Tema 20. Mantenimiento sistemático y reparaciones elementales de un vehículo. Averías, síntomas. Reparaciones de emergencia.
1. INTRODUCCIÓN: MANTENIMIENTO, FIABILIDAD Y SEGURIDAD
El mantenimiento de un vehículo comprende el conjunto de comprobaciones, cuidados, ajustes, sustituciones y operaciones destinadas a conservarlo en condiciones adecuadas de seguridad, fiabilidad, rendimiento y duración. En el trabajo del/la celador/a-conductor/a del Servicio Andaluz de Salud esta materia tiene una importancia especialmente práctica: el vehículo no es únicamente un medio de desplazamiento, sino una herramienta de trabajo que puede estar destinada al traslado de pacientes, profesionales, documentación, muestras, material o equipamiento. Una avería que en un vehículo particular supone una molestia puede convertirse, en un vehículo sanitario, en una interrupción de un servicio que debe ser comunicada y gestionada con rapidez.
Conviene distinguir desde el principio tres conceptos que el opositor no debe confundir. El mantenimiento preventivo se realiza antes de que aparezca una avería, siguiendo revisiones y operaciones programadas. El mantenimiento correctivo tiene lugar cuando ya existe una anomalía que debe repararse. Finalmente, una reparación elemental o de emergencia es una intervención sencilla, limitada y segura que puede permitir solucionar una incidencia menor o poner el vehículo en condiciones de ser trasladado, sin sustituir en ningún caso la reparación profesional que corresponde al taller.
La función del conductor no consiste en desmontar un motor, reparar una caja de cambios o intervenir en sistemas electrónicos complejos. Su papel es más concreto: realizar las comprobaciones elementales que correspondan, detectar anomalías, valorar si puede continuar la marcha con seguridad, ejecutar únicamente operaciones sencillas para las que esté capacitado y comunicar la incidencia al responsable o al servicio de mantenimiento. Esta delimitación es fundamental porque una reparación improvisada puede agravar una avería, comprometer la seguridad o producir lesiones.
En los temas anteriores se han estudiado individualmente frenos, suspensión, motor, engrase, refrigeración, dirección, transmisión, electricidad, neumáticos y llantas. El Tema 20 no pretende volver a describir desde cero todos esos sistemas. Su finalidad es integrar ese conocimiento desde la perspectiva del mantenimiento y del diagnóstico: qué debe revisarse, qué síntomas puede presentar un sistema cuando comienza a fallar y qué puede hacer el/la celador/a-conductor/a ante la incidencia.
Desde el punto de vista técnico, una avería raramente aparece sin ningún indicio. El motor puede perder potencia, aumentar su consumo o emitir humos anormales. Una batería debilitada puede hacer girar lentamente el motor de arranque. Un rodamiento deteriorado puede generar un zumbido que aumenta con la velocidad. Un neumático mal inflado modifica el desgaste y el comportamiento del vehículo. Un problema de refrigeración puede producir aumento de temperatura, pérdida de refrigerante o calefacción insuficiente. Aprender a interpretar estos síntomas permite intervenir antes de que la avería sea grave.
También debe entenderse que un mismo síntoma puede tener distintas causas. Que un motor no arranque no significa automáticamente que la batería esté averiada; puede existir un problema en los bornes, el motor de arranque, el sistema de alimentación, el inmovilizador o la gestión electrónica. Del mismo modo, una vibración puede proceder de neumáticos desequilibrados, deformaciones, transmisión o suspensión. Por ello, el conductor debe evitar diagnósticos absolutos basados únicamente en una señal aislada.
El programa oficial utiliza expresamente las palabras «averías, síntomas». Esto indica el enfoque que debe dominarse para el examen: no basta con aprender nombres de piezas. Hay que saber relacionar una manifestación observable con la posible zona afectada y con la actuación prudente que corresponde al conductor. Esa secuencia —síntoma, posible causa y actuación— será el hilo conductor de todo el tema.
2. MANTENIMIENTO SISTEMÁTICO DEL VEHÍCULO
Se denomina mantenimiento sistemático al conjunto de operaciones realizadas de forma ordenada, repetitiva y planificada para conservar el vehículo en condiciones adecuadas. Su característica fundamental es que no depende de que aparezca una avería. Se actúa conforme a un programa: por tiempo transcurrido, kilometraje, horas de funcionamiento, condiciones de utilización o indicaciones del propio sistema de mantenimiento del vehículo.
La referencia principal para determinar los intervalos concretos debe ser siempre el manual y el programa de mantenimiento establecidos por el fabricante. Dos vehículos aparentemente similares pueden utilizar lubricantes diferentes, disponer de distintos intervalos de sustitución de filtros o montar correas, cadenas, sistemas de distribución o líquidos con necesidades distintas. Por ello no es correcto memorizar para la oposición una cifra universal de kilómetros para cambiar aceite, distribución o refrigerante.
El mantenimiento sistemático puede clasificarse, desde una perspectiva práctica, en varios niveles. Existe un mantenimiento de vigilancia diaria, integrado por observaciones y comprobaciones que puede realizar el conductor. Existe un mantenimiento periódico programado, que normalmente efectúa personal técnico o un taller y comprende sustitución de aceite, filtros, fluidos, elementos de desgaste y otras operaciones. Existe también un mantenimiento determinado por el propio vehículo, cuando los sistemas electrónicos calculan la necesidad de revisión o registran averías.
| Tipo de actuación | Momento | Ejemplos | Responsabilidad habitual |
|---|---|---|---|
| Inspección cotidiana | Antes o durante el servicio | Niveles, neumáticos, luces, fugas, testigos, limpieza de cristales | Conductor dentro de sus funciones |
| Mantenimiento programado | Según fabricante y organización | Aceite, filtros, fluidos, correas, revisiones mecánicas | Taller o mantenimiento especializado |
| Mantenimiento correctivo | Tras detectar una anomalía | Sustituir una bomba, reparar frenos, corregir una fuga | Personal técnico cualificado |
| Intervención de emergencia | Incidencia en ruta | Cambio de rueda, sustitución accesible de un fusible, uso autorizado de ayuda de arranque | Conductor, solo si es seguro y está permitido |
El mantenimiento preventivo persigue varios objetivos simultáneos. El primero es la seguridad: un sistema de frenado, un neumático o un elemento de dirección en mal estado puede provocar un accidente. El segundo es la fiabilidad: un vehículo utilizado en un servicio sanitario debe reducir al mínimo las inmovilizaciones imprevistas. El tercero es la duración: un aceite degradado, un filtro saturado o un nivel insuficiente pueden acelerar el desgaste de órganos mucho más costosos. Finalmente, existe un objetivo de eficiencia: neumáticos correctamente inflados, motor en buen estado y revisiones adecuadas ayudan a evitar consumos innecesarios.
