Tema 14. Seguridad y Salud. Conceptos generales. Medidas de seguridad en el manejo de los vehículos. Elementos de seguridad: frenos, tipos y su conocimiento. La suspensión: órganos de suspensión y amortiguamiento del automóvil. Funciones de los amortiguadores.

52 min agosto 26, 2026 Media Nuevo

Tema 14. Seguridad y Salud. Conceptos generales. Medidas de seguridad en el manejo de los vehículos. Elementos de seguridad: frenos, tipos y su conocimiento. La suspensión: órganos de suspensión y amortiguamiento del automóvil. Funciones de los amortiguadores.

Seguridad vial laboral, sistemas de frenado, suspensión y amortiguación aplicados al trabajo del/la celador/a-conductor/a
Oposición: Celador/a-Conductor/a – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico — Mecánica y mantenimiento del vehículo | Última actualización: Agosto 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN: SEGURIDAD, VEHÍCULO Y TRABAJO

La conducción de vehículos constituye una parte esencial de las funciones del/la celador/a-conductor/a del Servicio Andaluz de Salud. Esto obliga a estudiar la seguridad del automóvil desde una doble perspectiva. Por una parte, interesa conocer los sistemas técnicos que permiten evitar un accidente o reducir sus consecuencias. Por otra, el vehículo es una herramienta de trabajo y su utilización genera riesgos laborales que deben prevenirse mediante una conducción responsable, una adecuada organización de los desplazamientos y un correcto mantenimiento.

En este tema se estudian especialmente dos sistemas directamente relacionados con la estabilidad y el control del automóvil: los frenos y la suspensión. Ambos pertenecen al núcleo clásico de la seguridad activa. Un vehículo puede disponer de numerosos sistemas electrónicos de ayuda, pero ninguno puede compensar indefinidamente unos frenos deteriorados, unos neumáticos sin adherencia o una suspensión incapaz de mantener correctamente las ruedas apoyadas sobre el pavimento.

El/la celador/a-conductor/a no necesita adquirir los conocimientos propios de un técnico especialista de taller, pero sí debe comprender cómo funcionan los órganos fundamentales del vehículo, reconocer síntomas de funcionamiento anormal, realizar las comprobaciones elementales que correspondan y comunicar las averías para que sean reparadas. Saber conducir no consiste únicamente en manejar volante, acelerador y freno: exige conocer cómo responde el vehículo y detectar cuándo esa respuesta deja de ser normal.

El frenado ilustra bien esta necesidad. Cuando el conductor pisa el pedal espera que el vehículo reduzca su velocidad de forma controlable y estable. Para que esto ocurra intervienen el mando, la transmisión de la fuerza, los dispositivos frenantes de cada rueda, los neumáticos y la adherencia disponible. Además pueden intervenir sistemas electrónicos como el ABS, la distribución electrónica de frenado o el control de estabilidad. Si cualquiera de esos elementos funciona mal, la capacidad real de detener el automóvil puede disminuir.

La suspensión cumple una función igualmente decisiva. A primera vista puede asociarse solamente al confort, porque absorbe irregularidades del terreno y evita que cada bache se transmita directamente a los ocupantes. Sin embargo, su función de seguridad es más importante: ayuda a que las ruedas mantengan el contacto con la calzada, controla los movimientos de la carrocería y favorece que dirección, frenos y neumáticos puedan realizar correctamente su trabajo.

Idea central del tema: frenos, suspensión, dirección y neumáticos forman un conjunto interdependiente. Los frenos generan la fuerza destinada a reducir la velocidad, pero esa fuerza solo puede transmitirse eficazmente a la calzada si el neumático mantiene adherencia y la suspensión conserva un contacto adecuado de la rueda con el firme.

Esta conexión es especialmente relevante en los vehículos del ámbito sanitario. Una conducción brusca puede comprometer simultáneamente la seguridad vial, la estabilidad de la carga, el confort del paciente transportado y la protección de los profesionales que viajan en el vehículo. Por ello deben evitarse aceleraciones, frenadas y cambios de trayectoria innecesariamente violentos, incluso cuando las circunstancias del servicio exijan rapidez.

El temario oficial separa deliberadamente esta materia de otros contenidos mecánicos. El motor se estudia en el Tema 15; engrase y refrigeración en el Tema 16; dirección y transmisión en el Tema 17; electricidad en el Tema 18; neumáticos en el Tema 19 y mantenimiento y reparaciones elementales en el Tema 20. En consecuencia, aquí solo se abordarán esos sistemas cuando resulte imprescindible para comprender su relación con la seguridad, el frenado o la suspensión.

Antecedente oficial: el examen SAS de Celador/a-Conductor/a de 2017, turno libre, pregunta 14, preguntó directamente qué se entiende por seguridad activa. La respuesta correcta fue la que la relacionaba con los elementos destinados a facilitar una conducción segura y a prevenir los accidentes. Esta distinción entre prevención del accidente y reducción de sus consecuencias es una de las ideas que más se repiten en los exámenes.

2. SEGURIDAD Y SALUD: CONCEPTOS GENERALES

En el ámbito laboral, la seguridad no debe entenderse como la simple ausencia de accidentes. La prevención pretende identificar situaciones capaces de producir daño, valorar el riesgo y adoptar medidas para eliminarlo o reducirlo. En la conducción profesional intervienen factores propios del vehículo, del conductor, de la vía, del entorno y de la organización del trabajo.

La Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales, establece el marco general de protección de la seguridad y salud de los trabajadores. Sus principios resultan plenamente aplicables cuando el desplazamiento en vehículo forma parte del trabajo. El hecho de circular por una vía pública no convierte el riesgo en algo ajeno a la prevención laboral. Cuando la conducción se realiza como consecuencia de la actividad profesional, la empresa y el trabajador deben integrar la seguridad vial en la gestión preventiva.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo agrupa los principales factores vinculados a la seguridad vial laboral en cuatro grandes ámbitos: factor humano, factor vehículo, factor vía y entorno y factor organización del trabajo. Esta clasificación resulta especialmente útil para el/la celador/a-conductor/a porque evita atribuir todos los accidentes únicamente al conductor.

2.1. Factor humano

Incluye el estado físico y psicológico de la persona que conduce, su experiencia, atención, percepción del riesgo y comportamiento. Fatiga, sueño, alcohol, drogas, determinados medicamentos, estrés, prisas, distracciones o uso inadecuado de dispositivos electrónicos pueden reducir notablemente la capacidad de respuesta. El conductor debe valorar su propio estado antes de ponerse al volante y durante el servicio.

La conducción de un vehículo sanitario puede generar además presión psicológica. El conocimiento de que se transporta a una persona enferma o de que existe una necesidad asistencial no debe transformar la urgencia en conducción temeraria. La seguridad de los ocupantes y del resto de usuarios de la vía sigue siendo prioritaria.

2.2. Factor vehículo

Comprende tanto los sistemas de seguridad activa y pasiva como su mantenimiento. Un sistema diseñado correctamente pierde eficacia cuando se encuentra deteriorado. Frenos con desgaste excesivo, neumáticos en mal estado, amortiguadores degradados, alumbrado defectuoso o una dirección con holguras modifican el comportamiento dinámico del vehículo y aumentan el riesgo.

2.3. Factor vía y entorno

La adherencia disponible no es constante. Lluvia, hielo, barro, gravilla, hojas, pintura vial mojada, firme deteriorado o irregularidades pueden disminuir la capacidad del vehículo para frenar y seguir una trayectoria. La iluminación, la visibilidad, la geometría de la carretera y el tráfico también obligan a adaptar la conducción.

2.4. Organización del trabajo

Horarios, turnos, presión temporal, planificación de rutas, descansos, disponibilidad de vehículos y procedimientos para comunicar incidencias mecánicas influyen en la seguridad. Una organización que obliga sistemáticamente a recuperar retrasos aumentando la velocidad genera riesgo aunque el vehículo se encuentre en perfecto estado.

