Tema 59. Examen de salud para mayores de 65 años. Envejecimiento saludable. Decreto de Apoyo a las Familias Andaluzas. Plan de atención a las Cuidadoras familiares en Andalucía.
1. INTRODUCCIÓN Y ENCUADRE ACTUAL
El envejecimiento de la población convierte la atención a las personas mayores en una de las áreas más transversales de la práctica enfermera. Sin embargo, desde un punto de vista clínico resulta incorrecto identificar persona mayor con persona enferma, frágil o dependiente. La edad cronológica informa del tiempo vivido, pero no describe por sí sola la capacidad funcional. Dos personas de ochenta años pueden presentar perfiles completamente diferentes: una puede mantener movilidad, autonomía, relaciones sociales y capacidad para tomar decisiones, mientras otra puede precisar ayuda continuada para las actividades básicas de la vida diaria. Esta heterogeneidad es una de las ideas centrales del enfoque geriátrico contemporáneo.
Por eso el objetivo de la atención sanitaria no consiste simplemente en acumular diagnósticos. El elemento que mejor conecta enfermedad con necesidad de cuidados es la funcionalidad: qué puede hacer la persona, qué empieza a dejar de hacer, qué factores amenazan esa capacidad y qué intervenciones pueden mantenerla o recuperarla. El cambio funcional puede ser una manifestación precoz de infección, desnutrición, reacción adversa a medicamentos, deterioro cognitivo, depresión, dolor, enfermedad cardiovascular o descompensación de una patología crónica. En consecuencia, una pérdida reciente de autonomía nunca debe atribuirse automáticamente al envejecimiento.
La Organización Mundial de la Salud define el envejecimiento saludable en relación con el desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. Estar libre de enfermedad no es un requisito: una persona puede convivir con diabetes, artrosis o hipertensión correctamente controladas y conservar una elevada capacidad funcional. La capacidad funcional resulta de la interacción entre la capacidad intrínseca de la persona y su entorno. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
En Andalucía este enfoque se materializa, entre otros instrumentos, en el Examen de salud para mayores de 65 años. La información actualmente publicada por la Junta mantiene expresamente que todas las personas mayores de 65 años residentes en Andalucía tienen derecho a este examen y establece como finalidades clasificarlas según autonomía, identificar problemas y necesidades de cuidados, individualizar prevención y promoción, mejorar la coordinación y posibilitar intervenciones precoces. Atención Primaria constituye el punto de partida. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
El tema incorpora además una segunda dimensión inseparable de la primera: quién presta los cuidados cuando la autonomía disminuye. La atención prolongada de una persona con gran discapacidad, demencia o dependencia recae frecuentemente en una persona cuidadora no profesional. Cuidar puede proporcionar sentido y satisfacción, pero también generar sobrecarga física, pérdida de descanso, aislamiento, problemas emocionales, deterioro económico y abandono de la propia salud. La persona cuidadora debe considerarse simultáneamente recurso del sistema familiar y sujeto con necesidades sanitarias propias.
En Andalucía existe un marco histórico especialmente preguntado en oposición: el Decreto 137/2002, de 30 de abril, de apoyo a las familias andaluzas, y el posterior Plan de Atención a las Cuidadoras Familiares de Andalucía. Este último es un documento histórico cuyas líneas de actuación fueron formuladas para 2005-2007; no debe presentarse como si hubiese sido aprobado en 2026. Sin embargo, buena parte de su desarrollo asistencial continúa reconocible en servicios actuales del SAS, especialmente en la Tarjeta + Cuidado y en la atención específica a personas cuidadoras incluida en la cartera de Atención Primaria. El servicio de atención a personas cuidadoras figura en la cartera del SAS con actualización de noviembre de 2025. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
Otra actualización fundamental procede del Ministerio de Sanidad. En abril de 2026 se aprobó la nueva Actualización del Documento de consenso sobre prevención de la fragilidad y caídas en la persona mayor. Este documento modifica y consolida el algoritmo de cribado de fragilidad que debe estudiarse actualmente: Índice de Barthel como puerta de entrada funcional, SPPB y velocidad de la marcha como pruebas preferentes y TUG o FRAIL como alternativas, junto con valoración paralela del riesgo de caídas. :contentReference[oaicite:4]{index=4}
Esto obliga a estudiar los exámenes anteriores con criterio temporal. La plantilla oficial de una convocatoria debe respetarse como respuesta histórica, pero no todos sus puntos de corte o formulaciones se convierten automáticamente en conocimiento clínico vigente. En este tema existen ejemplos muy claros: una clasificación del Barthel empleada en una pregunta antigua puede diferir de la actualmente recogida por el consenso estatal; las recomendaciones mínimas de ejercicio siguen siendo válidas, aunque las directrices actuales son más amplias; y determinadas cohortes vacunales cambian cada año. La preparación rigurosa exige aprender qué contestó el tribunal y qué debe saber hoy un profesional.
2. EXAMEN DE SALUD PARA MAYORES DE 65 AÑOS EN ANDALUCÍA
2.1. Finalidad y población
El Examen de salud para mayores de 65 años forma parte de la orientación preventiva y de promoción de la salud de la Atención Primaria andaluza. La Junta de Andalucía mantiene actualmente que todas las personas mayores de 65 años residentes en Andalucía tienen derecho a un examen completo de salud. No debe interpretarse como una revisión uniforme e idéntica para todos, sino como un marco para adaptar la intensidad y contenido de la atención a la situación funcional y a las necesidades individuales. :contentReference[oaicite:5]{index=5}
Sus objetivos actuales publicados son suficientemente concretos para ser materia de examen: clasificar según el grado de autonomía personal, identificar problemas de salud y necesidades de cuidados, establecer medidas individualizadas de prevención y promoción, potenciar la coordinación entre profesionales y servicios de Atención Primaria y posibilitar la intervención precoz. Esta formulación evita un error frecuente: creer que el programa está dirigido únicamente a mayores dependientes. Precisamente uno de sus mayores valores se encuentra en identificar a quienes conservan autonomía pero comienzan a acumular riesgo funcional.
| Objetivo | Traducción enfermera |
|---|---|
| Clasificar según autonomía | Determinar capacidad para ABVD, AIVD y rendimiento físico; no clasificar solo por enfermedades. |
| Identificar problemas y necesidades | Explorar dimensiones clínica, funcional, cognitiva, emocional, nutricional, sensorial y social. |
| Prevención y promoción individualizadas | Adaptar actividad física, nutrición, vacunación, prevención de caídas y educación sanitaria. |
| Coordinación | Integrar enfermería, medicina de familia, trabajo social, fisioterapia, gestión de casos y otros recursos. |
| Intervención precoz | Actuar ante deterioro funcional antes de que se consolide discapacidad o dependencia. |
2.2. Autonomía, riesgo de dependencia y dependencia
La web oficial andaluza conserva tres grandes perfiles: personas autónomas, personas en riesgo de dependencia y personas dependientes. Esta clasificación tiene una finalidad operativa: orientar el plan asistencial. No significa que exista una frontera biológica rígida entre los tres estados. La funcionalidad puede mejorar o empeorar y, especialmente en la fragilidad, la evolución es dinámica.
