Tema 73. Valoración, planificación e intervención en Procesos Reumatológicos (II). Artrosis: Valoraciones funcionales, del hogar y del trabajo. Tratamiento: protección articular y conservación de la energía. Entrenamiento de las AVD y productos de apoyo. Adaptaciones del hogar y del trabajo. Intervención después de la cirugía de sustitución articular.

54 min julio 19, 2026 Media Nuevo

Tabla de contenidos

Tema 73. Valoración, planificación e intervención en Procesos Reumatológicos (II). Artrosis: Valoraciones funcionales, del hogar y del trabajo. Tratamiento: protección articular y conservación de la energía. Entrenamiento de las AVD y productos de apoyo. Adaptaciones del hogar y del trabajo. Intervención después de la cirugía de sustitución articular.

Abordaje ocupacional integral de la artrosis y recuperación funcional tras artroplastia de cadera o rodilla
Oposición: Terapeuta Ocupacional – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico — Medicina Física y Rehabilitación | Última actualización: Julio 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN Y ENCUADRE OCUPACIONAL

La artrosis u osteoartritis es una de las enfermedades musculoesqueléticas crónicas con mayor repercusión sobre el funcionamiento, la autonomía personal y la participación social. Aunque durante mucho tiempo se describió como un simple proceso de desgaste del cartílago, actualmente se entiende como una enfermedad de la articulación en su conjunto, en la que intervienen el cartílago articular, el hueso subcondral, la membrana sinovial, la cápsula, los ligamentos, la musculatura periarticular y los mecanismos de percepción y modulación del dolor.

La enfermedad puede afectar a una o varias articulaciones y presentar una evolución muy variable. Las localizaciones más relevantes desde el punto de vista funcional son la rodilla, la cadera, la columna, la articulación trapeciometacarpiana del pulgar y las articulaciones interfalángicas de las manos. El deterioro estructural no explica por sí solo la discapacidad: una persona con importantes cambios radiológicos puede mantener una participación satisfactoria, mientras que otra con alteraciones radiográficas menores puede presentar dolor intenso, miedo al movimiento, inactividad, pérdida de roles y dependencia en las actividades de la vida diaria.

Desde Terapia Ocupacional, el problema central no es únicamente la articulación afectada, sino la forma en que el dolor, la rigidez, la pérdida de movilidad, la debilidad, la fatiga y las condiciones ambientales interfieren en las ocupaciones significativas. El razonamiento profesional analiza la interacción entre las capacidades de la persona, las demandas de la actividad y las características del contexto. Esta perspectiva permite actuar sobre varios niveles: mejorar o mantener las capacidades corporales, modificar la forma de ejecutar las tareas, introducir productos de apoyo, adaptar el entorno y reorganizar los patrones cotidianos de actividad y descanso.

Los objetivos generales son conservar la función, aliviar el impacto del dolor, favorecer la movilidad segura, prevenir la inactividad y el desacondicionamiento, reducir las sobrecargas mecánicas evitables y mantener la participación en autocuidado, vida doméstica, trabajo, ocio y relaciones sociales. La intervención debe ser activa, educativa, graduada y centrada en la persona. No se trata de recomendar reposo general ni de prohibir el movimiento, sino de encontrar una manera sostenible de continuar realizando las ocupaciones con una carga articular compatible con la situación clínica.

Idea central: la intervención de Terapia Ocupacional en artrosis no se limita a enseñar productos de apoyo. Integra valoración ocupacional, educación, protección articular, dosificación de la actividad, entrenamiento funcional, adaptación ambiental y apoyo al automanejo.

La artrosis es además una causa frecuente de cirugía de sustitución articular, principalmente de cadera y rodilla. Tras una artroplastia, el terapeuta ocupacional participa en la preparación del alta, el entrenamiento de las actividades de la vida diaria, la selección de ayudas técnicas, las transferencias, la adaptación domiciliaria y la educación sobre precauciones individualizadas. Esta intervención resulta especialmente relevante cuando existen fragilidad, comorbilidad, barreras arquitectónicas, ausencia de apoyo informal o dificultades cognitivas que pueden comprometer la seguridad.

Referencia real de examen: en el examen SAS de Terapeuta Ocupacional de 2017, turno libre, pregunta 93, se consideró correcta la definición de la artrosis como enfermedad articular crónica causada por una alteración de los procesos de degradación y reparación del cartílago y del tejido óseo. La misma pregunta subrayó que los gestos nocivos repetidos sí pueden contribuir al deterioro articular.

2. CONCEPTO, FISIOPATOLOGÍA, CLASIFICACIÓN Y MANIFESTACIONES DE LA ARTROSIS

2.1. Concepto actual

La artrosis es un trastorno articular crónico caracterizado por una respuesta reparadora insuficiente o desorganizada frente a factores mecánicos, biológicos y metabólicos. En el cartílago se altera el equilibrio entre síntesis y degradación de la matriz extracelular. Paralelamente aparecen cambios en el hueso subcondral, formación de osteofitos, engrosamiento capsular, episodios de sinovitis y modificaciones de los tejidos periarticulares. El resultado funcional puede ser dolor, rigidez, disminución del movimiento, debilidad, inestabilidad y menor tolerancia a las tareas que requieren carga, repetición o posiciones mantenidas.

Este concepto evita dos simplificaciones. La primera es considerar la artrosis una consecuencia inevitable de la edad: la edad incrementa el riesgo, pero no todas las personas mayores desarrollan una artrosis sintomática ni la enfermedad debe aceptarse como intratable. La segunda es reducirla al desgaste del cartílago. El dolor puede proceder del hueso subcondral, la sinovial, la cápsula, los ligamentos, los músculos, las bursas o los mecanismos de sensibilización periférica y central, ya que el cartílago articular carece de inervación nociceptiva directa.

2.2. Factores de riesgo y mecanismos contribuyentes

Entre los factores no modificables se encuentran la edad, la predisposición genética, determinadas características anatómicas y antecedentes familiares. Entre los modificables destacan el exceso de peso, la debilidad muscular, la inactividad, las lesiones articulares previas, ciertas deformidades o alteraciones de alineación, la exposición laboral a cargas repetidas y la ejecución continuada de tareas con elevada demanda mecánica. Una lesión meniscal, ligamentosa o una fractura intraarticular pueden favorecer una artrosis secundaria al alterar la congruencia y la distribución de las cargas.

En las articulaciones de carga, el exceso de masa corporal aumenta el estrés mecánico y puede acompañarse de factores metabólicos que participan en el proceso inflamatorio de bajo grado. En la mano, la susceptibilidad genética, el sexo, los cambios hormonales y el uso repetido de pinzas intensas pueden contribuir al cuadro, especialmente en la articulación trapeciometacarpiana. La valoración ocupacional debe identificar estos factores sin culpabilizar a la persona, diferenciando entre demandas realmente modificables y actividades que forman parte de su identidad o de sus obligaciones laborales.

2.3. Clasificación clínica

Criterio Tipos Implicación funcional
Origen Primaria o idiopática; secundaria a lesión, deformidad, enfermedad metabólica o alteración biomecánica La secundaria obliga a considerar la causa y las precauciones específicas
Extensión Localizada o generalizada La afectación múltiple exige priorizar las ocupaciones más significativas y distribuir las cargas
Localización Gonartrosis, coxartrosis, artrosis de mano, columna, hombro, pie u otras articulaciones Cada localización genera patrones diferentes de limitación
Presentación Estable, con reagudizaciones, inflamatoria o predominantemente mecánica La intensidad de la intervención se adapta a la irritabilidad y a la tolerancia
Referencia real de examen: el examen extraordinario SAS de Terapeuta Ocupacional de 2022, pregunta 63, preguntó por la gonartrosis. La respuesta correcta fue la artrosis de la rodilla; la artrosis de cadera se denomina coxartrosis y la de la articulación trapeciometacarpiana del pulgar, rizartrosis.

2.4. Manifestaciones clínicas

El dolor suele relacionarse inicialmente con el uso de la articulación y aliviarse con el descanso. Cuando la enfermedad progresa puede aparecer dolor en actividades cada vez menos exigentes e incluso dolor nocturno. La rigidez matutina suele ser de corta duración, aunque también aparece rigidez tras periodos de inactividad, fenómeno conocido como rigidez de puesta en marcha. Son frecuentes la crepitación, la reducción del arco articular, el aumento de volumen óseo, la deformidad, la debilidad y la disminución de la estabilidad.

