Tema 77. Valoración, planificación e intervención de la Terapia Ocupacional en la Enfermedad Cardiaca y Respiratoria. Función del/la terapeuta ocupacional. Terapia de las limitaciones funcionales permanentes. Optimización del funcionamiento físico. Técnicas de conservación de la energía. Prevención de problemas futuros.

64 min julio 19, 2026 Media Nuevo

Tabla de contenidos

Tema 77. Valoración, planificación e intervención de la Terapia Ocupacional en la Enfermedad Cardiaca y Respiratoria. Función del/la terapeuta ocupacional. Terapia de las limitaciones funcionales permanentes. Optimización del funcionamiento físico. Técnicas de conservación de la energía. Prevención de problemas futuros.

Intervención ocupacional ante la disnea, la fatiga y la disminución de la tolerancia al esfuerzo para recuperar autonomía, participación y seguridad
Oposición: Terapeuta Ocupacional – Servicio Andaluz de Salud (SAS)
Bloque: Temario Específico — Medicina Física y Rehabilitación | Última actualización: Julio 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS

1. INTRODUCCIÓN Y ENCUADRE OCUPACIONAL

Las enfermedades cardiacas y respiratorias constituyen un grupo amplio de condiciones agudas, crónicas, progresivas o episódicas que pueden producir una limitación sustancial del funcionamiento cotidiano. En la práctica de Terapia Ocupacional, su relevancia no depende únicamente del diagnóstico médico, sino de cómo síntomas como la disnea, la fatiga, la debilidad, el dolor torácico, las palpitaciones, la tos, la intolerancia al esfuerzo o la ansiedad interfieren en el autocuidado, las tareas domésticas, el manejo de la salud, el trabajo, el descanso y la participación social.

Una persona puede presentar parámetros clínicos relativamente estables y, sin embargo, haber dejado de ducharse sin ayuda, cocinar, hacer la compra, acompañar a sus hijos o salir de casa por temor a quedarse sin aire. En sentido inverso, otra persona con una enfermedad avanzada puede conservar ocupaciones importantes gracias a la adaptación de la tarea, el uso de productos de apoyo, la planificación de pausas, el entrenamiento del cuidador y una adecuada coordinación con el equipo sanitario. Por ello, el objeto de la intervención no es únicamente mejorar una función corporal, sino optimizar el desempeño ocupacional dentro de límites clínicamente seguros.

La Organización Mundial de la Salud concibe la rehabilitación como el conjunto de intervenciones destinadas a optimizar el funcionamiento y reducir la discapacidad en la interacción entre la persona y su entorno. Esta perspectiva coincide con la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud: una cardiopatía o una enfermedad pulmonar puede originar deficiencias corporales, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación, moduladas por factores ambientales y personales. La Terapia Ocupacional actúa precisamente sobre esa interacción entre capacidad, actividad, hábitos, expectativas y contexto. :contentReference[oaicite:0]{index=0}

La rehabilitación cardiaca y la rehabilitación respiratoria son procesos multidisciplinares, individualizados y orientados a resultados. Incluyen valoración, ejercicio o entrenamiento físico, educación sanitaria, modificación de factores de riesgo, apoyo psicológico y estrategias de autogestión. La aportación específica del/de la terapeuta ocupacional se centra en traducir la capacidad clínica y física a la vida diaria: qué puede hacer la persona, cómo lo hace, a qué coste sintomático, con qué riesgos, en qué contexto y con qué significado.

Idea central: en patología cardiorrespiratoria no basta con preguntar si la persona puede realizar una actividad. Debe valorarse si la completa con seguridad, cuánto esfuerzo le exige, qué síntomas aparecen, cuánto tarda en recuperarse y qué otras ocupaciones deja de realizar después por agotamiento.

La intervención puede adoptar un enfoque restaurador, dirigido a mejorar fuerza, resistencia, movilidad o tolerancia; un enfoque compensatorio, mediante técnicas alternativas, productos de apoyo o asistencia; un enfoque adaptativo, modificando tareas y entornos; y un enfoque preventivo, orientado a evitar desacondicionamiento, caídas, nuevas descompensaciones, dependencia, aislamiento y pérdida de roles. Estos enfoques no son excluyentes y suelen combinarse durante el proceso.

Las decisiones deben respetar la estabilidad médica, la estratificación de riesgo, las indicaciones de cardiología, neumología y rehabilitación, la prescripción de oxígeno y las posibles restricciones posquirúrgicas. El/la terapeuta ocupacional no sustituye la evaluación médica ni modifica tratamientos farmacológicos, oxigenoterapia o límites de ejercicio por iniciativa propia. Su competencia consiste en integrar la información clínica dentro de una valoración ocupacional y entrenar un desempeño eficaz, seguro y significativo.

Principio de seguridad: la disnea o la fatiga esperables durante una actividad graduada no deben confundirse con signos de alarma. Dolor o presión torácica, síncope, presíncope, confusión aguda, cianosis, palpitaciones sintomáticas, deterioro brusco, disnea desproporcionada o cualquier cambio fuera de los límites individualizados exige detener la actividad y aplicar el protocolo asistencial.

Este tema desarrolla el proceso completo de Terapia Ocupacional: valoración de capacidades y ocupaciones, formulación del problema, establecimiento de objetivos, intervención restauradora y compensatoria, conservación de energía, adaptación ambiental, educación, prevención y coordinación. El resultado final se expresa en términos de autonomía, seguridad, participación, calidad de vida y capacidad de la persona para gestionar su salud dentro de una vida con sentido.

2. FUNDAMENTOS DE LA REHABILITACIÓN CARDIACA Y RESPIRATORIA

2.1. Rehabilitación cardiaca

La rehabilitación cardiaca es una intervención integral destinada a favorecer la recuperación física y psicológica, reducir el riesgo de nuevos eventos y facilitar el retorno a una vida activa tras una enfermedad cardiovascular. Puede estar indicada, según valoración especializada, después de un síndrome coronario agudo, cirugía cardiaca, revascularización, insuficiencia cardiaca estable, determinadas valvulopatías, trasplante u otras situaciones cardiovasculares. No equivale a una tabla de ejercicio: integra control de factores de riesgo, educación, apoyo emocional, adherencia terapéutica, actividad física, reinserción social y seguimiento.

Se describen habitualmente varias fases, aunque la nomenclatura puede variar entre programas. La fase hospitalaria o fase I comienza una vez alcanzada la estabilidad clínica e incluye movilización progresiva, educación inicial, prevención de complicaciones y planificación del alta. La fase II se desarrolla de forma ambulatoria y supervisada, con entrenamiento individualizado, educación y control de riesgos. Las fases posteriores se orientan al mantenimiento prolongado de hábitos, actividad física, participación y autogestión en la comunidad.

