Tema 51. Fisioterapia pediátrica. Valoración fisioterapéutica del desarrollo psicomotor en el niño sano en las distintas áreas. Valoración de la marcha en el niño sano. Regulación de la postura y del movimiento. Exploración neurológica del niño. Reflejos en el desarrollo psicomotor normal y patológico. Valoración fisioterapéutica. Objetivos. Plan de tratamiento fisioterapéutico en las patologías más frecuentes.

28 min julio 9, 2026 Media Nuevo

Tema 51. Fisioterapia pediátrica

Desarrollo psicomotor, valoración de la marcha, exploración neurológica, reflejos y plan de tratamiento fisioterapéutico en el niño sano y con patología frecuente
Oposición: Fisioterapeuta – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico — Fisioterapia clínica y técnicas | Última actualización: Julio 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN A LA FISIOTERAPIA PEDIÁTRICA

La fisioterapia pediátrica es el área de la fisioterapia que se ocupa de la valoración, prevención y tratamiento de las alteraciones del movimiento y la función en el recién nacido, el lactante, el niño y el adolescente. A diferencia de la fisioterapia del adulto, su punto de partida no es un sistema ya maduro que se ha lesionado, sino un organismo en desarrollo continuo: el fisioterapeuta pediátrico debe conocer con precisión qué es «normal» en cada franja de edad para poder identificar la desviación patológica, y debe intervenir teniendo siempre presente que cada acción terapéutica interfiere sobre un proceso madurativo en marcha, no sobre una estructura ya formada.

Como opositor a Fisioterapeuta del SAS debes entender que este tema es la base conceptual sobre la que se apoyan otros muchos temas específicos de neurología infantil, respiratorio pediátrico o traumatología infantil: sin dominar el desarrollo psicomotor normal es imposible razonar clínicamente sobre la patología pediátrica.

FISIOTERAPIA PEDIÁTRICA — MARCO DE TRABAJO

├── OBJETO DE ESTUDIO
│ ├── Desarrollo psicomotor normal (0-6 años, con proyección hasta la adolescencia)
│ └── Desviaciones del desarrollo (retraso, trastorno, patología estructurada)

├── PRINCIPIOS MADURATIVOS
│ ├── Céfalo-caudal (control cefálico antes que control de miembros inferiores)
│ ├── Próximo-distal (control de cintura escapular/pelviana antes que control fino distal)
│ └── De masivo a selectivo (respuestas globales → movimiento diferenciado y voluntario)

└── MARCO DE REFERENCIA ACTUAL
└── Clasificación Internacional del Funcionamiento, versión infancia y adolescencia (CIF-IA):
Función/Estructura corporal · Actividad · Participación · Factores contextuales

El desarrollo psicomotor no es un proceso lineal ni idéntico en todos los niños: existe una amplia variabilidad interindividual dentro de la normalidad, condicionada por factores genéticos, ambientales, de estimulación y de oportunidad de práctica. Por eso la valoración fisioterapéutica pediátrica nunca debe basarse en un único ítem aislado, sino en la secuencia global del desarrollo, la calidad del movimiento y la presencia o ausencia de signos de alarma.

Idea clave: en fisioterapia pediátrica valoramos y tratamos siempre en relación con un proceso madurativo dinámico. La pregunta clínica nunca es solo «¿qué hace el niño?», sino «¿qué debería estar haciendo a esta edad, con qué calidad de movimiento y con qué margen de normalidad?».

2. VALORACIÓN FISIOTERAPÉUTICA DEL DESARROLLO PSICOMOTOR EN EL NIÑO SANO EN LAS DISTINTAS ÁREAS

La valoración del desarrollo psicomotor es un proceso global e integrado, aunque para su estudio y registro se subdivide clásicamente en varias áreas que el fisioterapeuta debe explorar de forma coordinada con el resto del equipo pediátrico:

  • Área motora gruesa: control postural, cambios de posición, locomoción (volteo, sedestación, gateo, bipedestación, marcha). Es el área nuclear de la valoración fisioterapéutica.
  • Área motora fina y adaptativa: prensión, manipulación, coordinación óculo-manual. Relevante para el fisioterapeuta en la medida en que condiciona la funcionalidad en actividades de la vida diaria (AVD) y se relaciona con el control postural proximal.
  • Área del lenguaje y la comunicación: se valora de forma coordinada con logopedia, pero el fisioterapeuta debe conocer sus hitos orientativos para contextualizar el desarrollo global.
  • Área socioafectiva y cognitiva: interacción con el entorno, iniciativa, juego simbólico; condiciona la colaboración del niño durante la sesión y orienta el enfoque terapéutico (juego como herramienta).

