Tema 68. Técnicas electroterápicas con corrientes de baja, media y alta frecuencia. Indicaciones terapéuticas y contraindicaciones. Dosificación de las diferentes técnicas electroterápicas.

21 min julio 10, 2026 Media Nuevo

Tema 68. Técnicas electroterápicas con corrientes de baja, media y alta frecuencia

Indicaciones terapéuticas, contraindicaciones y dosificación de las diferentes técnicas electroterápicas en la práctica del fisioterapeuta del SAS
Oposición: Fisioterapeuta – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Específico | Última actualización: Julio 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN

Como fisioterapeuta del Servicio Andaluz de Salud vas a tener la electroterapia entre las herramientas de trabajo más habituales, tanto en Atención Primaria como en Atención Hospitalaria. Este tema te sitúa ante uno de los bloques con mayor peso práctico del temario específico: las técnicas electroterápicas basadas en corrientes de baja, media y alta frecuencia, sus indicaciones, sus contraindicaciones y su dosificación.

La electroterapia se define como el conjunto de técnicas que emplean la corriente eléctrica con fines terapéuticos, ya sea para conseguir analgesia, favorecer la reparación tisular, estimular la contracción muscular, mejorar la circulación o introducir fármacos a través de la piel. No se trata de un recurso aislado: en tu práctica diaria como fisioterapeuta del SAS, la electroterapia se integra siempre dentro de un plan de tratamiento individualizado, tras una valoración funcional previa (a menudo apoyada en la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud, CIF) y en combinación con cinesiterapia, terapia manual o educación terapéutica.

A lo largo de este tema vamos a recorrer, de forma progresiva y muy aplicada, los fundamentos físicos que necesitas dominar para entender por qué una corriente produce un efecto u otro, los efectos fisiológicos de la corriente eléctrica sobre el organismo, la clasificación de las corrientes según su frecuencia, las técnicas concretas que vas a aplicar en consulta (TENS, corrientes diadinámicas, interferenciales, corriente rusa, onda corta, microondas, iontoforesis…), sus indicaciones y contraindicaciones, y unos criterios de dosificación que son, precisamente, uno de los puntos donde el SAS más insiste en sus exámenes.

Cómo estudiar este tema: no memorices las corrientes como una lista aislada de nombres. El SAS suele preguntar relacionando frecuencia → parámetros → indicación → contraindicación → dosificación. Si entiendes esa cadena para cada corriente, podrás resolver preguntas nuevas aunque no las hayas visto formuladas exactamente así.

2. FUNDAMENTOS FÍSICOS DE LA CORRIENTE ELÉCTRICA

Antes de entrar en las técnicas concretas necesitas manejar con soltura el vocabulario físico que sostiene toda la electroterapia. Es la base sobre la que se construyen después las preguntas de dosificación y de clasificación.

La corriente eléctrica es un flujo de cargas eléctricas que circula a través de un conductor, en este caso los tejidos biológicos. Su magnitud se mide en intensidad (amperios o miliamperios), y depende de la diferencia de potencial o voltaje aplicado y de la resistencia (o impedancia, en corriente alterna) que ofrece el tejido, según la conocida Ley de Ohm (I = V/R).

En electroterapia de baja y media frecuencia, la resistencia que interpone el circuito no depende únicamente de la piel del paciente: los electrodos también aportan resistencia, y esta resistencia depende de varios factores que debes controlar en consulta: el material conductor del electrodo, su tamaño o superficie de contacto y el grado de humedad de la interfase electrodo-piel. Un electrodo mal humedecido o de tamaño insuficiente concentra la densidad de corriente, aumenta la sensación desagradable del paciente y reduce la eficacia terapéutica real de la sesión.

Pregunta de estilo SAS (convocatoria 2025, turno libre): se preguntó explícitamente de qué depende la resistencia de los electrodos en electroterapia de baja y media frecuencia, siendo la respuesta correcta la que integraba material, tamaño y humedad de forma conjunta. Es un ejemplo típico de pregunta «todas las anteriores son correctas»: cuando varios factores son ciertos por separado, suele ser la opción integradora la correcta.