La Terapia Ocupacional es especialmente relevante en las transiciones entre estas fases. Durante el ingreso puede valorar el autocuidado básico, entrenar una actividad con baja demanda, enseñar a evitar la contención de la respiración y detectar barreras para el alta. En la fase ambulatoria analiza tareas domésticas, trabajo, conducción, ocio, sexualidad, manejo de medicación y respuesta emocional. En la fase de mantenimiento ayuda a convertir las recomendaciones sanitarias en rutinas sostenibles y compatibles con los roles de la persona.

Las guías europeas sitúan la rehabilitación y la prevención secundaria entre los componentes fundamentales del seguimiento tras un evento coronario, vinculándolas a la recuperación física y mental, la actividad física, el control de factores de riesgo y la prevención de recurrencias. :contentReference[oaicite:1]{index=1}

2.2. Rehabilitación respiratoria

La rehabilitación respiratoria es una intervención integral basada en una valoración completa, seguida de terapias individualizadas que incluyen entrenamiento físico, educación, modificación de conducta y apoyo a la autogestión. Su finalidad es mejorar la capacidad funcional, reducir el impacto de los síntomas y favorecer la participación a largo plazo. Aunque la evidencia es particularmente sólida en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, también puede aplicarse a otras enfermedades respiratorias crónicas cuando existe indicación clínica.

La American Thoracic Society mantiene una recomendación fuerte de rehabilitación pulmonar para personas con EPOC estable y para quienes han sido hospitalizadas por una exacerbación, e incluye recomendaciones para otras enfermedades respiratorias crónicas y modalidades presenciales o remotas según condiciones y recursos. El informe GOLD 2026 continúa situando la rehabilitación pulmonar, el ejercicio, la educación y la autogestión dentro del abordaje integral de la EPOC. :contentReference[oaicite:2]{index=2}

El beneficio funcional de un programa respiratorio no deriva de “curar” necesariamente la alteración pulmonar. Puede mejorar la eficiencia muscular, la tolerancia al esfuerzo, el control de la disnea, la confianza, el conocimiento de la enfermedad y la participación. Esta distinción es esencial: una espirometría puede no cambiar de forma sustancial mientras la persona vuelve a ducharse, cocinar o caminar hasta una tienda con menor dependencia.

2.3. Principios comunes

Ambos tipos de rehabilitación comparten varios principios: valoración individual, estratificación del riesgo, trabajo interdisciplinar, objetivos funcionales, progresión graduada, monitorización, educación y continuidad. Se evita tanto el sobreesfuerzo como el reposo excesivo. La actividad debe ser suficiente para producir adaptación, pero compatible con la situación clínica, la recuperación posterior y el resto de ocupaciones del día.

Componente Rehabilitación cardiaca Rehabilitación respiratoria Aportación de Terapia Ocupacional
Valoración Riesgo cardiovascular, síntomas, capacidad y comorbilidad Disnea, exacerbaciones, capacidad, oxigenación y comorbilidad Perfil ocupacional, AVD, roles, entorno y coste del desempeño
Entrenamiento Aeróbico, fuerza, movilidad y progresión supervisada Aeróbico, fuerza, miembros superiores y control sintomático Generalización del entrenamiento a actividades significativas
Educación Factores de riesgo, medicación, síntomas y hábitos Autogestión, inhaladores, exacerbaciones y ejercicio Rutinas, adherencia, organización y resolución de problemas diarios
Participación Retorno al hogar, trabajo, ocio y relaciones Reducción del aislamiento y recuperación de actividades Adaptación de tareas, productos de apoyo y modificación ambiental
Resultado relevante: la rehabilitación cardiorrespiratoria debe medirse también por lo que la persona vuelve a hacer en su vida real. Una mejor prueba de esfuerzo sin recuperación del autocuidado, el trabajo o la participación representa un resultado incompleto.

La actividad significativa puede utilizarse como medio terapéutico y como resultado. Preparar una comida sencilla puede entrenar tolerancia de pie, movilidad, alcance, coordinación respiratoria y planificación. Vestirse permite practicar pausas, postura, organización y control de síntomas. Salir a comprar combina marcha, transporte, toma de decisiones y adaptación comunitaria. El razonamiento ocupacional selecciona actividades con valor para la persona y gradúa sus demandas sin convertirlas en una simple repetición de ejercicios.

3. REPERCUSIÓN FUNCIONAL Y OCUPACIONAL DE LA ENFERMEDAD

3.1. Síntomas y mecanismos de limitación

La enfermedad cardiaca puede limitar el desempeño por disminución del gasto cardiaco, isquemia, alteraciones del ritmo, respuesta cronotrópica inadecuada, congestión, debilidad, efectos secundarios del tratamiento o miedo a provocar un nuevo evento. La persona puede experimentar fatiga, disnea, angina, mareo, edema, pérdida de fuerza y reducción de la tolerancia. Tras un ingreso o una cirugía se añaden dolor, restricción temporal del movimiento, alteración del sueño y desacondicionamiento.

En la enfermedad respiratoria, la obstrucción al flujo aéreo, la restricción, el intercambio gaseoso alterado, la hiperinsuflación, la debilidad muscular o el aumento del trabajo ventilatorio pueden producir disnea, tos, secreciones, intolerancia, ansiedad y recuperación prolongada. Muchas personas desarrollan un círculo de disnea, evitación, inactividad, desacondicionamiento y mayor disnea. Cuanto menos se mueven, menor es la capacidad disponible para una misma tarea y más amenazante resulta cualquier esfuerzo.

El síntoma no depende solo del coste metabólico absoluto. También influyen postura, ritmo, temperatura, humedad, uso de los brazos, hablar mientras se realiza la tarea, prisa, carga emocional, dolor, falta de sueño y anticipación ansiosa. Una actividad aparentemente ligera, como lavarse el cabello con los brazos elevados, puede provocar más disnea que caminar a ritmo cómodo porque exige estabilización de la cintura escapular y utiliza musculatura accesoria de la respiración.

3.2. Impacto en las áreas de ocupación

Área Problemas frecuentes Datos que debe explorar Terapia Ocupacional
Autocuidado Fatiga al ducharse, vestirse, afeitarse o lavarse el cabello Postura, temperatura, brazos elevados, tiempo, ayuda y recuperación
Movilidad funcional Dificultad en escaleras, transferencias o trayectos largos Ritmo, pausas, ayudas, síntomas y accesibilidad
Tareas domésticas Abandono de limpieza, cocina, colada o compras Peso, alcance, transporte, secuencia, organización y delegación
Manejo de salud Errores de medicación, inhaladores, citas o control de síntomas Rutinas, destreza, cognición, alfabetización y apoyo disponible
Trabajo Incapacidad para mantener ritmo, carga, turnos o desplazamientos Demandas esenciales, pausas, ambiente, presión y flexibilidad
Descanso y sueño Ortopnea, tos nocturna, ansiedad, nicturia o fatiga diurna Posicionamiento, hábitos, entorno y repercusión funcional
Ocio y participación Aislamiento, abandono de aficiones y miedo a salir Intereses, barreras, transporte, apoyo y confianza

La limitación puede ser visible, como la necesidad de parar al caminar, o encubierta. Algunas personas consiguen completar las AVD básicas a costa de invertir toda su energía en ellas, quedando sin reserva para cocinar, relacionarse o disfrutar del ocio. Otras mantienen el rendimiento laboral sacrificando sueño, autocuidado o vida familiar. Por eso se valora el equilibrio ocupacional y la distribución de demanda a lo largo del día y de la semana.

