Tema 12. Salud Pública: Ley de Salud Pública de Andalucía. One health: una sola Salud. AVISTA: Estrategia de Vigilancia y Respuesta en Salud Pública de Andalucía. Enfermedades de Declaración Obligatoria (EDOs). Indicadores de salud: clasificación y utilidad. Análisis de las necesidades de salud. Indicadores demográficos: mortalidad, morbilidad, prevalencia, incidencia. Conceptos generales de Planes y Programas dirigidos a promover la salud y prevenir la aparición de enfermedades en la población andaluza.

55 min agosto 30, 2026 Media Nuevo

Tema 12. Salud Pública

Ley andaluza, enfoque One Health, AVISTA, EDO, indicadores y planificación para convertir datos poblacionales en decisiones de salud
Oposición: Facultativo Especialista de Área (SAS) — tronco común
Bloque: Común FEA (11-25) | Última actualización: Agosto 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en normativa vigente, estrategias oficiales y exámenes SAS

1. INTRODUCCIÓN: PENSAR EN POBLACIÓN, NO SOLO EN PACIENTES

La idea que organiza todo este tema es sencilla: la medicina clínica pregunta qué le ocurre a una persona; la salud pública pregunta qué le ocurre a una población, por qué ocurre, cómo se distribuye y qué intervención colectiva puede modificarlo. Un facultativo puede diagnosticar una neumonía, indicar un tratamiento y valorar la respuesta. La salud pública, en cambio, necesita saber si la incidencia de neumonía está aumentando, en qué grupos, en qué territorios, con qué factores ambientales o sociales se relaciona, si existe un brote, si hay una desigualdad evitable y qué medida ofrece mayor ganancia de salud.

Por eso el programa mezcla materias que a primera vista parecen distintas: una ley, One Health, una estrategia de vigilancia, enfermedades de declaración obligatoria, tasas, indicadores y planes. En realidad forman una cadena lógica. La Ley 16/2011 define el marco; One Health amplía la mirada; AVISTA organiza la vigilancia y la respuesta; las EDO proporcionan una vía reglada de detección; los indicadores transforman hechos en información comparable; el análisis de necesidades prioriza; y los planes y programas convierten esa prioridad en intervención.

Si tienes que reducir el tema a una secuencia mental para el examen, usa esta: detectar → medir → comparar → priorizar → intervenir → evaluar. La vigilancia detecta; los indicadores miden; el análisis compara y prioriza; los planes intervienen; y una nueva medición permite evaluar si la intervención ha funcionado.

El programa oficial de FEA publicado en 2024 incorpora expresamente la Ley de Salud Pública de Andalucía, el enfoque One Health, AVISTA, las EDO, los indicadores de salud, el análisis de necesidades y las medidas de frecuencia más clásicas: mortalidad, morbilidad, prevalencia e incidencia. No es un tema de epidemiología matemática avanzada: las fórmulas que debes dominar son pocas. Lo decisivo es entender qué mide el numerador, cuál es la población de referencia y qué pregunta responde cada indicador.

Además, en 2026 hay dos actualizaciones que cambian el modo de estudiar el tema. La primera es que la Estrategia de Salud de Andalucía 2030 (ESA 2030), cuya formulación fue preguntada en un examen oficial de FEA, ya no está en elaboración: fue aprobada definitivamente por el Consejo de Gobierno en febrero de 2026 y constituye el principal marco estratégico de planificación sanitaria andaluza hasta 2030. La segunda es que la Estrategia de Salud Comunitaria de Andalucía 2026-2030 (ESCA) ya está aprobada y aporta un marco operativo muy útil para comprender la intervención sobre determinantes, activos comunitarios, participación e intersectorialidad.

Trampa de actualización: una pregunta antigua puede ser correcta en la fecha del examen y quedar desfasada después. En 2022/2023 era correcto hablar de la formulación de la ESA 2030; en agosto de 2026 debes saber que está aprobada y vigente. En una oposición, conserva la perla histórica, pero estudia siempre la situación actual.

2. SALUD PÚBLICA, DETERMINANTES Y NIVELES DE PREVENCIÓN

2.1. Qué entiende la ley por salud pública

La salud pública no se limita al control de infecciones. La Ley 16/2011 la construye como una función colectiva que integra promoción, prevención, protección, vigilancia, información, planificación, evaluación, acción intersectorial y respuesta ante riesgos. El centro de gravedad no es solo el servicio sanitario: también importan el medio ambiente, el urbanismo, la alimentación, el trabajo, la educación, la movilidad, las condiciones socioeconómicas y la capacidad de la comunidad para participar en decisiones que afectan a su salud.

Conviene diferenciar tres funciones que el examen puede aproximar mediante conceptos parecidos. La promoción de la salud mejora capacidades y condiciones para elegir opciones saludables; la prevención de la enfermedad busca disminuir la aparición, progresión o consecuencias de problemas concretos; y la protección de la salud actúa frente a riesgos ambientales, alimentarios y otros peligros que pueden afectar colectivamente a la población. Una campaña para aumentar actividad física es promoción; la vacunación frente a una infección es prevención primaria; el control sanitario de agua o alimentos es protección.

2.2. Determinantes de la salud

Un determinante de salud es cualquier factor personal, social, económico o ambiental que influye en el estado de salud individual o colectivo. La utilidad del concepto es evitar una explicación reduccionista de la enfermedad. La carga de diabetes de una población, por ejemplo, no depende únicamente de decisiones individuales: intervienen renta, educación, precio y disponibilidad de alimentos, urbanismo, oportunidades de actividad física, condiciones laborales, acceso al sistema sanitario, factores biológicos y políticas públicas.

La Ley 16/2011 incorpora expresamente los determinantes de la salud y las desigualdades en salud. Estas últimas no son cualquier diferencia estadística entre grupos: se refieren a diferencias que perjudican de forma sistemática e injusta las oportunidades y resultados de salud. Esta distinción es importante. Que dos grupos tengan distinta edad media puede explicar diferencias de mortalidad sin que exista necesariamente inequidad; que una población acumule peor salud por condiciones evitables de pobreza, vivienda o acceso a recursos plantea un problema de equidad.

2.3. El modelo de Lalonde: una perla clásica

El Informe Lalonde, publicado en Canadá en 1974, popularizó una clasificación de cuatro grandes campos que condicionan la salud: biología humana, medio ambiente, estilos de vida y organización de la atención sanitaria. Su valor histórico es haber desplazado el foco desde la asistencia sanitaria hacia otros determinantes. Hoy el análisis de determinantes sociales es mucho más complejo, pero el esquema sigue siendo rentable en preguntas tipo test.

En FEA Anatomía Patológica, convocatoria 2022 APES/extraordinaria, pregunta 12, se preguntó qué factor NO formaba parte de los cuatro campos del Informe Lalonde. La respuesta correcta de la plantilla fue la D: nivel socioeconómico. No significa que el nivel socioeconómico no influya en salud; significa que no figura como uno de los cuatro rótulos clásicos del modelo.
No confundas «no aparece como categoría del modelo Lalonde» con «no es determinante de salud». El nivel socioeconómico es un determinante fundamental; simplemente se integra conceptualmente en marcos posteriores y puede operar a través del entorno y de los estilos de vida.

2.4. Prevención primaria, secundaria y terciaria

Nivel Momento Objetivo Ejemplos
Primaria Antes de que aparezca la enfermedad Reducir incidencia evitando nuevos casos Vacunación, reducción del tabaquismo, fluoración cuando proceda, medidas de seguridad vial
Secundaria En enfermedad presintomática o muy inicial Detectar precozmente y tratar antes Programas de cribado poblacional cuando cumplen criterios
Terciaria Con enfermedad ya establecida Reducir complicaciones, discapacidad y secuelas Rehabilitación, prevención de complicaciones de enfermedad crónica

La prevención primaria se relaciona de forma directa con la incidencia: si una intervención evita casos nuevos, disminuye el número de personas que pasan de estar sanas a enfermar. La secundaria puede modificar pronóstico y mortalidad específica si el cribado es efectivo, aunque el análisis de los programas de cribado exige recordar sesgos como adelanto diagnóstico y sobrediagnóstico. La terciaria se orienta a consecuencias de una enfermedad ya presente.

En FEA Anatomía Patológica, 2021 turno libre, pregunta 6, la vacunación de adultos frente a SARS‑CoV‑2 para reducir contagio y mortalidad se clasificó como prevención primaria (respuesta C). La lógica es inequívoca: la intervención intenta impedir la aparición de nuevos casos antes de que la persona enferme.