En la rodilla pueden observarse dificultades para levantarse de una silla, caminar, subir o bajar escaleras, arrodillarse, agacharse y permanecer de pie. En la cadera pueden alterarse la marcha, el vestido de las extremidades inferiores, el corte de las uñas, la entrada en la bañera, el acceso a vehículos y las transferencias desde asientos bajos. En la mano se afectan la pinza, el agarre, la apertura de envases, el uso de llaves, la escritura, la cocina y el manejo de pequeños objetos.

La intensidad de los síntomas puede fluctuar. Durante una reagudización conviene reducir temporalmente las tareas de mayor demanda, utilizar estrategias analgésicas indicadas, mantener movimientos suaves dentro de un rango tolerable y reintroducir progresivamente la actividad. Inmovilizar de forma generalizada o mantener reposo prolongado puede aumentar la rigidez, la debilidad y la dependencia.

Error frecuente: no debe establecerse una equivalencia automática entre imagen radiológica y discapacidad. La planificación se basa en síntomas, desempeño, objetivos, contexto y evolución funcional, no exclusivamente en el grado radiográfico.

2.5. Diferenciación respecto a la artritis inflamatoria

La artrosis y la artritis reumatoide comparten dolor, rigidez y limitación, pero no son procesos equivalentes. La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria sistémica en la que la actividad inmunológica desempeña un papel central. En la artrosis predomina el fallo de la articulación completa, con factores mecánicos, estructurales, metabólicos e inflamatorios locales. La protección articular es útil en ambas, pero la intensidad de la inflamación, el riesgo de deformidad, el patrón articular y la coordinación farmacológica son diferentes.

3. REPERCUSIÓN DE LA ARTROSIS SOBRE EL DESEMPEÑO OCUPACIONAL

El impacto de la artrosis debe analizarse mediante una perspectiva biopsicosocial y ocupacional. Las alteraciones corporales constituyen solo un componente del problema. La discapacidad aparece cuando estas alteraciones interactúan con actividades exigentes, entornos inaccesibles, expectativas laborales rígidas, falta de apoyo o estrategias de afrontamiento ineficaces. Por ello, dos personas con una afectación articular similar pueden mostrar niveles de autonomía muy distintos.

3.1. Actividades básicas de la vida diaria

Las limitaciones en el baño, vestido, uso del inodoro, cuidado de los pies y movilidad funcional son especialmente relevantes en la artrosis de cadera y rodilla. El dolor al flexionar la cadera puede impedir ponerse calcetines o calzado; la dificultad para agacharse puede comprometer el lavado de las piernas; la debilidad de miembros inferiores puede dificultar levantarse del inodoro; y la falta de estabilidad puede aumentar el riesgo de caída al entrar en una bañera.

En la artrosis de manos, abrir grifos, exprimir esponjas, manejar botones, utilizar cremalleras, cortar alimentos o sostener utensilios finos puede exigir una pinza dolorosa. La persona puede realizar la actividad, pero emplear más tiempo, adoptar compensaciones de riesgo o finalizar con un aumento importante del dolor. Por tanto, no basta con preguntar si es independiente: se debe valorar el esfuerzo, la calidad, la seguridad y las consecuencias posteriores.

3.2. Actividades instrumentales y gestión del hogar

La preparación de alimentos, las compras, la limpieza, la colada, el transporte, el manejo de la medicación y el cuidado de otras personas exigen coordinación de múltiples capacidades. Transportar bolsas, mover ollas, escurrir ropa, limpiar superficies bajas, permanecer de pie o subir escaleras pueden generar picos de carga articular. La dificultad no siempre se debe a una sola tarea, sino a la acumulación de demandas a lo largo del día.

La reducción de la participación doméstica puede modificar los roles familiares. Algunas personas continúan realizando tareas por obligación pese a un dolor elevado; otras abandonan actividades que podrían mantenerse con adaptación. El terapeuta debe evitar tanto la sobreprotección como la exposición innecesaria a cargas perjudiciales, promoviendo una redistribución realista y negociada de responsabilidades.

3.3. Trabajo y productividad

La artrosis puede afectar a trabajos manuales, sanitarios, administrativos, agrícolas, industriales, de limpieza, hostelería, cuidados o conducción. Las demandas relevantes incluyen manipulación de cargas, pinza repetida, uso de herramientas, vibración, posturas forzadas, bipedestación prolongada, desplazamientos, escaleras, arrodillamiento y ritmos sin pausas suficientes. También deben considerarse las barreras organizativas: falta de autonomía, imposibilidad de alternar tareas, presión temporal o escasa comprensión por parte del entorno laboral.

La pérdida de capacidad laboral puede repercutir en la identidad, la economía y la autoestima. La intervención se orientará, cuando sea posible, a mantener el empleo mediante ajustes proporcionados, modificación de tareas, ergonomía, retorno gradual y coordinación con salud laboral. Una recomendación genérica de abandonar el trabajo puede ser tan perjudicial como ignorar una demanda claramente incompatible con la situación clínica.

3.4. Ocio, descanso y participación social

El ocio suele ser una de las primeras áreas sacrificadas cuando la persona reserva su energía para las obligaciones. Sin embargo, las ocupaciones gratificantes contribuyen al bienestar, la adherencia y la regulación emocional. La intervención puede adaptar jardinería, costura, cocina, paseos, actividades culturales, ejercicio recreativo o cuidado de familiares, manteniendo el significado de la actividad y reduciendo su demanda.

El dolor nocturno, las dificultades para cambiar de postura y la preocupación por la evolución pueden alterar el sueño. El mal descanso aumenta la percepción dolorosa, reduce la tolerancia y dificulta la planificación. Conviene analizar rutinas de sueño, características del colchón, altura de la cama, posiciones tolerables, actividad diurna y presencia de síntomas que requieran valoración médica.

3.5. Factores psicológicos y conductuales

El miedo al movimiento, la catastrofización, la baja autoeficacia y la expectativa de daño pueden conducir a evitar actividades seguras. Esta evitación reduce la capacidad física y confirma la percepción de fragilidad. En el extremo opuesto, la persistencia rígida puede llevar a ciclos de sobreactividad, reagudización y reposo prolongado. El terapeuta ayuda a sustituir ambos patrones por una actividad graduada, previsible y vinculada a objetivos significativos.

Valoración de la independencia: una persona no es plenamente independiente si completa la tarea con riesgo, dolor desproporcionado, agotamiento, tiempo excesivo o necesidad de recuperarse durante horas. La calidad del desempeño forma parte del resultado.

4. VALORACIÓN FUNCIONAL Y OCUPACIONAL

La valoración debe ser individualizada, sistemática y vinculada a decisiones de intervención. Integra entrevista, observación del desempeño, exploración de componentes relevantes, instrumentos estandarizados y análisis del entorno. No es necesario aplicar todas las pruebas disponibles; se seleccionan aquellas que responden a una pregunta clínica y permiten establecer una línea base, priorizar problemas o comprobar resultados.

4.1. Perfil ocupacional

La entrevista inicial recoge los motivos de consulta, las articulaciones afectadas, la evolución, los tratamientos, la cirugía previa, las comorbilidades, la medicación, las caídas, el uso de ayudas técnicas y la disponibilidad de apoyo. Se exploran las ocupaciones que la persona necesita, quiere o espera realizar, diferenciando entre actividades abandonadas, actividades efectuadas con dificultad y actividades mantenidas con un coste excesivo.

Deben identificarse los momentos del día de mayor rigidez, las tareas que desencadenan dolor, el tiempo de recuperación, las estrategias espontáneas, las expectativas y las prioridades. También se valora el grado de conocimiento de la enfermedad y la interpretación que la persona hace del dolor. Considerar que todo dolor implica daño puede generar conductas de evitación; ignorar sistemáticamente el dolor puede perpetuar la sobrecarga.

4.2. Dolor, rigidez, fatiga y síntomas asociados

El dolor puede registrarse mediante escala numérica, escala visual analógica o escalas verbales. Conviene diferenciar dolor basal, dolor durante la actividad, dolor posterior y dolor nocturno. Un diario breve de actividad y síntomas permite reconocer patrones acumulativos. La rigidez se describe por duración, horario y efecto sobre el inicio de las tareas. La fatiga se analiza en relación con sueño, comorbilidad, medicación, desacondicionamiento y distribución de actividades.

La valoración no convierte el dolor en el único criterio de decisión. Una reducción parcial del dolor acompañada de mayor participación puede ser un resultado clínicamente relevante. Del mismo modo, un producto de apoyo que disminuya el dolor pero genere dependencia innecesaria debe revisarse.

