Tema 14. La Comunicación. Tipos de comunicación: verbal y no verbal. La comunicación como herramienta de trabajo. Estilos de comunicación. El lenguaje como medio de comunicación. Habilidades sociales en la comunicación telefónica. Elementos que facilitan y dificultan la comunicación. Técnicas de excelencia en la atención telefónica. La escucha activa. La retroalimentación. Fallos en la comunicación. La comunicación con usuarios con alteraciones en el lenguaje: dislexia, tartamudez, problemas neurológicos.

47 min agosto 27, 2026 Media Nuevo

Tema 14. La Comunicación. Tipos de comunicación: verbal y no verbal. La comunicación como herramienta de trabajo. Estilos de comunicación. El lenguaje como medio de comunicación. Habilidades sociales en la comunicación telefónica. Elementos que facilitan y dificultan la comunicación. Técnicas de excelencia en la atención telefónica. La escucha activa. La retroalimentación. Fallos en la comunicación. La comunicación con usuarios con alteraciones en el lenguaje: dislexia, tartamudez, problemas neurológicos.

Comunicar con claridad, escuchar de forma activa y adaptar la conversación telefónica a cada persona y situación
Oposición: Telefonista – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico — Comunicación y atención a la ciudadanía | Última actualización: Agosto 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN: LA COMUNICACIÓN EN EL PUESTO DE TELEFONISTA

La comunicación es la herramienta esencial de la persona telefonista. En otras categorías profesionales puede ser un instrumento que acompaña a una actividad principal de carácter técnico, administrativo o asistencial; en una central telefónica, en cambio, la propia actividad profesional consiste en gran medida en recibir, interpretar, organizar y transmitir comunicaciones. La calidad de una llamada no depende únicamente de que técnicamente se establezca una conexión entre dos extensiones. Depende de que el mensaje llegue a la persona adecuada, en el momento oportuno, sin distorsiones evitables y de forma comprensible.

En un centro sanitario esta cuestión adquiere especial relevancia. A través de la central telefónica pueden entrar llamadas de ciudadanía, profesionales, familiares, proveedores, servicios externos, emergencias, unidades asistenciales y otros centros. Algunas llamadas son rutinarias; otras contienen información urgente, emocionalmente intensa o difícil de comprender. La persona telefonista debe ser capaz de distinguir situaciones, escuchar, preguntar lo necesario, confirmar los datos esenciales y cursar la comunicación conforme al procedimiento correspondiente.

Comunicar no equivale a hablar. Una persona puede hablar mucho y comunicar mal, del mismo modo que puede transmitir una información compleja con pocas palabras si estas son claras y están bien organizadas. La comunicación eficaz exige que exista una comprensión suficientemente compartida entre los interlocutores. No basta con que el emisor crea que se ha explicado correctamente: es necesario comprobar qué ha entendido el receptor. De ahí la importancia de la escucha activa y de la retroalimentación, dos conceptos expresamente incluidos en el programa oficial.

La atención telefónica presenta además una dificultad característica: desaparece gran parte de la información visual que normalmente ayuda a interpretar una conversación. La persona telefonista no ve la expresión facial, la postura, los gestos ni la orientación corporal del interlocutor. Por ello adquieren un peso extraordinario el tono, el ritmo, el volumen, la articulación, los silencios y la elección de las palabras. Una frase formalmente correcta puede sonar impaciente, agresiva o indiferente si se pronuncia con un tono inadecuado.

La comunicación profesional tampoco puede improvisarse por completo. La espontaneidad es compatible con aplicar principios técnicos. La acogida inicial, la identificación, la exploración de la demanda, la escucha, la reformulación, la confirmación de datos, la transferencia de la llamada y el cierre pueden entenderse como fases de un proceso. Una estructura conocida reduce errores, especialmente cuando existe presión asistencial, elevado volumen de llamadas o interlocutores alterados.

Para una persona telefonista del SAS es igualmente fundamental conocer los límites de su función. Facilitar una comunicación no significa asumir funciones clínicas, diagnosticar, interpretar síntomas ni proporcionar información asistencial que corresponda a profesionales sanitarios. Ante una petición que excede su competencia, la respuesta profesional consiste en identificar la necesidad comunicativa y dirigir la llamada hacia el recurso adecuado, aplicando los procedimientos establecidos.

Idea central: en una central telefónica sanitaria no es suficiente con transmitir palabras. Hay que asegurar, dentro de las competencias del puesto, que la información esencial se recibe, se comprende, se confirma y se dirige correctamente.

El tema debe estudiarse con una orientación muy práctica. Conceptos como asertividad, empatía, feedback, escucha activa, ritmo de habla o barreras comunicativas no son únicamente definiciones psicológicas. El examen los convierte en situaciones concretas: qué hacer si un ciudadano tartamudea, cómo modular la velocidad de elocución, qué conducta constituye una barrera, qué significa retroalimentación o qué estilo permite defender una posición profesional sin agresividad.

2. EL PROCESO DE COMUNICACIÓN Y SUS ELEMENTOS

La comunicación puede definirse como un proceso mediante el cual dos o más personas intercambian información y construyen significado utilizando un código compartido a través de uno o varios canales y dentro de un contexto determinado. Esta definición permite comprender que la comunicación no es un acto exclusivamente lineal. Mientras una persona habla, la otra interpreta, reacciona y genera señales que modifican a su vez el comportamiento de la primera.

2.1. Emisor y receptor

El emisor es quien inicia o produce un mensaje en un momento determinado. El receptor es quien lo recibe e interpreta. Sin embargo, en una conversación real estos papeles se intercambian continuamente. Cuando una ciudadanía llama a la centralita y explica su necesidad actúa inicialmente como emisora; cuando la telefonista pregunta «¿me puede indicar el servicio con el que desea contactar?», la relación se invierte. Por eso resulta más preciso hablar de interlocutores que alternan funciones de emisión y recepción.

La eficacia depende tanto de la capacidad del emisor para codificar claramente su mensaje como de la capacidad del receptor para interpretarlo. Si cualquiera de ambos presupone demasiado, la comunicación puede fallar. Una persona puede creer que el nombre de una unidad es evidente, mientras la telefonista puede conocer varias unidades con denominaciones parecidas. La solución no es adivinar, sino obtener la información necesaria mediante preguntas breves y concretas.

2.2. Mensaje

El mensaje es el contenido que se pretende transmitir. Incluye no solo las palabras pronunciadas, sino también la intención comunicativa y los matices asociados a la forma de expresarlas. En atención telefónica conviene distinguir entre información principal e información accesoria. Un usuario puede relatar varios antecedentes antes de expresar qué necesita. La escucha profesional debe permitirle explicarse sin perder de vista el objetivo de la llamada.

2.3. Código

El código es el sistema de signos y reglas mediante el cual se construye el mensaje. Una lengua como el castellano constituye un código, pero también existen códigos especializados, siglas, abreviaturas y sistemas de numeración. El código solo funciona cuando es suficientemente compartido por emisor y receptor. Una sigla perfectamente conocida por el personal de un hospital puede carecer de significado para una persona que llama desde fuera.

Una regla profesional fundamental consiste, por tanto, en adaptar el código al interlocutor. El lenguaje interno del centro es útil entre profesionales que lo conocen; frente a ciudadanía debe transformarse, cuando sea posible, en lenguaje común. Utilizar tecnicismos innecesarios no demuestra competencia: puede producir incomprensión.

