Tema 36. Técnicas y Habilidades de Comunicación: relación terapeuta ocupacional – paciente. Relación del/la terapeuta ocupacional con los/las cuidadores/as principales. Comunicación e interculturalidad. Escucha activa. Relación de ayuda. Entrevista clínica, concepto y características. Importancia de la entrevista de valoración inicial en el proceso de intervención. Técnicas de entrevista motivacional.
1. INTRODUCCIÓN Y ENCUADRE OCUPACIONAL
La comunicación no es un complemento ornamental de la Terapia Ocupacional, sino uno de sus instrumentos clínicos fundamentales. Mediante ella, el/la terapeuta conoce cómo vive la persona su situación, qué ocupaciones considera significativas, qué barreras percibe, qué apoyos posee y qué cambios está dispuesta a intentar. También comunica información, negocia objetivos, enseña estrategias, proporciona retroalimentación, coordina la intervención con cuidadores y profesionales y sostiene emocionalmente a la persona durante procesos de pérdida, adaptación o recuperación. Una técnica correcta aplicada sin alianza terapéutica puede ser rechazada o abandonada; una relación cálida sin objetivos ni razonamiento profesional tampoco constituye tratamiento. La práctica competente integra relación, método, evidencia y ocupación.
El enfoque contemporáneo es centrado en la persona y en la ocupación. Esto significa que el diagnóstico médico no agota la identidad del usuario ni determina por sí solo las prioridades terapéuticas. La persona participa en la definición de problemas y metas; conserva el derecho a aceptar, rechazar o modificar propuestas, y aporta un conocimiento insustituible sobre su vida cotidiana. El/la terapeuta aporta conocimiento profesional, análisis de actividad, razonamiento clínico y alternativas de intervención. La relación es, por tanto, asimétrica respecto de funciones y responsabilidad, pero colaborativa respecto de decisiones y objetivos. La asimetría profesional nunca legitima el paternalismo.
En Terapia Ocupacional, la comunicación se produce mientras se conversa y mientras se hace. La manera de aproximarse, graduar una ayuda, esperar una respuesta, corregir un error o compartir una actividad transmite expectativas sobre competencia y autonomía. El desempeño ocupacional ofrece, además, un contexto especialmente rico para observar comunicación, iniciativa, tolerancia a la frustración, petición de ayuda, negociación, interacción social y respuesta a la retroalimentación. Por eso la valoración combina entrevista, observación del desempeño, información contextual e instrumentos estandarizados.
Este tema articula cuatro planos inseparables. El primero es el técnico: componentes verbal, no verbal y paraverbal; escucha activa; preguntas; reformulación y asertividad. El segundo es relacional: alianza, empatía, confianza, límites y uso terapéutico del yo. El tercero es contextual: familia, cuidadores, diversidad cultural, idioma, alfabetización en salud y accesibilidad. El cuarto es procedimental: entrevista clínica, entrevista inicial y entrevista motivacional. En todos ellos rigen los principios de dignidad, autonomía, confidencialidad, consentimiento, no discriminación y seguridad.
2. COMUNICACIÓN HUMANA: CONCEPTO, PROCESO Y COMPONENTES
La comunicación es un proceso dinámico de intercambio y construcción de significados entre personas situadas en un contexto. No equivale a la mera transmisión lineal de datos. Cada interlocutor codifica, emite, recibe, interpreta y responde; la retroalimentación modifica continuamente el intercambio. Intervienen un emisor y un receptor que alternan papeles, un mensaje, uno o varios canales, un código compartido, un contexto y posibles interferencias o ruidos. El significado finalmente comprendido depende tanto de las palabras como de la relación, las experiencias previas, las expectativas, la cultura, el estado emocional y las capacidades sensoriales y cognitivas.
La comunicación clínica persigue fines definidos: obtener información, comprender la perspectiva de la persona, informar, apoyar, decidir y promover conductas seguras. Para que sea eficaz ha de ser comprensible, pertinente, suficiente, bidireccional y verificable. Dar información no garantiza que haya sido comprendida. La comprobación debe realizarse sin examinar ni culpabilizar al paciente: puede pedírsele que explique con sus propias palabras cómo realizará una técnica o, en tareas procedimentales, que la muestre. Este método de retorno de información permite valorar la claridad de la explicación profesional y corregir malentendidos.
2.1. Comunicación verbal
La comunicación verbal comprende las palabras y su organización semántica y sintáctica, tanto oral como escrita. En la práctica clínica deben seleccionarse términos cotidianos, frases breves, una idea principal cada vez y ejemplos vinculados a las ocupaciones reales de la persona. El lenguaje técnico es útil entre profesionales, pero puede generar distancia o errores cuando se traslada sin adaptación al usuario. La precisión tampoco exige frialdad: es posible informar con claridad y reconocer simultáneamente la emoción que suscita la información.
Las preguntas abiertas favorecen narraciones amplias y permiten descubrir prioridades no anticipadas; las cerradas delimitan datos concretos y son útiles para confirmar, cuantificar o reducir carga cognitiva. Ningún tipo es bueno o malo en sí mismo. El problema aparece cuando una sucesión de preguntas cerradas convierte la entrevista en interrogatorio, o cuando preguntas excesivamente amplias desbordan a una persona con fatiga, afasia o alteración ejecutiva. Las preguntas múltiples, sugestivas, culpabilizadoras o formuladas con negaciones complejas reducen la validez de la respuesta.
2.2. Comunicación no verbal
La dimensión no verbal incluye expresión facial, mirada, postura, gestos, orientación corporal, distancia interpersonal, movimiento, apariencia y uso terapéutico del contacto. Puede reforzar, matizar, regular o contradecir el mensaje verbal. Un profesional que afirma disponer de tiempo mientras mira repetidamente la pantalla transmite prisa; una persona que dice encontrarse bien mientras evita la mirada, enlentece sus movimientos y llora comunica una experiencia que merece exploración, no una conclusión automática. La conducta no verbal se interpreta como hipótesis contextual, nunca como diccionario universal, porque varía según cultura, personalidad, dolor, neurología y situación.
2.3. Comunicación paraverbal
La comunicación paraverbal o paralingüística se refiere a cómo se emite la voz: tono, volumen, ritmo, velocidad, entonación, pausas, fluidez y silencios. Una instrucción formalmente correcta puede resultar intimidatoria si se pronuncia con volumen alto o ritmo precipitado. Modular la velocidad, introducir pausas y destacar una sola consigna facilita la comprensión en personas con dificultades atencionales o de procesamiento. El silencio puede ser una herramienta terapéutica cuando concede tiempo para pensar o expresar emoción; se vuelve disfuncional si es punitivo, desatento o no se adapta a las necesidades de la persona.
| Componente | Qué incluye | Aplicación clínica | Riesgo frecuente |
|---|---|---|---|
| Verbal | Palabras, contenido y estructura | Preguntar, informar, acordar objetivos | Jerga, preguntas múltiples o sugestivas |
| No verbal | Mirada, gesto, postura, distancia, movimiento | Regular la interacción y observar congruencia | Interpretar un gesto fuera de su contexto cultural o clínico |
| Paraverbal | Tono, volumen, ritmo, pausas y entonación | Ajustar la carga y transmitir calma o énfasis | Contradecir con el tono el respeto expresado mediante palabras |
3. RELACIÓN TERAPEUTA OCUPACIONAL-PACIENTE Y USO TERAPÉUTICO DEL YO
La relación terapéutica es una relación profesional deliberada, orientada a objetivos de salud, funcionamiento y participación. Se construye mediante confianza, respeto, seguridad, colaboración y consistencia. No es amistad, vínculo familiar ni relación social recíproca: existe para responder a las necesidades terapéuticas de la persona y está delimitada por responsabilidades éticas, duración, contexto institucional y competencia profesional. Esta precisión protege al paciente frente a dependencia, favoritismo o abuso y protege al profesional frente a confusión de roles y desgaste.
