Tema 75. Fisioterapia en el dolor y disfunción miofascial. Afrontamiento activo del dolor. Síndrome de dolor miofascial. Síndromes dolorosos. Fibromialgia. Síndrome doloroso regional complejo. Escalas de valoración del dolor. Valoración fisioterapéutica. Objetivos. Plan de tratamiento fisioterapéutico en las patologías más frecuentes.

18 min julio 10, 2026 Media Nuevo

Tema 75. Fisioterapia en el dolor y disfunción miofascial

Afrontamiento activo del dolor, síndrome miofascial, fibromialgia y síndrome de dolor regional complejo: valoración y tratamiento fisioterapéutico
Oposición: Fisioterapeuta – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico — Fisioterapia clínica | Última actualización: Julio 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN: EL DOLOR COMO FENÓMENO BIOPSICOSOCIAL

La International Association for the Study of Pain (IASP) define el dolor, en su revisión de 2020, como «una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a, o similar a la asociada con, una lesión tisular real o potencial». Esta definición es clave para ti como opositor porque desplaza el foco desde el daño tisular objetivo hacia la experiencia subjetiva del paciente: el dolor es siempre real, exista o no lesión demostrable.

Como fisioterapeuta del SAS necesitas manejar con soltura la clasificación fisiopatológica del dolor, porque de ella depende buena parte del razonamiento clínico y del plan de tratamiento:

CLASIFICACIÓN FISIOPATOLÓGICA DEL DOLOR

├── NOCICEPTIVO
│ ├── Somático → activación de nociceptores en piel, músculo, hueso o articulación
│ └── Visceral → activación de nociceptores en vísceras; dolor difuso, mal localizado

├── NEUROPÁTICO → lesión o enfermedad del sistema somatosensorial (central o periférico)

└── NOCIPLÁSTICO → dolor por alteración del procesamiento nociceptivo sin daño tisular
ni neuropático demostrable (fibromialgia, síndrome miofascial, dolor lumbar crónico
inespecífico)

El término nociplástico, aprobado por la IASP en 2017, es relativamente reciente y sustituye a expresiones antiguas como «dolor funcional» o «dolor psicógeno». Te va a interesar especialmente para este tema: la fibromialgia y el síndrome de dolor miofascial se explican hoy, sobre todo, por mecanismos de sensibilización central y no exclusivamente por un daño periférico.

Otra distinción imprescindible es la de dolor agudo frente a dolor crónico. El dolor agudo tiene una función protectora y biológica clara: avisa de un daño y desaparece con la curación del tejido. El dolor crónico, en cambio, persiste más allá del tiempo habitual de curación (convencionalmente, más de 3-6 meses) y pierde su valor de alarma.

Cambio de paradigma clave para el examen: la CIE-11 (vigente desde 2022) reconoce el dolor crónico primario como una entidad diagnóstica en sí misma, no como un mero síntoma de otra enfermedad. Esto legitima clínica y administrativamente el abordaje específico del dolor crónico, incluida la fibromialgia y el síndrome miofascial, dentro de los procesos asistenciales del SAS.

2. AFRONTAMIENTO ACTIVO DEL DOLOR

El modelo biopsicosocial (Engel, desarrollado en dolor crónico por Waddell y Loeser) sustituye al modelo biomédico clásico. Entiende el dolor crónico como el resultado de la interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales, y no como la simple traducción de una lesión estructural. Este modelo es hoy el marco de referencia oficial en las guías de práctica clínica sobre dolor crónico, incluido el Proceso Asistencial Integrado del Servicio Andaluz de Salud.

Dentro de la valoración biopsicosocial trabajamos con un sistema de «banderas» que te conviene dominar bien, porque suele aparecer en el examen bajo distintas formulaciones:

Tipo de bandera Qué señala
Roja Patología grave subyacente (fractura, neoplasia, infección, síndrome de cola de caballo)
Amarilla Factores psicosociales de mal pronóstico: catastrofismo, miedo-evitación, ansiedad, depresión
Azul Percepción del paciente sobre su entorno laboral (falta de apoyo, insatisfacción)
Negra Factores contextuales objetivos del puesto de trabajo o del sistema (litigios, bajas)

El afrontamiento activo del dolor se opone al afrontamiento pasivo (reposo prolongado, dependencia de fármacos o de terapias pasivas, evitación del movimiento). Implica que el propio paciente asuma un papel protagonista: ejercicio terapéutico progresivo, exposición gradual a los movimientos temidos y estrategias activas de autocontrol del dolor.

