Tema 101. Rehabilitación en el deporte. Lesiones deportivas más frecuentes. Patología musculotendinosa y articular. Diagnóstico, valoración y tratamiento.

53 min septiembre 10, 2026 Media Nuevo

Tema 101. Rehabilitación en el deporte. Lesiones deportivas más frecuentes. Patología musculotendinosa y articular. Diagnóstico, valoración y tratamiento.

De la lesión a la carga específica: diagnosticar bien, recuperar capacidad y decidir el retorno al deporte con criterios objetivos
Oposición: FEA Medicina Física y Rehabilitación (SAS)
Bloque: Específico · Áreas específicas (91-101) | Última actualización: Septiembre 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en fuentes vigentes y exámenes oficiales SAS

1. REHABILITACIÓN DEPORTIVA: CONCEPTO, OBJETIVOS Y MARCO CIF

La rehabilitación en el deporte es el proceso médico y funcional destinado a que una persona lesionada recupere la capacidad necesaria para volver a practicar su actividad física o deportiva con un nivel de seguridad, autonomía y rendimiento compatible con sus objetivos. No es sinónimo de fisioterapia postraumática ni termina cuando desaparece el dolor. El médico rehabilitador debe integrar el diagnóstico lesional, la evolución biológica del tejido, la repercusión funcional, las demandas concretas del deporte, la carga de entrenamiento, los factores psicológicos y el riesgo de una nueva lesión.

En un deportista, la misma lesión anatómica puede generar problemas funcionales muy distintos. Una rotura parcial del tendón de Aquiles puede impedir correr, saltar o cambiar de dirección en un jugador de balonmano; en una persona que practica ciclismo recreativo puede permitir actividad modificada desde fases relativamente tempranas. La pregunta rehabilitadora no es únicamente «¿qué estructura está lesionada?», sino «¿qué función se ha perdido, qué carga debe tolerar de nuevo y qué exposición deportiva será necesaria para demostrarlo?».

La CIF de la OMS (2001) aporta el marco que evita reducir el problema a una resonancia o una ecografía. La rotura muscular, el dolor, el derrame o la pérdida de fuerza son deficiencias de funciones o estructuras corporales. La incapacidad para correr, saltar, lanzar o cambiar de dirección constituye una limitación de la actividad. No poder entrenar con el equipo, competir o desempeñar el rol deportivo habitual es una restricción de la participación. Los factores ambientales —superficie de juego, material, calendario, acceso a instalaciones, apoyo del equipo— y los personales —miedo a recaer, experiencia, expectativas, adherencia— modifican el resultado.

Componente CIF Ejemplo en lesión deportiva Qué debe medir Rehabilitación
Funciones/estructuras Dolor, edema, déficit de fuerza, lesión tendinosa o ligamentosa Dolor, rango, fuerza, potencia, laxitud, control neuromuscular
Actividad Dificultad para correr, saltar, frenar o lanzar Pruebas funcionales y tareas específicas
Participación No entrenar, no competir, cambio de nivel deportivo Exposición real al entrenamiento y rendimiento
Factores contextuales Calendario, presión competitiva, miedo, recursos, superficie Barreras, facilitadores, preparación psicológica y carga

La SERMEF incluye la rehabilitación deportiva dentro de los ámbitos de trabajo de la especialidad y subraya el diagnóstico, la evaluación, la prevención y el tratamiento funcional como competencias propias. La Reordenación de Servicios de Rehabilitación y Medicina Física de SERMEF (2018) sitúa las lesiones de partes blandas y las reconstrucciones ligamentosas —por ejemplo, las plastias de ligamento cruzado anterior— en un marco interdisciplinar en el que la evaluación funcional instrumentada y no instrumentada tiene un papel central. En 2026, la plataforma REH-Actualización de SERMEF mantiene el abordaje musculoesquelético, la valoración biomecánica, el ejercicio terapéutico y las técnicas diagnósticas como componentes nucleares de la práctica de la especialidad.

Idea que ordena todo el tema: la recuperación deportiva es una adaptación a la carga. El tejido debe cicatrizar, pero el deportista también tiene que reconstruir fuerza, potencia, coordinación, confianza y tolerancia a las tareas reales de su deporte. La imagen informa de estructura; la decisión funcional exige mucho más.

El objetivo final, por tanto, no es devolver un segmento «normal» de manera aislada. Es lograr que el deportista soporte de forma progresiva la magnitud, velocidad, frecuencia y variabilidad de las cargas que encontrará al volver a entrenar y competir. Esto explica por qué la rehabilitación moderna se apoya en programas activos, progresivos y específicos y por qué las modalidades pasivas tienen, en general, un papel complementario.

2. CÓMO CLASIFICAR UNA LESIÓN DEPORTIVA

Clasificar una lesión es útil solo si cambia el razonamiento diagnóstico, el pronóstico o el tratamiento. En deporte se utilizan varios ejes simultáneos: mecanismo, tiempo de evolución, tejido afectado, gravedad funcional y relación con la carga. No conviene confundirlos.

2.1. Lesión aguda, por sobrecarga y recidiva

La lesión aguda se asocia a un acontecimiento identificable: un sprint con dolor súbito posterior de muslo, una inversión de tobillo, un valgo-rotación de rodilla, una caída sobre el hombro o un lanzamiento con sensación brusca de fallo. La lesión por sobrecarga emerge por la acumulación de carga sobre una capacidad insuficiente de adaptación y suele presentar inicio gradual: tendinopatía aquílea, dolor femoropatelar, lesión ósea por estrés o dolor del manguito en deportistas de gestos repetidos. La recidiva obliga a revisar no solo el tejido, sino el proceso previo de retorno, la exposición a la carga, los déficits persistentes y el contexto.

Una distinción especialmente útil es separar lesiones por contacto de las no relacionadas con contacto directo. El mecanismo no contactado suele hacer pensar en interacción entre carga, control neuromuscular, fatiga, velocidad y capacidad tisular, pero no debe utilizarse para atribuir causalidad a un único «factor biomecánico». La prevención y la rehabilitación se benefician más de programas multicomponente que de correcciones aisladas.

2.2. Por tejido predominante

Tejido Lesiones frecuentes Problema rehabilitador principal
Músculo Distensión/rotura, contusión, lesión miotendinosa Recuperar producción de fuerza y exposición a velocidad/longitud
Tendón Tendinopatía, rotura parcial o completa, entesopatía Restaurar capacidad de carga y función del complejo músculo-tendón
Ligamento Esguince, rotura parcial/completa, inestabilidad Estabilidad mecánica y funcional, propiocepción, control
Articulación Menisco, labrum, lesión condral, sinovitis, luxación Movilidad, tolerancia articular, estabilidad y función específica
Hueso Fractura traumática o lesión ósea por estrés Proteger consolidación y reconstruir carga mecánica progresiva
Nervio Tracción, compresión, neurapraxia asociada a trauma Definir gravedad, evolución electrofisiológica y protección funcional

2.3. Gravedad anatómica frente a gravedad funcional

Una clasificación anatómica puede describir extensión, localización y participación tendinosa o ligamentosa, pero la gravedad funcional no se deduce automáticamente de la imagen. Dos lesiones de tamaño semejante pueden evolucionar de forma diferente según el músculo implicado, la localización, el deporte, la pierna dominante, la función concreta y el momento de la temporada. En las lesiones musculares de isquiotibiales, el consenso internacional de Londres publicado en 2023 insiste en individualizar la rehabilitación según el músculo y tejido afectados, la naturaleza de la lesión y las demandas específicas del deporte.

Por eso, cuando el examen te ofrezca una imagen espectacular pero una clínica relativamente leve, o una imagen discreta con gran limitación funcional, no debes elegir entre «imagen» y «paciente». Debes integrar ambos niveles. La imagen sirve para confirmar o caracterizar determinados cuadros, detectar lesiones que modifican manejo y establecer pronóstico en situaciones seleccionadas; la recuperación funcional se decide con evolución clínica y pruebas de capacidad.

En el examen de 2018 (turno libre), pregunta 96, el SAS preguntó cuáles eran las lesiones más frecuentes en la práctica deportiva. La plantilla definitiva señaló la opción D: lesiones musculares. Esta perla no autoriza a convertir toda lesión deportiva en lesión muscular; recuerda, eso sí, la enorme importancia del músculo en deportes de carrera, sprint, salto y golpeo.

