Tema 68. Patología de la vejiga y vías urinarias. Enfermedades no neoplásicas y neoplasias. Citología e histología
1. INTRODUCCIÓN Y MARCO ANATOMOPATOLÓGICO
La patología de la vejiga y de la vía urinaria es un terreno especialmente propenso al error porque obliga a integrar arquitectura, citología, profundidad de invasión, calidad de la resección y contexto clínico. Una lesión papilar puede ser reactiva, benigna, de bajo potencial maligno o carcinoma; un urotelio muy atípico puede ser carcinoma in situ o simplemente estar sometido a inflamación, instrumentación o tratamiento; y una proliferación de aspecto banal puede corresponder a un carcinoma urotelial invasivo de patrón nested. En este órgano, la interpretación no se resuelve con “atipia sí/no”: se resuelve preguntando qué patrón está presente, qué capa anatómica se ha alcanzado y si el material permite afirmarlo.
La referencia taxonómica actual es la WHO Classification of Tumours, 5.ª edición, volumen 8, Urinary and Male Genital Tumours, 2022. La WHO organiza los tumores del tracto urinario en neoplasias uroteliales no invasivas, carcinoma urotelial invasivo, neoplasias escamosas, glandulares, uracales y diverticulares, tumores uretrales, neoplasias de tipo mülleriano y otras familias menos frecuentes. La nomenclatura moderna evita usar “variante” como sinónimo impreciso de cualquier morfología diferente: en el marco de la WHO 2022 se prefieren subtipo morfológico y diferenciación divergente, reservando “variant” en el ámbito molecular para las alteraciones genéticas. Esta precisión terminológica no es cosmética; determinados subtipos tienen implicaciones pronósticas, de estadificación práctica o de manejo.
El carcinoma urotelial puede aparecer en todo el revestimiento urotelial: pelvis renal, uréter, vejiga y uretra. Sin embargo, no todo se comporta igual. La vejiga es el sitio dominante y el paradigma sobre el que se construyen la gradación y buena parte del diagnóstico morfológico; la vía urinaria superior tiene problemas específicos de muestreo, profundidad y síndrome de Lynch. La citología, por su parte, está diseñada prioritariamente para detectar carcinoma urotelial de alto grado, no para funcionar como un detector universal de cualquier tumor papilar.
En 2026 existe además una cuestión de vigencia que debes llevar muy bien ordenada. La WHO tumoral relevante sigue siendo la 5.ª edición de 2022. Los protocolos CAP vigentes de vejiga y vía urinaria superior publicados en 2023-2025 continúan construidos sobre AJCC 8.ª. Sin embargo, la UICC publicó la 9.ª edición TNM en 2025 y recomendó su entrada en vigor el 1 de enero de 2026; las guías EAU 2026 ya la incorporan. Para preparar una oposición hay que saber ambas cosas: si una pregunta histórica dice expresamente “TNM octava edición”, se responde con esa edición; para hablar de vigencia general en agosto de 2026, debe señalarse que UICC 9.ª ya está activa. No mezcles edición de clasificación histológica con edición de estadificación.
2. UROTELIO NORMAL Y CLAVES PARA INTERPRETAR LA BIOPSIA
El urotelio normal es un epitelio especializado capaz de adaptarse a grandes cambios de volumen sin perder su función de barrera. Está compuesto por una capa basal, varias capas intermedias y una capa superficial de células umbrella. Estas últimas participan de manera especialmente marcada en la expresión de uroplaquinas. El grosor del urotelio varía con la distensión y con la localización; por eso el número de capas celulares no sirve por sí solo para diagnosticar carcinoma in situ. Esta idea es muy rentable: un CIS puede ser de espesor completo, pagetoide, clinging o incluso mostrar pérdida parcial del revestimiento.
Por debajo del urotelio se encuentra la lámina propia, que contiene vasos, estroma y fascículos de músculo liso de la muscularis mucosae. Más profundamente está la muscularis propria o detrusor, formada por fascículos musculares más gruesos. En una TURBT, distinguir muscularis mucosae de muscularis propria puede cambiar un pT1 por un pT2. El problema se agrava porque los haces de músculo de la lámina propia pueden ser prominentes, fragmentados o estar hipertrofiados, y porque el artefacto de cauterio puede borrar los detalles que permitirían decidir.
La invasión urotelial en lámina propia no siempre forma glándulas o masas obvias. Puede verse como nidos irregulares, células sueltas, pequeños cordones o focos de patrón micropapilar. El criterio esencial es la infiltración destructiva del estroma, interpretada junto con la desmoplasia, la respuesta inflamatoria, la retracción y la arquitectura global. Los nidos de von Brunn y el crecimiento invertido de una neoplasia papilar pueden simular infiltración. En el sentido contrario, el carcinoma nested puede parecer benigno a pequeño aumento.
| Estructura | Qué debes reconocer | Por qué importa |
|---|---|---|
| Urotelio superficial | Células basales, intermedias y umbrella; espesor variable | Evita diagnosticar CIS por “engrosamiento” |
| Lámina propia | Estroma subepitelial con vasos y, a veces, muscularis mucosae | Su invasión corresponde a T1 |
| Muscularis mucosae | Fascículos finos y discontinuos, variables | Puede confundirse con detrusor |
| Muscularis propria | Fascículos gruesos del detrusor | Su invasión cambia a enfermedad músculo-invasiva |
| Grasa perivesical | Tejido adiposo extravesical | La invasión verdadera implica categoría T3 |
3. ENFERMEDADES NO NEOPLÁSICAS Y LESIONES PSEUDOTUMORALES
El grupo de procesos benignos que imitan neoplasia es amplio. Para el opositor conviene ordenarlo por el mecanismo que genera el engaño: atipia reactiva, arquitectura papilar, nidos o glándulas en lámina propia, infiltrado inflamatorio pseudotumoral y cambios inducidos por tratamiento. La revisión de Montironi y colaboradores sobre mimickers del carcinoma urotelial (2021; PMID 33668963) resume precisamente este problema a lo largo de todo el tracto urinario.
3.1. Cistitis aguda, crónica y cambios reactivos
La inflamación aguda puede producir erosión, neutrófilos intraepiteliales, regeneración y atipia nuclear. La inflamación crónica añade linfocitos, plasmáticas, fibrosis y, en ocasiones, folículos linfoides. El punto crítico es que la atipia reactiva conserva una relación plausible con la lesión: suele acompañarse de inflamación, ulceración, regeneración o instrumentación, y la arquitectura celular mantiene un orden mayor que en el CIS. Las células pueden tener nucleolos prominentes y núcleos aumentados, pero la cromatina tiende a ser más abierta y la polaridad se conserva mejor.