2.4. Canal

El canal es el medio por el que circula el mensaje. En este tema el canal principal es el telefónico, aunque en la organización existen otros: comunicación presencial, correo electrónico, mensajería corporativa, sistemas informáticos, megafonía o documentación escrita. Cada canal condiciona cómo debe formularse el mensaje.

La llamada telefónica es inmediata y bidireccional, pero no deja al interlocutor la posibilidad de releer lo que se ha dicho y elimina gran parte de la información visual. Eso obliga a reforzar claridad, repetición selectiva y confirmación de datos.

2.5. Contexto

El contexto es el conjunto de circunstancias en las que se produce la comunicación. No se interpreta igual la frase «necesito localizar al médico de guardia» en una conversación administrativa rutinaria que en una emergencia. El contexto incluye lugar, momento, relación entre interlocutores, conocimientos previos, estado emocional, finalidad de la llamada y reglas de la organización.

2.6. Ruido

En teoría de la comunicación, el ruido es cualquier interferencia capaz de alterar el mensaje. Puede ser físico, como una mala cobertura; semántico, cuando se utilizan términos incomprensibles; psicológico, como ansiedad o prejuicios; fisiológico, como dificultades auditivas; u organizativo, como directorios desactualizados.

La persona telefonista no puede eliminar todas las fuentes de ruido, pero sí puede detectar muchas de ellas. Si oye mal un apellido, debe pedir que se repita o deletree. Si el interlocutor no comprende un término, debe reformularlo. Si la línea tiene cortes, no debe fingir que ha entendido.

Regla de examen: emisor, receptor, mensaje, código, canal, contexto, ruido y retroalimentación forman el esquema básico del proceso comunicativo. El código es el conjunto de signos y reglas; el canal es el medio de transmisión.

3. COMUNICACIÓN VERBAL, NO VERBAL Y PARAVERBAL

Una clasificación básica distingue comunicación verbal y comunicación no verbal. En el trabajo telefónico conviene añadir una tercera categoría didáctica: la comunicación paraverbal o paralingüística, porque reúne rasgos de la voz que no son las palabras en sí mismas pero modifican profundamente su interpretación.

3.1. Comunicación verbal

La comunicación verbal utiliza palabras pertenecientes a un código lingüístico. Puede ser oral o escrita. En una centralita predomina la forma oral, caracterizada por su rapidez, posibilidad de interacción inmediata y necesidad de comprender el mensaje mientras se produce.

Una comunicación verbal eficaz debe buscar precisión. Son preferibles frases relativamente breves, ordenadas y construidas con vocabulario comprensible. Cuando se facilitan varios datos, conviene estructurarlos: primero la idea principal y después la información necesaria para actuar. La acumulación de instrucciones en una única frase aumenta la posibilidad de error.

El lenguaje telefónico debe evitar ambigüedades. Palabras como «allí», «luego», «el de antes» o «esa planta» solo funcionan si ambos interlocutores comparten exactamente la misma referencia. Cuando puede existir duda, se sustituye la expresión ambigua por un dato verificable.

3.2. Comunicación no verbal

La comunicación no verbal comprende comportamientos que transmiten información sin recurrir directamente a las palabras: gestos, expresión facial, postura, contacto visual, distancia interpersonal, movimientos corporales y otros indicadores. En una conversación presencial estos elementos complementan, refuerzan o contradicen el mensaje verbal.

Una persona puede decir «estoy de acuerdo» mientras muestra una expresión facial de desacuerdo. Esa incongruencia aporta información. Sin embargo, en el teléfono convencional la telefonista no dispone de estas claves visuales, circunstancia que incrementa la importancia de preguntar y confirmar en lugar de inferir.

La ausencia de visión no significa que desaparezca toda información no léxica. El silencio, la latencia antes de responder, determinados sonidos, el ritmo respiratorio audible o una interrupción brusca pueden influir en la interacción. No deben utilizarse para diagnosticar estados clínicos, pero sí pueden indicar que conviene hablar más despacio, preguntar si se ha entendido o conceder más tiempo.

3.3. Comunicación paraverbal

Los componentes paraverbales son especialmente relevantes para el examen de telefonista. Incluyen tono, volumen, velocidad, ritmo, entonación, articulación, fluidez, pausas y énfasis. Dos profesionales pueden pronunciar exactamente la misma frase y producir efectos opuestos dependiendo de cómo la digan.

Elemento Función Riesgo si se utiliza mal
Tono Expresa actitud y modula la acogida Puede sonar hostil, irónico, frío o desinteresado
Volumen Garantiza audibilidad y permite enfatizar Demasiado alto puede percibirse como agresividad
Velocidad Regula el ritmo de comprensión Excesiva rapidez favorece pérdida de información
Articulación Hace distinguibles las palabras Una dicción imprecisa genera errores
Pausas Ordenan el discurso y facilitan comprensión Exceso o ubicación inadecuada puede crear inseguridad
Entonación Aporta expresividad y significado pragmático Monotonía o ironía alteran la recepción del mensaje

El objetivo no consiste en adoptar una voz artificial. La excelencia telefónica requiere una voz natural, profesional, audible y adaptable. En una llamada sencilla el ritmo puede ser más ágil; cuando se está dando un número, una dirección o una instrucción que el interlocutor debe recordar, resulta lógico disminuir la velocidad y segmentar la información.

En el examen de Telefonista del SAS 2018 (turno libre, pregunta 101) se evaluó el uso del volumen de voz y la respuesta correcta fue la A: era incorrecto afirmar que un volumen alto indique siempre seguridad y dominio de la situación. El volumen debe adaptarse; elevarlo puede transmitir tensión o agresividad.

4. LA COMUNICACIÓN COMO HERRAMIENTA DE TRABAJO

En la central telefónica de un centro sanitario la comunicación cumple simultáneamente varias funciones: informativa, organizativa, relacional, coordinadora y de seguridad. La persona telefonista no se limita a conectar llamadas. Recibe demandas, identifica destinos, localiza profesionales, filtra comunicaciones conforme a instrucciones internas y contribuye al funcionamiento continuo del centro.

Desde el punto de vista informativo, una llamada puede tener por finalidad conocer una extensión, contactar con una unidad, localizar a un profesional o ser transferida a un servicio. La primera obligación comunicativa es comprender qué necesita realmente la persona. No siempre coincide la primera frase con la demanda final. «Quiero hablar con el hospital» no identifica un destino; es necesario explorar brevemente la necesidad.

Desde el punto de vista organizativo, el error de comunicación tiene consecuencias. Una llamada enviada repetidamente de una extensión a otra produce insatisfacción y ocupa recursos. Una localización profesional mal cursada puede retrasar una gestión. Una llamada urgente tratada como rutinaria puede afectar al funcionamiento del centro. La comunicación profesional es, por tanto, parte de la calidad operativa.

La persona telefonista también actúa como punto de interfaz entre personas que manejan diferentes lenguajes. La ciudadanía utiliza términos cotidianos; el personal sanitario y administrativo utiliza denominaciones técnicas, nombres de unidades, acrónimos y extensiones. Una buena telefonista traduce la necesidad comunicativa sin alterar su contenido.

