Tema 57. Valoración y Cuidados a personas con enfermedades infecciosas: VIH/SIDA, tuberculosis, hepatitis, meningitis y otros procesos infecciosos. Identificación de problemas más prevalentes. Medidas de prevención y control.
1. INTRODUCCIÓN
Las enfermedades infecciosas continúan siendo un problema prioritario de salud pública y una causa muy relevante de utilización de servicios sanitarios. Su importancia para enfermería no se limita al cuidado de una persona que ya presenta una infección: incluye la detección precoz, la identificación de signos de gravedad, la aplicación inmediata de las precauciones adecuadas, la obtención correcta de muestras, la administración segura de tratamientos, el seguimiento de la respuesta clínica, la prevención de complicaciones, la vacunación, la educación sanitaria, la vigilancia de contactos y la prevención de la transmisión en el propio sistema sanitario.
El concepto de enfermedad infecciosa comprende aquella producida por microorganismos capaces de invadir al huésped y provocar una respuesta clínica. No toda infección produce enfermedad manifiesta y no toda presencia de microorganismos constituye infección. Es esencial diferenciar colonización, en la que el microorganismo está presente sin producir invasión tisular ni signos atribuibles a infección; infección, cuando existe invasión y respuesta del huésped; y enfermedad infecciosa, cuando esa interacción origina manifestaciones clínicas. Esta distinción evita, por ejemplo, tratar con antibióticos una bacteriuria asintomática fuera de las indicaciones concretas en las que sí se recomienda tratamiento.
La práctica clínica actual debe integrar una segunda perspectiva: la resistencia a los antimicrobianos. Cada utilización innecesaria de un antibiótico puede ejercer presión selectiva sobre la microbiota y favorecer microorganismos resistentes. Por ello, prevenir infecciones, obtener muestras microbiológicas antes del tratamiento cuando sea posible sin retrasar una intervención urgente, administrar correctamente la antibioterapia indicada y revisar diariamente su necesidad son también medidas de seguridad del paciente.
Este tema se centra en cinco grandes grupos. El primero es la infección por VIH, transformada por el tratamiento antirretroviral desde una enfermedad frecuentemente mortal a una enfermedad crónica controlable en la mayoría de las personas tratadas. El segundo es la tuberculosis, donde la detección de enfermedad contagiosa, el aislamiento respiratorio y el cumplimiento terapéutico son determinantes para cortar la transmisión. El tercero son las hepatitis víricas, que obligan a distinguir vías de transmisión, marcadores serológicos, posibilidades de vacunación y potencial de cronificación. El cuarto es la meningitis, especialmente la bacteriana, que constituye una emergencia en la que tratamiento y medidas de control deben iniciarse con rapidez. Finalmente, deben conocerse otros procesos prevalentes y, de forma transversal, las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria.
En una oposición resulta especialmente peligroso memorizar cifras o protocolos antiguos sin fecha. Los tratamientos del VIH, las estrategias de profilaxis, los calendarios vacunales, la vigilancia epidemiológica y algunos programas de prevención han cambiado de forma sustancial. Por ello, en este tema se diferencia expresamente entre conocimiento estable, útil durante años, y datos procedentes de preguntas históricas que necesitan una nota de actualización.
2. CADENA EPIDEMIOLÓGICA, VIGILANCIA Y PRECAUCIONES
2.1. Cadena epidemiológica
La transmisión de una enfermedad infecciosa puede analizarse mediante la cadena epidemiológica. Sus componentes clásicos son agente, reservorio, puerta de salida, mecanismo de transmisión, puerta de entrada y huésped susceptible. Las medidas preventivas actúan rompiendo uno o varios de esos eslabones. El tratamiento eficaz de una tuberculosis pulmonar actúa sobre la fuente; la ventilación y la protección respiratoria reducen la transmisión; la vacunación modifica la susceptibilidad del huésped.
El reservorio es el hábitat habitual del agente y puede ser humano, animal o ambiental. La fuente de infección es el origen inmediato desde el que el agente llega al huésped. Ambos conceptos pueden coincidir, pero no son necesariamente idénticos. También importa diferenciar transmisión directa, como determinados contactos sexuales o exposición inmediata a secreciones, de transmisión indirecta mediante objetos, superficies, alimentos, agua, vectores o material sanitario.
2.2. Precauciones estándar
Las precauciones estándar se aplican a todas las personas atendidas, con independencia de que se conozca o no una infección. Se basan en la premisa de que sangre, determinados fluidos, secreciones, excreciones, piel no íntegra y mucosas pueden contener agentes transmisibles. Incluyen higiene de manos, selección del equipo de protección individual según el riesgo previsto, seguridad con objetos cortopunzantes, prácticas seguras de inyección, higiene respiratoria, manipulación segura de equipos, limpieza ambiental, gestión de ropa y residuos y protección frente a salpicaduras.
La higiene de manos continúa siendo una de las intervenciones más eficaces frente a las infecciones relacionadas con la asistencia. La preparación alcohólica es el método preferente cuando las manos no están visiblemente sucias y no existe una circunstancia que requiera lavado con agua y jabón. Debe realizarse en los momentos clínicamente indicados: antes de tocar al paciente, antes de una tarea limpia o aséptica, después del riesgo de exposición a fluidos, después de tocar al paciente y después de tocar su entorno.
2.3. Precauciones de contacto, gotas y transmisión aérea
| Tipo | Principio | Medidas habituales | Ejemplos relevantes |
|---|---|---|---|
| Contacto | Transmisión por contacto directo o indirecto con paciente, material o entorno contaminado. | Guantes y bata según protocolo, material dedicado cuando proceda, limpieza reforzada y habitación individual o cohorte si está indicada. | Clostridioides difficile, escabiosis y determinados microorganismos multirresistentes. |
| Gotas | Secreciones respiratorias que alcanzan mucosas a corta distancia. | Mascarilla quirúrgica según exposición, separación espacial, control de secreciones y mascarilla al paciente durante traslados si es tolerada. | Enfermedad meningocócica, tosferina y determinadas infecciones respiratorias. |
| Aérea | Partículas respiratorias capaces de permanecer en suspensión y transmitirse por el aire. | Habitación de aislamiento respiratorio cuando esté disponible, puerta cerrada, ventilación adecuada y respirador FFP2 o superior según evaluación y protocolo. | Tuberculosis pulmonar o laríngea contagiosa, sarampión y varicela. |
Las clasificaciones antiguas basadas exclusivamente en un límite rígido de tamaño de partícula son insuficientes para explicar la transmisión respiratoria actual. Para el examen resulta más seguro identificar la precaución requerida por el proceso que memorizar una frontera de micrómetros como si todos los aerosoles y gotas se comportaran de forma idéntica.
