Tema 74. Fisioterapia Invasiva. Punción seca superficial y profunda. Electrólisis percutánea y Neuromodulación. Conceptos, indicaciones y contraindicaciones. Técnicas de aplicación y efectos adversos.

19 min julio 10, 2026 Media Nuevo

Tema 74. Fisioterapia Invasiva. Punción seca superficial y profunda. Electrólisis percutánea y Neuromodulación

Conceptos, indicaciones, contraindicaciones, técnicas de aplicación y efectos adversos de las técnicas invasivas en fisioterapia
Oposición: Fisioterapeuta – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Específico | Última actualización: Julio 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN Y MARCO COMPETENCIAL

La fisioterapia invasiva es el conjunto de técnicas que emplean la aguja de punción como vehículo de un estímulo mecánico, eléctrico o electroquímico sobre estructuras del sistema neuromusculoesquelético, dentro del ámbito competencial del fisioterapeuta. No debe confundirse con técnicas propias de otras profesiones sanitarias: el fisioterapeuta no prescribe fármacos ni realiza infiltraciones, sino que aplica un estímulo físico (mecánico o eléctrico) a través de la aguja, sin introducir ninguna sustancia en el organismo.

Dentro de este bloque temático conviven tres grandes familias de técnicas que, aunque comparten el vehículo (la aguja), difieren en el mecanismo de acción:

FISIOTERAPIA INVASIVA

├── PUNCIÓN SECA (dry needling) — estímulo mecánico
│ ├── Superficial (técnica de Baldry) → inserción ≤ 1 cm, subcutánea
│ └── Profunda (técnica de Hong) → entrada-salida rápida sobre el punto gatillo

├── ELECTRÓLISIS PERCUTÁNEA INTRATISULAR (EPI / EPTE) — estímulo electroquímico
│ └── Corriente galvánica continua a través de la aguja (cátodo)

└── NEUROMODULACIÓN PERCUTÁNEA (PENS) — estímulo eléctrico neural
└── Corriente alterna de baja/media frecuencia sobre nervio periférico o punto motor
Idea clave: en las tres técnicas la aguja es únicamente un vector físico. Lo que cambia entre ellas es el tipo de estímulo aplicado a través de esa aguja: mecánico puro (punción seca), electroquímico (EPI) o eléctrico neuromodulador (PENS).

El reconocimiento de estas técnicas como parte del ejercicio profesional del fisioterapeuta se apoya en la Ley 44/2003, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, que define la fisioterapia por un conjunto de métodos, actuaciones y técnicas que, mediante la aplicación de medios físicos, curan, previenen, recuperan y adaptan a personas afectadas de disfunciones somáticas. El Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España ha emitido documentos de posicionamiento que sitúan la fisioterapia invasiva dentro de esas competencias, siempre que el profesional acredite formación específica y actúe con el correspondiente consentimiento informado.

2. PUNCIÓN SECA: CONCEPTO Y PUNTO GATILLO MIOFASCIAL

La punción seca (dry needling) consiste en la introducción de una aguja de acupuntura, sólida y sin biselado cortante, a través de la piel, con el objetivo de estimular mecánicamente un punto gatillo miofascial (PGM), sin inyectar ninguna sustancia (de ahí el término «seca», en contraposición a la infiltración).

El PGM es un nódulo hiperirritable situado dentro de una banda tensa de un músculo esquelético, doloroso a la compresión, que puede generar dolor referido a distancia, alteración de la función motora y fenómenos autonómicos asociados. Se clasifican en:

  • PGM activo: doloroso de forma espontánea, reproduce el dolor habitual del paciente.
  • PGM latente: doloroso solo a la palpación, sin dolor espontáneo, pero capaz de alterar el patrón de reclutamiento muscular.

Las características clínicas que identifican un PGM en la exploración son la banda tensa palpable, la respuesta espasmódica local (REL o local twitch response) ante la palpación en tecla de piano o la inserción de la aguja, y el dolor referido a distancia siguiendo patrones característicos descritos por músculo (no necesariamente dermatomas ni metámeras).

Referencia a examen: las convocatorias de Fisioterapeuta del SAS han preguntado de forma directa por las características del punto gatillo miofascial (banda tensa, REL y dolor referido) y por particularidades anatómicas de la punción de músculos concretos, como el supraespinoso, cuya palpación se realiza a través del trapecio superior en la fosa supraespinosa. Repasa la anatomía de superficie de los músculos con PGM más preguntados: trapecio, supraespinoso, infraespinoso, cuadrado lumbar y glúteo medio.