La metodología de valoración combina varias fuentes de información que se deben triangular:

  • Anamnesis a la familia: antecedentes obstétricos y perinatales, historia evolutiva, edad de adquisición de hitos referidos por los padres, preocupaciones familiares.
  • Observación del movimiento espontáneo del niño, sin manipulación, en distintas posiciones (prono, supino, sedestación, bipedestación si procede). La observación de los movimientos generales espontáneos (concepto de Prechtl) es especialmente sensible en el lactante pequeño para detectar disfunción neurológica precoz.
  • Exploración activa y pasiva: provocación de reflejos y reacciones posturales, valoración del tono, del rango articular y de la calidad del movimiento activo.
  • Escalas estandarizadas de cribado y de valoración cuantitativa (desarrolladas en el epígrafe 8).
Recuerda: en el lactante, la observación no intrusiva del movimiento espontáneo aporta información neurológica de gran valor predictivo y debe preceder siempre a la manipulación directa del niño, que puede alterar su patrón motor espontáneo y generar llanto o rechazo.

Un aspecto clínico esencial que debes dominar como opositor es la diferencia entre retraso psicomotor (adquisición de hitos más tardía de lo esperado pero con secuencia y calidad de movimiento conservadas) y trastorno del desarrollo (patrón de movimiento cualitativamente anómalo, con persistencia de reflejos primitivos más allá de su edad, asimetrías o ausencia de reacciones posturales secundarias). Esta distinción determina en gran medida la urgencia de la derivación y el enfoque de la intervención.

3. HITOS DEL DESARROLLO MOTOR GRUESO EN EL NIÑO SANO

Los hitos motores gruesos siguen la secuencia céfalo-caudal y próximo-distal descrita en la introducción. Debes conocer el orden de aparición (más preguntado en examen que la edad exacta) y los rangos orientativos de edad, siempre teniendo presente la variabilidad individual normal.

Edad orientativa Hito motor grueso característico
0-1 mes Predominio de flexión fisiológica; movimientos generales de tipo «writhing»; cabeza gira lateralmente en prono sin sostenerla.
2-3 meses Inicio del control cefálico; apoyo sobre antebrazos en prono; sonrisa social como referencia madurativa asociada.
3-4 meses Control cefálico estable en distintas posiciones; manos en línea media.
4-6 meses Volteo prono-supino y supino-prono; apoyo sobre manos extendidas en prono (pivot).
6-8 meses Sedestación estable sin apoyo; inicio de desplazamiento en el suelo (reptación).
8-10 meses Gateo con patrón alternante y cruzado entre miembro superior y miembro inferior contralateral; bipedestación con apoyo.
10-12 meses Bipedestación independiente; marcha lateral con apoyo (cruising); primeros pasos con ayuda.
12-15 meses Marcha independiente; base de sustentación amplia y brazos en guardia alta.
18-24 meses Carrera con patrón inmaduro; subida de escaleras con apoyo, un escalón a la vez.
Referencia a examen: en convocatorias recientes de Fisioterapeuta del SAS (2022 y 2023) se ha preguntado específicamente por el patrón del gateo normal, definido como un patrón alternante y cruzado entre miembro superior y miembro inferior contralaterales, que refleja la coordinación interhemisférica del sistema nervioso central.

Es fundamental que memorices el orden de los hitos (control cefálico → volteo → sedestación → gateo → bipedestación → marcha), ya que las preguntas de examen suelen plantear escenarios en los que hay que identificar si un hito concreto es esperable, precoz o tardío para una edad dada, más que pedir la cifra exacta en meses.