El Índice de Barthel continúa siendo una herramienta esencial para conocer la capacidad en actividades básicas. Evalúa aspectos relacionados con alimentación, aseo, vestido, control de esfínteres, uso del retrete, transferencias, deambulación y escaleras. Una puntuación elevada expresa mayor independencia. No obstante, el resultado no debe usarse de forma aislada para explicar toda la situación del paciente. Una persona con Barthel elevado puede presentar velocidad de la marcha lenta, caídas recurrentes, deterioro nutricional, aislamiento o pérdida de capacidad instrumental y, por tanto, necesitar intervención preventiva intensiva.
El consenso estatal de 2026 utiliza actualmente Barthel igual o superior a 90 como criterio para incluir a la persona en el programa de detección precoz de fragilidad. Una puntuación inferior a 90 orienta a programas de atención a morbilidad o dependencia, sin que ello elimine la necesidad de evaluar caídas y otros riesgos. Esta formulación es especialmente importante porque evita confundir «Barthel ≥90» con «independencia total»: se utiliza como puerta de entrada a la detección de fragilidad, no como certificado universal de ausencia de dependencia. :contentReference[oaicite:6]{index=6}
2.3. El examen no es una suma de escalas
Una valoración de calidad empieza por una entrevista centrada en la persona: motivo de preocupación, cambios desde la situación basal, capacidad previa y actual, objetivos, vivienda, red familiar, medicación, dolor, continencia, alimentación, sueño, visión, audición, salud bucodental, estado de ánimo, memoria, movilidad, caídas y participación social. Las escalas objetivan algunas dimensiones y facilitan la continuidad, pero no sustituyen al razonamiento clínico.
La pregunta relevante no es únicamente «¿qué puntuación tiene?», sino «¿qué ha cambiado y por qué?». Una caída de diez puntos en Barthel después de un ingreso puede tener más importancia clínica que una puntuación estable mucho más baja en una persona con discapacidad crónica correctamente compensada. La velocidad de cambio ayuda a diferenciar el deterioro progresivo del agudo y orienta la búsqueda de causas reversibles.
2.4. Atención Primaria como eje
La información actual de la Junta sitúa a Atención Primaria como punto de partida del programa. La proximidad permite realizar detección oportunista, seguimiento longitudinal y visitas domiciliarias cuando la situación lo exige. La enfermera de familia tiene una posición privilegiada para reconocer pequeños cambios en movilidad, autocuidado, adherencia o carga familiar que pueden pasar inadvertidos en una asistencia episódica. :contentReference[oaicite:8]{index=8}
Además, la Atención Primaria conecta intervención sanitaria y entorno. Recomendar ejercicio sin conocer barreras arquitectónicas, prevenir caídas sin valorar el domicilio o plantear un régimen terapéutico complejo sin conocer quién administra la medicación son intervenciones incompletas. En mayores, el plan clínico debe ser también un plan funcional y social.
2.5. Secuencia práctica enfermera
- Establecer situación basal y detectar cambios recientes.
- Valorar ABVD y AIVD con instrumentos adecuados.
- Detectar fragilidad y riesgo de caídas cuando corresponda.
- Explorar dominios cognitivo, emocional, nutricional, sensorial y social.
- Revisar medicación y adherencia, identificando riesgos relacionados con polifarmacia.
- Valorar a la persona cuidadora cuando exista.
- Acordar objetivos realistas con la persona y la familia.
- Coordinar recursos y programar reevaluación.
3. ENVEJECIMIENTO SALUDABLE: MARCO OMS
3.1. Definición actual
La OMS define el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. Esta definición cambia el foco desde la enfermedad hacia aquello que la persona puede ser y hacer. Una enfermedad crónica no impide necesariamente un envejecimiento saludable si está controlada y no limita de forma importante las actividades que la persona valora. :contentReference[oaicite:9]{index=9}
La capacidad funcional comprende posibilidades como satisfacer necesidades básicas, aprender y tomar decisiones, desplazarse, construir y mantener relaciones y contribuir a la sociedad. Resulta de la interacción entre la capacidad intrínseca y el entorno. La capacidad intrínseca reúne las capacidades físicas y mentales disponibles: movilidad, cognición, visión, audición, vitalidad y otros componentes. :contentReference[oaicite:10]{index=10}
3.2. Persona y entorno
El modelo obliga a mirar fuera de la consulta. Una persona con artrosis moderada puede mantener independencia si dispone de vivienda accesible, transporte, ayudas técnicas y apoyo comunitario; otra con menor afectación clínica puede perder participación si vive en un cuarto sin ascensor, carece de red social o teme caer en la calle. De este modo, las intervenciones sobre el entorno pueden aumentar la capacidad funcional sin modificar directamente la enfermedad.
En enfermería esto se traduce en valorar barreras arquitectónicas, iluminación, suelo, calzado, ayudas de marcha, acceso a alimentos, capacidad para adquirir medicación, apoyo familiar, soledad, recursos económicos y conectividad. La prevención de dependencia no es exclusivamente rehabilitación muscular: es reducir la distancia entre las capacidades de la persona y las demandas de su entorno.
3.3. ICOPE: atención integrada centrada en la persona
La OMS desarrolla el enfoque Integrated Care for Older People, ICOPE, orientado a reorganizar los servicios hacia una atención integrada, coordinada y centrada en la persona. Su finalidad es optimizar capacidad intrínseca y funcionalidad y proporcionar continuidad entre prevención, Atención Primaria, atención especializada, cuidados de larga duración y recursos sociales. :contentReference[oaicite:11]{index=11}
La valoración básica ICOPE explora dominios de capacidad intrínseca como cognición, movilidad, vitalidad o nutrición, visión, audición y capacidad psicológica. El objetivo no es etiquetar cada alteración como inevitable, sino detectarla cuando todavía puede beneficiarse de intervención. :contentReference[oaicite:12]{index=12}
| Dominio | Manifestaciones que deben alertar | Respuesta inicial |
|---|---|---|
| Movilidad | Marcha lenta, dificultad para levantarse, caídas | Pruebas de ejecución, ejercicio, valoración de causas |
| Vitalidad | Pérdida ponderal, debilidad, baja ingesta | Valoración nutricional y causas clínicas |
| Cognición | Olvidos con repercusión, desorientación, cambio funcional | Cribado dirigido y evaluación clínica |
| Psicológico | Anhedonia, tristeza, aislamiento | Exploración de ánimo y riesgo |
| Visión | Dificultad lectora, tropiezos, mala discriminación visual | Evaluación y corrección de déficits |
| Audición | Dificultad conversacional, aislamiento | Evaluación auditiva y apoyo comunicativo |
3.4. Envejecimiento saludable, activo y exitoso
Los términos no deben emplearse como sinónimos absolutos. El marco de envejecimiento activo de comienzos de siglo resaltó salud, participación y seguridad. El paradigma posterior de envejecimiento saludable profundiza en capacidad funcional. La OMS explica que este enfoque constituye su marco de trabajo sobre envejecimiento hasta 2030. :contentReference[oaicite:13]{index=13}
El concepto de «envejecimiento exitoso» se utiliza en parte de la literatura, pero puede inducir una interpretación moralizante si se identifica el éxito con no padecer enfermedad o discapacidad. Desde enfermería resulta preferible trabajar con objetivos definidos por la persona: caminar hasta el mercado, seguir viviendo en casa, mantener una actividad social, poder cocinar o conservar capacidad para decidir.