El mecanismo de acción de la punción seca combina un efecto mecánico local (rotura de la banda tensa, normalización del sarcómero acortado, mejora del flujo sanguíneo local) con un efecto neurofisiológico segmentario y suprasegmentario (modulación de la excitabilidad de la motoneurona alfa, activación de mecanismos de control descendente del dolor).

3. PUNCIÓN SECA SUPERFICIAL: TÉCNICA DE BALDRY

La punción seca superficial, descrita por Peter Baldry, consiste en insertar la aguja en la piel y el tejido celular subcutáneo que recubre el PGM, sin llegar a introducirse en el vientre muscular. Es, por definición, la modalidad menos agresiva de las técnicas de punción.

  • Profundidad: no supera aproximadamente 1 cm, quedando la punta de la aguja por encima del músculo.
  • Permanencia: la aguja puede mantenerse insertada durante varios minutos (habitualmente en torno a 10-15 minutos), pudiendo manipularse durante ese tiempo para provocar un estímulo doloroso leve.
  • Pauta de sesiones: se suele plantear una serie de sesiones a días alternos, revalorando la evolución del paciente tras las primeras aplicaciones; si no se objetiva mejoría clínica relevante, se plantea el paso a la técnica profunda.
Indicación preferente: la punción superficial es de elección en pacientes con baja tolerancia al dolor, miedo a la técnica profunda, PGM muy irritables o en zonas de riesgo anatómico (proximidad a pleura, grandes vasos o nervios), ya que reduce el riesgo de complicaciones sin renunciar a parte del efecto terapéutico.

Desde el punto de vista fisiopatológico, la punción superficial actúa fundamentalmente por vía neuromoduladora refleja (estimulación de mecanorreceptores cutáneos y activación de sistemas inhibitorios descendentes), más que por la desestructuración mecánica directa del PGM que sí persigue la técnica profunda.

4. PUNCIÓN SECA PROFUNDA: TÉCNICA DE HONG

La punción seca profunda, sistematizada por Chang-Zern Hong, busca alcanzar directamente el PGM dentro del vientre muscular mediante la denominada técnica de entrada-salida rápida (fast-in fast-out): la aguja se introduce y se retira repetidamente sobre el mismo PGM, en distintas direcciones dentro de un mismo trayecto, con el objetivo de desencadenar la respuesta de espasmo local (REL).

  • Objetivo técnico: provocar sucesivas REL hasta conseguir su extinción, lo que se correlaciona clínicamente con la desactivación del PGM.
  • Profundidad: variable según el músculo y el grosor del panículo adiposo, alcanzando el vientre muscular donde se localiza el PGM.
  • Naturaleza: es la modalidad más agresiva de punción seca y, en general, la que muestra mayor eficacia clínica a corto plazo sobre el dolor miofascial, a costa de mayor molestia postpunción.
Precaución: la técnica profunda exige un conocimiento anatómico riguroso (relaciones del músculo con pleura, grandes vasos, troncos nerviosos y vísceras) y un control constante de la dirección y profundidad de la aguja. La proximidad a la parrilla costal (trapecio superior, escalenos, romboides, serrato posterosuperior) obliga a extremar la angulación de inserción para evitar el neumotórax.

Tras la sesión es habitual la aparición de dolor postpunción (similar a las agujetas), de intensidad variable y autolimitado en 24-72 horas, que debe informarse al paciente como parte del consentimiento informado.

5. INDICACIONES Y CONTRAINDICACIONES DE LA PUNCIÓN SECA

La punción seca, superficial o profunda, está indicada fundamentalmente en cuadros de dolor de origen miofascial, aislado o como componente asociado a otras patologías musculoesqueléticas. Las contraindicaciones distinguen entre situaciones absolutas y relativas, que el fisioterapeuta debe cribar en la anamnesis previa.

Indicaciones Contraindicaciones
Síndrome de dolor miofascial con PGM activos o latentes clínicamente relevantes Rechazo del paciente, fobia incontrolable a las agujas (belonefobia)
Cefalea tensional y cervicogénica de origen miofascial (trapecio, suboccipitales) Alteraciones de la coagulación no controladas o anticoagulación no ajustada
Restricción de la movilidad articular de origen muscular Infección local activa o riesgo de bacteriemia; linfedema en la zona a tratar
Epicondilalgia, tendinopatías y otras patologías con componente miofascial asociado Embarazo, en determinadas localizaciones (abdomen, zona lumbosacra y puntos con tradición de estimulación del parto)
Espasticidad, como técnica coadyuvante dentro de un abordaje neurológico Imposibilidad de colaboración del paciente (deterioro cognitivo severo, agitación) o antecedente de reacción vasovagal grave no controlada
Referencia a examen: en los exámenes de Fisioterapeuta del SAS es frecuente diferenciar la punción seca de otras intervenciones fisioterápicas dentro de un mismo caso clínico. Por ejemplo, ante un cuadro de dolor de miembro fantasma tras amputación, la técnica de elección no es la punción seca sobre el muñón, sino la terapia espejo, orientada a modular la representación cortical del miembro ausente. Saber discriminar cuándo NO está indicada la punción seca es tan importante como conocer sus indicaciones.

