Tema 54. Valoración y cuidados de enfermería en la mujer gestante. Cambios fisiológicos y psicológicos. Alimentación e higiene. Identificación de situaciones de riesgo y problemas más frecuentes de la gestación y atención urgente. Educación maternal. Valoración y Cuidados en el puerperio, cambios fisiológicos y psicológicos e identificación de situaciones de riesgo. Lactancia Materna. Atención en el embarazo, parto y puerperio en el SSPA. Derechos de la madre en el hospital durante el proceso de nacimiento.

55 min agosto 9, 2026 Media Nuevo

Mira, si estás preparando la oposición de Enfermería del SAS, este tema 54 es uno de esos que no puedes permitirte descuidar. ¿Por qué? Pues porque la salud materno-infantil es un pilar fundamental del sistema sanitario público andaluz, y en cada convocatoria caen varias preguntas relacionadas con e…

Tema 54. Valoración y cuidados de enfermería en la mujer gestante. Cambios fisiológicos y psicológicos. Alimentación e higiene. Identificación de situaciones de riesgo y problemas más frecuentes de la gestación y atención urgente. Educación maternal. Valoración y Cuidados en el puerperio, cambios fisiológicos y psicológicos e identificación de situaciones de riesgo. Lactancia Materna. Atención en el embarazo, parto y puerperio en el SSPA. Derechos de la madre en el hospital durante el proceso de nacimiento.

Atención integral a la gestación, nacimiento y puerperio desde la valoración enfermera, la seguridad materno-fetal, la educación sanitaria y el apoyo a la lactancia
Oposición: Enfermero/a – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico | Última actualización: Agosto 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN Y MARCO ACTUAL DE ATENCIÓN

El embarazo, el parto y el puerperio constituyen un continuo asistencial y no tres episodios independientes. La mayoría de las gestaciones evolucionan fisiológicamente, pero en cualquier momento pueden aparecer alteraciones maternas, fetales, psicológicas o sociales que exijan modificar el nivel de vigilancia o derivar a atención especializada. La función enfermera consiste, por tanto, en combinar promoción de la salud, vigilancia clínica, detección precoz del riesgo, educación sanitaria, apoyo emocional, continuidad asistencial y respeto a la autonomía de la mujer.

En Andalucía, la referencia fundamental para preparar actualmente este tema es el Proceso Asistencial Integrado Embarazo, Parto y Puerperio, 4.ª edición, publicado en 2024. Este dato es esencial porque numerosos apuntes, preguntas antiguas e incluso páginas institucionales todavía contienen información procedente de la 3.ª edición de 2014. La actualización de 2024 revisó, entre otras materias, la captación precoz, prevención de preeclampsia y parto prematuro, valoración del riesgo tromboembólico, salud mental perinatal, vacunación, cronología ecográfica, preparación al nacimiento, atención hospitalaria y puerperal.

Actualización imprescindible: para una oposición actual no debe estudiarse el PAI de 2014 como si fuera el vigente. La referencia es el PAI Embarazo, Parto y Puerperio, 4.ª edición, 2024. Cuando una pregunta histórica se apoyaba en la edición anterior hay que conservar su respuesta como respuesta oficial de aquel examen, pero distinguirla de la recomendación actual.

El PAI concibe la atención como un recorrido coordinado entre Atención Primaria y Atención Hospitalaria. Participan medicina de familia, matrona, enfermería, obstetricia, pediatría, TCAE y otros profesionales cuando existen necesidades específicas. La mujer no debe ser considerada una receptora pasiva de intervenciones, sino la protagonista de un proceso en el que la información, la toma compartida de decisiones y la consideración de sus preferencias forman parte de la calidad asistencial.

Esta perspectiva enlaza con tres principios que atraviesan todo el tema. El primero es la normalidad fisiológica: no se debe medicalizar innecesariamente un embarazo o parto de bajo riesgo. El segundo es la seguridad: la normalidad solo puede afirmarse después de valorar y seguir de forma adecuada a la mujer y al feto. El tercero es la autonomía: las actuaciones sanitarias requieren información suficiente y consentimiento en los términos previstos por la Ley 41/2002.

Para enfermería, la valoración debe abarcar más que constantes y exploraciones. Incluye antecedentes obstétricos y médicos, tratamientos, alergias, nutrición, actividad física, exposición laboral, consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias, estado vacunal, apoyo familiar, situación socioeconómica, riesgo de violencia de género, expectativas sobre el embarazo, salud mental, competencia para el autocuidado y posibles barreras culturales o de comunicación.

Una intervención enfermera de calidad persigue que la gestante comprenda qué cambios son fisiológicos y cuáles son señales de alarma. Náuseas leves, polaquiuria, hiperpigmentación o cierta disnea de esfuerzo pueden formar parte de la adaptación normal; en cambio, una hemorragia, pérdida de líquido, cefalea intensa con alteraciones visuales, disnea de comienzo brusco, convulsiones, fiebre elevada o disminución significativa de movimientos fetales requieren evaluación clínica.

Clave de examen: la atención actual no se organiza exclusivamente alrededor del parto. El PAI establece un continuo desde la captación precoz hasta las visitas puerperales, con coordinación AP-AH, valoración física y psicológica, educación sanitaria, prevención, cribados, vacunación y continuidad de cuidados.

2. CAMBIOS FISIOLÓGICOS DURANTE EL EMBARAZO

El organismo materno experimenta modificaciones endocrinas, cardiovasculares, hematológicas, respiratorias, renales, gastrointestinales, musculoesqueléticas, cutáneas y mamarias destinadas a mantener la gestación, asegurar el intercambio materno-fetal y preparar el parto y la lactancia. Distinguir adaptación fisiológica de enfermedad evita tanto la infradetección de complicaciones como la medicalización de fenómenos normales.

2.1. Cambios cardiovasculares y hematológicos

Durante la gestación aumenta progresivamente el volumen sanguíneo, sobre todo a expensas del volumen plasmático. La expansión plasmática es proporcionalmente mayor que el incremento de la masa eritrocitaria y produce la conocida hemodilución o anemia fisiológica del embarazo. Esto no significa que toda disminución de hemoglobina sea fisiológica: la ferropenia continúa siendo una causa muy frecuente de anemia y debe valorarse analíticamente.

El gasto cardíaco aumenta por incremento del volumen sistólico y de la frecuencia cardíaca. La resistencia vascular periférica disminuye en la primera mitad del embarazo, por lo que la presión arterial puede descender discretamente durante el segundo trimestre y aproximarse posteriormente a los valores previos. Una elevación mantenida de la presión arterial no debe atribuirse al embarazo normal.

El crecimiento uterino puede comprimir la vena cava inferior cuando la mujer permanece en decúbito supino, disminuyendo el retorno venoso. Puede aparecer el denominado síndrome de hipotensión supina, con mareo, palidez, náuseas, sudoración e hipotensión. El cambio hacia una posición lateral, especialmente izquierda, reduce la compresión aortocava.

La estasis venosa de miembros inferiores aumenta por la compresión uterina y por cambios hormonales. Son frecuentes edema distal y varices, pero deben diferenciarse de signos compatibles con trombosis venosa profunda, como aumento unilateral de volumen, dolor o sensibilidad de una extremidad. El embarazo y especialmente el puerperio constituyen estados de mayor riesgo tromboembólico.

Desde el punto de vista hemostático existe un desplazamiento hacia la hipercoagulabilidad, mecanismo fisiológico que limita la hemorragia del parto pero que contribuye al mayor riesgo de enfermedad tromboembólica venosa. Por ello la valoración del riesgo trombótico forma parte del seguimiento actual.

2.2. Cambios respiratorios

La progesterona modifica el control respiratorio y aumenta la ventilación. Crece el volumen corriente y la ventilación minuto, mientras el diafragma se eleva conforme aumenta el tamaño uterino. Se genera una alcalosis respiratoria fisiológica leve compensada por mecanismos renales, que favorece el intercambio de dióxido de carbono entre feto y madre.

Muchas gestantes describen sensación de respiración más profunda o cierta disnea de esfuerzo sin que exista enfermedad. Sin embargo, una disnea intensa, de aparición brusca, asociada a dolor torácico, síncope, taquicardia marcada, cianosis o disminución de la saturación nunca debe normalizarse: obliga a excluir patología cardiopulmonar, incluida enfermedad tromboembólica.

La mucosa respiratoria puede estar más vascularizada y edematosa, lo que favorece congestión nasal y pequeñas epistaxis. Esto también explica que la vía aérea pueda ser más vulnerable al edema en situaciones críticas.

2.3. Cambios renales y urinarios

El flujo plasmático renal y la filtración glomerular aumentan. Como consecuencia, las concentraciones de creatinina plasmática son habitualmente inferiores a las de una mujer no gestante; una creatinina aparentemente situada dentro del intervalo habitual de una persona adulta puede, en determinados contextos, representar deterioro renal relativo en una gestante.