2.4. Vigilancia epidemiológica
La vigilancia de las enfermedades transmisibles permite detectar cambios de incidencia, brotes, aparición de resistencias y situaciones que exigen intervención de salud pública. El marco estatal evolucionó con el Real Decreto 568/2024, que establece la Red Estatal de Vigilancia en Salud Pública. Durante el desarrollo reglamentario de los sistemas específicos, la normativa previa de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica se integra transitoriamente en este nuevo marco. Por tanto, no debe afirmarse sin matices que el Real Decreto 2210/1995 haya dejado simplemente de tener relevancia operativa.
En Andalucía funciona el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía, con protocolos para enfermedades transmisibles y alertas. La declaración no debe verse como una tarea meramente burocrática: permite activar investigación de contactos, quimioprofilaxis, vacunación, búsqueda de fuentes y medidas frente a brotes.
3. VALORACIÓN ENFERMERA DE LA PERSONA CON INFECCIÓN
3.1. Valoración inicial y gravedad
La valoración enfermera debe responder simultáneamente a tres preguntas: qué gravedad presenta la persona, qué riesgo de transmisión existe y qué problemas de cuidados necesita resolver. Una infección aparentemente localizada puede acompañarse de deterioro sistémico y sepsis; por ello se comienza con valoración fisiológica, constantes vitales, nivel de conciencia, perfusión, diuresis, oxigenación, dolor y evolución temporal.
La presencia de hipotensión, taquipnea, alteración del nivel de conciencia, hipoxemia, oliguria, piel moteada, lactato elevado cuando se dispone del dato o rápido deterioro clínico obliga a considerar infección grave o sepsis. La enfermera debe reconocer el deterioro, activar el circuito correspondiente y facilitar la administración rápida del tratamiento indicado. En estos casos, obtener cultivos antes del antibiótico es deseable si puede hacerse con rapidez, pero nunca debe convertirse en una causa de demora peligrosa.
3.2. Historia clínica orientada a infección
Además de los síntomas actuales se investigan exposiciones epidemiológicas: convivientes enfermos, contactos con tuberculosis o meningitis, viajes, procedencia de zonas de alta incidencia, consumo de alimentos o agua de riesgo, contacto animal, picaduras, prácticas sexuales, exposición a sangre, uso de drogas inyectadas, ingresos recientes, procedimientos invasivos, antibioterapia previa y presencia de prótesis o dispositivos.
La historia debe recoger estado vacunal, embarazo, inmunosupresión, infección por VIH, diabetes, insuficiencia renal o hepática, asplenia, tratamiento inmunomodulador y antecedentes de infección por microorganismos resistentes. En enfermedades con componente estigmatizante, como VIH, hepatitis o ITS, la entrevista exige privacidad, lenguaje neutral y confidencialidad. La finalidad clínica de las preguntas debe ser comprensible para la persona.
3.3. Exploración y seguimiento
La exploración enfermera presta especial atención a patrón respiratorio, saturación, tos y secreciones; estado neurológico y signos meníngeos; hidratación; piel y mucosas; ictericia; dolor abdominal; adenopatías; lesiones cutáneas; estado nutricional y funcional. La evolución es tan importante como el valor puntual. Una persona con meningitis puede deteriorarse neurológicamente en minutos; un paciente con tuberculosis puede mostrar recuperación más lenta; una persona con hepatitis crónica puede estar asintomática pese a lesión hepática progresiva.
También deben evaluarse tolerancia al tratamiento, capacidad para autocuidado, comprensión de las pautas, barreras económicas o sociales, apoyo familiar, salud mental y riesgo de abandono. En tuberculosis y VIH, la adherencia no puede reducirse a «cumplir órdenes»: requiere explorar toxicidad, horarios, interacciones, estigma, consumo de sustancias, vulnerabilidad social y acceso continuado al sistema.
3.4. Obtención de muestras
Una muestra microbiológica mal obtenida puede producir contaminación, falsos resultados y tratamientos innecesarios. Los hemocultivos se extraen con técnica aséptica, con volumen adecuado y preferentemente antes de iniciar antibióticos cuando la situación lo permite. El esputo para estudio de tuberculosis debe proceder de vía respiratoria profunda, no ser simplemente saliva. La orina para cultivo exige técnica de recogida que minimice contaminación. Las muestras de lesiones, exudados o catéteres se toman según protocolo y la sospecha diagnóstica.
4. VIH Y SIDA
4.1. Conceptos actuales
El virus de la inmunodeficiencia humana es un retrovirus que infecta fundamentalmente células que expresan CD4 y produce, sin tratamiento, un deterioro progresivo de la función inmunitaria. La infección por VIH y el SIDA no son sinónimos. Una persona puede vivir con VIH durante décadas con carga viral suprimida y buena función inmunológica gracias al tratamiento antirretroviral.
En la práctica clínica, el recuento de linfocitos CD4 continúa siendo un marcador importante de inmunosupresión, especialmente al diagnóstico y en personas con enfermedad avanzada. Un recuento inferior a 200 células por microlitro identifica inmunosupresión intensa y alto riesgo de determinadas infecciones oportunistas. No obstante, para un estudio riguroso conviene evitar reducir toda la definición epidemiológica española de SIDA a una única cifra de CD4: las enfermedades definitorias de SIDA continúan teniendo una función central en la clasificación clínica y vigilancia.
4.2. Transmisión
El VIH puede transmitirse por exposición sexual, parenteral y vertical. La transmisión sexual se produce cuando fluidos con capacidad infectiva alcanzan mucosas o tejidos susceptibles. La vía parenteral comprende compartir material de inyección, exposición a sangre y, con mucha menor frecuencia en sistemas sanitarios con controles modernos, transfusiones no seguras. La transmisión vertical puede ocurrir durante gestación, parto o lactancia.
No se transmite por abrazos, contacto cotidiano, vajilla, inodoros, piscinas, picaduras de mosquitos, sudor o lágrimas. Esta información forma parte del cuidado porque el estigma sigue provocando discriminación y retraso diagnóstico.
