana 27, preferentemente en las semanas 27 o 28, y las vacunas frente a gripe y COVID-19 cuando corresponda a la campaña, que pueden administrarse en cualquier trimestre. Triple vírica y varicela están contraindicadas porque son vacunas vivas atenuadas.
La vacunación materna frente a tosferina tiene un objetivo especialmente importante: elevar los anticuerpos maternos que atraviesan la placenta para proteger al recién nacido durante las primeras semanas, cuando todavía no ha completado las primeras dosis de vacunación infantil. Por ello se administra en cada embarazo, con independencia de dosis de Tdpa recibidas anteriormente.
4.6. Inmunodepresión
El término inmunodepresión comprende situaciones muy diferentes. No es equivalente una corticoterapia inhalada a un trasplante hematopoyético, ni una enfermedad autoinmune estable sin tratamiento a una terapia biológica inmunosupresora. En general, las vacunas no vivas pueden administrarse cuando están indicadas, aunque su inmunogenicidad puede ser menor; las vacunas vivas requieren valorar intensidad y tipo de inmunosupresión. El momento óptimo puede depender de la terapia, por lo que la planificación debe coordinarse con el equipo responsable.
Precisamente por su mayor riesgo de enfermedad grave, muchas personas inmunodeprimidas tienen indicaciones adicionales frente a neumococo, herpes zóster, meningococo, hepatitis u otras enfermedades. Por ello, “inmunodeprimido” no significa “no vacunar”: significa seleccionar correctamente los preparados, evitar los vivos cuando estén contraindicados y aprovechar el momento de máxima respuesta posible.
5. VALORACIÓN PREVACUNAL Y SITUACIONES ESPECIALES
5.1. Historia vacunal
La valoración debe comenzar por una historia vacunal fiable. Se revisarán los registros clínicos disponibles y la documentación aportada por la persona. En calendarios acelerados, las dosis correctamente documentadas y administradas respetando edad e intervalos mínimos se consideran válidas; una pauta interrumpida no se reinicia por el mero hecho de haber transcurrido mucho tiempo.
Un documento vacunal debe permitir identificar de forma suficiente la vacuna o antígeno, la dosis y la fecha. En personas procedentes de otros países es necesario interpretar preparados y calendarios que pueden ser diferentes. Cuando no existe documentación fiable, el programa de vacunación acelerada establece cómo considerar a la persona y completar la protección necesaria. Debe evitarse reconstruir una pauta compleja basándose solo en afirmaciones vagas como “de pequeño me pusieron todas”.
5.2. Entrevista prevacunal
Antes de administrar una dosis se comprobarán, al menos, identidad, edad, antecedentes vacunales, motivo de la vacunación, reacciones graves a dosis previas, alergias relevantes, embarazo o posibilidad de embarazo cuando se valoren vacunas vivas, enfermedades y tratamientos que puedan producir inmunosupresión, administración reciente de inmunoglobulinas cuando proceda y presencia de enfermedad aguda moderada-grave. También se revisarán las necesidades específicas del producto.
La entrevista tiene una doble finalidad: evitar eventos prevenibles y detectar vacunas que faltan. Una buena valoración no debe centrarse únicamente en buscar razones para “no vacunar”. La omisión de una vacuna indicada constituye igualmente un problema de seguridad.
5.3. Prematuridad
El niño prematuro se vacuna, en general, según su edad cronológica, utilizando las mismas edades programadas que el nacido a término. No debe esperar a alcanzar la edad corregida ni un determinado peso para iniciar rutinariamente el calendario, salvo recomendaciones concretas relacionadas con situaciones clínicas o productos específicos. Retrasar la vacunación puede prolongar precisamente el periodo de vulnerabilidad de un lactante que tiene mayor riesgo de complicaciones infecciosas.
5.4. Personas anticoaguladas o con trastornos hemorrágicos
Una indicación intramuscular no debe transformarse automáticamente en subcutánea porque la persona reciba anticoagulantes. Cambiar la vía puede alterar la inmunogenicidad o no ajustarse a la ficha técnica. Si la situación clínica y el nivel de anticoagulación permiten la inyección IM, se selecciona una aguja adecuada y se mantiene presión firme sobre la zona después de la administración sin masajear. En trastornos hemorrágicos graves puede ser necesaria coordinación con hematología y planificación en relación con el tratamiento sustitutivo.
5.5. Personas inmunodeprimidas
La valoración debe precisar el mecanismo de inmunosupresión, su intensidad y el momento del tratamiento. Siempre que sea posible, las vacunas necesarias se administran antes de iniciar un tratamiento fuertemente inmunosupresor, respetando los intervalos necesarios para desarrollar respuesta. Si el tratamiento ya está iniciado, las vacunas no vivas pueden seguir estando indicadas, mientras que las vivas requieren valorar su contraindicación. El calendario andaluz dispone de un apartado específico de vacunación en grupos de riesgo que prevalece sobre simplificaciones del calendario general.
5.6. Personal sanitario
El trabajador sanitario puede tener un riesgo aumentado de exposición y, además, transmitir determinadas infecciones a pacientes vulnerables. La valoración debe incluir inmunidad o vacunación frente a hepatitis B, sarampión-rubeola-parotiditis, varicela, gripe y otras vacunas según puesto y riesgos laborales. La inmunización forma parte de la prevención de riesgos biológicos, pero no sustituye a las precauciones estándar, el uso adecuado de equipos de protección ni la actuación posexposición.
5.7. Educación sanitaria y decisión informada
Antes de vacunar se explicará de forma comprensible qué enfermedad se pretende prevenir, número de dosis, reacciones esperables, signos que requieren consulta y fecha aproximada de la siguiente dosis. La comunicación debe diferenciar efectos frecuentes y leves de acontecimientos graves muy infrecuentes. Ocultar incertidumbres o exagerar riesgos deteriora la confianza; también lo hace minimizar las dudas del paciente. La recomendación profesional clara y argumentada es uno de los determinantes más potentes de aceptación.
6. TÉCNICAS DE PREPARACIÓN, ADMINISTRACIÓN Y REGISTRO
6.1. Preparación segura
La preparación comienza antes de abrir el envase. Se comprobarán identidad de la persona, indicación, vacuna prevista, presentación, dosis, vía, fecha de caducidad, integridad del envase y condiciones de conservación. Debe verificarse el nombre del producto porque existen formulaciones con cargas antigénicas, edades autorizadas o vías distintas. Especial atención merecen las vacunas combinadas y los productos con nombres similares.
Cuando una vacuna necesita reconstitución se empleará exclusivamente el diluyente indicado para esa presentación, respetando el volumen y las instrucciones de la ficha técnica. No deben mezclarse vacunas diferentes en una misma jeringa salvo que el producto se comercialice específicamente como combinación. Una vez preparada, se administrará dentro del tiempo y condiciones indicados por el fabricante.
