Tema 22. Traslado en vehículo de enfermos. Conocimiento del equipamiento y material necesario para el transporte sanitario medicalizado y de urgencias.
1. INTRODUCCIÓN
El traslado de una persona enferma en un vehículo sanitario no consiste simplemente en introducir al paciente en una ambulancia y conducir hasta un centro sanitario. Es una actuación organizada en la que deben integrarse, al mismo tiempo, la seguridad vial, la seguridad del paciente, la correcta movilización, la continuidad de la asistencia, la disponibilidad del material sanitario y la coordinación con el centro de origen, el centro receptor y, cuando corresponda, el centro coordinador de urgencias o emergencias.
Para el/la celador/a-conductor/a del Servicio Andaluz de Salud este tema tiene una importancia especial porque reúne las dos vertientes de su categoría profesional. Por una parte, interviene la función de conducción y cuidado del vehículo; por otra, aparecen las funciones tradicionales de celador relacionadas con la movilización y traslado de pacientes. Ambas deben desarrollarse respetando un límite fundamental: el/la celador/a-conductor/a es personal de Gestión y Servicios y no debe asumir por el mero hecho de participar en el transporte las técnicas clínicas reservadas al personal sanitario correspondiente.
El equipamiento de una ambulancia tampoco puede estudiarse como una lista desordenada de objetos. Para comprenderlo conviene agruparlo según su finalidad. Hay material destinado a mover y sujetar al paciente; material para inmovilizar; equipos relacionados con oxigenación, aspiración y ventilación; dispositivos de monitorización y reanimación; equipos para el soporte circulatorio; material fungible; medios de protección e higiene; sistemas de comunicación y localización; y, en los transportes de pacientes críticos, equipamiento más complejo que permite mantener durante el trayecto una asistencia semejante, dentro de las posibilidades del medio móvil, a la que el paciente estaba recibiendo en el centro de origen.
En Andalucía, además del marco estatal, el transporte sanitario se integra dentro de la organización del SAS. La Resolución de 12 de diciembre de 2022 sobre el seguimiento del transporte sanitario programado y urgente contempla en los Planes Funcionales de Transporte Sanitario Provincial modalidades como el transporte urgente de pacientes, el transporte programado y el traslado de personal sanitario. En el ámbito de las emergencias, el Centro de Emergencias Sanitarias 061 desempeña una función relevante en la coordinación de recursos móviles.
La evolución tecnológica es otro elemento que debes tener presente. Una unidad actual de soporte vital avanzado puede incorporar monitor-desfibrilador multiparamétrico, ventilador de transporte, aspirador, bombas de infusión, capnografía, sistemas electrónicos de registro y transmisión de parámetros biomédicos, navegación y localización GPS. En los traslados de críticos organizados por el CES 061 incluso se prevé la integración del monitor con la historia clínica digital en movilidad. Por ello, estudiar únicamente la clásica camilla, el oxígeno y el botiquín resultaría insuficiente para una oposición actual.
El objetivo de este tema será, por tanto, comprender el proceso completo: qué es transporte sanitario, cómo se clasifica, qué vehículos pueden realizarlo, qué material debe conocerse, cómo se prepara un traslado, cómo debe mantenerse asegurado el equipamiento y qué corresponde específicamente al/la celador/a-conductor/a.
2. CONCEPTO Y CLASIFICACIÓN DEL TRANSPORTE SANITARIO
El transporte sanitario puede entenderse como el desplazamiento de pacientes que, por razones clínicas, precisan utilizar vehículos especialmente acondicionados y no pueden efectuar el desplazamiento de manera adecuada mediante un medio ordinario. La necesidad del transporte deriva, por tanto, del estado del paciente y no simplemente de la comodidad, distancia o ausencia de vehículo particular.
Desde el punto de vista asistencial resulta útil manejar varias clasificaciones. No todas proceden de una única norma y por ello conviene saber qué criterio utiliza cada una. Una clasificación muy frecuente en los exámenes distingue el transporte en función del origen y destino del traslado.
| Tipo | Concepto práctico | Ejemplo |
|---|---|---|
| Primario | Traslado desde el lugar donde aparece la urgencia o emergencia hasta el centro sanitario. | Accidentado recogido en carretera y trasladado al hospital. |
| Secundario | Traslado de un paciente desde un centro sanitario a otro centro sanitario. | Paciente crítico remitido desde un hospital comarcal a un hospital de referencia. |
| Terciario o intrahospitalario | Traslado realizado dentro del propio centro hospitalario. | Desplazamiento de UCI a radiología para una prueba. |
Otra clasificación atiende a la prioridad temporal y al riesgo. En la terminología didáctica empleada tradicionalmente en transporte sanitario se diferencia entre transporte programado, urgente y emergente. El programado puede planificarse previamente porque el estado del paciente no exige una respuesta inmediata: son ejemplos determinados traslados para tratamiento, consultas o pruebas cuando el paciente necesita transporte sanitario. El urgente requiere una respuesta rápida porque la patología puede evolucionar de forma desfavorable, aunque en el momento inicial no exista necesariamente un riesgo vital inminente. La emergencia implica una situación de gravedad en la que existe o puede aparecer de manera inmediata compromiso vital o funcional grave y es necesaria una actuación asistencial prioritaria.
Esta diferenciación tiene importancia porque en el lenguaje cotidiano se confunden con facilidad urgencia y emergencia. Para el opositor, lo importante es reconocer cómo formula la pregunta el SAS. No debe asumirse que todo transporte urgente es necesariamente transporte de soporte vital avanzado ni que todo paciente trasladado entre hospitales se encuentra estable.
El transporte secundario merece atención especial. Trasladar un paciente crítico de un hospital a otro no disminuye el nivel de exigencia porque el origen y el destino sean dos centros sanitarios. Al contrario: durante el intervalo en el que el paciente abandona la unidad de origen y todavía no ha sido transferido a la unidad receptora, el equipo móvil debe mantener la continuidad asistencial. Los pliegos del CES 061 para transporte de pacientes críticos distinguen precisamente traslados secundarios programados, urgentes y emergentes o relacionados con patologías tiempo-dependientes.
La clasificación también puede hacerse según exista o no asistencia sanitaria durante el recorrido. Esta idea conduce directamente a la clasificación normativa de ambulancias: unas son no asistenciales y otras asistenciales. No debes confundir ambos criterios. «Urgente» describe fundamentalmente la prioridad o necesidad temporal; «asistencial» describe la capacidad del vehículo para prestar asistencia técnico-sanitaria en ruta.
3. MARCO NORMATIVO DEL TRANSPORTE SANITARIO POR CARRETERA
La referencia estatal básica para este tema es el Real Decreto 836/2012, de 25 de mayo, por el que se establecen las características técnicas, el equipamiento sanitario y la dotación de personal de los vehículos de transporte sanitario por carretera. Su texto consolidado incorpora las modificaciones posteriores y constituye la norma que debes relacionar inmediatamente con las clases A1, A2, B y C.
