Tema 58. Hábitos adictivos. Nuevas adicciones. Factores psicosociales. Prevención, tratamiento, rehabilitación y reinserción. Intervención del/la trabajador/a sanitario en los distintos programas.
1. INTRODUCCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA
Las adicciones representan uno de los principales problemas de salud pública en Andalucía y en España. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define las adicciones como un conjunto de comportamientos y síntomas que persisten después del cese del consumo de la sustancia, caracterizados por la pérdida de control sobre el consumo y el deterioro de la calidad de vida del individuo. Las adicciones afectan no solamente a la persona consumidora, sino también a su círculo familiar, laboral y social, generando un impacto multidimensional que requiere una intervención integral y coordinada.
En la última década, la prevalencia de adicciones ha experimentado cambios significativos. El consumo de sustancias tradicionales como el alcohol y el cannabis sigue siendo elevado, pero se ha registrado una disminución relativa del consumo de heroína gracias a los programas de substitución. Simultáneamente, han emergido nuevas formas de adicción relacionadas con tecnologías (ludopatía online, adicción a redes sociales, ciberadicción) y nuevas sustancias sintéticas (drogas de diseño, benzodiacepinas de síntesis clandestina), lo que obliga a actualizar constantemente los enfoques preventivos y terapéuticos.
El Trabajo Social sanitario juega un papel crucial en la detección temprana, la intervención preventiva y el acompañamiento en el proceso de recuperación. La Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía reconoce como función fundamental del sistema sanitario público la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, ámbito donde las adicciones exigen enfoques comunitarios, familiares e individuales articulados entre sí.
2. CONCEPTO DE ADICCIÓN Y TIPOS
La adicción es un trastorno crónico del cerebro caracterizado por la búsqueda compulsiva de la sustancia o conducta, la pérdida de control y la continuación del comportamiento a pesar de sus consecuencias negativas. Desde la última edición del DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) y la CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades), se utiliza el término «trastorno por uso de sustancias» para definir un patrón problemático de consumo que causa un malestar o deterioro clínicamente significativo.
La CIE-11 establece criterios diagnósticos que incluyen: (1) control deficiente sobre el consumo; (2) mayor prioridad al consumo frente a otras actividades y obligaciones; (3) continuación del consumo a pesar de las consecuencias nocivas; y (4) presencia de abstinencia fisiológica o psicológica. La intensidad del trastorno se gradúa en leve, moderado o grave según el número de criterios cumplidos y la funcionalidad de la persona.
2.1 Tipos de adicciones sustancia-específicas
Alcohol: La bebida alcohólica es la droga legal más consumida. El consumo crónico genera dependencia física y psicológica, deterioro cognitivo, patología hepática y múltiples comorbilidades. La Ley 34/1988 de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Personas con Adicciones regula la intervención del Estado en este ámbito.
Opioides (heroína, codeína, fentanilo): Los opioides generan una de las dependencias más severas. Los programas de mantenimiento con metadona o buprenorfina son estándar en el tratamiento de la dependencia opioidea.
Cannabis: Aunque es percibido socialmente como «menor», el consumo regular de cannabis causa dependencia psicológica, alteraciones cognitivas y puede precipitar psicosis en individuos vulnerables. La prevalencia de uso es elevada en población joven.
Cocaína y estimulantes: Generan dependencia psicológica intensa. No hay tratamiento farmacológico específico, lo que hace que la intervención psicosocial sea fundamental.
Benzodiacepinas: Frecuentemente prescritas para ansiedad o insomnio, generan dependencia física rápidamente. El problema de los ansiolíticos de síntesis clandestina es creciente.
3. NUEVAS ADICCIONES Y HÁBITOS ADICTIVOS EMERGENTES
Las nuevas adicciones (también llamadas «behavioral addictions» o adicciones sin sustancia) no implican el consumo de una droga, pero generan patrones de conducta compulsiva, pérdida de control y consecuencias nocivas similares a las de las adicciones sustancia-específicas. El PESMAA reconoce explícitamente la necesidad de abordar estas emergencias sanitarias con la misma rigor que las drogas tradicionales.