Factor Ejemplos de riesgo Medidas preventivas
Humano Fatiga, distracción, medicación, estrés Descanso, atención, valoración del estado psicofísico
Vehículo Frenos, suspensión o alumbrado deteriorados Comprobaciones y mantenimiento
Vía y entorno Lluvia, hielo, firme irregular, baja visibilidad Adaptar velocidad y distancia
Organización Prisas, rutas mal planificadas, falta de pausas Planificación y gestión preventiva
Principio preventivo: disponer de un vehículo técnicamente seguro no elimina el riesgo si el conductor está fatigado, la velocidad no se adapta a la vía o la organización del trabajo genera presión incompatible con una conducción segura.

La prevención empieza antes de arrancar. Si existe un defecto que pueda afectar a la seguridad, la respuesta adecuada no consiste en confiar en que el vehículo podrá completar el servicio. Debe evaluarse la incidencia y, cuando proceda, inmovilizar el vehículo o solicitar su revisión. La responsabilidad preventiva incluye comunicar deficiencias observadas en los equipos de trabajo.

En sentido inverso, tampoco debe confundirse prudencia con desconocimiento técnico. El/la celador/a-conductor/a necesita una base mecánica suficiente para distinguir una anomalía relevante de un comportamiento normal. Por ejemplo, las pulsaciones características del pedal cuando actúa el ABS durante una frenada intensa no deben interpretarse automáticamente como una avería; en cambio, un pedal que pierde presión o se hunde anormalmente exige atención inmediata.

3. SEGURIDAD ACTIVA Y SEGURIDAD PASIVA

La clasificación tradicional de la seguridad del automóvil distingue entre seguridad activa y seguridad pasiva. Esta clasificación es básica en mecánica y aparece reiteradamente en los exámenes de Celador/a-Conductor/a del SAS.

3.1. Seguridad activa

La seguridad activa está formada por los elementos y sistemas destinados fundamentalmente a evitar que se produzca el accidente o a conservar el control del vehículo cuando surge una situación crítica. Actúa, por tanto, durante la conducción y antes del impacto.

Entre los elementos clásicos de seguridad activa se encuentran los frenos, la dirección, los neumáticos, la suspensión y el alumbrado. A ellos se han añadido numerosos sistemas electrónicos como el ABS, el control electrónico de estabilidad, el control de tracción y diversas ayudas avanzadas a la conducción.

La suspensión pertenece a la seguridad activa porque contribuye a mantener la estabilidad y el contacto de los neumáticos con la calzada. Los frenos pertenecen a ella porque permiten controlar y reducir la velocidad. La dirección porque permite seleccionar la trayectoria. Los neumáticos porque transmiten al pavimento las fuerzas longitudinales y laterales necesarias para acelerar, frenar y girar.

3.2. Seguridad pasiva

La seguridad pasiva agrupa los sistemas destinados principalmente a reducir las lesiones o daños cuando el accidente ya se produce o no ha podido evitarse. Son ejemplos característicos el cinturón de seguridad, los airbags, los reposacabezas, las estructuras de absorción de energía de la carrocería y determinados diseños interiores destinados a disminuir las consecuencias del impacto.

La diferencia puede memorizarse mediante una pregunta sencilla: ¿el elemento intenta evitar el accidente o minimizar sus consecuencias? Si su función fundamental es conservar control, adherencia o capacidad de frenado, estaremos ante seguridad activa. Si su función principal aparece una vez producido el impacto, se tratará de seguridad pasiva.

Seguridad activa Seguridad pasiva
Busca evitar el accidente Busca reducir las consecuencias
Frenos Cinturón de seguridad
Dirección Airbags
Suspensión Reposacabezas
Neumáticos Estructura resistente y zonas de absorción
ABS y control de estabilidad Sistemas de retención
Pregunta oficial muy repetida: en 2025, turno libre, pregunta 29, el SAS preguntó cuál de varios elementos NO pertenecía a la seguridad activa. Entre suspensión, dirección, cinturón y neumáticos, la respuesta correcta fue el cinturón de seguridad. Suspensión, dirección y neumáticos se clasifican como seguridad activa.
Misma idea en otras convocatorias: en el examen 2023, pregunta 45, el elemento que NO pertenecía a la seguridad activa eran los reposacabezas. En el mismo examen, la pregunta 46 confirmó expresamente que el cinturón es seguridad pasiva. El SAS cambia el distractor, pero conserva la misma distinción conceptual.

Debe evitarse una interpretación excesivamente rígida. En los vehículos modernos existen sistemas que pueden actuar en distintas fases de un incidente. Un sistema de frenado automático de emergencia, por ejemplo, puede evitar la colisión o reducir su severidad si no logra evitarla completamente. Sin embargo, para la preparación del examen debe conservarse la clasificación básica utilizada tradicionalmente por la DGT y por los cuestionarios del SAS.

También es importante entender que la seguridad activa tiene límites físicos. El ABS no crea adherencia, el control de estabilidad no elimina la inercia y unos amortiguadores nuevos no permiten superar sin consecuencias la capacidad de agarre de los neumáticos. Estas ayudas mejoran la capacidad del conductor para conservar el control dentro de determinados márgenes, pero no sustituyen una conducción prudente.

Regla de examen: frenos + dirección + suspensión + neumáticos = seguridad activa. Cinturón + airbag + reposacabezas + estructura de protección = seguridad pasiva.

4. MEDIDAS DE SEGURIDAD ANTES DE INICIAR LA MARCHA

Una parte importante de la seguridad se decide antes de mover el vehículo. Las comprobaciones previas permiten detectar defectos que, una vez en circulación, podrían convertirse en situaciones de riesgo. No se trata de realizar una inspección mecánica de taller antes de cada servicio, sino de observar aquellos elementos que razonablemente puede controlar el conductor.

4.1. Inspección exterior

Antes de acceder al vehículo resulta recomendable comprobar su entorno inmediato. Deben observarse posibles obstáculos, manchas de líquidos bajo el automóvil, daños visibles, estado aparente de las ruedas y cualquier elemento que pueda indicar una anomalía. En vehículos de gran tamaño o estacionados en zonas asistenciales debe prestarse especial atención a peatones, pacientes, camillas, sillas de ruedas y objetos situados en puntos de baja visibilidad.

Los neumáticos deben presentar un aspecto compatible con un uso seguro. Una deformación evidente, pérdida significativa de presión o daño visible exige valoración antes de circular. El estudio detallado de neumáticos y llantas corresponde al Tema 19, pero aquí debe recordarse que la capacidad del freno termina siempre en la zona de contacto entre neumático y pavimento.

4.2. Puesto de conducción

El asiento debe permitir accionar completamente los pedales sin estirar en exceso las piernas y manejar el volante manteniendo una posición estable. El respaldo no debe situarse excesivamente reclinado. Los retrovisores deben regularse antes de iniciar la marcha y no durante la conducción.

El cinturón se colocará correctamente, evitando prendas u objetos que alteren su apoyo. Los objetos sueltos dentro del habitáculo pueden convertirse en proyectiles durante una frenada intensa o una colisión. En un vehículo sanitario, además, el material transportado debe permanecer sujeto mediante los sistemas previstos para ello.

4.3. Mandos y testigos

Al poner el vehículo en funcionamiento debe prestarse atención a los testigos del cuadro. Determinados testigos se iluminan durante la comprobación inicial del sistema y se apagan después. Si permanece encendido un aviso relacionado con frenos, ABS, estabilidad, presión u otro sistema de seguridad, debe consultarse el significado correspondiente y actuar conforme al procedimiento de mantenimiento del vehículo.

El conductor debe comprobar que el pedal de freno presenta un comportamiento normal. Un recorrido anormal, ausencia de resistencia, hundimiento progresivo o cualquier cambio significativo respecto al funcionamiento habitual requiere atención. También resulta relevante comprobar que el freno de estacionamiento se libera correctamente antes de iniciar la marcha.

