Tema 19. Los neumáticos y llantas. Alineamiento del eje delantero. Convergencia y caída. El fenómeno «aquaplaning».
1. INTRODUCCIÓN: LA RUEDA COMO ELEMENTO DE SEGURIDAD ACTIVA
Los neumáticos constituyen uno de los componentes más importantes para la seguridad de cualquier vehículo. Aunque visualmente puedan parecer elementos sencillos, su funcionamiento es complejo: son los encargados de establecer el contacto efectivo entre el vehículo y la calzada y, por tanto, de transmitir prácticamente todas las fuerzas que permiten acelerar, frenar, cambiar de dirección y mantener la estabilidad. Un vehículo puede disponer de un sistema de frenos excelente, una dirección precisa y sofisticados sistemas electrónicos de control, pero todas esas prestaciones terminan dependiendo de la capacidad del neumático para transmitir fuerzas al pavimento.
Esta idea resulta especialmente importante para el/la celador/a-conductor/a del Servicio Andaluz de Salud. El vehículo que utiliza forma parte de su herramienta de trabajo y puede transportar pacientes, profesionales, documentación, muestras o material sanitario. La revisión de los neumáticos no es, por tanto, una operación meramente estética ni una cuestión reservada al taller. El conductor debe detectar visualmente anomalías, comprobar la presión conforme a las especificaciones del vehículo, reconocer desgastes anormales y comunicar cualquier defecto que comprometa la seguridad.
Los neumáticos pertenecen a la denominada seguridad activa, es decir, al conjunto de elementos cuya función principal es evitar que el accidente llegue a producirse. La adherencia disponible condiciona la capacidad de frenado, la trayectoria en curva, la respuesta ante una maniobra de emergencia y el funcionamiento de ayudas electrónicas como ABS o control de estabilidad. Una pérdida importante de adherencia limita inevitablemente lo que esos sistemas pueden conseguir.
En este tema deben diferenciarse varios conceptos que en el lenguaje corriente a veces se confunden. La rueda es el conjunto giratorio completo. En la terminología técnica tradicional utilizada en muchos manuales de automoción y en preguntas del SAS, la parte metálica de la rueda se compone fundamentalmente de disco y llanta. La llanta constituye el aro sobre el que se monta el neumático, mientras que el disco constituye la parte que permite fijar la rueda al buje. Sobre ese conjunto metálico se monta el neumático.
También es fundamental distinguir dos operaciones diferentes: equilibrado y alineación. Equilibrar una rueda significa corregir una distribución irregular de masas para que gire sin vibraciones. Alinear significa ajustar o comprobar la geometría con la que las ruedas quedan orientadas respecto al vehículo y a la calzada. Un vehículo puede tener las ruedas perfectamente equilibradas y, sin embargo, estar mal alineado; y también puede ocurrir lo contrario.
Dentro de la alineación aparecen las cotas geométricas de dirección estudiadas también en el tema correspondiente al sistema de dirección. En este tema adquieren particular importancia la convergencia y la caída. La convergencia se observa fundamentalmente desde arriba y describe la orientación relativa de las ruedas de un mismo eje. La caída se observa desde delante o detrás y expresa la inclinación de la rueda respecto a la vertical.
Finalmente, el programa oficial menciona expresamente el aquaplaning. Se trata de una pérdida de contacto efectivo entre el neumático y el pavimento provocada por una capa de agua que el dibujo no consigue evacuar. El riesgo aumenta principalmente con la velocidad, la cantidad de agua, el desgaste de la banda de rodadura y una presión de inflado inadecuada. Su aparición puede convertir temporalmente el vehículo en prácticamente incontrolable, porque el neumático deja de transmitir correctamente las fuerzas de dirección y frenado.
El objetivo del estudio no debe ser memorizar piezas de forma aislada, sino comprender una cadena lógica: neumático correcto + presión correcta + dibujo suficiente + rueda equilibrada + geometría correcta = máxima capacidad disponible de adherencia y control. Cuando alguno de estos factores se altera aparecen síntomas que el conductor debe aprender a interpretar antes de que se conviertan en una avería o en un riesgo para la circulación.
2. RUEDA, NEUMÁTICO Y LLANTA: CONCEPTOS Y FUNCIONES
La rueda permite que el vehículo se desplace reduciendo enormemente el rozamiento que existiría si la carrocería tuviera que deslizar directamente sobre el suelo. En un automóvil moderno, sin embargo, su función va mucho más allá de posibilitar el movimiento. Debe soportar la masa del vehículo, resistir las solicitaciones producidas por irregularidades del firme, transmitir la fuerza motriz, permitir la frenada, guiar al vehículo y contribuir a la comodidad de marcha.
Desde un punto de vista funcional pueden distinguirse dos grandes componentes: la parte metálica y el neumático. La parte metálica proporciona soporte estructural y unión con el vehículo. El neumático constituye el elemento deformable que establece el contacto con el pavimento.
2.1. La llanta
La llanta es el aro metálico sobre el que se asienta el neumático. Debe mantenerlo correctamente centrado, permitir su montaje y desmontaje y asegurar la estanqueidad cuando se utiliza un neumático sin cámara. Su geometría está diseñada para corresponder a unas dimensiones determinadas de neumático. No puede sustituirse arbitrariamente por cualquier llanta que físicamente parezca encajar: dimensiones, anchura, diámetro, desplazamiento y características de fijación deben ser compatibles con el vehículo.
En las ruedas de chapa de acero tradicionales, el aro o llanta y el disco constituyen piezas diferenciables que normalmente quedan unidas de forma permanente durante la fabricación. En las ruedas de aleación la pieza puede fabricarse mediante otros procedimientos, pero funcionalmente siguen existiendo una zona de asiento del neumático y una zona central de fijación al buje.
2.2. El disco de rueda
El disco ocupa la zona central de la rueda y contiene los orificios mediante los que ésta se fija al buje utilizando tornillos o tuercas. Su misión es transmitir a la llanta las fuerzas procedentes del buje y, a la inversa, transmitir al vehículo las fuerzas que recibe el neumático desde la calzada.
2.3. El neumático
El neumático es una estructura formada por cauchos, refuerzos textiles y metálicos y otros materiales. A pesar de su apariencia flexible, debe soportar enormes esfuerzos repetidos y cambios continuos de forma. Cada vez que una zona de la rueda entra en contacto con el pavimento, el neumático se aplana parcialmente para formar la denominada huella de contacto. Al abandonar esa zona vuelve a recuperar su forma.
La huella constituye la pequeña superficie a través de la cual se transmiten todas las fuerzas entre vehículo y carretera. Por este motivo resulta incorrecto pensar que el neumático sólo «sostiene» al vehículo. También transmite:
- Fuerzas longitudinales, producidas durante aceleraciones y frenadas.
- Fuerzas laterales, esenciales para describir curvas y mantener la trayectoria.
