Tema 40. Patología general de las neoplasias: comienzo, crecimiento, diseminación.

48 min agosto 31, 2026 Media Nuevo

Tema 40. Patología general de las neoplasias: comienzo, crecimiento, diseminación

De la transformación clonal a la metástasis: cómo nace, progresa, invade y coloniza una neoplasia
Oposición: FEA Anatomía Patológica (SAS)
Bloque: Específico · Patología general (37-50) | Última actualización: Agosto 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS y fuentes de referencia vigentes

1. INTRODUCCIÓN: EL PROBLEMA BIOLÓGICO QUE RESUME EL TEMA

Una neoplasia maligna no se define solo porque sus células proliferen mucho. Si esa fuera la idea central, una hiperplasia regenerativa intensa y un carcinoma serían variaciones cuantitativas de lo mismo, y no lo son. El salto conceptual que debes dominar es que el cáncer constituye una población celular evolutiva: surge cuando una célula adquiere alteraciones heredables que le confieren ventajas selectivas, expande un clon, genera subclones, remodela el tejido que la rodea y, en los tumores malignos, adquiere la capacidad de atravesar barreras anatómicas y establecerse en localizaciones distintas de aquella donde comenzó.

Por eso el enunciado oficial —«comienzo, crecimiento, diseminación»— no son tres capítulos independientes. Son tres momentos de un mismo proceso. El comienzo explica cómo aparece el clon neoplásico y qué alteraciones permiten que deje de obedecer las reglas tisulares. El crecimiento explica por qué la masa visible no depende solo de la velocidad mitótica, sino del equilibrio entre proliferación y pérdida celular, de la disponibilidad de nutrientes y oxígeno, del estroma y de la evasión de mecanismos supresores. La diseminación explica el rasgo que más claramente separa una neoplasia benigna de una maligna: la capacidad de invadir y, en la mayoría de los cánceres, metastatizar.

La WHO Classification of Tumours organiza hoy las entidades mediante una síntesis de morfología, inmunofenotipo y patología molecular. La quinta edición convirtió esa integración en norma sistemática para los distintos órganos, con criterios diagnósticos esenciales y deseables. A fecha de agosto de 2026 la serie ha iniciado ya su sexta edición con Digestive System Tumours (2026), mientras gran parte de los demás volúmenes continúa en quinta edición. En este tema general no necesitas memorizar una clasificación de órgano, pero sí entender el principio: la biología tumoral ya no se interpreta separando morfología y genómica. Fuente de vigencia: WHO Classification of Tumours, IARC, series 5.ª edición 2019-2025 y comienzo de la 6.ª edición en 2026.

Para el examen, evita una simplificación muy frecuente: malignidad no equivale a “muchas mitosis”. Una neoplasia puede ser muy proliferativa y seguir estando bien diferenciada; otra puede tener pocas mitosis en una muestra concreta y ser inequívocamente maligna por invasión destructiva o por su capacidad metastásica. La malignidad se reconoce integrando diferenciación, atipia, patrón de crecimiento, invasión y contexto de la entidad.

El marco de las capacidades funcionales del cáncer es útil para ordenar el razonamiento. Hanahan, en la actualización de 2022, mantiene la idea de que los tumores seleccionan capacidades que favorecen proliferación sostenida, supervivencia, angiogénesis, invasión, metástasis y escape inmunitario, y añade como dimensiones especialmente relevantes la plasticidad fenotípica y la reprogramación epigenética no mutacional. No es una clasificación WHO ni un criterio diagnóstico: es un marco mecanístico que te ayuda a conectar las piezas del tema. Fuente: Hanahan D. Hallmarks of Cancer: New Dimensions, 2022; PMID 35022204.

2. NEOPLASIA, DIFERENCIACIÓN, ANAPLASIA Y COMPORTAMIENTO BIOLÓGICO

La palabra neoplasia describe una proliferación celular clonal o predominantemente clonal cuya regulación se ha desacoplado en mayor o menor grado de los controles normales del tejido. Ese crecimiento puede ser benigno, localmente agresivo, de potencial intermedio o maligno según la entidad. La nomenclatura concreta depende del órgano y de la clasificación WHO vigente; por eso no debes extrapolar automáticamente el sufijo de un nombre al comportamiento clínico.

Para comprender el aspecto microscópico, separa tres términos que los exámenes utilizan como distractores entre sí:

Concepto Qué describe Qué NO significa por sí solo
Diferenciación Grado en que las células neoplásicas se parecen morfológica y funcionalmente a las células normales de origen No equivale a velocidad de crecimiento
Anaplasia Pérdida marcada de diferenciación, con desorganización morfológica y citológica No se define simplemente por “muchas mitosis”
Proliferación Actividad replicativa de la población tumoral No determina por sí sola benignidad o malignidad
Agresividad Comportamiento integrado de crecimiento, invasión, recurrencia y diseminación No es sinónimo de pleomorfismo aislado
En 2025, turno libre, pregunta 36, el SAS definió literalmente la diferenciación como el grado en que las células parenquimatosas neoplásicas se asemejan a sus correspondientes células normales, morfológica y funcionalmente. La respuesta correcta fue la B: diferenciación. Esta formulación es una perla directa del tema.

La anaplasia se reconoce por un conjunto de hallazgos: pleomorfismo celular y nuclear, aumento de la relación núcleo/citoplasma, hipercromasia, cromatina irregular, nucléolos prominentes, pérdida de polaridad y arquitectura, mitosis atípicas y, en determinadas neoplasias, células gigantes tumorales. Ninguno de esos signos aislado debe interpretarse fuera de contexto. Un tejido regenerativo puede mostrar nucléolos llamativos y mitosis; una neoplasia bien diferenciada puede conservar una arquitectura sorprendentemente parecida al tejido normal y, sin embargo, invadir.

En 2021, turno libre, pregunta 20, se preguntó qué significa anaplasia. La opción correcta fue la D: ausencia de diferenciación. El distractor más tentador era “incremento del número de mitosis”: puede acompañar a la anaplasia, pero no la define.

La distinción entre benigno y maligno se apoya sobre todo en el patrón de crecimiento y la capacidad de invasión/diseminación. Las neoplasias benignas suelen crecer de manera expansiva, delimitada y sin infiltración destructiva; las malignas pueden infiltrar estructuras vecinas, acceder a vasos y linfáticos y producir metástasis. Hay excepciones anatómicas y entidades de comportamiento intermedio, de modo que la clasificación WHO específica siempre prevalece sobre una regla mnemotécnica general.

No confundas pseudocápsula con cápsula verdadera ni “borde bien delimitado” con benignidad. Algunas neoplasias malignas crecen inicialmente con un frente relativamente nítido, y algunas lesiones benignas carecen de cápsula. El criterio crítico es la relación real con el tejido vecino: desplazamiento frente a infiltración/destrucción.

