Tema 12. Epidemiología y Salud Pública. Demografía sanitaria. Fuentes de información e indicadores demográficos. Análisis de datos. Indicadores de salud: clasificación y utilidad. Análisis de las necesidades de salud. Indicadores demográficos: mortalidad, morbilidad, prevalencia, incidencia. Definición de Calidad de Vida relacionada con la Salud (CVRS). Actuaciones en materia de Salud Pública: su regulación en la Ley 16/2011, de 23 de diciembre, de Salud Pública de Andalucía. Planes y Programas dirigidos a promover la salud y prevenir la aparición de enfermedades en la población andaluza.

46 min julio 14, 2026 Media Nuevo

Tema 12. Epidemiología y Salud Pública. Demografía sanitaria. Fuentes de información e indicadores demográficos. Análisis de datos. Indicadores de salud: clasificación y utilidad. Análisis de las necesidades de salud. Indicadores demográficos: mortalidad, morbilidad, prevalencia, incidencia. Definición de Calidad de Vida relacionada con la Salud (CVRS). Actuaciones en materia de Salud Pública: su regulación en la Ley 16/2011, de 23 de diciembre, de Salud Pública de Andalucía. Planes y Programas dirigidos a promover la salud y prevenir la aparición de enfermedades en la población andaluza

Cómo se mide la salud de una población, de dónde salen esos datos y cómo los ordena la Ley 16/2011 de Salud Pública de Andalucía
Oposición: Logopeda – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico — Gestión sanitaria, salud pública e investigación | Última actualización: Julio 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN: EPIDEMIOLOGÍA Y SALUD PÚBLICA

Cuando el/la logopeda del Servicio Andaluz de Salud atiende a un paciente, trabaja con un caso individual. Pero detrás de cada consulta hay una pregunta de fondo que pertenece a otra escala de análisis: ¿cuántas personas en Andalucía tienen ese mismo problema?, ¿está aumentando o disminuyendo?, ¿qué recursos hacen falta para atenderlas a todas?, ¿merece la pena invertir en detectarlo antes de que aparezcan síntomas? Responder a estas preguntas es el objeto de la epidemiología, la disciplina que da soporte científico a la salud pública. La definición clásica, la de Last, describe la epidemiología como el estudio de la distribución y los determinantes de estados o eventos relacionados con la salud en poblaciones específicas, y la aplicación de este estudio al control de los problemas de salud. Tres palabras condensan esa definición: distribución (¿cuánto, dónde, cuándo y a quién afecta un problema de salud?), determinantes (¿por qué?) y aplicación (¿para qué sirve saberlo?).

La salud pública, por su parte, es el marco de acción organizada que convierte ese conocimiento epidemiológico en intervenciones sobre la población. La definición de Winslow, todavía vigente en su espíritu, la describe como la ciencia y el arte de prevenir la enfermedad, prolongar la vida y fomentar la salud y la eficiencia física y mental mediante el esfuerzo organizado de la comunidad, a través del saneamiento del medio, el control de enfermedades transmisibles, la educación sanitaria, la organización de servicios médicos y de enfermería, y el desarrollo de mecanismos sociales que garanticen a cada persona un nivel de vida adecuado para el mantenimiento de la salud. La Organización Mundial de la Salud, en su Constitución de 1948, definió la salud no como la mera ausencia de enfermedad, sino como «un estado de completo bienestar físico, mental y social»: esta noción tridimensional es la que sostiene después todo el edificio conceptual de los indicadores de salud, porque obliga a medir mucho más que la mortalidad.

Relación entre ambas disciplinas: la epidemiología es el método (cómo medimos la salud y la enfermedad en poblaciones, y cómo establecemos causas); la salud pública es la acción organizada que se apoya en esas mediciones para promocionar la salud, proteger frente a riesgos, prevenir la enfermedad y planificar servicios. Sin datos epidemiológicos fiables no hay planificación sanitaria posible; sin la salud pública como marco de acción, la epidemiología se queda en descripción sin consecuencias.

Este tema recorre ese circuito completo: de dónde salen los datos poblacionales (demografía sanitaria y fuentes de información), cómo se analizan e interpretan (diseños epidemiológicos, indicadores de mortalidad y morbilidad, validez de las pruebas), cómo se incorpora la perspectiva subjetiva de la persona (Calidad de Vida Relacionada con la Salud) y, finalmente, cómo Andalucía ha ordenado jurídica y organizativamente todo este ámbito a través de la Ley 16/2011, de 23 de diciembre, de Salud Pública de Andalucía, y de sus planes y programas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad.

2. DEMOGRAFÍA SANITARIA

La demografía sanitaria es el estudio cuantitativo de las poblaciones humanas —su tamaño, estructura y dinámica— aplicado a fines sanitarios: conocer la población es el primer paso imprescindible para calcular cualquier indicador de salud, porque prácticamente todos los indicadores son razones o tasas que necesitan un numerador (los casos, las muertes, los nacimientos) y un denominador (la población de referencia, o población en riesgo). Un dato de mortalidad sin población de referencia no dice nada: no es lo mismo un municipio con 50 muertes al año y 5.000 habitantes que otro con 50 muertes y 500.000.

La demografía distingue tradicionalmente dos grandes bloques de estudio:

  • Demografía estática: fotografía de la población en un momento dado. Estudia su volumen (número total de habitantes) y su estructura por edad, sexo, estado civil, nivel educativo o distribución territorial. Su instrumento clásico es la pirámide de población.
  • Demografía dinámica: estudia los movimientos que hacen cambiar esa población en el tiempo: los movimientos naturales (nacimientos y defunciones, que determinan el crecimiento vegetativo) y los movimientos migratorios (entradas y salidas de población).

La pirámide de población representa gráficamente, en barras horizontales apiladas por grupos de edad quinquenales y separadas por sexo (hombres a la izquierda, mujeres a la derecha), la estructura de una población. Su forma permite clasificar el tipo demográfico de una sociedad:

Tipo de pirámide Forma Significado demográfico
Progresiva o expansiva Base ancha, vértice estrecho (forma triangular) Natalidad alta, población joven, típica de países en desarrollo con alto crecimiento
Estacionaria Forma de campana o «bulbo», lados casi rectos Natalidad y mortalidad moderadas y equilibradas, crecimiento lento
Regresiva Base estrecha, ensanchamiento en edades centrales o superiores («urna» o «bulbo invertido») Natalidad baja, población envejecida; es el patrón actual de España y de Andalucía

Sobre esta estructura se calculan los principales índices de estructura demográfica, todos ellos indicadores de uso constante en planificación sanitaria y en la propia planificación de servicios de logopedia (por ejemplo, para prever la demanda de atención a la presbifagia o a los trastornos de la comunicación asociados al envejecimiento):

