Tema 23. Atención del/la celador/a en los centros sanitarios (I). Movilización y traslado de pacientes. Técnicas de movilización. Traslado de paciente encamado, en camilla y en silla de ruedas. Posiciones anatómicas básicas.

52 min agosto 26, 2026 Media Nuevo

Tema 23. Atención del/la celador/a en los centros sanitarios (I). Movilización y traslado de pacientes. Técnicas de movilización. Traslado de paciente encamado, en camilla y en silla de ruedas. Posiciones anatómicas básicas.

Movilizar con seguridad, trasladar sin añadir riesgos y reconocer las posiciones anatómicas que más pregunta el SAS
Oposición: Celador/a-Conductor/a – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico — Atención del/la celador/a en centros sanitarios | Última actualización: Agosto 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN Y ENCUADRE FUNCIONAL

La movilización y el traslado de pacientes forman parte del trabajo cotidiano del personal celador y, por extensión, del/la celador/a-conductor/a cuando desempeña funciones en los centros sanitarios. No se trata simplemente de empujar una cama o de ayudar a una persona a levantarse. Cada movilización exige combinar tres objetivos: seguridad del paciente, seguridad del profesional y continuidad de la asistencia. Una maniobra técnicamente incorrecta puede provocar una caída, agravar una lesión, desplazar accidentalmente un dispositivo asistencial o producir una lesión musculoesquelética al trabajador.

El programa oficial del SAS dedica expresamente este Tema 23 a la movilización y traslado, a las principales técnicas, al manejo del paciente encamado, la camilla y la silla de ruedas y a las posiciones anatómicas básicas. Es, además, un bloque de elevada rentabilidad para el examen: las convocatorias oficiales han preguntado repetidamente por decúbito supino, decúbito prono, Fowler, Trendelenburg, Morestin, Roser, litotomía, genupectoral y cambios posturales. El opositor debe dominar tanto el nombre de cada posición como su configuración corporal, porque los distractores suelen intercambiar una característica con otra.

Un bloque especialmente rentable: en el examen SAS de 2025, turno libre, preguntas 52 a 57, aparecieron consecutivamente cuestiones sobre decúbito prono, Roser, decúbito supino, Morestin, Fowler alta y finalidad de los cambios posturales. Es un ejemplo claro de que este tema no debe prepararse de forma superficial.

El/la celador/a-conductor/a pertenece al personal de Gestión y Servicios y no realiza técnicas sanitarias ni decide indicaciones clínicas. Su función en este terreno es eminentemente auxiliar y operativa: ayuda a movilizar a los pacientes, participa en transferencias, conduce camas, camillas o sillas de ruedas por el centro y colabora con el personal sanitario cuando la situación exige una actuación coordinada. Debe conocer las técnicas precisamente para ejecutar correctamente la parte que le corresponde, no para sustituir la valoración del personal médico o de enfermería.

Función expresamente examinada: la pregunta 59 del examen SAS 2025 incluía entre las funciones válidas del/la celador/a-conductor/a ayudar al personal de enfermería de planta al movimiento de los enfermos encamados. La opción que el tribunal consideró NO propia era otra distinta. Esto fija muy bien el límite: el celador ayuda y colabora en el movimiento; no prescribe por sí mismo una posición terapéutica.

Conviene diferenciar desde el principio dos situaciones. En una movilización rutinaria dentro de una unidad, un paciente consciente, estable y colaborador puede participar activamente siguiendo instrucciones sencillas. En cambio, una persona con movilidad muy reducida, dolor, alteración de conciencia, riesgo de caída, obesidad, traumatismo, intervención reciente o dispositivos invasivos puede necesitar más profesionales y ayudas mecánicas. No existe una única técnica válida para todos los pacientes. La técnica debe adaptarse al estado funcional, a las indicaciones asistenciales, al entorno y a los medios disponibles.

También ha cambiado el enfoque preventivo. Durante años se enseñó casi exclusivamente a «levantar correctamente» al enfermo. La prevención moderna va un paso antes: si una manipulación manual supone riesgo, debe intentarse evitar o reducir mediante organización, equipos apropiados y ayudas técnicas. Camas regulables, sábanas o superficies deslizantes, tablas de transferencia, discos giratorios y grúas reducen fuerzas, posturas forzadas y sobrecarga lumbar. La fuerza física del trabajador no debe utilizarse como sustituto de los medios técnicos disponibles.

Este enfoque deriva directamente de la normativa de prevención de riesgos laborales y del Real Decreto 487/1997 sobre manipulación manual de cargas. Aunque una persona no pueda tratarse como una «carga» inerte, la movilización de pacientes expone al trabajador a riesgos dorsolumbares y exige una evaluación específica. La guía técnica del INSST actualizada en 2024 dedica precisamente un apartado propio a la movilización de personas, destacando factores como su capacidad de colaboración, las posturas necesarias, la fuerza que debe aplicarse, el número de profesionales disponibles, el entorno físico y la existencia de equipos auxiliares.

Regla general del tema: antes de mover, planifica; antes de levantar manualmente, comprueba si existe una ayuda técnica; antes de iniciar una transferencia, asegúrate de que todos saben qué van a hacer. La fuerza improvisada es una mala técnica.

Para el examen debes estudiar el tema en dos planos simultáneos. El primero es práctico: cómo preparar la maniobra, bloquear una silla, aproximar una camilla, coordinar a varios profesionales, prevenir giros del tronco, proteger al paciente y asegurar el recorrido. El segundo es terminológico: reconocer con rapidez cada posición anatómica y distinguir aquellas cuyos nombres suelen confundirse. Si dominas ambos planos, este tema se convierte en uno de los más asequibles del bloque específico.

2. MOVILIZACIÓN, TRANSFERENCIA Y TRASLADO: CONCEPTOS Y PARTICIPACIÓN DEL/LA CELADOR/A

Aunque en el lenguaje cotidiano se utilizan como sinónimos, movilización, transferencia y traslado describen operaciones diferentes. Distinguirlas permite entender mejor qué riesgo existe y qué material se necesita.

La movilización consiste en modificar la posición corporal del paciente sin que necesariamente cambie de superficie o de lugar. Son movilizaciones, por ejemplo, girarlo de decúbito supino a lateral, desplazarlo hacia la cabecera de la cama, incorporarlo para dejarlo sentado al borde o realizar un cambio postural. Puede ser realizada por el propio paciente, con ayuda parcial o de forma prácticamente pasiva.

La transferencia supone pasar al paciente de una superficie o soporte a otro: de la cama a la silla de ruedas, de una camilla a una cama, de una silla a una camilla o de la cama a un sillón. Es un momento especialmente delicado porque durante unos segundos pueden disminuir los apoyos y aumentar el riesgo de caída. De ahí la importancia de frenar los dispositivos móviles, retirar obstáculos, aproximar las superficies y decidir previamente quién dirige la maniobra.

El traslado es el desplazamiento del paciente de un punto a otro. Puede efectuarse caminando con ayuda, en silla de ruedas, camilla o cama hospitalaria. Su seguridad depende tanto del estado del paciente como del recorrido: puertas, ascensores, desniveles, circulación de personas, equipamiento conectado y posibles obstáculos deben contemplarse antes de iniciar el desplazamiento.

Concepto Qué cambia Ejemplo
Movilización La postura o posición corporal Girar a un paciente encamado hacia decúbito lateral
Transferencia La superficie o soporte Pasar de la cama a la silla de ruedas
Traslado La localización del paciente Llevarlo en camilla desde hospitalización a radiología

Según la capacidad del paciente para participar, la movilización puede plantearse de forma activa, asistida o pasiva. En la movilización activa, la persona ejecuta buena parte del movimiento por sí misma. El profesional supervisa, facilita el entorno y presta el apoyo imprescindible. En una movilización asistida, paciente y profesionales comparten el esfuerzo. En la movilización pasiva, el paciente apenas puede colaborar y el movimiento depende fundamentalmente del equipo asistencial y de los medios disponibles.