4.4. Alumbrado, limpieza y visibilidad

La visibilidad es parte de la seguridad activa. Parabrisas, espejos, cámaras cuando existan, limpiaparabrisas y alumbrado deben encontrarse en condiciones adecuadas. La necesidad de llegar rápidamente a un destino no justifica iniciar la marcha con cristales empañados o una visión insuficiente.

4.5. Carga y ocupantes

La distribución de la carga modifica la dinámica del vehículo. Un aumento de masa incrementa la energía que debe disiparse durante el frenado y puede modificar las transferencias de carga en curvas y frenadas. Todo material debe estar acondicionado para que no se desplace. En transporte sanitario, los sistemas de anclaje de camillas y equipamientos se estudiarán con mayor profundidad en el Tema 22.

Una anomalía importante antes de salir no debe convertirse en una avería durante el trayecto: si existe duda razonable sobre frenos, neumáticos, dirección o suspensión, debe comunicarse la incidencia y seguir el procedimiento de mantenimiento correspondiente.

4.6. Inmovilización por avería

Desde el 1 de enero de 2026, la señalización ordinaria en España de determinados vehículos inmovilizados en la calzada se realiza mediante la señal V-16 conectada reglamentaria, que sustituyó a los triángulos como medio legal ordinario en los vehículos obligados. Su diseño pretende reducir la exposición del conductor al riesgo de atropello al permitir señalizar la inmovilización sin tener que caminar por la vía para colocar triángulos.

La baliza debe mantenerse accesible y en condiciones de funcionamiento. La señalización de una avería no elimina el riesgo: el conductor debe valorar la ubicación del vehículo, las condiciones del tráfico y la posibilidad de permanecer en un lugar protegido conforme a la normativa y a las instrucciones de seguridad.

5. MEDIDAS DE SEGURIDAD DURANTE EL MANEJO DEL VEHÍCULO

La conducción segura requiere anticipación. El conductor profesional debe intentar evitar situaciones que obliguen a los sistemas de seguridad a trabajar en el límite. Frenar con suficiente antelación, mantener distancia, adaptar la velocidad y seleccionar una trayectoria estable es preferible a depender del ABS o del control de estabilidad para corregir una situación crítica.

5.1. Distancia y velocidad

La distancia necesaria para detener un vehículo no depende exclusivamente de los frenos. Antes de que comience el frenado propiamente dicho transcurre un tiempo de percepción y reacción. Durante ese tiempo el vehículo sigue avanzando. Después comienza la distancia de frenado, condicionada por velocidad, adherencia, pendiente, masa, estado de neumáticos, frenos y suspensión.

La relación entre velocidad y energía es especialmente importante. La energía cinética aumenta con el cuadrado de la velocidad. Por ello, un incremento aparentemente moderado de velocidad produce un aumento mucho mayor de la energía que debe disiparse al frenar. La consecuencia práctica es que la velocidad debe adaptarse antes de llegar a una curva, cruce, zona con peatones o situación de visibilidad limitada.

5.2. Frenada progresiva y frenada de emergencia

En conducción normal conviene utilizar una frenada progresiva que permita decelerar con estabilidad. En una emergencia, los vehículos equipados con ABS están diseñados para admitir una presión intensa sobre el pedal mientras el sistema modula automáticamente la presión en las ruedas que tienden a bloquearse. Las pulsaciones o vibraciones que pueden sentirse en el pedal durante la actuación del ABS son consecuencia de esta regulación y no deben llevar al conductor a soltar el freno por miedo a una supuesta avería.

El ABS no modifica las leyes físicas ni garantiza una distancia mínima en cualquier superficie. Su objetivo esencial es evitar el bloqueo de las ruedas y conservar capacidad de dirección y estabilidad durante una frenada intensa. En determinadas superficies su principal ventaja puede ser precisamente conservar el control, no necesariamente reducir siempre la distancia de frenado.

5.3. Curvas

La velocidad debe reducirse antes de entrar en la curva. Frenar violentamente una vez que el vehículo está sometido a una elevada aceleración lateral exige al neumático combinar simultáneamente fuerzas de giro y frenado. Si se supera la adherencia disponible puede producirse deslizamiento. La suspensión, el estado de los amortiguadores y el control de estabilidad ayudan a controlar los movimientos, pero no pueden eliminar una velocidad de entrada excesiva.

5.4. Firme mojado o irregular

La lluvia disminuye la adherencia y puede aumentar la distancia de frenado. La conducción debe hacerse más suave, aumentando la distancia de seguridad y evitando movimientos bruscos. Un firme muy irregular somete a la suspensión a oscilaciones continuas. Si los amortiguadores están deteriorados, la rueda puede perder parte de su contacto efectivo con la carretera y disminuir la capacidad de transmitir fuerzas de frenado o dirección.

5.5. Descensos prolongados

En descensos largos no conviene confiar exclusivamente en una aplicación continua y prolongada de los frenos de fricción. La transformación de energía en calor puede elevar la temperatura de discos, tambores, pastillas y otros componentes hasta reducir su eficacia. Debe emplearse una relación de transmisión adecuada y aprovechar la retención disponible del vehículo, respetando siempre las indicaciones del fabricante, especialmente en vehículos híbridos o eléctricos cuya gestión de retención puede ser diferente.

5.6. Vehículos sanitarios

Una frenada brusca tiene consecuencias particulares cuando se transportan pacientes o equipamiento. El estilo de conducción debe ser previsible. El conductor debe anticipar semáforos, intersecciones, curvas, cambios de carril y obstáculos para minimizar aceleraciones longitudinales y laterales innecesarias.

Conducción profesional segura: anticipar es mejor que corregir. La función del ABS o del ESP es ayudar cuando aparece una situación crítica, no permitir al conductor aumentar deliberadamente el riesgo.

6. EL SISTEMA DE FRENADO: CONCEPTO, FUNCIONES Y TIPOS

El sistema de frenado constituye uno de los principales elementos de seguridad activa del automóvil. Su finalidad es permitir al conductor reducir progresivamente la velocidad, detener el vehículo y mantenerlo inmovilizado cuando ya está parado.

Desde el punto de vista físico, los frenos de fricción transforman principalmente la energía cinética del vehículo en calor. Las pastillas contra el disco o las zapatas contra el tambor generan fricción. Esa energía térmica debe disiparse al ambiente. Cuanto mayor es la masa y la velocidad del vehículo, mayor es la energía que debe disiparse.

El Reglamento General de Vehículos define el dispositivo de frenado como el conjunto de órganos cuya función es disminuir o anular progresivamente la velocidad del vehículo en marcha o mantenerlo inmóvil si ya está detenido. Dentro de ese conjunto pueden distinguirse mando, transmisión y freno propiamente dicho.

6.1. Frenado de servicio

Es el sistema utilizado normalmente por el conductor para controlar la velocidad y detener el vehículo. Su actuación debe poder graduarse. En un turismo convencional se acciona mediante el pedal y actúa sobre las ruedas mediante un circuito hidráulico asistido.

El freno de servicio debe permitir controlar el movimiento del vehículo y detenerlo de forma segura y eficaz en las condiciones previstas de velocidad, carga y pendiente. En automóviles modernos puede combinar fricción mecánica, gestión electrónica y, en híbridos o eléctricos, frenada regenerativa.

6.2. Frenado de socorro

El frenado de socorro tiene la finalidad de permitir detener el vehículo en caso de fallo del freno de servicio. No debe confundirse necesariamente con una palanca o pedal independiente visible para el conductor; la arquitectura del sistema puede proporcionar esta función mediante circuitos independientes o soluciones equivalentes.

6.3. Frenado de estacionamiento

Su función es mantener inmovilizado el vehículo cuando está estacionado, incluso en pendiente y en ausencia del conductor. Tradicionalmente se accionaba mediante una palanca y cables que actuaban sobre las ruedas posteriores. En muchos vehículos actuales el mando es eléctrico, pero el sistema continúa teniendo la finalidad de mantener mecánicamente aplicado el esfuerzo de frenado sin necesidad de que el conductor mantenga accionado el mando.

