Tema 35. Valoración especifica de Fisioterapia en cadenas cinéticas y resistencia cardiovascular. Test y escalas para determinar capacidades funcionales. Coeficiente funcional de movilidad articular.

20 min julio 6, 2026 Media Nuevo

Tema 35. Valoración específica de Fisioterapia en cadenas cinéticas y resistencia cardiovascular. Test y escalas para determinar capacidades funcionales. Coeficiente funcional de movilidad articular

Herramientas del fisioterapeuta del SAS para objetivar el movimiento, la fuerza, la capacidad aeróbica y el riesgo funcional del paciente
Oposición: Fisioterapeuta – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Específico | Última actualización: Julio 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN

Como fisioterapeuta del Servicio Andaluz de Salud, tu primera herramienta de trabajo no es una técnica manual ni un aparato de electroterapia: es la valoración funcional. Antes de decidir qué haces con un paciente, necesitas saber con qué grado de objetividad se mueve, cuánta fuerza tiene, cuánto esfuerzo tolera su sistema cardiovascular y cuánto ha mejorado (o empeorado) respecto a la sesión anterior. Sin esa fotografía inicial y sin la capacidad de repetirla de forma estandarizada, cualquier tratamiento se convierte en una intuición no verificable.

Este tema reúne tres ejes que, aunque parezcan distintos, responden a la misma lógica: cuantificar lo que el ojo clínico percibe de forma cualitativa. Por un lado, el análisis de las cadenas cinéticas, que te permite entender cómo se transmiten las fuerzas y el movimiento a través de los segmentos corporales y, por tanto, diseñar progresiones de ejercicio terapéutico con criterio biomecánico. Por otro, la valoración de la resistencia cardiovascular, imprescindible en fisioterapia respiratoria, rehabilitación cardíaca, geriatría y readaptación al esfuerzo. Y, por último, el conjunto de test y escalas —articulares, musculares, de equilibrio, de capacidad funcional— que traducen la exploración clínica en números comparables, incluido el llamado coeficiente funcional de movilidad articular, una herramienta que relativiza el balance goniométrico bruto para convertirlo en un dato funcional.

Idea central del tema: toda valoración fisioterápica debe ser válida, fiable, reproducible y, siempre que sea posible, cuantificable. Esa es la base para justificar objetivos de tratamiento, argumentar el alta y defender tu criterio profesional ante el resto del equipo asistencial.

A lo largo del tema encontrarás referencias directas al tipo de preguntas que el SAS ha planteado en convocatorias recientes sobre estos contenidos, con el objetivo de que aprendas a reconocer el patrón de pregunta, no solo el dato aislado.

2. LAS CADENAS CINÉTICAS COMO MARCO DE VALORACIÓN FUNCIONAL

El concepto de cadena cinética procede de la mecánica aplicada al cuerpo humano: una sucesión de segmentos óseos unidos por articulaciones que, al moverse, generan un movimiento combinado y no aislado. Entender en qué tipo de cadena estás trabajando —y en qué tipo de cadena quieres progresar al paciente— es una decisión clínica, no un detalle técnico.

2.1. Cadena cinética abierta (CCA)

En la cadena cinética abierta el segmento distal está libre, sin apoyo ni resistencia externa fija: se mueve en el aire. El movimiento tiende a ser analítico, aislado a una sola articulación, y permite trabajar en modo concéntrico, excéntrico o isométrico con mayor selectividad muscular. Es característica de ejercicios como la extensión de rodilla sentado en camilla o la flexión de codo con mancuerna.

2.2. Cadena cinética cerrada (CCC)

En la cadena cinética cerrada el segmento distal está fijo —apoyado en el suelo, en una superficie o venciendo una resistencia externa considerable—, de modo que el movimiento se reparte entre varias articulaciones simultáneamente. Se generan fuerzas de compresión articular, co-contracción agonista-antagonista y mayor información propioceptiva, lo que la hace especialmente útil en fases de reeducación funcional, control neuromuscular y readaptación a la carga (por ejemplo, sentadillas, prensa de piernas o ejercicios de apoyo monopodal).