- Fuerzas verticales, asociadas al peso y a las irregularidades de la carretera.
El neumático participa además en la absorción de pequeñas irregularidades del firme antes de que éstas lleguen a la suspensión. La suspensión sigue siendo el sistema principal encargado de controlar los movimientos de la carrocería y mantener las ruedas en contacto con el suelo, pero la elasticidad del neumático constituye el primer escalón de esa absorción.
2.4. Funciones esenciales
| Función | Qué exige al neumático | Consecuencia de un mal estado |
|---|---|---|
| Soportar la carga | Presión y capacidad de carga adecuadas | Deformación, calentamiento y posible fallo |
| Transmitir tracción | Adherencia suficiente | Patinamiento de las ruedas motrices |
| Transmitir frenado | Contacto eficaz con el pavimento | Aumento de distancia de detención |
| Guiar el vehículo | Rigidez lateral y geometría correcta | Imprecisión, deriva y pérdida de trayectoria |
| Evacuar agua | Dibujo y profundidad suficientes | Aumento del riesgo de aquaplaning |
| Absorber irregularidades | Elasticidad y presión correctas | Pérdida de confort y esfuerzos adicionales |
La adherencia disponible no es ilimitada. Un neumático dispone de una capacidad determinada para transmitir esfuerzos. Si el conductor exige simultáneamente una frenada muy intensa y un gran esfuerzo lateral de giro, puede superar el agarre disponible. Este principio explica por qué una conducción suave resulta especialmente importante sobre lluvia, hielo, barro o firme degradado.
En la actividad del/la celador/a-conductor/a esta realidad obliga a no considerar el neumático un componente «de taller» que sólo se revisa durante una revisión programada. Una deformación, un corte, una pérdida de presión o un desgaste irregular observado al iniciar el servicio puede ser el primer aviso de un problema capaz de afectar a la seguridad del vehículo durante un traslado.
3. CONSTITUCIÓN Y PARTES DEL NEUMÁTICO
Para comprender el comportamiento del neumático conviene conocer sus principales componentes. No todos son visibles desde el exterior, pero cada uno cumple una misión concreta. Las denominaciones pueden variar ligeramente según el tipo de neumático y el fabricante, aunque la estructura básica de un neumático radial moderno resulta bastante uniforme.
3.1. Banda de rodadura
La banda de rodadura es la parte exterior que entra directamente en contacto con el pavimento. Se fabrica con compuestos de caucho formulados para conseguir un equilibrio entre adherencia, duración, resistencia a la abrasión, generación de calor y resistencia a la rodadura.
Sobre ella se encuentra el dibujo, constituido por canales, ranuras, bloques y laminillas. El dibujo no es decorativo. En seco contribuye a la transmisión de esfuerzos y en mojado adquiere una misión esencial: crear vías por las que el agua pueda ser expulsada fuera de la zona de contacto.
El Reglamento General de Vehículos establece requisitos sobre la profundidad de las ranuras principales. En vehículos de las categorías M1, N1, O1 y O2 la profundidad mínima exigible es de 1,6 mm. La normativa consolidada en 2026 establece para las categorías M2, M3, N2, N3, O3 y O4 una profundidad mínima de 1,0 mm. El conductor debe atender a la categoría y homologación concreta del vehículo que utiliza.
Al margen del mínimo jurídico, seguridad y legalidad no son conceptos idénticos. Un neumático puede encontrarse todavía dentro del límite legal y haber perdido ya una parte considerable de su capacidad de evacuación de agua respecto a cuando era nuevo. Por ello, en el trabajo diario no debe esperarse a que desaparezca totalmente el dibujo para informar de su deterioro.
3.2. Hombros
Los hombros constituyen las zonas de transición entre la banda de rodadura y los flancos. Trabajan intensamente durante los cambios de trayectoria y soportan deformaciones importantes. Su patrón de desgaste aporta información sobre la presión y la geometría de las ruedas.
3.3. Flancos
Los flancos son las paredes laterales del neumático. Protegen la carcasa y permiten la deformación necesaria durante la marcha. En ellos aparecen la mayoría de las inscripciones de identificación: medida, estructura, índices de carga y velocidad, homologaciones, fecha de fabricación y otras indicaciones.
Un daño en el flanco debe valorarse con especial cautela porque en esta zona existen elementos estructurales de la carcasa. Cortes profundos, bultos o deformaciones pueden indicar que la estructura interna ha sufrido daños. Un «bollo» o ampolla no debe considerarse un defecto cosmético.
3.4. Carcasa
La carcasa constituye la estructura resistente del neumático. Está formada por capas de cordones incorporados al caucho. Debe soportar la presión interna y la carga al tiempo que permite la deformación controlada del neumático. La orientación de esos cordones diferencia principalmente los neumáticos diagonales de los radiales.
3.5. Cinturones
En un neumático radial, por encima de la carcasa y bajo la banda de rodadura existen cinturones de refuerzo, frecuentemente de acero. Proporcionan estabilidad a la banda de rodadura, limitan deformaciones y ayudan a mantener una huella de contacto adecuada.
3.6. Talones
Los talones son las zonas que se acoplan a la llanta. Incorporan elementos resistentes que aseguran la fijación y permiten soportar la presión sin que el neumático se desplace de su asiento. En un neumático sin cámara, el ajuste correcto entre talón y llanta forma parte del sistema de estanqueidad.
3.7. Revestimiento interior
Los neumáticos tubeless o sin cámara incorporan una capa interior de baja permeabilidad que contribuye a retener el aire. Esto no significa que sean absolutamente impermeables: la presión disminuye gradualmente con el tiempo, motivo por el que debe revisarse periódicamente.
| Parte | Misión principal | Anomalía que puede observar el conductor |
|---|---|---|
| Banda de rodadura | Contacto, adherencia y evacuación de agua | Desgaste o profundidad insuficiente |
| Dibujo | Canalizar agua y favorecer tracción | Desgaste irregular o pérdida de ranuras |
| Flanco | Flexibilidad y protección lateral | Cortes, grietas o abultamientos |
| Carcasa | Resistencia estructural | Deformación cuando existe daño interno |
| Talón | Fijación a la llanta | Pérdida de estanqueidad o daño de montaje |
4. TIPOS DE NEUMÁTICOS Y SISTEMAS CONSTRUCTIVOS
Los neumáticos pueden clasificarse siguiendo distintos criterios. Para la oposición resulta especialmente relevante la distinción entre construcción diagonal y radial, porque aparece en los cuestionarios oficiales y explica diferencias de comportamiento y desgaste.
4.1. Neumático diagonal
En el neumático diagonal clásico, los cordones de las capas de carcasa se disponen oblicuamente respecto al sentido de marcha y las capas sucesivas se cruzan entre sí. La banda de rodadura y los flancos forman una estructura muy relacionada, de modo que la deformación de unos influye notablemente sobre los otros.