Son frecuentes la polaquiuria y el aumento de frecuencia miccional, especialmente en el primer y tercer trimestre. La dilatación de pelvis renal y uréteres, junto con cierta estasis urinaria, favorece las infecciones urinarias. La bacteriuria asintomática durante el embarazo tiene relevancia clínica porque puede asociarse a pielonefritis y otros resultados adversos, por lo que forma parte del cribado gestacional según protocolos.

Una pequeña glucosuria puede aparecer por incremento de filtración, pero no permite diagnosticar ni excluir diabetes gestacional. El cribado metabólico se realiza mediante las pruebas establecidas específicamente para la gestación.

2.4. Cambios gastrointestinales

Las náuseas y vómitos son especialmente frecuentes al comienzo del embarazo. Se relacionan con cambios hormonales y suelen mejorar al avanzar la gestación. La educación sanitaria puede recomendar comidas pequeñas y frecuentes, evitar desencadenantes y mantener una hidratación adecuada. La incapacidad para tolerar líquidos, pérdida ponderal significativa, signos de deshidratación o alteraciones metabólicas obligan a valorar una hiperémesis gravídica.

La progesterona reduce el tono del esfínter esofágico inferior y el crecimiento uterino modifica la anatomía abdominal, favoreciendo reflujo gastroesofágico y pirosis. También disminuye la motilidad intestinal y puede aparecer estreñimiento. La primera intervención consiste habitualmente en modificaciones dietéticas, hidratación y actividad física compatible con el embarazo, reservando los tratamientos farmacológicos para indicación profesional.

Las hemorroides pueden aparecer o empeorar debido al estreñimiento, la congestión venosa y la presión pélvica. La prevención del estreñimiento y la higiene local son medidas básicas.

2.5. Cambios metabólicos y endocrinos

La placenta actúa como un órgano endocrino. A lo largo de la gestación cambian las concentraciones y efectos de progesterona, estrógenos, gonadotropina coriónica humana, lactógeno placentario y otras hormonas. En la segunda mitad aumenta la resistencia a la insulina, mecanismo que facilita la disponibilidad de glucosa para el feto pero que puede descompensar la capacidad pancreática materna y favorecer la diabetes gestacional.

El metabolismo basal se incrementa y cambian las necesidades de nutrientes. Esto no justifica la expresión popular de «comer por dos». El objetivo es mantener una alimentación suficiente, variada y segura, adaptada al estado nutricional previo y a la evolución ponderal.

La función tiroidea también se adapta al embarazo. La interpretación de pruebas tiroideas requiere intervalos adecuados para la gestación y contexto clínico, razón por la cual valores que resultarían anormales fuera del embarazo no siempre tienen el mismo significado durante este.

2.6. Cambios musculoesqueléticos

El desplazamiento del centro de gravedad provoca aumento de la lordosis lumbar y modificaciones posturales. La relajación ligamentosa facilita la adaptación pélvica pero puede contribuir a molestias lumbares y pélvicas. El ejercicio adaptado, la higiene postural y la educación sobre movilización son intervenciones enfermeras útiles.

Puede aparecer diástasis de los rectos abdominales a medida que aumenta el tamaño uterino. En el puerperio interesa valorar el suelo pélvico y la recuperación funcional sin indicar ejercicios inadecuados de forma indiscriminada.

2.7. Piel y mamas

Son habituales hiperpigmentación de la línea alba, areolas y determinadas zonas faciales, así como estrías relacionadas con distensión cutánea y factores hormonales. El aumento de vascularización puede generar arañas vasculares o eritema palmar.

Las mamas aumentan de tamaño y vascularización. Las areolas se pigmentan y las glándulas areolares se hacen más evidentes. Estos cambios preparan la glándula mamaria para la lactancia. No es necesaria una «preparación» mecánica del pezón durante el embarazo mediante fricciones o manipulaciones agresivas.

No confundas fisiología y patología: edema maleolar bilateral leve al final del día puede aparecer en una gestación normal; edema brusco asociado a hipertensión, cefalea intensa, alteraciones visuales o dolor epigástrico requiere valoración urgente. Del mismo modo, la disnea leve de esfuerzo puede ser fisiológica, pero la disnea súbita o el dolor torácico no lo son.

3. CAMBIOS PSICOLÓGICOS Y VALORACIÓN PSICOSOCIAL

El embarazo supone una transición vital con dimensiones biológicas, emocionales, familiares y sociales. No existe una respuesta psicológica universal. La idea clásica de que cada trimestre se acompaña necesariamente de una emoción concreta es excesivamente simplificadora. Una mujer puede experimentar alegría, miedo, ambivalencia, inseguridad, cambios en la imagen corporal o preocupación por el parto en diferentes momentos y con distinta intensidad.

3.1. Adaptación emocional

Durante las primeras semanas pueden coexistir satisfacción por la gestación y preocupación por su viabilidad, los cambios corporales o las implicaciones familiares y laborales. Posteriormente, la percepción de movimientos fetales suele reforzar la conciencia del embarazo. Cerca del nacimiento pueden aumentar las preguntas sobre dolor, parto, capacidad para cuidar al recién nacido o cambios en la relación de pareja.

La intervención profesional no consiste en etiquetar estas respuestas como patológicas, sino en valorar intensidad, persistencia, interferencia funcional y existencia de síntomas de alarma. La escucha activa, la información clara y la exploración de redes de apoyo tienen valor terapéutico y preventivo.

3.2. Salud mental perinatal

La depresión y los trastornos de ansiedad pueden aparecer durante el embarazo y el puerperio. Los antecedentes psiquiátricos, episodios depresivos previos, apoyo social insuficiente, violencia, acontecimientos vitales adversos y complicaciones obstétricas pueden aumentar el riesgo.

El PAI 2024 incorpora una valoración explícita de la salud mental desde las primeras visitas. Deben preguntarse antecedentes de depresión, ansiedad, enfermedad mental grave, trauma psicológico y tratamiento psiquiátrico. Ante sospecha de depresión pueden utilizarse herramientas validadas, entre ellas la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo, sin olvidar que una escala de cribado no sustituye la valoración clínica.

La presencia de ideas de autolesión o suicidio requiere una respuesta inmediata, con evaluación del riesgo y activación del circuito asistencial correspondiente. No debe demorarse la actuación esperando a una consulta programada posterior.

3.3. Depresión puerperal frente a tristeza posparto

En los primeros días después del nacimiento es relativamente frecuente la denominada tristeza posparto o baby blues: labilidad emocional, llanto fácil, sensibilidad e irritabilidad transitorias, habitualmente sin deterioro grave del funcionamiento. Debe diferenciarse de la depresión posparto, cuyos síntomas son más persistentes e intensos e incluyen tristeza mantenida, pérdida de interés, sentimiento de incapacidad, alteraciones importantes del sueño no explicables únicamente por el cuidado del bebé, culpa, desesperanza o ideas de muerte.

La psicosis puerperal es una urgencia psiquiátrica. Puede presentar desorganización conductual, delirios, alucinaciones, agitación, insomnio extremo o alteración marcada del juicio. Requiere atención inmediata por el riesgo para la madre y el recién nacido.

3.4. Valoración social y violencia

La gestación es una oportunidad para detectar problemas sociales que repercuten en la salud: aislamiento, inseguridad alimentaria, vivienda inadecuada, dificultad para acceder a cuidados, adicciones, precariedad, ausencia de apoyo o responsabilidades familiares complejas. Cuando existen necesidades debe coordinarse la intervención con trabajo social u otros recursos.

La detección de violencia de género debe realizarse en un entorno de privacidad, sin acompañantes que impidan hablar libremente y con una actitud no juzgadora. La seguridad de la mujer prevalece sobre el deseo de completar mecánicamente un cuestionario.

Principio de cuidados: el bienestar emocional forma parte de la salud materna. Una correcta valoración obstétrica que ignore depresión, violencia, consumo de sustancias o falta extrema de apoyo social es una valoración incompleta.

4. VALORACIÓN Y SEGUIMIENTO DE LA MUJER GESTANTE

La captación precoz permite identificar necesidades antes de que aparezcan complicaciones. El PAI 2024 establece que el primer contacto con el sistema sanitario debe producirse lo antes posible tras disponer de un test positivo, preferiblemente durante las primeras 8 semanas de gestación.

4.1. Primera valoración

La historia clínica debe recoger antecedentes personales, familiares, ginecológicos y obstétricos. Son relevantes enfermedades crónicas, cirugía previa, gestaciones anteriores, abortos, cesáreas, preeclampsia, diabetes gestacional, prematuridad, hemorragias, tromboembolismo, malformaciones previas y antecedentes familiares que puedan modificar el riesgo.

También se revisan medicación prescrita y no prescrita, suplementos y productos de herbolario. Que un producto sea «natural» no significa que sea inocuo durante el embarazo. La conciliación farmacológica es especialmente importante porque determinados medicamentos requieren sustitución o ajuste, mientras que otros tratamientos esenciales no deben suspenderse abruptamente.