La cistitis folicular muestra folículos linfoides, a veces con centros germinales. En una biopsia pequeña puede generar alarma si el infiltrado es denso, pero el reconocimiento de la arquitectura linfoide y la ausencia de una población monomorfa destructiva evitan sobrediagnosticar un linfoma. Cuando el infiltrado o la clínica son atípicos, la inmunofenotipificación se dirige por la sospecha y no por un panel fijo.
3.2. Cistitis polipoide/papilar
Es una respuesta reactiva a lesión mucosa que puede aparecer en vejiga, uréter o pelvis renal. Histológicamente forma proyecciones anchas, edematosas e inflamadas revestidas por urotelio generalmente reactivo. En la serie clásica de Lane y Epstein (2008; PMID 18379418), el rasgo útil era reconocer a bajo aumento el estroma edematoso o fibroso inflamado con frondas amplias y poco ramificadas, en lugar de fijarse en una fronda aislada que pudiera parecer neoplásica. El contexto de sonda, cálculo, cirugía, fístula o radioterapia ayuda, pero el diagnóstico sigue siendo morfológico.
3.3. Nidos de von Brunn, cistitis cystica y cistitis glandularis
Los nidos de von Brunn son invaginaciones o islotes uroteliales benignos en la lámina propia. Pueden ser muy floridos y simular un carcinoma nested. La benignidad se apoya en contornos regulares, citología uniforme, distribución superficial y ausencia de invasión destructiva. Cuando esos nidos desarrollan luces quísticas se habla de cistitis cystica; si muestran diferenciación glandular aparece la cistitis glandularis. La forma intestinal puede contener células mucosecretoras y provocar un diagnóstico diferencial especialmente difícil con adenocarcinoma primario o secundario.
La regla práctica es no convertir la presencia de glándulas en sinónimo de cáncer. Hay que buscar destrucción del estroma, desmoplasia, atipia franca, mitosis atípicas, necrosis y un patrón infiltrativo. El Libro Blanco de la SEAP 2025 dedica recomendaciones específicas a las piezas de vejiga y vía urinaria y refuerza la necesidad de integrar lesión precursora, tipo histológico y profundidad de invasión en un informe estructurado.
3.4. Adenoma nefrogénico
El adenoma nefrogénico es una proliferación benigna tubular, papilar y microquística que suele aparecer en mucosa sometida a irritación, intervención o inflamación. Las células son habitualmente pequeñas y blandas, a veces con cambio hobnail. El gran problema es el mimetismo con adenocarcinoma de células claras, adenocarcinoma prostático o carcinoma urotelial tubular/microquístico. La revisión de Alexiev y LeVea (2012; PMID 22415059) subraya que PAX2/PAX8 pueden apoyar el origen renal-tubular del adenoma, pero no resuelven por sí solos el diferencial con el adenocarcinoma claro mülleriano, que también puede expresarlos. La morfología y el contexto mandan.
3.5. Malacoplaquia
La malacoplaquia se caracteriza por láminas de histiocitos de von Hansemann que contienen cuerpos de Michaelis-Gutmann, inclusiones mineralizadas que pueden ponerse de manifiesto con tinciones para calcio o hierro. Es una reacción histiocitaria que puede formar masas y simular tumor. El reconocimiento de las inclusiones concéntricas, junto con el fenotipo histiocitario, evita el error.
3.6. Cistitis eosinofílica
Puede producir engrosamiento mural o una lesión polipoide y clínica de hematuria o irritación. Histológicamente predomina un infiltrado rico en eosinófilos que puede extenderse a capas profundas. El riesgo diagnóstico es confundir la lesión endoscópica con neoplasia o interpretar una reacción intensa como infiltración tumoral. Existen casos españoles publicados como simuladores de carcinoma vesical (PMID 10371745). La presencia de eosinófilos no es, por sí sola, diagnóstica: hay que integrar intensidad, distribución y exclusión de una neoplasia concomitante.
3.7. Cambios por BCG, radioterapia e instrumentación
La terapia intravesical con BCG puede producir inflamación granulomatosa, histiocitos, células gigantes, ulceración y atipia reactiva. La radioterapia puede causar atipia nuclear, vacuolización, fibrosis vascular y cambios estromales que simulan carcinoma. La instrumentación produce denudación, fragmentos celulares y regeneración. En todos estos escenarios, la historia terapéutica es una variable diagnóstica, no un dato administrativo. Una biopsia de vejiga sin antecedentes clínicos suficientes es una biopsia parcialmente descontextualizada.
3.8. Metaplasias escamosa y glandular
La metaplasia escamosa no queratinizante del trígono femenino puede ser fisiológica. La metaplasia escamosa queratinizante extensa exige valorar el contexto y descartar displasia o carcinoma escamoso, especialmente si existe irritación crónica. La metaplasia glandular/intestinal plantea el problema ya señalado del adenocarcinoma. La clave del especialista es separar linaje de comportamiento: que una lesión sea escamosa o glandular no la convierte automáticamente en maligna.
4. LESIONES UROTELIALES PLANAS: REACTIVO, DISPLASIA Y CARCINOMA IN SITU
La WHO 5.ª edición reconoce formalmente el carcinoma urotelial in situ (CIS) como la lesión neoplásica plana de alto grado. La “displasia urotelial” continúa utilizándose como término para lesiones con atipia que no alcanza criterios de CIS, aunque la reproducibilidad de sus criterios es menor y la WHO 2022 ya no le dedica una entidad equivalente con el mismo peso taxonómico. Este cambio obliga a ser especialmente prudente con diagnósticos intermedios.
4.1. Atipia reactiva
En el urotelio reactivo puede haber aumento nuclear, nucleolos, mitosis y cierta irregularidad, pero suele persistir polaridad y maduración hacia superficie. La inflamación y la lesión de fondo proporcionan una explicación coherente. El error clásico es llamar CIS a toda atipia nuclear asociada a cistitis intensa.
4.2. Carcinoma urotelial in situ
El CIS es una neoplasia intraepitelial plana de alto grado. Esta es la formulación que debes memorizar porque fue preguntada literalmente por el SAS. No exige marcado engrosamiento del urotelio ni una cifra mínima de capas. Puede mostrar células grandes pleomórficas, patrón de células pequeñas, crecimiento pagetoide, clinging o denudación. Lo que lo define es la presencia de células citológicamente malignas confinadas al epitelio, sin invasión de lámina propia.