Esta clasificación no es meramente académica. Si un paciente puede impulsarse con las piernas, sujetarse de una barra o seguir instrucciones, debe aprovecharse esa capacidad cuando sea seguro. Favorecer la participación evita esfuerzos innecesarios y conserva su autonomía. Por el contrario, pedir colaboración a una persona que no puede comprender o ejecutar la maniobra puede generar una falsa sensación de seguridad. Por eso el celador debe conocer qué grado de colaboración ha indicado o constatado el equipo responsable antes de comenzar.

El/la celador/a no realiza una valoración clínica autónoma, pero sí debe hacer una comprobación operativa: si la persona responde a instrucciones, si puede mantenerse sentada, si hay obstáculos, si el dispositivo de transporte está disponible, si existen drenajes o equipos que deben ser atendidos por enfermería y si son necesarios más trabajadores. Detectar una dificultad no significa diagnosticarla; significa detener una maniobra insegura y pedir el apoyo correspondiente.

No confundas colaboración con autonomía clínica: el/la celador/a puede conocer y ejecutar una técnica de movilización, pero no decide por iniciativa propia una posición terapéutica, no modifica dispositivos clínicos y no desconecta vías, drenajes, oxígeno u otros equipos para facilitar el movimiento.

Cuando intervienen varios profesionales debe existir una persona que coordine la maniobra. Todos deben conocer qué segmento corporal sujetan, hacia dónde se desplaza el paciente y en qué momento comienza el movimiento. Las órdenes contradictorias producen movimientos asimétricos y giros inesperados. Una señal verbal sencilla y acordada permite que el esfuerzo se realice simultáneamente.

El respeto a la persona también forma parte de la técnica. Antes de movilizar se explica, con un lenguaje adaptado, qué se va a hacer y qué colaboración se necesita. Se preservan intimidad y dignidad, evitando exposiciones corporales innecesarias. El paciente no debe ser tratado como un objeto que se desplaza; participa en la medida de sus posibilidades y debe saber qué está ocurriendo.

Secuencia mental: paciente → capacidad de colaboración → superficie de origen → superficie de destino → ayudas disponibles → número de profesionales → dispositivos clínicos → recorrido → coordinación.

La movilización correcta es, por tanto, una actuación de equipo. El personal sanitario establece las necesidades clínicas; el/la celador/a aporta conocimientos de movilización y transporte y ejecuta sus funciones auxiliares; las ayudas técnicas disminuyen el esfuerzo y el paciente participa cuando puede. Preparar una oposición exige comprender esta distribución porque muchos distractores convierten al celador en quien «decide», «indica» o «realiza» actos clínicos que no pertenecen a su categoría.

3. PREPARACIÓN SEGURA ANTES DE MOVILIZAR O TRASLADAR

Una parte importante de los accidentes se evita antes de tocar al paciente. Por eso una técnica de movilización no comienza con el agarre, sino con la preparación. El material formativo del propio SAS sobre movilización insiste en despejar el área, informar al paciente, preservar su intimidad, tener en cuenta sondas, drenajes y otros dispositivos y utilizar ayudas mecánicas siempre que resulte posible y adecuado.

3.1. Conocer qué se va a hacer

Lo primero es saber con claridad cuál es el objetivo: girar al paciente, elevarlo hacia la cabecera, sentarlo al borde de la cama, transferirlo a una silla o trasladarlo a otra unidad. Una orden imprecisa favorece improvisaciones. También debe conocerse el destino y si allí se encuentra preparada la superficie receptora. No tiene sentido movilizar a un paciente hacia una camilla que todavía no está frenada, ajustada o disponible.

3.2. Informar al paciente y solicitar colaboración

Si está consciente, debe explicársele la maniobra antes de comenzar. La explicación disminuye ansiedad y permite aprovechar su colaboración. Las instrucciones han de ser concretas: flexionar una rodilla, apoyarse en el colchón, girarse cuando se indique o mantener los brazos en determinada posición. Dar varias órdenes simultáneamente a una persona con limitaciones cognitivas puede dificultar en vez de ayudar.

Debe comprobarse que ha entendido. En personas con barreras sensoriales o de comunicación puede ser necesario hablar más despacio, situarse en su campo visual o solicitar apoyo. La colaboración nunca debe forzarse si provoca dolor, mareo, inseguridad o contradice las indicaciones asistenciales.

3.3. Preparar el espacio

Se retiran muebles, cables u objetos que interfieran, se dispone espacio suficiente alrededor de la cama y se comprueba que el suelo no presenta obstáculos o condiciones que favorezcan resbalones. Cuando la cama puede regularse en altura, debe adaptarse para reducir flexiones forzadas durante la maniobra y posteriormente volver a la posición segura que corresponda.

La cama, camilla o silla se frena durante una transferencia. Los frenos impiden que la superficie se desplace justo cuando el paciente está cambiando sus puntos de apoyo. Antes de iniciar posteriormente el traslado, naturalmente, deberán liberarse los frenos y comprobarse que las ruedas giran correctamente.

3.4. Preparar al paciente

La ropa de cama debe permitir la maniobra sin engancharse. Los brazos y piernas se colocan de forma que no queden atrapados entre superficies. Si existen sondas, vías, drenajes, catéteres, sistemas de oxígeno u otros dispositivos, el personal responsable debe comprobar su disposición. El/la celador/a debe advertir de cualquier elemento que pueda tensarse o engancharse, pero no manipular clínicamente dispositivos para los que no está habilitado.

Antes de iniciar: superficie preparada, frenos aplicados si hay transferencia, recorrido despejado, paciente informado, ayudas disponibles, profesionales suficientes y dispositivos clínicos controlados.

3.5. Preparar el equipo humano

Debe determinarse si una sola persona puede realizar la maniobra con seguridad o si se necesitan varias. La decisión no debe basarse en el orgullo o en la fuerza física del trabajador. Influyen el peso y dimensiones del paciente, pero también su colaboración, tono muscular, capacidad para soportar peso, dolor, conducta, espacio disponible y existencia de ayudas técnicas.

Cuando intervienen varios profesionales se distribuyen las posiciones antes de empezar. En una transferencia horizontal, por ejemplo, uno puede controlar la zona escapular y torácica, otro pelvis y región lumbar y otro miembros inferiores, dependiendo de la técnica y del material. La persona coordinadora da la orden común. Nadie debe comenzar a tirar por su cuenta.

3.6. Planificar el recorrido

En los traslados internos se anticipa el itinerario, evitando en lo posible zonas congestionadas y comprobando que puertas y ascensores permiten el paso del dispositivo. El paciente no debe iniciar un recorrido para descubrir después que existe un obstáculo insalvable. Si es portador de equipamiento, debe definirse quién lo transporta o vigila.

Ejemplo: debes llevar a una persona encamada a una prueba diagnóstica. Antes de mover la cama confirmas destino, despejas el entorno, compruebas que el paciente está preparado, verificas con enfermería los dispositivos que porta, aseguras que ropa y extremidades no sobresalen, organizas el equipo acompañante si procede y solo entonces inicias el traslado.

Esta fase preparatoria es una auténtica medida preventiva. La guía técnica del INSST de 2024 sobre manipulación manual de cargas insiste en planificar la movilización de personas atendiendo a sus características, la ruta, las ayudas disponibles y el número de trabajadores necesario. La enseñanza para el examen es sencilla: una técnica segura se organiza antes de ejecutarse.

4. ERGONOMÍA Y PREVENCIÓN DE RIESGOS EN LA MOVILIZACIÓN DE PACIENTES

La movilización de pacientes es uno de los escenarios clásicos de riesgo musculoesquelético. La región lumbar puede verse sometida a fuerzas importantes cuando se levanta, gira o desplaza a una persona desde una postura desfavorable. También pueden lesionarse hombros, cuello, muñecas y rodillas. La prevención debe contemplar tanto la técnica corporal como la organización del trabajo y los equipos disponibles.