3.3. Capacidad frente a desempeño

La capacidad describe lo que la persona puede hacer en condiciones estandarizadas. El desempeño refleja lo que realmente hace en su entorno. Entre ambas pueden existir discrepancias por miedo, barreras físicas, falta de ayuda, sobreprotección, hábitos ineficaces o dificultad para generalizar las técnicas. Una persona puede caminar seis minutos en un pasillo y no salir de casa porque vive en un tercer piso sin ascensor. Otra puede tener fuerza suficiente para cocinar, pero abandonar la tarea debido al calor, el vapor y la necesidad de permanecer de pie.

La evaluación ocupacional debe identificar no solo la actividad que falla, sino el punto exacto en que aparece la dificultad: preparación, inicio, ejecución, finalización o recuperación. También se registra el patrón temporal. En insuficiencia cardiaca puede existir mayor fatiga al final del día; en enfermedad respiratoria, las mañanas pueden estar condicionadas por tos y secreciones; después de una exacerbación puede aparecer una disminución aguda de la reserva.

Antecedente oficial: en la convocatoria SAS 2016-2017, turno libre, examen celebrado el 3 de febrero de 2019, pregunta 94, se preguntó qué actividad suponía menor gasto en pacientes cardiacos y respiratorios. La respuesta considerada correcta fue la actividad realizada con grandes grupos musculares y miembros inferiores frente al trabajo con brazos, las cargas isométricas o una demanda elevada. La aplicación clínica exige añadir que el coste real depende de la intensidad, la postura, la duración y la situación individual. :contentReference[oaicite:3]{index=3}

Las actividades de miembros superiores, especialmente con brazos sin apoyo o elevados, pueden aumentar de forma desproporcionada la disnea. Por ello se aproximan objetos, se apoyan antebrazos, se evita trabajar por encima de los hombros, se alternan brazos y se utiliza sedestación cuando mejora la eficiencia. Del mismo modo, las contracciones isométricas intensas, empujar, tirar, levantar cargas o contener la respiración pueden incrementar la demanda cardiovascular y deben graduarse conforme al plan clínico.

3.4. Factores emocionales y sociales

La ansiedad puede amplificar la percepción de disnea y la disnea alimentar la ansiedad. Tras un infarto, una cirugía o una exacerbación grave son frecuentes el miedo al esfuerzo, la hipervigilancia corporal y la pérdida de confianza. La depresión puede disminuir iniciativa y adherencia. La familia, intentando proteger, puede sustituir a la persona en todas las tareas y acelerar dependencia.

El/la terapeuta ocupacional valida la experiencia sin reforzar la evitación. Enseña a diferenciar esfuerzo esperado, señales de pausa y signos de alarma; facilita exposiciones graduadas; organiza apoyos; y deriva cuando identifica un trastorno emocional que requiere intervención especializada. La meta no es convencer de que “no pasa nada”, sino construir seguridad mediante información, práctica supervisada y criterios claros de actuación.

4. FUNCIÓN DEL/DE LA TERAPEUTA OCUPACIONAL Y TRABAJO INTERDISCIPLINAR

4.1. Funciones específicas

La función del/de la terapeuta ocupacional parte del análisis de la relación entre la persona, sus ocupaciones y el entorno. En cardiología y neumología, su intervención se dirige especialmente a las consecuencias funcionales de la disnea, fatiga, debilidad, ansiedad y baja tolerancia. Entre sus actuaciones principales se encuentran la valoración del desempeño, el entrenamiento de AVD, la adaptación de tareas, la conservación de energía, la recomendación de productos de apoyo, la modificación ambiental, la reinserción laboral y la educación de pacientes y cuidadores.

  • Construir el perfil ocupacional: historia, roles, rutinas, prioridades, actividades significativas y expectativas.
  • Observar el desempeño: postura, ritmo, respiración, síntomas, pausas, compensaciones, seguridad y recuperación.
  • Analizar actividades: coste físico, demanda cognitiva, ambiente, secuencia, herramientas y posibilidad de simplificación.
  • Entrenar estrategias: planificación, graduación, respiración coordinada, postura eficiente y resolución de problemas.
  • Adaptar entorno y productos: asiento de ducha, carro, alcances, almacenamiento, superficies y organización.
  • Apoyar autogestión: rutinas de medicación, reconocimiento de cambios, plan de acción y comunicación con el equipo.
  • Promover participación: retorno al hogar, trabajo, ocio, comunidad y relaciones.

La Terapia Ocupacional no debe reducirse a “enseñar ahorro energético”. La intervención incluye recuperación de capacidad, entrenamiento de habilidades, ajuste emocional, educación, tecnología y prevención. Tampoco consiste en recomendar reposo o eliminar toda actividad difícil. La meta es que la persona utilice su capacidad de forma estratégica, aumente progresivamente su tolerancia cuando sea posible y preserve energía para las ocupaciones prioritarias.

4.2. Equipo interdisciplinar

El tratamiento requiere comunicación entre medicina física y rehabilitación, cardiología, neumología, medicina de familia, enfermería, fisioterapia, Terapia Ocupacional, psicología, nutrición, trabajo social, farmacia y otros profesionales según necesidades. La distribución de funciones puede variar por dispositivo, pero debe ser explícita para evitar duplicidades, mensajes contradictorios o áreas sin atender.

Profesional o área Aportación principal Coordinación con Terapia Ocupacional
Medicina Diagnóstico, estabilidad, riesgo, prescripción y límites clínicos Comunicación de síntomas durante AVD y respuesta al esfuerzo
Enfermería Monitorización, educación, medicación y seguimiento Generalización de rutinas, autocuidado y manejo de salud
Fisioterapia Entrenamiento físico, respiratorio, fuerza y movilidad Transferencia de la capacidad entrenada a ocupaciones reales
Psicología Ansiedad, depresión, miedo, adherencia y afrontamiento Exposición ocupacional y recuperación de roles
Nutrición Plan alimentario y necesidades específicas Compra, preparación de alimentos y rutinas sostenibles
Trabajo social Apoyos, recursos, vivienda y situación socioeconómica Adaptaciones, asistencia, continuidad y participación comunitaria

El equipo debe utilizar objetivos comunes. Si fisioterapia aumenta tolerancia para caminar, Terapia Ocupacional puede aplicar esa mejora a comprar o desplazarse al trabajo. Si enfermería enseña el tratamiento inhalado, el/la terapeuta comprueba si la persona puede abrir el dispositivo, coordinar la secuencia, recordar horarios y guardarlo de forma accesible. Si psicología trabaja miedo al esfuerzo, Terapia Ocupacional diseña tareas graduadas que permitan experimentar dominio en situaciones reales.