Fue durante décadas la construcción habitual, pero en turismos ha sido desplazada prácticamente por el neumático radial. Sus características pueden resultar útiles en determinadas aplicaciones específicas, pero genera más deformación interna y calentamiento que la construcción radial cuando se utiliza en las condiciones típicas de un turismo moderno.
4.2. Neumático radial
En el neumático radial los cordones principales de la carcasa se orientan aproximadamente de forma radial respecto a la rueda, es decir, de talón a talón y aproximadamente perpendiculares a la dirección de avance. La banda de rodadura queda estabilizada mediante cinturones.
Esta construcción permite que los flancos flexionen de forma relativamente independiente de la banda de rodadura. Entre sus ventajas generales se encuentran una menor generación de calor, menor resistencia a la rodadura, buen comportamiento a velocidad y un desgaste normalmente más regular respecto al antiguo neumático diagonal cuando ambos trabajan en condiciones adecuadas.
4.3. Neumáticos con cámara y sin cámara
En los antiguos sistemas con cámara, el aire se almacena dentro de una cámara independiente situada entre neumático y llanta. En los neumáticos sin cámara o tubeless, el propio conjunto neumático-llanta mantiene el aire mediante la capa interior estanca y el ajuste de los talones.
Los neumáticos sin cámara son predominantes en los turismos actuales. Ante determinadas perforaciones pequeñas pueden perder presión más progresivamente que un sistema clásico con cámara, aunque ello no elimina el riesgo de una pérdida rápida de aire.
4.4. Neumáticos de verano, invierno y todo tiempo
Los neumáticos también pueden diseñarse para diferentes condiciones ambientales. Los de verano están optimizados para temperaturas y condiciones habituales sin nieve intensa. Los neumáticos específicamente diseñados para condiciones invernales utilizan compuestos y dibujos preparados para mantener mejores prestaciones a baja temperatura y sobre nieve.
Existen además neumáticos denominados de todo tiempo o all season, que pretenden cubrir un rango más amplio de situaciones. En cualquier caso, el conductor debe respetar las especificaciones y homologaciones exigibles y no basar la elección únicamente en una denominación comercial.
4.5. Neumáticos direccionales y asimétricos
Un neumático direccional está diseñado para girar en un sentido concreto, indicado mediante una flecha en el flanco. Su dibujo está optimizado teniendo en cuenta ese sentido de rotación. Montarlo al revés modifica el comportamiento previsto, especialmente en evacuación de agua.
Un neumático asimétrico utiliza zonas diferentes en la parte interior y exterior de la banda de rodadura. En su flanco aparecen indicaciones equivalentes a interior y exterior para garantizar el montaje correcto. No debe confundirse un neumático direccional con uno asimétrico: uno exige determinado sentido de giro y el otro determinada orientación interior-exterior; determinados diseños pueden combinar características.
4.6. Neumáticos reforzados y de movilidad extendida
Existen neumáticos reforzados destinados a admitir mayores cargas dentro de su diseño, así como neumáticos de movilidad extendida que permiten continuar circulando de manera limitada después de determinadas pérdidas de presión. Su uso exige respetar estrictamente las especificaciones del fabricante y no interpretar su tecnología como una autorización para circular indefinidamente con el neumático dañado.
| Clasificación | Característica | Dato clave |
|---|---|---|
| Diagonal | Capas de carcasa cruzadas oblicuamente | Construcción tradicional |
| Radial | Cordones de carcasa en disposición radial | Menor calentamiento y desgaste generalmente más uniforme |
| Con cámara | El aire está contenido en cámara independiente | Sistema tradicional |
| Tubeless | Sin cámara independiente | Predominante en vehículos actuales |
| Direccional | Sentido de giro especificado | Respetar flecha de rotación |
| Asimétrico | Zonas interior y exterior diferenciadas | Respetar indicación de montaje |
5. MARCADO E IDENTIFICACIÓN DE LOS NEUMÁTICOS
El flanco del neumático contiene una gran cantidad de información. Para el examen interesa especialmente interpretar la designación dimensional y la descripción de servicio. Una inscripción típica puede representarse como 205/60 R 16 92 V. Cada elemento tiene un significado diferente.
5.1. Anchura nominal
El primer número, en el ejemplo 205, representa la anchura nominal de la sección del neumático expresada en milímetros. No expresa el diámetro de la rueda, el radio ni la anchura de la banda de rodadura medida físicamente con una regla.
5.2. Relación de aspecto o perfil
El segundo número, 60 en 205/60, expresa la relación porcentual aproximada entre la altura del flanco y la anchura nominal de la sección. Por tanto, no significa que el flanco mida necesariamente 60 milímetros. Un perfil 60 significa que la altura nominal del flanco corresponde aproximadamente al 60 % de la anchura nominal.
5.3. Tipo de construcción
La letra R indica construcción radial. Es uno de los errores de examen más previsibles: la R no representa el radio del neumático ni el diámetro de la llanta.
5.4. Diámetro nominal de la llanta
El número siguiente, 16 en el ejemplo, identifica el diámetro nominal de la llanta expresado tradicionalmente en pulgadas. El neumático y la llanta deben corresponderse dimensionalmente.
5.5. Índice de carga
El número 92 corresponde al índice de carga. No son 92 kilogramos ni 92 unidades de presión. Se trata de un código normalizado asociado, mediante tablas, a la carga máxima que el neumático puede soportar en las condiciones previstas.
5.6. Índice o símbolo de velocidad
La letra final, V en el ejemplo, representa la categoría o índice de velocidad del neumático. Es un código relacionado con la velocidad para la que el neumático ha sido homologado en las condiciones definidas por la reglamentación técnica. No debe interpretarse como una recomendación para circular a esa velocidad ni altera los límites legales de circulación.
5.7. Otras inscripciones
En el flanco pueden aparecer numerosas marcas adicionales: identificación del fabricante, código de homologación, indicación de neumático sin cámara, características para nieve, sentido de rotación, lado exterior de montaje, capacidad reforzada o códigos de fabricación.
La fecha de fabricación puede identificarse mediante un código de cuatro cifras en el que las dos primeras indican la semana y las dos últimas el año. La antigüedad por sí sola no permite diagnosticar el estado completo de un neumático, pero debe considerarse junto con almacenamiento, uso, exposición ambiental, grietas, deformaciones y recomendaciones del fabricante.
| Elemento de 205/60 R 16 92 V | Significado | Trampa habitual |
|---|---|---|
| 205 | Anchura nominal de sección en mm | No es diámetro |
| 60 | Relación altura/anchura en porcentaje | No son 60 mm de altura |
| R | Construcción radial | No significa radio |
| 16 | Diámetro nominal de llanta en pulgadas | No es índice de carga |
| 92 | Índice de carga | No indica presión |
| V | Categoría de velocidad | No es índice de carga |
Las dimensiones e índices instalados deben ser compatibles con la homologación del vehículo o con las equivalencias admitidas reglamentariamente. En un vehículo del SAS, la decisión de cambiar a una dimensión diferente no corresponde a una improvisación del conductor. Cuando sea necesaria la sustitución, se utilizará la especificación aprobada por el servicio responsable del vehículo y compatible con su documentación.