El uso terapéutico del yo designa la utilización consciente de la personalidad, la presencia, la comunicación, las percepciones y el juicio profesional para facilitar el proceso terapéutico. No significa actuar espontáneamente según el propio estado de ánimo. Requiere autoconocimiento: reconocer valores, prejuicios, estilos de comunicación, desencadenantes emocionales y respuestas habituales ante rechazo, silencio o dependencia. El/la terapeuta selecciona una forma de relacionarse compatible con las necesidades de la persona y con la tarea clínica, y revisa su efecto mediante reflexión y supervisión.
Una relación centrada en la persona reconoce capacidades y no reduce al usuario a déficits. Preguntar qué quiere volver a hacer, qué le preocupa de su día o qué ayuda considera aceptable cambia el foco desde el cumplimiento pasivo hacia la participación. Esto no supone aceptar cualquier objetivo sin análisis: se negocia su viabilidad, seguridad, significado y relación con el contexto. Cuando existen discrepancias, el profesional explica riesgos y alternativas, escucha valores y busca la decisión menos restrictiva compatible con la seguridad.
3.1. Alianza terapéutica
La alianza comprende el vínculo, el acuerdo sobre metas y el acuerdo sobre tareas. Puede haber trato cordial sin alianza si la persona no comparte los objetivos; también puede haber acuerdo técnico frágil si no se siente escuchada. En Terapia Ocupacional, las metas deben traducirse a ocupaciones observables y significativas: preparar un desayuno con seguridad, retomar una ruta de autobús, organizar la medicación o participar en una actividad comunitaria. La actividad significativa favorece motivación, pero su significado debe preguntarse, no suponerse.
La confianza se desarrolla con conductas acumulativas: presentarse, explicar el rol, cumplir compromisos, pedir permiso antes de explorar asuntos sensibles o tocar, proteger la intimidad, reconocer incertidumbre y reparar malentendidos. La ruptura de alianza puede manifestarse como inasistencia, respuestas mínimas, confrontación, cumplimiento aparente o rechazo de una tarea. La respuesta profesional es explorar qué ocurrió, validar la perspectiva, asumir la parte correspondiente y renegociar, no etiquetar inmediatamente a la persona como poco colaboradora.
3.2. Límites, poder y autonomía
La relación contiene una desigualdad de poder derivada del conocimiento, el acceso a recursos y la posición institucional. Debe hacerse explícito que la persona puede preguntar, pedir pausas, solicitar alternativas o retirar su consentimiento. La información clínica se comparte con cuidadores solo cuando existe autorización o una base legal aplicable, y siempre con criterio de necesidad. Los regalos, contactos fuera del marco asistencial, autorrevelaciones y comunicación digital se valoran por su finalidad terapéutica, efecto, equidad y normativa institucional.
La autorrevelación profesional puede normalizar o reforzar una experiencia, pero debe ser breve, pertinente y estar al servicio del paciente, no de las necesidades emocionales del terapeuta. El contacto físico requiere finalidad clínica, explicación y consentimiento, considerando dolor, trauma, cultura y preferencias. Las expresiones infantilizadoras, los diminutivos no solicitados o hablar sobre la persona en su presencia erosionan dignidad y participación.
4. HABILIDADES COMUNICATIVAS EN LA PRÁCTICA DE TERAPIA OCUPACIONAL
Las habilidades comunicativas son conductas entrenables y observables. Su elección depende del objetivo, del momento de la relación y de la capacidad de la persona. Entre las habilidades de recepción se encuentran atender, observar, escuchar, tolerar silencios y comprobar comprensión. Entre las de exploración figuran preguntar, clarificar, concretar y relacionar información. Entre las de respuesta destacan parafrasear, reflejar emoción, resumir, validar y proporcionar información. Entre las de influencia terapéutica se incluyen ofrecer alternativas, dar retroalimentación, reforzar logros, establecer límites y facilitar resolución de problemas.
4.1. Preguntar con finalidad clínica
Las preguntas abiertas suelen comenzar por qué, cómo, de qué manera o cuénteme y permiten conocer experiencia, prioridades y significados: “¿Cómo transcurre una mañana habitual?” es más informativa ocupacionalmente que una lista inicial de sí o no. Las preguntas cerradas concretan frecuencia, presencia o elección: “¿Utiliza bastón dentro de casa?”. Las preguntas de profundización solicitan ejemplos; las circulares exploran perspectivas relacionales; las de escala ayudan a estimar importancia o confianza. Preguntar “por qué no lo hizo” puede sonar acusatorio; “¿qué se interpuso?” suele facilitar una descripción menos defensiva.
Debe evitarse encadenar varias preguntas antes de recibir respuesta, responder por la persona, completar sistemáticamente sus frases o introducir la opción deseada en el enunciado. En entrevistas con menores o deterioro cognitivo, una formulación simple no debe convertirse en tono infantil. Cuando una respuesta contradice datos previos, se utiliza confrontación terapéutica respetuosa: se describen ambos elementos sin juicio y se invita a aclarar.
4.2. Informar, enseñar y dar retroalimentación
La información se dosifica según necesidades y disposición. Antes de explicar conviene averiguar qué sabe la persona y qué desea conocer; después se ofrece un bloque breve y se pregunta qué sentido tiene para ella. Cuando se enseña una estrategia de desempeño, la explicación se combina con demostración, práctica y retroalimentación específica. “Ha situado el freno antes de la transferencia” informa qué conducta fue segura; “muy bien” es agradable, pero menos útil para el aprendizaje.
La retroalimentación ha de ser oportuna, descriptiva, equilibrada y orientada a conductas modificables. Se comienza por preguntar la autoevaluación de la persona, se señalan fortalezas, se aborda un número manejable de aspectos y se acuerda el siguiente intento. Corregir cada detalle simultáneamente aumenta carga cognitiva. En habilidades nuevas se favorece retroalimentación más frecuente; posteriormente se retira gradualmente para promover automonitorización y generalización.