3. COMIENZO DE LA NEOPLASIA: TRANSFORMACIÓN Y SELECCIÓN CLONAL

El comienzo de una neoplasia no es un instante visible al microscopio, sino un proceso de evolución somática. Una célula adquiere una alteración que cambia su aptitud biológica; si esa modificación proporciona ventaja en el nicho tisular, el clon se expande. Durante la expansión aparecen nuevas alteraciones y, bajo presiones selectivas —hipoxia, competencia por nutrientes, inmunidad, terapias, barreras anatómicas—, algunos subclones sobreviven mejor que otros. El resultado es una población heterogénea que cambia en el tiempo.

Conviene separar mutación iniciadora de progresión. Una alteración inicial puede ser necesaria para que aparezca la proliferación neoplásica, pero rara vez explica por sí sola el fenotipo completo de un cáncer avanzado. La progresión exige acumulación o selección de cambios adicionales que permiten resistir apoptosis, replicar de forma sostenida, tolerar estrés genómico, interactuar con el estroma e invadir.

En términos funcionales, las alteraciones relevantes suelen afectar a varias familias de genes:

  • Protooncogenes: genes normales que participan en señalización proliferativa, supervivencia o diferenciación. Cuando se activan patológicamente por mutación, amplificación, reordenamiento u otros mecanismos, actúan como oncogenes.
  • Genes supresores tumorales: limitan proliferación, favorecen reparación, senescencia o apoptosis, o mantienen la arquitectura tisular. Su pérdida elimina frenos al crecimiento.
  • Genes de mantenimiento del genoma: su alteración aumenta la tasa con la que aparecen nuevas variantes genéticas, favoreciendo la evolución clonal.
  • Reguladores epigenéticos: modifican accesibilidad de la cromatina, metilación del ADN o estado transcripcional sin cambiar necesariamente la secuencia del ADN.
En 2018, turno libre, pregunta 38, se preguntó cuál de PTEN, TP53, APC y EGFR no era un gen supresor tumoral. La correcta fue la D: EGFR. La rentabilidad de esta pregunta no está en memorizar cuatro siglas: está en distinguir un receptor tirosina-quinasa protooncogénico de genes cuya pérdida funcional elimina frenos tumorales.

La activación oncogénica y la pérdida supresora no son equivalentes desde el punto de vista celular. Un oncogén puede generar una señal proliferativa ectópica o constitutiva; la pérdida de un supresor elimina una barrera. A menudo coinciden ambos tipos de eventos en un mismo tumor. Además, el efecto depende del tejido: una misma vía puede impulsar proliferación en un contexto y diferenciación o senescencia en otro. Por eso la interpretación patológica actual se apoya en la entidad concreta y no en listas universales de “genes del cáncer”.

El inicio tumoral tampoco ocurre en un vacío. El microambiente puede favorecer o frenar la expansión del clon: fibroblastos, células inmunes, endotelio, matriz extracelular y señales inflamatorias modifican la presión selectiva. La neoplasia, a su vez, reprograma ese entorno. Esta relación bidireccional es esencial para entender por qué dos clones con alteraciones parecidas pueden comportarse de forma distinta según el tejido en que aparecen.

4. ALTERACIONES GENÉTICAS Y EPIGENÉTICAS QUE IMPULSAN EL INICIO

El modelo clásico de carcinogénesis se centró en la acumulación de mutaciones. Sigue siendo fundamental, pero es incompleto. La célula tumoral puede adquirir un fenotipo estable mediante cambios epigenéticos que modifican qué genes están accesibles o reprimidos. La metilación del ADN, las modificaciones de histonas, la organización de la cromatina y las redes de ARN regulador pueden alterar el programa celular sin cambiar la secuencia nucleotídica.

En 2021, turno libre, pregunta 19, el SAS preguntó por epigenética del cáncer. Consideró correctas la metilación del ADN con silenciamiento génico, las modificaciones de histonas implicadas en el empaquetamiento de la cromatina y la reversibilidad potencial de estos cambios; por eso la respuesta oficial fue la D: todas las anteriores. El razonamiento debe apoyarse en biología tumoral, no en atribuir al tribunal una explicación que no publicó.

La inestabilidad genómica actúa como facilitador de la evolución tumoral porque incrementa el espacio de variación sobre el que puede operar la selección. Puede derivar de defectos de reparación del ADN, errores de segregación cromosómica, crisis telomérica o estrés replicativo. Sin embargo, “más inestabilidad” no significa siempre “más ventaja”: una carga excesiva de daño puede ser letal para la propia célula tumoral. El cáncer progresa dentro de una ventana compatible con supervivencia y selección.

La relación entre genotipo y fenotipo no es lineal. Un mismo driver puede producir morfologías diferentes según el contexto, y morfologías similares pueden estar sostenidas por alteraciones distintas. La clasificación WHO moderna incorpora progresivamente entidades definidas molecularmente cuando la evidencia demuestra que la alteración identifica una enfermedad biológicamente coherente. En un tema general, la conclusión práctica es que la transformación neoplásica se entiende mejor como una combinación de alteración genética + estado epigenético + contexto celular + microambiente.

Esta integración explica también la plasticidad fenotípica. Una célula tumoral puede cambiar de estado de diferenciación y de programa transcripcional ante presiones ambientales o terapéuticas. Hanahan 2022 propone considerar la plasticidad y la diferenciación alterada como una dimensión central de la biología del cáncer. Fuente: Hanahan D, 2022, PMID 35022204.

La epigenética es especialmente rentable en examen porque permite una trampa clásica: epigenético no significa irreversible ni implica cambio de secuencia del ADN. El rasgo definitorio es la modificación heredable o estable del estado de expresión sin necesidad de alterar la secuencia nucleotídica.

5. EVOLUCIÓN CLONAL, HETEROGENEIDAD Y PLASTICIDAD

Cuando el clon inicial crece, no permanece uniforme. Cada división celular genera oportunidades para nuevas alteraciones, y cada microambiente local impone presiones distintas. Aparece así la heterogeneidad intratumoral: regiones y subclones con combinaciones genéticas, epigenéticas y fenotípicas diferentes. Esa diversidad es un sustrato para la selección y explica parte de la resistencia terapéutica y de la discrepancia entre tumor primario y metástasis.

La heterogeneidad puede ser espacial —subclones distintos en áreas diferentes del tumor— y temporal —el tumor de la recaída no es idéntico al diagnosticado años antes—. Para el patólogo, esto tiene una consecuencia práctica: una biopsia es una muestra del tumor, no necesariamente un inventario exhaustivo de toda su diversidad. Cuando un biomarcador guía tratamiento, la selección de muestra, la calidad preanalítica y el momento clínico cobran importancia.

La progresión tumoral se representa mejor como un árbol que como una escalera. Un tronco común contiene alteraciones compartidas por la mayoría de células; distintas ramas acumulan cambios adicionales. Las metástasis pueden originarse a partir de subclones concretos y continuar evolucionando en el órgano distante. Por eso no siempre es correcto imaginar una secuencia única “primario → ganglio → metástasis” para todas las células.