La inmunohistoquímica puede ayudar en casos seleccionados, pero no sustituye a la morfología. CK20, p53 y Ki-67 se han utilizado como panel de apoyo, interpretando patrones anómalos frente al patrón de maduración normal. Sin embargo, ninguna combinación tiene sensibilidad y especificidad absolutas; la WHO 2022 no recomienda convertir un patrón inmunohistoquímico aislado en diagnóstico. Un p53 “mutant pattern” apoya alteración de TP53, pero un patrón wild-type no excluye CIS.
4.3. CIS y extensión por uretra/prostata
El urotelio neoplásico puede extenderse por uretra prostática, conductos y acinos prostáticos. La vía de extensión importa para la estadificación. La afectación mucosa o ductal no equivale automáticamente a invasión directa transvesical del estroma prostático. Los protocolos CAP de vejiga remarcan que la invasión prostática por extensión transmural desde la vejiga se maneja en el esquema de vejiga, mientras que la extensión transuretral puede requerir estadificación separada de uretra. Este es un punto de alto riesgo de sobreestadificación en TURBT con chips prostáticos.
5. NEOPLASIAS PAPILARES NO INVASIVAS
La clasificación WHO 2022 de las neoplasias uroteliales papilares no invasivas incluye papiloma urotelial, papiloma urotelial invertido, neoplasia urotelial papilar de bajo potencial maligno (PUNLMP), carcinoma urotelial papilar no invasivo de bajo grado y carcinoma urotelial papilar no invasivo de alto grado. La progresión entre categorías no es una simple escala lineal; cada una tiene una combinación propia de arquitectura y citología.
5.1. Papiloma urotelial
El papiloma convencional tiene ejes fibrovasculares delicados revestidos por urotelio prácticamente normal, sin complejidad ni atipia significativa. Es una categoría restrictiva: si la arquitectura o la citología exceden claramente la normalidad, debes pasar a otra entidad y no forzar el término “papiloma” por una impresión global de blandura.
5.2. Papiloma invertido
Se caracteriza por crecimiento endofítico ordenado, con cordones y nidos anastomosados que descienden a la lámina propia sin patrón destructivo. Es un gran simulador de carcinoma urotelial nested o de carcinoma papilar con crecimiento invertido. La uniformidad citológica, la maduración, los contornos regulares y la ausencia de estroma desmoplásico apoyan benignidad.
5.3. PUNLMP
La PUNLMP conserva una arquitectura papilar relativamente simple y muestra urotelio engrosado con mínima atipia. La WHO 5.ª mantiene la categoría, aunque su uso ha disminuido porque existe solapamiento morfológico con carcinoma papilar de bajo grado y porque el manejo clínico puede converger. No conviene “ensanchar” la categoría para evitar llamar carcinoma: debe reservarse a lesiones que realmente cumplen su extremo morfológico de muy bajo riesgo.
5.4. Carcinoma papilar de bajo grado
Muestra papilas más complejas, ramificación y pérdida ligera o moderada del orden, pero conserva una relativa uniformidad nuclear y maduración. Las mitosis se concentran preferentemente en niveles basales y no dominan el cuadro. En la vía molecular clásica, estas neoplasias se asocian con frecuencia a alteraciones activadoras de la vía FGFR3 y del eje RAS, pero el diagnóstico sigue siendo morfológico.
5.5. Carcinoma papilar de alto grado
Presenta desorganización arquitectural, pérdida de polaridad, pleomorfismo nuclear, hipercromasia y mitosis, que pueden encontrarse a cualquier altura del epitelio. La necrosis puede aparecer. Lo importante es separar grado de invasión: un tumor de alto grado sigue siendo pTa si no cruza la membrana basal.
5.6. Tumores de grado mixto: cambio WHO 2022
La WHO 5.ª introdujo un criterio operativo para la heterogeneidad de grado. En un tumor predominantemente de bajo grado, si el componente de alto grado representa menos del 5%, se recomienda informar como “bajo grado con componente menor (<5%) de alto grado”. Si el componente de alto grado es igual o superior al 5%, el tumor se clasifica globalmente como alto grado (WHO 5.ª ed., 2022; revisión Guo et al., PMID 38994481).
├── Arquitectura casi normal + citología normal → PAPILOMA
├── Urotelio engrosado, mínima atipia → PUNLMP
├── Desorden leve-moderado, citología relativamente uniforme → BAJO GRADO
│ └── componente HG <5% → “bajo grado con componente menor HG” (WHO 2022)
└── Desorden marcado / pleomorfismo / mitosis altas → ALTO GRADO
└── componente HG ≥5% en tumor mixto → clasificar como ALTO GRADO
6. CARCINOMA UROTELIAL INVASIVO CONVENCIONAL
El carcinoma urotelial invasivo se diagnostica cuando las células tumorales atraviesan el epitelio y penetran el estroma subyacente. En el material de TURBT, la primera frontera decisiva es la lámina propia; la segunda, mucho más trascendente clínicamente, es la muscularis propria. La WHO 2022 considera de alto grado los carcinomas uroteliales músculo-invasivos; en ese contexto la gradación deja de aportar la misma información que en los tumores papilares no invasivos.
6.1. Invasión de lámina propia
La invasión puede manifestarse como nidos angulados, cordones, células sueltas o pequeños grupos inmersos en estroma alterado. A menudo existe desmoplasia, inflamación o retracción, pero ninguno de estos signos aislados es obligatorio. El problema más frecuente es diferenciar invasión verdadera de nidos de von Brunn, carcinoma papilar con patrón invertido o artefactos de resección. La clave es combinar citología, relación con la lesión superficial, irregularidad de los contornos y reacción estromal.
La subestadificación de T1 tiene interés pronóstico. Se han propuesto sistemas anatómicos y micrométricos, pero no existe todavía un método universal único. La EAU 2026 señala el valor pronóstico de cuantificar la profundidad/extensión de T1 y la WHO 2022 aconseja aportar subestadificación cuando sea posible. En una oposición conviene saber la idea, no inventar un sistema local como si fuera universal.
6.2. Invasión muscular: el punto de inflexión
Cuando el carcinoma alcanza muscularis propria entra en la categoría T2. La presencia o ausencia de detrusor en la TURBT debe constar en el informe. El protocolo CAP para biopsia/TURBT de vejiga, versión 4.3.0.0, junio de 2025, modificó precisamente este elemento para distinguir de forma explícita: muscularis propria no identificada, presente y negativa para tumor y presente e infiltrada por tumor. Esto refleja el impacto real del dato en la toma de decisiones.