3. LEY 16/2011, DE 23 DE DICIEMBRE, DE SALUD PÚBLICA DE ANDALUCÍA

La Ley 16/2011, de 23 de diciembre, es la norma autonómica central del tema. Se publicó en el BOJA de 31 de diciembre de 2011 y entró en vigor el 20 de enero de 2012. Para estudiar en 2026 debe utilizarse su texto consolidado, cuya última actualización publicada es de marzo de 2026. La ley es amplia; el opositor no necesita memorizar cada precepto, pero sí reconocer su arquitectura y los artículos que encajan directamente con el programa.

3.1. Objeto: qué pretende ordenar la ley

El artículo 1 fija tres grandes propósitos. Primero, establece derechos, obligaciones y responsabilidades de la población respecto a la salud pública y las garantías para hacerlos efectivos. Segundo, ordena funciones, competencias, prestaciones, servicios y gobernanza, subrayando el carácter transversal, participativo e intersectorial. Tercero, sitúa a las personas como eje de las actuaciones y vincula el sistema a la equidad en salud.

3.2. Definiciones que tienen rendimiento de examen

Concepto Idea operativa Qué no debes confundir
Alerta sanitaria Fenómeno con riesgo potencial para la población o trascendencia social que exige actuación urgente y eficaz No toda EDO es una alerta; determinadas EDO son urgentes y los brotes también pueden constituir alerta
Determinante de salud Factor personal, social, económico o ambiental que condiciona la salud No equivale a factor de riesgo individual
Epidemiología Estudio de distribución y determinantes de estados de salud y aplicación al control de problemas No es solo estadística
Prevención Medidas para evitar aparición, detener avance o atenuar consecuencias Incluye más que prevención primaria
Promoción Aumentar capacidad de personas y grupos para controlar y mejorar su salud No se reduce a educación sanitaria
Protección Actuaciones sobre riesgos ambientales, alimentarios y otros peligros colectivos No equivale a asistencia clínica

Dos definiciones son especialmente útiles para conectar con el resto del tema. La ley define la acción intersectorial como la relación entre sectores para conseguir resultados de salud que el sector sanitario no alcanzaría con igual eficacia actuando solo. Esa idea anticipa One Health y la salud comunitaria. Y define la alerta sanitaria en términos de riesgo potencial o trascendencia social que exige actuaciones urgentes, lo que enlaza directamente con AVISTA.

3.3. Fines y principios

El artículo 3 orienta la norma hacia el bienestar, los entornos y estilos de vida saludables, la educación y sensibilización, la reducción de desigualdades, la información y participación y la mejora de la salud colectiva. El artículo 4 desarrolla los principios rectores. Para un test es más rentable entenderlos como reglas de decisión que memorizar una enumeración sin contexto.

La equidad obliga a mirar cómo se distribuyen los resultados y recursos; la participación implica incorporar a la ciudadanía en decisiones y políticas; la transparencia exige actuaciones e información comprensibles; la pertinencia obliga a justificar intervenciones por magnitud del problema, proporcionalidad, eficacia y sostenibilidad; y la integralidad impide reducir la salud a un único determinante o sector.

3.4. Derechos y obligaciones en salud pública

El Título I reconoce derechos que van más allá de recibir asistencia: derecho a información sobre actuaciones y riesgos; a conocer el estado epidemiológico del entorno; a promoción de la salud; a acciones preventivas; a programas adaptados en situaciones de vulnerabilidad; a participar; y a que se respeten intimidad, confidencialidad y dignidad. El artículo 9 es especialmente claro respecto a la información sobre riesgos biológicos, químicos, físicos, ambientales o climáticos y establece que, si el riesgo es inmediato, la información debe facilitarse con urgencia.

El artículo 13 reconoce el derecho a acciones preventivas, incluida la inmunización conforme a los criterios de la autoridad sanitaria. Pero la ley no configura la prevención como una relación unilateral. El artículo 18 impone obligaciones: respetar medidas dictadas por la autoridad sanitaria, no crear peligros graves para terceros, utilizar responsablemente las prestaciones, comunicar situaciones que puedan constituir una emergencia y cooperar en protección, prevención y promoción.

En salud pública, los derechos individuales siguen siendo la regla, pero pueden existir medidas de intervención justificadas para proteger a terceros o a la colectividad. El examen puede explotar la tensión entre autonomía individual y protección colectiva. No respondas con absolutos: ni «la autoridad puede hacer cualquier cosa» ni «toda medida preventiva es siempre voluntaria».

3.5. Prestaciones de salud pública: artículo 60

El artículo 60 define la prestación de salud pública como un conjunto organizado de iniciativas para preservar, proteger y promover la salud de la población mediante acciones colectivas. Entre las prestaciones andaluzas figuran vigilancia de desigualdades, evaluación de intervenciones, protección frente a riesgos ambientales, farmacovigilancia, laboratorios de salud pública, policía sanitaria mortuoria, vigilancia e intervención frente a zoonosis, actuaciones vinculadas a ordenación territorial y urbanismo y otras áreas de prevención y protección.

Este artículo es una buena vacuna contra una respuesta demasiado asistencial. Si una opción presenta la salud pública como «atención clínica de enfermedades transmisibles», es incompleta. La vigilancia de zoonosis, la seguridad ambiental, las desigualdades, la evaluación de impacto y la acción sobre entornos forman parte del mismo sistema.

3.6. El Sistema de Vigilancia en Salud: artículo 62

El artículo 62 es probablemente el precepto más importante para conectar la ley con AVISTA. Define el Sistema de Vigilancia en Salud como una estructura orgánica y funcional que detecta, interviene y sigue problemas y determinantes mediante recogida sistemática de datos, integración, análisis y difusión oportuna. Sus funciones incluyen conocer la epidemiología de problemas, identificar desigualdades, integrar riesgos ambientales y alimentarios, detectar e intervenir precozmente ante epidemias o riesgos, contribuir a la planificación y evaluar intervenciones.

El sistema tiene además una característica esencial para un facultativo: todos los centros y profesionales sanitarios, públicos y privados, forman parte funcionalmente de la vigilancia al aportar la información necesaria. No es un circuito exclusivo de epidemiólogos. Los profesionales de epidemiología forman la red especializada que organiza y explota la vigilancia, pero el sistema necesita información procedente de asistencia primaria, hospitales, laboratorios y centros privados.

La ley estructura orgánicamente la vigilancia en dos niveles: uno compuesto por el órgano competente en salud pública y las Delegaciones Territoriales; otro integrado por Áreas de Gestión Sanitaria, Distritos de Atención Primaria y Hospitales. Esa estructura se moderniza y desarrolla posteriormente mediante AVISTA y los dispositivos de alerta.

3.7. Promoción, prevención y protección en la ley

El artículo 68 dedica un capítulo a la promoción de la salud a lo largo de todo el ciclo vital y en múltiples escenarios: familia, educación, trabajo, ocio, sistema sanitario y sociedad. La ley no identifica promoción con folletos; incluye información, sensibilización, educación, formación, regulación, control normativo, investigación e influencia sobre decisiones sociales. También incorpora la idea de activos para la salud, es decir, recursos personales, comunitarios o territoriales que aumentan capacidad de generar bienestar.

Los artículos 69 y 70 abordan prevención de enfermedades epidémicas y no transmisibles, y el artículo 71 sitúa la protección de la salud en salud ambiental, seguridad alimentaria y preservación de entornos saludables. La consecuencia práctica es que la salud pública andaluza se concibe como un continuo: promueve capacidades, previene riesgos y enfermedad, protege frente a peligros y vigila resultados.

4. ONE HEALTH: UNA SOLA SALUD

One Health es un enfoque integrado y unificador que reconoce la interdependencia entre la salud de las personas, los animales, las plantas y los ecosistemas. La definición actualmente utilizada por la OMS insiste en equilibrar y optimizar de manera sostenible estos componentes. El concepto no crea una nueva especialidad; cambia la forma de organizar la prevención, la vigilancia y la respuesta ante problemas que atraviesan fronteras sectoriales.

La pregunta decisiva es: ¿hay riesgos que puedan comprenderse y controlarse adecuadamente si salud humana, sanidad animal y medio ambiente trabajan por separado? En muchas situaciones, la respuesta es no. Las zoonosis, la resistencia a antimicrobianos, la seguridad alimentaria, los riesgos transmitidos por vectores, los cambios en distribución geográfica de especies, la contaminación de agua y suelo y la aparición de patógenos emergentes requieren información y decisiones compartidas.