4.1. Marco preventivo

El Real Decreto 487/1997 establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la manipulación manual de cargas que entrañe riesgos, especialmente dorsolumbares. Su principio preventivo fundamental es que el empresario debe adoptar medidas para evitar la manipulación manual cuando sea posible, especialmente mediante equipos mecánicos. Cuando no pueda evitarse, debe evaluar el riesgo y reducirlo mediante medidas organizativas, medios apropiados y formación.

Trasladado al ámbito sanitario, esto significa que la respuesta profesional no consiste en enseñar al trabajador a soportar cada vez más peso. Si un paciente dependiente puede movilizarse mediante una grúa o una ayuda de transferencia adecuada, esa solución puede ser preferible a una elevación manual de alto esfuerzo. La formación técnica complementa las medidas preventivas, pero no sustituye a los equipos necesarios.

4.2. La persona no es una carga inerte

La guía técnica del INSST actualizada en 2024 recuerda que la movilización de personas presenta características propias. El paciente tiene anatomía, articulaciones, dolor, dignidad, capacidad de colaboración y, a veces, movimientos imprevisibles. Su peso no está distribuido como el de una caja, puede cambiar de postura durante la maniobra y puede perder súbitamente el equilibrio.

Por eso deben valorarse factores como grado de colaboración, postura requerida, fuerza necesaria, ayudas disponibles, número de profesionales y condiciones arquitectónicas. Dos pacientes del mismo peso pueden generar riesgos completamente diferentes: uno puede ponerse de pie y pivotar con supervisión, mientras otro puede ser totalmente dependiente.

4.3. Principios biomecánicos

Cuando sea necesaria una intervención manual, el profesional debe buscar una postura estable. Los pies se colocan separados de forma que proporcionen una base de sustentación suficiente. El cuerpo se aproxima al paciente o al elemento que se desplaza, porque cuanto mayor sea la distancia entre la carga efectiva y el cuerpo del trabajador, mayor será el momento de fuerza sobre la zona lumbar.

Las flexiones profundas del tronco y los giros realizados mientras se soporta esfuerzo aumentan el riesgo. Es preferible orientar los pies hacia la dirección del movimiento y desplazarlos para girar en lugar de torsionar bruscamente la columna. Cuando es necesario descender el centro de gravedad, se utilizan caderas y rodillas manteniendo una postura controlada.

El esfuerzo debe ser progresivo y coordinado. Los tirones bruscos son poco eficaces y pueden sorprender al paciente. En las maniobras de equipo, todos actúan a una señal común. Siempre que el dispositivo lo permita, el trabajador debe aprovechar ajustes de altura y ayudas deslizantes para disminuir fricción.

Error frecuente: pensar que «tener la espalda recta» convierte en segura cualquier movilización. La prevención real incluye evitar la manipulación peligrosa, reducir la fuerza, acercar superficies, utilizar ayudas, disponer de personal suficiente y organizar el movimiento.

4.4. Ayudas técnicas como medida preventiva

El INSST menciona, entre otros recursos, sistemas de elevación, sábanas o dispositivos deslizantes, tablas de transferencia, discos de giro, cinturones específicos, sillas de ruedas y camas o camillas regulables. Cada equipo tiene indicaciones, límites y un modo de uso concreto. No basta con que exista en el almacén: debe estar disponible, mantenerse adecuadamente y utilizarse conforme a las instrucciones del fabricante.

Las ayudas reducen especialmente tres problemas: la necesidad de levantar peso, la fricción entre paciente y superficie y la adopción de posturas forzadas. Por ejemplo, una superficie deslizante puede transformar una elevación en un desplazamiento horizontal; una cama elevable permite trabajar a una altura adecuada; una grúa puede evitar que varios profesionales tengan que soportar el peso de una persona totalmente dependiente.

4.5. Factores organizativos

También son preventivos la formación, la coordinación, la disponibilidad de personal suficiente y la planificación. Cuando una maniobra exige varias personas, intentar hacerla en solitario por falta de tiempo no elimina el riesgo: lo aumenta. Del mismo modo, utilizar una ayuda técnica desconocida sin formación puede crear una nueva situación peligrosa.

Para memorizar: la prevención sigue una jerarquía. Primero intenta evitar la manipulación peligrosa; si no es posible, reduce el riesgo con organización y equipos; finalmente aplica una técnica corporal correcta. No inviertas el orden.

La ergonomía protege simultáneamente al trabajador y al paciente. Un profesional que pierde el equilibrio durante una transferencia puede caer sobre la persona a la que estaba ayudando. Una movilización excesivamente brusca puede provocar dolor o miedo y reducir la colaboración en maniobras posteriores. Por tanto, la técnica preventiva no es un añadido administrativo: forma parte de la calidad del traslado.

5. TÉCNICAS DE MOVILIZACIÓN DEL PACIENTE ENCAMADO

El paciente encamado puede necesitar múltiples cambios de posición a lo largo del día: desplazarse hacia la cabecera, girarse lateralmente, incorporarse, sentarse en el borde de la cama o prepararse para una transferencia. La técnica dependerá de cuánto pueda colaborar y de la situación clínica.

5.1. Recolocación hacia la cabecera

Con el paso del tiempo es frecuente que el paciente se deslice hacia los pies de la cama. Si puede colaborar, se le explica la maniobra, se facilita que flexione las rodillas cuando resulte posible y utilice sus apoyos de forma segura. La cama se frena y se ajusta la altura para evitar que los profesionales tengan que trabajar excesivamente inclinados.

Si la persona no puede colaborar suficientemente, la movilización debe planificarse con el número adecuado de profesionales y, preferentemente, con una ayuda deslizante cuando esté disponible. El objetivo es desplazar, no levantar innecesariamente todo el peso. Los trabajadores se coordinan y avanzan simultáneamente hacia la cabecera evitando torsiones del tronco.

No debe arrastrarse directamente al paciente sobre la ropa de cama cuando ello provoque fricción intensa sobre la piel. Las superficies o entremetidas destinadas a transferencia permiten distribuir fuerzas y facilitar el desplazamiento.

5.2. Giro de supino a lateral

Para realizar un cambio hacia decúbito lateral se prepara primero el lado hacia el que se efectuará el giro. Deben controlarse barandillas y espacio disponible. Los brazos y piernas del paciente se colocan de forma segura para que no queden atrapados. Cuando pueda colaborar se le indica que participe en el giro.

En pacientes dependientes, el movimiento se realiza coordinadamente sobre hombros, tronco y pelvis, evitando una torsión descontrolada. Una vez en lateral se comprueba que la posición sea estable y que las prominencias óseas y zonas de apoyo queden adecuadamente protegidas conforme al plan de cuidados.

Si existen restricciones de movimiento o sospecha de lesión vertebral, no se realiza un giro convencional. Se aplicará la técnica de alineación o movilización en bloque que corresponda, bajo coordinación del equipo sanitario y con el número de profesionales necesario.

5.3. Paso de decúbito a sentado en el borde

Sentar al paciente suele ser un paso previo a la transferencia a silla. Debe conocerse si puede tolerar la posición y soportar peso. En una persona colaboradora, se facilita el giro hacia el borde, se acompañan las extremidades inferiores fuera de la cama y se ayuda a elevar el tronco de forma coordinada.

Una vez sentado no se inicia inmediatamente la puesta en pie de forma automática. Se confirma que mantiene el equilibrio y que no presenta una reacción que impida continuar. Si refiere malestar o pierde estabilidad, se detiene la maniobra y se solicita valoración del personal sanitario.

5.4. Movilización lateral dentro de la cama

Puede ser necesaria para centrar al paciente antes de un giro o acercarlo a un borde antes de una transferencia. Se reduce fricción con los medios apropiados y se evita tirar de brazos o articulaciones de forma aislada. El cuerpo se desplaza manteniendo alineados los principales segmentos y utilizando apoyos amplios.

Paciente encamado: la finalidad no es demostrar fuerza, sino mantener alineación, evitar fricción innecesaria, usar los apoyos del paciente y reducir el esfuerzo mediante ayudas y coordinación.