4.3. Indetectable igual a intransmisible
Uno de los avances conceptuales más importantes es I=I, indetectable igual a intransmisible. Una persona que mantiene supresión viral con tratamiento efectivo no transmite el VIH por vía sexual. Este mensaje, respaldado por las autoridades sanitarias, tiene implicaciones clínicas y sociales: mejora calidad de vida, reduce estigma y refuerza la importancia de la adherencia.
4.4. Diagnóstico y seguimiento
El diagnóstico se realiza mediante pruebas serológicas y antigénicas de alta sensibilidad, complementadas según el algoritmo diagnóstico por técnicas confirmatorias y detección de material viral cuando corresponde. El concepto de periodo ventana depende de la prueba utilizada y de la exposición; por ello no debe memorizarse una cifra única válida para cualquier técnica.
Tras el diagnóstico se valoran carga viral, CD4, coinfecciones, hepatitis, tuberculosis, ITS, función renal y hepática, vacunaciones y comorbilidad. El tratamiento antirretroviral se recomienda de forma general a todas las personas con VIH y debe iniciarse precozmente, individualizando el régimen según resistencias, interacciones, función orgánica y circunstancias personales.
4.5. Cuidados de enfermería
La enfermería interviene en educación sobre tratamiento, adherencia, control de efectos adversos, vacunación, salud sexual, prevención cardiovascular, hábitos saludables, cribado de comorbilidad, salud mental y continuidad asistencial. Una entrevista de calidad identifica dificultades reales para seguir el tratamiento: horarios laborales, ocultación del diagnóstico, consumo de sustancias, efectos adversos, polifarmacia o inseguridad habitacional.
La infección por VIH no requiere aislamiento por sí misma. Se aplican las mismas precauciones estándar que al resto de pacientes y las precauciones adicionales solo si existe otra infección que lo justifique, como tuberculosis pulmonar contagiosa.
4.6. Infecciones oportunistas
La inmunosupresión avanzada incrementa el riesgo de neumonía por Pneumocystis jirovecii, toxoplasmosis cerebral, candidiasis esofágica, criptococosis, infección por citomegalovirus y micobacterias, entre otras. Los umbrales de CD4 siguen siendo útiles para orientar riesgo, pero las decisiones actuales de profilaxis deben seguir la guía clínica vigente, teniendo también en cuenta carga viral, tratamiento antirretroviral y serologías específicas.
4.7. Profilaxis postexposición y preexposición
La profilaxis postexposición frente al VIH es una actuación urgente. Si la exposición tiene riesgo suficiente, debe iniciarse lo antes posible y no más tarde de 72 horas, manteniéndose habitualmente durante 28 días. En una exposición ocupacional, la valoración debe realizarse inmediatamente, sin esperar a que aparezcan síntomas.
La profilaxis preexposición, PrEP, se ofrece a personas VIH negativas con riesgo relevante de adquisición. España dispone de estrategias orales y, desde 2026, se ha incorporado financiación de una alternativa inyectable de acción prolongada para perfiles que cumplan los criterios establecidos. Esto demuestra por qué un tema de VIH no puede quedar congelado en pautas de años anteriores.
5. TUBERCULOSIS
5.1. Infección tuberculosa y enfermedad
La tuberculosis está causada por microorganismos del complejo Mycobacterium tuberculosis. Es fundamental diferenciar infección tuberculosa de enfermedad tuberculosa. La persona con infección sin enfermedad activa está asintomática, no presenta signos de tuberculosis activa y no transmite la infección. En cambio, una tuberculosis pulmonar o laríngea activa puede producir aerosoles infectivos al toser, hablar o realizar determinadas maniobras.
El riesgo de progresar desde infección a enfermedad es mayor en infección por VIH, tratamientos inmunosupresores, trasplante, silicosis, insuficiencia renal, desnutrición y otras situaciones. En la valoración deben investigarse tos persistente, fiebre, sudoración nocturna, astenia, pérdida ponderal, hemoptisis y antecedentes de exposición.
5.2. Prueba de tuberculina e IGRA
La prueba de tuberculina se realiza mediante inyección intradérmica de 0,1 ml de derivado proteico purificado en la cara volar del antebrazo. La lectura se realiza habitualmente entre 48 y 72 horas y se mide en milímetros el diámetro transversal de la induración, no el eritema.
Las pruebas IGRA miden liberación de interferón gamma tras estimulación con antígenos de M. tuberculosis. Son especialmente útiles en determinadas personas vacunadas con BCG y en situaciones en las que puede ser difícil garantizar la lectura de la tuberculina. Ninguna de estas pruebas, por sí sola, distingue con certeza infección latente de enfermedad activa: si existe sospecha de enfermedad son necesarios estudio clínico, radiología y microbiología.
5.3. Diagnóstico microbiológico
En sospecha de tuberculosis pulmonar se estudian muestras respiratorias mediante técnicas moleculares, baciloscopia y cultivo según protocolo. Las técnicas moleculares permiten detectar rápidamente el complejo tuberculoso y algunas resistencias. El cultivo mantiene gran valor para confirmación y estudio completo de sensibilidad, aunque necesita más tiempo.
Una baciloscopia negativa no excluye por sí sola tuberculosis y una prueba de infección positiva tampoco demuestra que una persona con tos tenga tuberculosis activa. La integración de epidemiología, clínica, radiología y microbiología evita ambos errores.
5.4. Tratamiento
El esquema clásico que debe dominar el opositor para una tuberculosis sensible no complicada es 2HRZE/4HR: dos meses de isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol, seguidos habitualmente por cuatro meses de isoniazida y rifampicina. Existen regímenes alternativos y tratamientos más complejos para resistencias, localizaciones concretas o circunstancias especiales; por ello no debe extrapolarse el régimen de seis meses a cualquier tuberculosis.
| Fármaco | Efecto adverso relevante para enfermería | Vigilancia |
|---|---|---|
| Isoniazida | Hepatotoxicidad y neuropatía periférica. | Valorar síntomas hepáticos y riesgo de neuropatía; piridoxina en grupos indicados. |
| Rifampicina | Hepatotoxicidad, interacciones e importante inducción enzimática; coloración naranja de fluidos. | Revisar interacciones, incluida anticoncepción hormonal y otros tratamientos. |
| Pirazinamida | Hepatotoxicidad e hiperuricemia. | Vigilar toxicidad y síntomas articulares cuando aparezcan. |
| Etambutol | Neuritis óptica. | Informar sobre alteraciones de agudeza visual o percepción de colores y comunicar síntomas. |
5.5. Aislamiento respiratorio
Ante tuberculosis pulmonar o laríngea potencialmente contagiosa se aplican precauciones aéreas. La persona debe permanecer en habitación adecuada de aislamiento respiratorio cuando esté disponible, con la puerta cerrada; el profesional emplea respirador FFP2 o de nivel superior según evaluación y procedimiento. En traslados imprescindibles, el paciente utiliza mascarilla quirúrgica si la tolera.
