Tema 17. La dirección: elementos que componen el sistema de dirección. Volante, columna. Caja de dirección, bieletas de dirección, rótulas. Dirección asistida. La alineación de la dirección. Pivote. Mangueta. Angulo de caída, salida y avance. La transmisión. Caja de cambios. Árbol de transmisión. Diferencial. Palieres. Embrague, su misión.
1. INTRODUCCIÓN: DIRECCIÓN Y TRANSMISIÓN COMO SISTEMAS ESENCIALES
La dirección y la transmisión son dos conjuntos mecánicos distintos, pero ambos resultan esenciales para controlar el movimiento de un vehículo. La dirección permite al conductor orientar las ruedas directrices y determinar la trayectoria. La transmisión, por su parte, lleva el movimiento y el par generado por el motor hasta las ruedas motrices, adaptándolo a las condiciones de circulación. Una responde principalmente a la pregunta «¿hacia dónde se mueve el vehículo?» y la otra a «¿cómo llega la fuerza del motor hasta las ruedas?».
Para el/la celador/a-conductor/a del Servicio Andaluz de Salud estos sistemas tienen una importancia práctica directa. No se estudian para convertir al profesional en mecánico de taller, sino para que conozca los órganos fundamentales del vehículo, comprenda qué función cumple cada uno, detecte síntomas de funcionamiento anormal y pueda decidir cuándo debe dejar de utilizar un vehículo y comunicar la incidencia. En un vehículo sanitario o de servicio, una avería de dirección o de transmisión no constituye únicamente un inconveniente mecánico: puede comprometer la seguridad del profesional, de los pacientes transportados, del resto de ocupantes y de los demás usuarios de la vía.
La dirección forma parte de la seguridad activa. Son sistemas de seguridad activa aquellos que contribuyen a prevenir el accidente proporcionando al conductor capacidad de control sobre el vehículo. Dentro de ese grupo se encuentran, entre otros, los frenos, los neumáticos, la suspensión y la dirección. La dirección debe transmitir las órdenes del conductor de manera precisa, progresiva y suficientemente rápida, pero evitando que pequeñas irregularidades de la calzada produzcan reacciones violentas en el volante.
La transmisión también incide en la seguridad. Un embrague que patina, una junta de transmisión deteriorada, una caja de cambios que expulsa una marcha o un palier con una avería grave pueden provocar pérdida de movilidad, comportamientos bruscos o incluso la imposibilidad de continuar el servicio. Por ello, además de conocer las piezas, el opositor debe relacionar cada síntoma con el órgano que probablemente lo origina.
En vehículos convencionales con motor térmico y cambio manual, una representación simplificada de la transmisión sería: motor, embrague, caja de cambios, transmisión final, diferencial, palieres y ruedas motrices. Sin embargo, esta disposición no es idéntica en todos los automóviles. Un turismo de tracción delantera con motor transversal integra en un conjunto muy compacto la caja de cambios y el diferencial y normalmente no necesita un largo árbol longitudinal de transmisión. En un vehículo de propulsión trasera con motor delantero, por el contrario, es habitual encontrar un árbol que recorre longitudinalmente el vehículo desde la caja de cambios hasta el diferencial trasero.
También hay que actualizar el estudio a los vehículos actuales. Los automóviles eléctricos no suelen necesitar una caja de cambios manual de varias relaciones como la de un vehículo térmico convencional. El motor eléctrico puede funcionar en un margen de revoluciones muy amplio, por lo que resulta habitual utilizar una reducción fija de una sola relación combinada con el diferencial. Los vehículos híbridos pueden incorporar soluciones muy diversas. No obstante, el programa oficial cita expresamente caja de cambios, árbol de transmisión, diferencial, palieres y embrague, y estos conceptos deben dominarse porque siguen formando parte del parque móvil y del contenido examinable.
La segunda gran cuestión del tema es la geometría de dirección. Las ruedas no se colocan simplemente verticales y paralelas sin más consideración. Su posición y el eje alrededor del cual giran se determinan mediante distintas cotas geométricas. El programa menciona expresamente los ángulos de caída, salida y avance. Estas cotas persiguen estabilidad, facilidad de conducción, retorno de las ruedas hacia la posición de marcha recta, reducción de esfuerzos y contacto adecuado del neumático con la calzada.
El estudio debe diferenciar con especial claridad caída, salida y avance. La caída se observa fundamentalmente desde delante o detrás y se refiere a la inclinación de la rueda respecto de la vertical. La salida, denominada también inclinación del eje de dirección en terminología técnica moderna, se observa también en vista frontal, pero se refiere al eje alrededor del cual gira la rueda, no al plano de la propia rueda. El avance se estudia en vista lateral y describe la inclinación longitudinal del eje de dirección. Confundir cuál corresponde a la rueda y cuál al eje de giro es una de las trampas típicas de examen.
Finalmente, debe recordarse que el/la celador/a-conductor/a realiza comprobaciones y mantenimiento elemental, pero no debe efectuar reglajes críticos de dirección ni desmontar órganos de transmisión salvo que forme parte de un procedimiento profesional específicamente autorizado. Una holgura importante, una pérdida de asistencia, un ruido grave de transmisión o un comportamiento inestable deben comunicarse y revisarse técnicamente. En un vehículo destinado al transporte sanitario, la continuidad del servicio nunca justifica circular con una anomalía que pueda afectar a la seguridad.
2. SISTEMA DE DIRECCIÓN: CONCEPTO, MISIÓN Y CONDICIONES DE FUNCIONAMIENTO
Se denomina sistema de dirección al conjunto de órganos mediante los cuales el conductor puede modificar la orientación de las ruedas directrices y, con ello, la trayectoria del vehículo. En el automóvil convencional esta función corresponde principalmente a las ruedas delanteras, aunque existen vehículos modernos con sistemas de dirección también en el eje trasero. Para el estudio básico de la oposición debe mantenerse la idea fundamental de que la dirección transforma el giro que realiza el conductor sobre el volante en el desplazamiento angular de las ruedas directrices.
El sistema debe cumplir varias cualidades. La primera es la seguridad: los órganos han de soportar los esfuerzos de conducción sin fallos y sus uniones deben mantener las holguras dentro de los valores establecidos por el fabricante. Una rótula o una unión de dirección no puede tratarse como una pieza secundaria, porque una pérdida de unión mecánica puede provocar una pérdida inmediata del control direccional.
La segunda cualidad es la precisión. Una pequeña acción sobre el volante debe producir una respuesta previsible. Una dirección con juego excesivo obliga a realizar continuas correcciones antes de que las ruedas respondan. Esto aumenta la fatiga y dificulta mantener la trayectoria, especialmente a velocidad elevada. El conductor puede percibir esta situación como un volante que se mueve a derecha e izquierda en una zona central sin que el vehículo cambie inmediatamente de dirección.
La tercera cualidad es la suavidad. La fuerza necesaria para girar no debe ser excesiva. Los sistemas de asistencia reducen notablemente el esfuerzo, especialmente al maniobrar a baja velocidad. Sin embargo, la suavidad no debe confundirse con falta de sensibilidad. Una dirección correctamente diseñada permite al conductor controlar el vehículo y recibir información suficiente sobre su comportamiento.
