Tema 39. Exploraciones radiológicas especiales: Histerosalpingografía, mamografía, dacriocistografía, sialografía, fistulografía, etc. Otras exploraciones radiológicas: Ortopantomografía, teleradiografía, densitometría, tomosíntesis, radiología con equipos móviles, arco/brazo en C, radiología en quirófanos, UCI, urgencias y hospitalización, etc. Anatomía de la imagen radiológica de las exploraciones especiales y diferencias gráficas entre imágenes normales y patológicas
1. QUÉ HACE «ESPECIAL» A UNA EXPLORACIÓN RADIOLÓGICA
En radiología convencional solemos asociar una exploración a una región anatómica y a un conjunto de proyecciones relativamente estandarizadas. En las exploraciones especiales el planteamiento cambia: la imagen se diseña para resolver una pregunta funcional o anatómica muy concreta, muchas veces haciendo visible una cavidad, un conducto, un trayecto o una estructura que en la radiografía simple apenas se distingue. Para conseguirlo pueden combinarse fluoroscopia, radiografía seriada, medios de contraste, compresión, posicionamientos específicos, equipos dedicados o sistemas móviles. El TER/TSID deja de limitarse a «colocar y disparar» y pasa a coordinar una secuencia técnica completa.
La idea que unifica este tema es sencilla: hacer visible lo que la proyección simple no separa suficientemente. En la histerosalpingografía se opacifican el útero y las trompas; en la dacriocistografía, la vía lagrimal; en la sialografía, los conductos salivales; en la fistulografía, un trayecto anómalo; en la mamografía se modifica la geometría, el espectro y la compresión para obtener contraste dentro de una estructura formada casi enteramente por tejidos blandos; en la densitometría se convierte la atenuación radiológica en una medición cuantitativa; y con los equipos móviles o el arco en C es el sistema de imagen el que se desplaza hasta el paciente o hasta el campo quirúrgico.
Estas técnicas comparten cuatro exigencias. La primera es la identificación exacta de la indicación y del lado o territorio a estudiar. La segunda es la preparación: antecedentes, posibilidad de embarazo cuando proceda, alergias o reacciones previas si se emplea contraste, situación clínica, material implantado y capacidad de colaboración. La tercera es el control técnico de la adquisición, con colimación estricta, inmovilización razonable, geometría reproducible y verificación inmediata de la imagen. La cuarta es la seguridad, porque algunas exploraciones son invasivas o se desarrollan en entornos con personal adicional, material estéril y mayor proximidad a la radiación dispersa.
Una buena forma de estudiar el tema es preguntar siempre lo mismo ante cada procedimiento: qué estructura quiero demostrar, cómo la hago visible, qué aspecto tiene cuando es normal, qué cambio gráfico sugiere patología y qué error técnico puede imitar ese cambio. Esa secuencia evita memorizar técnicas como compartimentos aislados y convierte el tema en un razonamiento común aplicable a casi todas ellas.
| Exploración | Qué se hace visible | Herramienta principal | Qué debe reconocer el TER/TSID |
|---|---|---|---|
| Histerosalpingografía | Cavidad uterina y luz tubárica | Contraste intracavitario + fluoroscopia | Contorno uterino, trayecto tubárico y derrame peritoneal |
| Mamografía | Arquitectura mamaria y microcalcificaciones | Equipo dedicado + compresión | Cobertura, simetría, masas, calcificaciones y distorsión |
| Dacriocistografía | Sistema de drenaje lagrimal | Contraste por canalículo | Nivel de estenosis, obstrucción, dilatación o trayecto anómalo |
| Sialografía | Conducto principal y arborización glandular | Contraste intraductal | Continuidad, calibre, defectos de repleción y sialectasias |
| Fistulografía | Trayecto fistuloso o sinusoidal | Contraste desde el orificio externo | Dirección, ramificaciones, cavidades y comunicaciones |
| DXA | Contenido mineral proyectado | Doble energía | Posicionamiento, ROI, artefactos, T-score y Z-score |
| Móvil / arco en C | Anatomía en el lugar de atención | Equipo transportable | Geometría, seguridad, esterilidad, líneas y dispositivos |
2. HISTEROSALPINGOGRAFÍA: CAVIDAD UTERINA Y PERMEABILIDAD TUBÁRICA
2.1. Concepto y objetivo
La histerosalpingografía (HSG) es una exploración fluoroscópico-radiográfica en la que se introduce un medio de contraste a través del cuello uterino para delinear la cavidad uterina y las trompas de Falopio. Su valor clásico reside en estudiar la morfología de la cavidad y, especialmente, la permeabilidad tubárica. No es una exploración de los ovarios: pueden proyectarse sobre la pelvis, pero no se opacifican por esta vía ni constituyen el objetivo anatómico primario.
La técnica se utiliza sobre todo en el estudio de infertilidad, sospecha de alteraciones de la cavidad uterina y valoración del estado tubárico en contextos seleccionados. Su rendimiento nace de observar el contraste mientras progresa: primero llena la cavidad uterina, después recorre las trompas y, si estas son permeables, sale por los extremos fimbriales hacia la cavidad peritoneal. Por eso la fluoroscopia aporta una dimensión funcional que una imagen estática aislada no puede ofrecer.
2.2. Preparación y seguridad
Antes de comenzar se confirma la solicitud, la identidad de la paciente y la ausencia de situaciones que hagan improcedente la exploración. De forma general, la HSG se programa cuando la posibilidad de embarazo es mínima y fuera de un episodio infeccioso pélvico activo. También se revisan antecedentes ginecológicos relevantes, cirugía reciente, sangrado y reacciones previas a medios de contraste. La exploración exige material preparado con técnica limpia o estéril según el protocolo del centro, comunicación continua y respeto de la intimidad de la paciente.
El TER/TSID prepara la sala y la mesa, verifica que la fluoroscopia y la adquisición estén operativas, dispone el receptor y colima desde el principio a la pelvis. La posición de partida suele permitir una proyección anteroposterior de la pelvis con la paciente correctamente centrada. Durante la canulación cervical y la inyección, el técnico coordina adquisición y respiración si el procedimiento lo requiere, observa la progresión del contraste y evita exposiciones innecesarias. La magnificación fluoroscópica, las series repetidas o las proyecciones adicionales solo tienen sentido cuando aportan información que no se ha obtenido ya.
2.3. Anatomía radiológica normal
En una HSG técnicamente adecuada, la cavidad uterina se representa como una estructura central de contorno liso y configuración global triangular, con el vértice inferior hacia el canal cervical y los ángulos superiores orientados hacia los ostia tubáricos. Las trompas se visualizan como conductos finos que parten de ambos cuernos uterinos. De medial a lateral pueden reconocerse sus segmentos por el cambio de trayecto y calibre, aunque el objetivo práctico del examen no es etiquetar cada milímetro, sino demostrar una progresión regular sin interrupciones.
El dato funcional decisivo de permeabilidad es la salida libre del contraste a la cavidad peritoneal. Ese derrame suele extenderse más allá de la silueta tubular y se distribuye por el peritoneo. Una trompa que se rellena pero no muestra paso libre distal no debe calificarse automáticamente como permeable. De la misma manera, una ausencia de relleno proximal puede representar una obstrucción real, pero también espasmo, mala canulación o insuficiente presión de llenado. La interpretación siempre se hace sobre la secuencia y sobre la calidad técnica.