2.3. Cadena cinética mixta o frenada

Combina fases abiertas y cerradas dentro del mismo gesto. La marcha, subir escaleras o levantarse de una silla son ejemplos claros: hay momentos de apoyo (cerrada) y momentos de oscilación del miembro libre (abierta). Es el patrón más representativo de las actividades de la vida diaria, por lo que suele ser el objetivo final de cualquier progresión terapéutica.

CADENAS CINÉTICAS

├── Cadena cinética ABIERTA (CCA)
│ ├── Segmento distal libre, sin apoyo
│ ├── Movimiento analítico, aislado a una articulación
│ └── Ejemplo: extensión de rodilla en camilla

├── Cadena cinética CERRADA (CCC)
│ ├── Segmento distal fijo (apoyo o resistencia externa)
│ ├── Co-contracción y transmisión de fuerzas por toda la cadena
│ └── Ejemplo: sentadilla, prensa de piernas

└── Cadena cinética MIXTA o FRENADA
├── Combina fases abiertas y cerradas
└── Ejemplo: marcha, subir escaleras, sentarse-levantarse
Precaución clínica: en las fases iniciales tras la reconstrucción del ligamento cruzado anterior se limita habitualmente el trabajo en cadena cinética abierta en el arco final de extensión de rodilla, por el estrés que genera sobre el injerto. La cadena cinética cerrada suele tolerarse antes y mejor en este tipo de postoperatorios, siempre según el protocolo del cirujano y la fase de cicatrización.
Pregunta de examen habitual: distinguir qué tipo de cadena permite trabajo analítico o cadenas musculares aisladas frente a la que exige apoyo distal fijo. En convocatorias recientes del SAS se ha preguntado directamente por las características diferenciales entre cadena cinética abierta, cerrada y mixta.

3. VALORACIÓN ARTICULAR: GONIOMETRÍA Y COEFICIENTE FUNCIONAL DE MOVILIDAD ARTICULAR

La valoración del balance articular se realiza mediante goniometría, tomando como referencia universal la posición anatómica: desde ella se definen los planos (sagital, frontal, transversal) y los ejes de movimiento que permiten describir y comparar cualquier rango articular, aunque en la práctica muchas mediciones se realicen en decúbito o sedestación por comodidad exploratoria.

El método más extendido es el método de neutro cero (0-180°), en el que la posición anatómica de referencia se considera el punto 0° y los movimientos se registran en grados hacia ambos sentidos. Debes valorar siempre el rango de movimiento activo (lo que el paciente hace por sí mismo) y el rango de movimiento pasivo (lo que tú, como fisioterapeuta, consigues movilizar), prestando atención a la sensación terminal o end-feel (óseo, capsular, muscular, elástico) porque orienta sobre la causa de la limitación.

3.1. El coeficiente funcional de movilidad articular

Más allá del dato aislado en grados, en la práctica clínica resulta muy útil transformar la medición goniométrica en un valor relativo que permita comparar articulaciones distintas, lados sano y afecto, o la evolución de un mismo paciente en el tiempo. A esto responde el coeficiente funcional de movilidad articular: la relación entre el arco de movimiento obtenido en la exploración y el arco de movimiento teórico de normalidad para esa articulación y ese movimiento, expresada habitualmente en forma de porcentaje.

Concepto clave: Coeficiente funcional de movilidad articular (%) = (grados obtenidos en la exploración ÷ grados de normalidad teórica de referencia) × 100. El resultado te permite hablar de «porcentaje de movilidad conservada» en lugar de manejar solo grados absolutos, y facilita fijar objetivos de tratamiento medibles y comunicables al resto del equipo.

Esta forma de expresar la movilidad tiene ventajas didácticas y clínicas: hace comparables articulaciones con rangos de normalidad muy distintos (por ejemplo, la flexión de rodilla y la de hombro), permite establecer de forma orientativa bandas de interpretación funcional, y sirve como indicador de progreso objetivo en la historia clínica.