La plasticidad añade otra capa: un mismo genoma tumoral puede ocupar estados celulares distintos. Esto es particularmente relevante en transición epitelio-mesenquimal, estados de célula madre tumoral, adaptación a hipoxia y resistencia a tratamiento. En muchos carcinomas, la invasión no exige una transición epitelio-mesenquimal completa y estable; pueden existir estados híbridos que conservan parte de la adhesión epitelial y adquieren motilidad. La biología moderna habla por ello de plasticidad epitelio-mesenquimal más que de un interruptor binario.

Desde el punto de vista evolutivo, una metástasis exitosa no necesita que todas las células del primario sean metastásicas. Basta con que determinados subclones sean capaces de completar la cascada. La mayoría de células que entran en circulación no formará una metástasis macroscópica; la colonización distante es un cuello de botella biológico. Fuente de mecanismo metastásico: Lambert AW, Pattabiraman DR, Weinberg RA. Emerging Biological Principles of Metastasis, 2017; PMID 28187288.

6. CRECIMIENTO TUMORAL: CINÉTICA, FRACCIÓN DE CRECIMIENTO Y PÉRDIDA CELULAR

El tamaño de un tumor es el resultado neto de células producidas menos células perdidas. Este principio es más importante que memorizar tiempos de duplicación concretos, que varían enormemente entre entidades y no deben trasladarse de un tumor a otro. La proliferación se puede estimar mediante morfología mitótica o marcadores como Ki-67 en contextos donde la clasificación o guía correspondiente lo indique, pero el índice proliferativo no equivale por sí solo a velocidad volumétrica del tumor.

La fracción de crecimiento es la proporción de células que se encuentran activamente dentro del ciclo celular. En las primeras fases de algunos tumores puede ser alta; conforme aumenta el tamaño, aparecen regiones quiescentes, hipóxicas, necróticas o sometidas a estrés, y una parte mayor de la población queda fuera de ciclo. Al mismo tiempo, la pérdida celular por apoptosis, necrosis, descamación, diferenciación terminal o salida de células al torrente circulatorio reduce el crecimiento neto.

La masa tumoral no crece de forma indefinida como una esfera homogénea. La difusión de oxígeno y nutrientes tiene límites; a medida que el tumor aumenta, el microambiente se vuelve heterogéneo. Aparecen gradientes de oxígeno, pH y metabolitos que seleccionan subclones tolerantes y estimulan angiogénesis. La necrosis central de ciertas neoplasias de rápido crecimiento es la expresión morfológica de ese desequilibrio entre demanda y perfusión.

La relación entre proliferación y respuesta terapéutica también es dinámica. Muchos tratamientos citotóxicos actúan mejor sobre células en ciclo, mientras poblaciones quiescentes o dormidas pueden escapar y reactivar después. Esto no implica que todo tumor con bajo Ki-67 sea resistente ni que un Ki-67 alto garantice sensibilidad: el biomarcador debe interpretarse según la entidad y la guía vigente.

No memorices una falsa ecuación: más mitosis = más malignidad. La mitosis es un dato de proliferación. La malignidad se demuestra por el comportamiento biológico de la entidad y, en muchos tumores, por invasión y capacidad metastásica. En algunos sistemas de gradación la actividad mitótica sí forma parte del grado, pero solo dentro de ese sistema específico y con sus criterios fechados.

La expansión tumoral está limitada también por senescencia, apoptosis y vigilancia inmunitaria. Una célula que activa un oncogén puede entrar en senescencia si mantiene intactos determinados mecanismos supresores. Para progresar, el clon debe superar o eludir estas barreras. El crecimiento maligno, por tanto, es una propiedad emergente de varias alteraciones coordinadas, no la consecuencia inevitable de una sola señal proliferativa.

6.1. Ciclo celular, quiescencia y expansión de la masa

Para interpretar la cinética tumoral conviene recordar que el ciclo celular no es una cinta transportadora en la que todas las células avanzan al mismo ritmo. Una parte de la población puede encontrarse en G0, otra puede progresar por G1, S, G2 y M, y otra puede estar condenada a muerte. El tamaño observado en una biopsia o pieza es la fotografía resultante de esas poblaciones. El patólogo puede inferir actividad proliferativa a partir de mitosis y, en tumores seleccionados, mediante inmunohistoquímica para Ki-67, pero no puede deducir de un único corte una tasa de crecimiento volumétrica exacta.

La progresión por el ciclo está gobernada por complejos de ciclinas y quinasas dependientes de ciclina y por puntos de control que verifican condiciones ambientales e integridad genómica. En cáncer, diferentes alteraciones convergen en permitir que la célula atraviese esos puntos de control pese a señales inhibitorias o daño. Es útil pensar en el eje RB como freno de entrada en fase S y en TP53 como nodo de respuesta a estrés y daño, pero en un tema general no debes convertir estos ejes en una lista cerrada: cada entidad puede usar mecanismos distintos para lograr el mismo resultado funcional, que es mantener la expansión clonal.

La proliferación también depende de la relación entre célula y tejido. Una célula normal suele necesitar señales de crecimiento y adhesión apropiadas; muchas células tumorales adquieren independencia parcial de esas exigencias. La supervivencia sin anclaje, por ejemplo, facilita que células desprendidas resistan durante invasión y circulación. De nuevo, se trata de una capacidad seleccionada: si una célula se desprende y muere por anoikis, no contribuirá a una metástasis; si adquiere mecanismos para resistirla, aumenta su probabilidad de completar la cascada.

6.2. Muerte celular dentro del tumor

La muerte celular tumoral puede ser programada o consecuencia de daño. La apoptosis elimina células individuales sin provocar el patrón inflamatorio de la necrosis; la necrosis tumoral suele reflejar isquemia, hipoxia, toxicidad o crecimiento que supera la perfusión. En sistemas de gradación concretos, la necrosis puede ser un componente pronóstico, pero nunca debes importar un criterio de un sarcoma, un carcinoma renal o un tumor endocrino a otra entidad sin comprobar su sistema específico.

El crecimiento neto puede ser lento incluso en un tumor con fracción proliferativa considerable si la pérdida celular también es alta. Este punto explica por qué dos neoplasias con actividad mitótica parecida pueden presentar curvas de crecimiento diferentes. También explica por qué la simple observación de apoptosis o necrosis no permite concluir que un tumor esté “regresando”: puede coexistir una producción celular todavía mayor.

6.3. Latencia clínica y umbral de detección

Entre la primera célula transformada y el diagnóstico existe un periodo durante el cual la población tumoral es microscópica. La duración de ese intervalo depende de biología, localización y método de detección. No es correcto asignar un número universal de duplicaciones o un tiempo fijo: los valores varían entre tumores y condiciones. Lo examinable es el concepto de latencia: el inicio biológico precede al diagnóstico clínico, y cuando una neoplasia se detecta ya ha atravesado numerosas rondas de selección y adaptación.

Este hecho tiene consecuencias para la heterogeneidad. Cuanto más tiempo ha evolucionado un tumor y más barreras ha superado, mayor oportunidad existe para que coexistan subclones. La terapia introduce además una presión selectiva intensa: clones sensibles desaparecen y clones resistentes pueden expandirse. La recaída no debe imaginarse como “el mismo tumor que vuelve a crecer” sin cambios; puede representar la expansión de una población minoritaria preexistente o de una población que ha seguido evolucionando.

