Tema 49. Valoración y Cuidados en el recién nacido enfermo. Atención en situaciones críticas y de urgencias. Recién nacido de bajo peso y prematuro. Procedimientos y técnicas de enfermería. Identificación de problemas más prevalentes del niño y de la familia. Derechos del recién nacido y los padres en el hospital.

57 min agosto 9, 2026 Media Nuevo

Mira, este tema es de los que realmente pueden marcar la diferencia en tu examen. Y no solo eso… si alguna vez has trabajado en Neonatología, en Urgencias Pediátricas o simplemente has atendido un parto en tu centro de salud, sabes que estos conocimientos son vitales .

Tema 49. Valoración y Cuidados en el recién nacido enfermo. Atención en situaciones críticas y de urgencias. Recién nacido de bajo peso y prematuro. Procedimientos y técnicas de enfermería. Identificación de problemas más prevalentes del niño y de la familia. Derechos del recién nacido y los padres en el hospital.

Valoración clínica, estabilización, cuidados intensivos y centrados en el desarrollo del recién nacido enfermo, prematuro y de bajo peso, con especial atención a la seguridad, la familia y el marco asistencial andaluz
Oposición: Enfermero/a – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico | Última actualización: Agosto 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN

El periodo neonatal comprende los primeros 28 días de vida y constituye una etapa de extraordinaria vulnerabilidad fisiológica. El nacimiento obliga al organismo a realizar, en pocos minutos, una transición desde una circulación placentaria y unos pulmones llenos de líquido hacia la ventilación pulmonar, el intercambio gaseoso autónomo, la reorganización de la circulación, la regulación térmica y el mantenimiento independiente de la glucemia. La mayoría de los recién nacidos completa este proceso sin dificultad; sin embargo, la prematuridad, el bajo peso, la enfermedad materna, la infección, la asfixia perinatal, las malformaciones y numerosas complicaciones obstétricas pueden alterar esta adaptación y exigir cuidados neonatales especializados.

La función enfermera es especialmente relevante porque buena parte del deterioro neonatal se manifiesta inicialmente mediante cambios discretos e inespecíficos: modificación del patrón respiratorio, alteración del tono, dificultad para alimentarse, inestabilidad térmica, cambios de coloración, aumento de las necesidades de oxígeno, episodios de apnea, alteración de la perfusión o modificaciones del comportamiento habitual. En neonatología no debe esperarse siempre a que aparezca una hipotensión profunda, una fiebre elevada o una desaturación persistente. El reconocimiento de tendencias y la comparación con el estado basal del recién nacido son componentes esenciales de la vigilancia enfermera.

El recién nacido prematuro añade una dificultad adicional. Sus sistemas orgánicos no son simplemente versiones de menor tamaño de los del recién nacido a término: presentan inmadurez pulmonar, neurológica, digestiva, renal, inmunitaria, cutánea y metabólica. Esta inmadurez explica su mayor riesgo de síndrome de dificultad respiratoria, apnea, hipotermia, hipoglucemia, sepsis, hemorragia intraventricular, enterocolitis necrosante, retinopatía de la prematuridad y dificultades nutricionales. Por ello, intervenciones aparentemente sencillas —mantener una temperatura estable, reducir pérdidas insensibles, manipular con suavidad, administrar oxígeno con precisión o respetar el sueño— adquieren una enorme trascendencia clínica.

Principio que ordena el tema: en neonatología la prioridad no es únicamente tratar una enfermedad concreta. La enfermera debe simultáneamente mantener la transición cardiorrespiratoria, preservar la temperatura, prevenir hipoxemia e hiperoxia, detectar hipoglucemia, controlar la infección, proporcionar nutrición segura, minimizar dolor y estrés y favorecer el vínculo con la familia.

La atención moderna al recién nacido enfermo ha abandonado además el concepto de una unidad neonatal aislada de la familia. El modelo actual promueve los cuidados centrados en el desarrollo y en la familia: contacto piel con piel cuando sea clínicamente posible, participación de los progenitores en los cuidados, apoyo a la lactancia, reducción del ruido y la luz, control del dolor, respeto del sueño y comunicación comprensible y continuada. La hospitalización neonatal puede constituir un acontecimiento traumático para la familia y condiciona el establecimiento del vínculo, la confianza parental y, en ocasiones, la salud emocional posterior.

En Andalucía este enfoque tiene además un importante fundamento jurídico. El Decreto 101/1995, de 18 de abril, reconoce derechos específicos del recién nacido hospitalizado y de sus progenitores; el Plan de Humanización del SSPA mantiene este marco como referencia, y los procesos asistenciales actuales insisten en la identificación inequívoca, la continuidad de cuidados, el acceso de la familia, la información y el seguimiento tras el alta.

Este tema se encuentra estrechamente relacionado con el Tema 48, dedicado al recién nacido sano. La diferencia conceptual es importante: aquí interesa fundamentalmente reconocer qué ocurre cuando la adaptación fracasa, cómo se cuida al prematuro y al recién nacido de bajo peso y cómo se actúa ante un deterioro agudo. Los cribados neonatales se revisan solo en aquello que adquiere especial relevancia en el recién nacido enfermo o prematuro, especialmente las muestras repetidas y las modificaciones del circuito asistencial.

2. VALORACIÓN INTEGRAL DEL RECIÉN NACIDO ENFERMO

2.1. Valoración inicial sistemática

La valoración neonatal debe comenzar antes del nacimiento cuando existen factores de riesgo conocidos. La información obstétrica condiciona la preparación del equipo: edad gestacional estimada, crecimiento fetal, embarazo múltiple, diabetes o hipertensión materna, infección, rotura de membranas, fiebre intraparto, líquido meconial, alteraciones ecográficas, fármacos administrados, necesidad prevista de cesárea urgente o signos de compromiso fetal. Una buena estabilización neonatal comienza con una correcta anticipación.

Tras el nacimiento, la evaluación prioritaria se dirige a determinar si el recién nacido está realizando adecuadamente la transición: respiración, frecuencia cardiaca, tono, respuesta, perfusión y temperatura. En el recién nacido enfermo se amplía inmediatamente a frecuencia respiratoria, trabajo respiratorio, saturación preductal cuando esté indicada, auscultación, perfusión periférica, pulsos, presión arterial cuando proceda, nivel de conciencia y actividad espontánea, glucemia en pacientes de riesgo y balance hídrico.

La observación es particularmente valiosa. El recién nacido con dificultad puede desarrollar taquipnea, quejido espiratorio, aleteo nasal, retracciones intercostales o subcostales, disociación toracoabdominal, apnea, cianosis central, palidez o mala perfusión. También deben considerarse signos de alarma la hipoactividad, hipotonía, irritabilidad no consolable, convulsiones, mala succión, rechazo de las tomas, vómitos biliosos, distensión abdominal progresiva, sangrado digestivo, oliguria, ictericia muy precoz o una temperatura persistentemente anómala.

Área Qué valorar Datos preocupantes
Respiratoria Frecuencia, ritmo, pausas, tiraje, quejido, aleteo, SpO2 y necesidad de oxígeno Apnea, FR persistentemente elevada, retracciones importantes, aumento progresivo de FiO2
Cardiocirculatoria Frecuencia cardiaca, pulsos, relleno capilar, coloración, presión arterial y diuresis Bradicardia, mala perfusión, pulsos débiles, oliguria, hipotensión
Neurológica Tono, actividad, postura, reflejos, nivel de alerta, succión Hipotonía marcada, letargia, irritabilidad extrema, convulsiones, asimetrías
Térmica Temperatura central y ambiente térmico Hipotermia o hipertermia persistentes
Metabólica Glucemia en pacientes de riesgo, equilibrio ácido-base y electrolitos según situación Hipoglucemia, acidosis, alteraciones hidroelectrolíticas
Digestiva Tolerancia alimentaria, distensión, vómitos, deposiciones, aspecto abdominal Vómito bilioso, sangre en heces, distensión progresiva, cambios inflamatorios abdominales

2.2. Test de Apgar: utilidad y limitaciones

El test de Apgar describe de forma estandarizada el estado clínico del recién nacido y su evolución inicial. Valora cinco componentes: frecuencia cardiaca, esfuerzo respiratorio, tono muscular, irritabilidad refleja y coloración, cada uno puntuado de 0 a 2. Se registra habitualmente al minuto y a los 5 minutos. Cuando a los 5 minutos la puntuación permanece por debajo de 7, las recomendaciones clásicas AAP-ACOG indican repetir la valoración cada 5 minutos hasta los 20 minutos.

Componente 0 1 2
Frecuencia cardiaca Ausente Menor de 100/min 100/min o superior
Respiración Ausente Lenta o irregular; llanto débil Buena respiración; llanto vigoroso
Tono Flacidez Cierta flexión Movimientos activos
Respuesta refleja Ausente Mueca Respuesta vigorosa
Color Palidez o cianosis generalizada Cuerpo rosado con extremidades cianóticas Coloración rosada generalizada

Una puntuación de 7-10 a los 5 minutos suele considerarse tranquilizadora, 4-6 intermedia y 0-3 baja. Sin embargo, este dato debe interpretarse correctamente. El Apgar no diagnostica por sí solo asfixia perinatal, no predice de manera fiable el pronóstico neurológico individual y no debe utilizarse para decidir si se inicia o no la reanimación. Las intervenciones necesarias deben comenzar en cuanto se detecte apnea, respiración ineficaz o bradicardia, sin esperar a calcular una puntuación.