6.2. Higiene y asepsia
Se realizará higiene de manos antes del procedimiento y se mantendrá una técnica limpia y segura. Los guantes no son necesarios de forma sistemática si la piel del profesional está íntegra y no se prevé contacto con sangre, pero sí cuando exista indicación por precauciones estándar. La piel debe estar limpia. Si se emplea un antiséptico, debe dejarse secar antes de inyectar para evitar arrastrarlo hacia el tejido.
6.3. Vía intramuscular
Es la vía utilizada por la mayoría de las vacunas inyectables del calendario. La aguja se introduce aproximadamente a 90 grados respecto a la piel y su longitud se selecciona según edad, masa muscular y tejido subcutáneo. En lactantes pequeños, la región anterolateral del muslo proporciona una masa muscular adecuada. En niños mayores, adolescentes y adultos se utiliza habitualmente el deltoides cuando el desarrollo muscular lo permite.
No se recomienda aspirar antes de inyectar una vacuna intramuscular. Los lugares recomendados para vacunación carecen de grandes vasos sanguíneos cuya punción requiera esa maniobra, y la aspiración añade dolor y prolonga el procedimiento sin beneficio demostrado. Este punto corrige una recomendación todavía presente en algunos textos antiguos y en el material inicial de este tema.
La región glútea no constituye el lugar rutinario de elección para la vacunación: existe mayor variabilidad del grosor del tejido adiposo y riesgo de que una inyección pretendidamente intramuscular quede en tejido subcutáneo. Siempre prevalecen la ficha técnica y las recomendaciones específicas del producto.
6.4. Vía subcutánea
La vía subcutánea deposita el preparado en el tejido celular subcutáneo. En el calendario andaluz 2026, los productos actualmente empleados de triple vírica y varicela se administran por vía subcutánea según la instrucción del programa. Se selecciona el lugar y el ángulo de acuerdo con la técnica y las características del paciente, evitando trasladar automáticamente la vía de un producto a cualquier otra marca que pudiera tener ficha técnica diferente.
6.5. Vía oral e intranasal
La vacuna frente a rotavirus incluida en Andalucía en 2026 se administra por vía oral. La administración debe efectuarse siguiendo estrictamente los límites de edad y la ficha técnica, ya que en esta vacuna el momento de inicio y finalización de la pauta es especialmente relevante. Si el niño regurgita o escupe parte del contenido no debe improvisarse la repetición de la dosis; se seguirá la recomendación específica del producto.
Algunas formulaciones antigripales pueden administrarse por vía intranasal en edades seleccionadas durante la campaña correspondiente. No debe confundirse una vacuna antigripal intranasal viva atenuada con las formulaciones inactivadas intramusculares: su vía, contraindicaciones y población diana son diferentes.
6.6. Coadministración
Administrar varias vacunas durante una misma visita reduce oportunidades perdidas y mejora la probabilidad de completar pautas. Las vacunas del calendario pueden coadministrarse cuando las recomendaciones así lo contemplan, utilizando jeringas y lugares anatómicos diferentes. Cuando se aplican varias inyecciones en un mismo miembro deben separarse suficientemente para poder atribuir reacciones locales; las instrucciones andaluzas de campaña utilizan como referencia una separación de al menos unos 2,5 cm cuando resulta necesario emplear el mismo miembro.
Las vacunas inactivadas pueden administrarse simultáneamente con otras vacunas o sin necesidad de establecer un intervalo mínimo general por el hecho de ser inactivadas. Dos vacunas vivas parenterales pueden ponerse el mismo día; si no se administran simultáneamente, se respeta habitualmente un intervalo mínimo de 28 días. Esta regla es especialmente importante en pautas correctoras de triple vírica y varicela.
6.7. Después de la administración
No se masajea vigorosamente la zona. En personas con riesgo hemorrágico se mantiene presión firme. El paciente debe permanecer en condiciones que permitan detectar un síncope o una reacción inmediata y el punto de vacunación debe disponer de material y personal capaces de tratar una anafilaxia. En adolescentes, el síncope vasovagal asociado al procedimiento es más frecuente que la anafilaxia y puede provocar traumatismos; por ello conviene vacunar sentado o tumbado y evitar que abandone bruscamente el centro.
6.8. Registro
La trazabilidad es inseparable de la seguridad. Deben quedar registrados la vacuna administrada, fecha, dosis, lote, fabricante o producto cuando el sistema lo contemple, vía, lugar de administración y profesional. Un registro preciso permite conocer el estado inmunitario, realizar captación, investigar posibles acontecimientos adversos, identificar lotes y calcular coberturas.
7. CONSERVACIÓN DE VACUNAS Y CADENA DE FRÍO
7.1. Concepto
La cadena de frío es el conjunto de medios humanos, materiales y procedimientos destinados a mantener las vacunas dentro de las condiciones de temperatura y exposición establecidas desde su fabricación hasta su administración. La pérdida de potencia puede producirse sin cambios visibles en el aspecto del producto. Por tanto, una vacuna no puede considerarse válida simplemente porque “parece estar bien”.
Como regla general para las vacunas utilizadas habitualmente en los programas, el intervalo de conservación refrigerada es de +2 °C a +8 °C, siempre sujeto a las especificaciones de cada ficha técnica. El margen inferior es positivo: −2 °C no es un límite aceptable. La congelación puede dañar de manera irreversible vacunas adsorbidas y otros preparados sensibles.
7.2. Sensibilidad al calor, congelación y luz
El deterioro térmico no afecta por igual a todos los productos. El calor puede reducir progresivamente la potencia de vacunas termolábiles; la congelación resulta especialmente perjudicial para determinados preparados adsorbidos, porque altera su estructura física. Algunas vacunas o componentes son sensibles a la luz. De ahí la importancia de conservar los envases en su embalaje original cuando así se indique.
La pérdida de potencia debida a una exposición térmica relevante puede ser acumulativa e irreversible. Volver a introducir una vacuna en el frigorífico no “repara” el daño sufrido durante una excursión térmica. Por esta razón, ante una incidencia se evalúan la temperatura alcanzada, la duración, el tipo de vacuna y la estabilidad específica del producto.
7.3. Equipamiento
El equipo de conservación debe permitir mantener una temperatura uniforme y monitorizada. Es preferible utilizar equipos apropiados para productos termolábiles y sistemas de registro continuo o dispositivos capaces de proporcionar temperaturas actuales, máximas y mínimas. La monitorización permite detectar incidencias nocturnas o durante periodos en los que el centro permanece cerrado, algo que un único registro puntual no podría demostrar.
Las vacunas no deben almacenarse en la puerta del frigorífico ni en zonas con riesgo de congelación o fluctuaciones intensas. Es necesario permitir circulación de aire, mantener orden por productos y lotes y aplicar criterios de rotación para utilizar primero los productos con fecha de caducidad más próxima. No se almacenarán alimentos junto a las vacunas.