One Health no significa «todo está relacionado con todo» de forma vaga. Implica gobernanza, comunicación, coordinación, colaboración y datos compartidos entre sectores para prevenir, detectar y responder mejor a amenazas en la interfaz humana-animal-ambiental.

4.1. Ejemplos que te permiten razonar una pregunta

Zoonosis: si aparece una enfermedad transmitida entre animales y personas, la vigilancia clínica humana no basta. Necesitas conocer reservorios, circulación en fauna o ganado, exposición profesional, vectores, cambios ecológicos y cadenas alimentarias. Resistencia antimicrobiana: el consumo de antimicrobianos en medicina humana y veterinaria, la selección de resistencias y su dispersión ambiental forman un sistema común. Vectores: la temperatura, lluvias, humedales, presencia de mosquitos o garrapatas, movimientos animales y movilidad humana pueden modificar el riesgo de transmisión.

Andalucía ofrece un ejemplo muy claro con la vigilancia de enfermedades transmitidas por vectores. El I Plan Estratégico Andaluz para la Vigilancia y Control de Vectores Artrópodos con Incidencia en Salud (PEVA), aprobado en 2024, relaciona expresamente cambio climático, globalización, distribución de vectores y aparición de casos autóctonos o importados. Es un desarrollo muy coherente con One Health y con AVISTA.

4.2. One Health y la Ley 16/2011

Aunque la Ley 16/2011 es anterior a la actual consolidación internacional del término, su arquitectura ya contiene varios de sus componentes: acción intersectorial, determinantes ambientales, seguridad alimentaria, vigilancia de zoonosis, protección ambiental, evaluación de riesgos y coordinación de sistemas. En 2026 la ESA 2030 incorpora el enfoque One Health como parte del marco estratégico general de Andalucía.

No reduzcas One Health a zoonosis. Las zoonosis son una aplicación central, pero el enfoque incluye también resistencia antimicrobiana, contaminación, seguridad alimentaria, salud de ecosistemas, vectores, cambio climático y otros riesgos en interfaces compartidas.

4.3. La gobernanza One Health

La OMS trabaja en la alianza cuadripartita con FAO, PNUMA/UNEP y la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH). El mensaje de examen no es memorizar siglas internacionales por sí mismas, sino entender por qué son cuatro: salud humana, alimentación/agricultura, medio ambiente y sanidad animal requieren estructuras de coordinación. En la práctica autonómica, la misma lógica exige relación entre salud pública, agricultura y ganadería, medio ambiente, administraciones locales, laboratorios, asistencia sanitaria y protección civil cuando la amenaza lo requiera.

5. AVISTA: ESTRATEGIA DE VIGILANCIA Y RESPUESTA EN SALUD PÚBLICA DE ANDALUCÍA

La Estrategia de Vigilancia y Respuesta en Salud Pública de Andalucía (AVISTA) fue aprobada por Acuerdo del Consejo de Gobierno de 9 de mayo de 2023, publicado en BOJA el 12 de mayo. Su periodo de vigencia alcanza hasta el 31 de diciembre de 2027. El programa FEA la cita por su nombre, por lo que debes dominar al menos su finalidad, los dos grandes sistemas en los que se apoya, sus cuatro áreas estratégicas y la diferencia entre vigilancia basada en eventos e indicadores.

5.1. Finalidad y objetivo general

AVISTA pretende conducir a la población andaluza al mejor nivel posible de salud mediante vigilancia, análisis de información, coordinación, detección precoz y respuesta temprana. No se limita a enfermedades infecciosas. La estrategia contempla enfermedades transmisibles, no transmisibles, salud laboral, determinantes, alertas, sistemas de información, formación, investigación e innovación.

El contexto de creación es importante: la pandemia mostró límites en capacidad, interoperabilidad, recursos humanos, velocidad de análisis y coordinación. AVISTA busca un modelo más moderno, flexible y equiparable entre niveles central, provincial y local, con información útil para la decisión y capacidad de respuesta temprana.

5.2. Dos formas de vigilancia: eventos e indicadores

Vigilancia basada en eventos: se activa ante señales que pueden representar un riesgo inminente o una alerta. Lo prioritario es valorar daños, investigar, analizar rápidamente el riesgo y aplicar medidas proporcionales. El tiempo es crítico. Un brote inesperado, una intoxicación colectiva o la sospecha de una EDO urgente encajan en esta lógica.

Vigilancia basada en indicadores: opera de forma continuada sobre problemas seleccionados por carga de enfermedad, trascendencia o posibilidad de prevención. Utiliza series de indicadores para observar tendencia, distribución, cambios y desigualdades. Su ritmo no es necesariamente el de una emergencia, pero es esencial para detectar desviaciones, planificar y evaluar.

Evento no significa «dato individual» e indicador no significa «dato poco urgente». La diferencia está en la lógica de vigilancia: una señal o acontecimiento que exige valoración rápida frente a un seguimiento estructurado de medidas definidas y comparables.

5.3. Los dos sistemas sobre los que gravita AVISTA

AVISTA señala dos sistemas potentes: el Sistema de Vigilancia en Salud y el Sistema Integral de Alertas en Salud Pública. El primero produce conocimiento sistemático sobre problemas y determinantes; el segundo está orientado a detectar, evaluar y coordinar la respuesta ante alertas y emergencias sanitarias que supongan una amenaza real o potencial.

La respuesta ante una alerta debe ser proporcional a gravedad, magnitud y alcance potencial. Esta proporcionalidad es importante porque la intervención en salud pública puede afectar derechos, movilidad, actividad económica o funcionamiento de instituciones. Una respuesta eficaz no es la más intensa por defecto; es la adecuada al riesgo conocido y revisable conforme cambia la evidencia.

5.4. Cuatro áreas y ocho líneas estratégicas

Área estratégica Líneas principales Idea para memorizar
1. Modelo organizativo LE1 consolidación de la Red; LE2 fortalecimiento del Sistema Integral de Alertas Quién vigila y cómo responde
2. Vigilancia y respuesta LE3 transmisibles; LE4 no transmisibles y determinantes sociales; LE5 salud laboral Qué problemas se vigilan
3. Información, análisis y resultados LE6 modernización de sistemas de información Con qué datos y tecnología
4. Capacitación y conocimiento LE7 difusión epidemiológica; LE8 profesionalización, evidencia e innovación Cómo aprende y mejora la red

Una regla mnemotécnica útil es organización → vigilancia → información → conocimiento. La estrategia no puede funcionar si falla cualquiera de esas capas: sin organización no hay responsabilidades; sin vigilancia no hay señal; sin sistemas de información no hay oportunidad; sin capacitación no hay interpretación ni respuesta de calidad.

5.5. Profesionales y ciudadanía

AVISTA diferencia entre el conjunto de profesionales y centros que alimentan funcionalmente el sistema y la Red de Vigilancia en Salud Pública, formada por profesionales con dedicación y responsabilidad específica en vigilancia. La ciudadanía también puede proporcionar información relevante, especialmente ante eventos y riesgos. Esta visión coincide con el artículo 62 de la Ley 16/2011: la vigilancia es una función de sistema, no un compartimento aislado.

5.6. Evaluación de AVISTA

La estrategia prevé indicadores de contexto y resultado. Su diseño estableció una primera evaluación a los tres años y una evaluación final en 2027. Para un opositor, este dato sirve para recordar que una estrategia de salud pública no termina con su publicación: debe tener objetivos, indicadores, seguimiento y evaluación. Un plan sin medición de resultados es una declaración de intenciones; una estrategia evaluable vincula acciones con cambios observables.

6. ENFERMEDADES DE DECLARACIÓN OBLIGATORIA (EDO) Y ALERTAS EN SALUD PÚBLICA

Las Enfermedades de Declaración Obligatoria constituyen uno de los mecanismos clásicos de la vigilancia epidemiológica. Su finalidad no es «hacer un registro administrativo» de diagnósticos, sino convertir una sospecha clínica relevante en información accionable para salud pública. Esa distinción explica dos reglas de examen muy rentables: la declaración puede ser exigible desde la sospecha, sin esperar necesariamente confirmación microbiológica, y la urgencia de la comunicación depende del riesgo de demora, no de la gravedad individual del caso aislado.