  • Índice de envejecimiento: relación entre la población de 65 años o más y la población menor de 15 años. Un valor superior a 100 indica que hay más personas mayores que niños.
  • Índice de sobreenvejecimiento: proporción de personas de 80 años o más sobre el total de personas mayores de 65 años; mide el envejecimiento «dentro del envejecimiento».
  • Tasa de dependencia (o índice de dependencia): relación entre la población «dependiente» (menores de 15 años y mayores de 65) y la población en edad potencialmente activa (15-64 años). Cuantifica la carga teórica que soporta la población activa.
  • Razón de masculinidad: número de hombres por cada 100 mujeres en una población o grupo de edad determinado.
Por qué importa al logopeda: una población envejecida y con una pirámide regresiva —el patrón andaluz actual— implica más prevalencia de ictus, enfermedades neurodegenerativas, presbiacusia y disfagia orofaríngea del anciano; una pirámide con base ancha, en cambio, concentra la demanda en trastornos del desarrollo del lenguaje y trastornos de la audición infantil. La estructura demográfica de un área de gestión sanitaria condiciona directamente la cartera de servicios y la distribución de recursos logopédicos.

Junto a los movimientos naturales (natalidad, mortalidad, crecimiento vegetativo o natural = nacimientos − defunciones) y los migratorios (inmigración − emigración = saldo migratorio), la suma de ambos define el crecimiento real de la población, magnitud central para toda planificación de recursos sanitarios a medio plazo.

3. FUENTES DE INFORMACIÓN SANITARIA

Ningún indicador de salud existe sin un sistema de información que lo alimente. En el ámbito del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA) y del Estado, conviven varias fuentes complementarias, cada una con su objeto, periodicidad y limitaciones. Conocerlas —y sus diferencias— es un contenido muy preguntado, porque los exámenes suelen presentar un dato concreto y pedir de qué fuente procede o qué tipo de indicador permite construir.

Fuente Qué recoge Utilidad principal
Padrón municipal de habitantes Registro administrativo, gestionado por los ayuntamientos y coordinado por el INE, de los vecinos residentes en cada municipio; se actualiza de forma continua Denominadores poblacionales para el cálculo de tasas a nivel local
Censo de Población y Viviendas (INE) Recuento exhaustivo de la población y sus características sociodemográficas, de periodicidad decenal Estructura detallada de la población (edad, sexo, estudios, vivienda) para análisis en profundidad
Movimiento Natural de la Población (MNP) Estadística continua del INE basada en los boletines estadísticos de nacimiento, matrimonio y defunción que se cumplimentan en el Registro Civil Tasas de natalidad, mortalidad y nupcialidad
Boletín Estadístico de Defunción y de Defunción Fetal Documento médico-legal que recoge la causa básica de defunción, codificada según la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) Base de las estadísticas de mortalidad por causas; alimenta el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) y el INE
Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDO) Notificación obligatoria de un listado de enfermedades transmisibles, realizada por el clínico que las diagnostica Vigilancia epidemiológica en tiempo casi real (Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, RENAVE, y su equivalente autonómico en Andalucía)
Conjunto Mínimo Básico de Datos (CMBD) Registro sistemático, al alta, de los episodios de hospitalización (diagnósticos, procedimientos, estancia) Morbilidad hospitalaria atendida, análisis de la actividad asistencial y de la casuística (case-mix)
Encuestas de salud (ENSE / Encuesta Andaluza de Salud) Encuestas periódicas a muestras representativas de población general sobre estado de salud percibido, hábitos, uso de servicios y morbilidad no siempre atendida Morbilidad sentida y percibida, más allá de la que llega a los registros asistenciales; datos de calidad de vida y determinantes sociales
Historia de Salud Digital del SSPA (DIRAYA) Registro clínico electrónico único por paciente, integrado en todos los niveles asistenciales de Andalucía Explotación de datos clínicos reales para estudios de morbilidad atendida, prescripción y seguimiento poblacional
Morbilidad «sentida», «diagnosticada» y «real»: conviene distinguir tres niveles del iceberg de la enfermedad. La morbilidad real es la que efectivamente existe en la población; la morbilidad diagnosticada es la que ha llegado al sistema sanitario y consta en registros como el CMBD o DIRAYA; la morbilidad sentida es la que la propia persona percibe y declara, se busque o no atención (se capta mediante encuestas de salud). La diferencia entre estos tres niveles —el «iceberg»— es especialmente relevante en trastornos de la comunicación y la deglución, con alta infradetección: muchas disfagias, hipoacusias leves o dislalias no llegan nunca a consulta.

A estas fuentes se suman los registros específicos (registro de tumores, registro de anomalías congénitas, registro de hipoacusia infantil), que permiten un seguimiento longitudinal detallado de patologías concretas, y las bases de datos de indicadores clave del Sistema Nacional de Salud, que agregan información procedente de todas estas fuentes primarias para permitir comparaciones entre comunidades autónomas.

4. ANÁLISIS DE DATOS: DISEÑOS EPIDEMIOLÓGICOS Y MEDIDAS DE ASOCIACIÓN

Una vez recogidos los datos, la epidemiología los organiza en diseños de estudio according to su finalidad. La clasificación básica distingue estudios descriptivos (describen la distribución de un fenómeno de salud, sin comparar grupos ni establecer causalidad) de estudios analíticos (comparan grupos para poner a prueba una hipótesis causal), y dentro de estos últimos, observacionales (el investigador no interviene, solo observa lo que ocurre) frente a experimentales (el investigador asigna la exposición, como en un ensayo clínico).

DISEÑOS DE ESTUDIO EPIDEMIOLÓGICO

├── DESCRIPTIVOS
│ ├── Estudios de casos y series de casos
│ ├── Estudios ecológicos (unidad de análisis = poblaciones, no individuos)
│ └── Estudios transversales descriptivos (encuestas de prevalencia)

├── ANALÍTICOS OBSERVACIONALES
│ ├── Estudio de COHORTES (parte de la EXPOSICIÓN → sigue hacia el efecto)
│ │ · Prospectivo / retrospectivo (histórico)
│ │ · Mide INCIDENCIA → Riesgo Relativo (RR), Hazard Ratio (HR), curvas de supervivencia
│ ├── Estudio de CASOS Y CONTROLES (parte del EFECTO → indaga hacia atrás la exposición)
│ │ · Clásico / apareado / ANIDADO (casos y controles dentro de una cohorte ya existente)
│ │ · Mide asociación mediante Odds Ratio (OR)
│ └── Estudio TRANSVERSAL ANALÍTICO (exposición y efecto medidos en el mismo momento)

└── ANALÍTICOS EXPERIMENTALES
├── Ensayo clínico aleatorizado (asignación individual, aleatoria, a intervención o control)
└── Ensayo comunitario / de campo (asignación por grupos o comunidades)

El estudio de cohortes parte de un grupo de personas libres del efecto que se estudia, clasificadas según su exposición a un factor (expuestas / no expuestas), y las sigue en el tiempo para comparar la incidencia del problema de salud en cada grupo. Es el diseño observacional que mejor establece la secuencia temporal causa-efecto, y su medida de asociación característica es el riesgo relativo (RR): el cociente entre la incidencia en expuestos y la incidencia en no expuestos. Cuando el desenlace se analiza en función del tiempo hasta que ocurre (y no solo si ocurre o no), se recurre a las curvas de supervivencia de Kaplan-Meier y a modelos como la regresión de Cox, que producen el hazard ratio (HR).

