Tema 15. La comunicación como atención al ciudadano. Atención al público: acogida e información al usuario. Reglas básicas en el trato con la ciudadanía. La calidad en la atención al usuario. Insatisfacción de los ciudadanos: identificación de causas de reclamaciones, sugerencias y agradecimientos (vías de presentación y procedimientos de gestión en el Servicio Andaluz de Salud).

48 min agosto 27, 2026 Media Nuevo

Tema 15. La comunicación como atención al ciudadano. Atención al público: acogida e información al usuario. Reglas básicas en el trato con la ciudadanía. La calidad en la atención al usuario. Insatisfacción de los ciudadanos: identificación de causas de reclamaciones, sugerencias y agradecimientos (vías de presentación y procedimientos de gestión en el Servicio Andaluz de Salud).

Cómo convertir cada contacto con la ciudadanía en una atención clara, respetuosa, resolutiva y orientada a la mejora del Servicio Andaluz de Salud
Oposición: Telefonista – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico — Comunicación y atención a la ciudadanía | Última actualización: Agosto 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN: COMUNICAR ES ATENDER

En un centro sanitario, la atención a la ciudadanía comienza mucho antes de que una persona entre en una consulta. Empieza cuando intenta localizar el centro, llama por teléfono para preguntar dónde debe dirigirse, solicita que le comuniquen con una unidad, pregunta por un horario o trata de averiguar qué procedimiento debe seguir para realizar una gestión. Para una parte importante de la población, la persona que atiende la central telefónica constituye el primer contacto humano con el Servicio Andaluz de Salud. Por ello, la comunicación no es una actividad secundaria que acompaña al trabajo de la persona telefonista: forma parte del propio servicio que presta.

La calidad de ese primer contacto influye en la imagen que el ciudadano construye del centro sanitario. Una información correcta transmitida de forma brusca puede generar insatisfacción; una conversación muy amable que facilita datos equivocados tampoco constituye una buena atención. La atención de calidad exige integrar simultáneamente varios componentes: exactitud de la información, claridad, respeto, capacidad de escucha, agilidad, protección de la intimidad, orientación hacia la solución y conocimiento de los límites de la propia competencia profesional.

El puesto de telefonista presenta además una particularidad: la relación suele producirse sin contacto visual. La persona operadora no ve la expresión facial, la postura ni otros elementos no verbales del interlocutor. A su vez, la ciudadanía tampoco ve al profesional y construye su percepción fundamentalmente a partir de la voz, el tiempo de respuesta, las palabras elegidas y la eficacia con que se conduce la llamada. El tono, las pausas, la vocalización, la capacidad para no interrumpir y la manera de explicar una limitación adquieren por ello una importancia especial.

El tema debe estudiarse diferenciándolo del Tema 14 y del Tema 16. El Tema 14 aborda principalmente el proceso comunicativo, los estilos de comunicación, la escucha activa, la retroalimentación y las técnicas telefónicas. El Tema 16 amplía la organización de la atención a la ciudadanía, las Unidades de Atención a la Ciudadanía, derechos, deberes, intimidad, confidencialidad y garantías. En este Tema 15 el núcleo es otro: cómo se convierte la comunicación en atención efectiva, cómo se acoge e informa, qué reglas presiden el trato, cómo se percibe la calidad y cómo se gestiona la insatisfacción mediante quejas, reclamaciones, sugerencias y agradecimientos.

Para la persona telefonista, atender no significa resolver personalmente cualquier petición. Una atención correcta puede consistir en escuchar, identificar la necesidad, facilitar información de su competencia y dirigir la comunicación hacia la unidad o profesional competente, explicando al ciudadano qué se va a hacer.

Este límite funcional es especialmente importante en un centro sanitario. La persona telefonista puede informar sobre localización de unidades, extensiones, horarios, circuitos generales y canales administrativos que estén establecidos para su puesto. No debe interpretar síntomas, realizar recomendaciones clínicas, valorar la urgencia médica por cuenta propia ni revelar información asistencial o datos personales a quien no esté legitimado. Si la petición excede su ámbito, la calidad consiste precisamente en reconocer ese límite y encauzarla correctamente.

Las reclamaciones, sugerencias y agradecimientos completan este enfoque. No deben verse como elementos externos al servicio ni como simples trámites administrativos. La reclamación identifica una experiencia que el ciudadano considera insatisfactoria; la sugerencia aporta una posibilidad de mejora; el agradecimiento revela qué conductas, procesos o profesionales han generado una experiencia positiva. Los tres tipos de información permiten conocer cómo está funcionando realmente la organización desde la perspectiva de las personas que la utilizan.

En el examen de Telefonista del SAS 2018 (turno libre, pregunta 39) se preguntó qué actuación NO contribuía a orientar la organización hacia el usuario: la respuesta correcta fue la A, evitar analizar el impacto que una nueva medida organizativa puede tener sobre usuarios y profesionales. La idea de examen es clara: orientación al usuario significa conocer sus necesidades, valorar el efecto de las decisiones y utilizar su opinión para mejorar.

2. LA COMUNICACIÓN COMO ATENCIÓN AL CIUDADANO

La atención a la ciudadanía puede entenderse como el conjunto de actuaciones mediante las cuales una organización recibe, escucha, informa, orienta y ayuda a las personas en sus relaciones con ella. En una Administración sanitaria esta función tiene una especial relevancia porque el ciudadano que contacta con el centro no siempre se encuentra en una situación emocional neutra. Puede estar preocupado por su propia salud, por la de un familiar, por una demora, por una cita que no comprende, por una llamada que lleva tiempo intentando realizar o por una información que considera contradictoria.

En ese contexto, comunicar adecuadamente significa reducir incertidumbre. Una respuesta de calidad permite que el interlocutor conozca qué puede hacer, a dónde debe dirigirse, qué dato necesita aportar o con quién debe hablar. Cuando no sea posible ofrecer una solución inmediata, la persona debe comprender al menos cuál es el siguiente paso. Las respuestas ambiguas del tipo «eso aquí no es», «llame a otro sitio» o «yo no sé nada de eso» trasladan el problema al ciudadano sin orientarlo y generan una sensación de abandono.

La comunicación administrativa y sanitaria debe ser comprensible, pertinente, suficiente y segura. Comprensible significa adaptar el lenguaje al interlocutor y evitar tecnicismos innecesarios. Pertinente supone facilitar la información que responde realmente a la necesidad planteada. Suficiente significa ofrecer los datos necesarios para que la persona pueda actuar, sin inundarla con información irrelevante. Segura implica respetar las normas sobre intimidad, confidencialidad y protección de datos.

2.1. Orientación a la solución

El profesional orientado a la solución no promete aquello que no puede garantizar, pero tampoco se limita a comunicar obstáculos. Si una extensión no responde, puede explicar qué alternativa está prevista. Si el usuario ha llamado a una unidad equivocada, debe intentar dirigirlo hacia la correcta. Si solicita una información que requiere comprobar su identidad o que solo puede facilitar un servicio determinado, se le explicará de forma sencilla por qué debe dirigirse a ese servicio.