3.1 Adicción a internet y ciberadicción
El uso problemático de internet se define como el uso excesivo de la red que interfiere con actividades cotidianas, relaciones personales y desempeño laboral o académico. Incluye videojuegos online, redes sociales (TikTok, Instagram, Snapchat), pornografía online y apuestas por internet. La pandemia de COVID-19 aceleró la digitalización y probablemente incrementó la prevalencia en población joven. Los criterios diagnósticos incluyen pérdida de tiempo, abstinencia (ansiedad/irritabilidad al no acceder), tolerancia (necesidad de más tiempo online) y mentira sobre el uso.
3.2 Ludopatía (adicción al juego)
El juego patológico es reconocido en DSM-5 como «Gambling Disorder». La ludopatía presencial (casinos, salones de juego) ha evolucionado hacia ludopatía online (slots, póquer, apuestas deportivas en apps móviles). Génera deuda, deterioro familiar y laboral, y elevada comorbilidad con depresión y suicidio. La Dirección General de Ordenación del Juego (en el Ministerio de Consumo) regula el juego online en España; Andalucía tiene servicios de intervención específicos.
3.3 Adicción al trabajo (workaholism)
Aunque menos reconocida nosológicamente, la adicción al trabajo es un síndrome caracterizado por trabajo compulsivo, negación de necesidades personales y familiares, y burnout. Es más prevalente en profesionales sanitarios y de alto rendimiento.
3.4 Compras compulsivas y adicción al consumo
La compulsión de compra genera deuda económica, ansiedad y deterioro de relaciones. Favorecida por comercio electrónico y plataformas de pago inmediato.
3.5 Adicción a redes sociales y a buscar validación online
Especialmente prevalente en adolescentes. Generada por los algoritmos de refuerzo positivo (likes, comentarios, seguidor), produce FOMO (fear of missing out), ansiedad social y trastornos del sueño.
5. PREVENCIÓN DE ADICCIONES
La prevención es el primer nivel de intervención y, como señala la perla de examen 2022, «la forma más eficaz de combatir los problemas de drogodependencia». La OMS y el PESMAA estructuran la prevención en tres niveles que se complementan:
5.1 Prevención primaria
Dirigida a la población general, con el objetivo de evitar la iniciación del consumo. Se desarrolla en escuelas (programas de educación para la salud sobre adicciones), en atención primaria (consejo a padres, educación sanitaria), en espacios comunitarios (ocio alternativo, espacios de recreación) y mediante campañas masivas de sensibilización. La prevención primaria es responsabilidad de múltiples actores: educadores, sanitarios, trabajadores sociales, asociaciones de padres y autoridades locales.
Programas de referencia: «Programa de Prevención del Abuso de Drogas en el Ámbito Educativo» (PAAD), «Habilidades para la Vida» (WHO), programas de resiliencia en escuelas, educación en valores y gestión emocional. En Andalucía, la Consejería de Salud y Consumo financia campañas de sensibilización y recursos educativos.
5.2 Prevención secundaria
Dirigida a personas en riesgo de consumo o con consumo inicial, con el fin de evitar la progresión hacia la dependencia. Implica detección temprana (cribado en atención primaria, en urgencias, en contextos de riesgo social), intervención breve (consejo motivacional, intervención en crisis), y programas de reducción de daño (distribución de jeringuillas estériles, educación sobre vías seguras, espacios de consumo supervisado en algunos países de Europa).
La intervención breve motivacional es un modelo basado en evidencia: el/la trabajador/a social ayuda a la persona a identificar la disonancia entre sus valores y sus conductas adictivas, y a generar motivación intrínseca para el cambio. No es confrontacional ni moralizante; es empática y colaborativa.
