Tema 48. Fisioterapia en patología neurológica del Sistema Nervioso Central (SNC). Valoración fisioterapéutica. Objetivos. Plan de tratamiento fisioterapéutico en las patologías más frecuentes del SNC: grandes síndromes neurológicos, enfermedades y lesiones de la médula espinal, lesiones cerebrales.

30 min julio 9, 2026 Media Nuevo

Tema 48. Fisioterapia en patología neurológica del Sistema Nervioso Central (SNC). Valoración fisioterapéutica. Objetivos. Plan de tratamiento fisioterapéutico en las patologías más frecuentes del SNC: grandes síndromes neurológicos, enfermedades y lesiones de la médula espinal, lesiones cerebrales

Grandes síndromes, ictus, Parkinson, esclerosis múltiple y lesión medular: valoración y plan de tratamiento fisioterapéutico desde la práctica clínica del SAS
Oposición: Fisioterapeuta – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Específico | Última actualización: Julio 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN

La patología del Sistema Nervioso Central (SNC) constituye uno de los bloques más exigentes de la práctica fisioterapéutica, porque el daño neurológico no solo produce déficits motores aislados, sino patrones alterados de movimiento, tono, sensibilidad, equilibrio y control postural que se entrelazan entre sí. Como fisioterapeuta del Servicio Andaluz de Salud (SAS) vas a encontrarte con estos pacientes en contextos muy distintos: en la fase aguda hospitalaria (unidad de ictus, UCI, planta de neurología o traumatología), en unidades de rehabilitación y neurorrehabilitación, en atención primaria y en el domicilio del paciente crónico. En todos ellos, tu papel es el mismo: traducir el diagnóstico médico en un plan funcional, basado en la valoración objetiva, con objetivos realistas y medibles.

El abordaje moderno de la neurorrehabilitación se apoya en dos pilares conceptuales que debes dominar antes de entrar en cada patología concreta. El primero es la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) de la OMS, que obliga a valorar y tratar en tres niveles: función y estructura corporal (por ejemplo, la espasticidad de un músculo), actividad (la capacidad de levantarse de una silla) y participación (la vuelta al trabajo o a la vida social). Un plan de tratamiento que solo persigue «bajar el tono» sin preguntarse qué actividad funcional limita ese tono está incompleto.

El segundo pilar es la neuroplasticidad: la capacidad del SNC de reorganizar sus conexiones sinápticas en respuesta a la experiencia, la práctica repetida y el aprendizaje motor. Esta propiedad es la base científica que justifica que la fisioterapia intensiva, precoz y orientada a tareas funcionales mejore la recuperación tras un daño cerebral o medular. La plasticidad depende de principios bien descritos: la especificidad de la tarea practicada, la repetición, la intensidad, la motivación y el momento evolutivo en que se aplica el estímulo (las ventanas de mayor plasticidad son más amplias en las primeras semanas tras la lesión, aunque la mejora funcional puede continuar durante meses o años).

Idea clave: en fisioterapia neurológica no tratamos «enfermedades», tratamos patrones de movimiento alterados y su repercusión funcional. Dos pacientes con el mismo diagnóstico pueden requerir planes de tratamiento completamente distintos según su valoración individual.

Este tema recorre, en primer lugar, los grandes síndromes neurológicos que debes reconocer clínicamente (síndrome piramidal, extrapiramidal, cerebeloso y de motoneurona inferior), después la metodología de valoración fisioterapéutica común a todo paciente neurológico, y finalmente el plan de tratamiento específico de las patologías más preguntadas en las convocatorias del SAS: el ictus, la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple, la lesión medular y las lesiones cerebrales adquiridas de otro origen.

2. GRANDES SÍNDROMES NEUROLÓGICOS

Antes de valorar cualquier patología concreta, necesitas reconocer el síndrome motor que hay detrás, porque determina el patrón clínico esperable y el enfoque terapéutico.

2.1. Síndrome piramidal (de primera motoneurona)

Aparece por lesión de la vía corticoespinal, ya sea a nivel cerebral (ictus, tumor, traumatismo) o medular. Se caracteriza por debilidad o parálisis de predominio distal, hipertonía espástica (dependiente de la velocidad del estiramiento), hiperreflexia osteotendinosa, clonus, signo de Babinski positivo y ausencia de atrofia muscular importante en fases iniciales. El patrón motor típico en el miembro superior es de flexión (hombro en aducción-rotación interna, codo, muñeca y dedos en flexión) y en el miembro inferior de extensión (cadera y rodilla en extensión, tobillo en flexión plantar-inversión), lo que en la marcha se traduce en el característico patrón «en segador» o hemiparético.