Debe distinguirse por tanto entre freno de servicio y freno de estacionamiento. El primero se utiliza para reducir la velocidad durante la marcha. El segundo está concebido fundamentalmente para mantener inmovilizado el vehículo detenido.

Pregunta oficial 2025: la pregunta 30 preguntó sobre qué ruedas actúa el freno de mano o freno de estacionamiento y consideró correcta, en la configuración convencional objeto del examen, la respuesta sobre las ruedas del eje trasero. Debes memorizar este criterio de examen, aunque técnicamente existen diseños modernos cuya arquitectura concreta debe consultarse en el fabricante.

6.4. Frenos de fricción más habituales

Los dos sistemas clásicos de frenado de rueda son el freno de disco y el freno de tambor. En el primero, unas pastillas presionan las caras de un disco que gira con la rueda. En el segundo, unas zapatas se expanden contra la superficie interior de un tambor solidario con la rueda.

Tipo Elemento giratorio Elemento de fricción Acción
Disco Disco Pastillas La pinza comprime las pastillas contra el disco
Tambor Tambor Zapatas Las zapatas se expanden contra el interior del tambor
Pregunta oficial SAS 2021, pregunta 39: preguntó cuáles son los elementos de frenado de un vehículo. La respuesta correcta fue discos y tambores. Es una pregunta sencilla, pero demuestra que el tribunal exige conocer la terminología mecánica básica.

7. MANDO Y TRANSMISIÓN DEL SISTEMA DE FRENOS

Para comprender el funcionamiento del freno no basta con conocer discos y tambores. Entre el pie del conductor y la rueda existe un conjunto de elementos encargado de transmitir y multiplicar la fuerza. En un automóvil ligero convencional el sistema de servicio es fundamentalmente hidráulico.

7.1. Pedal

El pedal constituye el mando principal. El conductor aplica una fuerza que se transmite al sistema. Su recorrido y resistencia proporcionan información importante. Un cambio brusco respecto al tacto habitual puede indicar una anomalía.

7.2. Servofreno

El servofreno reduce el esfuerzo físico que el conductor debe aplicar. En vehículos tradicionales utiliza con frecuencia una diferencia de presión asociada al vacío; en otros diseños puede existir asistencia eléctrica o electrohidráulica. Su finalidad es ayudar a generar la presión necesaria, no sustituir el sistema de frenado.

Un fallo de asistencia puede hacer que el pedal se perciba extraordinariamente duro. Esto no equivale necesariamente a una desaparición completa de la conexión mecánica e hidráulica, pero exige un esfuerzo mucho mayor y constituye una situación que requiere revisión.

7.3. Cilindro maestro o bomba de freno

La fuerza transmitida por el pedal se transforma en presión hidráulica mediante el cilindro maestro. El principio de funcionamiento se basa en que la presión aplicada a un fluido prácticamente incomprensible puede transmitirse a través del circuito.

Por razones de seguridad, los vehículos utilizan circuitos divididos de forma que un fallo parcial no implique necesariamente la pérdida total de frenado. La disposición concreta depende del diseño del fabricante.

7.4. Líquido de frenos

El líquido transmite la presión desde el cilindro maestro hacia los actuadores de las ruedas. Debe soportar temperaturas elevadas y mantener características compatibles con el sistema. Muchos líquidos utilizados convencionalmente son higroscópicos, es decir, pueden absorber humedad con el tiempo. Esa contaminación reduce su comportamiento térmico y justifica los intervalos de sustitución establecidos por el fabricante.

No debe añadirse un líquido cualquiera ni mezclarse productos incompatibles. El/la celador/a-conductor/a debe respetar las especificaciones del vehículo y los procedimientos de mantenimiento.

7.5. Tuberías, latiguillos y actuadores

La presión circula mediante tuberías rígidas y conductos flexibles. Los latiguillos permiten el movimiento relativo de las ruedas y la suspensión. En los frenos de disco, la presión mueve pistones alojados en la pinza. En los de tambor, actúa sobre el cilindro de rueda, que separa las zapatas.

Una fuga de líquido constituye una anomalía grave. No debe confundirse con condensación de agua procedente de otros sistemas del vehículo. Cualquier pérdida observada debe ser identificada y valorada.

7.6. Reparto de frenada

Durante una frenada, parte de la carga se transfiere hacia el eje delantero. Por ello la capacidad de frenado disponible no es idéntica en todas las ruedas. Los vehículos incorporan sistemas destinados a distribuir la fuerza adecuadamente. Actualmente esta regulación puede integrarse electrónicamente con el ABS mediante funciones de reparto electrónico.

Secuencia básica: pie del conductor → pedal → asistencia → cilindro maestro → presión hidráulica → tuberías y latiguillos → pinzas o cilindros de rueda → pastillas o zapatas → disco o tambor → neumático → calzada.

El último paso es fundamental: el sistema puede desarrollar una elevada presión de frenado, pero el vehículo solo decelera en la medida en que los neumáticos puedan transmitir esa fuerza al pavimento. De ahí la importancia conjunta de frenos, suspensión y neumáticos.

8. FRENOS DE DISCO

El freno de disco es el sistema predominante en los ejes delanteros de los turismos y muy frecuente también en los traseros. Su principio es sencillo: un disco metálico gira solidario con la rueda y una pinza contiene las pastillas que presionan ambas caras del disco cuando llega presión hidráulica.

8.1. Elementos principales

  • Disco: pieza circular solidaria con el giro de la rueda.
  • Pinza: estructura que aloja uno o varios pistones y las pastillas.
  • Pastillas: elementos de fricción que presionan el disco.
  • Pistón o pistones: reciben la presión hidráulica y generan el esfuerzo de apriete.

Cuando el conductor pisa el pedal, la presión hidráulica desplaza los pistones de la pinza. Las pastillas aprietan el disco. La fricción genera un par opuesto al movimiento de la rueda y transforma energía cinética en calor.

8.2. Ventajas

Su configuración expuesta al flujo de aire facilita la disipación térmica en comparación con sistemas cerrados. Esto permite mantener una respuesta más constante cuando se producen frenadas repetidas. Además, la inspección visual de determinados componentes puede ser relativamente sencilla.

Algunos discos incorporan canales internos de ventilación. No debe confundirse un disco ventilado con un disco perforado: son conceptos diferentes. La ventilación interna utiliza cavidades entre las caras del disco para favorecer la evacuación de calor.

8.3. Desgaste

Pastillas y discos son elementos sometidos a desgaste. El fabricante establece espesores y criterios de sustitución. Un desgaste excesivo puede reducir la capacidad térmica y mecánica del sistema. Algunos vehículos incorporan sensores de desgaste o testigos.

El conductor puede percibir ruidos, vibraciones o modificaciones de la frenada, pero ninguno de estos síntomas debe diagnosticarse de forma aislada sin una inspección técnica. Un ruido al frenar puede tener causas diferentes; una vibración puede relacionarse con disco, neumático, suspensión o dirección.

8.4. Temperatura y pérdida de eficacia

En frenadas reiteradas los componentes se calientan. Si la temperatura supera el rango de funcionamiento de los materiales de fricción puede aparecer una disminución temporal del coeficiente de fricción conocida de forma general como fading o desvanecimiento de la frenada. La solución preventiva consiste en evitar abusar del freno y utilizar correctamente la retención del vehículo en descensos prolongados.

También puede producirse pérdida de eficacia si el líquido de frenos alcanza condiciones en las que se forman burbujas de vapor. Los gases son compresibles y dificultan la correcta transmisión de presión. Por ello el mantenimiento del líquido tiene relevancia directa para la seguridad.