Una práctica fundamental consiste en diferenciar consumibles y componentes. Entre los consumibles se encuentran lubricante, refrigerante, líquido lavaparabrisas, determinados filtros o, en vehículos que lo utilicen, el agente reductor del sistema anticontaminación. Entre los componentes sometidos a desgaste se encuentran neumáticos, pastillas y discos de freno, escobillas limpiaparabrisas, lámparas, elementos de suspensión, correas y numerosos órganos mecánicos. La duración de todos ellos depende del uso.
El mantenimiento sistemático también requiere registro. Conocer cuándo se hizo una revisión, qué elemento se sustituyó, qué anomalía fue comunicada y si la reparación quedó cerrada evita duplicidades y permite detectar fallos repetitivos. En una flota institucional, la trazabilidad de las incidencias es especialmente importante, porque un mismo vehículo puede ser conducido por distintos profesionales.
Debe evitarse una idea equivocada: «si la ITV está en vigor, el vehículo está mantenido». La inspección técnica y el mantenimiento son conceptos diferentes. La ITV verifica determinados requisitos de seguridad y reglamentación en un momento concreto; el mantenimiento cotidiano debe continuar entre inspecciones. Un vehículo puede haber superado correctamente una ITV y sufrir posteriormente una avería, un pinchazo, una pérdida de refrigerante o el desgaste de un componente.
La prevención de averías también depende de la forma de utilización. Arranques innecesariamente bruscos, conducción agresiva, golpes contra bordillos, sobrecarga, uso incorrecto del embrague, circular ignorando testigos o continuar la marcha con el motor sobrecalentado pueden producir o agravar daños. Por tanto, conducir correctamente también forma parte del mantenimiento.
3. COMPROBACIONES ANTES DE INICIAR EL SERVICIO
La revisión previa tiene como finalidad detectar defectos evidentes antes de que el vehículo se incorpore a la circulación. No se trata de desmontar componentes, sino de desarrollar una rutina breve y sistemática. Un conductor experimentado no revisa «lo que recuerda» cada día: sigue siempre un orden similar para reducir olvidos.
Puede comenzarse con una inspección exterior. Al aproximarse al vehículo conviene observar el suelo y detectar posibles manchas. Una mancha no permite por sí sola identificar con certeza el fluido, pero es una señal que debe investigarse. También deben revisarse visualmente el estado general de los neumáticos, posibles cortes, deformaciones, objetos clavados, daños en llantas, retrovisores, cristales y elementos de alumbrado.
Los neumáticos merecen especial atención. La presión debe ajustarse al valor establecido para el vehículo y la carga por su fabricante. Una presión incorrecta afecta a estabilidad, desgaste, consumo y temperatura del neumático. También debe comprobarse que no exista desgaste anormal o una profundidad claramente insuficiente del dibujo. La revisión debe incluir, cuando corresponda, la rueda de repuesto o el sistema alternativo de reparación de pinchazos.
En el compartimento motor, siempre respetando las instrucciones y condiciones de seguridad del vehículo, se comprueban los niveles accesibles. El aceite debe encontrarse entre las referencias indicadas por el fabricante y medirse conforme a su procedimiento. El refrigerante se comprueba con el motor frío. El líquido lavaparabrisas debe mantenerse a un nivel suficiente. Otros fluidos solo se manipulan cuando el diseño y las instrucciones del vehículo permiten hacerlo al usuario.
La revisión visual del motor debe buscar manguitos deteriorados, conexiones aparentemente sueltas, restos de líquidos, cables dañados o cualquier elemento anómalo. No se trata de manipular componentes sin necesidad. En los vehículos modernos el compartimento motor contiene sistemas electrónicos complejos y, en híbridos o eléctricos, pueden existir circuitos de alta tensión identificados y protegidos que el conductor no debe intervenir.
Una vez en el puesto de conducción, deben observarse los testigos durante el contacto y después del arranque. Muchos indicadores se iluminan inicialmente como autocomprobación y posteriormente se apagan. Lo relevante es detectar un testigo que permanece encendido, aparece durante la marcha o acompaña a un mensaje de avería. La interpretación exacta debe realizarse con el manual del vehículo, ya que la simbología y la estrategia electrónica pueden variar.
Los dispositivos de visión deben estar correctamente ajustados y los cristales suficientemente limpios. Las escobillas del limpiaparabrisas deben barrer sin dejar zonas que dificulten la visión. Se comprobará la eficacia del lavaparabrisas y el estado de los faros, intermitentes, luces de freno y demás alumbrado que corresponda.
También deben valorarse, al iniciar la marcha a baja velocidad y en condiciones seguras, las sensaciones de dirección y frenado. Un pedal de freno con recorrido anormal, una desviación acusada al frenar, vibraciones, ruidos metálicos o una dirección inusualmente dura son síntomas que requieren revisión. No debe esperarse a que la pérdida de eficacia sea completa.
| Zona | Qué observar | Ejemplos de anomalía |
|---|---|---|
| Suelo bajo el vehículo | Presencia de líquidos | Manchas de aceite, refrigerante, combustible u otro fluido |
| Neumáticos | Presión, daños y desgaste | Corte, abultamiento, desgaste irregular, presión anómala |
| Motor | Niveles y fugas visibles | Aceite bajo, refrigerante bajo, conexiones húmedas |
| Alumbrado | Funcionamiento | Lámpara fundida o señalización defectuosa |
| Cristales | Visibilidad | Suciedad, escobillas deterioradas, lavaparabrisas vacío |
| Cuadro de instrumentos | Testigos y mensajes | Aceite, temperatura, frenos, carga o avería electrónica |
| Dirección y frenos | Respuesta normal | Dureza, vibración, ruido, desviación o recorrido anormal |
En un vehículo utilizado para transporte sanitario debe añadirse la comprobación operativa de aquellos sistemas del vehículo que condicionan el servicio: puertas, cierres, climatización, comunicaciones, sistemas de localización y alimentación auxiliar cuando existan. La revisión específica del equipamiento sanitario corresponde al contenido del Tema 22, pero desde la perspectiva del conductor interesa asegurar que el vehículo se encuentra operativo como conjunto.