Otros parámetros que debes dominar son los siguientes:

  • Frecuencia (Hz): número de ciclos completos de la corriente que se producen en un segundo. Es el criterio que usamos para clasificar las corrientes en baja, media y alta frecuencia.
  • Periodo (T): tiempo que dura un ciclo completo de la corriente. Es la magnitud inversa a la frecuencia (T = 1/f): a mayor frecuencia, menor periodo.
  • Forma del impulso: rectangular, exponencial (triangular con pendiente progresiva) o sinusoidal. La forma del impulso condiciona directamente qué tipo de fibra se estimula y con qué comodidad para el paciente.
  • Anchura o duración del impulso: tiempo que dura cada impulso individual, determinante en la selectividad sobre fibras sensitivas, motoras o nociceptivas.
  • Polaridad: presencia (corriente continua o galvánica) o ausencia (corriente alterna) de un sentido fijo de circulación de las cargas.
La Ley de Joule y el efecto térmico: cuando la corriente eléctrica atraviesa un tejido con una determinada resistencia, se genera calor. Este principio físico (Q = I²·R·t) explica el efecto térmico de la corriente eléctrica, especialmente relevante en las técnicas de alta frecuencia (onda corta, microondas), aunque también está presente, en menor medida, en la baja y media frecuencia.

3. EFECTOS FISIOLÓGICOS DE LA CORRIENTE ELÉCTRICA

Sobre el organismo, la corriente eléctrica produce varios tipos de efectos que debes conocer para justificar clínicamente cada técnica que apliques:

  • Efecto térmico: derivado de la Ley de Joule, predominante en alta frecuencia.
  • Efecto electroquímico o polar: propio de la corriente continua (galvánica), por la migración de iones hacia los electrodos.
  • Efecto excitomotor: capacidad de despolarizar la membrana de nervios y fibras musculares, provocando contracción muscular o modulación de la transmisión nociceptiva.
  • Efecto electromagnético: asociado a corrientes de alta frecuencia y a la magnetoterapia.

El efecto electroquímico de la corriente galvánica merece una atención especial porque es una de las preguntas clásicas del temario. Bajo el cátodo (polo negativo) se produce una reacción química alcalina, hipopolarización de la membrana y, por tanto, efecto excitomotor, con vasodilatación relativa. Bajo el ánodo (polo positivo) ocurre lo contrario: reacción ácida, aumento del potencial de membrana (hiperpolarización), efecto sedante y vasoconstricción.

Pregunta de estilo SAS: se ha preguntado directamente qué efecto corresponde al ánodo en la aplicación de corriente galvánica, siendo la respuesta correcta la vasoconstricción. Fíjate en que el cátodo y el ánodo se comportan de forma opuesta en prácticamente todas sus propiedades: si memorizas una polaridad, la otra se deduce por contraste.

Sobre esta base electroquímica se sustenta también la iontoforesis, técnica en la que aprovechamos el fenómeno de electrorrepulsión para introducir fármacos ionizados a través de la piel: los iones de carga negativa (aniones) se introducen desde el cátodo, y los de carga positiva (cationes), desde el ánodo. Antes de aplicar una iontoforesis, el fisioterapeuta debe conocer con precisión la carga eléctrica del fármaco prescrito para seleccionar correctamente la polaridad.

Finalmente, en electrodiagnóstico manejamos también los conceptos de reobase (intensidad mínima de corriente, con impulso de duración muy prolongada, capaz de producir una contracción muscular visible), cronaxia (tiempo mínimo necesario para provocar esa misma contracción utilizando el doble de la intensidad de la reobase) y umbral galvanotetánico (intensidad mínima de corriente necesaria para alcanzar el umbral de contracción utilizando impulsos exponenciales de aproximadamente 1.000 ms de duración). Estos tres parámetros son especialmente útiles para valorar el grado de denervación de un músculo y decidir si está indicada la electroestimulación con corrientes exponenciales.

4. CLASIFICACIÓN DE LAS CORRIENTES ELECTROTERÁPICAS

El criterio de clasificación más utilizado en el temario, y el que da nombre a este tema, es la frecuencia de la corriente. De forma general, se distinguen tres grandes grupos:

CLASIFICACIÓN DE LAS CORRIENTES ELECTROTERÁPICAS

├── BAJA FRECUENCIA (0 – 1.000 Hz aprox.)
│ ├── Corriente galvánica (continua) → iontoforesis
│ ├── Corrientes exponenciales (Lapicque) → EENM en músculo denervado
│ ├── TENS (Estimulación Eléctrica Nerviosa Transcutánea)
│ ├── Corrientes diadinámicas de Bernard (DF, MF, CP, LP)
│ ├── Corriente de Träbert (2/5 ms, ≈142 Hz)
│ └── Microcorrientes (MENS)