6. PRESIÓN, CONSERVACIÓN Y MANTENIMIENTO
La presión de inflado es uno de los factores de mantenimiento más importantes y, al mismo tiempo, uno de los más sencillos de controlar. El Reglamento General de Vehículos exige la revisión regular de la presión de los neumáticos. El valor correcto no es universal: depende del vehículo, de la medida instalada, de la carga y de las instrucciones del fabricante.
Por ello deben rechazarse afirmaciones como «todos los turismos deben llevar determinada presión» o «cuanta más presión, menor aquaplaning y por tanto mejor». El objetivo no es inflar mucho ni poco, sino mantener la presión prescrita para las condiciones de utilización.
6.1. Comprobación de presión
La comprobación se realiza preferentemente con los neumáticos fríos, porque durante la circulación la flexión del neumático genera calor y aumenta la presión interna. Si se compara una medida obtenida inmediatamente después de circular con la especificación prevista en frío pueden adoptarse decisiones incorrectas.
Debe emplearse un manómetro fiable y consultar la información del fabricante disponible en el vehículo, manual o documentación correspondiente. Algunos vehículos especifican valores diferentes según la carga. Esto tiene especial relevancia en vehículos utilizados profesionalmente, cuyo peso puede variar en función de pasajeros y material transportado.
6.2. Consecuencias de una presión insuficiente
Cuando la presión es inferior a la recomendada, el neumático se deforma más de lo previsto. Los flancos flexionan excesivamente y aumenta la generación de calor. También se incrementa la resistencia a la rodadura, lo que puede repercutir en el consumo energético.
El desgaste tiende a intensificarse hacia las zonas exteriores de la banda, aunque el patrón real depende de múltiples factores. La dirección puede volverse menos precisa y el vehículo puede presentar sensación de flotación o respuesta lenta. Sobre agua, una presión insuficiente es además un factor que favorece el aquaplaning.
6.3. Consecuencias de una presión excesiva
Una presión excesiva tampoco es deseable. El neumático puede trabajar con una distribución de presiones sobre la huella diferente de la prevista y tender a desgastar más la zona central. Disminuye su capacidad para absorber pequeñas irregularidades y puede aumentar la sensibilidad frente a impactos.
Debe insistirse en una trampa frecuente: aunque en determinadas comparaciones experimentales una mayor presión que otra puede retrasar el inicio del aquaplaning, la medida preventiva correcta no consiste en inflar el neumático por encima de lo indicado por el fabricante. Consiste en evitar la presión insuficiente y mantener el valor recomendado.
6.4. Inspección visual
La revisión no termina con el manómetro. El conductor debe observar la banda de rodadura y los flancos buscando:
- Cortes o grietas.
- Abultamientos y deformaciones.
- Objetos clavados.
- Desgaste irregular.
- Zonas con profundidad de dibujo insuficiente.
- Daños derivados de bordillos, baches o impactos.
- Pérdidas anormales o repetidas de presión.
Los indicadores de desgaste incorporados al neumático ayudan a reconocer cuándo las ranuras principales han alcanzado el límite correspondiente. No deben confundirse con grietas ni con defectos de fabricación.
6.5. Sistemas de control de presión
Muchos vehículos actuales disponen de sistemas de vigilancia de presión. Son una ayuda importante, pero no eliminan la inspección visual ni sustituyen el mantenimiento. Un testigo avisa de determinadas anomalías según el sistema instalado, pero no permite al conductor ignorar cortes, deformaciones, desgaste, edad o daños estructurales.
Para un vehículo sanitario o de apoyo del SAS resulta especialmente importante documentar y comunicar las anomalías. El conductor puede comprobar, detectar y adoptar medidas básicas de seguridad, pero una reparación estructural o la decisión sobre aptitud del neumático corresponde al servicio técnico competente.
7. DESGASTES ANORMALES Y DIAGNÓSTICO BÁSICO
El desgaste del neumático proporciona información sobre cómo está trabajando la rueda. Un desgaste uniforme y progresivo es compatible con un funcionamiento normal, mientras que determinados patrones pueden orientar hacia una presión incorrecta, problemas de alineación, desequilibrio, defectos de suspensión o conducción inadecuada.
El/la celador/a-conductor/a no tiene que realizar un diagnóstico mecánico definitivo, pero sí debe reconocer que un patrón anormal constituye una señal de alarma. La actuación profesional consiste en detectar, relacionar el síntoma con causas probables y comunicarlo para revisión.
7.1. Desgaste en ambos hombros
Un neumático utilizado durante mucho tiempo con presión insuficiente puede presentar desgaste más intenso en los bordes o hombros. La deformación excesiva modifica la forma en que la huella se apoya sobre el pavimento.
7.2. Desgaste central
Una presión excesiva puede favorecer un desgaste predominante en la zona central de la banda de rodadura. No obstante, cualquier patrón debe interpretarse considerando el tipo de neumático, vehículo y utilización.
7.3. Desgaste de un solo hombro
Cuando el desgaste se concentra en el borde interior o exterior de manera persistente debe sospecharse una alteración de geometría, especialmente caída incorrecta, aunque también deben valorarse componentes de suspensión, deformaciones o condiciones particulares de uso.
7.4. Desgaste en forma de dientes o plumas
Un desgaste en el que los bloques presentan un tacto diferente al pasar la mano en un sentido y otro puede relacionarse con una convergencia o divergencia incorrectas. Las ruedas avanzan con una pequeña tendencia al arrastre lateral en lugar de rodar orientadas según la geometría prevista.
7.5. Desgaste localizado o irregular
Un desgaste concentrado en determinadas zonas de la circunferencia puede relacionarse con desequilibrio, deformación, problemas de amortiguación o episodios de bloqueo de rueda, dependiendo de su forma concreta. Por ello el examen visual debe acompañarse de la descripción de síntomas como vibraciones.
7.6. Vibraciones
La aparición de vibraciones en volante, asiento o carrocería a determinadas velocidades puede deberse al desequilibrio de una rueda, aunque existen otras causas posibles. El dato importante para el conductor es que una vibración persistente no debe normalizarse. Puede acelerar el desgaste de neumáticos y componentes y reducir el confort y control del vehículo.
| Patrón observado | Causa probable a considerar | Actuación del conductor |
|---|---|---|
| Desgaste en ambos hombros | Presión insuficiente | Comprobar presión y comunicar desgaste |
| Desgaste central | Presión excesiva | Comprobar especificación y presión |
| Desgaste de un borde | Caída o geometría incorrecta | Solicitar revisión de alineación |
| Desgaste en dientes | Convergencia incorrecta | Revisión de geometría |
| Desgaste localizado con vibración | Desequilibrio u otra anomalía | Revisión de rueda y suspensión |
La alineación incorrecta puede producir no sólo desgaste. También puede obligar al conductor a corregir continuamente la trayectoria, aumentar la resistencia al avance y generar fatiga durante la conducción. Es importante diferenciar la causa mecánica de su manifestación funcional.