Esta función exige memoria de trabajo y capacidad de síntesis, pero no autoriza a interpretar más allá de los datos disponibles. Si alguien pide «la consulta de corazón», puede ser necesario aclarar si busca Cardiología, una cita concreta u otra dependencia. La respuesta profesional no consiste en decidir clínicamente qué necesita, sino en obtener información suficiente para dirigir correctamente la comunicación.

4.1. Comunicación interna y externa

En las comunicaciones internas suele existir un mayor nivel de conocimiento compartido. Los profesionales conocen nombres de servicios, extensiones y procedimientos. Aun así, no debe darse por supuesto que cualquier abreviatura sea universal. En hospitales grandes pueden coexistir unidades con nombres semejantes, profesionales homónimos o diferentes ubicaciones del mismo servicio.

En la comunicación externa debe extremarse la adaptación del lenguaje. La ciudadanía no tiene por qué conocer la estructura organizativa del centro. Decir simplemente «eso es de otra unidad» no resuelve la necesidad; cuando sea posible, se debe orientar hacia el destino adecuado dentro de la competencia del puesto.

4.2. Comunicación y seguridad

La seguridad comunicativa se basa en comprobar los datos críticos. Nombres, números de extensión, localizaciones y destinatarios pueden necesitar repetición o confirmación. En situaciones relevantes resulta útil la técnica de cierre del bucle comunicativo: quien recibe la información la repite o reformula y quien la emitió confirma que es correcta.

En la central telefónica esa lógica puede aplicarse de forma sencilla: «Entonces, necesita que le pase con…», «Me indica la extensión…», «Le confirmo el apellido…». No hay que repetir indiscriminadamente información sensible; la confirmación debe limitarse a lo necesario y respetar las normas de confidencialidad.

Aplicación al puesto: una buena gestión telefónica sigue una lógica constante: escuchar la demanda, identificar qué necesita la persona, obtener únicamente los datos necesarios, confirmar los elementos críticos, cursar la comunicación al destino adecuado y cerrar la llamada de forma clara.

5. ESTILOS DE COMUNICACIÓN: PASIVO, AGRESIVO Y ASERTIVO

Los estilos de comunicación describen formas relativamente habituales de expresar necesidades, opiniones, límites y desacuerdos. Para la oposición interesa distinguir tres grandes estilos: pasivo, agresivo y asertivo. No se trata de etiquetar a las personas, sino de reconocer conductas comunicativas.

5.1. Estilo pasivo

La comunicación pasiva se caracteriza por una tendencia excesiva a ceder, evitar el conflicto o renunciar a expresar claramente límites y necesidades. Una persona que adopta este estilo puede utilizar expresiones dubitativas, disculparse innecesariamente o aceptar demandas que no puede cumplir para evitar una reacción negativa.

En una central telefónica, el estilo pasivo puede generar problemas porque la telefonista necesita explicar límites organizativos. Si no puede facilitar determinada información o si una petición debe ser atendida por otra unidad, debe comunicarlo con claridad. Inventar una solución para no contrariar al interlocutor perjudica la calidad del servicio.

5.2. Estilo agresivo

El estilo agresivo defiende la propia posición de forma que ignora o vulnera el respeto debido al interlocutor. Puede manifestarse mediante interrupciones sistemáticas, imposiciones, acusaciones, amenazas, sarcasmo, tono despectivo o volumen excesivo. La agresividad no debe confundirse con firmeza.

En atención telefónica existe un riesgo de escalada: una persona eleva el tono y el profesional responde elevándolo aún más. El resultado suele ser una interacción menos eficaz. El hecho de que un usuario se comporte incorrectamente no convierte en profesional una respuesta igualmente agresiva.

5.3. Estilo asertivo

La asertividad consiste en expresar ideas, necesidades, derechos y límites de forma clara, directa y respetuosa, sin someterse injustificadamente y sin agredir. Es el estilo más adecuado en comunicación profesional porque combina firmeza y respeto.

Una respuesta asertiva diferencia entre lo que puede hacerse y lo que no. Por ejemplo: «No dispongo de acceso a esa información, pero puedo indicarle la unidad con la que debe contactar». La primera parte establece el límite; la segunda orienta hacia una solución posible.

La asertividad se relaciona estrechamente con la precisión verbal. Expresiones como «quizá», «a lo mejor» o «supongo» deben evitarse cuando transmiten una incertidumbre que no existe. A la inversa, no debe expresarse certeza cuando se desconoce un dato. Una fórmula profesional es reconocer la limitación y verificar la información.

Estilo Defensa de la propia posición Respeto al interlocutor Ejemplo general
Pasivo Insuficiente Alto, pero a costa de los propios límites Ceder aunque no proceda
Agresivo Excesiva o impositiva Insuficiente Imponer, descalificar o intimidar
Asertivo Adecuada y clara Adecuado Explicar límites y alternativas con respeto
En el examen de Telefonista del SAS 2025 (turno libre, pregunta 14) se describió una conducta que permite manifestar convicciones y defender derechos de forma directa, equilibrada y sin intención de perjudicar: la respuesta correcta fue la A, asertividad.

La asertividad no garantiza que la otra persona quede satisfecha. Su objetivo es que la comunicación sea correcta, respetuosa y funcional. En ocasiones el profesional debe comunicar que una petición no puede resolverse desde la centralita. La calidad no consiste en decir siempre que sí, sino en proporcionar una respuesta clara dentro de la competencia y posibilidades reales del servicio.

6. EL LENGUAJE COMO MEDIO DE COMUNICACIÓN

El lenguaje permite representar conceptos, compartir información y coordinar acciones mediante signos organizados de acuerdo con reglas. En la comunicación telefónica profesional interesa especialmente su dimensión práctica: qué palabras elegir, cómo ordenar la información y cómo comprobar que el significado recibido coincide con el pretendido.

6.1. Claridad

Un mensaje claro reduce el esfuerzo de interpretación. La claridad se favorece mediante frases breves, orden lógico, vocabulario conocido y eliminación de información irrelevante. No significa infantilizar al interlocutor. Una explicación puede ser sencilla y rigurosa al mismo tiempo.

Cuando un concepto técnico resulta inevitable, debe contextualizarse o explicarse. El profesional conoce la estructura hospitalaria; la persona que llama no tiene obligación de conocerla. La comunicación debe ajustarse al conocimiento del receptor.

6.2. Precisión

La precisión consiste en utilizar palabras que identifiquen correctamente la realidad a la que se refieren. En un entorno con numerosos servicios, unidades y profesionales, una pequeña diferencia nominal puede enviar una llamada a un destino equivocado.

También es importante en números y letras. Cuando se deletrea un apellido o se transmite una extensión, conviene segmentar el dato y solicitar confirmación si existe riesgo de confusión. El interlocutor debe disponer de tiempo para anotar.

6.3. Lenguaje común y tecnicismos

Los tecnicismos tienen utilidad cuando los interlocutores comparten el mismo ámbito profesional. Sin embargo, utilizarlos frente a ciudadanía sin necesidad genera una barrera semántica. El criterio no es prohibir todo término especializado, sino preguntarse si ayuda realmente a que el receptor comprenda.

En el examen de Telefonista del SAS 2018 (turno libre, pregunta 106) se evaluó la nitidez y articulación en la llamada. La respuesta correcta fue la D: era incorrecto considerar bueno utilizar tecnicismos para demostrar conocimientos. La finalidad profesional es ser comprendido.