Prevención secundaria: en la OEP extraordinaria SAS 2022, pregunta 65, se consideraron actuaciones de Terapia Ocupacional en enfermedad cardiaca y respiratoria la mejora de hábitos de vida, la incorporación al trabajo y el desarrollo de espacios de ocio. La respuesta correcta integraba las tres, mostrando que la intervención no se limita al autocuidado ni al ejercicio. :contentReference[oaicite:4]{index=4}

4.3. Función educativa

La educación debe ser funcional, verificable y adaptada a la alfabetización, cultura, cognición y estado emocional. Entregar información no garantiza aprendizaje. Se utilizan demostración, práctica, repetición espaciada, material visual, resolución de problemas y comprobación mediante retorno de la información. La persona debe poder explicar qué hará si aparece un síntoma, cómo distribuirá una tarea y cuándo pedirá ayuda.

El cuidador recibe formación con consentimiento de la persona. Aprende a prestar la ayuda mínima eficaz, evitar sustituir innecesariamente, manejar productos, reconocer signos de intolerancia y proteger su propia salud. La sobreasistencia puede reducir autonomía; la infravaloración del riesgo puede provocar incidentes. La graduación del apoyo se revisa a medida que cambia la capacidad.

4.4. Documentación

El registro debe describir desempeño observable, síntomas, medidas, nivel de ayuda, estrategias utilizadas y resultado. “Tolera bien” es impreciso. Es preferible documentar que completó vestido superior sentado, con preparación del material y una pausa, manteniendo conversación, sin signos de alarma y recuperando su nivel basal en el tiempo acordado. Esta información permite comparar sesiones y facilita la continuidad.

Identidad profesional: la aportación diferencial de Terapia Ocupacional consiste en convertir recomendaciones clínicas generales en formas concretas de vivir, trabajar, cuidarse y participar con la máxima autonomía posible.

5. VALORACIÓN OCUPACIONAL INTEGRAL

5.1. Revisión previa y seguridad

Antes de iniciar una actividad, el/la terapeuta revisa diagnóstico, fase, estabilidad, comorbilidad, intervenciones recientes, precauciones, medicación relevante, oxigenoterapia, dispositivos implantados, resultados funcionales disponibles y criterios de interrupción. También confirma el nivel de supervisión indicado. La información puede proceder de la historia clínica, la reunión de equipo y la entrevista con la persona.

En cardiopatía interesa conocer dolor torácico, descompensaciones, arritmias, insuficiencia cardiaca, respuesta al esfuerzo, hipotensión, edema, restricciones posquirúrgicas y factores de riesgo. En patología respiratoria se revisan disnea basal, tos, secreciones, exacerbaciones, oxígeno, ventilación, saturación prescrita, inhaladores y desencadenantes ambientales. En ambos casos se consideran anemia, infección, dolor, fragilidad, alteraciones neurológicas, obesidad, diabetes, trastornos del sueño y efectos adversos que modifiquen la tolerancia.

5.2. Entrevista y perfil ocupacional

La entrevista explora qué actividades realizaba antes, cuáles ha perdido, cuáles mantiene con dificultad y cuáles desea recuperar. Se pregunta por un día habitual, variabilidad semanal, síntomas, estrategias espontáneas, ayudas, episodios de miedo, ingresos recientes, sueño, trabajo y apoyo familiar. La pregunta “¿qué le cuesta?” se complementa con “¿qué ha dejado de hacer?”, “¿qué hace otra persona por usted?” y “¿qué ocurre después de terminar?”.

Es importante identificar valores y prioridades. Para una persona puede ser esencial volver a cuidar un huerto; para otra, ducharse sin ayuda; para otra, reincorporarse a un empleo. Las metas significativas aumentan adherencia, pero deben contrastarse con el riesgo y dividirse en pasos alcanzables. También se exploran expectativas irreales: volver de inmediato a una actividad pesada o, en el extremo opuesto, asumir que cualquier esfuerzo es peligroso.

5.3. Observación del desempeño

La observación directa es central. El/la terapeuta selecciona una tarea representativa y registra preparación, secuencia, postura, movimientos, respiración, ritmo, uso de brazos, comunicación, pausas, síntomas, seguridad y recuperación. Se compara la ejecución habitual con una ejecución modificada para comprobar qué estrategia produce beneficio real.

En una ducha se valora acceso, transferencia, temperatura, vapor, alcance de pies y cabello, secado, vestido posterior y recuperación. En cocina se observan desplazamientos, almacenamiento, carga, calor, bipedestación, transporte y limpieza. En una actividad laboral se analiza ritmo impuesto, manipulación, posturas, turnos, pausas, exigencia cognitiva y consecuencias de un error.

La persona puede mostrar compensaciones ineficientes: contener la respiración, hacer la tarea con prisa para terminar antes, acumular todos los objetos en un solo viaje pesado, trabajar de pie cuando podría sentarse o esperar hasta agotarse para descansar. Estas conductas se convierten en objetivos de intervención.

5.4. Componentes del desempeño

Dimensión Aspectos valorados Repercusión posible
Motora Fuerza, movilidad, equilibrio, coordinación, resistencia y destreza Más esfuerzo, riesgo de caída o necesidad de ayuda
Cardiorrespiratoria Disnea, fatiga, respuesta al esfuerzo y recuperación Interrupción, evitación y reducción del ritmo
Cognitiva Atención, memoria, planificación y juicio Errores en medicación, oxígeno o secuencia
Emocional Ansiedad, miedo, depresión, autoeficacia y afrontamiento Hipervigilancia, evitación o sobreesfuerzo
Sensorial Visión, audición, sensibilidad y percepción corporal Riesgos ambientales y dificultad con dispositivos
Social Apoyo, roles, comunicación y sobreprotección Dependencia, aislamiento o conflicto

5.5. Entorno

El entorno puede aumentar o reducir la demanda. Se valoran escaleras, distancias, baño, cocina, altura de mobiliario, ventilación, temperatura, humo, polvo, productos irritantes, accesibilidad de objetos, iluminación, ruido y posibilidad de sentarse. También se consideran transporte, servicios, recursos económicos, vivienda compartida y actitudes de familiares o empleadores.