En Andalucía, el marco específico sigue descansando en la Orden de 19 de diciembre de 1996, por la que se desarrolla el sistema de vigilancia epidemiológica, posteriormente modificada, entre otras, por la Orden de 12 de noviembre de 2015, que actualizó el catálogo y la forma de declaración de determinadas enfermedades. La operativa se completa con protocolos y documentos técnicos actualizados de la Red de Vigilancia y del Sistema Integral de Alertas.

Para examen, la palabra que debes fijar es sospecha: la vigilancia no puede esperar siempre a disponer de confirmación definitiva si la demora puede impedir una intervención útil.

6.1. ¿Quién debe declarar?

La obligación no se limita a un hipotético «médico de salud pública». Los médicos que ejercen en el ámbito público o privado forman parte del circuito de declaración en los términos establecidos, y otros profesionales sanitarios deben comunicar aquellas situaciones de alerta de las que tengan conocimiento. En la práctica, la asistencia clínica y la vigilancia epidemiológica están conectadas: el profesional que detecta el caso es con frecuencia el primer sensor del sistema.

En una pregunta tipo test, desconfía de formulaciones como «solo declaran los facultativos de Atención Primaria», «solo los centros públicos» o «solo tras confirmación de laboratorio». Son reducciones incompatibles con la finalidad de una red de vigilancia capaz de detectar precozmente riesgos para la población.

6.2. Tres modalidades de declaración

Modalidad Qué la caracteriza Idea de examen
Ordinaria Comunicación sistemática de procesos incluidos en el sistema conforme a periodicidad y circuito definidos. No equivale a «poco importante»; significa que sigue el circuito ordinario previsto.
Urgente Exige comunicación inmediata o especialmente rápida por la necesidad potencial de investigación y medidas de control. La rapidez forma parte de la intervención, no es solo una característica documental.
Extraordinaria Se activa ante circunstancias o problemas que, por su naturaleza, magnitud o riesgo, requieren comunicación aun cuando no encajen en la rutina habitual. Permite responder a acontecimientos inesperados y riesgos emergentes.

La clasificación es útil, pero no debes convertirla en una lista rígida desconectada del riesgo. Un brote, una agrupación inusual de casos, un evento inesperado o una enfermedad emergente pueden constituir una alerta aunque el opositor no recuerde de memoria cada anexo normativo. La salud pública trabaja con señales y contexto.

6.3. EDO no significa necesariamente alerta, y alerta no significa necesariamente EDO

Esta es una de las distinciones conceptuales más importantes del bloque. Una EDO puede seguir un circuito periódico si no requiere respuesta inmediata. A la inversa, puede existir una alerta por un riesgo químico, ambiental, alimentario, laboral, por un brote no filiado o por un fenómeno emergente aunque el suceso no se identifique inicialmente con una enfermedad concreta del catálogo.

Trampa: «toda EDO es una alerta urgente» es falso; «solo generan alertas las EDO» también es falso. El sistema de alertas es más amplio y responde a cualquier amenaza real o potencial para la salud colectiva que requiera valoración y actuación coordinada.

6.4. El circuito operativo: comunicar, verificar, investigar y responder

La secuencia útil para estudiar es: detección → notificación → verificación → evaluación del riesgo → investigación epidemiológica → medidas de control → comunicación y seguimiento → cierre/evaluación. En una alerta, estas fases pueden solaparse: no se espera a terminar toda la investigación para aplicar una medida urgente si el principio de proporcionalidad y la información disponible justifican actuar.

Los materiales operativos de la Junta mantienen un sistema de alerta disponible de forma continuada. Durante el horario ordinario se utiliza el circuito de salud pública correspondiente y, fuera de él, existen mecanismos específicos de guardia y coordinación. Para el examen interesa más conocer el principio de disponibilidad 24/7 y el deber de notificación que memorizar un número telefónico susceptible de cambiar.

6.5. Catálogo EDO: cómo estudiarlo sin memorizarlo de forma ciega

El catálogo incluye enfermedades transmisibles, zoonosis, problemas prevenibles mediante vacunación, enfermedades importadas, infecciones de especial impacto y eventos emergentes, entre otros. La estrategia eficaz no consiste en recitar decenas de nombres, sino en reconocer qué problemas reúnen uno o varios criterios de vigilancia: transmisibilidad, gravedad, potencial epidémico, disponibilidad de medidas de control, compromisos nacionales o internacionales y necesidad de respuesta coordinada.

Para repasar la lista, agrúpala mentalmente en familias: enfermedades inmunoprevenibles; infecciones respiratorias relevantes; enfermedades transmitidas por alimentos y agua; enfermedades vectoriales; zoonosis; infecciones de transmisión sexual; hepatitis y otras infecciones sistémicas; enfermedades importadas o emergentes. Esta clasificación no sustituye a la lista oficial, pero reduce el riesgo de memorizar nombres sin comprender por qué se vigilan.

FEA Anatomía Patológica · convocatoria 2021 libre · pregunta 13. El examen pedía identificar qué sistema de información no era de ámbito estatal entre varias opciones. La correcta fue D: COAN-HyD; las EDO sí forman parte de la vigilancia en todo el territorio nacional. La perla útil para este tema es que EDO no es un instrumento exclusivamente andaluz, aunque Andalucía tenga su propia organización, circuitos y desarrollo normativo.

7. INDICADORES DE SALUD: QUÉ MIDEN, CÓMO SE CLASIFICAN Y PARA QUÉ SIRVEN

Un indicador de salud es una medida seleccionada para describir, comparar o seguir un aspecto relevante del estado de salud, sus determinantes, los servicios o sus resultados. El dato bruto es materia prima; se convierte en indicador cuando existe una definición, un numerador y denominador cuando proceden, una población y periodo de referencia, un método de cálculo y una interpretación que permite tomar decisiones.

Por eso, «42 defunciones» no es por sí solo un buen indicador para comparar dos municipios. Puede reflejar simplemente que uno tiene más habitantes o una población más envejecida. En cambio, una tasa definida sobre la población adecuada —y, cuando sea necesario, ajustada por estructura de edad— permite una comparación más informativa.

7.1. Recuento, razón, proporción y tasa

Medida Estructura Interpretación Ejemplo
Recuento Número absoluto Carga asistencial o volumen; no corrige tamaño poblacional. 420 casos notificados.
Razón a / b; el numerador no tiene por qué estar incluido en el denominador Relación entre dos cantidades. Razón de sexos.
Proporción a / (a+b) Parte del total; toma valores entre 0 y 1, expresable en %. Proporción de vacunados.
Tasa Eventos / población-tiempo o población en riesgo Introduce la dimensión de ocurrencia en una población y periodo. Tasa específica de mortalidad.
En lenguaje cotidiano se llama «tasa» a casi cualquier porcentaje. En epidemiología conviene ser más preciso. Un examen puede explotar esa imprecisión para enfrentar una proporción, una razón y una medida de velocidad de ocurrencia.

7.2. Clasificación práctica de los indicadores

Familia Qué describe Ejemplos
Demográficos Estructura y dinámica de la población. Natalidad, fecundidad, envejecimiento, esperanza de vida.
Mortalidad Frecuencia y distribución de defunciones. Mortalidad general, específica, infantil, prematura, estandarizada.
Morbilidad Frecuencia de enfermedad, discapacidad o problemas de salud. Incidencia, prevalencia, hospitalización, carga de enfermedad.
Determinantes Factores sociales, ambientales, conductuales y biológicos. Tabaquismo, renta, desempleo, contaminación, actividad física.
Recursos y servicios Capacidad y utilización del sistema. Profesionales, camas, consultas, cobertura de programas.
Resultados y calidad Efectos alcanzados por servicios o intervenciones. Supervivencia, reingresos, eventos evitables, resultados percibidos.

Otra clasificación muy utilizada en evaluación de servicios distingue estructura, proceso y resultado. La estructura describe con qué recursos se presta la atención; el proceso, qué se hace y cómo; el resultado, qué cambia en la salud o experiencia de las personas. No confundas esta clasificación de calidad asistencial con la clasificación epidemiológica de indicadores de población: son perspectivas compatibles, no categorías mutuamente excluyentes.

7.3. Qué debe tener un buen indicador

Un indicador útil debe ser, en la medida de lo posible, válido —mide lo que pretende—, fiable —produce resultados consistentes—, relevante para la decisión, sensible al cambio, factible de obtener, oportuno, comprensible y comparable entre periodos o territorios. Además, su definición debe permanecer suficientemente estable para que una variación refleje un cambio real y no un cambio de codificación.