5.5. Movilización en bloque

La expresión movilización en bloque significa desplazar cabeza, tronco y pelvis manteniendo la alineación corporal, evitando que distintos segmentos roten de forma independiente. Puede utilizarse cuando existe una indicación específica de protección vertebral o cuando el equipo asistencial determina que debe limitarse la torsión.

Requiere coordinación estricta. Una persona dirige y marca el momento del giro, mientras las demás controlan los diferentes segmentos corporales. Si existe sospecha de lesión cervical o vertebral, el/la celador/a no improvisa hiperextensiones ni manipulaciones cervicales; sigue las indicaciones del equipo responsable y los procedimientos vigentes de inmovilización y transferencia.

5.6. Papel del/la celador/a

En todas estas técnicas el celador aporta apoyo físico y logístico: prepara el entorno, acerca ayudas, colabora en la maniobra, mantiene coordinado el movimiento y posteriormente deja cama, barandillas y entorno en condiciones seguras. No decide cambios posturales por criterio terapéutico propio ni modifica pautas de enfermería.

Pregunta típica de función: el SAS ha utilizado expresamente como función válida del/la celador/a-conductor/a la ayuda al personal de enfermería de planta en el movimiento de los enfermos encamados. En examen, fíjate en el verbo: ayudar es coherente con el carácter auxiliar de la categoría.

6. TRANSFERENCIA ENTRE CAMA Y CAMILLA

La transferencia horizontal entre cama y camilla aparece de forma constante en el trabajo hospitalario: pruebas diagnósticas, traslados internos, quirófano, urgencias o cambios de unidad. Aunque ambas superficies estén prácticamente a la misma altura, el momento de pasar de una a otra concentra riesgo de caída, atrapamiento y sobreesfuerzo.

6.1. Preparación de las superficies

La cama y la camilla se aproximan tanto como permita el procedimiento utilizado. Ambas deben encontrarse frenadas durante la transferencia. Se regula la altura cuando los equipos lo permiten y se retiran únicamente los elementos laterales necesarios para efectuar el paso, manteniendo el control del paciente en todo momento.

Antes de comenzar se comprueba el espacio que queda entre superficies. Un hueco excesivo obliga a ejercer más fuerza y aumenta el riesgo de caída. La camilla debe estar estable y preparada para recibir al paciente. Sábanas, mantas y prendas se colocan de forma que no puedan engancharse en ruedas, barandillas o estructuras.

6.2. Paciente colaborador

Cuando la situación asistencial permite que el paciente colabore, debe explicársele claramente hacia dónde se desplazará y qué apoyos puede utilizar. La autonomía útil se aprovecha, pero siempre evitando que la persona tenga que realizar movimientos que estén contraindicados o para los que no tenga suficiente estabilidad.

6.3. Paciente no colaborador

En un paciente pasivo la técnica exige más recursos. El material formativo del SAS describe para determinadas transferencias cama-camilla una actuación coordinada de tres profesionales, distribuyendo el control sobre tronco superior, región lumbar-pélvica y miembros inferiores, y efectuando el movimiento a una orden común.

En la práctica actual deben utilizarse además los medios de transferencia disponibles: sábanas deslizantes, tablas u otras superficies destinadas a reducir fricción. El número exacto de profesionales no debe memorizarse como una regla universal para cualquier paciente, porque varía con técnica, dispositivo, dimensiones de la persona y grado de dependencia. Lo que sí debes memorizar es el principio: la transferencia pasiva requiere personal suficiente y coordinación.

No conviertas una descripción técnica en una regla absoluta: algunos manuales describen maniobras concretas con dos o tres profesionales. La práctica segura exige valorar el paciente, el equipo utilizado y las instrucciones del centro. Una persona de gran dependencia puede requerir una ayuda mecánica en vez de incrementar indefinidamente el número de trabajadores.

6.4. Coordinación

Antes de mover, cada profesional sabe qué zona controla. La persona situada en posición de coordinación marca el inicio. El desplazamiento se realiza de forma uniforme y evitando que un trabajador tire mientras otro todavía mantiene el cuerpo en la superficie inicial.

Cuando se utiliza una ayuda deslizante debe manejarse según su diseño. Una sábana convencional no se convierte automáticamente en un dispositivo certificado de transferencia. Si existe material específico, debe usarse conforme a las instrucciones de fabricación y a los procedimientos del centro.

6.5. Final de la transferencia

La maniobra no termina cuando el paciente toca la camilla. Hay que centrarlo y acomodarlo, comprobar que las extremidades se encuentran dentro del perímetro seguro, disponer los elementos de protección y verificar que los dispositivos asistenciales permanecen correctamente situados. Solo después puede iniciarse el traslado.

Secuencia práctica: acercar → frenar → igualar y preparar superficies → explicar → distribuir profesionales → controlar dispositivos → movilizar coordinadamente → centrar → proteger → comprobar antes de iniciar el desplazamiento.

En una pregunta tipo test, desconfía de alternativas que propongan realizar la transferencia con las ruedas libres, comenzar sin informar al paciente, tirar cada profesional en un momento diferente o levantar manualmente cuando existe un sistema mecánico apropiado disponible.

7. TRANSFERENCIA Y TRASLADO EN SILLA DE RUEDAS

La silla de ruedas permite trasladar a pacientes que no pueden recorrer de forma segura la distancia caminando pero que pueden permanecer sentados. Su aparente sencillez genera errores frecuentes: intentar sentar al paciente con la silla sin frenar, dejar los reposapiés delante durante la transferencia o iniciar la marcha sin comprobar la posición de brazos y pies.

7.1. Preparación de la silla

Antes de utilizarla se comprueba visualmente que la silla se encuentra en condiciones de uso, que las ruedas funcionan, que los frenos actúan y que reposapiés y demás elementos móviles pueden colocarse correctamente. Para una transferencia se aproxima a la cama o asiento de origen y se frena.

Los reposapiés deben apartarse durante la fase de ponerse de pie o sentarse cuando puedan interferir con los movimientos. No deben utilizarse como escalón improvisado, ya que la silla puede bascular o desplazarse. Una vez sentado el paciente y antes de iniciar el traslado, los pies se apoyan adecuadamente.

7.2. Cama a silla en paciente colaborador

El material formativo del SAS describe una técnica para paciente activo en la que la silla se sitúa próxima a la cama y frenada, el paciente se sienta primero en el borde y el profesional se coloca delante para ayudar en la incorporación y el giro. La idea que debes conservar no es reproducir mecánicamente un agarre, sino preparar una transferencia corta, estable y controlada.

Si el paciente puede soportar peso, se facilita que utilice sus propias capacidades. Una vez de pie, se realiza el giro o pivote hacia la silla siguiendo la técnica indicada. El profesional no debe sostener todo el peso en una postura forzada si el paciente pierde inesperadamente la estabilidad. Cuando existe riesgo de que esto ocurra, la maniobra debe plantearse con más ayuda o con otro sistema de transferencia.

7.3. Paciente con colaboración limitada

Puede necesitar tabla de transferencia, disco giratorio, cinturón específico u otros dispositivos. Cada ayuda exige formación y una selección adecuada. Una persona que no puede mantenerse sentada ni soportar peso probablemente no debe ser transferida mediante una simple maniobra de pivotaje.

Antes de sentar: silla frenada, recorrido de los pies libre, reposapiés apartados, paciente informado y profesionales suficientes.

7.4. Posición durante el traslado

Una vez sentado, se comprueba que el paciente se mantiene estable y confortable. Los pies deben permanecer apoyados en los reposapiés durante la marcha y las extremidades no deben sobresalir de manera que puedan golpearse contra puertas, paredes o mobiliario. Si existe un elemento de sujeción indicado para ese paciente, se utiliza conforme al dispositivo y a las instrucciones asistenciales.

El/la celador/a conduce la silla a una velocidad prudente, anticipando giros y obstáculos. No debe realizar frenadas o cambios bruscos de dirección. La aproximación a puertas, ascensores o desniveles se efectúa controlando el entorno y siguiendo las instrucciones del equipo y del fabricante para las características concretas de la silla.