6. EFECTOS ADVERSOS Y SEGURIDAD EN PUNCIÓN SECA

La punción seca es, en general, una técnica segura cuando se aplica con formación acreditada y conocimiento anatómico adecuado, pero no está exenta de riesgos que el fisioterapeuta del SAS debe saber prevenir, reconocer y manejar.

  • Dolor postpunción y hematoma local: los efectos adversos más frecuentes, leves y autolimitados.
  • Reacción vasovagal (síncope): más frecuente en pacientes ansiosos, en ayunas o en primeras sesiones; se previene tratando en decúbito siempre que sea posible y se maneja retirando la aguja, colocando al paciente en decúbito con elevación de miembros inferiores y monitorizando constantes.
  • Neumotórax: la complicación grave más relevante, asociada a la punción profunda de músculos próximos a la parrilla costal (trapecio superior, escalenos, romboides menor, serrato posterosuperior, intercostales). Exige un control estricto de la angulación y profundidad de inserción.
  • Lesión neurovascular: por punción inadvertida de troncos nerviosos o vasos de mediano-gran calibre en zonas de riesgo (triángulo cervical posterior, hueco poplíteo, región glútea profunda).
  • Infección: minimizada mediante el uso de agujas estériles de un solo uso y técnica aséptica.
Atención: ante la sospecha de neumotórax (dolor torácico agudo, disnea, tos irritativa tras punción en zona torácica alta), el fisioterapeuta debe interrumpir la sesión y derivar de forma urgente al paciente para valoración médica, ya que puede tratarse de una urgencia vital.

La bioseguridad es transversal a toda la fisioterapia invasiva: uso de material estéril de un solo uso, técnica de «no tocar» en la manipulación de la aguja y eliminación en contenedores de residuos biosanitarios de tipo punzante (clase III).

7. ELECTRÓLISIS PERCUTÁNEA INTRATISULAR (EPI/EPTE): CONCEPTO

La electrólisis percutánea intratisular (conocida por las siglas comerciales EPI® o, de forma genérica, EPTE) es una técnica mínimamente invasiva que combina la punción con la aplicación de una corriente galvánica continua a través de la aguja, sobre el tejido blando patológico (tendón, ligamento, fascia o músculo).

El fundamento electroquímico consiste en que, al hacer pasar la corriente galvánica a través de los tejidos, el agua (H₂O) y el cloruro sódico (NaCl) presentes en el medio se descomponen y recombinan, generando hidróxido sódico (NaOH) en el entorno inmediato de la punta de la aguja. Esta reacción produce una ablación electrolítica de naturaleza no térmica del tejido degenerado, que desencadena una respuesta inflamatoria controlada y circunscrita a la zona tratada, activando los mecanismos celulares de fagocitosis y poniendo en marcha la cascada de regeneración tisular.

Idea clave — polaridad: en la EPI, la aguja actúa como cátodo (polo negativo) del circuito, mientras que un electrodo de superficie colocado sobre la piel del paciente actúa como ánodo (polo positivo). Es en el entorno del cátodo donde se produce la reacción que genera hidróxido sódico y la ablación electrolítica buscada.

A diferencia de la punción seca, cuyo efecto es predominantemente mecánico y neurofisiológico, la EPI busca un efecto bioquímico local sobre tejido degenerado o fibrosado, por lo que su indicación por excelencia son las tendinopatías crónicas y otras lesiones de tejido blando con escasa capacidad regenerativa espontánea.

8. TÉCNICA DE APLICACIÓN DE LA EPI

La aplicación de la EPI se realiza, de forma estandarizada, bajo control ecográfico (ecoguiada), lo que permite localizar con precisión la zona de tejido patológico (por ejemplo, el engrosamiento hipoecoico de una tendinopatía) y guiar la aguja en tiempo real, evitando estructuras vasculonerviosas próximas.