3.5. Decenio del Envejecimiento Saludable
El Decenio de las Naciones Unidas del Envejecimiento Saludable 2021-2030, liderado por la OMS, refuerza cuatro grandes áreas: combatir el edadismo; desarrollar comunidades que fomenten las capacidades de las personas mayores; proporcionar atención integrada centrada en la persona y Atención Primaria sensible a sus necesidades; y garantizar acceso a cuidados de larga duración cuando sean necesarios. :contentReference[oaicite:14]{index=14}
Para el examen debe quedar clara una consecuencia: la promoción del envejecimiento saludable no se inicia a los 65 años. Es el resultado acumulado de condiciones de vida, actividad física, nutrición, educación, relaciones sociales, exposición a riesgos y acceso sanitario durante todo el curso vital. Sin embargo, después de los 65 sigue existiendo una importante capacidad de prevención y recuperación.
4. VALORACIÓN INTEGRAL DE LA PERSONA MAYOR
4.1. Valoración multidimensional
La valoración integral geriátrica o multidimensional combina información clínica, funcional, mental y social para identificar problemas, capacidades y prioridades, y traducirlos en un plan coordinado. No debe confundirse con pasar muchas escalas. El valor se encuentra en integrar sus resultados y comprender cómo interactúan.
Un ejemplo permite verlo con claridad. Una mujer de 82 años presenta dos caídas, pérdida de cuatro kilogramos, miedo a salir y dificultad reciente para preparar la comida. Si se analiza cada problema por separado podrían registrarse «caídas», «pérdida de peso» y «limitación instrumental». Integrados, los datos sugieren un círculo de desacondicionamiento: la caída genera miedo, el miedo reduce actividad, la inactividad disminuye fuerza, la dificultad para comprar o cocinar empeora la nutrición y la malnutrición incrementa debilidad y riesgo de nuevas caídas. El plan debe romper ese círculo.
4.2. Área funcional: Barthel y actividades instrumentales
El Índice de Barthel mide actividades básicas de la vida diaria. El consenso estatal de 2026 recoge, para interpretar el grado de dependencia en ABVD según la clasificación de Shah y colaboradores: 91-99 dependencia escasa, 61-90 moderada, 21-60 severa y 0-20 total. La puntuación máxima corresponde a independencia en los ítems evaluados. :contentReference[oaicite:15]{index=15}
Las actividades instrumentales de la vida diaria exigen funciones más complejas: compras, preparación de comida, medicación, manejo económico, teléfono, transporte o mantenimiento del hogar, según la escala empleada. La escala de Lawton y Brody es una referencia habitual. La pérdida de una actividad instrumental puede preceder durante meses o años a la pérdida de una ABVD, por lo que resulta muy útil para detectar deterioro precoz.
Debe evitarse otro error: interpretar una puntuación instrumental sin conocer la situación basal y el contexto sociocultural. Que una persona no haya cocinado nunca no equivale a haber perdido la capacidad de cocinar. La valoración pregunta qué hacía previamente, qué desea seguir haciendo y qué limitación actual existe.
4.3. Cognición
La valoración cognitiva se indica cuando existen quejas, cambios funcionales, signos clínicos o contextos de riesgo. Herramientas breves como el Short Portable Mental Status Questionnaire de Pfeiffer, Mini-Cog u otros instrumentos validados ayudan al cribado, pero ningún resultado aislado diagnostica demencia. Deben interpretarse considerando nivel educativo, alteraciones sensoriales, idioma, situación aguda y estado emocional.
Una alteración cognitiva aguda obliga a pensar primero en delirium, especialmente ante infección, deshidratación, fármacos, dolor, alteraciones metabólicas o hospitalización. Confundir delirium con «demencia por la edad» puede retrasar el diagnóstico de una causa potencialmente grave y reversible.
4.4. Estado afectivo
La depresión en la persona mayor no es una consecuencia normal del envejecimiento. Puede manifestarse mediante tristeza, anhedonia, quejas somáticas, insomnio, pérdida de apetito, aislamiento o deterioro funcional. La escala de depresión geriátrica de Yesavage puede apoyar el cribado en población adecuada, pero un resultado positivo exige evaluación clínica y valoración de riesgo suicida.
4.5. Nutrición y salud oral
La pérdida involuntaria de peso, disminución de ingesta, disfagia, dificultad para comprar alimentos, problemas dentales, depresión, aislamiento y polifarmacia pueden precipitar malnutrición. El Mini Nutritional Assessment y sus variantes son herramientas reconocidas para evaluación nutricional en personas mayores. La intervención debe abordar la causa: una recomendación genérica de «comer más» es inútil ante disfagia, pobreza, mala dentición o imposibilidad para cocinar.
4.6. Área social
Debe explorarse convivencia, red de apoyo, soledad, vivienda, recursos económicos, riesgo de maltrato, capacidad de acceso al centro sanitario y disponibilidad de ayuda. Instrumentos como la escala sociofamiliar de Gijón o cuestionarios de apoyo social pueden complementar la entrevista. La finalidad es detectar situaciones que convierten un problema clínico manejable en una pérdida de autonomía.
4.7. Medicación
La revisión farmacológica debe identificar indicaciones sin tratamiento, tratamientos sin indicación vigente, duplicidades, interacciones, dosis inadecuadas, problemas de adherencia y medicamentos que aumentan sedación, hipotensión, sangrado o riesgo de caídas. En la persona mayor, la pregunta no es «¿cuántos medicamentos toma?» sino si cada medicamento tiene una indicación, un beneficio probable superior a sus riesgos y una pauta que la persona puede cumplir.
5. DETECCIÓN DE FRAGILIDAD Y RIESGO DE CAÍDAS: ACTUALIZACIÓN 2026
5.1. Concepto operativo
La fragilidad representa una situación de disminución de reservas fisiológicas y capacidad de respuesta frente a estresores. Una infección banal, un cambio de medicación o unos días de reposo pueden producir en una persona frágil un deterioro funcional mucho mayor que en otra robusta. La importancia de detectarla reside precisamente en que constituye una ventana de oportunidad: antes de la dependencia establecida existen intervenciones capaces de mejorar desempeño físico y reducir riesgos.
Fragilidad no equivale a multimorbilidad, discapacidad ni edad avanzada. Los conceptos se solapan, pero son diferentes. Una persona puede acumular varias enfermedades y mantener un buen rendimiento; otra con menor carga diagnóstica puede mostrar debilidad, marcha lenta, fatiga y alto riesgo de deterioro.