Error clásico: una puntuación Apgar baja no equivale automáticamente a encefalopatía hipóxico-isquémica ni demuestra que haya existido asfixia intraparto. Prematuridad, medicación materna, malformaciones, infección y la propia reanimación pueden modificarla.

Además, el componente color es relativamente subjetivo y la apreciación visual de cianosis varía con la pigmentación cutánea. Las guías ERC 2025 reducen el énfasis en el color para dirigir la reanimación y priorizan la frecuencia cardiaca, la respiración y la pulsioximetría cuando esté indicada.

2.3. Test de Silverman-Andersen

La escala de Silverman-Andersen permite cuantificar la dificultad respiratoria neonatal mediante cinco signos observables: movimiento toracoabdominal, retracción intercostal, retracción xifoidea, aleteo nasal y quejido espiratorio. Cada componente se puntúa entre 0 y 2, obteniéndose un total de 0 a 10. A diferencia del Apgar, cuanto mayor es la puntuación, mayor es la dificultad respiratoria.

Puntuación Interpretación clínica habitual
0 Sin signos de dificultad respiratoria
1-3 Dificultad respiratoria leve
4-6 Dificultad respiratoria moderada
7-10 Dificultad respiratoria grave

La escala es útil para objetivar tendencias y mejorar la comunicación clínica, pero no sustituye la valoración completa. El mismo Silverman puede corresponder a etiologías diferentes: síndrome de dificultad respiratoria por déficit de surfactante, taquipnea transitoria, neumonía, neumotórax, aspiración meconial, cardiopatía o sepsis. La tendencia del paciente y sus necesidades de soporte son tan importantes como la cifra aislada.

Dato discriminante: Apgar y Silverman evolucionan en sentidos opuestos: en Apgar una cifra mayor expresa mejor adaptación; en Silverman una cifra mayor expresa mayor dificultad respiratoria.

2.4. La tendencia importa más que una cifra aislada

En una unidad neonatal deben interpretarse los parámetros como series temporales. Una saturación aparentemente aceptable obtenida a costa de una FiO2 creciente, una temperatura que desciende pese al aumento del calor proporcionado o una frecuencia respiratoria que se normaliza coincidiendo con agotamiento y menor actividad pueden anunciar deterioro. El objetivo de la vigilancia enfermera no es únicamente documentar constantes, sino reconocer patrones de cambio y comunicar precozmente la situación mediante una transmisión estructurada.

3. RECIÉN NACIDO PREMATURO Y DE BAJO PESO

3.1. Definiciones que no deben confundirse

La Organización Mundial de la Salud define como prematuro al nacido antes de completar 37 semanas de gestación. Dentro de este grupo distingue prematuridad extrema por debajo de 28 semanas, muy prematuro entre 28 y menos de 32 semanas y prematuro moderado o tardío entre 32 y menos de 37 semanas. En la práctica clínica se utiliza además ampliamente el término prematuro tardío para el nacido entre 34+0 y 36+6 semanas.

El bajo peso al nacimiento se define por un peso inferior a 2.500 g independientemente de la edad gestacional. Se habla de muy bajo peso por debajo de 1.500 g y de peso extremadamente bajo por debajo de 1.000 g. Edad gestacional y peso describen fenómenos diferentes: un niño puede ser prematuro y tener un peso adecuado para su edad gestacional, mientras que un recién nacido a término puede presentar bajo peso.

Tampoco debe equipararse bajo peso con pequeño para la edad gestacional. Este último concepto compara el peso con una distribución de referencia para la edad gestacional y el sexo y suele utilizar el percentil 10 como límite. El crecimiento fetal restringido es, a su vez, un concepto fisiopatológico que implica incapacidad del feto para alcanzar su potencial de crecimiento y requiere integrar antecedentes obstétricos y evaluación fetal. La distinción es muy examinable porque cada término identifica riesgos parcialmente diferentes.

Trampa frecuente: prematuro se define por edad gestacional y bajo peso por peso al nacimiento. Un recién nacido de 38 semanas y 2.300 g tiene bajo peso, pero no es prematuro.

3.2. ¿Por qué el prematuro es especialmente vulnerable?

La prematuridad afecta simultáneamente a múltiples órganos. El pulmón dispone de menor superficie de intercambio y, cuanto menor es la gestación, mayor es el riesgo de déficit funcional de surfactante. La caja torácica es más complaciente y la musculatura respiratoria se fatiga con facilidad. El centro respiratorio inmaduro favorece la apnea. A nivel cerebral, la matriz germinal y la autorregulación vascular inmaduras explican parte de la vulnerabilidad frente a hemorragia intraventricular e inestabilidad hemodinámica.

La piel del gran prematuro es fina, permeable y poco queratinizada. Esto incrementa pérdidas de agua y calor y facilita la entrada de microorganismos y sustancias. La escasa grasa parda y subcutánea limita la producción y conservación de calor. La elevada relación superficie corporal/peso aumenta todavía más las pérdidas térmicas. Por eso la hipotermia no es un problema accesorio: aumenta el consumo de oxígeno y glucosa y se asocia con peores resultados.

El aparato digestivo presenta motilidad y coordinación succión-deglución-respiración inmaduras; en edades gestacionales bajas puede ser necesario alimentar por sonda. La inmadurez de la barrera intestinal, la alteración de la microbiota, la prematuridad extrema y determinados contextos hemodinámicos contribuyen al riesgo de enterocolitis necrosante. El riñón tiene menor capacidad para concentrar orina y regular sodio y agua, de forma que tanto el exceso como la restricción inapropiada de líquidos pueden resultar perjudiciales.

El sistema inmune tiene menor transferencia transplacentaria de inmunoglobulinas cuanto más precoz es el nacimiento, barreras cutáneas y mucosas inmaduras y frecuente necesidad de procedimientos invasivos. El resultado es una marcada susceptibilidad a infección, especialmente cuando existen catéteres vasculares, ventilación, nutrición parenteral o hospitalización prolongada.

3.3. El prematuro tardío no es un recién nacido a término pequeño

El prematuro tardío suele presentar buen tamaño y un aspecto inicialmente estable, lo que puede inducir a infravalorar su riesgo. Sin embargo, mantiene mayor probabilidad de dificultad respiratoria, hipotermia, hipoglucemia, hiperbilirrubinemia, mala coordinación de la alimentación, pérdida excesiva de peso y reingreso. Una de las funciones enfermeras más importantes es evitar que la apariencia de madurez o el peso relativamente elevado genere una falsa sensación de seguridad.

3.4. Edad corregida

Para valorar crecimiento y desarrollo del niño prematuro se emplea la edad corregida, calculada restando a la edad cronológica las semanas que faltaron para alcanzar las 40 semanas de gestación. Un niño nacido a las 32 semanas tiene ocho semanas de prematuridad; cuando han transcurrido 16 semanas desde el nacimiento su edad corregida es aproximadamente ocho semanas. Habitualmente se utiliza durante los primeros dos años en la valoración del desarrollo, aunque los programas de seguimiento pueden prolongar determinadas evaluaciones.

La prematuridad exige perspectiva longitudinal: sobrevivir al ingreso neonatal no agota el objetivo asistencial. Crecimiento, visión, audición, desarrollo motor, lenguaje, alimentación y salud familiar deben mantenerse bajo seguimiento coordinado.

4. TERMORREGULACIÓN Y CUIDADOS CENTRADOS EN EL DESARROLLO

4.1. Prevención de la hipotermia

La temperatura constituye un indicador de calidad de la estabilización neonatal. Las recomendaciones actuales sitúan el intervalo deseable después del nacimiento en torno a 36,5-37,5 °C. Tanto la hipotermia como la hipertermia son perjudiciales. El prematuro pierde calor mediante evaporación, conducción, convección y radiación y dispone de mecanismos compensadores limitados.

En el gran prematuro pueden necesitarse calentador radiante, envoltura plástica sin secado previo del tronco inmediatamente tras el nacimiento, gorro, gases respiratorios calentados y humidificados y una temperatura ambiental elevada. Posteriormente, la incubadora con servocontrol permite ajustar la producción de calor utilizando la temperatura cutánea como referencia. La enfermera debe vigilar simultáneamente al niño y al dispositivo: un sensor desprendido puede inducir al sistema a producir calor excesivo.

El control térmico reduce consumo energético y de oxígeno. La hipotermia aumenta la termogénesis, el gasto metabólico, el consumo de glucosa y la producción de ácido láctico; puede empeorar hipoglucemia, acidosis y dificultad respiratoria. Por ello, antes de interpretar determinados cambios metabólicos debe comprobarse siempre el ambiente térmico.