Existe una diferencia importante entre resolver una necesidad y dar la razón. La calidad de la atención no exige aceptar cualquier afirmación o petición del usuario. El profesional puede discrepar, negar una petición improcedente o comunicar que algo no es posible, pero debe hacerlo con respeto, claridad y fundamento. Una respuesta falsa para evitar un conflicto inmediato —por ejemplo, decir que «se estudiará» una demanda que sabemos imposible— solo desplaza el problema y deteriora la confianza.

2.2. La responsabilidad institucional de quien comunica

Cuando una persona atiende una llamada institucional no habla únicamente a título individual. A ojos de la ciudadanía representa al centro y, por extensión, al Servicio Andaluz de Salud. Por eso son esenciales la identificación, el lenguaje profesional y la coherencia. Dos llamadas similares no deberían recibir respuestas contradictorias por depender exclusivamente del criterio personal de quien atienda. Los directorios actualizados, los procedimientos de derivación y la información institucional común reducen este riesgo.

La comunicación debe evitar tanto el estilo autoritario como el servil. En el primero, el profesional impone, juzga o responde de forma defensiva. En el segundo acepta o promete más de lo que corresponde con el objetivo inmediato de evitar el desacuerdo. El estilo adecuado es el asertivo: se reconoce la necesidad de la persona, se expresa con claridad lo que puede hacerse y se mantienen los límites del servicio.

En el examen de Telefonista del SAS 2025 (turno libre, pregunta 19) se planteó qué hacer ante una petición no razonable que el sistema no puede o no debe atender. La respuesta correcta fue la D: informar de que la demanda no puede atenderse y explicar las razones. El examen descarta tanto el silencio como la falsa complacencia.

La comunicación como atención presenta, por tanto, una secuencia lógica: recibir la demanda, escucharla, comprenderla, comprobar qué necesita realmente la persona, responder o derivar dentro del ámbito de competencia, verificar que el interlocutor ha entendido y cerrar el contacto de forma cortés. En una llamada compleja puede ser necesario reformular: «Entonces, lo que necesita es saber con qué unidad debe contactar para…». Esta verificación evita errores y demuestra que se ha prestado atención.

Aplicación al puesto: si alguien llama a la central preguntando por el resultado de una prueba, la persona telefonista no interpreta ni facilita ese resultado. Identifica qué necesita el usuario y lo orienta hacia el canal asistencial autorizado. La buena atención consiste en encauzar correctamente la petición sin invadir competencias clínicas ni comprometer la confidencialidad.

3. ATENCIÓN AL PÚBLICO: LA ACOGIDA

La acogida es el momento inicial de la relación entre el ciudadano y la organización. Su objetivo es que la persona perciba que ha contactado con el lugar adecuado, que está siendo escuchada y que su demanda será tratada de manera ordenada. En atención telefónica, este proceso se desarrolla en pocos segundos y depende fundamentalmente de la prontitud de respuesta, la identificación, el tono de voz y las primeras palabras.

Una acogida eficaz comienza por la identificación institucional. El interlocutor debe saber con qué centro, dispositivo o servicio está hablando. A continuación, cuando el procedimiento del centro lo establezca, la persona que atiende se identifica. Esta práctica aporta transparencia, permite al ciudadano situarse y transmite responsabilidad profesional. No es adecuado descolgar con expresiones imprecisas que obliguen al usuario a preguntar primero dónde ha llamado.

En el examen de Telefonista del SAS 2025 (turno libre, pregunta 18) se pidió identificar una afirmación incorrecta sobre identificación profesional. La respuesta correcta fue la B. Entre las afirmaciones válidas figuraba expresamente que, en atención telefónica, debe identificarse el centro o dispositivo desde el que se realiza o atiende la llamada y la persona que la realiza.

3.1. Recibir antes de investigar

Tras la identificación conviene permitir que el ciudadano explique brevemente el motivo de la llamada. Interrogar de forma precipitada puede hacer que se sienta sometido a un cuestionario sin haber podido formular su necesidad. Tampoco es eficaz dejar que una explicación se prolongue indefinidamente cuando ya se conoce el motivo. La habilidad consiste en escuchar primero y después formular las preguntas indispensables para encauzar la llamada.

Las preguntas abiertas son útiles al inicio: «¿En qué puedo ayudarle?». Las preguntas cerradas sirven después para concretar datos: «¿Se refiere al edificio de consultas externas?»; «¿Necesita hablar con la Unidad de Atención a la Ciudadanía?». En ningún caso deben pedirse datos personales que no sean necesarios para la gestión que se está realizando.

3.2. El entorno también forma parte de la acogida

La calidad telefónica no depende únicamente de la voz. Un entorno con conversaciones simultáneas, ruido intenso o interrupciones constantes dificulta la escucha y aumenta los errores. En la medida que la organización del puesto lo permita, deben reducirse las interferencias y disponer ordenadamente de directorios, aplicaciones y herramientas de consulta. La persona operadora debe concentrarse en la llamada que está atendiendo y evitar realizar simultáneamente actividades que interfieran con la escucha.

En el examen de Telefonista del SAS 2023 (turno libre, pregunta 48) se preguntó qué recomendación correspondía al entorno de atención telefónica. La respuesta correcta fue la C: evitar, en la medida de lo posible, ambientes ruidosos que dificulten la concentración o interfieran la llamada.

Cuando es necesario consultar un dato o transferir la llamada, debe comunicarse al interlocutor. El silencio prolongado sin explicación genera incertidumbre y puede hacer pensar que la llamada se ha cortado. Si hay que poner en espera, se informa antes; si la espera se prolonga, se retoma el contacto cuando sea posible para explicar la situación. La gestión del tiempo es también una forma de respeto.

3.3. Acogida de personas preocupadas o alteradas

No todas las llamadas empiezan con un saludo tranquilo. Puede llamar una persona enfadada, desorientada o angustiada. El profesional debe separar el contenido emocional del contenido operativo. En primer lugar, debe permitir que la persona explique qué ocurre sin entrar inmediatamente en confrontación. Después debe identificar la necesidad concreta y conducir la conversación hacia aquello que puede hacerse.

Reconocer la preocupación no implica asumir una responsabilidad que no se ha comprobado. Expresiones como «comprendo que esta situación le resulte molesta» o «voy a indicarle qué puede hacer» validan la experiencia sin prejuzgar el fondo. En cambio, frases como «usted está equivocado», «eso es imposible» o «no es culpa nuestra» suelen aumentar la tensión antes de analizar la situación.

Acoger no es simplemente saludar. Es una secuencia: identificación institucional, disponibilidad, escucha inicial, concreción de la necesidad, actuación o derivación y explicación del siguiente paso.

4. INFORMACIÓN AL USUARIO: CONTENIDO, CALIDAD Y LÍMITES

Informar es una de las funciones esenciales de la atención ciudadana, pero no toda información es igual ni todo profesional puede facilitar cualquier dato. En el contexto de una central telefónica sanitaria es imprescindible distinguir la información general u organizativa de la información personal o clínica.