7.4. Recepción y transporte
En la recepción se comprueba que el envío corresponde a lo solicitado, que no presenta daños, que las condiciones térmicas se han mantenido y que las caducidades son adecuadas. El transporte debe realizarse mediante dispositivos validados, evitando el contacto directo entre vacunas sensibles a la congelación y acumuladores demasiado fríos. Los tiempos de traslado se reducen al mínimo y se mantiene trazabilidad.
7.5. Ruptura o sospecha de ruptura de la cadena de frío
Ante una excursión térmica la conducta segura no es administrar inmediatamente ni destruir el producto de forma automática. Se deben inmovilizar o poner en cuarentena las vacunas afectadas, mantenerlas en condiciones correctas mientras se investiga, identificarlas claramente para evitar su uso, registrar temperaturas y duración de la incidencia, conservar los datos del lote y solicitar valoración al responsable del programa, farmacia o circuito establecido. La estabilidad depende de cada producto y puede existir información específica del fabricante.
- Detectar y documentar la incidencia.
- Separar e identificar los lotes potencialmente afectados.
- No administrarlos hasta recibir valoración.
- Mantenerlos a la temperatura recomendada mientras se determina su validez.
- Registrar temperatura máxima, mínima y tiempo aproximado de exposición.
- Consultar las instrucciones del programa y la estabilidad del fabricante.
- Documentar la decisión final y las medidas correctoras.
Si una vacuna afectada se hubiera administrado antes de detectar la incidencia, debe evaluarse si la dosis puede considerarse válida. No se repite automáticamente sin analizar estabilidad y potencia. Si finalmente se considera inválida, se programa la revacunación respetando las reglas correspondientes.
7.6. Responsabilidad enfermera
La cadena de frío no es un problema exclusivamente logístico. La enfermera que administra la vacuna constituye el último control antes de que el producto llegue al paciente. Debe comprobar que el preparado ha sido conservado correctamente, vigilar el frigorífico según el procedimiento del centro, participar en la gestión de incidencias y evitar utilizar productos cuya estabilidad sea dudosa.
8. REACCIONES ADVERSAS, ESAVI Y FARMACOVIGILANCIA
8.1. Acontecimiento temporal no equivale a causalidad
Después de una vacunación pueden ocurrir acontecimientos médicos por numerosas razones. Un evento supuestamente atribuible a la vacunación o inmunización describe inicialmente una asociación temporal; no demuestra por sí mismo que la vacuna lo haya causado. La investigación de seguridad exige valorar relación temporal, mecanismo biológico, frecuencia esperada, antecedentes, enfermedades intercurrentes y otras posibles causas.
Esta distinción es esencial para comunicar riesgos. Si una persona presenta una infección respiratoria dos días después de vacunarse, la proximidad cronológica no demuestra causalidad. A la inversa, una sospecha de reacción adversa no debe descartarse simplemente porque su mecanismo todavía no se conozca: la farmacovigilancia se basa precisamente en comunicar sospechas para detectar señales.
8.2. Reacciones frecuentes
Las reacciones más habituales suelen ser locales y autolimitadas: dolor, eritema, induración o inflamación en el lugar de inyección. También pueden aparecer febrícula, fiebre, cefalea, cansancio o malestar, dependiendo del producto. Su inicio y duración varían. La educación previa reduce preocupación y permite diferenciar reacciones esperables de signos que necesitan valoración.
Algunas vacunas vivas pueden producir síntomas leves días después de la administración, relacionados con la replicación limitada del agente vacunal. Esto no equivale a desarrollar la enfermedad natural con su riesgo habitual ni significa que la vacuna “haya fallado”.
8.3. Síncope
El síncope vasovagal se relaciona fundamentalmente con el procedimiento, la ansiedad o la visión de agujas, y se observa con mayor frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes. El riesgo inmediato más importante es el traumatismo secundario a la caída. Por ello se recomienda administrar la vacuna con el paciente sentado o tumbado y mantener vigilancia posterior razonable.
8.4. Anafilaxia
La anafilaxia tras una vacuna es muy infrecuente, pero exige reconocimiento y tratamiento inmediato. Puede afectar piel o mucosas, vía aérea, respiración y circulación. La ausencia de manifestaciones cutáneas no la excluye. Todo punto de vacunación debe estar preparado para actuar sin retraso.
El tratamiento farmacológico de primera elección de la anafilaxia es la adrenalina intramuscular en la región anterolateral del muslo, según dosis y protocolo aplicable. El tratamiento no debe retrasarse a la espera de antihistamínicos o corticoides, que no sustituyen a la adrenalina ante compromiso respiratorio o circulatorio. Se activa asistencia urgente y se aplican medidas ABC según la situación clínica.
8.5. Farmacovigilancia
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios integra las notificaciones de sospechas de reacciones adversas en el Sistema Español de Farmacovigilancia. Los profesionales sanitarios deben notificar las sospechas relevantes mediante NotificaRAM; la ciudadanía también dispone de vías para comunicar sospechas. La notificación no exige demostrar causalidad.
El calendario andaluz de 2026 recuerda expresamente la necesidad de comunicar reacciones y eventos adversos posteriores a una inmunización mediante NotificaRAM. Para que la señal pueda evaluarse son especialmente importantes la descripción clínica, cronología, vacuna implicada, lote, dosis, antecedentes y evolución.
8.6. Error de vacunación
Un error puede consistir en administrar una vacuna equivocada, utilizar una dosis o vía incorrectas, aplicar una dosis antes de la edad mínima, incumplir un intervalo, administrar un producto contraindicado o usar una vacuna cuya conservación no estaba garantizada. La primera actuación es proteger al paciente y valorar consecuencias; después se documentará el incidente, se determinará si la dosis es válida y se implementarán medidas para evitar recurrencias.
El error no siempre implica repetir una dosis. Si se administra una dosis antes del intervalo habitual pero dentro del margen considerado válido, puede seguir contabilizando; si incumple el intervalo mínimo más allá del margen aceptable, puede requerir repetición. La decisión debe basarse en los documentos de vacunación acelerada y en las características del antígeno.
9. CALENDARIO SISTEMÁTICO DE ANDALUCÍA 2026: INFANCIA Y ADOLESCENCIA
La referencia vigente para este tema es la Instrucción DGSPyOF-1/2026. Debe sustituir, a efectos de estudio actual, las tablas de 2024 incluidas en versiones anteriores del tema. En particular, el calendario 2026 introduce rotavirus y modifica edades de triple vírica y varicela, mientras que mantiene otras pautas ya preguntadas por el SAS.