El Real Decreto fija requisitos mínimos. Esto tiene una consecuencia práctica importante: una ambulancia utilizada por una administración sanitaria o contratada para un servicio concreto puede disponer de una dotación superior a la mínima básica estatal. Los pliegos de contratación, protocolos asistenciales y necesidades del servicio pueden exigir equipos adicionales. Por eso, al estudiar material sanitario hay que distinguir entre mínimos normativos y dotación operativa real.
La segunda referencia estatal es la Orden PRE/1435/2013, de 23 de julio, que desarrolla la normativa de transporte terrestre en materia de transporte sanitario por carretera. Regula aspectos relacionados con las autorizaciones y la actividad del transporte sanitario. Para un tema centrado en material y traslado no es necesario memorizar todo su contenido administrativo, pero sí entender que la prestación sanitaria móvil está sometida simultáneamente a requisitos sanitarios y de transporte.
En Andalucía debe añadirse la Resolución de 12 de diciembre de 2022 de la Dirección General de Asistencia Sanitaria y Resultados en Salud, que estableció un marco organizativo para el seguimiento del transporte sanitario programado y urgente del SAS y creó la Comisión Autonómica de Transporte Sanitario. Esta disposición identifica como referencias del marco andaluz el Real Decreto 836/2012, la Orden PRE/1435/2013 y la Resolución 21/1995 del SAS sobre organización y funcionamiento del transporte sanitario.
Desde el punto de vista técnico aparece además la normativa UNE aplicable a ambulancias y a equipos de transporte del paciente. Existe un detalle importante para un material actualizado: el texto del artículo 3.2 del Real Decreto 836/2012 conserva una remisión nominal a una edición antigua de la UNE-EN 1789. Sin embargo, la norma UNE vigente sobre vehículos de transporte sanitario y sus equipos es actualmente la UNE-EN 1789:2021+A1:2024. Para una pregunta literal sobre el Real Decreto debes conocer lo que dice el precepto; para conocer el estado técnico actual debe distinguirse esa referencia histórica de la edición UNE actualmente vigente.
También deben considerarse las normas de tráfico, seguridad vial, prevención de riesgos laborales, productos sanitarios y gases medicinales en aquello que resulte aplicable. El oxígeno medicinal, por ejemplo, no es una simple botella almacenada en el vehículo: exige una instalación segura, sujeción adecuada de los recipientes, control del estado de carga, conexiones apropiadas y cumplimiento de los requisitos aplicables a gases medicinales y equipos a presión.
Finalmente, para delimitar la actuación del profesional hay que recordar la normativa propia de la categoría de Celador/a-Conductor/a del SAS: la Orden de 12 de junio de 1995 y su modificación de 11 de noviembre de 1999. El conocimiento del material no transforma las competencias profesionales. El/la celador/a-conductor/a debe saber identificar el equipamiento, comprobar su correcta ubicación y colaborar en su movilización cuando corresponda, pero no debe asumir actos clínicos reservados a profesionales sanitarios por el simple hecho de que esos equipos estén instalados en el vehículo.
4. CLASES DE AMBULANCIA: A1, A2, B Y C
El artículo 2 del Real Decreto 836/2012 establece cuatro clases reglamentarias. Esta clasificación debe dominarse porque es uno de los contenidos más repetidos en los exámenes de Celador/a-Conductor/a.
| Clase | Tipo | Finalidad | Idea para memorizar |
|---|---|---|---|
| A1 | No asistencial | Transporte convencional de pacientes en camilla. | A1 = paciente individual en camilla. |
| A2 | No asistencial | Transporte colectivo de pacientes cuyo traslado no revista carácter de urgencia. | A2 = colectivo y no urgente. |
| B | Asistencial | Soporte vital básico y atención sanitaria inicial. | B = SVB. |
| C | Asistencial | Soporte vital avanzado. | C = SVA. |
Las ambulancias A1 y A2 son no asistenciales porque no están acondicionadas para ofrecer asistencia técnico-sanitaria en ruta como finalidad propia. Esto no significa que carezcan de cualquier medida de seguridad o equipamiento, sino que su misión es diferente de la de las unidades asistenciales. En las A2, destinadas a transporte colectivo, el Real Decreto establece una particularidad muy preguntable: la disposición de camilla es opcional.
Las ambulancias B y C sí son asistenciales. Las primeras permiten el soporte vital básico y la atención sanitaria inicial. Las de clase C incorporan capacidad de soporte vital avanzado y son las que tradicionalmente se relacionan con expresiones como UVI móvil, unidad medicalizada o ambulancia de soporte vital avanzado. Sin embargo, hay que utilizar con prudencia el término «medicalizada»: jurídicamente, la clase reglamentaria es C y la norma vigente no establece que toda salida de una ambulancia C tenga obligatoriamente un médico.
El artículo 4 regula la dotación mínima de personal. Para las ambulancias A1 y A2 exige, con carácter general, conductor con la cualificación profesional correspondiente y, cuando el servicio lo requiera, otro profesional en funciones de ayudante con la misma cualificación. Para las ambulancias B exige conductor con título de Técnico en Emergencias Sanitarias o título reconocido equivalente y otro profesional en funciones de ayudante con al menos la misma titulación.
En la clase C debe existir, como mínimo, un conductor con la titulación o habilitación prevista para ambulancias asistenciales y una persona profesional sanitaria con titulación que habilite para el ejercicio de Enfermería. Cuando la asistencia que vaya a prestarse lo requiera, debe incorporarse además una persona con titulación médica especialista. La redacción consolidada actual menciona preferentemente la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias.
Esta clasificación también ayuda a comprender el equipamiento. Cuanto mayor es la capacidad asistencial de la ambulancia, mayor es la necesidad de disponer de sistemas de oxigenación, aspiración, ventilación, monitorización, desfibrilación, perfusión, inmovilización y material fungible. No obstante, el detalle de la dotación concreta depende de la normativa técnica aplicable y de las especificaciones del servicio.
5. ORGANIZACIÓN PRÁCTICA DEL TRASLADO DE UN PACIENTE
Un traslado seguro comienza antes de que el vehículo se ponga en marcha. Desde el punto de vista operativo pueden distinguirse cinco fases: activación y preparación, recogida, transferencia al vehículo, transporte y transferencia final al centro receptor. Cada una tiene riesgos propios.
5.1. Activación y preparación
El primer paso consiste en recibir correctamente la orden de servicio y conocer el lugar de recogida, destino, tipo de traslado y características operativas necesarias. Cuando se trata de un recurso coordinado por emergencias, el equipo debe mantener las comunicaciones establecidas con el centro coordinador y comunicar los estados operativos que determine el sistema.
Antes de salir hay que comprobar que el vehículo se encuentra disponible y que los elementos esenciales están operativos. En el ámbito del/la conductor/a esto comprende el estado general del vehículo, combustible o energía disponible, neumáticos, alumbrado, sistemas de señalización, comunicaciones, puertas, rampa o mecanismos de carga cuando existan y fijación del equipamiento. En el ámbito de la dotación asistencial debe verificarse que los equipos previstos estén presentes, cargados, correctamente sujetos y en estado operativo según el procedimiento del servicio.