La cuarta cualidad es la estabilidad. El vehículo debe conservar de forma razonable la trayectoria rectilínea sin exigir correcciones constantes y las ruedas deben tender a recuperar la posición de marcha después de una curva. En esta propiedad intervienen la geometría del eje directriz, especialmente el avance y la inclinación del eje de dirección, además de los neumáticos, la suspensión y otros parámetros del conjunto.
Otra propiedad tradicionalmente estudiada es la reversibilidad controlada. El movimiento del volante debe transmitirse eficazmente hacia las ruedas, pero las irregularidades que reciben las ruedas desde el pavimento no deberían traducirse en golpes peligrosos en las manos del conductor. Los sistemas modernos combinan la geometría de suspensión, la desmultiplicación, la asistencia y otros elementos para lograr este equilibrio.
La dirección también utiliza una determinada relación de desmultiplicación. El conductor gira el volante un ángulo relativamente amplio mientras las ruedas directrices giran un ángulo menor. Esto multiplica la capacidad del conductor para vencer las resistencias existentes en las ruedas y permite un control más fino. Una relación muy directa exige menos giro de volante para un determinado giro de ruedas, pero aumenta la sensibilidad; una relación más desmultiplicada requiere más giro del volante y proporciona un mando más progresivo.
En una curva, las ruedas directrices no recorren exactamente la misma distancia. La rueda interior describe un radio menor que la exterior y, por ello, necesita adoptar un ángulo de giro mayor. La geometría de las bieletas y brazos de dirección debe facilitar esta diferencia para reducir el deslizamiento lateral de los neumáticos. En mecánica del automóvil esta condición se relaciona con la geometría de dirección de Ackermann, aunque para el nivel de esta oposición lo esencial es comprender que las dos ruedas directrices no necesitan girar exactamente el mismo ángulo durante una curva.
El estado de la dirección no puede analizarse aisladamente. Una presión de neumáticos incorrecta, un neumático dañado, una rótula de suspensión con holgura, un amortiguador defectuoso o una alineación incorrecta pueden producir síntomas que el conductor perciba como problemas de dirección. Por eso la diagnosis profesional comprueba el conjunto de dirección, suspensión, ruedas y neumáticos antes de atribuir una desviación a una sola pieza.
| Propiedad | Qué significa | Síntoma cuando existe un problema |
|---|---|---|
| Seguridad | Uniones resistentes y funcionamiento fiable | Holguras, golpes o pérdida de control |
| Precisión | Respuesta fiel a los movimientos del volante | Juego excesivo y correcciones continuas |
| Suavidad | Esfuerzo razonable para orientar las ruedas | Dirección excesivamente dura |
| Estabilidad | Tendencia adecuada a mantener la trayectoria | Vehículo errático o sensible a pequeñas perturbaciones |
| Retorno | Tendencia a recuperar la posición tras la curva | Volante que no vuelve adecuadamente al centro |
En términos funcionales pueden distinguirse los elementos de mando, sobre los que actúa inicialmente el conductor; el mecanismo o caja de dirección, que transforma y desmultiplica el movimiento; y los elementos de transmisión de la dirección, encargados de llevarlo desde el mecanismo hasta las manguetas y ruedas. Esta clasificación es particularmente útil porque ha sido objeto directo de preguntas oficiales.
3. VOLANTE, COLUMNA Y ELEMENTOS DE MANDO
El volante es el principal elemento de mando del sistema de dirección. Es la pieza sobre la que el conductor aplica una fuerza de giro. Su diámetro, forma, relación con el mecanismo de dirección y sistema de asistencia determinan el esfuerzo necesario para maniobrar. En automóviles modernos, además, suele integrar mandos eléctricos para funciones auxiliares y el módulo del airbag del conductor, pero su misión mecánica fundamental continúa siendo transmitir al sistema la orden direccional.
Cuando el conductor gira el volante se genera un momento de giro que se transmite a la columna o árbol de dirección. En terminología clásica pueden encontrarse expresiones como árbol del volante o árbol de dirección. Su función es comunicar el movimiento del volante con el mecanismo de dirección. La columna no debe entenderse como una barra rígida simple: los diseños modernos incorporan articulaciones, acoplamientos, sistemas de regulación de altura o profundidad y dispositivos de seguridad destinados a reducir el riesgo de intrusión hacia el ocupante en caso de colisión.
La columna transmite el par, pero además debe hacerlo manteniendo una alineación adecuada entre el volante y el mecanismo de dirección. Para salvar diferencias geométricas pueden emplearse juntas articuladas. Estas permiten transmitir el movimiento aunque los ejes de entrada y salida no se encuentren exactamente en una única línea recta. El sistema debe trabajar sin holguras excesivas, ruidos ni enganches.
La seguridad de la columna ha evolucionado mucho. En vehículos antiguos podía existir una columna mucho más rígida y directa. En los actuales se diseñan zonas deformables o mecanismos colapsables destinados a evitar que toda la columna se desplace violentamente hacia el conductor durante un choque frontal. Esta característica pertenece a la protección pasiva del ocupante, aunque el órgano siga formando parte funcional del sistema de dirección.
La correcta posición del conductor respecto al volante también tiene importancia práctica. El asiento debe permitir accionar el volante sin estirar por completo los brazos, mantener control sobre los pedales y conservar un campo visual adecuado. La existencia de airbag exige además respetar una posición segura y no colocar accesorios en su zona de despliegue. Un volante mal sujetado, una postura forzada o una conducción con una sola mano sin necesidad disminuyen la capacidad de reacción.
Desde el punto de vista del mantenimiento, el conductor debe detectar signos anómalos. Un crujido al girar el volante, un punto de resistencia que se repite, una holgura apreciable, vibraciones transmitidas al aro o un volante que queda descentrado cuando el vehículo circula recto pueden indicar problemas diferentes. No todos significan una avería de la columna: pueden proceder de neumáticos, alineación, rótulas, asistencia, rodamientos o suspensión. Lo importante es reconocer que se ha producido una alteración del comportamiento normal.
La asistencia eléctrica moderna puede actuar directamente sobre la columna. Un sensor mide el esfuerzo o par que el conductor aplica al volante y una unidad electrónica determina la ayuda que debe aportar un motor eléctrico. En otros sistemas el motor actúa sobre el piñón o directamente sobre la cremallera. Por eso no debe asociarse automáticamente «columna de dirección» con un sistema puramente mecánico.
Las manipulaciones del volante y de la columna deben quedar reservadas a personal cualificado. En vehículos actuales, desmontar el volante puede afectar al airbag, al sensor de ángulo de dirección, a conexiones eléctricas y a sistemas electrónicos de estabilidad. Después de determinadas reparaciones puede ser necesario realizar procedimientos de calibración según las especificaciones del fabricante.
Un sensor de ángulo de volante informa a distintos sistemas electrónicos de la intención direccional del conductor. Los sistemas de control de estabilidad comparan, entre otras variables, esa intención con el movimiento real del vehículo. Esto demuestra la integración existente entre dirección mecánica, dirección asistida y sistemas electrónicos de seguridad. Para la oposición no es necesario estudiar la programación de estas unidades, pero sí entender que la dirección moderna ya no es exclusivamente un conjunto de barras y engranajes.