La valoración inicial incluye, entre otras variables:

  • Presión arterial.
  • Peso, talla e índice de masa corporal.
  • Antecedentes médicos, obstétricos y familiares.
  • Estado vacunal.
  • Consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias.
  • Alimentación y actividad física.
  • Riesgo laboral y exposiciones.
  • Salud bucodental.
  • Salud mental actual y antecedentes.
  • Red de apoyo y circunstancias sociales.
  • Valoración del riesgo tromboembólico.
  • Valoración de factores de riesgo obstétrico y metabólico.

4.2. Cronología orientativa en el PAI 2024

Momento Actuaciones de especial interés
Tras test positivo Primer contacto lo antes posible, preferentemente antes de finalizar la 8.ª semana.
8-10 SG Historia estructurada, valoración integral, exploración, analítica y planificación del seguimiento.
Primer trimestre Ecografía para datación, estimación de fecha probable de parto, número de fetos y actividad cardiaca; cribados establecidos.
18+0 a 20+6 SG Ecografía morfológica del segundo trimestre.
24-28 SG Cribado universal de diabetes gestacional mediante test de O’Sullivan, con las excepciones previstas por el PAI.
27-28 SG preferentemente Vacunación dTpa de cada embarazo según calendario vigente.
28 SG En gestante Rh negativa no sensibilizada, profilaxis anti-D 300 microgramos, 1500 UI.
28-36 SG Preparación al nacimiento y crianza; mínimo de tres sesiones grupales según PAI.
35-37 SG Determinación de colonización por estreptococo del grupo B.
Final de gestación Seguimiento obstétrico individualizado, valoración de bienestar fetal cuando esté indicado y planificación del nacimiento.

La tabla debe interpretarse como un esquema de alto rendimiento para el examen. El seguimiento real se individualiza según paridad, antecedentes, resultados de pruebas, riesgos detectados y evolución clínica.

4.3. Cribado de diabetes gestacional

El PAI 2024 establece el test de O’Sullivan entre las 24 y 28 semanas como cribado universal, además de la valoración precoz de mujeres con factores de riesgo. El test emplea 50 g de glucosa y se considera positivo cuando la glucemia plasmática venosa a la hora es igual o superior a 140 mg/dL. Un resultado positivo es un cribado, no equivale automáticamente a diagnóstico; conduce a la prueba diagnóstica establecida.

Perla de oposición: O’Sullivan = cribado; sobrecarga oral diagnóstica = confirmación. No confundas una prueba positiva de cribado con el diagnóstico de diabetes gestacional.

4.4. Incompatibilidad Rh y profilaxis anti-D

En mujeres Rh negativas no sensibilizadas, con test de Coombs indirecto negativo, el PAI 2024 mantiene la profilaxis antenatal con gammaglobulina anti-D 300 microgramos, equivalentes a 1500 UI, en la semana 28. Además, la profilaxis puede ser necesaria ante determinados acontecimientos potencialmente sensibilizantes y después del parto si procede conforme al grupo Rh del recién nacido y la situación inmunohematológica.

Cayó en el SAS 2016, pregunta 70: se preguntó el momento de administración antenatal de gammaglobulina anti-D. La respuesta oficial fue la semana 28. Este contenido sigue actualizado en el PAI de 2024: Rh negativa no sensibilizada, 300 microgramos/1500 UI en la 28 SG.

4.5. Estreptococo del grupo B

El PAI 2024 incluye la determinación de colonización por Streptococcus agalactiae, estreptococo del grupo B, entre las semanas 35 y 37. Su finalidad es identificar gestantes candidatas a profilaxis antibiótica intraparto conforme al protocolo, reduciendo la infección neonatal precoz. Deben conocerse las situaciones en las que antecedentes o hallazgos microbiológicos modifican el manejo, evitando convertir el resultado del cultivo en el único criterio clínico.

4.6. Documento de Salud de la Embarazada

El Documento de Salud de la Embarazada facilita continuidad y transmisión de información entre niveles y profesionales. No sustituye a la historia clínica, pero acompaña el seguimiento y debe mantenerse actualizado. Registrar correctamente los resultados, recomendaciones, vacunación, pruebas y circunstancias relevantes es una intervención de seguridad del paciente.

Evita estudiar cronogramas antiguos sin comprobar la edición: el PAI de 2024 ha modificado diferentes actuaciones respecto a versiones previas. En preguntas que indiquen expresamente «según el PAI vigente», la edición de referencia debe ser la cuarta.

5. ALIMENTACIÓN, SUPLEMENTOS, HIGIENE Y ESTILOS DE VIDA

5.1. Alimentación saludable

La alimentación durante el embarazo debe ser variada, equilibrada, suficiente y segura. No se recomienda duplicar la ingesta ni imponer restricciones sin fundamento. Debe adaptarse al peso previo, evolución ponderal, actividad física, tolerancia digestiva, enfermedades asociadas y situación socioeconómica.

El patrón general debe priorizar verduras y hortalizas correctamente manipuladas, fruta, cereales preferentemente integrales, legumbres, frutos secos, aceite de oliva, lácteos o alternativas nutricionalmente adecuadas, pescado de especies seguras, huevos y otras fuentes de proteína correctamente cocinadas.

La enfermera debe identificar dietas restrictivas, trastornos de conducta alimentaria, veganismo sin planificación, alergias, inseguridad alimentaria o hiperémesis que puedan comprometer el aporte nutricional. En estas situaciones puede requerirse valoración dietético-nutricional específica.

5.2. Ácido fólico

Una de las actualizaciones que conviene memorizar literalmente es la recomendación del PAI 2024 de ácido fólico 400 microgramos al día durante los tres primeros meses de gestación para reducir el riesgo de defectos del tubo neural. Idealmente la suplementación debe comenzar antes de la concepción cuando el embarazo se planifica.

En mujeres de alto riesgo de defectos del tubo neural, como antecedentes de hijo afectado, diabetes o determinados tratamientos antiepilépticos, el PAI indica una dosis superior, 4 mg/día, señalando que en el mercado español existe presentación de 5 mg. La dosis elevada debe obedecer a indicación profesional y no extrapolarse a todas las gestantes.

5.3. Yodo, vitamina D, hierro y multivitamínicos

Otro cambio conceptual importante es que el PAI no plantea el yodo farmacológico como suplemento automático para toda gestante. Sugiere yoduro potásico 200 microgramos/día cuando la ingesta dietética no alcanza las cantidades recomendadas. Esto obliga a valorar la dieta antes de convertir el suplemento en una pauta universal.

Tampoco se recomienda la suplementación rutinaria de vitamina D a todas las embarazadas ni el empleo rutinario de combinaciones de polivitamínicos y multinutrientes sin indicación. El hierro debe manejarse de acuerdo con la valoración analítica y el riesgo de ferropenia o anemia, no solo por costumbre.

Trampa frecuente: «embarazada = ácido fólico + yodo + hierro + vitamina D + multivitamínico para todas» es una simplificación incorrecta. El PAI 2024 recomienda claramente ácido fólico, pero individualiza otros suplementos y desaconseja el uso rutinario indiscriminado de vitamina D y multinutrientes.

5.4. Seguridad alimentaria

Durante el embarazo aumenta la importancia de prevenir infecciones transmitidas por alimentos y exposición a contaminantes. AESAN recomienda evitar alimentos de mayor riesgo, entre ellos carne, pescado, marisco o huevo crudos o insuficientemente cocinados, leche o productos no pasteurizados y determinadas elaboraciones refrigeradas de riesgo. Frutas y hortalizas consumidas crudas deben lavarse de forma adecuada.

Para prevenir toxoplasmosis y otras infecciones se deben aplicar medidas higiénicas: lavado de manos tras manipular alimentos crudos, evitar contaminación cruzada, cocinar adecuadamente la carne, lavar utensilios y superficies, limpiar frutas y hortalizas y adoptar precauciones al manipular tierra o excrementos de gato.

En relación con el mercurio, las recomendaciones españolas identifican especies de alto contenido que deben evitarse durante embarazo y lactancia. Deben seguirse las indicaciones actualizadas de AESAN en lugar de memorizar listas históricas no revisadas.

5.5. Alcohol, tabaco y otras sustancias

Respecto al alcohol, la recomendación más segura es consumo cero durante el embarazo. No existe una cantidad que pueda considerarse garantizadamente segura para el desarrollo fetal. El alcohol atraviesa la placenta y la exposición prenatal puede originar alteraciones incluidas dentro del trastorno del espectro alcohólico fetal.

La valoración debe incluir tabaco convencional, vapeadores, cannabis y otras sustancias. El objetivo no es culpabilizar, sino identificar exposición y ofrecer intervención efectiva. El tabaquismo pasivo también debe considerarse.