4.3. Función física relevante para la ocupación

Se observan movilidad articular, fuerza, resistencia, estabilidad, coordinación, equilibrio y marcha cuando sean pertinentes. En mano se valoran agarre, pinzas, destreza, oposición del pulgar y tolerancia a tareas funcionales. La medición de fuerza mediante dinamometría o pinzómetro puede ser útil si se realiza de manera estandarizada y segura, pero no debe provocar una reagudización ni sustituir la observación del desempeño real.

En artrosis de miembros inferiores pueden emplearse pruebas funcionales como levantarse de una silla, caminar una distancia establecida, girar, subir un escalón o simular transferencias. Se registran el uso de brazos, la compensación, el tiempo, la seguridad y el dolor. La interpretación debe considerar la altura del asiento, el calzado y el dispositivo de marcha.

4.4. Valoración de las actividades de la vida diaria

La observación directa permite analizar la secuencia, las posturas, los agarres, el uso de apoyos, el gasto de tiempo y los riesgos. La entrevista o el autoinforme son útiles, pero pueden sobreestimar o infraestimar el desempeño. Siempre que sea posible se observa al menos una actividad prioritaria, como vestido inferior, transferencia al inodoro, preparación de una comida sencilla o apertura de envases.

Instrumento Utilidad Consideración
Medida Canadiense del Desempeño Ocupacional Identifica problemas ocupacionales y puntúa desempeño y satisfacción Facilita objetivos centrados en la persona y seguimiento del cambio
Índice de Barthel Dependencia en actividades básicas y movilidad Útil para una visión global, menos sensible a dificultades leves
Medida de Independencia Funcional Nivel de asistencia en áreas motoras y cognitivas Frecuente en rehabilitación y planificación del alta
Escala de Lawton y Brody Actividades instrumentales de la vida diaria Debe complementarse con análisis del contexto y roles previos
WOMAC Dolor, rigidez y función en artrosis de cadera o rodilla Resultado específico informado por el paciente
HOOS y KOOS Síntomas y función de cadera o rodilla Incluyen participación y actividades de mayor exigencia
QuickDASH Discapacidad y síntomas de miembro superior Aplicable cuando la artrosis de mano afecta la función global
AUSCAN Dolor, rigidez y función en artrosis de mano Específico para la repercusión funcional de la mano
Referencia real de examen: en el examen SAS de Terapeuta Ocupacional de 2025, promoción interna, pregunta 1, la Medida de Independencia Funcional se identificó como el instrumento más adecuado entre las opciones propuestas para evaluar la independencia funcional en personas con disfunción física.

4.5. Análisis de actividad

El análisis descompone la actividad en demandas motoras, sensoriales, cognitivas, temporales y ambientales. En la preparación de alimentos, por ejemplo, se examinan la permanencia de pie, la altura de la encimera, el traslado de utensilios, el corte, la apertura de envases, la manipulación de recipientes calientes y la limpieza posterior. Esta descomposición permite intervenir sobre la demanda concreta sin eliminar toda la ocupación.

Se diferencian las limitaciones por capacidad de las limitaciones por método. Una persona puede carecer de fuerza para abrir un tarro con una pinza convencional, pero lograrlo mediante un abridor fijado, una superficie antideslizante y el uso de ambas manos. El objetivo no es reproducir una forma considerada normal, sino conseguir un desempeño seguro, eficaz, satisfactorio y sostenible.

4.6. Señales de alerta y derivación

El terapeuta debe comunicar al equipo cambios clínicos inesperados: dolor intenso de aparición brusca, articulación muy caliente y tumefacta, fiebre, deterioro rápido, bloqueo articular, pérdida neurológica, caída con incapacidad para cargar peso o síntomas sistémicos. Estas manifestaciones no deben atribuirse automáticamente a la artrosis.

5. VALORACIÓN DEL HOGAR

La valoración domiciliaria analiza la correspondencia entre las capacidades de la persona, sus rutinas y las características reales de la vivienda. Puede realizarse mediante visita presencial, entrevista estructurada, fotografías, planos, videollamada o simulación, aunque la observación in situ proporciona información difícil de obtener en consulta. El objetivo no es elaborar una lista general de barreras, sino identificar aquellas que interfieren en actividades prioritarias o aumentan el riesgo.

5.1. Acceso y circulación

Se revisan escalones, rampas, ascensor, pasamanos, anchura de paso, puertas pesadas, iluminación, superficies irregulares y distancia desde la vía pública. Dentro de la vivienda se observan alfombras, cables, muebles que estrechan el paso, cambios de nivel y espacios de giro. En personas con artrosis de rodilla o cadera, los recorridos innecesarios y la presencia de múltiples escaleras pueden aumentar la fatiga y el dolor.

5.2. Baño

El baño concentra numerosas demandas: transferencias, flexión de cadera y rodilla, equilibrio en superficie húmeda, acceso a objetos y permanencia de pie. Se valora la altura del inodoro, el espacio lateral, la estabilidad de los apoyos, el tipo de bañera o ducha, la presencia de mampara, el alcance de grifos y productos y la posibilidad de utilizar asiento.

Las barras deben fijarse en una posición coherente con la transferencia real. Una barra mal situada puede ser inútil o inducir una tracción peligrosa. Las ventosas no equivalen a una barra estructural. El asiento de ducha, la tabla de bañera o el elevador de inodoro se seleccionan tras observar fuerza, equilibrio, movilidad, técnica y configuración del espacio.

5.3. Dormitorio

Se comprueba la altura de la cama, la estabilidad del colchón, el espacio para entrar y salir, la iluminación nocturna y la accesibilidad de la ropa. Una cama excesivamente baja incrementa la flexión de cadera y rodilla y dificulta la incorporación. Una cama demasiado alta puede impedir apoyar los pies y aumentar el riesgo durante la transferencia. La altura adecuada es individual.

5.4. Cocina y tareas domésticas

En la cocina se analiza la ubicación de los objetos de uso frecuente, el peso de utensilios, la altura de trabajo, el transporte de recipientes, los agarres y la posibilidad de trabajar sentado. Conviene colocar los objetos habituales entre la altura aproximada de la cintura y los hombros, evitando almacenarlos en zonas que obliguen a agacharse profundamente o a elevar cargas.

Se observan aspirado, fregado, planchado, colada y gestión de residuos. Las adaptaciones pueden consistir en mangos adecuados, carros, utensilios ligeros, división de cargas, reorganización del almacenamiento o distribución de tareas. Sustituir toda actividad por ayuda de terceros no siempre es la mejor solución si la persona desea conservar ese rol.

5.5. Contexto social y sostenibilidad

La valoración incluye quién convive en el domicilio, qué ayuda presta, en qué horarios, si la persona cuida a otra y si las adaptaciones son aceptables para los demás usuarios. También se consideran coste, mantenimiento, aprendizaje, espacio disponible y posibilidad de retirada. Un producto de apoyo abandonado no constituye una intervención efectiva.

Principio de adaptación: antes de recomendar una obra o un dispositivo se debe comprobar qué actividad pretende facilitar, qué riesgo reduce, si la persona puede usarlo y si encaja en su vivienda y sus hábitos.

6. VALORACIÓN DEL TRABAJO

La valoración laboral compara las capacidades actuales con las demandas esenciales del puesto. No debe basarse únicamente en la denominación profesional: dos puestos con el mismo nombre pueden tener exigencias muy diferentes. Se estudian tareas, frecuencia, duración, pesos, posturas, herramientas, desplazamientos, ritmo, pausas, turnos, ambiente y posibilidad de modificar la organización.

6.1. Historia y rol laboral

La entrevista recoge profesión, antigüedad, tareas habituales, cambios recientes, bajas, tratamientos, percepción de apoyo, expectativas de reincorporación y valor atribuido al empleo. También se analizan el trayecto al trabajo, el acceso al edificio, el estacionamiento, el transporte público, el uso de uniformes y la necesidad de trasladar material.

El trabajo posee una dimensión económica, social e identitaria. La persona puede temer perder el empleo, ser considerada menos competente o generar carga al equipo. La comunicación debe evitar afirmaciones deterministas y centrarse en capacidades, restricciones temporales, ajustes razonables y criterios de progresión.

6.2. Análisis ergonómico y ocupacional

En artrosis de mano se observan pinzas intensas, diámetros de mango, fuerza de activación, vibración, repetición, frío y tiempo de recuperación. En artrosis de rodilla o cadera se valoran bipedestación, marcha, escaleras, arrodillamiento, cuclillas, giros con carga, manipulación desde el suelo y permanencia en asientos bajos. En puestos sedentarios se analizan altura de silla y mesa, apoyos, frecuencia de cambios posturales y accesibilidad del material.

