Tema 71. Procesos Asistenciales Integrados de salud mental: «Ansiedad, depresión, somatizaciones», «Trastorno mental grave» (y estrategia «Al lado…»), «Trastornos de la conducta alimentaria», «Trastornos del espectro autista», «Trastornos del desarrollo con discapacidad intelectual». Funciones del/la trabajador/a sanitario.

46 min agosto 5, 2026 Media Nuevo

Tema 71. Procesos Asistenciales Integrados de salud mental: «Ansiedad, depresión, somatizaciones», «Trastorno mental grave» (y estrategia «Al lado…»), «Trastornos de la conducta alimentaria», «Trastornos del espectro autista», «Trastornos del desarrollo con discapacidad intelectual». Funciones del/la trabajador/a sanitario.

Los PAI de salud mental como procesos integrados de actuación interdisciplinar: especificidades de valoración y intervención social en cinco áreas clave de la psiquiatría y la salud mental andaluza.
Oposición: Trabajador/a Social – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Específico | Última actualización: Julio 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS y PAI vigentes

1. INTRODUCCIÓN: LOS PROCESOS ASISTENCIALES INTEGRADOS EN SALUD MENTAL

Los Procesos Asistenciales Integrados (PAI) son protocolos de actuación coordinada entre dispositivos de atención sanitaria (atención primaria, atención especializada, salud mental, urgencias) y extrasanitarios (servicios sociales, educativos, laborales) que permiten estandarizar la respuesta a problemas de salud prevalentes y establecer una continuidad en el acompañamiento de las personas.

En el campo de la salud mental, el Servicio Andaluz de Salud ha desarrollado un conjunto de PAI que abordan los principales trastornos mentales y del neurodesarrollo, integrando una perspectiva biopsicosocial que reconoce la relevancia de factores sociales, familiares, laborales y comunitarios en la evolución y recuperación. El enfoque integrado implica que el trabajador social no es un agente secundario, sino un miembro clave del equipo interdisciplinar desde el primer momento de la valoración y la intervención.

El presente tema aborda cinco PAI específicos de salud mental —Ansiedad, Depresión y Somatizaciones; Trastorno Mental Grave (TMG); Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA); Trastornos del Espectro Autista (TEA); y Trastornos del Desarrollo con Discapacidad Intelectual— así como las funciones, métodos y herramientas que el/la trabajador/a social sanitario debe dominar para intervenir en cada contexto con eficacia y rigor. La Estrategia «Al Lado con…», vinculada al TMG, se trata como un instrumento transversal de apoyo a familias y cuidadores.

Concepto nuclear: Los PAI de salud mental en el SAS integran el manejo clínico del trastorno con la valoración y activación de recursos sociales, la implicación de la familia y la comunidad, y la orientación hacia la recuperación y la autonomía personal, no solo hacia el control sintomático.

2. CONCEPTO, ESTRUCTURA Y FUNCIONES DE LOS PAI DE SALUD MENTAL

2.1. Definición y propósitos

Un Proceso Asistencial Integrado es un conjunto de actividades, responsabilidades, cuidados y recursos organizados de manera sistemática para abordar un problema de salud a lo largo de todas sus fases —prevención, diagnóstico, tratamiento, seguimiento y recuperación—. En salud mental, los PAI persiguen múltiples objetivos convergentes:

  • Continuidad asistencial: Garantizar que la persona reciba atención coherente y coordinada en todos los niveles (primaria, especializada, urgencias) sin rupturas ni duplicidades.
  • Comprensión integral: Abordar no solo los síntomas clínicos, sino los factores sociales, laborales, familiares y de calidad de vida que inciden en la recuperación.
  • Participación del usuario y su entorno: Incluir la voz, los valores y los objetivos personales de la persona con problemas de salud mental y su familia.
  • Eficiencia y calidad: Reducir tiempos de espera, evitar procedimientos innecesarios y asegurar que la intervención se base en evidencia y mejores prácticas.
  • Orientación a resultados: Medir avances no solo en síntomas, sino en recuperación funcional, autonomía, reinserción laboral y satisfacción vital.

2.2. Estructura de los PAI: Fases y actividades clave

Cada PAI de salud mental se estructura en fases que representan el recorrido de la persona por el sistema. Aunque varían según el diagnóstico, las fases comunes son:

  • Detección y acceso: Identificación del problema (por médico de atención primaria, urgencias, derivación de otros servicios) y activación del proceso.
  • Valoración integral: Evaluación conjunta (clínica, psicológica, social) que incluye factores de riesgo y capacidades.
  • Diagnóstico y formación del equipo: Confirmación del diagnóstico clínico e implicación de profesionales (médico, enfermero, psicólogo, trabajador social, según proceda).
  • Planificación individualizada: Diseño del Plan de Atención Personalizado (PAP) o plan de intervención social que especifica objetivos, acciones, plazos y responsabilidades.
  • Intervención y seguimiento: Ejecución de acciones y evaluación periódica del progreso.
  • Alta y continuidad: Transición planificada (a atención primaria o alta del sistema si procede) con coordinación con servicios de seguimiento o comunitarios.
Pregunta frecuente de examen: En el examen 2025 turno libre (pregunta 87) se preguntó: «¿Qué debe considerar el/la trabajador/a social sanitario/a en su valoración dentro del Proceso Asistencial de ‘ansiedad, depresión y somatizaciones’?» La respuesta correcta fue «Los recursos y capacidades personales de afrontamiento» (opción B). Esto subraya que la valoración social en PAI no es solo identificar déficits, sino potenciar fortalezas y resiliencia del usuario.

2.3. Participantes e interdisciplinariedad

El equipo interdisciplinar típico en los PAI de salud mental incluye psiquiatras, médicos generales, enfermeros (de enlace, gestores de casos), psicólogos clínicos, trabajadores sociales sanitarios, y coordinadores de recursos. En algunos procesos también participan educadores sanitarios, facilitadores de recuperación, profesionales del empleo, y miembros de organizaciones de personas con experiencia en salud mental. El trabajador social aporta la perspectiva de los determinantes sociales, las redes de apoyo, la activación de derechos y la coordinación con servicios sociales y comunitarios.

3. LA VALORACIÓN SOCIAL EN LOS PAI: PRINCIPIOS Y METODOLOGÍA

3.1. Principios de la valoración social

La valoración social en los PAI de salud mental se fundamenta en varios principios que la distinguen de la valoración clínica o psicológica:

  • Centering en la persona, no en el diagnóstico: La valoración prioriza la comprensión de la vida cotidiana de la persona (su rol familiar, laboral, comunitario) y no solo la etiqueta clínica del trastorno.
  • Perspectiva fortalecedora: Busca identificar capacidades, recursos propios, redes de apoyo y factores de resiliencia que existan en la persona y su entorno, para construir sobre ellos.
  • Integralidad: Valora aspectos que otros profesionales pueden pasar por alto: situación habitacional, acceso a empleo, relaciones sociales, discriminación experimentada, barreras de accesibilidad, etc.
  • Participación y diálogo:** La valoración es un proceso bidireccional en el que la persona (y su familia, si procede) participa activamente en la definición de necesidades y objetivos.
  • Contexto y significado social: Reconoce que los síntomas y sus repercusiones tienen significado en el contexto social, cultural y económico de la persona.