La información general puede comprender, dentro de los procedimientos establecidos, la localización de servicios, números de contacto, horarios públicos, accesos al centro, existencia de determinados canales administrativos o indicaciones generales sobre dónde debe dirigirse una persona para realizar una gestión. Este tipo de información permite orientar sin entrar en el contenido asistencial de una historia de salud.

La información clínica o relativa a una persona identificada exige garantías diferentes. Un resultado diagnóstico, el hecho de que alguien esté ingresado, determinadas citas, tratamientos, datos de salud o circunstancias asistenciales pueden constituir información personal protegida. La persona telefonista no debe facilitar estos datos simplemente porque quien llama afirme ser familiar, compañero o conocido del paciente. La identidad y legitimación deben comprobarse mediante los procedimientos establecidos por el servicio competente.

4.1. Características de una información de calidad

La información debe ser veraz: si no se conoce con certeza la respuesta, es preferible comprobarla o derivar la consulta que improvisar. Debe ser actualizada: un antiguo número de extensión o un horario obsoleto convierte una respuesta aparentemente correcta en un problema añadido. Debe ser comprensible, evitando siglas internas y expresiones que el ciudadano no tiene por qué conocer. También debe ser coherente: siempre que existan instrucciones corporativas, deben prevalecer sobre soluciones personales improvisadas.

Un error frecuente consiste en transmitir la estructura interna de la organización en lugar de resolver la necesidad del ciudadano. Decir «eso corresponde a la unidad X de la subdirección Y» puede ser exacto, pero quizá no ayuda. Resulta más útil explicar dónde debe llamar o dirigirse y, cuando sea posible, por qué ese es el servicio competente.

4.2. Confirmar la comprensión

La comunicación no termina cuando el profesional ha pronunciado la información. Debe valorar si el interlocutor la ha comprendido. En indicaciones con varios pasos resulta útil resumirlos al final. Si se facilita un teléfono, una dirección o una fecha, puede repetirse cuando exista riesgo de error. El objetivo no es alargar innecesariamente la llamada, sino reducir contactos repetidos derivados de una información mal entendida.

También debe diferenciarse entre «no sé» y «no es información que pueda facilitar desde este puesto». La segunda fórmula transmite un límite profesional y puede acompañarse de una alternativa. El ciudadano puede sentirse insatisfecho no porque no obtenga exactamente lo que pide, sino porque no comprende por qué no se le facilita ni qué debe hacer después.

4.3. Información e intimidad

La protección de la intimidad también depende de cómo se habla. En zonas compartidas debe evitarse pronunciar en voz alta datos personales o circunstancias que no necesiten conocer terceras personas. En una llamada, conviene no repetir innecesariamente datos sensibles y no comentar asuntos de otro usuario en presencia de quienes estén cerca del puesto.

Las obligaciones de protección de datos no justifican una atención fría o evasiva. El profesional puede explicar el límite: «Ese dato contiene información personal y desde centralita no podemos facilitarlo; puedo indicarle con qué unidad debe contactar». Así se protege la confidencialidad y al mismo tiempo se ofrece una solución.

La persona telefonista no debe convertirse en fuente de información clínica. Ante datos relativos a diagnósticos, resultados, tratamientos, antecedentes o situación asistencial individual debe aplicar el procedimiento de derivación establecido y preservar la confidencialidad.

5. REGLAS BÁSICAS EN EL TRATO CON LA CIUDADANÍA

El trato correcto no es un adorno de la prestación sanitaria. Forma parte de la calidad percibida y de la dignidad con que las personas deben relacionarse con los servicios públicos. El Libro de Estilo del Servicio Andaluz de Salud se concibió precisamente para establecer un estilo coherente de relación entre profesionales y personas usuarias, basado en respeto, claridad, responsabilidad y orientación al ciudadano.

5.1. Respeto y cortesía

Las fórmulas de cortesía deben utilizarse de manera natural, sin rigidez ni familiaridad excesiva. Como criterio general del Libro de Estilo, el tratamiento de «usted» resulta adecuado para dirigirse a personas adultas. El profesional no debe presuponer que puede tutear porque el usuario sea joven ni convertir automáticamente en obligatorio el tuteo porque el ciudadano lo proponga. Lo relevante es mantener un trato respetuoso adaptado a la situación.

En el examen de Telefonista del SAS 2018 (promoción interna, pregunta 11) se preguntó por las fórmulas sociales de cortesía. La respuesta correcta fue la C como afirmación incorrecta: no es cierto que, simplemente porque el usuario proponga el tuteo, el profesional tenga necesariamente que adoptarlo. El mismo bloque recordaba el tratamiento de «usted» para usuarios adultos y desaconsejaba expresiones como «abuelo» para dirigirse a una persona mayor.

Debe evitarse el lenguaje infantilizador, paternalista o basado en etiquetas. La edad, una discapacidad, el nivel cultural o la situación social no justifican dirigirse a alguien como si careciera de autonomía. Tampoco deben utilizarse diminutivos o expresiones de confianza que no se usarían en una relación profesional ordinaria.

5.2. Igualdad y equidad

La atención debe prestarse sin discriminación y teniendo en cuenta las necesidades diferentes de las personas. Igualdad no significa tratar mecánicamente a todos de idéntica forma cuando existen necesidades distintas. La equidad exige que las diferencias relevantes puedan ser atendidas adecuadamente. Una persona con dificultades auditivas, por ejemplo, puede necesitar que se repita la información o que se utilice otro canal disponible.

La prioridad asistencial tampoco se decide por simpatía, presión, insistencia o volumen de voz. Cuando existen sistemas de priorización, se aplican los criterios profesionales, clínicos y organizativos establecidos. La persona telefonista no debe alterar esos criterios por iniciativa propia ni prometer una prioridad que no puede conceder.

5.3. Asertividad

La asertividad permite defender límites profesionales sin agresividad. Una respuesta asertiva combina tres elementos: reconocimiento de la petición, exposición clara de la realidad y propuesta de la alternativa disponible. Por ejemplo: «Entiendo que quiere hablar directamente con el especialista; desde centralita no podemos garantizar que pueda atender una llamada externa en este momento. Puedo comunicarle con la unidad correspondiente para que le indiquen el cauce disponible».

El estilo agresivo impone, ridiculiza, generaliza o culpabiliza. El estilo pasivo acepta exigencias aunque sean improcedentes y evita comunicar límites. Ambos generan problemas: el primero aumenta el conflicto; el segundo crea expectativas que la organización no puede satisfacer.

5.4. No juzgar

El profesional debe atender la demanda aunque considere que el problema es menor o que la reclamación no está justificada. La valoración personal no puede utilizarse para impedir que el ciudadano ejerza su derecho a formular una reclamación. La función inicial consiste en escuchar y orientar. La investigación y valoración del fondo corresponderá a las unidades competentes.

Especialmente perjudiciales son las generalizaciones: «ustedes siempre llaman por lo mismo», «nadie entiende estas instrucciones» o «todo el mundo sabe que…». Además de deteriorar el trato, desplazan la conversación desde el problema concreto hacia una confrontación personal.

Una regla útil para el examen y para el puesto es separar siempre a la persona del problema: se puede negar una petición, corregir una información o aplicar un límite sin descalificar a quien llama.