La visita domiciliaria revela dificultades que no aparecen en sala. Una persona puede vestirse sentada durante la sesión, pero no disponer de una silla estable en el dormitorio. Puede manejar el oxígeno en terreno llano y no saber organizar el tubo al ir al baño. Puede cocinar con un carro en la unidad y vivir en una cocina tan estrecha que el producto no cabe. La recomendación se prueba en condiciones realistas siempre que sea posible.

5.6. Formulación ocupacional

La valoración concluye con una formulación que relaciona actividad, causa, fortalezas y contexto. Un ejemplo sería: “Necesita ayuda para ducha por disnea al permanecer de pie y elevar brazos, utiliza un ritmo rápido y descansa solo tras agotarse; conserva comprensión, equilibrio sentado y motivación; el baño dispone de ducha a ras de suelo, pero carece de asiento”. Esta formulación orienta directamente a sedestación, organización, respiración coordinada, pausas preventivas y entrenamiento.

Criterio de calidad: la valoración debe explicar por qué falla una ocupación y qué factores son modificables. Una lista de diagnósticos o puntuaciones sin relación con la actividad no permite diseñar un plan eficaz.

6. INSTRUMENTOS DE VALORACIÓN Y MONITORIZACIÓN DE LA TOLERANCIA

6.1. Medidas ocupacionales y funcionales

La selección de instrumentos depende del objetivo. La Medida Canadiense del Desempeño Ocupacional permite identificar actividades prioritarias y valorar desempeño y satisfacción percibidos. El Índice de Barthel, la FIM o MIF y otras escalas de independencia pueden cuantificar el nivel de ayuda en AVD básicas. La escala de Lawton y Brody explora actividades instrumentales. Estas medidas son útiles, pero pueden no reflejar el coste sintomático: dos personas con la misma puntuación pueden diferir en tiempo, pausas y agotamiento.

Por ello se complementan con observación, diario de actividad, tiempo de recuperación, frecuencia de participación y escalas específicas. En algunos casos son útiles cuestionarios de calidad de vida relacionados con la enfermedad, siempre dentro del protocolo del equipo. La reevaluación debe utilizar medidas comparables y vincular el cambio a metas significativas.

6.2. Disnea y esfuerzo percibido

La escala modificada del Medical Research Council clasifica el impacto funcional de la disnea según las actividades que la provocan. Resulta útil para caracterizar limitación global, aunque es poco sensible a cambios dentro de una tarea concreta. La escala de Borg, en sus diferentes formatos, permite registrar percepción de esfuerzo o disnea antes, durante y después de una actividad. Debe utilizarse siempre el mismo formato y explicar su significado.

La percepción subjetiva no es un dato menor. En personas medicadas con fármacos que alteran la frecuencia cardiaca, la respuesta del pulso puede no reflejar por sí sola la intensidad. La Borg, la prueba del habla, la observación y los parámetros clínicos se interpretan conjuntamente. La persona aprende a reconocer un nivel tolerable y a diferenciarlo de una respuesta inusual.

6.3. Clasificación funcional cardiaca

La clasificación de la New York Heart Association describe la limitación funcional en personas con insuficiencia cardiaca: desde ausencia de limitación con la actividad habitual hasta síntomas en reposo. Es una clasificación clínica y no una prueba de Terapia Ocupacional, pero ayuda a contextualizar el nivel de tolerancia. No sustituye la observación de AVD ni determina por sí sola el grado de independencia.

6.4. Pruebas de capacidad

La prueba de marcha de seis minutos, las pruebas de esfuerzo, la ergoespirometría y otras evaluaciones aportan información sobre capacidad funcional y respuesta. Su indicación, realización e interpretación corresponden a los profesionales y protocolos competentes. El/la terapeuta ocupacional utiliza los resultados para ajustar la complejidad, conocer límites y seleccionar tareas, pero no extrapola automáticamente el rendimiento del pasillo a todas las actividades.

La cartera del SSPA incluye, dentro de rehabilitación cardiaca, evaluación funcional, prueba de marcha, estratificación de riesgo, información al paciente y planificación del entrenamiento individualizado; y, en rehabilitación respiratoria, valoración de disnea mediante mMRC, pulsioximetría, pruebas de esfuerzo y coordinación del tratamiento con Terapia Ocupacional. :contentReference[oaicite:5]{index=5}

6.5. Monitorización durante la actividad

Según el nivel de riesgo y el protocolo, pueden controlarse frecuencia cardiaca, presión arterial, saturación, respiración, síntomas, coloración, habla y recuperación. La medición no debe distraer del desempeño ni convertirse en una búsqueda compulsiva de cifras. Se utiliza para tomar decisiones: continuar, reducir demanda, introducir una pausa, modificar la postura o detener la actividad.

No existe un único límite universal aplicable a todas las personas. La medicación, el diagnóstico, la oxigenoterapia, la altitud y la línea basal modifican la interpretación. Se siguen los rangos y criterios individualizados establecidos por el equipo. Cuando se usa pulsioxímetro se comprueba la calidad de señal, el movimiento, la perfusión y otros factores que pueden alterar la lectura.

Variable Utilidad Limitación
Borg Cuantificar esfuerzo o disnea percibida Requiere comprensión y formato constante
mMRC Clasificar impacto funcional de la disnea No analiza tareas en detalle
NYHA Contextualizar limitación en insuficiencia cardiaca Clasificación clínica general
Pulsioximetría Observar tendencia de saturación según indicación Artefactos y necesidad de límite individual
Frecuencia cardiaca Respuesta cardiovascular y recuperación Puede estar modificada por medicación
Observación ocupacional Integrar síntomas, ejecución, seguridad y contexto Requiere criterios y registro sistemático

6.6. Signos de interrupción

La actividad se detiene y se aplica el protocolo ante dolor o presión torácica, síncope o presíncope, confusión, alteración neurológica aguda, cianosis, disnea intensa desproporcionada, palpitaciones con repercusión, deterioro brusco, respuesta hemodinámica anómala o parámetros fuera de los límites prescritos. También se interrumpe cuando la persona pierde seguridad motora o cognitiva.

Error frecuente: utilizar una cifra aislada como único criterio de seguridad. La decisión integra línea basal, tendencia, síntomas, medicación, calidad de medición, tarea realizada y protocolo individual.

La recuperación aporta tanta información como el pico de esfuerzo. Se registra cuánto tarda la persona en volver a su situación basal y si queda incapacitada para la siguiente actividad. Una tarea que produce agotamiento prolongado puede ser inadecuada aunque se complete sin una alarma inmediata.

7. PLANIFICACIÓN DE LA INTERVENCIÓN

7.1. Priorización de problemas

La planificación transforma la valoración en un programa individualizado, progresivo y revisable. Los problemas se priorizan según riesgo, importancia para la persona, reversibilidad, efecto sobre otras ocupaciones y contexto de alta. Una dificultad para gestionar el oxígeno o reconocer una descompensación puede tener prioridad sobre una tarea doméstica. Sin embargo, una ocupación significativa puede convertirse en el motor del tratamiento y favorecer adherencia.

