Tema 69. Técnicas electroterápicas con ultrasonidos, radiaciones infrarrojas y ultravioletas, láser, campos magnéticos y diatermia por radiofrecuencia. Ondas de choque. Indicaciones terapéuticas y contraindicaciones. Factores a tener en cuenta en la dosificación de las diferentes técnicas electroterápicas.

19 min julio 10, 2026 Media Nuevo

Tema 69. Técnicas electroterápicas con ultrasonidos, radiaciones infrarrojas y ultravioletas, láser, campos magnéticos y diatermia por radiofrecuencia. Ondas de choque

Agentes físicos electroterápicos: fundamentos, indicaciones, contraindicaciones y dosificación en la práctica diaria del fisioterapeuta del SAS
Oposición: Fisioterapeuta – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Específico — Fisioterapia clínica y técnicas | Última actualización: Julio 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN: LOS AGENTES FÍSICOS EN LA PRÁCTICA DEL FISIOTERAPEUTA DEL SAS

Cuando hablamos de agentes físicos electroterápicos nos referimos al conjunto de técnicas que emplean formas de energía distintas de la corriente eléctrica de baja y media frecuencia (ya estudiada en temas anteriores del bloque) para producir un efecto biológico terapéutico. En este tema reunimos técnicas de naturaleza muy diversa —mecánica, luminosa y electromagnética— que comparten un mismo objetivo clínico: modular el dolor, reducir la inflamación, favorecer la reparación tisular, relajar la musculatura o estimular procesos biológicos como la consolidación ósea.

Como fisioterapeuta del Servicio Andaluz de Salud, te vas a encontrar estas técnicas tanto en Atención Primaria como en el ámbito hospitalario, integradas en la cartera de servicios de Rehabilitación y Fisioterapia. No son técnicas aisladas: se combinan con cinesiterapia, ejercicio terapéutico y terapia manual dentro de un plan de tratamiento razonado. Tu papel no es «aplicar un aparato», sino seleccionar la técnica y la dosis adecuadas según la fase del proceso, el tejido diana y el objetivo terapéutico, siempre dentro de un marco de seguridad clínica.

AGENTES FÍSICOS ELECTROTERÁPICOS (Tema 69)

├── MECÁNICOS (vibración/energía acústica)
│ ├── Ultrasonido terapéutico (0,8-3 MHz)
│ └── Ondas de choque (focales / radiales)

├── ELECTROMAGNÉTICOS
│ ├── Diatermia por radiofrecuencia
│ │ ├── Onda corta (27,12 MHz)
│ │ └── Microondas (≈2.450 MHz)
│ └── Magnetoterapia (campos magnéticos de baja frecuencia)

└── LUMINOSOS (radiaciones no ionizantes del espectro electromagnético)
├── Infrarrojos (760 nm – 1 mm)
├── Ultravioletas (100-400 nm)
└── Láser terapéutico (luz coherente, monocromática y colimada)
Idea clave del tema: todas estas técnicas comparten dos grandes mecanismos de acción: un efecto térmico (por conversión de energía en calor) y un efecto no térmico o «atérmico» (mecánico, fotoquímico o bioeléctrico). Identificar cuál predomina en cada técnica es la clave para entender sus indicaciones, contraindicaciones y dosificación.

2. ULTRASONOTERAPIA

El ultrasonido terapéutico es una vibración mecánica sonora de alta frecuencia (habitualmente entre 0,8 y 3 MHz), inaudible para el oído humano, generada por el efecto piezoeléctrico inverso: un cristal cerámico situado en el cabezal se deforma al aplicarle una corriente eléctrica alterna, produciendo la onda acústica que se transmite al tejido.

Debes distinguir dos modos de emisión con efectos bien diferenciados:

  • Modo continuo: predomina el efecto térmico, por conversión de la energía mecánica en calor en tejidos profundos ricos en colágeno (tendones, cápsulas, ligamentos, fascias). Se emplea sobre todo en procesos crónicos.
  • Modo pulsado: predomina el efecto no térmico o mecánico: microcorrientes acústicas, cavitación estable y efecto de «micromasaje» celular que favorece la permeabilidad de membrana y la reparación tisular, con mínimo aumento de temperatura. Es de elección en fases subagudas y en tejidos con menor tolerancia térmica.