5.6. Cafeína

El consumo de cafeína debe ser moderado. Además del café, está presente en té, bebidas energéticas, refrescos de cola, chocolate y algunos medicamentos. Las bebidas energéticas no son una alternativa apropiada durante el embarazo por su composición y elevada concentración de estimulantes.

5.7. Actividad física

En una gestación no complicada se recomienda mantener una vida físicamente activa adaptada a la situación previa de la mujer. Caminar, ejercicios aeróbicos moderados, fortalecimiento adaptado y trabajo de suelo pélvico pueden ser beneficiosos. La actividad debe individualizarse si existen complicaciones obstétricas o enfermedades maternas.

Deben evitarse actividades con alto riesgo de traumatismo abdominal, caída o condiciones ambientales extremas. Si durante el ejercicio aparecen hemorragia, pérdida de líquido, dolor torácico, disnea desproporcionada, mareo intenso, contracciones dolorosas persistentes o síntomas preocupantes, debe interrumpirse y buscar valoración.

5.8. Higiene corporal, bucodental y sexualidad

La higiene puede mantenerse con normalidad. No son necesarios productos vaginales especiales ni duchas vaginales. Debe promoverse salud bucodental, dado que la gingivitis puede intensificarse durante la gestación. La atención odontológica necesaria no debe posponerse automáticamente por el embarazo.

Las relaciones sexuales son compatibles con la mayoría de los embarazos normales. Las restricciones corresponden a circunstancias clínicas concretas y no deben imponerse de forma rutinaria.

5.9. Vacunación

La vacunación materna protege a la mujer y puede proporcionar anticuerpos al recién nacido. En Andalucía, el calendario de 2026 mantiene una dosis de dTpa en cada embarazo a partir de la semana 27, preferentemente en las semanas 27 o 28, independientemente de dosis recibidas en embarazos anteriores.

La vacuna antigripal se recomienda durante la campaña correspondiente y puede administrarse en cualquier trimestre de la gestación. Las recomendaciones sobre vacunas estacionales, incluida COVID-19, deben revisarse en las instrucciones vigentes de cada campaña, porque pueden modificarse.

Cayó en la prueba aplazada SAS 2025: se preguntó por la vacunación antigripal durante el embarazo. La idea de que puede administrarse en cualquier trimestre continúa siendo correcta. Para tosferina, memoriza además: dTpa en cada embarazo desde la 27 SG, preferentemente 27-28.

6. SITUACIONES DE RIESGO, PROBLEMAS FRECUENTES Y ATENCIÓN URGENTE

La competencia fundamental no consiste solo en conocer diagnósticos obstétricos, sino en reconocer qué síntomas no pueden esperar. La enfermera que atiende a una gestante en Atención Primaria, urgencias o cualquier otro dispositivo debe valorar rápidamente estabilidad materna, edad gestacional, dolor, sangrado, pérdida de líquido, movimientos fetales, presión arterial y síntomas asociados.

6.1. Hemorragia vaginal

El sangrado durante la gestación siempre exige contextualización. En el primer trimestre puede relacionarse con amenaza de aborto, aborto, embarazo ectópico u otras causas. Dolor abdominal intenso, síncope, inestabilidad hemodinámica o signos de irritación peritoneal obligan a descartar una situación potencialmente grave.

En la segunda mitad del embarazo deben considerarse patologías placentarias y otras causas obstétricas. Una hemorragia importante o asociada a dolor, contracciones, alteración fetal o inestabilidad requiere atención hospitalaria urgente.

La prioridad enfermera es la valoración ABC cuando exista compromiso, constantes, acceso vascular si está indicado, cuantificación aproximada del sangrado, antecedentes, grupo sanguíneo si se conoce y rápida coordinación con obstetricia.

6.2. Trastornos hipertensivos y preeclampsia

La hipertensión durante el embarazo merece especial atención porque la preeclampsia es una enfermedad multisistémica. La presión arterial igual o superior a 140/90 mmHg después de la semana 20 en una mujer previamente normotensa obliga a valorar el contexto y los criterios diagnósticos correspondientes.

No debe reducirse la preeclampsia al esquema «hipertensión + proteinuria». La enfermedad puede presentar afectación renal, hepática, hematológica, neurológica, pulmonar o placentaria. Son señales de especial alarma:

  • Cefalea intensa o persistente de nueva aparición.
  • Alteraciones visuales, escotomas o visión borrosa.
  • Dolor epigástrico o en hipocondrio derecho.
  • Hipertensión severa.
  • Disnea o signos de edema pulmonar.
  • Alteración de conciencia o convulsiones.
  • Trombocitopenia o alteración hepática significativa.
  • Deterioro fetal o crecimiento fetal alterado.

La eclampsia implica aparición de convulsiones relacionadas con la enfermedad hipertensiva y constituye una emergencia. Las prioridades son seguridad materna, vía aérea, oxigenación, prevención de traumatismos, tratamiento protocolizado y finalización de la gestación cuando proceda, siempre dentro de la coordinación obstétrica urgente.

6.3. Diabetes gestacional

La diabetes gestacional aumenta el riesgo de crecimiento fetal excesivo, distocia, hipertensión gestacional y alteraciones metabólicas neonatales, entre otros problemas. El papel enfermero incluye educación dietética, promoción de actividad física cuando esté indicada, enseñanza de autocontrol glucémico cuando se prescriba, adherencia terapéutica y detección de signos de descompensación.

Una de las trampas más habituales es utilizar el tamaño fetal como sustituto del cribado. La macrosomía puede sugerir alteración metabólica, pero la diabetes gestacional se diagnostica mediante las pruebas establecidas.

6.4. Amenaza de parto prematuro

La aparición de dinámica uterina regular antes de término, especialmente si se acompaña de modificaciones cervicales, presión pélvica, dolor lumbar rítmico, sangrado o pérdida de líquido, requiere valoración obstétrica. La finalidad es identificar a las mujeres con verdadero riesgo de parto prematuro y aplicar intervenciones cuya eficacia depende en gran medida de la edad gestacional.

Desde enfermería se valoran frecuencia y características de las contracciones, dolor, pérdidas vaginales, constantes, bienestar general y antecedentes, evitando exploraciones no indicadas cuando existe sospecha de rotura de membranas.

6.5. Rotura prematura de membranas

La salida de líquido vaginal claro, continua o intermitente, debe hacer sospechar rotura de membranas. El riesgo depende de la edad gestacional, infección y situación fetal. La mujer debe recibir instrucciones para consultar y evitar manipulaciones vaginales innecesarias hasta la valoración.

Fiebre, dolor uterino, líquido maloliente o deterioro del estado general pueden sugerir infección y exigen atención prioritaria.

6.6. Alteración de movimientos fetales

La percepción de movimientos es un dato relevante del bienestar fetal. Una reducción clara respecto al patrón habitual no debe banalizarse ni resolverse únicamente diciendo a la mujer que espere hasta el día siguiente. Requiere valoración conforme al protocolo y a la edad gestacional.

6.7. Hiperémesis

Las náuseas leves son frecuentes, pero vómitos persistentes con incapacidad para mantener la ingesta, pérdida ponderal, deshidratación, alteraciones electrolíticas o deterioro general requieren valoración. La hiperémesis puede necesitar tratamiento intravenoso y hospitalización.

6.8. Infección y fiebre

La fiebre durante el embarazo no debe considerarse un síntoma trivial. Debe investigarse su origen y repercusión. Pielonefritis, infecciones respiratorias graves, listeriosis u otros procesos pueden afectar tanto a la madre como a la gestación.

6.9. Enfermedad tromboembólica venosa

El embarazo y el puerperio aumentan el riesgo tromboembólico. Una extremidad unilateralmente dolorosa e hinchada, especialmente con factores de riesgo, requiere descartar trombosis. Disnea brusca, dolor torácico, hemoptisis, síncope o hipoxemia pueden ser manifestaciones de embolia pulmonar y constituyen una emergencia.

6.10. Señales de alarma que debe conocer la gestante

Signo o síntoma Actitud general
Hemorragia vaginal relevante Valoración obstétrica urgente.
Pérdida de líquido compatible con rotura de membranas Consultar sin demora.
Cefalea intensa, alteraciones visuales o dolor epigástrico Valorar trastorno hipertensivo de forma urgente.
Convulsiones Emergencia.
Disnea brusca o dolor torácico Emergencia; descartar causa cardiopulmonar o tromboembolismo.
Fiebre y mal estado general Valoración clínica.
Disminución clara de movimientos fetales Valoración obstétrica según protocolo.
Contracciones regulares antes de término Descartar amenaza de parto prematuro.
Regla de seguridad: en obstetricia no debe tranquilizarse telefónicamente a una mujer con hemorragia importante, disnea brusca, convulsiones, síntomas neurológicos compatibles con preeclampsia, pérdida de líquido con signos de infección o disminución marcada de movimientos fetales sin una valoración apropiada.