No continúes circulando como si nada: olor intenso a freno recalentado, pérdida apreciable de eficacia, humo o comportamiento claramente anormal después de un descenso requieren detenerse en condiciones seguras y valorar la incidencia.

El freno de disco no debe estudiarse aisladamente. La pinza está montada en una rueda cuya posición es controlada por la suspensión. Si la rueda rebota por un amortiguador deteriorado, el contacto con la calzada puede hacerse menos uniforme y comprometer la capacidad real de transmitir la fuerza que genera el freno.

9. FRENOS DE TAMBOR

El freno de tambor es otro sistema clásico de fricción. Aunque su presencia ha disminuido en determinados ejes de los vehículos modernos, continúa utilizándose y es especialmente importante desde el punto de vista de examen porque el SAS ha preguntado de forma muy directa por su funcionamiento.

9.1. Estructura básica

El elemento giratorio es un tambor unido a la rueda. En su interior se sitúan dos zapatas revestidas de material de fricción. Cuando el conductor acciona el freno, un cilindro de rueda recibe presión hidráulica y empuja las zapatas hacia fuera. Sus superficies de fricción entran en contacto con la cara interior del tambor y generan el esfuerzo de frenado.

9.2. Elementos principales

  • Tambor: gira con la rueda.
  • Zapatas: soportan el material de fricción.
  • Cilindro de rueda: transforma la presión hidráulica en desplazamiento de las zapatas.
  • Muelles recuperadores: devuelven las zapatas a su posición cuando cesa la presión.
  • Mecanismo de ajuste: compensa dentro de sus límites el desgaste y mantiene la holgura prevista.
  • Plato de soporte: sirve de base a los componentes.

9.3. Muelle recuperador

Es uno de los componentes más preguntados. Durante la frenada, el cilindro separa las zapatas. Cuando el conductor suelta el pedal y disminuye la presión hidráulica, los muelles recuperadores retraen las zapatas hacia su posición de reposo. Su función es, por tanto, separar nuevamente las superficies de fricción del tambor y evitar un rozamiento permanente.

Pregunta oficial 2023, pregunta 47: el SAS preguntó qué función cumple el muelle recuperador de los frenos de tambor. La respuesta correcta fue hacer que las zapatas vuelvan a su posición inicial cuando se suelta el pedal de freno.
Repetición del mismo dato: en la convocatoria 2021, pregunta 42, se planteó prácticamente el mismo concepto y volvió a considerarse correcta la recuperación de las zapatas al liberar el pedal. Es un dato de alta rentabilidad para memorizar.

9.4. Diferencias con el disco

En el disco las pastillas aprietan lateralmente una pieza expuesta. En el tambor las zapatas se expanden contra una superficie interior. El disco suele disipar mejor el calor; el tambor queda más cerrado. El tambor puede integrarse de forma sencilla con mecanismos de estacionamiento y continúa siendo una solución válida en determinadas aplicaciones.

Característica Disco Tambor
Elemento giratorio Disco Tambor
Elemento de fricción Pastillas Zapatas
Actuador habitual Pistón de pinza Cilindro de rueda
Movimiento Apriete Expansión
Recuperación Retroceso del conjunto de la pinza Muelles recuperadores

Debe evitarse una confusión terminológica frecuente: las piezas de fricción del freno de tambor se denominan zapatas; las del freno de disco se denominan pastillas. En el lenguaje coloquial pueden mezclarse los términos, pero en un examen técnico conviene emplearlos correctamente.

La avería de un componente de tambor puede producir rozamiento permanente, desequilibrio de frenada o falta de eficacia. Al igual que en el disco, el diagnóstico corresponde a personal competente y la intervención se realiza siguiendo especificaciones de mantenimiento.

10. ABS, ASISTENCIA A LA FRENADA Y CONTROL ELECTRÓNICO DE ESTABILIDAD

La electrónica ha transformado el sistema de frenado. Aunque el contacto físico entre pastillas y discos o zapatas y tambores continúa siendo esencial, sensores y unidades de control permiten regular individualmente la presión de cada rueda para mejorar estabilidad y control.

10.1. ABS: sistema antibloqueo de frenos

El ABS evita que las ruedas permanezcan bloqueadas durante una frenada intensa. Sensores controlan su velocidad de giro. Si una rueda muestra tendencia a bloquearse, la unidad hidráulica reduce temporalmente la presión de frenado en esa rueda y vuelve a incrementarla cuando recupera giro. Este ciclo se repite rápidamente mientras sea necesario.

Cuando una rueda está completamente bloqueada y desliza, disminuye la capacidad del conductor para dirigir el vehículo. Al impedir el bloqueo sostenido, el ABS permite conservar mejor la estabilidad y capacidad de dirección durante la frenada.

Con ABS en una emergencia: se aplica con decisión el freno y se mantiene la presión necesaria. Las pulsaciones que puede producir el sistema en el pedal son compatibles con su funcionamiento y no deben provocar que el conductor lo libere prematuramente.

El ABS no aumenta la adherencia disponible. Si el firme está cubierto de hielo o el neumático carece de agarre, el sistema solo puede gestionar la adherencia existente. Por esta razón nunca debe utilizarse como argumento para circular más rápido.

10.2. BAS o asistencia a la frenada

Los sistemas de asistencia a la frenada de emergencia detectan determinadas características de una actuación urgente sobre el pedal y ayudan a alcanzar rápidamente una presión de frenado elevada. Se desarrollaron porque algunos conductores, incluso ante un peligro evidente, no aplicaban suficiente fuerza al pedal.

10.3. Distribución electrónica de frenado

La distribución electrónica ajusta la fuerza de frenado entre ruedas o ejes en función de condiciones dinámicas. Trabaja utilizando componentes del sistema antibloqueo y ayuda a aprovechar la capacidad de adherencia disponible sin provocar bloqueos prematuros.

10.4. Control electrónico de estabilidad

El ESP o ESC compara la trayectoria que pretende el conductor con el movimiento real del vehículo mediante sensores de velocidad de rueda, ángulo de dirección y comportamiento dinámico. Si detecta una pérdida de estabilidad puede reducir par motor y frenar selectivamente una o varias ruedas para generar un momento corrector.

Su actuación puede ayudar tanto ante tendencias al subviraje como al sobreviraje, pero siempre dentro de límites físicos. Una velocidad excesiva puede superar la capacidad de corrección incluso del mejor sistema.

Pregunta oficial SAS 2021, pregunta 40: el tribunal agrupó ABS, ESP y BAS como elementos electrónicos que aumentan la seguridad activa del vehículo. Esta formulación debe memorizarse porque resume perfectamente su clasificación de examen.

En el mismo examen, la pregunta 41 volvió a diferenciar la seguridad activa: suspensión, dirección y neumáticos sí pertenecían a ella, mientras el cinturón no. La combinación de ambas preguntas demuestra que el SAS no estudia los sistemas electrónicos aislados, sino dentro del concepto general de seguridad activa.

10.5. Sistemas modernos y frenada regenerativa

Los vehículos híbridos y eléctricos pueden recuperar parte de la energía cinética utilizando el motor eléctrico como generador. Esta frenada regenerativa reduce velocidad y devuelve energía a la batería. Sin embargo, el vehículo sigue disponiendo de frenos de fricción capaces de detenerlo y de proporcionar la capacidad necesaria cuando la regeneración es insuficiente o no está disponible.

La transición entre frenada regenerativa y fricción suele gestionarse electrónicamente. Desde el punto de vista del conductor, deben respetarse las indicaciones del fabricante y evitar inferir que un vehículo eléctrico carece de discos o pastillas porque parte de sus deceleraciones se produzcan mediante regeneración.

11. MANTENIMIENTO, SÍNTOMAS Y AVERÍAS DEL SISTEMA DE FRENOS

El mantenimiento preventivo de los frenos tiene prioridad sobre la reparación después de un fallo. El sistema debe revisarse según los intervalos establecidos por el fabricante y cualquier anomalía observada por el conductor debe comunicarse. El objetivo del/la celador/a-conductor/a no es diagnosticar profesionalmente la causa, sino reconocer que el comportamiento se ha apartado de la normalidad.