El modelo del miedo-evitación (fear-avoidance model, Vlaeyen y Linton) explica cómo la interpretación catastrofista de un dolor agudo puede desencadenar miedo al movimiento (kinesiofobia), evitación de la actividad, desacondicionamiento físico, discapacidad y, finalmente, cronificación y depresión. Romper este círculo es uno de los objetivos centrales de la fisioterapia del dolor crónico.

Herramienta terapéutica clave: la educación en neurociencia del dolor (Pain Neuroscience Education, Butler y Moseley) enseña al paciente que dolor no equivale a daño tisular. Reduce el catastrofismo, la kinesiofobia y facilita la adherencia al ejercicio activo. Se combina siempre con ejercicio terapéutico graduado, nunca se usa de forma aislada.

3. SÍNDROME DE DOLOR MIOFASCIAL

El síndrome de dolor miofascial (SDM) fue descrito clásicamente por Janet Travell y David Simons como un trastorno doloroso muscular regional caracterizado por la presencia de puntos gatillo miofasciales. Un punto gatillo es un nódulo hiperirritable, palpable dentro de una banda tensa de fibras musculares esqueléticas o de su fascia.

Las características clínicas clásicas de un punto gatillo, muy preguntadas en convocatorias anteriores, son:

  • Banda tensa palpable dentro del músculo afectado.
  • Nódulo hiperirritable dentro de esa banda tensa, doloroso a la presión.
  • Respuesta espasmódica local (local twitch response) al estimular el punto por palpación o punción.
  • Dolor referido a distancia, en un patrón característico y reproducible para cada músculo.
  • Posible limitación del rango articular y debilidad muscular asociada sin atrofia franca.
Punto gatillo activo Punto gatillo latente
Doloroso de forma espontánea, sin necesidad de palpación Solo doloroso a la palpación o presión directa
Reproduce el dolor habitual que refiere el paciente No reproduce el dolor espontáneo del paciente
Génesis del cuadro clínico actual Puede activarse por sobrecarga, frío o estrés

La fisiopatología más aceptada es la hipótesis de la crisis energética: una disfunción de la placa motora provoca liberación excesiva de acetilcolina, contractura sostenida del sarcómero, isquemia local, acumulación de sustancias sensibilizantes (bradicinina, sustancia P) y sensibilización de los nociceptores musculares.

Matiz conceptual que se pregunta con frecuencia: la disfunción miofascial no es un problema exclusivamente muscular aislado. Afecta al sistema fascial como una red de continuidad tensional que conecta estructuras a distancia, de modo que la disfunción en un punto puede repercutir en cadenas musculares alejadas.
Referencia a examen (convocatoria 2025, banco de preguntas del proyecto): se preguntó explícitamente cuál es la característica del punto gatillo miofascial, siendo correcta la opción que integraba banda tensa, respuesta espasmódica local y dolor referido a la vez. En otra convocatoria se preguntó por la afirmación incorrecta sobre disfunción miofascial, siendo el error precisamente reducirla a «un problema muscular» y no a una afectación del sistema fascial completo. Repasa bien ambos matices porque el SAS los reutiliza en distintas formulaciones.

4. FIBROMIALGIA

La fibromialgia es un síndrome de dolor crónico generalizado, de origen no inflamatorio y no estructural, encuadrado hoy dentro del dolor nociplástico por sensibilización central. Afecta predominantemente a mujeres de mediana edad y es una de las causas más frecuentes de consulta por dolor crónico difuso.

Conviene que domines los dos grandes sistemas de criterios diagnósticos, porque el examen suele preguntar por su evolución histórica:

Criterios ACR 1990 Criterios ACR 2010 / 2016
Dolor generalizado ≥ 3 meses (axial + ambos lados + cintura) Índice de dolor generalizado (WPI) + escala de gravedad de síntomas (SS)
Dolor a la palpación en ≥ 11 de 18 puntos sensibles («tender points») No exige la exploración de puntos sensibles específicos
Exploración manual estandarizada de puntos dolorosos Incorpora fatiga, sueño no reparador y síntomas cognitivos

La clínica de la fibromialgia va mucho más allá del dolor musculoesquelético difuso. Es un síndrome multisistémico con manifestaciones muy variadas:

  • Fatiga persistente y sueño no reparador.
  • Rigidez matutina generalizada.
  • Síntomas cognitivos («fibro-fog»): dificultad de concentración y memoria.
  • Disautonomía o disfunción del sistema nervioso autónomo, presente hasta en un 75% de los pacientes: mareo o inestabilidad mal definidos, parestesias, intolerancia ortostática.
  • Síntomas neurológicos, gastrointestinales (colon irritable, pirosis) y cardiorrespiratorios (palpitaciones, precordalgia atípica) asociados.