7. EDUCACIÓN MATERNAL Y PREPARACIÓN AL NACIMIENTO Y CRIANZA

La expresión tradicional «educación maternal» ha evolucionado hacia un enfoque más amplio de preparación al nacimiento y crianza. No se limita a enseñar respiraciones para el parto. Pretende aumentar conocimientos, autonomía, capacidad para tomar decisiones, competencia parental, habilidades de autocuidado y reconocimiento de problemas.

7.1. Organización según el PAI 2024

El PAI establece actividades de preparación al nacimiento y crianza entre las 28 y 36 semanas y señala que se ofertará a todas las gestantes un mínimo de tres sesiones a partir de la semana 28. La participación de pareja o persona acompañante debe facilitarse cuando la mujer lo desee.

El contenido debe ser participativo y ajustarse a las necesidades del grupo. La clase magistral exclusivamente informativa tiene menor capacidad para desarrollar habilidades que las metodologías que permiten preguntar, ensayar técnicas, discutir expectativas y resolver casos.

7.2. Contenidos fundamentales

  • Cambios fisiológicos y autocuidados.
  • Alimentación y actividad física.
  • Signos de alarma.
  • Inicio y evolución del trabajo de parto.
  • Cuándo acudir al hospital.
  • Medidas farmacológicas y no farmacológicas para el alivio del dolor.
  • Plan de Parto y Nacimiento.
  • Respiración, relajación, posiciones y movilidad.
  • Contacto piel con piel.
  • Lactancia materna.
  • Cuidados del puerperio.
  • Salud mental posparto.
  • Cuidados básicos del recién nacido.
  • Cribados neonatales.
  • Vacunación y prevención.
  • Seguridad infantil y sistemas de retención.
  • Suelo pélvico y recuperación funcional.

7.3. Educación para la toma de decisiones

Preparar para el nacimiento no significa prometer un tipo concreto de parto. La mujer debe conocer qué actuaciones son frecuentes, qué alternativas pueden existir, cuáles son sus beneficios y riesgos y qué circunstancias clínicas pueden hacer necesario modificar el plan previsto.

El Plan de Parto y Nacimiento facilita que la mujer exprese preferencias sobre acompañamiento, movilidad, analgesia, posiciones, contacto piel con piel, alimentación del recién nacido y otras cuestiones. En Andalucía se recomienda comenzar a abordarlo alrededor del tercer trimestre, y la información institucional señala como periodo apropiado aproximadamente las semanas 28-32 para su elaboración.

El plan no es un consentimiento anticipado para cualquier actuación ni un contrato rígido. Las preferencias deben revisarse si cambian las circunstancias clínicas. La mujer conserva su derecho a recibir información y aceptar o rechazar actuaciones en cada momento dentro del marco legal.

7.4. Educación y salud mental

Una preparación de calidad también desmonta expectativas irreales. El puerperio puede incluir cansancio intenso, necesidad de apoyo, dificultades iniciales de lactancia y cambios emocionales. Explicar estas posibilidades antes del nacimiento facilita que la familia identifique problemas y pida ayuda.

Dato actual del PAI 2024: preparación al nacimiento y crianza entre 28-36 SG, con oferta de un mínimo de tres sesiones a partir de la semana 28. Este número es un buen candidato a pregunta tipo test.

8. ATENCIÓN AL PARTO Y NACIMIENTO EN EL SSPA

La atención al parto de bajo riesgo se basa en favorecer la fisiología, mantener una vigilancia adecuada y evitar intervenciones rutinarias sin indicación. La mujer debe participar en las decisiones y recibir apoyo continuado, información comprensible y medidas de alivio del dolor acordes con sus preferencias y situación clínica.

8.1. Recepción y valoración

Al ingreso se confirma identidad, antecedentes y documentación de la gestación, edad gestacional, motivo de consulta, dinámica uterina, posible rotura de membranas, sangrado, percepción de movimientos fetales y situación materna. Se revisan alergias, grupo sanguíneo, resultados relevantes, estado de colonización por EGB cuando proceda y Plan de Parto.

La valoración obstétrica determinará si la mujer se encuentra en trabajo de parto y el nivel de riesgo. Desde enfermería se contribuye a crear un entorno seguro y respetuoso, favorecer movilidad cuando sea posible, hidratación conforme a protocolo y acompañamiento.

8.2. Dolor y analgesia

El dolor del parto es una experiencia subjetiva. Deben ofrecerse medidas no farmacológicas y farmacológicas disponibles, explicando limitaciones, beneficios y riesgos. Pueden utilizarse movilidad, cambios posturales, apoyo continuo, técnicas respiratorias, agua cuando el centro lo permita y otros recursos.

La analgesia epidural es una opción eficaz y requiere información y consentimiento. Solicitar analgesia no debe interpretarse como fracaso de la preparación al parto ni debe condicionarse por juicios personales del profesional.

8.3. Intervenciones obstétricas

El PAI recoge expresamente recomendaciones de no hacer. Entre ellas figura no realizar episiotomía rutinaria en el parto vaginal espontáneo. Una actuación frecuente no se convierte por ello en una actuación indicada para todas las mujeres.

Del mismo modo, el empleo de monitorización fetal, amniotomía, oxitocina u otras intervenciones debe responder a valoración clínica y protocolo, evitando aplicar un mismo esquema intervencionista a todas las gestantes de bajo riesgo.

8.4. Alumbramiento y prevención de hemorragia

La administración profiláctica de un uterotónico después del nacimiento es una recomendación clave del PAI para prevenir hemorragia posparto. Tras el alumbramiento se vigilan sangrado, tono uterino, constantes, dolor y estado general.

8.5. Pinzamiento del cordón

El PAI 2024 establece como recomendación clave no clampar el cordón antes de un minuto, salvo que exista riesgo para la integridad del bebé o determinadas condiciones que hagan necesaria una intervención inmediata. Por tanto, «nunca antes de un minuto en ningún caso» sería una formulación incorrecta: existen excepciones clínicas.

Dato muy preguntable tras la actualización 2024: el PAI formula «no clampar antes de 1 minuto» pero incorpora excepciones relacionadas con la situación del recién nacido. En un test, desconfía de las opciones absolutas que digan «en ningún caso».

8.6. Contacto piel con piel e inicio de lactancia

Cuando el estado de madre y recién nacido lo permite, debe favorecerse el contacto piel con piel inmediato y sin interrupciones innecesarias. Esta práctica facilita transición neonatal, vínculo y establecimiento de lactancia.

La lactancia debe iniciarse lo antes posible y aprovechar las señales precoces de búsqueda del recién nacido, evitando separar a madre y bebé por procedimientos que pueden realizarse más tarde si no existe indicación urgente.

Cayó en el SAS 2016, pregunta 71: la respuesta oficial situaba el inicio de la lactancia lo antes posible, preferentemente durante la primera hora. El principio continúa plenamente actualizado y coincide con las recomendaciones actuales de OMS y del PAI.

9. PUERPERIO: VALORACIÓN, CAMBIOS Y SITUACIONES DE RIESGO

El puerperio comienza después del alumbramiento e incluye la recuperación progresiva de los cambios gestacionales, establecimiento de la lactancia, adaptación emocional y reorganización familiar. Su aparente normalidad no debe hacer olvidar que algunas de las principales complicaciones maternas aparecen después del parto.

9.1. Involución uterina

Tras la salida de la placenta, el útero se contrae intensamente. La contracción comprime los vasos del lecho placentario y constituye un mecanismo fundamental de hemostasia. La valoración enfermera incluye tono y posición uterina, sangrado, dolor y constantes.

Un útero blando asociado a sangrado abundante hace pensar en atonía y requiere actuación inmediata conforme al protocolo de hemorragia posparto. También debe comprobarse si una vejiga distendida está desplazando el útero e interfiriendo con una correcta contracción.

9.2. Loquios

Los loquios evolucionan progresivamente en cantidad y características. La enfermera debe valorar no solo su color sino volumen, olor y evolución. Sangrado muy abundante, incremento brusco, coágulos importantes o mal olor asociado a fiebre y dolor requieren evaluación.

9.3. Cambios cardiovasculares y eliminación de líquidos

En los primeros días se moviliza líquido acumulado durante la gestación, favoreciendo diuresis y sudoración. El riesgo tromboembólico permanece elevado, por lo que la movilización precoz, hidratación adecuada y aplicación de profilaxis cuando esté indicada son medidas relevantes.

9.4. Periné y heridas

Debe valorarse dolor, edema, hematoma, dehiscencia, secreción y signos de infección en periné o herida quirúrgica. El PAI recomienda preguntar específicamente si el dolor persiste o empeora y valorar secreciones de olor desagradable, inflamación y necesidad creciente de analgesia.

El dolor desproporcionado, especialmente si se acompaña de masa o deterioro hemodinámico, obliga a pensar en hematoma. La herida de cesárea debe observarse para detectar eritema progresivo, exudado, apertura o signos sistémicos de infección.