3.2. Métodos e instrumentos de valoración social

El/la trabajador/a social utiliza métodos bien establecidos en la profesión:

  • Entrevista social: Técnica principal que puede ser estructurada (con guión de temas) o abierta, adaptada a la situación del usuario. En salud mental, el trabajador social debe ser sensible a síntomas (depresión, paranoia, ansiedad) que pueden afectar a la comunicación.
  • Visita domiciliaria: Especialmente valiosa en salud mental porque permite observar el entorno real, las dinámicas familiares, las barreras físicas, la situación de higiene y seguridad que no se ven en consulta.
  • Genograma y ecomapa: Herramientas gráficas que representan la estructura familiar (genograma) y la red de recursos formales e informales (ecomapa) de la persona.
  • Escalas y cuestionarios sociales: Instrumentos validados que permiten cuantificar aspectos como apoyo social, sobrecarga del cuidador, funcionamiento familiar. En salud mental, son especialmente útiles la Escala de Apoyo Social de Duke-UNC, la Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit (adaptada), y las escalas de evaluación del ambiente familiar.
  • Análisis de recursos: Mapeo y evaluación de la disponibilidad y accesibilidad de servicios sociales, laborales, comunitarios, sanitarios en el entorno de la persona.

3.3. Contenidos clave de la valoración social en salud mental

La valoración social en PAI de salud mental debe abarcar de forma sistemática:

Ámbito de valoración Aspectos específicos
Situación familiar y red de apoyo Composición familiar, roles, dinámicas de apoyo, figuras significativas, relaciones de apego, conflictos, sobrecarga en cuidadores familiares.
Situación laboral y económica Situación de empleo (activo, desempleado, baja laboral), nivel de ingresos, precariedad económica, dependencia de prestaciones, repercusión del trastorno en el desempeño laboral.
Situación habitacional y social Tipo de vivienda, accesibilidad, entorno comunitario, situaciones de exclusión residencial (sinhogarismo), barrios desfavorecidos o con necesidades especiales.
Recursos y capacidades personales Habilidades personales, estrategias de afrontamiento previas, intereses, actividades de ocio, factores de resiliencia, autodeterminación, expectativas de la persona.
Barreras y factores de riesgo social Discriminación, estigma experimentado, aislamiento social, carencia de recursos, problemas de accesibilidad, comorbilidad social (violencia, abuso de sustancias, problemas judiciales).
Acceso a derechos y servicios Cobertura sanitaria, conocimiento de derechos, acceso a prestaciones sociales (invalidez, dependencia, ayudas de emergencia), barreras administrativas.
Información: La Ley 9/2016 de Servicios Sociales de Andalucía (artículos 24-28) establece que la valoración social es responsabilidad de los servicios sociales básicos, pero en el contexto de un PAI de salud mental, el trabajador social sanitario realiza una valoración complementaria centrada en factores socio-sanitarios. La coordinación entre ambas valoraciones es esencial para evitar duplicidades y garantizar comprensión integral.

4. PAI DE ANSIEDAD, DEPRESIÓN Y SOMATIZACIONES

4.1. Ámbito clínico y prevalencia

La ansiedad y la depresión son los trastornos mentales más prevalentes en atención primaria. Se estima que afectan a entre el 15-20% de la población adulta en algún momento de la vida. Las somatizaciones —la presentación de síntomas somáticos sin base médica clara o desproporcionada a los hallazgos clínicos— constituyen un patrón común en estos trastornos y un motivo frecuente de consulta en primaria. El PAI busca identificar precozmente estos cuadros, evitar la medicalización innecesaria, y proporcionar intervenciones integradas que combinen tratamiento psicofarmacológico, psicoterapéutico y social.

4.2. Funciones específicas del trabajador social en Ansiedad-Depresión-Somatizaciones

En este PAI, el trabajador social realiza acciones dirigidas a:

  • Valoración de recursos y capacidades de afrontamiento: Identificar las estrategias que la persona ha utilizado exitosamente en el pasado para manejar estrés, cómo afronta actualmente el trastorno, qué soportes externos tiene (familia, amigos, comunidad).
  • Evaluación del contexto psicosocial: Analizar factores estresantes vitales (pérdidas, conflictos laborales, problemas económicos, cambios vitales) que pueden haber desencadenado o mantienen el trastorno.
  • Asesoramiento sobre derechos laborales:** Información sobre bajas médicas, ajustes razonables en el trabajo, prestaciones por incapacidad temporal (IT), protección frente a discriminación laboral.
  • Activación de recursos comunitarios: Derivación a grupos de apoyo, actividades comunitarias que promuevan la activación social, recursos de ocio terapéutico.
  • Intervención psicoeducativa con la familia: Proporcionar información sobre el trastorno, ayudar a mejorar la comunicación familiar, identificar roles de sobreprotección que pueden mantener la sintomatología.
  • Coordinación con servicios sociales básicos: Si existen necesidades de apoyo social (ayuda a domicilio para personas con limitación funcional severa, prestaciones de dependencia).

4.3. Fases del PAI y participación del trabajador social

El PAI de Ansiedad-Depresión-Somatizaciones contempla fases específicas:

  • Fase 1 – Detección y derivación: En atención primaria, el médico o enfermero identifica síntomas de ansiedad/depresión (mediante cuestionarios como la Escala de Goldberg o valoración clínica). Se deriva a salud mental especializada si se sospecha trastorno moderado-severo, comorbilidad con abuso de sustancias, o riesgo suicida.
  • Fase 2 – Valoración integral: En unidad de salud mental o en atención primaria (según protocolos locales), se realiza valoración clínica, psicológica y social (participación del trabajador social). La valoración social debe enfatizar los recursos y capacidades de afrontamiento, el funcionamiento laboral y familiar, y los estresores psicosociales.
  • Fase 3 – Diagnóstico y tratamiento: Confirmación de diagnóstico según CIE-11 (F40-F49 para trastornos de ansiedad, F30-F39 para episodios depresivos). Inicio de tratamiento farmacológico (ISRS, IRSN en depresión; ansiolíticos en ansiedad aguda, aunque generalmente se prefieren abordajes sin benzodiazepinas a largo plazo) y psicoterapia (TCC, terapia interpersonal, activación conductual).
  • Fase 4 – Intervención social: El trabajador social implementa el plan de intervención social, coordinando derivaciones, educación familiar, activación comunitaria.
  • Fase 5 – Seguimiento y alta: Evaluación trimestral o semestral según severidad. Alta al cumplirse objetivos, con orientación sobre mantenimiento de habilidades de afrontamiento y acceso a recursos comunitarios para prevención de recaídas.
Pregunta frecuente de examen: La pregunta 87 del examen 2025 turno libre preguntó: «¿Qué debe considerar el/la trabajador/a social sanitario/a en su valoración dentro del Proceso Asistencial de ‘ansiedad, depresión y somatizaciones’?» Las opciones fueron: A) Elaboración del diagnóstico social; B) Los recursos y capacidades personales de afrontamiento; C) Programación de entrevistas; D) Identificación de obstáculos. La respuesta correcta fue B. Esto refleja que el enfoque del PAI es fortalecedor: no se trata de patologizar, sino de identificar capacidades existentes que el usuario puede potenciar.