El diagnóstico diferencial es un punto especialmente sensible en el examen. La fibromialgia se distingue, entre otras entidades, de la artritis reumatoide (criterios ACR/EULAR propios) y de la artritis psoriásica, que se clasifica mediante los criterios CASPAR (psoriasis, alteraciones ungueales, factor reumatoide negativo, dactilitis, neoformación ósea yuxtaarticular): estos últimos no son aplicables a la fibromialgia.

Referencia a examen: se ha preguntado directamente qué porcentaje de pacientes con fibromialgia presenta disautonomía (la respuesta oficial fue el 75%), y también se ha pedido identificar la patología descrita por los criterios CASPAR frente a opciones distractoras como «fibromialgia» o «artritis reumatoide». No confundas ambos bloques de criterios.
Recuerda: el Cuestionario de Impacto de la Fibromialgia (FIQ) es la herramienta específica de valoración funcional más usada en esta patología, y se complementa con las escalas generales de dolor que veremos en el apartado 7.

5. SÍNDROME DE DOLOR REGIONAL COMPLEJO

El síndrome de dolor regional complejo (SDRC) es la denominación actual de lo que clásicamente se conocía como algodistrofia simpático-refleja, síndrome de Sudeck o causalgia. Se define como un síndrome doloroso regional, articular y periarticular, vinculado a trastornos vasomotores desencadenados por diversas causas (traumatismos, cirugía, inmovilización prolongada, ictus).

Se distinguen dos tipos:

  • SDRC tipo I: sin lesión nerviosa periférica demostrable (antiguo término «algodistrofia simpático-refleja»). Es el más frecuente.
  • SDRC tipo II: con lesión nerviosa periférica demostrable (antiguo término «causalgia»).

El diagnóstico clínico se apoya en los criterios de Budapest, que exigen dolor desproporcionado al evento desencadenante junto con signos y síntomas en al menos tres de cuatro categorías: sensoriales, vasomotores, sudomotores/edema y motores/tróficos.

Progresa de manera característica en fases, aunque en la práctica clínica no siempre son tan nítidas:

Fase Características principales
Aguda / caliente (hiperémica) Dolor intenso, edema, aumento de temperatura local, vasodilatación, hiperhidrosis
Distrófica Piel fría y cianótica, rigidez articular progresiva, cambios tróficos en piel y faneras
Atrófica Atrofia muscular y cutánea, contracturas establecidas, osteoporosis regional (Sudeck)
Precaución clínica: en la fase aguda del SDRC, la movilización pasiva agresiva o forzada está contraindicada porque puede exacerbar el dolor y la respuesta vasomotora. El tratamiento debe ser progresivo, indoloro y centrado en el control del edema y la desensibilización, nunca en «ganar rango» a toda costa.
Referencia a examen: una pregunta oficial planteaba varias afirmaciones sobre la algodistrofia simpático-refleja (definición como síndrome doloroso articular y periarticular, vínculo con trastornos vasomotores, evolución en fases) y la respuesta correcta era la opción integradora «todas las anteriores son correctas». Este formato de pregunta —donde varias opciones parciales son ciertas y la correcta es la que las reúne todas— es habitual en el temario clínico del SAS.

6. OTROS SÍNDROMES DOLOROSOS FRECUENTES

Además de los cuadros anteriores, conviene que tengas presentes otros síndromes dolorosos que aparecen con frecuencia en la consulta de fisioterapia y en el temario de oposición:

  • Cruralgia: monorradiculalgia de origen vertebral que se traduce en un síndrome doloroso en el territorio del nervio crural (L2-L4). Menos frecuente que la ciática, pero clínicamente bien conocida.
  • Ciática: monorradiculalgia en el territorio del nervio ciático (L4-S3), habitualmente de origen discal.
  • Neuralgias: dolor neuropático en el territorio de un nervio concreto (neuralgia postherpética, neuralgia del trigémino), de mecanismo distinto al nociceptivo o nociplástico.
  • Dolor lumbar crónico inespecífico: la causa más frecuente de discapacidad laboral relacionada con el dolor, encuadrado hoy también dentro del modelo biopsicosocial y, en buena parte de los casos, con un componente nociplástico añadido.