4.2. Método madre canguro

La OMS considera el método madre canguro un componente esencial del cuidado del prematuro y del recién nacido de bajo peso. Consiste en contacto piel con piel prolongado iniciado tan pronto como resulte seguro y en el apoyo a la alimentación con leche materna. La actualización internacional ha reforzado la conveniencia de iniciarlo precozmente, sin esperar de manera automática largos periodos de incubadora cuando la situación clínica y los recursos permiten mantenerlo con seguridad.

No debe interpretarse como una intervención meramente afectiva. Favorece estabilidad térmica, lactancia y vínculo y permite integrar a la familia en el cuidado. En niños con soporte respiratorio o dispositivos puede realizarse cuando el protocolo y el estado del paciente lo permitan, mediante transferencia planificada y personal entrenado. El objetivo no es enfrentar incubadora y piel con piel, sino utilizar cada recurso en el momento clínico apropiado.

4.3. Neuroprotección y cuidados del desarrollo

La unidad neonatal constituye un ambiente potencialmente agresivo: luz, ruido, alarmas, manipulaciones repetidas, procedimientos dolorosos y alteración del ciclo sueño-vigilia. Los cuidados centrados en el desarrollo buscan reducir esa carga. Incluyen agrupación razonable de cuidados, respeto del sueño, control ambiental, contención postural, flexión fisiológica, participación de los progenitores, analgesia adecuada y prevención de manipulaciones innecesarias.

En el prematuro extremo debe evitarse además la inestabilidad hemodinámica asociada a cambios bruscos de posición, aspiraciones innecesarias o procedimientos repetidos. El cuidado individualizado no significa “no tocar”, sino realizar la intervención necesaria de la manera menos desestabilizadora.

Idea de oposición: el método canguro no es solo una estrategia de humanización. Es una intervención clínica recomendada para prematuros y recién nacidos de bajo peso, asociada a beneficios térmicos, nutricionales y familiares.

5. PROBLEMAS RESPIRATORIOS Y CARDIOVASCULARES

5.1. Síndrome de dificultad respiratoria del prematuro

El síndrome de dificultad respiratoria neonatal asociado a la prematuridad está ligado fundamentalmente a inmadurez pulmonar y déficit funcional de surfactante. La reducción de surfactante eleva la tensión superficial alveolar y favorece atelectasia al final de la espiración. Disminuye la capacidad residual funcional, empeora la relación ventilación/perfusión y aumenta el trabajo respiratorio. Clínicamente aparecen taquipnea, quejido, retracciones, aleteo nasal y necesidad creciente de oxígeno.

La estrategia contemporánea intenta evitar, cuando sea posible, la lesión causada por ventilación invasiva. En el prematuro que respira espontáneamente se favorece el soporte no invasivo precoz. Las recomendaciones europeas para el síndrome de dificultad respiratoria publicadas en 2026, basadas en evidencia hasta 2025, mantienen como objetivos la normotermia, el soporte respiratorio no invasivo y el empleo temprano y selectivo de surfactante cuando el cuadro lo requiere.

La CPAP mantiene presión positiva durante todo el ciclo respiratorio, ayuda a conservar la capacidad residual funcional y reduce el colapso alveolar. Su utilización exige cuidados de enfermería específicos: tamaño correcto de interfaz, fijación sin presión excesiva, vigilancia de tabique y narinas, permeabilidad nasal, posición, distensión abdominal, tolerancia, fugas y condensación del circuito. Un dispositivo técnicamente bien programado puede ser ineficaz si la interfaz presenta fugas importantes.

El surfactante exógeno se utiliza cuando existe indicación clínica conforme al protocolo neonatal. Las estrategias menos invasivas de administración en niños que respiran espontáneamente buscan reducir exposición a ventilación mecánica. Tras la administración debe vigilarse estrechamente porque la distensibilidad pulmonar puede mejorar con rapidez y obligar a ajustar presiones y FiO2 para evitar volutrauma o hiperoxia.

5.2. Oxigenoterapia: un fármaco que debe titularse

En el prematuro el oxígeno no es inocuo. La hipoxemia produce lesión tisular, pero la hiperoxia favorece estrés oxidativo y participa en la fisiopatología de la retinopatía de la prematuridad y la lesión pulmonar. Por eso debe administrarse mediante mezclador cuando sea necesario, con monitorización y alarmas correctamente configuradas. Las guías europeas recientes para prematuros tratados con oxígeno sitúan habitualmente el objetivo de SpO2 en el entorno del 90-94 %, con límites de alarma próximos establecidos por protocolo. Durante la transición inmediata tras el nacimiento se aplican objetivos específicos, ya que una saturación del 95-100 % no es fisiológica en los primeros minutos.

Seguridad: nunca debe perseguirse una saturación de 100 % de forma sistemática en un prematuro. Deben evitarse tanto la hipoxemia mantenida como la hiperoxia.

5.3. Apnea de la prematuridad

La inmadurez del control respiratorio favorece pausas respiratorias. Una definición clínica utilizada habitualmente considera apnea una pausa prolongada —clásicamente de 20 segundos— o una pausa más breve asociada a bradicardia, desaturación o cambios de coloración. Puede ser central, obstructiva o mixta. Sin embargo, antes de atribuir un aumento de episodios exclusivamente a prematuridad deben descartarse otras causas: sepsis, anemia, alteración térmica, hipoglucemia, trastornos neurológicos, reflujo con repercusión clínica o problemas de vía aérea.

La actuación enfermera incluye comprobar al niño antes que al monitor, verificar señal y electrodos, valorar respiración y frecuencia cardiaca, proporcionar estimulación suave cuando esté indicada y escalar el soporte según gravedad. La cafeína es un tratamiento fundamental de la apnea del prematuro y las guías europeas mantienen su utilización en los grupos de riesgo, siempre según prescripción y protocolo neonatal.

5.4. Taquipnea transitoria y otras causas

La taquipnea transitoria del recién nacido se produce por retraso en el aclaramiento del líquido pulmonar fetal y es más frecuente tras cesárea sin trabajo de parto y en determinados prematuros tardíos. Suele evolucionar favorablemente, pero constituye un diagnóstico clínico que exige excluir patologías potencialmente graves. Una taquipnea persistente también puede corresponder a infección, síndrome de aspiración, neumotórax, cardiopatía congénita, anemia o alteración metabólica.

5.5. Ductus arterioso persistente y perfusión

El ductus permanece abierto fisiológicamente durante la vida fetal. En el prematuro puede persistir con repercusión hemodinámica, aumentando el flujo pulmonar y alterando la perfusión sistémica. La valoración no debe reducirse a auscultar un soplo: pueden aparecer aumento de necesidades respiratorias, pulsos saltones, presión diferencial amplia, taquicardia, hepatomegalia o dificultades de perfusión. La decisión terapéutica depende de la repercusión clínica y ecocardiográfica y ha evolucionado hacia estrategias más individualizadas.

La enfermera contribuye mediante balance hídrico riguroso, control de diuresis, peso, perfusión, frecuencia cardiaca, presión arterial cuando corresponda, tolerancia alimentaria y soporte respiratorio.

Perla fisiopatológica: el síndrome de dificultad respiratoria del prematuro se relaciona principalmente con déficit de surfactante; la CPAP intenta mantener los alvéolos reclutados y reducir el trabajo respiratorio, no “administrar más oxígeno” por sí misma.

6. NUTRICIÓN, METABOLISMO E HIPERBILIRRUBINEMIA

6.1. Nutrición del prematuro

El objetivo nutricional es proporcionar nutrientes suficientes para crecimiento y maduración sin superar la capacidad metabólica y digestiva del niño. La leche de la propia madre es la opción preferente siempre que esté disponible y sea clínicamente apropiada. En prematuros de muy bajo peso pueden ser necesarios fortificantes para alcanzar necesidades de proteínas, minerales y energía. Cuando la leche materna propia no está disponible, los protocolos neonatales pueden contemplar leche humana donada pasteurizada para determinados grupos de riesgo.

La coordinación eficaz de succión, deglución y respiración madura progresivamente. En prematuros inmaduros puede ser necesaria alimentación enteral por sonda orogástrica o nasogástrica. La enfermera valora tolerancia, distensión, vómitos, características de las deposiciones, estabilidad cardiorrespiratoria durante la toma y signos de fatiga. La práctica moderna evita interpretar un único dato aislado como diagnóstico de intolerancia: la decisión se basa en el conjunto clínico.

Cuando la nutrición enteral completa no es posible se recurre a nutrición parenteral siguiendo protocolos estrictos de composición, acceso vascular y prevención de infección. En este contexto adquieren importancia el control de glucosa y electrolitos, balance, peso y vigilancia del catéter.

6.2. Hipoglucemia neonatal

La glucosa constituye un sustrato energético fundamental para el cerebro neonatal. Tras el nacimiento se produce una caída fisiológica transitoria de la glucemia, por lo que no existe un único número universal que pueda interpretarse aisladamente en todos los recién nacidos y momentos de vida. Las diferentes guías utilizan umbrales operativos según edad, síntomas y factores de riesgo.