7.5. Llegada al destino

Antes de realizar una nueva transferencia la silla vuelve a frenarse. Se apartan los reposapiés y se organiza el espacio. No se pide al paciente que se levante mientras la silla pueda moverse. Tras la transferencia se deja la silla colocada sin generar un obstáculo en la circulación.

Caso: tienes que pasar a un paciente colaborador de la cama a una silla. Acercas la silla, aplicas los frenos, retiras los reposapiés de la trayectoria, ayudas a sentarse al borde de la cama, compruebas que puede continuar y coordinas la incorporación y el giro. Una vez sentado, colocas los pies correctamente y solo entonces desbloqueas la silla para iniciar el traslado.

En examen, las trampas suelen presentar como «más rápido» aquello que es menos seguro. Frenos, información, preparación del entorno y retirada de obstáculos son operaciones que consumen segundos pero evitan accidentes.

8. TRASLADO DEL PACIENTE EN CAMA Y EN CAMILLA

El traslado interno comienza cuando el paciente está correctamente acomodado en el dispositivo y termina cuando queda entregado de forma segura en su destino. El/la celador/a debe controlar simultáneamente el movimiento del equipo, la protección física del paciente y el entorno.

8.1. Comprobaciones antes de iniciar la marcha

El paciente debe encontrarse centrado, con sus extremidades protegidas y sin ropa de cama colgando cerca de ruedas o mecanismos. Los elementos de protección lateral se colocan según el dispositivo, la situación del paciente y el procedimiento aplicable. Los sistemas asistenciales que acompañen al paciente deben estar organizados por el personal responsable para evitar tensiones o desconexiones.

Se comprueba que las ruedas pueden girar y que los frenos se han liberado. Parece obvio, pero intentar vencer un freno mediante fuerza aumenta el riesgo de lesión laboral y de deterioro del equipo. Si una rueda bloquea o el dispositivo presenta una anomalía, debe resolverse antes de iniciar el recorrido.

8.2. Conducción segura

La cama o camilla se desplaza con movimientos progresivos. Se evita utilizar una velocidad que impida detenerse ante una persona que cruza el pasillo. Los giros se anticipan, porque el radio de giro de una cama hospitalaria es considerablemente mayor que el de una persona caminando.

Cuando participan varios profesionales, uno dirige el movimiento y los demás controlan los equipos que acompañan al paciente. Nadie debe empujar desde un punto en el que no pueda observar el recorrido o comunicar una incidencia.

Las puertas se atraviesan con suficiente espacio, evitando golpes contra manos, brazos, pies o equipos. No se deja al paciente estacionado en una zona de circulación sin necesidad. En las esperas, el dispositivo se coloca en condiciones estables y, cuando corresponda, se aplican los frenos.

8.3. Intimidad durante el traslado

El hecho de circular por zonas comunes no anula el derecho a la intimidad. Se mantiene al paciente cubierto de manera compatible con su asistencia y no se comenta información clínica en pasillos o ascensores. El/la celador/a puede conocer el destino necesario para realizar su función, pero no debe facilitar a terceros información sobre diagnóstico o proceso asistencial.

8.4. Transporte de pacientes con dispositivos

Es frecuente trasladar pacientes con sueros, drenajes, oxígeno, monitorización u otros sistemas. La responsabilidad clínica sobre ellos corresponde al profesional sanitario competente. El celador debe coordinarse con ese profesional para que cama, camilla, soportes y equipos avancen de forma conjunta.

Una prisa peligrosa: nunca desconectes un dispositivo asistencial por iniciativa propia «para que la cama pase mejor». Si un tubo, cable o equipo dificulta el traslado, se detiene la maniobra y se avisa al profesional responsable.

8.5. Llegada y transferencia final

Al llegar se sitúa el dispositivo en la posición adecuada, se aplican los frenos antes de cualquier transferencia y se coordina el paso a la nueva superficie. La entrega debe producirse sin abandonar al paciente en una situación insegura. Si el destino todavía no puede recibirlo, se sigue el procedimiento organizativo de la unidad.

8.6. Diferencia entre cama y camilla

La cama hospitalaria está diseñada fundamentalmente para estancia y cuidados continuados y puede integrar múltiples sistemas de regulación. La camilla está concebida especialmente para transporte, exploración o permanencias más breves, según modelo. Desde el punto de vista del celador, ambas son equipos móviles que requieren comprobación de ruedas, frenos, protección lateral, estabilidad y espacio de maniobra.

Traslado seguro: paciente dentro del perímetro del dispositivo + elementos laterales correctamente dispuestos + dispositivos clínicos controlados + recorrido despejado + velocidad prudente + frenado en las paradas y transferencias.

9. AYUDAS TÉCNICAS Y MOVILIZACIÓN MECÁNICA

Las ayudas técnicas reducen el esfuerzo físico y permiten adaptar la movilización a pacientes con distintos grados de dependencia. Su uso no representa falta de destreza; al contrario, responde al principio preventivo de evitar o minimizar la manipulación manual de riesgo.

9.1. Camas y camillas regulables

La regulación en altura permite acercar la superficie al nivel de trabajo y disminuir flexiones mantenidas del tronco. También facilita igualar superficies durante determinadas transferencias. Antes de mover al paciente se comprueba que el mecanismo se encuentra estable y, después de trabajar, se devuelve el equipo a la posición segura indicada.

9.2. Sábanas y superficies deslizantes

Están diseñadas para reducir fricción durante desplazamientos horizontales o cambios posturales. Al disminuir la fuerza requerida, protegen al paciente y al trabajador. Deben colocarse y retirarse siguiendo la técnica propia del dispositivo. No se improvisan sustitutos que puedan romperse o crear pliegues peligrosos.

9.3. Tablas de transferencia

Crean un puente entre dos superficies próximas y pueden ser útiles para determinadas transferencias. Debe asegurarse su estabilidad y evitar que se desplace durante el paso. Su utilización depende de las características del paciente y del tipo de tabla.

9.4. Discos giratorios y cinturones de transferencia

Los discos facilitan determinados giros en pacientes capaces de mantenerse de pie con ayuda. Los cinturones específicos pueden ofrecer un punto de control más seguro que sujetar directamente prendas o extremidades. No son adecuados para cualquier paciente y requieren formación.

9.5. Grúas de movilización

Las grúas pueden reducir de manera muy importante el esfuerzo necesario para elevar o transferir a una persona dependiente. Existen diferentes diseños y arneses, por lo que nunca debe utilizarse una grúa basándose únicamente en conocimientos generales. Hay que seguir las instrucciones del fabricante, utilizar un arnés compatible, comprobar el equipo y conocer sus límites de utilización.

Antes de iniciar la elevación se verifica la colocación del arnés y sus enganches, se informa al paciente y se organiza el destino. Durante el movimiento se controla la posición corporal sin introducir manos o miembros en zonas de atrapamiento. El desplazamiento de una persona suspendida debe limitarse a la maniobra prevista y realizarse conforme al equipo utilizado.

Grúa: no memorices una única secuencia universal. Diferentes grúas y arneses tienen configuraciones distintas. En oposición, la respuesta segura es comprobar el equipo y seguir las instrucciones del fabricante y el procedimiento del centro.

9.6. Selección de la ayuda

La ayuda se elige según capacidad del paciente, movimiento que se pretende realizar, entorno y disponibilidad de medios. Un disco giratorio no sustituye a una grúa en una persona totalmente dependiente, del mismo modo que una grúa puede resultar innecesaria para un paciente que se levanta y pivota con mínima ayuda.

9.7. Responsabilidad del/la celador/a

El/la celador/a debe conocer el equipamiento que utiliza habitualmente, comprobar su disponibilidad y comunicar defectos. Si no ha recibido formación en un dispositivo o no conoce su funcionamiento, la conducta segura no es experimentar con el paciente suspendido: debe solicitar apoyo.