4.4. Somatizaciones: especificidades de intervención social

Las somatizaciones presentan un desafío especial porque la persona experimenta síntomas corporales reales (dolor, fatiga, mareos, problemas digestivos) que generan frustración cuando no se encuentra una causa médica. El trabajador social debe:

  • Validar la experiencia del usuario: Reconocer que el sufrimiento es real, aunque los síntomas no sean resultado de patología orgánica, evitando la invalidación («es todo en tu cabeza»).
  • Psicoeducar sobre la conexión cuerpo-mente: Explicar cómo el estrés y las emociones pueden manifestarse en síntomas físicos, normalizando la somatización.
  • Reducir conductas de búsqueda compulsiva de diagnóstico médico: Ayudar a la persona a aceptar la naturaleza psicosomática de los síntomas y a enfocarse en estrategias de manejo (técnicas de relajación, ejercicio, límite de consultas médicas) más que en investigación diagnóstica adicional.
  • Coordinar con medicina interna o general: Asegurar que se ha descartado patología orgánica mediante pruebas razonables y justificadas, sin someter a la persona a pruebas innecesarias.

5. PAI DE TRASTORNO MENTAL GRAVE Y ESTRATEGIA «AL LADO CON…»

5.1. Definición de Trastorno Mental Grave y contexto epidemiológico

El Trastorno Mental Grave (TMG) es un término clínico y administrativo que agrupa diagnósticos de elevada severidad, persistencia y repercusión funcional. No es una categoría diagnóstica única (como esquizofrenia o trastorno bipolar), sino un constructo que incluye trastornos psicóticos (esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo), trastorno bipolar severo, y trastornos depresivos graves con riesgo suicida o incapacidad funcional severa. Se estima una prevalencia del 2-3% de la población, aunque con variabilidad según la definición utilizada.

El TMG se caracteriza por síntomas positivos (alucinaciones, delirios), negativos (apatía, abulia, aislamiento social) o del estado de ánimo de severa intensidad, que interfieren significativamente en el funcionamiento laboral, familiar y social. Requiere un abordaje multidisciplinar persistente, coordinación entre servicios sanitarios y sociales, e implicación activa de la familia y los recursos comunitarios.

5.2. Intervención social coordinada en TMG: El trabajo en red

La intervención social en TMG no es responsabilidad solo del trabajador social, sino un esfuerzo coordinado de todo el equipo. Según el PAI de TMG (2ª ed., 2020) del SAS, la intervención social se define como:

Esta definición marca un cambio fundamental en relación a modelos anteriores: la intervención social no es atención «indirecta» o secundaria, sino una activación de recursos y coordinación multidisciplinar que es fundamental para la mejora de salud.

5.3. Funciones del trabajador social en TMG

Las funciones específicas incluyen:

  • Valoración integral de necesidades sociales: Evaluación de situación familiar (estructura, dinámicas, sobrecarga), situación laboral y ocupacional, situación habitacional, acceso a derechos, redes de apoyo formal e informal, factores de riesgo social (violencia, consumo de tóxicos, sinhogarismo).
  • Identificación de factores de vulnerabilidad y resiliencia: Detectar aquellos factores sociales que aumentan riesgo de descompensación (estrés de vida, conflictos familiares, desempleo) y potenciar factores protectores (apoyo familiar, ocupación significativa, participación comunitaria).
  • Asesoramiento y gestión de recursos de vivienda: Particularmente en personas con TMG que viven en situación de calle o en alojamientos precarios, el trabajador social coordina acceso a vivienda social, programas de housing first, o servicios de apoyo residencial (centros residenciales, pisos tutelados).
  • Intermediación laboral y ocupacional:** Derivación a programas de empleo protegido, empleo con apoyo (seguimiento cercano durante el periodo inicial), o empleo ordinario con ajustes. En personas con TMG severo, también ocupaciones terapéuticas o programas de activación ocupacional.
  • Apoyo a la familia y gestión de sobrecarga del cuidador: Escuela de familias, grupos de apoyo para cuidadores, información sobre derechos de la persona con TMG, orientación sobre límites saludables, información sobre prestaciones de dependencia si procede.
  • Coordinación con servicios sociales y comunitarios: Enlace formal con servicios de base, ONGs especializadas, asociaciones de personas con enfermedad mental, recursos de reducción de daños (si hay comorbilidad con abuso de sustancias).
  • Seguimiento y prevención de recaídas: Contacto regular (según protocolo de riesgo), evaluación de adherencia al tratamiento, identificación precoz de signos de descompensación, coordinación con el equipo para intervención temprana.
Pregunta frecuente de examen: En el examen 2025 turno libre (pregunta 94) se preguntó: «¿Qué intervención social se realiza con las personas con Trastorno Mental Grave (TMG), según el Proceso Asistencial Integrado (2ª ed., 2020)?» Las opciones fueron: A) Elaborar un plan de intervención social general; B) Elaborar un informe sin activación de recursos; C) Intervención social coordinada mediante activación de recursos y estrategias sociales… (respuesta correcta); D) Atención indirecta. La opción C refleja el enfoque moderno de coordinación y activación, no mera documentación.

5.4. La Estrategia «Al Lado con…»: Apoyo a personas cuidadoras en TMG

La Estrategia «Al Lado con…» es una iniciativa del Servicio Andaluz de Salud (también enmarcada en las Estrategias «Al Lado» más amplias para familias, Tema 19) dirigida específicamente a personas cuidadoras de individuos con TMG. Los cuidadores (generalmente familiares) soportan una carga considerable: vigilancia 24/7, gestión de crisis, cambios de conducta, estigma social, impacto en su propia salud.

Los objetivos de «Al Lado con…» son:

  • Proporcionar información validada sobre el TMG, síntomas, factores de mantenimiento, y qué esperar del tratamiento.
  • Ofrecer soporte emocional y psicosocial a través de grupos de apoyo de cuidadores facilitados por profesionales de salud mental.
  • Desarrollar habilidades de manejo de crisis, comunicación efectiva, establecimiento de límites saludables.
  • Facilitar el acceso a recursos de respiro (internamiento temporal, servicios de acompañamiento, centros de día) que permitan al cuidador descanso periódico.
  • Conectar con otros cuidadores en situaciones similares (apoyo de pares, normalización de la experiencia).

La participación del trabajador social en «Al Lado con…» incluye: identificación de cuidadores en consulta clínica, derivación a grupos de apoyo, asesoramiento sobre prestaciones de dependencia que puedan beneficiar tanto a la persona con TMG como al cuidador (reducción de jornada laboral, prestación de cuidador no profesional), coordinación con servicios sociales para respiro y apoyo domiciliario.

Información: La pregunta 88 del examen 2025 turno libre identificó correctamente el Proyecto «Al Lado» como un «instrumento de cooperación entre servicios y asociaciones para ganar en salud, facilitar la recuperación de la persona afectada y sus familiares cercanos, y apoyar la labor de las personas cuidadoras». Es un ejemplo práctico de coordinación sociosanitaria en acción.

6. PAI DE TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

6.1. Caracterización clínica y epidemiología

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) —anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracón— son trastornos mentales graves caracterizados por perturbaciones graves en el comportamiento alimentario y en las conductas asociadas de control de peso, acompañadas de distorsión de la imagen corporal, comorbilidad psiquiátrica (depresión, ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo) y riesgo significativo para la salud física (malnutrición, arritmias cardiacas, insuficiencia renal). Afectan preferentemente a mujeres (80-90%), aunque el número de varones afectados ha aumentado.

La prevalencia de TCA es menor que la de ansiedad-depresión (aproximadamente 1-3% en población general según la forma), pero el impacto funcional y somático es grave, especialmente en anorexia nerviosa (mortalidad del 5-10% no tratada).