4. VALORACIÓN DE LA MARCHA EN EL NIÑO SANO

La marcha del niño no nace madura: pasa por un proceso de maduración biomecánica que se prolonga aproximadamente hasta los 3-4 años de edad, momento en el que el patrón se aproxima al de la marcha adulta. El fisioterapeuta debe conocer las características de la marcha inmadura para no confundirlas con patología y, a la inversa, para detectar cuándo una característica «inmadura» persiste más allá de lo esperable.

Marcha inmadura (12-24 meses) Marcha madura (a partir de 3-4 años)
Base de sustentación amplia Base de sustentación estrecha, similar a la del adulto
Brazos en posición de guardia alta (abducción y flexión de codos) Braceo recíproco coordinado con el paso contralateral
Contacto inicial con el pie plano (ausencia de choque de talón) Contacto inicial de talón, fase de apoyo, despegue de antepié
Cadencia elevada, longitud de paso corta e irregular Cadencia menor, paso más largo y regular
Escasa fase de apoyo monopodal, rotación externa de cadera Fase de apoyo monopodal prolongada y estable
Genu varo fisiológico frecuente Alineación progresiva hacia el valgo fisiológico transitorio y después hacia la alineación adulta
Idea clave: la ausencia de choque de talón, el braceo pobre y la base amplia son fisiológicos en el niño que empieza a caminar. Solo se consideran signos de alarma si persisten más allá de los 3-4 años o si se acompañan de asimetría, dolor o regresión de un patrón ya adquirido.

La valoración fisioterapéutica de la marcha infantil debe incluir, además del análisis observacional de las fases de la marcha, la exploración de: alineación de miembros inferiores (torsión tibial, anteversión femoral, valgo/varo de rodilla y retropié), longitud de miembros, rango articular de cadera, rodilla y tobillo, y patrón de apoyo plantar. Es recomendable el registro mediante vídeo y, cuando se dispone de él, el análisis instrumental de la marcha en casos de sospecha de patología neurológica u ortopédica.

Atención: una marcha en puntillas persistente más allá de los 2-3 años, una marcha claramente asimétrica a cualquier edad o la regresión de una marcha ya adquirida son siempre criterios de derivación para valoración neuropediátrica u ortopédica, y no deben atribuirse sin más a inmadurez fisiológica.

5. REGULACIÓN DE LA POSTURA Y DEL MOVIMIENTO

El control postural es la capacidad del sistema nervioso central para mantener y recuperar el equilibrio del cuerpo frente a la gravedad y para orientar los segmentos corporales entre sí. En el niño, este control se construye progresivamente a partir de la integración de tres sistemas sensoriales (visual, vestibular y somatosensorial-propioceptivo) y de la maduración de las respuestas motoras de ajuste postural.

Desde el nacimiento, el tono muscular evoluciona de forma predecible: el recién nacido a término presenta una hipertonía fisiológica en flexión de las cuatro extremidades (actitud en flexión, herencia de la postura intrauterina), que va cediendo progresivamente en sentido céfalo-caudal hacia un tono más equilibrado entre agonistas y antagonistas, base necesaria para el control postural activo contra gravedad.

JERARQUÍA DE LAS RESPUESTAS POSTURALES EN EL DESARROLLO

├── REACCIONES DE ENDEREZAMIENTO
│ └── Orientan la cabeza y el tronco en el espacio y entre sí (aparecen antes)

├── REACCIONES DE EQUILIBRIO
│ └── Ajustes automáticos del tono y la postura ante el desplazamiento
│ del centro de gravedad (aparecen ≈ 6 meses, persisten toda la vida)

└── REACCIONES DE PROTECCIÓN O PARACAÍDAS
└── Extensión protectora de miembros ante pérdida brusca del equilibrio
(lateral, anterior, posterior; se instauran entre 6 y 12 meses)

El desarrollo del control postural sigue también el principio de estabilidad proximal para la movilidad distal: el niño necesita primero estabilizar cabeza, cintura escapular, tronco y cintura pelviana para poder utilizar con precisión manos y pies de forma selectiva. Esta es la base racional de muchas técnicas de fisioterapia pediátrica (Bobath/NDT, ejercicio terapéutico funcional), que trabajan el control del tronco como prerrequisito de la función distal.

