Tema 20. Mantenimiento sistemático y reparaciones elementales de un vehículo. Averías, síntomas. Reparaciones de emergencia.

47 min agosto 26, 2026 Media Nuevo

Tema 20. Mantenimiento sistemático y reparaciones elementales de un vehículo. Averías, síntomas. Reparaciones de emergencia.

Cómo prevenir averías, interpretar los síntomas del vehículo y actuar con seguridad cuando aparece una incidencia durante el servicio
Oposición: Celador/a-Conductor/a – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico — Mecánica y mantenimiento del vehículo | Última actualización: Agosto 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN: MANTENIMIENTO, FIABILIDAD Y SEGURIDAD

El mantenimiento de un vehículo comprende el conjunto de comprobaciones, cuidados, ajustes, sustituciones y operaciones destinadas a conservarlo en condiciones adecuadas de seguridad, fiabilidad, rendimiento y duración. En el trabajo del/la celador/a-conductor/a del Servicio Andaluz de Salud esta materia tiene una importancia especialmente práctica: el vehículo no es únicamente un medio de desplazamiento, sino una herramienta de trabajo que puede estar destinada al traslado de pacientes, profesionales, documentación, muestras, material o equipamiento. Una avería que en un vehículo particular supone una molestia puede convertirse, en un vehículo sanitario, en una interrupción de un servicio que debe ser comunicada y gestionada con rapidez.

Conviene distinguir desde el principio tres conceptos que el opositor no debe confundir. El mantenimiento preventivo se realiza antes de que aparezca una avería, siguiendo revisiones y operaciones programadas. El mantenimiento correctivo tiene lugar cuando ya existe una anomalía que debe repararse. Finalmente, una reparación elemental o de emergencia es una intervención sencilla, limitada y segura que puede permitir solucionar una incidencia menor o poner el vehículo en condiciones de ser trasladado, sin sustituir en ningún caso la reparación profesional que corresponde al taller.

Regla central del tema: el buen conductor no espera a que el vehículo se averíe. Observa, comprueba, compara y comunica. Una pérdida de líquido, un ruido nuevo, un testigo, un desgaste irregular o una modificación del comportamiento dinámico pueden ser los primeros síntomas de un fallo que todavía no ha producido la inmovilización.

La función del conductor no consiste en desmontar un motor, reparar una caja de cambios o intervenir en sistemas electrónicos complejos. Su papel es más concreto: realizar las comprobaciones elementales que correspondan, detectar anomalías, valorar si puede continuar la marcha con seguridad, ejecutar únicamente operaciones sencillas para las que esté capacitado y comunicar la incidencia al responsable o al servicio de mantenimiento. Esta delimitación es fundamental porque una reparación improvisada puede agravar una avería, comprometer la seguridad o producir lesiones.

En los temas anteriores se han estudiado individualmente frenos, suspensión, motor, engrase, refrigeración, dirección, transmisión, electricidad, neumáticos y llantas. El Tema 20 no pretende volver a describir desde cero todos esos sistemas. Su finalidad es integrar ese conocimiento desde la perspectiva del mantenimiento y del diagnóstico: qué debe revisarse, qué síntomas puede presentar un sistema cuando comienza a fallar y qué puede hacer el/la celador/a-conductor/a ante la incidencia.

Desde el punto de vista técnico, una avería raramente aparece sin ningún indicio. El motor puede perder potencia, aumentar su consumo o emitir humos anormales. Una batería debilitada puede hacer girar lentamente el motor de arranque. Un rodamiento deteriorado puede generar un zumbido que aumenta con la velocidad. Un neumático mal inflado modifica el desgaste y el comportamiento del vehículo. Un problema de refrigeración puede producir aumento de temperatura, pérdida de refrigerante o calefacción insuficiente. Aprender a interpretar estos síntomas permite intervenir antes de que la avería sea grave.

También debe entenderse que un mismo síntoma puede tener distintas causas. Que un motor no arranque no significa automáticamente que la batería esté averiada; puede existir un problema en los bornes, el motor de arranque, el sistema de alimentación, el inmovilizador o la gestión electrónica. Del mismo modo, una vibración puede proceder de neumáticos desequilibrados, deformaciones, transmisión o suspensión. Por ello, el conductor debe evitar diagnósticos absolutos basados únicamente en una señal aislada.

Principio de seguridad: ante una anomalía que afecte a frenos, dirección, neumáticos gravemente dañados, pérdida importante de combustible, sobrecalentamiento, lubricación, incendio, elementos estructurales o sistemas eléctricos de alta tensión, la prioridad no es «llegar al destino». La prioridad es detener el vehículo en condiciones seguras y solicitar asistencia.

El programa oficial utiliza expresamente las palabras «averías, síntomas». Esto indica el enfoque que debe dominarse para el examen: no basta con aprender nombres de piezas. Hay que saber relacionar una manifestación observable con la posible zona afectada y con la actuación prudente que corresponde al conductor. Esa secuencia —síntoma, posible causa y actuación— será el hilo conductor de todo el tema.

2. MANTENIMIENTO SISTEMÁTICO DEL VEHÍCULO

Se denomina mantenimiento sistemático al conjunto de operaciones realizadas de forma ordenada, repetitiva y planificada para conservar el vehículo en condiciones adecuadas. Su característica fundamental es que no depende de que aparezca una avería. Se actúa conforme a un programa: por tiempo transcurrido, kilometraje, horas de funcionamiento, condiciones de utilización o indicaciones del propio sistema de mantenimiento del vehículo.

La referencia principal para determinar los intervalos concretos debe ser siempre el manual y el programa de mantenimiento establecidos por el fabricante. Dos vehículos aparentemente similares pueden utilizar lubricantes diferentes, disponer de distintos intervalos de sustitución de filtros o montar correas, cadenas, sistemas de distribución o líquidos con necesidades distintas. Por ello no es correcto memorizar para la oposición una cifra universal de kilómetros para cambiar aceite, distribución o refrigerante.

El mantenimiento sistemático puede clasificarse, desde una perspectiva práctica, en varios niveles. Existe un mantenimiento de vigilancia diaria, integrado por observaciones y comprobaciones que puede realizar el conductor. Existe un mantenimiento periódico programado, que normalmente efectúa personal técnico o un taller y comprende sustitución de aceite, filtros, fluidos, elementos de desgaste y otras operaciones. Existe también un mantenimiento determinado por el propio vehículo, cuando los sistemas electrónicos calculan la necesidad de revisión o registran averías.

Tipo de actuación Momento Ejemplos Responsabilidad habitual
Inspección cotidiana Antes o durante el servicio Niveles, neumáticos, luces, fugas, testigos, limpieza de cristales Conductor dentro de sus funciones
Mantenimiento programado Según fabricante y organización Aceite, filtros, fluidos, correas, revisiones mecánicas Taller o mantenimiento especializado
Mantenimiento correctivo Tras detectar una anomalía Sustituir una bomba, reparar frenos, corregir una fuga Personal técnico cualificado
Intervención de emergencia Incidencia en ruta Cambio de rueda, sustitución accesible de un fusible, uso autorizado de ayuda de arranque Conductor, solo si es seguro y está permitido

El mantenimiento preventivo persigue varios objetivos simultáneos. El primero es la seguridad: un sistema de frenado, un neumático o un elemento de dirección en mal estado puede provocar un accidente. El segundo es la fiabilidad: un vehículo utilizado en un servicio sanitario debe reducir al mínimo las inmovilizaciones imprevistas. El tercero es la duración: un aceite degradado, un filtro saturado o un nivel insuficiente pueden acelerar el desgaste de órganos mucho más costosos. Finalmente, existe un objetivo de eficiencia: neumáticos correctamente inflados, motor en buen estado y revisiones adecuadas ayudan a evitar consumos innecesarios.