6.2. Ámbito de intervención del trabajador social en TCA

El TCA es un trastorno que afecta profundamente la vida familiar, escolar y social. El trabajador social en un PAI de TCA centra su intervención en:

  • Valoración del contexto familiar y dinámicas predisponentes: Analizar patrones de comunicación familiar, roles asignados, presiones sobre imagen corporal, historia de trauma o abuso, dinámicas competitivas, perfeccionismo familiar.
  • Evaluación del funcionamiento escolar/laboral y social:** Identificar si el TCA está asociado a problemas académicos, acoso escolar, aislamiento social, dificultades en relaciones de pareja. Muchos TCA comienzan durante periodos de estrés académico o laboral.
  • Intervención familiar estructurada:** Especialmente en adolescentes, el enfoque de «Family-Based Treatment (FBT)» ha demostrado mayor eficacia que la terapia individual. El trabajador social puede facilitar reuniones familiares, psicoeducación sobre roles (empoderamiento de los padres como agentes del cambio), mediación en conflictos, establecimiento de límites en torno a la alimentación.
  • Apoyo a la reintegración social y ocupacional: Una vez controlada la conducta alimentaria, muchas personas con TCA necesitan reintegración gradual en escuela o trabajo, manejo de presión social sobre peso/imagen, prevención de recaída por factores de estrés académico o laboral.
  • Asesoramiento sobre derechos educativos y laborales: Información sobre adaptaciones académicas (en menores), flexibilidad en trabajo durante intensificación del tratamiento, protección frente a discriminación.
  • Coordinación con educación y servicios de protección si procede: En menores con TCA severo, especialmente si hay sospecha de negligencia o conductas de riesgo, coordinación con servicios de protección de menores. En menores escolarizados, informar al centro educativo del seguimiento en salud mental y acordar coordinación (avisos de recaída académica, eventos estresantes).

6.3. Fases del PAI de TCA y participación del trabajador social

El PAI de TCA típicamente incluye:

  • Fase 1 – Detección: En atención primaria, escuelas, o consulta de pediatría, mediante antecedentes de pérdida de peso, preocupación por imagen corporal, conductas de purga, exceso de ejercicio, cambios emocionales.
  • Fase 2 – Valoración integral: Evaluación médica (estado nutricional, complicaciones somáticas), psicológica (funcionamiento cognitivo, grado de insight), y social (familia, escuela, redes de apoyo). El trabajador social participa en la valoración familiar.
  • Fase 3 – Tratamiento: Según severidad, puede ser ambulatorio (terapia psicológica + médica) u hospitalario (desnutrición severa, complicaciones cardiacas, riesgo suicida). El enfoque es multidisciplinar: psiquiatría, psicología (especializada en TCA), medicina general, nutricionista, trabajo social.
  • Fase 4 – Intervención social:** Intervención familiar (FBT u otro modelo), apoyo psicoeducativo, coordinación con escuela/trabajo, asesoramiento sobre derechos.
  • Fase 5 – Seguimiento a largo plazo: Alta del programa especializado cuando se han alcanzado objetivo de peso, normalizacion de conducta alimentaria, mejora psicológica. Seguimiento prolongado en atención primaria + salud mental comunitaria para prevención de recaída (mayor riesgo en periodos de estrés).

7. PAI DE TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA

7.1. Definición y características del TEA

Los Trastornos del Espectro Autista (TEA) son trastornos del neurodesarrollo caracterizados por déficits persistentes en comunicación social e interacción social, patrones repetitivos de comportamiento, intereses y actividades. Son «espectro» porque hay considerable heterogeneidad en severidad, perfiles de habilidades, y requisitos de apoyo. Algunos individuos son independientes con apoyos mínimos; otros requieren apoyo muy intenso a lo largo de la vida.

En el DSM-5 (y CIE-11) se especifican niveles de severidad de acuerdo con el grado de apoyo requerido. El TEA tiene base neurobiológica y emerge en la infancia temprana, aunque puede no ser identificado hasta la adolescencia o adultez, especialmente en perfiles con «enmascaramiento» social o en mujeres.

7.2. Funciones del trabajador social en PAI de TEA

El trabajador social en TEA interviene en múltiples ámbitos:

  • Valoración del entorno familiar y necesidades de apoyo: Evaluación de la dinámica familiar frente a las dificultades del diagnóstico, nivel de comprensión y aceptación por la familia, sobrecarga en cuidadores primarios, acceso a recursos de apoyo familiar.
  • Coordinación educativa (en menores): Liaison con el centro educativo para asegurar ajustes razonables, inclusión educativa, prevención de acoso escolar (alto riesgo en personas con TEA). Información sobre derechos educativos, acceso a especialista educativo si procede.
  • Evaluación de habilidades para la vida diaria e independencia: Valoración de capacidades de autocuidado, seguridad personal, manejo de dinero, uso del transporte público. Identificación de áreas donde se requiere apoyo (apoyos visuales, scripts sociales, supervisión intermitente vs. continua).
  • Planificación de futuro en transición a vida adulta: En adolescentes con TEA, trabajar conjuntamente con la familia y la escuela en la transición hacia mayor independencia: opciones de empleo (empleo ordinario con apoyo, empleo protegido, ocupación terapéutica vs. trabajo competitivo), opciones de vivienda (vida independiente, vivienda con apoyo, vivienda compartida, vivienda en centro residencial), participación comunitaria y ocio adaptado.
  • Asesoramiento sobre incapacitación y guardaduría: Información sobre medidas de protección legal (guardaduría, curatela cuando proceda), acceso a prestaciones de dependencia (si el grado es severo), y también sobre nuevas figuras de apoyo en la toma de decisiones según la reforma de la Ley 8/2021 de medidas de apoyo a la capacidad jurídica.
  • Reducción de barreras de accesibilidad: Identificar barreras en el acceso a servicios sanitarios (los hospitales pueden ser espacios sensorialmente abrumadores), educativos, comunitarios, y facilitar ajustes (información anticipada, entorno tranquilo, horarios específicos, apoyo de personal entrenado).
  • Conexión con servicios de ocio inclusivo y participación comunitaria:** Derivación a actividades adaptadas, grupos de iguales, clubs sociales, que reduzcan aislamiento y permitan participación significativa según intereses e habilidades de la persona.

7.3. TEA y salud mental comórbida: intervención social

Las personas con TEA tienen elevada prevalencia de comorbilidad psiquiátrica (depresión, ansiedad, TDAH, TOC). El trabajador social debe estar atento a signos de decompensación mental que pueden manifestarse de forma atípica en personas con TEA —aumento de conductas repetitivas, aislamiento social, cambios en el patrón de sueño, comunicación verbal reducida—. La intervención social incluye identificación de factores desencadenantes (cambios en rutina, sobrecarga sensorial, pérdidas sociales) y construcción de estrategias de manejo en colaboración con el equipo de salud mental.

Atención: El trabajador social debe ser especialmente cuidadoso en el caso de personas con TEA y problemas de conducta. Las conductas desafiantes frecuentemente reflejan comunicación de necesidades no satisfechas (dolor, frustración por no comprensión, sobrecarga sensorial) o limitaciones en el acceso a soportes que la persona necesita. La intervención social debe enfocarse en identificar la función de la conducta y garantizar que la persona tenga acceso a apoyos efectivos, en lugar de conceptualizar la conducta como meramente «psicopatológica».