La formulación distingue factores recuperables, compensables y no modificables. La debilidad puede mejorar; una barrera ambiental puede eliminarse; una limitación pulmonar permanente puede requerir adaptación; una exigencia laboral incompatible puede necesitar redistribución. Esta distinción evita entrenar indefinidamente una capacidad con escaso potencial o compensar demasiado pronto una función que puede recuperarse.

7.2. Objetivos

Los objetivos se redactan en términos de actividad y participación. “Mejorar resistencia” es insuficiente. Un objetivo funcional sería: “En diez días completará aseo y vestido superior sentado, organizando el material previamente, con una pausa preventiva y sin ayuda física”. Otro podría ser: “En cuatro semanas preparará una comida sencilla utilizando carro, sedestación y respiración coordinada, manteniendo síntomas dentro del rango acordado”.

El objetivo debe incluir conducta, condiciones, nivel de ayuda, seguridad, plazo y medida. Se acuerda con la persona y se revisa cuando cambia la situación. En enfermedades progresivas puede priorizarse mantenimiento, reducción de carga del cuidador o anticipación de necesidades. Mantener una actividad durante seis meses puede ser un resultado clínicamente valioso.

7.3. Selección del enfoque

Enfoque Finalidad Ejemplo
Restaurador Mejorar capacidad o habilidad Práctica graduada de vestido y tolerancia de pie
Compensatorio Realizar la actividad mediante otra estrategia Vestido sentado y uso de calzador largo
Adaptativo Modificar tarea, herramienta o entorno Reorganizar cocina y utilizar carro
Educativo Desarrollar autogestión y resolución de problemas Planificar pausas y reconocer cambios
Preventivo Evitar complicaciones y pérdida funcional Rutina de actividad, seguridad con oxígeno y plan de crisis

7.4. Dosificación

La dosificación especifica frecuencia, intensidad, tiempo, tipo, pausas y progresión. La actividad se distribuye para evitar el patrón de “todo o nada”: sobreesfuerzo en un día bueno seguido de inactividad. Se comienza desde una línea basal que la persona pueda repetir y se modifica una variable cada vez cuando sea posible. La progresión puede consistir en más tiempo, menor ayuda, menos pausas, mayor complejidad o transferencia a otro contexto.

La práctica debe ser suficientemente exigente para producir aprendizaje y adaptación, pero no debe desencadenar un deterioro que anule el resto del día. Se consideran tratamientos coincidentes, sueño, desplazamientos y carga total. Una sesión de Terapia Ocupacional no se diseña aislada del programa de fisioterapia, pruebas o consultas.

7.5. Plan de sesión

Una sesión puede incluir comprobación inicial, selección de objetivo, calentamiento funcional, actividad principal, pausas planificadas, vuelta a la calma, revisión de síntomas y transferencia al domicilio. La actividad se explica antes de empezar para evitar improvisación. Se acuerdan señales de pausa y criterios de interrupción. Al final se analiza qué estrategia funcionó y cómo se aplicará fuera de la sesión.

Ejemplo de progresión: una persona con EPOC evita la ducha. Primero se practica organización de material y transferencia al asiento. Después realiza lavado parcial sentado con respiración coordinada. Se incorpora el secado con albornoz, el vestido y la recuperación. Finalmente se prueba la rutina completa en el horario y baño habituales, ajustando temperatura, ventilación y pausas.

7.6. Plan de alta

El alta se prepara desde el inicio. Incluye nivel funcional, técnicas aprendidas, ayudas, adaptación ambiental, programa de actividad, plan de autogestión, signos de consulta, apoyo disponible y derivaciones. El cuidador demuestra las técnicas y la persona sabe explicar su plan. Se evita entregar recomendaciones genéricas sin práctica.

Razonamiento clínico: una estrategia se mantiene si mejora una ocupación relevante sin aumentar riesgos ni desplazar innecesariamente otras actividades. La técnica que no se transfiere a la vida diaria debe modificarse.

8. INTERVENCIÓN EN LA ENFERMEDAD CARDIACA

8.1. Fase hospitalaria

En la fase aguda o posquirúrgica, la intervención comienza cuando existe indicación y estabilidad. Se priorizan posicionamiento, movilización funcional, autocuidado básico, prevención del desacondicionamiento, educación inicial y planificación del alta. Las tareas se realizan con baja demanda, ritmo controlado y supervisión adecuada. Se observa la respuesta al incorporarse, transferirse, asearse, vestirse o caminar distancias cortas.

La persona aprende a evitar contener la respiración, realizar esfuerzos bruscos o levantarse con prisa. Tras cirugía esternal se siguen las precauciones específicas del equipo quirúrgico. Las recomendaciones actuales tienden a individualizar el movimiento y evitar restricciones rígidas innecesarias, pero el/la terapeuta no sustituye el protocolo del centro. Se entrenan transferencias y autocuidado protegiendo la herida, controlando dolor y evitando cargas no autorizadas.

El alta hospitalaria debe incluir valoración del domicilio, escaleras, baño, apoyo, responsabilidades y transporte. Una persona clínicamente estable puede no estar preparada para subir a un dormitorio en una planta superior o asumir el cuidado de otra persona. Se coordinan apoyos temporales y se definen actividades permitidas y progresión.

8.2. Rehabilitación ambulatoria

En fase ambulatoria, la Terapia Ocupacional trabaja la reincorporación a rutinas, hogar, trabajo y ocio. Se identifican actividades que provocan síntomas y se analizan demandas. El entrenamiento físico del programa se traslada a tareas: tolerancia para cocinar, caminar hasta el transporte, realizar compras, atender a familiares o mantener una jornada.

La persona aprende a distribuir el esfuerzo, reconocer síntomas, calentar antes de una tarea exigente y evitar detener bruscamente una actividad intensa. Se practican técnicas de respiración y se evita la maniobra de Valsalva. En tareas de fuerza se exhala durante el esfuerzo y se emplea una carga y progresión autorizadas. Las actividades isométricas intensas o mantenidas se tratan con especial cautela.

8.3. Insuficiencia cardiaca

En insuficiencia cardiaca pueden existir variabilidad, edema, disnea, ortopnea, fatiga y reducción de la reserva. La valoración presta atención a cambios respecto a la línea basal, dificultad nueva para dormir, aumento de dependencia y menor tolerancia. El/la terapeuta no diagnostica una descompensación, pero debe reconocer cambios y comunicarlos conforme al plan.