La retirada del aislamiento no debe basarse en «han pasado X días» de forma automática. Se valora respuesta clínica, tratamiento eficaz, sospecha de resistencia y resultados microbiológicos. El criterio clásico de tres baciloscopias negativas obtenidas de forma adecuada sigue apareciendo en protocolos de aislamiento, pero su aplicación debe integrarse con la valoración clínica y las normas locales.
5.6. Adherencia y salud pública
El tratamiento incompleto favorece fracaso, recaída, transmisión y selección de resistencias. Enfermería debe explicar duración y finalidad de cada fase, detectar efectos adversos, facilitar coordinación con salud pública y valorar estrategias de tratamiento supervisado cuando estén indicadas.
6. HEPATITIS VÍRICAS
6.1. Diferencias fundamentales
| Virus | Transmisión principal | Cronicidad | Vacuna |
|---|---|---|---|
| VHA | Fecal-oral. | No produce infección crónica. | Sí. |
| VHB | Sangre, vía sexual y perinatal. | Puede cronificarse. | Sí. |
| VHC | Fundamentalmente sangre. | Puede cronificarse con frecuencia si no se trata. | No. |
| VHD | Asociada al VHB. | Puede producir enfermedad hepática grave. | La vacunación frente a VHB previene indirectamente VHD. |
| VHE | Principalmente fecal-oral; también zoonótica en determinados contextos. | Habitualmente aguda; puede cronificarse en inmunodeprimidos. | No existe vacunación sistemática disponible en España. |
6.2. Hepatitis A
La hepatitis A se transmite fundamentalmente por vía fecal-oral a través de contacto interpersonal o alimentos y agua contaminados. El periodo de contagiosidad comienza antes de la ictericia, por lo que el control de contactos no puede esperar a la fase clínica evidente. Puede producir fiebre, anorexia, malestar, náuseas, dolor abdominal, coluria e ictericia, aunque en la infancia es frecuente la infección paucisintomática.
No evoluciona a hepatitis crónica. La prevención se basa en higiene, seguridad alimentaria, saneamiento y vacunación de personas con indicación según calendario, riesgo o situación epidemiológica. En brotes o contactos puede existir indicación de vacunación postexposición y, para determinados perfiles, inmunoglobulina.
6.3. Hepatitis B: interpretación serológica
La hepatitis B requiere conocer sus marcadores porque son una fuente frecuente de preguntas de oposición. El HBsAg indica infección actual cuando está presente; el anti-HBs expresa inmunidad; el anti-HBc total indica exposición natural al virus y no aparece como consecuencia exclusiva de vacunación.
| HBsAg | Anti-HBc total | Anti-HBs | Interpretación orientativa |
|---|---|---|---|
| Negativo | Negativo | Negativo | Susceptible, si no existe otra circunstancia. |
| Negativo | Negativo | Positivo | Inmunidad por vacunación. |
| Negativo | Positivo | Positivo | Infección pasada resuelta. |
| Positivo | Positivo | Negativo | Infección actual; se completa estudio para diferenciar situación aguda o crónica. |
| Negativo | Positivo | Negativo | Anti-HBc aislado: requiere interpretación adicional. |
El anti-HBc IgM orienta a infección aguda o reciente. El ADN del VHB cuantifica replicación y es fundamental para seguimiento y decisiones terapéuticas. La persistencia del HBsAg durante al menos seis meses es compatible con infección crónica.
La guía nacional de cribado de hepatitis B publicada en 2025 refuerza una estrategia de estudio que permite identificar infección, exposición previa e inmunidad. Además, recomienda estudiar infección por virus delta en las personas HBsAg positivas, comenzando por anti-VHD al menos una vez y realizando ARN del VHD si el anticuerpo es positivo.
6.4. Vacunación frente al VHB en Andalucía
El calendario andaluz vigente en 2026 administra la vacuna frente a hepatitis B dentro de la vacuna hexavalente a los 2, 4 y 11 meses. Esto corrige una afirmación frecuente en materiales antiguos que enseñan una dosis neonatal universal en todos los recién nacidos españoles.
Si la madre es HBsAg positiva, el recién nacido necesita profilaxis específica al nacimiento con vacuna monocomponente frente a hepatitis B e inmunoglobulina específica en lugares anatómicos diferentes, lo antes posible y preferentemente durante las primeras horas. Después completa la pauta infantil correspondiente y se realiza control serológico posterior según protocolo.
6.5. Hepatitis C
La hepatitis C se transmite sobre todo por exposición a sangre. El anticuerpo frente al VHC indica que ha existido exposición, pero no demuestra por sí solo infección activa. Para confirmar infección actual es necesaria detección de ARN del VHC. Una persona con anti-VHC positivo y ARN negativo puede haber eliminado espontáneamente la infección, haber sido curada por tratamiento o, menos frecuentemente, presentar un resultado serológico falso positivo.
Los antivirales de acción directa han transformado la infección, consiguiendo curación virológica en la gran mayoría de pacientes tratados. No existe vacuna frente al VHC y haber superado una infección no proporciona una protección fiable frente a reinfección.
Tras una exposición ocupacional al VHC no existe una profilaxis farmacológica postexposición equivalente a la del VIH ni a la inmunoprofilaxis del VHB. La conducta se basa en valoración de la fuente, estudio basal y seguimiento dirigido para detectar infección precozmente.
6.6. Cuidados comunes en hepatitis
La enfermera valora estado general, hidratación, tolerancia alimentaria, náuseas, prurito, ictericia, color de orina y heces, signos de encefalopatía, sangrado y descompensación hepática. En enfermedad crónica se refuerza adherencia, seguimiento, reducción de hepatotóxicos y alcohol, vacunación indicada, prevención de transmisión y control de comorbilidad.
7. MENINGITIS Y ENFERMEDAD MENINGOCÓCICA
7.1. Emergencia clínica
La meningitis es la inflamación de las meninges y puede tener etiología bacteriana, viral, fúngica u otras menos frecuentes. La meningitis bacteriana constituye una emergencia porque puede progresar rápidamente hacia sepsis, hipertensión intracraneal, convulsiones, daño neurológico permanente o muerte.