├── MEDIA FRECUENCIA (1.000 – 100.000 Hz aprox.)
│ ├── Corrientes interferenciales (portadoras de 4.000-5.000 Hz)
│ └── Corriente rusa de Kotz (≈2.500 Hz, moduladas en ráfagas)

└── ALTA FRECUENCIA (> 300.000 Hz)
├── Onda corta (27,12 MHz)
├── Microondas (2.450 MHz)
└── Diatermia / radiofrecuencia terapéutica

Esta clasificación no es un simple ejercicio de memoria: la frecuencia condiciona directamente qué profundidad alcanza la corriente, qué tipo de fibra estimula preferentemente y qué efecto fisiológico predomina. En términos generales, a menor frecuencia, mayor selectividad sobre fibras nerviosas superficiales y mayor molestia cutánea; a mayor frecuencia, mayor penetración tisular y predominio del efecto térmico.

Idea clave para el examen: las corrientes interferenciales, aunque se aplican con electrodos de superficie como las de baja frecuencia, se generan a partir de dos corrientes portadoras de media frecuencia (en torno a 4.000-5.000 Hz) que interfieren entre sí dentro del tejido, produciendo una frecuencia de batido (AMF) mucho más baja. Es un error frecuente clasificarlas como corriente de baja frecuencia.

5. CORRIENTES DE BAJA FRECUENCIA

Las corrientes de baja frecuencia son, probablemente, las que con más frecuencia vas a aplicar en tu consulta de fisioterapia, tanto por su versatilidad como por su buena tolerancia.

Corriente galvánica. Es una corriente continua, de polaridad fija, con efecto predominantemente electroquímico. Su aplicación clásica es la iontoforesis, aunque también se ha empleado con fines analgésicos y vasculares mediante el baño galvánico o la galvanización simple.

Corrientes exponenciales (de Lapicque). Impulsos triangulares de pendiente progresiva y duración larga (desde decenas hasta cientos de milisegundos), diseñados para estimular selectivamente la fibra muscular denervada, que no responde a impulsos rectangulares breves porque estos no le dan tiempo a despolarizarse. Es la corriente de elección para la electroestimulación en músculo denervado, por ejemplo tras una lesión del nervio periférico, mientras se espera la reinervación.

TENS (Transcutaneous Electrical Nerve Stimulation). Es la corriente analgésica por excelencia. Se distinguen fundamentalmente dos modalidades: el TENS convencional (frecuencia alta, impulso corto, intensidad sensitiva subliminal-liminal, actúa por la teoría de la puerta de entrada del dolor de Melzack y Wall) y el TENS tipo acupuntural o endorfínico (frecuencia baja, impulso ancho, intensidad motora, actúa liberando opioides endógenos).

Corrientes diadinámicas de Bernard. Resultan de la rectificación de una corriente alterna sinusoidal de 50 o 100 Hz, dando lugar a varios tipos característicos: Difásica Fija (DF), de efecto excitomotor y vasodilatador; Monofásica Fija (MF), la de mayor efecto excitomotor; Corto Período (CP), con efecto analgésico y trófico por alternancia; y Largo Período (LP), de predominio analgésico. En la práctica clínica se combinan varias de ellas en tandas breves dentro de la misma sesión para aprovechar sus efectos complementarios y evitar la habituación.

Corriente de Träbert (2/5, ultraexcitante). Corriente rectangular monofásica de aplicación continuada, con un impulso de 2 ms seguido de una pausa de 5 ms, lo que genera una frecuencia aproximada de 142 Hz. Se aplica con electrodos de polaridad fija (uno proximal y otro distal a la zona dolorosa) buscando una sensación de hormigueo intenso, con finalidad fundamentalmente analgésica en procesos dolorosos agudos y subagudos del aparato locomotor.

Microcorrientes (MENS). Corrientes de intensidad subsensitiva, del orden de microamperios, por debajo del umbral de percepción del paciente. Se han descrito indicaciones en lesiones de partes blandas, espasmo muscular y estimulación de la cicatrización en úlceras cutáneas de evolución tórpida, aunque la evidencia científica sobre su eficacia es más limitada que la de otras corrientes de baja frecuencia.