La observación del desgaste resulta especialmente útil cuando un vehículo tiene varios conductores. El profesional que inicia el turno no debe asumir que una anomalía ya es conocida por otro compañero. Si el defecto puede comprometer la seguridad, debe seguir el procedimiento interno de comunicación y, cuando proceda, evitar la utilización del vehículo hasta que sea valorado.
8. LLANTAS, DISCO DE RUEDA Y EQUILIBRADO
La llanta debe proporcionar un soporte geométricamente preciso al neumático. Una deformación importante puede afectar al asiento del neumático, provocar vibraciones, pérdidas de aire o alteraciones durante el giro. Los impactos contra bordillos y baches constituyen causas frecuentes de daño.
8.1. Partes metálicas de la rueda
En la construcción clásica de acero se distinguen la llanta y el disco. La llanta es el aro que recibe el neumático; el disco une funcionalmente ese aro con el buje y contiene las fijaciones. La oposición ha utilizado expresamente esta terminología.
Los tornillos o tuercas de rueda no unen el disco con la llanta: unen la rueda ya construida con el buje del vehículo. Esta diferencia explica una trampa clásica de examen.
8.2. Llantas de acero y aleación
Las llantas pueden fabricarse utilizando distintos materiales y procesos. Las de acero son resistentes y relativamente económicas. Las de aleaciones ligeras permiten diseños diferentes y pueden reducir masa no suspendida en determinadas configuraciones. Para la oposición, lo importante no es establecer que un material sea siempre «mejor», sino entender que la llanta debe presentar las características previstas para el vehículo.
8.3. Deformaciones
Una llanta deformada puede generar excentricidad, vibraciones o problemas de estanqueidad. Si después de un impacto aparece una vibración que antes no existía, una pérdida de presión o una desviación del vehículo, debe realizarse una inspección técnica.
8.4. Equilibrado de ruedas
Una rueda ideal tendría su masa distribuida uniformemente alrededor del eje de rotación. En la práctica existen pequeñas diferencias de masa. Durante el giro, esas diferencias generan fuerzas centrífugas que pueden producir vibraciones. El equilibrado corrige esta distribución mediante contrapesos colocados en posiciones calculadas.
Se distingue habitualmente entre desequilibrio estático y dinámico. El estático tiende a producir un punto pesado que genera movimiento vertical. El dinámico implica una distribución lateral que puede producir oscilaciones. Las máquinas modernas de equilibrado determinan la posición y masa de los contrapesos necesarios.
No debe confundirse equilibrado con alineación:
| Operación | Qué corrige | Síntoma típico |
|---|---|---|
| Equilibrado | Distribución irregular de masas de la rueda | Vibraciones durante el giro |
| Alineación | Orientación geométrica de las ruedas | Desgaste, desvío o volante descentrado |
También deben diferenciarse los conceptos de equilibrado y paralelismo. Popularmente se llama «hacer el paralelo» a una alineación, pero técnicamente una alineación completa implica comprobar varias cotas geométricas, no sólo que las ruedas parezcan paralelas.
En caso de sustitución de neumáticos, reparación de una rueda o aparición de vibraciones puede ser necesario revisar el equilibrado. Del mismo modo, tras un impacto importante, sustitución de elementos de dirección o suspensión, o aparición de desgaste anormal, puede ser necesaria una alineación.
9. ALINEAMIENTO DEL EJE DELANTERO
El alineamiento es el conjunto de comprobaciones y ajustes destinados a conseguir que las ruedas mantengan respecto al vehículo y a la carretera los ángulos especificados por el fabricante. Aunque el programa hable de «alineamiento del eje delantero», en los vehículos actuales es frecuente comprobar la geometría de ambos ejes porque la orientación del eje trasero influye sobre la trayectoria general.
La geometría de dirección persigue varios objetivos: estabilidad en línea recta, facilidad para cambiar de dirección, recuperación adecuada del volante, desgaste uniforme de neumáticos y mínima resistencia innecesaria al avance.
9.1. Por qué las ruedas necesitan geometría
Durante la circulación actúan cargas, deformaciones elásticas y movimientos de suspensión. Por ello las ruedas no se montan simplemente «rectas» sin más consideración. Se diseñan con cotas determinadas para que trabajen de forma correcta en las condiciones previstas.
Entre las principales cotas se encuentran convergencia, caída, avance e inclinación del eje de dirección. El Tema 17 estudia de manera más general estas cotas dentro de la dirección. En este Tema 19 deben dominarse especialmente convergencia y caída por su relación directa con los neumáticos.
9.2. Cuándo puede alterarse la alineación
La alineación puede variar por desgaste de rótulas o silentblocks, sustitución de piezas, golpes contra bordillos, baches intensos, accidentes, deformaciones estructurales o pérdida de altura de elementos de suspensión. También puede quedar incorrectamente ajustada después de una reparación.
9.3. Síntomas
Los síntomas más frecuentes que justifican una revisión incluyen:
- Desgaste irregular de neumáticos.
- Vehículo que tiende a desviarse.
- Volante que queda descentrado cuando se circula en línea recta.
- Necesidad constante de pequeñas correcciones.
- Comportamiento diferente después de un impacto.
- Diferencias importantes entre el desgaste de ruedas comparables.
Estos síntomas no permiten afirmar por sí solos que la alineación sea la única causa. Un vehículo puede desviarse por presión desigual, neumático defectuoso, pendiente transversal de la vía, freno que queda retenido o problemas de suspensión. El diagnóstico técnico debe descartar esas posibilidades.
9.4. Procedimiento básico de taller
Antes de medir geometría deben comprobarse neumáticos, presión, holguras y componentes de dirección y suspensión. Alinear un vehículo con una rótula dañada o una presión incorrecta puede producir medidas sin valor práctico.
El vehículo se sitúa en un equipo de alineación y se instalan captadores en las ruedas. El sistema mide los ángulos y los compara con las especificaciones del fabricante. Se realizan los ajustes que el diseño permita y se verifica el resultado.
9.5. Alineación y seguridad
Una mala alineación puede provocar que el neumático trabaje deslizando lateralmente de manera permanente. Aunque el ángulo sea pequeño, durante miles de kilómetros produce desgaste, calentamiento y resistencia al avance. El resultado es pérdida de vida útil del neumático y menor margen de seguridad.