4. CAJA DE DIRECCIÓN, BIELETAS, BARRAS Y RÓTULAS
El término caja de dirección designa tradicionalmente el mecanismo que recibe el giro procedente de la columna, lo desmultiplica y lo transforma en el movimiento necesario para orientar las ruedas. Dependiendo del sistema, puede existir una caja claramente diferenciada o un mecanismo de cremallera y piñón integrado en un conjunto transversal. En los turismos modernos la cremallera y piñón es una solución muy extendida por su precisión, sencillez y facilidad de integración con las asistencias hidráulicas o eléctricas.
En una dirección de cremallera y piñón, el extremo de la columna mueve un pequeño engranaje denominado piñón. Este engrana con una barra dentada, la cremallera. Cuando el piñón gira, la cremallera se desplaza lateralmente. Ese desplazamiento se transmite por las barras o tirantes de dirección a las manguetas. Así, un movimiento rotatorio del volante termina convirtiéndose en un movimiento lateral capaz de hacer girar las ruedas.
En sistemas clásicos pueden encontrarse mecanismos de tornillo, sector dentado, rodillo u otras configuraciones. El temario y algunos exámenes utilizan denominaciones tradicionales como palanca de mando, barra de mando, barra de acoplamiento y palanca de ataque. Aunque el opositor debe reconocer esta terminología, la idea funcional sigue siendo la misma: transmitir la acción del mecanismo de dirección hasta las dos ruedas directrices de forma coordinada.
Las bieletas de dirección o tirantes transmiten el desplazamiento del mecanismo hacia las ruedas. La palabra bieleta puede emplearse en automoción para diversos enlaces articulados; por ello debe atenderse al contexto. Cuando hablamos de dirección, nos referimos a los elementos de unión encargados de transmitir el movimiento de orientación. No deben confundirse con las bieletas de la barra estabilizadora, que pertenecen al sistema de suspensión.
Las rótulas permiten unir piezas que deben transmitir esfuerzos mientras cambian su posición angular. Una articulación rígida no serviría, porque la rueda sube y baja debido al movimiento de la suspensión mientras simultáneamente gira por efecto de la dirección. La rótula permite esta movilidad conservando la unión mecánica. Los extremos de las barras de dirección suelen terminar en articulaciones de este tipo.
La importancia de las rótulas es crítica. El desgaste puede originar holgura, golpes al circular sobre irregularidades, imprecisión direccional y alteraciones de la geometría. Una holgura excesiva no debe corregirse simplemente realizando una alineación: primero es necesario reparar o sustituir los componentes con juego y después comprobar la geometría. Alinear un vehículo con rótulas deterioradas no elimina la causa mecánica.
La terminología tradicional distingue también la barra de mando y la palanca de ataque. En determinados esquemas de dirección, la barra de mando lleva el desplazamiento desde la palanca accionada por la caja hacia el brazo conectado a una mangueta; la barra de acoplamiento coordina posteriormente ambas ruedas. Es importante aprender la relación funcional más que intentar trasladar exactamente este esquema a cualquier automóvil moderno, ya que la arquitectura de cremallera simplifica gran parte de estas piezas.
Otro componente que aparece en la cadena mecánica es el brazo de dirección. Su misión general es convertir o transmitir el desplazamiento de los elementos de mando hacia el giro de la mangueta. En el examen de 2017, la pregunta 26 relacionó los brazos del árbol de dirección con el desplazamiento lateral de las ruedas. La conclusión práctica es que los brazos forman parte del sistema que termina convirtiendo la acción del volante en orientación de las ruedas.
Los fuelles protectores de la cremallera merecen una atención práctica. Protegen las articulaciones y partes internas frente a polvo, agua y suciedad. Un fuelle roto puede permitir la entrada de contaminantes y acelerar el deterioro. Durante una inspección visual elemental puede observarse si existe rotura, desplazamiento o presencia de grasa donde no debería aparecer, pero cualquier intervención posterior corresponde al mantenimiento técnico.
| Elemento | Misión principal | Fallo o síntoma orientativo |
|---|---|---|
| Caja o mecanismo | Transformar y desmultiplicar el giro procedente del volante | Holgura, dureza, ruidos o puntos de resistencia |
| Cremallera | Transformar giro del piñón en desplazamiento transversal | Juego, golpes, fugas si incorpora asistencia hidráulica |
| Bieleta o tirante | Transmitir el desplazamiento hacia la rueda | Imprecisión, ruido o alineación inestable |
| Rótula | Permitir articulación conservando transmisión de esfuerzos | Holgura, golpes y pérdida de precisión |
| Brazo de dirección | Transmitir el movimiento hasta la mangueta | Alteración de la trayectoria o geometría |
5. DIRECCIÓN ASISTIDA: HIDRÁULICA, ELECTROHIDRÁULICA Y ELÉCTRICA
La dirección asistida reduce el esfuerzo físico que el conductor debe aplicar sobre el volante. No sustituye la voluntad del conductor: amplifica o complementa el esfuerzo que este realiza. Su utilidad se aprecia especialmente durante maniobras a baja velocidad, cuando la resistencia que ofrecen los neumáticos al giro es elevada.
En una dirección hidráulica clásica, una bomba impulsa un fluido a presión. Mediante una válvula de control se dirige esa presión hacia uno u otro lado de un pistón asociado al mecanismo de dirección, generando una fuerza auxiliar en el mismo sentido que desea girar el conductor. La bomba suele recibir movimiento del motor térmico mediante un sistema mecánico, por lo que consume energía mientras funciona.
Los componentes básicos de una asistencia hidráulica pueden incluir depósito de fluido, bomba, tuberías de alta y retorno, válvula distribuidora y actuador integrado en la caja o cremallera. El circuito debe permanecer estanco. Una pérdida de líquido puede producir endurecimiento de la dirección, ruidos de la bomba y riesgo de deterioro del sistema. La presencia de manchas o una disminución anormal del nivel, cuando el vehículo dispone de depósito accesible para comprobación, requiere revisión.
La dirección electrohidráulica mantiene el principio de asistencia mediante fluido, pero la bomba hidráulica es accionada por un motor eléctrico en lugar de estar movida permanentemente por el motor térmico. Esto permite controlar mejor el funcionamiento de la bomba y reduce pérdidas energéticas cuando no se requiere asistencia.
La dirección asistida eléctrica o EPS prescinde del circuito hidráulico de asistencia. Utiliza sensores, una unidad electrónica y un motor eléctrico que aplica el esfuerzo auxiliar. Dependiendo del diseño, el motor puede actuar sobre la columna, el piñón o la cremallera. Este sistema permite adaptar la asistencia a la velocidad y a otras condiciones: una ayuda elevada facilita aparcar, mientras una asistencia menor a velocidad alta puede proporcionar una sensación de mayor firmeza.
| Tipo | Fuente de asistencia | Característica principal |
|---|---|---|
| Hidráulica | Presión de fluido generada por bomba | Utiliza circuito hidráulico y requiere controlar su estanqueidad |
| Electrohidráulica | Presión hidráulica con bomba accionada eléctricamente | Conserva el fluido pero desacopla la bomba del giro continuo del motor |
| Eléctrica | Motor eléctrico | No utiliza líquido hidráulico para generar la asistencia |
Los sistemas eléctricos reciben información del par aplicado por el conductor y del ángulo de dirección y pueden considerar otros datos del vehículo. La unidad calcula cuánto debe ayudar el motor. Si el sistema detecta una avería, puede encenderse un testigo específico y reducirse o desaparecer la asistencia. En muchas situaciones se conserva una conexión mecánica que permite orientar el vehículo, pero el esfuerzo puede aumentar considerablemente. No debe deducirse de ello que sea seguro continuar indefinidamente: debe atenderse al aviso del fabricante y realizarse la revisión correspondiente.