Coeficiente obtenido (orientativo) Interpretación funcional
≥ 90 % Movilidad funcional conservada
75-89 % Limitación leve
50-74 % Limitación moderada
< 50 % Limitación severa
Recuerda: estas bandas son orientativas y de uso pedagógico para interpretar el coeficiente; el criterio clínico, el contexto de la patología y la comparación con el lado sano del propio paciente siguen siendo el referente principal de decisión.

4. VALORACIÓN DE LA FUERZA: EL BALANCE MUSCULAR DE DANIELS

El balance muscular manual, sistematizado por Daniels y Worthingham, es la escala de referencia para graduar la fuerza de un grupo muscular de forma cualitativa cuando no se dispone de dinamometría instrumental. Se basa en observar si el paciente es capaz de mover el segmento en descarga de gravedad, contra gravedad, y contra una resistencia manual creciente.

Grado Descripción
0 Ausencia de contracción muscular visible o palpable
1 Esbozo o vestigio de contracción, sin movimiento articular
2 Movimiento completo del segmento, en descarga de gravedad (plano horizontal)
3 Movimiento completo venciendo la gravedad, sin resistencia manual añadida
4 Movimiento completo venciendo la gravedad y una resistencia manual moderada
5 Movimiento completo venciendo la gravedad y una resistencia manual máxima (fuerza normal)
Pista mnemotécnica muy preguntada: «0 nada, 1 contracción, 2 sin gravedad, 3 contra gravedad, 4 resistencia parcial, 5 normal». En exámenes del SAS se ha preguntado tanto por el grado exacto asociado a un enunciado descriptivo como por el umbral a partir del cual se puede introducir cinesiterapia activo-resistida (grados 4-5) o mecanoterapia asistida (grados ≤ 2-3).

El balance muscular condiciona directamente el tipo de ejercicio terapéutico que puedes prescribir: con grados 0-2 recurrirás a cinesiterapia pasiva o activo-asistida (o mecanoterapia asistida); con grado 3 trabajarás cinesiterapia activa libre; y a partir de grado 4 podrás progresar a cinesiterapia activo-resistida, siempre que el cuadro clínico (dolor agudo, inflamación) no lo contraindique.

5. FUNDAMENTOS DE LA VALORACIÓN DE LA RESISTENCIA CARDIOVASCULAR

La resistencia cardiovascular (o capacidad aeróbica) es la capacidad del organismo para sostener un esfuerzo físico prolongado gracias al aporte de oxígeno y sustratos energéticos por parte de los sistemas cardiovascular y respiratorio. Su valoración es un contenido transversal en fisioterapia respiratoria, rehabilitación cardíaca, geriatría, oncología y readaptación al esfuerzo en el deporte.

El indicador de referencia fisiológico es el consumo máximo de oxígeno (VO₂ máx), pero en la práctica clínica se recurre con frecuencia a una unidad derivada, el MET (equivalente metabólico), que representa el gasto energético en reposo (aproximadamente 3,5 ml de O₂ por kg de peso y minuto). Expresar la intensidad del esfuerzo en METs permite comparar actividades muy distintas (caminar, subir escaleras, actividades laborales) con una misma escala y estimar el riesgo o el margen de seguridad de un paciente concreto.

Idea clave: la valoración de la resistencia cardiovascular en fisioterapia se apoya en dos grandes familias de herramientas: las pruebas de esfuerzo objetivas (ergometría con o sin registro electrocardiográfico) y las escalas de esfuerzo percibido (subjetivas, como la escala de Borg), que se complementan entre sí y no se sustituyen la una a la otra.

Los métodos pueden clasificarse en directos (con análisis de gases espirados, propios del laboratorio de fisiología del esfuerzo) e indirectos (ergometría con estimación mediante fórmulas o ecuaciones de predicción, y pruebas de campo). En el ámbito asistencial del SAS, el fisioterapeuta trabaja fundamentalmente con métodos indirectos y de campo, mientras que la prueba de esfuerzo con registro electrocardiográfico es un acto médico supervisado por cardiología o medicina de rehabilitación.