Parámetros técnicos que debes conocer: la frecuencia determina la profundidad de penetración (1 MHz penetra más, hasta unos 5 cm, indicado para tejidos profundos; 3 MHz es más superficial, indicado para estructuras a 1-2 cm); el ERA (área de radiación efectiva) debe ajustarse al tamaño de la zona a tratar; y el BNR (relación de no uniformidad del haz) cuanto más bajo, mejor calidad del cabezal. La técnica de aplicación exige movimiento continuo y lento del cabezal, nunca estático, para evitar puntos calientes, con un medio de acoplamiento (gel o inmersión en agua) que garantice la transmisión de la onda.

Indicaciones Contraindicaciones absolutas Contraindicaciones relativas
Contracturas y tendinopatías crónicas Útero grávido, gónadas Diabetes Mellitus
Esguinces en fase subaguda/crónica Tumoraciones malignas Alteraciones leves de sensibilidad
Adherencias y cicatrices Zonas de crecimiento óseo en niños Marcapasos a distancia prudencial
Puntos gatillo miofasciales Tromboflebitis, heridas abiertas recientes Prótesis metálicas próximas
Atención: nunca apliques ultrasonido sobre el corazón en pacientes con marcapasos, sobre el abdomen o la zona lumbar en el embarazo, ni sobre la columna vertebral tras laminectomía. La cavitación inestable, si se produce por dosis inadecuadas, puede dañar el tejido.
Pregunta de examen (SAS, convocatoria 2025): se ha preguntado explícitamente cuál de varias opciones constituye una contraindicación relativa de los ultrasonidos, siendo la respuesta correcta la Diabetes Mellitus, frente a otras opciones como neuropatías, heridas abiertas o el prolapso discal, que actúan como distractores.

3. RADIACIONES INFRARROJAS

Los infrarrojos son radiaciones electromagnéticas no ionizantes situadas entre los 760 nm y 1 mm de longitud de onda. A diferencia del ultrasonido o la diatermia, el calor no se genera por conducción ni conversión mecánica, sino por radiación: la energía electromagnética incide sobre la piel y se transforma en calor en los tejidos superficiales.

Conviene distinguir el infrarrojo de onda corta (IR-A, más cercano al visible), que penetra algo más, hasta la hipodermis, del infrarrojo de onda larga (IR-C), de acción prácticamente superficial y cutánea. Las fuentes habituales en fisioterapia son las lámparas de infrarrojos, luminosas (tipo bombilla) o no luminosas (resistencia).

Los efectos fisiológicos son los propios de un aporte de calor superficial: vasodilatación cutánea, relajación de la musculatura, aumento del umbral doloroso y efecto sedante. Por ello se emplea con mucha frecuencia como técnica preparatoria, previa a la cinesiterapia, el masaje o el estiramiento, para «precalentar» los tejidos y mejorar su extensibilidad.

En la técnica de aplicación debes mantener la lámpara de forma perpendicular a la piel, a una distancia aproximada de 40-60 cm, durante 15-20 minutos, comprobando siempre la integridad de la sensibilidad térmica del paciente antes de empezar, para prevenir quemaduras.

Indicaciones: contracturas musculares, rigidez articular, dolor musculoesquelético crónico y preparación previa a otras técnicas. Contraindicaciones: alteración de la sensibilidad térmica, procesos inflamatorios agudos, insuficiencia vascular periférica grave, riesgo de sangrado, procesos neoplásicos en la zona y fiebre.

Recuerda: el infrarrojo es una técnica de calor superficial por radiación; no confundas su mecanismo con el calor por conducción (compresas, parafina) ni con el calor profundo por conversión (ultrasonido, diatermia).

4. RADIACIONES ULTRAVIOLETAS

Las radiaciones ultravioletas ocupan la franja de 100 a 400 nm, con menor longitud de onda —y por tanto mayor energía por fotón— que la luz visible. Se subdividen clásicamente en UVA (315-400 nm), UVB (280-315 nm) y UVC (100-280 nm), esta última con reconocida acción germicida o bactericida.