2.4. Aspectos patológicos y diferencias gráficas
Las alteraciones uterinas pueden manifestarse como defectos de repleción, irregularidad del contorno, deformación de la cavidad o separación anómala de sus componentes. Un defecto de repleción es una zona en la que el contraste no ocupa el espacio esperado; puede relacionarse con lesiones intracavitarias, coágulos, sinequias o incluso burbujas introducidas durante la técnica. La clave para el técnico es saber que una burbuja puede desplazarse o cambiar de morfología, mientras que una lesión fija tiende a mantener su relación con la pared.
La obstrucción tubárica se representa por una interrupción del paso de contraste. Si el bloqueo es proximal, la trompa puede no llegar a dibujarse; si es distal, puede opacificarse y terminar en un fondo de saco sin salida peritoneal. Una trompa dilatada por acumulación de líquido o contraste produce una imagen ensanchada y tortuosa compatible con hidrosálpinx. Las adherencias peritubáricas pueden sospecharse cuando el contraste no se dispersa libremente y queda loculado alrededor de la trompa, aunque la correlación clínica y con otras técnicas es imprescindible.
Algunas alteraciones congénitas de la cavidad uterina modifican su forma global. La HSG puede mostrar cavidades duplicadas, separaciones internas o contornos no habituales, pero no siempre permite definir por sí sola la morfología externa del fondo uterino, dato necesario para diferenciar determinadas anomalías. Este es un buen ejemplo de límite de la técnica: ver la luz de una cavidad no equivale a caracterizar toda la anatomía del órgano.
2.5. Criterios de calidad
Una HSG útil debe incluir toda la cavidad uterina y las regiones anexiales relevantes, con contraste suficiente para definir los contornos sin enmascararlos por sobrellenado. Debe evitarse la rotación pélvica marcada y la superposición innecesaria de material o ropa. El campo ha de ser tan pequeño como permita incluir el área anatómica necesaria. Cuando se requieren imágenes tardías o proyecciones oblicuas, su objetivo debe ser concreto: separar una trompa, confirmar un derrame, aclarar una superposición o documentar una alteración.
3. MAMOGRAFÍA: TÉCNICA, PROYECCIONES, ANATOMÍA Y SIGNOS RADIOLÓGICOS
3.1. Por qué la mamografía necesita un equipo dedicado
La mama está compuesta por tejidos con diferencias de atenuación relativamente pequeñas. A diferencia de una extremidad, donde hueso, músculo, grasa y aire producen contrastes muy marcados, en la mama gran parte del reto consiste en separar grasa, tejido fibroglandular, piel y lesiones de densidad de partes blandas, además de demostrar calcificaciones muy pequeñas. Por eso la mamografía emplea un sistema diseñado específicamente para obtener alta resolución espacial y alto contraste dentro de un rango anatómico limitado.
El mamógrafo integra tubo de rayos X, sistema de compresión, detector, control automático de exposición, geometría adaptada al posicionamiento y procesamiento específico. La elección del espectro radiográfico no se copia de la radiología general: se busca un compromiso entre contraste, penetración y dosis adecuado al espesor y composición de la mama comprimida. La técnica actual automatiza gran parte de la selección, pero el posicionamiento sigue dependiendo de forma crítica de la habilidad del profesional.
3.2. Compresión: una maniobra técnica, no un trámite
La compresión es uno de los elementos más característicos de la mamografía. Bien aplicada, reduce y homogeneiza el espesor, aproxima el tejido al detector, limita el movimiento y separa estructuras que de otro modo quedarían superpuestas. Al disminuir el volumen irradiado y la dispersión, contribuye a mejorar el contraste y permite que el sistema trabaje en condiciones más eficientes. La paciente debe recibir una explicación breve antes de comprimir: saber que puede resultar molesto pero que dura poco mejora la cooperación y reduce movimientos defensivos.
La compresión no debe confundirse con «aplastar» la mama sin criterio. La fuerza útil es la que estabiliza y distribuye el tejido de manera reproducible sin provocar un dolor innecesario. Una mama mal traccionada puede quedar comprimida y, sin embargo, perder tejido posterior. Por eso la calidad se juzga por la anatomía incluida y por la ausencia de pliegues, movimiento y recortes, no por la simple lectura de un valor de compresión.
3.3. Proyecciones básicas: CC y MLO
Las dos proyecciones fundamentales son la craneocaudal (CC) y la mediolateral oblicua (MLO). Se complementan porque representan el tejido desde direcciones diferentes y permiten localizar hallazgos por comparación. En la CC se pretende incluir el tejido medial y lateral con el pezón, siempre que la anatomía lo permita, proyectado de perfil y centrado respecto al tejido mamario. La mama se tracciona hacia delante para llevar al detector la mayor cantidad posible de tejido posterior.
La MLO busca incluir la mayor cantidad de tejido mamario desde la región superior externa hasta el pliegue inframamario. Un pectoral bien demostrado, una mama traccionada sin caída y la inclusión del surco inframamario cuando la anatomía lo permite son signos de posicionamiento adecuado. No basta con «ver el músculo»: su forma, extensión y relación con el tejido ayudan a detectar si se ha perdido mama posterior.
Cuando hay implantes, limitaciones de movilidad, cirugía previa, dolor focal o una lesión que no queda suficientemente caracterizada en las proyecciones estándar, se utilizan proyecciones complementarias: laterales verdaderas, magnificadas, focalizadas con compresión localizada, tangenciales o técnicas específicas para implantes. El objetivo no es coleccionar imágenes sino resolver una duda concreta con la menor repetición posible.
3.4. Anatomía mamográfica normal
En mamografía, la grasa es relativamente radiolúcida y aparece más oscura, mientras que el tejido fibroglandular es relativamente radiopaco y aparece más claro. La proporción entre ambos varía mucho entre mujeres y también con la edad, el estado hormonal y otros factores. La piel forma una línea periférica fina; el pezón debe reconocerse cuando está de perfil; los ligamentos de Cooper pueden dibujar finas bandas; y los vasos pueden apreciarse como estructuras lineales o tubulares.
La densidad mamaria global es importante porque el tejido fibroglandular puede ocultar lesiones de densidad similar. Para el técnico esto tiene una consecuencia práctica: una imagen «bonita» pero con borrosidad, pliegues o mala penetración puede reducir todavía más la detectabilidad en una mama densa. La calidad de posicionamiento y exposición es, por tanto, parte del diagnóstico, no un requisito administrativo.
3.5. Diferencias gráficas entre imagen normal y patológica
Las alteraciones mamográficas se describen por su morfología y distribución, no por una impresión vaga de «blanco» o «negro». Los grandes grupos que debe reconocer el TER/TSID son masas, calcificaciones, asimetrías, distorsión de la arquitectura y cambios asociados de piel o pezón. Una masa ocupa espacio y se valora por forma, márgenes y densidad relativa. Un margen circunscrito no tiene el mismo significado que uno espiculado, aunque la interpretación final corresponde al radiólogo.
Las calcificaciones exigen especial resolución. Algunas morfologías groseras o típicamente benignas pueden relacionarse con procesos involutivos, vasculares, cutáneos o fibroadenomas calcificados. En cambio, agrupaciones de calcificaciones finas con morfología pleomórfica o lineal y distribución sospechosa requieren valoración diagnóstica. El técnico debe comprender esta diferencia porque explica por qué se solicitan magnificaciones y por qué una mínima borrosidad puede invalidar una adquisición aparentemente aceptable.
La distorsión arquitectural altera la organización normal del tejido sin que necesariamente exista una masa definida: líneas y trabéculas parecen converger, retraerse o disponerse de forma anómala. Las asimetrías se valoran comparando proyecciones y estudios previos. El engrosamiento cutáneo, la retracción del pezón o determinados cambios trabeculares pueden acompañar procesos patológicos, pero también aparecer tras cirugía o radioterapia. La información clínica y la comparación temporal son esenciales.