La intervención organiza las actividades en los momentos de mayor energía, reduce desplazamientos, facilita sedestación y conserva reserva para autocuidado y manejo de salud. Se revisa el dormitorio, la posición para descansar, el acceso al baño y la seguridad nocturna. Las recomendaciones sobre líquidos, dieta o medicación proceden del equipo responsable; Terapia Ocupacional ayuda a integrarlas en rutinas, compras y preparación de alimentos.

8.4. Síndrome coronario y miedo al esfuerzo

Después de un evento coronario es frecuente interpretar cualquier aumento del pulso o respiración como peligro. La evitación puede producir desacondicionamiento y pérdida de roles. El/la terapeuta proporciona información coherente con el equipo, utiliza actividad graduada, registra respuesta y facilita experiencias de éxito. El objetivo no es ignorar síntomas, sino desarrollar criterios fiables.

La persona puede elaborar una jerarquía: vestirse, caminar por casa, preparar desayuno, salir al portal, comprar cerca y retomar una actividad comunitaria. Cada paso se practica con técnicas y límites acordados. Se trabaja la confianza, la toma de decisiones y el plan ante síntomas. Cuando el miedo es intenso o persiste pese a la educación se coordina intervención psicológica.

8.5. Trabajo y conducción

El retorno al trabajo se basa en demandas reales y autorización clínica. Se valoran carga física, brazos elevados, empuje, turnos, estrés, temperaturas, desplazamientos y acceso a pausas. Las adaptaciones pueden incluir reincorporación progresiva, redistribución temporal de tareas, asiento, ayudas de transporte, automatización, teletrabajo o modificación de horarios. La decisión no depende únicamente del título del puesto.

La conducción exige considerar normativa, indicación médica, síntomas, síncope, arritmia, atención y efectos de medicación. Terapia Ocupacional puede valorar componentes funcionales y entrenar alternativas de movilidad, pero la aptitud legal y clínica corresponde a los procedimientos establecidos.

8.6. Sexualidad

La actividad sexual forma parte de la participación y puede generar miedo tras una cardiopatía. Debe abordarse con respeto, sin presuponer pareja u orientación. El equipo médico establece seguridad y restricciones; Terapia Ocupacional puede ayudar a planificar momento, postura, ritmo, comunicación y manejo de fatiga. Evitar el tema deja a la persona expuesta a información errónea o abandono innecesario de intimidad.

Precaución: el/la terapeuta ocupacional no establece por sí solo límites de frecuencia cardiaca, modifica medicación ni autoriza actividades contra una restricción médica. Su intervención se desarrolla dentro de la estratificación de riesgo y el plan interdisciplinar.

9. INTERVENCIÓN EN LA ENFERMEDAD RESPIRATORIA

9.1. Control de disnea durante la actividad

La disnea se aborda mediante combinación de entrenamiento, postura, ritmo, respiración, organización y reducción de demandas. Una técnica aislada rara vez resuelve el problema. Se identifica qué parte de la tarea provoca síntomas y se ensaya una alternativa. El/la terapeuta enseña a detener la escalada de disnea antes de alcanzar agotamiento, utilizar posiciones de alivio, apoyar los brazos y prolongar la espiración cuando sea apropiado.

La respiración con labios fruncidos puede ayudar a algunas personas a controlar la espiración y reducir sensación de atrapamiento. Se coordina la respiración con el movimiento: inspirar antes del esfuerzo y espirar durante la fase demandante, evitando contener el aire. La respiración diafragmática no debe aplicarse de forma automática a todas las personas; en algunos cuadros con hiperinsuflación grave puede no resultar cómoda. Las técnicas se individualizan y coordinan con fisioterapia respiratoria.

9.2. Actividades de miembros superiores

Las actividades con brazos sin apoyo pueden aumentar la ventilación y la disnea. Se utilizan superficies de apoyo, se acercan objetos, se reduce la altura de trabajo y se alternan extremidades. Para aseo y cocina se recomienda sentarse cuando ello disminuya demanda, utilizar mangos adecuados y evitar alcances repetidos. El entrenamiento de miembros superiores dentro del programa puede mejorar tolerancia, pero su transferencia a AVD requiere práctica específica.

9.3. EPOC y exacerbaciones

En EPOC se trabaja el círculo de inactividad, la conservación de energía, el manejo de salud y la recuperación de participación. Tras una exacerbación puede existir pérdida rápida de fuerza y confianza. La intervención se reinicia desde la capacidad actual, no desde el nivel previo teórico. Se ajustan tareas esenciales, se planifican descansos y se progresa evitando inmovilización prolongada.

La persona aprende a reconocer cambios respecto a su patrón habitual: aumento de disnea, cambios en tos o secreciones, fiebre, menor tolerancia o necesidad creciente de ayuda. El plan de acción médico establece qué hacer; Terapia Ocupacional ayuda a incorporarlo a la rutina, localizar contactos y organizar materiales. La persona debe poder actuar incluso cuando está cansada o ansiosa.

9.4. Oxigenoterapia y dispositivos

La oxigenoterapia se utiliza conforme a prescripción. El/la terapeuta no cambia el flujo ni la pauta sin indicación. Su función incluye entrenar movilidad con el dispositivo, organización del tubo, transporte, prevención de tropiezos, ubicación segura, acceso a la vivienda y compatibilidad con AVD. Se analiza la longitud necesaria, recorridos y riesgo de engancharse, coordinándose con el proveedor y el equipo.

La educación incluye prohibición de fumar y mantener oxígeno alejado de llamas, chispas y fuentes de calor. Se revisan procedimientos para salir de casa, duración del suministro, carga del equipo y plan ante interrupciones. Los productos deben permitir participación, no convertirse en motivo de confinamiento.

9.5. Manejo de inhaladores

La técnica inhalatoria suele ser competencia compartida con medicina, enfermería o fisioterapia. Terapia Ocupacional aporta valoración de destreza, fuerza, visión, cognición, coordinación y rutinas. Una persona puede conocer la secuencia y no poder abrir el envase, cargar el dispositivo o recordar la dosis. Se emplean ayudas, señales, organización y práctica, sin modificar la prescripción.

9.6. Ansiedad y pánico respiratorio

La disnea intensa puede provocar pánico, respiración rápida y mayor sensación de falta de aire. Se entrenan posiciones, espiración controlada, autoinstrucciones y solicitud de ayuda. Las técnicas se practican en estado estable para que puedan utilizarse durante una crisis. El/la terapeuta evita minimizar el síntoma y establece cuándo una situación requiere asistencia urgente.

9.7. Ambiente

Se exploran humo, polvo, aerosoles, productos de limpieza, humedad, frío, calor, ventilación y contaminación. La intervención puede sustituir productos irritantes, reducir tareas que generan partículas, ventilar de forma adecuada, utilizar métodos húmedos y reorganizar horarios. Los equipos de protección laboral se coordinan con prevención de riesgos; no se recomiendan de forma genérica sin comprobar tolerancia y ajuste.