8. PAI DE TRASTORNOS DEL DESARROLLO CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL

8.1. Encuadre: Discapacidad intelectual y trastornos del neurodesarrollo

Este PAI aborda trastornos del desarrollo que cursan con discapacidad intelectual significativa (limitaciones en funcionamiento intelectual y conducta adaptativa que interfieren en múltiples áreas de la vida: cuidados personales, seguridad, ocupación, relaciones sociales). Puede incluir trastornos genéticos identificables (síndrome de Down, síndrome del X frágil), secuelas de lesión cerebral prenatal o perinatal, o trastornos del desarrollo global sin etiología clara.

La discapacidad intelectual (DI) afecta al 1-3% de la población y requiere un modelo de apoyo a la capacidad jurídica, acceso equitativo a servicios de salud mental e integración social, más que un modelo de «medicalización» de la discapacidad.

8.2. Funciones del trabajador social en PAI de Trastornos del Desarrollo

  • Valoración de necesidades de apoyo en áreas de vida diaria: Evaluación del nivel de independencia funcional (autocuidado, seguridad, manejo del hogar, manejo de dinero, uso de transporte). Utilización de escalas estandarizadas como la escala Adaptive Behavior Assessment System (ABAS-3) o instrumentos locales de valoración de adaptación.
  • Planificación de entornos y apoyos inclusivos: Trabajo con la familia (o tutores legales) para establecer metas realistas, identificar los apoyos naturales o comunitarios disponibles, y diseñar un Plan de Apoyo Individualizado (PAI, no confundir con Proceso Asistencial Integrado) que especifique el tipo de apoyo requerido en cada área (apoyo intermitente, limitado, extenso, generalizado según la clasificación de AAIDD).
  • Coordinación educativa y laboral: En menores, seguimiento del Plan de Atención a la Diversidad escolar, identificación de necesidades de educación especial vs. educación ordinaria con apoyos. En personas adultas jóvenes, exploración de opciones de ocupación (empleo protegido, centro ocupacional, empleo ordinario con apoyo intenso si hay potencial).
  • Gestión de derechos y medidas de apoyo a la capacidad jurídica: La Ley 8/2021 reformó el código civil español para sustituir la incapacitación por «medidas de apoyo a la capacidad jurídica». El trabajador social debe facilitar la comprensión de estas nuevas figuras (apoyo en la toma de decisiones, curatela adaptada, que permita que la persona ejerza derechos en la medida de lo posible con apoyo). Información sobre prestaciones de dependencia, pensiones no contributivas de invalidez, ayudas de tercera persona.
  • Prevención del abuso y la explotación: Las personas con DI tienen riesgo elevado de abuso físico, sexual, financiero y emocional. El trabajador social debe implementar educación para la seguridad personal (apropiación corporal, reconocimiento de relaciones abusivas, qué hacer si ocurre abuso), trabajar con cuidadores sobre vigilancia protectora sin sobreprotección, y tener protocolos claros para notificación a autoridades si existe sospecha de abuso.
  • Apoyo a la familia y prevención de sobrecarga del cuidador:** Información sobre la discapacidad, las capacidades de la persona, estrategias de apoyo, oportunidades de respiro (centros de día, internamiento temporal), conexión con asociaciones de familias de personas con discapacidad intelectual.
  • Participación comunitaria y ocio adaptado: Identificación de oportunidades de actividades comunitarias, deportes, arte, voluntariado adaptados que permitan participación significativa y calidad de vida, más allá de servicios sanitarios y educativos.

8.3. Salud mental y trastornos del desarrollo: diagnóstico dual

Las personas con discapacidad intelectual tienen elevada prevalencia de trastornos mentales comórbidos (depresión, ansiedad, trastorno del comportamiento, autoagresión). El diagnóstico puede ser difícil porque la comunicación verbal está limitada y los síntomas se expresan a través de conducta. El trabajador social debe estar familiarizado con herramientas de evaluación de psicopatología adaptadas para DI (escalas de evaluación conductual de trastornos psiquiátricos en DI) y colaborar con el equipo para identificar si cambios conductuales reflejan trastorno mental u otra causa (dolor, cambio en el entorno, pérdida).

9. FUNCIONES ESPECÍFICAS DEL/LA TRABAJADOR/A SOCIAL SANITARIO EN LOS PAI DE SALUD MENTAL

9.1. Perfil profesional y competencias

El trabajador social sanitario en PAI de salud mental debe poseer:

  • Conocimiento profundo de normativa social (Ley 9/2016 de Servicios Sociales de Andalucía, Ley 39/2006 de dependencia, Ley 8/2021 de reforma de medidas de apoyo a la capacidad jurídica) y de recursos existentes en el territorio (servicios sociales básicos, prestaciones, recursos comunitarios).
  • Habilidades de valoración social integral: Capacidad de realizar entrevista activa, visita domiciliaria, uso de instrumentos validados, análisis contextual de factores psicosociales.
  • Comprensión de psicopatología y fenómenos mentales: Aunque el diagnóstico es responsabilidad del médico, el trabajador social debe comprender los síntomas de los trastornos mentales (alucinaciones, ideas de referencia, síntomas depresivos, conductas compulsivas) para ajustar su comunicación y valoración, y para reconocer signos de descompensación.
  • Sensibilidad cultural y antiestigma: Actitud empática, libre de prejuicios hacia las personas con problemas de salud mental, reconocimiento de los efectos del estigma social en la recuperación.
  • Capacidad de coordinación multidisciplinar y trabajo en red: Participación activa en reuniones de equipo, coordinación con servicios sociales y otros sectores, facilitación de comunicación entre profesionales y con la familia.
  • Orientación a resultados e inclusión comunitaria: Enfoque que va más allá de reducir síntomas clínicos: orientación hacia recuperación, autonomía, participación social, inclusión en trabajo y comunidad.

9.2. Responsabilidades clave en el proceso asistencial

  • Participación en la valoración integral (Fase 2 del PAI): Realización de valoración social especializada, aportación de perspectiva social al diagnóstico y planificación.
  • Diseño e implementación del plan de intervención social: Definición de objetivos sociales (mejora de vivienda, acceso a empleo, reintegración familiar, participación comunitaria), actividades específicas, plazos, evaluación del progreso.
  • Activación de recursos y coordinación intersectorial: Derivación a servicios sociales, organismos de empleo, asociaciones, recursos de vivienda. Coordinación formal con servicios de base, otros sistemas de protección (educativo, judicial si procede).
  • Intervención con la familia: Información, apoyo emocional, mediación en conflictos, enseñanza de habilidades de afrontamiento y apoyo, conexión con recursos de respiro o ayuda.
  • Seguimiento y evaluación: Revisión periódica del plan, evaluación de consecución de objetivos, adaptación del plan según cambios en la situación de la persona o en sus necesidades.
  • Prevención de recaídas y promoción de recuperación a largo plazo: Identificación de factores de riesgo, trabajo en mantener apoyos, conexión con recursos comunitarios de mantenimiento tras alta del programa especializado.

10. COORDINACIÓN SOCIOSANITARIA EN LOS PAI: TRABAJO EN RED Y ACTIVACIÓN DE RECURSOS

10.1. Marco de la Coordinación Sociosanitaria en Andalucía

La Estrategia Andaluza de Coordinación Sociosanitaria (Tema 21) establece que la coordinación entre el sistema sanitario y el sistema de servicios sociales no es opcional, sino obligatoria y estructurada. Los PAI de salud mental son un vehículo clave para esta coordinación.