2.2. Síndrome de motoneurona inferior (medular o periférico)

Se produce por afectación de la neurona motora en el asta anterior medular, la raíz o el nervio periférico. Cursa con debilidad de distribución radicular o troncular, hipotonía o flacidez, hiporreflexia o arreflexia, fasciculaciones y atrofia muscular precoz por denervación. Es el patrón esperable en la fase de shock espinal inmediatamente posterior a una lesión medular y en los síndromes de cola de caballo o cono medular.

2.3. Síndrome extrapiramidal

Deriva de la disfunción de los ganglios basales y sus circuitos (sistema nigroestriatal). Se manifiesta con alteraciones del tono (rigidez plástica, «en rueda dentada»), del movimiento (bradicinesia, acinesia) y de la postura y la marcha, con o sin movimientos involuntarios asociados (temblor, corea, distonía). Es el sustrato de la enfermedad de Parkinson y de otros parkinsonismos.

2.4. Síndrome cerebeloso

El cerebelo coordina la amplitud, la dirección, la velocidad y la fuerza del movimiento, además de contribuir al equilibrio y al tono postural. Su lesión produce ataxia (incoordinación), dismetría, disdiadococinesia, temblor intencional, hipotonía y una marcha atáxica de base de sustentación ampliada, con inestabilidad lateral. No hay debilidad franca ni alteración sensitiva primaria.

SÍNDROMES MOTORES DE ORIGEN CENTRAL

├── SÍNDROME PIRAMIDAL (1ª motoneurona)
│ ├── Hipertonía espástica (velocidad-dependiente)
│ ├── Hiperreflexia, clonus, Babinski +
│ └── Patrón flexor en MMSS / extensor en MMII

├── SÍNDROME EXTRAPIRAMIDAL
│ ├── Rigidez plástica (rueda dentada)
│ ├── Bradicinesia / acinesia
│ └── Alteración postural y de la marcha

├── SÍNDROME CEREBELOSO
│ ├── Ataxia, dismetría, disdiadococinesia
│ ├── Hipotonía
│ └── Marcha atáxica de base amplia

└── SÍNDROME DE 2ª MOTONEURONA (medular/periférico)
├── Hipotonía / flacidez
├── Hiporreflexia o arreflexia
└── Atrofia y fasciculaciones

Reconocer estos cuatro patrones te permite anticipar, incluso antes de leer el diagnóstico completo, qué vas a encontrar en la exploración: por ejemplo, un paciente con ictus hemisférico presentará un síndrome piramidal contralateral, mientras que en la fase aguda de una lesión medular completa el patrón inicial será de motoneurona inferior (shock espinal) que evolucionará después hacia un patrón piramidal espástico por debajo del nivel lesional.

3. VALORACIÓN FISIOTERAPÉUTICA DEL PACIENTE NEUROLÓGICO

La valoración en neurología no es una simple exploración muscular articular: exige una anamnesis dirigida (tiempo de evolución, tratamiento médico, comorbilidad, entorno social y objetivos del paciente) y una exploración sistemática por dominios.

3.1. Dominios de exploración

  • Tono muscular: escala de Ashworth modificada (0 a 4), la más utilizada en la práctica clínica del SAS para graduar la espasticidad.
  • Fuerza y control motor selectivo: balance muscular (escala de Daniels/MRC) y, cuando existe patrón sinérgico, escalas específicas como la de Fugl-Meyer.
  • Sensibilidad: superficial (tacto, dolor, temperatura) y profunda (propiocepción, palestesia), clave para el pronóstico funcional y para decidir si el reaprendizaje motor puede apoyarse en el feedback sensorial.
  • Coordinación: pruebas dedo-nariz, talón-rodilla, diadococinesias y marcha en tándem, muy útiles para objetivar la ataxia.
  • Equilibrio y marcha: escala de Berg, escala de Tinetti y análisis observacional de la marcha (velocidad, simetría, base de sustentación, uso de ayudas técnicas).
  • Funcionalidad e independencia: índice de Barthel y Medida de Independencia Funcional (FIM).

3.2. Escalas específicas por patología

Escala Qué valora Patología de referencia
NIHSS Gravedad neurológica del ictus en fase aguda Ictus
Rankin modificada Grado de discapacidad global tras el ictus Ictus
Escala de Fugl-Meyer Recuperación motora, sensitiva, de equilibrio y articular Ictus
Hoehn y Yahr Estadio evolutivo de la enfermedad Parkinson
UPDRS Síntomas motores y no motores, de forma detallada Parkinson
EDSS (Kurtzke) Grado de discapacidad global, con peso especial en la marcha Esclerosis múltiple
ASIA / ISNCSCI Nivel neurológico y carácter completo/incompleto de la lesión Lesión medular
SCIM Independencia funcional específica (autocuidado, esfínteres, movilidad, respiración) Lesión medular
GMFCS Nivel de función motora gruesa Parálisis cerebral infantil
Escala de Glasgow Nivel de conciencia (apertura ocular, respuesta verbal y motora) Daño cerebral / TCE
Escala ASIA y lesión medular: en la convocatoria SAS 2023 se preguntó de forma directa qué escala se utiliza para clasificar la lesión medular por nivel neurológico y grado de afectación, con Ictus, Parkinson y Alzheimer como distractores. Recuerda: ASIA = lesión medular; NIHSS/Rankin = ictus; Hoehn-Yahr/UPDRS = Parkinson.