6.4. Crecimiento expansivo frente a infiltrativo

La forma macroscópica de crecimiento aporta pistas. Una neoplasia benigna suele comprimir y desplazar el tejido adyacente; una maligna puede infiltrar de forma irregular, producir reacción desmoplásica y dificultar la delimitación quirúrgica. Sin embargo, la frontera no siempre es evidente. Algunos tumores malignos forman masas circunscritas y algunos benignos se entremezclan con estructuras normales sin ser metastásicos. El diagnóstico se apoya en el patrón propio de la entidad y en criterios WHO, no en una regla única de “redondo es benigno, espiculado es maligno”.

La desmoplasia merece especial atención porque puede hacer que una lesión pequeña sea muy dura y aparente más volumen del que corresponde a células tumorales. El estroma reactivo no es un mero acompañante: modifica presión mecánica, señalización y acceso vascular. En algunos carcinomas, las células neoplásicas constituyen solo una fracción de la masa, y el resto es matriz y estroma inducido por ellas.

7. CAPACIDADES FUNCIONALES DEL CÁNCER Y MICROAMBIENTE TUMORAL

El modelo de las capacidades del cáncer es útil porque reúne mecanismos dispersos en un esquema funcional. En su actualización de 2022, Hanahan subraya que la progresión maligna implica sostener señales proliferativas, evadir supresores del crecimiento y muerte celular, mantener replicación, inducir o explotar vasculatura, alterar metabolismo, evitar destrucción inmunitaria y adquirir invasión/metástasis. Como rasgos facilitadores incluye inestabilidad genómica e inflamación promotora de tumor, y como nuevas dimensiones propone plasticidad fenotípica, reprogramación epigenética no mutacional, microbiomas polimórficos y la contribución de células senescentes del microambiente. Fuente: Hanahan, 2022; PMID 35022204.

Para el patólogo, la aportación importante es que el tumor no está formado solo por células neoplásicas. El microambiente tumoral incluye fibroblastos, células endoteliales, pericitos, macrófagos, linfocitos, neutrófilos, matriz extracelular y mediadores solubles. Estas células pueden ser reclutadas y reprogramadas por el tumor, y a su vez modificar crecimiento, invasión y respuesta terapéutica.

Los fibroblastos asociados a cáncer pueden producir matriz, remodelarla y secretar factores que favorecen migración o supervivencia. Los macrófagos y otras células mieloides pueden participar en angiogénesis, inmunosupresión o remodelación tisular. Los linfocitos T pueden ejercer presión antitumoral, pero el tumor puede seleccionar mecanismos de escape, entre ellos señales de checkpoint inmunitario.

La interacción PD-1/PD-L1 es un buen ejemplo de cómo un mecanismo de progresión se convierte en diana terapéutica. PD-1 funciona como receptor inhibidor en linfocitos activados; bloquearlo con anticuerpos puede restaurar actividad antitumoral en contextos clínicos apropiados. Este mecanismo no pertenece estrictamente a “diseminación”, pero ayuda a entender por qué un clon metastásico puede sobrevivir a la vigilancia inmune.

En 2025, turno libre, pregunta 38, se preguntó por el fundamento de pembrolizumab. La respuesta oficial fue la D: el anticuerpo anti-PD-1 bloquea un regulador negativo de la actividad de los linfocitos y permite su activación. Es una conexión entre progresión tumoral y escape inmunitario.

El examen puede mezclar estas capacidades con morfología. Por ejemplo, anaplasia y pérdida de diferenciación reflejan plasticidad y desorganización del programa celular; angiogénesis explica cómo la masa supera limitaciones de difusión; invasión y metástasis representan la culminación de la interacción entre célula tumoral, estroma y vasculatura. El tema se recuerda mejor como una red causal que como una lista de genes.

8. ANGIOGÉNESIS, HIPOXIA Y SOPORTE METABÓLICO DEL CRECIMIENTO

Para crecer más allá de un volumen limitado por difusión, una neoplasia necesita acceso funcional a oxígeno y nutrientes. Puede conseguirlo mediante angiogénesis, remodelación de vasos preexistentes y otros patrones de interacción vascular descritos en distintos tumores. El principio general es que el balance local entre señales proangiogénicas y antiangiogénicas se desplaza en favor de una red vascular que sostiene crecimiento y proporciona rutas potenciales de diseminación.

La hipoxia no es solo una carencia pasiva. Activa programas transcripcionales que favorecen adaptación metabólica, supervivencia y producción de mediadores angiogénicos. VEGF es uno de los ejes más conocidos, pero no debe convertirse en una explicación única: la vascularización tumoral depende de múltiples ligandos, receptores y células estromales. En un tema general, interesa comprender el circuito: hipoxia y estrés → respuesta adaptativa → remodelación vascular → crecimiento y, potencialmente, acceso a la circulación.

Los vasos tumorales pueden ser estructural y funcionalmente anómalos. La perfusión heterogénea perpetúa zonas hipóxicas, aumenta presión intersticial y modifica la entrega de fármacos. Al mismo tiempo, la proximidad a endotelio y pericitos crea nichos que pueden favorecer supervivencia de determinadas poblaciones tumorales.

La angiogénesis se relaciona con la metástasis, pero no es sinónimo de metástasis. Un tumor puede ser muy vascular y no haber colonizado órganos distantes; y una célula metastásica debe completar muchos pasos posteriores a entrar en la circulación. Lo que la vasculatura proporciona es un soporte para el crecimiento y una interfaz anatómica que puede facilitar intravasación.

En examen, si te preguntan por el crecimiento tumoral, piensa en el equilibrio de cuatro fuerzas: proliferación, pérdida celular, perfusión/angiogénesis y microambiente. La tasa mitótica explica solo una parte.

9. INVASIÓN LOCAL: ADHESIÓN, MATRIZ EXTRACELULAR Y MIGRACIÓN

La invasión es la capacidad de atravesar límites tisulares y crecer dentro de estructuras vecinas. En un carcinoma, el paso desde una lesión intraepitelial a un carcinoma invasivo exige atravesar la membrana basal y penetrar el estroma. Ese momento tiene consecuencias diagnósticas y terapéuticas, y por ello la identificación de invasión es una de las responsabilidades más críticas del patólogo.

El modelo clásico de invasión de matriz extracelular se organiza en tres funciones: cambio de adhesión, degradación/remodelación de matriz y migración. El proceso real es más dinámico, pero la secuencia sigue siendo útil para el examen.

9.1. Pérdida o modificación de la adhesión intercelular

Las células epiteliales normales mantienen cohesión mediante complejos de adhesión. La E-cadherina, codificada por CDH1, es un componente central de las uniones adherentes. La pérdida de su función reduce cohesión celular y puede favorecer un fenotipo infiltrativo. En tumores concretos, como el carcinoma lobulillar de mama o el carcinoma gástrico difuso hereditario, la alteración de CDH1 tiene una relevancia diagnóstica y genética que se estudia en los temas de órgano correspondientes. Aquí interesa el principio: modificar adhesión facilita separación o reorganización de células tumorales.