6. LA CALIDAD EN LA ATENCIÓN AL USUARIO

La calidad de un servicio sanitario no puede reducirse a que técnicamente se realice correctamente una prestación. Desde la perspectiva del ciudadano también cuentan la accesibilidad, la información, el trato, la coordinación, la intimidad y la percepción de que su necesidad ha sido escuchada. En atención al público este componente percibido adquiere una importancia decisiva.

6.1. Calidad científico-técnica y calidad percibida

Tradicionalmente se distinguen dos grandes dimensiones. La calidad científico-técnica se refiere a la corrección de la actuación conforme a conocimientos y procedimientos adecuados. La calidad percibida se relaciona con la experiencia del usuario: cómo ha sido atendido, informado y tratado, si ha encontrado dificultades de acceso y si considera que la organización ha respondido razonablemente a sus necesidades.

En el examen de Telefonista del SAS 2018 (turno libre, pregunta 33) se preguntó por los dos componentes del concepto de calidad. La respuesta correcta fue la C: componente científico-técnico y calidad percibida. Es una distinción clásica que conviene memorizar literalmente.

Ambas dimensiones se necesitan mutuamente. Un servicio técnicamente excelente puede generar una mala experiencia si la persona no comprende lo que ocurre, no sabe a dónde dirigirse o recibe un trato inadecuado. Del mismo modo, una atención amable no compensa una información incorrecta o una transferencia de llamada realizada al destino equivocado.

6.2. Expectativas y percepción

La satisfacción se relaciona con la comparación entre lo que la persona esperaba y lo que finalmente experimentó. Esto no significa que el objetivo de la Administración sea satisfacer cualquier expectativa. Algunas expectativas pueden ser incompatibles con la normativa, la organización o los criterios asistenciales. La calidad exige gestionar correctamente esas expectativas: explicar con claridad qué puede ofrecer el sistema, cuáles son los límites y qué alternativas existen.

Las promesas vagas son especialmente dañinas. Si el profesional dice «seguro que le llaman hoy» sin poder garantizarlo, puede transformar una situación neutral en una futura reclamación. Es preferible utilizar información verificable: «La unidad dispone de su solicitud; desde este puesto no puedo confirmar el momento de la llamada».

6.3. Calidad de la atención telefónica

En telefonía pueden observarse indicadores operativos como tiempos de respuesta, llamadas abandonadas, transferencias erróneas, llamadas repetidas por la misma cuestión, actualización de directorios o incidencias. Sin embargo, la calidad también depende de comportamientos: escuchar, identificar correctamente, no interrumpir, utilizar un tono adecuado, resumir la solución y cerrar de forma cortés.

La mejora exige analizar errores de sistema y no limitarse a atribuirlos a personas. Si numerosas llamadas terminan en una extensión equivocada, puede existir un directorio desactualizado. Si muchos ciudadanos preguntan repetidamente por un trámite, quizá la información pública sea insuficiente. Si una determinada unidad genera llamadas reiteradas porque no se responde, el problema puede requerir una revisión organizativa.

6.4. La opinión ciudadana como fuente de mejora

Las reclamaciones y sugerencias son información de calidad. Una reclamación individual no demuestra por sí sola que exista un fallo estructural, pero un conjunto de reclamaciones similares puede revelar patrones. La organización debe analizar frecuencia, gravedad, repetición, ámbito afectado y posibilidad de prevenir nuevos casos.

Los agradecimientos también aportan información. Permiten identificar prácticas que los usuarios valoran positivamente: información comprensible, acompañamiento, trato respetuoso o capacidad resolutiva. La mejora continua no consiste exclusivamente en corregir errores, sino también en reconocer y consolidar aquello que funciona.

En el examen de Telefonista del SAS 2018 (turno libre, pregunta 34) se preguntó por el enfoque de calidad total. La respuesta correcta fue la D, que integraba mejora continua, participación e implicación de todos los profesionales. El dato importante es que la calidad no corresponde exclusivamente a los profesionales sanitarios: también afecta a quienes prestan servicios de información, administración, hostelería, mantenimiento o telefonía.

7. INSATISFACCIÓN CIUDADANA: IDENTIFICACIÓN DE CAUSAS

La insatisfacción aparece cuando la experiencia del ciudadano se aleja negativamente de sus necesidades o de las expectativas razonables que había construido. No toda insatisfacción implica necesariamente una actuación incorrecta del centro. Puede existir porque una prestación no es posible, porque se aplica una norma que la persona desconocía o porque una expectativa era irrealizable. Sin embargo, incluso en esos casos la comunicación puede disminuir o aumentar el conflicto.

Para mejorar el servicio interesa identificar la causa y no quedarse únicamente con la manifestación externa. Una persona puede decir «nadie me atiende» cuando el problema real es que ha sido transferida cuatro veces. Puede afirmar «no me quieren dar información» cuando nadie le ha explicado que el dato solicitado está protegido. Puede quejarse de «mal trato» porque recibió una respuesta correcta pero expresada de forma brusca.

7.1. Causas relacionadas con la accesibilidad

Entre las causas habituales se encuentran la dificultad para contactar telefónicamente, encontrar el servicio adecuado, obtener una cita o conocer dónde realizar un trámite. En la central telefónica, una de las principales medidas preventivas es disponer de directorios fiables y conocer los circuitos de derivación. Cada transferencia innecesaria aumenta el esfuerzo del usuario y la probabilidad de abandono.

7.2. Causas relacionadas con tiempos y demoras

Las esperas generan especial insatisfacción cuando la persona no recibe información sobre el motivo o sobre qué debe hacer. No siempre es posible reducir una demora desde el puesto de telefonista, pero sí evitar añadir incertidumbre mediante promesas que no puedan cumplirse o derivaciones sin explicación.

7.3. Causas relacionadas con información y comunicación

La información contradictoria es una fuente importante de frustración. También lo son el lenguaje excesivamente técnico, las instrucciones incompletas, la ausencia de confirmación y la sensación de que nadie escucha. Si un trámite cambia, la información debe actualizarse en los puntos de contacto y no depender del conocimiento informal de cada profesional.

7.4. Causas relacionadas con trato y actitud

La persona puede sentirse mal atendida aunque el proceso administrativo haya sido correcto si percibe indiferencia, ironía, interrupciones, tono desafiante o falta de respeto. En atención telefónica, la voz tiene un peso decisivo. La rapidez no debe convertirse en precipitación ni la eficiencia en brusquedad.

7.5. Causas organizativas

También existen fallos derivados de descoordinación entre unidades, circuitos complejos, información no actualizada o ausencia de una responsabilidad claramente identificada. Las reclamaciones repetidas sobre un mismo proceso deben impulsar una revisión organizativa en lugar de resolverse como casos aislados.