5.3 Prevención terciaria
Dirigida a personas ya diagnosticadas con adicción, con el objetivo de minimizar complicaciones, recaídas y daño social. Incluye tratamiento, rehabilitación, reinserción y seguimiento a largo plazo. Este nivel es donde confluye la mayor parte de la intervención del Trabajo Social sanitario que se describe más adelante.
6. TRATAMIENTO Y MODELOS DE INTERVENCIÓN
El tratamiento de las adicciones es un proceso complejo, multidimensional y frecuentemente recurrente. Requiere la coordinación de múltiples profesionales (médicos, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeras) y la implicación activa de la familia y la comunidad de apoyo. Los modelos más respaldados por evidencia son el modelo de cambio de etapas (Prochaska y DiClemente), el modelo cognitivo-conductual, la entrevista motivacional y el modelo de recuperación comunitaria.
6.1 Modelo de cambio de etapas de Prochaska y DiClemente
Este modelo describe el cambio como un proceso cíclico con varias etapas: Precontemplación (no intención de cambio; la persona niega el problema), Contemplación (conciencia del problema pero ambivalencia sobre el cambio), Preparación (decisión de cambio e intención de actuar), Acción (cambio de conducta activo), Mantenimiento (consolidación del cambio y prevención de recaída) y potencialmente Recaída (no es fracaso, sino parte del proceso). El Trabajo Social utiliza este modelo para calibrar la intervención según la etapa en que se encuentre la persona, evitando confrontar cuando todavía hay precontemplación.
6.2 Intervención breve y entrevista motivacional
La entrevista motivacional (EM), desarrollada por Miller y Rollnick, es una técnica conversacional colaborativa que ayuda a la persona a resolver la ambivalencia y a generar cambio desde dentro. No es asesora, ni directiva, ni confrontacional. Usa técnicas como OARS (Preguntas abiertas, Afirmaciones, Resumen reflexivo, Síntesis) y busca evocar el «change talk» (lenguaje de cambio propio). Estudios demuestran que es efectiva en consumo de alcohol, cannabis y opioides, especialmente en fases de precontemplación y contemplación.
6.3 Terapia cognitivo-conductual (TCC)
La TCC identifica las creencias, pensamientos y patrones conductuales que mantienen la conducta adictiva. Enseña habilidades de afrontamiento (coping skills) para manejar emociones difíciles sin recurrir al consumo, identifica disparadores (triggers) y desarrolla planes de prevención de recaída. Es la terapia más respaldada para todas las adicciones.
6.4 Modelos de grupos y apoyo mutuo
Los programas de 12 pasos (Alcohólicos Anónimos, Narcóticos Anónimos) se basan en un modelo espiritual de recuperación y aceptación del problema. Aunque su base científica es limitada, ofrecen comunidad y apoyo social valiosos. Otros modelos son SMART Recovery (Self-Management and Recovery Training), basado en racionalidad y empoderamiento, y Grupos de Apoyo Mutuo (GAM) facilitados por trabajadores sociales.
6.5 Tratamiento farmacológico
Para dependencia opioidea: Metadona (agonista) o buprenorfina (agonista parcial). Reduce síntomas de abstinencia y craving, permitiendo a la persona funcionar. La metadona exige clínica de mantenimiento; buprenorfina puede prescribirse en atención primaria. Ambas son fármacos de elección avalados por OMS y evidencia.
Para dependencia alcohólica: Naltrexona (antagonista opioidea; reduce refuerzo hedónico del alcohol), disulfiram (causa reacción tóxica si bebe alcohol; efecto disuasorio), acamprosato (restaura equilibrio neurobiológico). La medicación debe combinarse con intervención psicosocial.
Para dependencia de cocaína o estimulantes: No hay medicación aprobada específica. Se usan fármacos para comorbilidades (antidepresivos para depresión, antipsicóticos si hay psicosis).