Una práctica fundamental consiste en diferenciar consumibles y componentes. Entre los consumibles se encuentran lubricante, refrigerante, líquido lavaparabrisas, determinados filtros o, en vehículos que lo utilicen, el agente reductor del sistema anticontaminación. Entre los componentes sometidos a desgaste se encuentran neumáticos, pastillas y discos de freno, escobillas limpiaparabrisas, lámparas, elementos de suspensión, correas y numerosos órganos mecánicos. La duración de todos ellos depende del uso.

El mantenimiento sistemático también requiere registro. Conocer cuándo se hizo una revisión, qué elemento se sustituyó, qué anomalía fue comunicada y si la reparación quedó cerrada evita duplicidades y permite detectar fallos repetitivos. En una flota institucional, la trazabilidad de las incidencias es especialmente importante, porque un mismo vehículo puede ser conducido por distintos profesionales.

Aplicación en el SAS: al recibir un vehículo, el/la celador/a-conductor/a debe observar su estado y comunicar las incidencias relevantes conforme al circuito establecido por el centro. La existencia de una revisión periódica contratada no elimina la responsabilidad de advertir un neumático visiblemente dañado, una pérdida de líquido o un testigo encendido.

Debe evitarse una idea equivocada: «si la ITV está en vigor, el vehículo está mantenido». La inspección técnica y el mantenimiento son conceptos diferentes. La ITV verifica determinados requisitos de seguridad y reglamentación en un momento concreto; el mantenimiento cotidiano debe continuar entre inspecciones. Un vehículo puede haber superado correctamente una ITV y sufrir posteriormente una avería, un pinchazo, una pérdida de refrigerante o el desgaste de un componente.

La prevención de averías también depende de la forma de utilización. Arranques innecesariamente bruscos, conducción agresiva, golpes contra bordillos, sobrecarga, uso incorrecto del embrague, circular ignorando testigos o continuar la marcha con el motor sobrecalentado pueden producir o agravar daños. Por tanto, conducir correctamente también forma parte del mantenimiento.

3. COMPROBACIONES ANTES DE INICIAR EL SERVICIO

La revisión previa tiene como finalidad detectar defectos evidentes antes de que el vehículo se incorpore a la circulación. No se trata de desmontar componentes, sino de desarrollar una rutina breve y sistemática. Un conductor experimentado no revisa «lo que recuerda» cada día: sigue siempre un orden similar para reducir olvidos.

Puede comenzarse con una inspección exterior. Al aproximarse al vehículo conviene observar el suelo y detectar posibles manchas. Una mancha no permite por sí sola identificar con certeza el fluido, pero es una señal que debe investigarse. También deben revisarse visualmente el estado general de los neumáticos, posibles cortes, deformaciones, objetos clavados, daños en llantas, retrovisores, cristales y elementos de alumbrado.

Los neumáticos merecen especial atención. La presión debe ajustarse al valor establecido para el vehículo y la carga por su fabricante. Una presión incorrecta afecta a estabilidad, desgaste, consumo y temperatura del neumático. También debe comprobarse que no exista desgaste anormal o una profundidad claramente insuficiente del dibujo. La revisión debe incluir, cuando corresponda, la rueda de repuesto o el sistema alternativo de reparación de pinchazos.

En el compartimento motor, siempre respetando las instrucciones y condiciones de seguridad del vehículo, se comprueban los niveles accesibles. El aceite debe encontrarse entre las referencias indicadas por el fabricante y medirse conforme a su procedimiento. El refrigerante se comprueba con el motor frío. El líquido lavaparabrisas debe mantenerse a un nivel suficiente. Otros fluidos solo se manipulan cuando el diseño y las instrucciones del vehículo permiten hacerlo al usuario.

Pregunta real: en el examen de Celador/a-Conductor/a del SAS 2025, turno libre, pregunta 44, se preguntó en qué condición debe encontrarse el motor para comprobar el nivel del líquido refrigerante. La respuesta oficial fue frío. Además de permitir una lectura adecuada, evita el riesgo derivado de abrir un circuito caliente y presurizado.

La revisión visual del motor debe buscar manguitos deteriorados, conexiones aparentemente sueltas, restos de líquidos, cables dañados o cualquier elemento anómalo. No se trata de manipular componentes sin necesidad. En los vehículos modernos el compartimento motor contiene sistemas electrónicos complejos y, en híbridos o eléctricos, pueden existir circuitos de alta tensión identificados y protegidos que el conductor no debe intervenir.

Una vez en el puesto de conducción, deben observarse los testigos durante el contacto y después del arranque. Muchos indicadores se iluminan inicialmente como autocomprobación y posteriormente se apagan. Lo relevante es detectar un testigo que permanece encendido, aparece durante la marcha o acompaña a un mensaje de avería. La interpretación exacta debe realizarse con el manual del vehículo, ya que la simbología y la estrategia electrónica pueden variar.

Los dispositivos de visión deben estar correctamente ajustados y los cristales suficientemente limpios. Las escobillas del limpiaparabrisas deben barrer sin dejar zonas que dificulten la visión. Se comprobará la eficacia del lavaparabrisas y el estado de los faros, intermitentes, luces de freno y demás alumbrado que corresponda.

También deben valorarse, al iniciar la marcha a baja velocidad y en condiciones seguras, las sensaciones de dirección y frenado. Un pedal de freno con recorrido anormal, una desviación acusada al frenar, vibraciones, ruidos metálicos o una dirección inusualmente dura son síntomas que requieren revisión. No debe esperarse a que la pérdida de eficacia sea completa.

Zona Qué observar Ejemplos de anomalía
Suelo bajo el vehículo Presencia de líquidos Manchas de aceite, refrigerante, combustible u otro fluido
Neumáticos Presión, daños y desgaste Corte, abultamiento, desgaste irregular, presión anómala
Motor Niveles y fugas visibles Aceite bajo, refrigerante bajo, conexiones húmedas
Alumbrado Funcionamiento Lámpara fundida o señalización defectuosa
Cristales Visibilidad Suciedad, escobillas deterioradas, lavaparabrisas vacío
Cuadro de instrumentos Testigos y mensajes Aceite, temperatura, frenos, carga o avería electrónica
Dirección y frenos Respuesta normal Dureza, vibración, ruido, desviación o recorrido anormal
La revisión diaria es principalmente comparativa: el conductor conoce cómo responde normalmente el vehículo. Un ruido, vibración, olor, recorrido de pedal o temperatura diferente de lo habitual puede ser tan importante como un testigo luminoso.