5.2. Recogida y preparación del paciente
La valoración clínica corresponde al personal sanitario. Es ese personal quien determina qué monitorización, oxigenoterapia, posición, inmovilización o soporte necesita el paciente. El/la celador/a-conductor/a colabora en las maniobras de movilización y traslado dentro de su competencia y siguiendo las indicaciones del equipo responsable.
Antes de mover al paciente hay que preparar el itinerario. Deben retirarse obstáculos, elegir la ayuda técnica adecuada y coordinar a las personas que participarán en la maniobra. Una camilla excelente no evita una caída si se utiliza de forma improvisada. Las maniobras deben realizarse de forma coordinada, evitando giros bruscos de la columna, cargas innecesarias y movimientos que puedan desconectar vías, drenajes, dispositivos de monitorización u otros elementos clínicos.
5.3. Carga y aseguramiento
Una vez sobre la camilla o dispositivo correspondiente, el paciente debe quedar correctamente sujeto mediante los sistemas de retención previstos. La camilla, a su vez, debe quedar anclada a la bancada. Este punto es fundamental: en una frenada o colisión, una camilla sin fijación adecuada y un equipo electromédico suelto se transforman en masas móviles capaces de provocar lesiones graves.
Todo material que pueda desplazarse debe viajar fijado. Botellas de oxígeno, monitor, ventilador, aspirador, bombas y mochilas deben utilizar sus sistemas de sujeción. La seguridad en transporte sanitario no se limita al cinturón del conductor.
5.4. Durante la marcha
La conducción debe adaptarse al estado del paciente. Una aceleración brusca, una frenada intensa o un paso rápido sobre irregularidades pueden afectar a una persona con traumatismos, dolor, inestabilidad hemodinámica o dispositivos invasivos. La conducción sanitaria eficaz es una conducción anticipativa: mantener distancia, observar lejos, reducir maniobras abruptas y escoger el recorrido considerando seguridad y tiempo.
El uso de señales prioritarias no elimina el deber de prudencia. Incluso en servicio urgente, la prioridad no equivale a libertad absoluta frente a las normas de circulación. El conductor debe facilitar simultáneamente rapidez y seguridad.
5.5. Transferencia en destino
El traslado termina cuando el paciente ha sido transferido adecuadamente al equipo receptor, no cuando la ambulancia cruza la puerta del hospital. El personal sanitario realiza la transmisión clínica correspondiente. El/la celador/a-conductor/a colabora en el movimiento físico, prepara la descarga y asegura una transferencia sin caídas ni desconexiones accidentales.
Después del servicio se repone el material utilizado, se comprueba el equipamiento, se realiza la limpieza y desinfección que proceda y se deja la unidad nuevamente en situación operativa. En urgencias, una ambulancia aparentemente «disponible» pero sin oxígeno suficiente, con una batería descargada o con material consumido es un recurso que en realidad no está preparado para el siguiente aviso.
6. HABITÁCULO ASISTENCIAL, SEGURIDAD Y DOTACIÓN COMÚN
El Real Decreto 836/2012 establece determinadas exigencias comunes a los vehículos de transporte sanitario independientemente de su clase. Esta parte es especialmente importante porque el SAS ha formulado preguntas literales sobre elementos que deben estar presentes y sobre las características de la célula sanitaria.
En materia de identificación, el vehículo debe poder reconocerse exteriormente como ambulancia y disponer de la señalización luminosa y acústica reglamentaria. La existencia de estos dispositivos no significa que puedan utilizarse libremente: su empleo como señales de prioridad queda sometido a la normativa de circulación y a la condición de que realmente se preste el servicio que justifique su uso.
Entre la documentación específicamente citada por el Real Decreto aparecen el registro de desinfecciones del habitáculo y equipamiento y el libro de reclamaciones.
La célula sanitaria debe diseñarse de manera que permita trasladar al paciente en condiciones de seguridad, higiene e intimidad. El Real Decreto exige lunas translúcidas o sistemas equivalentes en los supuestos previstos, climatización e iluminación independientes de las del habitáculo del conductor, medidas de isotermia e insonorización, superficies internas adecuadas para limpieza y desinfección, suelo antideslizante y puertas que permitan el acceso del paciente.
Los revestimientos interiores tienen una función preventiva evidente. Las superficies deben evitar aristas o elementos cortantes, resistir los productos desinfectantes y poder limpiarse con facilidad. En una ambulancia existe riesgo de contaminación por fluidos biológicos; por ello no serían adecuados materiales porosos o difíciles de descontaminar.
Los armarios para material, instrumental y lencería permiten mantener una distribución ordenada. Pero el requisito de seguridad más importante es que armarios, cajones y equipos permanezcan cerrados o fijados durante la circulación. En un vehículo en movimiento no basta con «guardar» un monitor: debe estar asegurado en un soporte diseñado para resistir las fuerzas generadas en aceleraciones, frenadas y posibles impactos.
También aparece en la dotación básica de la célula sanitaria la existencia de cuña y botella irrompibles. Aunque pueda parecer un contenido menor, es exactamente el tipo de detalle literal que puede utilizarse como distractor.
Las ambulancias asistenciales añaden una exigencia relevante: dispositivos de transmisión de datos y localización GPS con su Centro de Coordinación de Urgencias. Esto permite conocer la ubicación de los recursos, optimizar la asignación de servicios y mejorar la coordinación.
Desde la perspectiva del/la celador/a-conductor/a, la inspección visual del habitáculo antes del servicio debe responder a una lógica: orden, fijación, limpieza, accesibilidad y operatividad. No se trata de revisar parámetros clínicos que correspondan al profesional sanitario, sino de detectar situaciones evidentes que comprometan el transporte: una camilla que no bloquea, una puerta que no cierra, un soporte suelto, una batería descargada, material ausente o un objeto colocado donde pueda caer.
7. EQUIPOS DE MOVILIZACIÓN E INMOVILIZACIÓN
Movilizar e inmovilizar no significan lo mismo. Movilizar consiste en desplazar al paciente utilizando una técnica y, cuando proceda, una ayuda mecánica. Inmovilizar significa limitar determinados movimientos para evitar desplazamientos potencialmente perjudiciales, especialmente en el contexto traumatológico. Para el examen debes reconocer los dispositivos principales y su finalidad general.
7.1. Camilla de transporte
La camilla constituye el dispositivo fundamental para trasladar al paciente tumbado. Las unidades modernas disponen de estructura resistente y relativamente ligera, colchón lavable e impermeable, barandillas, distintos ajustes de posición, cinturones o arneses de sujeción, ruedas con freno y mecanismos que facilitan la carga y descarga.
La camilla debe utilizarse conjuntamente con la bancada o sistema portacamillas de la ambulancia. La bancada permite introducir, retirar y fijar la camilla. Durante la circulación ambos elementos forman un conjunto: paciente sujeto a la camilla y camilla bloqueada a la bancada.