La ausencia de muscular propia en una resección de un tumor de alto grado o sospechoso de T1 limita la capacidad de estadificación. No es correcto “suponer” que no existe invasión porque el músculo no está en la muestra. En el informe, la frase debe describir el material: no identificada no significa no infiltrada.
6.3. Invasión vascular
La invasión linfática y/o vascular es un dato que debe buscarse y comunicarse. En TURBT existen dos trampas: retracción alrededor de nidos tumorales y espacios artefactuales prominentes, especialmente en el subtipo micropapilar. Las tinciones endoteliales pueden ayudar a demostrar una pared vascular en casos seleccionados, pero no convierten un espacio artefactual en vaso por decreto: la interpretación sigue siendo morfológica.
7. SUBTIPOS MORFOLÓGICOS Y DIFERENCIACIÓN DIVERGENTE
La WHO 2022 y los protocolos CAP distinguen el carcinoma urotelial convencional de distintos subtipos morfológicos y de carcinomas con diferenciación divergente. El protocolo CAP de TURBT 2025 incluye, entre otros, micropapilar, nested, tubular/microquístico, linfoepitelioma-like, plasmocitoide, sarcomatoide, células gigantes, pobremente diferenciado, lipid-rich y clear cell (glycogen-rich), además de diferenciación escamosa, glandular, trofoblástica y mülleriana. CAP recomienda consignar los porcentajes de los componentes cuando están presentes porque la composición puede ser clínicamente relevante.
7.1. Micropapilar
El subtipo micropapilar forma pequeños grupos tumorales, con frecuencia sin eje fibrovascular, contenidos en espacios de retracción que recuerdan canales linfovasculares. La polaridad invertida y el patrón de “inside-out” pueden ser evidentes. Se asocia a comportamiento agresivo y suele presentarse en tumores invasivos de alto grado. El gran pitfall es doble: por un lado, confundir retracción con invasión vascular; por otro, infravalorar un foco pequeño porque ocupa poca superficie.
En citología puede observarse agrupación tridimensional y patrón micropapilar, pero la citología no debe sobreinterpretarse sin arquitectura tisular. El examen SAS de 2021 incluyó un caso práctico cuya sospecha diagnóstica era carcinoma urotelial micropapilar; al no estar mapeada con seguridad la imagen en el JSON histórico de 2021, no se usa aquí como perla oficial autónoma.
7.2. Plasmocitoide
El carcinoma plasmocitoide presenta células discohesivas con morfología plasmocitoide, citoplasma excéntrico y crecimiento infiltrativo difuso. Puede extenderse por planos fasciales y ser subestimado macroscópicamente. Una alteración característica es la pérdida de función de CDH1/E-cadherina, que explica biológicamente la discohesión. La inmunohistoquímica de E-cadherina puede apoyar el patrón, pero el diagnóstico es morfológico dentro del contexto urotelial.
7.3. Nested y large nested
El subtipo nested es uno de los grandes engaños del tracto urinario: nidos de citología relativamente blanda infiltran profundamente la pared. Puede confundirse con nidos de von Brunn, especialmente en biopsias superficiales. La profundidad, la irregularidad, la fusión de nidos, la infiltración de muscular propia y la discordancia entre “blandura citológica” y “arquitectura destructiva” son claves. El large nested mantiene el concepto, con nidos de mayor tamaño.
7.4. Tubular y microquístico
Forma pequeños túbulos, luces y microquistes que pueden simular adenoma nefrogénico o adenocarcinoma. La presencia de carcinoma urotelial convencional asociado, atipia, infiltración destructiva y fenotipo urotelial apoyan malignidad. En este diferencial, PAX8 puede favorecer adenoma nefrogénico o neoplasia mülleriana, mientras que GATA3/uroplaquina II/p40 apoyan diferenciación urotelial, siempre interpretados en panel.
7.5. Sarcomatoide
Combina carcinoma con un componente fusocelular o pleomórfico de aspecto sarcomatoso. Puede haber diferenciación heteróloga. La demostración de queratinas en áreas fusocelulares puede ser focal, por lo que un panel negativo limitado no excluye la entidad. El muestreo amplio es esencial: en una resección pequeña puede verse solo uno de los componentes.
7.6. Linfoepitelioma-like
Presenta células epiteliales malignas inmersas en un denso infiltrado linfoide. El diagnóstico diferencial incluye linfoma, infección/inflamación intensa y metástasis de otros carcinomas linfoepitelioma-like. Las citoqueratinas demuestran el componente epitelial. El término debe emplearse con criterios morfológicos y no por la mera presencia de linfocitos.
7.7. Diferenciación escamosa
Se diagnostica cuando un carcinoma urotelial presenta queratinización, puentes intercelulares u otros rasgos inequívocos de diferenciación escamosa. No es sinónimo de carcinoma escamoso puro. En una vejiga con carcinoma mixto, el informe debe describir el componente urotelial y la diferenciación divergente; si toda la neoplasia es escamosa y se excluye un origen secundario, entra en la categoría de carcinoma escamoso primario.
7.8. Diferenciación glandular y trofoblástica
La diferenciación glandular puede adoptar patrones enteric, mucinoso o glandular verdadero dentro de un carcinoma urotelial. Debe separarse del adenocarcinoma primario vesical, carcinoma uracal y extensión desde colon, endometrio, próstata u otros órganos. La diferenciación trofoblástica puede expresar beta-hCG y adoptar morfología sincitiotrofoblástica; no debe confundirse con una neoplasia germinal sin integrar clínica y resto de la lesión.
8. NEOPLASIAS NO UROTELIALES DE VEJIGA Y VÍAS URINARIAS
8.1. Carcinoma escamoso primario
El carcinoma escamoso puro del tracto urinario exige morfología escamosa sin un componente urotelial convencional que justifique hablar de carcinoma urotelial con diferenciación escamosa. Puede asociarse a irritación crónica; en determinadas regiones del mundo la esquistosomiasis es un factor relevante. La queratinización y los puentes intercelulares son argumentos morfológicos. p40 y p63 apoyan diferenciación escamosa, pero no distinguen de forma absoluta un carcinoma escamoso primario de un carcinoma urotelial con diferenciación escamosa.