Perla de examen: en un estudio de cohortes prospectivo clásico, las medidas y modelos estadísticos habituales son el riesgo relativo, las curvas de supervivencia y el hazard ratio; la regresión lineal NO es propia de este diseño, porque exige una variable dependiente cuantitativa continua y los desenlaces de cohortes suelen ser binarios (enfermedad sí/no) o tiempos hasta evento. (Examen SAS Logopeda 2022, turno libre, pregunta 15.)

El estudio de casos y controles invierte el punto de partida: parte de personas que ya presentan el efecto (los casos) y las compara con personas que no lo presentan (los controles), indagando retrospectivamente su exposición pasada a los factores de estudio. Es un diseño eficiente para enfermedades raras o de latencia larga, porque no exige seguir a miles de personas durante años. Su medida de asociación es la odds ratio (OR), cociente de las «ventajas» (odds) de exposición entre casos y controles. Una variante especialmente preguntada es el estudio de casos y controles anidado: cuando los casos y los controles no se seleccionan de la población general, sino de dentro de una cohorte ya constituida y seguida en el tiempo (por ejemplo, una gran base de datos sanitaria o de aseguradora), que actúa como marco de muestreo y permite recuperar de forma retrospectiva los datos de exposición ya registrados.

Perla de examen: un estudio que selecciona casos y controles a partir de una base de datos de salud de casi un millón de personas seguidas durante 20 años (una cohorte preexistente), analizando retrospectivamente sus prescripciones previas, es un estudio de casos y controles anidado: la cohorte actúa como marco de muestreo. No debe confundirse con un estudio de casos y controles clásico (fuentes independientes, sin cohorte previa) ni con un estudio de cohortes retrospectivo (que parte de la exposición, no del efecto). (Examen SAS Logopeda 2022, turno libre, pregunta 12.)

Por encima de estos diseños, el ensayo clínico aleatorizado es el patrón de referencia (gold standard) para establecer causalidad, porque la asignación aleatoria de la exposición o intervención equilibra entre los grupos comparados tanto los factores de confusión conocidos como los desconocidos. En logopedia, los ensayos clínicos evalúan la eficacia comparada de técnicas de intervención (por ejemplo, distintos protocolos de rehabilitación vocal o de terapia miofuncional) frente a un grupo control o a la práctica habitual.

Recuerda: «cohortes» compara según exposición y mide incidencia (RR); «casos y controles» compara según efecto y mide asociación mediante odds ratio (OR); el estudio transversal mide exposición y efecto a la vez y solo permite calcular prevalencia, no incidencia, por lo que es el diseño más débil para establecer secuencia temporal causa-efecto.

5. INDICADORES DE SALUD: CLASIFICACIÓN, UTILIDAD Y ANÁLISIS DE NECESIDADES

Un indicador de salud es una medida —habitualmente una razón, proporción o tasa— que resume información compleja sobre el estado de salud de una población, sus determinantes o el funcionamiento del sistema sanitario, de forma que permite describir, comparar, vigilar y evaluar. La Organización Mundial de la Salud exige a un buen indicador varias propiedades: validez (mide realmente lo que pretende medir), fiabilidad (reproducibilidad en mediciones repetidas), sensibilidad a los cambios reales en la situación de salud, especificidad (refleja cambios solo en el fenómeno de interés), factibilidad (coste y complejidad razonables de recogida) y relevancia para la toma de decisiones.

Existen varias clasificaciones complementarias de los indicadores de salud, todas de uso frecuente en la literatura de gestión sanitaria:

  • Indicadores de estado de salud (o de resultado): mortalidad, morbilidad, discapacidad, esperanza de vida, calidad de vida relacionada con la salud. Miden el «producto final» de la salud poblacional.
  • Indicadores de determinantes de la salud: socioeconómicos (renta, empleo, nivel educativo), ambientales (calidad del aire, del agua), conductuales o de estilo de vida (tabaquismo, sedentarismo, alimentación) y biológicos (herencia, edad). Explican por qué cambia el estado de salud.
  • Indicadores del sistema sanitario: de estructura (recursos humanos y materiales disponibles), de proceso (actividad asistencial: consultas, intervenciones, listas de espera) y de resultado en sentido estricto de la atención prestada (mortalidad evitable, reingresos, satisfacción).

La utilidad de estos indicadores se despliega en varios planos: permiten diagnosticar el estado de salud de una comunidad, comparar entre territorios o momentos temporales, vigilar tendencias y detectar precozmente brotes o problemas emergentes, evaluar el impacto de intervenciones y políticas, y, sobre todo, orientar la planificación sanitaria: sin indicadores no es posible priorizar recursos con criterios objetivos.

Análisis de las necesidades de salud: planificar servicios exige distinguir tres conceptos que no siempre coinciden. La necesidad es la brecha, objetivamente valorada, entre el estado de salud actual y el deseable (la determina el profesional o el epidemiólogo). La demanda es lo que la población efectivamente solicita al sistema sanitario (puede haber necesidad sin demanda —el «iceberg» de morbilidad no diagnosticada— o demanda sin necesidad objetiva). La oferta es lo que el sistema efectivamente pone a disposición. Un análisis de necesidades de salud combina indicadores epidemiológicos (magnitud, gravedad y evolución del problema), la opinión de profesionales y ciudadanía, y criterios de eficiencia, para priorizar dónde intervenir con los recursos disponibles.

El análisis de necesidades sigue habitualmente un ciclo de planificación sanitaria: identificación y priorización de problemas de salud (con criterios como magnitud, trascendencia, vulnerabilidad y factibilidad de la intervención), formulación de objetivos, diseño de actividades y programas, ejecución, y evaluación mediante los propios indicadores que motivaron la planificación —cerrando así el círculo entre epidemiología y salud pública descrito en la introducción de este tema—.