Un problema de asistencia no siempre se manifiesta igual. En un sistema hidráulico puede aparecer un zumbido al girar, endurecimiento, espuma en el depósito o una fuga visible. En uno eléctrico puede encenderse un testigo, aparecer asistencia irregular o aumentar repentinamente el esfuerzo. También puede haber fallos derivados de la alimentación eléctrica del vehículo, sensores o unidad de control.
El conductor debe diferenciar entre una dirección ligeramente más pesada por condiciones normales y una variación repentina del comportamiento. Un neumático con presión muy baja puede aumentar el esfuerzo y simular un problema de asistencia. Por eso una comprobación racional comienza por las condiciones evidentes: neumáticos, testigos, posibles fugas y circunstancias en que se presenta la anomalía.
Los asistentes avanzados de mantenimiento de carril no deben confundirse con la dirección asistida. La dirección asistida reduce el esfuerzo del conductor; determinadas ayudas a la conducción pueden aplicar correcciones de par sobre la dirección para colaborar en el mantenimiento de trayectoria. El conductor continúa siendo responsable del control del vehículo y debe seguir las instrucciones y limitaciones establecidas para cada sistema.
6. PIVOTE, EJE DE GIRO Y MANGUETA
El programa oficial menciona expresamente pivote y mangueta, dos términos fundamentales para comprender cómo gira físicamente una rueda directriz. En sistemas antiguos, el pivote podía ser un perno real alrededor del cual giraba la mangueta. En muchos vehículos modernos ese perno independiente ya no existe; la función geométrica se define por un eje de dirección imaginario determinado por los puntos de articulación de la suspensión y la dirección.
Por ello, cuando se habla actualmente de «eje del pivote» o «eje de dirección» no debe imaginarse necesariamente una única barra metálica visible. En una suspensión determinada, la línea puede definirse entre la rótula inferior y la articulación superior; en otras configuraciones se determina mediante la geometría del conjunto del amortiguador y las articulaciones. Lo que permanece constante es su función: constituye el eje alrededor del cual se orienta la rueda al efectuar un giro.
La mangueta es una pieza estructural situada en el conjunto de rueda que conecta funcionalmente la rueda, la suspensión y la dirección. Soporta o aloja elementos del conjunto de buje y recibe la acción de los órganos de dirección para orientar la rueda. Además, se une a los elementos de suspensión, por lo que participa simultáneamente en el movimiento vertical de la rueda y en su giro direccional.
Esta pregunta ilustra una distinción esencial. La mangueta está asociada fundamentalmente al soporte y orientación del conjunto de rueda; el palier transmite par hacia una rueda motriz. En una rueda delantera que además sea motriz, ambos sistemas coinciden físicamente en la misma zona: el palier llega hasta el buje mientras la mangueta soporta y orienta el conjunto. La proximidad física no convierte a ambas piezas en equivalentes.
La mangueta debe mantener con precisión la geometría establecida. Una deformación como consecuencia de un golpe fuerte contra un bordillo o un accidente puede alterar las cotas de dirección. En estos casos no basta con «poner el volante recto». Debe comprobarse técnicamente si existe deformación de mangueta, brazos, subchasis, elementos de suspensión o componentes de dirección antes de realizar el reglaje.
La geometría del eje de dirección condiciona el esfuerzo que llega al volante, el retorno y la estabilidad. De la inclinación de este eje derivan las cotas de salida y avance. Por eso el estudio del pivote no es un apartado aislado, sino el punto de unión entre construcción mecánica y geometría de dirección.
Las cargas que soporta esta zona son importantes. La rueda transmite fuerzas verticales derivadas del peso, esfuerzos laterales de las curvas y esfuerzos longitudinales de frenado o tracción. El conjunto de mangueta, buje, rodamientos y articulaciones debe mantener la posición de la rueda bajo esas solicitaciones. Una holgura de rodamiento o rótula puede modificar temporalmente la orientación y producir vibraciones o inestabilidad.
La inspección elemental del conductor no consiste en desmontar esta zona, pero sí en estar atento a síntomas: golpes repetidos, vibraciones, desgaste anormal del neumático, desvío del vehículo, dirección imprecisa o ruidos al girar. Tras un impacto fuerte contra un obstáculo, aunque el vehículo continúe circulando, puede haberse alterado la geometría o deformado una pieza.
En resumen, para el examen conviene asociar tres ideas: pivote o eje de dirección = eje alrededor del cual gira la rueda; mangueta = pieza estructural que conecta rueda, suspensión y dirección; palier = elemento de transmisión que lleva par a una rueda motriz. Si estas tres asociaciones están claras, se eliminan muchos distractores.
7. ALINEACIÓN DE LA DIRECCIÓN: CAÍDA, SALIDA, AVANCE Y OTRAS COTAS
La alineación consiste en comprobar y, cuando el diseño lo permite, ajustar la geometría de las ruedas y de los ejes de acuerdo con los valores especificados por el fabricante. No se trata simplemente de conseguir que el volante quede visualmente centrado. La geometría determina cómo se apoyan los neumáticos, cómo responde el vehículo al giro, cómo retorna la dirección y cómo se desgasta la banda de rodadura.
Antes de realizar una alineación profesional deben comprobarse los elementos que puedan falsear el reglaje: presión y estado de neumáticos, holguras en rótulas y rodamientos, componentes deformados, altura del vehículo y estado de suspensión. Si existe una pieza deteriorada, ajustar las cotas sin repararla puede producir una medición aparente que volverá a alterarse.
7.1. Ángulo de caída
La caída o camber es el ángulo formado por el plano medio de la rueda y la vertical, observado desde delante o detrás del vehículo. Si la parte superior de la rueda se inclina hacia fuera se habla tradicionalmente de caída positiva; si se inclina hacia el interior, caída negativa. El valor correcto depende del diseño del vehículo, por lo que no debe memorizarse un número universal.
La caída influye en la distribución de la carga sobre la banda de rodadura y en el comportamiento en curva. Una desviación importante puede provocar desgaste desigual. Si la geometría de ambos lados difiere de forma anormal también puede contribuir a que el vehículo tienda a desviarse. Sin embargo, el patrón de desgaste debe analizarse junto con convergencia, presión, suspensión y uso del vehículo.
7.2. Ángulo de salida
La salida, conocida técnicamente también como inclinación del eje de dirección, es el ángulo que forma dicho eje con la vertical cuando se observa el vehículo de frente. En sistemas antiguos podía identificarse directamente con la inclinación del pivote. En sistemas modernos se obtiene a partir del eje geométrico alrededor del cual gira la mangueta.
Esta inclinación contribuye al retorno y a la estabilidad de la dirección y ayuda a reducir determinados esfuerzos en el volante. No debe confundirse con la caída: caída describe el plano de la rueda; salida describe el eje sobre el que esa rueda gira para dirigir el vehículo.