Idea clave: no existe control motor selectivo distal sin control postural proximal previo. Un niño que manipula con precisión pero carece de estabilidad de tronco compensa con patrones anómalos; por eso la valoración y el tratamiento deben abordar siempre primero la base postural.

La regulación de la postura y el movimiento también depende de mecanismos de anticipación (ajustes posturales anticipatorios previos al movimiento voluntario, cuya maduración es progresiva durante la primera infancia) y de retroalimentación sensorial en tiempo real. En los trastornos del neurodesarrollo, la alteración de cualquiera de estos componentes —tono, reacciones posturales o mecanismos anticipatorios— se traduce en patrones de movimiento compensatorios que el fisioterapeuta debe saber identificar y diferenciar del patrón fisiológicamente inmaduro.

6. EXPLORACIÓN NEUROLÓGICA DEL NIÑO

La exploración neurológica pediátrica realizada por el fisioterapeuta es un proceso sistemático que combina observación, palpación y maniobras específicas, adaptando siempre el orden y el ritmo al estado de alerta y colaboración del niño (se recomienda explorar primero lo menos invasivo y dejar para el final las maniobras que puedan generar llanto).

  • Estado de alerta y comportamiento: nivel de vigilia, reactividad a estímulos, calidad del llanto.
  • Observación postural en distintas posiciones: simetría, actitud espontánea, presencia de posturas anómalas.
  • Valoración del tono muscular: tono pasivo (mediante maniobras como el ángulo poplíteo, el ángulo de aducción de caderas, la dorsiflexión de tobillo, la maniobra de la bufanda o el retorno en flexión de los miembros superiores) y tono activo (respuesta del niño frente a la gravedad y frente a la manipulación).
  • Reflejos osteotendinosos y su simetría.
  • Reflejos primitivos y reacciones posturales (desarrollado en el epígrafe 7).
  • Exploración de pares craneales de forma orientativa: reflejo de succión-deglución (V, VII, IX, X y XII), seguimiento visual y reflejo pupilar (II, III), reflejo nauseoso (IX-X).
  • Valoración sensitiva orientativa mediante la respuesta del niño a estímulos táctiles.
Recuerda: maniobras clásicas de exploración del tono en el lactante (ángulo poplíteo, bufanda, retorno en flexión) forman parte de escalas neurológicas neonatales de referencia, como la de Amiel-Tison, y son de uso habitual en la exploración fisioterapéutica del recién nacido y del lactante pequeño.

La exploración neurológica debe interpretarse siempre en relación con la edad del niño: un mismo hallazgo (por ejemplo, hipertonía en flexores de miembros inferiores) es fisiológico en un recién nacido y patológico en un lactante de 8 meses. Un principio esencial que se pregunta con frecuencia en examen es la asimetría: cualquier diferencia clara entre el lado derecho y el izquierdo (de tono, de reflejos, de calidad de movimiento o de reacciones posturales) es siempre un signo de alarma, con independencia de la edad del niño.

Atención: son signos de alarma neurológica en el lactante, entre otros: asimetría persistente de postura o movimiento, hipotonía o hipertonía marcadas, persistencia de reflejos primitivos más allá de su edad de integración, ausencia o retraso de reacciones posturales secundarias, y regresión de hitos ya adquiridos. Ante cualquiera de ellos procede la derivación para valoración neuropediátrica.

7. REFLEJOS EN EL DESARROLLO PSICOMOTOR NORMAL Y PATOLÓGICO

Los reflejos y reacciones del desarrollo se clasifican clásicamente en dos grandes grupos según su origen y su papel madurativo, distinción que debes dominar con precisión porque es una de las más preguntadas en el examen del SAS.