La valoración debe repetirse a lo largo del proceso asistencial para documentar la evolución y ajustar objetivos: no es un acto único de «ingreso», sino una herramienta longitudinal que también sirve para justificar la continuidad o el alta de fisioterapia dentro del sistema público.

4. OBJETIVOS Y PLANIFICACIÓN DEL TRATAMIENTO FISIOTERAPÉUTICO

Todo plan de tratamiento neurológico debe formularse en objetivos SMART (específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un plazo temporal), estructurados en los tres niveles de la CIF.

  • A nivel de estructura y función: normalizar en lo posible el tono muscular, mantener el rango articular, prevenir la atrofia por desuso, favorecer el control motor selectivo y estimular la reeducación sensitiva.
  • A nivel de actividad: mejorar transferencias, sedestación, bipedestación, equilibrio y marcha, así como las actividades básicas de la vida diaria.
  • A nivel de participación: favorecer la reincorporación social, laboral y familiar, adaptando el entorno cuando la recuperación estructural es limitada.
Principio de reaprendizaje motor: la práctica debe ser intensiva, repetida, orientada a tareas funcionales relevantes para el paciente y con feedback (verbal, visual o propioceptivo). El aprendizaje motor implícito, mediante la repetición de la tarea completa, suele ser más eficaz que la simple facilitación pasiva del movimiento aislado.

El plan debe adaptarse a la fase evolutiva de la lesión. En la fase aguda (flácida o de shock), el objetivo principal es prevenir complicaciones secundarias (contracturas, úlceras, trombosis, deterioro respiratorio) y comenzar la movilización precoz siempre que la estabilidad clínica lo permita. En la fase subaguda, cuando aparece tono y comienza el control motor voluntario, el trabajo se centra en el control postural, la disociación de cinturas y el entrenamiento orientado a tareas. En la fase crónica, el objetivo se desplaza hacia la consolidación funcional, la prevención de complicaciones a largo plazo (dolor de hombro, retracciones, caídas) y el mantenimiento de la condición física general.

La planificación debe ser también interdisciplinar: el fisioterapeuta trabaja de forma coordinada con medicina rehabilitadora, terapia ocupacional, logopedia, enfermería y trabajo social, compartiendo objetivos y evitando abordajes contradictorios (por ejemplo, entre el posicionamiento antiespástico de fisioterapia y las pautas de terapia ocupacional para la extremidad superior).

5. ICTUS Y ENFERMEDAD CEREBROVASCULAR

El ictus (accidente cerebrovascular) es la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto y una de las patologías neurológicas más frecuentes en la práctica del SAS, tanto en fase hospitalaria (unidad de ictus) como en rehabilitación posterior. Puede ser isquémico (obstrucción de un vaso, la forma más frecuente) o hemorrágico (rotura vascular).

5.1. Fisiopatología y evolución clínica

Tras la lesión cerebral, el hemicuerpo contralateral suele pasar por una fase flácida inicial (hipotonía, arreflexia relativa) seguida, en la mayoría de los casos, de una fase espástica con patrones sinérgicos característicos (patrón flexor en miembro superior, extensor en miembro inferior). La hemiplejia se define como la pérdida de la capacidad de realizar movimientos voluntarios en un hemicuerpo, como consecuencia de una lesión unilateral a nivel central de la vía motora, y puede acompañarse de alteraciones de la sensibilidad y de funciones corticales superiores (afasia, negligencia, apraxia) según la localización y el hemisferio afectado.

Definición de hemiplejia: en la convocatoria SAS 2021 (turno libre) se preguntó, mediante una opción integradora, la definición completa de hemiplejia: pérdida de movimiento voluntario de un hemicuerpo por lesión central unilateral, con posible afectación sensitiva y de funciones superiores asociadas.

5.2. Síndrome de empuje (Pusher)

Es un trastorno de la percepción de la verticalidad postural que aparece con frecuencia en lesiones hemisféricas (más habitual en el hemisferio derecho, con hemiplejia izquierda). El paciente empuja activamente con el hemicuerpo no parético hacia el lado hemipléjico, desplazando su centro de gravedad hacia ese lado y resistiendo activamente la corrección pasiva hacia la línea media. Es fundamental diferenciarlo de la simple falta de percepción del hemicuerpo afectado, porque el abordaje terapéutico (uso de referencias visuales verticales, feedback y reeducación activa de la verticalidad) es distinto.