7.3. Ángulo de avance
El avance o caster es la inclinación longitudinal del eje de dirección respecto a la vertical cuando se observa el vehículo de lado. De forma intuitiva puede compararse con el efecto estabilizador que se produce cuando el punto de contacto sigue al eje alrededor del cual gira el conjunto. Un avance positivo correctamente diseñado favorece la estabilidad direccional y la tendencia del volante a retornar después de una curva.
Un valor insuficiente o una diferencia anormal entre los dos lados puede deteriorar el retorno y la estabilidad. Un valor excesivo puede aumentar determinados esfuerzos. Nuevamente, los valores concretos dependen del diseño del fabricante y no deben inventarse.
| Cota | Vista principal | Qué se inclina | Efecto principal |
|---|---|---|---|
| Caída | Frontal | Plano de la rueda respecto a la vertical | Apoyo del neumático y comportamiento dinámico |
| Salida | Frontal | Eje de dirección respecto a la vertical | Estabilidad, retorno y esfuerzo de giro |
| Avance | Lateral | Eje de dirección respecto a la vertical | Estabilidad direccional y autocentrado |
7.4. Convergencia y alineación global
Aunque la convergencia recibe un tratamiento específico junto con los neumáticos y el eje delantero en el Tema 19, debe situarse dentro de la alineación global. Vista desde arriba, compara la distancia existente entre las zonas delanteras y traseras de las ruedas de un mismo eje. Un ajuste incorrecto puede producir un desgaste muy acusado de la banda de rodadura y una respuesta imprecisa.
La alineación moderna puede abarcar los dos ejes. Un problema en el eje trasero puede obligar al vehículo a desplazarse con un determinado ángulo respecto de su eje longitudinal, haciendo que el conductor mantenga el volante ligeramente girado para circular aparentemente recto. Por eso no debe asociarse siempre la palabra alineación exclusivamente a las ruedas delanteras.
Hay síntomas que justifican una revisión: volante descentrado, vehículo que se desvía en una carretera razonablemente plana, desgaste irregular, necesidad permanente de corregir la trayectoria o aparición de estos problemas después de un impacto contra un bache o bordillo. Antes de concluir que existe una mala alineación debe descartarse una presión desigual, un neumático defectuoso o un problema mecánico.
8. LA TRANSMISIÓN: MISIÓN, DISPOSICIÓN Y CADENA CINEMÁTICA
La transmisión es el conjunto de órganos encargado de llevar el movimiento y el par desde el motor hasta las ruedas motrices, adaptándolo a las necesidades de la marcha. El motor térmico trabaja de forma eficaz dentro de determinados márgenes de régimen y no puede unirse directamente a las ruedas con una relación fija para todas las situaciones. Arrancar desde parado, ascender una pendiente, circular a velocidad sostenida o realizar una maniobra requieren combinaciones distintas de fuerza y velocidad.
En un vehículo manual térmico clásico la cadena puede representarse como motor → embrague → caja de cambios → transmisión final → diferencial → palieres → ruedas motrices. Si el motor está delante y las ruedas motrices detrás, se intercala normalmente un árbol de transmisión longitudinal entre la caja y el grupo final. En una tracción delantera transversal, caja y diferencial suelen formar un conjunto compacto y los palieres salen directamente hacia las dos ruedas delanteras.
La palabra tracción se emplea habitualmente para los vehículos en los que las ruedas motrices son las delanteras, mientras propulsión suele referirse a ruedas motrices traseras. Un sistema de tracción total puede transmitir fuerza a ambos ejes mediante arquitecturas muy diferentes. Estas disposiciones cambian la localización de las piezas, pero no la misión básica de cada órgano.
│
├── MOTOR
│ └── produce par
│
├── EMBRAGUE
│ └── conecta / desconecta motor y cambio
│
├── CAJA DE CAMBIOS
│ └── modifica relación velocidad / par
│
├── ÁRBOL DE TRANSMISIÓN
│ └── lleva el giro a distancia cuando la arquitectura lo necesita
│
├── DIFERENCIAL
│ ├── transmite par
│ └── permite diferente velocidad entre ruedas motrices
│
└── PALIERES
└── llevan el par desde el diferencial a las ruedas
El concepto físico fundamental es la relación entre par y velocidad. Una relación corta permite disponer de mayor capacidad de tracción en las ruedas a cambio de una menor velocidad para un determinado régimen del motor. Una relación larga reduce la multiplicación de par y permite mayor velocidad de desplazamiento con menor régimen relativo del motor. La caja de cambios permite seleccionar la relación más adecuada.
Al desplazarse en curva aparece otro problema: las ruedas de un mismo eje no recorren la misma distancia. La exterior recorre un arco mayor y necesita girar más rápido. Si las dos ruedas motrices estuvieran unidas rígidamente al mismo eje sin posibilidad de diferencia de velocidad, una tendría que deslizar. El diferencial resuelve este problema.
Los palieres son los semiejes que llevan finalmente el movimiento desde el diferencial hasta las ruedas motrices. En vehículos con suspensión independiente deben permitir cambios de posición entre la transmisión y la rueda; por eso suelen combinarse con juntas capaces de transmitir el giro aunque exista un ángulo variable.
Los vehículos eléctricos modifican esta arquitectura. Es frecuente que motor eléctrico, reducción y diferencial estén integrados cerca del eje motriz. Al no necesitar un embrague convencional para mantener el motor funcionando cuando el automóvil se detiene, muchas de las piezas tradicionales desaparecen o cambian de diseño. Sin embargo, siguen existiendo engranajes reductores, diferencial y semiejes en numerosas configuraciones.
En los híbridos existe una diversidad todavía mayor. Algunos utilizan cambios automáticos convencionales, otros transmisiones de doble embrague y otros dispositivos de reparto de potencia con engranajes planetarios. Para el examen del Tema 17 la prioridad es dominar los órganos expresamente incluidos en el programa, sin asumir que todos los vehículos actuales poseen exactamente la misma cadena cinemática.
9. EL EMBRAGUE: MISIÓN, ELEMENTOS Y FUNCIONAMIENTO
El embrague es el mecanismo que permite conectar y desconectar de forma progresiva la transmisión entre el motor y la caja de cambios. En un vehículo manual convencional está situado entre ambos. Su existencia permite iniciar la marcha progresivamente, cambiar de relación y mantener el motor térmico funcionando mientras el vehículo permanece detenido con la transmisión desacoplada.
En un embrague de fricción monodisco convencional intervienen el volante motor, el disco de embrague, el plato de presión y el mecanismo que libera la presión cuando el conductor acciona el pedal. Mientras el pedal está suelto, el disco queda presionado contra el volante y gira solidariamente con él, transmitiendo el par hacia el eje primario de la caja. Al accionar el pedal se libera la presión y se interrumpe o reduce la transmisión.
El disco de embrague incorpora superficies de fricción y un cubo conectado al eje de entrada de la caja. Muchos diseños utilizan elementos elásticos destinados a amortiguar irregularidades torsionales. El plato de presión mantiene el disco aprisionado contra el volante cuando el embrague está acoplado. El mecanismo de desembrague vence temporalmente esa presión.
Durante el inicio de la marcha el embrague atraviesa brevemente una fase de deslizamiento controlado. El motor está girando y el vehículo todavía está parado; por ello no puede establecerse de forma instantánea una unión rígida sin provocar una sacudida o el calado. El conductor libera progresivamente el pedal mientras aporta el par necesario. Mantener durante demasiado tiempo el embrague en ese punto genera calor y desgaste.