En la práctica, el TER/TSID no diagnostica estas lesiones, pero sí debe reconocer cuándo una alteración o una zona de interés no ha quedado completamente incluida. Si una lesión palpable señalada por la paciente queda fuera del campo, la imagen es técnicamente insuficiente aunque el resto de la mama esté bien expuesto. La anotación correcta de cicatrices, lesiones cutáneas o áreas palpables evita confusiones y facilita la correlación radio-clínica.
3.6. Calidad de imagen y control técnico
La calidad mamográfica depende de una cadena: cobertura anatómica, compresión, inmovilidad, exposición, rendimiento del detector, procesamiento, presentación en monitor y ausencia de artefactos. El parámetro de práctica ACR–AAPM–SIIM revisado en 2022 organiza precisamente la calidad de mamografía digital alrededor de adquisición, resolución espacial y de contraste, ruido, artefactos, procesamiento, visualización y control de calidad. No hay un único «factor mágico» capaz de compensar una mala adquisición.
Entre los fallos frecuentes se encuentran pliegues cutáneos, pezón no proyectado de perfil cuando podría conseguirse, ausencia de tejido posterior, MLO con pectoral insuficiente, movimiento, objetos externos, restos de productos cosméticos que pueden simular calcificaciones y artefactos del detector. La repetición debe tener una razón técnica clara, porque repetir sin corregir la causa solo duplica el problema y añade exposición.
4. TOMOSÍNTESIS MAMARIA Y TÉCNICAS COMPLEMENTARIAS DE MAMA
4.1. Tomosíntesis digital
La tomosíntesis mamaria adquiere múltiples proyecciones de baja dosis mientras el tubo describe un arco limitado y reconstruye una serie de cortes o planos de la mama. No equivale a una TC completa: el ángulo de adquisición es limitado y la reconstrucción está optimizada para reducir el problema de superposición de tejidos propio de la mamografía. Su utilidad técnica se entiende fácilmente: si dos estructuras se proyectan una sobre otra en 2D, los planos reconstruidos permiten separarlas parcialmente en profundidad.
La tomosíntesis puede ayudar a caracterizar masas, asimetrías y distorsiones, y se utiliza en entornos de cribado y diagnóstico de acuerdo con el programa y la tecnología disponible. La posición de la paciente y la compresión siguen siendo esenciales: una técnica tridimensional no rescata un tejido que se ha quedado fuera del detector ni corrige el movimiento producido durante la adquisición.
4.2. Galactografía o ductografía
La galactografía o ductografía es una exploración en la que se canaliza cuidadosamente un conducto galactóforo que presenta secreción y se introduce contraste para delinear su luz. Su objetivo clásico es localizar irregularidades, interrupciones o defectos intraductales en pacientes seleccionadas, especialmente cuando existe secreción patológica por un único conducto. En la práctica contemporánea su papel se ha reducido por el desarrollo de ecografía y RM mamaria, pero sigue siendo importante conocerla porque forma parte del temario y ha sido preguntada repetidamente por el SAS.
La canalización se realiza con material fino y atraumático; una aguja de gran calibre sería incoherente con la anatomía del conducto y aumentaría el riesgo de lesión. Tras la opacificación se realizan proyecciones mamográficas dirigidas. En una imagen normal se espera un conducto de contorno regular que se ramifica sin defectos relevantes. Una masa intraductal puede manifestarse como un defecto de repleción o una interrupción; una ectasia, como dilatación; y una obstrucción, como terminación abrupta del trayecto.
4.3. Proyecciones complementarias y prótesis
Las proyecciones localizadas con compresión, magnificadas, laterales verdaderas y tangenciales responden a necesidades diferentes. La compresión localizada separa tejido sobre una zona concreta; la magnificación aumenta la representación de detalles finos y se emplea especialmente en el análisis de calcificaciones; la lateral puede ayudar a localizar un hallazgo; y la tangencial permite demostrar si una lesión se relaciona con piel o tejido superficial. El técnico debe saber por qué se solicita cada una para colocar el área de interés en el centro geométrico de la maniobra.
En pacientes con implantes mamarios, las proyecciones estándar muestran el implante y parte del tejido, pero la maniobra de desplazamiento permite estudiar mejor la mama por delante de la prótesis cuando es factible. No debe forzarse si la paciente presenta dolor, contractura importante o condiciones que impidan una movilización segura. El antecedente de cirugía, tipo de reconstrucción y localización de cicatrices debe constar antes de iniciar la exploración.
5. DACRIOCISTOGRAFÍA: VÍA LAGRIMAL
5.1. Anatomía funcional
La vía excretora lagrimal conduce la lágrima desde los puntos lagrimales hacia los canalículos, el saco lagrimal y el conducto nasolagrimal, que desemboca en la cavidad nasal. Cuando el problema clínico es el lagrimeo persistente o la sospecha de obstrucción, una radiografía simple aporta muy poca información porque estas estructuras son pequeñas y no presentan contraste natural suficiente. La dacriocistografía las hace visibles introduciendo un medio de contraste por el sistema canalicular.
5.2. Técnica general
Tras identificación del lado sintomático y preparación del material, se canaliza cuidadosamente un punto lagrimal y se introduce contraste hidrosoluble de forma controlada. La adquisición puede realizarse con radiografía, fluoroscopia o técnicas seccionales en determinados contextos, pero el principio sigue siendo el mismo: dibujar el trayecto y localizar el punto en el que la columna de contraste deja de progresar o cambia de calibre.
La colimación debe ser muy precisa por tratarse de una región pequeña próxima a estructuras radiosensibles. La inmovilización de la cabeza y la correcta proyección son importantes para comparar lados y evitar que la superposición ósea o la rotación generen falsas impresiones. El técnico vigila el reflujo de contraste, la posible extravasación y la tolerancia del paciente.
5.3. Imagen normal y patológica
En condiciones normales se observa una columna de contraste continua que recorre el sistema lagrimal hasta la nariz, sin estrechamientos focales importantes ni dilataciones saculares. La estenosis se representa como un segmento de calibre reducido con paso parcial; la obstrucción completa, como una detención abrupta con ausencia de opacificación distal. Una dilatación proximal puede aparecer cuando existe resistencia crónica al drenaje.
Los divertículos o trayectos fistulosos producen salientes o vías de contraste fuera del recorrido esperado. La extravasación iatrogénica puede simular una fuga patológica, por lo que hay que relacionarla con el momento de la inyección y con la resistencia encontrada. En esta exploración, más que en otras, conocer la anatomía del conducto es inseparable de reconocer los errores de canulación.
6. SIALOGRAFÍA: SISTEMA DUCTAL DE LAS GLÁNDULAS SALIVALES
6.1. Concepto y anatomía
La sialografía estudia radiológicamente el sistema ductal de una glándula salival mayor mediante canulación del conducto e introducción retrógrada de contraste. Las dos glándulas que se estudian clásicamente son la parótida, cuyo conducto principal es el de Stensen, y la submandibular, cuyo conducto es el de Wharton. La sublingual posee múltiples conductos pequeños y no es el objetivo habitual de la sialografía convencional.
El interés del procedimiento es demostrar la continuidad del conducto principal, sus ramas intraglandulares y las alteraciones de calibre o repleción. La ecografía, la TC y la RM han desplazado muchas indicaciones, especialmente cuando se buscan cálculos, masas o inflamación, pero la anatomía sialográfica conserva valor docente porque enseña a interpretar sistemas ductales y aparece todavía en programas formativos.