La comparabilidad exige vigilar el efecto de la edad, el sexo, la estructura social, los criterios diagnósticos y la exhaustividad de los registros. Una tasa mayor puede indicar peor salud, pero también mejor detección. Por eso la interpretación debe combinar el indicador con contexto, calidad de la fuente y variables de estratificación.

7.4. Tasas brutas, específicas y ajustadas

La tasa bruta resume lo que ocurre en toda la población. La tasa específica restringe la medida a un estrato —por edad, sexo, causa, territorio—. Cuando se comparan poblaciones con estructuras distintas, especialmente por edad, puede ser necesario estandarizar. La estandarización directa aplica tasas específicas a una población estándar; la indirecta compara los eventos observados con los esperados según tasas de referencia, dando lugar a medidas como la razón estandarizada de mortalidad.

Una comunidad muy envejecida puede presentar una mortalidad bruta mayor aunque sus tasas específicas por edad sean iguales o incluso menores. No interpretes automáticamente una tasa bruta como riesgo individual ni como peor desempeño sanitario.

7.5. Indicadores Clave del SNS como ejemplo de sistema de seguimiento

El Sistema Nacional de Salud mantiene un conjunto de Indicadores Clave (INCLASNS) para ofrecer una visión sintética de salud, determinantes y funcionamiento sanitario. La selección incluye indicadores esenciales y series temporales, lo que permite analizar tendencias y desigualdades. Para el Tema 12, el interés no está en memorizar cada indicador, sino en comprender la arquitectura: definiciones estables + fuentes identificadas + desagregación + serie temporal + comparación territorial.

8. INDICADORES DEMOGRÁFICOS Y DE MORTALIDAD

La demografía sanitaria estudia cómo la estructura y la dinámica de la población condicionan necesidades y resultados en salud. La edad es especialmente determinante: modifica el riesgo de enfermedad, el patrón de utilización de servicios y la mortalidad. De ahí que las pirámides de población, el envejecimiento, la natalidad, las migraciones y la esperanza de vida sean información sanitaria, no simples datos estadísticos.

8.1. Mortalidad general y mortalidad específica

La tasa bruta de mortalidad relaciona el número de defunciones ocurridas durante un periodo con la población de referencia, habitualmente expresada por 1.000 habitantes. Es útil para describir una población, pero tiene limitaciones para comparar territorios con distinta estructura de edad.

Las tasas específicas restringen numerador y denominador al mismo subgrupo: mortalidad por una causa, en una edad, sexo o territorio. En una tasa específica por causa, el denominador sigue siendo la población susceptible o de referencia, no solamente las personas enfermas. Esa última lógica corresponde a la letalidad.

Indicador Esquema de cálculo Pregunta que responde
Mortalidad general Defunciones totales / población media × k ¿Con qué frecuencia muere la población?
Mortalidad específica Defunciones del estrato o causa / población correspondiente × k ¿Con qué frecuencia ocurre la muerte por esa causa o en ese grupo?
Letalidad Defunciones por una enfermedad / casos de esa enfermedad × 100 ¿Qué proporción de quienes padecen la enfermedad fallece por ella?
Mortalidad proporcional Defunciones por una causa / total de defunciones × 100 ¿Qué peso tiene esa causa dentro de todas las muertes?
Mortalidad y letalidad no son sinónimos. Una enfermedad puede tener alta letalidad y baja mortalidad poblacional si es muy rara; o baja letalidad y gran mortalidad poblacional si es muy frecuente. Mira siempre el denominador.

8.2. Mortalidad infantil, neonatal y posneonatal

La mortalidad infantil se refiere a las defunciones de menores de un año en relación con los nacidos vivos, habitualmente por 1.000 nacidos vivos. Dentro del primer año se diferencia la mortalidad neonatal —defunciones antes de 28 días— y la posneonatal, desde el final del periodo neonatal hasta cumplir el año. También puede distinguirse mortalidad neonatal precoz, referida a los primeros siete días completos de vida.

FEA Anatomía Patológica · convocatoria 2018 libre · pregunta 7. Preguntó qué niños se incluyen en la tasa de mortalidad infantil. La respuesta correcta fue la A: menores de 1 año. El distractor «0 a 28 días» describe mortalidad neonatal, no infantil.

8.3. Esperanza de vida

La esperanza de vida al nacer expresa el número medio de años que viviría una cohorte hipotética si a lo largo de su vida experimentase las tasas de mortalidad por edad observadas en el periodo considerado. No es la edad media de las personas que mueren ese año ni una predicción individual para un recién nacido concreto.

Su enorme aumento histórico en países desarrollados se explica en gran medida por la reducción de la mortalidad infantil y de la mortalidad por enfermedades de la infancia, especialmente en la primera mitad del siglo XX. En etapas posteriores, las mejoras en mortalidad adulta y de edades avanzadas adquieren mayor peso.

FEA Anatomía Patológica · convocatoria 2021 libre · pregunta 7. El examen preguntó por el rápido aumento de la esperanza de vida entre 1900 y 1950. La correcta fue la C: la disminución de la mortalidad en lactantes y por enfermedades de la infancia. Es una forma de preguntar demografía mediante interpretación histórica, no mediante fórmula.

8.4. Mortalidad prematura y años potenciales de vida perdidos

La mortalidad prematura trata de captar muertes que se producen antes de una edad de referencia. Los años potenciales de vida perdidos ponderan más las defunciones que ocurren a edades tempranas: no cuentan solamente cuántas personas mueren, sino cuántos años potenciales se pierden respecto de un límite previamente establecido.

Este tipo de indicador cambia la priorización. Una causa con muchas muertes en edades muy avanzadas puede dominar la mortalidad total, mientras otra menos frecuente pero que afecta a adultos jóvenes puede adquirir mayor peso cuando se mide mortalidad prematura. La elección del indicador expresa, por tanto, qué dimensión del problema se quiere priorizar.

8.5. Natalidad, fecundidad, envejecimiento y dependencia

La tasa bruta de natalidad relaciona nacidos vivos con población total. La fecundidad utiliza como referencia a la población femenina en edades reproductivas o medidas sintéticas específicas, por lo que no debe confundirse con natalidad. El índice de envejecimiento y las razones de dependencia resumen la estructura por edad y ayudan a anticipar necesidades de cronicidad, cuidados y servicios sociales y sanitarios.

En planificación, estos indicadores no se interpretan aisladamente. Un territorio con fuerte envejecimiento, dispersión geográfica y pérdida de población joven puede requerir una organización de servicios diferente de otra zona con población más joven, crecimiento migratorio y mayor natalidad, aunque ambos tengan el mismo número total de habitantes.

9. MORBILIDAD, INCIDENCIA Y PREVALENCIA

Morbilidad es un concepto amplio: alude a la presencia y distribución de enfermedad o problemas de salud en una población. Para medirla, las dos herramientas epidemiológicas fundamentales son la incidencia y la prevalencia. Si recuerdas una sola idea, que sea esta: incidencia = aparición de casos nuevos; prevalencia = existencia de casos.

9.1. Incidencia acumulada o riesgo

La incidencia acumulada expresa la proporción de personas inicialmente libres del evento que desarrollan la enfermedad durante un periodo. Su numerador contiene casos nuevos y su denominador la población en riesgo al inicio, bajo los supuestos apropiados de seguimiento.

Incidencia acumulada = casos nuevos durante el periodo / población en riesgo al inicio

Se interpreta como una aproximación al riesgo de enfermar durante ese periodo en una cohorte cerrada. Debe acompañarse del intervalo temporal: un 5 % en un mes no equivale a un 5 % en diez años.

9.2. Densidad o tasa de incidencia

Cuando las personas aportan tiempos de seguimiento diferentes, resulta más apropiada la densidad de incidencia: divide los casos nuevos por la suma del tiempo-persona observado en situación de riesgo. Su denominador no son «personas» sin más, sino persona-tiempo.

Densidad de incidencia = casos nuevos / suma del tiempo-persona en riesgo

Esto permite trabajar con cohortes dinámicas o abiertas, entradas y salidas y seguimientos desiguales. No se interpreta como una proporción limitada entre 0 y 1, sino como una velocidad de ocurrencia.