Origen de insatisfacción Manifestación frecuente Respuesta preventiva
Accesibilidad Dificultad para contactar o localizar el servicio Directorios actualizados y derivación correcta
Demoras Percepción de abandono o falta de respuesta Información realista y explicación del siguiente paso
Información Datos contradictorios, incompletos o incomprensibles Información verificada, clara y coherente
Trato Brusquedad, indiferencia, interrupciones o juicio Escucha, respeto, asertividad y lenguaje profesional
Organización Transferencias sucesivas o responsabilidades difusas Circuitos definidos y análisis de incidencias repetidas
Expectativas Solicitud que el sistema no puede satisfacer Explicar límites y ofrecer alternativas reales

Una organización orientada al ciudadano transforma cada incidencia en una oportunidad de aprendizaje. El objetivo no consiste en reducir artificialmente el número de reclamaciones dificultando su presentación. Una reducción solo tiene valor cuando procede de la mejora real del servicio. Facilitar los cauces de participación puede incluso aumentar inicialmente el número registrado y, sin embargo, aportar una información mucho más útil para gestionar la calidad.

En oposición, «menos reclamaciones» no equivale automáticamente a «más calidad». Si la ciudadanía desconoce el procedimiento o encuentra barreras para reclamar, el registro será bajo aunque existan problemas. Lo importante es facilitar la participación y analizar las causas.

8. QUEJAS, RECLAMACIONES, SUGERENCIAS Y AGRADECIMIENTOS

Conviene distinguir estos conceptos porque en el lenguaje cotidiano se utilizan como equivalentes, mientras que en la gestión del servicio cumplen funciones diferentes.

8.1. La queja

La queja es la expresión de malestar o disconformidad de una persona respecto de una actuación profesional, una situación organizativa o el funcionamiento del servicio. Puede formularse verbalmente durante una llamada o una atención presencial sin que necesariamente se formalice inmediatamente como reclamación escrita.

El profesional que recibe una queja no debe ignorarla porque el hecho discutido no sea responsabilidad suya. Debe escuchar y, si puede resolver u orientar correctamente la situación dentro de sus competencias, hacerlo. Si requiere la intervención de otra unidad, deberá indicarlo. Además, informará sobre el derecho a formalizar una reclamación cuando el ciudadano quiera hacerlo.

En el examen de Telefonista del SAS 2018 (turno libre, pregunta 37) se preguntó qué debe hacer el profesional al que un usuario expone una queja. La respuesta correcta fue la D, «todas son correctas»: atenderla aunque no derive de su actuación personal, escuchar e informar del derecho a reclamar e indicar dónde puede acudir para resolver su problema.

8.2. La reclamación

La reclamación supone la formalización del malestar mediante los cauces establecidos. El Decreto 262/1988 regula el Libro de Sugerencias y Reclamaciones de la Junta de Andalucía como instrumento para que cualquier persona natural o jurídica pueda poner de manifiesto desatención, tardanza u otras anomalías derivadas de un supuesto mal funcionamiento de los servicios y formular propuestas de mejora.

Debe recordarse una distinción jurídica esencial: una reclamación formulada a través de este Libro no es un recurso administrativo. No sustituye a una alegación ni a un recurso previsto para impugnar una resolución y tampoco paraliza los plazos para ejercer esos otros medios de defensa. Si una persona pretende recurrir una resolución administrativa concreta, debe utilizar el procedimiento correspondiente.

8.3. La sugerencia

La sugerencia es una propuesta destinada a mejorar la eficacia o funcionamiento del servicio. No presupone necesariamente un perjuicio previo. Un usuario puede considerar correcta la atención recibida y, sin embargo, proponer una mejora en señalización, información telefónica, accesibilidad o funcionamiento de un trámite.

La sugerencia tiene un especial valor preventivo. Permite identificar dificultades antes de que generen reclamaciones. Una organización madura no se limita a «contestar» sugerencias, sino que analiza su viabilidad y detecta si expresan necesidades compartidas por otras personas.

8.4. El agradecimiento

El Servicio Andaluz de Salud incluye expresamente los agradecimientos dentro de su sistema de reclamaciones, sugerencias y agradecimientos. Mediante ellos, las personas usuarias pueden reconocer la atención o los servicios recibidos. Aunque el Decreto 262/1988 se denomine Libro de Sugerencias y Reclamaciones y su regulación originaria se centre en estos dos instrumentos, la gestión sanitaria del SAS incorpora también los agradecimientos como información relevante sobre la experiencia ciudadana.

El agradecimiento no debe considerarse estadísticamente irrelevante. Permite reconocer buenas prácticas, reforzar conductas profesionales positivas y detectar qué aspectos del servicio generan confianza y satisfacción.

Manifestación Finalidad principal Actuación inicial del profesional
Queja verbal Expresar malestar Escuchar, orientar y ofrecer el cauce formal si se desea
Reclamación formal Dejar constancia de una disconformidad Facilitar la vía oficial y no obstaculizar su ejercicio
Sugerencia Proponer una mejora Informar sobre el cauce disponible para formalizarla
Agradecimiento Reconocer una experiencia positiva Informar sobre los canales habilitados por el SAS
En el examen de Telefonista del SAS 2025 (turno libre, pregunta 17) se preguntó qué expresión NO recogía el Libro de Estilo en relación con quejas y reclamaciones. La respuesta correcta fue la C: es incorrecto entender que «justificarse» y tratar de demostrar al usuario la ausencia de culpa sea la forma de responder a una queja. La pauta adecuada es escuchar, atender y orientar, no entrar inmediatamente en una defensa de la organización.

9. VÍAS DE PRESENTACIÓN EN EL SERVICIO ANDALUZ DE SALUD

La ciudadanía dispone de diferentes vías para formalizar reclamaciones, sugerencias y agradecimientos. La persona telefonista debe conocerlas suficientemente para orientar, aunque la gestión detallada corresponda habitualmente a las Unidades de Atención a la Ciudadanía y a los órganos responsables de la tramitación.

9.1. Formato papel en los centros

Los centros del Servicio Andaluz de Salud disponen del correspondiente Libro en formato papel. La persona que desea utilizarlo puede dirigirse a la Unidad de Atención a la Ciudadanía del centro, donde se facilita la hoja correspondiente y se ofrece información sobre su cumplimentación y presentación.

La hoja debe ser cumplimentada y firmada. Cuando el espacio disponible no sea suficiente pueden incorporarse hojas complementarias. El profesional que la recibe comprueba la correcta cumplimentación formal, diligencia el documento conforme al procedimiento y entrega a la persona interesada el ejemplar que le corresponda.

La persona telefonista no necesita reproducir por teléfono todos los detalles administrativos del formulario cuando puede comunicar con la Unidad de Atención a la Ciudadanía. Sí debe saber que la vía en papel existe y que no puede decir a un ciudadano que «solo se puede reclamar por Internet».

9.2. Registros generales y escritos

El SAS reconoce que un escrito firmado presentado en un registro general o remitido por correo ordinario al organismo competente recibe el tratamiento correspondiente siguiendo el procedimiento vigente. Esto refuerza una idea importante: el derecho a formular una reclamación no depende exclusivamente de que la persona utilice físicamente una determinada hoja del Libro.