9.2. Interacción con matriz extracelular

Las integrinas conectan la célula con componentes de la matriz y transmiten señales mecánicas y bioquímicas. En cáncer participan en supervivencia, migración, invasión y colonización metastásica. La revisión de Hamidi e Ivaska resume su implicación a lo largo de múltiples etapas de progresión y metástasis. Fuente: Hamidi H, Ivaska J. Every step of the way: integrins in cancer progression and metastasis, 2018; PMID 30002479.

9.3. Remodelación y proteólisis

Las células tumorales y las células del estroma pueden producir proteasas que remodelan matriz extracelular. Las metaloproteinasas de matriz (MMP) degradan componentes de la matriz y también pueden modificar señales, factores de crecimiento y moléculas de adhesión. No debes imaginar la invasión como una célula que “disuelve un túnel” de manera autónoma: es una interacción cooperativa entre tumor, fibroblastos, células inflamatorias y matriz. Fuente de referencia mecanística: Lambert et al., 2017, PMID 28187288; Hamidi e Ivaska, 2018, PMID 30002479.

9.4. Migración y plasticidad epitelio-mesenquimal

La migración tumoral puede ser individual o colectiva. La plasticidad epitelio-mesenquimal permite a células epiteliales adquirir rasgos de motilidad, reorganizar citoesqueleto y modificar adhesión. No es obligatorio que una célula complete una EMT total para invadir; existen estados híbridos y migración colectiva en los que se mantienen contactos entre células. Esa precisión evita una simplificación obsoleta: “para metastatizar, todo carcinoma debe perder por completo su fenotipo epitelial”.

INVASIÓN LOCAL
├── 1. Cambia la cohesión célula-célula
│ └── p. ej., alteración de E-cadherina en contextos concretos
├── 2. Se adhiere de forma dinámica a la matriz
│ └── integrinas y señales de mecanotransducción
├── 3. Remodela/degrada barreras tisulares
│ └── MMP y otras proteasas, con cooperación estromal
└── 4. Migra
├── individual
├── colectiva
└── estados de plasticidad epitelio-mesenquimal
Invasión no es simplemente “células fuera de sitio”. En biopsias pequeñas hay atrapamiento de glándulas benignas, desplazamiento epitelial, artefacto de corte y fenómenos pseudoinvasivos. La interpretación exige reconocer respuesta estromal, patrón infiltrativo, relación con membrana basal y criterios propios de cada órgano.

10. CASCADA METASTÁSICA: DE LA INTRAVASACIÓN A LA COLONIZACIÓN

La metástasis es la formación de un foco tumoral discontinuo respecto al tumor primario. No basta con que una célula entre en un vaso: debe sobrevivir a una secuencia de cuellos de botella. El NCI resume la progresión en pasos que incluyen invasión local, entrada en vasos sanguíneos o linfáticos, transporte, detención en una localización distante, extravasación y crecimiento hasta establecer un nuevo foco vascularizado. Fuente: National Cancer Institute, Metastatic Cancer: When Cancer Spreads, actualización consultada en 2026.

La cascada puede desglosarse así:

  1. Invasión del tejido local: pérdida de arquitectura, interacción con matriz y migración.
  2. Intravasación: entrada en linfáticos o vasos sanguíneos, a menudo facilitada por interfaces vasculares alteradas y células del microambiente.
  3. Supervivencia en la circulación: resistencia a estrés mecánico, anoikis y ataque inmunitario; algunas células circulan en agregados con otras células tumorales o plaquetas.
  4. Arresto y adhesión en órgano distante: depende de anatomía circulatoria y de interacciones moleculares con endotelio y microambiente.
  5. Extravasación: salida del vaso y entrada en el parénquima receptor.
  6. Supervivencia inicial: muchas células mueren o permanecen en estado latente.
  7. Colonización: expansión sostenida en el nuevo órgano, que requiere adaptación al nicho y, con frecuencia, soporte vascular.

La colonización es uno de los pasos más exigentes. Una célula que invade muy bien el primario puede fracasar en el órgano distante porque no encuentra señales de supervivencia adecuadas. La metastatización es, por tanto, una propiedad compuesta. Lambert, Pattabiraman y Weinberg enfatizan que los principios de metástasis emergen de la interacción entre programas celulares y microambientes de origen y destino. Fuente: 2017; PMID 28187288.

La presencia de células tumorales circulantes o incluso de células diseminadas no garantiza una metástasis clínica. El tumor metastásico visible es la consecuencia final de supervivencia y expansión de una fracción seleccionada. Esta distinción ayuda a entender la dormancia metastásica y las recaídas tardías.

Para fijar la cascada metastásica en examen, no empieces por “linfa o sangre”. Empieza por el requisito universal: invadir primero. Después viene el acceso a una vía de transporte y, al final, la colonización. La vía anatómica cambia; la necesidad de superar barreras sucesivas no.

11. VÍAS DE DISEMINACIÓN: LINFÁTICA, HEMATÓGENA Y TRANSCELÓMICA

Las tres vías clásicas que debes dominar son linfática, hematógena y siembra directa de cavidades o superficies corporales. No son compartimentos absolutos: un mismo tumor puede utilizar más de una, y la anatomía local condiciona la ruta más probable.

11.1. Diseminación linfática

La vía linfática es la ruta típica y más frecuente de extensión inicial de muchos carcinomas. Los vasos linfáticos del margen tumoral ofrecen acceso a una red de drenaje regional. El patrón ganglionar puede seguir rutas anatómicas predecibles, aunque existen saltos, drenajes alternativos y modificaciones por cirugía o por obstrucción tumoral. El concepto de ganglio centinela se apoya precisamente en identificar el primer territorio de drenaje de determinadas neoplasias, asunto que se desarrolla en los temas específicos de órgano.

En 2022, pregunta 55, se preguntó por la diseminación de neoplasias malignas. La respuesta correcta fue la A: la vía linfática es la vía más comúnmente utilizada por los carcinomas. En 2025, pregunta 35, el SAS repitió prácticamente el mismo enunciado y la misma respuesta. Debes interpretarlo como recurrencia de un concepto de alto rendimiento, no como dos perlas independientes.

La frase “los sarcomas nunca usan linfáticos” es falsa. La hematógena es característica de muchos sarcomas, pero existen sarcomas con metástasis ganglionares y carcinomas con diseminación hematógena precoz. Los patrones son tendencias biológicas, no prohibiciones anatómicas.

11.2. Diseminación hematógena

La vía hematógena es especialmente relevante en sarcomas y también en numerosos carcinomas. Las venas, por su pared más delgada, son una ruta habitual de invasión. El destino inicial de los émbolos tumorales está influido por el drenaje venoso: pulmón e hígado son órganos frecuentemente implicados porque reciben grandes volúmenes de sangre y constituyen filtros vasculares de circuitos sistémico y portal.