Ese mismo criterio apareció en el examen de Telefonista del SAS 2018 (turno libre, pregunta 107), donde la respuesta correcta fue la C: se consideró incorrecto que los mensajes deban formularse sistemáticamente en negativo. Es preferible un lenguaje constructivo que explique lo que puede hacerse.

6.4. Formulación positiva

Comunicar en positivo no significa ocultar limitaciones. Significa orientar la frase hacia la información útil. «No tengo ni idea de eso» puede sustituirse por «esa gestión no se realiza desde centralita; puedo indicarle el servicio que la tramita». Ambas expresiones reconocen el mismo límite, pero la segunda facilita una salida.

6.5. Ambigüedad, presuposiciones y sobreentendidos

Los interlocutores tienden a completar mentalmente información que no se ha expresado. En una conversación cotidiana esta economía lingüística suele funcionar; en una comunicación profesional puede provocar errores. Por ello deben evitarse las presuposiciones cuando afectan a datos relevantes.

Si alguien dice «pásame con Urgencias», puede ser necesario determinar qué dispositivo o qué área solicita, según la organización del centro. La pregunta aclaratoria no es una pérdida de tiempo: evita una transferencia incorrecta.

6.6. Orden de la información

Cuando hay que proporcionar varias instrucciones, es útil seguir una secuencia. Primero se explica el objetivo, después los pasos y finalmente se comprueba si la persona necesita que se repita algún dato. La memoria inmediata es limitada; cuanto mayor sea el número de elementos presentados sin estructura, mayor será el riesgo de pérdida.

Principio operativo: el lenguaje profesional debe ser claro, preciso, actual, respetuoso y comprensible. El objetivo no es demostrar cuánto sabe el profesional, sino conseguir que el interlocutor entienda correctamente lo que necesita saber.

7. HABILIDADES SOCIALES EN LA COMUNICACIÓN TELEFÓNICA

Las habilidades sociales son conductas aprendidas que permiten relacionarse de forma eficaz y adecuada con otras personas. En el puesto de telefonista son especialmente importantes porque la interacción suele ser breve, carece de información visual y puede producirse en situaciones de presión.

7.1. Empatía

La empatía es la capacidad de comprender la perspectiva y el estado de otra persona sin confundirlos con los propios. No implica dar la razón a todo lo que diga el interlocutor. Puede comprenderse que alguien esté frustrado y, al mismo tiempo, mantener un límite profesional.

La empatía telefónica se manifiesta mediante escucha, tono respetuoso, reconocimiento de la dificultad y orientación clara. Frases como «entiendo que necesita localizarlo cuanto antes; voy a comprobar qué opción tengo» muestran comprensión sin prometer algo que todavía no se sabe si podrá realizarse.

7.2. Respeto

El respeto se refleja en el tratamiento, la ausencia de juicios, la consideración del tiempo de la persona y la protección de su dignidad. No deben utilizarse expresiones paternalistas, burlas sobre la manera de hablar ni comentarios despectivos sobre una dificultad comunicativa.

7.3. Asertividad

La asertividad permite establecer límites con claridad. Es imprescindible cuando un usuario exige una actuación que no corresponde a la centralita o utiliza un tono inadecuado. El profesional puede reconducir la interacción sin entrar en confrontación personal.

7.4. Autocontrol emocional

La telefonista trabaja con personas cuyo estado emocional puede ser muy diferente: tranquilidad, preocupación, miedo, prisa, enfado o confusión. El profesional debe evitar responder automáticamente al tono emocional recibido. Si la otra persona acelera el habla o eleva el volumen, imitarla suele empeorar la situación.

El autocontrol no significa indiferencia. Significa conservar capacidad para pensar, escuchar y actuar conforme al procedimiento. La voz profesional debe transmitir estabilidad incluso cuando la conversación sea difícil.

7.5. Capacidad para preguntar

Preguntar es una habilidad central. Las preguntas abiertas permiten que la persona explique su necesidad: «¿En qué puedo ayudarle?». Las preguntas cerradas sirven para confirmar datos: «¿Se refiere al Hospital de Día?». Las preguntas de clarificación resuelven ambigüedades: «Cuando dice admisión, ¿se refiere a ingreso hospitalario o a la cita de consultas?».

Un interrogatorio excesivo genera rechazo. La regla consiste en preguntar solo lo necesario para gestionar correctamente la comunicación.

7.6. Capacidad de síntesis y reformulación

La reformulación consiste en expresar con otras palabras lo que se cree haber entendido. Permite verificar la demanda y transmite atención. «Si le he entendido bien, necesita contactar con…» es una fórmula muy útil en centralita.

En el examen de Telefonista del SAS 2025 (turno libre, pregunta 13) se preguntó qué elemento NO facilita la comunicación interpersonal. La respuesta correcta fue la B: exigir, juzgar e imponer ideas. Escuchar activamente, empatizar y formular la información de manera positiva sí actúan como facilitadores.

Las habilidades sociales no sustituyen a los procedimientos organizativos, pero permiten aplicarlos sin deteriorar la relación. La excelencia surge de combinar conocimiento de la central telefónica con capacidad comunicativa.

8. ELEMENTOS QUE FACILITAN Y DIFICULTAN LA COMUNICACIÓN

Una comunicación eficaz depende tanto de conductas facilitadoras como de la capacidad para detectar barreras. Algunas dificultades se encuentran en el canal; otras proceden del lenguaje, del estado emocional, de la organización o de los propios hábitos del profesional.

8.1. Factores facilitadores

  • Escuchar activamente: atender al contenido y mostrar que se está siguiendo la conversación.
  • Empatizar: intentar comprender la perspectiva de la persona sin prejuzgarla.
  • Utilizar lenguaje claro: evitar términos innecesariamente complejos.
  • Adaptar el ritmo: reducir velocidad cuando aumenta la dificultad de comprensión.
  • Preguntar para aclarar: no interpretar como cierto aquello que se ha oído de forma dudosa.
  • Reformular: comprobar que se ha comprendido correctamente.
  • Dar retroalimentación: permitir al interlocutor saber que el mensaje está siendo recibido.
  • Mantener un tono respetuoso: especialmente cuando exista tensión.
  • Organizar el mensaje: presentar la información en un orden lógico.
  • Confirmar datos críticos: nombres, destinos, extensiones o información operativa relevante.

8.2. Barreras físicas y técnicas

El ruido ambiental, una línea con mala calidad, interferencias, cortes, volumen inadecuado o problemas en el terminal pueden impedir que el mensaje llegue correctamente. El error consiste en continuar como si nada ocurriera. Si un dato no se ha escuchado bien, debe repetirse.

8.3. Barreras semánticas

Aparecen cuando emisor y receptor asignan significados diferentes a las palabras o cuando se utilizan siglas, tecnicismos o expresiones ambiguas. Son frecuentes en organizaciones grandes porque el profesional maneja un vocabulario interno que la ciudadanía desconoce.

8.4. Barreras psicológicas y emocionales

Ansiedad, prisa, enfado, miedo o cansancio reducen la capacidad para atender y organizar información. El profesional debe adaptar la conversación. Una persona muy nerviosa puede necesitar instrucciones más breves y confirmaciones más frecuentes.

8.5. Barreras actitudinales

Prejuicios, impaciencia, desinterés, ironía, paternalismo o tendencia a juzgar interfieren con la relación. Una de las barreras más frecuentes es preparar mentalmente la respuesta mientras la otra persona todavía está hablando. El profesional deja de escuchar y responde a una versión incompleta de la demanda.