Deben vigilarse especialmente prematuros, pequeños o grandes para la edad gestacional, hijos de madres con diabetes y recién nacidos con enfermedad aguda. Los signos pueden ser inespecíficos: temblor, irritabilidad, hipotonía, mala alimentación, apnea, cianosis, hipotermia, letargia o convulsiones. Ante un paciente sintomático o una hipoglucemia importante, el tratamiento no debe retrasarse esperando una confirmación de laboratorio.

En recién nacidos asintomáticos de riesgo, el manejo puede incluir alimentación precoz, nueva medición y, de acuerdo con el protocolo, gel de dextrosa bucal. Los casos sintomáticos, persistentes o graves pueden requerir glucosa intravenosa. Los glucómetros capilares son útiles para cribado inmediato, pero su precisión es menor en concentraciones bajas; cuando sea necesario se confirmará el resultado con método de laboratorio sin retrasar una intervención urgente.

No memorices una cifra aislada como definición universal de hipoglucemia neonatal: la interpretación depende de edad postnatal, síntomas, factores de riesgo y protocolo. En una situación clínica grave se trata al niño, no al número.

6.3. Hiperbilirrubinemia

La ictericia neonatal es frecuente, pero debe diferenciarse la elevación fisiológica de situaciones que requieren estudio. La aparición durante las primeras 24 horas, el ascenso rápido, cifras elevadas para la edad postnatal y gestacional, hemólisis, prematuridad, sepsis o mala alimentación aumentan el riesgo. La bilirrubina no debe interpretarse mediante un punto de corte fijo independiente de edad y riesgo.

Cuando está indicada, la fototerapia transforma la bilirrubina en productos que pueden eliminarse sin conjugación hepática. La eficacia depende de longitud de onda, irradiancia, superficie expuesta y distancia según el equipo. Los cuidados enfermeros incluyen protección ocular adecuada, máxima superficie cutánea compatible con seguridad, control térmico, hidratación y alimentación, vigilancia de deposiciones y documentación precisa de tiempos de exposición. La interrupción innecesaria reduce eficacia, mientras que prolongarla sin indicación tampoco aporta beneficio.

Las tablas terapéuticas se construyen según edad en horas, edad gestacional y factores de neurotoxicidad. Debe evitarse estudiar reglas antiguas que atribuyen una única cifra de tratamiento a todos los recién nacidos.

6.4. Anemia y equilibrio hidroelectrolítico

El prematuro puede desarrollar anemia por inmadurez de la eritropoyesis, vida media eritrocitaria reducida y extracciones repetidas. Minimizar el volumen de muestras, agrupar analíticas y utilizar microtécnicas cuando sean adecuadas forma parte de la prevención. El balance hídrico debe integrar diuresis, peso, aporte parenteral y enteral, pérdidas insensibles, sodio y estado clínico. Un incremento o descenso de peso no debe interpretarse de manera automática como aumento o pérdida de tejido: puede reflejar cambios en el agua corporal.

Idea clave: en prematuros la leche humana es el alimento de elección, pero los de muy bajo peso pueden necesitar fortificación. “Leche materna” y “aporte nutricional suficiente” no son conceptos opuestos.

7. SEPSIS, ENTEROCOLITIS, PROBLEMAS NEUROLÓGICOS Y OTRAS COMPLICACIONES

7.1. Sepsis neonatal

La sepsis neonatal puede presentar una evolución rápida y unos signos iniciales muy poco específicos. La forma precoz se relaciona fundamentalmente con microorganismos adquiridos alrededor del parto, mientras que la infección de aparición más tardía tiene una mayor relación con exposición posnatal, hospitalización y dispositivos invasivos, aunque los límites temporales utilizados pueden variar entre guías y contextos.

Entre los datos que deben despertar sospecha están la inestabilidad térmica, apnea o incremento de episodios, taquipnea, aumento de necesidades de oxígeno, hipotensión, mala perfusión, letargia, irritabilidad, rechazo de alimentación, distensión abdominal, hipoglucemia o hiperglucemia y acidosis. La ausencia de fiebre no excluye infección; de hecho, el prematuro séptico puede presentar hipotermia.

Si la situación lo permite sin retrasar el tratamiento deben obtenerse cultivos antes del antibiótico, especialmente hemocultivo. El tratamiento empírico depende de edad, forma de presentación, epidemiología y protocolo local. La revisión periódica de los resultados permite reducir exposición antibiótica innecesaria cuando los cultivos permanecen negativos y el curso clínico no apoya infección. Este enfoque es importante porque el uso injustificado de antibióticos altera microbiota, favorece resistencias y expone al niño a efectos adversos.

La prevención es una responsabilidad esencial de enfermería: higiene de manos, técnica aséptica, bundles de inserción y mantenimiento de catéteres, manipulación mínima de conexiones, revisión diaria de necesidad de dispositivos, preparación segura de medicación y nutrición y vigilancia de puntos de inserción.

En el recién nacido, la sepsis puede manifestarse como “el niño está distinto”: cambios de alimentación, tono, temperatura, respiración o perfusión pueden preceder a una inestabilidad evidente.

7.2. Enterocolitis necrosante

La enterocolitis necrosante es una de las complicaciones gastrointestinales más graves de la prematuridad. Su fisiopatología es multifactorial y combina inmadurez intestinal, alteración de la respuesta inflamatoria, microbiota y otros factores clínicos. Debe sospecharse ante distensión progresiva, intolerancia alimentaria, residuo o vómito patológico, sangre en heces, cambios en la pared abdominal, apnea, letargia o inestabilidad sistémica.

Ante sospecha significativa se suspende la alimentación enteral conforme a indicación médica, se descomprime el tubo digestivo, se realizan estudios analíticos y radiológicos y se inicia tratamiento según protocolo. Enfermería controla perímetro y aspecto abdominal, drenaje de sonda, heces, balance, perfusión, dolor y evolución cardiorrespiratoria. La perforación, el deterioro hemodinámico o la necrosis extensa pueden requerir cirugía.

7.3. Hemorragia intraventricular y lesión cerebral del prematuro

La matriz germinal del prematuro extremo presenta una red vascular frágil. Cambios bruscos de flujo cerebral, ventilación, presión arterial o retorno venoso pueden favorecer sangrado. La prevención incluye estabilidad cardiorrespiratoria, evitar fluctuaciones innecesarias de CO2 y presión arterial y utilizar estrategias de manipulación cuidadosa. Muchos episodios son inicialmente asintomáticos y se detectan mediante ecografía cerebral programada según edad gestacional y protocolo.

7.4. Convulsiones neonatales

Las convulsiones del recién nacido pueden ser discretas y no siempre se parecen a las de niños mayores. Movimientos oculares anómalos, fenómenos tónicos o clónicos, automatismos, episodios autonómicos o apnea pueden ser manifestaciones. La causa debe investigarse con rapidez: encefalopatía hipóxico-isquémica, hemorragia, infarto, infección, hipoglucemia y alteraciones electrolíticas son diagnósticos relevantes.

La actuación enfermera prioriza vía aérea, ventilación, perfusión y glucemia, registra características y duración del episodio, evita estímulos innecesarios y prepara monitorización neurológica y tratamiento. El registro electroencefalográfico o EEG de amplitud integrada puede ser necesario porque algunas crisis son electrográficas sin manifestación clínica evidente.

7.5. Encefalopatía hipóxico-isquémica e hipotermia terapéutica

La encefalopatía hipóxico-isquémica moderada o grave constituye una emergencia tiempo-dependiente. La hipotermia terapéutica ha demostrado beneficio cuando se aplica a recién nacidos seleccionados. La actualización AAP de 2026 mantiene como estándar la refrigeración a 33,5 °C aproximadamente durante 72 horas, iniciada idealmente dentro de las primeras 6 horas, en neonatos de 36 semanas o más con encefalopatía moderada-grave que cumplen criterios.

La evidencia en gestaciones menores es distinta. La actualización de 2026 permite considerar individualmente algunos niños de 35 semanas tras discusión de riesgos y beneficios y no recomienda su utilización por debajo de 35 semanas. Por tanto, debe evitarse la regla antigua de “enfriar a cualquier recién nacido con Apgar bajo”. La indicación exige antecedentes compatibles, valoración neurológica y criterios definidos por la unidad.

Durante la hipotermia se requieren monitorización cardiorrespiratoria y neurológica continuas, control térmico preciso, vigilancia de coagulación, glucosa, electrolitos, función renal, perfusión y lesiones cutáneas, además de analgesia y sedación según protocolo.

Apgar bajo no equivale a indicación de hipotermia terapéutica. La selección se basa en un conjunto de criterios perinatales y neurológicos y debe realizarse con extrema rapidez.

7.6. Retinopatía de la prematuridad

La retinopatía está relacionada con desarrollo vascular incompleto de la retina del prematuro y múltiples factores, entre ellos exposición a oxígeno y gravedad de la enfermedad. Los niños que cumplen criterios de edad gestacional, peso u otros factores deben entrar en el programa de cribado oftalmológico de la unidad. Enfermería garantiza que las exploraciones se realicen en plazo, prepara al paciente, controla dolor y estrés y asegura seguimiento tras el alta cuando sea necesario.