7. REHABILITACIÓN Y REINSERCIÓN SOCIAL Y LABORAL
La rehabilitación y reinserción son la consecuencia natural del tratamiento. Una persona que ha alcanzado abstinencia o ha conseguido control sobre el consumo necesita reconstruir su vida, recuperar roles sociales, laboral, familiar y comunitario. Esta es una fase delicada en la que el riesgo de recaída es alto si no hay acompañamiento y recursos adecuados.
7.1 Dimensiones de la reinserción
Familiar: Reconstrucción de vínculos rotos, reparación de confianza, nuevas dinámicas de relación sin consumo. A menudo requiere terapia familiar. El Trabajo Social facilita mediación familiar y evaluación de recursos de protección para el usuario.
Laboral: Recuperación de competencias laborales, capacitación si fue necesaria, búsqueda de empleo con apoyo, empresas que favorecen inserción de personas en recuperación. En Andalucía, el Programa «Arquímedes» de la Consejería de Salud y Consumo ofrece subvenciones a empresas que contraten a personas con problemas de adicciones, facilitando su «acceso al mercado laboral, incentivando su incorporación y estabilidad en el empleo mediante contratos de trabajo de carácter temporal o indefinido» (según pregunta 72 del examen 2025 libre del SAS).
Educativa: Si la persona abandonó los estudios, retomar formación, educación secundaria de adultos, formación profesional. Crucial en jóvenes.
Comunitaria y social: Participación en actividades de ocio, asociacionismo, voluntariado, actividades culturales y deportivas. El objetivo es tejer una red de vínculos prosociales, autoestima y sentido de propósito que aísle de la recaída.
7.2 Modelos de vivienda
Muchas personas en recuperación requieren vivienda estable. Los recursos incluyen: (1) Pisos de acogida temporales mientras se recuperan; (2) Pisos supervisados de transición (con apoyo educativo, pero con privacidad); (3) Pisos independientes con seguimiento comunitario. La Estrategia Andaluza de Coordinación Sociosanitaria prioriza evitar la cronificación y facilitar acceso a vivienda digna como factor de estabilidad.
7.3 Prevención de recaída
La recaída es frecuente y no debe interpretarse como fracaso, sino como parte del proceso de cambio. El plan de prevención de recaída identifica situaciones de riesgo (emociones negativas, lugares asociados al consumo, pares consumidores, estrés), síntomas de alerta (negación, aislamiento, irresponsabilidad) y estrategias de afrontamiento (coping). El Trabajo Social participa activamente en la educación sobre recaída y en la reintegración cuando ocurre.
8. INTERVENCIÓN DEL/LA TRABAJADOR/A SOCIAL EN PROGRAMAS DE ADICCIONES
El/la trabajador/a social sanitario/a es miembro esencial del equipo interdisciplinar de tratamiento de adicciones. Su rol combina funciones de valoración, coordinación, intervención psicosocial y gestión de recursos. A diferencia del médico (diagnóstico y medicación) y del psicólogo (evaluación psicológica y terapia), el Trabajo Social focaliza en factores psicosociales y coordinación con servicios sociales, empleo y justicia.
8.1 Valoración social e historia social
El/la TS realiza una historia social que recoge: antecedentes personales y familiares, trayectoria de consumo (sustancia, cantidad, vía de administración, edad de inicio, contexto de inicio), situación laboral y económica, vivienda, relaciones familiares y sociales, antecedentes de trauma o adversidad, implicación legal, comorbilidades psicológicas. Utiliza técnicas de entrevista y observación sistemática. La historia social alimenta la valoración social, que es un documento clínico que sintetiza factores de riesgo, protección y necesidades de intervención.
Se utilizan escalas de valoración social como la Escala de Valoración de Riesgo Social de Gijón (adaptada para adicciones), que mide dimensiones como vivienda, empleo, familia, integración social y situación económica. También la APGAR familiar (evaluación de funcionalidad familiar) y escalas de dependencia funcional según sea necesario.