Síndrome Pusher: la convocatoria SAS 2021 (turno libre) incluyó una pregunta sobre la lateralidad y el sentido del empuje en este síndrome; recuerda que el paciente empuja hacia el lado hemipléjico, no hacia el sano.

5.3. Plan de tratamiento fisioterapéutico

Fase Objetivos principales Intervenciones características
Aguda (unidad de ictus) Prevenir complicaciones, iniciar movilización precoz si hay estabilidad clínica Posicionamiento antiespástico, cambios posturales, movilización pasiva, sedestación precoz
Subaguda Control postural, disociación de cinturas, transferencias Facilitación del control de tronco, entrenamiento de equilibrio sedente y bípedo, reeducación de la marcha
Crónica Consolidación funcional, prevención de secuelas Entrenamiento orientado a tareas, terapia de restricción del lado sano, ejercicio aeróbico, prevención del hombro doloroso

El frío puede utilizarse, con criterio y de forma puntual, para disminuir de manera transitoria la espasticidad, al reducir la velocidad de conducción nerviosa y la excitabilidad neuromuscular, lo que puede facilitar la movilización posterior; no constituye, sin embargo, una contraindicación absoluta ni la única herramienta de manejo del tono.

Hombro doloroso hemipléjico: evita tracciones o movilizaciones forzadas del hombro parético por encima de los 90° de flexión/abducción sin adecuada rotación externa y control escapular, ya que la flacidez inicial predispone a la subluxación glenohumeral y al atrapamiento subacromial.

6. ENFERMEDAD DE PARKINSON

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo por pérdida de neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, que altera el circuito nigroestriatal. Cursa con la tríada clásica de bradicinesia, rigidez y temblor de reposo, a la que se añaden alteraciones posturales y de la marcha en fases más avanzadas.

6.1. Clínica motora relevante para la fisioterapia

La marcha parkinsoniana se caracteriza por pasos cortos, tronco en flexión, disminución o ausencia del braceo y dificultad para iniciar el movimiento; puede acompañarse de festinación (aceleración involuntaria de los pasos) y de episodios de bloqueo motor o «freezing», especialmente al iniciar la marcha, girar o cruzar un umbral. La postura característica es en flexión generalizada (camptocormia en casos avanzados), y el signo de la «rueda dentada» (rigidez con interrupciones rítmicas durante la movilización pasiva) es un hallazgo típico que la diferencia de la espasticidad, dependiente de la velocidad.

Marcha parkinsoniana: pregunta repetida en las convocatorias SAS 2021 (turno libre): identificar el patrón de marcha a partir de una descripción clínica (pasos cortos, tronco flexionado, pérdida de braceo, dificultad de inicio), frente a distractores como marcha hemiparética, atáxica o en estepaje.

6.2. Estadiaje y valoración

Estadio de Hoehn y Yahr Características
I Afectación unilateral, mínima repercusión funcional
II Afectación bilateral, sin alteración del equilibrio
III Alteración del equilibrio postural, independencia conservada
IV Discapacidad importante, aunque puede mantenerse cierta autonomía
V Dependencia total, confinamiento a silla o cama

Además de Hoehn-Yahr, la escala UPDRS ofrece una valoración más detallada de síntomas motores y no motores, y escalas funcionales como Berg o FIM permiten cuantificar el impacto sobre el equilibrio y la independencia.

6.3. Plan de tratamiento fisioterapéutico

  • Estrategias de cueing (señales externas visuales, auditivas o rítmicas) para facilitar el inicio de la marcha y reducir el freezing.
  • Entrenamiento de grandes amplitudes de movimiento (enfoques tipo LSVT-BIG), dado que estos pacientes tienden a infraestimar la amplitud real de sus movimientos.
  • Entrenamiento de equilibrio y prevención de caídas, con trabajo específico de reacciones posturales y giros.
  • Ejercicio aeróbico regular y entrenamiento de fuerza, con beneficio demostrado sobre la función motora y la calidad de vida.
  • Educación al paciente y al cuidador, e individualización del momento del tratamiento en función del estado ON/OFF de la medicación dopaminérgica.
Estado ON/OFF: siempre que sea posible, programa las sesiones de fisioterapia en el estado ON del paciente (mejor respuesta a la medicación), ya que el rendimiento motor durante el OFF puede limitar mucho la eficacia de la sesión.

7. ESCLEROSIS MÚLTIPLE

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad autoinmune desmielinizante del SNC que provoca lesiones diseminadas en el tiempo y en el espacio. La forma clínica más frecuente al inicio en adultos jóvenes es la remitente-recurrente, caracterizada por brotes de disfunción neurológica parcial o totalmente reversibles; con el tiempo, una parte de los pacientes evoluciona a formas secundariamente progresivas, mientras que una minoría presenta desde el inicio una forma primariamente progresiva.