En un vehículo utilizado para transporte sanitario debe añadirse la comprobación operativa de aquellos sistemas del vehículo que condicionan el servicio: puertas, cierres, climatización, comunicaciones, sistemas de localización y alimentación auxiliar cuando existan. La revisión específica del equipamiento sanitario corresponde al contenido del Tema 22, pero desde la perspectiva del conductor interesa asegurar que el vehículo se encuentra operativo como conjunto.

4. MANTENIMIENTO PERIÓDICO POR SISTEMAS

El mantenimiento periódico debe seguir el plan del fabricante y la organización responsable de la flota. Su frecuencia no puede establecerse mediante una regla universal, porque depende del diseño del vehículo, el tipo de motor, los materiales empleados, la utilización y las condiciones de servicio. En una oposición es más útil saber qué función cumple cada operación que memorizar intervalos que pueden ser distintos entre vehículos.

4.1. Motor y lubricación

El aceite reduce rozamiento, evacua parte del calor, contribuye a la limpieza interna y protege las superficies. Con el uso pierde propiedades y acumula contaminantes. El mantenimiento comprende control de nivel, sustitución del lubricante conforme a las especificaciones prescritas y cambio del filtro cuando corresponda. Utilizar un aceite de especificación incorrecta puede alterar la lubricación e incluso interferir con sistemas modernos de control de emisiones.

El filtro de aire impide que partículas abrasivas entren en el motor. Un filtro excesivamente obstruido puede restringir el caudal de aire y perjudicar el rendimiento. El filtro de combustible protege los elementos de alimentación e inyección frente a partículas y, según el sistema, frente a determinadas contaminaciones. Su sustitución es una operación programada.

4.2. Refrigeración

El sistema de refrigeración mantiene el motor dentro de su rango térmico de funcionamiento. El mantenimiento incluye vigilar el nivel y estado del refrigerante, inspeccionar manguitos y uniones, comprobar posibles fugas y sustituir el fluido cuando esté programado. El líquido refrigerante no es simplemente agua: incorpora componentes destinados a proteger frente a congelación, corrosión y otros fenómenos. Debe emplearse el producto especificado por el fabricante.

4.3. Sistema de alimentación y emisiones

En vehículos modernos, el mantenimiento de la alimentación está estrechamente relacionado con la electrónica y los sistemas anticontaminación. Filtros, inyectores, sensores, válvulas de recirculación, catalizadores y filtros de partículas pueden influir en consumo y prestaciones. El conductor no debe intervenir técnicamente en ellos, pero sí reconocer síntomas como pérdida de potencia, aumento de consumo, funcionamiento irregular, humo anormal o mensajes de avería.

4.4. Frenos

Pastillas, discos, zapatas y tambores son elementos sometidos a desgaste. El líquido de frenos también requiere mantenimiento conforme a las instrucciones del fabricante. El conductor debe estar atento a ruidos, vibraciones, desviaciones, aumento de recorrido o cambios en la respuesta del pedal. Una anomalía importante en frenado exige revisión profesional inmediata.

4.5. Neumáticos y ruedas

El mantenimiento incluye presión, inspección de banda de rodadura y flancos, equilibrio, alineación cuando proceda y sustitución ante desgaste o deterioro. Debe evitarse golpear bordillos y superar las condiciones de carga o velocidad establecidas para el neumático. Un desgaste irregular constituye información diagnóstica: puede indicar presión incorrecta, desequilibrado o problemas de geometría y suspensión.

4.6. Batería y sistema eléctrico

Las baterías modernas pueden ser convencionales, EFB, AGM u otras tecnologías según el vehículo. Los sistemas de parada y arranque automáticos y la gestión energética hacen especialmente importante utilizar la batería adecuada. El mantenimiento visible para el conductor se limita principalmente a observar fijación, bornes accesibles, signos de deterioro y capacidad de arranque, dejando las pruebas eléctricas al personal técnico.

4.7. Transmisión, dirección y suspensión

Estos sistemas poseen componentes cuyo mantenimiento varía mucho. Pueden existir aceites de caja, fluidos hidráulicos, juntas, guardapolvos, rótulas y elementos elásticos. Desde el punto de vista del conductor, son importantes síntomas como holguras, golpes, vibraciones, pérdida de asistencia de dirección, ruidos al girar o alteraciones del comportamiento en curvas.

4.8. Distribución y correas auxiliares

Algunos motores utilizan correa de distribución y otros cadena u otros diseños. Del mismo modo, una o varias correas auxiliares pueden accionar alternador, compresor de climatización, bomba u otros elementos. Los intervalos de revisión y sustitución dependen completamente del fabricante. Una correa deteriorada no debe ignorarse porque su rotura puede producir desde pérdida de carga eléctrica hasta daños graves según el elemento afectado.

No memorices intervalos universales: no existe un único kilometraje válido para aceite, distribución, filtros o refrigerante. En el trabajo real y en una respuesta técnicamente correcta manda el plan de mantenimiento del fabricante y las instrucciones de la flota.

5. AVERÍAS Y DIAGNÓSTICO A PARTIR DE SÍNTOMAS

Una avería es una alteración que impide que un componente o sistema realice correctamente su función. Puede ser total, cuando el sistema deja de funcionar, o parcial, cuando continúa funcionando pero de forma anormal. La detección temprana se basa en los síntomas.

Para interpretar un síntoma conviene seguir un método. Primero debe describirse qué sucede sin sacar conclusiones precipitadas. No es lo mismo afirmar «la batería está mal» que observar «al accionar el arranque el motor gira muy lentamente y disminuye intensamente la iluminación». La segunda formulación describe el hecho; la causa debe confirmarse después.

En segundo lugar se determina cuándo aparece: motor frío o caliente, al acelerar, al frenar, al girar, a determinada velocidad, con climatización conectada o después de permanecer estacionado. Estas circunstancias ayudan enormemente al diagnóstico.

En tercer lugar se valora la gravedad. Un pequeño ruido de acabado interior no tiene la misma importancia que un testigo de presión de aceite, pérdida de frenos, olor intenso a combustible o temperatura excesiva. El conductor debe saber diferenciar una anomalía que permite desplazarse prudentemente hasta un punto de revisión de otra que obliga a inmovilizar el vehículo.

SÍNTOMA OBSERVADO

├── ¿CUÁNDO APARECE?
│ ├── Arranque
│ ├── Ralentí
│ ├── Aceleración
│ ├── Frenada
│ ├── Giro
│ └── Velocidad determinada

├── ¿QUÉ TIPO DE INDICIO ES?
│ ├── Testigo o mensaje
│ ├── Ruido
│ ├── Vibración
│ ├── Olor
│ ├── Humo
│ ├── Fuga
│ └── Cambio de comportamiento

├── ¿AFECTA A LA SEGURIDAD?
│ ├── Sí ─── detener y solicitar asistencia
│ └── No ─── comunicar y revisar

└── NO CONFUNDIR
└── Síntoma ≠ diagnóstico definitivo

La localización de una avería utiliza todos los sentidos, pero con seguridad. Se observa el cuadro y el exterior del vehículo; se escuchan ruidos; se perciben vibraciones a través del volante, asiento o pedales; pueden detectarse olores anormales. Sin embargo, no deben tocarse componentes calientes, giratorios, presurizados o eléctricos peligrosos para «comprobar» una sospecha.