7.2. Silla de evacuación o traslado
La silla se utiliza cuando el paciente puede permanecer sentado o cuando las características arquitectónicas hacen difícil el uso de una camilla convencional. Existen sillas diseñadas específicamente para evacuación por escaleras. Deben incorporar sistemas de sujeción y permitir un manejo seguro por el personal entrenado.
La elección entre camilla y silla no corresponde a una decisión improvisada del conductor. Deben considerarse el estado clínico, la capacidad funcional, el acceso al domicilio o centro y las indicaciones del equipo responsable.
7.3. Camilla de cuchara o de tijera
La camilla de cuchara se separa longitudinalmente en dos partes que pueden introducirse a ambos lados del paciente y unirse después. Permite recoger a una persona con menor movilización que una transferencia convencional. Se utiliza especialmente en determinadas situaciones traumáticas y para transferencias cortas hacia otro dispositivo de inmovilización o transporte.
7.4. Colchón de vacío
Contiene pequeñas partículas que, al extraerse el aire, se compactan y adoptan la forma corporal del paciente. Proporciona una inmovilización envolvente y distribuye las presiones sobre una superficie amplia. Debe manejarse con cuidado para evitar pinchazos y comprobar que conserva el vacío.
7.5. Collarines e inmovilización de cabeza
Los collarines cervicales se presentan en diferentes tamaños o sistemas regulables. Su finalidad es limitar movimientos cervicales cuando el procedimiento asistencial así lo indica. Pueden complementarse con inmovilizadores laterales de cabeza y sistemas de correas.
7.6. Férulas
Las férulas sirven para inmovilizar extremidades. Pueden existir modelos semirrígidos, rígidos, moldeables o de vacío, y dispositivos específicos de tracción utilizados en indicaciones concretas. El/la celador/a-conductor/a debe reconocerlas, transportarlas y colaborar según indicación; la decisión sobre su aplicación y la valoración neurovascular corresponden al personal con competencia asistencial.
7.7. Chaleco de extricación
Determinados vehículos de emergencia llevan dispositivos de inmovilización espinal empleados para extracciones concretas. Su utilización requiere técnica y entrenamiento. No deben convertirse en un automatismo: los protocolos modernos seleccionan las técnicas de extricación según la situación, la estabilidad del paciente, el mecanismo lesional y la urgencia clínica.
Los pliegos recientes del CES 061 para traslado de pacientes críticos incluyen camilla, bancada, silla de evacuación y diferentes sistemas de inmovilización. Esto demuestra que, incluso en un traslado interhospitalario avanzado, la seguridad de la movilización sigue siendo tan importante como el equipamiento electromédico.
8. OXIGENOTERAPIA, VÍA AÉREA, ASPIRACIÓN Y VENTILACIÓN
El soporte respiratorio es uno de los bloques fundamentales de una ambulancia asistencial. Para estudiarlo conviene seguir el recorrido lógico del aire: disponibilidad de oxígeno, administración al paciente, mantenimiento de la vía aérea, eliminación de secreciones y asistencia ventilatoria cuando la respiración espontánea es insuficiente.
8.1. Instalación de oxígeno
Las ambulancias asistenciales disponen de una instalación de oxígeno adecuadamente fijada y protegida. Las botellas deben estar sujetas en soportes específicos; una botella a presión sin fijación constituye un peligro grave. La instalación incorpora los elementos necesarios para reducir y controlar la presión y facilitar la conexión de dispositivos de administración.
El/la conductor/a debe conocer la ubicación de los recipientes, identificar visualmente su estado general y saber que nunca deben viajar sueltos. También debe evitar fuentes de ignición, grasas o aceites incompatibles con sistemas de oxígeno y seguir los procedimientos establecidos para cambio o manipulación de botellas.
La cantidad disponible debe ser suficiente para el servicio previsto. La valoración del consumo necesario para un paciente ventilado o con oxigenoterapia corresponde al equipo asistencial, pero el conductor debe comprender que un trayecto largo con una botella casi agotada puede dejar al paciente sin suministro.
8.2. Dispositivos de administración
Entre los materiales habituales pueden encontrarse gafas nasales, mascarillas de diferentes tipos y tamaños, caudalímetros y conexiones. La selección del sistema y del flujo de oxígeno es una decisión asistencial, no una función autónoma del/la celador/a-conductor/a.
8.3. Resucitador manual
La bolsa autoinflable con mascarilla, conocida habitualmente como resucitador manual o bolsa-válvula-mascarilla, permite efectuar ventilaciones manuales. En los recursos avanzados existen tamaños adaptados a adulto, población pediátrica y neonato. Puede conectarse a oxígeno y a una bolsa reservorio.
Su utilización correcta requiere sellado adecuado de la mascarilla, permeabilidad de la vía aérea y ventilaciones controladas. Por tanto, no basta con reconocer el dispositivo; quien lo utilice debe estar entrenado.
8.4. Aspirador de secreciones
El aspirador genera presión negativa para retirar secreciones, sangre u otros contenidos que dificulten el manejo de la vía aérea. Puede ser fijo o portátil y debe encontrarse accesible y operativo. En unidades actuales se utilizan equipos eléctricos portátiles con batería y soporte para ambulancia.
8.5. Ventilador o respirador de transporte
El ventilador de transporte permite proporcionar soporte respiratorio mecánico durante el desplazamiento. En el transporte de críticos debe estar diseñado para funcionar en un entorno móvil, disponer de batería y permitir la continuidad de la ventilación durante la salida de la unidad, ascensores, pasillos, ambulancia y llegada al destino.
Los modelos utilizados en soporte vital avanzado pueden proporcionar modalidades invasivas y no invasivas y disponer de alarmas. La programación de parámetros corresponde exclusivamente al personal sanitario competente. Para el/la celador/a-conductor/a lo fundamental es asegurar físicamente el equipo, evitar desconexiones durante la movilización y saber que su batería y alimentación deben estar disponibles.
8.6. Material avanzado de vía aérea
Las unidades de soporte vital avanzado disponen de material para el manejo avanzado de la vía aérea: laringoscopios y accesorios, dispositivos de distintos tamaños y elementos auxiliares. No es necesario que el opositor convierta este tema en un tratado de anestesia; sí debe conocer que este material pertenece a la dotación avanzada y que su uso es sanitario.
En resumen, el bloque respiratorio debe estudiarse como una cadena: oxígeno → administración → vía aérea → aspiración → ventilación manual o mecánica. Esa secuencia ayuda a recordar la función de cada equipo sin memorizar una lista aislada.
9. MONITORIZACIÓN, DESFIBRILACIÓN Y SOPORTE CIRCULATORIO
Las ambulancias de soporte vital avanzado deben permitir vigilar al paciente durante el traslado y actuar si aparece un deterioro. El principal equipo de este bloque es el monitor-desfibrilador, al que se añaden dispositivos de control de constantes y sistemas de perfusión.
9.1. Monitor-desfibrilador
Un monitor-desfibrilador moderno puede integrar diversas funciones en un mismo equipo. Entre ellas se encuentran monitorización electrocardiográfica, desfibrilación, cardioversión, estimulación mediante marcapasos externo en equipos que dispongan de esta función y registro de varios parámetros fisiológicos.