6. INDICADORES DEMOGRÁFICOS DE MORTALIDAD

La mortalidad es, históricamente, el indicador de salud más utilizado, porque la muerte es un suceso universal, bien definido y de registro obligatorio (a través del Boletín Estadístico de Defunción visto en el epígrafe 3), lo que la hace muy fiable para comparaciones. Existen varios niveles de refinamiento en su cálculo:

Indicador Fórmula / definición Utilidad y limitación
Tasa bruta de mortalidad Defunciones totales en un año / población total a mitad de año × 1.000 (o 100.000) Fácil de calcular, pero muy influida por la estructura de edad de la población: no permite comparar directamente poblaciones con distinta pirámide (una población envejecida tendrá una tasa bruta alta aunque su salud sea buena)
Tasa específica de mortalidad Defunciones por una causa, edad o sexo concretos / población de ese subgrupo × 1.000 o 100.000 Elimina el problema de las comparaciones al restringir el análisis a un subgrupo homogéneo; base de las tasas ajustadas por causa que se emplean en vigilancia epidemiológica
Tasa de mortalidad estandarizada (ajustada) Tasa que se «corrige» matemáticamente (estandarización directa o indirecta) tomando una población de referencia (o «tipo»), para neutralizar el efecto de la distinta estructura de edad Permite comparaciones válidas entre poblaciones o entre periodos con distinta estructura demográfica; es la que aparece habitualmente en comparativas internacionales
Tasa de mortalidad infantil Defunciones de menores de un año / nacidos vivos en el mismo año × 1.000 Indicador clásico y muy sensible del nivel de desarrollo socioeconómico y sanitario de un territorio
Mortalidad perinatal (Muertes fetales tardías + muertes neonatales precoces) / (nacidos vivos + muertes fetales tardías) × 1.000 Refleja la calidad de la atención obstétrica y neonatal
Razón de mortalidad materna Muertes maternas por causas relacionadas con el embarazo, parto o puerperio / nacidos vivos × 100.000 Indicador centinela de la calidad de la atención obstétrica; su denominador suele expresarse por 100.000 dado lo infrecuente del suceso
Años Potenciales de Vida Perdidos (APVP o AVPP) Suma, para cada defunción prematura, de los años que restaban hasta un límite de edad de referencia (p. ej. 70 años) Da más peso a las muertes que ocurren en edades jóvenes; útil para priorizar problemas de salud según su impacto social y no solo según su frecuencia
Esperanza de vida al nacer Número medio de años que se espera que viva un recién nacido, si se mantuvieran las tasas de mortalidad específicas por edad del momento del cálculo (tabla de mortalidad) Síntesis del nivel de mortalidad de toda una población en un único número, muy usado para comparaciones internacionales y de género
Carga de enfermedad — los AVAD/DALY: más allá de la mortalidad, los Años de Vida Ajustados por Discapacidad (AVAD, en inglés DALY) combinan en una sola medida los años perdidos por muerte prematura y los años vividos con discapacidad, ponderados por la gravedad. Son la medida de referencia de la carga global de enfermedad y permiten comparar el impacto poblacional de patologías muy distintas entre sí (por ejemplo, una cardiopatía isquémica frente a una hipoacusia).
Perla de examen — distingue el tipo de medida: un examen oficial presentó cuatro datos reales y pidió identificar cuál era una prevalencia: la proporción de diabéticos adultos en Andalucía (15,3 % en 2014) era la prevalencia correcta (proporción de enfermos en un momento dado); la mortalidad por enfermedades circulatorias en España (252,2 por 100.000 habitantes en 2022) era una tasa de mortalidad; la tasa de ictus en Europa (191,9 por 100.000 personas-año) era una tasa de incidencia; y los 181 millones de AVAD por cardiopatía isquémica en el mundo en 2021 eran una medida de carga de enfermedad. Memoriza el truco: si el dato lleva «por cada 100.000 habitantes» sin referencia temporal de seguimiento, suele ser tasa de mortalidad o prevalencia (según hable de muertes o de enfermos vivos); si lleva «personas-año», es una tasa de incidencia. (Examen SAS Logopeda 2025, turno libre, pregunta 12.)

7. INDICADORES DEMOGRÁFICOS DE MORBILIDAD: INCIDENCIA Y PREVALENCIA

Frente a la mortalidad, que solo capta el desenlace más extremo, los indicadores de morbilidad miden la frecuencia de la enfermedad en la población, esté o no esté causando la muerte. Los dos conceptos centrales —y probablemente los más preguntados de toda la epidemiología descriptiva— son la incidencia y la prevalencia, que responden a preguntas distintas y no deben confundirse nunca:

  • Incidencia: mide los casos nuevos de una enfermedad que aparecen en una población durante un periodo de tiempo determinado. Responde a la pregunta «¿con qué frecuencia aparece la enfermedad?». Tiene dos formas de expresión: la incidencia acumulada (casos nuevos / población en riesgo al inicio del periodo) y la tasa de incidencia o densidad de incidencia (casos nuevos / suma de personas-tiempo en riesgo, lo que permite tener en cuenta que no todos los individuos se siguen durante el mismo tiempo).
  • Prevalencia: mide el total de casos existentes (nuevos y antiguos) de una enfermedad en una población, en un momento dado (prevalencia puntual) o durante un periodo (prevalencia de periodo). Responde a la pregunta «¿cuántos enfermos hay ahora?». No distingue cuándo empezó la enfermedad.
La relación matemática entre ambas: en una situación de equilibrio (población estable, incidencia y duración de la enfermedad constantes), la prevalencia se relaciona con la incidencia y la duración media de la enfermedad mediante la fórmula aproximada Prevalencia ≈ Incidencia × Duración media de la enfermedad. De ahí una consecuencia clínica importante: la prevalencia de una enfermedad puede aumentar no solo porque aparezcan más casos nuevos (más incidencia), sino también porque los enfermos vivan más tiempo con la enfermedad (mejor tratamiento, menor letalidad) sin curarse: es lo que ocurre, por ejemplo, con muchas secuelas crónicas de comunicación y deglución tras un ictus, donde la mejora de la supervivencia aumenta la prevalencia de afasia y disfagia crónicas aunque la incidencia del ictus se mantenga estable.

Ambas medidas se completan con las medidas de asociación vistas en el epígrafe 4 (riesgo relativo, calculado a partir de incidencias comparadas entre expuestos y no expuestos; odds ratio, aproximación a partir de casos y controles) y con las medidas de impacto poblacional, como el riesgo atribuible (diferencia de incidencia entre expuestos y no expuestos, que estima cuántos casos se evitarían eliminando la exposición) y la fracción atribuible poblacional (proporción de casos en toda la población que son atribuibles a la exposición).