CLASIFICACIÓN DE REFLEJOS Y REACCIONES DEL DESARROLLO

├── REFLEJOS PRIMITIVOS (control subcortical, presentes al nacer)
│ ├── Moro
│ ├── Prensión palmar y plantar (grasping)
│ ├── Succión-deglución
│ ├── Tónico asimétrico del cuello (RTAC, «postura del esgrimista»)
│ ├── Galant (incurvación del tronco)
│ └── Marcha automática

├── REACCIONES POSTURALES SECUNDARIAS (control cortical progresivo)
│ ├── De enderezamiento (cefálico, del cuerpo sobre cuerpo)
│ ├── De equilibrio (persisten toda la vida)
│ └── De paracaídas o protección (lateral, anterior, posterior)

└── SIGNIFICADO CLÍNICO
├── Persistencia de reflejos primitivos más allá de su edad → alarma
├── Ausencia o retraso de reacciones secundarias → alarma
└── Asimetría en cualquiera de ellos → siempre patológica
Reflejo/reacción Aparición Integración/instauración
Moro Nacimiento ≈ 4-6 meses
Prensión palmar Nacimiento ≈ 4-6 meses (da paso a la prensión voluntaria)
Succión-deglución Nacimiento ≈ 3-4 meses (se voluntariza progresivamente)
Tónico asimétrico del cuello Periodo neonatal ≈ 4-6 meses
Galant Nacimiento ≈ 4-6 meses
Marcha automática Nacimiento ≈ 4-8 semanas
Reacciones de enderezamiento Progresivas desde el nacimiento Se consolidan hacia los 6 meses
Reacciones de equilibrio ≈ 6 meses en adelante Persisten de por vida
Reacciones de paracaídas ≈ 6-9 meses (lateral y anterior); ≈ 9-12 meses (posterior) Persisten de por vida
Referencia a examen: en la convocatoria 2021 (turno libre) se preguntó explícitamente por la diferencia entre reacciones de enderezamiento (respuestas posturales secundarias) y reflejos primitivos, identificando el Galant, la succión y la prensión palmar como reflejos primitivos. Es un contenido que reaparece con frecuencia bajo distintos enunciados.

El reflejo tónico asimétrico del cuello (RTAC) merece una mención especial: al girar la cabeza del niño hacia un lado, se produce extensión del miembro facial (hacia el que mira) y flexión del miembro occipital, en la clásica «postura del esgrimista». Es normal que esté presente de forma transitoria e incompleta en el lactante pequeño; su persistencia obligada más allá de los 6 meses interfiere con el volteo, con la manipulación en línea media y con el desarrollo de la sedestación, y constituye uno de los signos clásicos de alarma en la parálisis cerebral infantil.

Precaución: no confundas «presencia» con «persistencia patológica». Que un reflejo primitivo esté presente en el lactante pequeño es normal y esperable; lo patológico es que persista de forma obligada más allá de su ventana de integración, que sea asimétrico, o que reaparezca tras haberse integrado.

8. ESCALAS E INSTRUMENTOS DE VALORACIÓN FISIOTERAPÉUTICA

El fisioterapeuta pediátrico dispone de un abanico de instrumentos estandarizados que aportan objetividad, permiten el seguimiento longitudinal y facilitan la comunicación interprofesional. Debes conocer al menos su nombre, qué área valoran y en qué rango de edad o patología se emplean.

Instrumento Qué valora / uso principal
Test de Denver II Cribado global del desarrollo (motor grueso, motor fino-adaptativo, lenguaje, personal-social) en 0-6 años.
Escala de Amiel-Tison Valoración neurológica y del tono pasivo del recién nacido y del lactante pequeño.
Test/Perfil de Milani-Comparetti Perfil combinado de reflejos primitivos y reacciones posturales en el primer y segundo año de vida.
Alberta Infant Motor Scale (AIMS) Observación del desarrollo motor grueso en prono, supino, sedestación y bipedestación (0-18 meses).
Escalas Bayley de desarrollo infantil Valoración global cognitiva, motora y de lenguaje en primera infancia.
Gross Motor Function Measure (GMFM) Mide el cambio en la función motora gruesa en niños con parálisis cerebral infantil (PCI) a lo largo del tratamiento.
Gross Motor Function Classification System (GMFCS) Clasifica el grado de afectación funcional en la PCI en cinco niveles, según la autonomía en la marcha y el desplazamiento.
Test de Melbourne / QUEST / MACS Valoran la calidad del movimiento y la habilidad funcional del miembro superior en niños con PCI.
Referencia a examen: la convocatoria de 2023 (promoción interna) preguntó específicamente por las herramientas de valoración de la extremidad superior en la parálisis cerebral infantil, identificando el Test de Melbourne (calidad del movimiento unilateral), el QUEST (calidad de las habilidades del miembro superior) y el MACS (clasificación de la habilidad manual en actividades cotidianas) como instrumentos válidos y complementarios entre sí.