6. PRUEBAS DE ESFUERZO Y PROTOCOLOS DE ERGOMETRÍA

Las pruebas de esfuerzo (ergometrías) someten al paciente a un esfuerzo físico incremental y controlado, habitualmente en cinta rodante o cicloergómetro, mientras se monitorizan la frecuencia cardíaca, la presión arterial, el electrocardiograma y la sintomatología. El protocolo de Bruce es el más utilizado en cinta rodante: incrementa velocidad e inclinación cada tres minutos por etapas, permitiendo estimar la capacidad funcional en METs alcanzados y el tiempo total de ejercicio tolerado. Existen variantes como el protocolo de Bruce modificado o el protocolo de Naughton, de progresión más suave, indicados en pacientes con menor capacidad funcional o patología cardíaca reciente.

Caso de examen (convocatoria SAS 2025): se planteó el caso de una paciente revascularizada tras un síndrome coronario agudo con elevación del ST, sometida a una prueba de esfuerzo con protocolo de Bruce que alcanzó 7 METs y una frecuencia cardíaca próxima al 80 % de su frecuencia máxima teórica para la edad, con criterio de suspensión por alcanzar la frecuencia submáxima y sin cambios electrocardiográficos de isquemia. El examen pedía identificar tanto el motivo de suspensión de la prueba como quién estratifica el riesgo (el facultativo especialista).

Los criterios de suspensión de una prueba de esfuerzo pueden ser objetivos (alcanzar la frecuencia cardíaca submáxima o máxima teórica según la edad, cambios electrocardiográficos de isquemia, respuesta tensional inadecuada, arritmias significativas) o subjetivos (dolor torácico, disnea desproporcionada, mareo, fatiga extrema referida por el propio paciente, o una puntuación elevada en la escala de esfuerzo percibido).

Contraindicaciones a tener presentes: entre las situaciones que desaconsejan o contraindican una prueba de esfuerzo convencional se encuentran el infarto agudo de miocardio muy reciente, la angina inestable, la insuficiencia cardíaca descompensada, las arritmias ventriculares malignas no controladas o la estenosis aórtica grave sintomática. Ante cualquier duda, la decisión de indicar o suspender la prueba corresponde al facultativo responsable, nunca de forma exclusiva al fisioterapeuta.

A partir de los resultados, se puede estratificar el riesgo del paciente antes de incorporarlo a un programa de ejercicio o de rehabilitación cardíaca: una capacidad funcional superior a 7 METs en ergometría suele asociarse a bajo riesgo y buena tolerancia al entrenamiento supervisado, mientras que la angina de esfuerzo, las arritmias ventriculares malignas o la respuesta tensional inadecuada son marcadores de mayor riesgo.

7. ESCALAS DE ESFUERZO PERCIBIDO: BORG Y RPE

Cuando no dispones de monitorización objetiva continua, o cuando quieres dosificar el ejercicio de forma segura y sencilla junto al paciente, recurres a las escalas de esfuerzo percibido (Rating of Perceived Exertion, RPE). La más utilizada es la escala de Borg, que en su versión original puntúa de 6 a 20 (una cifra que, multiplicada por diez, se aproxima a la frecuencia cardíaca esperada para ese nivel de esfuerzo en un adulto sano) y en su versión modificada o CR-10 puntúa de 0 a 10, siendo esta última más intuitiva para el paciente.

Muy preguntado: identificar qué herramientas se usan para valorar la resistencia cardiovascular. En convocatorias recientes del SAS la respuesta correcta combinaba explícitamente «pruebas de esfuerzo y escalas de esfuerzo percibido (RPE)», frente a distractores como la repetición máxima (1RM), las repeticiones en reserva (RIR) o cuestionarios de calidad de vida como el SF-36, que valoran fuerza o percepción de salud, no capacidad cardiovascular.

La escala de Borg es especialmente útil en rehabilitación cardíaca y readaptación al esfuerzo, porque en pacientes bajo tratamiento con betabloqueantes la frecuencia cardíaca deja de ser un indicador fiable de intensidad (el fármaco la enlentece de forma artificial), por lo que la percepción subjetiva del esfuerzo se convierte en la referencia principal de dosificación, siempre complementada, cuando sea posible, con parámetros objetivos.