5.2. Actualización ministerial de 2026
El documento de consenso aprobado en 2026 establece que la detección precoz de fragilidad debe integrarse con la valoración del riesgo de caídas. Primero se utiliza el Índice de Barthel para determinar inclusión: las personas con Barthel ≥90 entran en el programa de detección precoz; las puntuaciones inferiores orientan a programas consolidados de morbilidad o dependencia, manteniendo las actuaciones preventivas adaptadas. :contentReference[oaicite:16]{index=16}
Las pruebas preferentes son SPPB y velocidad de la marcha. Como otras opciones se incluyen TUG y escala FRAIL. El consenso subraya que un cribado positivo indica alta probabilidad de fragilidad; no debe confundirse con un diagnóstico etiológico completo. :contentReference[oaicite:17]{index=17}
| Prueba | Alta probabilidad de fragilidad | Resultado sin alta probabilidad |
|---|---|---|
| SPPB | <10 puntos | ≥10 puntos |
| Velocidad de la marcha | <0,8 m/s | ≥0,8 m/s |
| TUG | >12 segundos | ≤12 segundos |
| FRAIL | ≥1 punto en el algoritmo de cribado | 0 puntos |
Estos puntos de corte aparecen expresamente en la actualización de 2026. SPPB combina equilibrio, velocidad de marcha y levantarse de una silla; una puntuación inferior a 10 se considera de alta probabilidad de fragilidad. Para la velocidad de la marcha se mantiene 0,8 m/s como punto de corte y se acepta la realización sobre cuatro metros por razones de factibilidad en Atención Primaria. :contentReference[oaicite:18]{index=18}
5.3. FRAIL: una distinción importante
La escala FRAIL evalúa cinco componentes relacionados con fatiga, resistencia, deambulación, multimorbilidad y pérdida de peso. Tradicionalmente, su interpretación epidemiológica diferencia robustez, prefragilidad y fragilidad según la suma. Sin embargo, el algoritmo español de cribado de 2026 utiliza un criterio deliberadamente sensible: FRAIL ≥1 se considera resultado con alta probabilidad que justifica ampliar valoración e intervenir. :contentReference[oaicite:20]{index=20}
5.4. El cribado positivo debe conducir a intervención
El objetivo de medir SPPB o velocidad de marcha no es producir una etiqueta. Un resultado alterado conduce a una valoración integral para identificar causas y diseñar intervenciones: ejercicio físico multicomponente, evaluación nutricional, revisión farmacológica, control de enfermedades, corrección sensorial, abordaje del dolor, prevención de caídas y adaptación del entorno. El documento de 2026 cita programas de ejercicio multicomponente como VIVIFRAIL para orientar intervención según capacidad funcional. :contentReference[oaicite:21]{index=21}
5.5. Riesgo de caídas
La valoración de caídas se realiza paralelamente a la fragilidad porque comparten numerosos determinantes: debilidad, alteraciones de equilibrio, marcha lenta, hipotensión, deterioro visual, medicación psicotropa, deterioro cognitivo y barreras ambientales. Haber sufrido una caída debe llevar a preguntar por mecanismo, pérdida de conciencia, síntomas previos, lesiones, capacidad para levantarse, miedo posterior, medicación y circunstancias del entorno.
La prevención eficaz suele ser multifactorial. Las intervenciones pueden incluir ejercicio de fuerza y equilibrio, revisión de medicación, adaptación del domicilio, corrección visual cuando proceda, manejo de hipotensión, calzado adecuado, ayudas técnicas correctamente ajustadas y educación. El miedo a caer es además un problema clínico: puede inducir restricción de actividad, desacondicionamiento y mayor riesgo futuro.
6. PROMOCIÓN DE LA SALUD Y PREVENCIÓN EN MAYORES
6.1. Actividad física: de la recomendación genérica a la prescripción individualizada
La actividad física es una de las intervenciones con mayor transversalidad en el envejecimiento saludable porque influye en capacidad cardiovascular, fuerza, equilibrio, metabolismo, funcionalidad y participación. La recomendación actual de la OMS para adultos, incluidas las personas mayores, es realizar 150-300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o 75-150 minutos de actividad vigorosa, o combinación equivalente, siempre adaptada a la situación clínica. :contentReference[oaicite:23]{index=23}
Además, la persona mayor debe incorporar trabajo de fuerza y, como parte de su actividad semanal, ejercicio multicomponente que enfatice equilibrio funcional y fuerza al menos tres días por semana, especialmente relevante para prevenir caídas y mantener capacidad. :contentReference[oaicite:24]{index=24}
«Hacer ejercicio» no debe prescribirse como una frase vacía. Hay que conocer capacidad previa, preferencias, dolor, riesgo cardiovascular, equilibrio, ayudas de marcha y barreras. Para una persona frágil puede ser más seguro comenzar con sesiones breves y progresivas centradas en fuerza de miembros inferiores, transferencias y equilibrio que exigir una duración aeróbica difícil de cumplir.
6.2. Sedentarismo
Actividad física e inactividad sedentaria son conceptos diferentes. Una persona puede cumplir algunos minutos de ejercicio y permanecer sentada el resto del día. La OMS subraya que cualquier cantidad de actividad es mejor que ninguna y que todos los grupos deben limitar el tiempo sedentario. :contentReference[oaicite:25]{index=25}
Desde enfermería pueden acordarse metas funcionales: levantarse periódicamente, caminar dentro de casa, realizar tareas domésticas adaptadas, acudir andando a recursos cercanos cuando sea seguro o participar en programas comunitarios. Los objetivos vinculados a actividades con significado suelen tener mayor adherencia que una prescripción abstracta.
6.3. Nutrición
La alimentación debe cubrir energía, proteínas, micronutrientes y líquidos de acuerdo con la situación clínica. En mayores, la pérdida de peso involuntaria no debe celebrarse automáticamente ni siquiera en presencia de sobrepeso previo: puede reflejar enfermedad, sarcopenia o malnutrición. Debe investigarse la causa y valorar masa y fuerza muscular, ingesta, salud oral, disfagia, capacidad económica y posibilidad real de adquirir y preparar alimentos.
El patrón mediterráneo, una ingesta proteica suficiente ajustada a situación renal y clínica, frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, grasas de calidad y adecuada hidratación forman parte de la promoción general. La intervención nutricional debe individualizarse ante insuficiencia renal, disfagia, diabetes, insuficiencia cardíaca u otras condiciones.
6.4. Vacunación
El estado vacunal debe revisarse utilizando el calendario andaluz vigente del año correspondiente, porque cohortes y estrategias cambian. En 2026 Andalucía recomienda, entre otras actuaciones, vacunación frente a herpes zóster a la cohorte que cumple 65 años —personas nacidas en 1961— con rescate de determinadas cohortes previas; la vacunación frente a gripe se recomienda anualmente desde los 60 años y la estrategia COVID se adapta a edad y riesgo. :contentReference[oaicite:26]{index=26}
6.5. Prevención de iatrogenia y polifarmacia
La persona mayor es especialmente vulnerable a reacciones adversas por cambios farmacocinéticos, multimorbilidad, interacciones y disminución de reserva fisiológica. Debe revisarse la medicación después de ingresos, consultas urgentes y cambios funcionales. Mareo, caída, estreñimiento, confusión, retención urinaria o pérdida de apetito pueden ser efectos farmacológicos antes que «problemas de la edad».
La deprescripción no significa retirar fármacos por edad, sino revisar de forma estructurada si el beneficio continúa siendo superior al riesgo y si el medicamento se alinea con prioridades de la persona. Nunca debe suspenderse de forma brusca un medicamento que requiera retirada gradual.
6.6. Visión, audición, salud oral, sueño y continencia
Los déficits sensoriales se asocian a aislamiento, problemas comunicativos, riesgo de caídas y aparente deterioro cognitivo. Deben identificarse y corregirse cuando sea posible. También hay que preguntar por continencia, pero evitando normalizar la incontinencia como consecuencia inevitable de la edad. La valoración identifica tipo, desencadenantes, medicación, movilidad, función cognitiva y barreras para acceder al baño.
El sueño se altera por múltiples causas: dolor, nicturia, apnea, depresión, fármacos o malos hábitos. Antes de recurrir a hipnóticos debe explorarse la causa, porque determinados sedantes incrementan riesgo de caídas y deterioro cognitivo.