8. ATENCIÓN EN SITUACIONES CRÍTICAS Y REANIMACIÓN NEONATAL

8.1. Guías vigentes: ERC 2025

En agosto de 2026 las recomendaciones europeas vigentes son las European Resuscitation Council Guidelines 2025: Newborn Resuscitation and Support of Transition of Infants at Birth. Por tanto, los esquemas de estudio que sigan presentando ERC 2021 como la versión vigente están desactualizados. El cambio no implica que todos los principios hayan sido sustituidos, pero sí obliga a estudiar el algoritmo actual.

Actualización imprescindible: ERC 2021 ya no es la guía europea vigente. Para una oposición actual debe estudiarse ERC 2025.

8.2. Preparación antes del nacimiento

Toda reanimación neonatal eficaz comienza antes del parto. Debe realizarse briefing del equipo, asignar funciones, revisar antecedentes, estimar edad gestacional, prever necesidades y comprobar el material: fuente de calor, dispositivo de ventilación con presión controlable, interfaces, mezclador de oxígeno, aspiración, pulsioxímetro, ECG cuando esté disponible, material de vía aérea avanzada, acceso vascular y medicación. La estandarización de carros y checklists reduce retrasos y errores.

Cuando el recién nacido no requiere reanimación inmediata se recomienda el pinzamiento diferido del cordón durante al menos 60 segundos. Si precisa una intervención urgente que no puede proporcionarse eficazmente con el cordón intacto, no debe retrasarse la ventilación por mantener el cordón sin pinzar.

8.3. La ventilación es la intervención principal

La fisiología neonatal distingue esta reanimación de la parada cardiaca del adulto. En la mayoría de recién nacidos comprometidos, la bradicardia es consecuencia de una ventilación pulmonar insuficiente e hipoxia. Por eso el objetivo prioritario es establecer una ventilación efectiva. Un aumento de la frecuencia cardiaca constituye el indicador clínico más importante de que el pulmón está siendo ventilado correctamente.

En el algoritmo europeo, el recién nacido apneico, con gasping o respiración ineficaz recibe ventilación con presión positiva lo antes posible, idealmente dentro del primer minuto. Las ERC 2025 mantienen cinco inflaciones iniciales prolongadas, de hasta aproximadamente 2-3 segundos, para favorecer el establecimiento de aireación pulmonar, seguidas de ventilación positiva si es necesaria. Tras conseguir expansión pulmonar, la guía europea propone aproximadamente 30-40 ventilaciones por minuto.

Si no existe respuesta de frecuencia cardiaca y no se observa movimiento torácico, deben revisarse secuencialmente apertura de la vía aérea, posición, sellado de la mascarilla, equipo y presión utilizada. Realizar compresiones sobre un pulmón que no ha sido ventilado adecuadamente suele ser ineficaz.

8.4. Oxígeno en la estabilización

ERC 2025 recomienda utilizar pulsioximetría y mezclador. En recién nacidos de 32 semanas o más que necesitan soporte respiratorio se comienza con aire ambiente, 21 %. En menores de 32 semanas la guía simplificada propone iniciar alrededor de 30 %, titulando posteriormente según respuesta y saturación preductal.

Tiempo tras el nacimiento Rango objetivo aproximado de SpO2 ERC 2025
3 minutos 70-75 %
5 minutos 80-85 %
10 minutos 85-95 %

La pulsioximetría utilizada durante estabilización se coloca en territorio preductal, habitualmente mano o muñeca derecha. El objetivo es ajustar el oxígeno a la transición fisiológica y evitar tanto hipoxemia como hiperoxia.

8.5. Compresiones torácicas

Las compresiones se inician cuando la frecuencia cardiaca permanece por debajo de 60/min tras al menos 30 segundos de ventilación efectiva. ERC 2025 mantiene una relación 3:1, equivalente a aproximadamente 90 compresiones y 30 ventilaciones por minuto, es decir, 120 acontecimientos coordinados por minuto.

La técnica preferente es la de dos pulgares con las manos rodeando el tórax. La profundidad aproximada es un tercio del diámetro anteroposterior, permitiendo retroceso completo. Cuando se comienzan compresiones se aumenta inicialmente el oxígeno al 100 %; una vez recuperada la circulación debe titularse de nuevo para evitar hiperoxia.

Dato exacto ERC 2025: FC menor de 60/min pese a ventilación efectiva → compresiones 3:1. En reanimación neonatal la prioridad previa sigue siendo conseguir ventilación pulmonar efectiva.

8.6. Adrenalina y acceso vascular

Si la frecuencia cardiaca continúa por debajo de 60/min pese a ventilación efectiva y compresiones de calidad, puede utilizarse adrenalina. ERC 2025 recomienda preferentemente vía intravascular mediante vena umbilical o vía intraósea y una dosis de 10-30 microgramos/kg, equivalente a 0,1-0,3 mL/kg de la dilución 1:10.000, pudiéndose repetir aproximadamente cada cuatro minutos mientras persista la indicación.

Estos cálculos son de alto riesgo. Deben verificarse concentración, peso, volumen y vía con doble comprobación conforme al procedimiento de la unidad. La vía endotraqueal tiene una absorción menos fiable y solo se contempla mientras se obtiene acceso vascular cuando existe una vía aérea avanzada.

Error potencialmente grave: no confundir microgramos/kg con miligramos/kg. La dosis intravenosa neonatal de adrenalina en la reanimación se expresa en microgramos por kilogramo.

8.7. Glucosa y otros factores reversibles

ERC 2025 refuerza la determinación de glucemia durante reanimaciones prolongadas y el tratamiento cuando está baja, evitando la administración empírica rutinaria de glucosa únicamente por presunción. También deben valorarse hipovolemia, neumotórax, obstrucción de vía aérea y otras causas de ausencia de respuesta.

8.8. Aspiración de secreciones

La aspiración orofaríngea o traqueal sistemática ya no forma parte de la atención rutinaria. La prioridad es ventilar. La aspiración se reserva para situaciones en las que las secreciones obstruyan realmente la vía aérea o impidan una ventilación efectiva. La mera presencia de líquido meconial no justifica retrasar automáticamente la ventilación para realizar aspiración traqueal.

8.9. Después de la reanimación

Un recién nacido que ha requerido reanimación significativa necesita vigilancia posterior porque puede deteriorarse nuevamente. Deben controlarse respiración, oxigenación, perfusión, temperatura, glucemia, equilibrio ácido-base, diuresis y estado neurológico. Se valorará encefalopatía hipóxico-isquémica y posible indicación de hipotermia terapéutica. También es esencial documentar cronología, intervenciones y respuesta y proporcionar a la familia una explicación clara.

En ausencia persistente de frecuencia cardiaca a pesar de haber completado correctamente todas las etapas y descartado causas reversibles, ERC 2025 permite considerar, tras más de 20 minutos, la interrupción de la reanimación valorando edad gestacional, antecedentes, eficacia de las maniobras, pronóstico, opinión del equipo y perspectiva familiar. No es una regla automática basada únicamente en un cronómetro.

9. PROCEDIMIENTOS Y TÉCNICAS DE ENFERMERÍA NEONATAL

9.1. Monitorización cardiorrespiratoria

La monitorización neonatal debe ser continua cuando la situación lo requiere, pero siempre interpretada clínicamente. Los electrodos deben colocarse sobre piel limpia y seca utilizando productos adecuados para una epidermis extremadamente frágil. Las alarmas deben configurarse según edad gestacional, patología y objetivos terapéuticos. Desactivar alarmas repetitivas sin resolver su causa genera fatiga de alarmas y constituye un riesgo para la seguridad.

La pulsioximetría mide saturación periférica, no ventilación. Un paciente puede presentar hipercapnia significativa manteniendo una SpO2 aparentemente adecuada gracias al oxígeno administrado. Por ello deben integrarse frecuencia respiratoria, trabajo respiratorio, gases y, cuando proceda, monitorización transcutánea de CO2.

9.2. CPAP, cánulas y ventilación no invasiva

El cuidado de una interfaz de CPAP exige mantener alineación, tamaño correcto y fijación estable sin producir presión excesiva. El tabique nasal es especialmente vulnerable. Se vigilarán lesiones por presión, edema, sangrado, secreciones, fugas, condensación del circuito y distensión abdominal. La posición del cuello debe mantener una vía aérea permeable sin hiperextensión.

Una sonda orogástrica puede utilizarse para alimentación y descompresión gástrica en pacientes con presión positiva. El registro debe incluir soporte utilizado, presión prescrita, FiO2, saturación, tolerancia y estado cutáneo de las zonas de apoyo.

9.3. Acceso vascular

El recién nacido crítico puede necesitar acceso venoso periférico, catéter venoso umbilical, catéter central de inserción periférica y, en determinadas situaciones, catéter arterial. La indicación y ubicación dependen de duración prevista, osmolaridad de las soluciones, necesidad de monitorización y situación clínica.

El catéter venoso umbilical es especialmente útil como acceso vascular rápido durante una reanimación al nacimiento. Los catéteres centrales de larga permanencia exigen técnica aséptica estricta, sistemas cerrados, desinfección de conexiones y revisión diaria de necesidad. Deben vigilarse signos de infección, extravasación, desplazamiento, trombosis, oclusión y alteraciones de perfusión.