Aplicación práctica en EpS: enseñar al paciente a usar la escala de Borg en su programa domiciliario de ejercicio es una intervención de educación para la salud que fomenta la autonomía y la adherencia, y es plenamente competencia del fisioterapeuta del SAS.

8. PRUEBAS DE CAMPO: TEST DE LA MARCHA DE 6 MINUTOS Y OTRAS

Las pruebas de campo son alternativas sencillas, baratas y de fácil aplicación clínica a la ergometría de laboratorio. La más extendida es el test de la marcha de los 6 minutos (6MWT): el paciente recorre, a su ritmo, la mayor distancia posible durante seis minutos en un pasillo llano y estandarizado (habitualmente de unos 30 metros), pudiendo detenerse a descansar sin que se detenga el cronómetro. La distancia recorrida se emplea como indicador indirecto de capacidad funcional y como herramienta de seguimiento en enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardíaca y programas de rehabilitación cardiorrespiratoria.

Otras pruebas de campo relevantes son el test de paseo incremental o shuttle walk test, en el que el ritmo de la marcha se incrementa progresivamente marcado por una señal sonora, y las pruebas de subida de escaleras, útiles en valoración preoperatoria de cirugía torácica.

Por qué importa: estas pruebas te permiten objetivar la evolución del paciente entre sesiones sin necesidad de equipamiento de laboratorio, y son perfectamente aplicables en el contexto de atención primaria y hospitalaria del SAS.

9. ESCALAS DE EQUILIBRIO Y RIESGO DE CAÍDAS

El equilibrio y el riesgo de caídas son un contenido de valoración funcional especialmente relevante en fisioterapia geriátrica y neurológica. Debes conocer bien las principales escalas y no confundir su ámbito de aplicación.

Escala / prueba Qué valora Rango de puntuación
Escala de Tinetti Equilibrio y marcha 0-28 (16 equilibrio + 12 marcha)
Berg Balance Scale Equilibrio estático y dinámico 0-56
Test de Romberg Control postural con y sin información visual Prueba cualitativa (positiva/negativa)
Escala de Downton Riesgo de caídas (antecedentes, fármacos, déficits sensoriales, estado mental, marcha) Puntuación acumulada por factores de riesgo
Truco mnemotécnico muy preguntado: «Tinetti = 16 equilibrio + 12 marcha = 28». Además, distingue la escala de Downton (riesgo específico de caídas) de los índices de autonomía funcional como Katz, Barthel o Lawton-Brody, que valoran independencia en actividades de la vida diaria, no riesgo de caída en sí mismo; este matiz ha sido objeto de pregunta directa en convocatorias recientes del SAS.

En la práctica, seleccionar la escala adecuada depende del objetivo de la valoración: si buscas cuantificar el equilibrio y la marcha con detalle, Tinetti o Berg; si buscas estratificar el riesgo de caída para activar medidas preventivas, Downton; si necesitas una prueba rápida de cribado del control postural, Romberg.

10. ESCALAS DE CAPACIDAD FUNCIONAL EN PATOLOGÍA CRÓNICA Y CARDIORRESPIRATORIA

Junto a las pruebas de esfuerzo, en patología crónica cardíaca y respiratoria se emplean clasificaciones funcionales que permiten hablar un lenguaje común con el resto del equipo asistencial.