8.2. Adenocarcinoma primario vesical
El adenocarcinoma primario puede mostrar patrón enteric, mucinoso, mixto o células en anillo de sello. El diagnóstico es de exclusión porque colon, recto, próstata, endometrio y otros órganos pueden afectar secundariamente la vejiga. La morfología y la localización son imprescindibles; la inmunohistoquímica puede orientar, pero existe solapamiento. En una lesión enteric, un panel con CK7, CK20, CDX2, SATB2 y beta-catenina puede ayudar a situar el problema, siempre sabiendo que ningún marcador aislado certifica el origen vesical.
8.3. Carcinoma uracal
Se origina en relación con el uraco, típicamente en cúpula/anterior, y suele ser glandular. La distinción de adenocarcinoma vesical primario no uracal y de metástasis colorrectal requiere criterios anatómicos, clínicos y patológicos. La WHO 2022 mantiene el carcinoma uracal como entidad separada dentro de tumores uracales/diverticulares. No basta con encontrar mucina o CDX2.
8.4. Tumores de tipo mülleriano
El carcinoma de células claras del tracto urinario y el carcinoma endometrioide se agrupan entre los tumores de tipo mülleriano. El carcinoma de células claras puede adoptar patrones tubuloquístico, papilar y sólido con células hobnail, lo que lo aproxima morfológicamente a adenoma nefrogénico. PAX8 y Napsin A pueden ser útiles, pero de nuevo el adenoma nefrogénico comparte parte del fenotipo. Atipia marcada, necrosis, invasión y arquitectura global orientan a malignidad.
8.5. Neoplasias neuroendocrinas
El carcinoma neuroendocrino de células pequeñas es de alto grado y puede coexistir con carcinoma urotelial. La morfología incluye células pequeñas, escaso citoplasma, moldeamiento nuclear, necrosis y elevada actividad mitótica. INSM1, sinaptofisina y cromogranina pueden apoyar diferenciación neuroendocrina; la interpretación debe separar verdadera diferenciación neuroendocrina de expresión focal inespecífica en otros carcinomas.
8.6. Tumores mesenquimales y hematolinfoides
La vejiga puede albergar leiomioma, leiomiosarcoma, tumor miofibroblástico inflamatorio, PEComa, tumores vasculares, linfomas y otras lesiones. No son el núcleo del tema, pero explican por qué una masa vesical no es automáticamente carcinoma. En el tumor miofibroblástico inflamatorio, la expresión de ALK en una parte de los casos puede apoyar el diagnóstico y guiar estudio molecular, pero el contexto histológico manda. En linfoma vesical, un infiltrado linfoide monomorfo y destructivo requiere panel hematolinfoide dirigido.
9. INMUNOHISTOQUÍMICA APLICADA AL DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
En uropatología, la inmunohistoquímica funciona mejor como panel de linaje que como marcador único. GATA3 es sensible para diferenciación urotelial, pero también se expresa en mama y otras neoplasias. p40/p63 son útiles, pero también marcan tumores escamosos. La uroplaquina II aporta especificidad urotelial y es más sensible que uroplaquina III en muchos contextos. El estudio de Hoang y colaboradores (2015; PMID 25611245) mostró la utilidad combinada de UPII, GATA3 y p40; el principio práctico sigue vigente: combinar sensibilidad y especificidad en lugar de pedir “el anticuerpo del carcinoma urotelial”.
| Problema diagnóstico | Marcadores que favorecen | Marcadores que orientan al competidor | Comentario |
|---|---|---|---|
| Urotelial vs próstata | GATA3, uroplaquina II, p40/p63 | NKX3.1, PSA, PSAP | CK7/CK20 tienen menor poder discriminatorio aislados |
| Urotelial vs renal | GATA3, uroplaquina II, p40 | PAX8, CAIX según subtipo renal | PAX8 puede ser variable según técnica y lesión |
| Adenoma nefrogénico | PAX8/PAX2, AMACR puede expresarse | Fenotipo urotelial en carcinoma | Morfología blanda y arquitectura tubular/papilar son esenciales |
| Carcinoma claro mülleriano | PAX8, Napsin A, HNF1β | GATA3/uroplaquina II si urotelial | Existe solapamiento con adenoma nefrogénico |
| Carcinoma neuroendocrino | INSM1, sinaptofisina, cromogranina | Panel urotelial si componente convencional | Exige correlación con morfología |
9.1. Urotelial versus adenocarcinoma prostático
Este es uno de los diferenciales clásicos en cuello vesical, próstata y uretra prostática. Un adenocarcinoma prostático de alto grado puede perder PSA; por tanto, un PSA negativo no basta para decir “urotelial”. NKX3.1 es un marcador de linaje prostático muy útil y debe combinarse con marcadores uroteliales. En el trabajo de Oh et al. (2016; PMCID PMC5042899), GATA3 y p63 fueron muy útiles para el lado urotelial, mientras NKX3.1 aportó gran especificidad para próstata. El panel se elige según la morfología, no como batería rutinaria.
9.2. Urotelial versus escamoso
p40 y p63 no separan bien porque ambos pueden ser positivos en carcinoma urotelial basal y en carcinoma escamoso. GATA3 y uroplaquina II favorecen linaje urotelial, aunque pueden perderse en tumores muy indiferenciados. Si existe un carcinoma urotelial convencional asociado, la interpretación es mucho más sencilla: el componente escamoso se informa como diferenciación divergente.
9.3. PAX8 no significa automáticamente “renal”
PAX8 se expresa en neoplasias renales y müllerianas, y puede expresarse en adenoma nefrogénico. Por eso un tumor claro PAX8 positivo de vejiga no puede diagnosticarse de metástasis renal sin más. Hay que integrar CAIX, CK7, GATA3, uroplaquina II, Napsin A, morfología y datos radiológicos.
10. CARCINOMA UROTELIAL DE PELVIS RENAL Y URÉTER
El carcinoma urotelial del tracto urinario superior (UTUC) comparte la taxonomía básica del carcinoma urotelial vesical, pero presenta problemas particulares. Las biopsias ureteroscópicas suelen ser pequeñas y fragmentadas, la valoración de invasión puede ser difícil y la pieza de nefroureterectomía exige estudiar pelvis, uréter, márgenes y relación con parénquima renal y grasa peripiélica/periureteral.
El protocolo CAP para resección de uréter y pelvis renal vigente en marzo de 2025 es la versión 2.4.0.0. Incluye como elementos nucleares tipo histológico, grado, extensión, invasión linfática/vascular, márgenes y pTNM. CAP sigue referenciando AJCC 8.ª en este protocolo; la EAU 2026 ya incorpora UICC TNM 9.ª como sistema vigente.