En adultos son típicos fiebre, cefalea, rigidez de nuca y alteración del nivel de conciencia, aunque la tríada completa no siempre está presente. En lactantes, ancianos e inmunodeprimidos la clínica puede ser atípica. La aparición de lesiones petequiales o purpúricas, especialmente junto a signos sistémicos, obliga a considerar enfermedad meningocócica invasiva.
7.2. Principales agentes
Entre las causas bacterianas relevantes se encuentran Neisseria meningitidis, Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y, según edad y situación clínica, estreptococo del grupo B, Listeria monocytogenes y otros microorganismos.
7.3. Diagnóstico
El líquido cefalorraquídeo obtenido mediante punción lumbar permite estudio citológico, bioquímico, microbiológico y molecular. De forma clásica, la meningitis bacteriana presenta predominio de neutrófilos, proteínas elevadas y glucosa reducida, mientras que muchas meningitis víricas muestran predominio linfocitario y glucosa relativamente conservada. Estos patrones son orientativos y pueden solaparse.
Si existe sospecha de hipertensión intracraneal, lesión ocupante de espacio u otras situaciones que aumenten el riesgo de la punción, se valora neuroimagen antes del procedimiento. Sin embargo, la necesidad de pruebas diagnósticas no debe retrasar el inicio de antibioterapia en una meningitis bacteriana sospechada. Cuando sea posible, se obtienen hemocultivos rápidamente antes del antibiótico.
Las recomendaciones internacionales actuales respaldan, en los casos indicados, la administración de corticoide intravenoso asociado al inicio de la primera dosis antibiótica para reducir inflamación y determinadas secuelas, siempre dentro del protocolo clínico correspondiente.
7.4. Precauciones y contactos
La enfermedad meningocócica requiere precauciones de gotas. Estas se mantienen habitualmente durante las primeras 24 horas desde el inicio de una antibioterapia efectiva. Los contactos estrechos definidos por salud pública deben recibir quimioprofilaxis con rapidez.
La indicación de quimioprofilaxis depende del tipo de contacto, no simplemente de haber coincidido en el mismo edificio. Convivientes, exposición directa a secreciones orales o respiratorias y determinados contactos muy próximos son los grupos que requieren valoración específica.
7.5. Calendario meningocócico andaluz 2026
En el calendario infantil andaluz de 2026 la vacunación frente a meningococo B mantiene pauta a los 2, 4 y 15 meses. La vacuna MenACWY se utiliza a los 4 meses, 12 meses y 12 años, con actuaciones de rescate en adolescentes que no hayan recibido la dosis correspondiente según los criterios vigentes.
7.6. Cuidados enfermeros
La vigilancia incluye nivel de conciencia, pupilas, Glasgow cuando sea aplicable, signos focales, convulsiones, constantes, perfusión, diuresis, saturación y aparición de púrpura. Debe reducirse la estimulación innecesaria en pacientes con cefalea intensa o fotofobia, mantener seguridad ante convulsiones y detectar datos de hipertensión intracraneal.
En la enfermedad meningocócica invasiva es prioritario reconocer sepsis y shock. La rapidez con la que evoluciona explica por qué las precauciones, hemocultivos cuando sea posible, antibioterapia y soporte hemodinámico deben coordinarse sin demoras evitables.
8. OTROS PROCESOS INFECCIOSOS PREVALENTES
8.1. Infecciones respiratorias
Las infecciones respiratorias agudas incluyen neumonía, gripe, COVID-19, infección por virus respiratorio sincitial y otras entidades. La medida de prevención adecuada depende del agente, síntomas, riesgo del procedimiento y situación epidemiológica. La higiene respiratoria, ventilación, mascarilla cuando esté indicada y vacunación de grupos correspondientes son medidas fundamentales.
En neumonía se valoran fiebre, disnea, frecuencia respiratoria, saturación, trabajo respiratorio, secreciones, dolor pleurítico, estado mental e hidratación. Ancianos pueden presentar deterioro funcional, delirium o descompensación de enfermedades crónicas sin fiebre llamativa.
8.2. Infección urinaria
La infección urinaria debe diferenciarse de la bacteriuria asintomática. La presencia de bacterias en orina sin síntomas no justifica tratamiento antibiótico de forma general. Entre las excepciones clásicas se encuentra el embarazo y determinadas intervenciones urológicas, siguiendo los protocolos vigentes.
En pacientes sondados, el riesgo aumenta con la duración del cateterismo. La prevención se basa en evitar sondajes innecesarios, inserción aséptica, sistema cerrado, flujo urinario sin obstrucción y retirada lo antes posible. El cultivo sistemático de orina en una persona asintomática sondada puede conducir a tratamientos innecesarios.
8.3. Clostridioides difficile
La infección por Clostridioides difficile se asocia con frecuencia a exposición antibiótica, hospitalización, edad avanzada y alteración de la microbiota. Produce diarrea, colitis y, en casos graves, megacolon tóxico. El control exige precauciones de contacto, higiene de manos adecuada y limpieza ambiental con productos activos frente a esporas según protocolo.
En contexto de atención a un paciente con C. difficile, el lavado con agua y jabón adquiere especial importancia para retirar físicamente esporas. Esto no convierte a la solución alcohólica en una medida inútil en el resto de la práctica clínica; la elección depende de microorganismo y situación.
8.4. Infecciones de transmisión sexual
Las ITS incluyen sífilis, gonococia, clamidiasis, infección por VIH, hepatitis víricas transmisibles sexualmente, herpes, VPH y otras. Muchas pueden ser asintomáticas, por lo que la ausencia de síntomas no excluye infección. La valoración debe basarse en prácticas y sitios anatómicos de exposición, no únicamente en orientación sexual o identidad.
España dispone de un consenso actualizado de diagnóstico y tratamiento de ITS y una Hoja de Ruta 2026-2030. Por ello, es incorrecto mantener de forma acrítica pautas antibióticas antiguas del material de estudio. La resistencia de Neisseria gonorrhoeae es precisamente un ejemplo de por qué el tratamiento debe seguir recomendaciones actualizadas.
8.5. Sepsis
La sepsis es disfunción orgánica potencialmente mortal causada por una respuesta desregulada a la infección. Para enfermería, el concepto operativo clave es reconocer deterioro y actuar temprano. Alteración de conciencia, hipotensión, taquipnea, oliguria, hipoxemia y mala perfusión son signos de alarma.