Los síntomas pueden clasificarse por familias: dificultades de arranque, pérdida de potencia, consumo elevado, humo anormal, aumento de temperatura, fugas, testigos, ruidos, vibraciones, olores, alteraciones de dirección o frenado. Para el examen resulta especialmente útil estudiar tablas que relacionen cada síntoma con una causa probable y una actuación.

Síntoma Posibles causas generales Actuación inicial
Motor no gira al arrancar Batería, conexiones, circuito de arranque o gestión electrónica Comprobar indicaciones y solicitar asistencia si no hay causa elemental
Motor gira pero no arranca Alimentación, encendido, inyección, inmovilizador o gestión No insistir indefinidamente; revisar indicaciones
Temperatura excesiva Falta de refrigerante, fuga, ventilador, bomba, termostato u otra causa Detener con seguridad y dejar enfriar
Humo negro diésel Combustión ineficiente, exceso relativo de combustible o falta de aire Revisión de alimentación, admisión e inyección
Vibración con velocidad Neumáticos, equilibrado, rueda, transmisión o suspensión Reducir exigencia y revisar
Desviación al frenar Frenos, neumáticos o suspensión No mantener el vehículo en servicio hasta comprobar seguridad

Esta metodología evita una de las trampas habituales en preguntas tipo test: presentar un síntoma real y asociarlo a una causa que no es la característica. Debe buscarse la relación técnicamente más coherente con el enunciado.

6. SÍNTOMAS RELACIONADOS CON MOTOR, ALIMENTACIÓN Y COMBUSTIÓN

El motor puede manifestar anomalías mediante dificultad de arranque, funcionamiento irregular, pérdida de potencia, aumento de consumo, ruidos o gases de escape anormales. Cada uno de estos síntomas orienta hacia determinadas zonas, pero no constituye por sí solo un diagnóstico completo.

6.1. Dificultad de arranque

Hay que distinguir entre que el motor no gire y que gire pero no arranque. Si no gira o gira muy lentamente, deben considerarse batería, conexiones y circuito de arranque. Si gira normalmente pero no comienza a funcionar, puede existir un problema de combustible, encendido en motores de gasolina, inyección, sensores, inmovilizador o gestión electrónica.

Insistir de manera prolongada con el motor de arranque no es una buena práctica. Puede descargar la batería y calentar el propio motor de arranque. Si el vehículo no responde tras intentos razonables, debe investigarse la causa.

6.2. Pérdida de potencia

Una pérdida de potencia puede relacionarse con alimentación insuficiente, filtro de aire obstruido, problemas de sobrealimentación, inyección, sensores, escape o funcionamiento en modo de protección electrónica. Si aparece acompañada de testigo o mensaje, el sistema de diagnóstico del vehículo puede haber detectado una anomalía.

También debe descartarse una causa externa al motor, como frenos que permanecen parcialmente aplicados, presión muy baja de neumáticos o una transmisión defectuosa. Por ello el diagnóstico se realiza considerando el vehículo completo.

6.3. Humos de escape

El aspecto de los gases de escape ha sido tradicionalmente una fuente de preguntas de mecánica. En un diésel, un humo negro marcado está relacionado con una combustión deficiente que produce partículas de carbono. Puede intervenir un exceso relativo de combustible, insuficiente entrada de aire, problemas de inyección o elementos de admisión y sobrealimentación.

Pregunta real: el examen SAS de Celador/a-Conductor/a 2025, turno libre, pregunta 43, preguntó qué indican los humos negros en un vehículo diésel. La respuesta oficial fue combustión ineficiente. La clave es asociar el color negro con combustión incompleta y formación de partículas, no con consumo de aceite.

El humo azulado se asocia habitualmente a aceite que llega a la cámara de combustión y se quema. Puede relacionarse con desgaste o problemas de estanqueidad, pero debe ser diagnosticado profesionalmente.

El vapor blanquecino debe interpretarse con cautela. En un arranque en frío puede ser simple condensación y desaparecer al calentarse. Una emisión blanca persistente, especialmente acompañada de pérdida de refrigerante u otros síntomas, requiere comprobación porque puede existir entrada de líquido en la combustión u otro defecto.

6.4. Consumo elevado

Un aumento de consumo puede derivarse de conducción, carga, presión de neumáticos, resistencia aerodinámica, filtro de aire, inyección, sensores, temperatura de funcionamiento o averías mecánicas. La comparación debe realizarse con condiciones similares. Un consumo puntual superior no permite diagnosticar una avería.

6.5. Funcionamiento irregular

Un ralentí inestable, tirones o falta de uniformidad pueden proceder de encendido, alimentación, inyección, admisión, sensores o problemas mecánicos. En vehículos modernos estas anomalías suelen quedar registradas en la unidad de control, por lo que la herramienta de diagnosis del taller resulta fundamental.

No intervenir a ciegas: la electrónica del motor integra sensores, actuadores y unidades de control. Desconectar componentes o sustituir piezas por intuición no es una reparación elemental del conductor y puede generar nuevas averías.

7. AVERÍAS DE ENGRASE Y REFRIGERACIÓN

Engrase y refrigeración son dos sistemas esenciales para la supervivencia del motor. Un motor puede seguir funcionando unos instantes con un fallo grave en alguno de ellos, pero continuar circulando puede producir daños de enorme importancia. El conductor debe reconocer las señales de alarma y actuar con prudencia.

7.1. Nivel y presión de aceite

La lubricación requiere cantidad adecuada de aceite y presión suficiente en las zonas previstas. Una cosa es nivel de aceite y otra presión de aceite. Un nivel incorrecto se comprueba mediante el procedimiento establecido para el vehículo. La presión es controlada durante el funcionamiento y puede generar un aviso específico.

Si durante la marcha aparece una advertencia grave de presión de aceite, debe detenerse el vehículo con seguridad y seguir las instrucciones del fabricante. Continuar con presión insuficiente puede provocar contacto directo entre superficies, calentamiento, deterioro de cojinetes y finalmente gripado.

Las pérdidas de aceite pueden manifestarse mediante manchas, zonas húmedas en motor o consumo anormal. El color oscuro del aceite usado no implica necesariamente avería: debido a su función detergente y a los productos de combustión, especialmente en motores diésel, puede oscurecer rápidamente.

7.2. Fugas de refrigerante

El circuito de refrigeración puede perder líquido por radiador, manguitos, uniones, bomba, carcasas y otros componentes. La disminución del nivel obliga a localizar la causa; rellenar repetidamente sin investigar la pérdida no soluciona la avería.

Pregunta real: en el examen SAS de Celador/a-Conductor/a 2017, turno libre, pregunta 124, se preguntó por los puntos habituales de fuga del líquido refrigerante. La respuesta oficial señalaba radiador, uniones de manguitos con bloque o radiador, bomba de agua y termostato. Es un ejemplo perfecto de pregunta «síntoma → localización probable».

Una pérdida externa puede dejar manchas o restos secos alrededor de una conexión. Una pérdida interna es más difícil de detectar y requiere diagnóstico técnico. En determinadas averías pueden mezclarse refrigerante y aceite o llegar gases de combustión al circuito de refrigeración.

7.3. Sobrecalentamiento

El aumento excesivo de temperatura puede tener distintas causas: nivel insuficiente, pérdida de refrigerante, fallo del ventilador, bomba de agua, termostato, obstrucción del radiador, problemas de circulación o averías mecánicas. La actuación correcta es reducir el riesgo, detenerse cuando sea seguro y permitir que el sistema se enfríe.