8.2 Intervención psicosocial
El/la TS aplica entrevista motivacional, intervención breve, técnicas de apoyo y resolución de problemas. Es el «nexo humano» entre el usuario y los servicios. Facilita la motivación del usuario, lo acompaña en el proceso terapéutico y media en conflictos (familiares, laborales, legales) que emerjan.
8.3 Coordinación y gestión de recursos
El/la TS «mapea» los recursos disponibles (vivienda, empleo, servicios sociales, educación, justicia, ocio) e identifica gaps. Coordina con trabajadores sociales de servicios sociales comunitarios, centros de empleo, asociaciones de recuperación y, cuando es necesario, con justicia penal. Es impulsor/a de redes comunitarias de apoyo.
8.4 Intervención familiar
Familia es a la vez factor de riesgo (si es disfuncional) y recurso clave (si es estable). El/la TS evalúa dinámicas familiares, identifica codependencia, culpa y role-playing disfuncionales. Realiza psicoeducación (explicar la adicción como enfermedad, no como moral flaw). Facilita sesiones de terapia familiar sistémica. En algunos casos, recomienda separación temporal si la familia es factor de recaída.
8.5 Documentación y registros
El/la TS documenta en la historia clínica (DIRAYA en Andalucía) valoración social, plan de intervención, evolución y evaluación. Garantiza confidencialidad conforme a Ley Orgánica 3/2018 (RGPD) y Ley 41/2002 (secreto profesional). Es fundamental registrar riesgos (suicidio, violencia) que requieran comunicación obligatoria a autoridades.
9. RECURSOS Y PROGRAMAS ESPECÍFICOS EN ANDALUCÍA
Andalucía dispone de una red estructurada de recursos para adicciones, financiada y coordinada por la Consejería de Salud y Consumo y el SAS. El modelo es de «puertas abiertas» (acceso sin derivación obligatoria en muchos recursos) y de abstinencia como objetivo prioritario, aunque con espacios de reducción de daño.
9.1 Unidades especializadas de adicciones
Cada provincia dispone de Unidades de Conductas Adictivas (UCA) de carácter ambulatorio, que ofrecen valoración, tratamiento y seguimiento. Se estructuran en equipos multidisciplinares con médicos, psicólogos y trabajadores sociales. Atienden derivadas de atención primaria, urgencias, servicios sociales comunitarios y autoconsulta.
9.2 Centros de día
Los centros de día son recursos de media intensidad donde la persona asiste 3-5 días a la semana para actividades educativas, ocupacionales, terapéuticas y de ocio. El objetivo es proporcionar estructura, ocupación terapéutica y apoyo social mientras se trabaja la recuperación. Los trabajadores sociales coordinan talleres, coordinan con familias y planifican alta. En el examen 2025 libre del SAS, pregunta 71, se pregunta «Entre los recursos y dispositivos que la Junta de Andalucía pone para ayudar a las personas con adicciones, existen algunos que buscan «la plena incorporación social de las personas afectadas». Identifique uno de ellos entre los siguientes» y la respuesta correcta es «Centros de día».
9.3 Comunidades terapéuticas
Las comunidades terapéuticas (CT) son recursos residenciales de 6 a 12 meses donde la persona vive inmersa en un programa intensivo de recuperación, con pares en similar situación. La terapia es la comunidad misma (terapia de grupo, participación en tareas, responsabilidad compartida). Eficaces pero exigentes; requieren motivación del usuario. Los TS coordinan entrada, seguimiento familiar y planificación al alta.
9.4 Programas de mantenimiento con sustitutivos
Clínicas de mantenimiento con metadona o buprenorfina para dependencia opioidea. Ofrecen medicación diaria (en clínica o en botiquín) y seguimiento clínico. Permiten a la persona funcionar sin síntomas de abstinencia. Disponibles en provincias principales. Los TS verifican cumplimiento, coordinan con otros servicios de salud y facilitan acceso a recursos de reinserción simultáneamente al tratamiento farmacológico.