La asistencia inicial incluye activación rápida del equipo, monitorización, acceso vascular, analítica y cultivos según indicación, administración de antibióticos y fluidoterapia prescrita, control de diuresis y reevaluación frecuente. En shock séptico puede ser necesario soporte vasopresor y cuidados críticos.
9. IRAS, RESISTENCIA ANTIMICROBIANA Y PIRASOA
9.1. Concepto de IRAS
Las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria son aquellas vinculadas al proceso asistencial y que no estaban presentes ni incubándose necesariamente al inicio de la atención. Pueden aparecer durante hospitalización o después del alta y afectar también a profesionales.
Entre las más relevantes se encuentran infección del sitio quirúrgico, infección urinaria asociada a sonda, bacteriemia asociada a catéter, neumonía asociada a ventilación mecánica e infección por microorganismos multirresistentes. No todas son inevitables: una proporción importante puede prevenirse mediante paquetes de medidas basados en evidencia.
9.2. Prevención asociada a dispositivos
En catéter vascular debe evaluarse cada día si sigue siendo necesario, aplicar antisepsia adecuada, mantener conexiones seguras y retirar el dispositivo cuando deje de estar indicado. La selección de clorhexidina alcohólica para preparación cutánea es una medida consolidada en numerosas recomendaciones, salvo contraindicación o situaciones especiales.
En sonda urinaria, la medida más eficaz es no colocarla sin indicación y retirarla precozmente. En ventilación mecánica se aplican paquetes de prevención que incluyen elevación del cabecero cuando no existe contraindicación, higiene oral según protocolo, manejo seguro de la vía aérea y reducción de días de ventilación cuando clínicamente sea posible.
9.3. Vigilancia nacional de IRAS
El marco nacional de vigilancia incluye módulos específicos para infección del sitio quirúrgico, prevalencia de IRAS hospitalarias, infecciones de UCI, microorganismos multirresistentes y brotes hospitalarios. Esta estructura permite comparar indicadores y diseñar intervenciones de prevención.
9.4. PIRASOA
Andalucía desarrolla el Programa integral de prevención y control de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria y uso apropiado de los antimicrobianos, PIRASOA. Su enfoque integra prevención de infecciones y optimización antimicrobiana. En 2026 continúa siendo una referencia operativa del SSPA.
La participación enfermera es esencial: higiene de manos, observación de cumplimiento de bundles, manejo de dispositivos, obtención de cultivos, administración de antibióticos en el horario prescrito, vigilancia de toxicidad, revisión de alergias y educación al paciente. La administración a la hora adecuada es particularmente importante en infecciones graves.
9.5. PRAN y resistencia antimicrobiana
El Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos 2025-2027 mantiene el enfoque One Health, integrando salud humana, sanidad animal y medio ambiente. La resistencia no es únicamente un problema del prescriptor: depende también de prevención de infección, adherencia a tratamiento, control de transmisión y calidad en la administración.
10. EXPOSICIÓN OCUPACIONAL A AGENTES BIOLÓGICOS
10.1. Prevención primaria
La prevención comienza antes de cualquier accidente: vacunación frente a hepatitis B, formación, utilización de dispositivos de bioseguridad, disponibilidad de contenedores rígidos, no reencapsulado de agujas, higiene de manos y equipo de protección adecuado al procedimiento.
El riesgo depende del agente, tipo de material, profundidad de la lesión, cantidad de sangre, carga viral de la fuente y estado inmunitario del profesional. Una lesión percutánea con aguja hueca contaminada no tiene el mismo riesgo que contacto de sangre con piel íntegra.
10.2. Actuación inmediata
- Interrumpir la exposición y retirar el material de forma segura.
- Lavar piel lesionada con agua y jabón; irrigar mucosas expuestas con abundante agua o solución adecuada.
- No realizar maniobras agresivas como exprimir intensamente la herida o aplicar productos cáusticos.
- Comunicar inmediatamente el accidente conforme al circuito del centro.
- Evaluar la fuente y el profesional, incluyendo VIH, VHB y VHC según el tipo de exposición.
- Iniciar profilaxis cuando esté indicada sin demoras evitables.
10.3. VIH
La profilaxis postexposición frente al VIH se inicia cuanto antes, idealmente en las primeras horas, y no después de 72 horas. La pauta habitual dura 28 días. La exposición debe evaluarse individualmente y el seguimiento incluye serología y control de tolerancia al tratamiento.
10.4. Hepatitis B
La conducta tras exposición al VHB depende del estado vacunal y de la respuesta inmunológica del profesional, junto con el estado HBsAg de la fuente. Una persona correctamente vacunada y con respuesta documentada dispone de una protección muy diferente a una persona no vacunada o sin respuesta conocida. Según la situación puede indicarse vacunación, dosis adicional y/o inmunoglobulina específica.
10.5. Hepatitis C
No existe vacuna ni profilaxis antiviral postexposición recomendada para el VHC. El objetivo es identificar precozmente una posible infección mediante pruebas basales y seguimiento, para iniciar tratamiento si se confirma transmisión.
11. PREVENCIÓN, VACUNACIÓN, ESTUDIO DE CONTACTOS Y EDUCACIÓN SANITARIA
11.1. Prevención primaria
La prevención primaria actúa antes de que aparezca la infección e incluye vacunación, higiene de manos, agua y alimentos seguros, prácticas sexuales más seguras, reducción de daños en consumo de drogas, protección respiratoria, ventilación, material de inyección estéril y seguridad laboral.
La vacunación tiene especial importancia en hepatitis A y B, meningococo, neumococo, gripe, COVID-19, varicela y otras enfermedades según edad y factores de riesgo. La pauta debe consultarse en el calendario vigente porque puede cambiar con la incorporación de nuevas vacunas y modificaciones de intervalos.
11.2. Prevención secundaria
Busca detectar precozmente infección o enfermedad para iniciar tratamiento y cortar la transmisión. Incluye cribado de VIH, hepatitis, ITS y tuberculosis en grupos y situaciones indicados, diagnóstico rápido de brotes, estudio de contactos y vigilancia epidemiológica.
La oferta de prueba debe realizarse de manera no estigmatizante. Una persona puede necesitar cribado por exposición sin pertenecer a ninguna categoría social predeterminada. El riesgo epidemiológico se define por exposición y contexto.