Nunca abras en caliente un circuito de refrigeración presurizado. Al disminuir bruscamente la presión, el refrigerante puede hervir de forma violenta y producir quemaduras graves. La comprobación del nivel se realiza en frío y conforme al procedimiento del fabricante.

7.4. Termostato defectuoso

El termostato regula el paso del refrigerante para favorecer que el motor alcance y mantenga su temperatura correcta. Si queda cerrado cuando debería abrir, puede favorecer un sobrecalentamiento. Si queda permanentemente abierto, el refrigerante circula hacia el radiador antes de lo necesario y el motor puede tardar excesivamente en alcanzar su temperatura normal.

Esta segunda avería puede reflejarse en una calefacción deficiente del habitáculo, porque el radiador de calefacción recibe líquido a temperatura insuficiente.

Pregunta real: en 2017, turno libre, pregunta 149, el SAS planteó una avería con el termostato permanentemente abierto y preguntó qué sucedía con la ventilación-calefacción. La respuesta oficial fue que el aire impulsado al interior es frío. La lógica es que el motor y el refrigerante tardan en alcanzar la temperatura necesaria.

7.5. Junta de culata y síntomas complejos

La junta de culata debe mantener separados la cámara de combustión, el circuito de aceite y el de refrigeración. Su deterioro puede generar pérdida de compresión, mezcla de fluidos, gases en el circuito de refrigeración, consumo de refrigerante o sobrecalentamiento. La combinación concreta depende de la zona dañada.

Pregunta real: el examen SAS de Celador/a-Conductor/a 2021, turno libre, pregunta 117, utilizó un supuesto de manchas de aceite y búsqueda de fugas y relacionó la aparición de burbujas en la prueba propuesta con la junta de culata. Para estudiar el tema interesa retener la idea general: las fugas de gases y la mezcla anormal de circuitos pueden orientar hacia un problema de estanqueidad de la culata.
Síntoma Causa que debe considerarse Actuación
Testigo de presión de aceite Presión insuficiente o fallo del sistema de control Detener con seguridad y comprobar según manual
Temperatura excesiva Pérdida, bomba, ventilador, termostato u otra causa Detener y dejar enfriar; no abrir en caliente
Bajada repetida de refrigerante Fuga externa o interna Localizar y reparar; no limitarse a rellenar
Calefacción insuficiente y motor frío Termostato abierto u otra alteración térmica Revisión del circuito
Mezcla anormal de fluidos Posible defecto de estanqueidad interna Inmovilizar y diagnóstico profesional

8. AVERÍAS ELÉCTRICAS, BATERÍA, CARGA Y ARRANQUE

El sistema eléctrico interviene en el arranque, iluminación, señalización, control del motor, seguridad, climatización, comunicaciones y gran parte del equipamiento actual. Una avería eléctrica puede presentarse como un fallo total o mediante síntomas intermitentes difíciles de localizar.

8.1. Batería descargada o deteriorada

La batería suministra energía para el arranque y estabiliza la instalación. Cuando su estado de carga es insuficiente, el motor de arranque puede girar lentamente, escucharse accionamientos repetitivos del relé o disminuir intensamente la iluminación. Sin embargo, esos síntomas también pueden proceder de conexiones deficientes.

La descarga puede deberse al envejecimiento, un consumidor que permanece conectado, trayectos insuficientes para recuperar la carga, condiciones ambientales, fallo del sistema de carga u otras causas. Por tanto, recargar o sustituir la batería sin investigar puede no resolver el problema.

8.2. Alternador y sistema de carga

Cuando el motor está funcionando, el alternador produce energía eléctrica y mantiene cargada la batería. Una avería de carga puede provocar la aparición del correspondiente testigo, progresiva pérdida de funciones eléctricas y finalmente parada cuando la batería se agota.

La causa puede encontrarse en el alternador, regulador, correa de accionamiento, conexiones o circuitos asociados. Si la correa que acciona el alternador mueve además otros elementos fundamentales, su rotura puede tener consecuencias adicionales.

8.3. Motor de arranque

Si existe energía en la batería pero el motor no gira correctamente, puede haber una anomalía en el propio motor de arranque, su relé, mecanismo de acoplamiento, cableado o control. Los sistemas modernos incorporan además condiciones electrónicas para autorizar el arranque, por lo que no todo fallo es puramente mecánico.

8.4. Fusibles

El fusible protege un circuito frente a una intensidad excesiva. Cuando se funde, debe localizarse el circuito afectado y sustituirse únicamente por otro de las características prescritas. Instalar uno de mayor capacidad o puentearlo elimina la protección y puede favorecer sobrecalentamientos o incendios.

Perla de examen: un fusible fundido es a veces la consecuencia de una avería, no la avería principal. Si el fusible nuevo vuelve a fundirse, existe probablemente un defecto que debe localizarse; no se deben seguir instalando fusibles ni aumentar su calibre.

8.5. Conexiones y masas

Una conexión floja, oxidada o dañada puede producir caídas de tensión, fallos intermitentes, dificultades de arranque o funcionamiento errático. Las conexiones de masa son especialmente importantes porque cierran numerosos circuitos a través de la estructura del vehículo.

8.6. Vehículos híbridos y eléctricos

Estos vehículos combinan instalaciones convencionales de baja tensión con sistemas de tracción de alta tensión. El/la celador/a-conductor/a puede realizar las comprobaciones ordinarias previstas para el usuario, pero no debe manipular cableado, baterías de tracción, inversores, conectores o componentes de alta tensión. Las intervenciones corresponden a personal específicamente formado y equipado.

Alta tensión: que un vehículo eléctrico no tenga el motor térmico funcionando no significa que esté eléctricamente desenergizado. Nunca deben tocarse componentes de alta tensión dañados tras una colisión o avería.
Síntoma Posible origen Actuación prudente
Arranque muy lento Batería descargada, bornes o circuito de arranque Comprobar condiciones básicas y solicitar asistencia
Testigo de carga durante la marcha Alternador, correa, regulador o conexiones Evitar prolongar el servicio y revisar
Un equipo eléctrico deja de funcionar Fusible, alimentación, conexión o componente Comprobar fusible únicamente si es accesible y seguro
Fusible vuelve a fundirse Cortocircuito o consumo anormal No aumentar calibre; acudir a reparación

9. NEUMÁTICOS, DIRECCIÓN, FRENOS, SUSPENSIÓN Y TRANSMISIÓN

Los sistemas que unen el vehículo con la carretera son especialmente sensibles porque sus averías afectan directamente a la seguridad dinámica. En el Tema 20 interesa reconocer sus síntomas.

9.1. Neumáticos y ruedas

Un neumático con baja presión tiende a deformarse más, aumenta su calentamiento y puede producir desgaste característico en las zonas exteriores de la banda. Una presión excesiva modifica igualmente la huella y puede favorecer desgaste central. Estos patrones son orientativos y deben interpretarse junto con geometría, suspensión y utilización.

El desequilibrado puede provocar vibraciones que aparecen en determinados márgenes de velocidad y desgaste localizado. Las deformaciones de llanta o neumático también pueden generar vibraciones.