Las unidades empleadas por el CES 061 para traslado de pacientes críticos contemplan equipos capaces de registrar ECG de 12 derivaciones, pulsioximetría, capnografía y presión arterial, además de funciones de desfibrilación y ayuda a la reanimación. Esto muestra la diferencia entre la visión antigua del «desfibrilador» como aparato aislado y el actual monitor multiparamétrico de emergencias.
Durante el transporte debe permanecer correctamente sujeto y, cuando esté conectado al paciente, debe colocarse de manera que los cables no se enganchen durante la carga o descarga. La autonomía de batería es esencial: un monitor que funciona únicamente mientras está conectado a la instalación del vehículo dejaría de ser útil durante el traslado desde la cama del hospital hasta la ambulancia.
9.2. Pulsioximetría
El pulsioxímetro estima de forma no invasiva la saturación periférica de oxígeno y la frecuencia de pulso. Puede estar integrado en el monitor o ser portátil. La interpretación de sus valores corresponde al personal sanitario, pero el conductor debe reconocer el equipo y proteger su cableado y sensores durante la movilización.
9.3. Capnografía
La capnografía permite medir y representar el dióxido de carbono en el gas espirado. En transporte avanzado constituye una herramienta importante especialmente en pacientes ventilados. Los monitores actuales pueden incorporar capnometría y curva capnográfica.
9.4. Presión arterial y otros parámetros
La presión arterial puede medirse mediante manguitos adecuados a diferentes tamaños de paciente. Los equipos avanzados permiten integrar presión no invasiva y, en determinados traslados críticos, parámetros invasivos. También se utilizan termómetros, glucómetros y otros instrumentos de valoración.
9.5. Bombas de infusión
Los pacientes críticos pueden necesitar administración controlada de fluidos o medicación mediante bombas. En el traslado, estas bombas deben mantener la perfusión con precisión y autonomía suficiente. Deben asegurarse a soportes específicos para impedir caídas o tracciones sobre las líneas.
El/la celador/a-conductor/a debe extremar la atención cuando moviliza a una persona conectada a varias bombas: no debe tirar de las líneas, modificar ritmos ni desconectar dispositivos. La secuencia de movimiento debe dirigirse por el profesional sanitario que controla el tratamiento.
9.6. Material de soporte circulatorio
En las mochilas y armarios asistenciales pueden existir dispositivos y material fungible para acceso vascular, administración de fluidos, control de hemorragias y otras actuaciones. Su presencia debe verificarse conforme al inventario del recurso. La medicación y el material con caducidad exigen control sistemático.
Para el examen es suficiente que relaciones cada dispositivo con su misión. El monitor vigila parámetros; el desfibrilador permite terapias eléctricas; el pulsioxímetro estima saturación; la capnografía controla CO2 espirado; las bombas administran perfusiones de forma controlada. No memorices dosis farmacológicas ni parámetros clínicos que no forman parte de la función de la categoría.
10. EQUIPAMIENTO DEL TRANSPORTE MEDICALIZADO Y DEL PACIENTE CRÍTICO
El término «ambulancia medicalizada» se utiliza de manera habitual para referirse a unidades de alta capacidad asistencial, pero en la normativa actual debes relacionar el soporte vital avanzado con la ambulancia clase C. El concepto fundamental es que la unidad pueda mantener durante el transporte un nivel de asistencia apropiado para pacientes graves.
Un ejemplo especialmente útil y actualizado lo ofrece el pliego de prescripciones técnicas aprobado en 2025 por el Centro de Emergencias Sanitarias 061 para los traslados entre centros de pacientes críticos adultos, pediátricos y neonatales. El documento exige vehículos clase C y describe una dotación avanzada. No debes interpretar esta relación como la dotación legal universal de toda ambulancia española, sino como un ejemplo real del nivel técnico utilizado actualmente en el SAS para transporte de críticos.
| Bloque | Equipos representativos | Finalidad |
|---|---|---|
| Movilización | Camilla, bancada y silla de evacuación | Transferencia y transporte seguro del paciente. |
| Inmovilización | Férulas, collarines, camilla de cuchara, colchón de vacío e inmovilizadores | Limitar movimientos cuando exista indicación. |
| Respiratorio | Oxígeno, aspirador, resucitador manual y ventilador | Oxigenación, vía aérea y soporte ventilatorio. |
| Monitorización | Monitor-desfibrilador, ECG, pulsioximetría, capnografía y presión arterial | Vigilancia continua y terapias eléctricas. |
| Perfusión | Bombas de infusión y soportes | Administración controlada de fluidos y medicación. |
| Diagnóstico básico | Glucómetro, termómetro y material de exploración | Obtención de parámetros útiles durante la asistencia. |
| Pediatría/neonatología | Material de tamaños adaptados, incubadora y respirador neonatal cuando proceda | Traslado especializado del paciente pediátrico o neonatal. |
El material debe existir también en tamaños adecuados. En emergencias no puede pretenderse utilizar indiscriminadamente un dispositivo adulto en un lactante. Resucitadores, mascarillas, manguitos, electrodos y otros elementos disponen de versiones apropiadas para las distintas edades.
El transporte neonatal constituye un caso especialmente exigente. Puede requerir incubadora de transporte, ventilador neonatal, monitorización, bombas de infusión y sistemas de fijación compatibles con la ambulancia. La incubadora debe viajar asegurada mediante una estructura diseñada para soportar el desplazamiento. Una incubadora simplemente colocada sobre una camilla sin el sistema de fijación previsto sería insegura.
El vehículo avanzado lleva además material fungible y medicación. El opositor debe evitar un error frecuente: estudiar una lista farmacológica como si todos los medicamentos fueran iguales en todas las unidades y en todas las épocas. La dotación concreta depende de protocolos, cartera de servicios y organización asistencial. Lo importante para esta categoría es entender que debe existir control de existencias, conservación y caducidades y que la administración farmacológica corresponde al personal sanitario competente.
Determinados medicamentos requieren condiciones de temperatura controlada, por lo que las unidades avanzadas pueden disponer de sistemas de conservación específicos. Los pliegos modernos incluyen nevera para productos termolábiles y control de temperatura. También pueden existir sistemas de calentamiento de fluidos.
Otra característica del transporte de críticos es la redundancia funcional. Un equipo asistencial debe anticipar que durante un trayecto no existe acceso inmediato al almacén de una UCI. Por tanto, el material crítico debe encontrarse preparado y el servicio debe disponer de procedimientos de contingencia frente a fallos de equipos, baterías o vehículos.
11. COMUNICACIONES, LOCALIZACIÓN Y SISTEMAS DIGITALES
El transporte sanitario moderno depende tanto de las comunicaciones como del motor o de la camilla. Una ambulancia aislada de su centro coordinador pierde capacidad operativa: no puede recibir nuevas instrucciones con la misma eficacia, comunicar incidencias, actualizar su disponibilidad ni facilitar su localización.