4.3. Asertividad y establecimiento de límites
La comunicación asertiva permite expresar necesidades, opiniones y límites respetando los derechos propios y ajenos. Se diferencia del estilo pasivo, que inhibe derechos propios y puede acumular malestar, y del agresivo, que impone los propios vulnerando a otros. En clínica, la asertividad se concreta en mensajes claros, tono estable, descripción de hechos, expresión de consecuencias y propuesta de alternativa. Es especialmente relevante para negociar seguridad, responder a demandas imposibles o abordar conductas que interfieren en la sesión.
| Estilo | Derechos propios | Derechos ajenos | Manifestación habitual |
|---|---|---|---|
| Pasivo | No los defiende | Los prioriza incluso con perjuicio propio | Evitación, asentimiento no auténtico, voz baja |
| Agresivo | Los impone | No los respeta | Amenaza, descalificación, interrupción |
| Asertivo | Los ejerce | Los respeta | Claridad, firmeza, negociación |
5. ESCUCHA ACTIVA, EMPATÍA Y RESPUESTA TERAPÉUTICA
Escuchar activamente significa atender de forma intencional al contenido, la emoción y el significado, demostrar que se está siguiendo el relato y comprobar la comprensión. No consiste en permanecer en silencio mientras se prepara la respuesta. Incluye una disposición interna de curiosidad y una conducta externa congruente: orientación corporal apropiada, contacto visual adaptado, interrupciones mínimas, señales facilitadoras y respuestas vinculadas a lo expresado. La escucha activa mejora la calidad de la información, reduce errores de interpretación y comunica reconocimiento.
Sus técnicas principales son la paráfrasis, que devuelve con palabras propias el contenido; el reflejo emocional, que nombra tentativamente el afecto; la clarificación, que precisa expresiones ambiguas; el resumen, que organiza elementos relevantes; y el silencio facilitador, que concede tiempo. Una respuesta puede integrar varios niveles: “Desde que necesita ayuda para vestirse evita salir y eso le hace sentirse dependiente”. El carácter tentativo es esencial: la persona puede corregir la interpretación.
La empatía es la capacidad de comprender la experiencia desde el marco de referencia de la otra persona y comunicar esa comprensión, manteniendo diferenciación profesional. No es sentir exactamente lo mismo, aprobar toda conducta, compadecer ni restar gravedad mediante frases tranquilizadoras. La simpatía desplaza con facilidad el foco hacia la emoción del profesional; la empatía lo mantiene en la experiencia del usuario y permite actuar clínicamente. Validar significa reconocer que una emoción o reacción resulta comprensible en su contexto; no equivale a confirmar como verdadero cualquier pensamiento ni a renunciar a límites.
5.1. Obstáculos para escuchar
Bloquean la escucha la prisa, la multitarea, la formulación prematura de hipótesis, los estereotipos, el miedo al silencio y el impulso de solucionar de inmediato. También son respuestas poco terapéuticas moralizar, discutir, interrogar, interpretar sin base, cambiar de tema ante la emoción, utilizar consuelo vacío o relatar experiencias personales extensas. “No se preocupe” puede cerrar el relato; “¿qué es lo que más le preocupa?” lo abre. Dar consejo sin permiso puede intensificar resistencia, sobre todo cuando la persona aún explora su ambivalencia.
El entorno condiciona la escucha. Falta de privacidad, ruido, interrupciones, pantalla interpuesta, posición de pie frente a una persona sentada o ausencia de ayudas auditivas pueden distorsionar el encuentro. Preparar el espacio y reservar tiempo real son intervenciones clínicas. Cuando existen emociones intensas, se reduce la cantidad de información y se prioriza contención, seguridad y una idea siguiente clara.
5.2. Secuencia práctica
- Atender: detener tareas paralelas y observar el conjunto verbal y no verbal.
- Facilitar: utilizar silencios, expresiones breves y preguntas abiertas.
- Comprender: identificar hechos, significados, necesidades y emociones.
- Devolver: parafrasear o reflejar sin imponer una interpretación.
- Comprobar: preguntar si la comprensión es correcta y permitir rectificación.
- Integrar: resumir y enlazar lo escuchado con objetivos ocupacionales.
6. RELACIÓN DE AYUDA: FUNDAMENTOS, FASES Y LÍMITES
La relación de ayuda es un vínculo profesional en el que una persona facilita que otra comprenda su situación, movilice recursos, tome decisiones y afronte problemas con mayor autonomía. Su finalidad no es resolver la vida del usuario ni dirigirlo hacia las preferencias del terapeuta. Se apoya en respeto, autenticidad o congruencia, aceptación no posesiva y comprensión empática. Estas condiciones favorecen un clima en el que la persona puede expresar dudas, errores o miedos sin anticipar descalificación.
En Terapia Ocupacional, la ayuda se orienta al desempeño. El/la terapeuta no solo escucha el malestar, sino que lo conecta con rutinas, roles, hábitos, entornos y posibilidades de acción. Una persona que ha perdido el rol laboral puede necesitar explorar identidad, reconstruir una rutina, graduar demandas y ensayar nuevas formas de participación. La ayuda integra dimensión emocional y resolución ocupacional sin reducir una a la otra.
6.1. Fases de la relación
En la fase inicial u orientativa se establecen contacto, encuadre, roles, expectativas, confidencialidad y motivo de consulta. Se exploran necesidades y fortalezas y se acuerda cómo trabajar. Una buena acogida reduce incertidumbre, pero no debe prometer resultados que no pueden garantizarse. En la fase de trabajo se profundiza en problemas, se acuerdan objetivos, se prueban estrategias, se analiza la experiencia y se ajusta la intervención. Aparecen avances, retrocesos, discrepancias y posibles rupturas de alianza; abordarlas forma parte del tratamiento.
La fase de terminación prepara el cierre desde antes del alta. Se revisan logros, estrategias útiles, señales de alerta, apoyos y plan de continuidad. El cierre puede despertar alivio, orgullo, temor o pérdida, y conviene reconocerlo. Una terminación precipitada favorece dependencia o sensación de abandono; prolongar innecesariamente la relación también puede limitar autonomía. Cuando se deriva, se explica el motivo y se facilita continuidad de información con consentimiento.
6.2. Facilitar sin sustituir
La ayuda graduada ofrece la mínima asistencia eficaz: preparar el entorno, dar una clave, demostrar un paso o proporcionar apoyo físico solo cuando es necesario. La sobreayuda comunica incapacidad, reduce oportunidades de aprendizaje y puede consolidar dependencia. La infraayuda, por el contrario, expone a fracaso o riesgo. El ajuste se basa en valoración, seguridad, potencial de aprendizaje, fatiga y preferencias.
El establecimiento de límites también ayuda. Se describen conductas concretas, su impacto y las alternativas aceptables. Ante agresividad, primero se garantiza seguridad y se reduce estimulación; después se exploran desencadenantes y se acuerdan estrategias. El límite se formula sin humillar y se aplica de manera consistente. La relación de ayuda no obliga al profesional a tolerar violencia ni a actuar fuera de competencia.