9.1. Resumen por edades
| Edad | Vacunación / inmunización sistemática de interés | Observaciones de examen |
|---|---|---|
| Nacimiento / temporada VRS | Nirsevimab cuando corresponda según temporada y grupo | Es un anticuerpo monoclonal: inmunización pasiva, no vacuna |
| 2 meses | Hexavalente + VNC20 + MenB + rotavirus | Rotavirus oral |
| 4 meses | Hexavalente + VNC20 + MenB + MenACWY + rotavirus | MenACWY, no MenC monovalente |
| 6 meses | VNC20; gripe si corresponde a la campaña | VNC20 infantil 2026 utiliza pauta 3+1 |
| 11 meses | Hexavalente + VNC20 | Completa hexavalente 2+1 y VNC20 3+1 |
| 12 meses | MenACWY + triple vírica | Primera TV |
| 15 meses | Varicela + MenB | MenB mantiene 2-4-15 meses |
| 6-59 meses | Gripe anual durante campaña | La formulación y vía dependen de edad y campaña |
| 2 años | Segunda triple vírica + segunda varicela | Novedad 2026: se adelantan desde los 3 años |
| 3 años, solo transición 2026 | Segunda triple vírica + segunda varicela para la cohorte pendiente | En 2026 se vacunan cohortes de 2 y 3 años |
| 6 años | DTPa-VPI para la cohorte correspondiente con pauta infantil 2+1 | En 2026: nacidos en 2020 |
| 12 años | MenACWY + VPH; revisión de TV y varicela | VPH sistemático de una dosis |
| 14 años | Tdpa cuando no se haya recibido Tdpa desde los 10 años | Con rescate 15-18 años según antecedentes |
9.2. Hexavalente: 2, 4 y 11 meses
La vacuna hexavalente combina DTPa, VPI, Hib y hepatitis B. Se administra a los 2, 4 y 11 meses. Es una pauta 2+1: dos dosis iniciales y un refuerzo. Esta pauta tiene consecuencias años después, porque los niños que la recibieron necesitan una dosis DTPa-VPI a los 6 años para completar adecuadamente la protección frente a difteria, tétanos, tosferina y poliomielitis.
9.3. Neumococo conjugado 20-valente: 2, 4, 6 y 11 meses
Una actualización particularmente importante es la pauta infantil de VNC20 a los 2, 4, 6 y 11 meses, es decir, 3+1. No debe mantenerse la pauta antigua de VNC13 2-4-11 como si fuera el calendario actual de VNC20. Los menores que ya completaron correctamente una pauta previa de VNC13 según el programa correspondiente no deben recibir indiscriminadamente dosis adicionales de VNC20 por el simple hecho de que haya cambiado el producto.
9.4. Meningococo B: 2, 4 y 15 meses
La pauta sistemática frente a meningococo B permanece en 2, 4 y 15 meses. Las primeras dosis pretenden proporcionar protección temprana en una etapa de especial vulnerabilidad. El refuerzo de 15 meses prolonga la protección.
9.5. Meningococo ACWY
En 2026 se administra MenACWY a los 4 meses, 12 meses y 12 años, utilizando los preparados previstos para cada edad. Además, existe rescate en adolescentes de 13 a 18 años que no hayan recibido una dosis de MenACWY a partir de los 10 años. Por tanto, estudiar “MenC a los 4 y 12 meses y 12 años” como regla actual es incorrecto: el calendario andaluz vigente emplea vacuna conjugada tetravalente ACWY.
9.6. Triple vírica
La primera dosis se administra a los 12 meses. La gran novedad de 2026 es que la segunda dosis se adelanta de los 3 a los 2 años. Como medida transitoria, durante 2026 también se vacuna a la cohorte de 3 años que seguía el calendario anterior. De ahí que una pregunta de un examen previo que sitúe TV a los 3 años pudiera haber sido correcta en su momento y, sin embargo, no describir la edad ordinaria del nuevo calendario.
Existe además estrategia de rescate en menores de 65 años, preferentemente en nacidos a partir de 1978, que no tengan historia adecuada de vacunación ni antecedente considerado válido. La pauta de rescate es de dos dosis con intervalo mínimo de 4 semanas. La vacuna está contraindicada durante el embarazo y en inmunodepresión grave.
9.7. Varicela
La primera dosis se administra a los 15 meses y la segunda, desde 2026, a los 2 años. Durante el año de transición se vacuna también a los niños y niñas de 3 años pendientes. En personas susceptibles se emplean pautas de rescate. En adultos sin historia de varicela ni vacunación, el calendario andaluz indica realizar serología IgG para establecer susceptibilidad antes de decidir la vacunación.
9.8. Rotavirus
Andalucía incorporó en 2026 la vacunación sistemática frente a rotavirus con una pauta oral a los 2 y 4 meses. Durante la implantación se estableció rescate para determinados lactantes nacidos desde octubre de 2025, sujeto a límites estrictos de edad: el inicio y la finalización de la pauta no pueden desplazarse indefinidamente. Este es un ejemplo de vacuna en la que “ponerla cuando se pueda” no es una estrategia válida si ya se han superado las edades máximas autorizadas.
9.9. VPH
En 2026 se administra una dosis a chicos y chicas de 12 años. El rescate se extiende hasta los 21 años para quienes no hayan recibido previamente ninguna dosis de vacuna frente a VPH, también con una dosis en el programa sistemático actual. Las personas pertenecientes a determinados grupos de riesgo, especialmente algunos estados de inmunodepresión, pueden requerir pautas diferentes; en esos casos se aplica el apartado específico del calendario de riesgo.
9.10. DTPa-VPI y la trampa de las cohortes
La dosis DTPa-VPI de los 6 años se administra a los niños que recibieron el esquema infantil 2+1 y pertenecen a las cohortes definidas. En 2026 corresponde a los nacidos en 2020 y continúa el rescate de nacidos a partir del 1 de enero de 2017 pendientes de esta dosis. Los nacidos antes de 2017 pertenecían a un esquema infantil diferente, 3+1, y si no recibieron la dosis correspondiente a los 6 años se utiliza Tdpa sin polio según el algoritmo del programa.
10. VACUNACIÓN DEL ADULTO, EMBARAZO, PUERPERIO Y GRUPOS DE RIESGO
10.1. Gripe
El calendario sistemático andaluz establece vacunación antigripal anual en personas de 60 años o más y en todos los niños y niñas de 6 a 59 meses, además de la recomendación durante el embarazo y los primeros 6 meses del puerperio en campaña. Las campañas anuales pueden añadir grupos por condiciones clínicas, institucionalización, exposición profesional u otras circunstancias, de modo que las indicaciones operativas de cada temporada deben consultarse en la instrucción correspondiente.
10.2. COVID-19
El calendario de enero de 2026 establece vacunación anual frente a COVID-19 a partir de los 70 años y vacunación en cualquier trimestre del embarazo o durante los primeros 6 meses del puerperio. Además existen indicaciones por riesgo que pueden ampliar la población diana. Los productos, variantes antigénicas, intervalos tras infección o dosis previas y grupos de campaña son especialmente dinámicos y deben verificarse cada temporada.
10.3. Neumococo en adultos
En 2026 la vacunación sistemática con VNC20 se extiende a adultos de 60 a 80 años, nacidos entre 1946 y 1966, que no hayan recibido previamente VNC13, VNC15 o VNC20. En presencia de determinados factores de riesgo pueden existir indicaciones incluso con antecedentes de vacunación conjugada previa, aplicándose los intervalos definidos en el capítulo de grupos de riesgo.