7.1. Manifestaciones clínicas relevantes

La clínica es muy variable según la localización de las placas: espasticidad, ataxia (por afectación cerebelosa), alteraciones sensitivas, disfunción vesical, neuritis óptica y, de forma muy prevalente y limitante, fatiga. La ataxia puede explorarse con pruebas de coordinación clásicas: talón-rodilla y diadococinesias para miembros, y marcha en tándem para el equilibrio dinámico.

7.2. Escala EDSS

La escala EDSS (Expanded Disability Status Scale) de Kurtzke cuantifica el grado de discapacidad global, otorgando un peso especial a la capacidad de marcha en las puntuaciones intermedias y altas. No es una herramienta diagnóstica (el diagnóstico exige criterios clínico-radiológicos), sino de seguimiento evolutivo y de gravedad funcional.

EDSS y esclerosis múltiple: la convocatoria SAS 2023 preguntó específicamente la finalidad de la escala EDSS, frente a distractores que la confundían con una herramienta diagnóstica, cognitiva o exclusivamente de fatiga.

7.3. Plan de tratamiento fisioterapéutico

  • Manejo de la espasticidad: movilizaciones pasivas lentas y sostenidas, posturas inhibitorias y estiramientos miotendinosos mantenidos; se evitan las movilizaciones rápidas, que pueden desencadenar mayor respuesta espástica por el reflejo de estiramiento.
  • Ejercicios de Frenkel para la ataxia, basados en movimientos repetidos, precisos y guiados visualmente, que buscan mejorar la coordinación mediante mecanismos compensadores.
  • Gestión de la fatiga: ejercicio aeróbico dosificado y progresivo, con incrementos graduales de carga y descansos programados, evitando llevar al paciente al agotamiento, lo que empeoraría la adherencia y la sintomatología.
  • Control del fenómeno de Uhthoff: el aumento de la temperatura corporal puede empeorar transitoriamente los síntomas neurológicos; conviene evitar el sobrecalentamiento durante el ejercicio y programar descansos y refrigeración si es necesario.
Escala de Ashworth modificada en EM: en la convocatoria SAS 2023 se preguntó por la escala adecuada para valorar la espasticidad en una paciente con esclerosis múltiple, señalando la escala de Ashworth modificada frente a la escala de Rankin (discapacidad global tras ictus).

8. LESIÓN MEDULAR

La lesión medular (traumática o no traumática) interrumpe, total o parcialmente, la conducción de las vías motoras, sensitivas y autonómicas por debajo del nivel de la lesión. Es una de las patologías con mayor repercusión funcional y con un plan de tratamiento fisioterapéutico muy protocolizado.

8.1. Clasificación: escala ASIA/ISNCSCI

La escala ASIA (International Standards for Neurological Classification of Spinal Cord Injury, ISNCSCI) explora dermatomas y miotomas clave para determinar el nivel neurológico de la lesión (el segmento más caudal con función motora y sensitiva normal a ambos lados) y clasificar la lesión en cinco grados:

Grado ASIA Definición
A Lesión completa: sin función motora ni sensitiva en los segmentos sacros más bajos
B Incompleta: preservación sensitiva, pero no motora, por debajo del nivel, incluyendo segmentos sacros
C Incompleta: función motora preservada por debajo del nivel, con la mayoría de músculos clave con fuerza inferior a 3/5
D Incompleta: función motora preservada, con la mayoría de músculos clave con fuerza igual o superior a 3/5
E Función motora y sensitiva normal (recuperación completa)
ASIA como escala de referencia: la convocatoria SAS 2023 preguntó directamente qué escala se emplea para clasificar la lesión medular, frente a distractores de ictus, Parkinson y Alzheimer que utilizan otras escalas (NIHSS/Rankin, Hoehn-Yahr/UPDRS, escalas cognitivas).

8.2. Shock espinal

Es la fase inicial que sigue a la lesión medular aguda, caracterizada por la pérdida transitoria de reflejos, tono muscular y actividad motora por debajo del nivel lesionado (patrón de motoneurona inferior), que puede durar días o semanas. Posteriormente suelen reaparecer los reflejos y, con frecuencia, se desarrolla espasticidad por debajo de la lesión (patrón piramidal). No implica, por tanto, una pérdida permanente de reflejos.

Shock espinal: la convocatoria SAS 2023 preguntó por su definición, señalando como incorrecta la opción que lo describía como pérdida permanente de reflejos.