9.3. Prevalencia puntual y de periodo

La prevalencia puntual mide qué proporción de la población presenta la condición en un instante. Incluye casos antiguos que continúan enfermos y casos recientes existentes en ese momento. La prevalencia de periodo considera las personas que han presentado la condición en algún momento del intervalo definido.

Prevalencia puntual = casos existentes en el momento / población en ese momento

La prevalencia es especialmente útil para estimar carga asistencial y planificar recursos en enfermedades crónicas. No sirve directamente para medir el riesgo de enfermar porque mezcla casos de distinta antigüedad.

9.4. Relación entre incidencia, prevalencia y duración

En condiciones de cierta estabilidad y bajo supuestos simplificadores, puede recordarse la relación aproximada prevalencia ≈ incidencia × duración media. La expresión enseña algo más importante que la fórmula: la prevalencia puede aumentar porque aparecen más casos o porque las personas viven más tiempo con la enfermedad.

Así, una mejora terapéutica que prolonga la supervivencia de pacientes con una enfermedad crónica puede aumentar su prevalencia sin aumentar su incidencia. A la inversa, una enfermedad breve puede tener una incidencia elevada y una prevalencia puntual relativamente baja.

Trampa de denominador: incidencia acumulada usa población inicialmente en riesgo; densidad de incidencia usa persona-tiempo; prevalencia usa población existente. Si una opción mezcla «casos existentes» con «persona-tiempo», casi con seguridad está cruzando conceptos.

9.5. Tasa de ataque

En brotes agudos se utiliza con frecuencia la llamada tasa de ataque, que conceptualmente es una proporción de incidencia acumulada durante un periodo corto en una población expuesta. Las tasas de ataque específicas —por alimento, exposición, grupo o localización— ayudan a generar hipótesis sobre la fuente de un brote.

9.6. Fuentes de morbilidad y sesgos de medición

La morbilidad puede obtenerse de EDO, historias clínicas, altas hospitalarias, registros de enfermedades, encuestas de salud, consumo de medicamentos, incapacidad, cribados o bases poblacionales. Ninguna fuente captura de forma perfecta todos los casos. La morbilidad diagnosticada depende de acceso, utilización, criterios diagnósticos y capacidad del sistema; la morbilidad percibida depende además de cómo las personas reconocen y comunican síntomas.

Por ello, un aumento de casos registrados tras implantar un programa de cribado puede reflejar una mejor detección, no necesariamente un aumento real de la incidencia biológica. La interpretación epidemiológica siempre debe revisar cambios de definición, cobertura y sistema de información.

10. ANÁLISIS DE LAS NECESIDADES DE SALUD Y PRIORIZACIÓN

Analizar necesidades de salud significa pasar de «tenemos muchos datos» a «sabemos qué problemas requieren intervención, en quién, dónde y por qué». Un diagnóstico de salud combina magnitud, gravedad, distribución, determinantes, percepción social, recursos existentes, desigualdades y posibilidades de intervención.

10.1. Tipos de necesidad

Una clasificación clásica distingue necesidad normativa, definida respecto a un estándar profesional o técnico; sentida, percibida por la población; expresada, que se convierte en demanda o utilización de servicios; y comparativa, identificada al contrastar poblaciones similares con diferente acceso o respuesta. No son equivalentes.

Una necesidad puede existir sin demanda: por ejemplo, un grupo vulnerable puede presentar baja utilización por barreras de acceso. También puede existir demanda sin que la necesidad tenga la misma prioridad poblacional que otros problemas. La planificación debe integrar evidencia y participación, no sustituir una por otra.

10.2. Secuencia de un análisis de situación

  1. Definir población y territorio: quiénes son, estructura demográfica, dispersión, vulnerabilidad y contexto.
  2. Reunir fuentes: estadísticas vitales, vigilancia, encuestas, registros, historia clínica, altas, determinantes sociales y ambientales.
  3. Describir problemas: magnitud, tendencia, gravedad, distribución y comparación con referencias.
  4. Estratificar desigualdades: edad, sexo/género, territorio, nivel socioeconómico y otros ejes relevantes.
  5. Explorar determinantes: causas proximales y estructurales, factores protectores y activos comunitarios.
  6. Inventariar recursos y respuestas: servicios, programas, cobertura, barreras, duplicidades y capacidad comunitaria.
  7. Priorizar: decidir qué problemas abordar primero con criterios explícitos y transparentes.
  8. Definir intervención y evaluación: objetivos, acciones, responsables, recursos, indicadores y calendario.

10.3. Fuentes de información: triangulación

Un buen diagnóstico no depende de una sola base. La triangulación contrasta información cuantitativa y cualitativa. Los registros sanitarios pueden mostrar utilización; las encuestas aportan conductas y salud percibida; las estadísticas vitales informan mortalidad; los sistemas ambientales, exposición; la participación comunitaria revela barreras o activos que los registros no contienen.

La calidad de la decisión depende de la calidad de la información. Debes revisar cobertura, oportunidad, duplicados, cambios de codificación, denominadores y representatividad. Los grandes volúmenes de datos no corrigen automáticamente el sesgo: un sistema muy completo sobre quienes utilizan servicios puede seguir describiendo mal a quienes no acceden a ellos.

10.4. Priorización: método de Hanlon

El método de Hanlon es un instrumento clásico para ordenar problemas mediante criterios explícitos. Sus componentes centrales valoran la magnitud o extensión del problema, su gravedad o trascendencia, la eficacia esperable de la intervención y la factibilidad. Las formulaciones concretas del cálculo han tenido adaptaciones, pero para examen importa reconocer esos cuatro bloques y no confundirlos con métodos de consenso o ponderaciones ad hoc.

La factibilidad suele analizar dimensiones prácticas —pertinencia, aceptabilidad, recursos, legalidad y posibilidad de ejecución—. La lógica es sencilla: un problema puede ser enorme y grave, pero una intervención imposible de aplicar no ocupa el mismo lugar operativo que otra eficaz y viable.

FEA Anatomía Patológica · convocatoria 2018 libre · pregunta 9. Preguntó por los criterios utilizados por Hanlon. La respuesta correcta fue la D: gravedad, magnitud o extensión, eficacia de la intervención y factibilidad del programa. Es una perla prácticamente directa del epígrafe «análisis de necesidades de salud».

10.5. Equidad: la media puede ocultar el problema

La Ley 16/2011 incorpora la equidad y la reducción de desigualdades como elementos transversales. Aplicado al análisis, significa que no basta con conocer el promedio andaluz. Una cobertura global del 90 % puede esconder un 98 % en unos distritos y un 65 % en grupos vulnerables. La desagregación es una herramienta de equidad.

Cuando una diferencia es sistemática, evitable e injusta, la planificación debe preguntarse qué determinantes sociales, organizativos o ambientales la generan. La intervención puede necesitar actuar fuera del sector sanitario: vivienda, educación, movilidad, alimentación, empleo o medio ambiente. Aquí se conectan análisis de necesidades, acción intersectorial y One Health.

11. PLANES Y PROGRAMAS PARA PROMOVER LA SALUD Y PREVENIR ENFERMEDADES

Un plan fija un marco estratégico relativamente amplio: diagnóstico, prioridades, objetivos y grandes líneas de actuación. Un programa concreta ese marco sobre una población o problema, definiendo actividades, recursos, responsables e indicadores. Un proyecto suele ser aún más delimitado en alcance, tiempo y resultados. En la práctica administrativa las denominaciones no siempre se usan de forma perfecta, por lo que debes interpretar el contenido además del título.

11.1. Ciclo de planificación sanitaria

Fase Pregunta que responde Producto
Análisis ¿Qué ocurre, a quién, dónde y por qué? Diagnóstico de situación y necesidades.
Priorización ¿Qué debemos abordar primero? Problemas priorizados con criterios explícitos.
Objetivos ¿Qué cambio queremos y en qué plazo? Resultados esperados medibles.
Diseño ¿Qué acciones, población, responsables y recursos? Programa operativo.
Implantación ¿Se está ejecutando lo previsto? Actividades, cobertura y gestión.
Evaluación ¿Se hizo, funcionó y produjo impacto? Indicadores de proceso, resultado e impacto.

11.2. Promoción de la salud

La promoción de la salud busca aumentar la capacidad de las personas y comunidades para mejorar su salud y actuar sobre sus determinantes. No se limita a «dar consejos». Incluye alfabetización en salud, participación, entornos saludables, políticas públicas, fortalecimiento comunitario y acción intersectorial.