  Incidencia Prevalencia
Qué mide Casos nuevos Casos totales (nuevos + antiguos)
Marco temporal Un periodo (seguimiento) Un instante (puntual) o un periodo (de periodo)
Población de referencia Población en riesgo (sin la enfermedad al inicio) Población total del momento
Uso principal Estudios de causalidad, evaluación de factores de riesgo Planificación de recursos asistenciales, carga de enfermedad

8. VALIDEZ DE LAS PRUEBAS DIAGNÓSTICAS Y DE CRIBADO

Detectar morbilidad —incluida la que trata el logopeda: hipoacusia neonatal, trastornos del lenguaje, disfagia— exige pruebas de cribado o diagnóstico cuya validez hay que poder cuantificar. Los cuatro parámetros clásicos se construyen comparando el resultado de la prueba con un patrón de referencia («gold standard»):

Parámetro Definición Fórmula
Sensibilidad Capacidad de la prueba para detectar correctamente a los verdaderos enfermos (proporción de verdaderos positivos entre todos los enfermos) VP / (VP + FN)
Especificidad Capacidad de la prueba para detectar correctamente a los verdaderos sanos (proporción de verdaderos negativos entre todos los sanos) VN / (VN + FP)
Valor predictivo positivo (VPP) Probabilidad de estar realmente enfermo si la prueba ha dado positiva VP / (VP + FP)
Valor predictivo negativo (VPN) Probabilidad de estar realmente sano si la prueba ha dado negativa VN / (VN + FN)
El matiz que más se confunde en examen: la sensibilidad y la especificidad son propiedades intrínsecas de la prueba (no cambian según la población en la que se aplique). En cambio, los valores predictivos (VPP y VPN) sí dependen de la prevalencia de la enfermedad en la población estudiada: cuanto menor sea la prevalencia, menor será el valor predictivo positivo de una prueba, aunque su sensibilidad y especificidad no cambien. Este es el motivo por el que un cribado poblacional de una enfermedad rara, aunque use una prueba muy sensible y específica, genera muchos falsos positivos en términos absolutos.
Perla de examen: un examen oficial preguntó directamente por estos indicadores. La afirmación correcta fue que «la sensibilidad de una prueba representa la fracción de verdaderos positivos»; son incorrectas las que invierten sensibilidad y especificidad, y también la que afirma que sensibilidad y especificidad dependen de la prevalencia de la enfermedad —es justo al revés: son los valores predictivos los que dependen de ella, no la sensibilidad ni la especificidad—. (Examen SAS Logopeda 2022, turno libre, pregunta 14.)

Estos criterios de validez son la base técnica que justifica, o descarta, un programa de cribado poblacional: para que un cribado esté justificado, la enfermedad debe ser un problema de salud relevante, tener una fase preclínica detectable, existir una prueba válida, aceptable y de bajo coste, y existir un tratamiento eficaz para los casos detectados precozmente. El ejemplo paradigmático en el ámbito de la logopedia es el cribado auditivo neonatal universal, con otoemisiones acústicas y potenciales evocados auditivos de tronco cerebral (PEATC) como pruebas de primer y segundo nivel, cuya justificación se apoya exactamente en estos criterios: la hipoacusia congénita es relevante, tiene una fase preclínica silente, existen pruebas objetivas y de bajo coste, y la intervención precoz (adaptación audioprotésica, implante coclear, atención logopédica temprana) mejora radicalmente el pronóstico del desarrollo del lenguaje.

9. CALIDAD DE VIDA RELACIONADA CON LA SALUD (CVRS)

Los indicadores clásicos de mortalidad y morbilidad, por rigurosos que sean, dejan fuera una dimensión esencial: cómo vive la persona con su enfermedad, más allá de si sobrevive o de si cumple criterios diagnósticos. Para captar esa dimensión surge el concepto de Calidad de Vida Relacionada con la Salud (CVRS), definida habitualmente como la percepción subjetiva que tiene un individuo del impacto que un estado de salud, una enfermedad o su tratamiento tienen sobre su capacidad para llevar una vida satisfactoria en sus dimensiones física, psicológica y social. La palabra clave es «relacionada con la salud»: no se trata de la calidad de vida en sentido amplio (que incluye vivienda, ingresos o entorno), sino de la porción de esa calidad de vida que resulta afectada por la salud y por la atención sanitaria recibida.

La CVRS se estructura habitualmente en tres grandes dimensiones, coherentes con la propia definición de salud de la OMS:

  • Dimensión física: síntomas, dolor, funcionalidad, autonomía para las actividades de la vida diaria.
  • Dimensión psicológica: estado de ánimo, ansiedad, autoestima, percepción de la propia enfermedad.
  • Dimensión social: relaciones interpersonales, participación social y laboral, aislamiento.
Por qué es un contenido nuclear para la logopedia: los trastornos de la comunicación y de la deglución tienen, por definición, un enorme impacto en la dimensión social de la calidad de vida —una disfonía crónica limita la vida laboral y social; una afasia aísla a la persona de su entorno aunque su movilidad esté conservada; una disfagia condiciona la alimentación social compartida—. Por eso la logopedia ha desarrollado instrumentos de CVRS específicos, que complementan a los indicadores clínicos tradicionales.

Los instrumentos para medir la CVRS se clasifican en dos grandes tipos:

  • Instrumentos genéricos: aplicables a cualquier población, con independencia del diagnóstico, lo que permite comparar entre patologías distintas. Ejemplos de referencia son el SF-36 (Cuestionario de Salud SF-36) y el EQ-5D (EuroQol), que exploran dimensiones generales de funcionamiento físico, dolor, salud mental y percepción general de salud.
  • Instrumentos específicos: diseñados para una patología o área concreta, más sensibles a los cambios propios de esa condición. En el ámbito logopédico son especialmente relevantes el Voice Handicap Index (VHI), que valora el impacto funcional, físico y emocional de una disfonía sobre la calidad de vida vocal; la Stroke and Aphasia Quality of Life Scale (SAQOL-39), específica para valorar la calidad de vida de personas con afasia tras un ictus; y cuestionarios de calidad de vida relacionados con la deglución (por ejemplo, escalas de impacto de la disfagia sobre la alimentación y la vida social).
Perla de examen (recordatorio de instrumentos afines): en el bloque de valoración de la afasia de los exámenes SAS aparecen preguntadas las escalas de valoración estandarizadas del lenguaje; conviene no confundir estas escalas de valoración del déficit lingüístico (que miden función) con los instrumentos de CVRS como la SAQOL-39 (que miden el impacto percibido en la vida de la persona): ambas son necesarias, pero responden a preguntas distintas —«cuánto lenguaje conserva» frente a «cómo vive con lo que le queda»—.

Incorporar la CVRS a la práctica logopédica en el SAS supone, en la práctica, medir no solo la mejora de parámetros objetivos (inteligibilidad, tiempo máximo de fonación, seguridad de la deglución), sino también la percepción subjetiva de mejora de la persona atendida, coherente con el modelo de atención centrada en el paciente que inspira el conjunto de la planificación sanitaria andaluza.