10.1. Profundidad de invasión
En pelvis renal, la anatomía obliga a saber qué estructura está siendo invadida. La infiltración del tejido conectivo subepitelial es T1; el músculo es T2; la invasión del parénquima renal o de la grasa peripiélica corresponde a T3 en los esquemas clásicos AJCC/UICC usados por CAP. En uréter, T3 corresponde a invasión de grasa periureteral. La extensión más allá de estos compartimentos eleva la categoría. En biopsia pequeña, muchas veces no es posible establecer esta profundidad y el informe debe reconocer la limitación.
10.2. Síndrome de Lynch
El UTUC es una neoplasia relevante dentro del espectro del síndrome de Lynch, particularmente en relación con alteraciones del sistema de reparación de errores de apareamiento (MMR). La WHO 5.ª incluye el síndrome de Lynch dentro de los síndromes hereditarios del tracto genitourinario. En pacientes seleccionados por edad, historia personal/familiar o criterios institucionales, el estudio de MMR por inmunohistoquímica y/o MSI puede identificar casos que requieran valoración germinal. Una revisión sistemática de 2022 sobre cribado inmunohistoquímico universal de UTUC para Lynch está indexada como PMID 35217028.
10.3. El caso de examen que no debes olvidar
El mensaje de fondo es que una hematuria con citología positiva no localiza por sí misma la lesión en vejiga. El urotelio es un campo continuo y hay que estudiar la vía superior cuando la clínica o la imagen lo indiquen.
11. CITOLOGÍA URINARIA Y THE PARIS SYSTEM 2.0
La citología urinaria debe estudiarse con una idea central: su fortaleza está en la detección de carcinoma urotelial de alto grado. La segunda edición de The Paris System for Reporting Urinary Cytology (TPS 2.0) fue publicada en 2022 y reforzó este objetivo. Las lesiones papilares de bajo grado exfolian células muy parecidas a las benignas y no deben forzarse a categorías de alto riesgo solo porque exista una lesión endoscópica.
11.1. Categorías principales
TPS 2.0 estructura el informe en categorías que incluyen no diagnóstica/insatisfactoria, negativa para carcinoma urotelial de alto grado (NHGUC), células uroteliales atípicas (AUC), sospechosa de carcinoma urotelial de alto grado (SHGUC), carcinoma urotelial de alto grado (HGUC), neoplasia urotelial de bajo grado en los contextos apropiados y “otros” para neoplasias no uroteliales o situaciones específicas. En la 2.ª edición se enfatiza que las lesiones de bajo grado pueden incluirse en el contexto de negatividad para HGUC, porque la pregunta principal del sistema es precisamente el alto grado.
11.2. Criterios citomorfológicos
Los rasgos cardinales de HGUC son relación núcleo/citoplasma alta, hipercromasia moderada-intensa, membranas nucleares irregulares y cromatina gruesa. TPS 2.0 mantiene como referencia un N/C superior a 0,7 para HGUC, pero reduce el fetichismo por cifras rígidas y obliga a valorar células bien preservadas. En muestras de tracto superior el umbral cuantitativo para una llamada definitiva debe ser más exigente que en tracto inferior, porque una citología positiva puede desencadenar procedimientos radicales.
| Categoría | Núcleo/citoplasma | Otros rasgos | Idea práctica |
|---|---|---|---|
| NHGUC | Sin patrón de alto grado | Puede haber cambios reactivos/degenerativos | No excluye lesión papilar de bajo grado |
| AUC | Aumentado, típicamente ≥0,5 | Al menos un rasgo nuclear adicional | No banalizar, pero tampoco sobrediagnosticar |
| SHGUC | Muy alto, en torno a >0,7 | Rasgos de alto grado en pocas células | La calidad/cantidad impide llamada definitiva |
| HGUC | Alto | Hipercromasia, membrana irregular, cromatina gruesa | Diagnóstico positivo si criterios son convincentes |
La revisión de Wojcik, Kurtycz y Rosenthal sobre TPS 2022 (PMID 35094954) insiste en que la citología de bajo grado no es el objetivo principal. En otras palabras: una citología “negativa para HGUC” no significa “vejiga sin neoplasia”. Significa que no se han identificado criterios citológicos de carcinoma urotelial de alto grado.
11.3. Cambios degenerativos e instrumentación
La degeneración puede aumentar falsamente la relación N/C, oscurecer la cromatina y deformar la membrana nuclear. Las células instrumentadas pueden aparecer en grupos y mostrar cambios reactivos. No se deben aplicar los criterios de TPS de forma mecánica a células mal preservadas. La calidad del material forma parte de la conclusión.
11.4. Vía urinaria superior
TPS 2.0 incorporó un desarrollo específico para citología de vía superior. La muestra instrumentada puede ser muy celular y formar agregados; el reto es no convertir el simple agrupamiento en carcinoma. Para un diagnóstico de HGUC deben prevalecer los criterios nucleares de alto grado y la adecuada preservación.
12. PATOLOGÍA MOLECULAR Y BIOMARCADORES
La carcinogénesis urotelial se ha explicado tradicionalmente mediante dos grandes rutas, útiles como modelo docente aunque hoy sabemos que el panorama es más complejo. La vía papilar de bajo grado se asocia a alteraciones como FGFR3 y genes de la vía RAS; la vía de alto grado/CIS y carcinoma músculo-invasivo muestra con frecuencia alteraciones de TP53, RB1 y remodeladores de cromatina. Este esquema no debe convertirse en una regla diagnóstica binaria: los tumores reales acumulan alteraciones y pueden cruzar rutas.
12.1. TERT promoter
Las mutaciones del promotor de TERT son frecuentes en neoplasias uroteliales y pueden ser útiles en determinados problemas diagnósticos, por ejemplo para apoyar clonabilidad en lesiones dudosas o relacionar una metástasis con origen urotelial. La WHO 2022 reconoce su interés, pero no exige su determinación en toda neoplasia.
12.2. FGFR3
Las alteraciones susceptibles de FGFR3 tienen relevancia terapéutica en enfermedad urotelial avanzada. Las guías EAU 2025-2026 incorporan la selección molecular para tratamientos dirigidos en contextos clínicos específicos. Desde Anatomía Patológica, la idea de examen es que el biomarcador molecular deja de ser puramente descriptivo y puede condicionar tratamiento. No memorices un panel sin edición ni indicación clínica; identifica el principio: en enfermedad avanzada, el estudio molecular puede ser predictivo.