6.2. Preparación y técnica
Antes de canalizar se identifica el orificio ductal, se revisa la indicación y se descarta una infección aguda en la que la instrumentación pudiera empeorar el cuadro. Tras canulación atraumática se introduce el contraste lentamente hasta opacificar el árbol ductal. La inyección debe adaptarse a la tolerancia del paciente; una presión excesiva puede causar dolor, extravasación o falsa irregularidad.
Las proyecciones dependen de la glándula y de la necesidad de separar el árbol ductal de las estructuras óseas. El TER/TSID coloca al paciente de forma reproducible y obtiene imágenes en fase de llenado y, cuando el protocolo lo contempla, después de estimular la evacuación. Esta segunda parte permite valorar la capacidad de vaciamiento y detectar retención.
6.3. Imagen normal y patológica
Una sialografía normal muestra un conducto principal de contorno liso que se ramifica progresivamente dentro de la glándula. El patrón final debe ser fino y ordenado, sin terminaciones abruptas ni acúmulos irregulares. Un cálculo puede provocar un defecto de repleción o una obstrucción con dilatación proximal; una estenosis genera estrechamiento focal; y la enfermedad inflamatoria crónica puede producir alternancia de estrecheces y dilataciones, pérdida de ramas finas o pequeñas sialectasias.
La presencia de una masa puede desplazar, separar o amputar ramas sin que la sialografía caracterice necesariamente la naturaleza del proceso. Esta limitación es importante: el sialograma demuestra sobre todo cómo queda deformado el árbol ductal. La ecografía o la RM pueden aportar información de partes blandas que el contraste intraductal no ofrece.
7. FISTULOGRAFÍA, SINOGRAFÍA Y OPACIFICACIÓN DE TRAYECTOS
7.1. Qué se pretende demostrar
La fistulografía consiste en introducir contraste por un orificio fistuloso para delinear el trayecto, sus ramificaciones y una eventual comunicación con cavidades u órganos. Cuando el trayecto termina en fondo de saco y no comunica dos superficies epitelizadas, suele hablarse de sinografía. En la práctica ambos términos pueden aparecer próximos, pero la idea radiológica es idéntica: convertir un conducto patológico invisible en una estructura opacificada.
Puede utilizarse en trayectos cutáneos posquirúrgicos, complicaciones infecciosas, comunicaciones enterocutáneas, urinarias u otras situaciones seleccionadas. La exploración ha perdido protagonismo frente a TC y RM con contraste en muchas indicaciones, pero conserva utilidad cuando el orificio externo es accesible y se necesita conocer de forma sencilla la dirección o comunicación del trayecto.
7.2. Técnica y precauciones
La preparación comienza examinando el orificio, protegiendo la piel y seleccionando un sistema de canulación que no traumatice ni ocluya el trayecto. El contraste se introduce sin presión excesiva. Forzar la inyección puede crear falsos trayectos, provocar extravasación o llevar contraste a planos que no representan la anatomía real. Las imágenes se adaptan a la dirección del trayecto: una sola proyección puede superponer ramas diferentes, por lo que las oblicuas o laterales pueden ser decisivas.
En un estudio útil se documentan el origen, dirección, longitud relativa, ramificaciones, cavidades asociadas y posible comunicación interna. Si el contraste sale por una víscera hueca o alcanza una cavidad conocida, esa relación debe quedar representada. La ausencia de comunicación en la imagen no siempre la descarta: un trayecto muy fino, temporalmente cerrado o incompletamente llenado puede no opacificarse.
7.3. Diferencias gráficas
La imagen de un trayecto simple es una columna estrecha y continua. La patología compleja aparece como ramificación, irregularidad, cavidades, fondos de saco, extravasación o comunicación con otras estructuras. Un absceso conectado puede dibujarse como una colección que se rellena desde el trayecto. Un conducto irregular y tortuoso sugiere un proceso crónico o complejo, aunque la causa no puede establecerse solo por morfología.
El principal error técnico es confundir extravasación por mala canalización con una verdadera rama fistulosa. La secuencia de llenado ayuda: el trayecto real se opacifica de forma anatómicamente coherente, mientras que la extravasación suele expandirse de manera difusa en tejidos blandos y aparece en relación temporal directa con la inyección.
8. ORTOPANTOMOGRAFÍA Y TELERADIOGRAFÍA
8.1. Ortopantomografía
La ortopantomografía (OPG) o radiografía panorámica dental obtiene en una sola imagen una representación amplia de maxilar, mandíbula, piezas dentarias y estructuras vecinas. El tubo y el receptor se desplazan alrededor de la cabeza y crean una capa de imagen o zona focal en la que las estructuras correctamente posicionadas aparecen relativamente nítidas. Las estructuras situadas fuera de esa capa se magnifican, distorsionan o difuminan.
Por eso el posicionamiento es crítico. El plano medio sagital debe quedar alineado, la cabeza sin rotación, la relación anteroposterior ajustada al dispositivo y la lengua colocada según las instrucciones del equipo para reducir la banda radiolúcida palatoglosal. Una barbilla demasiado alta o baja altera la curvatura del plano oclusal; una rotación produce asimetría aparente; y una posición demasiado anterior o posterior cambia la anchura de los dientes anteriores y puede simular deformidad.
En una panorámica normal deben reconocerse ambas ramas mandibulares, cóndilos, apófisis coronoides, cuerpo y ángulo de la mandíbula, maxilares, senos maxilares, cavidad nasal, dientes y hueso alveolar. También aparecen imágenes reales, dobles y fantasmas propias de la geometría panorámica. El técnico debe saber distinguir un artefacto posicional de una asimetría anatómica verdadera.
Entre los hallazgos patológicos que pueden apreciarse están dientes incluidos, alteraciones periapicales, pérdida ósea periodontal, fracturas, lesiones quísticas, expansiones óseas y otras alteraciones maxilomandibulares. La OPG ofrece una visión global, pero no sustituye a proyecciones intraorales o TC de haz cónico cuando se necesita detalle tridimensional o alta resolución localizada.
8.2. Teleradiografía
La teleradiografía, especialmente la lateral de cráneo utilizada en cefalometría, se realiza con una geometría estandarizada para poder efectuar mediciones reproducibles de relaciones craneofaciales. Su valor no reside en «ver más detalle» que en una radiografía convencional, sino en mantener constantes la posición y la magnificación para comparar puntos, líneas, ángulos y distancias.
El cefalostato estabiliza la cabeza y permite orientar el plano de referencia. En la imagen lateral deben quedar superpuestas razonablemente las estructuras bilaterales; una rotación genera dobles contornos y altera las mediciones. Se reconocen base craneal, maxilar, mandíbula, dientes, perfil de partes blandas y puntos cefalométricos que luego se emplean en análisis ortodóncicos.
Las diferencias entre normalidad y alteración se expresan mediante relaciones esqueléticas y dentarias, no por la densidad aislada de una estructura. Retrognatia, prognatia, discrepancias verticales o alteraciones dentoalveolares modifican posiciones y ángulos. El TER/TSID no realiza el diagnóstico ortodóncico, pero debe producir una imagen geométricamente reproducible; si la cabeza está rotada o flexionada, todo el análisis posterior pierde validez.
9. DENSITOMETRÍA ÓSEA POR DXA
9.1. Principio
La densitometría ósea por DXA —dual-energy X-ray absorptiometry— utiliza dos niveles energéticos para estimar la atenuación debida al hueso y separar la contribución de los tejidos blandos. El resultado principal es la densidad mineral ósea areal (BMD), expresada como masa mineral por superficie proyectada. No es una «radiografía de calcio» ni una TC: es una técnica cuantitativa en la que la reproducibilidad del posicionamiento y del análisis de regiones de interés es fundamental.