10. LA LEY 16/2011, DE SALUD PÚBLICA DE ANDALUCÍA

La Ley 16/2011, de 23 de diciembre, de Salud Pública de Andalucía, es la norma que ordena y da cobertura jurídica propia a todo el ámbito de la salud pública en la Comunidad Autónoma, desarrollando en este terreno específico el mandato genérico que ya contenía la Ley 2/1998, de Salud de Andalucía. Su aprobación respondió a la necesidad de dotar a Andalucía de un marco normativo integral y actualizado, alineado con el que a nivel estatal fijó la Ley 33/2011, General de Salud Pública, y de superar la dispersión de normas sectoriales previas (sanidad ambiental, seguridad alimentaria, vigilancia epidemiológica) en un texto único y coherente.

Objeto y principios rectores: la ley tiene por objeto la ordenación, planificación, coordinación y ejecución de las actuaciones en materia de salud pública, garantizando a la ciudadanía andaluza el derecho a la protección de la salud desde una perspectiva colectiva y preventiva, complementaria de la asistencia sanitaria individual. Entre sus principios rectores destacan la equidad (reducir las desigualdades en salud entre territorios y grupos sociales), la «salud en todas las políticas» (incorporar la valoración del impacto en salud a políticas de otros sectores: urbanismo, educación, medio ambiente), la precaución (actuar frente a riesgos potenciales aunque la evidencia científica no sea aún concluyente), la participación ciudadana y profesional, la transparencia en la información sanitaria, y la evaluación sistemática de las actuaciones desarrolladas.

La ley articula las actuaciones en materia de salud pública en torno a cuatro grandes funciones, que constituyen el núcleo del Título dedicado a las actuaciones y que conviene retener como bloque, porque es habitual que un examen pida identificar a cuál de las cuatro pertenece una actividad concreta:

Función Contenido Ejemplos
Vigilancia de la salud pública Recogida, análisis, interpretación y difusión sistemática de datos sobre el estado de salud y sus determinantes, para detectar precozmente problemas y orientar la respuesta Red de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía, sistema de EDO, alertas sanitarias, vigilancia de brotes
Promoción de la salud Actuaciones dirigidas a que la población incremente el control sobre su propia salud y la mejore, actuando sobre los determinantes sociales, ambientales y conductuales Educación para la salud en centros educativos, programas de alimentación saludable y actividad física, entornos saludables
Protección de la salud Control de los riesgos ambientales, alimentarios y de productos para evitar que afecten a la salud de la población Sanidad ambiental, seguridad alimentaria, sanidad mortuoria, control de zoonosis, salud laboral
Prevención de la enfermedad y de la discapacidad Actuaciones dirigidas a evitar la aparición de enfermedades o a detenerlas y reducir sus consecuencias una vez presentes Programas de vacunación, cribados poblacionales (cáncer, hipoacusia neonatal, metabolopatías), atención temprana
Clasificación clásica de la prevención (marco conceptual que atraviesa toda la ley): conviene relacionar estas actuaciones con los tres niveles clásicos de prevención: primaria (evitar que aparezca la enfermedad: vacunación, promoción de hábitos saludables), secundaria (detección precoz en fase preclínica mediante cribados, apoyada en los criterios de validez de pruebas vistos en el epígrafe 8) y terciaria (una vez instaurada la enfermedad, evitar o retrasar sus complicaciones y limitar la discapacidad asociada, terreno en el que se sitúa buena parte de la intervención logopédica de rehabilitación).

La ley regula además el Sistema de Salud Pública de Andalucía como estructura organizativa que integra los recursos, dispositivos y profesionales dedicados a estas funciones; establece los instrumentos de planificación en salud pública, con el Plan Andaluz de Salud como marco de referencia general (desarrollado en el epígrafe 12); regula la organización administrativa competente en la materia (desarrollada en el epígrafe siguiente); y contempla un régimen de inspección, infracciones y sanciones para garantizar el cumplimiento de las obligaciones que impone en materia de protección de la salud.

11. ORGANIZACIÓN INSTITUCIONAL DE LA SALUD PÚBLICA ANDALUZA

El desarrollo de las funciones de salud pública descritas en el epígrafe anterior se apoya en una arquitectura institucional que ha experimentado una reorganización relevante en los últimos años, y que es objeto frecuente de preguntas de actualidad normativa en los exámenes del SAS. Dentro de la Consejería de Salud y Consumo, la responsabilidad de la salud pública, la investigación, el desarrollo y la innovación en salud se concentró en la Secretaría General de Salud Pública e I+D+i en Salud, de la que dependía, entre otros órganos, la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica, con funciones ejecutivas directas en materia de salud pública.

Dentro de esa estructura, la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) ha desempeñado tradicionalmente el papel de institución de referencia en formación especializada, investigación y asesoramiento técnico en salud pública y gestión sanitaria para el conjunto del SSPA, estando adscrita orgánicamente a la citada Secretaría General.

Perla de examen: según la estructura orgánica de la Consejería de Salud y Consumo, la Escuela Andaluza de Salud Pública está adscrita a la Secretaría General de Salud Pública e I+D+i en Salud (no a la Viceconsejería, ni a la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica, ni a la Dirección Gerencia del SAS, que son órganos distintos). (Examen SAS Logopeda 2023, estabilización, pregunta 4.)

Esta configuración ha evolucionado con la creación del Instituto de Salud de Andalucía, mediante la Ley 1/2024, de 21 de junio, una nueva agencia administrativa que concentra en una sola entidad las funciones, el personal y los medios que antes estaban repartidos entre la Fundación Pública Andaluza Progreso y Salud, la propia Escuela Andaluza de Salud Pública y una parte de la organización administrativa de la Consejería: en concreto, la que hasta entonces correspondía a la Secretaría General de Salud Pública e I+D+i en Salud. El objetivo de esta reforma es reunir bajo un único paraguas institucional las funciones de investigación, desarrollo, innovación y formación en salud pública que estaban dispersas, ganando en coordinación y eficiencia.

Perla de examen: la Ley 1/2024, de 21 de junio, de creación del Instituto de Salud de Andalucía, asume las funciones, personal y medios de la Fundación Pública Andaluza Progreso y Salud, de la Escuela Andaluza de Salud Pública, y de la parte de la organización administrativa de la Consejería de Salud y Consumo correspondiente a la Secretaría General de Salud Pública e I+D+i en Salud (no de la Secretaría General Técnica, ni de la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica, ni del SAS, que mantienen su estructura propia). (Examen SAS Logopeda 2025, turno libre, pregunta 4.)
Recuerda para el examen: ante preguntas de organización institucional en salud pública andaluza, distingue tres niveles: la Consejería de Salud y Consumo (nivel político-administrativo de gobierno), el Servicio Andaluz de Salud, SAS (entidad de derecho público gestora de la asistencia sanitaria) y, en el ámbito específico de salud pública, investigación y formación, el actual Instituto de Salud de Andalucía (heredero de la EASP y de la antigua Secretaría General de Salud Pública e I+D+i en Salud). Son tres entidades con naturaleza y funciones distintas que los exámenes suelen enfrentar como opciones distractoras entre sí.