11.3. Estudio de contactos
El objetivo del estudio de contactos depende de la enfermedad. En tuberculosis se buscan personas expuestas a un caso contagioso para identificar enfermedad activa e infección. En enfermedad meningocócica se identifican contactos que necesitan quimioprofilaxis. En VIH e ITS se facilita diagnóstico y prevención de parejas o contactos sexuales respetando confidencialidad y los procedimientos de salud pública.
El profesional no debe improvisar quién es «contacto estrecho» basándose exclusivamente en intuición. Cada enfermedad dispone de definiciones epidemiológicas relacionadas con duración, proximidad y naturaleza de la exposición.
11.4. Educación sanitaria
La educación debe transformar información en conductas posibles. Decir «tome bien el tratamiento» es menos útil que revisar horarios, olvidos, efectos adversos y estrategias concretas. En tuberculosis debe explicarse que la mejoría clínica precoz no significa curación. En VIH debe reforzarse el valor de la supresión viral. En hepatitis B se diferencia vacuna de inmunidad natural. En hepatitis C se explica que la curación no protege frente a reinfección.
También es necesario combatir creencias erróneas. El aislamiento social de una persona con VIH carece de fundamento; una infección tuberculosa latente no se transmite; el VHB no se adquiere mediante alimentos contaminados; la vacunación meningocócica no sustituye automáticamente la quimioprofilaxis de contactos.
12. PROCESO ENFERMERO Y PROBLEMAS DE CUIDADOS PREVALENTES
12.1. Problemas frecuentes
La persona con enfermedad infecciosa puede presentar hipertermia, dolor, deterioro del intercambio gaseoso, patrón respiratorio ineficaz, fatiga, intolerancia a la actividad, náuseas, diarrea, déficit de volumen, deterioro nutricional, alteración de la integridad cutánea, ansiedad, temor, aislamiento social, déficit de conocimientos y riesgo de transmisión.
En el plan de cuidados pueden resultar pertinentes diagnósticos enfermeros relacionados con hipertermia, deterioro del intercambio gaseoso, riesgo de déficit de volumen de líquidos, nutrición desequilibrada, fatiga, ansiedad, conocimientos deficientes o manejo ineficaz de la salud, siempre tras valoración individual. No debe asignarse un diagnóstico enfermero solo porque el paciente tenga un diagnóstico médico concreto.
12.2. Objetivos de cuidados
Los resultados esperados se individualizan: estabilidad de constantes, adecuada oxigenación, hidratación, control de temperatura y dolor, ausencia de signos de deterioro, correcta administración del tratamiento, comprensión de medidas preventivas y mantenimiento de seguimiento. En enfermedades crónicas infecciosas se añaden adherencia, calidad de vida, reducción del estigma y autocuidado.
12.3. Intervenciones
- Vigilancia: constantes, estado respiratorio, neurológico, hemodinámico, hidratación, diuresis y evolución.
- Control de infecciones: higiene de manos, EPI y precauciones de transmisión.
- Administración de medicación: verificar alergias, horarios, interacciones y respuesta.
- Manejo de muestras: obtención, identificación, transporte y conservación correcta.
- Educación: tratamiento, autocuidado, vacunación, prevención de transmisión y signos de alarma.
- Apoyo emocional: reducir estigma y favorecer comunicación confidencial.
- Coordinación: atención primaria, hospital, preventiva, microbiología, salud pública y farmacia.
12.4. Seguridad en el alta
El alta no consiste únicamente en entregar un informe. Debe comprobarse que la persona conoce su medicación, duración, interacciones relevantes, efectos adversos que requieren consulta, medidas de prevención, citas y signos de alarma. En tuberculosis es especialmente importante confirmar continuidad del tratamiento; en VIH, continuidad del TAR; en hepatitis, seguimiento hepatológico cuando proceda; y tras meningitis bacteriana, vigilancia de posibles secuelas neurológicas o auditivas.
12.5. Secuencia práctica ante sospecha de infección transmisible
- Identificar gravedad y estabilizar si existe compromiso vital.
- Aplicar precauciones estándar desde el primer contacto.
- Añadir precauciones específicas si la vía de transmisión lo requiere.
- Obtener muestras con técnica correcta cuando estén indicadas.
- Administrar tratamiento sin retrasos injustificados.
- Vigilar respuesta y toxicidad.
- Notificar y coordinar cuando exista obligación de vigilancia o estudio de contactos.
- Educar sobre tratamiento, prevención y signos de alarma.
- Garantizar continuidad al alta.
13. EXÁMENES SAS ANTERIORES Y ACTUALIZACIÓN DE SUS CONTENIDOS
Las preguntas oficiales son una fuente excelente para conocer el nivel de detalle que exige el SAS, pero no deben utilizarse como si fueran una guía clínica eterna. La respuesta oficial de cada convocatoria debe conservarse para entender el examen; la información asistencial, en cambio, debe contrastarse con recomendaciones actuales.
13.1. Meningitis bacteriana, OPE 2025
13.2. Prevención de neumonía asociada a ventilación, OPE 2025
13.3. Vigilancia de IRAS, OPE 2025
13.4. Mantoux, examen 2023
13.5. MenB, examen 2023
13.6. Hepatitis B, examen 2016
13.7. Tuberculosis y cifras epidemiológicas antiguas
13.8. Vacuna hepatitis B al nacimiento
14. IDEAS CLAVE PARA EL REPASO
- Precauciones estándar: siempre, con todos los pacientes.
- Tuberculosis pulmonar contagiosa: transmisión aérea; respirador FFP2 o superior según protocolo.
- Meningococo: gotas y quimioprofilaxis de contactos estrechos; aislamiento de gotas al menos durante las primeras 24 horas de tratamiento eficaz.
- VIH: no requiere aislamiento específico; I=I con supresión viral mantenida para transmisión sexual.
- PEP VIH: iniciar cuanto antes, máximo 72 horas, duración habitual 28 días.
- Infección tuberculosa sin enfermedad: no contagiosa.
- TB sensible clásica: 2HRZE/4HR.
- Mantoux: intradérmico, 0,1 ml, medir induración a las 48-72 horas.
- VHA: fecal-oral, no cronifica.
- VHB: sangre, vía sexual y perinatal; sí existe vacuna.
- Vacunado VHB: anti-HBs positivo y anti-HBc negativo.
- VHC: anticuerpo demuestra exposición; ARN demuestra infección activa; no existe vacuna.
- VHD: depende del VHB; estudiar anti-VHD al menos una vez en HBsAg positivos según guía nacional.
- MenB Andalucía 2026: 2, 4 y 15 meses.
- VHB infantil Andalucía 2026: 2, 4 y 11 meses en pauta sistemática.