8.6. Barreras organizativas

Directorios desactualizados, extensiones incorrectas, procedimientos poco claros o información no accesible pueden provocar fallos aunque la telefonista se comunique bien. La calidad de la atención depende también de disponer de herramientas organizativas fiables. Cuando se detecta reiteradamente una información incorrecta, debe comunicarse por los canales internos correspondientes para su actualización.

8.7. Barreras relacionadas con la propia comunicación telefónica

La ausencia de gestos y contacto visual impide utilizar muchas claves de la conversación presencial. Además, los silencios pueden interpretarse de forma ambigua. Si la telefonista necesita consultar una información y va a permanecer unos segundos sin hablar, es preferible explicarlo antes para que la persona no piense que la llamada se ha cortado.

Error habitual: no confundas rapidez con eficacia. Una llamada muy corta que termina en una transferencia incorrecta genera más trabajo que una conversación ligeramente más larga en la que se aclara bien la demanda desde el principio.

9. TÉCNICAS DE EXCELENCIA EN LA ATENCIÓN TELEFÓNICA

La excelencia en atención telefónica resulta de combinar técnica de voz, estructura de conversación, escucha y orientación al usuario. No existe una frase mágica aplicable a todas las llamadas; sí existen principios que reducen errores y mejoran la experiencia.

9.1. Responder con diligencia

La llamada debe atenderse con la mayor prontitud compatible con la actividad y organización del puesto. Dejar sonar innecesariamente el teléfono genera sensación de abandono y aumenta la probabilidad de que quien llama inicie la conversación frustrado.

9.2. Saludo e identificación

La toma de contacto debe permitir al usuario saber que ha llegado al destino previsto. El saludo debe ser claro y profesional. No conviene recitar una fórmula tan rápidamente que resulte ininteligible. La identificación del centro o unidad se realiza conforme a las pautas organizativas existentes.

9.3. Tono de voz

Un tono cálido y acogedor facilita la relación inicial. «Cálido» no significa excesivamente familiar ni informal. El tono profesional transmite disponibilidad, respeto y control.

9.4. Volumen

El volumen debe permitir una audición cómoda. Hablar demasiado bajo dificulta comprensión; elevarlo innecesariamente puede percibirse como agresividad. También puede adaptarse si la persona manifiesta dificultad auditiva, sin convertir la conversación en un grito.

9.5. Velocidad de elocución

La velocidad debe adaptarse a la conversación. Un ritmo excesivamente rápido perjudica a personas mayores, interlocutores que están anotando información, usuarios con dificultades de comprensión o situaciones que contienen números y nombres propios. También puede ralentizarse deliberadamente una frase para destacar un dato importante.

En el examen de Telefonista del SAS 2018 (turno libre, pregunta 105) se preguntó por las características de la velocidad del habla. La respuesta correcta fue la B: adoptar un tono cálido y acogedor no pertenece a la velocidad de elocución, sino a la dimensión tonal de la voz.

9.6. Articulación y nitidez

Articular correctamente significa producir las palabras de forma que puedan distinguirse. La fatiga, la prisa o hablar mientras se realizan otras tareas pueden hacer que se omitan sílabas o finales de palabra. Una buena dicción reduce errores en nombres y destinos.

La naturalidad sigue siendo importante. La solución no consiste en pronunciar de manera teatral, sino en evitar arrastrar palabras, hablar con objetos en la boca o situarse de forma que el micrófono recoja mal la voz.

9.7. Pausas

Las pausas permiten organizar el discurso y dan tiempo para procesar información. Cuando el interlocutor está anotando un número, la pausa es funcional. El silencio sin explicación, en cambio, puede generar dudas sobre si la llamada continúa conectada.

9.8. Vocabulario

Debe ser comprensible, respetuoso y adecuado al contexto. Las abreviaturas y siglas internas se reservan para interlocutores que realmente las conocen. Frente a ciudadanía conviene traducirlas a expresiones comunes.

9.9. Mantener el control funcional de la llamada

Controlar una llamada no significa dominar al interlocutor. Significa mantener el intercambio orientado hacia su finalidad. Si la conversación deriva reiteradamente hacia información que la telefonista no puede gestionar, puede resumir la demanda y reconducirla: «Para poder indicarle dónde transferirle, necesito confirmar…».

9.10. Transferencia

Antes de transferir conviene comprobar que se ha identificado el destino correcto. Cuando la organización y la tecnología lo permitan, se informa a la persona de que se va a realizar la transferencia. Una cadena de transferencias incorrectas deteriora rápidamente la percepción del servicio.

9.11. Cierre

El cierre debe dejar claro que la gestión ha finalizado o que la llamada va a continuar en otro destino. Puede incluir una última confirmación de la información esencial. La despedida profesional evita terminar abruptamente la comunicación.

El examen de Telefonista del SAS 2018 (turno libre, pregunta 106) volvió a incidir en estas técnicas: la respuesta correcta fue la D, porque utilizar tecnicismos para resaltar el nivel de conocimientos es contrario a una comunicación clara y comprensible.

10. LA ESCUCHA ACTIVA

Escuchar activamente significa atender de forma deliberada al mensaje del interlocutor, intentar comprender su contenido y demostrar mediante respuestas adecuadas que se está siguiendo la conversación. Es diferente de oír, que puede producirse simplemente porque un sonido llega al sistema auditivo.

La escucha activa requiere una actitud de apertura. El profesional debe evitar decidir demasiado pronto cuál es el problema. Si interrumpe en cuanto reconoce una palabra conocida, puede clasificar la llamada erróneamente.

10.1. Conductas de escucha activa

  • Permitir que la persona exponga inicialmente su demanda.
  • Evitar interrupciones innecesarias.
  • Emitir señales verbales breves de seguimiento cuando sean útiles.
  • Realizar preguntas de clarificación.
  • Reformular el contenido principal.
  • Resumir cuando el relato sea largo o complejo.
  • Confirmar los datos esenciales.
  • Evitar juicios prematuros.

10.2. Reformulación

La reformulación demuestra que se ha prestado atención y permite detectar malentendidos. Si el interlocutor corrige la reformulación, se ha descubierto el error antes de cursar la llamada. Es una de las técnicas más eficientes para prevenir transferencias equivocadas.

10.3. Parafrasear y resumir

Parafrasear consiste en expresar con otras palabras el contenido esencial. Resumir implica condensar varios elementos. Ambas técnicas deben utilizarse sin deformar el mensaje. La telefonista no añade conclusiones clínicas ni administrativas que la persona no haya expresado.

10.4. Preguntar sin interrogar

La escucha activa incluye preguntas, pero no un cuestionario indiscriminado. Primero se escucha y después se pregunta aquello que falta para actuar. En una llamada que requiere simplemente localizar una extensión, no es necesario conocer detalles personales innecesarios.

10.5. Silencio funcional

El silencio puede ser una herramienta. Una persona con tartamudez, afasia o dificultad para encontrar una palabra puede necesitar tiempo. Interrumpir el silencio completando inmediatamente la frase le impide expresarse y puede aumentar la presión comunicativa.

10.6. Conductas incompatibles con la escucha activa

Entre los errores más claros están contraargumentar antes de comprender la demanda, cambiar de tema, juzgar, terminar las frases del interlocutor, atender simultáneamente a otra conversación sin necesidad, anticipar respuestas o utilizar el tiempo de habla de la otra persona para preparar una réplica defensiva.