9.4. Extracción capilar

La punción del talón se realiza en las zonas laterales de la superficie plantar evitando la región central y posterior, donde aumenta el riesgo de lesión. El calentamiento suave puede mejorar la perfusión, pero nunca deben utilizarse fuentes de calor capaces de producir quemadura. En un prematuro de muy bajo peso el volumen de sangre extraído tiene importancia clínica: todas las analíticas deben estar justificadas.

La sangre capilar puede ser útil para determinadas determinaciones de pH y CO2, pero la presión parcial de oxígeno capilar es menos fiable para evaluar oxigenación; esta se valora mediante pulsioximetría y, cuando sea necesario, muestra arterial.

9.5. Sondas digestivas y alimentación enteral

Antes de cada uso debe comprobarse la posición de la sonda según el procedimiento institucional y vigilar fijación, permeabilidad y piel. Durante la alimentación se observa distensión, vómitos, cambio de coloración, apnea, bradicardia y tolerancia general. La alimentación no debe administrarse mecánicamente ignorando signos de deterioro.

9.6. Fototerapia

Los cuidados incluyen verificar el dispositivo y la distancia recomendada, proteger los ojos, maximizar superficie corporal expuesta, vigilar temperatura y balance y mantener una correcta alimentación. La protección ocular debe retirarse periódicamente para higiene y valoración mientras la luz está apagada. No se aplican cremas o aceites de manera rutinaria bajo la fototerapia.

9.7. Administración segura de medicamentos

La neonatología constituye uno de los ámbitos con mayor riesgo de error farmacológico por los pequeños volúmenes y las dosis basadas en peso. Antes de administrar un medicamento deben comprobarse peso utilizado para cálculo, dosis por kilogramo, concentración disponible, volumen final, velocidad, compatibilidad y vía. Un error decimal puede multiplicar por diez una dosis.

Los medicamentos de alto riesgo, electrolitos concentrados, insulina, opiáceos, sedantes y fármacos de reanimación requieren procedimientos de doble verificación según política del centro. Las bombas de infusión deben configurarse con especial atención al volumen muerto de los sistemas y a la velocidad real de llegada al paciente.

9.8. Dolor neonatal

El recién nacido siente dolor y el prematuro puede mostrar respuestas conductuales menos evidentes. Debe utilizarse una escala validada apropiada para edad y situación —por ejemplo PIPP-R, NIPS u otras adoptadas por la unidad— en lugar de asumir ausencia de dolor porque el niño no llore.

Las intervenciones no farmacológicas incluyen contacto piel con piel, contención, succión no nutritiva, lactancia durante procedimientos apropiados y soluciones dulces cuando estén indicadas por protocolo. Los procedimientos intensamente dolorosos requieren analgesia farmacológica adecuada. El objetivo es prevenir tanto el dolor infratratado como la exposición farmacológica innecesaria.

Seguridad neonatal: identificación inequívoca, control de temperatura, prevención de infección, cálculo farmacológico y vigilancia de dispositivos son cuidados de alto impacto; no son tareas administrativas accesorias.

10. CRIBADOS Y DETECCIÓN PRECOZ EN EL RECIÉN NACIDO ENFERMO O PREMATURO

10.1. Cribado neonatal endocrino-metabólico en Andalucía

El cribado mediante muestra de sangre de talón pretende detectar enfermedades graves antes de que produzcan manifestaciones clínicas irreversibles. En Andalucía el procedimiento se realiza actualmente entre las 36 y 48 horas de vida, preferiblemente antes del alta; cuando existe un alta anterior a las 36 horas debe organizarse la realización en atención primaria dentro de la ventana indicada.

El catálogo de enfermedades del programa andaluz se ha ampliado progresivamente. Por este motivo no es recomendable memorizar como permanente un número de patologías procedente de un documento antiguo. En 2025 la Junta comunicó una ampliación del programa y el número de procesos cribados ha ido evolucionando; para una convocatoria futura debe utilizarse siempre la cartera oficial vigente.

10.2. Técnica de toma de muestra

La calidad preanalítica es decisiva. La punción se realiza en la región plantar lateral del talón con dispositivo apropiado. Tras la antisepsia se deja secar la piel. En el procedimiento específico del programa se elimina la primera gota y las siguientes deben impregnar adecuadamente el papel de filtro, permitiendo que una gota suficiente atraviese completamente el círculo. Superponer pequeñas gotas sobre una muestra insuficiente deteriora la calidad y puede obligar a repetirla.

La tarjeta debe secarse horizontalmente a temperatura ambiente, sin calor directo y evitando contaminación. Identificación, fecha y hora, edad gestacional, peso, nutrición, transfusiones y demás datos requeridos son fundamentales para interpretar el resultado.

10.3. Muestras repetidas en prematuros y bajo peso

Determinadas circunstancias pueden modificar los metabolitos y obligan a repetir el cribado. El Programa andaluz contempla una nueva muestra alrededor de los 15 días en grupos como edad gestacional inferior a 37 semanas, peso inferior a 2.500 g y partos múltiples. Los grandes prematuros —por debajo de 31 semanas— o los de muy bajo peso —menos de 1.500 g— requieren además un control posterior asociado al alta hospitalaria según el circuito del programa.

Examen SAS 2025, prueba aplazada, pregunta 62: el dato discriminante fue que un recién nacido con peso inferior a 2.500 g debe repetir la prueba del talón a los 15 días. El criterio continúa concordando con el protocolo andaluz utilizado actualmente. Las opciones que añadían sistemáticamente una nueva muestra al alta a todos los menores de 37 semanas o a todos los partos múltiples eran excesivas.

10.4. Cribado neonatal de hipoacusia: actualización andaluza

El circuito andaluz de detección de hipoacusia se ha actualizado y se integra de forma estructurada en Diraya. Es universal y se desarrolla mediante dos etapas y tres filtros. El primer filtro se realiza preferentemente antes del alta y dentro del periodo neonatal precoz. La técnica depende de los factores de riesgo: en recién nacidos sin factores de riesgo se utilizan habitualmente otoemisiones acústicas transitorias automatizadas, mientras que los recién nacidos con factores de riesgo se estudian mediante potenciales evocados auditivos de tronco cerebral automatizados.

Cuando el primer estudio no supera el filtro, el programa prevé actuaciones posteriores y, en determinadas situaciones, despistaje de infección congénita por citomegalovirus. El segundo filtro debe completarse precozmente y el tercer nivel corresponde a confirmación diagnóstica audiológica. El objetivo es que la sospecha no quede como un resultado aislado: el valor del cribado reside en garantizar diagnóstico y acceso temprano al tratamiento y a la intervención comunicativa.

Actualización: el material antiguo que resumía el cribado auditivo únicamente como “otoemisiones después de 24 horas” es insuficiente. El programa andaluz vigente diferencia la técnica según factores de riesgo y dispone de un circuito de filtros y seguimiento.

10.5. Pulsioximetría para cardiopatías congénitas

El Proceso Asistencial Integrado Embarazo, Parto y Puerperio actualizado en 2025 recomienda ofrecer a todos los recién nacidos un examen de pulsioximetría para detección de cardiopatías congénitas entre las 24 y 36 horas de vida, realizándolo antes del alta cuando esta se produzca precozmente después de las primeras 24 horas. Un resultado normal reduce el riesgo de determinadas cardiopatías críticas, pero no las excluye todas y no sustituye la exploración cardiovascular.

Clave SAS: los cribados son procesos, no una prueba aislada. Una muestra o registro anormal debe activar confirmación diagnóstica, comunicación y seguimiento; sin esta continuidad no existe un programa de cribado eficaz.

11. PROBLEMAS PREVALENTES DE LA FAMILIA, ALIMENTACIÓN, VÍNCULO Y CONTINUIDAD ASISTENCIAL

11.1. Impacto de la hospitalización

El ingreso neonatal puede interrumpir de forma abrupta las expectativas de embarazo y nacimiento. Es frecuente que los progenitores experimenten miedo, culpa, sensación de pérdida de control, dificultad para interpretar la tecnología, ansiedad ante las alarmas y temor a tocar al niño. En prematuros extremos la evolución incierta puede prolongar el estrés durante semanas o meses.

La información debe ser coherente entre profesionales y adaptarse a la capacidad de comprensión de la familia. Deben favorecerse preguntas y comprobarse qué han entendido. La participación en cambio de pañal, higiene oral, contención, método canguro, extracción de leche y alimentación cuando sea posible ayuda a transformar a los progenitores de observadores pasivos en cuidadores competentes.

11.2. Lactancia en el niño hospitalizado

La separación, el estrés y la inmadurez del prematuro pueden dificultar la lactancia, pero no constituyen razones para abandonarla. Cuando el niño no puede succionar directamente debe iniciarse apoyo precoz a la extracción de leche, conservación y transporte seguros y estimulación frecuente de la producción. A medida que madura se promueve transición progresiva hacia alimentación al pecho.