La coordinación opera en múltiples niveles:

  • Nivel individual: Para cada persona, existe un plan coordinado que especifica responsabilidades de cada sector (ej: el SAS proporciona tratamiento psiquiátrico y el seguimiento de estabilidad clínica; los servicios sociales gestionan apoyo domiciliario si existe dependencia; los organismos de empleo facilitan inserción laboral).
  • Nivel de sistema: Protocolos formales, comisiones coordinadas (comisiones sociosanitarias a nivel de área sanitaria), flujos de información estandarizados.
  • Nivel territorial: Planes locales de coordinación sociosanitaria que identifican recursos disponibles, brechas, y estrategias de mejora en la zona de influencia de cada dispositivo.

10.2. Funciones específicas de coordinación del trabajador social

  • Puente entre sistemas: El trabajador social en salud mental actúa como puente directo con servicios sociales: coordina derivaciones, facilita intercambio de información (respetando confidencialidad), asegura que los apoyos sociales (ayuda a domicilio, prestaciones de dependencia, etc.) estén alineados con objetivos de recuperación en salud mental.
  • Coordinación con servicios sociales básicos: Información sobre la persona atendida en salud mental especializada, solicitud de valoración social básica o de necesidades de dependencia, coordinación de la intervención social si la persona está siendo atendida simultáneamente en ambos sistemas.
  • Coordinación con otros sectores:** Educación (en menores), empleo, vivienda, justicia (si hay antecedentes penales u orden de protección). Cada contacto debe ser documentado y acordado según criterios de confidencialidad y privacidad.
  • Participación en comisiones y espacios de coordinación: Reuniones de equipo interdisciplinar, comisiones de casos complejos, comisiones sociosanitarias territoriales, donde se revisan y ajustan coordinaciones.
  • Identificación y comunicación de brechas de recursos: Si existen vacíos en la disponibilidad de recursos (ej: falta de viviendas con apoyo, empleo protegido en el territorio), el trabajador social debe comunicarlo al equipo y a los órganos de planificación para que se considere en futuros planes.

10.3. Activación de recursos: Especificidades en salud mental

La «activación de recursos» es más que una lista de servicios: es un proceso de identificación de necesidades específicas de la persona, búsqueda de recursos existentes que se alineen con esas necesidades, facilitación del acceso (resolver barreras administrativas, de transporte, de información), y seguimiento del acceso efectivo. En salud mental, este proceso debe ser sensible a:

  • Capacidad actual de la persona: En depresión severa, apatía o ideas suicidas, la derivación aislada a un recurso no es suficiente; se requiere acompañamiento inicial, contacto cercano con el recurso, verificación de que la persona accedió realmente.
  • Estigma y barreras emocionales: Muchas personas con TMG tienen miedo o vergüenza de acceder a servicios (imagen de «loco», de «dependiente»). El trabajador social debe normalizar el acceso a recursos, explicar su utilidad, ofrecer acompañamiento inicial.
  • Complejidad administrativa: Los procedimientos de solicitud de prestaciones (dependencia, invalidez) o de acceso a vivienda social pueden ser complejos. El trabajador social facilita estos procesos, informa al usuario, verifica que se cumplan trámites.

11. MODELOS DE INTERVENCIÓN SOCIAL EN SALUD MENTAL: MARCOS TEÓRICOS Y APLICADOS

11.1. Modelos teóricos de intervención

El trabajador social en PAI de salud mental puede aplicar diversos modelos teóricos, según la situación y el contexto:

  • Modelo biopsicosocial: Reconoce que los trastornos mentales resultan de la interacción de factores biológicos (genética, neurobiología), psicológicos (historia personal, estrategias de afrontamiento, creencias) y sociales (estrés vital, pobreza, discriminación, apoyo social). Orienta la intervención social a identificar y modificar factores sociales contribuyentes.
  • Modelo de recuperación: Enfoque centrado en que la recuperación es posible incluso en TMG, que va más allá de remisión de síntomas: implica restauración de esperanza, identidad, participación social y laboral. El trabajador social enfatiza capacidades, objetivos personales (no solo control de síntomas), y apoyo para que la persona recobre control sobre su vida.
  • Modelo comunitario y de base en la comunidad: Énfasis en recursos comunitarios, participación en actividades ordinarias (trabajo, ocio, voluntariado comunitario) antes que en servicios especializados. Reduce medicalización, promueve inclusión, normalización.
  • Modelo centrado en la persona: La persona con problemas de salud mental es experta en su propia situación. El trabajador social adopta una postura de colaboración, donde se respetan los objetivos, valores y preferencias de la persona, incluso si difieren de los del profesional.
  • Modelo sistémico familiar: Enfoque que valora a la familia como sistema, entiende síntomas como expresión de dinámicas familiares, e interviene para cambiar patrones de comunicación y relación que mantienen el problema. Especialmente aplicable en trastornos como ansiedad-depresión, TCA, y algunos casos de TMG con fuerte componente familiar.
  • Modelo de apoyo a la capacidad jurídica: Particularmente relevante en DI y TEA, reconoce que todas las personas tienen capacidad jurídica, pero pueden requerir apoyo en su ejercicio. El trabajador social facilita que la persona participe en decisiones sobre su vida (dónde vivir, qué trabajo, relaciones) con los apoyos necesarios.

11.2. Modelos de intervención aplicados: Estructuras de servicios

  • Intervención individual o casework: Atención directa a una persona, enfocada en su situación específica y necesidades. Es el modelo predominante en PAI, donde el trabajador social es «case manager» o «gestor de casos» para personas en el proceso.
  • Intervención familiar: Trabajo con la familia como unidad, incluyendo dinámicas, roles, comunicación. Es especialmente importante en TCA (modelo FBT), TMG (para reducir carga emocional expresada), y en menores con trastornos.
  • Intervención grupal: Grupos de apoyo de personas con el mismo trastorno (ej: grupo de personas con depresión que comparten estrategias de afrontamiento), grupos de cuidadores (ej: en TMG o demencia), grupos psicoeducativos. Fomenta normalización, apoyo de pares, aprendizaje colectivo.
  • Intervención comunitaria: Trabajo a nivel territorial para activar recursos comunitarios, reducir estigma, mejorar accesibilidad. Puede incluir campañas de sensibilización, coordinación con asociaciones locales, participación en eventos comunitarios.
  • Intervención mediante recursos comunitarios naturales: Activación de apoyos que no son servicios formales (familia ampliada, amigos, voluntarios, iglesia, asociaciones vecinales, etc.). Muchas veces son más potentes que servicios formales porque están anclados en la vida ordinaria de la persona.

12. APLICACIÓN PRÁCTICA CLÍNICA: DE LA VALORACIÓN AL PLAN PERSONALIZADO

12.1. Caso práctico integrado: Ansiedad-Depresión con repercusión social

Situación: Marina, 38 años, acude a su médico de atención primaria refiriendo que lleva tres meses con episodios de ansiedad (taquicardia, sensación de ahogo) y humor deprimido, sin ganas de hacer nada. Refiere problemas laborales (tensión con su jefe) y ha estado de baja médica durante un mes. Vive con su marido y dos hijos (12 y 10 años). Económicamente, dependen del ingreso de ella y está preocupada por la pérdida de empleo.