Su uso en fisioterapia es hoy residual frente a otras especialidades (dermatología), pero forma parte del temario y ha aparecido en exámenes oficiales por su interés histórico y por su aplicación puntual en heridas crónicas infectadas, úlceras torpidas o procesos dermatológicos como la psoriasis. El efecto biológico de referencia es el eritema, que se emplea como unidad de dosificación: se habla de dosis eritema mínima (DEM) y de dosis eritema de distinto grado según la intensidad de la reacción cutánea buscada.

Otros efectos biológicos relevantes son la pigmentación cutánea, la síntesis de vitamina D y, en el caso de la UVC, la acción bactericida directa sobre microorganismos, motivo por el que históricamente se empleó en el tratamiento de heridas infectadas.

Contraindicaciones: fotosensibilidad, lupus eritematoso, antecedentes de cáncer cutáneo, tratamiento con fármacos fotosensibilizantes, insuficiencia renal o hepática grave y edad pediátrica temprana.

Atención: la protección ocular mediante gafas específicas es obligatoria tanto para el paciente como para el profesional durante toda la aplicación, ya que la exposición ultravioleta no protegida puede producir queratoconjuntivitis actínica.

5. LÁSER TERAPÉUTICO DE BAJA POTENCIA

LÁSER es el acrónimo de Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation. A diferencia de la luz convencional, la luz láser es monocromática (una única longitud de onda), coherente (todas las ondas en fase) y colimada (haz paralelo que no se dispersa), lo que permite concentrar la energía sobre un punto concreto.

En fisioterapia distinguimos fundamentalmente el láser de baja potencia o «soft laser» (clases I a IIIB), utilizado con fines de bioestimulación y sin apenas efecto térmico relevante, del láser de alta potencia (clase IV), con un efecto térmico marcado y usos más próximos a lo quirúrgico o a la analgesia intensa. El mecanismo de acción del láser de baja potencia se conoce como fotobiomodulación: los fotones son absorbidos por el citocromo c oxidasa de la cadena mitocondrial, lo que incrementa la producción de ATP celular y favorece la síntesis de colágeno, la angiogénesis y la modulación de mediadores inflamatorios y del dolor.

Los parámetros de dosificación se expresan en julios por centímetro cuadrado (J/cm²) y dependen de la longitud de onda (la ventana terapéutica habitual se sitúa entre 630 y 904 nm), la potencia del emisor (mW) y el tiempo de exposición. La técnica de aplicación puede ser puntual, por contacto directo sobre puntos concretos, o en barrido sobre una superficie más amplia. El uso de gafas de protección ocular específicas es obligatorio, tanto para el paciente como para el terapeuta.

Fase del proceso Dosis orientativa (J/cm²) Objetivo
Aguda 2 a 6 Antiinflamatorio y analgésico, sin sobreestimular el tejido
Subaguda 4 a 10 Modulación del dolor y estímulo reparador
Crónica 10 a 14 o superior Bioestimulación y efecto trófico más intenso

Indicaciones: heridas y úlceras, tendinopatías, puntos gatillo miofasciales, procesos inflamatorios de partes blandas y estímulo de la cicatrización. Contraindicaciones: áreas con hemorragia activa, tumores, glándula tiroides, abdomen gestante, aplicación directa sobre el globo ocular y epífisis de crecimiento en niños.

Pregunta de examen (SAS, convocatoria 2023): se preguntó por el rango de dosis adecuado en procesos agudos con láser terapéutico, siendo la respuesta correcta el intervalo de 2 a 6 J/cm², frente a opciones con rangos superiores (4-10, 10-14 o 14-18 J/cm²) propios de fases más crónicas.

6. CAMPOS MAGNÉTICOS: MAGNETOTERAPIA

La magnetoterapia consiste en la aplicación de campos magnéticos de baja frecuencia (generalmente entre 5 y 100 Hz) y baja intensidad, medida en Gauss o militeslas, mediante solenoides o bobinas dentro de los cuales se sitúa la zona corporal a tratar, o incluso el cuerpo completo del paciente.