La práctica de apoyar permanentemente el pie sobre el pedal es incorrecta porque puede mantener carga sobre el mecanismo de desembrague e incluso reducir parcialmente la presión de acoplamiento. En una detención prolongada resulta preferible actuar conforme a las técnicas de conducción adecuadas y evitar mantener innecesariamente el mecanismo sometido a esfuerzo.
Cuando el embrague patina, el motor aumenta de revoluciones sin que la velocidad del vehículo crezca en la misma proporción, especialmente bajo carga. Puede existir desgaste del material de fricción, pérdida de presión u otra avería. Este síntoma debe distinguirse del funcionamiento normal de una transmisión automática con convertidor de par.
Cuando el embrague arrastra o no desembraga completamente, el eje de entrada de la caja continúa recibiendo movimiento aunque el pedal esté accionado. Esto puede dificultar la inserción de marchas y provocar rascado en determinados sistemas. Las causas pueden encontrarse en el mando, reglaje, mecanismo o componentes internos.
Las vibraciones o tirones al iniciar la marcha pueden deberse a superficies contaminadas o deformadas, problemas del disco, soportes del conjunto motor-transmisión u otras causas. Un ruido que aparece exclusivamente al accionar el pedal puede orientar hacia el mecanismo de desembrague, aunque la diagnosis corresponde al taller.
9.1. Tipos de embrague
El principio más extendido en las cajas manuales convencionales es el embrague de fricción. También existen mecanismos multidisco, soluciones en baño de aceite, embragues centrífugos y distintos sistemas automatizados. La enseñanza tradicional del automóvil distingue asimismo embragues hidráulicos y electromagnéticos.
En un embrague electromagnético, el acoplamiento depende de la acción de un campo magnético. Esta idea ha sido expresamente preguntada por el SAS y debe conocerse aunque no sea el sistema habitual de una caja manual moderna.
En el examen SAS 2021 aplazado, pregunta 59, se pidió identificar cuál no pertenecía a una clasificación propuesta de tipos de embrague. La respuesta oficial descartó «magnéticos» frente a fricción, hidráulicos y electromagnéticos. Esto demuestra la importancia de respetar la terminología utilizada en el temario y diferenciar «magnético» como expresión genérica de «electromagnético» como tipo concreto.
10. CAJA DE CAMBIOS: RELACIONES DE TRANSMISIÓN Y TIPOS PRINCIPALES
La caja de cambios permite modificar la relación entre la velocidad de giro del motor y la velocidad de giro transmitida hacia las ruedas. Con ello actúa simultáneamente sobre velocidad y par. Las relaciones cortas multiplican más el par y resultan adecuadas para iniciar la marcha o superar grandes resistencias; las relaciones largas permiten velocidades mayores con menor multiplicación de par.
En una caja manual convencional existen pares de engranajes con distintas relaciones. El conductor selecciona la marcha mediante la palanca y, normalmente, utiliza el embrague para interrumpir temporalmente la transmisión de par durante la selección. Los mecanismos sincronizadores igualan velocidades relativas para facilitar el acoplamiento suave de las marchas.
El punto muerto deja sin establecer una relación capaz de transmitir el movimiento hacia la salida. La marcha atrás introduce una relación que invierte el sentido de giro transmitido, permitiendo desplazar el vehículo hacia atrás. El mecanismo concreto varía según el diseño de la caja.
La relación de transmisión explica por qué una primera marcha permite arrancar una carga elevada pero alcanza poca velocidad, mientras una marcha superior permite mantener velocidad con un régimen motor menor. No es correcto afirmar simplemente que una marcha alta «da más fuerza»: para un mismo par motor, una relación corta produce una multiplicación mayor en la transmisión.
El conductor debe seleccionar la relación de forma que el motor funcione dentro de un régimen apropiado y sin someter la transmisión a esfuerzos innecesarios. Utilizar una relación excesivamente larga a muy baja velocidad y solicitar gran aceleración puede provocar funcionamiento irregular y cargas elevadas. Una relación demasiado corta a velocidad elevada puede llevar el motor a un régimen innecesariamente alto.
Las transmisiones automáticas realizan la selección sin que el conductor gestione manualmente un embrague convencional y una palanca de relaciones de la misma forma que en una caja manual. Pueden utilizar convertidor de par y trenes planetarios. Otras transmisiones automatizadas emplean embragues controlados electrónicamente.
Las cajas de doble embrague utilizan dos vías de transmisión que permiten preparar una relación mientras otra permanece engranada. Un control electrónico gestiona los embragues y el cambio de relaciones. Desde el punto de vista del conductor pueden comportarse como automáticas, aunque internamente utilicen engranajes y embragues.
Las transmisiones de variación continua o CVT permiten modificar la relación de forma progresiva dentro de su rango de funcionamiento, en lugar de limitarse exclusivamente a una serie de relaciones fijas. Existen distintos principios constructivos.
En un vehículo eléctrico es habitual que no exista una caja multirrelación convencional. El motor eléctrico puede entregar par desde muy bajo régimen y funcionar en un amplio intervalo de velocidades, por lo que una reducción fija suele resultar suficiente. Aun así, sigue existiendo una relación de reducción entre el motor y las ruedas.
| Sistema | Característica | Gestión del acoplamiento |
|---|---|---|
| Manual | Relaciones seleccionadas directamente por el conductor | Embrague accionado normalmente mediante pedal |
| Automática clásica | Selección automática de relaciones | Convertidor y elementos internos de control |
| Doble embrague | Dos ramas de engranajes con cambios rápidos | Embragues gestionados automáticamente |
| CVT | Relación variable dentro de un intervalo | Control automático del sistema variador |
| Reducción eléctrica | Habitualmente una relación principal fija | No requiere embrague manual convencional |
Una caja puede presentar síntomas como dificultad de selección, ruidos, vibraciones, fugas de lubricante o tendencia a desengranar una marcha. No debe forzarse repetidamente una palanca que ofrece una resistencia anormal. Tampoco debe atribuirse de inmediato a la caja un problema que pueda proceder del embrague o de su mando.
11. ÁRBOL DE TRANSMISIÓN, DIFERENCIAL Y PALIERES
11.1. Árbol de transmisión
El árbol de transmisión es un elemento destinado a transportar movimiento de rotación y par entre órganos separados de la transmisión. En un vehículo clásico de motor delantero y propulsión trasera conecta la salida de la caja de cambios con el grupo diferencial situado en el eje trasero.
Como la caja y el eje no permanecen siempre en la misma posición relativa, el árbol necesita elementos capaces de admitir variaciones angulares y longitudinales. Para ello pueden utilizarse juntas universales y acoplamientos deslizantes u otras soluciones. En árboles largos pueden existir apoyos intermedios.
El equilibrado del árbol es importante porque gira a elevada velocidad. Una deformación, una junta desgastada o un desequilibrio puede producir vibraciones que varían con la velocidad del vehículo. Estas vibraciones no deben confundirse automáticamente con un problema de equilibrado de ruedas.
No todos los vehículos tienen un largo árbol longitudinal. En una tracción delantera con conjunto motor-cambio transversal, el diferencial está situado junto a la caja y los palieres llevan directamente el movimiento a las ruedas. Un vehículo con tracción total puede utilizar varios árboles o sistemas de reparto más complejos.