3. DIAGNÓSTICO Y VALORACIÓN MÉDICO-REHABILITADORA

La valoración del deportista lesionado debe responder a cuatro preguntas: qué lesión es, qué gravedad funcional tiene, qué necesita recuperar y qué riesgos impiden progresar. La anamnesis y la exploración siguen siendo el núcleo del diagnóstico, incluso cuando se dispone de ecografía o resonancia.

3.1. Anamnesis orientada al mecanismo

Hay que reconstruir el instante lesional y la carga acumulada. En una lesión aguda interesa el gesto exacto: sprint, desaceleración, apoyo con giro, valgo, inversión, caída, choque, lanzamiento o contracción excéntrica. Debe preguntarse por dolor inmediato o diferido, chasquido, sensación de rotura, derrame rápido, incapacidad para continuar, inestabilidad, bloqueo, parestesias y pérdida de fuerza. En sobrecarga interesa la relación entre síntomas y volumen, intensidad, superficie, técnica, cambios de material, competición, descanso y exposición reciente.

La historia previa cambia la probabilidad: lesiones anteriores, cirugía, déficit persistente, tiempo desde la vuelta, adherencia al programa, enfermedad sistémica y medicación. También importa la demanda deportiva real: posición de juego, pierna o brazo dominante, acciones determinantes, frecuencia de sprint, saltos, lanzamientos, contactos, cambios de dirección y densidad competitiva.

3.2. Explorar lo grave antes de lo frecuente

Una lesión ocurrida durante deporte no deja de ser una urgencia médica potencial. Dolor desproporcionado, déficit neurovascular progresivo, deformidad, sospecha de fractura o luxación, síndrome compartimental, fiebre, herida complicada, pérdida brusca y completa de función tendinosa o signos de trombosis venosa tras inmovilización requieren un circuito diferente del programa ambulatorio de rehabilitación.

No banalices el contexto deportivo. El síndrome compartimental agudo, la lesión vascular, la luxación no reducida, la fractura inestable, la rotura tendinosa completa con pérdida funcional y el déficit neurológico progresivo son situaciones que obligan a priorizar diagnóstico y derivación sobre cualquier ejercicio.

3.3. Exploración por dominios

La exploración debe ser reproducible y comparativa. Incluye inspección, edema, equimosis, derrame, palpación, rango activo y pasivo, fuerza y dolor durante contracciones selectivas. En lesiones ligamentosas se añaden pruebas de laxitud; en menisco y labrum, maniobras que reproduzcan síntomas dentro de un razonamiento clínico; en tendón, carga isométrica y dinámica; en músculo, contracción y elongación; y en nervio, mapa sensitivo, balance motor, reflejos y signos de tensión neural cuando proceda.

Los tests especiales no deben interpretarse como interruptores binarios. La probabilidad preprueba, el mecanismo y la combinación de hallazgos importan más que el resultado aislado de una maniobra. Esto es especialmente cierto en hombro, donde múltiples pruebas tienen solapamiento diagnóstico. La guía de práctica clínica de tendinopatía del manguito rotador de 2025 recomienda una historia detallada, medición del rango y fuerza, exploración del complejo del hombro y cribado cervical; los tests ortopédicos se seleccionan según la hipótesis clínica, no como batería indiscriminada.

3.4. Medidas de resultado

En deporte debes medir la evolución en varios niveles: síntomas, función reportada por el paciente, capacidad física y exposición específica. Las escalas genéricas pueden ser útiles, pero es preferible seleccionar instrumentos validados para la región o problema cuando existan. En tendinopatía aquílea, la CPG 2024 mantiene el uso de instrumentos de función y síntomas como VISA-A junto a pruebas funcionales. En LCA pueden emplearse cuestionarios como IKDC y medidas de preparación psicológica como ACL-RSI. En hombro deportivo, la CPG 2025 recomienda combinar resultados reportados por el deportista con medidas de rendimiento funcional.

La función deportiva no queda representada por una única escala. Un corredor puede puntuar bien en actividades cotidianas y seguir sin tolerar velocidad; un lanzador puede tener rango completo y no tolerar volumen de lanzamientos; un futbolista puede saltar simétricamente y no haber recuperado la capacidad de sprint o cambio de dirección. La evaluación debe aproximarse progresivamente a la tarea real.

4. PRUEBAS COMPLEMENTARIAS Y EVALUACIÓN FUNCIONAL

La indicación de pruebas debe partir de una pregunta clínica. No se pide imagen para demostrar que el dolor existe, sino para responder algo que pueda modificar diagnóstico, pronóstico o tratamiento. En deporte, la disponibilidad de resonancia y ecografía favorece el sobrediagnóstico si no se integran con la clínica.

4.1. Radiografía, ecografía y resonancia

La radiografía es útil ante trauma con sospecha ósea, alteración de alineación, calcificación, artrosis o lesiones de inserción, y debe solicitarse con criterios clínicos. La ecografía musculoesquelética permite estudiar dinámicamente músculos, tendones, bursas, derrames y determinadas estructuras ligamentosas superficiales, comparar lados y guiar procedimientos. Su principal limitación es que depende de la técnica y de la experiencia del explorador; la anisotropía puede simular lesión tendinosa si el haz no incide de manera adecuada.

La resonancia magnética ofrece excelente caracterización de partes blandas profundas, médula ósea, cartílago, menisco, labrum y lesiones musculares complejas. Sin embargo, los hallazgos estructurales pueden aparecer en deportistas asintomáticos. Por eso, ni la señal en RM ni la vascularización Doppler deben convertirse por sí solas en «actividad inflamatoria» o indicación automática de intervención.

En 2025, pregunta 141, sobre tendinopatía del extensor común, la opción falsa era la C, que interpretaba la neovascularización detectada por power Doppler como de carácter inflamatorio. Es una trampa útil: neovascularización no equivale a inflamación activa, y la ecografía debe integrarse con el cuadro clínico y la respuesta a carga.

4.2. Fuerza, potencia y dinamometría

La fuerza manual es válida para detectar déficits groseros, pero el deportista requiere medidas más sensibles. La dinamometría manual, los sistemas isocinéticos, plataformas de fuerza y sensores de carga permiten cuantificar fuerza máxima, momento de fuerza, velocidad, potencia, impulso y asimetrías. El dato debe interpretarse en relación con el deporte y no solo frente al miembro contralateral: si ambos miembros están desentrenados, una simetría excelente puede esconder una capacidad absoluta insuficiente.

La evaluación isocinética es especialmente útil cuando interesa comparar grupos musculares, velocidades angulares o evolución objetiva, pero no debe ser la única prueba de retorno. El deporte exige producir fuerza rápidamente, absorber carga, coordinar cadenas cinéticas y resolver tareas bajo incertidumbre.

4.3. Pruebas funcionales

La selección depende de la lesión: salto monopodal, saltos repetidos, hop tests, aterrizajes, cambios de dirección, carrera progresiva, sprint, tareas de lanzamiento, elevaciones de talón, pruebas de resistencia local o tareas específicas de la posición. El valor está en combinar medidas y observar calidad del movimiento, síntomas durante y después, capacidad absoluta, fatiga y transferencia al gesto deportivo.

LESIÓN DEPORTIVA

├── Diagnóstico clínico
│ ├── mecanismo
│ ├── síntomas y signos
│ └── banderas rojas

├── Prueba complementaria si cambia conducta
│ ├── radiografía → hueso/alineación
│ ├── ecografía → partes blandas superficiales/dinámica
│ └── RM → estructuras profundas/lesión compleja

└── Decisión funcional
├── dolor y derrame
├── rango
├── fuerza/potencia
├── control y tarea específica
└── tolerancia a carga deportiva

5. LESIÓN AGUDA DE PARTES BLANDAS: DE LA PROTECCIÓN A LA CARGA

El tratamiento inicial ha evolucionado desde esquemas centrados en reposo, hielo e inmovilización hacia modelos que buscan proteger sin descondicionar y cargar de forma progresiva. El editorial PEACE & LOVE publicado en British Journal of Sports Medicine en 2020 propuso un continuo desde protección, educación y compresión en la fase inmediata hasta carga, actividad cardiovascular y ejercicio. Debes conocerlo como marco conceptual, pero no convertir un acrónimo editorial en una guía universal de alta certeza.