4. MANTENIMIENTO PERIÓDICO POR SISTEMAS
El mantenimiento periódico debe seguir el plan del fabricante y la organización responsable de la flota. Su frecuencia no puede establecerse mediante una regla universal, porque depende del diseño del vehículo, el tipo de motor, los materiales empleados, la utilización y las condiciones de servicio. En una oposición es más útil saber qué función cumple cada operación que memorizar intervalos que pueden ser distintos entre vehículos.
4.1. Motor y lubricación
El aceite reduce rozamiento, evacua parte del calor, contribuye a la limpieza interna y protege las superficies. Con el uso pierde propiedades y acumula contaminantes. El mantenimiento comprende control de nivel, sustitución del lubricante conforme a las especificaciones prescritas y cambio del filtro cuando corresponda. Utilizar un aceite de especificación incorrecta puede alterar la lubricación e incluso interferir con sistemas modernos de control de emisiones.
El filtro de aire impide que partículas abrasivas entren en el motor. Un filtro excesivamente obstruido puede restringir el caudal de aire y perjudicar el rendimiento. El filtro de combustible protege los elementos de alimentación e inyección frente a partículas y, según el sistema, frente a determinadas contaminaciones. Su sustitución es una operación programada.
4.2. Refrigeración
El sistema de refrigeración mantiene el motor dentro de su rango térmico de funcionamiento. El mantenimiento incluye vigilar el nivel y estado del refrigerante, inspeccionar manguitos y uniones, comprobar posibles fugas y sustituir el fluido cuando esté programado. El líquido refrigerante no es simplemente agua: incorpora componentes destinados a proteger frente a congelación, corrosión y otros fenómenos. Debe emplearse el producto especificado por el fabricante.
4.3. Sistema de alimentación y emisiones
En vehículos modernos, el mantenimiento de la alimentación está estrechamente relacionado con la electrónica y los sistemas anticontaminación. Filtros, inyectores, sensores, válvulas de recirculación, catalizadores y filtros de partículas pueden influir en consumo y prestaciones. El conductor no debe intervenir técnicamente en ellos, pero sí reconocer síntomas como pérdida de potencia, aumento de consumo, funcionamiento irregular, humo anormal o mensajes de avería.
4.4. Frenos
Pastillas, discos, zapatas y tambores son elementos sometidos a desgaste. El líquido de frenos también requiere mantenimiento conforme a las instrucciones del fabricante. El conductor debe estar atento a ruidos, vibraciones, desviaciones, aumento de recorrido o cambios en la respuesta del pedal. Una anomalía importante en frenado exige revisión profesional inmediata.
4.5. Neumáticos y ruedas
El mantenimiento incluye presión, inspección de banda de rodadura y flancos, equilibrio, alineación cuando proceda y sustitución ante desgaste o deterioro. Debe evitarse golpear bordillos y superar las condiciones de carga o velocidad establecidas para el neumático. Un desgaste irregular constituye información diagnóstica: puede indicar presión incorrecta, desequilibrado o problemas de geometría y suspensión.
4.6. Batería y sistema eléctrico
Las baterías modernas pueden ser convencionales, EFB, AGM u otras tecnologías según el vehículo. Los sistemas de parada y arranque automáticos y la gestión energética hacen especialmente importante utilizar la batería adecuada. El mantenimiento visible para el conductor se limita principalmente a observar fijación, bornes accesibles, signos de deterioro y capacidad de arranque, dejando las pruebas eléctricas al personal técnico.
4.7. Transmisión, dirección y suspensión
Estos sistemas poseen componentes cuyo mantenimiento varía mucho. Pueden existir aceites de caja, fluidos hidráulicos, juntas, guardapolvos, rótulas y elementos elásticos. Desde el punto de vista del conductor, son importantes síntomas como holguras, golpes, vibraciones, pérdida de asistencia de dirección, ruidos al girar o alteraciones del comportamiento en curvas.
4.8. Distribución y correas auxiliares
Algunos motores utilizan correa de distribución y otros cadena u otros diseños. Del mismo modo, una o varias correas auxiliares pueden accionar alternador, compresor de climatización, bomba u otros elementos. Los intervalos de revisión y sustitución dependen completamente del fabricante. Una correa deteriorada no debe ignorarse porque su rotura puede producir desde pérdida de carga eléctrica hasta daños graves según el elemento afectado.
5. AVERÍAS Y DIAGNÓSTICO A PARTIR DE SÍNTOMAS
Una avería es una alteración que impide que un componente o sistema realice correctamente su función. Puede ser total, cuando el sistema deja de funcionar, o parcial, cuando continúa funcionando pero de forma anormal. La detección temprana se basa en los síntomas.
Para interpretar un síntoma conviene seguir un método. Primero debe describirse qué sucede sin sacar conclusiones precipitadas. No es lo mismo afirmar «la batería está mal» que observar «al accionar el arranque el motor gira muy lentamente y disminuye intensamente la iluminación». La segunda formulación describe el hecho; la causa debe confirmarse después.
En segundo lugar se determina cuándo aparece: motor frío o caliente, al acelerar, al frenar, al girar, a determinada velocidad, con climatización conectada o después de permanecer estacionado. Estas circunstancias ayudan enormemente al diagnóstico.
En tercer lugar se valora la gravedad. Un pequeño ruido de acabado interior no tiene la misma importancia que un testigo de presión de aceite, pérdida de frenos, olor intenso a combustible o temperatura excesiva. El conductor debe saber diferenciar una anomalía que permite desplazarse prudentemente hasta un punto de revisión de otra que obliga a inmovilizar el vehículo.
│
├── ¿CUÁNDO APARECE?
│ ├── Arranque
│ ├── Ralentí
│ ├── Aceleración
│ ├── Frenada
│ ├── Giro
│ └── Velocidad determinada
│
├── ¿QUÉ TIPO DE INDICIO ES?
│ ├── Testigo o mensaje
│ ├── Ruido
│ ├── Vibración
│ ├── Olor
│ ├── Humo
│ ├── Fuga
│ └── Cambio de comportamiento
│
├── ¿AFECTA A LA SEGURIDAD?