La vacuna neumocócica polisacárida 23-valente está retirada del programa andaluz de prevención neumocócica desde 2024. Esto obliga a revisar razonamientos antiguos basados en secuencias VNC13 + VNP23. Los antecedentes siguen siendo clínicamente relevantes para decidir la pauta actual, pero no constituyen por sí solos el esquema que debe memorizarse para una persona que inicia vacunación en 2026.
10.4. Herpes zóster
El calendario andaluz 2026 recomienda una pauta de dos dosis de vacuna recombinante frente a herpes zóster, con intervalo mínimo de 2 meses, a las personas de 65 años, que en 2026 corresponde a la cohorte nacida en 1961. Además se realiza rescate de las cohortes de 66 y 67 años, nacidas en 1960 y 1959, que no hayan iniciado o completado la pauta.
La vacuna frente a herpes zóster utilizada es no viva, aspecto particularmente relevante en determinados grupos inmunodeprimidos, en los que además existen indicaciones específicas independientemente de la edad sistemática.
10.5. Tétanos y difteria en el adulto
Antes de iniciar una pauta de Td se revisará la vacunación documentada. Si es necesario se completará hasta alcanzar cinco dosis según los esquemas correctores. En personas correctamente vacunadas durante infancia y adolescencia se recomienda una dosis alrededor de los 65 años. No deben administrarse recuerdos cada diez años indefinidamente a toda persona que ya ha completado una pauta adecuada sin valorar antecedentes y recomendaciones actuales.
10.6. Embarazo y puerperio
| Inmunización | Recomendación sistemática 2026 | Idea principal |
|---|---|---|
| Tdpa | Una dosis en cada embarazo desde semana 27, preferentemente 27-28 | Protección pasiva neonatal frente a tosferina |
| Gripe | Cualquier trimestre durante campaña; también puerperio inicial cuando corresponda | Vacuna no viva |
| COVID-19 | Cualquier trimestre; también primeros 6 meses del puerperio según calendario | Recomendación adaptada a campaña |
| Triple vírica | Contraindicada durante embarazo | Vacuna viva |
| Varicela | Contraindicada durante embarazo | Vacuna viva |
Las tres vacunas recomendadas en la gestación —Tdpa, gripe y COVID-19 cuando estén indicadas— pueden administrarse simultáneamente en lugares anatómicos diferentes. Si no se administran el mismo día, no se requiere un intervalo mínimo entre ellas por motivos de interferencia inmunológica.
10.7. Hepatitis B en el recién nacido
La vacuna frente a hepatitis B no se administra universalmente al nacimiento en el calendario andaluz actual. La pauta sistemática del lactante está incluida en la hexavalente de 2, 4 y 11 meses. La dosis neonatal se reserva a situaciones de riesgo de transmisión vertical.
Si la madre es AgHBs positiva, el recién nacido recibe vacuna monocomponente frente a hepatitis B en las primeras 24 horas, preferentemente en las primeras 12, junto con inmunoglobulina específica antihepatitis B en un lugar anatómico diferente. Posteriormente continúa la pauta hexavalente habitual. Si el estado materno es desconocido y no puede obtenerse el resultado en las primeras 24 horas, se administra vacuna al recién nacido mientras se completa la evaluación y se añade inmunoglobulina cuando corresponda.
10.8. Grupos de riesgo
La Instrucción 2026 dedica un bloque específico a personas con riesgo aumentado de enfermedad neumocócica invasiva, herpes zóster, infección meningocócica, VPH, hepatitis A/B y mpox, entre otras circunstancias. Las indicaciones dependen de edad, patología, tratamiento y vacunaciones previas. Por ejemplo, trasplante, inmunodeficiencias, neoplasias, infección por VIH, insuficiencia renal avanzada, asplenia, tratamientos inmunosupresores, fístula de LCR o implante coclear modifican distintas recomendaciones.
La conclusión práctica es que el calendario general constituye el mínimo sistemático; no debe utilizarse para excluir una vacuna adicional en alguien con riesgo. En un caso clínico de oposición debe leerse siempre la patología antes de aplicar la tabla por edades.
11. PAUTAS CORRECTORAS Y CALENDARIOS ACELERADOS
11.1. Objetivo
Un calendario acelerado permite que una persona que ha iniciado tarde la vacunación, presenta dosis incompletas o carece de documentación válida alcance cuanto antes un estado de protección adecuado respetando edades e intervalos mínimos. “Acelerado” no significa administrar dosis sin separación suficiente, sino utilizar el intervalo mínimo válido cuando es necesario acortar la pauta habitual.
11.2. Validez documental
Se consideran las dosis documentadas de manera fiable. El documento debe permitir identificar las vacunas y fechas. En personas migrantes sin un registro escrito claro, no se asumirá que están correctamente vacunadas únicamente por recuerdo verbal genérico. El objetivo es evitar tanto infravacunación como repeticiones innecesarias.
Una dosis administrada demasiado pronto puede no inducir una respuesta suficientemente fiable. Por eso el calendario acelerado define edades mínimas e intervalos mínimos. Si una dosis se administró antes del mínimo, se valora si entra en el pequeño margen de gracia admitido para determinadas vacunas no vivas; si excede ese margen, la dosis puede ser inválida y necesitar repetición.
11.3. Intervalos entre vacunas distintas
| Combinación | Regla general |
|---|---|
| Dos vacunas no vivas | Pueden administrarse simultáneamente o con cualquier separación |
| Vacuna no viva + vacuna viva | Pueden administrarse simultáneamente o con cualquier separación |
| Dos vacunas vivas parenterales | Mismo día o, si no, separación mínima habitual de 28 días |
Esta regla evita errores habituales en la consulta de rescate. No hay que citar al paciente cuatro semanas después simplemente porque hoy ha recibido una vacuna inactivada y queda pendiente otra inactivada. El intervalo de 4 semanas se relaciona específicamente con la posible interferencia entre determinadas vacunas vivas parenterales administradas en días diferentes.
11.4. Triple vírica
La estrategia de rescate en Andalucía se extiende a menores de 65 años, preferentemente nacidos a partir de 1978, cuando no existe historia adecuada de vacunación ni antecedente que permita considerarlos protegidos. Cuando se necesitan dos dosis se respeta un intervalo mínimo de 4 semanas. A los 12 años se realiza una revisión programada aprovechando otras vacunaciones y el programa 2026 establece además captación continua hasta los 65 años.
11.5. Varicela
La persona susceptible necesita dos dosis. El intervalo mínimo es de 4 semanas y en adultos el programa señala como preferible un intervalo de 8 semanas. Cuando un adulto no presenta antecedente de enfermedad ni vacunación, se realiza serología IgG para determinar susceptibilidad. La vacunación está contraindicada durante embarazo e inmunodepresión grave.