9.5. Eliminación urinaria e intestinal

Debe comprobarse la micción y detectar retención urinaria, disuria o síntomas de infección. El estreñimiento puede favorecerse por dolor perineal, menor movilidad y determinados fármacos; la educación incluye hidratación, fibra y movilización.

9.6. Estado emocional

En la valoración puerperal se pregunta por sueño, estado de ánimo, ansiedad, percepción de competencia, vínculo con el recién nacido, apoyo disponible y preocupaciones familiares. La detección de depresión no debe retrasarse hasta que la mujer verbalice espontáneamente que «no puede más».

9.7. Visita puerperal en el PAI 2024: una discrepancia que debes conocer

Existe un detalle especialmente importante para una oposición porque el propio documento andaluz contiene una inconsistencia interna. En apartados de preparación al nacimiento todavía figura la referencia a una visita materna y neonatal en el 3.º-4.º día de vida. Sin embargo, el recorrido asistencial actualizado, el apartado específico de alta hospitalaria, la sección titulada «Visita puerperal» y el indicador de calidad del PAI 2024 establecen una visita de Atención Primaria para mujer y recién nacido entre los 7 y 10 días tras el nacimiento, seguida de otra valoración alrededor de las 6 semanas.

Muy importante para interpretar preguntas antiguas: en el examen SAS 2021 y también en la prueba aplazada de 2025 se utilizó como respuesta el 3.º-4.º día de vida. Esa respuesta debe respetarse como oficial de aquellas preguntas. Sin embargo, el itinerario asistencial principal del PAI 4.ª edición 2024 establece actualmente la visita puerperal AP de madre y RN a los 7-10 días. El propio PAI conserva una frase antigua de 3.º-4.º día en el apartado educativo, lo que explica parte de la discordancia. Para una pregunta nueva que cite el recorrido o la sección específica de visita puerperal del PAI 2024, la referencia es 7-10 días.

9.8. Signos de alarma puerperales

El alta debe ir acompañada de instrucciones explícitas. Requieren consulta urgente o prioritaria según su gravedad:

  • Sangrado vaginal abundante, repentino o persistente.
  • Mareo, síncope o deterioro general asociado a sangrado.
  • Fiebre, escalofríos o flujo vaginal maloliente.
  • Dolor abdominal, pélvico o perineal intenso o progresivo.
  • Cefalea intensa, alteraciones visuales o dolor epigástrico compatibles con trastorno hipertensivo posparto.
  • Disnea o dolor torácico.
  • Hinchazón unilateral dolorosa de una extremidad.
  • Signos de infección o dehiscencia de heridas.
  • Ideas de autolesión, alteración importante del comportamiento, delirios o alucinaciones.

Debe recordarse que la preeclampsia puede presentarse o agravarse después del parto. Una cefalea severa posparto no debe atribuirse automáticamente al cansancio ni a la anestesia sin valoración clínica.

9.9. Segunda valoración puerperal

La valoración posterior, alrededor de las seis semanas según el PAI, permite revisar recuperación física, suelo pélvico, sexualidad, anticoncepción, lactancia, vacunación pendiente, salud mental y continuidad de cuidados. Es también una oportunidad para revisar factores de riesgo cardiovascular o metabólico revelados durante la gestación, como diabetes o hipertensión.

10. LACTANCIA MATERNA: FISIOLOGÍA, TÉCNICA, APOYO Y PROBLEMAS FRECUENTES

10.1. Recomendación general

OMS y UNICEF recomiendan iniciar la lactancia durante la primera hora de vida cuando sea posible, mantener lactancia materna exclusiva aproximadamente durante los primeros seis meses y, desde entonces, introducir alimentación complementaria nutricionalmente adecuada mientras continúa la lactancia hasta los dos años o más, mientras madre y niño lo deseen.

«Exclusiva» significa que el lactante recibe leche materna sin agua, infusiones, zumos o alimentos añadidos, salvo medicamentos, vitaminas u otras indicaciones sanitarias cuando procedan.

10.2. Fisiología de la lactancia

La lactogénesis depende de cambios hormonales iniciados durante el embarazo y de la caída de progesterona tras el alumbramiento. La prolactina participa fundamentalmente en la producción de leche y la oxitocina en el reflejo de eyección. La succión eficaz y frecuente mantiene el estímulo neuroendocrino.

Por ello la producción funciona en gran medida mediante un mecanismo de oferta-demanda: retirar leche de forma eficaz estimula la producción posterior. Introducir suplementos sin indicación o separar innecesariamente madre y bebé puede disminuir el estímulo mamario y dificultar el establecimiento.

10.3. Calostro, leche de transición y leche madura

El calostro se produce en pequeño volumen y está adaptado a las necesidades del recién nacido. Es rico en componentes inmunológicos y proteínas. El pequeño volumen inicial no debe interpretarse como insuficiencia por comparación con un biberón.

Durante los días posteriores aumenta la producción y aparece leche de transición, seguida de leche madura. La composición varía durante la toma y a lo largo del tiempo, lo que refuerza la idea de que no existe una leche «aguada» o «de mala calidad» basándose únicamente en su aspecto.

10.4. Inicio precoz y alojamiento conjunto

Si madre y recién nacido están estables, se favorecerá piel con piel y permanencia conjunta. El recién nacido puede mostrar conductas de búsqueda y aproximación al pecho. El papel profesional es proteger este periodo, observar sin invadir y ayudar cuando sea necesario.

10.5. Lactancia a demanda

La alimentación debe responder a las señales del bebé y no a un horario rígido de cada tres horas. Entre las señales tempranas de hambre pueden aparecer movimientos de búsqueda, llevarse las manos a la boca o aumento de actividad. El llanto es una señal tardía.

Durante las primeras semanas son habituales tomas frecuentes, a menudo 8-12 o más en 24 horas, con variabilidad individual. El profesional debe evaluar eficacia de transferencia y evolución ponderal en lugar de juzgar la lactancia solo por la duración o separación entre tomas.

Cayó en 2025, turno libre, pregunta 62: se preguntó por medidas de promoción de la lactancia y la opción incorrecta era establecer una pauta fija de alimentación cada tres horas. La recomendación de lactancia a demanda sigue plenamente actualizada.

10.6. Agarre eficaz

Un buen agarre facilita transferencia de leche y previene dolor y lesiones. Deben observarse:

  • Bebé próximo al cuerpo de la madre.
  • Cabeza y tronco alineados.
  • Boca ampliamente abierta antes del agarre.
  • Labios evertidos.
  • Mentón próximo o en contacto con la mama.
  • Porción amplia de areola dentro de la boca, no solo el pezón.
  • Succión rítmica con pausas y signos de deglución.
  • Ausencia de dolor persistente durante la toma.

La forma del pezón después de la toma también aporta información: un pezón comprimido, angulado o blanquecino puede sugerir agarre subóptimo.

10.7. Evaluación de transferencia y suficiencia

La sensación materna de «tener poca leche» no permite por sí sola diagnosticar hipogalactia. Se debe valorar frecuencia de tomas, deglución, comportamiento del bebé, eliminación, evolución de peso y exploración clínica.

El recién nacido pierde peso durante los primeros días, pero una pérdida excesiva, mala transferencia, somnolencia patológica, signos de deshidratación o ictericia significativa requieren evaluación profesional.

10.8. Dolor y grietas

Un dolor intenso y persistente no debe normalizarse como parte inevitable de amamantar. El primer paso es observar una toma completa y corregir posición y agarre. Pueden existir además anquiloglosia funcional, dermatitis, vasoespasmo, infección u otras causas.

No se deben ofrecer recomendaciones tópicas indiscriminadas sin identificar la causa. La intervención que más frecuentemente resuelve el traumatismo mecánico es corregir la transferencia y evitar que el pezón soporte fuerzas anómalas.

10.9. Ingurgitación

La ingurgitación aparece por acumulación de leche, edema e incremento vascular. Las mamas pueden encontrarse tensas y dolorosas y el bebé puede tener dificultad para agarrarse. Se favorecen tomas frecuentes, correcta extracción cuando sea necesaria para aliviar y facilitar el agarre y medidas de confort. El objetivo no es vaciar sistemáticamente la mama mediante sobreestimulación, sino restaurar un drenaje fisiológico eficaz.

10.10. Conductos inflamados y mastitis

El concepto actual de mastitis reconoce un espectro inflamatorio. Dolor localizado, induración y eritema pueden evolucionar, y algunos casos presentan fiebre o síntomas sistémicos. No debe recomendarse masaje profundo agresivo de la mama, que puede aumentar edema y lesión tisular.

En general se procura mantener la lactancia si madre y bebé pueden hacerlo, porque la leche de una mama con mastitis habitualmente puede administrarse al lactante. La presencia de fiebre persistente, empeoramiento clínico, sospecha de infección bacteriana o absceso exige valoración y tratamiento.