Pregunta de estilo SAS: en convocatorias recientes se ha preguntado tanto por los parámetros exactos de la corriente de Träbert (impulso/pausa y frecuencia resultante) como por cuál de varias corrientes propuestas NO pertenece al grupo de baja frecuencia. Repasa bien qué corrientes son de baja y cuáles de media frecuencia, porque suele ser el punto donde se tiende la trampa.

6. CORRIENTES DE MEDIA FRECUENCIA

Corrientes interferenciales. Se obtienen aplicando sobre el tejido dos corrientes sinusoidales portadoras de media frecuencia (habitualmente entre 4.000 y 5.000 Hz), ligeramente distintas entre sí, que interfieren en profundidad generando una corriente resultante de frecuencia de batido (AMF) mucho más baja, ajustable entre 1 y 100 Hz según el objetivo terapéutico. Frecuencias de batido bajas (1-10 Hz) se emplean con fin excitomotor y trófico; frecuencias más altas (80-100 Hz) tienen un predominio analgésico. La gran ventaja de la corriente interferencial es que la media frecuencia atraviesa mejor la piel (menor resistencia cutánea, mayor confort) mientras el efecto terapéutico se produce en profundidad, donde ambas corrientes interfieren.

Pregunta de estilo SAS: se ha preguntado de forma directa cuál es una contraindicación del uso de corrientes interferenciales, siendo la respuesta correcta la tromboflebitis, por el riesgo de movilización del trombo o de agravar el compromiso vascular de la zona.

Corriente rusa (de Kotz). Corriente alterna sinusoidal de media frecuencia (en torno a 2.500 Hz) modulada en ráfagas o «bursts», con ciclos de trabajo y reposo. Al tratarse de media frecuencia, es mejor tolerada que las corrientes de baja frecuencia para conseguir contracciones tetánicas intensas, por lo que es una técnica clásica de electroestimulación para el fortalecimiento muscular en sujetos con inervación conservada (por ejemplo, en readaptación deportiva o en programas de potenciación del cuádriceps).

7. CORRIENTES DE ALTA FRECUENCIA

Las corrientes de alta frecuencia, también llamadas diatermia, se caracterizan por un predominio claro del efecto térmico profundo, ya que a estas frecuencias el organismo pierde la capacidad de responder con contracción muscular (no hay efecto excitomotor) y toda la energía se disipa fundamentalmente en forma de calor.

Onda corta. Trabaja a una frecuencia estandarizada internacionalmente de 27,12 MHz, con una longitud de onda aproximada de 11,06 metros. Puede aplicarse en modo continuo, buscando un efecto térmico profundo (clásicamente dosificado según la escala de Schliephake), o en modo pulsátil, que reduce la carga térmica media y permite su uso en procesos subagudos con componente inflamatorio, al predominar entonces el efecto atérmico o microtérmico.

Microondas. Trabajan a una frecuencia de 2.450 MHz, con una longitud de onda aproximada de 12,25 centímetros. A diferencia de la onda corta, el aplicador se sitúa a cierta distancia de la piel, sin contacto directo, y la energía se dirige de forma más selectiva sobre tejidos con mayor contenido de agua.

No confundas los parámetros: es habitual mezclar los valores de onda corta y microondas. Recuerda: onda corta = 27,12 MHz / ≈11,06 m; microondas = 2.450 MHz / ≈12,25 cm. Esta confusión de unidades ha generado preguntas anuladas en convocatorias anteriores del SAS precisamente por el conflicto entre centímetros y metros.

Diatermia / radiofrecuencia terapéutica. De forma general, la banda de radiofrecuencia empleada en electroterapia se sitúa entre 3 kHz y 300 MHz. Es importante que tengas claro que estas ondas no son radiaciones ionizantes: su energía fotónica es demasiado baja para arrancar electrones de los átomos, a diferencia de los rayos X o la radiación gamma.

Contraindicación específica de la alta frecuencia: la presencia de material metálico (osteosíntesis, prótesis, marcapasos, DIU metálico) en la zona a tratar contraindica de forma absoluta la aplicación de onda corta o microondas, por el riesgo de concentración del calor sobre el metal y quemadura tisular profunda.