El INSST incluye entre las medidas preventivas para movilización de personas tanto ayudas mecánicas como dispositivos de deslizamiento, transferencia y regulación de superficies. La enseñanza actual es clara: el medio técnico adecuado forma parte de la técnica correcta, no es un accesorio opcional cuando existe riesgo significativo.

10. POSICIONES ANATÓMICAS BÁSICAS: SUPINO, PRONO, LATERAL Y SIMS

Las posiciones anatómicas constituyen uno de los contenidos más directos del examen. La forma más segura de estudiarlas es relacionar nombre, orientación del cuerpo y rasgo diferencial. No debes memorizar exclusivamente indicaciones clínicas, porque los tribunales suelen preguntar cómo está colocado el paciente.

10.1. Decúbito supino o dorsal

El paciente se encuentra tumbado boca arriba, apoyando la espalda sobre la superficie. Es una posición horizontal básica. La cabeza, tronco y extremidades se mantienen alineados salvo los apoyos o adaptaciones que requiera cada situación.

SAS 2025, pregunta 54: se describía a una persona tendida boca arriba, horizontalmente, con la espalda sobre la superficie y las extremidades inferiores extendidas. La respuesta oficial fue decúbito supino o dorsal.

10.2. Decúbito prono o ventral

El paciente está tumbado boca abajo, apoyando la superficie anterior del cuerpo. La cabeza puede lateralizarse según la situación y los apoyos utilizados. Debe prestarse especial atención a zonas de presión y a la disposición segura de vías y dispositivos cuando existan.

Doble confirmación: el SAS preguntó en 2025, pregunta 52, por la persona tendida boca abajo y la respuesta fue decúbito prono. En el examen de 2021, pregunta 66, volvió a preguntar literalmente en qué consiste el decúbito prono: tumbado boca abajo.

10.3. Decúbito lateral

La persona se encuentra acostada sobre uno de sus lados. Según el lado de apoyo puede hablarse de decúbito lateral derecho o izquierdo. Es una posición básica en cambios posturales y en diferentes cuidados y exploraciones, pero la indicación concreta corresponde al personal sanitario.

Para mantener estabilidad pueden utilizarse almohadas u otros apoyos según el plan de cuidados. Deben protegerse prominencias óseas y evitar que hombro, brazo o pierna queden comprimidos o en una posición forzada.

10.4. Posición de Sims

La posición de Sims es una postura lateral o semiprona. Clásicamente se coloca al paciente de lado, con una disposición asimétrica de los miembros inferiores y con mayor flexión de la pierna superior. Se utiliza en determinados cuidados y procedimientos de la región rectal, entre otros, pero no debe confundirse con la genupectoral.

En preguntas tipo test, cuando una opción dice simplemente «acostado de lado» puede estar describiendo un decúbito lateral; Sims incorpora además una posición semiprona característica. Tampoco debe confundirse con decúbito prono, donde el apoyo principal se realiza sobre la cara anterior del cuerpo.

Posición Rasgo esencial Trampa frecuente
Supino Boca arriba Confundirlo con Trendelenburg, que añade inclinación
Prono Boca abajo Confundirlo con Sims
Lateral Apoyo sobre un costado No indicar qué lado cuando la pregunta lo especifica
Sims Lateral-semiprona con disposición asimétrica Confundirla con genupectoral

Memoria visual: SUPINO = mira al techo; PRONO = mira hacia el colchón; LATERAL = mira hacia un lado; SIMS = lateral que gira parcialmente hacia prono.

Estas posiciones describen geometría corporal. El/la celador/a debe reconocerlas para colaborar correctamente cuando se le solicita colocar o movilizar a un paciente, pero no debe convertir el conocimiento del nombre en una autorización para decidir cuándo está clínicamente indicada cada una.

11. FOWLER, TRENDELENBURG, MORESTIN, ROSER, LITOTOMÍA Y GENUPECTORAL

Este grupo concentra buena parte de las preguntas del SAS. La estrategia más eficaz es comparar posiciones que se parecen entre sí.

11.1. Fowler

En la posición de Fowler el paciente permanece semisentado, con el tronco elevado respecto a las extremidades inferiores. El ángulo exacto puede variar según la variante y la indicación. En la preparación tradicional se utiliza aproximadamente la elevación media del tronco como imagen mental de Fowler, mientras que Fowler alta aproxima al paciente a la sedestación.

No debes obsesionarte con asignar un único grado universal. Diferentes manuales emplean intervalos algo distintos. Para resolver el examen, identifica la característica fundamental: el tronco se eleva mediante articulación de la cama; no se inclina necesariamente todo el plano corporal.

Preguntada de dos formas: en el SAS 2021, caso práctico 20, pregunta 120, Fowler se identificó con el paciente semisentado, formando aproximadamente 45 grados. En 2025, pregunta 56, se preguntó por la variante Fowler alta, próxima a la posición erguida.

11.2. Trendelenburg

En Trendelenburg el paciente parte de una posición supina y el plano corporal se inclina de modo que la cabeza queda más baja que los pies. Es la dirección de la inclinación lo que debes memorizar.

No debe confundirse con Fowler: en Fowler se eleva principalmente el tronco; en Trendelenburg se inclina el conjunto respecto a la horizontal. Tampoco debe enseñarse como una medida que el celador aplica autónomamente ante cualquier hipotensión o shock. Las indicaciones clínicas corresponden al equipo sanitario.

SAS 2021, pregunta 61: la opción oficial describía al paciente como en decúbito supino, pero con el plano corporal inclinado respecto al suelo. La clave era reconocer cabeza más baja que pies.

11.3. Antitrendelenburg o Morestin

La posición antitrendelenburg invierte la dirección anterior: el paciente permanece sobre un plano inclinado con la cabeza más elevada que los pies. En la terminología clásica de examen también recibe el nombre de posición de Morestin.

Una equivalencia que debes memorizar: en el examen SAS 2021, pregunta 65, se preguntó cómo se denomina también el antitrendelenburg. Respuesta: Morestin. En 2025 volvió a aparecer Morestin como posición con la cabeza situada por encima de los pies.

11.4. Roser

La posición de Roser coloca clásicamente al paciente en decúbito supino con el cuello en extensión, pudiendo quedar la cabeza más allá del borde o apoyada de forma que se facilite dicha extensión. Se ha asociado tradicionalmente con determinados procedimientos sobre boca, faringe y vía aérea.

Esta posición tiene una precaución obvia: una hiperextensión cervical no debe realizarse indiscriminadamente. Ante traumatismo o sospecha de lesión de columna cervical, el/la celador/a no adopta Roser por iniciativa propia.

SAS 2025, pregunta 53: decúbito supino con la cabeza en hiperextensión se identificó como Roser. El examen aplazado de 2021 también relacionó Roser con intubación y exploraciones faríngeas en su pregunta 83.

11.5. Posición ginecológica o de litotomía

En la posición ginecológica o de litotomía el paciente se encuentra en decúbito supino con caderas y rodillas flexionadas y miembros inferiores separados y apoyados en los soportes correspondientes cuando se utiliza una mesa preparada para ello. Es una posición habitual en exploraciones y procedimientos ginecológicos, urológicos y de otras áreas.

Al ayudar a colocar las piernas debe evitarse cualquier movimiento brusco o asimétrico. El/la celador/a colabora siguiendo la indicación del personal sanitario y protege la intimidad del paciente.

SAS 2021, examen aplazado, pregunta 82: «A la posición ginecológica se le llama también…». Respuesta oficial: posición de litotomía.

11.6. Posición genupectoral

En la genupectoral el paciente apoya fundamentalmente rodillas y pecho, manteniendo la pelvis elevada. Ha sido utilizada clásicamente para determinadas exploraciones de la región rectal y otras actuaciones específicas.