En un vehículo utilizado para transporte sanitario o apoyo logístico, la estabilidad resulta especialmente importante porque las maniobras bruscas pueden afectar además al paciente, al material transportado y a los profesionales. Mantener la geometría correcta contribuye a una conducción más predecible y confortable.
10. CONVERGENCIA Y DIVERGENCIA
La convergencia describe la orientación relativa de las ruedas de un mismo eje cuando se observan desde arriba. Para comprenderla puede imaginarse que medimos la distancia entre los bordes delanteros de dos ruedas y después la distancia entre sus bordes traseros.
10.1. Convergencia positiva
Existe convergencia o toe-in cuando las partes delanteras de las ruedas están ligeramente más próximas entre sí que las partes traseras. Vistas desde arriba, las ruedas parecen apuntar ligeramente una hacia otra.
10.2. Divergencia
Existe divergencia o toe-out cuando las partes delanteras están más separadas que las traseras. Las ruedas parecen abrirse hacia delante.
La especificación correcta depende del diseño del vehículo. Por tanto, no debe memorizarse que «todos los coches tienen que llevar convergencia». Algunos sistemas requieren una pequeña convergencia, otros una ligera divergencia y otros valores próximos a cero en determinadas condiciones.
10.3. Medición
La convergencia puede expresarse como diferencia de distancias o como ángulo. En los equipos modernos se mide angularmente con gran precisión. Lo importante en la oposición es comprender el concepto, no memorizar valores concretos que varían de un modelo a otro.
10.4. Ajuste
En numerosos vehículos el ajuste del eje delantero se realiza modificando la longitud efectiva de las barras o bieletas de dirección mediante los elementos previstos para ello. Después del ajuste debe quedar correctamente centrado el volante y deben respetarse las especificaciones de ambos lados.
Manipular sólo una bieleta sin seguir el procedimiento adecuado puede modificar el centrado de la dirección. Por ello no se trata de una reparación improvisada que deba realizar el conductor.
10.5. Efectos sobre los neumáticos
Cuando la convergencia o divergencia se alejan considerablemente del valor previsto, las ruedas intentan avanzar siguiendo direcciones ligeramente diferentes. El neumático debe deformarse y deslizar lateralmente sobre la calzada. Ello produce desgaste acelerado y puede generar un patrón en forma de plumas o dientes.
Una convergencia incorrecta también incrementa la resistencia a la rodadura y puede perjudicar la estabilidad direccional. Si el defecto es suficientemente importante, el conductor percibe una dirección menos natural y la necesidad de realizar correcciones.
| Concepto | Vista | Descripción simplificada |
|---|---|---|
| Convergencia | Desde arriba | Partes delanteras de las ruedas más próximas |
| Divergencia | Desde arriba | Partes delanteras de las ruedas más separadas |
| Caída | Desde delante o detrás | Inclinación de la rueda respecto a la vertical |
Tras sustituir componentes de dirección, reparar determinados elementos de suspensión o recibir un golpe importante en una rueda resulta razonable comprobar la alineación. También debe revisarse cuando aparece desgaste irregular sin causa evidente de presión.
11. ÁNGULO DE CAÍDA
La caída o camber es el ángulo que forma el plano de la rueda con la vertical cuando se observa el vehículo desde delante o desde detrás. Constituye otra de las cotas esenciales de geometría y afecta al modo en que la banda de rodadura apoya sobre el pavimento.
11.1. Caída positiva
La caída es positiva cuando la parte superior de la rueda se inclina hacia el exterior del vehículo. Vista de frente, las zonas superiores de las dos ruedas quedan más separadas que sus zonas inferiores.
11.2. Caída negativa
La caída es negativa cuando la parte superior de la rueda se inclina hacia el interior. Vista de frente, las partes superiores se aproximan entre sí.
11.3. Caída nula
Se habla de caída nula cuando el plano de la rueda se encuentra vertical. Sin embargo, ello no significa que una caída cero sea obligatoriamente la especificación correcta para todos los vehículos. El diseño de suspensión determina el valor requerido.
11.4. Efectos de una caída incorrecta
Una caída excesivamente positiva tiende a cargar más la zona exterior de la banda de rodadura. Una caída excesivamente negativa puede cargar más el borde interior. Si la diferencia es considerable y se mantiene durante muchos kilómetros, aparece desgaste unilateral.
Cuando la caída es diferente entre ambos lados también puede influir en la tendencia del vehículo a desviarse, aunque el comportamiento final depende de toda la geometría, neumáticos y características de la vía.
11.5. Relación con la suspensión
La caída depende directamente de la posición de la rueda respecto a los elementos de suspensión. Por ello un componente doblado, desgaste de articulaciones, modificación de altura o daño tras un impacto pueden cambiarla.
En algunos vehículos existe posibilidad de ajuste directo; en otros, el fabricante no contempla regulación ordinaria. Cuando aparece un valor fuera de tolerancia en estos últimos, debe investigarse qué componente está deformado, desgastado o fuera de posición.
11.6. Diferencia respecto a convergencia
Convergencia y caída pueden producir desgaste irregular, pero actúan de forma diferente. La caída altera principalmente cómo se distribuye la carga transversalmente sobre la banda; una convergencia incorrecta obliga a la rueda a avanzar con un componente de arrastre lateral.
| Cota | Cómo se observa | Alteración característica |
|---|---|---|
| Convergencia | Desde arriba | Ruedas cerradas o abiertas hacia delante |
| Caída positiva | Desde delante | Parte superior inclinada hacia fuera |
| Caída negativa | Desde delante | Parte superior inclinada hacia dentro |
El examen puede presentar fotografías mentales mediante descripciones. Una formulación como «las ruedas están más juntas por su parte delantera que por la trasera» corresponde a convergencia. Si dice «la parte superior de la rueda se inclina hacia fuera», corresponde a caída positiva.
Para el/la celador/a-conductor/a basta con reconocer estos conceptos, detectar sus síntomas y saber cuándo comunicar una incidencia. Los valores concretos de caída son específicos de cada vehículo y no deben modificarse sin equipos de medida y datos técnicos.
12. EL FENÓMENO «AQUAPLANING»
El aquaplaning o acuaplanin es uno de los fenómenos de pérdida de adherencia más importantes en conducción sobre lluvia. Se produce cuando una cantidad de agua se interpone entre el neumático y la calzada y el neumático no es capaz de evacuarla con suficiente rapidez. La presión hidrodinámica del agua puede levantar parcial o totalmente la huella de contacto, reduciendo drásticamente la adherencia.
En condiciones normales sobre suelo mojado, los canales de la banda de rodadura recogen el agua situada delante y debajo del neumático y la expulsan hacia los lados y hacia atrás. Mientras esa capacidad de evacuación sea suficiente, existe contacto efectivo con el pavimento. Cuando la cantidad de agua que debe desplazarse supera la capacidad del conjunto neumático-carretera, se forma una cuña de agua.