Su mecanismo de acción es fundamentalmente no térmico: el campo magnético variable induce corrientes eléctricas inducidas a nivel celular que modifican el potencial de membrana, favoreciendo la actividad de los osteoblastos y estimulando procesos de reparación tisular. Es, junto con las ondas de choque, una de las pocas técnicas electroterápicas con evidencia específica sobre la consolidación ósea.

Los parámetros a considerar en la dosificación son la frecuencia (Hz), la intensidad del campo (Gauss o mT), la forma de onda y el tiempo de sesión, habitualmente prolongado (entre 30 y 60 minutos, e incluso aplicaciones domiciliarias de varias horas). Una ventaja práctica importante es que puede aplicarse a través de yesos, férulas o vendajes, sin necesidad de retirarlos.

Indicaciones: retardos de consolidación de fracturas, pseudoartrosis, osteoporosis, artrosis y úlceras por presión. Contraindicaciones: portadores de marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, embarazo, procesos hemorrágicos activos, tumores y precaución especial en pacientes con antecedentes de epilepsia.

Idea clave: a diferencia del ultrasonido o la diatermia, la magnetoterapia no depende del contacto directo cabezal-piel ni de un medio de acoplamiento, lo que la hace especialmente útil cuando la zona a tratar está inmovilizada.

7. DIATERMIA POR RADIOFRECUENCIA: ONDA CORTA Y MICROONDAS

La diatermia utiliza energía electromagnética de alta frecuencia, dentro del rango de la radiofrecuencia (de forma general entre 3 KHz y 300 MHz), para producir calor endógeno profundo por conversión (efecto Joule) en los tejidos. No se trata, en ningún caso, de radiación ionizante.

Distinguimos dos modalidades principales: la onda corta, que trabaja a una frecuencia estandarizada de 27,12 MHz mediante aplicación capacitiva (electrodos condensadores) o inductiva (cable en espiral), y las microondas, que operan a frecuencias más altas (en torno a 2.450 MHz) y presentan una penetración más superficial y focalizada, especialmente eficaz en tejidos ricos en agua como el músculo.

El efecto principal es un calentamiento profundo y homogéneo (en el caso de la onda corta) que produce vasodilatación, aumento del metabolismo tisular, relajación de la musculatura, efecto analgésico y un incremento de la extensibilidad del colágeno, lo que la convierte en una técnica interesante como preparación previa a estiramientos o movilizaciones en procesos crónicos.

Indicaciones: contracturas profundas, procesos musculoesqueléticos crónicos y rigidez articular. Contraindicaciones absolutas: presencia de material metálico o implantes (osteosíntesis, prótesis), marcapasos y otros dispositivos electrónicos, embarazo, tumores, zonas de crecimiento óseo en niños, ojos y gónadas, procesos hemorrágicos agudos y alteración grave de la sensibilidad térmica.

Atención: el material metálico concentra el campo electromagnético a su alrededor, lo que puede producir un sobrecalentamiento selectivo y quemaduras tisulares graves. Comprueba siempre la existencia de material de osteosíntesis, DIU o piercings antes de aplicar diatermia.
Pregunta de examen (SAS, convocatoria 2025): se preguntó directamente por el rango de frecuencias de la radiofrecuencia, siendo correcta la opción que sitúa las ondas entre 3 KHz y 300 MHz, remarcando además que no se trata de radiaciones ionizantes.

8. ONDAS DE CHOQUE EXTRACORPÓREAS

Las ondas de choque son pulsos de presión acústica de muy corta duración y elevada amplitud, generados por distintos sistemas (electrohidráulico, electromagnético, piezoeléctrico o neumático) y transmitidos al tejido a través de un medio de acoplamiento. Es una de las técnicas con mayor desarrollo en la fisioterapia musculoesquelética actual.