9.3. Presentación electrónica

La Junta de Andalucía mantiene el Libro de Sugerencias y Reclamaciones en formato electrónico. El portal permite iniciar el procedimiento a través de Internet y ofrece las modalidades de identificación disponibles en cada momento. La información institucional vigente debe prevalecer sobre antiguas direcciones web o instrucciones impresas que hayan quedado obsoletas.

Esto es especialmente relevante para el opositor: los sistemas electrónicos cambian de interfaz y pueden incorporar nuevos medios de identificación, pero la estructura jurídica permanece. Debes memorizar el instrumento, sus efectos y sus modalidades generales, no una captura de pantalla concreta que puede variar.

9.4. Representación

Cuando una reclamación se formula en nombre de otra persona y su tramitación exige investigar datos de su historia de salud, deben respetarse las garantías de representación y protección de datos. El parentesco declarado telefónicamente no autoriza por sí solo a acceder a información clínica. La representación voluntaria o legal deberá acreditarse cuando proceda a través del cauce establecido.

No confundas «puedo presentar una reclamación en nombre de otra persona» con «puedo obtener sus datos sanitarios». La investigación de una reclamación que afecte a información clínica exige verificar la legitimación y representación conforme al procedimiento aplicable.

9.5. El modelo vigente

El Decreto 262/1988 continúa constituyendo la norma básica del Libro de Sugerencias y Reclamaciones de la Junta de Andalucía. El modelo normalizado actual fue aprobado por la Orden de 6 de septiembre de 2021. Esta Orden sustituyó el antiguo modelo aprobado en 1989 y estableció la disponibilidad tanto electrónica como en papel.

En el examen de Telefonista del SAS 2025 (turno libre, pregunta 153, de reserva) se preguntó qué norma aprueba el nuevo modelo del Libro de Hojas de Sugerencias y Reclamaciones de la Junta de Andalucía. La respuesta correcta fue la C: la Orden de 6 de septiembre de 2021. Es una referencia normativa de alta probabilidad de examen.
El Decreto 262/1988 sigue figurando como disposición vigente. Existe un proceso de modernización normativa del sistema de quejas, sugerencias y agradecimientos de la Junta, pero mientras una nueva norma no sustituya formalmente al Decreto vigente, para el examen deben diferenciarse claramente los proyectos normativos de las normas ya aprobadas.

10. PROCEDIMIENTO DE RECEPCIÓN, TRAMITACIÓN Y GESTIÓN

El procedimiento no termina cuando el ciudadano entrega una hoja. La utilidad del sistema depende de que la información llegue a la unidad afectada, sea analizada, se adopten las actuaciones que procedan y exista comunicación con la persona interesada.

10.1. Recepción

Cuando se presenta el documento en papel, la unidad receptora realiza las diligencias formales previstas: comprobación, sello, fecha, firma y entrega de la copia correspondiente. La función del profesional receptor no es decidir en ese momento si la reclamación «tiene razón». Debe garantizar la correcta recepción y circulación del documento.

Este principio es importante porque evita una práctica incorrecta: desanimar al ciudadano para que no reclame porque el profesional cree que la cuestión carece de fundamento. El derecho a formular la reclamación existe con independencia de la opinión inicial de quien la recibe.

10.2. Traslado y análisis

La reclamación o sugerencia llega a la dependencia afectada y se analiza para conocer los hechos, recabar la información necesaria y determinar las actuaciones que procedan. El análisis puede requerir información de diferentes unidades. La respuesta no debe limitarse a una fórmula de cortesía cuando existen aspectos concretos que investigar.

En el ámbito del SAS, la información estadística oficial identifica a la aplicación resuelve como sistema de información para la gestión y tramitación de reclamaciones, sugerencias y agradecimientos. Para el opositor es suficiente conocer su finalidad general: soportar de forma homogénea el registro y gestión de estos expedientes. No deben inventarse pantallas, campos internos o flujos que no estén documentados.

10.3. El plazo de quince días

El artículo 5 del Decreto 262/1988 establece que, recibida la reclamación en la dependencia afectada, esta dispone de quince días, previas las aclaraciones que estime necesarias, para informar al órgano directivo del que dependa. El órgano directivo comunica a la persona interesada las actuaciones realizadas y las medidas adoptadas, en su caso. El propio portal actual del Libro resume la tramitación indicando ese plazo de quince días.

Conviene formular correctamente esta regla en examen. No estamos ante el «plazo para interponer un recurso», ni el Libro funciona como un procedimiento sancionador. Es un mecanismo de participación y mejora del funcionamiento de los servicios. La reclamación tampoco suspende otros plazos administrativos.

Regla de examen: 15 días es el plazo que el Decreto 262/1988 vincula a la actuación de la dependencia afectada antes de informar al órgano directivo. No confundas este plazo con los plazos propios de recursos, alegaciones o procedimientos asistenciales.

10.4. Respuesta y mejora

La respuesta debe ser comprensible y referirse al problema planteado. Si se han adoptado medidas, deben comunicarse en los términos que procedan. Cuando no pueda aceptarse lo solicitado, la respuesta debe explicar el criterio aplicado. Una contestación genérica que no responda al fondo mantiene la insatisfacción aunque formalmente se haya cerrado el expediente.

El valor organizativo aparece después: agrupar motivos, detectar reiteraciones, identificar áreas problemáticas y comprobar si las acciones implantadas reducen los problemas. La gestión de reclamaciones debe conectarse con la mejora continua.

10.5. Efectos jurídicos

Las reclamaciones formuladas mediante el Libro no tienen la condición de recursos administrativos y no paralizan los plazos para interponerlos. Esta advertencia protege al ciudadano frente a una confusión peligrosa. Una persona que recibe una resolución administrativa no puede confiar en que una reclamación general sustituya al recurso específico previsto por la normativa.

Ejemplo: un opositor llama a un centro del SAS y manifiesta que quiere «reclamar» contra una resolución de un proceso selectivo. La persona telefonista no debe asegurarle que el Libro de Sugerencias y Reclamaciones sustituye a la alegación o recurso correspondiente. Debe orientarlo hacia la información oficial del procedimiento o la unidad competente.

11. ACTUACIÓN ANTE QUEJAS Y SITUACIONES DIFÍCILES

La forma de responder en los primeros segundos puede determinar si una queja se reconduce o se transforma en un conflicto. El profesional no debe asumir que la persona que protesta pretende enfrentarse a él personalmente. Normalmente está expresando malestar por una experiencia, una demora, una falta de información o una expectativa incumplida.

11.1. Escuchar antes de defenderse

El primer error es interrumpir para justificar a la organización. Frases como «eso no es culpa nuestra» o «seguro que usted lo entendió mal» desplazan inmediatamente la conversación al terreno defensivo. Conviene permitir una exposición inicial, identificar el problema y comprobar qué espera la persona.

La escucha no significa permanecer pasivamente durante una conversación interminable. Una vez comprendido el motivo, puede resumirse: «Por lo que me indica, lleva intentando contactar con la unidad y no ha podido hacerlo». Este resumen demuestra atención y permite avanzar hacia una solución.