9.5 Espacios de consumo supervisado (Consumo de Riesgo Menor)
En algunas ciudades (ej., Sevilla, Málaga) existen espacios higiénicos de consumo supervisado donde personas con dependencia severa pueden consumir bajo supervisión médica con jeringuillas estériles y acceso a naloxona. Es medida de daño reducción, no de abstinencia. Polémica pero respaldada por evidencia de OMS. Los TS coordinan con estos espacios para la educación, motivación de cambio y enlace con servicios de tratamiento.
9.6 Programa Arquímedes
Como se menciona en la pregunta 72 del examen 2025 libre, el Programa Arquímedes es una iniciativa de la Consejería de Salud y Consumo que ofrece subvenciones a empresas para contratar a personas con problemas de adicciones en recuperación. Busca facilitar su inserción laboral y estabilidad de empleo. Los TS validan candidatos, coordinan con empresas y hacen seguimiento laboral-personal durante y después del contrato.
9.7 Asociaciones y grupos de apoyo mutuo
Existen múltiples asociaciones de personas en recuperación (Alcohólicos Anónimos, Narcóticos Anónimos, FAMILIADOS —familias de personas con adicción), grupos de autoayuda y asociaciones de víctimas de tráfico de drogas. Los TS facilitan acceso, motivan participación y coordinan con estas entidades como red de apoyo comunitario.
10. EL PLAN ESTRATÉGICO DE SALUD MENTAL Y ADICCIONES DE ANDALUCÍA (PESMAA)
El PESMAA es el marco estratégico que articula la respuesta sanitaria andaluza a salud mental y adicciones. Aunque no existe un «Tema 68» dedicado específicamente en el temario oficial de Trabajo Social (sí hay Tema 68 general sobre PESMAA), es fundamental conocer su aplicación al ámbito de adicciones.
El PESMAA define objetivos de prevención, detección temprana, tratamiento y reinserción. Reconoce las nuevas adicciones como problema emergente. Propone un modelo comunitario («desinstitucionalización») que prioriza la atención en niveles menos restrictivos (atención primaria, ambulatoria) y la integración social sobre la hospitalización. Enfatiza la coordinación intersectorial (sanidad, servicios sociales, empleo, justicia, educación).
Para adicciones específicamente, el PESMAA propone: (1) Integración de la atención a adicciones en servicios generales de salud mental; (2) Fortalecimiento de intervención preventiva en escuelas y atención primaria; (3) Ampliación de programas de mantenimiento; (4) Desarrollo de recursos de reinserción laboral y vivienda; (5) Respuesta coordinada a nuevas adicciones con herramientas de evidence-based practice.
11. COORDINACIÓN INTERSECTORIAL Y SOCIOSANITARIA
Las adicciones no son «solo» un problema sanitario: son problemas sociales, laborales, educativos, familiares y, en ocasiones, penales. La Estrategia Andaluza para la Coordinación Sociosanitaria (Tema 21 del temario) establece mecanismos de coordinación entre SAS y servicios sociales. El/la trabajador/a social es el/la principal impulsor/a de estas alianzas intersectoriales.
11.1 Coordinación con servicios sociales
Las corporaciones locales (ayuntamientos) disponen de servicios sociales comunitarios que atienden situaciones de vulnerabilidad social. En adicciones, ofrecen valoración de necesidades, orientación laboral, ayuda para vivienda, prestaciones sociales y mediación familiar. El/la TS sanitario coordina con el social comunitario: comparten valoraciones, facilitan seguimiento y evitan duplicidades.
11.2 Coordinación con justicia penal
Personas con adicciones frecuentemente tienen conflicto penal (delito de tráfico, robo para financiar consumo, conducción bajo influencia). El sistema penal español reconoce la necesidad de tratamiento: existen programas de justicia restaurativa y módulos terapéuticos en prisiones. El/la TS colabora con servicios sociales penitenciarios en planes de tratamiento y preparación para retorno comunitario al cumplimiento.