Caso práctico real: el examen SAS 2021, turno libre aplazado, pregunta 149, preguntó en qué posición debía colocarse a un paciente para una exploración rectal. La respuesta oficial fue genupectoral.
Posición Imagen mental para examen
Fowler Tronco elevado, semisentado
Trendelenburg Cabeza más baja que pies
Morestin Cabeza más alta que pies
Roser Supino con extensión cervical
Litotomía Supino, caderas y rodillas flexionadas, piernas separadas
Genupectoral Apoyo en rodillas y pecho, pelvis elevada
Trío que no puedes confundir: Trendelenburg = cabeza abajo; Morestin = cabeza arriba; Fowler = tronco incorporado.

12. CAMBIOS POSTURALES Y PREVENCIÓN DE LESIONES ASOCIADAS A LA INMOVILIDAD

La inmovilidad mantenida produce efectos negativos sobre distintos sistemas y, especialmente, mantiene una presión prolongada sobre determinadas zonas corporales. Los cambios posturales redistribuyen los apoyos y forman parte de las medidas utilizadas para prevenir lesiones por presión en pacientes con movilidad reducida.

El/la celador/a colabora en esos cambios siguiendo el plan asistencial y las indicaciones del personal de enfermería. No decide autónomamente una frecuencia rígida aplicable a todos los pacientes. El riesgo de lesión por presión depende de numerosos factores y las estrategias preventivas deben individualizarse.

SAS 2025, pregunta 57: se preguntó para qué se utilizan los cambios posturales programados en pacientes inmovilizados. La respuesta correcta fue ayudar a evitar la aparición de úlceras por presión.

12.1. Principios de un cambio postural seguro

Antes de girar al paciente se prepara el entorno, se explica la maniobra y se revisan los dispositivos que porta. Se reduce fricción y cizallamiento utilizando las ayudas disponibles. El movimiento debe ser coordinado, evitando arrastrar bruscamente la piel contra la superficie.

Tras el cambio se comprueba que la nueva postura es estable y que no quedan extremidades atrapadas, pliegues importantes o apoyos anómalos. El material de posicionamiento se coloca según el plan de cuidados. Si el paciente refiere dolor o aparece una incidencia, se comunica al personal sanitario.

12.2. Zonas de presión

Las prominencias óseas soportan una presión mayor cuando permanecen largo tiempo en contacto con la superficie. La zona concreta depende de la postura: no son las mismas en supino, lateral o prono. El celador debe comprender este principio para ejecutar con cuidado el cambio de apoyo, aunque la valoración de la piel y la planificación preventiva correspondan al personal sanitario competente.

12.3. Fricción y cizallamiento

La fricción aparece cuando la piel roza contra una superficie. El cizallamiento se produce cuando capas corporales se desplazan en sentidos diferentes, por ejemplo cuando una persona se desliza progresivamente hacia los pies de una cama con el cabecero elevado. Estas fuerzas explican por qué un cambio postural no debe consistir simplemente en tirar del paciente sobre la sábana.

12.4. Participación del paciente

Cuando el paciente puede elevar parcialmente la pelvis, flexionar las piernas o utilizar un trapecio o barra autorizada, esa participación puede reducir la fuerza necesaria. Debe favorecerse la autonomía compatible con su situación, pero nunca exigir un movimiento que genere inseguridad.

12.5. Coordinación con enfermería

Los cambios posturales forman parte de un plan de cuidados. El/la celador/a puede ser quien aporte una parte esencial del esfuerzo físico, pero la decisión sobre postura, protección de lesiones existentes, tolerancia y frecuencia corresponde al ámbito asistencial. Esta distinción es especialmente importante en pacientes críticos, postoperados o con restricciones específicas.

Trampa de oposición: una cosa es que el/la celador/a colabore en los cambios posturales y otra que sea responsable de valorar la piel, diagnosticar una lesión por presión o prescribir el plan preventivo. Estas últimas actuaciones no pertenecen a su competencia.

Desde la perspectiva del examen, quédate con tres ideas: inmovilidad prolongada aumenta riesgo, cambiar apoyos ayuda a prevenir y el celador colabora con enfermería. No memorices una periodicidad universal si la pregunta no se refiere expresamente a un protocolo concreto.

13. SITUACIONES ESPECIALES Y LÍMITES DE ACTUACIÓN DEL/LA CELADOR/A

Las técnicas básicas deben modificarse cuando aparecen factores que aumentan el riesgo. El buen profesional no ejecuta automáticamente la misma maniobra para todas las personas.

13.1. Paciente con riesgo de caída

Si el paciente presenta inestabilidad, debilidad importante o antecedentes que hagan insegura una transferencia convencional, debe solicitarse el apoyo necesario y utilizarse el medio de transferencia indicado. No se confía únicamente en que «se agarre» al celador. Antes de ponerse de pie deben estar bloqueadas las superficies móviles y despejado el entorno.

13.2. Paciente con movilidad muy reducida

En una persona totalmente dependiente la prioridad es reducir la manipulación manual de alto esfuerzo mediante ayudas técnicas. Intentar compensar la falta de colaboración con un esfuerzo extraordinario del trabajador es contrario a la prevención. Puede requerirse una grúa, una superficie deslizante u otro dispositivo.

13.3. Paciente con obesidad o dimensiones corporales elevadas

El problema no se resuelve simplemente incorporando a una persona más. Deben utilizarse equipos con capacidad adecuada, espacio suficiente y un número de profesionales planificado. Cama, camilla, silla, grúa y arnés deben ser compatibles con las características del paciente.

13.4. Paciente con traumatismo o posible lesión vertebral

Debe evitarse cualquier movimiento no indicado. Si es necesario movilizarlo, se seguirá el procedimiento de alineación e inmovilización establecido por el equipo sanitario. El/la celador/a colabora manteniendo el segmento que se le asigne y obedeciendo a quien coordina. No realiza por iniciativa propia movimientos cervicales, flexiones o hiperextensiones.

13.5. Paciente con dispositivos asistenciales

Las vías, sondas, drenajes, catéteres, sistemas de oxígeno y monitores pueden condicionar completamente una transferencia. Debe verificarse que tienen longitud y disposición suficiente para el movimiento. Su manejo clínico corresponde a los profesionales sanitarios. El celador controla el espacio y alerta antes de que una línea se tense.

13.6. Paciente confuso o no colaborador

Puede realizar movimientos inesperados, por lo que hay que extremar la comunicación y contar con apoyo suficiente. La contención física o mecánica no se decide por comodidad durante el traslado; está sujeta a criterios y procedimientos asistenciales específicos.

13.7. Caída durante una movilización

Ante pérdida de equilibrio, la prioridad es evitar maniobras improvisadas que puedan lesionar tanto al paciente como al profesional. Una vez ocurrida una caída, el/la celador/a no debe levantar inmediatamente a la persona sin valorar la situación. Se solicita ayuda y se siguen las indicaciones del personal sanitario antes de una nueva movilización.

13.8. Límites funcionales

  • Sí corresponde: preparar medios de traslado, colaborar en movilizaciones, transportar en cama, camilla o silla y ayudar al personal sanitario.
  • No corresponde: prescribir posiciones terapéuticas.
  • No corresponde: valorar clínicamente lesiones o tolerancia hemodinámica.
  • No corresponde: modificar por iniciativa propia vías, drenajes, oxígeno u otros dispositivos.
  • No corresponde: decidir medidas clínicas de inmovilización o contención.
Fórmula para el examen: si una opción dice ayudar, colaborar, trasladar, movilizar siguiendo indicaciones, puede encajar en las funciones del celador. Si dice diagnosticar, indicar, prescribir, valorar clínicamente o realizar una técnica sanitaria, probablemente rebasa su competencia.

Conocer los límites no reduce la responsabilidad del celador: la aumenta. Tiene que identificar cuándo una maniobra está fuera de las condiciones seguras y pedir ayuda antes de producir un daño. La colaboración interdisciplinar es precisamente lo que permite que cada categoría aporte su competencia específica.

14. PROCEDIMIENTO PRÁCTICO DE ACTUACIÓN E IDEAS CLAVE DE EXAMEN

Para resolver supuestos prácticos resulta útil aplicar una secuencia estable. No sustituye a los procedimientos específicos de cada unidad, pero organiza el razonamiento.