11.6. Hepatitis B
En una pauta monocomponente clásica 0-1-6 meses, los intervalos mínimos deben permitir una maduración adecuada de la respuesta: la segunda dosis no puede administrarse arbitrariamente pocos días después de la primera y la tercera debe guardar intervalos mínimos tanto respecto a la primera como respecto a la segunda. En el calendario acelerado andaluz de 2026 se especifica un mínimo de 4 semanas entre dosis 1 y 2, 8 semanas entre 2 y 3 y 16 semanas entre 1 y 3, sin que la tercera dosis se administre antes de los 6 meses de edad en lactantes.
11.7. Poliovirus
La valoración de personas procedentes de países que han utilizado vacuna oral frente a poliomielitis exige conocer si se trataba de vacuna oral trivalente o bivalente y cuándo fue administrada. Tras el cambio mundial de 2016, las dosis de vacuna oral bivalente no cubren el serotipo 2 y no pueden contabilizarse de la misma forma que VPI o VPO trivalente para todos los objetivos de la pauta. En estos casos se siguen las tablas aceleradas específicas.
11.8. Rotavirus: una excepción importante al concepto de rescate
Rotavirus tiene límites máximos de edad estrictos. Durante la implantación de 2026 se permitió rescatar a determinados lactantes nacidos desde el 1 de octubre de 2025 si todavía se encontraban dentro de las edades permitidas. La primera dosis debía iniciarse antes del límite señalado por el programa y la pauta finalizar antes de cumplir 24 semanas con el producto empleado. Una vez superadas las edades máximas no procede crear una pauta acelerada improvisada.
11.9. Ejemplo de razonamiento
11.10. Oportunidad vacunal
El principio operativo es aprovechar cualquier contacto apropiado con el sistema sanitario para comprobar la situación vacunal. Una pauta atrasada puede corregirse durante consultas de seguimiento, actividades escolares, atención a enfermedades crónicas, puerperio o visitas programadas. Posponer sin una contraindicación real perpetúa la susceptibilidad y aumenta la probabilidad de abandono.
12. PROFILAXIS ANTITETÁNICA ANTE HERIDAS Y OTRAS SITUACIONES POSEXPOSICIÓN
12.1. Fundamento
El tétanos no genera inmunidad colectiva útil porque no se transmite habitualmente de persona a persona. La protección depende de la inmunización individual. Ante una herida, la conducta no puede decidirse mirando solo el aspecto de la lesión: hay que combinar tipo de herida, número de dosis previas, fecha de la última dosis y situación inmunitaria.
Las heridas tetanígenas incluyen, entre otras, heridas contaminadas con tierra, estiércol o saliva, heridas punzantes, lesiones con tejido desvitalizado, determinadas quemaduras, congelaciones, heridas por aplastamiento o mordeduras. Las heridas limpias y menores presentan un riesgo diferente y permiten intervalos más largos antes de indicar un recuerdo.
12.2. Esquema general
| Antecedentes | Herida limpia y menor | Herida tetanígena |
|---|---|---|
| Menos de 3 dosis o antecedentes desconocidos | Iniciar/completar vacunación; IGT habitualmente no indicada | Iniciar/completar vacunación + valorar/administrar IGT según protocolo |
| 3 o más dosis, última hace menos de 5 años | Generalmente no precisa dosis | Generalmente no precisa dosis |
| 3 o más dosis, última hace 5-10 años | Generalmente no precisa recuerdo por herida limpia | Recuerdo si corresponde por haber transcurrido 5 años |
| 3 o más dosis, última hace 10 años o más | Recuerdo | Recuerdo; valorar situaciones especiales para IGT |
La tabla es un marco de razonamiento y debe completarse con el protocolo vigente, especialmente ante heridas de alto riesgo, inmunodepresión o personas que se inyectan drogas, en las que puede estar indicada inmunoglobulina a pesar de antecedentes vacunales que en otra persona serían suficientes. La inmunoglobulina y la vacuna, cuando ambas están indicadas, se administran en lugares anatómicos distintos.
12.3. Por qué no se reinicia la pauta
Si constan dosis válidas, se contabilizan. Una persona con tres dosis documentadas hace años no debe ser considerada automáticamente “no vacunada” y recibir de nuevo una primovacunación completa desde cero. Se administra el refuerzo que corresponda y se planifica la continuación necesaria hasta completar el número recomendado de dosis.
12.4. Herida limpia y vacunación completa
En una herida limpia y menor, la persona con al menos tres dosis no necesita recuerdo si la última se administró hace menos de 10 años. Si han transcurrido 10 años o más, se administra la dosis de recuerdo correspondiente. La inmunoglobulina no está indicada de rutina en este escenario.
12.5. Herida tetanígena
En una herida tetanígena, el umbral para el recuerdo es más corto: con pauta previa suficiente se considera el tiempo desde la última dosis y, si han pasado 5 años o más, puede estar indicada una dosis de recuerdo. Con vacunación desconocida o incompleta, además de iniciar o completar vacunación, se valora inmunoglobulina antitetánica para aportar protección inmediata.
12.6. Otras profilaxis posexposición
El mismo principio —valorar exposición y estado inmunitario— se aplica a otras enfermedades. Ante una exposición al virus de hepatitis B se revisa la vacunación y, cuando sea relevante, la respuesta serológica; dependiendo de la fuente y del estado del expuesto pueden indicarse vacuna e inmunoglobulina antihepatitis B. La profilaxis antirrábica se determina según especie, circunstancias de la exposición, epidemiología territorial y estado del animal, y puede requerir vacuna e inmunoglobulina. Estos esquemas son específicos y no deben confundirse con la profilaxis antitetánica.
13. CAPTACIÓN ACTIVA E INDICADORES DE COBERTURA VACUNAL
13.1. Captación activa
La captación activa consiste en identificar a personas que cumplen criterios para vacunarse y que no han iniciado o completado la pauta, y establecer mecanismos para ofrecerles la inmunización. Va más allá de esperar a que el ciudadano solicite una cita. Se apoya en registros nominales, listados por cohortes, historia clínica, campañas escolares, recordatorios, llamadas, mensajes y aprovechamiento de cualquier contacto asistencial.
El calendario andaluz 2026 incorpora ejemplos explícitos. Ante el riesgo epidemiológico de sarampión se mantiene captación continua de personas pendientes hasta los 65 años, se revisa el estado de triple vírica a los 12 años aprovechando la vacunación de VPH y MenACWY y se realiza una segunda revisión a los 14 años. En herpes zóster se incorporan cohortes de rescate. La captación, por tanto, forma parte del diseño del programa, no es una actividad opcional añadida por cada centro.
13.2. Oportunidad perdida de vacunación
Existe una oportunidad perdida cuando una persona susceptible y con indicación tiene contacto con un servicio sanitario capaz de valorar su vacunación y sale sin recibir las vacunas que podían haberse administrado y sin una razón válida para posponerlas. Ejemplos típicos son no revisar el calendario durante una consulta de crónicos, aplazar por una infección leve que no constituye contraindicación o administrar una vacuna y no coadministrar otra que también estaba indicada.