La alimentación debe guiarse por señales y capacidad del niño; establecer un horario rígido cada tres horas como regla universal no constituye una estrategia adecuada de promoción de lactancia. En el recién nacido enfermo las tomas pueden necesitar una programación terapéutica, pero esto es diferente de recomendar horarios rígidos al lactante sano o estable.

SAS 2021, pregunta 77, y SAS 2025, pregunta 62: en ambas convocatorias se exploró la misma trampa conceptual: la lactancia no debe promoverse mediante un horario rígido de tomas. La información continúa siendo válida en 2026.

11.3. Cuidado del cordón

En entornos con buenas condiciones higiénicas se recomienda mantener el cordón limpio y seco. Si se ensucia puede limpiarse con agua y jabón suave y secarse cuidadosamente. No es necesario utilizar de forma rutinaria povidona yodada, alcohol o antisépticos potentes en todos los recién nacidos. Debe vigilarse enrojecimiento progresivo, edema, secreción purulenta, mal olor o signos sistémicos.

SAS 2021, pregunta 86, y SAS 2025, pregunta 61: ambas convocatorias situaron el cuidado del cordón en la línea de agua y jabón y mantenimiento seco. La pregunta de 2025 confirma que el concepto del examen de 2021 permanece actualizado.

11.4. Signos de alarma del desarrollo

Tras el alta deben vigilarse desarrollo motor, simetría, tono, visión, audición, lenguaje y alimentación teniendo en cuenta la edad corregida. Una asimetría persistente merece valoración aunque el niño cumpla otras adquisiciones. También resultan preocupantes la pérdida de habilidades ya adquiridas, hipotonía o hipertonía marcada, persistencia o ausencia anómala de reflejos, alteración clara de movimientos espontáneos y dificultades alimentarias persistentes.

SAS 2021, pregunta 74: el examen consideró la presencia de asimetrías posturales un signo de alerta en el seguimiento infantil. El principio sigue siendo clínicamente válido; no debe esperarse a un retraso motor grave para iniciar valoración.

11.5. Alta neonatal

El alta de un prematuro no se decide únicamente porque haya alcanzado un peso determinado. Debe existir estabilidad térmica, cardiorrespiratoria y metabólica, capacidad de alimentación suficiente o un plan seguro alternativo, crecimiento adecuado, ausencia de episodios clínicamente significativos no resueltos y una familia preparada. Deben programarse seguimiento pediátrico, cribados pendientes, controles oftalmológicos o auditivos, vacunación, apoyo a lactancia y seguimiento del neurodesarrollo.

El informe de alta debe describir edad gestacional, evolución, complicaciones, soporte respiratorio, alimentación, tratamientos, resultados de cribados, dispositivos si permanecen, medicación, citas y signos que obligan a consultar. La continuidad entre hospital y atención primaria constituye un elemento de seguridad, no un trámite documental.

12. DERECHOS DEL RECIÉN NACIDO HOSPITALIZADO Y DE SUS PROGENITORES

12.1. Decreto 101/1995 de Andalucía

El Decreto 101/1995, de 18 de abril, es una norma especialmente relevante para esta oposición porque regula expresamente los derechos relacionados con el nacimiento y se aplica a la asistencia sanitaria pública y privada de Andalucía. Sus artículos 3 y 4 se refieren específicamente al recién nacido hospitalizado y a sus progenitores.

El recién nacido tiene derecho a recursos humanos y materiales adecuados, identificación inequívoca y protección frente a ruido, posiciones incómodas e interrupciones innecesarias del sueño. No debe someterse a intervenciones con finalidad investigadora o docente sin el consentimiento expreso y escrito de sus progenitores o representantes legales. Debe procurarse continuidad del personal cuidador dentro de lo posible y la hospitalización debe mantenerse solo mientras resulte necesaria.

La norma reconoce igualmente el derecho a estar acompañado por progenitores u otras personas cuya presencia sea conveniente durante el máximo tiempo posible, siempre que la situación de salud lo permita. Esta última condición es importante: el derecho a la presencia familiar es muy amplio, pero no significa que pueda ignorarse una circunstancia clínica que exija temporalmente limitar el acceso por razones asistenciales justificadas.

12.2. Derechos de los progenitores

Los progenitores tienen derecho a información comprensible, suficiente y continuada sobre evolución, diagnóstico, pronóstico y alternativas terapéuticas; al acceso continuado al niño cuando la situación clínica lo permita; a participar en su atención y en las decisiones; a prestar consentimiento para actividades de investigación o docencia; a que se facilite la lactancia materna cuando no perjudique al niño; a recibir enseñanza sobre cuidados y a disponer de informe de alta e información para seguimiento y recursos sociales.

Trampa normativa: el Decreto andaluz no formula un derecho absoluto e incondicionado a permanecer en cualquier circunstancia junto al recién nacido. Utiliza expresamente la condición de que la situación clínica lo permita.

12.3. Consentimiento y mejor interés del menor

El recién nacido carece de capacidad para consentir, por lo que la toma de decisiones corresponde a sus representantes conforme a la legislación sobre autonomía del paciente y protección del menor. Sin embargo, la representación no convierte a los progenitores en propietarios de la decisión clínica: cualquier actuación debe orientarse al mejor interés del menor. En una urgencia grave en la que resulte indispensable una actuación inmediata no se demora un tratamiento vital esperando una formalidad documental que comprometa la salud del niño.

La información debe distinguir consentimiento asistencial, consentimiento para investigación y decisiones complejas al límite de la viabilidad. En estas últimas se requiere deliberación multidisciplinar y comunicación anticipada con la familia siempre que la situación obstétrica lo permita.

12.4. Humanización como obligación asistencial

El Plan de Humanización del SSPA incorpora expresamente el Decreto 101/1995 a su marco regulatorio. La humanización en una UCIN no significa reducir intensidad tecnológica, sino utilizar la tecnología sin desplazar las necesidades humanas: intimidad, información, ausencia de dolor evitable, sueño, vínculo, lactancia, participación y continuidad.

El Plan Estratégico de Salud de la Infancia y Adolescencia de Andalucía y los procesos asistenciales relacionados con embarazo y nacimiento refuerzan igualmente la atención perinatal humanizada y los cuidados centrados en la familia.

Derecho y calidad convergen: identificar correctamente al niño, prevenir dolor innecesario, proteger el sueño, informar a la familia y facilitar su presencia son simultáneamente derechos del recién nacido y prácticas de seguridad y calidad asistencial.

13. PROCESO ENFERMERO, SEGURIDAD Y CONTINUIDAD DE CUIDADOS

13.1. Valoración enfermera

La valoración debe combinar antecedentes perinatales, edad gestacional, peso, adaptación al nacimiento, soporte requerido, exploración, monitorización, tolerancia alimentaria, eliminación, integridad cutánea, dolor, sueño y respuesta familiar. Un plan de cuidados eficaz prioriza los problemas con mayor riesgo vital y revisa continuamente la respuesta.

Entre los diagnósticos enfermeros que pueden resultar pertinentes cuando la valoración los sustenta se encuentran Patrón respiratorio ineficaz, Deterioro del intercambio gaseoso, Riesgo de infección, Dolor agudo y Riesgo de deterioro de la integridad cutánea, además de problemas relacionados con alimentación, termorregulación y respuesta familiar. No debe asignarse un diagnóstico únicamente porque el niño sea prematuro: la etiqueta debe derivarse de los datos de valoración y de la edición NANDA-I vigente utilizada por la organización.

13.2. Objetivos de cuidados

Los resultados esperados se orientan a estabilidad respiratoria y hemodinámica, temperatura dentro de rango, glucemia segura, ausencia de infección asociada a dispositivos, tolerancia nutricional, crecimiento, integridad cutánea, control del dolor, sueño protegido y competencia progresiva de la familia. Los resultados deben formularse de manera observable y temporalmente evaluable.

13.3. Intervenciones prioritarias

  • Mantener vía aérea y ventilación: posición, interfaces, humidificación, aspiración solo cuando esté indicada y evaluación de respuesta.
  • Controlar oxigenación: SpO2, FiO2 y objetivos individualizados evitando hipoxemia e hiperoxia.
  • Mantener normotermia: temperatura ambiental y del niño, incubadora, calentador y piel con piel cuando proceda.
  • Garantizar nutrición segura: leche humana, vía adecuada, control de tolerancia y apoyo a la madre.
  • Prevenir infección: higiene de manos y manejo seguro de catéteres y conexiones.
  • Prevenir dolor y estrés: valoración sistemática, medidas no farmacológicas y analgesia indicada.
  • Proteger piel y desarrollo: cambios posturales, superficies adecuadas y retirada cuidadosa de adhesivos.
  • Integrar a la familia: información, método canguro, participación y preparación para el alta.

13.4. Seguridad del paciente

El recién nacido es especialmente vulnerable a errores de identificación y medicación. La identificación debe comprobarse antes de cualquier muestra, medicación, alimentación con leche materna almacenada, procedimiento o traslado. La leche humana extraída debe considerarse también un producto que exige trazabilidad inequívoca.