6.7. Participación social y soledad
La salud social forma parte del envejecimiento saludable. Aislamiento y soledad no son idénticos: el aislamiento describe una red objetiva reducida; la soledad es una experiencia subjetiva de desconexión. Una persona puede vivir sola sin sentirse sola y otra convivir con familiares y sentirse profundamente aislada. La intervención debe partir de la percepción de la persona y de recursos comunitarios reales.
7. DECRETO DE APOYO A LAS FAMILIAS ANDALUZAS
7.1. Identificación normativa correcta
La norma que debe estudiarse es el Decreto 137/2002, de 30 de abril, de apoyo a las familias andaluzas. Es una norma amplia, dirigida a desarrollar medidas de apoyo familiar en diferentes ámbitos, y ha sido modificada y desarrollada posteriormente. Para este tema interesa especialmente su Capítulo VII: Medidas a favor de los/as mayores y personas con discapacidad. El texto oficial del BOJA mantiene esa estructura. :contentReference[oaicite:27]{index=27}
7.2. Artículo 24: cuidados a domicilio
El precepto añade que el servicio debe prestarse coordinadamente con los Servicios Sociales. Este detalle es sustancial: el decreto ya planteaba una atención que no separa de forma artificial necesidades sanitarias y sociales. :contentReference[oaicite:29]{index=29}
El apartado segundo ordena establecer medidas para proporcionar apoyo y formación a quienes se responsabilizan del cuidado. Es uno de los antecedentes normativos directos del desarrollo posterior del Plan de Atención a las Cuidadoras Familiares. El artículo contempla además reforzar equipos de enfermería en grandes núcleos con elevada población mayor o con discapacidad y reflejar la aplicación de estas medidas en los correspondientes instrumentos de gestión. :contentReference[oaicite:30]{index=30}
7.3. Artículo 25: fisioterapia y rehabilitación en Atención Primaria
El artículo 25 prevé una red de Unidades de Fisioterapia y Rehabilitación en los Distritos de Atención Primaria para facilitar accesibilidad en el propio entorno y ayudar a compatibilizar atención familiar y actividad laboral de las personas cuidadoras. :contentReference[oaicite:31]{index=31}
Desde una perspectiva actual, este precepto se relaciona con prevención del deterioro funcional, rehabilitación de procesos prevalentes y apoyo a la permanencia en el entorno. No debe interpretarse como que toda persona mayor precise fisioterapia; la indicación se basa en necesidad funcional.
7.4. Artículo 26: instalaciones para mantenimiento físico y rehabilitación
El artículo 26 contempla convenios con corporaciones locales para facilitar instalaciones deportivas destinadas a ejercicios físicos y ayuda a la rehabilitación de personas mayores y con discapacidad. :contentReference[oaicite:32]{index=32} Esta previsión anticipa un principio hoy plenamente vigente: la capacidad funcional no se mantiene exclusivamente dentro de centros sanitarios; los activos comunitarios pueden formar parte de la intervención.
7.5. Artículo 27: Plan Andaluz de Alzheimer
El artículo 27 incluyó medidas dirigidas a Alzheimer: detección precoz, información, relación con centros de día, coordinación sanitaria y apoyo a familiares. La configuración concreta de los dispositivos ha evolucionado, por lo que no debe estudiarse como si la organización asistencial de 2002 permaneciera inalterada. Lo examinable desde la norma es su ubicación y orientación general. :contentReference[oaicite:33]{index=33}
7.6. Medidas sociales
El Capítulo VII no se agota en las medidas sanitarias. Incluye también medidas sociales en domicilio y centros, como adecuación funcional de viviendas y programas dirigidos a mejorar atención y facilitar conciliación familiar. :contentReference[oaicite:34]{index=34} Para enfermería resulta especialmente relevante identificar cuándo un problema de seguridad domiciliaria necesita intervención social o adaptación ambiental además de consejo sanitario.
7.7. Estatuto de Autonomía y derechos de las personas mayores
El artículo 19 del Estatuto de Autonomía para Andalucía reconoce a las personas mayores el derecho a una protección y atención integral para promover autonomía personal y envejecimiento activo, vida digna e independiente y bienestar, así como acceso a atención gerontológica adecuada en los ámbitos sanitario, social y asistencial. El precepto permanece vigente. :contentReference[oaicite:35]{index=35}
8. PLAN DE ATENCIÓN A LAS CUIDADORAS FAMILIARES DE ANDALUCÍA
8.1. Contexto y actualización temporal
El Plan de Atención a las Cuidadoras Familiares en Andalucía se elaboró en un contexto de reconocimiento de la enorme aportación de los cuidados familiares y de su distribución desigual por sexo. El documento utiliza deliberadamente el término «cuidadoras» porque describía una realidad en la que la mayor parte del cuidado informal era realizado por mujeres.
Para estudiar con rigor hay que diferenciar dos niveles. Primero, el Plan como documento histórico: sus líneas de acción se formularon para 2005-2007. Segundo, su legado asistencial: el propio SAS sigue enlazando actualmente el Plan desde la página de Tarjeta + Cuidado, y la atención a personas cuidadoras continúa formando parte de la cartera de Atención Primaria. Por tanto, no debe afirmarse ni que sea «un nuevo plan 2026» ni que haya desaparecido todo su desarrollo. :contentReference[oaicite:37]{index=37}
8.2. Perfil de la cuidadora familiar
El documento define un perfil de cuidadora de personas con gran discapacidad basado en la intensidad y características del cuidado. Entre sus rasgos se encuentran asumir de forma permanente la responsabilidad de la atención, ser principal referente y apoyo, convivir con la persona o pasar más de 10 horas diarias en su domicilio y no recibir remuneración económica por esos cuidados. :contentReference[oaicite:38]{index=38}
El plan añade que estas personas presentan con frecuencia elevada carga: interrupción del sueño, esfuerzo físico, limitación del tiempo libre y consecuencias emocionales o sociales. La idea clínica es especialmente importante: el cuidador no debe valorarse únicamente preguntando si «puede seguir cuidando». Debe explorarse qué coste está teniendo esa función sobre su salud.
8.3. Criterios en gran discapacidad
En la formulación del Plan, los criterios de la cuidadora de gran discapacitado incluyen factores referidos a la situación del cuidado y al esfuerzo percibido. Entre los primeros: convivir o permanecer más de diez horas al día, asumir responsabilidad principal permanente y no recibir remuneración. Entre los segundos: alto nivel de sobrecarga y falta de apoyo social percibido o funcional. El documento señala que deben interpretarse junto a los criterios del paciente. :contentReference[oaicite:39]{index=39}
8.4. Objetivos asistenciales
Las actuaciones del Plan se orientaron a mejorar la atención domiciliaria, proporcionar apoyo, información y formación, reconocer a la persona cuidadora, facilitar acceso al sistema, desarrollar intervenciones grupales y reforzar recursos de apoyo. La finalidad no es sustituir automáticamente a la familia, sino prevenir que el cuidado se convierta en un factor de enfermedad para quien lo presta.
El apoyo formativo incluye habilidades prácticas: movilización segura, higiene, alimentación, manejo de dispositivos, administración correcta de tratamientos dentro de las competencias del cuidador, prevención de lesiones, reconocimiento de signos de alarma y utilización de recursos. Sin embargo, enseñar técnicas no es suficiente. Una cuidadora exhausta puede conocer perfectamente cómo movilizar al paciente y no disponer ya de capacidad física para hacerlo varias veces cada noche.