│ ├── Sí ─── detener y solicitar asistencia
│ └── No ─── comunicar y revisar
│
└── NO CONFUNDIR
└── Síntoma ≠ diagnóstico definitivo
La localización de una avería utiliza todos los sentidos, pero con seguridad. Se observa el cuadro y el exterior del vehículo; se escuchan ruidos; se perciben vibraciones a través del volante, asiento o pedales; pueden detectarse olores anormales. Sin embargo, no deben tocarse componentes calientes, giratorios, presurizados o eléctricos peligrosos para «comprobar» una sospecha.
Los síntomas pueden clasificarse por familias: dificultades de arranque, pérdida de potencia, consumo elevado, humo anormal, aumento de temperatura, fugas, testigos, ruidos, vibraciones, olores, alteraciones de dirección o frenado. Para el examen resulta especialmente útil estudiar tablas que relacionen cada síntoma con una causa probable y una actuación.
| Síntoma | Posibles causas generales | Actuación inicial |
|---|---|---|
| Motor no gira al arrancar | Batería, conexiones, circuito de arranque o gestión electrónica | Comprobar indicaciones y solicitar asistencia si no hay causa elemental |
| Motor gira pero no arranca | Alimentación, encendido, inyección, inmovilizador o gestión | No insistir indefinidamente; revisar indicaciones |
| Temperatura excesiva | Falta de refrigerante, fuga, ventilador, bomba, termostato u otra causa | Detener con seguridad y dejar enfriar |
| Humo negro diésel | Combustión ineficiente, exceso relativo de combustible o falta de aire | Revisión de alimentación, admisión e inyección |
| Vibración con velocidad | Neumáticos, equilibrado, rueda, transmisión o suspensión | Reducir exigencia y revisar |
| Desviación al frenar | Frenos, neumáticos o suspensión | No mantener el vehículo en servicio hasta comprobar seguridad |
Esta metodología evita una de las trampas habituales en preguntas tipo test: presentar un síntoma real y asociarlo a una causa que no es la característica. Debe buscarse la relación técnicamente más coherente con el enunciado.
6. SÍNTOMAS RELACIONADOS CON MOTOR, ALIMENTACIÓN Y COMBUSTIÓN
El motor puede manifestar anomalías mediante dificultad de arranque, funcionamiento irregular, pérdida de potencia, aumento de consumo, ruidos o gases de escape anormales. Cada uno de estos síntomas orienta hacia determinadas zonas, pero no constituye por sí solo un diagnóstico completo.
6.1. Dificultad de arranque
Hay que distinguir entre que el motor no gire y que gire pero no arranque. Si no gira o gira muy lentamente, deben considerarse batería, conexiones y circuito de arranque. Si gira normalmente pero no comienza a funcionar, puede existir un problema de combustible, encendido en motores de gasolina, inyección, sensores, inmovilizador o gestión electrónica.
Insistir de manera prolongada con el motor de arranque no es una buena práctica. Puede descargar la batería y calentar el propio motor de arranque. Si el vehículo no responde tras intentos razonables, debe investigarse la causa.
6.2. Pérdida de potencia
Una pérdida de potencia puede relacionarse con alimentación insuficiente, filtro de aire obstruido, problemas de sobrealimentación, inyección, sensores, escape o funcionamiento en modo de protección electrónica. Si aparece acompañada de testigo o mensaje, el sistema de diagnóstico del vehículo puede haber detectado una anomalía.
También debe descartarse una causa externa al motor, como frenos que permanecen parcialmente aplicados, presión muy baja de neumáticos o una transmisión defectuosa. Por ello el diagnóstico se realiza considerando el vehículo completo.
6.3. Humos de escape
El aspecto de los gases de escape ha sido tradicionalmente una fuente de preguntas de mecánica. En un diésel, un humo negro marcado está relacionado con una combustión deficiente que produce partículas de carbono. Puede intervenir un exceso relativo de combustible, insuficiente entrada de aire, problemas de inyección o elementos de admisión y sobrealimentación.
El humo azulado se asocia habitualmente a aceite que llega a la cámara de combustión y se quema. Puede relacionarse con desgaste o problemas de estanqueidad, pero debe ser diagnosticado profesionalmente.
El vapor blanquecino debe interpretarse con cautela. En un arranque en frío puede ser simple condensación y desaparecer al calentarse. Una emisión blanca persistente, especialmente acompañada de pérdida de refrigerante u otros síntomas, requiere comprobación porque puede existir entrada de líquido en la combustión u otro defecto.
6.4. Consumo elevado
Un aumento de consumo puede derivarse de conducción, carga, presión de neumáticos, resistencia aerodinámica, filtro de aire, inyección, sensores, temperatura de funcionamiento o averías mecánicas. La comparación debe realizarse con condiciones similares. Un consumo puntual superior no permite diagnosticar una avería.
6.5. Funcionamiento irregular
Un ralentí inestable, tirones o falta de uniformidad pueden proceder de encendido, alimentación, inyección, admisión, sensores o problemas mecánicos. En vehículos modernos estas anomalías suelen quedar registradas en la unidad de control, por lo que la herramienta de diagnosis del taller resulta fundamental.
7. AVERÍAS DE ENGRASE Y REFRIGERACIÓN
Engrase y refrigeración son dos sistemas esenciales para la supervivencia del motor. Un motor puede seguir funcionando unos instantes con un fallo grave en alguno de ellos, pero continuar circulando puede producir daños de enorme importancia. El conductor debe reconocer las señales de alarma y actuar con prudencia.
7.1. Nivel y presión de aceite
La lubricación requiere cantidad adecuada de aceite y presión suficiente en las zonas previstas. Una cosa es nivel de aceite y otra presión de aceite. Un nivel incorrecto se comprueba mediante el procedimiento establecido para el vehículo. La presión es controlada durante el funcionamiento y puede generar un aviso específico.
Si durante la marcha aparece una advertencia grave de presión de aceite, debe detenerse el vehículo con seguridad y seguir las instrucciones del fabricante. Continuar con presión insuficiente puede provocar contacto directo entre superficies, calentamiento, deterioro de cojinetes y finalmente gripado.
Las pérdidas de aceite pueden manifestarse mediante manchas, zonas húmedas en motor o consumo anormal. El color oscuro del aceite usado no implica necesariamente avería: debido a su función detergente y a los productos de combustión, especialmente en motores diésel, puede oscurecer rápidamente.
7.2. Fugas de refrigerante
El circuito de refrigeración puede perder líquido por radiador, manguitos, uniones, bomba, carcasas y otros componentes. La disminución del nivel obliga a localizar la causa; rellenar repetidamente sin investigar la pérdida no soluciona la avería.