En el enfoque actual, los activos para la salud son recursos personales, comunitarios, sociales o ambientales que ayudan a mantener y mejorar el bienestar. Mapear activos no sustituye a detectar necesidades: complementa el diagnóstico al preguntar no solo «qué falta», sino también «qué capacidades existentes pueden movilizarse».

11.3. Prevención primaria, secundaria y terciaria

Nivel Momento Objetivo Ejemplo
Primaria Antes de que aparezca la enfermedad Reducir incidencia actuando sobre causas o susceptibilidad. Vacunación, control del tabaco, protección ambiental.
Secundaria En fase presintomática o inicial Detectar precozmente para modificar pronóstico. Cribados poblacionales cuando están indicados.
Terciaria Con enfermedad establecida Reducir complicaciones, discapacidad o recurrencias. Rehabilitación y prevención de secuelas.

A veces se habla además de prevención primordial —evitar que se consoliden determinantes de riesgo— y cuaternaria —evitar intervenciones innecesarias y daño por sobremedicalización—. Son conceptos útiles, pero para este epígrafe la tríada primaria/secundaria/terciaria sigue siendo la base examinable.

FEA Anatomía Patológica · convocatoria 2021 libre · pregunta 6. La vacunación de adultos frente a SARS-CoV-2 para reducir contagio y mortalidad se clasificó como prevención primaria (respuesta C). La vacuna actúa antes de la enfermedad que se pretende evitar; no es secundaria por «detectar» ni terciaria por reducir secuelas.

11.4. Evaluación: proceso no es resultado

Los indicadores de proceso miden si la intervención se realiza: dosis administradas, invitaciones enviadas, profesionales formados. Los resultados miden cambios más próximos: cobertura, control de un factor, diagnóstico en fases más precoces. El impacto observa cambios finales en salud: incidencia, complicaciones, mortalidad, calidad de vida o desigualdades.

Una cobertura excelente no garantiza por sí sola impacto. Puede existir una actividad bien ejecutada pero ineficaz; también puede observarse un resultado poblacional influido por factores externos. Una evaluación rigurosa utiliza una cadena lógica que conecte recursos → actividades → productos → resultados → impacto.

12. INSTRUMENTOS VIGENTES EN ANDALUCÍA: QUÉ DEBES CONOCER EN 2026

Este apartado es deliberadamente temporal. El propio programa exige conocer planes y programas dirigidos a promover la salud y prevenir enfermedad en Andalucía, y esos instrumentos cambian. En agosto de 2026, cuatro referencias permiten orientarse: la Estrategia de Salud de Andalucía 2030, AVISTA, la Estrategia de Salud Comunitaria de Andalucía 2026-2030 y los planes/programas específicos de prevención y promoción.

12.1. Estrategia de Salud de Andalucía 2030 (ESA 2030)

La ESA 2030 es actualmente el principal instrumento estratégico de planificación sanitaria de Andalucía. El Consejo de Gobierno la aprobó definitivamente mediante Acuerdo de 11 de febrero de 2026, con horizonte 2026-2030. El documento ordena la acción en cuatro líneas estratégicas, catorce objetivos, tres palancas de cambio y un amplio catálogo de acciones. Incorpora expresamente una visión de determinantes, equidad, sostenibilidad y One Health.

Para el opositor, su importancia es doble. Primero, sustituye el escenario transitorio posterior al IV Plan Andaluz de Salud. Segundo, convierte en actualidad una pregunta oficial que ya apareció cuando la estrategia estaba todavía en fase de formulación.

FEA Anatomía Patológica · extraordinaria/APES 2022 celebrada en 2023 · pregunta 3. La plantilla dio como correcta la B: Estrategia de Salud de Andalucía 2030, porque el Consejo de Gobierno había acordado el 16 de mayo de 2023 su formulación. Actualización imprescindible: esa pregunta describe una fase histórica. Desde el 11 de febrero de 2026 la ESA 2030 ya está aprobada; en una pregunta actual no debes contestar que «solo se ha formulado».

12.2. Plan Andaluz de Salud y competencia de aprobación

La Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía, en sus artículos 30 a 32, configura el Plan Andaluz de Salud como marco de referencia para las actuaciones sanitarias y atribuye expresamente su aprobación al Consejo de Gobierno en el artículo 32. La evolución reciente ha llevado al instrumento estratégico ESA 2030, pero la perla competencial continúa siendo muy examinable.

FEA Anatomía Patológica · convocatoria 2021 libre · pregunta 3. Preguntó quién aprueba el Plan Andaluz de Salud según la Ley 2/1998. La correcta fue la A: Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía. No lo aprueba unilateralmente la persona titular de la Consejería ni el SAS.

12.3. Estrategia de Salud Comunitaria de Andalucía 2026-2030

La Orden de 16 de diciembre de 2025 aprobó la Estrategia de Salud Comunitaria de Andalucía, con periodo 2026-2030. Se organiza en cinco líneas estratégicas, diecinueve objetivos y cincuenta y nueve acciones. Refuerza el modelo biopsicosocial, el autocuidado, los activos para la salud, la participación comunitaria, la acción local y la colaboración intersectorial.

No sustituye a ESA 2030: la concreta en el ámbito comunitario. Esta relación «estrategia marco → estrategia sectorial/comunitaria → programas concretos» es una buena forma de entender la planificación multinivel.

12.4. AVISTA 2023-2027

AVISTA mantiene su periodo de vigencia hasta el 31 de diciembre de 2027. Mientras ESA 2030 define el marco global de salud y ESCA concreta el enfoque comunitario, AVISTA organiza la vigilancia y la respuesta. No los confundas: sus objetos se solapan en salud pública, pero sus funciones son diferentes.

12.5. Programas y planes específicos: ejemplos que debes reconocer

La planificación andaluza se completa con instrumentos específicos. Entre ellos se encuentran el Plan Estratégico de Salud de la Infancia y Adolescencia 2023-2027, programas de vacunación con calendarios actualizados, programas poblacionales de cribado de cáncer, estrategias frente a enfermedades crónicas, actuaciones de prevención de adicciones y programas de vigilancia y control de vectores.

No es razonable memorizar todas las versiones de todos los programas como una lista cerrada. En cambio, sí debes saber qué problema abordan, a qué población se dirigen, si predominan promoción, prevención o vigilancia, y qué indicador permitiría evaluar su cobertura y resultado. Esa forma de estudiar resiste mejor las actualizaciones del calendario o de una estrategia concreta.

12.6. One Health aplicado: vigilancia vectorial como ejemplo

Los programas de vigilancia de vectores muestran bien el enfoque One Health: combinan datos entomológicos, ambientales, animales y humanos para anticipar riesgo y decidir medidas. La información sobre presencia y densidad de vectores no es un fin en sí mismo; se integra con circulación de patógenos, condiciones ambientales y aparición de casos humanos para orientar prevención y respuesta.

Para el examen, asocia cada instrumento con su verbo principal: ESA 2030 = planificar; AVISTA = vigilar y responder; ESCA = actuar con la comunidad; programa preventivo = intervenir sobre un riesgo o detectar precozmente. Esta regla evita confundir documentos con nombres parecidos.

13. QUÉ HA PREGUNTADO EL SAS Y CÓMO TRANSFORMA EL EPÍGRAFE EN TEST

Las preguntas oficiales disponibles muestran un patrón claro: el SAS rara vez pide una definición aislada cuando puede convertirla en una decisión. Pregunta por el denominador correcto, por la clasificación de una intervención, por un método de priorización o por el estado de un instrumento estratégico. Estas son las perlas del corpus de Anatomía Patológica directamente relacionadas con el Tema 12:

Examen Pregunta Concepto Respuesta oficial Lección
FEA Anatomía Patológica 2018 libre / promoción interna P7 Mortalidad infantil A Menores de 1 año; no confundir con neonatal.
FEA Anatomía Patológica 2018 libre / promoción interna P9 Hanlon D Gravedad + magnitud + eficacia + factibilidad.
FEA Anatomía Patológica 2021 libre P3 Plan Andaluz de Salud A Lo aprueba el Consejo de Gobierno.
FEA Anatomía Patológica 2021 libre P6 Niveles de prevención C Vacunación = prevención primaria.
FEA Anatomía Patológica 2021 libre P7 Esperanza de vida C 1900-1950: descenso de mortalidad infantil/infancia.
FEA Anatomía Patológica 2021 libre P13 Sistemas de información D EDO tiene ámbito estatal; COAN-HyD no.
FEA Anatomía Patológica 2022 APES/extraordinaria P3 Planificación andaluza B Entonces: formulación ESA 2030; hoy: ya aprobada.
FEA Anatomía Patológica 2022 APES/extraordinaria P12 Lalonde D Los cuatro grupos no incluyen «nivel socioeconómico» como etiqueta independiente.