Debes diferenciar con claridad dos tipos:

Característica Ondas de choque FOCALES Ondas de choque RADIALES
Sistema de generación Electrohidráulico, electromagnético o piezoeléctrico Neumático (balístico)
Distribución de la energía Focalizada, a una profundidad concreta Dispersa, de aplicación superficial
Uso habitual Litotricia y patología tendinosa profunda o calcificaciones Consulta de fisioterapia musculoesquelética habitual
Coste y manejo Mayor coste, mayor precisión Menor coste, manejo más sencillo

El mecanismo de acción combina mecanotransducción celular, estímulo de la neovascularización, activación de procesos de cicatrización y un potente efecto analgésico por hiperestimulación (mecanismo de la puerta de entrada o «gate control»). En las tendinopatías calcificantes, además, se ha descrito un efecto de disrupción mecánica directa sobre el depósito cálcico.

Indicaciones: tendinopatías crónicas (epicondilalgia, tendinopatía rotuliana o aquílea), fascitis plantar, síndrome del trocánter mayor, puntos gatillo miofasciales y, en el caso de las focales, retardos de consolidación ósea. Contraindicaciones: coagulopatías o tratamiento anticoagulante, embarazo, tumores, zonas de crecimiento óseo en niños, infecciones activas en la zona y aplicación directa sobre pulmón, grandes vasos o nervios superficiales.

Idea clave: en tu práctica diaria en el SAS, las ondas de choque radiales son las más frecuentes por su versatilidad y facilidad de manejo, mientras que las focales suelen reservarse a unidades más especializadas.

9. FACTORES COMUNES EN LA DOSIFICACIÓN ELECTROTERÁPICA

Más allá de los parámetros específicos de cada técnica, existe un principio transversal que debes tener siempre presente: la ley de Arndt-Schulz, según la cual los estímulos débiles activan la función biológica del tejido, los estímulos moderados la favorecen, y los estímulos excesivamente intensos pueden inhibirla o incluso dañar el tejido. Este principio explica por qué «más dosis» no siempre equivale a «mejor resultado clínico».

A la hora de dosificar cualquiera de las técnicas de este tema debes valorar de forma sistemática:

  • Fase del proceso: en fase aguda se emplean dosis bajas, subliminales o próximas al umbral sensitivo, con finalidad antiinflamatoria y analgésica; en fase crónica se toleran dosis mayores, buscando un efecto trófico y reparador más intenso.
  • Tipo de tejido diana: los tejidos ricos en colágeno (tendones, cápsulas) absorben mejor la energía del ultrasonido y de la diatermia; el tejido adiposo es peor conductor y puede sobrecalentarse de forma indeseada.
  • Profundidad de la lesión: condiciona la elección de la frecuencia (ultrasonido) o de la técnica (superficial como infrarrojos o láser, frente a profunda como diatermia o magnetoterapia).
  • Respuesta subjetiva del paciente: el umbral sensitivo, motor o doloroso guía en tiempo real el ajuste de la intensidad durante la sesión.
  • Objetivo terapéutico: analgesia, efecto antiinflamatorio, efecto térmico profundo o bioestimulación no requieren la misma dosis ni la misma técnica.
  • Superficie a tratar: determina el tamaño del cabezal, del ERA o del aplicador necesario.
  • Características individuales del paciente: edad, patologías concomitantes (diabetes, alteraciones vasculares o de la sensibilidad) y contraindicaciones específicas de cada técnica.

La dosificación, por tanto, nunca es un valor fijo de tabla, sino el resultado de integrar estos factores con una reevaluación continua de la respuesta clínica del paciente sesión a sesión.

Pregunta de examen (SAS, convocatoria 2025): se ha preguntado por la dosificación concreta de la electroterapia en una afección crónica lumbar, exigiendo identificar el binomio correcto de intensidad (supraliminal, hasta el nivel de tolerancia) y tiempo de sesión propio de los procesos crónicos, frente a distractores con parámetros propios de fase aguda.

10. CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES TRANSVERSALES

Aunque cada técnica tiene matices propios, existe un conjunto de contraindicaciones que se repite, con distinta intensidad, en la práctica totalidad de los agentes físicos de este tema. Conocerlas de memoria es imprescindible tanto para la práctica clínica segura como para el examen.