La práctica debe apoyarse en guías específicas de cada lesión. En el esguince lateral agudo de tobillo, la CPG JOSPT 2021 recomienda soportes externos y apoyo progresivo según gravedad, fase de curación, dolor y preferencias; en lesiones graves puede utilizarse una inmovilización breve, mientras que el ejercicio terapéutico temprano forma parte del tratamiento. Este ejemplo muestra el principio general: ni reposo absoluto ni carga indiscriminada.

5.1. Objetivos de la fase inicial

  • Descartar lesión grave o indicación quirúrgica.
  • Controlar dolor y edema sin prolongar innecesariamente la inmovilización.
  • Preservar movilidad segura y activación neuromuscular.
  • Mantener, cuando sea posible, la condición física de segmentos no lesionados.
  • Explicar al deportista el plan, los hitos de progresión y los signos de alarma.

La analgesia debe permitir función segura, no ocultar una carga que el tejido aún no tolera. La crioterapia puede utilizarse con finalidad analgésica en determinados contextos, pero no debe presentarse como tratamiento que acelera la reparación. El uso de antiinflamatorios en lesiones agudas de tejido blando exige individualizar indicación, riesgo y objetivo; no existe fundamento para convertirlos en una rutina automática de todas las lesiones deportivas.

5.2. De la fase aguda a la recuperación funcional

La progresión se organiza por criterios de capacidad: disminución de dolor y derrame, recuperación de rango, tolerancia a contracciones, control del apoyo y posibilidad de aumentar carga sin respuesta adversa relevante. Después se introducen fuerza, control neuromuscular, equilibrio, tareas de cadena cinética, carrera, salto, cambios de dirección o gestos de miembro superior según el deporte.

En 2021, pregunta 90, el SAS pidió ordenar fases de rehabilitación de lesiones deportivas agudas. La correcta fue la C: recuperación del rango de movilidad → reeducación propioceptiva → entrenamiento en tareas deportivas específicas. El valor de la pregunta está en la secuencia: primero recuperas prerrequisitos; después control; al final exposición específica.
La fase no la determina solo el calendario. El tiempo biológico importa, pero la progresión debe apoyarse en criterios clínicos y funcionales. La rehabilitación de LCA de Aspetar 2023 formula el mismo principio: el tiempo es necesario para proteger la reparación, pero no es suficiente sin criterios objetivos de progresión.

6. LESIONES MUSCULARES

Las lesiones musculares ocupan un lugar central en medicina deportiva, sobre todo en deportes con sprint, aceleración, desaceleración, salto y golpeo. Los isquiotibiales, especialmente en deportes de carrera a alta velocidad, constituyen el modelo que mejor ilustra cómo ha cambiado la rehabilitación: de reposo y estiramiento inespecífico a un programa de carga progresiva, fuerza excéntrica, control de cadena cinética y exposición graduada a carrera y sprint.

6.1. Diagnóstico clínico

La CPG Hamstring Strain Injury in Athletes de 2022 considera compatible con lesión de isquiotibiales la aparición súbita de dolor posterior de muslo durante actividad, dolor al elongar o contraer el músculo, sensibilidad a la palpación y pérdida de función. La exploración cuantifica dolor, localización, longitud sensible, rango, fuerza y capacidad de caminar, correr y progresar hacia sprint. La dinamometría manual o isocinética es preferible cuando se necesita objetivar el déficit de fuerza.

La imagen no es imprescindible en toda lesión muscular. Ecografía y RM son útiles cuando el diagnóstico es incierto, la lesión parece grave, se sospecha afectación tendinosa relevante, hay un hematoma significativo, el deportista de alto nivel requiere una caracterización pronóstica más precisa o la evolución no sigue lo esperado. En cualquier caso, la decisión de retorno no puede reducirse a «RM normalizada».

6.2. Principios de tratamiento

La CPG JOSPT 2022 recomienda incorporar entrenamiento excéntrico tolerado por el paciente junto a estiramiento, fortalecimiento, estabilización y carrera progresiva para mejorar el tiempo de retorno. También recomienda ejercicios de agilidad progresiva y estabilización del tronco dentro de un programa funcional para disminuir el riesgo de recidiva. El Nordic hamstring exercise forma parte de los programas preventivos con mejor respaldo, integrado con calentamiento, fuerza, estabilidad, movimientos funcionales y exposición a carrera rápida.

El consenso internacional de Londres de 2023 añade un matiz importante: no existe un orden universal de ejercicios válido para todos. La prescripción debe individualizarse según el músculo implicado, la localización, el tipo de tejido, el mecanismo y las demandas del deporte. En fases iniciales se evita exponer el tejido a grandes magnitudes y velocidades de deformación; más adelante se recupera fuerza en longitudes largas, control de cadena cinética y carrera de alta velocidad.

6.3. Carrera y sprint

En un deportista cuyo mecanismo lesional incluye carrera rápida, no puede existir una rehabilitación completa sin exposición progresiva a carrera y sprint. La tolerancia al trote no garantiza tolerancia a velocidad máxima. El trabajo excéntrico aumenta la capacidad muscular, pero la especificidad exige recuperar aceleración, velocidad, frenada y la coordinación propia de la disciplina.

La progresión debe considerar respuesta durante la sesión y en las horas posteriores. Se aumenta velocidad, volumen o complejidad de forma escalonada, evitando incrementos bruscos. El consenso de Londres 2023 considera la carrera y el sprint componentes clave de las fases tardías y de los criterios de retorno, y apoya que el sprint sea indoloro antes de completar el proceso.

6.4. Retorno después de lesión muscular

El retorno exige integrar dolor, palpación, rango, fuerza, capacidad de carrera, sprint, gestos deportivos y percepción del deportista. La simetría respecto al miembro contralateral puede ayudar, pero un único umbral no sustituye la evaluación. En 2018 el SAS utilizó un criterio clásico del 90% de fuerza respecto al lado contralateral en una pregunta sobre reincorporación. Debes saberlo para el examen y, al mismo tiempo, interpretar la evidencia actual: la decisión moderna es multifactorial y el consenso de 2023 no alcanzó acuerdo sobre un único punto de corte de fuerza universal para isquiotibiales.

En 2018, pregunta 95, la opción que NO apoyaba reincorporar al atleta al entrenamiento era la C: que la fuerza no hubiera alcanzado el 90% del músculo contralateral. Las otras opciones describían ausencia de dolor en contracción isotónica, propiocepción normal y elasticidad recuperada con estiramiento indoloro. Quédate con la lógica: el retorno requiere recuperar función, no solo que hayan pasado días.
Error frecuente: confundir «estar sin dolor en la vida diaria» con «estar preparado para competir». La lesión muscular se prueba en las demandas que la produjeron: alta velocidad, longitud muscular, desaceleración, golpeo o acciones repetidas bajo fatiga.

7. TENDINOPATÍAS EN EL DEPORTISTA: DIAGNÓSTICO Y REHABILITACIÓN BASADA EN CARGA

Las tendinopatías son un paradigma de la medicina deportiva contemporánea porque obligan a separar tres planos que durante años se mezclaron: estructura, síntomas y capacidad. Un tendón puede mostrar engrosamiento, alteración de la ecotextura o neovascularización y ser poco sintomático; del mismo modo, un deportista puede tener dolor relevante con cambios estructurales discretos. Por eso el diagnóstico no consiste en «ver un tendón enfermo», sino en reconocer un cuadro clínico relacionado con la carga y demostrar que el tendón implicado reproduce de forma coherente los síntomas.

El término tendinopatía es preferible a «tendinitis» cuando no existe evidencia de un proceso inflamatorio agudo como explicación principal. Esto tiene una consecuencia terapéutica: el objetivo no es «apagar una inflamación» mediante reposo prolongado, sino modificar la relación entre demanda y capacidad. La carga se reduce o adapta cuando excede claramente la tolerancia del tejido y vuelve a aumentarse de forma progresiva a medida que mejoran fuerza, resistencia y respuesta al gesto deportivo.

7.1. Historia clínica orientada a carga

La anamnesis debe reconstruir el comportamiento del dolor: inicio insidioso o tras un incremento de entrenamiento, localización, dolor al comenzar la actividad, respuesta durante el esfuerzo, reacción posterior y tolerancia al día siguiente. Importa conocer los cambios recientes en volumen, intensidad, superficie, calzado, técnica, descanso, calendario competitivo y trabajo complementario. En un lanzador, un corredor o un saltador, la misma etiqueta diagnóstica implica exposiciones mecánicas completamente distintas.