En 2021, turno libre, pregunta 61, se preguntó por la diseminación hematógena. La opción correcta fue la B: los órganos más frecuentemente afectados son hígado y pulmón. Los distractores negaban patrones bien conocidos, como la diseminación vertebral de determinados tumores o la invasión venosa del carcinoma renal.

La invasión de grandes venas puede ser una característica macroscópica llamativa en algunas neoplasias. Sin embargo, el hallazgo microscópico de invasión vascular debe distinguirse de artefactos de retracción. El patólogo debe aplicar los criterios específicos de cada órgano y, cuando esté indicado, técnicas auxiliares para identificar endotelio o pared vascular.

11.3. Siembra de cavidades y superficies

La diseminación transcelómica ocurre cuando el tumor alcanza una cavidad y exfolia o implanta células sobre superficies serosas. El peritoneo es el ejemplo clásico, pero también pueden afectarse pleura, pericardio, espacios subaracnoideos u otras superficies según la neoplasia. El patrón de implantación depende tanto de la biología tumoral como de circulación de fluidos, gravedad, anatomía y capacidad de adhesión al mesotelio.

En 2022, pregunta 93, se preguntó por qué vías se diseminan los tumores malignos. Siembra directa de cavidades/superficies, vía linfática y vía hematógena eran correctas, por lo que la respuesta oficial fue la D: todas son correctas.

11.4. Otras rutas relevantes

Además de las tres rutas clásicas, puede existir extensión perineural, a lo largo de conductos, espacios anatómicos o superficies epiteliales. La invasión perineural es un hallazgo pronóstico y de estadificación en determinados tumores, pero su significado exacto depende de la localización y del protocolo correspondiente. En este tema debes reconocerla como forma de extensión local y vía de propagación, no como una cuarta categoría universal equivalente a linfa, sangre y cavidades.

DISSEMINACIÓN MALIGNA
├── LINFÁTICA
│ ├── patrón típico de muchos carcinomas
│ └── ganglios regionales según drenaje anatómico
├── HEMATÓGENA
│ ├── típica de muchos sarcomas y también carcinomas
│ ├── venas frecuentemente invadidas
│ └── pulmón e hígado: destinos frecuentes
└── SIEMBRA DE CAVIDADES / SUPERFICIES
├── peritoneo
├── pleura / pericardio
└── otros espacios según entidad

12. ORGANOTROPISMO, NICHO PREMETASTÁSICO Y DORMANCIA

La distribución de las metástasis no se explica solo por “dónde llega la sangre”. El patrón metastásico surge de dos fuerzas: anatomía circulatoria y compatibilidad biológica entre la célula tumoral y el órgano receptor. Esta idea se resume históricamente como hipótesis de “seed and soil”: la semilla tumoral necesita un suelo que permita supervivencia y crecimiento.

El organotropismo depende de moléculas de adhesión, quimiocinas, composición de la matriz, disponibilidad de factores tróficos, interacción inmunitaria y características metabólicas del órgano. Por eso ciertos cánceres muestran preferencias metastásicas reproducibles. Aun así, el patrón debe aprenderse por entidad en los temas de órgano, no como una lista general cerrada.

El concepto de nicho premetastásico describe modificaciones sistémicas inducidas por el tumor primario que preparan determinados tejidos para recibir células tumorales. Mediadores solubles, vesículas extracelulares y células de origen medular pueden alterar endotelio, matriz e inmunidad antes de que llegue la célula metastásica. Es un campo de investigación activo y no un criterio diagnóstico rutinario, de modo que debe presentarse como mecanismo biológico, no como prueba clínica establecida.

La dormancia explica por qué algunas células diseminadas permanecen viables durante largos periodos sin formar una masa detectable. Puede implicar quiescencia celular, equilibrio entre proliferación y muerte, restricción angiogénica o control inmunitario. Revisiones de 2023 enfatizan que la dormancia es un estado regulado por interacciones entre célula y microambiente y que su reactivación puede originar recaídas tardías. Fuentes: Truskowski K et al., 2023, PMID 36598661; Mukherjee A, Bravo-Cordero JJ, 2023, PMID 36802311.

La colonización metastásica exige salir de esa restricción. Una célula puede adaptarse al nicho, modificar la matriz, reclutar vasculatura y evadir inmunidad. Esta fase final es clínicamente decisiva porque convierte enfermedad microscópica potencial en metástasis manifiesta.

No confundas célula tumoral diseminada con metástasis establecida. La primera puede no llegar nunca a crecer; la segunda implica colonización suficiente para formar un foco tumoral en el órgano distante.

12.1. “Seed and soil” no excluye la anatomía vascular

La hipótesis de semilla y suelo no sustituye la explicación anatómica; la completa. Una célula que nunca alcanza un órgano no puede colonizarlo, y por eso el drenaje venoso y linfático determina qué tejidos reciben primero grandes cantidades de células tumorales. Pero, una vez allí, la mayoría de células no progresa. La compatibilidad entre el programa de la célula y el microambiente receptor decide qué focos sobreviven. La metástasis pulmonar de un sarcoma de extremidad y la metástasis hepática de un carcinoma colorrectal ilustran cómo el flujo sanguíneo puede aumentar la probabilidad inicial de llegada, mientras otros patrones —como predilecciones por hueso o cerebro de determinados tumores— requieren además interacciones específicas con el nicho.

El organotropismo también recuerda que el tamaño del primario no explica por sí solo el riesgo metastásico. Determinadas neoplasias pueden diseminar cuando el primario es relativamente pequeño, mientras otras alcanzan gran tamaño antes de metastatizar. La biología de la entidad, el acceso a vasos, el fenotipo de invasión y la capacidad de colonización son determinantes. Por eso la estadificación no usa el mismo criterio T para todos los órganos y por eso la WHO separa entidades que, aunque compartan localización, tienen historias naturales diferentes.

12.2. Células tumorales circulantes y agregados

Durante la fase vascular pueden detectarse células tumorales circulantes. Algunas viajan solas y otras en agregados. La circulación somete a estas células a estrés de cizallamiento, pérdida de anclaje y ataque inmunitario. La asociación con plaquetas y otras células puede favorecer protección y adhesión endotelial. Sin embargo, la detección de células circulantes es un marcador de diseminación potencial, no la demostración anatómica automática de una metástasis establecida.

La embolia tumoral observada histológicamente dentro de un vaso representa un paso de la cascada y puede tener valor pronóstico o de estadio según el órgano. El patólogo debe distinguirla de contaminación, retracción o desplazamiento iatrogénico. En determinadas piezas, la orientación y el muestreo de venas de gran calibre son cruciales porque una extensión intravascular macroscópica puede modificar la categoría T o la planificación quirúrgica.

12.3. Extravasación y adaptación al órgano receptor

Tras quedar retenida en la microcirculación, la célula metastásica debe adherirse, atravesar endotelio y membrana basal y sobrevivir en un microambiente desconocido. Las integrinas, moléculas de adhesión y señales quimiotácticas participan en este proceso. La extravasación puede compartir mecanismos con la migración leucocitaria, pero las células tumorales los utilizan de forma desregulada y heterogénea.