En todos estos cuadros, la valoración fisioterapéutica debe diferenciar el componente nociceptivo (mecánico, relacionado con el movimiento) del componente neuropático (siguiendo un dermatoma o territorio nervioso concreto), ya que el enfoque terapéutico difiere sustancialmente.

7. ESCALAS DE VALORACIÓN DEL DOLOR

Una valoración fisioterapéutica rigurosa exige instrumentos de medida válidos y fiables. Estas son las escalas que más se preguntan en el temario del SAS:

Escala / instrumento Qué mide y cómo se usa
Escala Visual Analógica (EVA) Línea de 10 cm sin marcas numéricas; el paciente señala la intensidad de su dolor
Escala Verbal Numérica (EVN) Puntuación de 0 a 10; muy usada por su sencillez y buena correlación con la EVA
Cuestionario de dolor de McGill Evalúa las dimensiones sensorial, afectiva y evaluativa del dolor mediante descriptores verbales
DN4 Cuestionario de cribado de dolor neuropático (entrevista + exploración sensitiva)
Algometría de presión Mide el umbral de dolor a la presión; muy útil en puntos gatillo y en fibromialgia
Cuestionario de Impacto de la Fibromialgia (FIQ) Valora el impacto funcional específico de la fibromialgia
Índice de discapacidad de Oswestry Valora la discapacidad funcional asociada al dolor lumbar
Escala de Tampa de kinesiofobia Valora el miedo al movimiento y la reagudización del dolor
Recuerda: ninguna escala unidimensional (EVA, EVN) sustituye a una valoración biopsicosocial completa. En dolor crónico, siempre debes combinar una escala de intensidad con un instrumento que valore el impacto funcional y otro que valore factores psicosociales (catastrofismo, kinesiofobia).

8. VALORACIÓN FISIOTERAPÉUTICA

La valoración del paciente con dolor crónico o síndrome miofascial sigue el esquema clásico de anamnesis y exploración física, pero incorporando siempre el filtro biopsicosocial:

  • Anamnesis del dolor: localización, intensidad, calidad (punzante, quemante, opresivo), cronología, factores agravantes y aliviantes, impacto en el sueño y en la actividad diaria.
  • Cribado de banderas rojas: pérdida de peso inexplicada, fiebre, dolor nocturno no mecánico, alteración esfinteriana, déficit neurológico progresivo. Ante cualquiera de ellas, deriva antes de tratar.
  • Exploración física: palpación muscular sistemática en busca de bandas tensas y puntos gatillo, reproducción del patrón de dolor referido, valoración del rango articular, exploración neurológica básica (reflejos, sensibilidad, fuerza).
  • Valoración psicosocial: catastrofismo, miedo-evitación, calidad del sueño, estado de ánimo, expectativas del paciente sobre su recuperación.
Atención: nunca inicies un tratamiento activo de movilización o ejercicio sin haber descartado antes banderas rojas. Un dolor de características atípicas (no mecánico, progresivo, con síntomas sistémicos) exige derivación médica antes de continuar el proceso fisioterapéutico.

9. OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO FISIOTERAPÉUTICO

El plan de tratamiento en los síndromes dolorosos abordados en este tema persigue los siguientes objetivos generales:

  • Reducir la intensidad del dolor y desactivar los puntos gatillo miofasciales.
  • Recuperar el rango articular y la función muscular sin reagudizar el dolor.
  • Prevenir la cronificación y romper el círculo miedo-evitación.
  • Educar al paciente en neurociencia del dolor y fomentar su autoeficacia.
  • Mejorar la calidad del sueño y la capacidad funcional en las actividades de la vida diaria.
  • Favorecer la reincorporación progresiva a la actividad física y laboral.
  • En el SDRC, prevenir la progresión a fases distrófica y atrófica mediante un abordaje precoz e indoloro.

10. PLAN DE TRATAMIENTO FISIOTERAPÉUTICO

El tratamiento fisioterapéutico de los síndromes dolorosos combina técnicas específicas dirigidas al tejido y estrategias activas centradas en el paciente. Nunca deben aplicarse técnicas pasivas de forma aislada y prolongada, porque perpetúan la dependencia y la kinesiofobia.