11.2. Diferencial
El diferencial es el mecanismo que distribuye el movimiento hacia las ruedas motrices permitiendo que giren a velocidades diferentes cuando resulta necesario. En una curva, la rueda exterior recorre más distancia que la interior y debe girar más rápido. Sin diferencial se producirían deslizamientos, esfuerzos y dificultades de trayectoria.
En un diferencial clásico aparecen una corona, engranajes satélites y planetarios. La corona recibe el movimiento de la transmisión final; los satélites y planetarios permiten repartirlo entre los dos semiejes y admitir diferencias de velocidad.
Un diferencial abierto convencional permite fácilmente la diferencia de velocidad, pero presenta limitaciones cuando una rueda pierde adherencia. Existen diferenciales autoblocantes y sistemas electrónicos de control de tracción destinados a mejorar la capacidad de transmitir fuerza en estas circunstancias. Para el examen básico, sin embargo, la misión esencial es permitir diferentes velocidades entre las ruedas motrices.
11.3. Palieres
Los palieres o semiejes transmiten el par desde el diferencial hasta las ruedas motrices. En un eje con dos ruedas motrices existe normalmente un semieje hacia cada lado. En automóviles de tracción delantera los palieres deben transmitir par al mismo tiempo que las ruedas giran con la dirección y se desplazan con la suspensión.
Para permitir esos movimientos se emplean juntas homocinéticas, diseñadas para transmitir movimiento entre ejes que forman un ángulo variable conservando una velocidad angular adecuada. Las juntas se protegen mediante fuelles flexibles llenos de lubricante. Si el fuelle se rompe, puede perder grasa y entrar agua o suciedad, acelerando rápidamente el desgaste.
Un síntoma clásico de desgaste de determinadas juntas exteriores es la aparición de chasquidos repetidos al girar con carga, especialmente durante maniobras. Una junta interior deteriorada puede generar vibraciones bajo aceleración. Estos síntomas son orientativos y deben confirmarse técnicamente.
| Órgano | Función | Asociación para memorizar |
|---|---|---|
| Árbol de transmisión | Lleva giro y par entre conjuntos separados | Caja hacia grupo final en propulsión clásica |
| Diferencial | Permite distinta velocidad de las ruedas motrices | Curva: exterior gira más que interior |
| Palier | Lleva el par del diferencial a una rueda | Semieje hacia cada rueda motriz |
| Junta homocinética | Transmite giro admitiendo variaciones angulares | Movimiento simultáneo de dirección y suspensión |
12. MANTENIMIENTO, SÍNTOMAS DE AVERÍA Y ACTUACIÓN DEL/LA CELADOR/A-CONDUCTOR/A
El/la celador/a-conductor/a debe conocer los síntomas que pueden indicar una anomalía de dirección o transmisión, pero su función no consiste en sustituir la diagnosis profesional. La actuación correcta parte de tres pasos: observar, valorar la repercusión sobre la seguridad y comunicar. Ante una anomalía grave debe evitarse continuar el servicio hasta que se determine que el vehículo es seguro.
12.1. Comprobaciones de dirección
Antes de iniciar un servicio pueden detectarse visualmente neumáticos muy desinflados, manchas de fluido bajo un vehículo con asistencia hidráulica, daños evidentes o testigos encendidos. Durante la conducción deben vigilarse cambios de esfuerzo, desvíos, vibraciones, ruidos, holguras y retorno anormal.
Un volante descentrado puede indicar un problema de alineación, aunque también puede aparecer después de una reparación incorrectamente ajustada. Un vehículo que tira hacia un lado puede sufrir diferencias de presión, características del pavimento, problemas de neumáticos, alineación o componentes mecánicos. La dirección excesivamente dura puede proceder de pérdida de asistencia, presión baja de neumáticos o anomalías del mecanismo.
Una vibración en el volante a determinada velocidad puede relacionarse con ruedas, neumáticos, transmisión o elementos de suspensión. Una vibración que aparece sobre todo al acelerar puede orientar hacia la transmisión. La diagnosis debe valorar cuándo, dónde y bajo qué condiciones se presenta el síntoma.
12.2. Comprobaciones del embrague y cambio
Un embrague que patina se manifiesta generalmente mediante aumento de régimen sin incremento proporcional de velocidad. Si aparecen dificultades para engranar varias marchas con el motor en funcionamiento, puede existir un problema de desembrague. Ruidos al accionar el pedal o tirones al iniciar la marcha también requieren revisión.
La caja de cambios debe funcionar sin ruidos anormales, pérdidas de lubricante ni expulsión espontánea de relaciones. El conductor no debe forzar la inserción de una marcha que se resiste repetidamente. La diferencia entre un fallo de embrague y uno interno de caja requiere valoración técnica.
12.3. Comprobaciones de transmisión
Los fuelles de los palieres pueden inspeccionarse visualmente cuando son accesibles. La presencia de grasa proyectada alrededor de una rueda motriz puede sugerir un fuelle roto. Chasquidos durante giros, golpes al iniciar o cortar aceleración o vibraciones bajo carga son síntomas que deben registrarse y comunicar.
Un árbol de transmisión deteriorado puede producir vibraciones, golpes o ruidos. Un diferencial con problemas puede generar zumbidos o ruidos variables con la carga y la velocidad. Ninguno de estos síntomas autoriza a desmontar el sistema en carretera.
| Síntoma | Posibles zonas relacionadas | Actuación prudente |
|---|---|---|
| Dirección repentinamente muy dura | Asistencia, alimentación eléctrica, circuito hidráulico o neumáticos | Reducir riesgo, detenerse con seguridad y comunicar |
| Volante con holgura excesiva | Rótulas, bieletas, mecanismo o columna | No normalizar el síntoma; solicitar revisión |
| Vehículo se desvía | Neumáticos, alineación, suspensión o dirección | Comprobar causas evidentes y comunicar |
| Motor sube de régimen pero vehículo acelera poco | Posible patinamiento de embrague en cambio manual | Evitar exigir el conjunto y solicitar revisión |
| Chasquidos al girar y acelerar | Junta homocinética de un palier | Solicitar inspección técnica |
| Vibración relacionada con velocidad o carga | Ruedas, árbol, palieres, soportes o transmisión | Registrar circunstancias y comunicar |
| Marcha entra con dificultad repetida | Embrague, mando o caja de cambios | No forzar la selección y solicitar revisión |
Después de un golpe importante contra un bordillo, socavón u obstáculo deben observarse cambios en la dirección, vibraciones, descentrado del volante o daños visibles. Aunque no exista una avería evidente, una deformación puede alterar la geometría. Los vehículos que hayan sufrido daños relevantes en elementos de seguridad pueden requerir las actuaciones de inspección técnica previstas por la normativa aplicable antes de volver a circular.
La conducción también influye en la duración de los componentes. Golpear bordillos, girar bruscamente las ruedas contra obstáculos, abusar del embrague, mantener deslizamiento innecesario, realizar reducciones inadecuadas o ignorar vibraciones acelera el desgaste. Una conducción suave, anticipada y técnicamente correcta beneficia al vehículo y a los pacientes transportados.