Una vez en el parénquima, la célula se enfrenta a una decisión biológica: morir, permanecer latente o proliferar. La colonización exige reconstruir una red de soporte. Puede ser necesario reclutar fibroblastos, modular inmunidad, modificar matriz y establecer una vascularización suficiente. Esa es la razón de que la capacidad invasiva del primario no prediga de forma perfecta la eficiencia metastásica. Metastatizar es más difícil que invadir localmente.

12.4. Dormancia individual y dormancia de masa

La dormancia puede entenderse a varios niveles. Una célula individual puede estar en quiescencia reversible y permanecer fuera del ciclo. Un micrometástasis puede mantener un tamaño estable si proliferación y muerte se equilibran. También puede existir una restricción inmunitaria o vascular que impida expansión. Las revisiones de 2023 sobre dormancia subrayan precisamente esta diversidad de estados y la contribución de la matriz extracelular al mantenimiento o ruptura del equilibrio. Fuentes: Truskowski et al., 2023, PMID 36598661; Mukherjee y Bravo-Cordero, 2023, PMID 36802311.

La relevancia clínica es directa: una recaída tardía no obliga a imaginar que el tumor primario estaba “curado y apareció uno nuevo”. Puede representar reactivación de células diseminadas que sobrevivieron en un estado restringido. Este concepto es especialmente importante en tumores con historia natural prolongada, aunque los intervalos y patrones concretos deben estudiarse por entidad.

12.5. Metástasis y evolución paralela

El tumor primario y sus metástasis comparten un ancestro clonal, pero pueden divergir. Después de la siembra, el foco metastásico sigue sometido a selección en un microambiente diferente y puede adquirir alteraciones adicionales. Además, distintos focos pueden originarse de subclones diferentes. Esta evolución paralela explica por qué un biomarcador puede no ser idéntico en todas las localizaciones y por qué, cuando la decisión terapéutica lo exige, puede ser necesario estudiar material de recaída o metástasis conforme a la guía clínica pertinente.

Para Anatomía Patológica, la conclusión es que la metástasis no es una copia estática del primario. Conserva suficiente identidad para permitir atribuir origen, pero puede mostrar selección fenotípica y molecular. El diagnóstico diferencial debe integrar morfología, inmunofenotipo, antecedentes y datos moleculares sin exigir una identidad absoluta de cada rasgo.

14. GRADO FRENTE A ESTADIO. TNM Y TRANSICIÓN AJCC VERSION 9

Grado y estadio responden a preguntas distintas. El grado estima características biológicas o morfológicas del tumor primario —diferenciación, mitosis, necrosis u otros componentes según el sistema—. El estadio describe la extensión anatómica de la enfermedad, habitualmente mediante T, N y M cuando el sistema TNM es aplicable.

Dimensión Pregunta que responde Ejemplos de variables
Grado ¿Qué fenotipo de agresividad muestra la neoplasia? Diferenciación, actividad mitótica, necrosis, arquitectura según sistema
T ¿Qué extensión local tiene el tumor primario? Tamaño, profundidad, órganos o estructuras invadidas según sitio
N ¿Qué afectación ganglionar regional existe? Número, localización o características del depósito según sitio
M ¿Existe enfermedad metastásica a distancia? Metástasis distante según reglas de la entidad

El AJCC Cancer Staging System está en una transición importante. Ya no se actualiza únicamente mediante una nueva edición global; AJCC publica Version 9 por sitios anatómicos. A agosto de 2026, todos los sitios de la 8.ª edición permanecen vigentes hasta que son sustituidos por un protocolo Version 9. La página oficial de AJCC identifica, entre otros, protocolos Version 9 para pulmón, timo, mesotelioma pleural difuso y nasofaringe con vigencia desde 2025, y para glándulas salivales y orofaringe asociada a HPV con vigencia desde 2026. Fuente: American College of Surgeons/AJCC, AJCC Version 9 Cancer Staging System, estado consultado en 2026.

Esto corrige una regla que ya no puede formularse como “todo se estadifica con AJCC 8.ª”. En 2026 debes comprobar qué versión está vigente para cada sitio. Los principios generales del estadio siguen siendo válidos, pero el contenido específico puede ser 8.ª edición o Version 9 según órgano y fecha de diagnóstico.

Esta transición es especialmente importante para un temario de oposición porque los exámenes ya la han incorporado. El examen de 2025 de FEA Anatomía Patológica incluyó una pregunta de estadificación pulmonar conforme a AJCC Version 9. Aunque esa pregunta pertenece al tema de pulmón y no debe convertirse aquí en perla central, demuestra que la vigencia editorial es material examinable.

Los protocolos CAP deben utilizarse para estructurar la información patológica necesaria en cada tumor y remiten al sistema de estadificación vigente. En este tema general basta con retener la regla operativa: WHO define la entidad; CAP estructura el informe; AJCC/UICC define el marco de extensión anatómica cuando aplica.

15. ERRORES FRECUENTES Y TRAMPAS DE EXAMEN

15.1. “Anaplasia = muchas mitosis”

Incorrecto. La anaplasia es pérdida marcada de diferenciación. Las mitosis pueden aumentar y ser atípicas, pero son una manifestación asociada, no la definición. Lo preguntó directamente el SAS en 2021.

15.2. “Diferenciación = baja agresividad”

No siempre. La diferenciación describe parecido con el tejido de origen; el comportamiento depende de la entidad. Algunos tumores relativamente bien diferenciados son capaces de invadir y metastatizar.

15.3. “Todo sarcoma disemina solo por sangre”

Es una simplificación. La vía hematógena es característica de muchos sarcomas, pero la diseminación linfática es posible en determinados subtipos. Las vías predominantes son tendencias, no prohibiciones.

15.4. “Todo carcinoma usa primero la linfa”

Tampoco es una ley universal. La vía linfática es la más común para muchos carcinomas y es un concepto repetido por el SAS en 2022 y 2025, pero existen carcinomas con importante diseminación hematógena.

15.5. “Invadir un vaso equivale a producir una metástasis”

No. La intravasación es solo un paso. La célula debe sobrevivir en circulación, extravasar y colonizar. La colonización distante constituye un cuello de botella crítico.

15.6. “Encontrar una célula tumoral distante equivale a metástasis clínica”

No necesariamente. Células diseminadas pueden morir o permanecer dormidas. La metástasis establecida implica supervivencia y crecimiento suficiente en el órgano distante.

15.7. “Epigenético = cambio permanente de la secuencia de ADN”

Falso. La epigenética altera estado de expresión sin requerir cambio de secuencia, y muchos cambios son potencialmente reversibles. Este punto fue objeto de pregunta oficial en 2021.

15.8. “Más Ki-67 = peor pronóstico en cualquier tumor”

Falso como regla universal. Ki-67 es un índice proliferativo cuya interpretación depende de entidad, técnica, sistema de cuantificación y guía específica. No extrapoles puntos de corte entre órganos.