7. RELACIÓN CON CUIDADORES PRINCIPALES Y FAMILIA
El cuidador principal es la persona que asume de forma predominante apoyos cotidianos, pero no debe suponerse automáticamente quién ocupa ese papel ni que exista un único cuidador. Conviene preguntar quién ayuda, en qué tareas, con qué frecuencia, qué relación mantiene con el usuario y qué decisiones puede tomar. Familia, pareja, amistades o red comunitaria pueden ser recursos, fuentes de información y también personas con necesidades propias. La intervención centrada en la persona puede ser simultáneamente sensible a la familia sin desplazar al paciente del centro.
La relación debe organizarse como alianza triangular: paciente, cuidador y profesional. El/la terapeuta escucha al cuidador y reconoce su conocimiento cotidiano, pero se dirige directamente al paciente y preserva su voz. La información del familiar complementa, no invalida de forma automática, el relato del usuario. Las discrepancias pueden revelar variaciones contextuales, expectativas distintas, sobreprotección, sobrecarga o alteración de conciencia de déficit. Se contrastan con observación y otras fuentes.
7.1. Consentimiento, confidencialidad y participación
Antes de compartir información clínica se aclara qué desea la persona que conozca el cuidador. En entrevistas conjuntas puede reservarse un espacio individual cuando sea pertinente y seguro. La presencia familiar no sustituye el consentimiento ni autoriza a hablar sobre el paciente como si no estuviera presente. Cuando existe capacidad de decisión, sus preferencias prevalecen; si la capacidad está afectada, se aplica el marco legal y se busca la máxima participación posible mediante apoyos comunicativos.
El cuidador debe recibir información relacionada con las tareas que desempeñará: objetivos funcionales, forma segura de ayudar, signos que requieren consulta, manejo de productos de apoyo y modo de facilitar práctica sin hacer la actividad por la persona. La demostración seguida de práctica supervisada y comprobación mediante “muéstreme cómo lo haría” es más segura que una explicación aislada. La enseñanza se adapta a alfabetización, idioma, experiencia y recursos reales del hogar.
7.2. Valoración de necesidades y sobrecarga
La valoración incluye conocimientos, habilidades, salud, sueño, carga objetiva y subjetiva, compatibilidad con empleo y otros roles, apoyos, accesibilidad del domicilio y disposición para cuidar. No toda dificultad se resuelve con más entrenamiento; puede requerir redistribución de tareas, recursos sociales, respiro, adaptación ambiental o coordinación sanitaria. La Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit es un instrumento general para estimar carga percibida y no una escala exclusiva de una enfermedad. Su resultado orienta, pero no sustituye entrevista ni análisis contextual.
La sobreprotección es un riesgo clínico. Un cuidador puede ayudar en exceso por miedo a caídas, prisa o culpa, y reducir oportunidades de recuperación. El/la terapeuta valida la preocupación, demuestra criterios de seguridad y acuerda niveles de ayuda. También debe evitar culpabilizar al cuidador por conductas surgidas de falta de información o agotamiento. La alianza se fortalece al convertir problemas en tareas observables y negociables.
7.3. Psicoeducación y resolución de conflictos
La psicoeducación integra información sobre la condición y su impacto ocupacional, habilidades de comunicación, solución de problemas, prevención de crisis y apoyo al proyecto vital. En trastorno mental grave, trabajar con la familia puede reducir criticismo, hostilidad e intrusión, mejorar comprensión y favorecer recuperación. En UCI o rehabilitación física, la familia puede participar precozmente en orientación, estimulación apropiada y preparación de transiciones, sin invadir competencias médicas.
8. COMUNICACIÓN E INTERCULTURALIDAD
La interculturalidad describe la relación entre personas y grupos con referencias culturales diversas en condiciones de diálogo, reconocimiento y búsqueda de equidad. En sanidad no basta con conocer costumbres atribuidas a colectivos. La competencia cultural entendida como un repertorio cerrado puede alimentar estereotipos; por ello se complementa con humildad cultural: actitud de aprendizaje continuo, examen de los propios sesgos y redistribución del poder conversacional. La persona es la fuente principal sobre el significado que tienen para ella sus prácticas, valores, lengua, espiritualidad, género, familia y ocupaciones.
La cultura influye en qué se considera salud, autonomía, discapacidad, cuidado adecuado y ocupación significativa. También afecta a la expresión del dolor, el contacto visual, la distancia, el contacto físico, la toma de decisiones y la distribución familiar de roles. Sin embargo, ninguna conducta puede explicarse solo por pertenencia cultural. Edad, migración, clase social, educación, experiencia sanitaria, religión, identidad y biografía se entrecruzan. La práctica segura sustituye “en su cultura hacen” por preguntas individuales: “¿Hay alguna costumbre o creencia que debamos considerar al planificar esta actividad?”.
8.1. Barreras lingüísticas y mediación
Cuando no existe dominio suficiente del idioma asistencial, debe utilizarse interpretación profesional conforme a los recursos y protocolos disponibles. Un familiar, y especialmente un menor, no es sustituto adecuado en decisiones sensibles: puede omitir, filtrar o añadir información, alterar confidencialidad y soportar una responsabilidad impropia. Con intérprete, el profesional se dirige y mira a la persona, usa primera persona, habla por segmentos breves, evita expresiones figuradas y reserva más tiempo. Antes se aclaran propósito y confidencialidad; después se comprueba comprensión.
La traducción lingüística no garantiza equivalencia conceptual. “Independencia” puede significar hacer sin ayuda para el terapeuta y decidir cómo se recibe ayuda para el paciente. Conviene explorar modelos explicativos: cómo denomina la persona el problema, qué cree que lo causó, qué teme, qué tratamiento espera y quién participa en decisiones. Estas preguntas permiten negociar sin ridiculizar creencias y detectar prácticas potencialmente dañinas que deben abordarse con respeto y claridad.
8.2. Ocupación, familia y negociación cultural
Los objetivos ocupacionales deben ser culturalmente pertinentes. Entrenar una tarea doméstica que la persona nunca realizó ni desea asumir puede carecer de significado, aunque figure en una escala. A la inversa, una distribución tradicional de roles no debe impedir ofrecer oportunidades si la persona desea cambiarlas. El análisis distingue preferencia auténtica, expectativa familiar, barrera económica y posibilidad de elección. La autonomía relacional reconoce que muchas decisiones se toman con la familia, pero exige que esa participación sea elegida y no coactiva.
Cuando una práctica cultural entra en tensión con seguridad o derechos, se evita tanto la imposición automática como el relativismo. Se pregunta, se explica el riesgo con lenguaje accesible, se buscan alternativas que preserven el valor subyacente y se documenta el acuerdo. Por ejemplo, puede adaptarse una postura ritual o un modo de alimentación conservando su significado y reduciendo riesgo físico. La negociación es más eficaz cuando el profesional muestra curiosidad genuina y ofrece opciones concretas.