Escucha activa no significa silencio absoluto: implica recibir el mensaje, mostrar atención, aclarar dudas, reformular y proporcionar retroalimentación. La finalidad es comprender correctamente.

La escucha activa tiene además una función relacional. Cuando una persona percibe que debe repetir varias veces la misma información porque nadie la escucha, aumenta su frustración. Una reformulación correcta puede reducir tensión incluso antes de resolver materialmente la petición.

11. LA RETROALIMENTACIÓN O FEEDBACK

La retroalimentación, también denominada feedback, es la información que el receptor devuelve al emisor acerca de la recepción, comprensión o efecto del mensaje. Convierte la comunicación en un proceso circular: el emisor observa la respuesta y puede mantener, corregir o adaptar lo que está diciendo.

En atención telefónica la retroalimentación es indispensable porque el profesional no dispone de contacto visual. Si una persona permanece completamente en silencio durante una explicación, la telefonista puede no saber si continúa escuchando, si está anotando, si no entiende o si la línea se ha interrumpido.

11.1. Funciones del feedback

  • Confirmar recepción: indica que el mensaje ha llegado.
  • Confirmar comprensión: permite saber qué ha interpretado el receptor.
  • Detectar errores: descubre diferencias entre lo emitido y lo entendido.
  • Regular la conversación: ayuda a decidir si continuar, repetir o reformular.
  • Mostrar atención: refuerza la interacción interpersonal.

11.2. Retroalimentación verbal

Puede adoptar la forma de afirmaciones breves, preguntas, repeticiones, reformulaciones o resúmenes. «Sí, le escucho», «entonces me indica…» o «¿quiere decir que…?» son ejemplos. La forma concreta depende del contexto.

11.3. Retroalimentación no verbal y paraverbal

En comunicación presencial pueden funcionar como feedback el asentimiento, la mirada o la expresión facial. En teléfono convencional estas señales visuales desaparecen, pero se mantienen variaciones de voz, pausas y respuestas breves.

11.4. Feedback y acuerdo

Retroalimentación no equivale necesariamente a estar de acuerdo. Una persona puede demostrar que ha comprendido una explicación y discrepar con ella. Desde el punto de vista comunicativo lo importante es que el emisor conozca la reacción y pueda adaptar su mensaje.

En el examen de Telefonista del SAS 2025 (turno libre, pregunta 16) se definió expresamente la respuesta o reacción relevante que el receptor devuelve al emisor para comprobar si el mensaje cumplió su intención y adaptarlo según la respuesta obtenida. La respuesta correcta fue la A: feedback o retroalimentación.

El concepto ya había sido examinado con mucho detalle. En el examen de Telefonista del SAS 2018 (turno libre, pregunta 103), la respuesta correcta fue la D: las distintas reacciones del receptor permiten al hablante conocer cómo está siendo recibido su mensaje. En la pregunta 104 del mismo examen, la respuesta correcta fue la D, al considerar formas de retroalimentación la que refleja el contenido, la expresión de reacciones y las señales de atención.

11.5. Comprobación cerrada del mensaje

En comunicaciones importantes resulta útil que el receptor repita el dato crítico y el emisor confirme. Esta técnica reduce errores en números, nombres y destinos. Debe utilizarse con proporcionalidad: no es necesario repetir cada frase de una conversación ordinaria.

Para memorizar: feedback = información de retorno. Sirve para saber si el mensaje ha llegado, cómo se ha entendido y qué efecto ha producido, permitiendo reajustar la comunicación.

12. FALLOS EN LA COMUNICACIÓN Y PREVENCIÓN DE ERRORES

Un fallo comunicativo se produce cuando el mensaje recibido no coincide suficientemente con el que debía transmitirse o cuando la interacción no permite alcanzar su objetivo. Los fallos pueden aparecer en cualquiera de los elementos del proceso.

12.1. Fallos de emisión

Se producen cuando el mensaje está mal construido: frases demasiado largas, pronunciación deficiente, volumen inapropiado, velocidad excesiva, datos desordenados, vocabulario ambiguo o tecnicismos. La prevención comienza antes de hablar: saber qué información debe comunicarse.

12.2. Fallos de recepción

El receptor puede oír pero no comprender, distraerse, interpretar una palabra de manera distinta o perder parte del mensaje. La telefonista no puede controlar completamente estas variables, pero sí utilizar preguntas y feedback.

12.3. Fallos del canal

Una mala línea, eco, interferencias o cortes alteran físicamente la señal. Cuando el canal no permite una comunicación fiable, insistir en continuar puede aumentar los errores. Si es posible, se recupera la comunicación o se utiliza el procedimiento alternativo establecido.

12.4. Fallos por presuposición

Son especialmente peligrosos porque pasan inadvertidos. El profesional cree haber entendido y actúa sin comprobar. Apellidos parecidos, nombres de unidades semejantes o números mal escuchados son ejemplos clásicos.

12.5. Fallos por exceso de información

La memoria de trabajo tiene capacidad limitada. Dar una cadena larga de números, indicaciones y nombres sin pausas favorece omisiones. Dividir la información en bloques y permitir confirmación mejora la retención.

12.6. Fallos por comunicación defensiva

Cuando un usuario expresa una queja o frustración, el profesional puede sentirse personalmente cuestionado y comenzar a justificarse antes de comprender el problema. Esa reacción desplaza la conversación desde la demanda hacia un conflicto interpersonal.

12.7. Fallos por etiquetas y prejuicios

Calificar mentalmente al interlocutor como «difícil», «pesado» o «confuso» puede modificar la escucha. Es preferible describir la conducta concreta: habla muy rápido, repite información, presenta dificultad para encontrar palabras, está elevando el tono. Las conductas pueden gestionarse; las etiquetas predisponen.

12.8. Fallos de transferencia

Transferir sin comprender la demanda puede iniciar una cadena de llamadas. Antes de transferir debe comprobarse, dentro de lo razonable, que el destino corresponde a lo solicitado. Si existen dudas, una pregunta de clarificación suele ahorrar tiempo.

12.9. Prevención sistemática

  1. Escuchar antes de clasificar la llamada.
  2. Aclarar términos ambiguos.
  3. Evitar tecnicismos innecesarios.
  4. Confirmar datos relevantes.
  5. Reformular cuando la demanda sea compleja.
  6. Informar antes de silencios o transferencias prolongadas.
  7. No fingir haber entendido.
  8. Utilizar directorios y procedimientos actualizados.
Principio de seguridad: cuando un dato no se ha entendido, la opción profesional es pedir que se repita. Adivinar para no incomodar al interlocutor convierte una pequeña dificultad comunicativa en un posible error operativo.

13. COMUNICACIÓN CON USUARIOS CON ALTERACIONES EN EL LENGUAJE

El programa oficial menciona expresamente dislexia, tartamudez y problemas neurológicos. La persona telefonista no diagnostica estas alteraciones ni realiza tratamiento. Su responsabilidad consiste en adaptar la comunicación para reducir barreras y permitir que la persona exprese su necesidad con la máxima autonomía posible.

La regla general es no confundir dificultad comunicativa con falta de capacidad intelectual. Hablar con una persona adulta de forma infantil, terminar constantemente sus frases o dirigirse automáticamente a su acompañante constituye una mala práctica comunicativa.