11.3 Coordinación con servicios de empleo
La Agencia para el Empleo y Desarrollo Local de Andalucía (AEDL) y centros de empleo comarcales ofrecen orientación laboral, formación y bolsa de empleo. Los TS coordinan candidatos a formación/empleo con estas entidades.
11.4 Coordinación con educación
En población joven, coordinación con institutos y programas de educación de adultos para facilitar continuidad o retoma de formación. Prevención en escuelas.
12. DERECHOS, ÉTICA Y HUMANIZACIÓN EN ADICCIONES
Las personas con adicciones frecuentemente enfrentan estigma, criminalización y vulneración de derechos. El Trabajo Social debe ser guardia de sus derechos y su dignidad.
12.1 Derechos de la persona con adicción
Conforme a Ley 41/2002 (autonomía del paciente), Ley 2/1998 (Salud de Andalucía) y Ley 9/2016 (Servicios Sociales), la persona con adicción tiene derecho a: (1) Información clara sobre su situación y opciones de tratamiento; (2) Consentimiento informado (no tratamiento forzado, salvo mandato judicial); (3) Confidencialidad y secreto profesional; (4) Acceso a servicios de calidad; (5) No discriminación; (6) Participación en decisiones sobre su tratamiento; (7) Queja y reclamación si existe mala praxis.
12.2 Secreto profesional y confidencialidad
El/la TS está obligado por Ley Orgánica 3/2018 (RGPD) y por el Código Deontológico del Trabajo Social a mantener confidencialidad sobre datos personales y de salud de la persona. Las excepciones legales son: (a) Consentimiento informado de la persona; (b) Riesgo grave inminente de muerte o lesión grave (deber de comunicar a autoridades); (c) Abuso o negligencia de menores (deber de comunicar a autoridades de protección); (d) Orden judicial. El/la TS debe explicar estas limitaciones al usuario desde el inicio.
12.3 Lenguaje no estigmatizante
El Trabajo Social debe usar lenguaje que respete la dignidad de la persona. Prohibido: «drogadicto», «adicto», «delincuente», «desecho social». Correcto: «persona con trastorno por uso de sustancias», «persona en recuperación», «usuario/a de servicios». Este cambio de lenguaje refleja un cambio ético: reconocer que la adicción es enfermedad compleja, no moral flaw ni elección deliberada.
12.4 Principios de ética profesional
Autonomía: Respetar capacidad de decisión de la persona, incluso si discrepamos (p. ej., si rechaza tratamiento). No paternalismo.
Beneficencia: Actuar en beneficio de la persona, siempre priorizando su bienestar integral.
No maleficencia: Evitar daño. No coacción, no retención de información, no abuso de poder.
Justicia: Equidad en acceso a recursos, especialmente con poblaciones vulnerables. No discriminación por género, etnia, orientación sexual, situación económica.
Honestidad y transparencia: Comunicar de forma clara y abierta. No engaño ni manipulación.