La elección del instrumento debe adaptarse al objetivo de la valoración: cribado poblacional (Denver II), seguimiento evolutivo detallado del lactante de riesgo (AIMS, Amiel-Tison), clasificación pronóstica y comunicación interprofesional en PCI (GMFCS), o medición de cambio tras la intervención (GMFM). Ningún instrumento sustituye al razonamiento clínico del fisioterapeuta, pero todos aportan objetividad y trazabilidad imprescindibles en la historia clínica.

9. OBJETIVOS DE LA FISIOTERAPIA PEDIÁTRICA

Los objetivos de la intervención fisioterapéutica en pediatría se formulan siguiendo el marco de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, versión infancia y adolescencia (CIF-IA), que obliga a pensar más allá de la estructura anatómica y a incorporar la actividad, la participación y los factores contextuales (familia, escuela, entorno).

  • A nivel de función y estructura corporal: normalizar en lo posible el tono muscular, mantener o mejorar el rango articular, prevenir deformidades y contracturas secundarias, y facilitar patrones de movimiento fisiológicos.
  • A nivel de actividad: favorecer la adquisición de hitos motores propios de la edad o, cuando no sea posible, desarrollar estrategias funcionales alternativas eficaces (por ejemplo, un patrón de desplazamiento adaptado en lugar del gateo típico).
  • A nivel de participación: promover la autonomía del niño en las actividades de la vida diaria, el juego y la interacción social, así como su inclusión en el entorno escolar.
  • A nivel de factores contextuales: formar y capacitar a la familia como agente terapéutico activo (asesoramiento en posicionamiento, manejo, estimulación y prevención), y coordinar la intervención con el resto de profesionales y con el entorno educativo.
Idea clave: el objetivo último de la fisioterapia pediátrica no es «normalizar» un patrón de movimiento por sí mismo, sino maximizar la función y la participación del niño en su vida cotidiana, dentro de un enfoque centrado en la familia y adaptado a cada etapa del desarrollo.

Estos objetivos se concretan en un plan individualizado de intervención, con metas a corto, medio y largo plazo, revisado periódicamente en función de la evolución del niño, y siempre consensuado con la familia, verdadero eje del tratamiento en la primera infancia.

10. PLAN DE TRATAMIENTO FISIOTERAPÉUTICO EN LAS PATOLOGÍAS MÁS FRECUENTES

A continuación se resumen los objetivos y líneas principales de intervención fisioterapéutica en las patologías pediátricas más prevalentes en la práctica clínica y en el temario del SAS.

Patología Objetivos y líneas de tratamiento fisioterapéutico
Parálisis cerebral infantil (PCI) Manejo del tono, prevención de contracturas y deformidades, facilitación de patrones de movimiento funcional, entrenamiento orientado a tareas y objetivos funcionales, uso combinado con ortesis, entrenamiento de la marcha y de las transferencias, y coordinación con el equipo (ortopedia, órtesis, terapia ocupacional).
Tortícolis muscular congénita y plagiocefalia postural asociada Estiramientos pasivos suaves del esternocleidomastoideo, estimulación activa hacia el lado limitado, posicionamiento terapéutico y educación familiar sobre cambios posturales y tiempo en prono supervisado («tummy time»).
Displasia del desarrollo de la cadera (tras diagnóstico y manejo ortopédico) Mantenimiento del rango articular compatible con la inmovilización o el arnés prescrito, estimulación motora adaptada, prevención de rigidez y acompañamiento del desarrollo motor global durante el tratamiento ortopédico.
Parálisis braquial obstétrica Movilización pasiva precoz para prevenir rigidez, estimulación sensitiva y motora del miembro afecto, facilitación de la actividad activa según la recuperación, y seguimiento evolutivo coordinado con neuropediatría.
Prematuridad y recién nacido de riesgo neurológico Posicionamiento terapéutico (nido/nesting), cuidados centrados en el desarrollo, estimulación graduada y respetuosa con el estado del niño, participación activa de la familia y seguimiento evolutivo del neurodesarrollo tras el alta.
Retraso psicomotor simple / hipotonía benigna Estimulación global del desarrollo motor a través del juego, potenciación de los hitos pendientes según la secuencia madurativa, y seguimiento evolutivo para descartar progresión hacia un trastorno estructurado.
Referencia a examen: la convocatoria de 2025 planteó un caso práctico centrado en una niña de 8 años con parálisis cerebral infantil espástica (hemiplejia derecha) clasificada como GMFCS nivel II, nivel que implica que el niño camina de forma independiente pero con limitaciones en terrenos irregulares, distancias largas o habilidades motoras avanzadas. Conocer bien la escala GMFCS es imprescindible para resolver este tipo de casos clínicos.