13.1. Dislexia

La dislexia es una dificultad específica relacionada principalmente con la lectura y la escritura. Por ello es importante una precisión que puede resultar útil en examen: una persona con dislexia no tiene por qué presentar una alteración del habla oral. En una conversación telefónica ordinaria puede comunicarse verbalmente sin dificultad.

La barrera aparece cuando la llamada exige leer códigos, deletrear palabras, copiar una dirección, manejar instrucciones escritas o recordar secuencias complejas. En estos casos conviene segmentar la información, ofrecer tiempo para anotar y comprobar los datos esenciales.

No debe darse por supuesto que cualquier equivocación al leer un número se deba a la dislexia. La telefonista responde a la necesidad concreta sin intentar valorar clínicamente su origen.

13.2. Tartamudez

La tartamudez o disfemia afecta a la fluidez del habla y puede manifestarse mediante repeticiones, prolongaciones o bloqueos. Una de las conductas más perjudiciales es meter prisa a la persona o terminar sus frases. Aunque se haga con intención de ayudar, puede aumentar la presión y transmite que no se dispone de tiempo para escuchar.

La telefonista debe mantener contacto comunicativo normal, escuchar el contenido y conceder tiempo. Su propio ritmo puede ser pausado y tranquilo, pero sin adoptar una forma exageradamente lenta o artificial.

Tampoco es recomendable repetir constantemente «tranquilícese», «respire» o «hable más despacio». El problema no se resuelve dando instrucciones improvisadas sobre el habla. La función de la telefonista es favorecer un contexto comunicativo sin presión.

En el examen de Telefonista del SAS 2025 (turno libre, pregunta 15) se preguntó cómo facilitar una llamada con una persona que padece tartamudez. La respuesta correcta fue la C: hablar utilizando un ritmo pausado y tranquilo, sin que resulte poco natural o exagerado. Completar frases o decir insistentemente que se tranquilice no era la conducta adecuada.

13.3. Afasia

La afasia es una alteración adquirida del lenguaje asociada a una lesión cerebral. Puede afectar de distintas maneras a comprensión, expresión, denominación, lectura o escritura. Algunas personas saben lo que quieren expresar pero tienen dificultad para encontrar la palabra; otras pueden producir lenguaje fluido pero poco informativo; otras presentan problemas importantes de comprensión.

En teléfono resulta especialmente difícil porque faltan gestos y apoyos visuales. Conviene utilizar frases sencillas, una idea cada vez y preguntas claras. Las preguntas cerradas pueden ser útiles para verificar información, pero no deben convertirse automáticamente en el único sistema si la persona puede expresarse de forma más amplia.

Hay que conceder tiempo y evitar corregir continuamente errores lingüísticos que no impidan comprender la demanda. Si no se entiende, se dice con respeto y se intenta otra formulación.

13.4. Disartria

La disartria es una alteración motora del habla. La persona puede tener intacto el lenguaje pero presentar pronunciación poco clara, cambios en volumen, velocidad o coordinación. El error sería interpretar la dificultad articulatoria como falta de comprensión.

La telefonista puede pedir que repita un dato, reducir el ruido, utilizar preguntas de confirmación y dar tiempo. Si un nombre propio resulta difícil de entender, puede solicitar deletreo cuando esa alternativa sea posible para el interlocutor.

13.5. Apraxia del habla

En la apraxia adquirida del habla existe dificultad para planificar o programar los movimientos necesarios para producir correctamente los sonidos del habla. Pueden aparecer intentos repetidos, errores variables y pausas. De nuevo, el profesional no diagnostica; simplemente adapta el intercambio observable.

13.6. Alteraciones cognitivas o neurológicas

Algunas enfermedades neurológicas pueden afectar atención, memoria, velocidad de procesamiento o capacidad para organizar el discurso. Las instrucciones deben fragmentarse. Conviene evitar varias preguntas a la vez y verificar la información paso a paso.

13.7. Comunicación con acompañantes

Si una persona llama acompañada por alguien que intenta hablar en su lugar, la primera referencia sigue siendo la propia persona usuaria siempre que pueda participar. Un acompañante puede facilitar información, pero no debe convertirse automáticamente en interlocutor principal por el hecho de existir una dificultad del habla.

Además deben respetarse confidencialidad y protección de datos. La presencia de una dificultad comunicativa no autoriza a proporcionar información personal a terceros sin cumplir los requisitos correspondientes.

13.8. Aparición brusca de una alteración

Una alteración súbita del habla o del lenguaje puede formar parte de una situación sanitaria urgente. La telefonista no debe diagnosticar su causa. Si la llamada se presenta como una emergencia o existe una petición de asistencia urgente, se sigue el procedimiento del centro y se deriva al recurso competente.

Regla general ante alteraciones del lenguaje: tiempo, respeto, frases claras, una idea cada vez, confirmación de datos y ausencia de paternalismo. No completar frases, no fingir comprensión y no sustituir innecesariamente a la persona por su acompañante.

14. APLICACIÓN PRÁCTICA EN LA CENTRAL TELEFÓNICA

La mejor forma de integrar el tema es convertir sus conceptos en una secuencia de trabajo. La comunicación profesional puede estructurarse desde que entra la llamada hasta que finaliza.

14.1. Primera fase: acogida

La persona telefonista responde con diligencia y utiliza la fórmula de saludo e identificación establecida. El tono debe ser audible, natural y profesional. Esta primera impresión condiciona la disposición posterior del interlocutor.

14.2. Segunda fase: exploración de la demanda

Una pregunta abierta breve permite conocer el motivo general. La telefonista escucha sin interrumpir prematuramente. Si la información es insuficiente, utiliza preguntas cerradas o de clarificación.

Debe evitarse obtener datos que no son necesarios para cursar la comunicación. La centralita no es una entrevista clínica ni administrativa completa.

14.3. Tercera fase: identificación del destino

Con la información disponible se determina qué unidad, profesional o recurso debe recibir la comunicación. Si existen varias posibilidades, se aclara antes de transferir.

14.4. Cuarta fase: confirmación

Cuando existe riesgo de error, se reformula: «Entonces necesita contactar con…». Si hay un nombre, número o dato difícil de escuchar, se solicita repetición. La prioridad es exactitud.

14.5. Quinta fase: actuación

Se transfiere, localiza o informa dentro de las funciones asignadas. Si la centralita no puede resolver la petición, se explica de forma asertiva y se ofrece la alternativa disponible.

14.6. Sexta fase: cierre

Se informa de la transferencia o de la finalización de la gestión y se cierra la conversación cortésmente. El interlocutor debe saber qué ocurrirá a continuación.

14.7. Usuario enfadado

Ante una persona alterada, la telefonista debe evitar la escalada. Primero escucha el contenido útil, mantiene un tono estable y reconoce la demanda sin asumir responsabilidades que no le corresponden. Puede establecer límites si aparecen insultos o conductas incompatibles con una comunicación adecuada, siguiendo las pautas organizativas del centro.

Responder con agresividad, sarcasmo o desafío transforma una dificultad de servicio en un conflicto interpersonal. La asertividad permite decir «voy a intentar ayudarle, pero necesito que me indique…» sin aceptar un trato inadecuado.

14.8. Usuario que habla demasiado rápido

La telefonista puede pedir que repita el dato concreto y reducir deliberadamente su propio ritmo. No es necesario imitar la velocidad del interlocutor. En números o nombres se segmenta y confirma.