La exploración combina palpación focal, pruebas de carga específicas y medidas funcionales. En Aquiles se valora la respuesta a elevaciones de talón y tareas elásticas; en tendón rotuliano, la carga extensora y el salto; en epicondilalgia, el agarre y la extensión resistida; en manguito rotador, la elevación y rotación contra resistencia. La prueba que reproduce dolor debe interpretarse junto con la función: la intensidad aislada de dolor no mide la capacidad del tendón.

7.2. La imagen es complementaria

La ecografía permite valorar grosor, estructura fibrilar, calcificaciones, roturas y vascularización, mientras que la RM aporta información de tejidos profundos y lesiones asociadas. Sin embargo, ninguna modalidad sustituye el diagnóstico clínico. Una anomalía estructural no es una orden de reposo ni una indicación automática de infiltración. En deportistas es especialmente importante recordar que algunas alteraciones de imagen pueden coexistir con alto rendimiento y ausencia de síntomas.

En 2025, pregunta 141, el SAS marcó como falsa la opción C, que atribuía carácter inflamatorio a la neovascularización en power Doppler del tendón extensor común. La enseñanza útil es doble: la señal vascular no identifica por sí sola inflamación activa y el tratamiento de una tendinopatía no debe decidirse por un único hallazgo ecográfico.

7.3. Ejercicio terapéutico: el tratamiento estructural del problema

El ejercicio de carga constituye la base del tratamiento en las tendinopatías más frecuentes. Según la localización y la fase pueden utilizarse contracciones isométricas, isotónicas lentas, trabajo pesado de resistencia, ejercicios excéntricos, tareas de almacenamiento y liberación de energía y, al final, gestos específicos del deporte. No existe una secuencia rígida que obligue a pasar siempre por todas las modalidades: se seleccionan según irritabilidad, capacidad y demanda.

La progresión debe responder a una pregunta funcional: ¿qué necesita tolerar este tendón para que el deportista vuelva a entrenar y competir? Un corredor necesita tolerar miles de ciclos de carga; un jugador de voleibol, saltos repetidos y altas tasas de carga; un tenista, aceleraciones y desaceleraciones más un gesto repetitivo del miembro superior. Por ello, la fase final debe incluir velocidad, potencia, componente elástico y fatiga específica.

Los tratamientos pasivos pueden desempeñar un papel coadyuvante en situaciones seleccionadas, pero no sustituyen la adaptación por carga. Cuando una técnica reduce temporalmente el dolor debe aprovecharse esa ventana para mejorar la función, no para perpetuar una dependencia del tratamiento. El opositor debe desconfiar de formulaciones del tipo «la electroterapia cura la tendinopatía» o «la imagen normal es requisito para volver»: son simplificaciones que la evidencia actual no sostiene.

Tendón doloroso no significa tendón que debe dejar de cargarse. Significa que la dosis, el tipo y la velocidad de carga deben ajustarse. La recuperación se construye aumentando capacidad hasta que vuelva a superar las demandas del deporte.

8. TENDÓN DE AQUILES, TENDÓN ROTULIANO Y CUÁDRICEPS

8.1. Tendinopatía aquílea

La tendinopatía aquílea debe distinguirse al menos entre afectación de la porción media y afectación insercional, porque la compresión contra el calcáneo y la tolerancia a determinados rangos pueden modificar la prescripción. La CPG de la Academy of Orthopaedic Physical Therapy publicada en 2024 para tendinopatía aquílea de porción media mantiene el ejercicio de carga progresiva como intervención central y desaconseja el reposo completo como estrategia de base. La actividad se adapta a la tolerancia del paciente y al objetivo deportivo.

En la valoración conviene cuantificar dolor, rigidez, fuerza y resistencia de flexores plantares, número y calidad de elevaciones de talón, capacidad de carrera y respuesta a tareas de salto. La exploración del pie, movilidad del tobillo y cadena cinética permite identificar restricciones o déficits relevantes, pero no debe caer en la búsqueda de una «causa única» universal.

El programa avanza desde trabajo que el deportista tolera hacia cargas más altas y específicas. En fases tardías se incorporan saltos, carrera y velocidad si forman parte de las demandas. En la insercional se controla especialmente la combinación de dorsiflexión y carga cuando aumenta la compresión local. La educación debe explicar que una cierta sensibilidad durante la rehabilitación no equivale necesariamente a daño nuevo, siempre que la respuesta posterior sea aceptable y el plan esté dosificado.

En 2021, pregunta 86, el SAS pidió la afirmación incorrecta sobre talalgia posterior. La correcta fue la D: «existen pruebas concluyentes de mejoría inducida por la electroterapia». Esa formulación era falsa. La guía de Aquiles de 2024 refuerza el mensaje de examen: la carga terapéutica y la educación tienen un papel central; la electroterapia no es el eje del tratamiento.

8.2. Tendinopatía rotuliana

En el tendón rotuliano, el dolor suele relacionarse con actividades que almacenan y liberan energía en el aparato extensor: saltar, aterrizar, acelerar y frenar. La exploración debe reproducir el problema con tareas funcionales y valorar fuerza extensora, control de cadera y tronco, capacidad de salto y tolerancia a cargas repetidas. La ecografía puede confirmar cambios tendinosos o descartar otras lesiones, pero el diagnóstico sigue siendo clínico-funcional.

La rehabilitación progresa desde fuerza tolerable hacia resistencia pesada y después hacia tareas elásticas de mayor velocidad. El deportista debe recuperar no solo fuerza máxima, sino capacidad de aceptar y reutilizar energía. En deportes de salto, omitir esta fase y pasar directamente de gimnasio a competición deja un hueco entre lo que se ha entrenado y lo que se exige.

En 2021, pregunta 145, ante una ecografía compatible con tendinopatía rotuliana, la conducta coherente era la opción A: prescribir un programa de potenciación excéntrica. La perla no significa que el excéntrico sea el único ejercicio válido; significa que el SAS reconoce el principio de tratamiento activo mediante carga tendinosa frente a reposo o intervenciones pasivas como estrategia principal.

8.3. Tendón cuadricipital

La tendinopatía del cuádriceps se localiza en el polo superior rotuliano y comparte con la rotuliana la necesidad de valorar el aparato extensor como unidad funcional. El diagnóstico diferencial incluye dolor femoropatelar, lesión muscular del cuádriceps, bursopatía, lesión osteocondral y, si existe traumatismo con pérdida de extensión activa, rotura del aparato extensor, que cambia de manera inmediata la conducta.

Las roturas completas del tendón cuadricipital son lesiones de otra categoría: la incapacidad para realizar extensión activa o mantener una elevación de la pierna recta tras un mecanismo compatible obliga a valoración traumatológica. No se debe confundir una rotura completa con una tendinopatía por sobrecarga susceptible de tratamiento conservador progresivo.

En 2025, pregunta 125, la opción incorrecta sobre tendinopatía cuadricipital fue la A, que sostenía que solo una pequeña proporción se resuelve con tratamiento conservador. El mensaje para el opositor es claro: la mayoría de las tendinopatías no completas se manejan inicialmente de forma conservadora; la rotura completa, en cambio, requiere una valoración quirúrgica específica.

9. HOMBRO Y CODO DEL DEPORTISTA

El miembro superior deportivo debe evaluarse dentro de una cadena cinética. En deportes de lanzamiento, saque o remate, la velocidad distal depende de la transferencia de energía desde miembros inferiores y tronco hacia escápula, hombro, codo, muñeca y mano. Un hombro sintomático puede ser el punto en el que aparece el dolor sin ser el único lugar donde existe déficit de capacidad.

9.1. Manguito rotador y dolor relacionado con el hombro

En el deportista con dolor de hombro se exploran movilidad, fuerza de rotadores, control escapular, tolerancia a elevación, potencia y tareas específicas. La CPG JOSPT de 2025 sobre tendinopatía del manguito rotador considera el programa activo de rehabilitación, con ejercicios de control motor y/o resistencia, como tratamiento inicial de referencia. La terapia manual puede utilizarse como coadyuvante a corto plazo, pero no sustituye la carga.