En el examen de Telefonista del SAS 2023 (turno libre, pregunta 53) se preguntó qué conducta NO era correcta ante un usuario en tensión que desea reclamar. La respuesta correcta fue la C: elevar la voz, acelerar el habla y equiparar el tono al del usuario. El criterio adecuado es exactamente el contrario: reducir la escalada y mantener el control profesional.

11.2. No responder al grito con otro grito

El tono profesional debe mantenerse estable. Elevar la voz suele reforzar la confrontación y afecta además a otras personas que puedan estar presentes. Si la situación supera la capacidad normal de atención, se aplican los procedimientos del centro y se solicita apoyo al superior o a la unidad competente.

En el examen de Telefonista del SAS 2023 (turno libre, pregunta 57) se preguntó por la adaptación del tono de voz ante distintas situaciones. La respuesta correcta fue la D como recomendación incorrecta: ante una reclamación no se utiliza un tono imperativo y desafiante.

11.3. Evitar culpabilizaciones

Para calmar una situación tampoco es adecuado responsabilizar automáticamente a otro servicio: «la culpa es de admisión», «eso siempre lo hace mal esa unidad». Aunque aparentemente nos distancie del problema, deteriora la imagen institucional, puede ser falso y alimenta el conflicto. La respuesta debe centrarse en qué puede hacerse ahora.

Si existe un error evidente y el procedimiento permite reconocerlo, una disculpa profesional puede ser útil. Pero no deben admitirse responsabilidades jurídicas o clínicas que el telefonista no está en condiciones de valorar. La fórmula adecuada reconoce la experiencia y orienta: «Lamento las molestias que le está ocasionando; voy a indicarle el cauce para que la unidad responsable pueda revisarlo».

11.4. Peticiones imposibles o improcedentes

La presión del interlocutor no convierte una petición en procedente. Si alguien exige el teléfono personal de un profesional, información clínica de un tercero o una transferencia que vulnera las normas del centro, debe rechazarse de forma clara. La negativa será más eficaz si se explica el motivo y se ofrece, cuando exista, una alternativa legítima.

11.5. Riesgo para la seguridad

Una queja intensa no equivale automáticamente a una amenaza. Sin embargo, si aparecen amenazas, violencia o riesgo para personas, deja de ser simplemente una cuestión de comunicación y deben activarse los procedimientos de seguridad establecidos en el centro. La persona telefonista no debe improvisar actuaciones ni prolongar una confrontación peligrosa.

En el examen de Telefonista del SAS 2023 (turno libre, pregunta 54) se preguntó qué actuación no transmite tranquilidad al ciudadano. La respuesta correcta fue la D: interrumpir a la persona porque se considere que no tiene razón o que su problema carece de importancia. La valoración personal del profesional no justifica cortar la escucha.

12. APLICACIÓN PRÁCTICA AL PUESTO DE TELEFONISTA

Todo lo estudiado adquiere sentido cuando se traslada a la operativa diaria de una central telefónica. La persona telefonista debe ofrecer una atención eficiente sin asumir competencias ajenas. Su objetivo es que cada comunicación avance hacia el destino correcto con el menor número posible de errores, repeticiones y transferencias innecesarias.

12.1. Secuencia básica de una llamada

  1. Responder e identificarse: indicar el centro o dispositivo y la identificación profesional prevista.
  2. Escuchar: permitir que la persona formule el motivo principal.
  3. Concretar: hacer únicamente las preguntas necesarias para comprender la demanda.
  4. Actuar: informar, transferir o derivar conforme al procedimiento.
  5. Explicar: si hay espera, transferencia o limitación, comunicar qué se va a hacer.
  6. Confirmar: comprobar que el usuario conoce el siguiente paso.
  7. Cerrar: despedirse de manera cortés cuando la gestión haya finalizado.

12.2. Llamada a una unidad equivocada

La respuesta de baja calidad sería «aquí no es» y colgar. La respuesta profesional identifica lo que necesita la persona y trata de facilitar el contacto correcto. Si la central dispone de la extensión y procede transferir, se hace conforme al procedimiento. Si no es posible, se facilita el canal que corresponda.

12.3. Familiar que pide información de un paciente

La persona telefonista no debe dar por válida una relación familiar solo porque así se afirme por teléfono. No facilita información clínica ni datos que excedan su competencia. Explica el cauce autorizado o transfiere a la unidad competente cuando proceda. La confidencialidad es parte de la calidad, no un obstáculo a ella.

12.4. Ciudadano que quiere reclamar

No se pregunta primero si «de verdad merece la pena reclamar». Se escucha brevemente, se informa del derecho y se orienta sobre los canales disponibles: Unidad de Atención a la Ciudadanía, formato papel, registros y modalidad electrónica. Si el interlocutor solo desea expresar una queja verbal y el asunto puede resolverse mediante información correcta, se intenta orientar sin impedir que formalice posteriormente su reclamación si así lo decide.

12.5. Ciudadano que quiere agradecer la atención

El agradecimiento debe tratarse con la misma profesionalidad. Se le informa de que el SAS contempla la presentación de agradecimientos y se le orienta hacia los canales disponibles. No debe descartarse con un simple «no hace falta», porque esta información también forma parte de la evaluación del servicio.

12.6. Persona muy enfadada

La persona operadora reduce el ritmo de conversación, escucha el motivo, evita discutir sobre culpabilidades y dirige el diálogo hacia una actuación concreta. Si el ciudadano insiste en una petición imposible, se comunica el límite y la razón. Si aparecen amenazas o la situación supera el ámbito normal de atención, se aplica el protocolo correspondiente.

12.7. No prometer lo que no depende de centralita

La presión por dar una respuesta inmediata puede llevar a promesas incorrectas: «le llamarán en cinco minutos», «seguro que le atenderán hoy» o «yo haré que le adelanten la cita». Estas frases generan falsas expectativas. El profesional debe distinguir entre lo que puede realizar directamente —por ejemplo, transferir una comunicación— y lo que depende de otra unidad.

Regla profesional: nunca sustituyas una respuesta incierta por una promesa para terminar antes la llamada. La información prudente y verificable protege al ciudadano y a la organización.

12.8. Registrar incidencias operativas

Cuando la organización disponga de mecanismos para comunicar incidencias de directorio, extensiones incorrectas, fallos repetidos de transferencia o problemas técnicos, conviene utilizarlos. Una centralita de calidad no solo atiende llamadas: también detecta patrones que dificultan la comunicación y contribuye a corregirlos.

Este papel es especialmente relevante porque la central telefónica observa transversalmente al centro. Puede detectar que una extensión recibe llamadas que corresponden a otra unidad, que un número publicado ya no es válido o que numerosas personas preguntan por una misma cuestión. La información operativa bien canalizada puede evitar futuras reclamaciones.

13. IDEAS CLAVE PARA EL EXAMEN

Este tema combina contenidos de comportamiento profesional con normas y procedimientos muy concretos. Para prepararlo eficazmente debes distinguir lo que depende de habilidades generales de comunicación de aquello que el SAS y la Junta de Andalucía han convertido en reglas institucionales.

La primera idea es que comunicar es prestar servicio. No basta con transmitir datos: hay que escuchar, comprender la necesidad, ofrecer información útil y orientar hacia el siguiente paso. La persona telefonista actúa como puerta de entrada a la organización y debe conocer el límite entre información general y datos personales o clínicos.