Pregunta real: en el examen SAS 2021 aplazado, pregunta 117, se describió un neumático con desgaste localizado semejante a una «mancha». La respuesta oficial fue falta de equilibrio en la rueda. El desequilibrado es, por tanto, una relación síntoma-causa que merece memorizarse.

9.2. Dirección

Una dirección anormalmente dura puede deberse a la asistencia, presión de neumáticos o componentes mecánicos. Una tendencia persistente del vehículo a desplazarse hacia un lado puede estar relacionada con neumáticos, alineación, frenos o suspensión. Las holguras pueden manifestarse como imprecisión o golpes.

Si se pierde repentinamente la asistencia, el sistema mecánico puede mantener en ciertos diseños la capacidad de orientación, pero con un esfuerzo mucho mayor. Deben seguirse las indicaciones específicas del vehículo y buscar un lugar seguro para detenerse.

9.3. Frenos

Los frenos pueden avisar mediante ruido, vibración, aumento de recorrido, pedal anormalmente duro o blando, desviación y testigos. Un ruido metálico persistente al frenar puede indicar desgaste severo u otro problema que debe revisarse. Una vibración puede relacionarse con discos, ruedas, suspensión u otros componentes.

Frenado anormal: si existe una pérdida importante de eficacia, pedal que se hunde, fuga de líquido o comportamiento inseguro, el vehículo debe inmovilizarse. No es una avería para «probar unos kilómetros más».

9.4. Suspensión

Amortiguadores deteriorados pueden reducir el control de los movimientos de la carrocería, favorecer rebotes, aumentar oscilaciones y perjudicar el contacto del neumático con el suelo. También pueden aparecer fugas visibles o ruidos. Muelles, silentblocks y rótulas pueden producir golpes y alteraciones geométricas cuando se deterioran.

9.5. Transmisión y embrague

El embrague puede presentar patinamiento cuando el motor aumenta de revoluciones sin que el vehículo acelere proporcionalmente. También puede existir dificultad para desembragar, ruidos o vibraciones. En la transmisión, chasquidos, zumbidos o vibraciones pueden proceder de juntas, rodamientos, palieres, árbol de transmisión, diferencial o soportes.

Síntoma Zona a considerar Conducta
Vibración a cierta velocidad Equilibrado, neumáticos, llantas, transmisión Revisar antes de que aumente el deterioro
Vehículo se desvía Presiones, alineación, frenos, suspensión Comprobar neumáticos y revisión técnica
Rebotes excesivos Amortiguadores o suspensión Revisión del sistema
Motor sube de régimen sin acelerar igual Posible patinamiento de embrague Evitar esfuerzos y reparar
Ruido o pérdida de eficacia de frenos Sistema de frenado Prioridad máxima de revisión

10. TESTIGOS, RUIDOS, VIBRACIONES, OLORES Y OTROS INDICIOS

El conductor debe aprender a interpretar las formas en las que el vehículo comunica un problema. Los vehículos actuales realizan autodiagnóstico de numerosos sistemas y muestran testigos o mensajes, pero los indicios mecánicos clásicos siguen siendo importantes.

10.1. Testigos

Los testigos de color rojo suelen asociarse a situaciones que requieren especial atención, mientras que los amarillos o ámbar suelen advertir de una anomalía que debe revisarse. Esta es una regla orientativa: la interpretación exacta depende siempre de la simbología y manual del vehículo.

Entre las advertencias especialmente relevantes se encuentran lubricación, temperatura, sistema de frenos, carga eléctrica y otras indicaciones de seguridad. Un mensaje no debe borrarse mentalmente porque «el vehículo sigue andando».

10.2. Ruidos

Un ruido debe describirse atendiendo a su naturaleza y momento: golpeteo, zumbido, silbido, chirrido, roce metálico, traqueteo o chasquido. Es diferente un ruido que aparece con las revoluciones del motor de otro que depende de la velocidad del vehículo. Esa distinción ayuda a separar motor y accesorios de rueda o transmisión.

10.3. Vibraciones

Una vibración en el volante puede orientar hacia ruedas delanteras, dirección o frenado; una vibración percibida en el conjunto del vehículo puede proceder de otras ruedas, transmisión o motor. Si aparece solamente al frenar, debe considerarse prioritariamente el sistema de frenado y los componentes relacionados.

10.4. Olores

El olor intenso a combustible es una señal que no debe ignorarse por el riesgo de inflamación. Un olor a material recalentado puede proceder de frenos, embrague, instalación eléctrica o elementos en contacto con zonas calientes. El olor dulce característico de ciertos refrigerantes puede acompañar una fuga, aunque nunca debe utilizarse el olfato acercándose deliberadamente a una sustancia desconocida.

10.5. Manchas y fugas

La ubicación, color, textura y evolución de una mancha orientan, pero no siempre permiten una identificación definitiva. El agua procedente de condensación del sistema de climatización puede ser normal. Por el contrario, una mancha de combustible, aceite, refrigerante o líquido hidráulico merece comprobación.

Diagnóstico ordenado: anota mentalmente qué ocurre, desde cuándo, con el motor frío o caliente, a qué velocidad, al frenar o acelerar, y si existe un testigo asociado. Esa información resulta mucho más útil al taller que decir simplemente «hace un ruido».

11. REPARACIONES ELEMENTALES Y DE EMERGENCIA

Una reparación de emergencia es una actuación limitada destinada a resolver una incidencia sencilla o permitir la retirada segura del vehículo. No debe confundirse con una reparación definitiva. El límite fundamental lo marcan la formación del conductor, las herramientas disponibles, el diseño del vehículo, las instrucciones del fabricante y el riesgo de la operación.

11.1. Cambio de una rueda

Si se produce un pinchazo y el vehículo dispone de rueda de repuesto, el cambio puede considerarse una operación elemental siempre que pueda realizarse en un lugar seguro. Antes de empezar se debe inmovilizar correctamente el vehículo, evitar una zona de riesgo de atropello y aplicar las instrucciones específicas del fabricante.

El gato debe colocarse únicamente en los puntos de elevación previstos. La superficie debe ser firme y estable. Los elementos de fijación se aflojan y aprietan siguiendo una secuencia equilibrada. Después del montaje, la rueda debe quedar correctamente fijada y posteriormente comprobarse conforme al procedimiento establecido.

Las ruedas de emergencia pueden tener condiciones de utilización diferentes de una rueda ordinaria. No deben inventarse límites: deben respetarse los indicados por el fabricante y en la propia rueda.

11.2. Kit reparapinchazos

Algunos vehículos utilizan un kit de sellado e inflado en lugar de rueda de repuesto. No todos los daños pueden repararse con él. Un corte importante, daño en el flanco, neumático desprendido de la llanta o llanta dañada puede impedir su uso. Deben seguirse estrictamente las instrucciones del kit.

11.3. Fusible fundido

La sustitución de un fusible accesible puede ser una reparación elemental. Se identifica el circuito con la documentación del vehículo, se desconecta lo necesario conforme al manual y se instala un fusible de la misma especificación. Si vuelve a fundirse, debe investigarse el defecto eléctrico.

11.4. Lámparas accesibles

En vehículos donde el fabricante permite al usuario sustituir una lámpara convencional sin desmontajes complejos, puede efectuarse como operación elemental. Muchos vehículos actuales utilizan conjuntos LED o faros integrados cuya intervención corresponde al taller.