El Real Decreto 836/2012 establece expresamente que las ambulancias asistenciales dispongan de dispositivos de transmisión de datos y localización GPS con el Centro de Coordinación de Urgencias. Desde el punto de vista funcional, esto permite conocer la posición de los recursos y coordinar su utilización.
En el ámbito andaluz actual, el CES 061 utiliza sistemas digitales que van más allá de una simple llamada de radio. Los pliegos de traslado de críticos de 2025 contemplan equipos informáticos móviles con conectividad y compatibilidad con la Historia Clínica Digital de Movilidad del Sistema Sanitario Público de Andalucía. También prevén que determinados equipos electromédicos, como el monitor-desfibrilador, puedan transmitir parámetros biomédicos.
Este desarrollo tiene una consecuencia importante para el/la celador/a-conductor/a: debe diferenciar comunicación operativa de información clínica. El conductor puede necesitar recibir una dirección, comunicar una incidencia, informar de disponibilidad o facilitar un estado operativo. Eso no le autoriza a acceder libremente a la historia clínica.
En el perfil previsto para las unidades de traslado de críticos, la cumplimentación de intervenciones clínicas en la historia digital se reserva al personal médico y de enfermería. Es un buen ejemplo de cómo la tecnología refleja también los límites profesionales: compartir un vehículo y una tableta no significa compartir todos los permisos de acceso.
Los sistemas de comunicación también permiten gestionar incidencias. Si una ambulancia sufre una avería, el objetivo es comunicar de inmediato la situación para que el centro coordinador conozca la pérdida temporal del recurso, pueda localizarlo y, si fuera necesario, activar una alternativa. El conductor no debe abandonar un servicio crítico sin coordinación ni decidir unilateralmente un cambio importante de destino salvo una situación excepcional de seguridad que obligue a actuar inmediatamente.
Los estados operativos —activado, en ruta, llegada a origen, traslado, llegada a destino, disponible— permiten al sistema conocer la situación de cada unidad. La denominación concreta puede variar según la plataforma, pero la idea es común: una flota de emergencias debe ser visible para quien la coordina.
La digitalización también mejora la trazabilidad del equipamiento. Revisiones, mantenimiento electromédico, control de estocaje y caducidades pueden registrarse electrónicamente. Esto no sustituye la inspección física: una aplicación puede decir que existe un monitor, pero alguien debe comprobar que está realmente en la ambulancia, fijado, con batería y funcionando.
12. HIGIENE, DESINFECCIÓN, ESTOCAJE Y MANTENIMIENTO DEL MATERIAL
Una ambulancia debe quedar preparada para el siguiente paciente. Esta frase resume el objetivo del mantenimiento operativo después de cada servicio: limpiar y desinfectar cuando proceda, reponer lo consumido, controlar caducidades, cargar baterías, sustituir material deteriorado y comunicar averías.
El Real Decreto 836/2012 exige un registro de las desinfecciones del habitáculo y del equipamiento. La finalidad no es meramente burocrática. Un registro permite conocer cuándo se realizó la actuación, mantener trazabilidad y demostrar que existe un procedimiento organizado de control higiénico.
La limpieza y la desinfección son conceptos diferentes. La limpieza retira suciedad y materia orgánica. La desinfección busca reducir o eliminar microorganismos mediante procedimientos adecuados. En algunos materiales sanitarios puede ser necesario un nivel de reprocesamiento distinto según su naturaleza y uso. El/la celador/a-conductor/a debe seguir los protocolos del centro y las instrucciones del fabricante, evitando productos que deterioren equipos, pantallas, sensores o superficies.
La sangre y otros fluidos deben considerarse potencialmente contaminantes. Para realizar tareas de limpieza deben emplearse los equipos de protección individual indicados. Los residuos generados durante la asistencia se clasifican y eliminan conforme a los procedimientos sanitarios y medioambientales correspondientes.
12.1. Control de existencias y caducidades
El material fungible consumido durante un aviso debe reponerse. No basta con que el compartimento correspondiente «parezca lleno»: debe coincidir con el inventario o nivel de stock del recurso. Las fechas de caducidad deben revisarse sistemáticamente, especialmente en material estéril, electrodos, baterías de un solo uso, determinados sensores y medicamentos.
Los pliegos del CES 061 contemplan auditorías sobre medicación, material fungible, material de movilización e inmovilización y equipos electromédicos. Es un ejemplo real de que el control de la dotación forma parte de la calidad del servicio.
12.2. Mantenimiento electromédico
Monitor, desfibrilador, ventilador, aspirador y bombas necesitan revisiones según fabricante y normativa aplicable. El/la celador/a-conductor/a puede realizar comprobaciones operativas previstas en el checklist, pero no debe abrir, reparar o calibrar equipos electromédicos si no está autorizado y cualificado para ello.
Una incidencia debe señalizarse y comunicarse para evitar que otro equipo crea que el dispositivo está disponible. Si un ventilador presenta un fallo de batería, no debe volver a guardarse silenciosamente en su soporte.
12.3. Baterías y alimentación
En un vehículo sanitario la autonomía eléctrica es esencial. Los equipos portátiles deben funcionar fuera de la ambulancia durante la recogida y entrega. Por ello, al inicio de la jornada debe comprobarse la carga de acuerdo con el procedimiento de la unidad. También debe verificarse que los sistemas de alimentación del vehículo y los cargadores funcionan.
12.4. Oxígeno
Debe comprobarse que las botellas se encuentran adecuadamente instaladas, sin daños evidentes y con disponibilidad suficiente para los servicios previsibles. La sustitución y manipulación se efectúan siguiendo las normas de seguridad del centro. Nunca deben utilizarse lubricantes no autorizados en conexiones de oxígeno.
La limpieza del habitáculo debe incluir puntos de contacto frecuentes y superficies expuestas durante el traslado. Tras un paciente con riesgo infeccioso se aplicará el procedimiento específico establecido. El vehículo no debe ponerse de nuevo en servicio hasta alcanzar las condiciones de seguridad exigidas.
13. PAPEL DEL/LA CELADOR/A-CONDUCTOR/A Y LÍMITES DE COMPETENCIA
Este epígrafe es esencial porque el tema contiene numerosos equipos sanitarios y puede inducir a pensar que conocerlos implica poder utilizarlos clínicamente. No es así. La categoría de Celador/a-Conductor/a del SAS pertenece al ámbito de Gestión y Servicios. Sus funciones combinan las funciones propias del celador con los trabajos relacionados con los vehículos automóviles al servicio de la institución, en los términos de su normativa específica.
En un traslado, su actuación puede abarcar la preparación operativa del vehículo, comprobaciones básicas, conducción, colaboración en la movilización y transferencia física del paciente, manejo de camilla o silla dentro de sus competencias, ayuda en la carga y descarga, aseguramiento de equipamiento, comunicaciones operativas y aviso de incidencias.
Hay que distinguir además entre categoría profesional y cualificación requerida para determinados vehículos. El Real Decreto 836/2012 exige que los conductores de ambulancias asistenciales B dispongan del título de Técnico en Emergencias Sanitarias o título reconocido equivalente. Para la clase C establece asimismo los requisitos correspondientes de titulación o habilitación. Esto significa que conducir determinados recursos asistenciales exige una cualificación concreta.