10.11. Extracción y conservación de leche

La extracción manual o mediante sacaleches puede ser necesaria por separación madre-hijo, dificultades de succión, vuelta al trabajo o mantenimiento de producción. Deben extremarse higiene de manos, limpieza del material y almacenamiento en recipientes adecuados.

Una referencia conservadora ampliamente utilizada actualmente para leche recién extraída en condiciones domésticas es:

Condición Referencia de conservación
Temperatura ambiente de hasta aproximadamente 25 °C Hasta 4 horas.
Refrigerador a unos 4 °C Hasta 4 días.
Congelador a -18 °C o menos Unos 6 meses es lo óptimo; hasta 12 meses puede considerarse aceptable según condiciones.
Actualización de una pregunta antigua: en el SAS 2021 se dio por correcta una opción con tiempos de conservación más largos, incluida refrigeración de hasta 5-8 días y conservación a temperatura ambiente de 6-8 horas bajo determinadas condiciones. Para estudio actual no conviene memorizar esos tiempos como recomendación preferente. Las guías actuales utilizan márgenes más conservadores, como la regla aproximada 4 horas – 4 días – 6 meses óptimos.

La leche descongelada debe manejarse con criterios específicos y no debe volver a congelarse una vez completamente descongelada. Para la práctica clínica deben seguirse los protocolos del centro, especialmente en prematuros o neonatos hospitalizados, donde las normas pueden ser más estrictas.

10.12. Contraindicaciones y medicamentos

Las contraindicaciones absolutas de lactancia son poco frecuentes. No deben elaborarse listas rígidas sin actualización porque el manejo de infecciones maternas y fármacos cambia con la evidencia. Cuando exista una duda farmacológica se debe consultar una fuente actualizada y considerar medicamento, dosis, edad del bebé, prematuridad y vía de administración.

La necesidad materna de tratamiento no implica automáticamente suspender la lactancia. Con frecuencia existe un fármaco compatible o una estrategia terapéutica alternativa.

10.13. Apoyo profesional

El apoyo eficaz combina conocimientos técnicos y respeto. La mujer debe recibir información sobre beneficios de la lactancia sin culpabilización si decide no amamantar, no puede hacerlo o requiere alimentación suplementaria. La seguridad nutricional del recién nacido y la decisión informada de la madre son prioritarias.

Principio de apoyo: ante una dificultad de lactancia, observa primero una toma real. Preguntar únicamente «¿te agarra bien?» pierde información esencial sobre posición, apertura oral, transferencia, dolor, deglución y comportamiento del bebé.

11. DERECHOS DE LA MADRE DURANTE EL PROCESO DE NACIMIENTO

En Andalucía existe una norma específica de enorme importancia para examen: el Decreto 101/1995, de 18 de abril, por el que se determinan los derechos de los padres y de los niños en el ámbito sanitario durante el proceso del nacimiento. Se aplica a la asistencia sanitaria pública y privada en Andalucía.

11.1. Derechos recogidos en el artículo 2

Durante gestación, parto y posparto la mujer tiene, entre otros, los siguientes derechos:

  • A ser tratada con respeto, corrección, comprensión y de forma individual y personalizada, garantizando su intimidad.
  • A la confidencialidad de sus datos personales y sanitarios.
  • A ser considerada, respecto al proceso del nacimiento, como persona sana y participar como protagonista de su parto.
  • A no acelerar ni retrasar el parto salvo necesidad derivada del estado de la madre o el feto, utilizando el decreto la expresión «parto natural».
  • A la reducción del dolor por medios anestésicos si así lo consiente.
  • A recibir información sobre la evolución del parto y estado de su hijo o hija y participar en las actuaciones.
  • A no ser sometida a procedimientos con finalidad investigadora o docente sin consentimiento expreso y escrito.
  • A estar acompañada por una persona de confianza durante preparto, parto y posparto, salvo causa suficientemente justificada.
  • A tener al hijo o hija a su lado durante la estancia hospitalaria cuando las circunstancias clínicas lo permitan.
  • A recibir información sobre los distintos tipos de alimentación del recién nacido y facilidades para la lactancia materna cuando se elija.
  • A recibir información sobre sus propios cuidados y los del niño o niña.
  • A recibir informe de alta y documentación necesaria para garantizar continuidad asistencial.

La terminología del Decreto refleja el momento histórico en que fue redactado, pero sus principios deben interpretarse junto con la legislación posterior sobre autonomía, información y consentimiento.

11.2. Autonomía de la paciente

La Ley 41/2002 establece que toda actuación sanitaria requiere con carácter general consentimiento previo después de información adecuada. La paciente puede decidir entre las opciones clínicas disponibles y negarse a una intervención en los supuestos legalmente previstos.

El consentimiento es normalmente verbal, aunque debe formalizarse por escrito en los supuestos establecidos legalmente, entre ellos determinados procedimientos invasivos o que impliquen riesgos relevantes.

En obstetricia es especialmente importante evitar asumir que el ingreso en paritorio equivale a consentimiento global para cualquier intervención. Una amniotomía, una analgesia, un procedimiento instrumental o cualquier otra actuación debe integrarse en un proceso de información y decisión acorde con la situación clínica.

11.3. Derecho al acompañamiento

El Decreto 101/1995 reconoce expresamente el derecho a estar acompañada por una persona de confianza durante preparto, parto y posparto, salvo causa suficientemente justificada. La norma no limita ese derecho al padre del recién nacido: la formulación actual debe respetar la persona elegida por la mujer.

11.4. Intimidad y confidencialidad

La exposición corporal inherente a determinadas exploraciones obstétricas hace especialmente importante proteger la intimidad. Deben limitarse personas presentes a las necesarias, explicar exploraciones, solicitar permiso y evitar conversaciones sobre información clínica en espacios donde pueda ser escuchada por terceros.

La actividad docente tampoco elimina la autonomía. La participación de estudiantes no convierte las exploraciones adicionales en obligatorias y los procedimientos de investigación requieren las garantías correspondientes.

11.5. Plan de Parto y Nacimiento

El Plan de Parto permite expresar preferencias y mejorar comunicación con el equipo. Debe entenderse como un instrumento de planificación compartida. La situación clínica puede obligar a modificar alguna preferencia; en tal caso debe explicarse el motivo y solicitar consentimiento siempre que la urgencia permita hacerlo.

11.6. Derechos del recién nacido y sus progenitores

El Decreto también reconoce derechos específicos del recién nacido hospitalizado: trato digno, protección del dolor innecesario, identificación inequívoca, recursos adecuados, hospitalización solo cuando sea necesaria, acompañamiento parental y otras garantías. Los progenitores tienen derecho a información suficiente sobre diagnóstico, pronóstico y alternativas, participación en cuidados cuando sea posible y apoyo a la lactancia.

Norma de alto rendimiento: Decreto 101/1995, de 18 de abril. Ámbito: asistencia sanitaria pública y privada de Andalucía. Acompañamiento: persona de confianza durante preparto, parto y posparto salvo causa suficientemente justificada. Investigación o docencia: consentimiento expreso y escrito cuando el procedimiento tenga esa finalidad.
Error del material antiguo que debe evitarse: el Decreto 246/2005 no es la norma general que enumera los derechos de la madre durante el nacimiento. Regula la atención sanitaria de las personas menores de edad en condiciones adaptadas a su edad y desarrollo. Para los derechos específicos de madre, padres y recién nacido durante el nacimiento, memoriza el Decreto 101/1995.

12. PROCESO ENFERMERO, CONTINUIDAD ASISTENCIAL Y SEGURIDAD

12.1. Valoración integral

La valoración enfermera durante embarazo y puerperio debe integrar necesidades biológicas, emocionales y sociales. Un esquema útil comprende:

  • Percepción y manejo de la salud.
  • Nutrición e hidratación.
  • Eliminación.
  • Actividad, descanso y sueño.
  • Dolor y confort.
  • Autopercepción e imagen corporal.
  • Rol familiar y apoyo social.
  • Sexualidad y reproducción.
  • Afrontamiento y tolerancia al estrés.
  • Creencias, preferencias y decisiones.
  • Seguridad frente a violencia y otros riesgos.
  • Conocimientos y capacidad de autocuidado.

12.2. Problemas de cuidados frecuentes

En una gestación fisiológica pueden aparecer necesidades relacionadas con náuseas, estreñimiento, alteración del sueño, dolor lumbar, fatiga, temor, conocimientos insuficientes, alteración de la imagen corporal o disposición para mejorar la maternidad. En el puerperio adquieren especial importancia dolor, riesgo de hemorragia, recuperación perineal o quirúrgica, lactancia, eliminación, descanso y adaptación familiar.

El PAI 2024 incorpora mapas de cuidados con diagnósticos, intervenciones y resultados de enfermería. Estos mapas son una ayuda para estructurar la asistencia, pero el plan debe individualizarse. No es correcto asignar automáticamente los mismos diagnósticos NANDA a toda embarazada o puérpera.