Valoración social del trabajador social sanitario (participa en el PAI):

  • Entrevista inicial: El trabajador social realiza entrevista con Marina, donde explora:
    • Estresores vitales: conflicto laboral específico (qué sucedió, cómo afecta), cambios recientes (pérdidas, cambios de rol familiar).
    • Recursos de afrontamiento previos: ¿Ha tenido episodios similares antes? ¿Cómo los afrontó? ¿Qué estrategias le funcionaron (ejercicio, apoyo de amigos, hobby)?
    • Apoyo familiar: ¿Marido apoya? ¿Hay comunicación sobre el problema? ¿Los hijos son conscientes? ¿Pueden aumentar su papel en tareas domésticas?
    • Situación laboral: Detalle del conflicto, posibilidad de cambio de puesto, relaciones con compañeros, conocimiento de derechos (reducción de jornada, ajustes razonables, prestación de incapacidad temporal).
    • Recursos sociales: Actividades que le gustaba hacer pero ha abandonado, relaciones sociales, contacto con familia ampliada o amigos.
  • Valoración de recursos y capacidades: A pesar de la depresión, Marina tiene: educación, empleo estable (aunque conflictivo), apoyo marital, dos hijos que la motivan, aficiones previas (yoga, lectura). Estos son recursos que se pueden potenciar.
  • Identificación de factores psicosociales mantenedores: Aislamiento social progresivo (por baja médica), rumiación sobre el conflicto laboral, presión económica, pérdida de identidad profesional.

Plan de intervención social:

  • Objetivo 1 – Reactivación social y ocupacional: Derivación a grupo de apoyo para personas con ansiedad-depresión (2 veces/mes). Retorno gradual a yoga (actividad que le gustaba). Coordinación con psicólogo para técnicas de manejo de ansiedad que pueda practicar en casa.
  • Objetivo 2 – Asesoramiento laboral: Información sobre derechos (derecho a reducción de jornada, cambio de puesto si es posible). Contacto con su empleador (si Marina lo autoriza) para valorar ajustes razonables. Consideración de derivación a recursos de mediación laboral si el conflicto lo requiere.
  • Objetivo 3 – Apoyo familiar: Entrevista con Marina y su marido para mejorar comunicación, explicar cómo apoyarla (no es «animarla» bruscamente, sino comprensión de que la depresión es una enfermedad), redefinición de roles domésticos durante su baja médica.
  • Objetivo 4 – Educación sobre el trastorno: Información clara sobre ansiedad y depresión, qué esperar del tratamiento, el papel de los factores sociales, estrategias de prevención de recaída.

Seguimiento: Contacto mensual con Marina durante los primeros tres meses, luego trimestral. Evaluación de la adherencia a grupo de apoyo, cambios en el conflicto laboral, mejora del humor y ansiedad (en coordinación con el médico/psicólogo), reintegración laboral.

12.2. Caso práctico integrado: TMG con complejidad social

Situación: Carlos, 32 años, con diagnóstico de esquizofrenia paranoide desde los 22 años. Actualmente en seguimiento en Unidad de Salud Mental Comunitaria. Ha tenido múltiples descompensaciones (ingresos hospitalarios), aunque lleva 18 meses sin ingreso con tratamiento antipsicótico inyectable. Vive solo en piso de alquiler (aunque con dificultades para pagar). No trabaja desde el diagnóstico. Su madre (viuda, 65 años) es su principal apoyo, pero refiere sobrecarga («no puedo más»).

Valoración social del trabajador social:

  • Entrevista con Carlos: Explore síntomas residuales (ideación paranoide ligera que no interfiere mucho en la vida diaria), medicación, actividades diarias, relaciones sociales (muy limitadas), proyecto de vida (qué le gustaría conseguir).
  • Entrevista con madre: Nivel de sobrecarga, expectativas sobre el futuro, calidad de relación con Carlos, necesidad de respiro, conocimiento sobre la enfermedad.
  • Valoración de factores de riesgo: Vivienda precaria (riesgo de desalojo si no paga), desempleo prolongado (riesgo de inactividad, aislamiento, agravamiento sintomático), sobrecarga extrema del principal cuidador (riesgo de ruptura del apoyo), estrés financial.
  • Valoración de capacidades: A pesar de TMG, Carlos ha mantenido adherencia al tratamiento durante 18 meses, tiene insight sobre su enfermedad, tiene deseo de «hacer algo productivo», relación significativa con su madre.

Plan de intervención social (coordinado con equipo multidisciplinar):

  • Objetivo 1 – Apoyo a la vivienda: Derivación a servicios sociales para valoración de prestación de vivienda o ayuda de emergencia habitacional. Información sobre derechos de inquilino. Consideración de vivienda con apoyo (programa de vivienda asistida) si hay disponibilidad.
  • Objetivo 2 – Orientación laboral y ocupacional: Derivación a programa de empleo con apoyo: seguimiento cercano, desarrollo de currículum, prácticas en empleo ordinario con especialista laboral como apoyo. Si empleo ordinario no es viable en este momento, ocupación en centro ocupacional o programa de activación (que proporciona estructura, actividad, relaciones sociales).
  • Objetivo 3 – Apoyo a la familia y prevención de sobrecarga: Inscripción de madre en grupo de cuidadores (coordinado por TS de salud mental), información sobre TMG y pronóstico, recursos de respiro (internamiento temporal, centro de día para Carlos que le ocupe parte del día), asesoramiento sobre medidas de protección legal (revisión de si Carlos tiene incapacitación: podría considerarse Ley 8/2021 de apoyo a capacidad jurídica, donde se establezca que los cambios de residencia requieren consentimiento informado de Carlos con apoyo, no solo decisión unilateral de madre). Información sobre prestación de cuidador no profesional si procede.
  • Objetivo 4 – Activación social y participación comunitaria: Derivación a asociación de personas con esquizofrenia (espacio donde no hay estigma, hay iguales), grupo de recuperación, actividades comunitarias inclusivas.
  • Objetivo 5 – Coordinación intersectorial: Contacto formal con servicios sociales básicos, organismos de empleo, si procede servicios de protección (aunque en este caso no parece haber situación de desamparo, se mantiene vigilancia).

Seguimiento: Contacto quincenal durante primeros dos meses (fase intensiva de activación de recursos), luego mensual. Reuniones de equipo para revisar adherencia a programas, signos de descompensación, avances en ocupación/empleo.

13. IDEAS CLAVE PARA EL REPASO

  • Los PAI de salud mental son protocolos de coordinación multidisciplinar que integran valoración clínica, psicológica y social, y orientan la atención hacia recuperación, autonomía y participación social, no solo control sintomático.
  • La valoración social en PAI enfatiza recursos y capacidades personales, no solo déficits. Es fortalecedora, participativa e integral.
  • En Ansiedad-Depresión-Somatizaciones, el trabajador social valora recursos de afrontamiento, contexto psicosocial estresante, impacto en laboral y familiar, coordina activación social y recursos comunitarios.
  • En TMG, la intervención social es coordinada, mediante activación de recursos (vivienda, empleo, apoyo familiar) y trabajo en red. La Estrategia «Al Lado con…» apoya específicamente a cuidadores.
  • En TCA, la intervención familiar es central, especialmente Family-Based Treatment (FBT). El trabajador social media en dinámicas familiares y facilita reintegración social-educativa.
  • En TEA, el trabajador social valora necesidades de apoyo, coordina educación/empleo, facilita transición a vida adulta, asesoría sobre medidas de apoyo a la capacidad jurídica (Ley 8/2021), promoción de participación comunitaria.
  • En Trastornos del Desarrollo con DI, el trabajador social realiza valoración de necesidades de apoyo en AVD, planificación de entornos inclusivos, coordinación laboral-educativa, gestión de derechos y medidas de apoyo a capacidad jurídica, prevención del abuso.
  • La coordinación sociosanitaria es obligatoria: el trabajador social es puente entre salud mental especializada y servicios sociales básicos, coordinando información, recursos, intervenciones.
  • La activación de recursos no es solo derivación, sino identificación de necesidades, búsqueda de recursos alineados, resolución de barreras, verificación de acceso efectivo, seguimiento.
  • Los modelos de intervención varían según el trastorno y la persona: pueden ser individual, familiar, grupal, comunitario, basado en recursos naturales. La elección se hace en colaboración con la persona.