12.1. Factores que aumentan el riesgo
El aquaplaning no depende de una sola variable. Entre los factores principales se encuentran:
- Velocidad: cuanto más rápidamente avanza el neumático, menos tiempo dispone para evacuar el agua y mayor presión puede generarse delante de la huella.
- Profundidad de agua: una película abundante o un charco aumenta la cantidad que debe evacuarse.
- Profundidad del dibujo: un neumático desgastado dispone de menor volumen de canales para evacuar agua.
- Presión de inflado: una presión insuficiente modifica la huella y favorece la pérdida de contacto en determinadas condiciones.
- Diseño y estado del neumático: dibujo, dimensiones y deterioro influyen en su capacidad de trabajar sobre mojado.
- Estado del pavimento: drenaje, roderas y depresiones pueden acumular agua.
12.2. Influencia del dibujo
El dibujo tiene una misión esencial en mojado. Sus ranuras proporcionan volumen y trayectorias para desplazar el agua. A medida que el neumático se desgasta disminuye esa capacidad. De ahí la relación entre profundidad de dibujo y riesgo de aquaplaning.
El límite legal de profundidad no debe interpretarse como una frontera física a partir de la cual «aparece» el aquaplaning. El fenómeno puede producirse con neumáticos legalmente utilizables si la velocidad y la cantidad de agua son suficientemente elevadas. Del mismo modo, un neumático nuevo no hace imposible el aquaplaning.
12.3. Influencia de la velocidad
La velocidad constituye uno de los factores sobre los que el conductor tiene control inmediato. Cuando existe agua abundante debe reducirla antes de alcanzar el charco o la zona encharcada. Frenar bruscamente una vez que el neumático ya ha perdido contacto resulta mucho menos eficaz que haber adaptado previamente la velocidad.
12.4. Síntomas
El conductor puede percibir una repentina ligereza de la dirección, pérdida de respuesta al volante, aumento de régimen en ruedas motrices o sensación de que el vehículo «flota». Dependiendo de las ruedas afectadas, el vehículo puede mantener momentáneamente una trayectoria recta o iniciar un desplazamiento lateral.
12.5. Qué hacer
Si aparece aquaplaning deben evitarse reacciones bruscas. Como principio general:
- Sujetar el volante con firmeza.
- Mantener una orientación estable, evitando giros violentos.
- Levantar progresivamente el pie del acelerador.
- Evitar una frenada brusca mientras la rueda no haya recuperado contacto eficaz.
- Esperar a que los neumáticos recuperen adherencia.
- Corregir la trayectoria progresivamente cuando vuelva el contacto.
12.6. Prevención
La prevención comienza mucho antes de entrar en una carretera mojada. Requiere neumáticos en buen estado, profundidad de dibujo suficiente, presión correcta, velocidad adaptada, distancia de seguridad aumentada y anticipación ante zonas con acumulación de agua.
Durante lluvia intensa conviene observar las huellas y proyecciones de agua de otros vehículos, evitar entrar a gran velocidad en charcos visibles y realizar aceleraciones, frenadas y cambios de dirección con mayor progresividad.
El aquaplaning resume perfectamente por qué el neumático es un elemento de seguridad activa. Si desaparece el contacto efectivo con la calzada, dirección, frenos, ABS o control de estabilidad pierden la base física sobre la que actúan. La electrónica puede gestionar la adherencia existente, pero no puede crearla cuando el neumático está separado del pavimento por una película de agua.
13. APLICACIÓN PRÁCTICA PARA EL/LA CELADOR/A-CONDUCTOR/A
El conocimiento técnico del tema debe traducirse en una rutina sencilla de vigilancia del vehículo. El/la celador/a-conductor/a no sustituye al taller, pero es la persona que utiliza el vehículo y puede detectar síntomas antes de que una avería se agrave.
13.1. Antes de iniciar el servicio
Debe realizarse una observación general del vehículo y, dentro de ella, prestar atención a las ruedas. La comprobación visual permite detectar un neumático aparentemente desinflado, un corte, un abultamiento, un objeto clavado o un desgaste claramente anómalo.
Cuando corresponda según la rutina de mantenimiento, debe comprobarse la presión con un manómetro adecuado y comparar los valores con los prescritos para el vehículo. No debe decidirse la presión «a ojo» ni utilizar como referencia otro vehículo distinto.
13.2. Durante la marcha
El conductor debe permanecer atento a síntomas como:
- Vibración nueva en volante o carrocería.
- Desvío persistente hacia un lado.
- Volante claramente descentrado.
- Ruido periódico procedente de una rueda.
- Respuesta extraña después de un golpe o bache.
- Aviso del sistema de presión.
Ante un cambio brusco de comportamiento debe priorizarse la seguridad y detener el vehículo en un lugar adecuado cuando sea posible. Continuar circulando ignorando una vibración intensa o una pérdida importante de presión puede transformar una incidencia menor en una situación peligrosa.
13.3. Después de un impacto
Golpear un bordillo o atravesar un bache profundo puede dañar neumático, llanta, alineación o elementos de suspensión. Aunque el vehículo continúe circulando, debe observarse si aparecen deformaciones, pérdida de presión, vibraciones o desviaciones. Si existen dudas sobre seguridad, corresponde solicitar revisión técnica.
13.4. Con lluvia
La conducción debe adaptarse antes de que aparezca la pérdida de adherencia. Reducir velocidad, aumentar distancia de seguridad y realizar maniobras progresivas son medidas fundamentales. Si existe agua acumulada, debe evitarse entrar a velocidad elevada.
En un transporte con pacientes adquiere aún mayor importancia la suavidad. Una frenada o maniobra brusca no sólo aumenta el riesgo dinámico del vehículo, sino que puede afectar a personas transportadas y al material.
13.5. Comunicación de incidencias
Un conductor profesional debe comunicar las anomalías de forma útil. «La rueda está mal» aporta poca información. Es preferible describir el síntoma: «neumático delantero derecho pierde presión», «desgaste interior acusado», «vibración en volante a velocidad de carretera», «vehículo se desvía después de golpe», o «se observa abultamiento en el flanco».
| Situación | Comprobación | Actuación |
|---|---|---|
| Neumático visualmente bajo | Medir presión | Corregir según especificación y buscar causa si se repite |
| Desgaste de un solo borde | Presión y estado general | Comunicar posible problema de geometría |
| Vibración a cierta velocidad | Ruedas y daños visibles | Solicitar revisión de equilibrado y conjunto |
| Volante descentrado o vehículo se desvía | Presiones y neumáticos | Revisión de alineación, dirección y suspensión |
| Flanco con abultamiento | Inspección visual | No normalizar el defecto; valoración técnica |
| Lluvia y agua acumulada | Estado del firme | Reducir velocidad y evitar maniobras bruscas |
14. IDEAS CLAVE PARA EL REPASO
Este tema concentra numerosos conceptos breves que se prestan a preguntas directas. La mejor estrategia consiste en relacionar cada término con una imagen mental y con su consecuencia práctica.