11.5. Batería descargada

La ayuda de arranque mediante otra fuente solo debe realizarse cuando el fabricante lo permite y respetando su procedimiento. Una conexión incorrecta puede causar daños electrónicos, chispas o lesiones. Hay que identificar correctamente polaridad, tensiones y puntos de conexión previstos.

Vehículos híbridos y eléctricos: no debe improvisarse ninguna intervención sobre la batería de tracción o la instalación de alta tensión. Incluso las actuaciones sobre la batería auxiliar deben seguir el manual del vehículo.

11.6. Reposición de un nivel

Reponer líquido lavaparabrisas o completar, cuando esté permitido, un nivel ligeramente bajo puede ser mantenimiento elemental. Sin embargo, si un nivel disminuye repetidamente existe una causa que debe repararse. Añadir líquido no sustituye al diagnóstico.

En refrigeración, solo debe actuarse con el sistema suficientemente frío y utilizando el producto adecuado. No debe abrirse un circuito caliente. En lubricación, añadir aceite de forma indiscriminada también es incorrecto: un nivel excesivo puede ser perjudicial.

11.7. Operaciones que NO son reparaciones elementales

No corresponde al conductor desmontar el sistema de frenos, intervenir sobre la dirección, abrir una caja de cambios, reparar una fuga importante de combustible, manipular airbags, modificar instalaciones eléctricas, reparar una bomba de inyección, abrir componentes de climatización presurizados ni realizar trabajos en alta tensión.

Incidencia ¿Puede ser elemental? Límite
Rueda pinchada Solo en lugar seguro y siguiendo el procedimiento
Fusible accesible fundido Misma especificación; investigar si vuelve a fallar
Batería auxiliar descargada Posiblemente Solo si el fabricante autoriza el procedimiento
Pérdida de frenos No Inmovilización y asistencia
Fuga de combustible No Riesgo de incendio; asistencia profesional
Sobrecalentamiento No como reparación inmediata Detener, enfriar y diagnosticar
Avería de alta tensión No Solo personal cualificado
Criterio para decidir: una reparación deja de ser «elemental» cuando exige conocimientos especializados, desmontajes importantes, intervención en sistemas de seguridad, manipulación de circuitos peligrosos o existe riesgo de empeorar la avería.

12. ACTUACIÓN ANTE UNA AVERÍA DURANTE EL SERVICIO

Cuando la avería aparece en circulación, el problema deja de ser exclusivamente mecánico. También existe un riesgo vial y, en el caso de un vehículo sanitario, puede existir un servicio asistencial en curso. La actuación debe ser ordenada.

La primera medida es mantener el control del vehículo. Si aparece un testigo, pérdida de potencia, pinchazo, ruido intenso o cualquier fallo, no se debe reaccionar con maniobras bruscas. Se reduce progresivamente la velocidad y se busca un lugar seguro donde detenerse conforme a la normativa de circulación.

Después se señaliza la situación mediante los medios reglamentarios vigentes y se protege a ocupantes y terceros. La ubicación concreta del vehículo puede determinar que sea más seguro permanecer en una zona protegida o alejarse de la calzada. El objetivo es reducir el riesgo de atropello y colisión secundaria.

A continuación se evalúa la naturaleza de la avería sin exponerse. No es necesario ni correcto abrir inmediatamente el capó en una zona peligrosa. Si hay humo, olor intenso a combustible, fuego, pérdida importante de líquido o riesgo eléctrico, se incrementan las precauciones y se solicita ayuda.

Cuando el vehículo es una ambulancia o participa en un servicio sanitario, debe comunicarse la incidencia al centro coordinador o responsable mediante los sistemas establecidos. Puede ser necesario movilizar otro recurso para continuar el traslado o prestar asistencia.

Pregunta real: en el examen SAS de Celador/a-Conductor/a 2021 aplazado, pregunta 111, se planteó que un celador-conductor sufría una avería en una ambulancia asistencial y debía facilitar su localización. La respuesta oficial indicaba que las ambulancias asistenciales están dotadas de dispositivos de transmisión de datos y localización GPS vinculados al Centro de Coordinación de Urgencias. La avería debe gestionarse también desde la perspectiva de coordinación del servicio.

Si se transporta un paciente, la prioridad es mantener su seguridad y continuidad asistencial. El conductor no puede decidir una reparación prolongada en carretera ignorando que existe una persona que debe llegar a un centro sanitario. Debe comunicar la situación para que se organice el recurso alternativo adecuado.

Si la avería permite una actuación elemental segura, esta puede realizarse. Si no, debe solicitarse asistencia y esperar en una ubicación protegida. La presión por completar el servicio nunca justifica circular con frenos defectuosos, neumático inseguro, fuga importante, temperatura excesiva o una advertencia grave del motor.

12.1. Avería con humo o posible incendio

Ante humo intenso, olor a quemado o indicios de fuego, se detiene el vehículo en cuanto pueda hacerse con seguridad, se corta el funcionamiento conforme al procedimiento disponible y se aleja a las personas del riesgo. Se avisa a emergencias cuando sea necesario. La utilización de un extintor solo tiene sentido si existe uno adecuado, el fuego es incipiente, la persona sabe utilizarlo y puede actuar sin quedar atrapada.

12.2. Pinchazo o pérdida de presión

Debe sujetarse firmemente la dirección y evitar frenadas o giros bruscos. Se disminuye progresivamente la velocidad hasta detenerse en un lugar seguro. Después se decide si puede realizarse cambio de rueda o utilizar el kit previsto.

12.3. Sobrecalentamiento

Se reduce la carga sobre el motor y se busca un lugar seguro para detenerse. No se abre inmediatamente el circuito de refrigeración. Tras el enfriamiento se pueden realizar comprobaciones visuales elementales, pero una pérdida importante o una repetición del problema exige asistencia.

12.4. Fallo eléctrico

Si el sistema de carga falla, el vehículo puede continuar temporalmente utilizando la energía almacenada, pero finalmente se detendrá. Prolongar innecesariamente el recorrido puede dejar el vehículo completamente inmovilizado. En un vehículo sanitario la incidencia debe comunicarse precozmente.

Supuesto: durante el traslado aparece un aviso de temperatura y se observa vapor en la parte delantera. La conducta correcta es buscar una detención segura, comunicar la incidencia y dejar enfriar el sistema. Abrir inmediatamente el vaso de expansión para «ver cuánto líquido queda» sería una actuación peligrosa.

13. PROCEDIMIENTO PRÁCTICO DEL/LA CELADOR/A-CONDUCTOR/A

La actuación profesional puede resumirse mediante una secuencia sencilla: revisar, detectar, valorar, proteger, comunicar y documentar.

13.1. Revisar

Al comienzo del servicio se inspecciona el vehículo siguiendo la rutina establecida. Se presta atención a neumáticos, luces, fluidos, cristales, fugas, cuadro de instrumentos y funcionamiento básico. Una comprobación sistemática evita depender de la memoria.

13.2. Detectar

Durante la conducción se permanece atento a cualquier cambio. El conductor no debe acostumbrarse a un ruido o testigo porque «lleva varios días haciéndolo». La repetición de un síntoma es precisamente información relevante.