Reducir oportunidades perdidas mejora coberturas sin necesidad de crear nuevas visitas. Por eso la revisión vacunal debe integrarse en los procesos habituales de Atención Primaria, consultas hospitalarias de pacientes de riesgo, embarazo, puerperio y atención a personas institucionalizadas.
13.3. Cobertura vacunal
La cobertura es la proporción de personas de una población objetivo que ha recibido una vacuna o una determinada dosis en un periodo o edad de referencia. El numerador y el denominador deben pertenecer a la misma cohorte y territorio. Una cobertura aparentemente baja puede deberse a dosis realmente pendientes, pero también a problemas de registro, movimientos de población, duplicidades o denominadores desactualizados.
Cobertura de una dosis = personas de la cohorte que han recibido la dosis / personas elegibles de la cohorte × 100.
Es imprescindible especificar qué se mide. “Cobertura de VPH” puede referirse a primera dosis, pauta completa, cohorte concreta o vacunación antes de una edad determinada. Comparar indicadores con definiciones distintas produce conclusiones engañosas.
13.4. Cobertura de pauta completa
Para una vacuna multidósis tiene especial interés conocer qué proporción ha completado toda la pauta requerida, no únicamente cuántas personas comenzaron. En un esquema de tres dosis, una cobertura alta de primera dosis con una cobertura final mucho menor revela un problema de continuidad o captación.
13.5. Tasa de abandono
Un indicador útil para una serie en la misma cohorte es la proporción de personas que comenzaron pero no llegaron a la dosis final. Puede expresarse como:
Abandono = (número de primeras dosis − número de dosis finales) / número de primeras dosis × 100.
Solo tiene sentido cuando numerador y denominador proceden de la misma cohorte y periodo comparable. No debe calcularse mezclando niños que todavía no han alcanzado la edad de la última dosis con otros que ya deberían haber completado la pauta.
13.6. Oportunidad o puntualidad de la vacunación
Dos poblaciones pueden alcanzar finalmente la misma cobertura y, sin embargo, presentar distinto nivel de protección. Si una recibe las dosis en las edades recomendadas y otra acumula retrasos de meses, la segunda ha permanecido susceptible durante más tiempo. Por eso los programas modernos valoran no solo “vacunado sí/no”, sino vacunación a tiempo.
Este indicador es especialmente importante en enfermedades graves del lactante. La pauta MenB a los 2 y 4 meses pretende conseguir protección precoz; completar esas dosis un año más tarde puede mejorar la cobertura administrativa, pero no recupera el periodo de protección perdido durante los primeros meses.
13.7. Indicadores de captación y oportunidades perdidas
En evaluación local pueden calcularse proporciones como personas pendientes contactadas, personas captadas que finalmente se vacunan, oportunidades perdidas entre contactos asistenciales elegibles o porcentaje de registros incompletos corregidos. No todos estos indicadores forman parte de un cuadro de mando oficial único, pero son herramientas útiles de mejora de calidad.
13.8. Cobertura y equidad
Una cobertura global elevada puede ocultar bolsas de susceptibilidad. Deben analizarse diferencias por zona básica de salud, distrito, edad, sexo cuando sea pertinente, vulnerabilidad social, institucionalización, país de origen u otros determinantes relevantes. Los brotes suelen aparecer donde se concentran personas susceptibles, no necesariamente donde el promedio autonómico es más bajo.
La intervención enfermera ante una baja cobertura debe analizar causas antes de decidir la solución. Si el problema es falta de información, se necesita educación; si es dificultad de acceso, deben adaptarse horarios o lugares; si existe desconfianza, se requiere comunicación clínica; si el problema es un registro incompleto, la actuación es depurar datos; y si se trata de olvidos, los recordatorios y la recaptación resultan especialmente útiles.
13.9. Registro nominal y calidad del dato
El registro vacunal permite la continuidad asistencial, evita repeticiones, posibilita rescates y constituye la base de las coberturas. Una vacuna correctamente administrada pero no registrada se convierte, desde la perspectiva del sistema de información, en una dosis invisible. Esto puede producir revacunación innecesaria y distorsionar los indicadores.
La calidad exige registrar el acto en el sistema correspondiente con todos los datos disponibles, corregir errores cuando se detecten y evitar registros duplicados. La identificación inequívoca del paciente y la correcta vinculación con la Base de Datos de Usuarios son determinantes para que el denominador y el numerador representen realmente la población atendida.
14. ACTUALIZACIÓN DE PREGUNTAS SAS, MAPA CONCEPTUAL E IDEAS DE REPASO
14.1. Qué información antigua sigue vigente y cuál ha cambiado
| Referencia de examen | Dato preguntado | Situación en 2026 |
|---|---|---|
| SAS 2021, P69 | Varicela en adulta susceptible: 2 dosis, mínimo 4 semanas | Vigente; en adulto sin antecedentes se incorpora serología IgG al algoritmo |
| SAS 2021, P70 | Cadena de frío: −2 a +8 °C era incorrecto | Plenamente vigente: +2 a +8 °C |
| Extraordinaria 2022/2023, P61 | MenB: 2, 4 y 15 meses | Plenamente vigente |
| SAS 2025, P58 | Indicaciones de gripe del calendario 2024 | La respuesta histórica es válida; grupos de campaña deben revisarse cada temporada |
| SAS 2025, P59 | Nacida en 2015: dosis recibida a los 6 años = Tdpa | La respuesta oficial continúa correcta para esa cohorte |
| SAS 2025, P119 | No se vacuna de tétanos ante herida punzante independientemente de antecedentes | Principio plenamente vigente |
| SAS 2025, P130 | Antecedentes VNC13 + VNP23 | No extrapolar: el programa 2026 usa VNC20 y ha retirado VNP23 |
14.2. Cambios que deben memorizarse para 2026
- Rotavirus: incorporado sistemáticamente, vía oral, 2 y 4 meses.
- VNC20 infantil: 2, 4, 6 y 11 meses.
- TV: 12 meses y 2 años; durante 2026 se vacuna además la cohorte de 3 años pendiente.
- Varicela: 15 meses y 2 años; transición también a los 3 años en 2026.
- MenB: continúa 2, 4 y 15 meses.
- MenACWY: 4 meses, 12 meses y 12 años.
- VPH: una dosis a los 12 años y rescate hasta 21 años si no existe ninguna dosis previa.
- DTPa-VPI: 6 años en cohortes que recibieron 2+1; no aplicar retrospectivamente a nacidos antes de 2017.
- Tdpa adolescente: 14 años cuando no existe Tdpa desde los 10; rescate 15-18 según antecedentes.
- Gripe: anual 6-59 meses y ≥60 años, además de embarazo/puerperio y grupos definidos por campaña.
- COVID-19: calendario base anual desde 70 años, embarazo/puerperio y grupos de riesgo según campaña.