13. MAPA CONCEPTUAL DEL TEMA
│
├── TIPOLOGÍA
│ ├── Sustancia-específicas
│ │ ├── Alcohol
│ │ ├── Opioides (heroína, fentanilo)
│ │ ├── Cannabis
│ │ ├── Cocaína / Estimulantes
│ │ └── Benzodiacepinas
│ └── Nuevas adicciones (sin sustancia)
│ ├── Ciberadicción
│ ├── Ludopatía
│ ├── Adicción al trabajo
│ ├── Compras compulsivas
│ └── Redes sociales
│
├── FACTORES PSICOSOCIALES
│ ├── RIESGO
│ │ ├── Individuales (baja autoestima, trauma)
│ │ ├── Familiares (dinámicas disfuncionales)
│ │ └── Sociales (desempleo, exclusión)
│ └── PROTECCIÓN
│ ├── Individuales (resiliencia, autoestima)
│ ├── Familiares (apego seguro)
│ └── Sociales (inserción laboral, red de apoyo)
│
├── INTERVENCIÓN (3 NIVELES)
│ ├── PREVENCIÓN
│ │ ├── Primaria (población general)
│ │ ├── Secundaria (personas en riesgo/consumo inicial)
│ │ └── Terciaria (personas con adicción)
│ ├── TRATAMIENTO
│ │ ├── Modelos psicosociales (EM, TCC, grupos de apoyo)
│ │ └── Tratamiento farmacológico (metadona, buprenorfina)
│ └── REINSERCIÓN
│ ├── Familiar
│ ├── Laboral (Programa Arquímedes)
│ ├── Educativa
│ └── Comunitaria
│
├── RECURSOS EN ANDALUCÍA
│ ├── UCA (Unidades de Conductas Adictivas)
│ ├── Centros de día
│ ├── Comunidades terapéuticas
│ ├── Programas de mantenimiento (metadona/buprenorfina)
│ ├── Espacios de consumo supervisado
│ ├── Programa Arquímedes (inserción laboral)
│ └── Asociaciones y grupos de apoyo
│
└── ROL DEL TRABAJADOR/A SOCIAL
├── Valoración social e historia social
├── Intervención psicosocial (EM, intervención breve)
├── Coordinación con recursos
├── Intervención familiar
├── Facilitación de reinserción
└── Defensa de derechos y humanización
14. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía — establece principios y objetivos del sistema sanitario público andaluz, incluyendo prevención de adicciones.
- Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad — marco estatal de organización sanitaria, competencias en materia de adicciones.
- Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica — garantías de consentimiento informado y confidencialidad aplicables a personas con adicciones.
- Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales — regulación de confidencialidad y RGPD en historias clínicas y sociales.
- Ley 9/2016, de 27 de diciembre, de Servicios Sociales de Andalucía — coordinación de servicios sociales en atención a personas con adicciones y dependencia.
- Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia — aplicable a personas cuya adicción ha generado dependencia funcional.
- Ley 34/1988, de 11 de noviembre, sobre distribución y comercio de bebidas alcohólicas — marco de regulación del consumo de alcohol.
- Plan Estratégico de Salud Mental y Adicciones de Andalucía (PESMAA) — marco estratégico del SSPA para intervención integral en adicciones, prevención, tratamiento y reinserción.
- Estrategia Andaluza para la Coordinación Sociosanitaria — mecanismos de coordinación intersectorial entre SAS y servicios sociales en adicciones.
- Código Deontológico del Trabajo Social — principios éticos y normas profesionales obligatorias para colegiados.
- American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5) — clasificación diagnóstica de trastornos por uso de sustancias (Substance Use Disorders).
- Organización Mundial de la Salud (2019). CIE-11. Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión — criterios diagnósticos actualizados para adicciones y trastornos relacionados (códigos 6C4x).
- Miller, W. R., & Rollnick, S. (2012). Motivational Interviewing: Helping People Change (3.ª ed.) — modelo de entrevista motivacional, técnicas y aplicación clínica.
- Prochaska, J. O., & DiClemente, C. C. (1983). Stages and processes of self-change of smoking: Toward an integrative model of change — modelo de etapas del cambio en adicciones.
- Beck, A. T., Wright, F. D., Newman, C. F., & Liese, B. S. (1993). Cognitive Therapy of Substance Abuse — aplicación de TCC en adicciones.
- De Leon, G. (2000). The Therapeutic Community: Theory, Model, and Method — teoría y práctica de comunidades terapéuticas.
- Consejería de Salud y Consumo, Junta de Andalucía (2020). Programa Arquímedes — iniciativa de subvenciones para inserción laboral de personas en recuperación de adicciones.
- Orden de 16 de julio de 2003, por la que se regula la red de servicios de tratamiento de personas con problemas de drogas en el ámbito del SSPA — estructura organizativa de recursos de adicciones en Andalucía.
- Organización Mundial de la Salud (2014). Neuroscience of Psychoactive Substance Use and Dependence — base biológica de adicciones desde perspectiva OMS.
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