Una pérdida externa puede dejar manchas o restos secos alrededor de una conexión. Una pérdida interna es más difícil de detectar y requiere diagnóstico técnico. En determinadas averías pueden mezclarse refrigerante y aceite o llegar gases de combustión al circuito de refrigeración.
7.3. Sobrecalentamiento
El aumento excesivo de temperatura puede tener distintas causas: nivel insuficiente, pérdida de refrigerante, fallo del ventilador, bomba de agua, termostato, obstrucción del radiador, problemas de circulación o averías mecánicas. La actuación correcta es reducir el riesgo, detenerse cuando sea seguro y permitir que el sistema se enfríe.
7.4. Termostato defectuoso
El termostato regula el paso del refrigerante para favorecer que el motor alcance y mantenga su temperatura correcta. Si queda cerrado cuando debería abrir, puede favorecer un sobrecalentamiento. Si queda permanentemente abierto, el refrigerante circula hacia el radiador antes de lo necesario y el motor puede tardar excesivamente en alcanzar su temperatura normal.
Esta segunda avería puede reflejarse en una calefacción deficiente del habitáculo, porque el radiador de calefacción recibe líquido a temperatura insuficiente.
7.5. Junta de culata y síntomas complejos
La junta de culata debe mantener separados la cámara de combustión, el circuito de aceite y el de refrigeración. Su deterioro puede generar pérdida de compresión, mezcla de fluidos, gases en el circuito de refrigeración, consumo de refrigerante o sobrecalentamiento. La combinación concreta depende de la zona dañada.
| Síntoma | Causa que debe considerarse | Actuación |
|---|---|---|
| Testigo de presión de aceite | Presión insuficiente o fallo del sistema de control | Detener con seguridad y comprobar según manual |
| Temperatura excesiva | Pérdida, bomba, ventilador, termostato u otra causa | Detener y dejar enfriar; no abrir en caliente |
| Bajada repetida de refrigerante | Fuga externa o interna | Localizar y reparar; no limitarse a rellenar |
| Calefacción insuficiente y motor frío | Termostato abierto u otra alteración térmica | Revisión del circuito |
| Mezcla anormal de fluidos | Posible defecto de estanqueidad interna | Inmovilizar y diagnóstico profesional |
8. AVERÍAS ELÉCTRICAS, BATERÍA, CARGA Y ARRANQUE
El sistema eléctrico interviene en el arranque, iluminación, señalización, control del motor, seguridad, climatización, comunicaciones y gran parte del equipamiento actual. Una avería eléctrica puede presentarse como un fallo total o mediante síntomas intermitentes difíciles de localizar.
8.1. Batería descargada o deteriorada
La batería suministra energía para el arranque y estabiliza la instalación. Cuando su estado de carga es insuficiente, el motor de arranque puede girar lentamente, escucharse accionamientos repetitivos del relé o disminuir intensamente la iluminación. Sin embargo, esos síntomas también pueden proceder de conexiones deficientes.
La descarga puede deberse al envejecimiento, un consumidor que permanece conectado, trayectos insuficientes para recuperar la carga, condiciones ambientales, fallo del sistema de carga u otras causas. Por tanto, recargar o sustituir la batería sin investigar puede no resolver el problema.
8.2. Alternador y sistema de carga
Cuando el motor está funcionando, el alternador produce energía eléctrica y mantiene cargada la batería. Una avería de carga puede provocar la aparición del correspondiente testigo, progresiva pérdida de funciones eléctricas y finalmente parada cuando la batería se agota.
La causa puede encontrarse en el alternador, regulador, correa de accionamiento, conexiones o circuitos asociados. Si la correa que acciona el alternador mueve además otros elementos fundamentales, su rotura puede tener consecuencias adicionales.
8.3. Motor de arranque
Si existe energía en la batería pero el motor no gira correctamente, puede haber una anomalía en el propio motor de arranque, su relé, mecanismo de acoplamiento, cableado o control. Los sistemas modernos incorporan además condiciones electrónicas para autorizar el arranque, por lo que no todo fallo es puramente mecánico.
8.4. Fusibles
El fusible protege un circuito frente a una intensidad excesiva. Cuando se funde, debe localizarse el circuito afectado y sustituirse únicamente por otro de las características prescritas. Instalar uno de mayor capacidad o puentearlo elimina la protección y puede favorecer sobrecalentamientos o incendios.
8.5. Conexiones y masas
Una conexión floja, oxidada o dañada puede producir caídas de tensión, fallos intermitentes, dificultades de arranque o funcionamiento errático. Las conexiones de masa son especialmente importantes porque cierran numerosos circuitos a través de la estructura del vehículo.
8.6. Vehículos híbridos y eléctricos
Estos vehículos combinan instalaciones convencionales de baja tensión con sistemas de tracción de alta tensión. El/la celador/a-conductor/a puede realizar las comprobaciones ordinarias previstas para el usuario, pero no debe manipular cableado, baterías de tracción, inversores, conectores o componentes de alta tensión. Las intervenciones corresponden a personal específicamente formado y equipado.
| Síntoma | Posible origen | Actuación prudente |
|---|---|---|
| Arranque muy lento | Batería descargada, bornes o circuito de arranque | Comprobar condiciones básicas y solicitar asistencia |
| Testigo de carga durante la marcha | Alternador, correa, regulador o conexiones | Evitar prolongar el servicio y revisar |
| Un equipo eléctrico deja de funcionar | Fusible, alimentación, conexión o componente | Comprobar fusible únicamente si es accesible y seguro |
| Fusible vuelve a fundirse | Cortocircuito o consumo anormal | No aumentar calibre; acudir a reparación |
9. NEUMÁTICOS, DIRECCIÓN, FRENOS, SUSPENSIÓN Y TRANSMISIÓN
Los sistemas que unen el vehículo con la carretera son especialmente sensibles porque sus averías afectan directamente a la seguridad dinámica. En el Tema 20 interesa reconocer sus síntomas.
9.1. Neumáticos y ruedas
Un neumático con baja presión tiende a deformarse más, aumenta su calentamiento y puede producir desgaste característico en las zonas exteriores de la banda. Una presión excesiva modifica igualmente la huella y puede favorecer desgaste central. Estos patrones son orientativos y deben interpretarse junto con geometría, suspensión y utilización.
El desequilibrado puede provocar vibraciones que aparecen en determinados márgenes de velocidad y desgaste localizado. Las deformaciones de llanta o neumático también pueden generar vibraciones.