  • Material: aguja de acupuntura conectada a un dispositivo generador de corriente galvánica, y electrodo de dispersión de superficie sobre la piel del paciente.
  • Parámetros: la intensidad de corriente aplicada es baja, del orden de los miliamperios, y se ajusta de forma individualizada según la tolerancia del paciente, el tipo de tejido y la gravedad de la lesión; el tiempo de aplicación por punto es breve, en aplicaciones puntuales y controladas más que continuas.
  • Procedimiento: bajo visión ecográfica se sitúa la aguja en el tejido diana y se aplican descargas breves de corriente, pudiendo combinarse con movimientos activos o pasivos del paciente durante la sesión (electrólisis en movimiento) para favorecer el efecto sobre estructuras deslizantes como el tendón.
  • Integración terapéutica: la EPI no se aplica de forma aislada, sino integrada en un programa de ejercicio terapéutico progresivo (habitualmente excéntrico o isométrico en tendinopatías), que es el que consolida la regeneración tisular inducida.
Referencia a examen: el uso obligado de guía ecográfica y la naturaleza galvánica (corriente continua) de la EPI son dos rasgos que el SAS utiliza con frecuencia como distractor frente a la neuromodulación percutánea, que emplea corriente alterna. No confundas ambos conceptos en el examen.

9. INDICACIONES Y CONTRAINDICACIONES DE LA EPI

Indicaciones Contraindicaciones
Tendinopatías crónicas: epicondilalgia, tendinopatía rotuliana, aquílea, del manguito rotador Portadores de marcapasos o desfibrilador automático implantable
Fascitis plantar y fascitis de otras localizaciones Embarazo
Cicatrices retráctiles y adherencias fibróticas Alteraciones de la coagulación no controladas
Atrapamientos nerviosos con componente de fibrosis perineural Procesos neoplásicos en la zona a tratar; infección local activa
Roturas musculares subagudas y crónicas con tejido cicatricial disfuncional Alergia conocida a los materiales de la aguja; proximidad a material de osteosíntesis metálico (precaución relativa)
Atención: la presencia de un marcapasos o DAI es una contraindicación que el fisioterapeuta debe descartar sistemáticamente en la anamnesis antes de aplicar cualquier técnica que implique el paso de corriente eléctrica a través del cuerpo del paciente, ya sea EPI o neuromodulación percutánea.

10. NEUROMODULACIÓN PERCUTÁNEA (PENS): CONCEPTO

La neuromodulación percutánea, también denominada estimulación eléctrica percutánea (PENS, Percutaneous Electrical Nerve Stimulation), consiste en la aplicación de una corriente eléctrica alterna de baja o media frecuencia a través de una aguja de punción insertada junto a un nervio periférico, un punto motor o la región diana de un punto gatillo, con el objetivo de modular la actividad del sistema nervioso periférico y central implicado en la generación y el mantenimiento del dolor.

Diferencia esencial con la EPI: mientras que la EPI emplea corriente galvánica continua con fines electroquímicos sobre tejido degenerado, la neuromodulación percutánea emplea corriente alterna con fines neuromoduladores sobre estructuras nerviosas, buscando cambios en la excitabilidad neuronal y no una reacción electrolítica tisular.

El mecanismo de acción se sustenta en la teoría de la puerta de entrada (gate control) y en la activación de sistemas de control inhibitorio descendente del dolor, además de favorecer, en aplicaciones sobre punto motor, la normalización de la actividad de unidades motoras alteradas (por ejemplo, en cuadros de tono muscular anómalo).

11. TÉCNICA DE APLICACIÓN E INDICACIONES DE LA NEUROMODULACIÓN

Al igual que la EPI, la neuromodulación percutánea se realiza de forma habitual ecoguiada, para localizar con precisión el nervio periférico o el punto motor diana y evitar estructuras vasculares próximas. La aguja se conecta a un dispositivo de electroestimulación específico (corriente tipo PENS o PENS-burst), que permite ajustar frecuencia e intensidad según el objetivo terapéutico (analgésico o de reeducación motora).