8.5. Perspectiva de género
La perspectiva de género continúa siendo necesaria. Cuando los cuidados recaen de forma desproporcionada en mujeres pueden aumentar abandono laboral, dependencia económica, reducción del tiempo propio y problemas de salud. La actuación sanitaria no debe naturalizar que una hija, esposa o madre «debe» cuidar. La enfermera explora quién cuida, cómo se distribuyen las tareas y qué alternativas de apoyo existen.
8.6. Sobrecarga: concepto
La sobrecarga integra dimensiones objetivas y subjetivas. La carga objetiva se relaciona con horas dedicadas, movilizaciones, interrupción del sueño, vigilancia y tareas. La subjetiva refleja cómo vive la persona esa situación: preocupación, sensación de no poder más, culpa, frustración, pérdida de control o aislamiento.
La valoración puede apoyarse en instrumentos como la escala de Zarit o índices de esfuerzo del cuidador. Hay que utilizar la versión validada correspondiente. Existen versiones y sistemas de puntuación diferentes; por ello es un error atribuir al Plan un único punto de corte de Zarit si el documento no lo establece de esa manera.
9. TARJETA + CUIDADO Y ATENCIÓN ACTUAL A PERSONAS CUIDADORAS
9.1. Qué es
La Tarjeta + Cuidado es un instrumento del SAS que identifica a personas cuidadoras habituales de pacientes con Alzheimer y otras demencias y a cuidadoras habituales de pacientes con gran discapacidad. Su objetivo es facilitar medidas de discriminación positiva orientadas a mejorar la atención y accesibilidad al sistema sanitario de las personas cuidadas y de quienes las cuidan. :contentReference[oaicite:41]{index=41}
La expresión «discriminación positiva» no implica privilegio arbitrario. Parte de la equidad: una persona que debe acompañar continuamente a un paciente con demencia avanzada afronta barreras que no tiene quien puede esperar solo, desplazarse sin ayuda o comprender instrucciones. Adaptar circuitos busca conseguir una accesibilidad real.
9.2. Definición de cuidadora habitual
La página actual del SAS define como cuidadora habitual a quien asume de forma permanente la responsabilidad de la atención, es el principal referente y apoyo de la persona cuidada y, además, convive con ella o pasa más de diez horas diarias en su domicilio. :contentReference[oaicite:42]{index=42}
9.3. Medidas asociadas
La información actual del SAS menciona, entre otras medidas, personalización de la atención mediante profesionales de referencia, mejora de la atención en Atención Primaria, Urgencias y hospital, material de apoyo domiciliario, mejora del acceso al centro de salud, acompañamiento familiar durante urgencias, pruebas y hospitalización y atención a necesidades básicas de la persona cuidadora durante estancias hospitalarias. :contentReference[oaicite:44]{index=44}
Estas medidas muestran que la continuidad del cuidado depende también de la experiencia del cuidador en el sistema. Si un paciente con demencia se desorienta gravemente al separarse de su cuidadora habitual para una prueba, permitir acompañamiento cuando sea seguro puede reducir agitación, necesidad de contención y riesgo de delirium.
9.4. Acceso y valoración profesional
La incorporación a los circuitos de Tarjeta + Cuidado se apoya en valoración profesional. La enfermera de familia y las enfermeras gestoras de casos han tenido un papel especialmente relevante en identificación de necesidades, valoración de pacientes con gran discapacidad, detección de sobrecarga y coordinación.
El objetivo de la valoración no debe reducirse a comprobar criterios administrativos. Debe generar un plan: qué cuidados realiza, qué sabe hacer, cuáles son las tareas de mayor riesgo, cuántas horas duerme, si dispone de relevo, qué problemas de salud propios tiene y qué situaciones podrían precipitar el colapso del cuidado.
9.5. Cuidador como paciente
La persona cuidadora puede presentar dolor musculoesquelético por movilizaciones, trastornos del sueño, ansiedad, síntomas depresivos, aislamiento, abandono de revisiones propias o automedicación. La respuesta profesional no puede limitarse a «descanse más». Hay que identificar qué factor impide descansar y movilizar recursos: reparto familiar, ayuda formal, formación técnica, valoración social, respiro, seguimiento clínico o apoyo psicológico cuando proceda.
9.6. Señales de alarma de sobrecarga
- Agotamiento físico persistente o incapacidad para realizar movilizaciones con seguridad.
- Privación de sueño mantenida por vigilancia nocturna.
- Irritabilidad, desesperanza o síntomas depresivos.
- Aislamiento social y abandono de actividades propias.
- Problemas de salud no atendidos de la persona cuidadora.
- Errores en medicación o cuidados asociados a cansancio.
- Conflictos familiares o ausencia total de relevo.
- Expresiones de incapacidad para continuar que requieren valoración inmediata de seguridad.
10. VALORACIÓN Y CUIDADOS DE ENFERMERÍA
10.1. Valoración centrada en capacidades
La valoración enfermera debe identificar problemas, pero también capacidades conservadas. Una intervención que sustituye innecesariamente una actividad puede acelerar dependencia aprendida. Si una persona puede lavarse la cara, alimentarse o realizar una parte del vestido con tiempo suficiente, el plan debe facilitar que continúe haciéndolo, proporcionando ayuda solo donde es necesaria.
La autonomía también incluye decisiones. La Ley 39/2006 define autonomía como capacidad para controlar, afrontar y tomar decisiones personales sobre cómo vivir según las propias normas y preferencias, además de desarrollar las actividades básicas. :contentReference[oaicite:45]{index=45} Por tanto, ayudar físicamente a una persona no autoriza a sustituir su voluntad si conserva capacidad para decidir.
10.2. Problemas enfermeros frecuentes
La taxonomía enfermera puede contribuir a estructurar el plan, siempre que el diagnóstico se base en valoración real y no se asigne por edad. Dependiendo del caso pueden aparecer problemas relacionados con movilidad, riesgo de caídas, intolerancia a la actividad, déficit de autocuidado, nutrición, sueño, manejo de salud, deterioro de memoria, aislamiento social o sobrecarga del rol de cuidador. Las etiquetas NANDA, los resultados NOC y las intervenciones NIC deben utilizarse conforme a la edición vigente de las taxonomías.
El error es convertir el proceso enfermero en una lista automática. Dos personas con «deterioro de movilidad» pueden necesitar intervenciones distintas: una por dolor de rodilla, otra por hipotensión y otra por miedo después de una caída. La etiología y los factores relacionados orientan los cuidados.
10.3. Objetivos funcionales
Los resultados deben ser observables y relevantes: levantarse de la silla con menor ayuda, aumentar distancia de marcha, no presentar nuevas caídas, mantener peso, manejar correctamente la medicación, recuperar una actividad instrumental o disminuir sobrecarga del cuidador. «Mejorar» sin definir qué mejora se espera dificulta evaluar eficacia.
10.4. Ejercicio multicomponente
En personas con fragilidad o riesgo funcional, el ejercicio combina fuerza, equilibrio, marcha y resistencia según capacidad. La progresión debe ser individualizada y segura. La finalidad no es alcanzar rendimiento deportivo, sino mejorar transferencias, velocidad de marcha, estabilidad y capacidad para realizar actividades cotidianas.