La guía de 2025 también insiste en que el retorno a función o deporte se base en tolerancia a carga, resultados informados por el paciente y medidas de rendimiento, no solo en imagen. Para un nadador, un lanzador o un tenista, la fase final debe exponer progresivamente al volumen y velocidad reales del gesto por encima de la cabeza.

La ecografía es útil para manguito y porción larga del bíceps, y la RM adquiere valor cuando se sospechan lesiones profundas, labrales, inestabilidad compleja o cuando la evolución no concuerda con el diagnóstico inicial. Solicitar imagen temprana sin una pregunta concreta aumenta la probabilidad de atribuir síntomas a hallazgos incidentales.

9.2. Porción larga del bíceps y lesiones SLAP

El bíceps proximal participa en un conjunto de cuadros que puede incluir tendinopatía, inestabilidad del tendón, rotura y lesiones del labrum superior. Las maniobras de Speed y Yergason pueden aportar información, pero no tienen capacidad aislada para confirmar o excluir todos los problemas bicipitolabrales. El razonamiento se apoya en mecanismo, localización del dolor, exploración del manguito, inestabilidad y pruebas de labrum.

En 2023, pregunta 90, la maniobra de Yergason correspondía a la opción B: con el codo flexionado a 90 grados y el antebrazo en pronación, el paciente intenta la supinación contra resistencia. Es una maniobra vinculada a la porción larga del bíceps, pero no debe interpretarse de manera aislada.

Las lesiones SLAP se relacionan especialmente con actividades repetidas por encima de la cabeza y con mecanismos de tracción o compresión del complejo bicipitolabral. El tratamiento depende de edad, mecanismo, inestabilidad asociada, nivel deportivo y objetivos. En muchos casos se comienza con rehabilitación orientada a movilidad, fuerza del manguito, control escapular, cadena cinética y progresión de carga antes de considerar opciones quirúrgicas.

En 2025, pregunta 100, el gesto deportivo asociado con mayor frecuencia a lesión SLAP era el lanzamiento de béisbol, opción A. El examen busca que relaciones la lesión labral superior con el deporte overhead de alta velocidad.
En 2023, pregunta 80, la afirmación falsa sobre lesiones tendinosas del bíceps era la C: que la estimulación eléctrica estuviera indicada en las roturas parciales. La rehabilitación debe centrarse en diagnóstico de la lesión, protección cuando proceda y recuperación progresiva de carga, no en atribuir a una modalidad pasiva capacidad reparadora específica.

9.3. Epicondilalgia lateral

La epicondilalgia lateral aparece en deportes y actividades con agarre, extensión repetida de muñeca y transferencia de fuerza a través del tendón extensor común. El extensor radial corto del carpo es un componente frecuentemente implicado. El diagnóstico se apoya en dolor lateral, sensibilidad local y reproducción con extensión resistida de muñeca, tercer dedo o agarre. Deben excluirse neuropatía radial, inestabilidad y patología intraarticular cuando la clínica no encaja.

El tratamiento se basa en educación, modificación de cargas y progresión de fuerza de extensores y del miembro superior. Las infiltraciones o técnicas intervencionistas requieren indicación razonada; no debe infiltrar una estructura por el simple hecho de que duela a la palpación. En procedimientos ecoguiados, la anatomía de tendón y ligamentos debe respetarse con precisión.

En 2025, pregunta 142, la afirmación incorrecta sobre intervencionismo epicondíleo era la D, que proponía una infiltración superficial en la inserción tendinosa cuando existían componentes ligamentosos alterados. El punto de examen es anatómico y de seguridad: la técnica intervencionista debe adaptarse a la estructura objetivo.

10. RODILLA DEL DEPORTISTA: LIGAMENTOS, MENISCO Y CONTROL NEUROMUSCULAR

10.1. Ligamento cruzado anterior

La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) aparece típicamente en deportes con desaceleraciones, cambio de dirección, pivote y aterrizaje. Puede existir un mecanismo sin contacto con valgo dinámico, rotación y frenada, aunque también se producen lesiones por contacto. La historia de chasquido, derrame precoz, sensación de fallo e incapacidad para continuar aumenta la sospecha, pero la exploración reglada sigue siendo esencial.

La maniobra de Lachman evalúa la traslación anterior tibial y el punto final, mientras que el pivot shift reproduce la inestabilidad rotacional anterolateral. La RM permite confirmar la lesión y estudiar meniscos, cartílago, hueso y otros ligamentos, especialmente cuando el diagnóstico o la planificación terapéutica lo requieren.

En 2018, pregunta 35, un pivot shift lateral positivo orientaba a lesión del LCA, opción C. En 2025, pregunta 41, el SAS volvió sobre el mismo concepto: Lachman es una prueba de estabilidad del LCA, opción C. Son dos perlas distintas de convocatorias diferentes que apuntan a la misma anatomía funcional.

10.2. ¿Tratamiento conservador o reconstrucción?

La decisión no se resuelve con «deportista = cirugía». Se valoran episodios de inestabilidad, lesiones asociadas, edad biológica, deporte de pivote, nivel competitivo, objetivos, posibilidad de rehabilitación de calidad y preferencias. Algunos pacientes pueden alcanzar una función satisfactoria con rehabilitación; otros requieren reconstrucción por inestabilidad funcional o por el conjunto de demandas y lesiones asociadas.

Cuando se realiza reconstrucción, la CPG de Aspetar 2023 establece el ejercicio como núcleo de la rehabilitación y propone una progresión basada en criterios. En fases iniciales se recuperan extensión, flexión, control de derrame y activación del cuádriceps; después se progresa fuerza, control neuromuscular, carrera, pliometría y tareas específicas. El calendario aporta seguridad biológica, pero no demuestra por sí solo preparación para competir.

En la fase avanzada deben medirse fuerza y potencia de cuádriceps e isquiotibiales, calidad de salto y aterrizaje, hop tests, cambio de dirección, tolerancia a cargas y preparación psicológica. La CPG de Aspetar destaca que el retorno requiere integrar ausencia de dolor y derrame relevante, movilidad completa, estabilidad, medidas subjetivas y recuperación funcional suficiente para el deporte.

Después de un LCA, “simétrico” no siempre significa “preparado”. Si ambas piernas han perdido capacidad, un índice de simetría alto puede ocultar un rendimiento absoluto bajo. Combina comparación bilateral con valores absolutos, calidad del movimiento y demanda real del deporte.

10.3. Meniscos y lesiones combinadas

El menisco debe considerarse una estructura de transmisión de carga y estabilidad, no un fragmento prescindible. El diagnóstico combina mecanismo, dolor en interlínea, derrame, bloqueo o síntomas mecánicos y pruebas específicas. La RM es útil cuando el resultado puede modificar la conducta. El manejo depende del tipo, localización, estabilidad de la lesión, síntomas y lesiones asociadas.

En el deportista joven se intenta preservar tejido meniscal cuando es viable, y la rehabilitación tras reparación debe respetar las restricciones específicas indicadas por el equipo quirúrgico. En lesiones combinadas, el plan se condiciona por la estructura que necesite mayor protección.

En 2018, pregunta 118, el SAS preguntó por la tríada de O’Donoghue. La estructura que no formaba parte de la combinación clásica era el tendón del semitendinoso, opción D; la asociación clásica relaciona LCA, ligamento colateral medial y menisco medial.

10.4. Lesiones colaterales

Las lesiones del ligamento colateral medial suelen producirse por estrés en valgo y se gradúan clínicamente según dolor y laxitud. Muchas lesiones aisladas se manejan de forma conservadora con protección relativa, recuperación de movilidad, fuerza y control. La sospecha de lesión multiligamentosa, inestabilidad marcada, compromiso neurovascular o luxación de rodilla exige una valoración urgente y cambia por completo el algoritmo.

11. TOBILLO Y PIE: ESGUINCE LATERAL, INESTABILIDAD Y RETORNO

El esguince lateral de tobillo es una de las lesiones agudas más habituales en deporte. El mecanismo clásico es inversión asociada a flexión plantar, con afectación frecuente del ligamento talofibular anterior y, según gravedad, del calcaneofibular y otras estructuras. Pero el diagnóstico no termina al decir «esguince»: hay que excluir fractura, lesión osteocondral, sindesmosis, tendones peroneos y compromiso neurológico cuando la clínica lo sugiere.