La observación puede complementarse con fotografías, registro de tareas, entrevistas a responsables, análisis de vídeo o instrumentos de evaluación laboral. Desde modelos ocupacionales pueden utilizarse herramientas como la Entrevista del Rol del Trabajador o la Escala de Impacto del Entorno Laboral, siempre que respondan al objetivo clínico. Las evaluaciones de capacidad funcional requieren protocolos rigurosos y coordinación interdisciplinar.

6.3. Compatibilidad entre capacidad y demanda

La valoración no pretende demostrar incapacidad de forma genérica. Identifica qué demandas se toleran, cuáles requieren modificación y cuáles resultan temporal o permanentemente incompatibles. Puede comprobarse la tolerancia mediante tareas simuladas y graduadas, evitando exposiciones máximas innecesarias. Se registran dolor, calidad del movimiento, fatiga, compensaciones y recuperación posterior.

6.4. Barreras psicosociales y organizativas

Un puesto físicamente adaptado puede seguir siendo inviable si existe presión para mantener un ritmo excesivo, imposibilidad de realizar pausas, turnos incompatibles con la recuperación o falta de apoyo. Por el contrario, pequeñas modificaciones organizativas pueden resultar más eficaces que una costosa adaptación material. La participación del trabajador en la toma de decisiones mejora la viabilidad de las medidas.

Precaución: las recomendaciones laborales deben coordinarse con medicina del trabajo, prevención de riesgos laborales y los profesionales responsables. El terapeuta ocupacional describe la relación entre función y tarea, pero no sustituye la determinación médico-laboral de aptitud.

7. PLANIFICACIÓN DE LA INTERVENCIÓN DE TERAPIA OCUPACIONAL

La planificación transforma los hallazgos de la valoración en objetivos funcionales, estrategias y criterios de revisión. Debe ser compartida con la persona y coherente con la fase clínica. La misma intervención no es apropiada para una reagudización dolorosa, una fase estable, un periodo preoperatorio o la recuperación inmediata de una artroplastia.

7.1. Priorización de problemas

Se priorizan las ocupaciones que combinan importancia personal, dificultad, riesgo y posibilidad de cambio. No siempre se comienza por la actividad con mayor puntuación de dependencia. Una dificultad aparentemente menor, como abrir envases de medicación, puede comprometer la salud; una transferencia insegura puede condicionar el alta; y la incapacidad para mantener el empleo puede ser la principal preocupación de una persona funcionalmente autónoma en el autocuidado.

7.2. Formulación de objetivos

Los objetivos deben describir un resultado observable. Es preferible formular que la persona realizará el vestido inferior con un producto de apoyo, sin ayuda física y con dolor tolerable, que establecer como objetivo genérico mejorar la autonomía. También pueden plantearse objetivos de conocimiento, como aplicar principios de protección articular en tres tareas prioritarias, o de participación, como reanudar una actividad de ocio adaptada.

El plan diferencia resultados a corto, medio y largo plazo. A corto plazo se busca seguridad, comprensión y reducción de sobrecargas. A medio plazo se consolidan rutinas, productos y progresión de actividad. A largo plazo se pretende mantener la participación y prevenir ciclos de inactividad o sobreuso.

7.3. Selección de enfoques

Enfoque Finalidad Ejemplo
Restaurador Mejorar una capacidad susceptible de cambio Entrenamiento funcional graduado para mejorar tolerancia al vestido o a la cocina
Compensatorio Reducir la demanda cuando la capacidad no basta Calzador de mango largo o abridor de envases
Adaptativo Modificar el entorno o la tarea Elevar un asiento, reorganizar la cocina o cambiar la secuencia
Educativo Desarrollar automanejo y toma de decisiones Protección articular, dosificación y resolución de problemas
Preventivo Evitar complicaciones, caídas o pérdida de participación Preparación domiciliaria antes de una artroplastia

7.4. Educación terapéutica

La educación debe ser práctica, específica y vinculada a situaciones reales. Entregar una lista extensa de prohibiciones suele tener poca eficacia. Es preferible practicar una actividad, analizar la carga, ensayar alternativas y acordar una estrategia que la persona pueda recordar. El aprendizaje mejora cuando se combinan explicación, demostración, práctica, retroalimentación y material escrito adaptado.

7.5. Graduación y seguimiento

La actividad se gradúa modificando duración, repetición, carga, complejidad, postura, velocidad, apoyos y entorno. El objetivo es alcanzar una dosis suficiente para conservar función sin provocar una exacerbación persistente. Un aumento transitorio y leve de molestias puede aparecer al iniciar una actividad, pero un empeoramiento importante y mantenido obliga a revisar la dosis, la técnica o la situación clínica.

Referencia real de examen: en el examen SAS de Terapeuta Ocupacional de 2025, turno libre, pregunta 46, se preguntó por los objetivos generales de la intervención en artrosis. Se consideraron objetivos adecuados aliviar dolor e inflamación, conservar o mejorar movilidad y fuerza y prevenir el avance de deformidades; debilitar la musculatura o reducir deliberadamente el primer espacio interdigital era la opción incorrecta.

8. PROTECCIÓN ARTICULAR

La protección articular es un conjunto de estrategias destinadas a disminuir tensiones mecánicas innecesarias, controlar el dolor, reducir la fatiga local y facilitar la participación. No significa evitar todo esfuerzo ni inmovilizar las articulaciones. Su finalidad es utilizar el cuerpo, las herramientas y el entorno de una forma más eficiente, distribuyendo la carga y evitando posiciones que concentren fuerzas sobre estructuras vulnerables.

8.1. Respetar el dolor sin convertirlo en una prohibición absoluta

El dolor proporciona información relevante, pero debe interpretarse en contexto. Durante una tarea puede indicar que la carga, la repetición, la postura o el tiempo superan la tolerancia actual. La respuesta no es necesariamente abandonar la actividad: puede modificarse el método, reducirse la duración, alternarse con otra tarea o emplearse un producto de apoyo.

El terapeuta ayuda a diferenciar entre una molestia tolerable asociada al movimiento y una respuesta que persiste, aumenta progresivamente o altera el descanso. Este aprendizaje evita tanto la sobrecarga como el miedo excesivo. En una reagudización pueden utilizarse periodos breves de descarga relativa, manteniendo movilidad suave y retomando progresivamente la actividad.

8.2. Mantener las articulaciones en posiciones funcionales

Las posiciones extremas reducen la capacidad de distribuir cargas y pueden aumentar la tensión sobre ligamentos, cápsula y superficies articulares. En mano se favorece una muñeca próxima a posición neutra y se evitan desviaciones mantenidas durante agarres intensos. En miembros inferiores se recomienda evitar giros bruscos sobre el pie fijo y adaptar la altura de los asientos para reducir flexiones profundas cuando resulten dolorosas.

8.3. Utilizar articulaciones grandes y fuertes

Cuando sea posible, la carga se transfiere de articulaciones pequeñas a segmentos de mayor capacidad. Una bolsa puede transportarse con el antebrazo o con ambas manos en lugar de sujetarla con pinza digital. Un recipiente se aproxima al tronco en lugar de mantenerse alejado con el brazo extendido. Los objetos se deslizan o empujan cuando sea seguro, evitando levantarlos innecesariamente.

8.4. Distribuir la carga

Se utilizan dos manos, asas amplias, bandejas ligeras o carros. Dividir una carga pesada en varios recipientes reduce el pico de fuerza, aunque debe comprobarse que no multiplique los desplazamientos hasta generar mayor fatiga. La estrategia adecuada depende del conjunto de la tarea, no de una regla aislada.

8.5. Evitar pinzas sostenidas y agarres intensos

La pinza lateral y la pinza de precisión concentran fuerza en la base del pulgar. Los mangos engrosados, las palancas, los abridores fijados y los utensilios ligeros permiten realizar la tarea con menor fuerza. No todos los mangos deben engrosarse de la misma forma: un diámetro excesivo puede aumentar la demanda en manos pequeñas o con poca apertura.

8.6. Evitar posiciones mantenidas y movimientos repetidos

La carga acumulativa puede ser tan relevante como la carga máxima. Alternar posturas, realizar micropausas y cambiar de tarea reduce la exposición continuada. En trabajos manuales se revisan la frecuencia, la herramienta y el ritmo. En tareas domésticas se distribuyen actividades intensas a lo largo de la semana.