9.2. Dirección
Una dirección anormalmente dura puede deberse a la asistencia, presión de neumáticos o componentes mecánicos. Una tendencia persistente del vehículo a desplazarse hacia un lado puede estar relacionada con neumáticos, alineación, frenos o suspensión. Las holguras pueden manifestarse como imprecisión o golpes.
Si se pierde repentinamente la asistencia, el sistema mecánico puede mantener en ciertos diseños la capacidad de orientación, pero con un esfuerzo mucho mayor. Deben seguirse las indicaciones específicas del vehículo y buscar un lugar seguro para detenerse.
9.3. Frenos
Los frenos pueden avisar mediante ruido, vibración, aumento de recorrido, pedal anormalmente duro o blando, desviación y testigos. Un ruido metálico persistente al frenar puede indicar desgaste severo u otro problema que debe revisarse. Una vibración puede relacionarse con discos, ruedas, suspensión u otros componentes.
9.4. Suspensión
Amortiguadores deteriorados pueden reducir el control de los movimientos de la carrocería, favorecer rebotes, aumentar oscilaciones y perjudicar el contacto del neumático con el suelo. También pueden aparecer fugas visibles o ruidos. Muelles, silentblocks y rótulas pueden producir golpes y alteraciones geométricas cuando se deterioran.
9.5. Transmisión y embrague
El embrague puede presentar patinamiento cuando el motor aumenta de revoluciones sin que el vehículo acelere proporcionalmente. También puede existir dificultad para desembragar, ruidos o vibraciones. En la transmisión, chasquidos, zumbidos o vibraciones pueden proceder de juntas, rodamientos, palieres, árbol de transmisión, diferencial o soportes.
| Síntoma | Zona a considerar | Conducta |
|---|---|---|
| Vibración a cierta velocidad | Equilibrado, neumáticos, llantas, transmisión | Revisar antes de que aumente el deterioro |
| Vehículo se desvía | Presiones, alineación, frenos, suspensión | Comprobar neumáticos y revisión técnica |
| Rebotes excesivos | Amortiguadores o suspensión | Revisión del sistema |
| Motor sube de régimen sin acelerar igual | Posible patinamiento de embrague | Evitar esfuerzos y reparar |
| Ruido o pérdida de eficacia de frenos | Sistema de frenado | Prioridad máxima de revisión |
10. TESTIGOS, RUIDOS, VIBRACIONES, OLORES Y OTROS INDICIOS
El conductor debe aprender a interpretar las formas en las que el vehículo comunica un problema. Los vehículos actuales realizan autodiagnóstico de numerosos sistemas y muestran testigos o mensajes, pero los indicios mecánicos clásicos siguen siendo importantes.
10.1. Testigos
Los testigos de color rojo suelen asociarse a situaciones que requieren especial atención, mientras que los amarillos o ámbar suelen advertir de una anomalía que debe revisarse. Esta es una regla orientativa: la interpretación exacta depende siempre de la simbología y manual del vehículo.
Entre las advertencias especialmente relevantes se encuentran lubricación, temperatura, sistema de frenos, carga eléctrica y otras indicaciones de seguridad. Un mensaje no debe borrarse mentalmente porque «el vehículo sigue andando».
10.2. Ruidos
Un ruido debe describirse atendiendo a su naturaleza y momento: golpeteo, zumbido, silbido, chirrido, roce metálico, traqueteo o chasquido. Es diferente un ruido que aparece con las revoluciones del motor de otro que depende de la velocidad del vehículo. Esa distinción ayuda a separar motor y accesorios de rueda o transmisión.
10.3. Vibraciones
Una vibración en el volante puede orientar hacia ruedas delanteras, dirección o frenado; una vibración percibida en el conjunto del vehículo puede proceder de otras ruedas, transmisión o motor. Si aparece solamente al frenar, debe considerarse prioritariamente el sistema de frenado y los componentes relacionados.
10.4. Olores
El olor intenso a combustible es una señal que no debe ignorarse por el riesgo de inflamación. Un olor a material recalentado puede proceder de frenos, embrague, instalación eléctrica o elementos en contacto con zonas calientes. El olor dulce característico de ciertos refrigerantes puede acompañar una fuga, aunque nunca debe utilizarse el olfato acercándose deliberadamente a una sustancia desconocida.
10.5. Manchas y fugas
La ubicación, color, textura y evolución de una mancha orientan, pero no siempre permiten una identificación definitiva. El agua procedente de condensación del sistema de climatización puede ser normal. Por el contrario, una mancha de combustible, aceite, refrigerante o líquido hidráulico merece comprobación.
11. REPARACIONES ELEMENTALES Y DE EMERGENCIA
Una reparación de emergencia es una actuación limitada destinada a resolver una incidencia sencilla o permitir la retirada segura del vehículo. No debe confundirse con una reparación definitiva. El límite fundamental lo marcan la formación del conductor, las herramientas disponibles, el diseño del vehículo, las instrucciones del fabricante y el riesgo de la operación.
11.1. Cambio de una rueda
Si se produce un pinchazo y el vehículo dispone de rueda de repuesto, el cambio puede considerarse una operación elemental siempre que pueda realizarse en un lugar seguro. Antes de empezar se debe inmovilizar correctamente el vehículo, evitar una zona de riesgo de atropello y aplicar las instrucciones específicas del fabricante.
El gato debe colocarse únicamente en los puntos de elevación previstos. La superficie debe ser firme y estable. Los elementos de fijación se aflojan y aprietan siguiendo una secuencia equilibrada. Después del montaje, la rueda debe quedar correctamente fijada y posteriormente comprobarse conforme al procedimiento establecido.
Las ruedas de emergencia pueden tener condiciones de utilización diferentes de una rueda ordinaria. No deben inventarse límites: deben respetarse los indicados por el fabricante y en la propia rueda.
11.2. Kit reparapinchazos
Algunos vehículos utilizan un kit de sellado e inflado en lugar de rueda de repuesto. No todos los daños pueden repararse con él. Un corte importante, daño en el flanco, neumático desprendido de la llanta o llanta dañada puede impedir su uso. Deben seguirse estrictamente las instrucciones del kit.
11.3. Fusible fundido
La sustitución de un fusible accesible puede ser una reparación elemental. Se identifica el circuito con la documentación del vehículo, se desconecta lo necesario conforme al manual y se instala un fusible de la misma especificación. Si vuelve a fundirse, debe investigarse el defecto eléctrico.