12. PLANES Y PROGRAMAS DE SALUD EN ANDALUCÍA

La propia Ley 2/1998, de Salud de Andalucía, estableció ya en su momento que las líneas directivas y de planificación de actividades, programas y recursos necesarios para alcanzar los fines de protección y promoción de la salud constituirían el Plan Andaluz de Salud, definido como el marco de referencia e instrumento indicativo para todas las actuaciones en materia de salud en Andalucía, con una vigencia que el propio plan fija en cada edición. A lo largo de las décadas se han sucedido varias ediciones de este plan (hasta el IV Plan Andaluz de Salud, con horizonte 2013-2020), que han ido marcando las prioridades sanitarias de cada periodo: control de enfermedades transmisibles y mejora de la salud materno-infantil en las primeras ediciones, y progresivamente más peso de las enfermedades crónicas, el envejecimiento activo y los determinantes sociales de la salud en las últimas.

Perla de examen (actualidad normativa): agotada la vigencia del IV Plan Andaluz de Salud (2013-2020), el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobó, mediante Acuerdo de 16 de mayo de 2023, la formulación de la Estrategia de Salud de Andalucía 2030 como nuevo instrumento de planificación sanitaria que sucede al Plan Andaluz de Salud, y no un «V Plan Andaluz de Salud» ni ningún «Plan Estratégico de Salud 2023-2028» (opciones distractoras habituales). (Examen SAS Logopeda 2023, estabilización, pregunta 3.)

Junto a este instrumento de planificación general, la salud pública andaluza se despliega en planes integrales (centrados en un problema de salud transversal a distintos niveles asistenciales, como los planes integrales de diabetes, de salud mental, de oncología o de enfermedades cardiovasculares), procesos asistenciales integrados (PAI) (que ordenan de forma secuencial y coordinada la atención a un problema de salud concreto a lo largo de todos los niveles del sistema, incluyendo en varios de ellos la intervención logopédica: ictus, parálisis cerebral, hipoacusia) y programas específicos de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, entre los que destacan, por su vínculo directo con la práctica logopédica:

  • Programa de cribado auditivo neonatal universal: detección precoz de la hipoacusia congénita mediante otoemisiones acústicas y, en su caso, potenciales evocados auditivos, con el objetivo de iniciar la intervención (audioprotésica, quirúrgica y logopédica) dentro de la «ventana» crítica del desarrollo del lenguaje.
  • Programa de detección precoz de metabolopatías congénitas («prueba del talón»): cribado neonatal de enfermedades metabólicas que, de no tratarse precozmente, pueden cursar con discapacidad intelectual y afectación grave del desarrollo, incluido el del lenguaje.
  • Calendario de vacunación de Andalucía: programa de prevención primaria frente a enfermedades transmisibles, algunas de ellas con capacidad de generar secuelas auditivas o neurológicas (por ejemplo, meningitis) si no se previenen.
  • Programas de cribado de cáncer (mama, cérvix, colon): aplicación poblacional de los criterios de validez de pruebas de cribado estudiados en el epígrafe 8.
  • Programas de atención temprana: coordinación entre los sistemas sanitario, educativo y de servicios sociales para la detección y estimulación precoz de trastornos del desarrollo, incluidos los del lenguaje y la comunicación, en la primera infancia.
Idea de síntesis: todos estos planes y programas comparten una misma lógica, la que recorre este tema de principio a fin: se identifican problemas de salud mediante indicadores epidemiológicos (mortalidad, morbilidad, incidencia, prevalencia, CVRS), se priorizan según su magnitud e impacto, y se traducen en actuaciones concretas de promoción, protección, prevención o vigilancia, amparadas en el marco jurídico de la Ley 16/2011 y evaluadas periódicamente con los mismos indicadores que motivaron su diseño.

13. LA SALUD PÚBLICA EN LA PRÁCTICA DEL LOGOPEDA DEL SAS

Aunque la epidemiología y la salud pública puedan parecer, a primera vista, un contenido alejado de la práctica clínica diaria, el/la logopeda del SSPA participa activamente en varias de las funciones descritas en este tema. En primer lugar, contribuye a la vigilancia y a la generación de datos de morbilidad al registrar sistemáticamente sus diagnósticos e intervenciones en la historia de salud digital (DIRAYA), alimentando así las fuentes de información descritas en el epígrafe 3 y permitiendo, en agregado, calcular indicadores de morbilidad atendida en trastornos de la comunicación, el lenguaje, el habla, la voz y la deglución.

En segundo lugar, participa directamente en programas de prevención secundaria (cribados) al intervenir en la confirmación diagnóstica y en el seguimiento de los casos detectados en el cribado auditivo neonatal, aplicando exactamente los criterios de sensibilidad, especificidad y valor predictivo estudiados en el epígrafe 8 para decidir a quién derivar a segundo nivel diagnóstico y a quién no. En tercer lugar, desarrolla actividades de promoción de la salud —higiene vocal, prevención de la disfagia, estimulación del lenguaje— dirigidas a población general o a grupos de riesgo, en coherencia con la función de promoción que ordena la Ley 16/2011.

El logopeda como generador y usuario de evidencia: cada vez que un/a logopeda incorpora a su práctica clínica un instrumento de CVRS (como el VHI o la SAQOL-39), o valora la eficacia de una técnica de intervención comparándola con la práctica habitual, está aplicando directamente el método epidemiológico descrito en este tema: definiendo un indicador válido y fiable, midiéndolo de forma sistemática y usando esa medición para tomar decisiones clínicas y de gestión basadas en evidencia, no en impresión subjetiva.

Finalmente, el conocimiento de la demografía sanitaria de su área de gestión sanitaria —el peso relativo de la población infantil frente a la anciana, la incidencia de ictus o de enfermedades neurodegenerativas en su territorio— es la base sobre la que se sustentan las decisiones de planificación de recursos logopédicos: cartera de servicios, ratios de profesionales, priorización de listas de espera. En este sentido, el logopeda del SAS no es solo un clínico individual, sino también un agente activo del sistema de información y de la planificación de la salud pública andaluza.