8. INDICACIONES TERAPÉUTICAS DE LA ELECTROTERAPIA

Aunque cada corriente tiene matices propios, como fisioterapeuta puedes agrupar las indicaciones generales de la electroterapia en los siguientes grandes bloques clínicos:

  • Control del dolor: dolor agudo y crónico del aparato locomotor, dolor neuropático, dolor postquirúrgico (TENS, Träbert, diadinámicas, interferenciales).
  • Modulación de procesos inflamatorios: procesos subagudos con componente inflamatorio (onda corta pulsátil, corrientes de baja intensidad).
  • Reeducación y fortalecimiento neuromuscular: potenciación muscular en sujeto sano (corriente rusa), reeducación de la contracción en hipotrofia postinmovilización, prevención de la atrofia por desuso.
  • Estimulación de músculo denervado: corrientes exponenciales, mientras se espera la reinervación tras una lesión nerviosa periférica.
  • Efecto trófico y circulatorio: mejora de la circulación local, reabsorción de edemas y hematomas (corrientes diadinámicas de corto período, interferenciales de baja AMF).
  • Administración transdérmica de fármacos: iontoforesis, en procesos como calcificaciones, contracturas o cicatrices patológicas, siempre que se conozca la carga del principio activo.
  • Calor terapéutico profundo: procesos crónicos degenerativos del aparato locomotor, contracturas musculares mantenidas (onda corta y microondas en modo continuo).
Recuerda: la elección de la técnica no depende solo del diagnóstico, sino también de la fase evolutiva del proceso (agudo, subagudo, crónico). Una misma patología puede requerir corrientes distintas, o distinta dosificación de la misma corriente, según el momento clínico en que se encuentre el paciente.

9. CONTRAINDICACIONES DE LA ELECTROTERAPIA

Conocer las contraindicaciones de cada técnica es, junto con la dosificación, uno de los aspectos más preguntados en el examen y, sobre todo, uno de los más relevantes para la seguridad clínica del paciente en tu práctica diaria.

Tipo de corriente Contraindicaciones absolutas Contraindicaciones relativas / precauciones
Baja y media frecuencia (TENS, diadinámicas, interferenciales, corriente rusa) Marcapasos y dispositivos electrónicos implantados; zona precordial en pacientes cardiópatas; procesos tromboembólicos activos (trombosis venosa profunda, tromboflebitis); hemorragias activas Embarazo (zona abdominal y lumbar); epilepsia; alteraciones graves de la sensibilidad cutánea; heridas abiertas no protocolizadas
Alta frecuencia (onda corta, microondas) Material metálico de osteosíntesis o implantes en la zona; marcapasos y dispositivos electrónicos; embarazo; tumores malignos en la zona a tratar; cartílagos de crecimiento en niños Procesos inflamatorios agudos con riesgo de aumento de la reacción; zonas con edema importante o mala vascularización; alteración de la sensibilidad térmica
Corriente galvánica / iontoforesis Lesiones cutáneas en la zona de aplicación de los electrodos; alergia conocida al fármaco que se pretende introducir Piel muy sensible o hiperreactiva; grandes superficies cicatriciales
Antes de cada sesión: comprueba siempre la existencia de dispositivos implantados, el estado de la piel, el estado vascular de la zona y la situación gestacional cuando proceda. Es responsabilidad directa del fisioterapeuta descartar contraindicaciones antes de iniciar cualquier técnica electroterápica, no solo consultarlas de memoria.

10. DOSIFICACIÓN DE LAS TÉCNICAS ELECTROTERÁPICAS

La dosificación es el punto donde el SAS suele exigir más precisión, porque combina varios parámetros (intensidad, tiempo, número de sesiones) que dependen de la fase clínica del proceso.