Las localizaciones centrales de referencia son columna lumbar y cadera, aunque existen protocolos para antebrazo y otras aplicaciones. El equipo adquiere una imagen de baja dosis que permite posicionar regiones de interés y calcular BMD. La calidad no depende solo de que el paciente «quepa» en el campo: una rotación de cadera, una columna mal centrada o una ROI mal colocada alteran la medida y dificultan la comparación con estudios previos.
9.2. T-score y Z-score
El T-score expresa cuántas desviaciones estándar separan la BMD del paciente respecto de una población adulta joven de referencia. El Z-score compara con una población de edad y sexo comparables. La International Society for Clinical Densitometry mantiene sus posiciones oficiales de adultos actualizadas en 2023 y establece criterios específicos sobre cuándo usar cada índice, qué regiones son válidas y cómo informar estudios seriados.
Conviene no confundir tres conceptos: la BMD es la medida física estimada por el equipo; T-score y Z-score son transformaciones estadísticas respecto a bases de referencia; y el diagnóstico clínico de osteoporosis incorpora criterios de edad, sexo, localización válida y contexto clínico. El técnico debe garantizar una adquisición técnicamente correcta, no asignar por su cuenta etiquetas diagnósticas fuera del procedimiento de informe.
9.3. Posicionamiento y anatomía de la imagen DXA
En columna lumbar se busca una proyección reproducible con columna centrada y sin rotación importante. El software delimita vértebras y regiones de análisis. En cadera, la rotación interna controlada permite presentar el cuello femoral de forma consistente y reducir la prominencia del trocánter menor. La comparación seriada exige repetir la misma anatomía y, siempre que sea posible, el mismo equipo y protocolo.
La imagen DXA es simplificada, pero el técnico debe reconocer cuerpos vertebrales, pelvis, cuello femoral, trocánteres y estructuras calcificadas o metálicas que puedan interferir. Un implante, material quirúrgico, contraste retenido, calcificación intensa o un artefacto externo puede elevar artificialmente la atenuación. En columna, cambios degenerativos y otras estructuras densas pueden hacer que la BMD parezca mayor de lo que representa el hueso trabecular real.
9.4. Imagen normal, baja densidad y artefactos
La diferencia entre normalidad y patología en DXA no se basa en «ver el hueso más blanco» a simple vista. La conclusión procede del valor cuantitativo y de su comparación válida. Por eso la lectura técnica comienza comprobando que la ROI contiene la anatomía correcta y que no incluye elementos que falseen el cálculo. Una región numéricamente anormal obtenida sobre una adquisición mal posicionada no es un resultado fiable.
La ISCD recomienda revisar la calidad técnica y documentar factores que puedan confundir la BMD. En seguimiento, el cambio solo tiene sentido cuando supera la variabilidad esperable del método y se interpreta en un contexto de precisión conocido. Para el opositor, la idea esencial es que la densitometría es una medición reproducible, no una fotografía cualitativa del esqueleto.
10. RADIOLOGÍA CON EQUIPOS MÓVILES
10.1. Por qué se usa
La radiología móvil lleva el equipo hasta el paciente cuando el traslado a la sala convencional es inconveniente, inseguro o imposible. Es habitual en UCI, reanimación, urgencias, áreas de aislamiento, plantas de hospitalización y determinados procedimientos. Su principal ventaja es clínica: obtener información relevante sin movilizar a un paciente crítico, politraumatizado, conectado a dispositivos o sometido a precauciones especiales.
10.2. La geometría es el gran problema técnico
En una sala convencional, tubo, receptor, bucky y paciente se relacionan mediante una geometría fija y conocida. Con un portátil, el receptor se coloca detrás del paciente y el tubo se aproxima desde una posición libre; ambos pueden quedar desalineados. Aparecen tres dificultades: centrar el rayo respecto al detector, mantener la perpendicularidad cuando procede y reproducir una distancia foco-receptor adecuada.
La solución es preparar la geometría antes de exponer. El detector debe quedar centrado bajo la región de interés; si está girado o inclinado, el haz debe ajustarse conscientemente y la colimación debe comprobarse con la luz de campo. En tórax portátil se intenta mantener una posición lo más erecta posible cuando el estado del paciente lo permite, porque mejora la expansión pulmonar y facilita la valoración de niveles, derrames y dispositivos. En decúbito, la imagen debe interpretarse teniendo presente que la distribución de aire y líquido cambia.
10.3. Preparación del entorno
Antes de entrar se revisa la solicitud y se reúne el material para evitar viajes innecesarios. En aislamiento se aplican las medidas de control de infección indicadas por el centro y se protege el detector cuando proceda. En UCI se identifica qué cables, drenajes o tubos pueden movilizarse y cuáles no. Nunca se retira un dispositivo clínico para «limpiar» la imagen sin coordinación con el equipo asistencial.
El profesional avisa a las personas de la estancia, limita la permanencia a quienes sean imprescindibles y organiza la exposición para maximizar la distancia de terceros. El paciente es la principal fuente de radiación dispersa. La colimación estricta y una técnica que evite repeticiones protegen simultáneamente al paciente y al personal.
10.4. Protección radiológica
La protección se basa en optimización, distancia, colimación, técnica adecuada y uso de barreras o prendas cuando corresponda. La posición del profesional durante el disparo debe aprovechar al máximo la longitud del cable o el sistema de disparo y evitar alinearse con el haz primario. La dosimetría personal se utiliza de acuerdo con el programa de protección radiológica del centro y con la forma de portar prendas plomadas prevista en ese programa.
En radiografía móvil se debe evitar irradiar a otros pacientes de una habitación compartida. Siempre que sea viable, se aumenta la distancia y se orienta el haz de modo que el receptor intercepte completamente la radiación primaria. El personal acompañante solo permanece si es imprescindible y se sitúa fuera del haz, con las medidas de protección establecidas.
10.5. Calidad de la imagen portátil
El estándar de calidad debe adaptarse a la pregunta clínica, no rebajarse por el hecho de estar fuera de Radiología. En un tórax de control de catéter se necesita visualizar el trayecto y el extremo del dispositivo, además de poder descartar complicaciones relevantes. En un abdomen urgente se requiere cubrir el territorio solicitado. La imagen debe llevar marcadores de lateralidad y datos correctos, y el técnico debe comprobarla antes de abandonar el área cuando sea posible.
Los errores frecuentes son rotación, inspiración insuficiente, escápulas sobre campos pulmonares, colimación deficiente, detector desplazado, líneas cortadas y artefactos por cables o ropa. Algunos son inevitables en un paciente inestable, pero deben documentarse y minimizarse. Repetir por perseguir una estética de sala convencional puede ser más perjudicial que aceptar una limitación técnicamente explicable.
11. ARCO/BRAZO EN C Y RADIOLOGÍA DE QUIRÓFANO
11.1. Estructura y función
El arco en C integra una fuente de rayos X y un receptor —intensificador de imagen en equipos clásicos o detector plano en sistemas modernos— unidos por una estructura semicircular que permite girar alrededor del paciente. Está diseñado para obtener fluoroscopia e imágenes durante procedimientos sin desplazar de forma significativa al paciente. Puede emplearse en traumatología, cirugía ortopédica, urología, digestivo, vascular, neurocirugía, control de dispositivos y muchas otras áreas.
El movimiento del arco permite proyecciones AP, laterales y oblicuas, pero cada giro modifica la distribución de radiación dispersa, la distancia entre foco, paciente y receptor, y la facilidad de mantener el campo estéril. El TER/TSID debe anticipar los movimientos necesarios antes de cubrir el equipo y comprobar que cables, monitores y frenos no interfieren con la circulación del quirófano.