8.3. Alfabetización en salud y accesibilidad
La alfabetización en salud depende de competencias personales y de la complejidad de los sistemas. No debe inferirse por estudios, profesión o fluidez oral. Se aplican precauciones universales: lenguaje claro, información priorizada, apoyo visual, números explicados, demostración y comprobación de comprensión. En vez de preguntar “¿lo ha entendido?”, que favorece una respuesta afirmativa socialmente deseable, se pide explicar el plan con palabras propias. Si no puede hacerlo, el profesional reformula sin atribuir culpa.
9. ENTREVISTA CLÍNICA: CONCEPTO, CARACTERÍSTICAS, TIPOS Y ESTRUCTURA
La entrevista clínica es una conversación profesional planificada y orientada a objetivos asistenciales, en la que se obtiene y comparte información, se comprende la experiencia de la persona, se construye una relación y se toman decisiones. Es simultáneamente técnica de evaluación e intervención: la forma de preguntar modifica seguridad, revelación y motivación, mientras que ser escuchado puede ordenar la experiencia y reducir incertidumbre. No debe confundirse con una charla informal ni con la mera cumplimentación de un formulario.
Entre sus características figuran intencionalidad, estructura flexible, bidireccionalidad, carácter contextual, confidencialidad, registro clínico y desigualdad funcional de roles. Es dinámica porque las respuestas orientan preguntas posteriores; selectiva porque se recoge información relevante; e intersubjetiva porque entrevistador y entrevistado influyen en el proceso. La objetividad clínica no consiste en eliminar esa influencia, sino en reconocerla, aplicar técnicas consistentes, contrastar fuentes y diferenciar dato, observación e interpretación.
9.1. Tipos de entrevista
| Tipo | Características | Ventaja | Limitación |
|---|---|---|---|
| Estructurada | Preguntas, orden y codificación prefijados | Comparabilidad y fiabilidad | Menor flexibilidad y profundidad narrativa |
| Semiestructurada | Guion de áreas con libertad para profundizar | Equilibra cobertura y personalización | Requiere habilidad para no perder el foco |
| No estructurada o abierta | Organización flexible a partir del relato | Explora significados emergentes | Puede omitir áreas o dificultar comparación |
También puede clasificarse por finalidad: de acogida, valoración, seguimiento, intervención, crisis, alta o investigación; por participantes: individual, familiar o grupal; y por canal: presencial, telefónica o telemática. La elección depende del objetivo, de las capacidades comunicativas, de la urgencia y del contexto. En Terapia Ocupacional, la entrevista semiestructurada suele resultar especialmente útil porque garantiza la exploración de áreas ocupacionales y permite seguir la narrativa personal.
9.2. Estructura temporal
La fase previa incluye revisar derivación e historia sin formar conclusiones rígidas, preparar espacio, identificar necesidades de accesibilidad y definir objetivos. En la apertura, el profesional se presenta, explica rol, tiempo, finalidad, confidencialidad y participación de acompañantes, y pregunta por el motivo desde la perspectiva de la persona. Es conveniente comenzar con asuntos menos amenazantes y establecer una agenda compartida.
En la exploración se alternan preguntas abiertas y focalizadas, se clarifican secuencias, se observan señales no verbales y se resumen bloques. El profesional formula hipótesis, pero evita confirmarlas mediante preguntas dirigidas. En el cierre se avisa del tiempo restante, se resume lo comprendido, se corrigen errores, se priorizan problemas y se acuerdan siguientes pasos. Debe ofrecerse espacio para preguntas y explicar qué ocurrirá con la información. El registro se realiza con lenguaje objetivo, pertinente y respetuoso.
9.3. Calidad y errores
Una entrevista de calidad obtiene información válida sin sacrificar relación ni derechos. Los sesgos más frecuentes son efecto halo, confirmación, primacía, atribución, deseabilidad social y cierre prematuro. También afectan interrupciones, exceso de notas, jerga, cambios bruscos de tema, dobles preguntas y falta de resumen. La grabación solo se utiliza con autorización y procedimiento adecuado. La información sensible se pregunta justificando su relevancia y dando posibilidad de no responder cuando proceda.
10. ENTREVISTA DE VALORACIÓN INICIAL EN TERAPIA OCUPACIONAL
La entrevista inicial inaugura formalmente el proceso de Terapia Ocupacional y condiciona la calidad de las fases posteriores. Su propósito no es recopilar exhaustivamente todos los datos en una única sesión, sino construir una comprensión inicial suficiente para priorizar seguridad, seleccionar métodos de evaluación y acordar el plan. En ella se configura el perfil ocupacional: historia y experiencias, patrones de vida, intereses, valores, necesidades, contextos, recursos y ocupaciones que la persona quiere, necesita o se espera que realice.
Una derivación suele describir déficits o diagnósticos; la entrevista traduce esa información a consecuencias ocupacionales. “Debilidad de miembro superior” adquiere relevancia clínica al conocer que impide alimentar a un hijo, utilizar herramientas de trabajo o vestirse según una práctica cultural. El mismo déficit genera prioridades distintas según roles, entorno y significado. Esta personalización evita planes genéricos y permite elegir resultados relevantes para la persona.
10.1. Contenidos esenciales
Se exploran motivo de consulta y expectativas; historia ocupacional; actividades básicas e instrumentales; descanso y sueño; educación, trabajo, juego, ocio y participación social; hábitos, rutinas, roles y rituales; habilidades y funciones percibidas; entorno físico, social, cultural, temporal y digital; apoyos y barreras; salud, riesgos y precauciones; experiencias previas; valores, intereses, fortalezas y prioridades. La profundidad se adapta al caso y algunos asuntos se posponen si no existe suficiente confianza.
La entrevista incorpora preguntas sobre un día típico y sobre cambios respecto al funcionamiento previo. Comparar “antes, ahora y deseado” permite detectar pérdida, adaptación y expectativas. Se solicitan ejemplos concretos: no basta “es independiente” si tarda horas, asume riesgo o abandona tareas importantes. Independencia, asistencia, calidad, seguridad, esfuerzo, satisfacción y frecuencia son dimensiones diferentes.
10.2. Fuentes y triangulación
La persona es fuente principal, pero la valoración puede integrar historia clínica, cuidador, equipo, observación y medidas estandarizadas. La triangulación no busca decidir quién dice la verdad, sino explicar diferencias. Una persona puede rendir mejor en un entorno conocido; un cuidador puede confundir capacidad con desempeño habitual; una escala puede no captar significado. Cada fuente responde preguntas distintas.
La entrevista genera hipótesis que se verifican mediante análisis del desempeño y herramientas apropiadas. Tras identificar dificultad subjetiva en memoria, equilibrio o AVD, se seleccionan pruebas válidas para el propósito y población. Iniciar tratamiento solo por el motivo de derivación sin valoración puede ignorar fortalezas, riesgos o prioridades. Tampoco debe aplicarse una batería indiscriminada: cada instrumento necesita una pregunta clínica.