8.7. Mantener fuerza y movilidad mediante actividad segura

La protección articular no debe conducir al desacondicionamiento. La musculatura contribuye a la estabilidad y al control de las cargas. El ejercicio terapéutico, coordinado con el equipo, debe adaptarse a la articulación, la irritabilidad y la capacidad. La Terapia Ocupacional integra estas capacidades en tareas funcionales y rutinas cotidianas.

Situación de sobrecarga Alternativa de protección
Abrir un tarro con pinza intensa Utilizar abridor, material antideslizante y ambas manos
Transportar bolsas con los dedos Usar carro, mochila adecuada o apoyar asas en antebrazos
Escurrir una bayeta mediante torsión Presionar con ambas manos o utilizar sistema de escurrido
Levantarse de asiento bajo Elevar el asiento y utilizar apoyabrazos estables
Girar el cuerpo con los pies fijos Dar pequeños pasos y girar el conjunto corporal
Mantener una olla alejada del tronco Acercarla, deslizarla y utilizar recipientes menos pesados
Referencia real de examen: el examen extraordinario SAS de Terapeuta Ocupacional de 2022, pregunta 105, identificó como principios de protección articular el respeto al dolor, el equilibrio entre trabajo y descanso, el ejercicio en rango no doloroso, la reducción del esfuerzo, la eliminación de posiciones de deformidad y el uso de equipamiento adaptado.
Distinción importante: protección articular y conservación de la energía se solapan, pero no son idénticas. La primera prioriza la reducción de tensiones sobre articulaciones concretas; la segunda organiza el gasto físico y mental global para evitar fatiga y permitir la participación.

9. CONSERVACIÓN DE LA ENERGÍA, DOSIFICACIÓN Y SIMPLIFICACIÓN DE TAREAS

La conservación de la energía comprende estrategias para utilizar los recursos disponibles de forma eficiente. En artrosis resulta útil cuando el dolor, la debilidad, el mal descanso, la comorbilidad o la acumulación de tareas provocan fatiga. Su objetivo no es realizar la mínima actividad posible, sino reservar capacidad para las ocupaciones importantes y reducir los ciclos de sobreesfuerzo y recuperación prolongada.

9.1. Priorizar

La persona identifica qué tareas son esenciales, cuáles tienen significado y cuáles pueden delegarse, aplazarse o eliminarse. Esta priorización debe respetar sus valores. Una actividad de ocio puede ser tan importante como una tarea doméstica; conservar energía únicamente para obligaciones perpetúa el desequilibrio ocupacional.

9.2. Planificar

Se distribuyen las actividades de mayor demanda en distintos momentos, evitando concentrarlas en un solo día. Se prepara el material antes de comenzar y se agrupan tareas cuando ello reduzca desplazamientos, pero sin crear periodos excesivamente largos. También se consideran los horarios de medicación, rigidez y mayor capacidad.

9.3. Dosificar el ritmo

La dosificación o pacing consiste en introducir pausas antes de llegar al agotamiento, mantener un ritmo sostenible y aumentar gradualmente la tolerancia. Esperar a que el dolor sea intenso para descansar suele requerir una recuperación más prolongada. Las pausas pueden programarse por tiempo o tras una fase concreta de la actividad.

La dosificación evita el patrón de días buenos y malos: en un día de menor dolor la persona intenta recuperar todas las tareas pendientes, se sobrecarga y reduce drásticamente la actividad al día siguiente. Un nivel más estable facilita el acondicionamiento y la previsibilidad.

9.4. Posicionarse

Siempre que sea compatible con la actividad, se trabaja sentado o con apoyo. Sentarse para preparar alimentos, ducharse, planchar o vestirse puede reducir la carga de miembros inferiores. Sin embargo, una silla inadecuada puede aumentar la flexión de cadera, dificultar la incorporación o limitar el alcance. La postura debe individualizarse.

9.5. Simplificar

Simplificar significa reducir pasos innecesarios, reorganizar el espacio, utilizar utensilios adecuados y modificar la secuencia. Algunos ejemplos son usar prendas fáciles de colocar, cocinar cantidades planificadas, emplear electrodomésticos ligeros, guardar objetos cerca del punto de uso o utilizar un carro para transportar varios elementos.

9.6. Respiración, relajación y atención

La tensión muscular y la anticipación del dolor pueden aumentar el esfuerzo. Respirar de forma coordinada, evitar contener el aire, relajar agarres innecesarios y dirigir la atención a la tarea mejora la eficiencia. Las técnicas de relajación no sustituyen la adaptación de una carga excesiva, pero complementan el automanejo.

Referencia real de examen: en el examen extraordinario SAS de 2022, pregunta 103, se consideró correcta la enseñanza de técnicas de simplificación del trabajo y ahorro energético como intervención que contribuye positivamente al alivio del dolor en una paciente con rizartrosis.

La eficacia se comprueba en actividades reales. El terapeuta puede comparar el dolor, tiempo y fatiga antes y después de modificar una tarea. La estrategia se mantiene si mejora el desempeño y resulta aceptable. Una técnica teóricamente eficiente que la persona no comprende, no puede costear o considera incompatible con su rutina debe reformularse.

Evitar el infrauso: conservar energía no equivale a reposo permanente. Una reducción excesiva de la actividad disminuye fuerza y resistencia y puede hacer que las tareas cotidianas requieran todavía más esfuerzo.

10. ENTRENAMIENTO DE LAS AVD Y PRODUCTOS DE APOYO

El entrenamiento de las actividades de la vida diaria combina aprendizaje de técnicas, práctica funcional, graduación de la tarea, adaptación ambiental y uso de productos de apoyo. La selección se basa en una necesidad concreta y debe incluir prueba, ajuste, entrenamiento, mantenimiento y revisión. La mera entrega de un dispositivo no garantiza su utilización ni su seguridad.

10.1. Vestido

En artrosis de cadera o rodilla puede entrenarse el vestido sentado, comenzando por la extremidad más limitada al ponerse una prenda y retirándola en último lugar. Los pantalones pueden prepararse antes de iniciar la transferencia. Un alcanzador, calzador de mango largo, colocador de calcetines o cordones elásticos reducen la flexión y el alcance distal.

En artrosis de manos se recomiendan cierres manejables, anillas en cremalleras, abotonadores cuando sean necesarios, prendas elásticas y técnicas que disminuyan la pinza. El objetivo no es sustituir todos los cierres, sino adaptar aquellos que generan dificultad relevante.

10.2. Baño e higiene

El entrenamiento incluye entrada y salida de la ducha o bañera, uso de asiento, lavado con esponja de mango largo, secado y alcance de productos. Debe practicarse la secuencia con el equipamiento definitivo siempre que sea posible. Las superficies antideslizantes y los apoyos estructurales reducen riesgos, pero no sustituyen una técnica segura.

Los cepillos de dientes, peines, maquinillas o utensilios de manicura pueden adaptarse con mangos mayores o sistemas eléctricos. La indicación depende de la fuerza, la apertura de mano, la destreza y el dolor. El engrosamiento casero debe ser estable, higiénico y de un diámetro adecuado.

10.3. Uso del inodoro

Un elevador de inodoro disminuye la flexión necesaria, pero puede dificultar el apoyo de los pies o resultar inestable si no se ajusta. Los reposabrazos, barras o estructuras independientes pueden facilitar la transferencia. La elección se realiza después de valorar fuerza de miembros inferiores, capacidad de impulsarse, equilibrio, espacio y altura.

10.4. Alimentación y preparación de comidas

Los cubiertos ligeros o engrosados, cuchillos angulados, tablas con fijación, peladores de mango amplio, abridores eléctricos o manuales, superficies antideslizantes y recipientes con asas dobles reducen la demanda. Para trasladar líquidos se pueden utilizar recipientes menos llenos, jarras ligeras o carros. Deslizar un recipiente sobre la encimera puede ser preferible a levantarlo.

El terapeuta analiza toda la actividad. Un abridor eficaz no resuelve la dificultad si los alimentos están almacenados en zonas inaccesibles o si la persona permanece de pie durante una hora. La intervención debe combinar organización, postura, producto y dosificación.

10.5. Movilidad funcional y transferencias

Se entrenan transferencias desde cama, silla, inodoro, ducha y vehículo. Los asientos firmes, con altura adecuada y apoyabrazos, facilitan el movimiento. La técnica utiliza una base estable, aproximación al borde, colocación adecuada de pies y desplazamiento del tronco. El uso de bastón, andador u otro dispositivo se coordina con fisioterapia y el equipo prescriptor.