14.1. Rueda
La rueda incluye la parte metálica y el neumático. En la terminología clásica de los cuestionarios del SAS, la parte metálica comprende disco y llanta. El disco permite la fijación al buje; la llanta recibe el neumático.
14.2. Neumático
Es el elemento que mantiene el contacto con el pavimento. Su banda de rodadura transmite esfuerzos y su dibujo permite, entre otras funciones, evacuar agua. La carcasa aporta resistencia estructural; los talones aseguran el montaje sobre la llanta.
14.3. Radial
La construcción radial domina en turismos modernos. El SAS ha asociado el neumático radial con un desgaste más uniforme respecto al diagonal clásico. En la nomenclatura, la letra R indica precisamente construcción radial.
14.4. Nomenclatura
En una inscripción como 205/60 R 16 92 V:
- 205 = anchura nominal de sección en milímetros.
- 60 = relación de aspecto.
- R = construcción radial.
- 16 = diámetro nominal de llanta en pulgadas.
- 92 = índice de carga.
- V = categoría de velocidad.
14.5. Presión
La presión correcta es la indicada para el vehículo y las condiciones de carga. Presión baja significa mayor deformación, calentamiento, resistencia a la rodadura, consumo y desgaste anormal, además de favorecer problemas de estabilidad y aquaplaning. Presión excesiva tampoco es correcta y puede favorecer desgaste central y menor capacidad de absorción.
14.6. Equilibrado
Corrige la distribución de masas de la rueda. Su síntoma clásico es la vibración. No debe confundirse con alineación.
14.7. Alineación
Se refiere a la orientación geométrica de las ruedas. Una alineación incorrecta produce desgaste irregular, problemas de dirección y puede aumentar la fatiga del conductor.
14.8. Convergencia
Se observa desde arriba. Si los bordes delanteros de las ruedas están más próximos, existe convergencia; si están más separados, divergencia.
14.9. Caída
Se observa desde delante o detrás. Parte superior hacia fuera = caída positiva. Parte superior hacia dentro = caída negativa.
14.10. Aquaplaning
Se produce cuando el neumático no evacua el agua y pierde contacto efectivo con el pavimento. Influyen especialmente velocidad, cantidad de agua, dibujo, desgaste y presión. Para prevenirlo se reduce velocidad y se mantienen los neumáticos correctamente. Si aparece, se evita frenar o girar bruscamente y se recupera progresivamente la adherencia.
15. MAPA CONCEPTUAL
│
├── PARTE METÁLICA
│ ├── LLANTA ───────── asiento del neumático
│ └── DISCO ────────── unión funcional con el buje
│
├── NEUMÁTICO
│ ├── Banda de rodadura
│ │ └── Dibujo ───── adherencia + evacuación de agua
│ ├── Hombros
│ ├── Flancos
│ ├── Carcasa
│ ├── Cinturones
│ └── Talones ──────── fijación a la llanta
│
├── CONSTRUCCIÓN
│ ├── Diagonal
│ └── Radial ───────── R en la nomenclatura
│
├── NOMENCLATURA 205/60 R 16 92 V
│ ├── 205 ──────────── anchura en mm
│ ├── 60 ───────────── relación de aspecto
│ ├── R ────────────── radial
│ ├── 16 ───────────── diámetro de llanta
│ ├── 92 ───────────── índice de carga
│ └── V ────────────── índice de velocidad
│
├── MANTENIMIENTO
│ ├── Presión correcta
│ ├── Profundidad del dibujo
│ ├── Inspección de flancos
│ └── Desgaste uniforme
│
├── EQUILIBRADO
│ └── Corrige distribución de MASAS
│ └── Desequilibrio → vibraciones
│
├── ALINEACIÓN
│ └── Corrige GEOMETRÍA
│ ├── Convergencia ─ vista desde ARRIBA
│ │ ├── Convergente → delante más cerrado
│ │ └── Divergente → delante más abierto
│ └── Caída ─────── vista desde DELANTE
│ ├── Positiva → parte superior hacia fuera
│ └── Negativa → parte superior hacia dentro
│
└── AQUAPLANING
├── Agua entre neumático y calzada
├── Factores
│ ├── Velocidad
│ ├── Cantidad de agua
│ ├── Desgaste / dibujo
│ └── Presión
├── Prevención
│ ├── Reducir velocidad
│ └── Neumáticos en buen estado
└── Si aparece
├── Sujetar volante
├── Soltar acelerador progresivamente
├── Evitar frenazos
└── Evitar giros bruscos
16. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Vehículos — requisitos generales de las ruedas y Anexo VII relativo a neumáticos, dimensiones, características, profundidad mínima, condiciones de utilización y presión de inflado.
- Orden PJC/528/2026, de 26 de mayo — actualización, entre otros extremos, del Anexo VII del Reglamento General de Vehículos relativo a los neumáticos y profundidades mínimas de dibujo aplicables a distintas categorías.
- Real Decreto Legislativo 6/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial — marco legal general de seguridad vial y condiciones de circulación.
- Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Circulación — normas generales de circulación y adaptación de la conducción a las condiciones de la vía.
- Reglamento de las Naciones Unidas n.º 30 — prescripciones uniformes relativas a la homologación de neumáticos para automóviles de turismo y sus remolques; marcado, estructura, índices de carga y categorías de velocidad.
- Reglamento (UE) 2020/740 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de mayo de 2020 — etiquetado de los neumáticos en relación con eficiencia energética y otros parámetros.
- Dirección General de Tráfico — documentación divulgativa sobre mantenimiento de neumáticos, presión, conducción sobre pavimento mojado y prevención del aquaplaning.
- Manual técnico del fabricante de cada vehículo — fuente obligada para presiones de inflado, dimensiones homologadas, índices de carga y velocidad, geometría y procedimientos de mantenimiento específicos.
- Examen Celador/a-Conductor/a SAS 2017, turno libre — preguntas oficiales sobre aquaplaning, alineación, dibujo, neumático radial y presión de inflado.
- Examen Celador/a-Conductor/a SAS 2021, turno libre — preguntas oficiales sobre disco y llanta, nomenclatura del neumático y desgaste relacionado con desequilibrio.
- Examen Celador/a-Conductor/a SAS 2023, OEP Extraordinaria 2022 — preguntas oficiales sobre índice de velocidad, aquaplaning y partes metálicas de la rueda.
- Examen Celador/a-Conductor/a SAS 2025, turno libre — pregunta oficial sobre interpretación del índice de carga en la nomenclatura de un neumático.
llantas
banda de rodadura
presión de inflado
alineación
convergencia
divergencia
caída
equilibrado
índice de carga
índice de velocidad
aquaplaning