11.1. Testigo de frenos

La aparición de un testigo puede responder a causas diferentes según el vehículo: freno de estacionamiento aplicado, nivel de líquido, avería electrónica u otra incidencia. Debe consultarse el manual y seguir las indicaciones correspondientes. Un aviso rojo asociado al sistema de frenos nunca debe ignorarse.

11.2. Pedal excesivamente blando

Un pedal que presenta tacto esponjoso puede relacionarse con presencia de gas en el circuito, fuga u otras anomalías hidráulicas. Si el recorrido cambia significativamente o el pedal pierde resistencia, se requiere revisión.

11.3. Pedal excesivamente duro

Puede relacionarse, entre otras causas, con un problema en el sistema de asistencia. No debe suponerse automáticamente que el circuito de frenos ha desaparecido, pero la fuerza necesaria para frenar puede aumentar de forma muy importante.

11.4. El vehículo se desvía al frenar

Una desviación puede tener diferentes causas: desequilibrio de frenada, neumáticos, suspensión, alineación o adherencia desigual del pavimento. Por ello no debe realizarse un diagnóstico simplista. Sí constituye una señal que merece comprobación.

11.5. Vibraciones

Las vibraciones durante la frenada pueden estar asociadas a irregularidades en discos, componentes de rueda, suspensión o dirección. Nuevamente, el conductor debe describir cuándo aparece la vibración, su intensidad y condiciones, facilitando así el diagnóstico posterior.

11.6. Ruidos

Un chirrido ocasional no demuestra por sí solo una avería grave, pero un ruido metálico persistente, especialmente acompañado de pérdida de eficacia, exige revisión. El desgaste de material de fricción hasta niveles inadecuados puede dañar componentes de mayor coste y comprometer la seguridad.

11.7. Sobrecalentamiento

Las frenadas continuadas producen calor. En un descenso prolongado puede aparecer pérdida de eficacia por temperatura. La conducción preventiva utiliza relaciones adecuadas y evita mantener el pedal permanentemente presionado cuando no sea necesario.

11.8. Freno de estacionamiento

Debe mantener el vehículo inmóvil. Un recorrido anormal del mando convencional, incapacidad para sujetar el vehículo o testigos de fallo en sistemas eléctricos deben comunicarse. El freno de estacionamiento no debe utilizarse indiscriminadamente como sustituto del freno de servicio durante la marcha.

Ante una anomalía importante: la prioridad es controlar el vehículo y detenerlo en un lugar seguro. No se continúa el servicio confiando en que el defecto desaparecerá. La actuación posterior dependerá de la incidencia y del procedimiento de mantenimiento establecido.

La inspección visual de frenos durante el mantenimiento puede incluir desgaste de pastillas, espesor y estado de discos, tambores, fugas, tuberías, latiguillos y funcionamiento de los actuadores. Estas comprobaciones técnicas corresponden al servicio de mantenimiento o taller cuando exigen desmontaje o medición.

El mantenimiento correcto tiene además una dimensión económica y organizativa. Detectar a tiempo un desgaste normal permite programar la intervención y evita que el vehículo quede fuera de servicio de forma inesperada. En una organización sanitaria, la disponibilidad de la flota forma parte indirecta de la continuidad del servicio.

12. LA SUSPENSIÓN DEL AUTOMÓVIL: FINALIDAD Y PRINCIPIOS

La suspensión es el conjunto de elementos que conecta las ruedas con la carrocería o chasis permitiendo movimientos relativos controlados. Su objetivo no es únicamente proporcionar comodidad: debe mantener el vehículo estable, conservar la geometría de las ruedas dentro de límites adecuados y favorecer el contacto del neumático con la carretera.

12.1. Irregularidades del firme

Si las ruedas estuvieran unidas rígidamente a la carrocería, cada irregularidad de la carretera produciría un impacto directo. Además del enorme deterioro del confort, la rueda tendería a despegarse del pavimento después de cada obstáculo. Al interponer elementos elásticos, la suspensión permite que la rueda se desplace verticalmente y absorba parte de esa irregularidad.

12.2. Masa suspendida y no suspendida

Se denomina de forma general masa suspendida a la parte del vehículo soportada por la suspensión: carrocería, ocupantes y buena parte de los componentes. La masa no suspendida incluye ruedas y determinados elementos que acompañan sus movimientos.

Reducir la masa no suspendida facilita que la rueda siga con rapidez las irregularidades del firme. Sin embargo, el diseño final depende de numerosos compromisos estructurales y económicos.

12.3. Elemento elástico y amortiguador

La suspensión necesita, como mínimo conceptual, dos funciones distintas:

  • Elasticidad: permite desplazamiento y almacena temporalmente energía mediante muelles, ballestas, barras de torsión, aire u otros sistemas.
  • Amortiguación: controla las oscilaciones generadas por el elemento elástico.

Un muelle comprimido almacena energía y tiende a devolverla. Si el vehículo utilizara únicamente muelles, la carrocería continuaría oscilando después de cada bache. El amortiguador disipa esa energía y hace que el movimiento vuelva rápidamente a una situación estable.

12.4. Control de movimientos de la carrocería

Durante la frenada, la carrocería tiende a cabecear hacia delante por transferencia de carga. Durante una aceleración puede producirse el movimiento contrario. En curva aparece balanceo lateral. La suspensión controla estos movimientos para que sean progresivos y compatibles con la estabilidad.

Un cierto movimiento de la carrocería es normal. El objetivo no consiste en conseguir una rigidez absoluta, sino un compromiso entre estabilidad, capacidad de absorción y confort.

12.5. Seguridad activa

La suspensión pertenece a la seguridad activa porque ayuda a que el neumático siga apoyado de forma eficaz sobre el firme. Si una rueda pierde contacto o reduce excesivamente su carga durante una oscilación, disminuye su capacidad instantánea para transmitir fuerza de frenado o lateral.

Pregunta oficial 2023, pregunta 45: la suspensión aparecía expresamente entre los elementos de seguridad activa, junto con dirección y neumáticos. El distractor era el reposacabezas, que pertenece a seguridad pasiva.
Pregunta oficial 2023, pregunta 72: definió la seguridad activa como el conjunto de elementos que proporcionan mayor eficacia y estabilidad al vehículo en marcha y ayudan a evitar el accidente. Esta formulación explica directamente por qué la suspensión pertenece a esta categoría.

13. ÓRGANOS Y TIPOS DE SUSPENSIÓN

Una suspensión completa integra elementos elásticos, elementos amortiguadores, brazos o guías, articulaciones, apoyos y elementos destinados a controlar movimientos específicos de la carrocería. La arquitectura varía según vehículo y eje, pero sus funciones generales pueden estudiarse de forma común.

13.1. Muelles helicoidales

Los muelles helicoidales de acero son muy utilizados. Se comprimen cuando aumenta la carga y recuperan su longitud cuando disminuye. Su rigidez se diseña para soportar la masa del vehículo permitiendo al mismo tiempo suficiente recorrido de suspensión.

El muelle soporta la carga y proporciona elasticidad, pero no controla por sí mismo la velocidad de la oscilación. Esa función corresponde al amortiguador.

13.2. Ballestas

Las ballestas están formadas tradicionalmente por láminas elásticas y han sido muy empleadas en vehículos industriales. Pueden cumplir simultáneamente funciones elásticas y de guiado del eje. Su robustez las hace apropiadas para determinadas cargas, aunque existen múltiples diseños modernos.

13.3. Barras de torsión

La barra de torsión utiliza la deformación torsional de una barra como elemento elástico. Uno de sus extremos se fija a la estructura y el otro se relaciona con el movimiento de la rueda mediante un brazo. Cuando la rueda se desplaza, la barra se torsiona y genera una fuerza de recuperación.