12.3. PD-L1, MSI/MMR y otros biomarcadores
PD-L1 puede tener utilidad predictiva dependiente del fármaco, línea terapéutica, plataforma y algoritmo de puntuación. No existe un único “punto de corte de PD-L1 para carcinoma urotelial” válido en cualquier escenario. Del mismo modo, MSI/MMR tiene relevancia en casos seleccionados, especialmente por la conexión entre UTUC y Lynch. Por ello, cualquier resultado predictivo debe informarse con ensayo, clon/plataforma cuando proceda, algoritmo y contexto clínico.
12.4. Clasificación molecular del carcinoma músculo-invasivo
Los análisis transcriptómicos han llevado a un consenso de seis clases moleculares de carcinoma vesical músculo-invasivo: luminal papillary, luminal nonspecified, luminal unstable, stroma-rich, basal/squamous y neuroendocrine-like. La WHO 2022 las recoge como marco biológico, pero las guías EAU 2026 señalan que la clasificación molecular compleja todavía no es un instrumento rutinario recomendado por las organizaciones patológicas para clasificar todos los casos asistenciales. Es importante conocerla sin presentarla como un requisito estándar de informe.
13. ESTADIFICACIÓN: VEJIGA Y VÍA URINARIA SUPERIOR
La estadificación es una de las áreas más rentables para el examen. Debes aprender la lógica anatómica antes que una lista: epitelio → lámina propia → muscular propia → tejido perivesical → órganos vecinos. En vejiga, el tamaño tumoral no determina la categoría T; la profundidad sí.
13.1. Vejiga
| Categoría T | Definición anatómica |
|---|---|
| Ta | Carcinoma papilar no invasivo |
| Tis | Carcinoma in situ, lesión plana |
| T1 | Invasión del tejido conectivo subepitelial (lámina propia) |
| T2 | Invasión de muscularis propria; T2a superficial y T2b profunda |
| T3 | Invasión del tejido perivesical; microscópica o macroscópica según subcategoría |
| T4a | Invasión de estroma prostático por vía directa, vesículas seminales, útero o vagina |
| T4b | Invasión de pared pélvica o abdominal |
13.2. Qué edición usar en 2026
Los protocolos CAP de cistectomía vigentes en la página de CAP continúan en la versión 4.2.0.0 (septiembre de 2023) y declaran expresamente AJCC-UICC 8. El protocolo CAP de TURBT 4.3.0.0 (junio de 2025) también explica puntos de estadificación usando AJCC 8. Sin embargo, la UICC 9.ª edición fue publicada en 2025 y la UICC recomendó que entrara en vigor el 1 de enero de 2026. Las guías EAU 2026 ya utilizan TNM 9.ª. Por tanto, este tema conserva las definiciones anatómicas esenciales y marca la transición de edición; cuando la pregunta especifique una edición, esa especificación manda.
13.3. Vía urinaria superior
En pelvis renal y uréter la lógica cambia por la anatomía. Ta y Tis siguen definiendo enfermedad no invasiva; T1 invade tejido conectivo subepitelial; T2 invade músculo. En pelvis renal, T3 incluye invasión de grasa peripiélica o parénquima renal; en uréter, T3 implica invasión de grasa periureteral. El protocolo CAP de resección de pelvis/uréter 2.4.0.0, marzo de 2025, utiliza AJCC 8 y destaca esta diferencia.
14. TURBT, CISTECTOMÍA Y NEFROURETERECTOMÍA: QUÉ DEBE INFORMAR EL PATÓLOGO
La calidad del informe en uropatología depende de dos cosas: que el urólogo envíe material representativo y que el patólogo no pierda los datos que cambian tratamiento. CAP y la SEAP-IAP convergen en un enfoque estructurado. El Libro Blanco de la Anatomía Patológica en España 2025 contiene una actualización específica de las recomendaciones para piezas de vejiga y vía urinaria; el CAP ofrece plantillas sinópticas para biopsia/TURBT, cistectomía y vía urinaria superior.
14.1. TURBT
En una TURBT debes informar, como mínimo práctico, localización si se conoce, tipo histológico, grado cuando aplica, presencia de invasión y capa invadida, invasión linfática/vascular cuando se identifica, CIS asociado y estado de la muscularis propria en la muestra. El CAP 4.3.0.0 de junio de 2025 separa explícitamente “no identificada”, “presente, negativa para tumor” y “presente, infiltrada por tumor”. Esa formulación evita la ambigüedad de escribir solo “músculo presente”.
En tumores con subtipo morfológico o diferenciación divergente debe consignarse el componente y, cuando sea posible, su porcentaje. En material fragmentado puede ser difícil estimar proporciones; si la estimación es limitada, debe decirse. La ausencia de detrusor limita la estadificación y puede justificar nueva resección según el escenario clínico.
14.2. Cistectomía
La pieza de cistectomía exige correlación anatómica rigurosa: sitio y tamaño tumoral, multifocalidad, extensión a grasa perivesical, órganos adyacentes, uretra y uréteres, márgenes, ganglios y respuesta a tratamiento neoadyuvante si lo hubo. En el varón, la relación con próstata y uretra prostática debe estudiarse distinguiendo extensión transmural desde vejiga de extensión mucosa/ductal. En la mujer, la relación con útero, vagina y tejidos adyacentes determina extensión.
La evaluación de la respuesta tras tratamiento neoadyuvante puede estar dificultada por fibrosis, inflamación, necrosis, histiocitos y cambios de tratamiento. El informe debe describir tumor residual viable y categoría ypTNM cuando corresponda, sin intentar reconstruir un “pT pretratamiento” a partir de la cicatriz.
14.3. Nefroureterectomía
En la vía superior deben evaluarse pelvis renal, uréter, cuff vesical cuando está incluido, márgenes y parénquima renal adyacente. CAP 2.4.0.0 de marzo de 2025 convirtió la invasión linfática/vascular en elemento core del protocolo de resección de uréter/pelvis renal. Debe distinguirse invasión de parénquima renal, grasa peripiélica y grasa periureteral porque cada una se integra en la categoría T de forma específica.