Ahora bien, esa exigencia no debe confundirse con las competencias propias de Enfermería o Medicina. La titulación requerida al conductor no lo convierte en facultativo ni en enfermero. En una pregunta sobre funciones de la categoría de Celador/a-Conductor/a debe respetarse la delimitación establecida por las normas de personal y por la organización concreta del servicio.
El/la celador/a-conductor/a no prescribe medicación, no administra tratamientos por iniciativa propia, no decide una intubación, no programa de manera autónoma un ventilador, no interpreta un electrocardiograma para adoptar decisiones clínicas ni informa a familiares sobre diagnóstico o pronóstico. Tampoco debe acceder a información clínica para la que no esté autorizado.
Durante una movilización compleja, el/la celador/a-conductor/a debe escuchar las instrucciones del profesional que dirige la maniobra. Si el paciente lleva ventilación, perfusiones o múltiples cables, el movimiento debe sincronizarse. La prioridad no es moverlo rápidamente, sino hacerlo sin desconectar o traccionar los dispositivos.
También existe responsabilidad preventiva respecto al propio profesional. Empujar una camilla, salvar un desnivel, cargar equipos o manejar una silla en escalera puede generar lesiones musculoesqueléticas. Debe utilizarse la ayuda técnica disponible, pedir colaboración cuando la maniobra lo requiera y evitar levantar pesos mediante flexión y torsión simultánea del tronco.
Como conductor debe conocer el comportamiento dinámico de la ambulancia. El centro de gravedad, peso del equipamiento y presencia de un paciente hacen especialmente importante anticipar curvas y frenadas. Una conducción agresiva perjudica tanto al enfermo como al personal que trabaja en la célula sanitaria, donde pueden encontrarse de pie o realizando una intervención.
Finalmente, existe una responsabilidad clara de comunicación. Si detecta una puerta defectuosa, un anclaje inseguro, una avería, un testigo de alarma del vehículo o un equipo aparentemente inoperativo, debe comunicarlo. Ocultar una incidencia para evitar retrasos puede transformar un problema menor en un riesgo para el paciente y el equipo.
14. APLICACIÓN PRÁCTICA Y SITUACIONES FRECUENTES
14.1. Traslado de un paciente encamado desde el hospital
Se recibe la orden de trasladar a un paciente desde una unidad de hospitalización a otro centro. Antes de subir, el conductor comprueba la disponibilidad del vehículo y el sistema de camilla. El equipo se dirige a la unidad, confirma la identidad y el destino conforme al procedimiento y el personal sanitario determina las condiciones del traslado.
Se prepara la camilla, se frena y se ajusta a una altura adecuada. La transferencia se realiza con el número de profesionales y ayudas técnicas necesarios. Una vez colocado, se utilizan los sistemas de retención correspondientes. Si lleva oxígeno, vías o drenajes, el personal sanitario controla esos dispositivos mientras los demás realizan la maniobra.
Al introducir la camilla en la ambulancia se confirma el bloqueo en la bancada. Antes de arrancar se comprueba que no quedan objetos sueltos. La conducción debe ser progresiva y el paciente se entrega al centro receptor mediante una transferencia coordinada.
14.2. Paciente crítico con ventilación y varias perfusiones
En este caso el traslado requiere planificación superior. Deben comprobarse autonomía de oxígeno, ventilador, monitor y bombas. Cada equipo debe disponer de batería suficiente y fijación segura. Las líneas tienen que colocarse de modo que permitan mover la camilla sin traccionarlas.
El/la celador/a-conductor/a no modifica parámetros. Su función es colaborar en el movimiento y garantizar unas condiciones de conducción que reduzcan movimientos bruscos. Una frenada evitable puede alterar el trabajo del equipo sanitario y desplazar material.
14.3. Falta un equipo antes de salir
Si el checklist indica que un recurso debe llevar aspirador y se detecta que no está disponible, no debe ignorarse. Se comunica la incidencia y se aplica el procedimiento para sustituir el equipo o recurso. La urgencia no justifica salir deliberadamente con una unidad cuya dotación esencial está incompleta cuando existe un mecanismo de contingencia.
14.4. Avería durante el traslado
La prioridad es proteger al paciente y al equipo. El vehículo debe detenerse de la manera más segura posible y comunicarse inmediatamente la incidencia al centro coordinador. En una unidad asistencial la localización puede conocerse mediante el sistema GPS. El centro decidirá la alternativa operativa, que puede implicar la movilización de otro recurso.
14.5. Material suelto en la célula sanitaria
Un monitor colocado sobre un asiento sin fijación puede parecer estable mientras el vehículo está detenido, pero una frenada transforma su masa en un proyectil. La respuesta correcta no es «conducir más despacio», sino asegurar el equipo en su soporte antes de iniciar la marcha.
14.6. Familiar que solicita información clínica
Durante el traslado, un familiar pregunta al/la conductor/a si el paciente tiene un infarto. El profesional no debe confirmar ni negar diagnósticos clínicos que no le corresponde comunicar. Debe dirigir la consulta al personal sanitario responsable y mantener la confidencialidad.
14.7. Camilla que no enclava correctamente
Si el sistema de fijación no bloquea, no debe iniciarse el transporte. Se repite la maniobra conforme al procedimiento y, si persiste el fallo, se comunica la incidencia. La camilla debe quedar asegurada contra movimientos longitudinales, laterales y verticales.
14.8. Traslado en silla por una escalera
Antes de iniciar la maniobra debe comprobarse que la silla está preparada, el paciente sujeto y el recorrido libre. Se utilizará el número de profesionales previsto por el procedimiento y se coordinarán los movimientos. No debe improvisarse una bajada utilizando una silla convencional no diseñada para evacuación si existe un equipo específico.
Las preguntas de caso práctico del SAS suelen introducir detalles irrelevantes para distraer al opositor. Busca siempre el concepto que determina la respuesta: clase de ambulancia, finalidad del material, obligación documental, cualificación profesional, fijación o límite funcional.
15. IDEAS CLAVE PARA EL EXAMEN
El tema puede parecer muy extenso porque mezcla transporte, movilización y equipamiento, pero se vuelve manejable si se organiza alrededor de unas pocas relaciones.
La primera es la clasificación normativa. A1 y A2 son no asistenciales; B y C son asistenciales. A1 se relaciona con transporte convencional en camilla. A2 se utiliza para transporte colectivo no urgente y puede tener camilla opcional. B significa soporte vital básico y atención sanitaria inicial. C significa soporte vital avanzado.
La segunda relación es la clasificación por recorrido: primario desde el lugar de la urgencia o emergencia hasta el centro; secundario entre centros sanitarios; terciario, en la clasificación utilizada por los exámenes SAS, dentro del propio hospital.