11.1. Valoración inicial

Se documentan mecanismo, capacidad de apoyo, localización del dolor, edema, equimosis, palpación ósea, estabilidad y función. La decisión de radiografiar debe apoyarse en reglas clínicas validadas cuando sean aplicables. La exploración ligamentosa se interpreta según el momento: dolor y espasmo pueden limitar la precisión en fase muy aguda.

La evaluación neurológica no debe omitirse si aparecen parestesias o debilidad. Un mecanismo de inversión intenso puede asociar tracción de estructuras nerviosas, y una lesión etiquetada de «esguince» puede coexistir con déficit periférico.

En 2018, pregunta 142, el SAS planteó un esguince por inversión con alteraciones sensitivas y motoras. La respuesta correcta fue la D, que reconocía la coexistencia de lesión ligamentosa lateral y posible tracción nerviosa. Es una llamada de atención para no reducir toda lesión de tobillo a ligamentos.

11.2. Tratamiento funcional

La CPG JOSPT de 2021 recomienda soporte externo mediante ortesis o vendaje y apoyo progresivo en función de gravedad, fase, dolor y preferencias. En lesiones graves puede utilizarse una inmovilización breve, de hasta aproximadamente 10 días, pero la inmovilización prolongada no es la estrategia de elección para la mayoría. Después se recuperan movilidad, fuerza, equilibrio, control neuromuscular y tareas funcionales.

El trabajo propioceptivo y de equilibrio tiene un papel central porque la recurrencia es un problema clínico importante. La misma CPG apoya el uso de programas propioceptivos y, en deportistas de riesgo, soporte externo para prevención secundaria. El objetivo es que el tobillo tolere apoyo, salto, aterrizaje, cambio de dirección y contacto si el deporte lo exige.

11.3. PAASS: decidir el retorno al deporte

El consenso internacional de 2021 propuso el marco PAASS para ordenar la decisión tras esguince lateral agudo. No es una puntuación ni un algoritmo automático: son cinco dominios que deben revisarse antes de retornar.

Dominio PAASS Qué debes valorar
Pain Dolor durante el deporte y en las últimas 24 horas
Ankle impairments Movilidad, fuerza, resistencia y potencia del tobillo
Athlete perception Confianza, percepción de estabilidad y preparación psicológica
Sensorimotor control Propiocepción y equilibrio dinámico
Sport/functional performance Saltos, agilidad, tareas específicas y capacidad de completar una sesión de entrenamiento
Un tobillo sin dolor al caminar todavía puede no estar listo para jugar. El retorno exige comprobar percepción, control, potencia y rendimiento específico. PAASS convierte esa idea en un marco práctico y memorable.

12. LESIONES POR SOBREUSO: DOLOR FEMOROPATELAR, CINTILLA ILIOTIBIAL Y ESTRÉS ÓSEO

12.1. Dolor femoropatelar

El dolor femoropatelar suele manifestarse con actividades que cargan la articulación en flexión: escaleras, sentadilla, carrera, salto o sedestación prolongada. El diagnóstico es clínico y exige descartar otras causas cuando la presentación es atípica. La exploración no debe reducirse a «valgo dinámico»: se valoran fuerza, control de cadera y rodilla, tolerancia de carga, movilidad relevante y patrón de actividad.

La guía de buenas prácticas publicada en British Journal of Sports Medicine en 2024 sitúa en el centro la educación y el ejercicio dirigido a rodilla, con o sin trabajo de cadera. Los tratamientos complementarios se seleccionan según necesidades individuales. El mensaje coincide con el resto de medicina deportiva actual: el plan debe aumentar la capacidad funcional y no convertir al deportista en dependiente de una corrección pasiva.

En corredores, la modificación temporal de volumen, velocidad, cuestas o frecuencia puede reducir carga irritante mientras se recupera capacidad. La técnica de carrera puede modificarse en casos seleccionados si existe una relación plausible con síntomas y se comprueba su efecto, pero no hay una «técnica universal correcta» que deba imponerse a todos.

12.2. Síndrome de fricción de la cintilla iliotibial

El síndrome de fricción/compresión de la cintilla iliotibial produce dolor lateral de rodilla relacionado con carrera repetida, especialmente en determinadas condiciones de volumen y carga. Debe diferenciarse de meniscopatía lateral, lesión del ligamento colateral lateral, tendinopatía poplítea y dolor referido. La valoración incluye control de pelvis y cadera, fuerza de abductores, tolerancia a carrera y factores de entrenamiento.

En 2021, pregunta 85, el SAS identificó la denominada «rodilla del corredor» con el síndrome de fricción de la cintilla iliotibial, opción C. En 2018, pregunta 117, sobre el mismo síndrome, la opción incorrecta era la A, que afirmaba que la debilidad de abductores y glúteo medio era rara. Son preguntas clásicas de asociación deporte-patología y de valoración funcional de cadera.

El tratamiento combina ajuste de carga, recuperación de fuerza y control, y progresión de carrera. El estiramiento aislado de la cintilla no debe presentarse como solución anatómica única. La decisión de retorno se basa en la capacidad para correr y progresar volumen o intensidad sin reaparición relevante de síntomas.

12.3. Lesión por estrés óseo

El dolor óseo focal que aumenta con impacto, especialmente si progresa hacia dolor en actividades cotidianas, obliga a considerar una lesión por estrés. La localización determina el riesgo y la urgencia. La radiografía puede ser normal al comienzo; cuando la sospecha persiste, la RM es la técnica de referencia para detectar edema óseo y caracterizar la lesión sin radiación ionizante.

El tratamiento exige descargar el tejido el tiempo necesario, corregir el exceso de carga y revisar factores de riesgo: progresión de entrenamiento, disponibilidad energética, salud ósea, antecedentes, biomecánica y recuperación. En localizaciones de alto riesgo o cuando existe fractura completa, el manejo requiere valoración especializada. La vuelta a carrera debe ser gradual y condicionada por ausencia de dolor y recuperación de capacidad.

Dolor focal óseo no es una tendinopatía hasta que se demuestre lo contrario. Si existe dolor de impacto progresivo, dolor nocturno o dolor localizado sobre hueso, debes reconsiderar el diagnóstico antes de seguir aumentando carga.

13. PREVENCIÓN: GESTIÓN DE CARGA, FUERZA Y CONTROL NEUROMUSCULAR

Prevenir lesiones no consiste en eliminar el deporte, sino en conseguir que el deportista tolere las demandas previsibles. La lesión aparece cuando interactúan exposición, capacidad, historia previa, contexto y azar. Por eso un programa preventivo eficaz combina preparación física, progresión de carga y medidas específicas para lesiones con evidencia preventiva.

13.1. Gestión de carga

El consenso del Comité Olímpico Internacional de 2016 sobre carga y riesgo de lesión subrayó que una gestión inadecuada de la carga puede contribuir a lesión y enfermedad. Debe monitorizarse tanto la exposición externa —distancia, aceleraciones, repeticiones, peso, sesiones— como la respuesta interna —percepción de esfuerzo, fatiga, síntomas, recuperación—. Ningún índice aislado sustituye la valoración clínica y deportiva.

Los cambios bruscos de entrenamiento merecen especial atención. Tras vacaciones, lesión, enfermedad o periodo de baja carga, el deportista no recupera automáticamente su capacidad previa. El entrenamiento debe reconstruirse progresivamente. Esto es especialmente importante cuando se reintroducen sprint, contacto, saltos o lanzamientos máximos.

13.2. Prevención de lesiones de rodilla y LCA

La CPG de 2023 sobre prevención de lesiones de rodilla y LCA recomienda programas de ejercicio multicomponente que incluyan fuerza, control proximal, técnica de movimiento, saltos/pliometría y tareas neuromusculares. Los programas deben aplicarse de forma consistente, no como una sesión esporádica antes de competir. La adherencia es una parte del tratamiento preventivo.

La técnica de aterrizaje y cambio de dirección puede entrenarse con retroalimentación, pero la prevención no depende de «corregir un ángulo» aislado. Se busca mejorar fuerza, capacidad para absorber carga, control del tronco y coordinación durante tareas rápidas e impredecibles.