10.3. De los datos al plan
La información se sintetiza en diagnóstico o formulación ocupacional: qué problemas de participación existen, cómo se manifiestan, qué factores los explican o mantienen, qué recursos posee la persona y qué consecuencias se prevén. Sobre esta base se negocian objetivos específicos, significativos, observables y temporalizados. El plan define enfoque, actividades, frecuencia, coordinación, indicadores y revisión. La entrevista inicial no cierra la evaluación; abre un proceso continuo en el que las hipótesis se actualizan.
La calidad de esta fase repercute en adherencia y resultados. Cuando el objetivo procede solo del profesional, la persona puede cumplir en consulta sin transferirlo a su vida. Cuando se vincula a una ocupación valorada, aumenta la relevancia del esfuerzo. La entrevista también detecta necesidades de derivación, riesgo de violencia, abuso, caídas, ideación autolítica, problemas médicos o sociales, que deben gestionarse según protocolos y competencia.
11. ADAPTACIÓN DE LA ENTREVISTA Y ACCESIBILIDAD COMUNICATIVA
La entrevista debe adaptarse sin perder su finalidad ni asumir incapacidad. Accesibilidad significa proporcionar los apoyos necesarios para que la persona comprenda, exprese preferencias y participe al máximo. El método puede incluir lenguaje sencillo, pictogramas, escritura, tableros, dispositivos de comunicación, demostración, tiempos de respuesta ampliados, reducción de estímulos o participación de un informante. La adaptación se documenta porque influye en la interpretación de los datos.
11.1. Afasia y trastornos de comunicación
En afasia se establece primero un canal fiable de sí/no, se utilizan frases cortas, una idea por turno, palabras clave escritas, dibujos o gestos y preguntas con opciones cuando las abiertas no funcionan. Se concede tiempo, se confirma el mensaje y se evita elevar el volumen si la audición es normal. El acompañante puede apoyar, pero no responder automáticamente. La competencia comunicativa no equivale a capacidad de decisión: una persona puede saber qué quiere aunque tenga dificultad para expresarlo.
11.2. Deterioro cognitivo, delirium y daño cerebral
Se entrevista en el momento de mayor alerta, con entorno estable, preguntas concretas y referencias temporales claras. Se observan consistencia, fatiga y conciencia de déficit, y se contrasta información. En delirium o alteración aguda se priorizan seguridad y valoración médica; una entrevista extensa puede ser inválida. En daño frontal, respuestas socialmente apropiadas pueden no reflejar desempeño real, por lo que la observación funcional es esencial.
11.3. Infancia, adolescencia y neurodiversidad
Con menores se explica el rol de modo comprensible, se obtiene su asentimiento cuando procede y se combinan fuentes. Juego, dibujo o actividad permiten comunicar y observar. En autismo se anticipa la estructura, se reducen ambigüedades, se respetan diferencias de contacto visual y se ofrecen apoyos visuales. No se interpreta falta de mirada como desinterés. Con adolescentes se acuerdan límites de confidencialidad y se facilita un espacio de expresión propio.
11.4. Déficit sensorial, dolor y fatiga
En hipoacusia se comprueba funcionamiento de prótesis, se reduce ruido, se facilita lectura labial y se habla de frente sin exagerar articulación. En baja visión se identifica verbalmente a los presentes, se describe el entorno y se ofrece información accesible. Dolor, disnea y fatiga requieren sesiones breves, pausas y priorización. Persistir cuando disminuye la capacidad de procesamiento genera datos de baja calidad.
11.5. Salud mental, trauma y crisis
La comunicación informada por trauma maximiza seguridad, elección, colaboración y control. Se explica antes de tocar o cambiar de actividad, se evita exigir relatos traumáticos no necesarios y se reconoce la posibilidad de activación. Ante ideas delirantes se valida la emoción sin confirmar el contenido, se centra la conversación en necesidades y seguridad y se evita confrontación humillante. En crisis se emplean mensajes simples, tono calmado, distancia segura y coordinación con el equipo.
12. ENTREVISTA MOTIVACIONAL: ESPÍRITU, TAREAS Y TÉCNICAS
La entrevista motivacional es un estilo de comunicación colaborativo y orientado a una meta que presta especial atención al lenguaje de cambio. Su finalidad es fortalecer la motivación y el compromiso propios mediante la exploración de razones personales, dentro de una atmósfera de aceptación y compasión. No es una técnica para convencer, manipular o hacer que el paciente admita que el profesional tiene razón. Resulta indicada cuando existe ambivalencia respecto de una conducta o meta, situación frecuente en autocuidado, uso de productos de apoyo, actividad física, organización de rutinas, adherencia o retorno a ocupaciones.
12.1. Espíritu motivacional
El espíritu se resume en colaboración, aceptación, compasión y empoderamiento. La colaboración sustituye al papel de experto que ordena; la aceptación reconoce valor, autonomía, empatía y fortalezas; la compasión prioriza el bienestar de la persona; y el empoderamiento busca sus recursos y razones. El/la terapeuta puede aportar conocimientos y recomendaciones, pero solicita permiso y preserva elección. Esta actitud es tan importante como las técnicas: usar preguntas abiertas para conducir de forma encubierta hacia una respuesta no es entrevista motivacional.
12.2. Cuatro tareas
- Vincular: establecer una relación de trabajo mediante escucha, respeto y comprensión.
- Enfocar: acordar una dirección de cambio específica y compatible con las prioridades de la persona.
- Evocar: suscitar razones, deseos, capacidades y necesidades propias para cambiar, y responder al lenguaje de mantenimiento sin confrontación.
- Planificar: desarrollar compromiso y un plan cuando existe preparación suficiente, sin precipitar esta tarea.
Las tareas son secuenciales en lógica, pero recursivas en la práctica. Si aparece discordia durante la planificación, se vuelve a vincular; si el foco es confuso, se renegocia. Planificar antes de que la persona haya expresado razones suficientes genera resistencia o un plan formal sin compromiso. Vincular no es una fase que se abandona, sino la base permanente.
12.3. OARS
OARS agrupa preguntas abiertas, afirmaciones, escucha reflexiva y resúmenes. Las preguntas abiertas invitan a elaborar; las afirmaciones reconocen esfuerzos, valores y fortalezas concretas; los reflejos devuelven significado y pueden ser simples o complejos; los resúmenes reúnen material relevante y orientan la conversación. Las afirmaciones no son elogios genéricos ni aprobación paternalista. Un reflejo eficaz suele avanzar más que otra pregunta porque demuestra comprensión y permite que la persona se escuche.
| Técnica | Finalidad | Ejemplo ocupacional |
|---|---|---|
| Pregunta abierta | Explorar experiencia y razones | ¿Qué cambiaría en su día si pudiera ducharse con menos ayuda? |
| Afirmación | Reconocer fortaleza o esfuerzo | A pesar del miedo, ha seguido practicando las transferencias. |
| Reflejo | Devolver contenido o significado | Quiere seguridad, pero le preocupa que la adaptación le haga sentirse dependiente. |
| Resumen | Organizar y seleccionar elementos | Valora salir solo, teme caer y ya ha identificado dos apoyos aceptables. |
12.4. Intercambio de información y consejo
La secuencia preguntar-ofrecer-preguntar protege colaboración: primero se averigua qué sabe o qué desea conocer; después se pide permiso y se ofrece información breve y neutral; finalmente se pregunta cómo la interpreta y qué podría servirle. Cuando hay riesgo urgente, el profesional informa con claridad, pero sigue reconociendo autonomía dentro de los límites aplicables. Ofrecer un menú de opciones reduce el reflejo corrector y permite elegir.