13.4. Suspensión neumática

Utiliza elementos elásticos basados en aire a presión. Puede permitir regulación automática de altura y adaptación a distintas cargas. Es habitual en determinados vehículos pesados, autobuses y automóviles de ciertas gamas. No debe confundirse con el sistema neumático de frenos de vehículos pesados: aunque ambos empleen aire comprimido, realizan funciones completamente distintas.

13.5. Brazos, trapecios y articulaciones

Los brazos de suspensión guían el movimiento de la rueda y transmiten esfuerzos entre mangueta y estructura. Utilizan silentblocks, rótulas u otras articulaciones para permitir movimientos controlados y aislar vibraciones.

El deterioro de estos elementos puede producir holguras, ruidos y alteraciones geométricas. Algunas consecuencias se perciben en dirección o desgaste de neumáticos, lo que demuestra nuevamente la interdependencia entre sistemas.

13.6. Barra estabilizadora

La barra estabilizadora une funcionalmente ambos lados de un eje y trabaja a torsión cuando las ruedas realizan movimientos verticales diferentes. Su función principal es reducir el balanceo excesivo de la carrocería en curva.

No debe confundirse con el amortiguador. La barra estabilizadora controla especialmente diferencias de movimiento entre lados; el amortiguador controla la velocidad de las oscilaciones de la suspensión.

13.7. Topes y elementos elásticos auxiliares

Los topes limitan el recorrido extremo evitando contactos dañinos entre componentes. Los silentblocks y casquillos elásticos permiten articulación y reducen la transmisión de vibraciones y ruido.

13.8. Arquitecturas de suspensión

Entre las configuraciones existentes se encuentran sistemas independientes y ejes con distintos grados de unión entre ruedas. En una suspensión independiente el movimiento de una rueda afecta menos directamente a la opuesta. Entre los diseños habituales aparecen el esquema MacPherson, dobles triángulos y sistemas multibrazo.

El opositor no necesita memorizar la geometría completa de cada arquitectura para este tema, porque el programa oficial se centra en órganos de suspensión y amortiguamiento. Lo importante es comprender qué función realizan los elementos.

No confundas: muelle = elemento elástico; amortiguador = controla la oscilación; barra estabilizadora = limita especialmente el balanceo relativo entre ambos lados del eje.

14. AMORTIGUADORES: FUNCIONAMIENTO, TIPOS, DESGASTE Y SEGURIDAD

El amortiguador es uno de los componentes esenciales de la suspensión y una de las piezas más importantes para comprender este tema. Su función fundamental consiste en controlar y disipar las oscilaciones producidas por los elementos elásticos de la suspensión.

14.1. Por qué necesita amortiguación un muelle

Cuando una rueda encuentra un bache, el muelle se comprime y almacena energía. Al recuperar su posición libera esa energía y tiende a provocar una nueva oscilación. Si no existiera amortiguación, el proceso se repetiría varias veces y el vehículo continuaría rebotando.

El amortiguador opone una resistencia controlada al movimiento, tanto durante la compresión como durante la extensión. Convierte parte de la energía del movimiento en calor que se disipa a través del fluido y del cuerpo del amortiguador.

14.2. Amortiguador hidráulico telescópico

El diseño clásico contiene un pistón que se desplaza dentro de un cilindro lleno de fluido. El movimiento obliga al líquido a pasar a través de válvulas y pasos calibrados. Esa restricción genera una fuerza que se opone al movimiento.

La resistencia no debe ser constante en cualquier situación. El sistema de válvulas se diseña para proporcionar diferentes respuestas en compresión y extensión y para adaptarse a distintas velocidades de movimiento.

14.3. Amortiguadores bitubo y monotubo

En un diseño bitubo existen un cilindro de trabajo y otro depósito exterior. En el monotubo la cámara principal integra las funciones mediante una arquitectura diferente, normalmente con separación entre aceite y gas. Ambos pueden ofrecer buen comportamiento cuando están correctamente diseñados.

La presencia de gas presurizado no significa que el gas sustituya al líquido como elemento principal de amortiguación. Su función se relaciona con el control del fluido, la presión interna y la reducción de fenómenos que puedan deteriorar la respuesta.

14.4. Amortiguación adaptativa

Algunos vehículos modifican electrónicamente la fuerza de amortiguación mediante válvulas controladas. De esta forma pueden ajustar la respuesta según modo de conducción o condiciones dinámicas. El principio sigue siendo el mismo: controlar el movimiento relativo de rueda y carrocería.

14.5. Funciones concretas de los amortiguadores

  • Limitar las oscilaciones después de una irregularidad.
  • Ayudar a mantener el contacto del neumático con la carretera.
  • Controlar cabeceo durante frenadas y aceleraciones.
  • Contribuir al control del balanceo y estabilidad.
  • Favorecer una respuesta más precisa de dirección y frenado.
  • Mejorar el confort al impedir movimientos repetidos de la carrocería.

14.6. Qué ocurre cuando se deterioran

Un amortiguador desgastado ofrece menos control sobre el movimiento del muelle. La carrocería puede continuar oscilando después de una irregularidad, aumentar el cabeceo durante frenada o mostrar más balanceo. La rueda puede presentar un apoyo menos uniforme sobre superficies irregulares.

Esto afecta indirectamente a la capacidad de frenado. Aunque los frenos funcionen correctamente, una rueda que no mantiene un contacto adecuado con el firme no puede transmitir de forma constante la fuerza generada. También pueden aparecer patrones anormales de desgaste del neumático.

14.7. Síntomas orientativos

Entre los indicios que justifican una revisión se encuentran oscilaciones excesivas, sensación de flotación, rebotes repetidos después de un bache, inclinación anormal, fugas visibles en el cuerpo del amortiguador, ruidos o deterioro del comportamiento en frenadas y curvas.

Ningún síntoma aislado permite concluir automáticamente que el amortiguador sea la causa. Una sensación de inestabilidad también puede deberse a neumáticos, presión, articulaciones, dirección u otros componentes. La evaluación técnica debe considerar el conjunto.

14.8. La prueba de empujar la carrocería

Tradicionalmente se enseñaba a presionar una esquina del vehículo y observar cuántas veces rebota al soltarla. Puede detectar un deterioro extremo, pero no constituye una medición fiable del rendimiento real de amortiguadores modernos. Un vehículo puede superar aparentemente esa prueba y presentar una pérdida importante de eficacia en condiciones dinámicas.

Error frecuente: el amortiguador no es, en condiciones ordinarias, el elemento encargado de soportar por sí solo el peso del vehículo. Esa función elástica corresponde principalmente al muelle, ballesta, barra de torsión o elemento neumático. El amortiguador controla la velocidad y amplitud de la oscilación.

En determinadas configuraciones tipo puntal, como algunos conjuntos MacPherson, el amortiguador forma parte estructural del guiado de la rueda, pero esto no cambia la diferencia funcional entre el elemento elástico y el elemento amortiguador.

15. APLICACIÓN PRÁCTICA E IDEAS CLAVE PARA EL EXAMEN

El Tema 14 debe estudiarse conectando teoría mecánica y comportamiento práctico. El SAS no se limita a preguntar definiciones abstractas: en convocatorias anteriores ha utilizado situaciones sobre freno de estacionamiento, muelle recuperador, seguridad activa, seguridad pasiva y sistemas electrónicos.

15.1. Qué comprobar antes de conducir

  1. Estado general aparente del vehículo y entorno.
  2. Ruedas sin daños o pérdidas evidentes de presión.
  3. Ausencia de fugas visibles o daños relevantes.
  4. Puesto de conducción y espejos correctamente regulados.
  5. Cinturón y sistemas de retención utilizables.
  6. Testigos del cuadro sin avisos anormales.
  7. Tacto y recorrido del pedal de freno dentro de la normalidad conocida.
  8. Freno de estacionamiento liberado antes de iniciar la marcha.
  9. Carga y equipamiento correctamente asegurados.
  10. Visibilidad, alumbrado y limpiaparabrisas adecuados.