11.2. Trabajo en campo quirúrgico
El técnico es habitualmente personal no estéril. Debe saber qué partes del equipo han sido cubiertas con fundas estériles, por dónde puede desplazarse y qué elementos no puede tocar. La coordinación con cirujano, anestesia y enfermería es esencial, especialmente si se requiere apnea, administración de contraste, cambios de proyección o retirada temporal de instrumental radiopaco.
Antes de comenzar se realiza una prueba funcional y se coloca el arco de forma que pueda acceder al área quirúrgica sin contaminar. Cuando el procedimiento lo permite, es preferible planificar de antemano las proyecciones para reducir movimientos repetidos, tiempos de fluoroscopia y choques con la mesa o el equipo anestésico. Los monitores deben ser visibles para el operador que toma decisiones clínicas sin convertirse en un obstáculo.
11.3. Geometría y protección
En fluoroscopia, el paciente es la principal fuente de dispersión hacia el personal. La IAEA recomienda, cuando la geometría lo permite, mantener el tubo bajo la mesa y el receptor por encima; situar el detector cerca del paciente y el tubo tan lejos como sea practicable; colimar; usar fluoroscopia pulsada y la frecuencia de pulso mínima compatible con la tarea; aprovechar la retención de última imagen y evitar adquisiciones innecesarias. Estas medidas reducen dosis al paciente y, al disminuir la dispersión generada, también al equipo humano.
En proyecciones laterales u oblicuas, la distribución de dispersión deja de ser simétrica. La zona del lado del tubo recibe más retrodispersión que el lado del receptor; cuando la tarea lo permite, el operador se coloca en el lado del receptor y aumenta la distancia. Las manos deben mantenerse fuera del haz primario. Introducirlas en el campo no se corrige «poniéndose guantes plomados»: la prioridad es no irradiarlas directamente.
11.4. Calidad intraoperatoria
La imagen debe responder a la pregunta del procedimiento: reducción de una fractura, posición de un tornillo, alineación de una prótesis, paso de contraste, localización de un cálculo o control de un catéter. El técnico debe comprender la anatomía proyectada para reconocer si el campo y la angulación son adecuados. Una imagen técnicamente nítida puede ser inútil si no incluye el extremo de un implante o si la superposición impide valorar la articulación relevante.
En ortopedia son frecuentes las proyecciones comparables antes y después de una maniobra. La reproducibilidad facilita al cirujano valorar cambios. En procedimientos con contraste se sincroniza la adquisición con la inyección. En todas las situaciones se registra la información dosimétrica que proporcione el equipo según los procedimientos del centro.
12. RADIOLOGÍA EN UCI, URGENCIAS Y HOSPITALIZACIÓN
12.1. El contexto modifica la técnica
En UCI y urgencias, la radiografía suele contestar preguntas de alto impacto con pacientes que no pueden adoptar posiciones ideales. El objetivo es obtener la información necesaria con el menor riesgo de movilización y la menor repetición. El técnico integra datos clínicos básicos: nivel de consciencia, soporte respiratorio, drenajes, inmovilizaciones, cirugía reciente y posibilidad de mantener sedestación o inspiración.
La exploración más frecuente es el tórax portátil. Se utiliza para valorar pulmón, pleura, mediastino y, de forma muy habitual, la posición de tubos, catéteres y otros dispositivos. También se realizan abdomen, pelvis y extremidades según el caso. El principio es siempre adaptar el equipo al paciente sin perder los mínimos de identificación, centrado, colimación y lateralidad.
12.2. Anatomía y patología en el tórax portátil
La imagen normal de tórax debe permitir reconocer campos pulmonares, trama vascular, silueta cardiomediastínica, hemidiafragmas, senos cuando queden incluidos y estructuras óseas principales. Sin embargo, la proyección AP y la menor distancia posible en algunos entornos pueden magnificar el corazón y modificar relaciones respecto a la PA erecta. La interpretación debe tener en cuenta esta geometría.
Entre los hallazgos frecuentes están atelectasias, edema pulmonar, consolidaciones, derrame pleural, neumotórax y cambios posquirúrgicos. En decúbito, el aire pleural puede distribuirse de forma anterior o basal y el líquido no forma el menisco típico de la bipedestación. Por eso un signo radiográfico «clásico» puede cambiar con la posición.
El control de dispositivos requiere seguirlos en todo su trayecto visible y no limitarse al extremo. Tubos endotraqueales, sondas enterales, catéteres venosos y drenajes pueden presentar acodamientos, trayectos aberrantes o posiciones no deseadas. Si la punta queda fuera del campo, la imagen no cumple el objetivo. La revisión técnica debe hacerse antes de abandonar la unidad siempre que la situación lo permita.
12.3. Urgencias y trauma
En urgencias, la prioridad es no agravar una lesión. Se evita mover una extremidad o columna inestable solo para reproducir una proyección estándar. El haz y el detector se adaptan mediante proyecciones horizontales o trauma cuando sea necesario. El técnico debe coordinarse con el equipo que mantiene la inmovilización y retirar únicamente objetos que puedan eliminarse sin riesgo.
Las imágenes se valoran por suficiencia para la decisión inmediata. En una pelvis de trauma, por ejemplo, la rotación marcada puede dificultar la comparación de hemipelvis; en un tórax, una inspiración limitada puede aumentar falsamente la densidad basal; en una extremidad, una sola proyección no permite caracterizar adecuadamente muchas fracturas. El contexto clínico puede obligar a secuenciar el estudio y completar proyecciones después de estabilizar al paciente.
12.4. Hospitalización e aislamiento
En planta, la indicación del portátil debe responder a la situación del paciente, no a conveniencia logística. Cuando se realiza, se protege el equipo según las precauciones de infección, se limpia de acuerdo con el protocolo y se evita convertir el detector en vector de transmisión. La organización previa —fundas, paños, material de limpieza y coordinación con enfermería— reduce tiempos y errores.
La identificación a pie de cama es especialmente importante en habitaciones múltiples. Se verifica al paciente con los identificadores establecidos y se marca correctamente la lateralidad. La imagen se envía al sistema con la solicitud adecuada para evitar que un estudio técnicamente correcto termine asociado a otra persona o episodio.
13. DE LA IMAGEN NORMAL A LA PATOLÓGICA: MÉTODO DE LECTURA
El epígrafe oficial pide reconocer diferencias gráficas entre imágenes normales y patológicas. Para el TER/TSID esto no significa sustituir el informe radiológico, sino saber si la imagen representa adecuadamente la anatomía y si existe un hallazgo evidente que exige una adquisición adicional prevista, una consulta al radiólogo o una atención especial. El método más seguro es comparar contorno, calibre, continuidad, simetría, densidad y distribución.
| Patrón | Aspecto normal | Cambio patológico orientativo | Posible imitador técnico |
|---|---|---|---|
| Cavidad opacificada | Contorno liso y llenado homogéneo | Defecto de repleción o deformidad | Burbuja, llenado incompleto |
| Conducto | Continuidad y calibre progresivo | Estenosis, obstrucción, ectasia | Espasmo, canulación deficiente |
| Trayecto fistuloso | No existe en anatomía normal | Ramificaciones y comunicaciones | Extravasación por presión |
| Mama | Arquitectura organizada | Masa, distorsión, calcificaciones sospechosas | Pliegue, movimiento, cosmético |
| DXA | ROI válida y anatomía reproducible | BMD reducida según criterios | Metal, degeneración, mala ROI |
| Tórax móvil | Campos y dispositivos evaluables | Opacidad, aire pleural, malposición | Rotación, baja inspiración, pliegue cutáneo |
En las técnicas con contraste, una interrupción puede ser patológica o funcional. La trompa puede contraerse; un conducto puede no llenarse por mala canulación; un trayecto fistuloso puede colapsarse. Por eso hay que observar la dinámica y la respuesta a pequeños cambios antes de asumir una obstrucción fija. En mamografía, por el contrario, la comparación entre dos proyecciones y estudios previos ayuda a separar superposición de una lesión real.