11.4. Lámparas accesibles
En vehículos donde el fabricante permite al usuario sustituir una lámpara convencional sin desmontajes complejos, puede efectuarse como operación elemental. Muchos vehículos actuales utilizan conjuntos LED o faros integrados cuya intervención corresponde al taller.
11.5. Batería descargada
La ayuda de arranque mediante otra fuente solo debe realizarse cuando el fabricante lo permite y respetando su procedimiento. Una conexión incorrecta puede causar daños electrónicos, chispas o lesiones. Hay que identificar correctamente polaridad, tensiones y puntos de conexión previstos.
11.6. Reposición de un nivel
Reponer líquido lavaparabrisas o completar, cuando esté permitido, un nivel ligeramente bajo puede ser mantenimiento elemental. Sin embargo, si un nivel disminuye repetidamente existe una causa que debe repararse. Añadir líquido no sustituye al diagnóstico.
En refrigeración, solo debe actuarse con el sistema suficientemente frío y utilizando el producto adecuado. No debe abrirse un circuito caliente. En lubricación, añadir aceite de forma indiscriminada también es incorrecto: un nivel excesivo puede ser perjudicial.
11.7. Operaciones que NO son reparaciones elementales
No corresponde al conductor desmontar el sistema de frenos, intervenir sobre la dirección, abrir una caja de cambios, reparar una fuga importante de combustible, manipular airbags, modificar instalaciones eléctricas, reparar una bomba de inyección, abrir componentes de climatización presurizados ni realizar trabajos en alta tensión.
| Incidencia | ¿Puede ser elemental? | Límite |
|---|---|---|
| Rueda pinchada | Sí | Solo en lugar seguro y siguiendo el procedimiento |
| Fusible accesible fundido | Sí | Misma especificación; investigar si vuelve a fallar |
| Batería auxiliar descargada | Posiblemente | Solo si el fabricante autoriza el procedimiento |
| Pérdida de frenos | No | Inmovilización y asistencia |
| Fuga de combustible | No | Riesgo de incendio; asistencia profesional |
| Sobrecalentamiento | No como reparación inmediata | Detener, enfriar y diagnosticar |
| Avería de alta tensión | No | Solo personal cualificado |
12. ACTUACIÓN ANTE UNA AVERÍA DURANTE EL SERVICIO
Cuando la avería aparece en circulación, el problema deja de ser exclusivamente mecánico. También existe un riesgo vial y, en el caso de un vehículo sanitario, puede existir un servicio asistencial en curso. La actuación debe ser ordenada.
La primera medida es mantener el control del vehículo. Si aparece un testigo, pérdida de potencia, pinchazo, ruido intenso o cualquier fallo, no se debe reaccionar con maniobras bruscas. Se reduce progresivamente la velocidad y se busca un lugar seguro donde detenerse conforme a la normativa de circulación.
Después se señaliza la situación mediante los medios reglamentarios vigentes y se protege a ocupantes y terceros. La ubicación concreta del vehículo puede determinar que sea más seguro permanecer en una zona protegida o alejarse de la calzada. El objetivo es reducir el riesgo de atropello y colisión secundaria.
A continuación se evalúa la naturaleza de la avería sin exponerse. No es necesario ni correcto abrir inmediatamente el capó en una zona peligrosa. Si hay humo, olor intenso a combustible, fuego, pérdida importante de líquido o riesgo eléctrico, se incrementan las precauciones y se solicita ayuda.
Cuando el vehículo es una ambulancia o participa en un servicio sanitario, debe comunicarse la incidencia al centro coordinador o responsable mediante los sistemas establecidos. Puede ser necesario movilizar otro recurso para continuar el traslado o prestar asistencia.
Si se transporta un paciente, la prioridad es mantener su seguridad y continuidad asistencial. El conductor no puede decidir una reparación prolongada en carretera ignorando que existe una persona que debe llegar a un centro sanitario. Debe comunicar la situación para que se organice el recurso alternativo adecuado.
Si la avería permite una actuación elemental segura, esta puede realizarse. Si no, debe solicitarse asistencia y esperar en una ubicación protegida. La presión por completar el servicio nunca justifica circular con frenos defectuosos, neumático inseguro, fuga importante, temperatura excesiva o una advertencia grave del motor.
12.1. Avería con humo o posible incendio
Ante humo intenso, olor a quemado o indicios de fuego, se detiene el vehículo en cuanto pueda hacerse con seguridad, se corta el funcionamiento conforme al procedimiento disponible y se aleja a las personas del riesgo. Se avisa a emergencias cuando sea necesario. La utilización de un extintor solo tiene sentido si existe uno adecuado, el fuego es incipiente, la persona sabe utilizarlo y puede actuar sin quedar atrapada.
12.2. Pinchazo o pérdida de presión
Debe sujetarse firmemente la dirección y evitar frenadas o giros bruscos. Se disminuye progresivamente la velocidad hasta detenerse en un lugar seguro. Después se decide si puede realizarse cambio de rueda o utilizar el kit previsto.
12.3. Sobrecalentamiento
Se reduce la carga sobre el motor y se busca un lugar seguro para detenerse. No se abre inmediatamente el circuito de refrigeración. Tras el enfriamiento se pueden realizar comprobaciones visuales elementales, pero una pérdida importante o una repetición del problema exige asistencia.
12.4. Fallo eléctrico
Si el sistema de carga falla, el vehículo puede continuar temporalmente utilizando la energía almacenada, pero finalmente se detendrá. Prolongar innecesariamente el recorrido puede dejar el vehículo completamente inmovilizado. En un vehículo sanitario la incidencia debe comunicarse precozmente.
13. PROCEDIMIENTO PRÁCTICO DEL/LA CELADOR/A-CONDUCTOR/A
La actuación profesional puede resumirse mediante una secuencia sencilla: revisar, detectar, valorar, proteger, comunicar y documentar.
13.1. Revisar
Al comienzo del servicio se inspecciona el vehículo siguiendo la rutina establecida. Se presta atención a neumáticos, luces, fluidos, cristales, fugas, cuadro de instrumentos y funcionamiento básico. Una comprobación sistemática evita depender de la memoria.
13.2. Detectar
Durante la conducción se permanece atento a cualquier cambio. El conductor no debe acostumbrarse a un ruido o testigo porque «lleva varios días haciéndolo». La repetición de un síntoma es precisamente información relevante.