En vehículos sanitarios la suavidad adquiere especial importancia. Las aceleraciones, cambios bruscos de relación, tirones del embrague o maniobras violentas de dirección perjudican el confort y pueden afectar a una persona enferma o lesionada. La técnica mecánica y la conducción asistencial convergen aquí: conservar correctamente el vehículo y utilizar sus órganos con progresividad es también una medida de calidad del transporte.
13. IDEAS CLAVE PARA EL EXAMEN
El Tema 17 contiene numerosas piezas con nombres parecidos y por ello conviene repasarlo mediante relaciones funcionales. La primera asociación imprescindible es que la dirección orienta las ruedas. El volante y la columna son elementos de mando; la caja o mecanismo transforma el movimiento; las barras y bieletas lo transmiten; las rótulas permiten articulación; y la mangueta conecta el conjunto de rueda con dirección y suspensión.
La dirección asistida no cambia la misión del sistema, sino que reduce el esfuerzo del conductor. Puede ser hidráulica, electrohidráulica o eléctrica. Solo los sistemas que realmente emplean circuito hidráulico necesitan fluido de asistencia. Un sistema EPS aporta la ayuda mediante motor eléctrico.
La segunda asociación fundamental es la diferencia entre caída, salida y avance. La caída corresponde al plano de la rueda y se observa de frente. La salida corresponde al eje de dirección y también se estudia en vista frontal. El avance vuelve a referirse al eje de dirección, pero se observa lateralmente. Caída no es lo mismo que inclinación del pivote.
La tercera asociación es la cadena de transmisión. El embrague está entre motor y caja en el esquema manual clásico y permite acoplar y desacoplar progresivamente. La caja de cambios modifica la relación entre velocidad y par. El árbol de transmisión lleva el giro a distancia cuando la disposición del vehículo lo requiere. El diferencial permite diferentes velocidades de giro entre las ruedas motrices. Los palieres transmiten el par desde el diferencial hasta dichas ruedas.
El embrague aparece reiteradamente en exámenes. Debe recordarse su situación, su función y el principio de los principales tipos. En el sistema de fricción convencional, el disco queda aprisionado entre volante motor y plato de presión. Al desembragar se libera esa presión y se interrumpe temporalmente la transmisión. Patinar significa que existe deslizamiento cuando debería transmitir el par; arrastrar significa que no se desacopla suficientemente cuando debería hacerlo.
La caja de cambios tampoco debe reducirse al concepto de «dar velocidad». Una relación corta permite mayor multiplicación de par y menor velocidad para el mismo régimen; una relación larga permite una mayor relación de velocidad y menor multiplicación. Por ello la caja funciona como adaptador entre las características del motor y las exigencias de las ruedas.
En las preguntas sobre órganos de dirección, debe prestarse especial atención a los distractores procedentes de otros sistemas. Culata pertenece al motor; Bendix al arranque; Delco al encendido clásico; palier a la transmisión. La convocatoria 2023 utilizó precisamente este tipo de mezcla para comprobar si el opositor sabía clasificar cada componente.
En mantenimiento, la prioridad de examen es distinguir síntoma, posible origen y límite de actuación. El/la celador/a-conductor/a puede identificar una fuga, un fuelle roto, una dirección anormalmente dura, un volante descentrado, un embrague que patina o un ruido de transmisión. No debe efectuar por iniciativa propia reglajes de geometría ni desmontajes críticos.
14. MAPA CONCEPTUAL
│
├── DIRECCIÓN
│ │
│ ├── MISIÓN
│ │ └── orientar las ruedas directrices
│ │
│ ├── MANDO
│ │ ├── volante
│ │ └── columna / árbol de dirección
│ │
│ ├── MECANISMO
│ │ ├── caja de dirección clásica
│ │ └── piñón y cremallera
│ │
│ ├── TRANSMISIÓN DEL MOVIMIENTO
│ │ ├── barras
│ │ ├── bieletas
│ │ ├── brazos
│ │ └── rótulas
│ │
│ ├── CONJUNTO DE RUEDA
│ │ ├── pivote / eje de dirección
│ │ └── mangueta
│ │
│ ├── ASISTENCIA
│ │ ├── hidráulica
│ │ ├── electrohidráulica
│ │ └── eléctrica
│ │
│ └── GEOMETRÍA
│ ├── caída ─── rueda / vista frontal
│ ├── salida ── eje de dirección / vista frontal
│ ├── avance ── eje de dirección / vista lateral
│ └── convergencia ─ alineación de ruedas
│
└── TRANSMISIÓN
│
├── MOTOR
│
├── EMBRAGUE
│ ├── acopla
│ └── desacopla
│
├── CAJA DE CAMBIOS
│ ├── adapta velocidad
│ └── adapta par
│
├── ÁRBOL DE TRANSMISIÓN
│ └── lleva el giro entre conjuntos separados
│
├── DIFERENCIAL
│ ├── reparte movimiento
│ └── permite distinta velocidad entre ruedas
│
└── PALIERES
├── diferencial → ruedas motrices
└── pueden incorporar juntas homocinéticas
15. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Resolución de 30 de julio de 2024, de la Dirección General de Personal del Servicio Andaluz de Salud — programa oficial de materias de la categoría de Celador/a-Conductor/a del SAS.
- Orden de la Consejería de Salud de 12 de junio de 1995 — creación de la categoría de Celador/a-Conductor/a en las Instituciones Sanitarias del Servicio Andaluz de Salud y marco de sus funciones.
- Orden de la Consejería de Salud de 11 de noviembre de 1999 — modificación de la regulación de la categoría y adaptación de funciones en Atención Primaria.
- Real Decreto Legislativo 6/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial — marco legal general de la circulación y de las condiciones de seguridad del vehículo.
- Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Vehículos — regulación general de las condiciones técnicas y administrativas de los vehículos.
- Real Decreto 920/2017, de 23 de octubre, por el que se regula la inspección técnica de vehículos — marco aplicable al control técnico periódico y a determinadas inspecciones de los sistemas de seguridad.
- Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV, Ministerio competente en materia de industria, versión vigente — criterios técnicos empleados en la inspección de dirección, ejes, ruedas, neumáticos y otros sistemas del vehículo.
- Dirección General de Tráfico — materiales formativos y divulgativos sobre mantenimiento del vehículo, seguridad activa y conducción segura.
- Bosch Automotive Handbook — obra técnica de referencia sobre sistemas del automóvil, dirección, tren de rodaje, transmisiones y sistemas eléctricos y electrónicos.
- Documentación técnica de fabricantes de vehículos y componentes — especificaciones de reglaje, lubricantes, procedimientos de mantenimiento y límites de desgaste, que deben respetarse para cada modelo concreto.
- Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2017, turno libre — preguntas sobre brazos de dirección, cotas, embrague electromagnético, plato de presión, alineación y mantenimiento del embrague.
- Exámenes oficiales SAS Celador/a-Conductor/a 2021 — preguntas sobre definición y elementos de dirección, cotas, embrague, caja de cambios, diferencial y elementos clásicos de mando y acoplamiento.
- Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2023, convocatoria Extraordinaria 2022 — preguntas sobre palieres, diferencial, órganos de dirección y seguridad activa.
- Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2025, turno libre — preguntas sobre seguridad activa, mangueta y situación del embrague.
columna de dirección
mangueta
rótulas
dirección asistida
caída
salida
avance
embrague
caja de cambios
diferencial
palier