Tras una hospitalización debe evitarse prolongar reposo sin indicación. El desacondicionamiento puede aparecer rápidamente, especialmente en personas previamente frágiles. Facilitar movilización segura, vestido, alimentación en posición adecuada y participación en autocuidados forma parte de prevenir discapacidad asociada a la hospitalización.
10.5. Prevención de caídas
La enfermera debe distinguir factores intrínsecos y extrínsecos. Entre los primeros: alteración de equilibrio, debilidad, hipotensión, déficits sensoriales, deterioro cognitivo y determinados fármacos. Entre los extrínsecos: iluminación deficiente, suelo deslizante, alfombras, obstáculos, ausencia de apoyos o calzado inadecuado.
Modificar únicamente el domicilio será insuficiente si la caída se relaciona con benzodiacepinas e hipotensión; revisar medicación será insuficiente si la persona camina de noche sin iluminación hasta un baño no adaptado. El abordaje efectivo combina intervenciones.
10.6. Educación a la persona cuidadora
La educación debe ser práctica y verificable. Después de enseñar una transferencia, es preferible pedir que la cuidadora la realice mientras el profesional observa y corrige. Esto permite detectar posturas de riesgo, miedo o falta de fuerza. También se enseñan signos de alarma, prevención de lesiones cutáneas, manejo de dispositivos, alimentación segura, medicación, prevención de caídas y utilización de recursos.
La información debe dosificarse. Una familia que recibe un alta compleja puede no retener instrucciones extensas. Hay que priorizar seguridad: qué hacer hoy, qué signos obligan a consultar, cómo administrar tratamientos y a quién contactar.
10.7. Continuidad asistencial
El alta hospitalaria es un momento de riesgo. Cambios de tratamiento, deterioro funcional, pérdida de peso y nuevas necesidades de ayuda pueden no estar resueltos al llegar al domicilio. La continuidad requiere comunicación efectiva, conciliación terapéutica, revisión del plan de cuidados, evaluación del entorno y contacto con Atención Primaria.
La coordinación puede involucrar enfermera de familia, medicina de familia, enfermera gestora de casos, trabajo social, fisioterapia, rehabilitación, unidades hospitalarias y servicios sociales. El equipo se configura según necesidad, no como una lista obligatoria de profesionales.
10.8. Registro clínico
Debe registrarse situación funcional, escalas utilizadas y fecha, cambios respecto a basal, riesgos identificados, persona cuidadora, educación realizada, objetivos, intervenciones, derivaciones y reevaluaciones. Registrar solo «Barthel 80» sin contexto pierde valor clínico. Es más útil documentar que la persona ha descendido de 100 a 80 tras una hospitalización, necesita ayuda nueva para baño y escaleras y dispone de un cuidador sin experiencia.
10.9. Plan enfermero ante fragilidad
- Confirmar situación funcional previa y actual.
- Descartar causas agudas o reversibles del deterioro.
- Valorar desempeño físico y caídas.
- Evaluar nutrición, medicación, cognición, ánimo, visión y audición.
- Valorar entorno y red de apoyo.
- Acordar ejercicio y objetivos funcionales.
- Revisar seguridad farmacológica.
- Apoyar y formar a la persona cuidadora.
- Coordinar recursos sanitarios y sociales.
- Programar reevaluación con indicadores funcionales.
11. PREGUNTAS PREVIAS DEL SAS Y ACTUALIZACIÓN DE SUS CONTENIDOS
Este tema tiene especial rentabilidad porque el SAS ha preguntado repetidamente funcionalidad, fragilidad, actividad física, Decreto de Familias y cuidadoras. Sin embargo, es también un excelente ejemplo de por qué una plantilla antigua no sustituye a una actualización científica.
11.1. OPE 2016: derechos de las personas mayores
11.2. OPE 2016: Barthel 61-90 y dependencia
11.3. OPE 2023: Barthel de 20
Este caso debe enseñarte cómo manejar una discrepancia: en una reproducción literal de aquel examen la respuesta oficial fue la de la plantilla; ante una pregunta actual que remita a los puntos de corte del consenso vigente, 20 se incluye en dependencia total.
11.4. OPE 2025: Barthel y SPPB
11.5. OPE 2025: actividad física
11.6. OPE 2025: pruebas de fragilidad
11.7. OPE 2025 aplazada: Decreto 137/2002
11.8. OPE 2025 aplazada: criterios de cuidadora
11.9. OPE 2025 aplazada: vacunación
La prueba aplazada utilizó el calendario vacunal correspondiente a aquella convocatoria para una persona de 65 años nacida en 1959. Ese tipo de pregunta es especialmente temporal. Para 2026 Andalucía sitúa la vacunación sistemática frente a herpes zóster en quienes cumplen 65 años, nacidos en 1961, además de rescates de determinadas cohortes previas. :contentReference[oaicite:59]{index=59}
11.10. OPE 2016 aplazada: Plan de Cuidadoras
12. IDEAS CLAVE PARA EL REPASO
El Tema 59 se domina cuando se conectan cuatro ejes: funcionalidad, fragilidad, envejecimiento saludable y cuidado familiar. Memorizar escalas sin comprender esa conexión produce errores en casos clínicos.
- El Examen de Salud para mayores de 65 años continúa siendo un servicio del SSPA. Clasifica según autonomía, identifica necesidades, individualiza prevención, coordina profesionales y favorece intervención precoz.
- Envejecimiento saludable no es ausencia de enfermedad. La OMS lo centra en capacidad funcional y bienestar.
- Capacidad funcional = capacidad intrínseca + entorno + interacción entre ambos.
- La valoración debe ser multidimensional. Clínica, funcional, cognitiva, afectiva, nutricional, sensorial y social.
- Barthel valora ABVD. En el consenso 2026: 91-99 dependencia escasa, 61-90 moderada, 21-60 severa y 0-20 total.
- Barthel ≥90 es actualmente criterio de inclusión en el programa estatal de detección precoz de fragilidad.
- SPPB <10 indica alta probabilidad de fragilidad.
- Velocidad de la marcha <0,8 m/s indica alta probabilidad de fragilidad.
- TUG >12 segundos indica alta probabilidad en el algoritmo vigente.
- FRAIL ≥1 funciona como cribado positivo en el algoritmo preventivo de 2026; no confundir con las categorías clásicas de prefragilidad y fragilidad.
- El ejercicio es multicomponente. No basta con caminar: aeróbico, fuerza y equilibrio deben adaptarse a capacidad.
- Decreto correcto: 137/2002, de 30 de abril.
- Capítulo VII: medidas a favor de mayores y personas con discapacidad.
- Artículo 24: cuidados enfermeros domiciliarios reglados y continuados por indicación médica o enfermera, coordinados con Servicios Sociales, más apoyo y formación al cuidador.
- Plan de Atención a las Cuidadoras Familiares: documento histórico 2005-2007; no llamarlo «nuevo plan vigente de 2026».
- Tarjeta + Cuidado: servicio actual que mantiene el reconocimiento y medidas específicas para cuidadoras habituales de personas con demencia o gran discapacidad.
- Cuidadora habitual: responsabilidad permanente, principal referente y apoyo, convivencia o más de diez horas diarias en domicilio.
- La falta de apoyo social y la sobrecarga importan tanto como las horas de cuidado.
- Una respuesta oficial antigua puede necesitar actualización. Ejemplo paradigmático: Barthel 20 se marcó como dependencia severa en un examen de 2023; el consenso 2026 lo incluye en dependencia total.