8.3. Complicaciones secundarias

Complicación Aspectos clave
Osificación heterotópica Formación de hueso periarticular, típicamente en cadera; suele aparecer en los primeros meses con dolor, tumefacción, calor local y pérdida progresiva de movilidad
Trombosis venosa profunda Riesgo elevado por inmovilidad y éstasis venoso; requiere profilaxis y vigilancia clínica
Osteoporosis por desuso Pérdida de masa ósea sublesional, con mayor riesgo de fractura patológica
Disreflexia autonómica En lesiones por encima de T6; respuesta simpática exagerada ante un estímulo nocivo (vejiga, intestino, piel), con hipertensión brusca, cefalea y sudoración; es una urgencia médica
Úlceras por presión Prevención mediante cambios posturales, superficies de descarga y educación en autocuidado cutáneo
Disreflexia autonómica: ante cefalea intensa, sudoración e hipertensión brusca durante una sesión con un paciente con lesión por encima de T6, incorpora inmediatamente al paciente, identifica y elimina el estímulo desencadenante (sonda, distensión vesical o intestinal) y avisa al equipo médico; no es una simple crisis de espasticidad.
Osificación heterotópica: la convocatoria SAS 2023 planteó un caso de cadera rígida y dolorosa a los tres meses de la lesión, cuya respuesta correcta era la osificación heterotópica.

8.4. Valoración funcional y plan de tratamiento

La Spinal Cord Independence Measure (SCIM) evalúa la independencia funcional específica del paciente medular (autocuidado, respiración, control de esfínteres y movilidad), con mayor especificidad que las escalas generales de discapacidad. El plan de tratamiento debe progresar desde la fase aguda (prevención de complicaciones, movilización pasiva, sedestación precoz cuando la estabilidad de columna lo permite) hasta el entrenamiento de transferencias, el fortalecimiento de miembros superiores, el entrenamiento cardiovascular y, según el nivel lesional, el entrenamiento de la marcha con ortesis y ayudas técnicas, siempre valorando fuerza de miembros superiores, tolerancia cardiovascular y riesgo de caídas o sobrecarga.

SCIM: en la convocatoria SAS 2023 se preguntó por la herramienta más adecuada para valorar la independencia funcional de un paciente con lesión medular, señalando la SCIM frente a instrumentos centrados solo en la extremidad superior.
Antes de la estabilización quirúrgica de una lesión medular traumática, evita movilizar en rangos que comprometan la estabilidad vertebral (por ejemplo, limitar la flexión de cadera) y realiza las transferencias con máxima prudencia, aunque la lesión sea a nivel dorsal.

9. LESIONES CEREBRALES ADQUIRIDAS: TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO Y OTRAS CAUSAS

El daño cerebral adquirido agrupa lesiones de origen traumático (traumatismo craneoencefálico, TCE), anóxico (parada cardiorrespiratoria), tumoral o infeccioso, distintas del ictus por su mecanismo, aunque comparten muchos principios de neurorrehabilitación con él.

9.1. Valoración inicial: nivel de conciencia

La escala de Glasgow valora el nivel de conciencia mediante tres componentes (apertura ocular, respuesta verbal y respuesta motora), y es la referencia en la fase aguda para clasificar la gravedad del TCE. En la fase de recuperación cognitiva, escalas como la de Rancho Los Amigos describen niveles progresivos de funcionamiento cognitivo-conductual, útiles para adaptar el tipo de estímulo y de tarea que se propone al paciente (desde estimulación sensorial básica en niveles bajos hasta entrenamiento de tareas complejas en niveles altos).

9.2. Particularidades del daño cerebral difuso

A diferencia del ictus, que suele producir un déficit focal y relativamente predecible según el territorio vascular, el TCE puede ocasionar lesión axonal difusa, con afectación simultánea de varias áreas y funciones: motoras, cognitivas, conductuales y sensoriales. Esto exige una valoración más amplia y una programación de objetivos muy individualizada, coordinada estrechamente con neuropsicología y terapia ocupacional.

En el daño cerebral, la estimulación eléctrica neuromuscular puede emplearse como parte de un programa de rehabilitación para facilitar la activación muscular, mejorar el control motor y contribuir, en determinados protocolos, a reducir la espasticidad mediante la estimulación de la musculatura antagonista y el trabajo sensoriomotor asociado; no es, en ningún caso, una técnica aislada sustitutiva del ejercicio activo.

Estimulación eléctrica en daño cerebral: las convocatorias SAS preguntaron por el efecto esperado de la electroestimulación neuromuscular en el paciente con daño cerebral, señalando la reducción de la espasticidad frente a la opción de que la aumentara.

9.3. Movilización precoz en el paciente crítico

En el paciente neurocrítico con ventilación mecánica (por ejemplo, ictus grave o TCE grave en UCI), la movilización temprana, siempre que exista estabilidad clínica y hemodinámica, reduce la duración de la ventilación mecánica y la estancia hospitalaria, y previene la debilidad adquirida en UCI, la rigidez articular y las complicaciones respiratorias. Debe adaptarse en todo momento al nivel de conciencia y a la seguridad hemodinámica del paciente; la movilización tardía pierde buena parte de ese efecto preventivo.