En la displasia de cadera, un elemento de exploración clásico es el signo de Galeazzi: con el niño en decúbito supino, caderas y rodillas flexionadas a 90º, una diferencia en la altura de las rodillas sugiere acortamiento femoral relativo por luxación de cadera. Debe interpretarse junto con las maniobras de Ortolani (reduce una cadera luxada mediante abducción y presión anterior, percibiéndose la entrada de la cabeza femoral en el acetábulo) y de Barlow (provoca la salida de una cadera inestable mediante flexión, aducción y presión axial posterior), así como con la limitación de la abducción de cadera.

Referencia a examen: las maniobras de Ortolani y Barlow y el signo de Galeazzi han aparecido en distintas convocatorias del SAS (2023 y 2025). Es habitual que el examen pida distinguir cuál de las dos maniobras reduce la cadera (Ortolani) y cuál la luxa (Barlow); una regla mnemotécnica útil es: «Ortolani-reduce, Barlow-luxa».
Referencia a examen: se ha preguntado también la definición de prematuridad como el nacimiento antes de las 37 semanas completas de gestación, con independencia del peso al nacer; un recién nacido de 36 semanas y 2 días se clasifica como prematuro (prematuridad tardía) aunque su peso sea adecuado para la edad gestacional.

11. MÉTODOS Y TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN

El fisioterapeuta pediátrico combina distintos enfoques terapéuticos según la edad, la patología y la evidencia disponible, sin adscribirse de forma rígida a un único método.

  • Concepto Bobath / Neurodesarrollo (NDT): facilita el control postural fisiológico y el movimiento activo, inhibiendo patrones de movimiento anómalos mediante el manejo (handling) y la estimulación de reacciones posturales; se centra en la calidad del movimiento y en la participación activa del niño.
  • Concepto Vojta (locomoción refleja): mediante la estimulación de determinadas zonas corporales en posiciones estandarizadas se desencadenan patrones motores globales y coordinados —reptación refleja en decúbito prono y volteo reflejo en decúbito supino—, con el objetivo de activar vías motoras fisiológicas y facilitar el acceso a patrones de movimiento sanos.
  • Terapia orientada a la tarea o a objetivos funcionales (task-oriented approach): enfoque basado en el aprendizaje motor y la práctica repetida de tareas funcionales y significativas para el niño, con creciente respaldo de evidencia frente a enfoques puramente neuroevolutivos aislados.
  • Estimulación temprana y juego terapéutico: el juego es el vehículo natural de aprendizaje motor en la infancia y debe integrarse en toda intervención, adaptando la actividad al nivel de desarrollo e intereses del niño.
  • Hidroterapia pediátrica: aprovecha las propiedades físicas del agua (flotabilidad, resistencia progresiva, efecto analgesiante y relajante) para facilitar el movimiento activo con menor demanda antigravitatoria.
  • Uso de órtesis y ayudas técnicas: como complemento, no sustituto, del tratamiento activo, para prevenir deformidades, mejorar la alineación o facilitar la función.
Referencia a examen: la convocatoria de 2025 incluyó un caso práctico sobre el método Vojta, en el que se pregunta por la terminología de la reptación refleja: las extremidades del lado hacia el que gira la cabeza del niño se denominan extremidades faciales (brazo facial, pierna facial), y las del lado contrario, extremidades occipitales. Es un detalle terminológico muy propio de este método y fácilmente preguntable.
Idea clave: la educación terapéutica del niño con lesión del sistema nervioso central debe realizarse en un entorno que facilite atención, seguridad y aprendizaje; el contacto manual del fisioterapeuta debe ser progresivo, respetuoso y adaptado a la respuesta del niño, y el juego constituye una vía esencial para promover el aprendizaje motor y la participación activa —un principio recogido explícitamente en convocatorias recientes del SAS.