14.1. Antes de la maniobra

  1. Identifica el objetivo: cambiar postura, transferir o trasladar.
  2. Conoce el grado de colaboración: activo, parcialmente colaborador o dependiente.
  3. Comprueba las indicaciones asistenciales: restricciones, posición requerida o necesidad de acompañamiento.
  4. Selecciona el medio: cama, camilla, silla, grúa o dispositivo de transferencia.
  5. Solicita personal suficiente: no improvises una maniobra de alto esfuerzo en solitario.
  6. Prepara el entorno: espacio, suelo, puertas y recorrido.
  7. Frena los dispositivos durante la transferencia.
  8. Informa al paciente y solicita la colaboración posible.
  9. Coordina dispositivos clínicos con enfermería u otro profesional responsable.

14.2. Durante la maniobra

  1. Mantén una base de apoyo estable.
  2. Aproxímate al paciente y evita trabajar con los brazos excesivamente alejados.
  3. Evita torsiones bruscas del tronco.
  4. Utiliza las ayudas técnicas disponibles.
  5. Si intervienen varias personas, espera la señal común.
  6. Observa la respuesta del paciente y detente ante una incidencia.
  7. Protege extremidades y evita atrapamientos.

14.3. Después

  1. Acomoda y centra al paciente.
  2. Coloca los elementos de seguridad necesarios.
  3. Comprueba que los dispositivos asistenciales continúan correctamente dispuestos.
  4. Deja frenos, cama, camilla o silla en la condición segura correspondiente.
  5. Comunica cualquier incidencia al profesional responsable.

14.4. Diez asociaciones de memoria

Palabra Asociación inmediata
Supino Boca arriba
Prono Boca abajo
Lateral De lado
Fowler Semisentado
Trendelenburg Cabeza más baja
Morestin Antitrendelenburg, cabeza más alta
Roser Extensión cervical
Litotomía Ginecológica
Genupectoral Rodillas y pecho
Cambios posturales Prevención de lesiones por presión
Patrón real del SAS: los tribunales han repetido las mismas relaciones cambiando la forma del enunciado. Una convocatoria pregunta «¿qué es el prono?» y otra describe «boca abajo» para que identifiques el nombre. Estudia en los dos sentidos: nombre → descripción y descripción → nombre.

14.5. Errores que debes descartar automáticamente

  • Mover una silla o camilla durante la transferencia porque no está frenada.
  • Realizar una movilización pasiva compleja en solitario sin necesidad.
  • Usar fuerza manual cuando existe una ayuda apropiada y necesaria.
  • Girar la columna mientras se soporta esfuerzo.
  • Iniciar la maniobra sin controlar vías o drenajes.
  • Desconectar dispositivos asistenciales por iniciativa del celador.
  • Decidir una posición terapéutica sin indicación sanitaria.
  • Utilizar una grúa sin conocer su funcionamiento o compatibilidad del arnés.
  • Confundir Morestin con Trendelenburg.
  • Confundir Fowler con la inclinación de todo el plano corporal.

Repaso final: el/la celador/a-conductor/a es una pieza esencial en la movilización, pero trabaja dentro de un equipo. Su competencia se centra en ayudar, movilizar y trasladar con técnica y seguridad. La indicación clínica y la gestión de los dispositivos sanitarios corresponden al personal sanitario.

15. MAPA CONCEPTUAL

TEMA 23 · MOVILIZACIÓN Y TRASLADO DE PACIENTES

├── CONCEPTOS
│ ├── Movilización ───── cambio de postura
│ ├── Transferencia ──── cambio de superficie
│ └── Traslado ───────── desplazamiento entre lugares

├── ANTES DE MOVER
│ ├── Informar al paciente
│ ├── Valorar operativamente su colaboración
│ ├── Despejar el entorno
│ ├── Preparar el dispositivo
│ ├── Controlar frenos
│ ├── Coordinar vías y equipos
│ └── Disponer de personal y ayudas suficientes

├── PREVENCIÓN
│ ├── Evitar manipulación manual peligrosa
│ ├── Utilizar ayudas técnicas
│ ├── Acercar superficies
│ ├── Base estable
│ ├── Evitar torsiones
│ └── Coordinar el esfuerzo

├── PACIENTE ENCAMADO
│ ├── Hacia cabecera
│ ├── Giro lateral
│ ├── Incorporación
│ ├── Sedestación al borde
│ └── Movilización en bloque cuando esté indicada

├── TRANSFERENCIAS
│ ├── Cama ↔ camilla
│ ├── Cama ↔ silla
│ ├── Superficies frenadas
│ ├── Ayudas deslizantes
│ └── Movimiento coordinado

├── TRASLADO
│ ├── Cama
│ ├── Camilla
│ └── Silla de ruedas
│ ├── Frenos en transferencias
│ └── Pies en reposapiés durante marcha

├── AYUDAS TÉCNICAS
│ ├── Cama regulable
│ ├── Sábana deslizante
│ ├── Tabla de transferencia
│ ├── Disco de giro
│ ├── Cinturón específico
│ └── Grúa

├── POSICIONES BÁSICAS
│ ├── Supino ─────────── boca arriba
│ ├── Prono ──────────── boca abajo
│ ├── Lateral ────────── de lado
│ └── Sims ───────────── lateral-semiprona

├── POSICIONES ESPECIALES
│ ├── Fowler ─────────── semisentado
│ ├── Trendelenburg ──── cabeza más baja
│ ├── Morestin ───────── cabeza más alta
│ ├── Roser ──────────── extensión cervical
│ ├── Litotomía ──────── ginecológica
│ └── Genupectoral ───── rodillas + pecho

├── CAMBIOS POSTURALES
│ └── Redistribución de apoyos y prevención de lesiones por presión

└── LÍMITE DEL CELADOR/A
├── ✓ Ayuda y colabora
├── ✓ Moviliza y traslada
├── ✗ No prescribe posiciones
├── ✗ No diagnostica
└── ✗ No manipula clínicamente dispositivos

16. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Resolución de 30 de julio de 2024, de la Dirección General de Personal del Servicio Andaluz de Salud — programa vigente de materias de la categoría Celador/a-Conductor/a; incluye expresamente en el Tema 23 la movilización, traslado y posiciones anatómicas.
  • Orden de 12 de junio de 1995 — regulación de la categoría de Celador/a-Conductor/a del Servicio Andaluz de Salud y sus funciones.
  • Orden de 11 de noviembre de 1999 — modificación de la regulación de la categoría y adaptación funcional en Atención Primaria.
  • Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales — principios generales de acción preventiva y obligaciones en materia de seguridad y salud.
  • Real Decreto 487/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la manipulación manual de cargas que entrañe riesgos, en particular dorsolumbares, para los trabajadores.
  • Real Decreto 1215/1997, de 18 de julio — disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los trabajadores de los equipos de trabajo.
  • Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo — Guía técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la manipulación manual de cargas, edición 2024; incorpora un apartado específico sobre movilización de personas y ayudas técnicas.
  • Servicio Andaluz de Salud. Material formativo sobre movilización y traslado de pacientes — principios de preparación, movilización en cama, transferencias cama-camilla y cama-silla y utilización de ayudas mecánicas. Debe interpretarse junto con los procedimientos asistenciales y preventivos vigentes.
  • Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica — respeto a la intimidad y confidencialidad durante la asistencia.
  • Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2025, turno libre — preguntas 52 a 57 sobre posiciones anatómicas y cambios posturales; pregunta 59 sobre colaboración en el movimiento de pacientes encamados.
  • Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2021, turno libre — preguntas sobre Trendelenburg, Morestin, decúbito prono y posición de Fowler.
  • Examen oficial SAS Celador/a-Conductor/a 2021, turno libre aplazado — preguntas sobre litotomía, Roser y genupectoral.
movilización de pacientes
traslado de pacientes
camilla
silla de ruedas
paciente encamado
decúbito supino
decúbito prono
Fowler
Trendelenburg
Morestin
Roser
prevención de riesgos

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el agosto 26, 2026.