  • Indicaciones principales: dolor neuropático periférico (ciática, síndrome del túnel carpiano y otros atrapamientos nerviosos), dolor lumbar o cervical con componente neurógeno, dolor crónico musculoesquelético, alteraciones del tono muscular, retracciones fasciales y patología capsuloarticular.
  • Pauta: se plantea habitualmente en un número reducido de sesiones semanales, integradas en un programa combinado con ejercicio terapéutico activo, ya que la neuromodulación por sí sola tiene un efecto limitado en el tiempo si no se acompaña de reeducación funcional.
  • Contraindicaciones: comparte con la EPI las contraindicaciones ligadas al paso de corriente eléctrica (marcapasos, DAI), además de las generales de cualquier técnica de punción (coagulopatía no controlada, embarazo, infección local, fobia a las agujas).
Referencia a examen: los síndromes compresivos nerviosos de pie y tobillo (por ejemplo, síndrome del túnel tarsiano) y el síndrome del túnel carpiano son ejemplos clásicos utilizados en el SAS para plantear casos clínicos de indicación de neuromodulación percutánea frente a otras técnicas invasivas.

12. BIOSEGURIDAD Y CONSENTIMIENTO INFORMADO

Toda técnica de fisioterapia invasiva exige, con carácter previo, un proceso de consentimiento informado, alineado con los principios generales de la Ley 41/2002, básica reguladora de la autonomía del paciente: información comprensible sobre la naturaleza de la técnica, sus beneficios esperados, los riesgos y efectos adversos (dolor postpunción, hematoma, riesgo de síncope vasovagal, riesgo, aunque infrecuente, de neumotórax en punciones torácicas altas) y las alternativas terapéuticas disponibles.

La anamnesis previa a cualquier técnica invasiva debe cribar de forma sistemática: alteraciones de la coagulación o tratamiento anticoagulante, portadores de marcapasos o DAI, embarazo, antecedentes de reacción vasovagal, alergias a materiales, e infecciones locales o sistémicas activas.

Higiene de manos: el uso de guantes durante la manipulación de agujas de punción no sustituye la higiene de manos. Siguiendo los cinco momentos de higiene de manos de la OMS, esta debe realizarse antes de colocarse los guantes y después de retirarlos, ya que el uso de guantes no garantiza por sí solo la ausencia de contaminación de las manos del profesional.

En materia de bioseguridad, es obligatorio el uso de material estéril de un solo uso (agujas y, en su caso, electrodos de superficie de un solo paciente), la aplicación de técnica aséptica en la manipulación de la aguja y la eliminación de todo el material punzante en contenedores de residuos biosanitarios específicos (clase III), conforme a los protocolos de gestión de residuos sanitarios del centro.

13. EL PAPEL DEL FISIOTERAPEUTA DEL SAS EN FISIOTERAPIA INVASIVA

Dentro del Servicio Andaluz de Salud, el fisioterapeuta que aplica técnicas de fisioterapia invasiva lo hace dentro de su ámbito competencial general (Ley 44/2003), pero condicionado a dos requisitos que el opositor debe tener presentes: la formación específica acreditada en la técnica concreta (punción seca, EPI o neuromodulación percutánea no forman parte de la formación de grado generalista, sino de formación especializada de posgrado) y la adecuación a los protocolos del servicio en el que se integra (rehabilitación, unidades de dolor, traumatología, medicina del deporte).

La aplicación clínica de estas técnicas se enmarca habitualmente en equipos multidisciplinares, en coordinación con Medicina Física y Rehabilitación, para el abordaje de patología musculoesquelética crónica, dolor miofascial, tendinopatías resistentes a tratamiento conservador convencional y determinados cuadros de dolor neuropático periférico.

Responsabilidad profesional: el fisioterapeuta que aplica fisioterapia invasiva asume una responsabilidad añadida respecto a otras técnicas fisioterápicas no invasivas, dado el mayor riesgo potencial de complicaciones. Ello exige documentar de forma rigurosa la anamnesis, el consentimiento informado y la evolución clínica en la historia del paciente, como en cualquier otro acto sanitario dentro del SAS.

Conocer con precisión qué distingue cada técnica (punción seca, EPI, neuromodulación), sus indicaciones diferenciales y sus riesgos específicos es, por tanto, tanto un contenido clínico como una cuestión de seguridad del paciente y de correcto ejercicio profesional dentro del sistema sanitario público.

14. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias. — Define el ámbito competencial de la fisioterapia mediante medios físicos.
  • Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente. — Marco general del consentimiento informado aplicable a técnicas invasivas.
  • Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España. — Documentos de posicionamiento sobre fisioterapia invasiva.
  • Dommerholt, J.; Fernández-de-las-Peñas, C. — Punción seca de los puntos gatillo: una estrategia clínica basada en la evidencia.
  • Mayoral del Moral, O. — Fisioterapia invasiva del síndrome de dolor miofascial.
  • Abolafia, I. J. — Electrólisis percutánea intratisular (EPI): principios y aplicaciones clínicas.
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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el julio 10, 2026.