- VNC20 adulto: 60-80 años si no recibió VNC13, VNC15 o VNC20, con excepciones por riesgo.
- VNP23: retirada del programa andaluz de prevención neumocócica desde 2024.
- Herpes zóster: 2 dosis a los 65 años; en 2026 rescate de 66-67 años.
- Td: verificar antecedentes y completar hasta cinco dosis; recuerdo alrededor de 65 años si la pauta infantil-adolescente está completa.
14.3. Errores que deben evitarse
- Confundir inmunización con vacunación: nirsevimab inmuniza, pero no es vacuna.
- Memorizar un calendario antiguo sin asociarlo a su año.
- Decir que la segunda TV y varicela siguen siendo sistemáticamente a los 3 años.
- Omitir la dosis VNC20 de los 6 meses.
- Responder que VPH sistemático requiere dos dosis en todos los adolescentes.
- Decir que hepatitis B se administra universalmente al nacer.
- Aplicar DTPa-VPI retrospectivamente a una persona nacida antes de 2017.
- Aspirar de rutina al administrar una vacuna IM.
- Convertir una vacuna IM a SC porque el paciente está anticoagulado.
- Considerar una infección leve o el uso de antibióticos contraindicaciones absolutas.
- Reiniciar una pauta porque han pasado años desde la última dosis.
- Confundir −2 °C con +2 °C en la cadena de frío.
- Administrar vacuna antitetánica a toda herida sin revisar antecedentes.
- Destruir automáticamente una vacuna después de cualquier excursión térmica sin evaluación.
- Interpretar cobertura vacunal como sinónimo de efectividad.
├── ACTIVA
│ ├── Natural → infección
│ └── Artificial → vacuna
│ ├── Vivas atenuadas → TV, varicela
│ └── No vivas → inactivadas, toxoides, recombinantes, conjugadas
├── PASIVA
│ ├── Natural → anticuerpos maternos
│ └── Artificial → inmunoglobulinas / anticuerpos monoclonales
│
├── ANTES DE VACUNAR
│ ├── Identidad + indicación
│ ├── Historial y cohorte
│ ├── Contraindicaciones reales
│ └── Conservación y caducidad
│
├── ADMINISTRACION
│ ├── IM → mayoría
│ ├── SC → TV y varicela del programa actual
│ ├── Oral → rotavirus
│ ├── Sin aspiración IM rutinaria
│ └── Registrar lote, fecha, vía y lugar
│
├── ANDALUCIA 2026
│ ├── Hexavalente → 2-4-11
│ ├── VNC20 → 2-4-6-11
│ ├── MenB → 2-4-15
│ ├── MenACWY → 4m-12m-12a
│ ├── TV → 12m + 2a
│ ├── Varicela → 15m + 2a
│ ├── Rotavirus → 2-4m
│ ├── DTPa-VPI → 6a, cohorte 2+1
│ └── VPH → 12a, 1 dosis
│
├── PAUTA INCOMPLETA
│ ├── No reiniciar
│ ├── Validar edad e intervalos
│ ├── Aplicar mínimos
│ └── Vivas parenterales: mismo día o 28 días
│
└── PROGRAMA
├── Captación activa
├── Reducir oportunidades perdidas
├── Cobertura
├── Pauta completa
├── Puntualidad
└── Equidad
14.4. Síntesis final
La inmunización segura exige integrar conocimiento inmunológico, clínica, farmacología y salud pública. Una vacuna correctamente elegida pero mal conservada puede perder eficacia; una vacuna bien conservada administrada a la persona equivocada constituye un error; una pauta técnicamente correcta pero no registrada impide evaluar el programa; y una cobertura alta conseguida con retrasos prolongados deja periodos evitables de susceptibilidad.
Para la oposición del SAS, el calendario debe estudiarse siempre con una fecha. En agosto de 2026, el documento base es la Instrucción DGSPyOF-1/2026 y sus actualizaciones. Las preguntas de convocatorias anteriores conservan enorme valor porque muestran cómo razona el tribunal, pero cada una debe etiquetarse como vigente, modificada o histórica. Es especialmente importante no heredar sin revisión las respuestas incluidas en materiales antiguos.
La enfermera es, finalmente, quien transforma una recomendación poblacional en una intervención segura sobre una persona concreta. Su competencia abarca desde identificar a quien falta una dosis hasta resolver si puede vacunarse hoy, conservar y preparar correctamente el producto, administrar por la vía adecuada, reconocer una anafilaxia, notificar una reacción adversa, programar un rescate y analizar por qué un cupo o una zona básica no alcanza las coberturas previstas.
15. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía. Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica. Servicio Andaluz de Salud — Instrucción DGSPyOF-1/2026. Calendario de vacunaciones e inmunizaciones de Andalucía 2026 y vacunación en personas de grupos de riesgo. Actualización de enero de 2026.
- Plan de Vacunaciones de Andalucía – ANDAVAC — Calendario sistemático de vacunaciones e inmunizaciones de Andalucía y actualizaciones técnicas del programa.
- Plan de Vacunaciones de Andalucía – ANDAVAC — Calendarios acelerados de vacunaciones, Andalucía 2026. Actualización de febrero de 2026.
- Ministerio de Sanidad. Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones — Recomendaciones de vacunación a lo largo de toda la vida y documentos de vacunación en grupos de riesgo.
- Ministerio de Sanidad — Recomendaciones de vacunación en población adulta, trabajadores sanitarios y situaciones especiales.
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios — Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano, FEDRA y portal NotificaRAM.
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios – CIMA — Fichas técnicas actualizadas de los medicamentos y vacunas utilizados en España.
- Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría — Manual de Inmunizaciones en línea y recomendaciones sobre administración, cadena de frío y situaciones especiales.
- Centers for Disease Control and Prevention — General Best Practice Guidelines for Immunization y Vaccine Administration.
- World Health Organization — Vaccine Position Papers y documentos técnicos de seguridad e inmunización.
- Plotkin SA, Orenstein WA, Offit PA, Edwards KM — Plotkin’s Vaccines. Tratado de referencia sobre inmunología, desarrollo, eficacia y seguridad vacunal.
- Examen oficial SAS Enfermero/a 2021, turno libre — preguntas sobre rescate frente a varicela y cadena de frío, contrastadas con plantilla definitiva.
- OEP Extraordinaria 2022 de Enfermero/a del SAS, celebrada el 22 de enero de 2023 — pregunta sobre pauta sistemática frente a meningococo B, contrastada con plantilla definitiva.
- Examen oficial SAS Enfermero/a 2025, turno libre — preguntas sobre vacunación antigripal, vacuna correspondiente a la cohorte nacida en 2015, profilaxis antitetánica y vacunación neumocócica; respuestas verificadas frente a plantilla definitiva.
vacunas
calendario Andalucía 2026
cadena de frío
pautas correctoras
calendario acelerado
VNC20
MenB
VPH
triple vírica
NotificaRAM
cobertura vacunal