La simetría también es útil, pero no absoluta. Los dos senos, glándulas salivales o hemitoraces no son imágenes especulares perfectas. Una asimetría nueva o focal tiene más importancia que una diferencia estable explicable por anatomía o cirugía. El técnico debe evitar «corregir» asimetrías verdaderas con una colocación forzada que introduzca otras distorsiones.
La continuidad es fundamental en tubos, catéteres y conductos opacificados. Un extremo fuera de campo impide valorar posición; un trayecto que desaparece por superposición puede requerir una proyección alternativa. La regla práctica es sencilla: si la pregunta clínica depende de saber dónde empieza, por dónde pasa o dónde termina una estructura, la imagen debe incluir esos tres elementos siempre que sea posible.
14. ERRORES TÉCNICOS, ARTEFACTOS Y SEGURIDAD
14.1. Errores de identificación y preparación
El primer error no es radiográfico: es hacer la exploración correcta a la persona, lado o momento equivocados. Las técnicas especiales suelen tener preparación e indicaciones más concretas que una radiografía simple. Hay que comprobar antecedentes, cirugía, implantes, drenajes, embarazo cuando sea pertinente, infección activa en procedimientos invasivos y la posibilidad real de cooperación.
En mamografía, no registrar una zona palpable o una cicatriz puede dificultar la correlación. En HSG, ignorar un contexto infeccioso o un procedimiento ginecológico reciente modifica el riesgo. En quirófano, desconocer qué parte del campo es estéril puede contaminarlo. En DXA, no reconocer cirugía vertebral o prótesis puede falsear regiones de análisis.
14.2. Errores geométricos
La rotación, el centrado y la distancia producen efectos diferentes. La rotación puede simular asimetría; el centrado incorrecto corta anatomía; una distancia variable cambia magnificación; y la angulación inadecuada superpone estructuras. El problema es especialmente evidente en portátiles y ortopantomografía, donde el sistema no obliga físicamente a mantener una geometría fija.
En arco en C, además, la angulación modifica la dosis cutánea y la exposición del personal. Mantener una proyección oblicua extrema durante mucho tiempo aumenta el espesor atravesado y obliga al control automático a elevar la salida. La imagen puede seguir siendo correcta, pero el coste dosimétrico aumenta. El técnico debe proponer geometrías eficientes cuando sean compatibles con la necesidad clínica.
14.3. Artefactos por objetos y movimiento
Ropa, cremalleras, electrodos, cables, apósitos, cosméticos y material de monitorización pueden superponerse. No todo debe retirarse: primero se valora si puede hacerse de forma segura. En UCI un cable puede apartarse sin desconectarlo; un drenaje nunca se moviliza de manera que comprometa al paciente. En mamografía, partículas de desodorante o cremas pueden simular calcificaciones si quedan en el campo.
El movimiento produce borrosidad y pérdida de detalle. En mamografía compromete la valoración de calcificaciones; en teleradiografía altera puntos cefalométricos; en HSG puede degradar una fase breve de paso tubárico; y en radiología móvil puede convertir una repetición en un problema de dosis y logística. Explicar la maniobra justo antes de exponer suele ser más eficaz que dar instrucciones largas al inicio.
14.4. Optimización en fluoroscopia
En procedimientos fluoroscópicos, la exposición total depende del tiempo, modo de adquisición, tamaño del campo, magnificación, geometría y necesidad de imágenes grabadas. La optimización consiste en utilizar fluoroscopia solo cuando aporta información dinámica, colimar desde el inicio, evitar magnificación innecesaria, acercar el receptor al paciente y emplear funciones como retención de última imagen. Las adquisiciones de mayor calidad deben reservarse para los momentos en que son necesarias.
La IAEA subraya que reducir la dosis al paciente reduce también la dispersión al personal. Las pantallas suspendidas, cortinas de mesa y escudos móviles pueden disminuir de forma importante la exposición ocupacional cuando se colocan entre el paciente —fuente de dispersión— y el trabajador. Ningún blindaje compensa mantener las manos en el haz directo.
14.5. Asepsia y bioseguridad
HSG, dacriocistografía, sialografía, galactografía y fistulografía incluyen manipulación de orificios o conductos. El nivel de asepsia se adapta al procedimiento y al protocolo local, pero el principio es evitar introducir contaminación y emplear material adecuado. En quirófano, además, el equipo radiológico debe integrarse sin romper la esterilidad del campo. Las fundas del arco y del detector deben colocarse sin crear superficies contaminadas que luego contacten con la zona estéril.
15. APLICACIÓN PRÁCTICA PARA EL TER/TSID
15.1. Antes de la exploración
La práctica segura empieza antes de que el paciente entre en el campo de radiación. El TER/TSID revisa la petición y determina qué técnica, equipo y material serán necesarios. Si se trata de un procedimiento con contraste o canulación, prepara el material completo antes de comenzar. Si es un portátil, revisa batería, detector, identificación y elementos de protección. Si es un arco en C, comprueba movimientos, frenos, monitores, fundas y espacio disponible alrededor de la mesa quirúrgica.
Después se identifica al paciente, se explica la exploración con un lenguaje proporcional a su complejidad y se verifica la información relevante. La explicación tiene un efecto técnico directo: una paciente que comprende la compresión mamográfica colabora mejor; una persona que sabe cuándo debe permanecer inmóvil durante una panorámica evita artefactos; y un paciente al que se anticipa la sensación de una inyección intraductal comunica antes una molestia anómala.
15.2. Durante la adquisición
El técnico mantiene una secuencia mental: posición → centrado → colimación → protección → exposición → verificación. En fluoroscopia añade una pregunta continua: «¿necesito irradiar ahora para obtener información?». En mamografía comprueba tejido incluido antes de aceptar. En DXA observa la anatomía y las regiones de interés. En portátil verifica que el receptor no se haya desplazado al movilizar al paciente. En quirófano se asegura de que el arco puede moverse sin comprometer esterilidad ni seguridad.
La comunicación con el resto del equipo es parte de la técnica. El cirujano necesita saber cuándo el arco está listo; enfermería debe conocer si se va a movilizar un detector bajo un paciente; el radiólogo puede solicitar una proyección adicional en HSG o mamografía; y el paciente debe recibir instrucciones breves en el momento correcto. Una exploración especial rara vez es un acto aislado de un solo profesional.
15.3. Después de la adquisición
La revisión técnica inmediata evita repeticiones tardías. Se comprueba cobertura anatómica, movimiento, exposición, marcadores y respuesta a la pregunta clínica. En los procedimientos con contraste se confirma que las fases necesarias hayan quedado documentadas. En radiología móvil se revisa que los dispositivos solicitados estén incluidos. En mamografía se evalúan criterios de posicionamiento antes de liberar la compresión y dar por terminada la prueba.
Finalmente se envían las imágenes al sistema correcto, se registran incidencias y se acondiciona el equipo. Los detectores móviles y superficies de contacto se limpian según el procedimiento de control de infección. En quirófano se retiran fundas sin contaminar el equipo. La trazabilidad técnica —qué se hizo, qué limitación hubo y por qué se repitió o no una imagen— forma parte de la calidad.