13. AMBIVALENCIA, LENGUAJE DE CAMBIO Y MODELO TRANSTEÓRICO
La ambivalencia es la coexistencia de razones para cambiar y para mantener la conducta. No implica falta de inteligencia ni mala actitud; es una experiencia normal ante cambios que ofrecen beneficios y costes. Una persona puede querer utilizar una silla de ducha por seguridad y rechazarla porque simboliza discapacidad. Si el profesional argumenta solo a favor, la persona tenderá a expresar el lado contrario. La entrevista motivacional ayuda a explorar ambos lados y a fortalecer las razones propias para el cambio.
13.1. Lenguaje de cambio y de mantenimiento
El lenguaje preparatorio de cambio comprende deseo, capacidad, razones y necesidad: querer, poder, tener motivos y necesitar. El movilizador incluye compromiso, activación y pasos dados. No toda frase favorable equivale a compromiso. “Debería practicar” expresa razón o necesidad; “lo haré después del desayuno” expresa compromiso más cercano a la acción. El/la terapeuta reconoce, evoca y resume lenguaje de cambio sin ignorar el de mantenimiento.
El lenguaje de mantenimiento defiende continuar igual; la discordia señala tensión en la relación, como discutir, interrumpir o desacreditar. No deben confundirse. Se responde al mantenimiento con reflejos, especialmente de doble cara, y se evita reforzarlo mediante debate. Ante discordia se prioriza reparar la alianza, enfatizar autonomía, pedir disculpas si procede o cambiar el enfoque. La antigua etiqueta “resistencia” puede ocultar la contribución relacional del profesional.
13.2. Técnicas de evocación
Pueden preguntarse ventajas del cambio, desventajas de no cambiar, situaciones extremas sin dramatizar, valores, éxitos previos y una imagen de futuro. Las escalas de importancia y confianza se exploran con preguntas como “¿por qué un cuatro y no un uno?” para evocar razones existentes, seguidas de “¿qué necesitaría para subir un punto?”. Preguntar por qué no puntúa más alto puede suscitar argumentos contra el cambio. El balance decisional completo es útil cuando se mantiene neutralidad; si existe una meta acordada, debe evitarse reforzar innecesariamente el mantenimiento.
13.3. Modelo transteórico de Prochaska y DiClemente
El modelo transteórico describe disposición al cambio mediante etapas. En precontemplación no existe intención próxima o no se reconoce el problema; se priorizan vínculo, información con permiso y aumento de conciencia. En contemplación se reconoce el problema y predomina ambivalencia; se exploran razones y discrepancias con valores. En preparación o determinación existe intención y se dan pasos iniciales; se concreta un plan. En acción se ejecutan cambios observables; se apoyan habilidades y autoeficacia. En mantenimiento se consolidan logros y se previenen recaídas. La recaída se entiende como posible retorno al proceso y oportunidad de aprendizaje, no como fracaso moral. Algunas formulaciones incluyen terminación y otras presentan recaída como transición, por lo que debe atenderse al enunciado concreto.
Entrevista motivacional y modelo transteórico son compatibles, pero no idénticos. La primera es un método conversacional; el segundo es un modelo de etapas. La pregunta oficial de 2025 atribuyó a la entrevista motivacional una secuencia de seis estadios, formulación frecuente en materiales docentes, y esa era la respuesta que debía marcarse. Para una respuesta desarrollada conviene precisar que los estadios proceden de Prochaska y DiClemente y orientan la adaptación de la conversación.
13.4. Planificación
Cuando aumenta el lenguaje movilizador, se resume la motivación y se formula una pregunta clave: “¿Cuál cree que es el siguiente paso?”. El plan especifica meta, pasos, tiempo, apoyos, barreras y revisión. Debe ser elegido y realizable. En Terapia Ocupacional se diseña alrededor de rutinas y contextos: practicar una transferencia después del aseo con el cuidador proporcionando solo supervisión, registrar fatiga y revisar en una semana. Los planes demasiado grandes se gradúan; los fallos se analizan como información.
14. APLICACIÓN PRÁCTICA EN EL SAS Y TRABAJO INTERDISCIPLINAR
En los dispositivos del SAS, la comunicación de Terapia Ocupacional debe sostener continuidad entre hospital, atención ambulatoria, salud mental, rehabilitación, domicilio y comunidad. El/la terapeuta explica su función, recoge prioridades, documenta hallazgos ocupacionales y traduce objetivos a un lenguaje comprensible para persona, familia y equipo. La coordinación no consiste en repetir información, sino en aportar cómo los déficits y contextos afectan al desempeño y qué apoyos facilitan participación.
La entrevista inicial se integra con historia clínica y valoración interdisciplinar, evitando duplicaciones innecesarias. La información relevante se registra diferenciando relato, observación e interpretación, y utilizando lenguaje respetuoso. “Rechaza usar el producto porque teme estigma” es más informativo que “no colaborador”. Los objetivos se comparten con el equipo y se revisan ante cambios. La confidencialidad limita el intercambio a información pertinente para la atención.
14.1. Contextos asistenciales
En UCI predominan mensajes breves, orientación, control de estimulación, comunicación con familia y coordinación de seguridad. En rehabilitación física se combina enseñanza procedimental, retroalimentación y entrevista motivacional para práctica y adaptación. En salud mental son centrales alianza, validación, manejo de discordia, psicoeducación y proyecto vital. En geriatría se evita infantilización y se adaptan audición, cognición y ritmo. En pediatría se incorporan menor, familia y entornos de participación, respetando desarrollo y preferencias.
En domicilio, la comunicación ocurre en el espacio de la persona. Se pide permiso antes de observar o proponer cambios, se reconoce el conocimiento familiar y se negocian adaptaciones compatibles con recursos y hábitos. Una recomendación técnicamente óptima puede fracasar si ocupa demasiado espacio, contradice una práctica significativa o no puede financiarse. Explorar aceptabilidad es parte del razonamiento clínico.
14.2. Reuniones y transiciones
La comunicación interdisciplinar eficaz es estructurada, concreta y orientada a decisiones. Debe incluir situación funcional, riesgos, metas de la persona, asistencia requerida, estrategia que funciona y próxima revisión. En el alta, paciente y cuidador necesitan saber qué hacer, cómo hacerlo, cuándo pedir ayuda y dónde continuar. La comprobación de comprensión y práctica reduce errores. Un informe sin enseñanza no garantiza continuidad.