- Meningitis bacteriana: antibiótico urgente; no retrasarlo innecesariamente por completar pruebas diagnósticas.
- C. difficile: contacto, limpieza esporicida y especial importancia del lavado con agua y jabón.
- IRAS: retirar dispositivos innecesarios es una de las medidas preventivas más eficaces.
- PIRASOA: prevención de IRAS y optimización de antimicrobianos en Andalucía.
- Accidente biológico: lavado, comunicación inmediata, valoración de VIH/VHB/VHC y profilaxis según riesgo.
15. MAPA CONCEPTUAL
│
├── VALORACION INICIAL
│ ├── Gravedad y sepsis
│ ├── Via probable de transmision
│ ├── Exposiciones y contactos
│ ├── Estado vacunal e inmunitario
│ ├── Dispositivos y antibioticos previos
│ └── Muestras microbiologicas
│
├── PRECAUCIONES
│ ├── Estandar -> todos los pacientes
│ ├── Contacto -> C. difficile, multirresistentes…
│ ├── Gotas -> meningococo
│ └── Aerea -> tuberculosis pulmonar/laringea
│
├── VIH
│ ├── Sexual / parenteral / vertical
│ ├── TAR para todas las personas
│ ├── I=I con supresion viral mantenida
│ ├── CD4 -> inmunosupresion
│ ├── PEP -> cuanto antes, maximo 72 h, 28 dias
│ └── PrEP -> prevencion en personas VIH negativas
│
├── TUBERCULOSIS
│ ├── Infeccion -> no contagiosa
│ ├── Enfermedad pulmonar -> puede contagiar
│ ├── Mantoux / IGRA
│ ├── Microbiologia y tecnicas moleculares
│ ├── 2HRZE / 4HR en TB sensible clasica
│ └── Aislamiento aereo + estudio de contactos
│
├── HEPATITIS
│ ├── VHA -> fecal-oral, no cronifica, vacuna
│ ├── VHB -> sangre/sexual/perinatal, vacuna
│ │ ├── HBsAg -> infeccion actual
│ │ ├── Anti-HBs -> inmunidad
│ │ └── Anti-HBc -> exposicion natural
│ ├── VHC -> sangre, ARN = infeccion activa, sin vacuna
│ ├── VHD -> asociado a VHB
│ └── VHE -> principalmente fecal-oral
│
├── MENINGITIS
│ ├── Emergencia si bacteriana
│ ├── Meningococo / neumococo / Hib
│ ├── Antibiotico sin demora
│ ├── Meningococo -> gotas
│ ├── Contactos -> quimioprofilaxis
│ └── Vacunacion segun calendario
│
├── IRAS Y RESISTENCIAS
│ ├── Higiene de manos
│ ├── Bundles de dispositivos
│ ├── Retirada precoz de cateteres y sondas
│ ├── PIRASOA
│ └── PRAN 2025-2027
│
└── EXPOSICION OCUPACIONAL
├── Lavar e informar inmediatamente
├── VIH -> valorar PEP
├── VHB -> vacuna/inmunoglobulina segun inmunidad
└── VHC -> seguimiento, no PEP farmacologica
16. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública — marco general de vigilancia, prevención y protección de la salud.
- Real Decreto 568/2024, de 18 de junio — creación de la Red Estatal de Vigilancia en Salud Pública y marco actual de los sistemas de vigilancia.
- Real Decreto 2210/1995, de 28 de diciembre — Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, integrada transitoriamente en el nuevo marco mientras se completa el desarrollo reglamentario.
- Ministerio de Sanidad — protocolos y documentación de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica sobre enfermedades transmisibles, tuberculosis, hepatitis, enfermedad meningocócica e IRAS.
- Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía — protocolos de alertas y enfermedades transmisibles.
- Ministerio de Sanidad — Plan Estratégico para la Prevención y Control de la infección por el VIH y las ITS 2021-2030.
- Ministerio de Sanidad — información y campañas sobre indetectable igual a intransmisible, PrEP y profilaxis postexposición frente al VIH.
- Ministerio de Sanidad, 2026 — incorporación a financiación de cabotegravir inyectable de acción prolongada como opción de PrEP en los perfiles autorizados.
- Ministerio de Sanidad — Plan para la prevención y control de la tuberculosis en España, 2019, y documentación oficial de 2026 sobre su proceso de actualización.
- Ministerio de Sanidad, 2025 — Guía de cribado de la infección por el virus de la hepatitis B.
- Ministerio de Sanidad — Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C y documentos de indicadores de hepatitis B y C.
- Junta de Andalucía — Instrucción DGSPyOF-1/2026 sobre Programa de Vacunaciones de Andalucía y calendario vacunal 2026.
- Organización Mundial de la Salud, 2025 — Guidelines on meningitis diagnosis, treatment and care.
- Ministerio de Sanidad, 2026 — información actualizada sobre prevención y control de las meningitis.
- Ministerio de Sanidad — Consenso sobre diagnóstico y tratamiento de las infecciones de transmisión sexual y Hoja de Ruta para ITS 2026-2030.
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios — Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos 2025-2027.
- Servicio Andaluz de Salud — Programa PIRASOA de prevención y control de IRAS y optimización del uso de antimicrobianos.
- Servicio Andaluz de Salud y SVEA — protocolos de vigilancia y prevención de IRAS, incluidos sistemas de vigilancia en unidades de cuidados intensivos.
- Organización Mundial de la Salud — Five Moments for Hand Hygiene y recomendaciones de prevención y control de infecciones.
- Centers for Disease Control and Prevention — Guideline for Isolation Precautions y recursos técnicos sobre precauciones de contacto, gotas y transmisión aérea.
- Examen oficial SAS Enfermero/a 2025, turno libre — preguntas 34, 74 y 102; letras verificadas contra plantilla definitiva.
- Examen SAS Enfermero/a 2023, turno libre — referencias sobre Mantoux y pauta meningocócica; contrastadas posteriormente con recomendaciones vigentes.
- Examen oficial SAS Enfermero/a 2016, turno libre — pregunta sobre transmisión de hepatitis B; contenido básico todavía vigente.
- Examen SAS Enfermero/a aplazado 2018 — pregunta histórica sobre tuberculosis; utilizar con actualización de cifras epidemiológicas.
tuberculosis
hepatitis
meningitis
precauciones
aislamiento
IRAS
PIRASOA
resistencia antimicrobiana
vacunación
exposición biológica
enfermería