14.9. Usuario que tarda en responder

No se interpreta inmediatamente el silencio como falta de atención. Puede estar buscando un documento, leyendo un dato o tener una dificultad del lenguaje. Una breve espera suele ser más eficaz que formular sucesivas preguntas.

14.10. Usuario con tartamudez

Se mantiene un ritmo tranquilo y se concede tiempo. No se terminan palabras ni frases. La atención se centra en el contenido, no en la fluidez.

14.11. Usuario con posible afasia o disartria

Se simplifican las preguntas, se confirma una idea cada vez y se reconoce abiertamente cuando un dato no se ha entendido. Si existe un acompañante, su participación puede ser útil, pero sin excluir innecesariamente a la persona.

14.12. Límite competencial

La comunicación excelente incluye saber dónde termina la función de telefonista. La persona operadora no interpreta resultados clínicos, no ofrece diagnósticos, no decide prioridades asistenciales por criterio propio ni proporciona información reservada. Su competencia es gestionar correctamente la comunicación y activar o contactar con los recursos que correspondan conforme a los procedimientos del centro.

Supuesto integrador: una persona llama deprisa, pronuncia con dificultad el apellido del profesional que busca y se muestra frustrada porque ya la han transferido dos veces. La actuación adecuada es escuchar sin discutir, reducir el ritmo de la interacción, confirmar el nombre o servicio mediante preguntas breves, comprobar el destino antes de transferir y comunicar claramente qué se va a hacer. La excelencia no consiste en despachar antes la llamada, sino en evitar una tercera transferencia equivocada.

El conjunto de estas conductas muestra que la comunicación telefónica profesional es una competencia técnica. Escucha activa, feedback, asertividad, claridad y adaptación no son cualidades abstractas: son mecanismos concretos para mejorar seguridad, eficiencia y satisfacción.

15. IDEAS CLAVE Y MAPA CONCEPTUAL

Para el examen conviene dominar las diferencias conceptuales y, sobre todo, saber aplicarlas. Código no es canal; oír no es escuchar activamente; empatía no es dar siempre la razón; asertividad no es agresividad; feedback no significa necesariamente acuerdo; y una alteración de la fluidez no justifica terminar las frases del interlocutor.

En la voz telefónica debes separar tono, volumen, velocidad y articulación. El tono transmite actitud; el volumen determina intensidad; la velocidad regula el ritmo; la articulación determina nitidez. Los exámenes oficiales han utilizado precisamente estas distinciones para construir distractores.

También debes recordar que las principales barreras pueden clasificarse en físicas, semánticas, psicológicas, actitudinales y organizativas. La respuesta profesional consiste en detectarlas y compensarlas: repetir cuando hay ruido, reformular cuando hay ambigüedad, adaptar el ritmo cuando existe dificultad y actualizar la información organizativa cuando el problema se repite.

La secuencia más útil para memorizar la llamada profesional es: acoger, escuchar, aclarar, confirmar, actuar y cerrar. En cada fase intervienen habilidades diferentes, pero todas persiguen un mismo objetivo: que la comunicación llegue correctamente a su destino.

COMUNICACIÓN PROFESIONAL

├── PROCESO
│ ├── emisor y receptor
│ ├── mensaje
│ ├── código
│ ├── canal
│ ├── contexto
│ ├── ruido
│ └── retroalimentación

├── TIPOS
│ ├── verbal
│ │ ├── oral
│ │ └── escrita
│ ├── no verbal
│ │ ├── gestos
│ │ ├── expresión facial
│ │ └── postura
│ └── paraverbal
│ ├── tono
│ ├── volumen
│ ├── velocidad
│ ├── ritmo
│ ├── articulación
│ └── pausas

├── ESTILOS
│ ├── pasivo
│ ├── agresivo
│ └── asertivo

├── HABILIDADES
│ ├── empatía
│ ├── respeto
│ ├── autocontrol
│ ├── preguntas
│ ├── reformulación
│ └── síntesis

├── ESCUCHA ACTIVA
│ ├── atender
│ ├── no interrumpir
│ ├── aclarar
│ ├── parafrasear
│ ├── resumir
│ └── confirmar

├── FEEDBACK
│ ├── confirma recepción
│ ├── confirma comprensión
│ ├── detecta errores
│ └── permite adaptar el mensaje

├── EXCELENCIA TELEFÓNICA
│ ├── respuesta diligente
│ ├── saludo e identificación
│ ├── tono adecuado
│ ├── volumen audible
│ ├── velocidad adaptada
│ ├── articulación clara
│ ├── lenguaje comprensible
│ ├── transferencia correcta
│ └── cierre claro

├── BARRERAS
│ ├── físicas
│ ├── semánticas
│ ├── psicológicas
│ ├── actitudinales
│ └── organizativas

└── ALTERACIONES DEL LENGUAJE
├── dislexia → apoyo ante lectura y escritura
├── tartamudez → tiempo y ritmo tranquilo
└── problemas neurológicos
├── afasia
├── disartria
├── apraxia del habla
└── alteraciones cognitivas
Este bloque tiene una presencia directa en los exámenes de Telefonista. En 2018 se preguntaron volumen, perturbaciones del habla, retroalimentación, velocidad, articulación y vocabulario; en 2025 volvieron a preguntarse facilitadores, asertividad, tartamudez y feedback. No prepares el tema como teoría general: aprende a identificar la conducta correcta en una llamada concreta.

16. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Resolución de 30 de julio de 2024, de la Dirección General de Personal del Servicio Andaluz de Salud — programa oficial de materias de la categoría Telefonista.
  • Servicio Andaluz de Salud — Libro de Estilo del Servicio Andaluz de Salud; principios de comunicación, trato, información y relación profesional con la ciudadanía.
  • Servicio Andaluz de Salud — exámenes oficiales de Telefonista de la OEP 2016/17, utilizados en el corpus del proyecto con referencia de convocatoria 2018.
  • Servicio Andaluz de Salud — examen oficial de Telefonista 2023, OEP Extraordinaria 2022.
  • Servicio Andaluz de Salud — examen oficial de Telefonista 2025, turno libre y promoción interna, con plantilla definitiva.
  • Watzlawick, P., Beavin, J. H. y Jackson, D. D.Pragmatics of Human Communication; fundamentos de comunicación interpersonal e interacción.
  • Rogers, C. R. — trabajos sobre relación interpersonal, escucha, congruencia y comprensión empática.
  • Shannon, C. E. y Weaver, W.The Mathematical Theory of Communication; conceptos de canal, señal, transmisión y ruido.
  • American Speech-Language-Hearing Association — recursos profesionales sobre tartamudez y trastornos de fluidez, afasia, disartria y apraxia adquirida del habla.
  • International Stuttering Association — recomendaciones de sensibilización y comunicación respetuosa con personas que tartamudean.
  • CEAPAT-IMSERSO — recursos sobre accesibilidad, comunicación aumentativa y apoyo a personas con dificultades de comunicación.
  • Organización Mundial de la Salud — Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud; enfoque funcional de las limitaciones de comunicación y participación.
comunicación telefónica
escucha activa
retroalimentación
feedback
asertividad
empatía
comunicación verbal
comunicación no verbal
atención telefónica
tartamudez
afasia
Telefonista SAS

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el agosto 27, 2026.