14.3. Indicadores de calidad
Puede evaluarse si la persona identifica sus objetivos, comprende el plan, participa en decisiones, mantiene alianza, generaliza estrategias y conoce vías de consulta. También se registran uso de apoyos comunicativos, participación familiar autorizada, acuerdos y desacuerdos. La supervisión, análisis de entrevistas y formación en escucha o entrevista motivacional permiten mejorar habilidades; conocer conceptos no asegura ejecutarlos.
15. CONCLUSIONES E IDEAS CLAVE PARA EL REPASO
La comunicación terapéutica integra contenido verbal, conducta no verbal y cualidades paraverbales. Su eficacia depende de congruencia, contexto y retroalimentación. Las habilidades principales son preguntas adaptadas, escucha activa, clarificación, paráfrasis, reflejo emocional, resumen, información dosificada, comprobación de comprensión, retroalimentación descriptiva y asertividad. Ninguna técnica sustituye la actitud de respeto ni el razonamiento profesional.
La relación terapeuta-paciente es profesional, colaborativa y orientada a la ocupación. El uso terapéutico del yo exige autoconocimiento y elección deliberada del modo relacional. La alianza combina vínculo, metas y tareas compartidas; los límites protegen autonomía y seguridad. La relación de ayuda facilita recursos y capacidad futura, evitando tanto sobreayuda como abandono.
El cuidador es colaborador, informante y destinatario de valoración y educación, pero no sustituye sin más la voz del paciente. Deben respetarse consentimiento y confidencialidad, valorar carga, enseñar ayuda graduada y coordinar recursos. Zarit mide carga general del cuidador. La intervención familiar, incluida la psicoeducación, forma parte de la recuperación cuando está indicada.
La interculturalidad requiere humildad, preguntas individualizadas, intérprete profesional cuando procede y objetivos ocupacionales culturalmente significativos. La alfabetización en salud se aborda con lenguaje claro, apoyos visuales, demostración y retorno de información. Adaptar la comunicación permite participar; no justifica excluir a la persona.
La entrevista clínica es una conversación profesional planificada. La semiestructurada resulta especialmente útil en la valoración inicial porque equilibra guion y flexibilidad. El perfil ocupacional guía selección de pruebas, formulación, objetivos y plan. La entrevista es una fuente dentro de una evaluación multimétodo y continua.
La entrevista motivacional es colaborativa, centrada en la persona y orientada a fortalecer razones propias. Sus tareas son vincular, enfocar, evocar y planificar; OARS reúne preguntas abiertas, afirmaciones, reflejos y resúmenes. La ambivalencia caracteriza contemplación. Las etapas pertenecen al modelo transteórico, mientras que la entrevista motivacional es un método comunicativo adaptable a la disposición al cambio.
16. MAPA CONCEPTUAL
│
├── COMPONENTES
│ ├── Verbal → palabras, preguntas e información
│ ├── No verbal → mirada, postura, gesto y distancia
│ └── Paraverbal → tono, volumen, ritmo y pausas
│
├── RELACIÓN TERAPÉUTICA
│ ├── Alianza → vínculo + metas + tareas
│ ├── Uso terapéutico del yo → autoconocimiento y elección deliberada
│ └── Límites → autonomía + confidencialidad + seguridad
│
├── HABILIDADES
│ ├── Escucha activa → atender + reflejar + clarificar + resumir
│ ├── Empatía → comprender y comunicar comprensión
│ └── Asertividad → derechos propios y ajenos
│
├── CONTEXTO
│ ├── Cuidadores → alianza, educación, ayuda graduada y carga
│ ├── Interculturalidad → humildad, intérprete y negociación
│ └── Accesibilidad → apoyos, adaptación y comprobación
│
├── ENTREVISTA CLÍNICA
│ ├── Tipos → estructurada · semiestructurada · abierta
│ ├── Fases → preparación · apertura · exploración · cierre
│ └── Inicial TO → perfil ocupacional → pruebas → formulación → plan
│
└── ENTREVISTA MOTIVACIONAL
├── Espíritu → colaboración · aceptación · compasión · empoderamiento
├── Tareas → vincular · enfocar · evocar · planificar
├── OARS → abiertas · afirmaciones · reflejos · resúmenes
└── Cambio → ambivalencia · lenguaje de cambio · plan propio
17. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- American Occupational Therapy Association — Occupational Therapy Practice Framework: Domain and Process, cuarta edición; marco para perfil ocupacional, proceso y uso terapéutico del yo.
- American Occupational Therapy Association — Standards of Practice for Occupational Therapy; estándares profesionales de evaluación, intervención, resultados y razonamiento clínico.
- Miller, W. R. y Rollnick, S. — Motivational Interviewing: Helping People Change and Grow, cuarta edición; referencia fundamental sobre espíritu, tareas, OARS y lenguaje de cambio.
- Motivational Interviewing Network of Trainers — materiales oficiales sobre entrevista motivacional, cuatro tareas y glosario OARS.
- Prochaska, J. O. y DiClemente, C. C. — modelo transteórico de cambio; etapas y procesos de cambio conductual.
- Rogers, C. R. — fundamentos de la relación de ayuda centrada en la persona: empatía, aceptación y congruencia.
- Taylor, R. R. — The Intentional Relationship: Occupational Therapy and Use of Self; modelo de relación intencional en Terapia Ocupacional.
- Kielhofner, G. y colaboradores — OPHI-II, entrevista histórica del desempeño ocupacional vinculada al Modelo de Ocupación Humana.
- Forsyth, K. y colaboradores — Assessment of Communication and Interaction Skills, instrumento observacional de comunicación e interacción ocupacional.
- Zarit, S. H. y colaboradores — entrevista/escala de sobrecarga del cuidador; valoración general de carga percibida.
- Organización Mundial de la Salud — marco de servicios integrados y centrados en las personas; participación de personas, familias y comunidades.
- Organización Mundial de la Salud — Global Competency Standards for the Provision of Health Services to Refugees and Migrants; atención centrada en la persona y culturalmente sensible.
- Organización Mundial de la Salud — Health literacy; acceso, comprensión, valoración y uso de información y servicios de salud.
- Agency for Healthcare Research and Quality — Teach-Back Method; comprobación de comprensión con pacientes y cuidadores.
- Ley 41/2002, de 14 de noviembre — autonomía del paciente, información, consentimiento y documentación clínica.
- Reglamento (UE) 2016/679 y Ley Orgánica 3/2018 — protección de datos personales y garantía de los derechos digitales aplicables a información clínica.
- Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad — derechos, información y participación en el sistema sanitario.
- Ley 16/2003, de 28 de mayo — cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud, atención integral y continuidad asistencial.
- Servicio Andaluz de Salud — Proceso Asistencial Integrado Trastorno Mental Grave; participación familiar, plan individualizado y psicoeducación.
- Exámenes oficiales SAS de Terapeuta Ocupacional — convocatorias 2017, 2021, 2022 extraordinaria y 2025, utilizadas para verificar criterios y trampas de examen.
relación terapeuta-paciente
escucha activa
relación de ayuda
cuidador principal
interculturalidad
entrevista clínica
valoración inicial
entrevista motivacional
OARS
ambivalencia
Terapia Ocupacional SAS