La tercera es la clasificación funcional del material. Camilla, bancada y silla sirven para movilizar. Collarines, férulas, camilla de cuchara, colchón de vacío e inmovilizadores pertenecen al bloque de inmovilización. Oxígeno, resucitador manual, aspirador y ventilador pertenecen al bloque respiratorio. Monitor-desfibrilador, ECG, pulsioximetría y capnografía pertenecen a monitorización y reanimación. Bombas de infusión pertenecen al soporte de perfusiones.
La cuarta relación es la seguridad del transporte. Todo paciente debe viajar adecuadamente sujeto y toda camilla o equipamiento debe estar correctamente fijado. La ambulancia no es una habitación estática: aceleraciones, curvas y frenadas actúan sobre cualquier objeto no asegurado.
La quinta es el mantenimiento. Material presente no significa material disponible. Para estar realmente disponible debe encontrarse íntegro, limpio cuando corresponda, dentro de caducidad, con batería suficiente, correctamente almacenado y operativo.
La sexta es la comunicación. Las ambulancias asistenciales cuentan con sistemas de transmisión de datos y localización GPS con el centro coordinador. En el modelo actual del CES 061 existen además sistemas digitales de movilidad e integración de parámetros biomédicos.
La séptima es el límite profesional. El/la celador/a-conductor/a participa en conducción, movilización, traslado, preparación operativa y seguridad del vehículo, pero no debe atribuirse funciones clínicas de Medicina o Enfermería.
| Si aparece en la pregunta… | Piensa inmediatamente en… |
|---|---|
| Clase A1 | Ambulancia no asistencial convencional y camilla. |
| Clase A2 | Transporte colectivo no urgente; camilla opcional. |
| Clase B | Soporte vital básico y atención sanitaria inicial. |
| Clase C | Soporte vital avanzado. |
| Origen extrahospitalario | Transporte primario. |
| Entre hospitales | Transporte secundario. |
| Dentro del hospital | Transporte terciario. |
| Collarines y férulas | Inmovilización. |
| Aspirador y ventilador | Vía aérea y ventilación. |
| Monitor-desfibrilador | Monitorización y reanimación. |
| GPS | Coordinación y localización de ambulancias asistenciales. |
16. MAPA CONCEPTUAL
│
├── SEGÚN RECORRIDO
│ ├── Primario ───── lugar del suceso → centro sanitario
│ ├── Secundario ─── centro sanitario → centro sanitario
│ └── Terciario ──── dentro del propio hospital
│
├── SEGÚN PRIORIDAD
│ ├── Programado
│ ├── Urgente
│ └── Emergente
│
├── AMBULANCIAS RD 836/2012
│ ├── NO ASISTENCIALES
│ │ ├── A1 ─ convencional · paciente en camilla
│ │ └── A2 ─ colectivo · no urgente · camilla opcional
│ │
│ └── ASISTENCIALES
│ ├── B ─ soporte vital básico + atención inicial
│ └── C ─ soporte vital avanzado
│
├── EQUIPAMIENTO
│ ├── Movilización
│ │ ├── Camilla
│ │ ├── Bancada
│ │ └── Silla de evacuación
│ │
│ ├── Inmovilización
│ │ ├── Collarines
│ │ ├── Férulas
│ │ ├── Camilla de cuchara
│ │ ├── Colchón de vacío
│ │ └── Inmovilizadores
│ │
│ ├── Respiratorio
│ │ ├── Oxígeno
│ │ ├── Resucitador manual
│ │ ├── Aspirador
│ │ └── Ventilador
│ │
│ ├── Monitorización / reanimación
│ │ ├── Monitor-desfibrilador
│ │ ├── ECG
│ │ ├── Pulsioximetría
│ │ └── Capnografía
│ │
│ ├── Perfusión
│ │ └── Bombas de infusión
│ │
│ └── Pediátrico / neonatal
│ ├── Material adaptado
│ ├── Incubadora
│ └── Ventilador neonatal
│
├── COMUNICACIONES
│ ├── Transmisión de datos
│ ├── GPS
│ ├── Centro coordinador
│ └── Historia clínica digital en movilidad
│
├── SEGURIDAD
│ ├── Paciente sujeto
│ ├── Camilla anclada
│ ├── Equipos fijados
│ ├── Baterías cargadas
│ └── Oxígeno disponible
│
├── DESPUÉS DEL SERVICIO
│ ├── Limpieza
│ ├── Desinfección
│ ├── Reposición
│ ├── Control de caducidades
│ └── Comunicación de averías
│
└── CELADOR/A-CONDUCTOR/A
├── Conduce
├── Colabora en movilización y traslado
├── Prepara y asegura el vehículo
├── Comunica incidencias
└── NO asume funciones clínicas de Medicina o Enfermería
17. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Real Decreto 836/2012, de 25 de mayo — establece las características técnicas, el equipamiento sanitario y la dotación de personal de los vehículos de transporte sanitario por carretera. Texto consolidado con última actualización publicada en julio de 2024.
- Orden PRE/1435/2013, de 23 de julio — desarrolla el Reglamento de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres en materia de transporte sanitario por carretera.
- Real Decreto 1211/1990, de 28 de septiembre — Reglamento de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres, marco general de la actividad de transporte sanitario.
- Resolución de 12 de diciembre de 2022 de la Dirección General de Asistencia Sanitaria y Resultados en Salud — establece el marco organizativo para el seguimiento del transporte sanitario programado y urgente en el SAS y crea la Comisión Autonómica de Transporte Sanitario.
- Resolución 21/1995 del Servicio Andaluz de Salud — organización y funcionamiento del transporte sanitario en el ámbito del SAS, citada en el marco organizativo andaluz de 2022.
- UNE-EN 1789:2021+A1:2024 — norma vigente sobre vehículos de transporte sanitario y sus equipos. Ambulancias de carretera.
- Serie UNE-EN 1865 — equipos utilizados para el transporte de pacientes en ambulancias, incluidas camillas y otros dispositivos de movilización.
- Centro de Emergencias Sanitarias 061. Servicio Andaluz de Salud. Expediente 0000154/2025 — Pliego de prescripciones técnicas para asistencia médico-sanitaria en traslados entre centros de pacientes críticos adultos, pediátricos y neonatales; referencia práctica actual sobre vehículos clase C y equipamiento avanzado.
- Servicio Andaluz de Salud. Urgencias y Emergencias — documentación y protocolos de atención urgente, emergencias y traslado de enfermos críticos del Sistema Sanitario Público de Andalucía.
- Orden de la Consejería de Salud de 12 de junio de 1995 — creación de la categoría de Celador/a-Conductor/a y funciones de la categoría en el SAS.
- Orden de 11 de noviembre de 1999 — modificación de la regulación de la categoría de Celador/a-Conductor/a en el SAS.
- Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales — marco preventivo aplicable a manipulación de cargas, exposición biológica y seguridad de los profesionales.
- Ley 41/2002, de 14 de noviembre — autonomía del paciente, información clínica, intimidad y documentación clínica.
ambulancia A1
ambulancia A2
ambulancia B
ambulancia C
soporte vital avanzado
camilla
inmovilización
monitor-desfibrilador
ventilador
CES 061
celador-conductor