Contraindicación Técnicas especialmente afectadas
Embarazo (zona abdominal, lumbar o pélvica) Ultrasonido, diatermia, magnetoterapia, ondas de choque
Marcapasos u otro dispositivo electrónico implantado Diatermia, magnetoterapia, ondas de choque focales
Procesos neoplásicos en la zona Todas las técnicas de este tema
Material metálico o de osteosíntesis Diatermia (riesgo de quemadura), con precaución en ultrasonido
Hemorragia activa o anticoagulación Láser, ondas de choque, ultrasonido en modo continuo
Zonas de crecimiento óseo (epífisis) en niños Ultrasonido, diatermia, láser, ondas de choque
Alteración grave de la sensibilidad Infrarrojos, ultravioleta, diatermia
Atención: ante la duda sobre una contraindicación, la actuación segura como fisioterapeuta es siempre posponer la técnica y consultar, no «probar con dosis baja». La seguridad del paciente prevalece sobre la rapidez de aplicación del tratamiento.

11. EL FISIOTERAPEUTA DEL SAS ANTE LAS TÉCNICAS ELECTROTERÁPICAS

Como fisioterapeuta del Servicio Andaluz de Salud, la aplicación de estas técnicas no es un acto mecánico, sino una decisión clínica que forma parte de tu proceso de razonamiento y de tu responsabilidad profesional. Antes de cualquier aplicación debes realizar una valoración previa que incluya anamnesis dirigida, cribado activo de contraindicaciones (embarazo, marcapasos, metales, procesos oncológicos, alteraciones de sensibilidad) y exploración de la zona a tratar.

Es igualmente parte de tu función informar al paciente del procedimiento, de las sensaciones esperables y de los posibles efectos adversos, obteniendo su colaboración activa durante la sesión (por ejemplo, para valorar el umbral sensitivo en tiempo real). Toda intervención debe quedar correctamente registrada en la historia clínica digital, integrando el tratamiento electroterápico dentro del plan de fisioterapia global del paciente, coordinado con el resto del equipo multidisciplinar (médico rehabilitador, medicina de familia, enfermería, terapia ocupacional).

En el plano organizativo, el fisioterapeuta del SAS es responsable del correcto mantenimiento y revisión periódica del aparataje (calibración de cabezales de ultrasonido, revisión de emisores láser), así como del cumplimiento de las medidas de protección individual necesarias en cada técnica (gafas de protección en láser y ultravioleta, comprobación de ausencia de metales en diatermia). La actualización continua respecto a la evidencia científica disponible —por ejemplo, sobre la eficacia real de las ondas de choque en distintas tendinopatías— forma parte también de tu compromiso profesional y de la calidad asistencial que presta el Sistema Sanitario Público de Andalucía.

Idea clave: la seguridad del paciente, el consentimiento informado y el registro adecuado en la historia clínica son, junto con el dominio técnico de los parámetros de dosificación, los tres pilares de una aplicación correcta de electroterapia en el ámbito del SAS.

12. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Rodríguez Martín, J. M. — Electroterapia en fisioterapia (agentes físicos): fundamentos de ultrasonoterapia, láser, diatermia y magnetoterapia.
  • Watson, T. — Electrotherapy: Evidence-Based Practice, referencia internacional sobre dosificación y evidencia clínica de agentes físicos.
  • Confederación Mundial de Fisioterapia (WCPT/World Physiotherapy) — recomendaciones sobre uso seguro de agentes físicos en la práctica fisioterápica.
  • Cartera de Servicios de Rehabilitación / Fisioterapia del Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA) — marco organizativo de aplicación de estas técnicas en Atención Primaria y Hospitalaria.
  • Exámenes oficiales de Fisioterapeuta del SAS (convocatorias 2021, 2023 y 2025) — banco de preguntas de referencia sobre dosificación, indicaciones y contraindicaciones de agentes físicos.
ultrasonoterapia
efecto piezoeléctrico
láser terapéutico
fotobiomodulación
magnetoterapia
diatermia por radiofrecuencia
onda corta
ondas de choque
ley de Arndt-Schulz
contraindicaciones electroterapia

Pon a prueba lo aprendido

Banco con 17 preguntas sobre este tema. Genera un quiz aleatorio cuando quieras.

Test completo →

Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el julio 10, 2026.