10.6. Selección de productos de apoyo

Necesidad Productos posibles Criterio de selección
Alcance distal limitado Alcanzador, calzador largo, esponja larga Longitud, peso, fuerza de accionamiento y control
Dificultad para calcetines Colocador de calcetines Tipo de calcetín, movilidad, comprensión y destreza
Pinza dolorosa Mangos engrosados, giradores de llaves, abridores Diámetro, estabilidad y reducción real de fuerza
Transferencia baja Alza, elevador, apoyabrazos Altura final, fijación, apoyo de pies y espacio
Bipedestación limitada Asiento de ducha, taburete alto, silla de percha Estabilidad, frenos, respaldo y compatibilidad con la tarea
Transporte doméstico Carro de cocina o de compra Altura, ruedas, maniobrabilidad y barreras del entorno

El dispositivo debe ser la opción menos restrictiva que permita alcanzar el objetivo. Se evita prescribir productos por diagnóstico sin comprobar su utilidad. Tras la entrega se revisan el uso, el deterioro, la limpieza, las compensaciones y la necesidad de retirada o sustitución.

Criterio de éxito: un producto de apoyo es eficaz cuando facilita una ocupación relevante, reduce riesgo o esfuerzo, puede utilizarse correctamente y se integra en la rutina. Su eficacia no se mide por el hecho de haber sido entregado.

11. ADAPTACIONES DEL HOGAR

Las adaptaciones domiciliarias comprenden cambios en la disposición, el mobiliario, los sistemas de acceso y los elementos constructivos. Deben aplicarse de manera proporcionada y priorizar seguridad, autonomía y facilidad de uso. Antes de realizar una obra se ensayan, cuando sea posible, soluciones reversibles y se comprueba que la limitación no pueda resolverse mediante técnica o producto de apoyo.

11.1. Adaptaciones de bajo coste

Entre las medidas sencillas se encuentran retirar obstáculos, fijar alfombras o eliminarlas, mejorar iluminación, colocar objetos de uso frecuente en zonas accesibles, añadir una segunda llave o tirador manejable, reorganizar utensilios, utilizar sillas estables con apoyabrazos y elevar temporalmente un asiento. Estas medidas pueden generar un cambio funcional importante sin modificar la estructura de la vivienda.

11.2. Baño accesible

Cuando la bañera constituye una barrera persistente puede valorarse su sustitución por una ducha a nivel, con suelo antideslizante, espacio de maniobra y asiento. La ubicación de barras se decide según el patrón de transferencia. Los grifos monomando o de palanca disminuyen la fuerza de prensión. Los objetos deben quedar al alcance desde la posición de uso.

11.3. Cocina

La adaptación puede incluir superficies de trabajo a una altura adecuada, espacio para aproximación sentado, almacenamiento extraíble, cajones de fácil deslizamiento, electrodomésticos accesibles y utensilios ligeros. No siempre es necesario reformar toda la cocina; con frecuencia basta reorganizar los elementos que se utilizan a diario y crear una zona de preparación compacta.

11.4. Escaleras y accesos

Los pasamanos deben ser continuos, firmes y de fácil agarre. En determinadas situaciones puede valorarse un segundo pasamanos, una rampa o un sistema mecánico, considerando espacio, capacidad, normativa y coste. Cuando la vivienda tiene varias plantas, reorganizar temporalmente dormitorio y aseo en una misma planta puede facilitar el alta tras cirugía.

11.5. Mobiliario

Las sillas y sillones deben permitir apoyar los pies y levantarse sin una flexión excesiva. Los asientos muy blandos dificultan la transferencia. En dormitorio se ajusta la altura de la cama mediante soluciones estables. No se recomienda improvisar elevaciones con bloques inseguros o superficies que puedan desplazarse.

11.6. Domótica y tecnología

Los sistemas de control remoto de iluminación, persianas, climatización o acceso pueden reducir desplazamientos y esfuerzos. Los asistentes de voz y recordatorios pueden complementar la intervención, pero requieren conectividad, habilidades y aceptación. La tecnología debe simplificar la ocupación, no añadir una carga de aprendizaje desproporcionada.

Seguridad: las modificaciones estructurales, barras, rampas y elevaciones deben instalarse con fijación y resistencia adecuadas. Las soluciones improvisadas pueden aumentar el riesgo de caída.

12. ADAPTACIONES DEL TRABAJO Y REINCORPORACIÓN LABORAL

Las adaptaciones laborales pretenden reducir la discrepancia entre capacidades y demandas manteniendo, siempre que sea posible, las funciones esenciales del puesto. Pueden ser materiales, ergonómicas, temporales u organizativas. Deben formularse de manera concreta y revisable.

12.1. Modificación de herramientas y puestos

En artrosis de mano se seleccionan herramientas con mangos de diámetro adecuado, bajo peso, menor vibración y fuerza de activación reducida. Pueden emplearse dispositivos eléctricos o de trinquete para evitar giros repetidos. La superficie de trabajo se coloca de modo que la muñeca permanezca próxima a neutro y los objetos se alcancen sin elevar o extender excesivamente los brazos.

En artrosis de miembros inferiores se ajustan sillas, reposapiés, apoyos, alfombrillas y altura de trabajo. Los puestos de pie pueden incorporar asiento alto o alternancia postural. Los objetos pesados se sitúan cerca del cuerpo y entre alturas accesibles. Los carros reducen el transporte manual, siempre que la fuerza de empuje y el estado del suelo sean adecuados.

12.2. Organización del trabajo

La rotación de tareas evita mantener la misma carga articular. Las micropausas breves, planificadas antes del dolor intenso, pueden resultar más útiles que una pausa larga al final de la jornada. La flexibilidad horaria, el retorno gradual, la reducción temporal de determinadas tareas o el teletrabajo parcial pueden facilitar la reincorporación, siempre que sean compatibles con el puesto.

12.3. Educación aplicada al puesto

La protección articular se entrena con las herramientas reales. En un profesional sanitario puede incluir ajustar la altura de la cama, aproximarse al paciente y utilizar ayudas para movilización. En limpieza puede consistir en mangos largos, carros, evitar torsión manual y alternar zonas. En oficina se revisan ratón, teclado, apoyos, postura y frecuencia de cambios.

12.4. Retorno al trabajo tras cirugía

La reincorporación después de una artroplastia depende del tipo de cirugía, evolución, demandas, desplazamiento y criterio del equipo. No debe establecerse una fecha universal. Los puestos sedentarios y flexibles pueden requerir menos progresión que aquellos con carga, escaleras, arrodillamiento o conducción profesional. El retorno gradual permite comprobar tolerancia y ajustar restricciones.

12.5. Evaluación de resultados

Se revisan asistencia, tolerancia de la jornada, dolor durante y después, necesidad de recuperación, cumplimiento de objetivos y eficacia de los ajustes. Una adaptación que desplaza la carga a otra articulación debe modificarse. También se analiza si la persona puede aplicar las estrategias bajo presión temporal, no solo en una situación simulada tranquila.

Recomendación funcional: las indicaciones laborales deben describir la demanda que conviene limitar o modificar, evitando expresiones vagas. Es más útil indicar alternancia postural y reducción temporal de arrodillamiento que recomendar simplemente trabajo ligero.

13. PARTICULARIDADES DE LA ARTROSIS DE MANO Y RIZARTROSIS

La artrosis de mano afecta con frecuencia a las articulaciones interfalángicas distales, interfalángicas proximales y trapeciometacarpiana del pulgar. Puede generar dolor, rigidez, pérdida de fuerza, deformidad y dificultad para pinza, agarre y manipulación. La intervención combina educación, protección articular, ejercicio funcional, adaptación de tareas, productos de apoyo y, cuando esté indicado, ortesis.

13.1. Nódulos de Heberden y Bouchard

Los nódulos de Heberden corresponden a engrosamientos óseos de las articulaciones interfalángicas distales. Los nódulos de Bouchard aparecen en las interfalángicas proximales. Pueden asociarse a desviación, limitación y episodios dolorosos. No deben confundirse con deformidades típicas de artritis reumatoide ni con la contractura de Dupuytren.

Referencia real de examen: el examen extraordinario SAS de 2022, pregunta 108, definió los nódulos de Heberden como engrosamientos óseos de las articulaciones interfalángicas distales, capaces de colocar los dedos en ligera flexión y producir dolor.

13.2. Rizartrosis

La rizartrosis es la artrosis de la articulación trapeciometacarpiana del pulgar. El dolor aparece en la base del pulgar y aumenta con pinzas, apertura de envases, llaves, escritura, tijeras o tareas de cocina. Puede existir aducción del primer metacarpiano, reducción del primer espacio interdigital, hiperextensión compensatoria de la metacarpofalángica y pérdida de estabilidad de la columna del pulgar.