13.3. Prevención de lesión de isquiotibiales

La CPG de isquiotibiales de 2022 respalda programas que incluyan el Nordic hamstring exercise dentro de una estrategia más amplia de calentamiento, fuerza, estabilidad y exposición a alta velocidad. El objetivo no es realizar un ejercicio «mágico», sino desarrollar fuerza excéntrica y preparar el tejido para las demandas reales del sprint.

13.4. Prevención secundaria del esguince de tobillo

Después de un esguince lateral, los programas de balance y propiocepción y el uso de ortesis o vendaje en deportistas seleccionados reducen el riesgo de recurrencia según la CPG de tobillo de 2021. Esta es una de las situaciones en que la ortesis deportiva tiene un objetivo preventivo claro: no sustituye el entrenamiento neuromuscular, sino que puede complementarlo.

La mejor prevención es específica. Si el deporte exige sprint, hay que entrenar sprint; si exige saltar y aterrizar, hay que entrenar esas tareas; si exige cambios de dirección, el programa debe incluirlos. La preparación genérica es necesaria, pero no suficiente.

14. RETORNO AL DEPORTE: DE LA PARTICIPACIÓN AL RENDIMIENTO

El retorno al deporte es una de las responsabilidades más complejas del médico rehabilitador porque combina biología, función, riesgo, psicología y contexto competitivo. El consenso de Berna de 2016 cambió la forma de pensar el problema al definir el retorno como un continuo y no como una decisión binaria al final de la rehabilitación.

Fase Significado práctico
Return to participation Participa en parte del entrenamiento o actividad, pero aún no está listo para el deporte completo
Return to sport Ha vuelto a su deporte, aunque puede no haber recuperado el nivel previo
Return to performance Ha recuperado o superado el rendimiento esperado para su nivel

Esta distinción evita un error frecuente: declarar «alta deportiva» cuando el atleta apenas ha vuelto a entrenar parcialmente. El clínico debe especificar qué puede hacer, con qué restricciones y qué falta para el rendimiento completo.

14.1. Dominios mínimos de la decisión

  • Tejido: tiempo biológico suficiente y ausencia de signos que indiquen fracaso de reparación.
  • Síntomas: dolor, derrame, rigidez y respuesta en las 24 horas siguientes a la carga.
  • Función: rango, fuerza, resistencia, potencia y control neuromuscular.
  • Rendimiento: carrera, sprint, salto, cambio de dirección, lanzamiento o gesto específico.
  • Psicología: confianza, miedo a recaída, percepción de estabilidad y preparación.
  • Carga: capacidad para tolerar una sesión completa y progresar hacia volumen competitivo.
  • Contexto: deporte, posición, superficie, contacto, fase de temporada y consecuencias de una recaída.

14.2. No existe un único test universal

Un hop test, una dinamometría o un cuestionario pueden ser muy útiles, pero ninguno captura por sí solo el riesgo. La decisión debe integrar una batería de pruebas. El consenso de Berna propone combinar información biológica, psicológica y social dentro de un proceso compartido entre deportista, equipo sanitario y, cuando procede, cuerpo técnico.

En LCA, la CPG de Aspetar 2023 refuerza una progresión basada en criterios y propone valorar movilidad, dolor/derrame, estabilidad, fuerza, potencia, saltos, biomecánica, preparación psicológica y capacidad deportiva. En tobillo, PAASS ordena cinco dominios. En isquiotibiales, el consenso de Londres 2023 subraya la importancia de la carrera y el sprint, pero no fija un único umbral universal de fuerza o flexibilidad.

14.3. Criterios frente a tiempo

El calendario sirve para respetar tiempos de reparación, especialmente tras cirugía o lesiones estructurales graves, pero no puede demostrar que el deportista haya recuperado capacidad. Dos atletas con la misma lesión y el mismo tiempo de evolución pueden presentar fuerza, confianza y tolerancia a entrenamiento muy diferentes.

“Han pasado X semanas” no es un criterio funcional. El tiempo puede ser un requisito mínimo, nunca una garantía de preparación. El retorno debe responder a pruebas, carga real y demandas del deporte.

14.4. Retorno a entrenamiento completo antes de competir

Un hito de gran valor es completar entrenamientos sin restricciones y demostrar recuperación posterior adecuada. Esto permite exponer al deportista a fatiga, incertidumbre, interacción con compañeros y demandas técnicas. Después puede progresarse a minutos controlados, competición parcial y rendimiento completo según el deporte.

La comunicación debe ser explícita. El médico rehabilitador no certifica «riesgo cero», porque ese estado no existe. Lo que hace es estimar si el riesgo residual resulta razonable tras recuperar suficiente capacidad y explicar qué medidas deben mantenerse para reducir recurrencia.

RETORNO AL DEPORTE

├── 1. Participación
│ └── entrenamiento parcial/modificado

├── 2. Deporte
│ └── vuelve a entrenar y competir

└── 3. Rendimiento
└── recupera nivel previo o esperado

DECISIÓN = tejido + síntomas + función + rendimiento + psicología + carga + contexto

15. SITUACIONES ESPECIALES EN REHABILITACIÓN DEPORTIVA

15.1. Deportista adolescente

El deportista en crecimiento no es un adulto pequeño. La presencia de fisis abiertas modifica el diagnóstico diferencial y la tolerancia a determinadas cargas. Dolor persistente en inserciones, apófisis o hueso debe hacer considerar lesiones por tracción o estrés propias del crecimiento. El entrenamiento se adapta a maduración, técnica y calendario, evitando trasladar sin matices volúmenes del deporte adulto.

Además, el retorno debe considerar escuela, sueño, carga de varios equipos y especialización temprana. Si un adolescente entrena con club, selección y preparación individual, la suma real de carga puede no ser visible para cada entrenador por separado.

15.2. Deportista máster

En el deportista de mayor edad aumentan la frecuencia de cambios degenerativos y comorbilidades, pero la imagen no debe utilizarse para prohibir actividad de forma automática. La valoración incluye riesgo cardiovascular, salud ósea, fuerza, equilibrio y recuperación. El programa mantiene los mismos principios de especificidad y progresión, ajustando dosis y recuperación.

15.3. Deporte de élite

En élite existe presión por acortar plazos y una gran disponibilidad de pruebas y tratamientos. Esa disponibilidad no mejora por sí sola la calidad. La decisión debe seguir el mismo razonamiento: diagnóstico correcto, protección cuando corresponde, carga progresiva y criterios objetivos. La presión competitiva es un factor contextual, no una indicación médica.

La SERMEF mantiene en su programa formativo actualizado un módulo específico de Rehabilitación deportiva que incluye lesiones deportivas y return to play, reflejando que esta área forma parte explícita de las competencias de la especialidad. En 2026 la propia sociedad científica ha insistido públicamente en los riesgos de presionar los tiempos de recuperación en deporte de élite.

15.4. Deportista con discapacidad

La rehabilitación deportiva también incluye deporte adaptado. La valoración debe incorporar la condición de base, productos de apoyo, clasificación funcional deportiva cuando proceda, riesgo de sobreuso de segmentos compensadores y accesibilidad. El objetivo no es solo tratar una lesión, sino preservar la participación deportiva dentro del marco CIF.

15.5. Medicación, infiltraciones y competición

Antes de prescribir fármacos o realizar procedimientos, el médico debe revisar indicación clínica, efectos adversos, impacto sobre la carga y normativa antidopaje aplicable al nivel competitivo. No debe utilizarse analgesia intensa para ocultar síntomas y permitir competir si con ello se aumenta un riesgo estructural no aceptable. El tratamiento debe servir a la recuperación, no a silenciar señales que el deportista necesita para dosificar.

16. PERLAS DE EXÁMENES OFICIALES SAS

Las preguntas siguientes proceden de las plantillas definitivas de las convocatorias de Rehabilitación disponibles en el proyecto. El SAS publica enunciado, opciones y letra correcta, pero no argumentación. Por tanto, aquí se reproduce únicamente la perla examinada y la respuesta oficial; la explicación clínica se construye con las guías y consensos citados en este tema.