12. EL FISIOTERAPEUTA PEDIÁTRICO EN EL SERVICIO ANDALUZ DE SALUD

Dentro del Sistema Sanitario Público de Andalucía, la fisioterapia pediátrica se integra fundamentalmente en los programas de Atención Temprana, entendida —siguiendo la definición clásica del Libro Blanco de la Atención Temprana— como el conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil de 0 a 6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o con riesgo de padecerlos.

El/la fisioterapeuta del SAS que trabaja en este ámbito desempeña, entre otras, las siguientes funciones:

  • Detección y cribado precoz de signos de alarma en el desarrollo psicomotor, en coordinación con pediatría de Atención Primaria, neonatología y neuropediatría.
  • Valoración fisioterapéutica integral del niño con trastorno del desarrollo o en riesgo biológico, psicosocial o establecido, empleando la anamnesis, la observación y las escalas descritas en este tema.
  • Elaboración y ejecución del plan individualizado de intervención, con objetivos funcionales revisados periódicamente.
  • Coordinación interdisciplinar con pediatría, neuropediatría, terapia ocupacional, logopedia, psicología y trabajo social, dentro de equipos de Atención Temprana y de los Centros de Atención Infantil Temprana (CAIT) del sistema andaluz.
  • Intervención centrada en la familia: formación y capacitación de padres y cuidadores como agentes activos del proceso terapéutico, dado que la mayor parte del tiempo de estimulación del niño transcurre en el entorno familiar y no en la sesión clínica.
  • Coordinación con el entorno educativo, especialmente en el tránsito del niño hacia la escolarización, garantizando la continuidad de cuidados entre el ámbito sanitario, social y educativo.
  • Educación para la salud: asesoramiento en posicionamiento, manejo, prevención de deformidades posturales (por ejemplo, en plagiocefalia o tortícolis) y promoción de hábitos de estimulación adecuados a cada etapa del desarrollo.
  • Registro y comunicación de la información clínica en la historia de salud del paciente, garantizando la continuidad asistencial entre niveles (hospitalario, atención primaria, atención temprana).
Idea clave: la fisioterapia pediátrica en el SAS no se ejerce de forma aislada, sino como parte de un modelo de atención centrada en la familia e integrada en un equipo interdisciplinar, con la coordinación entre niveles asistenciales y con el entorno social y educativo del niño como elemento estructural del proceso terapéutico.

Este enfoque coordinado y centrado en la familia es, precisamente, el que debes reflejar en cualquier pregunta de examen —tanto teórica como de caso práctico— que plantee el papel del fisioterapeuta del SAS ante un niño con trastorno o riesgo en su desarrollo psicomotor.

13. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Macías Merlo, L. y Fagoaga Mata, J. — Fisioterapia en Pediatría. Referencia clásica de fisioterapia pediátrica en lengua española.
  • Levitt, S. — Tratamiento de la parálisis cerebral y del retraso motor. Fundamento del concepto Bobath/neurodesarrollo aplicado a la infancia.
  • Vojta, V. y Peters, A. — El principio Vojta: locomoción refleja, principios básicos, diagnóstico y terapia motora.
  • Grupo de Atención Temprana (GAT) — Libro Blanco de la Atención Temprana. Marco conceptual y organizativo de la Atención Temprana en España.
  • Palisano, R. et al. — Gross Motor Function Classification System (GMFCS) para la parálisis cerebral infantil.
  • Amiel-Tison, C. y Gosselin, J. — Evaluación neurológica del neonato y del niño pequeño.
  • Organización Mundial de la Salud — Estudio multicéntrico de referencia de crecimiento y ventanas de adquisición de hitos motores en el niño sano.
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reflejos primitivos
reacciones posturales
marcha infantil
exploración neurológica del niño
GMFCS
método Vojta
concepto Bobath
atención temprana SAS
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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el julio 9, 2026.