12.3. Educación sanitaria

Cada consulta constituye una oportunidad para comprobar comprensión mediante técnicas como teach-back: pedir a la persona que explique con sus propias palabras qué debe hacer o cuándo consultar. Esto detecta malentendidos que permanecerían ocultos con la pregunta «¿lo has entendido?».

La educación debe adaptarse al nivel de alfabetización, idioma, cultura y situación emocional. Cuando existen barreras idiomáticas relevantes deben utilizarse recursos de interpretación adecuados en lugar de depender exclusivamente de familiares.

12.4. Seguridad del medicamento

La conciliación debe abarcar tratamientos prescritos, automedicación, fitoterapia y suplementos. El embarazo modifica riesgos farmacológicos y farmacocinética. Una actuación segura evita tanto la exposición innecesaria como la retirada indebida de medicamentos esenciales.

12.5. Identificación inequívoca

El PAI insiste en la identificación de madre y recién nacido. En el periodo perinatal los errores de identificación pueden tener consecuencias especialmente graves para muestras, medicación, documentación, administración de inmunoprofilaxis o asociación madre-bebé.

12.6. Comunicación AP-AH

La continuidad exige que el alta hospitalaria incluya información suficiente sobre embarazo, parto, complicaciones, tratamientos, heridas, lactancia, salud mental, situación social y cuidados que requieren seguimiento. El PAI destaca que la comunicación entre niveles debe ser rápida y efectiva.

12.7. Perspectiva de género y atención respetuosa

La atención debe evitar conductas paternalistas o infantilizadoras. Informar no consiste en imponer una decisión mediante lenguaje técnico. La mujer tiene derecho a recibir información comprensible y a que sus valores y preferencias formen parte de la planificación.

Asimismo deben evitarse exploraciones repetidas sin necesidad, exposición corporal innecesaria, comentarios sobre peso o conducta sin finalidad clínica, presión para elegir un determinado tipo de alimentación del recién nacido o intervenciones realizadas sin información suficiente.

12.8. Alta segura

Antes del alta hay que comprobar que la mujer conoce:

  • Qué sangrado puede considerarse esperable y cuál es alarmante.
  • Cómo cuidar periné o herida quirúrgica.
  • Cuándo consultar por fiebre, dolor o mal olor.
  • Signos compatibles con hipertensión posparto.
  • Signos compatibles con tromboembolismo.
  • Recursos disponibles si aparecen síntomas de depresión o alteración mental grave.
  • Principios básicos de alimentación del recién nacido.
  • Citas de seguimiento materno y neonatal.
  • Cómo contactar con los dispositivos asistenciales.
Un alta no está completa porque se haya entregado un informe: debe existir comprensión, plan de seguimiento y capacidad para reconocer situaciones de alarma.

13. IDEAS CLAVE Y MAPA CONCEPTUAL PARA EL EXAMEN

13.1. Datos que deben memorizarse

  • PAI vigente: Embarazo, Parto y Puerperio, 4.ª edición, 2024.
  • Captación: tras test positivo, lo antes posible y preferiblemente dentro de las primeras 8 SG.
  • Ácido fólico: 400 microgramos/día durante los tres primeros meses; dosis superior en alto riesgo.
  • Yodo: suplementación farmacológica cuando la dieta no alcanza las recomendaciones, no automáticamente para todas.
  • Ecografía morfológica: 18+0 a 20+6 SG.
  • O’Sullivan: cribado universal 24-28 SG; positivo con glucemia a la hora igual o superior a 140 mg/dL.
  • dTpa: una dosis en cada embarazo desde la 27 SG, preferiblemente 27-28.
  • Anti-D: Rh negativa no sensibilizada, 300 microgramos/1500 UI en semana 28.
  • EGB: determinación 35-37 SG.
  • Preparación al nacimiento: 28-36 SG; mínimo de tres sesiones a partir de la semana 28.
  • Pinzamiento de cordón: no antes de un minuto salvo las excepciones clínicas especificadas.
  • Lactancia: inicio precoz, exclusiva aproximadamente 6 meses y a demanda.
  • Visita puerperal: el itinerario principal del PAI 2024 establece 7-10 días, aunque conserva una mención discordante a 3.º-4.º día en otra sección.
  • Derechos durante el nacimiento: Decreto 101/1995.

13.2. Preguntas oficiales y estado de actualización

Examen Contenido preguntado Situación actual
SAS 2016, P70 Anti-D antenatal a las 28 SG. Actualizado. Se mantiene en PAI 2024.
SAS 2016, P71 Inicio precoz de lactancia, preferiblemente en primera hora. Actualizado.
SAS 2021 Lactancia a demanda. Actualizado.
SAS 2021 Conservación de leche con tiempos prolongados. Revisar. Las referencias actuales usan límites domésticos más conservadores.
SAS 2021 / aplazada 2025 Visita puerperal en 3.º-4.º día. Existe discrepancia. Fue respuesta oficial y queda una frase así en PAI 2024, pero el itinerario asistencial, la sección específica de visita puerperal y el indicador actual señalan 7-10 días.
SAS 2025, turno libre, P62 No imponer tomas cada tres horas. Actualizado. Lactancia a demanda.

13.3. Mapa conceptual

TEST POSITIVO
|
–> CAPTACION PRECOZ < 8 SG
|
–> VALORACION INTEGRAL
|—- antecedentes
|—- TA + peso + IMC
|—- salud mental
|—- riesgo social y VG
|—- medicacion + vacunas
|
–> PREVENCION Y CRIBADOS
|—- folico 400 mcg/dia
|—- ecografia 1er trimestre
|—- morfologica 18+0 a 20+6
|—- O’Sullivan 24-28
|—- dTpa desde 27, preferible 27-28
|—- anti-D 28 si Rh negativa no sensibilizada
|—- EGB 35-37
|
–> PREPARACION NACIMIENTO 28-36
|
–> PARTO RESPETADO Y SEGURO
|—- informacion + consentimiento
|—- acompanamiento
|—- evitar intervencion rutinaria
|—- uterotonico tras nacimiento
|—- cordon no antes 1 min salvo excepcion
|—- piel con piel
|
–> PUERPERIO
|—- sangrado + utero + heridas
|—- riesgo HTA + ETV + infeccion
|—- salud mental
|—- visita AP 7-10 dias
|
–> LACTANCIA
|—- inicio precoz
|—- demanda
|—- agarre eficaz
|—- apoyo profesional
|
–> CONTINUIDAD AP – AH

Último repaso: si una opción menciona «PAI de 2014 vigente», es incorrecta en 2026. Si afirma que la lactancia debe seguir un horario fijo, es incorrecta. Si sitúa dTpa solo en el primer embarazo, es incorrecta. Si niega el derecho de la mujer a estar acompañada por una persona de confianza sin causa clínica justificada, contradice el Decreto 101/1995.

14. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Consejería de Salud y Consumo. Junta de Andalucía. Proceso Asistencial Integrado Embarazo, Parto y Puerperio. 4.ª edición. Sevilla, 2024. Referencia principal para la actualización del tema.
  • Servicio Andaluz de Salud. Cartera de Servicios de Atención Primaria: embarazo, parto y atención puerperal. Debe interpretarse junto con el PAI 2024 porque determinadas páginas conservan cronogramas anteriores.
  • Decreto 101/1995, de 18 de abril. Derechos de los padres y de los niños en el ámbito sanitario durante el proceso del nacimiento. BOJA núm. 72, de 17 de mayo de 1995.
  • Ley 41/2002, de 14 de noviembre. Básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.
  • Junta de Andalucía. Plan de Parto y Nacimiento y documentación de preparación al nacimiento y crianza.
  • Plan de Vacunaciones de Andalucía, Andavac. Calendario de vacunaciones e inmunizaciones de Andalucía 2026 y recomendaciones de vacunación durante el embarazo.
  • Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Recomendaciones de alimentación segura durante el embarazo.
  • Organización Mundial de la Salud. Recommendations on antenatal care for a positive pregnancy experience.
  • Organización Mundial de la Salud y UNICEF. Recomendaciones sobre lactancia materna, inicio precoz, exclusividad durante los primeros seis meses y continuación con alimentación complementaria.
  • Centers for Disease Control and Prevention. Breast Milk Storage and Preparation. Referencia actual para conservación doméstica de leche humana.
  • Ministerio de Sanidad. Estrategias y recomendaciones de atención al parto normal y salud materno-infantil.
  • Exámenes oficiales SAS de Enfermero/a. Convocatorias 2016, 2021, 2023 y 2025 consultadas para identificación de contenidos recurrentes y actualización de preguntas históricas.
embarazo
PAI 2024
puerperio
lactancia materna
educación maternal
anti-D
dTpa
preeclampsia
visita puerperal
Plan de Parto
Decreto 101/1995

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el agosto 9, 2026.