Las transferencias entre paritorio, unidad neonatal, radiología, quirófano o centros hospitalarios requieren una comprobación estructurada: estabilidad térmica, vía aérea, oxígeno suficiente para el trayecto, dispositivos fijados, bombas con autonomía, accesos vasculares, medicación, glucemia si procede, documentación e información a la familia.

13.5. Registro

Debe documentarse no solo lo realizado, sino la respuesta: cambios de FiO2, episodios de apnea y su relación con desaturación o bradicardia, características de las tomas, balance, dolor, estado cutáneo, posición de dispositivos y comunicación con la familia. Un registro neonatal de calidad permite reconstruir tendencias y mejora la continuidad clínica.

Enfoque de oposición: la prioridad ante el deterioro neonatal es fisiológica y dinámica: ventilación, oxigenación, perfusión, temperatura, glucosa y causa subyacente. Las taxonomías enfermeras estructuran los cuidados, pero nunca sustituyen la actuación urgente.

14. CLAVES DE EXAMEN Y CONCLUSIONES

El Tema 49 contiene numerosos pares conceptuales que suelen utilizarse para construir distractores. Conviene dominar especialmente las diferencias entre prematuridad y bajo peso, entre Apgar y Silverman, entre hipoxemia e hiperoxia, entre cribado y diagnóstico y entre presencia familiar amplia y presencia absolutamente incondicionada.

Concepto Dato que debe quedar fijado
Prematuridad Nacimiento antes de 37 semanas completas
Bajo peso Menos de 2.500 g al nacimiento
Apgar Mayor puntuación implica mejor situación; no dirige el inicio de la reanimación
Silverman Mayor puntuación implica mayor dificultad respiratoria
Temperatura Objetivo aproximado 36,5-37,5 °C
Reanimación ERC 2025 Ventilación eficaz es prioritaria; compresiones si FC permanece <60/min
Compresiones Relación 3:1
Cribado metabólico Andalucía Muestra entre 36-48 horas; existen situaciones que exigen repetición
RN <2.500 g Repetición del cribado metabólico alrededor de los 15 días según programa andaluz
Familia Acceso y participación amplios, condicionados por la situación clínica del recién nacido
Depuración del material anterior: no deben darse por oficiales referencias genéricas a supuestas cuestiones SAS de 2013-2015 sobre Apgar, Silverman o prematuridad si no se dispone del cuadernillo y la plantilla definitiva. Por esa razón no se trasladan aquí como antecedentes oficiales.

Las referencias comprobables de los exámenes disponibles sí muestran una línea consistente. En 2021 y 2025 el SAS insistió en lactancia sin horario rígido y en el cuidado sencillo y seco del cordón. En la prueba aplazada de 2025 preguntó además expresamente por la repetición de la prueba del talón en el recién nacido de bajo peso. Estas referencias mantienen utilidad porque sus contenidos continúan concordando con los documentos asistenciales vigentes.

El bloque que más ha cambiado desde materiales antiguos es la reanimación: en 2026 el opositor debe estudiar ERC 2025. También debe considerar actualizados los documentos andaluces de cribado de hipoacusia y el Proceso Asistencial Embarazo, Parto y Puerperio de 2025. Memorizar una edición histórica como si continuara vigente es una fuente evitable de errores.

Desde el punto de vista clínico, el hilo conductor es sencillo: el recién nacido enfermo se deteriora con rapidez porque sus reservas son pequeñas. Una intervención aparentemente básica como proporcionar ventilación eficaz, conservar temperatura o detectar precozmente una mala alimentación puede tener mayor impacto que una técnica compleja aplicada tarde. La excelencia neonatal se fundamenta en anticipación, monitorización, precisión técnica, prevención del daño, trabajo en equipo y participación familiar.

15. MAPA CONCEPTUAL

RECIÉN NACIDO ENFERMO

├── VALORACIÓN
│ ├── Respiración y frecuencia cardiaca
│ ├── Perfusión y temperatura
│ ├── Tono, actividad y alimentación
│ ├── Apgar → puntuación alta = mejor adaptación
│ └── Silverman → puntuación alta = mayor dificultad

├── PREMATURIDAD / BAJO PESO
│ ├── Prematuro → <37 semanas
│ ├── Bajo peso → <2.500 g
│ ├── Muy bajo peso → <1.500 g
│ └── Riesgos → respiratorios, térmicos, infecciosos, neurológicos y nutricionales

├── CUIDADOS
│ ├── Normotermia 36,5-37,5 °C
│ ├── Método canguro
│ ├── Leche humana
│ ├── Protección del sueño y neurodesarrollo
│ └── Prevención del dolor

├── PATOLOGÍA PREVALENTE
│ ├── Síndrome de dificultad respiratoria
│ ├── Apnea de la prematuridad
│ ├── Sepsis
│ ├── Hipoglucemia
│ ├── Enterocolitis necrosante
│ ├── Hemorragia intraventricular
│ ├── Hiperbilirrubinemia
│ └── Retinopatía de la prematuridad

├── URGENCIA / ERC 2025
│ ├── Ventilar eficazmente
│ ├── FC <60 tras ventilación → compresiones
│ ├── Relación 3:1
│ ├── O2 100 % durante compresiones
│ └── Adrenalina IV/IO 10-30 microgramos/kg si persiste FC <60

├── PROCEDIMIENTOS
│ ├── Monitorización
│ ├── CPAP y ventilación
│ ├── Accesos vasculares
│ ├── Sondas
│ ├── Muestras capilares
│ ├── Fototerapia
│ └── Medicación de alto riesgo

├── CRIBADOS ANDALUCÍA
│ ├── Talón → 36-48 h
│ │ └── Bajo peso/prematuridad → valorar muestras repetidas
│ ├── Hipoacusia → circuito por filtros
│ └── Cardiopatía congénita → pulsioximetría

├── FAMILIA
│ ├── Información comprensible
│ ├── Participación en cuidados
│ ├── Lactancia
│ ├── Vínculo
│ └── Preparación del alta

└── DERECHOS EN ANDALUCÍA
├── Dignidad y ausencia de dolor innecesario
├── Identificación inequívoca
├── Protección del sueño y ambiente
├── Acompañamiento si la situación clínica lo permite
├── Participación parental
└── Continuidad de cuidados

16. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • European Resuscitation Council. European Resuscitation Council Guidelines 2025: Newborn Resuscitation and Support of Transition of Infants at Birth. Resuscitation. 2025;215 Suppl 1:110766.
  • Hogeveen M, Monnelly V, Binkhorst M, et al. Newborn Resuscitation and Support of Transition of Infants at Birth. ERC Guidelines 2025.
  • Sweet DG, Carnielli VP, Greisen G, et al. European Consensus Guidelines on the Management of Respiratory Distress Syndrome: 2025. Neonatology. Publicadas en 2026 con evidencia revisada hasta 2025.
  • World Health Organization. WHO recommendations for care of the preterm or low-birth-weight infant. 2022.
  • World Health Organization. Kangaroo mother care: a clinical practice guide. 2025.
  • American Academy of Pediatrics Committee on Fetus and Newborn y American College of Obstetricians and Gynecologists. The Apgar Score. Pediatrics. 2015.
  • American Academy of Pediatrics. Therapeutic Hypothermia for Neonatal Hypoxic-Ischemic Encephalopathy. Clinical Report actualizado en 2026.
  • NICE. Neonatal infection: antibiotics for prevention and treatment. NG195, con actualizaciones posteriores.
  • Junta de Andalucía. Proceso Asistencial Integrado Embarazo, Parto y Puerperio. Actualización 2025.
  • Junta de Andalucía. Programa de Cribado Neonatal de Enfermedades Endocrino-Metabólicas de Andalucía.
  • Servicio Andaluz de Salud. Programa de Cribado Neonatal de Hipoacusia y circuito integrado en Diraya.
  • Decreto 101/1995, de 18 de abril. Derechos de los padres y de los niños en el ámbito sanitario durante el proceso del nacimiento.
  • Decreto 246/2005, de 8 de noviembre. Atención sanitaria de las personas menores de edad en condiciones adaptadas a sus necesidades.
  • Ley 41/2002, de 14 de noviembre. Ley básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.
  • Junta de Andalucía. Plan de Humanización del Sistema Sanitario Público de Andalucía.
  • Junta de Andalucía. Plan Estratégico de Salud de la Infancia y Adolescencia de Andalucía.
  • Servicio Andaluz de Salud. Programa de Salud Infantil y Adolescente de Andalucía y documentos asistenciales vinculados.
  • Examen oficial SAS Enfermero/a 2021, turno libre. Referencias verificadas: preguntas 74, 77 y 86.
  • Examen oficial SAS Enfermero/a 2025, turno libre. Referencias verificadas: preguntas 61 y 62.
  • Examen oficial SAS Enfermero/a 2025, prueba aplazada. Referencia sobre repetición del cribado neonatal endocrino-metabólico en recién nacidos de bajo peso.
prematuridad
bajo peso
Apgar
Silverman-Andersen
reanimación neonatal
ERC 2025
CPAP
sepsis neonatal
hipoglucemia
método canguro
cribado neonatal
derechos del recién nacido

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el agosto 9, 2026.