Técnicas específicas sobre el punto gatillo miofascial:

  • Compresión isquémica mantenida sobre el punto gatillo.
  • Estiramiento post-isométrico y técnicas de liberación miofascial.
  • Técnica de spray and stretch de Travell: aplicación de frío tópico combinada con estiramiento pasivo del músculo.
  • Punción seca (superficial o profunda), muy eficaz para inactivar el punto gatillo.
Indicaciones de la punción seca Contraindicaciones de la punción seca
Puntos gatillo activos con dolor referido reproducible Fobia a las agujas o rechazo informado del paciente
Restricción de rango de origen miofascial Alteraciones de la coagulación o tratamiento anticoagulante no controlado
Dolor miofascial crónico resistente a otras técnicas Infección local, linfedema en la zona o embarazo (puntos abdominolumbares)
Precaución: respeta siempre las estructuras de riesgo (pleura, grandes vasos, nervios) y verifica la ausencia de contraindicaciones antes de aplicar punción seca. Es una técnica invasiva y su uso está regulado dentro de las competencias del fisioterapeuta.

Estrategias activas y complementarias:

  • Ejercicio terapéutico graduado: progresión lenta e individualizada según tolerancia al dolor, base del tratamiento en fibromialgia y dolor crónico.
  • Ejercicio aeróbico de baja-moderada intensidad (caminar, bicicleta, hidroterapia en agua templada): evidencia sólida en fibromialgia para reducir dolor y fatiga.
  • Electroterapia analgésica: TENS convencional, basado en la teoría de la puerta de entrada (gate control) de Melzack y Wall; corrientes interferenciales.
  • Educación en neurociencia del dolor combinada siempre con ejercicio activo.
  • Técnicas de relajación y control de la respiración para reducir la hiperactivación del sistema nervioso autónomo.
Particularidad del SDRC: el tratamiento se apoya en técnicas de desensibilización progresiva, terapia de espejo e imaginería motora graduada (graded motor imagery), siempre dentro de un rango indoloro. El objetivo no es forzar el movimiento, sino «reeducar» la representación cortical de la extremidad afectada.

11. EL PAPEL DEL FISIOTERAPEUTA DEL SAS

El abordaje del dolor crónico, el síndrome miofascial, la fibromialgia y el SDRC en el Servicio Andaluz de Salud se enmarca dentro del Proceso Asistencial Integrado (PAI) de Dolor Crónico No Oncológico de la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía, que exige un abordaje multidisciplinar y coordinado entre niveles asistenciales.

Como fisioterapeuta del SAS, tus funciones en este ámbito incluyen:

  • Valorar y tratar al paciente derivado desde atención primaria, reumatología, traumatología, rehabilitación o unidades del dolor, dentro de tu competencia profesional.
  • Coordinarte con el resto del equipo multidisciplinar (médico rehabilitador, reumatólogo, unidad de salud mental, trabajo social) para un abordaje integral del paciente con dolor crónico.
  • Registrar la valoración, la evolución y el plan de tratamiento en la historia clínica digital (Diraya), garantizando la continuidad asistencial entre niveles.
  • Impartir educación para la salud, tanto individual como grupal (escuelas de espalda, programas específicos de fibromialgia), fomentando el autocuidado y la adherencia al ejercicio.
  • Derivar al paciente al nivel asistencial correspondiente ante la detección de banderas rojas o de una evolución no esperada.
Idea clave para el examen: el rol del fisioterapeuta del SAS en el dolor crónico no se limita a aplicar técnicas manuales o instrumentales. Incluye la educación del paciente, el trabajo en equipo multidisciplinar y el registro asistencial, todo ello dentro del marco del PAI de Dolor Crónico No Oncológico.

12. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Travell, J. G. y Simons, D. G. — Myofascial Pain and Dysfunction: The Trigger Point Manual.
  • IASP (International Association for the Study of Pain) — Definición revisada de dolor (2020) y clasificación del dolor nociplástico (2017).
  • American College of Rheumatology — Criterios diagnósticos de fibromialgia 1990 y 2010/2016.
  • Harden, R. N. et al. — Criterios de Budapest para el diagnóstico del síndrome de dolor regional complejo.
  • Consejería de Salud y Consumo, Junta de Andalucía — Proceso Asistencial Integrado: Dolor Crónico No Oncológico.
  • Butler, D. S. y Moseley, G. L. — Explain Pain (educación en neurociencia del dolor).
  • Melzack, R. y Wall, P. D. — Teoría de la puerta de entrada (gate control theory) del dolor.
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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el julio 10, 2026.