La valoración incluye observación de la postura, movilidad, oposición, fuerza de pinza, capacidad para abrir el primer espacio, dolor y desempeño funcional. Deben analizarse tareas concretas, porque una fuerza reducida no siempre predice la dificultad y una pinza fuerte puede lograrse a costa de dolor o compensación.

13.3. Test de Grind

El test de Grind aplica compresión axial sobre el primer metacarpiano combinada con rotación en la articulación trapeciometacarpiana. La reproducción de dolor y crepitación puede apoyar la sospecha de afectación. Debe realizarse con prudencia y no sustituye la valoración médica ni la interpretación del conjunto clínico.

Referencia real de examen: en el caso práctico del examen extraordinario SAS de 2022, pregunta 101, el test de Grind se definió como una compresión axial combinada con rotación para buscar dolor o crepitación en la base del pulgar.

13.4. Ortesis para la base del pulgar

Las ortesis buscan estabilizar la articulación, reducir dolor durante tareas y mejorar la alineación funcional. Pueden ser rígidas, semirrígidas o flexibles y abarcar únicamente la base del pulgar o incluir muñeca. La selección depende de la irritabilidad, la estabilidad, la actividad y la tolerancia. Una ortesis demasiado restrictiva puede interferir en la función y generar abandono.

La denominada férula funcional en T se adapta al primer espacio interdigital, mantiene el pulgar en una posición funcional de abducción y extensión y deja libre la articulación interfalángica. Debe revisarse la presión, la piel, la circulación, la higiene, el ajuste y el programa de uso.

Referencia real de examen: el examen extraordinario SAS de 2022, pregunta 107, estableció que la férula en T utilizada en rizartrosis se ajusta al primer espacio interdigital, deja libre la articulación interfalángica y mantiene el pulgar en abducción y extensión.

13.5. Entrenamiento funcional

Se reducen pinzas intensas, torsiones y agarres sostenidos; se utilizan ambas manos y superficies antideslizantes; se amplían mangos cuando resulte útil; y se emplean palancas o abridores. El ejercicio puede incluir movilidad activa, oposición, apertura del primer espacio y fortalecimiento progresivo de la musculatura estabilizadora, siempre ajustado a la irritabilidad y coordinado con el equipo.

14. INTERVENCIÓN DESPUÉS DE LA CIRUGÍA DE SUSTITUCIÓN ARTICULAR

La cirugía de sustitución articular reemplaza las superficies dañadas por componentes protésicos. Las artroplastias totales de cadera y rodilla son las más frecuentes en artrosis avanzada cuando el dolor y la limitación persisten pese al tratamiento conservador. La intervención de Terapia Ocupacional comienza idealmente antes de la cirugía y continúa durante el ingreso, la preparación del alta y la recuperación comunitaria.

14.1. Preparación preoperatoria

La educación preoperatoria permite anticipar las demandas del alta. Se valoran vivienda, apoyos, altura de mobiliario, baño, escaleras, vestido, transporte y responsabilidades familiares. Se practican productos de apoyo y transferencias cuando existe previsión de limitaciones. También se acuerda quién realizará compras, limpieza, cuidado de mascotas o apoyo inicial.

La preparación evita prescripciones precipitadas después de la intervención. La persona puede instalar barras, reorganizar objetos, retirar obstáculos y preparar ropa fácil de colocar. Debe conocer que las restricciones dependerán del procedimiento, el abordaje quirúrgico, la estabilidad, la calidad del tejido y las indicaciones del cirujano.

14.2. Valoración postoperatoria

Tras la cirugía se revisan nivel de alerta, dolor, náuseas, hipotensión ortostática, fuerza, movilidad, sensibilidad, equilibrio, comprensión, estado de la herida según información del equipo, dispositivos médicos y capacidad para seguir instrucciones. También se consideran anemia, fragilidad, deterioro cognitivo, ansiedad y apoyo disponible.

La prioridad es comprobar que la persona puede realizar las actividades necesarias con seguridad. Se valoran transferencias, vestido, uso del inodoro, higiene, manejo de ayudas y acceso al domicilio. La independencia previa no garantiza un alta sencilla: el dolor, el miedo, la medicación y el nuevo patrón de movilidad pueden alterar el desempeño.

14.3. Artroplastia total de cadera

Las precauciones después de una artroplastia de cadera no son idénticas para todas las personas. Dependen del abordaje quirúrgico y del protocolo del equipo. En abordajes posteriores pueden indicarse temporalmente restricciones respecto a flexión profunda de cadera, aducción más allá de la línea media y rotación interna, especialmente en combinaciones que aumenten el riesgo de luxación. En abordajes anteriores o anterolaterales las restricciones pueden ser diferentes o menos numerosas, y algunos protocolos utilizan precauciones mínimas.

Regla de seguridad: nunca deben enseñarse precauciones genéricas como si fueran universales. El terapeuta confirma el abordaje, la estabilidad, la carga permitida y las instrucciones del cirujano antes del entrenamiento.

En vestido inferior se puede utilizar alcanzador, colocador de calcetines y calzador largo si la flexión o el alcance están restringidos. La persona se viste sentada en una superficie estable y evita movimientos combinados contraindicados. Para dormir se siguen las indicaciones del equipo; las almohadas o separadores se emplean solo si están recomendados.

Las transferencias se practican desde asientos suficientemente altos y firmes. Al sentarse, la persona se aproxima hasta notar el asiento, coloca el dispositivo según la técnica indicada y controla el descenso. En el inodoro puede requerirse elevación temporal. La entrada en el vehículo se adapta a la altura, el espacio y las precauciones: se aproxima de espaldas al asiento, se sienta de forma controlada y gira el cuerpo evitando torsiones bruscas.

El terapeuta enseña cómo recoger objetos sin adoptar posiciones prohibidas, cómo organizar la cocina y cómo distribuir las actividades. La conducción no se reanuda por una fecha estándar: requiere autorización médica, control del vehículo, tiempos de reacción adecuados, ausencia de medicación incompatible y capacidad para entrar y salir con seguridad.

14.4. Artroplastia total de rodilla

La artroplastia de rodilla no suele requerir las precauciones antiluxación propias de la cadera. Las prioridades son control de dolor y edema, movilidad, extensión, flexión progresiva, fuerza, marcha segura y recuperación de transferencias. La Terapia Ocupacional se centra en el impacto sobre las AVD y en evitar compensaciones que dificulten la autonomía.

Levantarse de asientos bajos, usar el inodoro, ducharse, vestirse, cocinar y acceder a escaleras son actividades clave. Puede utilizarse temporalmente un asiento elevado o apoyabrazos. El vestido se practica sentado y se adapta a la movilidad disponible. En el baño se prioriza un acceso sin riesgo, con asiento y barras cuando sean necesarios.

Debe evitarse mantener de forma prolongada una almohada únicamente bajo la rodilla si ello favorece una posición de flexión persistente, salvo indicación clínica específica. Las posiciones, el ejercicio y el control del edema se coordinan con fisioterapia y el equipo quirúrgico. La persona debe comprender que la recuperación de la función requiere actividad progresiva, no reposo continuo.

14.5. Entrenamiento de AVD durante el ingreso

Actividad Aspectos de entrenamiento Criterio de alta funcional
Cama y silla Secuencia, dispositivo, altura, control del dolor y precauciones Realización segura con el nivel de ayuda disponible
Inodoro Aproximación, giro, apoyos, ropa y limpieza Acceso compatible con el baño domiciliario
Vestido Orden, posición sentada, alcanzador, calzador o colocador Respeto de precauciones sin ayuda física innecesaria
Ducha Entrada, asiento, barras, manejo del dispositivo y secado Plan seguro aunque la ducha completa se posponga
Cocina básica Transporte, alcance, postura y uso del andador Acceso a comida e hidratación o ayuda organizada
Medicación Comprensión, horarios, productos y apoyo Plan fiable de administración

14.6. Productos de apoyo después de la artroplastia

Los productos más frecuentes son alcanzador, calzador largo, colocador de calcetines, esponja larga, elevador de inodoro, apoyabrazos, asiento de ducha, tabla de bañera y dispositivos de marcha prescritos. No todas las personas necesitan todos los productos. La indicación se basa en la actividad, las precauciones, el entorno y el apoyo.

El terapeuta debe comprobar el manejo real. Un alcanzador exige fuerza de accionamiento y coordinación; un asiento de ducha necesita espacio y estabilidad; un elevador modifica la altura y puede interferir con otros convivientes. Se proporcionan instrucciones de montaje, uso y revisión.