13.3. Valorar
Debe decidirse si la anomalía afecta a la seguridad. Esta valoración no pretende sustituir al taller, sino determinar si puede continuar el servicio. Ante duda razonable sobre frenos, dirección, neumáticos, temperatura, lubricación, combustible o riesgo eléctrico, se adopta la opción más segura.
13.4. Proteger
Si se produce una avería en ruta, primero se protege a las personas. Se busca una posición segura, se señaliza conforme a la normativa vigente y se evita permanecer innecesariamente expuesto a la circulación.
13.5. Comunicar
La incidencia debe comunicarse con datos útiles: identificación del vehículo, ubicación, síntomas, testigos, si el motor funciona, si existe paciente o servicio en curso y si se precisa recurso de sustitución. Decir «el vehículo está roto» aporta poca información; describir «ha aparecido aviso de temperatura, se ha detenido el motor y existe pérdida visible de refrigerante» permite una respuesta más adecuada.
13.6. Documentar
Una incidencia debe quedar registrada según el procedimiento de la organización para que el siguiente conductor no encuentre el mismo vehículo creyendo que está operativo. La trazabilidad forma parte del mantenimiento de una flota.
La competencia del/la celador/a-conductor/a termina donde comienza la necesidad de una reparación especializada. Debe saber de mecánica suficiente para reconocer síntomas, pero precisamente ese conocimiento debe servir también para comprender cuándo no debe intervenir.
14. IDEAS CLAVE PARA EL EXAMEN
El Tema 20 debe estudiarse de forma transversal con los Temas 14 a 19. Las preguntas pueden describir una avería y exigir reconocer el sistema afectado, aunque no utilicen expresamente la palabra «mantenimiento».
- Mantenimiento preventivo: se realiza antes de la avería y busca evitarla.
- Mantenimiento correctivo: se realiza después de detectar un defecto.
- Reparación de emergencia: intervención limitada para una incidencia sencilla, sin sustituir al taller.
- El síntoma no equivale al diagnóstico: un mismo indicio puede tener varias causas.
- Refrigerante: comprobar en frío; nunca abrir un circuito caliente y presurizado.
- Humo negro diésel: orienta a combustión ineficiente.
- Humo azulado: orienta a consumo o combustión de aceite.
- Termostato permanentemente abierto: motor tarda en calentarse y calefacción puede ser insuficiente.
- Fusible: sustituir por otro de igual especificación; nunca puentear ni aumentar el calibre.
- Desgaste localizado del neumático: puede relacionarse con desequilibrado.
- Freno, dirección, sobrecalentamiento, lubricación o fuga de combustible: pueden justificar inmovilización inmediata.
- Intervalos de mantenimiento: manda el fabricante; no existen cifras universales.
- Híbridos y eléctricos: no intervenir sobre alta tensión.
- Ambulancia averiada: además del problema mecánico, hay que gestionar comunicación, localización y continuidad del servicio.
15. MAPA CONCEPTUAL
│
├── MANTENIMIENTO
│ ├── Preventivo
│ │ ├── Revisión diaria
│ │ └── Mantenimiento programado
│ ├── Correctivo
│ └── Registro de incidencias
│
├── REVISIÓN PREVIA
│ ├── Neumáticos y ruedas
│ ├── Niveles
│ ├── Fugas
│ ├── Alumbrado
│ ├── Cristales y limpiaparabrisas
│ ├── Testigos
│ ├── Frenos
│ └── Dirección
│
├── AVERÍA
│ ├── Síntoma
│ │ ├── Testigo
│ │ ├── Ruido
│ │ ├── Vibración
│ │ ├── Olor
│ │ ├── Humo
│ │ └── Fuga
│ └── Diagnóstico
│ └── Síntoma ≠ causa definitiva
│
├── SÍNTOMAS CARACTERÍSTICOS
│ ├── Humo negro ─── combustión ineficiente
│ ├── Humo azul ─── aceite quemado
│ ├── Temperatura alta ─── refrigeración
│ ├── Arranque lento ─── batería/circuito
│ ├── Vibración ─── rueda/transmisión
│ └── Desviación ─── neumático/alineación/frenos
│
├── REPARACIÓN ELEMENTAL
│ ├── Cambio de rueda
│ ├── Kit de pinchazo
│ ├── Fusible accesible
│ ├── Lámpara accesible
│ └── Ayuda de arranque si fabricante autoriza
│
├── NO INTERVENIR
│ ├── Frenos
│ ├── Dirección
│ ├── Fuga de combustible
│ ├── Avería interna del motor
│ ├── Airbag
│ └── Alta tensión
│
└── AVERÍA EN RUTA
├── Controlar vehículo
├── Detener con seguridad
├── Proteger y señalizar
├── Evaluar sin exponerse
├── Comunicar
├── Coordinar recurso alternativo
└── Registrar incidencia
16. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Resolución de 30 de julio de 2024 de la Dirección General de Personal del Servicio Andaluz de Salud — programa vigente de materias de la categoría Celador/a-Conductor/a.
- Orden de la Consejería de Salud de 12 de junio de 1995 — creación de la categoría de Celador/a-Conductor/a en las Instituciones Sanitarias del Servicio Andaluz de Salud.
- Orden de 11 de noviembre de 1999 — modificación de la regulación funcional de la categoría de Celador/a-Conductor/a.
- Real Decreto Legislativo 6/2015, de 30 de octubre — texto refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial.
- Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre — Reglamento General de Circulación.
- Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre — Reglamento General de Vehículos.
- Real Decreto 920/2017, de 23 de octubre — regulación de la inspección técnica de vehículos.
- Manual de características y programa de mantenimiento del fabricante de cada vehículo — referencia prioritaria para lubricantes, fluidos, presiones, intervalos de mantenimiento y procedimientos de emergencia.
- Manual de usuario del vehículo — interpretación de testigos, mensajes, sistemas de arranque, cambio de rueda, fusibles y procedimientos autorizados al usuario.
- Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2017, turno libre — preguntas relativas a refrigeración, fugas y termostato.
- Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2021, turno libre — casos prácticos sobre averías y componentes del motor.
- Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2021, cuestionario aplazado — casos prácticos sobre avería en ambulancia, localización y desgaste de neumáticos.
- Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2025, turno libre — preguntas sobre humos del motor diésel y comprobación del líquido refrigerante.
mantenimiento preventivo
averías
síntomas
reparaciones de emergencia
refrigerante
sobrecalentamiento
batería
fusibles
neumáticos
diagnóstico
celador-conductor