  • Clasificación funcional de la NYHA (New York Heart Association): gradúa la limitación funcional del paciente con insuficiencia cardíaca en cuatro clases, desde ausencia de limitación con la actividad ordinaria (clase I) hasta síntomas en reposo (clase IV).
  • Escala de disnea del Medical Research Council (MRC): gradúa de 0 a 4 el grado de esfuerzo que desencadena disnea, siendo una herramienta clave en fisioterapia respiratoria (EPOC, bronquiectasias, patología intersticial).
  • Cuestionario SF-36: instrumento genérico de calidad de vida relacionada con la salud, multidimensional, útil como medida de resultado percibido por el paciente, pero no como prueba de capacidad cardiovascular en sí misma.
  • Índice de Barthel: valora la autonomía en actividades básicas de la vida diaria (0-100 puntos).
  • Escala de Lawton-Brody e índice de Katz: valoran la autonomía en actividades instrumentales y básicas de la vida diaria respectivamente, y no deben confundirse con las escalas de riesgo de caídas ni con las de capacidad de esfuerzo.
Pregunta de examen (SAS): ante un enunciado sobre escala de Borg como medida de percepción subjetiva del esfuerzo y la disnea, los distractores típicos incluyen el índice de Barthel, la escala MRC y la escala de Norton (esta última orientada a riesgo de úlceras por presión, no a capacidad funcional). Aprende a separar mentalmente estas cuatro familias de escalas: esfuerzo percibido, disnea funcional, autonomía en AVD y riesgo de úlceras.

11. EL PAPEL DEL FISIOTERAPEUTA DEL SAS EN LA VALORACIÓN FUNCIONAL

La valoración funcional que has estudiado en este tema no es un requisito burocrático: es un acto autónomo del fisioterapeuta, reconocido dentro de sus competencias profesionales, que fundamenta la elaboración del plan de tratamiento, la fijación de objetivos y el criterio de alta. Como fisioterapeuta del SAS, aplicarás estas herramientas en contextos muy diversos: unidades de rehabilitación cardíaca, fisioterapia respiratoria hospitalaria, atención primaria, geriatría, unidades de neurorrehabilitación y readaptación al esfuerzo en pacientes crónicos.

Reparto de responsabilidades: la administración de pruebas de campo, escalas de equilibrio, balance articular y muscular, y la dosificación del ejercicio mediante escalas de esfuerzo percibido son competencia autónoma del fisioterapeuta. La indicación, supervisión médica y estratificación de riesgo de una prueba de esfuerzo con registro electrocardiográfico corresponde al facultativo especialista (cardiología o medicina física y rehabilitación), dentro de un trabajo de equipo multidisciplinar.

Toda valoración funcional debe quedar registrada en la historia clínica electrónica del paciente (Diraya), de forma que sea trazable, reproducible por otro profesional y útil para justificar la evolución del tratamiento. Además, forma parte de tu responsabilidad informar al paciente del objetivo de cada prueba, obtener su colaboración activa y, cuando proceda, enseñarle a autoevaluarse (por ejemplo, con la escala de Borg en su programa domiciliario), reforzando así la educación para la salud y la corresponsabilidad del paciente en su propio proceso.

En definitiva, dominar las cadenas cinéticas, la valoración de la resistencia cardiovascular y las principales escalas funcionales no es solo materia de examen: es la base metodológica que sostiene tu práctica diaria como fisioterapeuta del sistema sanitario público andaluz.

12. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Daniels, L. y Worthingham, C. — Pruebas funcionales musculares — obra de referencia para el sistema de balance muscular manual de 0 a 5.
  • Norkin, C.C. y White, D.J. — Measurement of Joint Motion: A Guide to Goniometry — referencia clásica de goniometría y método de neutro cero.
  • Borg, G. — Psychophysical bases of perceived exertion — fundamento de la escala de esfuerzo percibido (Borg 6-20 y CR-10).
  • American College of Sports Medicine (ACSM) — Guidelines for Exercise Testing and Prescription — protocolos de ergometría, criterios de suspensión y estratificación de riesgo.
  • Tinetti, M.E. — Performance-oriented assessment of mobility problems in elderly patients — origen de la escala de Tinetti de equilibrio y marcha.
  • American Thoracic Society — ATS Statement: Guidelines for the Six-Minute Walk Test — estandarización del test de la marcha de 6 minutos.
  • Resolución de 2 de agosto de 2024, de la Dirección General de Personas de la Consejería de Salud y Consumo (SAS) — programa de materias de la categoría de Fisioterapeuta.
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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el julio 6, 2026.