15.9. “El TNM vigente es siempre AJCC 8.ª”

Ya no. En 2026 hay sitios que continúan en 8.ª edición y otros sustituidos por AJCC Version 9. Antes de afirmar un criterio T, N o M debes comprobar órgano y versión.

La trampa global del tema es convertir tendencias en reglas absolutas. Los carcinomas suelen usar linfáticos; los sarcomas, sangre; hígado y pulmón son destinos frecuentes; pero la clasificación de una neoplasia concreta, su patrón de metástasis y sus criterios de invasión dependen de la entidad y de la edición vigente.

16. MAPA CONCEPTUAL INTEGRADOR

NEOPLASIA MALIGNA: COMIENZO → CRECIMIENTO → DISEMINACIÓN

├── COMIENZO
│ ├── Alteración driver inicial
│ ├── Activación oncogénica / pérdida supresora
│ ├── Alteraciones de reparación e inestabilidad genómica
│ ├── Reprogramación epigenética
│ └── Expansión y selección clonal

├── CRECIMIENTO
│ ├── Proliferación sostenida
│ ├── Evasión de muerte / senescencia
│ ├── Fracción de crecimiento + pérdida celular
│ ├── Adaptación metabólica e hipoxia
│ ├── Angiogénesis / remodelación vascular
│ └── Interacción con microambiente e inmunidad

├── INVASIÓN LOCAL
│ ├── Cambio de adhesión
│ ├── Interacción con integrinas
│ ├── Remodelación de matriz / proteasas
│ └── Migración individual o colectiva

└── METÁSTASIS
├── Intravasación
├── Supervivencia en circulación
├── Arresto y extravasación
├── Dormancia o muerte
└── Colonización
├── vía linfática
├── vía hematógena
└── siembra de cavidades/superficies

Si puedes reconstruir este mapa sin mirar, tienes dominado el esqueleto del tema. A partir de ahí, cada tumor de órgano añade sus propias reglas: clasificación WHO, biomarcadores, grado, patrón de invasión, ganglios y TNM.

17. FUENTES Y VIGENCIA

17.1. Fuentes de referencia utilizadas

  • WHO Classification of Tumours Editorial Board. Serie WHO Classification of Tumours. Quinta edición, volúmenes publicados entre 2019 y 2025 para la mayor parte de órganos. IARC/WHO.
  • WHO Classification of Tumours Editorial Board. Digestive System Tumours. Sexta edición, volumen 1, 2026. IARC/WHO. Se cita para dejar constancia del inicio de la transición a 6.ª edición.
  • American Joint Committee on Cancer (AJCC). AJCC Cancer Staging Manual, 8.ª edición, vigente en los sitios aún no sustituidos por Version 9.
  • AJCC / American College of Surgeons. AJCC Version 9 Cancer Staging System, actualización consultada en agosto de 2026: implantación progresiva por sitio anatómico.
  • College of American Pathologists (CAP). Protocolos de cáncer y elementos de datos sinópticos específicos por órgano; se debe usar la versión vigente de cada protocolo al redactar informes.
  • Hanahan D. Hallmarks of Cancer: New Dimensions. Cancer Discovery. 2022;12(1):31-46. PMID 35022204.
  • Lambert AW, Pattabiraman DR, Weinberg RA. Emerging Biological Principles of Metastasis. Cell. 2017;168(4):670-691. PMID 28187288.
  • Hamidi H, Ivaska J. Every step of the way: integrins in cancer progression and metastasis. Nature Reviews Cancer. 2018;18:533-548. PMID 30002479.
  • Truskowski K et al. Dormant cancer cells: programmed quiescence, senescence, or both? Cancer Metastasis Reviews. 2023;42:37-47. PMID 36598661.
  • Mukherjee A, Bravo-Cordero JJ. Regulation of dormancy during tumor dissemination: the role of the ECM. Cancer Metastasis Reviews. 2023;42:99-112. PMID 36802311.
  • National Cancer Institute. Metastatic Cancer: When Cancer Spreads, recurso institucional consultado en agosto de 2026.

17.2. Perlas oficiales SAS utilizadas

  • 2018 libre, P38: EGFR no es gen supresor tumoral; respuesta D.
  • 2021 libre, P19: alteraciones epigenéticas; respuesta D.
  • 2021 libre, P20: anaplasia = ausencia de diferenciación; respuesta D.
  • 2021 libre, P61: diseminación hematógena con hígado y pulmón como órganos frecuentemente afectados; respuesta B.
  • 2022, P55: vía linfática como vía más común en carcinomas; respuesta A.
  • 2022, P93: vías linfática, hematógena y siembra de cavidades; respuesta D.
  • 2025 libre, P35: repetición sustancial del concepto de 2022 P55; se considera recurrencia y no perla independiente.
  • 2025 libre, P36: definición de diferenciación; respuesta B.
  • 2025 libre, P38: mecanismo de bloqueo de PD-1; respuesta D.

17.3. Vigencia de fuentes — agosto de 2026

WHO: la mayor parte de la clasificación de tumores humanos utilizada en los temas específicos de órgano continúa en la 5.ª edición, pero la serie ha iniciado la 6.ª edición con Digestive System Tumours (2026). Por tanto, en temas digestivos posteriores habrá que comprobar si la 6.ª edición ya ha sustituido al volumen de 2019 antes de fijar criterios diagnósticos.

AJCC: la 8.ª edición sigue vigente para los sitios que aún no han sido reemplazados. Version 9 se publica e implanta por sitios; el estado debe comprobarse por órgano y fecha. En 2025 entraron en vigor, entre otros, pulmón, timo, mesotelioma pleural difuso y nasofaringe; en 2026, glándulas salivales y orofaringe asociada a HPV.

CAP: los protocolos son específicos de órgano y se actualizan periódicamente; para cualquier dato de informe sinóptico hay que consultar la versión vigente en el momento de redactar el tema correspondiente.

Revisión recomendada: este tema debe revisarse cuando IARC publique nuevos volúmenes de la 6.ª edición que modifiquen conceptos transversales o cuando AJCC incorpore nuevos sitios a Version 9. Los mecanismos generales de transformación, crecimiento, invasión y metástasis son estables, pero la nomenclatura diagnóstica y el estadio sí son móviles.

17.4. Palabras clave

neoplasia · transformación neoplásica · oncogén · gen supresor tumoral · epigenética · evolución clonal · heterogeneidad intratumoral · diferenciación · anaplasia · crecimiento tumoral · fracción de crecimiento · angiogénesis · hipoxia · microambiente tumoral · invasión · E-cadherina · integrinas · matriz extracelular · metaloproteinasas · plasticidad epitelio-mesenquimal · intravasación · extravasación · metástasis · diseminación linfática · diseminación hematógena · siembra transcelómica · organotropismo · nicho premetastásico · dormancia · colonización metastásica · grado · estadio · TNM · AJCC Version 9.

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el agosto 31, 2026.