15.2. Qué memorizar de los frenos

El freno de servicio controla y detiene el vehículo durante la marcha. El freno de socorro permite detenerlo si falla el de servicio. El freno de estacionamiento mantiene inmovilizado el vehículo detenido.

En el freno de disco hay disco, pinza y pastillas. En el freno de tambor hay tambor, zapatas, cilindro de rueda y muelles recuperadores. El muelle recuperador devuelve las zapatas a su posición de reposo.

15.3. Qué memorizar de la electrónica

ABS: evita el bloqueo sostenido y ayuda a conservar dirección y estabilidad durante frenadas intensas.

BAS: ayuda a alcanzar rápidamente una frenada intensa cuando detecta una emergencia.

ESP/ESC: actúa selectivamente sobre frenos y, cuando procede, sobre el motor para ayudar a corregir pérdidas de estabilidad.

Todos ellos se estudian como seguridad activa.

Pregunta oficial SAS 2021, pregunta 43: preguntó cuáles son los conceptos relativos a la seguridad en los automóviles. La respuesta correcta fue seguridad activa y seguridad pasiva. Es la clasificación troncal de este tema.

15.4. Qué memorizar de suspensión y amortiguación

La suspensión une las ruedas al chasis o carrocería permitiendo movimientos controlados. Tiene como objetivos absorber irregularidades, mantener el contacto rueda-calzada, controlar los movimientos de la carrocería y proporcionar estabilidad y confort.

El elemento elástico almacena energía y permite desplazamiento: muelle, ballesta, barra de torsión o elemento neumático. El amortiguador controla la oscilación y transforma parte de la energía del movimiento en calor.

La barra estabilizadora reduce especialmente el balanceo lateral al relacionar el movimiento de ambos lados de un eje.

15.5. Trampas habituales

  • Confundir cinturón o reposacabezas con seguridad activa.
  • Afirmar que el ABS crea adherencia o permite frenar siempre en menos distancia.
  • Decir que el muelle recuperador presiona las zapatas contra el tambor.
  • Confundir pastillas de disco con zapatas de tambor.
  • Confundir el freno de estacionamiento con el freno de servicio.
  • Creer que el amortiguador sustituye al muelle y soporta por sí solo el vehículo.
  • Considerar la suspensión un elemento únicamente de confort.
  • Pensar que el ESP puede corregir cualquier pérdida de control independientemente de la velocidad.
Patrón histórico del SAS: las convocatorias disponibles repiten casi literalmente cuatro ideas: seguridad activa frente a pasiva, disco frente a tambor, muelle recuperador y ABS/ESP/BAS. Son contenidos que deben dominarse con precisión terminológica.

15.6. Caso práctico integrado

Imagina que al iniciar un servicio el vehículo parece normal, pero después de varios kilómetros notas que rebota más de lo habitual sobre irregularidades, cabecea intensamente al frenar y ofrece una sensación de menor estabilidad en curva. No existe un testigo que indique directamente «amortiguador averiado». El comportamiento conjunto constituye, sin embargo, motivo suficiente para comunicar la incidencia y solicitar revisión.

Si durante la misma conducción aparece además vibración al frenar, no debe concluirse sin más que el disco está deformado: frenos, neumáticos, suspensión, rodamientos y dirección interactúan. La descripción precisa del síntoma ayuda al taller: velocidad aproximada, momento en que aparece, si ocurre al frenar, girar o pasar irregularidades, si existe ruido y si el vehículo se desvía.

Esta es la actitud profesional que debe aprender el opositor: observar, comprender, prevenir y comunicar, sin confundir mantenimiento elemental con reparación especializada.

16. MAPA CONCEPTUAL

SEGURIDAD DEL VEHÍCULO

├── SEGURIDAD ACTIVA ─── evita o ayuda a evitar el accidente
│ │
│ ├── FRENOS
│ │ ├── Servicio ───── controla y detiene durante la marcha
│ │ ├── Socorro ───── permite detener ante fallo del servicio
│ │ └── Estacionamiento ─ mantiene inmóvil el vehículo
│ │
│ ├── TIPOS DE FRENO
│ │ ├── Disco
│ │ │ ├── Disco
│ │ │ ├── Pinza
│ │ │ └── Pastillas
│ │ │
│ │ └── Tambor
│ │ ├── Tambor
│ │ ├── Zapatas
│ │ ├── Cilindro de rueda
│ │ └── Muelle recuperador ─ retrae las zapatas
│ │
│ ├── AYUDAS ELECTRÓNICAS
│ │ ├── ABS ─ evita bloqueo sostenido
│ │ ├── BAS ─ asistencia a frenada de emergencia
│ │ └── ESP/ESC ─ ayuda a mantener trayectoria
│ │
│ ├── SUSPENSIÓN
│ │ ├── Mantiene contacto rueda-calzada
│ │ ├── Absorbe irregularidades
│ │ ├── Controla cabeceo y balanceo
│ │ └── Mejora estabilidad
│ │ │
│ │ ├── Elementos elásticos
│ │ │ ├── Muelles
│ │ │ ├── Ballestas
│ │ │ ├── Barras de torsión
│ │ │ └── Elementos neumáticos
│ │ │
│ │ ├── Guiado
│ │ │ ├── Brazos
│ │ │ ├── Rótulas
│ │ │ └── Silentblocks
│ │ │
│ │ ├── Barra estabilizadora
│ │ └── Amortiguadores
│ │ ├── Controlan oscilaciones
│ │ ├── Disipan energía en forma de calor
│ │ └── Favorecen contacto neumático-calzada
│ │
│ ├── Dirección
│ └── Neumáticos

└── SEGURIDAD PASIVA ─── reduce consecuencias del accidente
├── Cinturón
├── Airbag
├── Reposacabezas
└── Estructura de protección

17. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales — marco general de derechos, obligaciones y principios preventivos aplicables a la seguridad y salud en el trabajo.
  • Real Decreto Legislativo 6/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial — marco general de la circulación y seguridad vial.
  • Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Circulación — reglas generales de utilización de las vías y conducción.
  • Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Vehículos — requisitos técnicos de los vehículos y definición reglamentaria de los dispositivos de frenado.
  • Real Decreto 920/2017, de 23 de octubre, por el que se regula la inspección técnica de vehículos — inspección del estado de los sistemas relevantes para la seguridad.
  • Real Decreto 159/2021, de 16 de marzo, por el que se regulan los servicios de auxilio en las vías públicas — desarrollo reglamentario relacionado con la señal V-16 y la protección durante inmovilizaciones.
  • Dirección General de Tráfico — documentación divulgativa sobre sistemas de seguridad activa y pasiva, ABS, control electrónico de estabilidad, frenos y suspensión.
  • Dirección General de Tráfico, «Frenos, un elemento clave para la seguridad» — explicación técnica de frenos de disco, tambor y mantenimiento del sistema.
  • Dirección General de Tráfico, «La suspensión, seguridad y confort» — funciones dinámicas y principales componentes de la suspensión.
  • Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo — portal de Seguridad Vial Laboral y clasificación de factores humano, vehículo, vía-entorno y organización del trabajo.
  • Manual del fabricante y programa de mantenimiento del vehículo — referencia obligatoria para especificaciones de líquido de frenos, intervalos de mantenimiento, pares de apriete, espesores mínimos y procedimientos concretos.
  • Exámenes oficiales de Celador/a-Conductor/a del Servicio Andaluz de Salud — convocatorias 2017, 2021, 2023 y 2025 utilizadas para identificar los conceptos mecánicos de mayor frecuencia de examen.
seguridad activa
seguridad pasiva
freno de servicio
freno de estacionamiento
freno de disco
freno de tambor
ABS
ESP
suspensión
muelle
amortiguador
celador-conductor

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el agosto 26, 2026.