13.1. La pregunta de Lalonde

El modelo de Lalonde agrupó determinantes en cuatro campos: biología humana, medio ambiente, estilos de vida y organización/atención sanitaria. Los determinantes socioeconómicos son fundamentales en salud pública actual, pero «nivel socioeconómico» no era uno de los cuatro rótulos del modelo clásico.

FEA Anatomía Patológica · extraordinaria/APES 2022 · pregunta 12. Preguntó qué factor NO estaba contemplado como uno de los cuatro grupos de Lalonde. La correcta fue la D: nivel socioeconómico. La trampa es responder con conocimiento moderno de determinantes sociales en vez de con la clasificación histórica que pregunta el enunciado.

13.2. Qué esperar en una convocatoria nueva

Por la redacción actual del epígrafe, son especialmente preguntables: definición y alcance de One Health; estructura y vigencia de AVISTA; diferencias vigilancia por eventos/indicadores; EDO ordinaria/urgente/extraordinaria; sospecha como desencadenante de notificación; incidencia frente a prevalencia; mortalidad infantil frente a neonatal; tasas brutas frente a estandarizadas; Hanlon; prevención primaria/secundaria/terciaria; y el estado actual de ESA 2030.

Una pregunta difícil probablemente combinará dos capas. Ejemplo: «aumentan los casos existentes de una enfermedad crónica aunque no cambian los casos nuevos porque mejora la supervivencia» obliga a distinguir prevalencia, incidencia y duración. Otra puede presentar dos municipios con edades diferentes y preguntar por qué una tasa bruta de mortalidad no permite concluir cuál tiene mayor riesgo.

14. REPASO DE ALTO RENDIMIENTO: 18 IDEAS QUE NO PUEDES CONFUNDIR

# Idea Trampa típica
1 Salud pública actúa sobre población y determinantes. Reducirla a asistencia sanitaria colectiva.
2 Ley 16/2011 integra promoción, prevención, protección y vigilancia. Identificar salud pública solo con epidemias.
3 One Health integra salud humana, animal y ecosistemas. Confundirlo con una política exclusivamente veterinaria.
4 AVISTA organiza vigilancia y respuesta en Andalucía. Confundirla con el plan general de salud.
5 AVISTA está vigente hasta 31/12/2027. Dar por caducada una estrategia aún activa.
6 La EDO puede notificarse desde la sospecha. Esperar confirmación de laboratorio en todos los casos.
7 No toda EDO es urgente; no toda alerta es una EDO. Hacer equivalentes ambos conceptos.
8 Incidencia cuenta casos nuevos. Usar casos existentes en el numerador.
9 Prevalencia cuenta casos existentes. Interpretarla como riesgo de enfermar.
10 Densidad de incidencia usa persona-tiempo. Tratarla como porcentaje.
11 Letalidad: muertes entre casos. Dividir por población general.
12 Mortalidad infantil: menores de 1 año. Confundir con neonatal <28 días.
13 Esperanza de vida es una medida basada en tasas de mortalidad por edad. Identificarla con edad media de fallecimiento.
14 Comparar poblaciones envejecidas puede exigir estandarización. Comparar tasas brutas sin ajustar estructura.
15 Hanlon: magnitud, gravedad, eficacia y factibilidad. Confundirlo con una técnica de consenso.
16 Vacunación = prevención primaria. Clasificarla como secundaria por aplicarse a población.
17 ESA 2030 está aprobada desde 11/02/2026. Quedarse en la fase de formulación de 2023.
18 Evaluar exige distinguir proceso, resultado e impacto. Confundir «hacer mucho» con «mejorar salud».
Regla final: en una pregunta de epidemiología, identifica primero qué población es el denominador; en una pregunta de planificación, identifica qué función cumple el instrumento; en una pregunta de vigilancia, identifica qué riesgo produciría esperar. Con esas tres preguntas se eliminan muchos distractores sin memorizar frases aisladas.

15. VIGENCIA NORMATIVA, ACTUALIZACIÓN Y FUENTES

Fecha de comprobación: 28 de agosto de 2026. Este tema se ha construido sobre el programa oficial del tronco común FEA y se ha contrastado con normativa consolidada y documentos institucionales vigentes. En un tema de salud pública, la actualización es parte del contenido: estrategias, calendarios y protocolos pueden cambiar aunque las definiciones epidemiológicas permanezcan estables.

15.1. Normas e instrumentos utilizados

Norma / instrumento Referencia utilizada Situación a agosto de 2026
Ley 16/2011, de 23 de diciembre, de Salud Pública de Andalucía Arts. 1-4; derechos y obligaciones del Título II; arts. 60-62; preceptos de promoción, prevención y protección. Vigente; texto consolidado consultado con actualización publicada en marzo de 2026.
Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía Arts. 30-32: marco, elaboración y aprobación del Plan Andaluz de Salud. Vigente con modificaciones; relevante para competencia y arquitectura de planificación.
Orden de 19 de diciembre de 1996 Arts. 1-4 sobre declaración y modalidades de EDO. Marco andaluz de vigilancia epidemiológica, modificado posteriormente.
Orden de 12 de noviembre de 2015 Artículo único y anexos II-III: modificación y actualización de las EDO ordinarias y urgentes. Referencia normativa del catálogo, complementada por protocolos operativos actualizados.
AVISTA Acuerdo del Consejo de Gobierno de 9 de mayo de 2023, apartado Primero; ficha oficial de vigencia del plan. Vigencia hasta 31/12/2027.
Estrategia de Salud de Andalucía 2030 Acuerdo del Consejo de Gobierno de 11 de febrero de 2026, apartados Primero y Tercero. Aprobada y vigente para 2026-2030.
Estrategia de Salud Comunitaria de Andalucía Orden de 16 de diciembre de 2025, disposiciones Primera y Tercera. Vigente 2026-2030.
Plan Estratégico de Salud de la Infancia y Adolescencia Plan 2023-2027. Vigente en 2026.

15.2. Fuentes institucionales recomendadas para futuras revisiones

Para mantener el tema actualizado, la jerarquía de consulta debe ser: BOJA y BOE para normas y acuerdos; portal de la Consejería de Salud y Consumo para estrategias y planes; portal de Vigilancia en Salud Pública de Andalucía para EDO, alertas y protocolos; Ministerio de Sanidad para vigilancia estatal e Indicadores Clave del SNS; y OMS/WHO para el marco conceptual One Health.

Los datos concretos —incidencia anual, coberturas, mortalidad, esperanza de vida— deben fecharse siempre. No conviertas una cifra de 2024 en una «verdad del tema» si la fuente publica una serie que se actualiza anualmente. En oposición, lo estable son la definición y el método de cálculo; el valor observado exige fecha y fuente.

Control de obsolescencia. Dos puntos deben revisarse antes de una convocatoria futura: AVISTA, porque su horizonte termina el 31 de diciembre de 2027, y los protocolos/listados operativos de EDO, que pueden incorporar nuevas enfermedades o cambiar circuitos. ESA 2030 y ESCA tienen horizonte 2030, pero también pueden recibir desarrollos o evaluaciones intermedias.

15.3. Referencias oficiales de consulta

15.4. Cierre para el opositor

El Tema 12 puede parecer una mezcla heterogénea de leyes, epidemiología, indicadores y planes. En realidad tiene una arquitectura única. La Ley 16/2011 define qué es la salud pública y sus responsabilidades; One Health amplía la mirada sobre determinantes y sectores; AVISTA convierte esa mirada en vigilancia y respuesta; las EDO alimentan el sistema con señales; los indicadores cuantifican el estado de salud; el análisis de necesidades prioriza problemas; y los planes y programas convierten prioridades en intervenciones evaluables.

Estudiado así, no son siete subtemas independientes. Es un ciclo: observar → medir → interpretar → priorizar → intervenir → evaluar → volver a observar. Esa lógica es también la mejor herramienta para resolver preguntas nuevas que no hayas visto literalmente en ningún examen.

Pon a prueba lo aprendido

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Test completo →

Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el agosto 30, 2026.