16. IDEAS CLAVE DE EXAMEN
- HSG: opacifica cavidad uterina y trompas; la permeabilidad se demuestra por el paso y derrame libre del contraste.
- HSG contraindicada o desaconsejada: piensa en embarazo, infección pélvica activa, sangrado relevante y contexto posquirúrgico reciente.
- Mamografía: equipo dedicado, alto contraste, compresión y posicionamiento son inseparables.
- Compresión mamaria: reduce espesor, movimiento, superposición y dispersión; no aumenta la dispersión por el hecho de comprimir.
- CC: mama traccionada y pezón centrado/de perfil cuando la anatomía lo permite. MLO: máxima cobertura del tejido, incluido el posterior.
- Eklund: desplazamiento del implante para estudiar mejor el tejido mamario.
- Tomosíntesis: múltiples proyecciones y reconstrucción en planos; reduce el efecto de superposición.
- Galactografía: opacifica un conducto mamario; asociación clásica de examen: búsqueda/localización de lesión intraductal.
- Dacriocistografía: vía lagrimal; indicación clásica: localizar estenosis u obstrucción.
- Sialografía: conductos salivales, especialmente parótida y submandibular; valora estenosis, obstrucción, sialectasia y árbol ductal.
- Fistulografía: define un trayecto patológico y sus comunicaciones; una inyección forzada puede crear falsa extravasación.
- OPG: la posición dentro de la capa focal determina nitidez y distorsión; los errores de cabeza producen asimetrías características.
- Teleradiografía: su valor es la geometría reproducible para cefalometría.
- DXA: técnica cuantitativa. Diferencia BMD, T-score y Z-score. La ISCD recomienda la sigla DXA.
- Portátil: el problema técnico central es que tubo, paciente y detector no están geométricamente ligados.
- Arco en C: paciente = principal fuente de dispersión; optimiza geometría, colimación, distancia y tiempo antes de confiar en el blindaje.
- Quirófano: el TER/TSID suele ser no estéril y debe integrar el equipo sin romper el campo estéril.
- UCI: la pregunta clínica manda. En controles de dispositivos hay que incluir el trayecto y la punta, no solo una parte del tórax.
17. MAPA CONCEPTUAL
EXPLORACIÓN ESPECIAL → parte de una pregunta clínica concreta
↓
¿La estructura tiene contraste natural suficiente?
→ NO: opacificar una cavidad o conducto → HSG · dacriocistografía · sialografía · galactografía · fistulografía
→ SÍ, pero hay superposición: modificar geometría/adquisición → mamografía · tomosíntesis · ortopantomografía · teleradiografía
→ Necesito medir: convertir atenuación en dato cuantitativo → DXA
→ El paciente no puede ir a la sala: desplazar el equipo → radiología móvil
→ Necesito imagen durante un procedimiento: fluoroscopia móvil → arco en C
↓
CONTROL TÉCNICO → preparación + posición + centrado + colimación + adquisición + verificación
↓
LECTURA TÉCNICA → contorno + continuidad + calibre + simetría + densidad + distribución
↓
OPTIMIZACIÓN → evitar repeticiones + reducir campo/tiempo + mejorar geometría + proteger paciente y personal
18. VIGENCIA DE FUENTES
Comprobación realizada en septiembre de 2026. Para la técnica radiográfica y el posicionamiento se han utilizado como referencias docentes Merrill’s Atlas of Radiographic Positioning and Procedures, 15.ª edición, y Bontrager. Manual de posiciones y técnicas radiológicas, 11.ª edición en español (2025). Elsevier identifica la 15.ª edición de Merrill’s como referencia con capítulos específicos de mamografía, densitometría, radiografía móvil y quirúrgica, y la edición española de Bontrager de 2025 como 11.ª edición.
Para histerosalpingografía se ha contrastado el ACR Practice Parameter for the Performance of Hysterosalpingography, revisado en 2022, que estructura la exploración en indicaciones/contraindicaciones, preparación, procedimiento, contraste, imágenes, cuidados posteriores, equipo y seguridad radiológica. Para mamografía se ha utilizado el ACR–AAPM–SIIM Practice Parameter for Determinants of Image Quality in Mammography, revisado en 2022, junto con el programa de garantía de calidad en mamografía digital de la IAEA (Human Health Series No. 17, 2011) y las herramientas de calidad de la European Commission Initiative on Breast Cancer.
Para densitometría se han usado las ISCD Official Adult Positions 2023, que sustituyen las posiciones previas y mantienen la nomenclatura DXA, las reglas de T-score/Z-score, adquisición, análisis y control de calidad. Para fluoroscopia y arco en C se han seguido las recomendaciones de protección ocupacional y optimización de la IAEA: reducir tiempo, colimar, aumentar distancia, utilizar blindajes, mantener el tubo alejado del paciente y el detector próximo, y preferir geometrías que reduzcan dispersión hacia el personal.
Este tema no utiliza como fundamento una norma derogada del régimen específico del proyecto. Cuando una técnica se integra en exposiciones médicas con radiaciones ionizantes, la justificación y optimización deben entenderse dentro del marco vigente estudiado en los temas 17 y 18. Los valores concretos de dosis, NRD o parámetros de exposición no se incluyen aquí porque dependen de equipos, protocolos y fuentes específicas y no son necesarios para dominar el objetivo del Tema 39.
19. REFERENCIAS
- Rollins JH, Long BW, Curtis T. Merrill’s Atlas of Radiographic Positioning and Procedures. 15th ed. Elsevier/Mosby; 2022-2023.
- Lampignano J. Bontrager. Manual de posiciones y técnicas radiológicas. 11.ª ed. Elsevier; 2025.
- American College of Radiology. ACR Practice Parameter for the Performance of Hysterosalpingography. Revised 2022.
- American College of Radiology, American Association of Physicists in Medicine, Society for Imaging Informatics in Medicine. Practice Parameter for Determinants of Image Quality in Mammography. Revised 2022.
- International Atomic Energy Agency. Quality Assurance Programme for Digital Mammography. Human Health Series No. 17. Vienna: IAEA; 2011.
- European Commission Initiative on Breast Cancer (ECIBC). European guidelines for breast cancer screening and diagnosis y European quality assurance scheme for breast cancer services. Consulta de versión vigente: septiembre de 2026.
- International Society for Clinical Densitometry. 2023 ISCD Official Adult Positions. Approved August 24, 2023.
- International Atomic Energy Agency. Recursos de Radiation Protection of Patients y recomendaciones de protección de personal en fluoroscopia; consulta de versión vigente: septiembre de 2026.
- Servicio Andaluz de Salud. Exámenes oficiales de Técnico/a Especialista en Radiodiagnóstico: 2018 turno libre, 2021 turno libre, APES 2023 y 2025 turno libre; respuestas contrastadas con sus plantillas definitivas en el corpus del proyecto.
20. PALABRAS CLAVE
histerosalpingografía · HSG · permeabilidad tubárica · cavidad uterina · mamografía · craneocaudal · CC · mediolateral oblicua · MLO · compresión mamaria · Eklund · tomosíntesis · galactografía · ductografía · dacriocistografía · vía lagrimal · sialografía · Stensen · Wharton · fistulografía · sinografía · ortopantomografía · OPG · teleradiografía · cefalometría · densitometría · DXA · BMD · T-score · Z-score · radiología móvil · portátil · UCI · urgencias · hospitalización · arco en C · quirófano · fluoroscopia · esterilidad · radiación dispersa · colimación · optimización · anatomía radiológica · defecto de repleción · estenosis · obstrucción · artefactos