13.3. Valorar

Debe decidirse si la anomalía afecta a la seguridad. Esta valoración no pretende sustituir al taller, sino determinar si puede continuar el servicio. Ante duda razonable sobre frenos, dirección, neumáticos, temperatura, lubricación, combustible o riesgo eléctrico, se adopta la opción más segura.

13.4. Proteger

Si se produce una avería en ruta, primero se protege a las personas. Se busca una posición segura, se señaliza conforme a la normativa vigente y se evita permanecer innecesariamente expuesto a la circulación.

13.5. Comunicar

La incidencia debe comunicarse con datos útiles: identificación del vehículo, ubicación, síntomas, testigos, si el motor funciona, si existe paciente o servicio en curso y si se precisa recurso de sustitución. Decir «el vehículo está roto» aporta poca información; describir «ha aparecido aviso de temperatura, se ha detenido el motor y existe pérdida visible de refrigerante» permite una respuesta más adecuada.

13.6. Documentar

Una incidencia debe quedar registrada según el procedimiento de la organización para que el siguiente conductor no encuentre el mismo vehículo creyendo que está operativo. La trazabilidad forma parte del mantenimiento de una flota.

Ejemplo práctico: si al recibir el vehículo observas una pérdida, no basta con limpiarla y arrancar. Identifica la zona de la mancha sin exponerte, comprueba los niveles permitidos, comunica la anomalía y no pongas en servicio el vehículo si existe riesgo de fallo mecánico o incendio.

La competencia del/la celador/a-conductor/a termina donde comienza la necesidad de una reparación especializada. Debe saber de mecánica suficiente para reconocer síntomas, pero precisamente ese conocimiento debe servir también para comprender cuándo no debe intervenir.

14. IDEAS CLAVE PARA EL EXAMEN

El Tema 20 debe estudiarse de forma transversal con los Temas 14 a 19. Las preguntas pueden describir una avería y exigir reconocer el sistema afectado, aunque no utilicen expresamente la palabra «mantenimiento».

  • Mantenimiento preventivo: se realiza antes de la avería y busca evitarla.
  • Mantenimiento correctivo: se realiza después de detectar un defecto.
  • Reparación de emergencia: intervención limitada para una incidencia sencilla, sin sustituir al taller.
  • El síntoma no equivale al diagnóstico: un mismo indicio puede tener varias causas.
  • Refrigerante: comprobar en frío; nunca abrir un circuito caliente y presurizado.
  • Humo negro diésel: orienta a combustión ineficiente.
  • Humo azulado: orienta a consumo o combustión de aceite.
  • Termostato permanentemente abierto: motor tarda en calentarse y calefacción puede ser insuficiente.
  • Fusible: sustituir por otro de igual especificación; nunca puentear ni aumentar el calibre.
  • Desgaste localizado del neumático: puede relacionarse con desequilibrado.
  • Freno, dirección, sobrecalentamiento, lubricación o fuga de combustible: pueden justificar inmovilización inmediata.
  • Intervalos de mantenimiento: manda el fabricante; no existen cifras universales.
  • Híbridos y eléctricos: no intervenir sobre alta tensión.
  • Ambulancia averiada: además del problema mecánico, hay que gestionar comunicación, localización y continuidad del servicio.
Cómo suele preguntar el SAS: en lugar de pedir una definición extensa de «avería», presenta un síntoma concreto —humo negro, refrigerante, desgaste de neumático, termostato, fuga— y pregunta por la causa. Estudia este tema mediante asociaciones técnicas y supuestos prácticos.

15. MAPA CONCEPTUAL

TEMA 20 · MANTENIMIENTO Y AVERÍAS

├── MANTENIMIENTO
│ ├── Preventivo
│ │ ├── Revisión diaria
│ │ └── Mantenimiento programado
│ ├── Correctivo
│ └── Registro de incidencias

├── REVISIÓN PREVIA
│ ├── Neumáticos y ruedas
│ ├── Niveles
│ ├── Fugas
│ ├── Alumbrado
│ ├── Cristales y limpiaparabrisas
│ ├── Testigos
│ ├── Frenos
│ └── Dirección

├── AVERÍA
│ ├── Síntoma
│ │ ├── Testigo
│ │ ├── Ruido
│ │ ├── Vibración
│ │ ├── Olor
│ │ ├── Humo
│ │ └── Fuga
│ └── Diagnóstico
│ └── Síntoma ≠ causa definitiva

├── SÍNTOMAS CARACTERÍSTICOS
│ ├── Humo negro ─── combustión ineficiente
│ ├── Humo azul ─── aceite quemado
│ ├── Temperatura alta ─── refrigeración
│ ├── Arranque lento ─── batería/circuito
│ ├── Vibración ─── rueda/transmisión
│ └── Desviación ─── neumático/alineación/frenos

├── REPARACIÓN ELEMENTAL
│ ├── Cambio de rueda
│ ├── Kit de pinchazo
│ ├── Fusible accesible
│ ├── Lámpara accesible
│ └── Ayuda de arranque si fabricante autoriza

├── NO INTERVENIR
│ ├── Frenos
│ ├── Dirección
│ ├── Fuga de combustible
│ ├── Avería interna del motor
│ ├── Airbag
│ └── Alta tensión

└── AVERÍA EN RUTA
├── Controlar vehículo
├── Detener con seguridad
├── Proteger y señalizar
├── Evaluar sin exponerse
├── Comunicar
├── Coordinar recurso alternativo
└── Registrar incidencia

16. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Resolución de 30 de julio de 2024 de la Dirección General de Personal del Servicio Andaluz de Salud — programa vigente de materias de la categoría Celador/a-Conductor/a.
  • Orden de la Consejería de Salud de 12 de junio de 1995 — creación de la categoría de Celador/a-Conductor/a en las Instituciones Sanitarias del Servicio Andaluz de Salud.
  • Orden de 11 de noviembre de 1999 — modificación de la regulación funcional de la categoría de Celador/a-Conductor/a.
  • Real Decreto Legislativo 6/2015, de 30 de octubre — texto refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial.
  • Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre — Reglamento General de Circulación.
  • Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre — Reglamento General de Vehículos.
  • Real Decreto 920/2017, de 23 de octubre — regulación de la inspección técnica de vehículos.
  • Manual de características y programa de mantenimiento del fabricante de cada vehículo — referencia prioritaria para lubricantes, fluidos, presiones, intervalos de mantenimiento y procedimientos de emergencia.
  • Manual de usuario del vehículo — interpretación de testigos, mensajes, sistemas de arranque, cambio de rueda, fusibles y procedimientos autorizados al usuario.
  • Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2017, turno libre — preguntas relativas a refrigeración, fugas y termostato.
  • Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2021, turno libre — casos prácticos sobre averías y componentes del motor.
  • Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2021, cuestionario aplazado — casos prácticos sobre avería en ambulancia, localización y desgaste de neumáticos.
  • Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2025, turno libre — preguntas sobre humos del motor diésel y comprobación del líquido refrigerante.
mantenimiento sistemático
mantenimiento preventivo
averías
síntomas
reparaciones de emergencia
refrigerante
sobrecalentamiento
batería
fusibles
neumáticos
diagnóstico
celador-conductor

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el agosto 26, 2026.