14. IDEAS CLAVE PARA EL REPASO

  • La epidemiología es el método (distribución + determinantes + aplicación); la salud pública es la acción organizada que se apoya en ese método.
  • La demografía estática estudia volumen y estructura (pirámides); la dinámica, los movimientos naturales y migratorios. Andalucía tiene hoy una pirámide regresiva (población envejecida).
  • Las principales fuentes de información sanitaria son el Padrón, el Censo, el Movimiento Natural de la Población, los boletines de defunción, las EDO, el CMBD, las encuestas de salud y DIRAYA; cada una capta un nivel distinto de morbilidad («real», «diagnosticada», «sentida»).
  • Cohortes: parte de la exposición, mide incidencia, calcula RR/HR. Casos y controles: parte del efecto, calcula OR; existe la variante anidada dentro de una cohorte preexistente. El ensayo clínico aleatorizado es el patrón de referencia para causalidad.
  • Incidencia = casos NUEVOS en un periodo. Prevalencia = casos TOTALES en un momento o periodo. Relación aproximada: Prevalencia ≈ Incidencia × Duración.
  • Mortalidad: tasa bruta (sin ajustar), tasa específica (por subgrupo), tasa estandarizada (comparable entre poblaciones), mortalidad infantil/perinatal/materna, APVP (da más peso a muertes jóvenes), esperanza de vida, AVAD/DALY (carga de enfermedad).
  • Sensibilidad y especificidad son intrínsecas de la prueba; los valores predictivos dependen de la prevalencia de la enfermedad en la población.
  • La CVRS añade la percepción subjetiva del paciente a los indicadores clínicos; instrumentos genéricos (SF-36, EQ-5D) frente a específicos de logopedia (VHI para voz, SAQOL-39 para afasia).
  • La Ley 16/2011, de Salud Pública de Andalucía, ordena las actuaciones en cuatro funciones: vigilancia, promoción, protección y prevención, coherentes con los tres niveles clásicos de prevención (primaria, secundaria, terciaria).
  • Organización: Instituto de Salud de Andalucía (Ley 1/2024) asumió las funciones de la Fundación Progreso y Salud, la EASP y la antigua Secretaría General de Salud Pública e I+D+i en Salud.
  • El Plan Andaluz de Salud (Ley 2/1998, art. 30) fue sustituido, tras el IV Plan (2013-2020), por la Estrategia de Salud de Andalucía 2030 (Acuerdo de Consejo de Gobierno de 16 de mayo de 2023).
  • Programas clave ligados a la logopedia: cribado auditivo neonatal, prueba del talón (metabolopatías), calendario vacunal, atención temprana.

15. MAPA CONCEPTUAL

EPIDEMIOLOGÍA Y SALUD PÚBLICA

├── EPIDEMIOLOGÍA (método) → distribución + determinantes + aplicación
├── SALUD PÚBLICA (acción) → Winslow: prevenir, prolongar la vida, fomentar la salud

├── DEMOGRAFÍA SANITARIA
│ ├── Estática → volumen, estructura, pirámides (progresiva/estacionaria/regresiva)
│ └── Dinámica → natural (natalidad-mortalidad) + migratoria
│ └── Índices: envejecimiento, sobreenvejecimiento, dependencia, masculinidad

├── FUENTES DE INFORMACIÓN
│ └── Padrón · Censo · MNP · Boletín de defunción · EDO · CMBD · Encuestas de salud · DIRAYA
│ └── Iceberg: morbilidad real > diagnosticada > sentida

├── ANÁLISIS DE DATOS (diseños)
│ ├── Descriptivos → casos, ecológicos, transversal descriptivo
│ ├── Analíticos observacionales → Cohortes (RR, HR) · Casos-controles (OR, variante anidada)
│ └── Analíticos experimentales → Ensayo clínico aleatorizado (gold standard causalidad)

├── INDICADORES DE SALUD
│ ├── Clasificación → estado de salud / determinantes / sistema sanitario
│ ├── Necesidad vs demanda vs oferta
│ ├── MORTALIDAD → bruta · específica · estandarizada · infantil/perinatal/materna · APVP · esperanza de vida · AVAD
│ └── MORBILIDAD → incidencia (casos nuevos) vs prevalencia (casos totales); Prevalencia ≈ Incidencia × Duración

├── VALIDEZ DE PRUEBAS
│ └── Sensibilidad/Especificidad (intrínsecas) vs VPP/VPN (dependen de la prevalencia)

├── CVRS
│ └── Física + Psicológica + Social · Genéricos (SF-36, EQ-5D) · Específicos logopedia (VHI, SAQOL-39)

└── MARCO NORMATIVO Y PLANIFICACIÓN ANDALUZA
├── Ley 16/2011 → Vigilancia · Promoción · Protección · Prevención (1ª/2ª/3ª)
├── Organización → Instituto de Salud de Andalucía (Ley 1/2024) ← EASP + Fundación P. y Salud + antigua SG Salud Pública e I+D+i
└── Planificación → Plan Andaluz de Salud (Ley 2/1998) → IV Plan (2013-2020) → Estrategia de Salud de Andalucía 2030
└── Programas: cribado auditivo neonatal · prueba del talón · vacunación · cribados de cáncer · atención temprana

16. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Ley 16/2011, de 23 de diciembre, de Salud Pública de Andalucía.
  • Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía — art. 30, Plan Andaluz de Salud.
  • Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública (marco estatal de referencia).
  • Ley 1/2024, de 21 de junio, de creación del Instituto de Salud de Andalucía.
  • Decreto 156/2022, de 9 de agosto, por el que se establece la estructura orgánica de la Consejería de Salud y Consumo.
  • Estrategia de Salud de Andalucía 2030 — Acuerdo del Consejo de Gobierno de 16 de mayo de 2023.
  • IV Plan Andaluz de Salud (2013-2020) — Consejería de Salud, Junta de Andalucía.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS) — Constitución de la OMS (1948), definición de salud.
  • Last, J. M. — A Dictionary of Epidemiology (definición clásica de epidemiología).
  • Winslow, C.-E. A. — The Untilled Fields of Public Health (definición clásica de salud pública).
  • Hernán, M. A.; Robins, J. M. — Causal Inference: What If (diseños epidemiológicos y medidas de asociación).
  • Jacobson, B. H. et al. — The Voice Handicap Index (VHI): Development and Validation.
  • Hilari, K. et al. — Stroke and Aphasia Quality of Life Scale-39 (SAQOL-39).
  • Ministerio de Sanidad / Instituto Nacional de Estadística (INE) — Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE); Movimiento Natural de la Población.
  • Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) — Estadísticas de mortalidad y demografía de Andalucía.
  • Programa de Cribado Auditivo Neonatal del SSPA — Consejería de Salud y Consumo, Junta de Andalucía.
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incidencia y prevalencia
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sensibilidad y especificidad
Calidad de Vida Relacionada con la Salud
Ley 16/2011 Salud Pública de Andalucía
Plan Andaluz de Salud
Estrategia de Salud de Andalucía 2030
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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el julio 14, 2026.