Técnica Parámetros orientativos Duración / sesiones
TENS convencional (analgésico) Frecuencia alta (80-150 Hz), impulso corto, intensidad sensitiva (subliminal-liminal) 20-60 minutos, uso repetido según necesidad
TENS acupuntural / endorfínico Frecuencia baja (2-10 Hz), impulso ancho, intensidad motora (contracción visible) 20-30 minutos
Corriente de Träbert Impulso 2 ms / pausa 5 ms (≈142 Hz), intensidad hasta tolerancia 15-20 minutos, aplicación diaria en fase aguda
Corrientes diadinámicas Combinación de DF, MF, CP y LP en tandas breves 2-4 minutos por tipo de corriente, sesión total ≈10 minutos
Corrientes interferenciales Portadora 4.000-5.000 Hz; AMF 1-10 Hz (efecto trófico/motor) u 80-100 Hz (efecto analgésico) 15-20 minutos
Corriente rusa (Kotz) Portadora ≈2.500 Hz modulada en ráfagas; ciclo trabajo-reposo progresivo 10-20 minutos según objetivo de fortalecimiento
Onda corta 27,12 MHz; modo continuo (térmico) o pulsátil (atérmico) 15-20 minutos
Microondas 2.450 MHz; aplicación a distancia, sin contacto directo 15-20 minutos
Pregunta de estilo SAS: se ha preguntado qué pauta de dosificación es la más adecuada en una lumbalgia crónica sin signos de inflamación aguda. La respuesta correcta apunta a una intensidad supraliminal hasta el nivel de tolerancia del paciente, con sesiones más largas (15-20 minutos) y un ciclo de tratamiento de unas 10 sesiones, frente a las pautas más suaves y cortas propias de los procesos agudos.
Regla general de dosificación: como norma orientativa, en los procesos agudos se emplean intensidades más bajas (subliminales o liminales) y sesiones más cortas; en los procesos crónicos se toleran, y se buscan, intensidades más altas (supraliminales, hasta tolerancia) y sesiones más prolongadas.

11. EL PAPEL DEL FISIOTERAPEUTA DEL SAS EN ELECTROTERAPIA

La electroterapia no es un procedimiento que se aplique de forma automática o protocolizada sin criterio clínico. Como fisioterapeuta del SAS, tu responsabilidad profesional empieza antes incluso de encender el equipo.

En primer lugar, debes realizar una valoración clínica individualizada que descarte contraindicaciones absolutas y relativas, revisando la historia clínica del paciente, el tratamiento farmacológico, la presencia de dispositivos implantados y el estado de la piel y la sensibilidad de la zona. Esta valoración se enmarca en el respeto a la autonomía del paciente (Ley 41/2002 básica reguladora de la autonomía del paciente), lo que implica informarle del procedimiento, de sus efectos esperados y de las sensaciones que puede experimentar durante la aplicación, y obtener su conformidad antes de iniciar el tratamiento.

En segundo lugar, la selección de la corriente y su dosificación deben quedar justificadas y registradas en la historia clínica del paciente, dentro del proceso asistencial de fisioterapia, permitiendo así la continuidad del tratamiento y la coordinación con el resto del equipo multidisciplinar (rehabilitador, enfermería, terapia ocupacional).

En tercer lugar, no olvides que la electroterapia también implica riesgos para el propio profesional si no se aplican las medidas de prevención de riesgos laborales adecuadas: revisión periódica de los equipos, comprobación del estado de cables y electrodos, y correcta puesta a tierra de los aparatos de alta frecuencia, entre otras.

Por último, dentro de la cartera de servicios de Rehabilitación y Fisioterapia del SAS, la electroterapia se integra como una técnica más dentro de un abordaje integral del paciente, nunca como tratamiento único o aislado: se combina con cinesiterapia, terapia manual, educación para la salud y, cuando procede, con el resto de agentes físicos (termoterapia, hidroterapia, ejercicio terapéutico), priorizando siempre el objetivo funcional del paciente sobre la mera aplicación de una técnica concreta.

12. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Resolución de 2 de agosto de 2024, de la Dirección General de Personal del SAS — por la que se aprueba el temario de la categoría de Fisioterapeuta del Servicio Andaluz de Salud.
  • Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente — marco de referencia para el consentimiento informado en la aplicación de técnicas de electroterapia.
  • Cartera de Servicios de Rehabilitación / Fisioterapia / Terapia Ocupacional del Sistema Sanitario Público de Andalucía — encuadre asistencial de la electroterapia dentro del proceso de fisioterapia.
  • Rodríguez Martín, J. M.Electroterapia en Fisioterapia. Manual de referencia para la clasificación, parámetros y dosificación de las corrientes electroterápicas.
  • Plaja, J.Analgesia por medios físicos. Referencia sobre efectos analgésicos y protocolos de corrientes de baja y media frecuencia.
  • Exámenes oficiales de Fisioterapeuta del SAS (turno libre) — convocatorias de referencia utilizadas para orientar el nivel de exigencia y el estilo de pregunta de este tema.
corriente galvánica
iontoforesis
TENS
corrientes diadinámicas
corriente de Träbert
corrientes interferenciales
corriente rusa
onda corta
microondas
reobase y cronaxia
electroestimulación neuromuscular
dosificación electroterápica

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el julio 10, 2026.