14.7. Alta y continuidad asistencial

Antes del alta se confirma el destino, acceso, escaleras, disponibilidad de ayuda, equipamiento y seguimiento. Las personas con dificultades cognitivas, apoyo insuficiente, barreras graves o dependencia elevada pueden requerir intervención adicional o coordinación sociosanitaria. El alta hospitalaria no equivale a recuperación completa.

En domicilio se progresa desde las actividades esenciales hacia tareas domésticas, comunidad, conducción, ocio y trabajo. La persona aprende a aumentar gradualmente duración y complejidad, observando la respuesta posterior. Se revisa la necesidad de mantener o retirar productos y se evita prolongar compensaciones que ya no aportan beneficio.

14.8. Complicaciones y educación sanitaria

La educación incluye observación de la herida según indicaciones, prevención de caídas, adherencia a la pauta de medicación, movilización recomendada y reconocimiento de señales de alarma. Debe solicitarse valoración urgente ante dificultad respiratoria brusca, dolor torácico, aumento importante y unilateral de dolor o inflamación de la pierna, fiebre persistente, supuración o enrojecimiento progresivo de la herida, caída con dolor intenso, acortamiento o deformidad súbita de la extremidad o pérdida repentina de función.

Precaución clínica: el terapeuta ocupacional no modifica por iniciativa propia las restricciones de carga, las precauciones quirúrgicas ni el tratamiento de la herida. Cualquier discrepancia debe aclararse con el equipo responsable.

14.9. Participación y calidad de vida

La recuperación no finaliza cuando la persona camina por el pasillo. El resultado debe incluir autocuidado, hogar, comunidad, sueño, sexualidad, ocio y trabajo. La persona puede mantener miedo a luxarse, caer o dañar la prótesis pese a haber recibido el alta. La educación debe sustituir prohibiciones indefinidas por criterios claros de progresión y seguridad.

15. COORDINACIÓN ASISTENCIAL, RESULTADOS E IDEAS CLAVE

La atención a la artrosis requiere coordinación entre atención primaria, reumatología, rehabilitación, traumatología, fisioterapia, enfermería, Terapia Ocupacional, trabajo social, farmacia, salud laboral y recursos comunitarios. La intervención se integra con el tratamiento médico, el ejercicio terapéutico, el control de peso cuando proceda, el manejo del dolor y la educación sanitaria.

El terapeuta ocupacional aporta un análisis específico de la vida cotidiana. Su información resulta relevante para decisiones sobre alta, necesidad de ayuda, adecuación del domicilio, productos de apoyo, retorno laboral y participación comunitaria. La documentación debe describir problemas, actividades observadas, nivel de ayuda, riesgos, productos probados, educación proporcionada, respuesta y recomendaciones.

15.1. Evaluación de resultados

Los resultados pueden incluir reducción del dolor durante tareas, menor esfuerzo, aumento de actividades realizadas, mejora de desempeño y satisfacción, reducción de ayuda, reincorporación laboral o mantenimiento de roles. Se repiten los instrumentos seleccionados y se revisan objetivos. Una mejoría estadística sin relevancia ocupacional debe interpretarse con prudencia.

15.2. Ideas clave para el repaso

  • La artrosis afecta a toda la articulación y su impacto no depende exclusivamente de la radiografía.
  • La valoración integra persona, actividad y entorno, con observación de las ocupaciones prioritarias.
  • Protección articular no significa inmovilización, sino distribuir cargas y evitar tensiones innecesarias.
  • Conservación de energía significa priorizar, planificar, dosificar, posicionarse y simplificar.
  • Los productos de apoyo requieren prueba, entrenamiento y revisión.
  • Las adaptaciones deben responder a una tarea concreta y ser seguras, aceptables y sostenibles.
  • Las precauciones tras artroplastia de cadera dependen del abordaje y de las instrucciones quirúrgicas.
  • La artroplastia de rodilla prioriza recuperación de movilidad, transferencias, AVD y control de edema y dolor.
  • El alta se planifica considerando vivienda, apoyo, comprensión, equipamiento y necesidades comunitarias.
Síntesis: el objetivo final es mantener o recuperar una vida ocupacional segura, autónoma y significativa, no únicamente mejorar una medida articular aislada.

16. MAPA CONCEPTUAL

ARTROSIS Y TERAPIA OCUPACIONAL

├── ARTROSIS
│ ├── Enfermedad de toda la articulación
│ ├── Cartílago + hueso subcondral + sinovial + tejidos periarticulares
│ ├── Dolor · rigidez · debilidad · pérdida de movilidad
│ └── Localizaciones → rodilla · cadera · mano · columna · pie

├── REPERCUSIÓN OCUPACIONAL
│ ├── ABVD → vestido · baño · inodoro · transferencias
│ ├── AIVD → cocina · limpieza · compras · transporte
│ ├── Trabajo → carga · repetición · postura · ritmo
│ └── Ocio · descanso · roles · participación social

├── VALORACIÓN
│ ├── Perfil ocupacional y prioridades
│ ├── Dolor · rigidez · fatiga · función física
│ ├── Observación de tareas
│ ├── Hogar → accesos · baño · dormitorio · cocina
│ └── Trabajo → demandas · herramientas · organización · barreras

├── INTERVENCIÓN
│ ├── Protección articular
│ │ ├── Respetar dolor
│ │ ├── Posiciones funcionales
│ │ ├── Distribuir cargas
│ │ ├── Usar articulaciones grandes
│ │ └── Evitar pinza intensa y repetición
│ ├── Conservación de energía
│ │ ├── Priorizar
│ │ ├── Planificar
│ │ ├── Dosificar
│ │ ├── Posicionarse
│ │ └── Simplificar
│ ├── Entrenamiento de AVD
│ ├── Productos de apoyo
│ └── Adaptación de hogar y trabajo

├── ARTROSIS DE MANO
│ ├── Heberden → interfalángicas distales
│ ├── Bouchard → interfalángicas proximales
│ ├── Rizartrosis → trapeciometacarpiana
│ ├── Grind → compresión axial + rotación
│ └── Ortesis · protección · adaptación de pinzas

└── SUSTITUCIÓN ARTICULAR
├── Preparación preoperatoria
├── Valoración postoperatoria
├── Cadera → precauciones según abordaje
├── Rodilla → movilidad · edema · AVD
├── Transferencias · vestido · baño · inodoro
├── Productos de apoyo y adaptación domiciliaria
└── Alta segura · continuidad · retorno a roles

17. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Organización Mundial de la Salud — Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud.
  • American Occupational Therapy Association — Occupational Therapy Practice Framework: Domain and Process, cuarta edición.
  • National Institute for Health and Care Excellence — Osteoarthritis in over 16s: diagnosis and management.
  • National Institute for Health and Care Excellence — Joint replacement: primary hip, knee and shoulder.
  • American College of Rheumatology y Arthritis Foundation — Guía para el tratamiento de la artrosis de mano, cadera y rodilla.
  • Osteoarthritis Research Society International — Recomendaciones para el tratamiento no quirúrgico de la artrosis de rodilla, cadera y poliarticular.
  • European Alliance of Associations for Rheumatology — Recomendaciones para el tratamiento de la artrosis de mano.
  • American Academy of Orthopaedic Surgeons — Guías de práctica clínica sobre artrosis de rodilla y artroplastia de cadera y rodilla.
  • Skirven, Osterman, Fedorczyk y Amadio — Rehabilitation of the Hand and Upper Extremity.
  • Cooper — Fundamentals of Hand Therapy.
  • Radomski y Trombly Latham — Occupational Therapy for Physical Dysfunction.
  • Pendleton y Schultz-Krohn — Pedretti’s Occupational Therapy: Practice Skills for Physical Dysfunction.
  • Polonio López — Terapia Ocupacional en disfunciones físicas: teoría y práctica.
  • Sociedad Española de Reumatología — Documentos y recomendaciones sobre artrosis y enfermedades musculoesqueléticas.
  • UNE-EN ISO 9999 — Productos de apoyo: clasificación y terminología.
  • Servicio Andaluz de Salud — Exámenes oficiales de Terapeuta Ocupacional de las convocatorias 2017, 2022 y 2025.
artrosis terapia ocupacional
gonartrosis y coxartrosis
rizartrosis
protección articular
conservación de la energía
valoración funcional
adaptación del hogar
adaptación del trabajo
productos de apoyo
artroplastia de cadera
artroplastia de rodilla
Terapeuta Ocupacional SAS

Pon a prueba lo aprendido

Banco con 16 preguntas sobre este tema. Genera un quiz aleatorio cuando quieras.

Test completo →

Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el julio 19, 2026.