9.4. Mención a la parálisis cerebral infantil

Aunque el desarrollo específico de la fisioterapia pediátrica corresponde a otro tema del programa, conviene tener presente que la parálisis cerebral infantil (PCI) es también una lesión cerebral no progresiva del SNC en desarrollo, con repercusión motora (con frecuencia espástica) y funcional. La escala GMFCS (Gross Motor Function Classification System) clasifica el nivel de función motora gruesa en cinco niveles: por ejemplo, un nivel II indica que el niño camina de forma autónoma, aunque con limitaciones en terrenos irregulares, distancias largas o habilidades motoras avanzadas. Para valorar la espasticidad o el acortamiento de musculatura biarticular como el recto femoral se emplea el test de Duncan-Ely, realizado en decúbito prono mediante flexión pasiva y rápida de rodilla, observando la respuesta compensadora en la pelvis y la cadera.

GMFCS y test de Duncan-Ely: un caso práctico de la convocatoria SAS 2025 sobre una niña con hemiplejia espástica (PCI) preguntó por el significado funcional del nivel II de la escala GMFCS y por el nombre del test para valorar la espasticidad del recto femoral (Duncan-Ely).

10. MÉTODOS Y TÉCNICAS DE NEURORREHABILITACIÓN

A lo largo del tema se ha hecho referencia a distintas patologías, pero muchas de las técnicas de tratamiento son transversales a todas ellas. Conviene conocer con precisión el fundamento de cada método, porque el examen suele plantear la identificación del concepto correcto frente a distractores de otros enfoques.

Método / técnica Fundamento
Concepto Bobath (neurodesarrollo) Inhibición de patrones de tono y movimiento anómalos y facilitación de patrones de movimiento más normales, mediante el control postural y puntos clave de control
Kabat / FNP Facilitación neuromuscular propioceptiva mediante patrones diagonales de movimiento con resistencia manual progresiva
Rood Utilización de estímulos sensoriales (táctiles, térmicos, propioceptivos) para modular la respuesta motora refleja
Brunnstrom Descripción de fases secuenciales de recuperación motora tras el ictus (de la flacidez a la recuperación de patrones selectivos), usadas como referencia evolutiva más que como técnica de tratamiento en sí
Ejercicio terapéutico cognoscitivo (Perfetti) Recuperación motora mediante la organización de la percepción, la atención y la resolución de problemas motores, clasificando los ejercicios en distintos grados de complejidad
Ejercicios de Frenkel Movimientos repetidos, precisos y guiados visualmente para mejorar la coordinación en cuadros atáxicos
Terapia de restricción inducida Restricción del miembro superior sano para forzar el uso intensivo del miembro afectado tras el ictus
Entrenamiento orientado a tareas Práctica repetida e intensiva de tareas funcionales completas y relevantes para el paciente
Bobath, Kabat y Rood: la convocatoria SAS 2021 (turno libre) preguntó por el método adecuado para mejorar la propiocepción y el control motor mediante patrones diagonales de resistencia manual, identificando Kabat/FNP frente a Bobath, que se centra en el control postural.
ENFOQUES DE NEURORREHABILITACIÓN

├── ENFOQUES NEUROFISIOLÓGICOS CLÁSICOS
│ ├── Bobath (control postural, inhibición de patrones)
│ ├── Kabat / FNP (patrones diagonales con resistencia)
│ └── Rood (estimulación sensorial)

├── ENFOQUES COGNITIVO-PERCEPTIVOS
│ ├── Perfetti / ejercicio terapéutico cognoscitivo
│ └── Frenkel (coordinación en ataxia)

└── ENFOQUES DE APRENDIZAJE MOTOR Y TAREA-ESPECÍFICOS
├── Entrenamiento orientado a tareas
├── Terapia de restricción inducida
└── Electroestimulación / tecnología de apoyo (robótica, realidad virtual)

La evidencia actual no respalda la superioridad de un único enfoque neurofisiológico «puro» sobre los demás; la tendencia clínica es combinar principios de control postural, facilitación sensoriomotora y, sobre todo, práctica intensiva orientada a tareas funcionales, adaptando la selección técnica a la fase evolutiva, al objetivo funcional concreto y a las preferencias del paciente.

11. COMPLICACIONES Y PREVENCIÓN EN EL PACIENTE NEUROLÓGICO

Independientemente de la patología concreta, el paciente neurológico inmovilizado o con patrón motor alterado comparte un conjunto de complicaciones secundarias que forman parte de tu responsabilidad preventiva como fisioterapeuta.