13. MAPA CONCEPTUAL
│
├── EXAMEN DE SALUD MAYORES DE 65
│ ├── Derecho de residentes mayores de 65 en Andalucia
│ ├── Atencion Primaria como punto de partida
│ ├── Clasificar autonomia
│ ├── Detectar problemas y necesidades
│ ├── Prevencion y promocion individualizadas
│ └── Intervencion precoz y coordinacion
│
├── ENVEJECIMIENTO SALUDABLE
│ ├── No equivale a ausencia de enfermedad
│ ├── Capacidad funcional
│ │ ├── Capacidad intrinseca
│ │ ├── Entorno
│ │ └── Interaccion persona-entorno
│ └── ICOPE
│ ├── Movilidad
│ ├── Vitalidad
│ ├── Cognicion
│ ├── Psicologico
│ ├── Vision
│ └── Audicion
│
├── VALORACION INTEGRAL
│ ├── Clinica
│ ├── Funcional
│ │ ├── Barthel = ABVD
│ │ └── Lawton-Brody = AIVD
│ ├── Cognitiva
│ ├── Afectiva
│ ├── Nutricional
│ ├── Sensorial
│ ├── Farmacologica
│ └── Social
│
├── FRAGILIDAD 2026
│ ├── Barthel >= 90 -> incluir en cribado
│ ├── SPPB < 10 -> alta probabilidad
│ ├── VM < 0,8 m/s -> alta probabilidad
│ ├── TUG > 12 s -> alta probabilidad
│ ├── FRAIL >= 1 -> cribado positivo
│ └── Intervencion
│ ├── Ejercicio multicomponente
│ ├── Nutricion
│ ├── Revision medicacion
│ ├── Prevencion caidas
│ └── Valoracion integral
│
├── PROMOCION
│ ├── Actividad aerobica
│ ├── Fuerza
│ ├── Equilibrio
│ ├── Nutricion
│ ├── Vacunacion vigente
│ ├── Salud sensorial
│ └── Participacion social
│
├── DECRETO 137/2002
│ └── Capitulo VII
│ ├── Art 24 Cuidados a domicilio
│ ├── Art 25 Fisioterapia y Rehabilitacion AP
│ ├── Art 26 Instalaciones para ejercicio
│ └── Art 27 Alzheimer y apoyo familiar
│
├── PLAN CUIDADORAS
│ ├── Documento historico 2005-2007
│ ├── Responsabilidad permanente
│ ├── Convivencia o >10 h/dia
│ ├── No remuneracion en perfil historico
│ ├── Alta sobrecarga
│ └── Falta apoyo social
│
├── TARJETA + CUIDADO
│ ├── Demencias
│ ├── Gran discapacidad
│ ├── Personalizacion
│ ├── Mejor accesibilidad
│ ├── Acompanamiento
│ └── Apoyo a cuidadora
│
└── CLAVE DE OPOSICION
├── Respetar plantilla historica
├── Comprobar vigencia
├── Actualizar puntos de corte
└── No memorizar datos temporales como permanentes
14. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Junta de Andalucía — Examen de salud para mayores de 65 años: finalidad, población y acceso desde Atención Primaria. :contentReference[oaicite:62]{index=62}
- Servicio Andaluz de Salud — Cartera de Servicios de Atención Primaria: Examen de salud a mayores de 65 años y atención a personas cuidadoras. La atención a personas cuidadoras figura con actualización de noviembre de 2025. :contentReference[oaicite:63]{index=63}
- Ministerio de Sanidad — Actualización del Documento de consenso sobre prevención de la fragilidad y caídas en la persona mayor, 2026: algoritmo de detección, Barthel, SPPB, velocidad de la marcha, TUG y FRAIL. :contentReference[oaicite:64]{index=64}
- Ministerio de Sanidad — Índice de Barthel incluido en el documento de consenso 2026 y clasificación funcional según Shah: dependencia escasa, moderada, severa y total. :contentReference[oaicite:65]{index=65}
- Organización Mundial de la Salud — Healthy ageing and functional ability: envejecimiento saludable, capacidad intrínseca y capacidad funcional. :contentReference[oaicite:66]{index=66}
- Organización Mundial de la Salud — Integrated Care for Older People, ICOPE: atención integrada y centrada en la persona para optimizar capacidad intrínseca y funcional. :contentReference[oaicite:67]{index=67}
- Organización Mundial de la Salud — Guidelines on Physical Activity and Sedentary Behaviour: recomendaciones de actividad aeróbica, fuerza y ejercicio multicomponente en personas mayores. :contentReference[oaicite:68]{index=68}
- Ley Orgánica 2/2007, de 19 de marzo — Estatuto de Autonomía para Andalucía, especialmente artículo 19 sobre derechos de las personas mayores. :contentReference[oaicite:69]{index=69}
- Decreto 137/2002, de 30 de abril — Apoyo a las Familias Andaluzas; Capítulo VII y artículos 24 a 28 en su formulación original. :contentReference[oaicite:70]{index=70}
- Ley 39/2006, de 14 de diciembre — Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia; conceptos de autonomía y dependencia. :contentReference[oaicite:71]{index=71}
- Servicio Andaluz de Salud — Plan de Atención a las Cuidadoras Familiares de Andalucía: perfil de cuidadoras, sobrecarga, apoyo social y líneas de intervención. :contentReference[oaicite:72]{index=72}
- Servicio Andaluz de Salud — Tarjeta + Cuidado: identificación de personas cuidadoras habituales y medidas de mejora de atención y accesibilidad. :contentReference[oaicite:73]{index=73}
- Consejería competente en materia de Salud de Andalucía — Calendario de vacunaciones e inmunizaciones de Andalucía 2026; las cohortes deben comprobarse en cada convocatoria. :contentReference[oaicite:74]{index=74}
- Examen oficial SAS Enfermero/a 2025, turno libre — preguntas 75, 77 y 84 relacionadas con autonomía funcional, actividad física y fragilidad; letras oficiales verificadas con plantilla definitiva. :contentReference[oaicite:75]{index=75} :contentReference[oaicite:76]{index=76}
- Examen SAS Enfermero/a 2025, prueba aplazada — preguntas 115, 117, 118 y 150 relacionadas con Barthel, Decreto 137/2002, cuidadoras y fragilidad. :contentReference[oaicite:77]{index=77} :contentReference[oaicite:78]{index=78} :contentReference[oaicite:79]{index=79}
- Examen SAS Enfermero/a 2016 — artículo 19 del Estatuto y clasificación funcional en mayores. :contentReference[oaicite:80]{index=80} :contentReference[oaicite:81]{index=81}
- Examen SAS Enfermero/a 2016 aplazado — preguntas 149 y 150 sobre Plan de Atención a las Cuidadoras Familiares; deben interpretarse en su contexto histórico. :contentReference[oaicite:82]{index=82} :contentReference[oaicite:83]{index=83}
- Examen SAS Enfermero/a 2023 — pregunta 21 sobre Barthel; se conserva como referencia histórica, con corrección expresa frente al consenso vigente de 2026. :contentReference[oaicite:84]{index=84}
envejecimiento saludable
capacidad funcional
Barthel
SPPB
fragilidad
Decreto 137/2002
cuidadoras familiares
Tarjeta + Cuidado
Atención Primaria
SAS