La segunda idea es que la calidad tiene una dimensión técnico-profesional y otra percibida. La ciudadanía valora no solo que el proceso sea correcto, sino que pueda acceder a él, comprenderlo y sentirse tratada con respeto. La orientación al usuario exige analizar el efecto que las decisiones organizativas tienen sobre las personas.

La tercera idea es que una queja no debe provocar una respuesta defensiva. Se escucha aunque el profesional no sea responsable del hecho, se informa del derecho a reclamar y se orienta hacia la unidad competente. Justificarse, discutir o intentar demostrar inmediatamente que la organización «no tiene culpa» no constituye la respuesta adecuada.

La cuarta idea es normativa: el Decreto 262/1988, de 2 de agosto, establece el Libro de Sugerencias y Reclamaciones de la Junta de Andalucía. El modelo actualmente normalizado procede de la Orden de 6 de septiembre de 2021. El instrumento existe en soporte papel y electrónico.

La quinta idea es el plazo: el artículo 5 del Decreto 262/1988 vincula a la dependencia afectada un plazo de quince días para informar al órgano directivo, que comunica las actuaciones a la persona interesada. No confundas este mecanismo con un recurso administrativo.

La sexta idea es que las reclamaciones formuladas mediante el Libro no tienen la condición de recurso administrativo y no suspenden los plazos para presentar los recursos que legalmente procedan. Este es uno de los distractores más fáciles de construir en una pregunta de examen.

La séptima idea es que las sugerencias y los agradecimientos son también información para mejorar. Una sugerencia puede prevenir fallos y un agradecimiento puede identificar prácticas positivas que conviene mantener.

Concepto Dato que debes recordar
Acogida Identificación, escucha, concreción, orientación y cierre
Calidad Dimensión científico-técnica y calidad percibida
Queja Se escucha aunque no sea responsabilidad directa del profesional
Reclamación Puede formalizar la disconformidad mediante los cauces establecidos
Sugerencia Propuesta para mejorar la eficacia del servicio
Agradecimiento Reconoce una experiencia positiva y aporta información de calidad
Norma básica Decreto 262/1988, de 2 de agosto
Modelo vigente Orden de 6 de septiembre de 2021
Plazo 15 días en la actuación prevista en el artículo 5 del Decreto 262/1988
Efecto jurídico No es recurso administrativo ni paraliza sus plazos
Si en el examen aparece una opción según la cual la persona telefonista debe decidir si una reclamación está suficientemente justificada antes de facilitar el cauce para presentarla, esa opción es incorrecta. La valoración del fondo no corresponde al profesional que simplemente recibe u orienta al ciudadano.

14. MAPA CONCEPTUAL

COMUNICACIÓN COMO ATENCIÓN AL CIUDADANO

├── ACOGIDA
│ ├── Identificación del centro y profesional
│ ├── Disponibilidad
│ ├── Escucha inicial
│ ├── Concreción de la necesidad
│ └── Orientación al siguiente paso

├── INFORMACIÓN
│ ├── Veraz y actualizada
│ ├── Clara y comprensible
│ ├── Pertinente y suficiente
│ ├── Información general → sí, según competencia
│ └── Información clínica/personal → cauce autorizado

├── TRATO
│ ├── Respeto y cortesía
│ ├── Tratamiento profesional
│ ├── No juzgar ni etiquetar
│ ├── Asertividad
│ ├── Equidad
│ └── Protección de intimidad y confidencialidad

├── CALIDAD
│ ├── Científico-técnica
│ ├── Calidad percibida
│ ├── Orientación al usuario
│ ├── Mejora continua
│ └── Opinión ciudadana como fuente de información

├── INSATISFACCIÓN
│ ├── Accesibilidad
│ ├── Demoras
│ ├── Información
│ ├── Trato
│ ├── Organización
│ └── Expectativas no ajustadas

├── PARTICIPACIÓN CIUDADANA
│ ├── Queja → expresión de malestar
│ ├── Reclamación → formalización de disconformidad
│ ├── Sugerencia → propuesta de mejora
│ └── Agradecimiento → reconocimiento de buena atención

├── VÍAS
│ ├── Libro en papel
│ ├── Libro electrónico
│ ├── Registros generales
│ └── Escrito firmado por cauces admitidos

├── MARCO NORMATIVO
│ ├── Decreto 262/1988
│ ├── Orden de 6 septiembre 2021
│ ├── Plazo: 15 días en art. 5
│ └── No es recurso administrativo

└── PERSONA TELEFONISTA
├── Escucha
├── Informa dentro de su competencia
├── Transfiere o deriva correctamente
├── No facilita información clínica indebida
├── No discute ni se justifica ante la queja
└── Facilita el cauce de reclamación si se solicita

15. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Resolución de 30 de julio de 2024, de la Dirección General de Personal del Servicio Andaluz de Salud — aprueba y publica los programas de materias vigentes para determinadas categorías del SAS, incluido el temario específico de Telefonista.
  • Decreto 262/1988, de 2 de agosto — establece el Libro de Sugerencias y Reclamaciones en relación con el funcionamiento de los servicios de la Junta de Andalucía.
  • Orden de 6 de septiembre de 2021 — aprueba el nuevo modelo del Libro de Hojas de Sugerencias y Reclamaciones de la Junta de Andalucía.
  • Decreto 622/2019, de 27 de diciembre — administración electrónica, simplificación de procedimientos y racionalización organizativa de la Junta de Andalucía.
  • Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía — marco autonómico de derechos, organización y relación de la ciudadanía con el sistema sanitario público.
  • Ley 41/2002, de 14 de noviembre — autonomía del paciente y derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.
  • Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre — protección de datos personales y garantía de los derechos digitales.
  • Reglamento (UE) 2016/679, de 27 de abril de 2016 — Reglamento General de Protección de Datos.
  • Servicio Andaluz de Salud. Libro de Estilo — criterios de relación de los profesionales del SAS con las personas que utilizan sus servicios; publicación institucional actualmente identificada por el SAS como documento en revisión.
  • Servicio Andaluz de Salud. Reclamaciones, sugerencias y agradecimientos — información institucional para la ciudadanía sobre modalidades de presentación y gestión.
  • Junta de Andalucía. Libro de Sugerencias y Reclamaciones — portal corporativo de presentación, consulta y tramitación del instrumento de participación ciudadana.
  • Servicio Andaluz de Salud. Cartera de Servicios de Atención Primaria — funciones de los Servicios de Atención Ciudadana, incluida la recepción y gestión de sugerencias, quejas, reclamaciones, felicitaciones y agradecimientos.
  • Exámenes oficiales de Telefonista del Servicio Andaluz de Salud — convocatorias 2018, 2023 y 2025, contrastados con las plantillas definitivas.
atención ciudadana
acogida
información al usuario
calidad percibida
queja
reclamación
sugerencia
agradecimiento
Decreto 262/1988
Orden 6 septiembre 2021
Libro de Estilo SAS
telefonista SAS

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el agosto 27, 2026.