Convocatoria Pregunta Perla examinada Correcta oficial
2018 libre 35 Pivot shift lateral positivo C — LCA
2018 libre 95 Reincorporación tras lesión muscular moderada C — no apoya retorno si la fuerza no llega al 90% contralateral
2018 libre 96 Lesiones más frecuentes en práctica deportiva D — lesiones musculares
2018 libre 117 Síndrome de cintilla iliotibial A — falsa: que la debilidad abductora sea rara
2018 libre 118 Tríada de O’Donoghue D — semitendinoso no forma parte
2018 libre 142 Esguince por inversión con déficit neurológico D — lesión ligamentosa + posible tracción nerviosa
2021 libre 85 «Rodilla del corredor» C — cintilla iliotibial
2021 libre 86 Talalgia posterior D — falsa: evidencia concluyente de electroterapia
2021 libre 90 Secuencia de rehabilitación deportiva aguda C — rango → propiocepción → tarea específica
2021 libre 145 Tendinopatía rotuliana ecográfica A — ejercicio excéntrico
2023 APES 80 Lesión tendinosa del bíceps C — falsa: estimulación eléctrica en rotura parcial
2023 APES 90 Maniobra de Yergason B — supinación resistida con codo a 90°
2025 libre 41 Maniobra de Lachman C — estabilidad del LCA
2025 libre 100 Deporte asociado a SLAP A — lanzamiento de béisbol
2025 libre 125 Tendinopatía cuadricipital A — falsa: que pocas respondan al tratamiento conservador
2025 libre 141 Power Doppler en tendinopatía extensora C — falsa: neovascularización = inflamación
Patrón de tribunal: este tema no se pregunta como una lista de deportes. Se pregunta mediante maniobras, criterios de retorno, tratamiento activo frente a modalidades pasivas, interpretación de ecografía y asociaciones lesión-gesto deportivo. Estudia por mecanismos y decisiones clínicas.

17. IDEAS FUERZA PARA EL EXAMEN

  1. Rehabilitación deportiva = recuperar función y participación, no solo curar una estructura.
  2. Clasifica la lesión por mecanismo, tejido, gravedad y demanda deportiva.
  3. En una lesión aguda, descarta primero fractura, luxación, lesión neurovascular, síndrome compartimental e infección.
  4. La imagen responde a una pregunta clínica; no sustituye exploración ni función.
  5. En tendinopatía, el tratamiento central es gestión de carga + ejercicio progresivo.
  6. La neovascularización Doppler no equivale automáticamente a inflamación.
  7. En isquiotibiales, integra fuerza excéntrica, cadena cinética, carrera y sprint.
  8. Lachman y pivot shift orientan a LCA.
  9. Tras esguince lateral de tobillo, prioriza soporte funcional, apoyo progresivo, ejercicio y propiocepción.
  10. PAASS ordena el retorno del tobillo: dolor, déficits, percepción, control sensoriomotor y rendimiento.
  11. En dolor femoropatelar, educación y ejercicio de rodilla ± cadera son la base.
  12. El manguito rotador se maneja inicialmente con rehabilitación activa salvo indicaciones específicas que cambien la conducta.
  13. Las lesiones SLAP se asocian a deportes overhead de lanzamiento.
  14. El retorno al deporte es un continuo: participación → deporte → rendimiento.
  15. El tiempo es necesario, pero no suficiente; usa criterios funcionales y de carga.
  16. Un porcentaje de simetría alto no garantiza una capacidad absoluta suficiente.
  17. La prevención eficaz combina fuerza, control neuromuscular, exposición específica y buena gestión de carga.
REHABILITACIÓN DEPORTIVA

├── 1. DIAGNOSTICAR
│ ├── mecanismo
│ ├── tejido
│ ├── gravedad
│ └── descartar alarma

├── 2. MEDIR
│ ├── dolor/derrame
│ ├── movilidad
│ ├── fuerza/potencia
│ ├── control
│ └── tarea deportiva

├── 3. TRATAR
│ ├── educación
│ ├── gestión de carga
│ ├── ejercicio progresivo
│ └── coadyuvantes si aportan valor

└── 4. RETORNAR
├── participación
├── deporte
└── rendimiento
└── criterios + entrenamiento completo + contexto

18. REFERENCIAS Y VIGENCIA DE FUENTES

  • Organización Mundial de la Salud. Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF). OMS, 2001. Marco conceptual para función, actividad, participación y factores contextuales.
  • SERMEF. REH Actualización, módulo de Rehabilitación deportiva: deporte para personas con discapacidad, impacto clínico, rol médico, lesiones deportivas y return to play. Plataforma formativa consultada en septiembre de 2026.
  • Ardern CL et al. 2016 Consensus statement on return to sport from the First World Congress in Sports Physical Therapy, Bern. Br J Sports Med. 2016;50:853-864. Referencia para el continuo participación-deporte-rendimiento.
  • Soligard T et al. How much is too much? IOC consensus statement on load in sport and risk of injury. Br J Sports Med. 2016. DOI: 10.1136/bjsports-2016-096581. PMID: 27535989.
  • Martin RL et al. Ankle Stability and Movement Coordination Impairments: Lateral Ankle Ligament Sprains Revision 2021. J Orthop Sports Phys Ther. 2021;51:CPG1-CPG80. CPG para manejo funcional, ejercicio, soporte externo y prevención secundaria.
  • Smith MD et al. Return to sport decisions after an acute lateral ankle sprain injury: introducing the PAASS framework. Br J Sports Med. 2021;55:1270-1276.
  • Martin RL et al. Hamstring Strain Injury in Athletes: Clinical Practice Guidelines. J Orthop Sports Phys Ther. 2022;52:CPG1-CPG44. DOI: 10.2519/jospt.2022.0301. PMID: 35164536.
  • Paton BM et al. London International Consensus and Delphi study on hamstring injuries part 3: rehabilitation, running and return to sport. Br J Sports Med. 2023;57:278-291. DOI: 10.1136/bjsports-2021-105384.
  • Kotsifaki R et al. Aspetar clinical practice guideline on rehabilitation after anterior cruciate ligament reconstruction. Br J Sports Med. 2023;57:500-514. DOI: 10.1136/bjsports-2022-106158.
  • Arundale AJH et al. Exercise-Based Knee and Anterior Cruciate Ligament Injury Prevention. Clinical Practice Guideline. J Orthop Sports Phys Ther. 2023. PMID: 36587265.
  • Chimenti RL et al. Achilles Pain, Stiffness, and Muscle Power Deficits: Midportion Achilles Tendinopathy Revision 2024. J Orthop Sports Phys Ther. 2024;54:CPG1-CPG32. DOI: 10.2519/jospt.2024.0302. PMID: 39611662.
  • Neal BS et al. Best practice guide for patellofemoral pain based on synthesis of a systematic review, the patient voice and expert clinical reasoning. Br J Sports Med. 2024;58:1486-1495. DOI: 10.1136/bjsports-2024-108110. PMID: 39401870.
  • Desmeules F et al. Rotator Cuff Tendinopathy Diagnosis, Nonsurgical Medical Care, and Rehabilitation: A Clinical Practice Guideline. J Orthop Sports Phys Ther. 2025;55:235-274. DOI: 10.2519/jospt.2025.13182. PMID: 40165544.
  • Dubois B, Esculier JF. Soft-tissue injuries simply need PEACE and LOVE. Br J Sports Med. 2020;54:72-73. DOI: 10.1136/bjsports-2019-101253. Marco editorial útil, no sustituto de una CPG específica.
  • Servicio Andaluz de Salud. Exámenes oficiales FEA Medicina Física y Rehabilitación: acceso libre 2018, 2021, APES 2023 y acceso libre 2025, con plantillas definitivas. Se han utilizado únicamente preguntas no anuladas como perlas.
Vigencia: revisión realizada en septiembre de 2026. Para este tema se han priorizado la CPG de manguito rotador de 2025, la CPG de Aquiles de 2024, la CPG de LCA de Aspetar de 2023, el consenso internacional de isquiotibiales de 2023, la guía de dolor femoropatelar de 2024, la CPG de esguince lateral de tobillo de 2021, PAASS 2021 y el consenso de Berna sobre retorno al deporte. En la consulta de actualización realizada para este tema no se identificó una CPG posterior que sustituyera de forma global estas referencias centrales.
rehabilitación deportiva
lesión muscular
tendinopatía
isquiotibiales
tendón de Aquiles
tendón rotuliano
manguito rotador
SLAP
LCA
Lachman
pivot shift
esguince de tobillo
PAASS
dolor femoropatelar
cintilla iliotibial
retorno al deporte
return to sport
gestión de carga
prevención de lesiones
CIF

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el septiembre 10, 2026.