14.4. Informe sinóptico: qué evita
El informe estructurado evita omisiones silenciosas. En urotelio, los datos que más se pierden en un texto libre son: presencia de muscular propia, porcentaje de subtipo, CIS asociado, LVI, margen concreto implicado y localización anatómica de la invasión. El sinóptico no sustituye la descripción microscópica cuando existe un problema diagnóstico complejo, pero garantiza que los elementos clínicamente accionables estén presentes.
| Muestra | Dato que nunca debe perderse | Pitfall |
|---|---|---|
| TURBT | Muscularis propria: ausente / presente libre / infiltrada | Confundir “no vista” con “no infiltrada” |
| Cistectomía | Extensión extravesical, órganos vecinos, márgenes y ganglios | Sobreestadificar extensión uretral prostática como T4a |
| UTUC | Profundidad, grasa/parénquima, margen y LVI | Aplicar categorías de vejiga a pelvis/uréter |
| Cualquier carcinoma mixto | Subtipo/diferenciación divergente y proporción | Informar solo “carcinoma urotelial de alto grado” |
15. PITFALLS DE ALTO RENDIMIENTO Y PERLAS DE EXAMEN SAS
15.1. CIS no equivale a urotelio grueso
El CIS es plano y de alto grado. Puede ser pagetoide, clinging o denudado. La pregunta 84 de 2018 lo fijó de manera canónica. No uses número de capas como criterio definitorio.
15.2. Alto grado no equivale a invasivo
pTa de alto grado existe. Primero gradúa; después busca invasión. Si no hay lámina propia infiltrada, no lo conviertas en T1 por su aspecto alarmante.
15.3. Invasión de músculo no equivale siempre a T2
Comprueba si es muscularis mucosae o muscularis propria. En caso dudoso, describe la limitación. Este es uno de los errores con mayor consecuencia clínica.
15.4. La retracción micropapilar no es automáticamente LVI
El subtipo micropapilar genera espacios de retracción. Para afirmar invasión vascular necesitas una relación convincente con endotelio/vaso, no solo un hueco alrededor de un nido.
15.5. PAX8 positivo no convierte una lesión vesical en carcinoma renal
Adenoma nefrogénico y tumores müllerianos pueden expresar PAX8. El panel debe responder a la morfología y a la clínica.
15.6. Citología negativa no excluye bajo grado
The Paris System está orientado a HGUC. Un tumor papilar de bajo grado puede tener citología negativa para HGUC.
15.7. Carcinoma urotelial de vejiga: tríada clásica de examen
15.8. Invasión de vesículas seminales
15.9. Vía urinaria superior
├── PLANA → ¿reactiva o CIS?
│ └── CIS = alto grado intraepitelial, NO “engrosamiento”
├── PAPILAR → gradúa y luego busca invasión
│ ├── <5% HG en tumor mixto → LG con componente menor HG (WHO 2022)
│ └── ≥5% HG → clasificar como HG
├── INVASIVA → identifica capa
│ ├── lámina propia → T1
│ ├── muscular propia → T2
│ ├── grasa perivesical → T3
│ └── vesículas seminales / estroma prostático directo / útero / vagina → T4a
└── CITOLÓGICA → Paris 2.0 prioriza HGUC
16. REFERENCIAS Y VIGENCIA DE FUENTES
16.1. Clasificación y nomenclatura
- WHO Classification of Tumours Editorial Board. Urinary and Male Genital Tumours. WHO Classification of Tumours, 5th ed., Volume 8. IARC, Lyon; 2022.
- Guo CC, Shen SS, Czerniak B. Recent Advances in the Classification of Bladder Cancer — Updates from the 5th Edition of the WHO Classification. 2023. PMID: 38994481.
- Gaisa NT, Hartmann A, Knüchel-Clarke R. New WHO classification 2022: urinary bladder cancer. 2023. PMID: 36826493.
16.2. Protocolos de informe
- CAP. Protocol for Biopsy and Transurethral Resection of Bladder Tumor (TURBT), version 4.3.0.0, posting date June 2025.
- CAP. Protocol for Urinary Bladder Resection, version 4.2.0.0, posting date September 2023; standard AJCC-UICC 8.
- CAP. Protocol for Ureter/Renal Pelvis Resection, version 2.4.0.0, posting date March 2025; standard AJCC 8.
- SEAP-IAP. Libro Blanco de la Anatomía Patológica en España 2025. Grupo de Patología Urológica: actualización de recomendaciones para diagnóstico de piezas de vejiga y vía urinaria.
16.3. Estadificación
- UICC. TNM Classification of Malignant Tumours, 9th edition, 2025. Entrada en vigor recomendada: 1 de enero de 2026.
- AJCC. Cancer Staging Manual, 8th ed., 2017. Sigue siendo la edición citada por los protocolos CAP vesicales/UTUC publicados hasta 2025 y por preguntas históricas SAS.
- EAU Guidelines 2026. Non-muscle-invasive Bladder Cancer; Muscle-invasive and Metastatic Bladder Cancer; Upper Urinary Tract Urothelial Cell Carcinoma.
16.4. Citología e inmunohistoquímica
- Wojcik EM, Kurtycz DFI, Rosenthal DL, eds. The Paris System for Reporting Urinary Cytology, 2nd ed. Springer; 2022. PMID de revisión de la actualización: 35094954.
- Hoang LL, Tacha D, Bremer RE, Haas TS, Cheng L. Uroplakin II, GATA3 and p40 in invasive urothelial carcinoma. 2015. PMID: 25611245.
- Li W, et al. Uroplakin II is more sensitive than uroplakin III in urothelial carcinoma and subtypes. 2014. PMID: 25389341.
- Rasmussen M, et al. Immunohistochemical screening of upper tract urothelial carcinomas for Lynch syndrome diagnostics: systematic review. 2022. PMID: 35217028.
16.5. Mimickers y lesiones benignas
- Montironi R, et al. Mimickers of Urothelial Carcinoma and the Approach to Differential Diagnosis. 2021. PMID: 33668963.
- Lane Z, Epstein JI. Polypoid/papillary cystitis: 41 cases misdiagnosed as papillary urothelial neoplasia. 2008. PMID: 18379418.
- Alexiev BA, LeVea CM. Nephrogenic adenoma of the urinary tract: a review. 2012. PMID: 22415059.
Palabras clave: urotelio, carcinoma urotelial, PUNLMP, bajo grado, alto grado, carcinoma in situ, CIS, TURBT, muscularis propria, T1, T2, micropapilar, plasmocitoide, nested, GATA3, uroplaquina II, p40, PAX8, citología urinaria, Paris System 2.0, pelvis renal, uréter, síndrome de Lynch, FGFR3, TP53, RB1, TNM.