  • Contracturas y retracciones musculotendinosas: prevención mediante movilización pasiva diaria, estiramientos mantenidos y posicionamiento antiespástico correcto.
  • Complicaciones respiratorias: especialmente relevantes en lesiones medulares altas y en pacientes con bajo nivel de conciencia; requieren fisioterapia respiratoria específica y movilización precoz.
  • Riesgo de caídas: por alteración del equilibrio, la marcha o la atención; exige entrenamiento específico de estrategias posturales y adaptación del entorno.
  • Dolor de hombro hemipléjico y subluxación glenohumeral: prevención mediante manejo cuidadoso del miembro superior flácido, evitando tracciones y posicionamientos incorrectos.
  • Úlceras por presión: cambios posturales, superficies de descarga y educación en autocuidado cutáneo, especialmente en lesión medular y pacientes con bajo nivel de actividad.
Regla general de manejo del tono: ante la espasticidad, prioriza siempre las movilizaciones lentas y sostenidas frente a los estiramientos bruscos o rápidos, que pueden desencadenar una mayor respuesta refleja por hiperexcitabilidad del reflejo de estiramiento.

La prevención no es una tarea aislada de la fase aguda: debe mantenerse a lo largo de todo el proceso asistencial, incluyendo la fase domiciliaria, donde el papel educativo del fisioterapeuta hacia el paciente y la familia o cuidadores resulta decisivo para sostener los logros funcionales alcanzados.

12. EL/LA FISIOTERAPEUTA DEL SAS EN LA ATENCIÓN NEUROLÓGICA

Dentro del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA), la atención al paciente neurológico se organiza mediante procesos asistenciales integrados que buscan garantizar la continuidad entre niveles asistenciales: la fase hospitalaria (unidad de ictus, planta de neurología, UCI), la rehabilitación especializada y la atención primaria o domiciliaria. Como fisioterapeuta, tu función no se limita a aplicar una técnica concreta: eres parte activa de ese circuito asistencial y de la coordinación entre profesionales.

Continuidad asistencial: en el proceso del ictus, la fisioterapia debe iniciarse de forma precoz en la propia unidad de ictus (si la estabilidad clínica lo permite) y mantenerse de forma coordinada durante el ingreso en rehabilitación y, posteriormente, en el domicilio o en centros de atención primaria, evitando interrupciones que comprometan la ventana de mayor plasticidad neuronal.

Entre las funciones específicas del fisioterapeuta del SAS en este ámbito se encuentran:

  • Realizar la valoración fisioterapéutica inicial y de seguimiento, con escalas validadas, y registrar la evolución en la historia clínica electrónica.
  • Elaborar y ejecutar el plan de tratamiento individualizado, coordinado con medicina rehabilitadora, terapia ocupacional, logopedia, enfermería y trabajo social.
  • Prevenir activamente las complicaciones secundarias derivadas de la inmovilidad y del patrón motor alterado.
  • Educar al paciente, a la familia y a los cuidadores en el manejo postural, en la prevención de caídas y en la realización supervisada de ejercicios en el domicilio.
  • Participar en la planificación del alta, asegurando la derivación adecuada entre el nivel hospitalario y la atención primaria o comunitaria.
  • Contribuir a la prevención secundaria (factores de riesgo cardiovascular, actividad física) en pacientes con ictus y otras patologías vasculares del SNC.
Idea clave: el fisioterapeuta del SAS actúa como garante de la continuidad funcional del paciente neurológico a lo largo de todo el proceso asistencial, no solo como ejecutor de técnicas concretas en una fase aislada del tratamiento.

13. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) — Organización Mundial de la Salud; marco de referencia para la valoración funcional en fisioterapia neurológica.
  • American Spinal Injury Association (ASIA) / International Standards for Neurological Classification of Spinal Cord Injury (ISNCSCI) — clasificación de referencia de la lesión medular.
  • Escala de Ashworth modificada (Bohannon y Smith, 1987) — valoración clínica del tono muscular y la espasticidad.
  • Expanded Disability Status Scale (EDSS), Kurtzke — cuantificación de la discapacidad en esclerosis múltiple.
  • Escala de Hoehn y Yahr — estadiaje evolutivo de la enfermedad de Parkinson.
  • Gross Motor Function Classification System (GMFCS) — clasificación funcional en parálisis cerebral infantil.
  • Spinal Cord Independence Measure (SCIM) — valoración de la independencia funcional en lesión medular.
  • Proceso Asistencial Integrado Ataque Cerebrovascular — Consejería de Salud y Familias, Junta de Andalucía.
  • Exámenes oficiales de Fisioterapeuta del Servicio Andaluz de Salud — convocatorias 2021 (turno libre), 2023 y 2025, empleados como referencia del nivel de exigencia y del estilo de pregunta de la categoría.
síndrome piramidal
espasticidad
escala ASIA
lesión medular
ictus
hemiplejia
enfermedad de Parkinson
esclerosis múltiple
concepto Bobath
neuroplasticidad
shock espinal
neurorrehabilitación

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el julio 9, 2026.