14. MAPA CONCEPTUAL

PAI DE SALUD MENTAL (SAS)

├─ CONCEPTO Y ESTRUCTURA
│ ├─ Proceso coordinado multidisciplinar
│ ├─ Fases: detección → valoración → diagnóstico → intervención → seguimiento → alta
│ └─ Equipo: Psiquiatría + Psicología + Enfermería + TS + Coordinadores

├─ VALORACIÓN SOCIAL (clave)
│ ├─ Principios: centrada en persona, fortalecedora, integral, participativa
│ ├─ Métodos: entrevista, visita domiciliaria, genograma/ecomapa, escalas
│ └─ Contenidos: familia, trabajo, vivienda, recursos, barreras, capacidades

├─ ANSIEDAD-DEPRESIÓN-SOMATIZACIONES
│ ├─ Prevalencia: 15-20%
│ ├─ TS valora: recursos de afrontamiento, contexto psicosocial, impacto laboral/familiar
│ ├─ Intervención: grupo apoyo, reactivación social, asesoramiento laboral, intervención familiar
│ └─ Somatizaciones: validación, psicoeducación, manejo multidisciplinar (no solo búsqueda diagnóstica)

├─ TRASTORNO MENTAL GRAVE (TMG)
│ ├─ Diagnósticos: esquizofrenia, bipolar, depresión grave
│ ├─ Intervención social: coordinada, activación recursos (vivienda, empleo, apoyo familiar)
│ ├─ Trabajo en red: servicios sociales, organismos de empleo, asociaciones
│ └─ «Al Lado con…»: estrategia de apoyo a cuidadores, grupos de apoyo, respiro

├─ TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA (TCA)
│ ├─ Intervención: familiar (Family-Based Treatment), especialmente en adolescentes
│ ├─ TS media: dinámicas familiares, reintegración escolar/laboral, derechos educativos
│ └─ Coordinación: escuela, servicios de protección si menores

├─ TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA)
│ ├─ Valoración: necesidades de apoyo en AVD, funcionamiento familiar
│ ├─ Intervención: coordinación educativa, planificación laboral/ocupacional
│ ├─ Inclusión: reducción de barreras de accesibilidad, participación comunitaria
│ └─ Legales: medidas de apoyo a capacidad jurídica (Ley 8/2021), prestaciones

├─ TRASTORNOS DEL DESARROLLO CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL (DI)
│ ├─ Valoración: necesidades de apoyo en autocuidado, seguridad, ocupación
│ ├─ Planificación: Plan de Apoyo Individualizado, opciones de empleo/vivienda
│ ├─ Legales: Ley 8/2021 medidas de apoyo (no incapacitación), prestaciones
│ ├─ Protección: prevención de abuso, educación para seguridad personal
│ └─ Familia: información, apoyo, prevención de sobrecarga

├─ COORDINACIÓN SOCIOSANITARIA
│ ├─ Nivel individual: plan coordinado persona-específico
│ ├─ Nivel sistema: protocolos, comisiones coordinadas
│ └─ TS como puente: servicios sociales básicos, otros sectores

├─ MODELOS DE INTERVENCIÓN
│ ├─ Teóricos: biopsicosocial, recuperación, comunitario, centrado en persona, sistémico
│ └─ Aplicados: individual (casework), familiar, grupal, comunitario

└─ FUNCIONES TS EN PAI
├─ Valoración integral social
├─ Diseño e implementación de plan intervención
├─ Activación de recursos y coordinación
├─ Intervención con familia
└─ Seguimiento y evaluación

15. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad — Artículos 20 y ss., dedicados a atención a salud mental.
  • Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía — Principios, derechos y deberes en SSPA.
  • Ley 9/2016, de 27 de diciembre, de Servicios Sociales de Andalucía — Artículos 24-28 sobre valoración social, carteras de servicios sociales.
  • Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia — Baremo BVD, grados de dependencia, prestaciones.
  • Ley 8/2021, de 27 de mayo, por la que se reforma la legislación civil y procesal para el apoyo a las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica — Medidas de apoyo a capacidad (no incapacitación).
  • Decreto 77/2008, de 4 de marzo, por el que se regulan los servicios de Salud Mental del Servicio Andaluz de Salud — Regulación de dispositivos y servicios de salud mental (unidades comunitarias, hospitales de día, UTCA, etc.).
  • Plan Estratégico de Salud Mental y Adicciones de Andalucía (PESMAA) — Plan vigente con objetivos, líneas estratégicas, recursos en salud mental.
  • Procesos Asistenciales Integrados del SAS en Salud Mental
    • PAI Ansiedad, Depresión y Somatizaciones (SAS)
    • PAI Trastorno Mental Grave (2ª ed., 2020, SAS)
    • PAI Trastornos de la Conducta Alimentaria (SAS)
    • PAI Trastornos del Espectro Autista (SAS)
    • PAI Trastornos del Desarrollo con Discapacidad Intelectual (SAS)
  • Estrategia Andaluza de Coordinación Sociosanitaria — Marco de coordinación formal entre SSPA y Administración de Servicios Sociales.
  • Estrategias «Al Lado con…» — Iniciativas de apoyo a familias y cuidadores en TMG, dentro de planes de apoyo a familias.
  • Código Deontológico del Trabajo Social en España (CGTS) — Principios éticos de confidencialidad, respeto, justicia social.
  • CIE-11 – Clasificación Internacional de Enfermedades, 11ª revisión (OMS) — Apartados 05-06 (trastornos mentales, del comportamiento y del neurodesarrollo).
  • DSM-5 – Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales — Criterios diagnósticos de trastornos de ansiedad, depresión, psicóticos, alimentarios, TEA.
  • AAIDD (American Association on Intellectual and Developmental Disabilities) — Definición y clasificación de discapacidad intelectual, niveles de apoyo.
  • Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (2019). Guía de Práctica Clínica sobre Depresión y Ansiedad — Recomendaciones de intervención clínica y psicosocial.
  • Fundación Andaluza para la Integración Social de Personas con Enfermedad Mental (FAISEM) — Estatutos, programas, recursos de reinserción social y laboral de personas con TMG.
Procesos Asistenciales Integrados (PAI)
Valoración social integral
Trastorno Mental Grave (TMG)
Ansiedad y Depresión
Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)
Trastornos del Espectro Autista (TEA)
Discapacidad Intelectual
Coordinación sociosanitaria
Trabajo en red multidisciplinar
Intervención familiar
Modelo de recuperación
Activación de recursos sociales

Pon a prueba lo aprendido

Banco con 23 preguntas sobre este tema. Genera un quiz aleatorio cuando quieras.

Test completo →

Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el agosto 5, 2026.