Principio respiratorio: el control de la disnea se entrena dentro de la ocupación que la provoca. Respirar correctamente en reposo no garantiza que la persona coordine respiración, postura y ritmo al ducharse, subir escaleras o cocinar.

10. TERAPIA DE LAS LIMITACIONES FUNCIONALES PERMANENTES

10.1. Concepto y objetivos

Una limitación funcional permanente aparece cuando, pese al tratamiento óptimo y la rehabilitación, persiste una reducción estable o progresiva de la capacidad. No significa ausencia de intervención. Cambia el objetivo: de recuperar completamente una función a maximizar autonomía, prevenir deterioro secundario, reducir carga de síntomas, preservar roles y anticipar futuras necesidades.

El enfoque debe evitar dos extremos. El primero es mantener indefinidamente un tratamiento restaurador sin beneficio funcional. El segundo es asumir que una enfermedad avanzada impide todo aprendizaje o participación. Incluso con una capacidad limitada pueden mejorarse la organización, el entorno, la tecnología, la asistencia y la elección de actividades.

10.2. Compensación y adaptación

La compensación modifica la forma de hacer la tarea. Puede incluir sedestación, apoyo de brazos, división en etapas, cambio de horario, uso de ambas manos, reducción de peso, delegación parcial o asistencia. La adaptación modifica objetos o entorno: asiento de ducha, carro, almacenamiento accesible, utensilios ligeros, control remoto, automatización o eliminación de barreras.

Una compensación eficaz mantiene participación y reduce demanda sin generar dependencia innecesaria. Si una persona puede preparar ingredientes sentada y necesita ayuda solo para transportar una olla pesada, no se recomienda que otra persona asuma toda la cocina. El apoyo se dirige al paso crítico y conserva el rol.

10.3. Productos de apoyo

Necesidad Producto o adaptación Beneficio esperado
Ducha Asiento, ducha de mano, esponja de mango largo Menor bipedestación y alcance
Vestido Calzador largo, pinza de alcance, ropa sencilla Menos flexión, esfuerzo y tiempo
Cocina Carro, taburete estable, utensilios ligeros Menos transporte, carga y permanencia de pie
Limpieza Mangos largos, equipos ligeros, redistribución Menos flexión, brazos elevados y desplazamientos
Movilidad Ayuda para marcha o silla según prescripción Seguridad y acceso comunitario
Manejo de salud Organizadores, alarmas, acceso simplificado Adherencia y reducción de errores

La selección requiere prueba, medidas, compatibilidad con vivienda, capacidad cognitiva, mantenimiento, coste y preferencias. Un producto abandonado no es una intervención eficaz. Debe entrenarse dentro de la tarea completa y reevaluarse. En oxigenoterapia o insuficiencia cardiaca se comprueba que no genere riesgos añadidos ni contradiga precauciones.

Seguridad en AVD: en los exámenes SAS de Terapeuta Ocupacional de 2025, turno libre y promoción interna, pregunta 61, se señaló el empleo de productos de apoyo como estrategia efectiva para mejorar la seguridad durante las AVD de pacientes cardiacos. Ejecutar las actividades con rapidez no conserva energía y puede aumentar la demanda.

10.4. Asistencia personal y cuidador

Cuando la independencia completa no es posible se organiza una asistencia proporcional. La persona conserva control sobre decisiones, horarios y forma de ayuda. El cuidador aprende técnicas, manejo de equipos, pausas, signos de intolerancia y protección propia. Se previene la sobrecarga y se coordinan recursos formales.

La dependencia no debe medirse solo por cantidad de ayuda física. Una persona puede necesitar supervisión por riesgo, preparación del entorno o asistencia para manejar un dispositivo. La intervención intenta reducir la intensidad de apoyo o hacerla más segura, incluso cuando no puede eliminarse.

10.5. Enfermedad progresiva y anticipación

En enfermedades progresivas se anticipan cambios antes de una crisis. Se planifica accesibilidad, productos, apoyo, movilidad, comunicación, conservación de energía y preferencias. Introducir un asiento de ducha cuando todavía puede aprender a utilizarlo es más eficaz que esperar a una caída. La planificación anticipada respeta autonomía y evita decisiones precipitadas durante una exacerbación.

10.6. Calidad de vida y riesgo asumido

La seguridad se equilibra con la dignidad y el significado. Eliminar todo esfuerzo puede proteger a corto plazo y producir aislamiento, pérdida de capacidad y depresión. Se identifican riesgos modificables y se establece un plan compartido. La persona informada puede elegir actividades importantes con apoyos proporcionales.

Limitación permanente: la ausencia de curación no equivale a ausencia de objetivos. Mantener una rutina, reducir ayuda, permanecer en el domicilio o participar en una actividad significativa son resultados terapéuticos.

11. OPTIMIZACIÓN DEL FUNCIONAMIENTO FÍSICO

11.1. Relación entre capacidad y ocupación

Optimizar el funcionamiento físico significa mejorar o utilizar de forma eficiente la fuerza, resistencia, movilidad, equilibrio y coordinación necesarias para la participación. El entrenamiento físico estructurado suele ser compartido con fisioterapia y otros profesionales. Terapia Ocupacional aporta el entrenamiento específico de las demandas ocupacionales y la generalización a contextos reales.

La mejora de capacidad no se transfiere automáticamente. Una persona puede aumentar su distancia de marcha y seguir sin hacer compras por dificultad para transportar bolsas, gestionar dinero o afrontar una cola. El/la terapeuta diseña tareas que integran componentes: caminar con destino, alcanzar objetos, preparar material, tolerar postura y recuperar después.

11.2. Actividad graduada

La actividad graduada comienza desde un nivel repetible. Se controla duración, carga, complejidad, postura, velocidad y pausas. Puede progresarse desde una tarea sentada a una de pie; de un paso a una secuencia completa; de un ambiente controlado al domicilio; o de supervisión a independencia.

La progresión se basa en respuesta, no únicamente en calendario. Si la persona completa la tarea con síntomas controlados, técnica adecuada y recuperación razonable, puede aumentar una variable. Si necesita un día completo para recuperarse, la dosis debe revisarse. El objetivo es construir tolerancia sostenible.

11.3. Fuerza

La debilidad periférica aumenta el porcentaje de capacidad utilizado para una tarea. Mejorar fuerza puede reducir el esfuerzo relativo. El entrenamiento se coordina con el programa y las precauciones. Se evitan la contención respiratoria y las contracciones intensas no autorizadas. Las tareas funcionales pueden incluir levantarse de una silla, transportar objetos ligeros, alcanzar y organizar materiales.

11.4. Resistencia

La resistencia se entrena mediante actividad aeróbica prescrita y ocupaciones continuas o intervalos. Algunas personas toleran mejor períodos cortos alternados con recuperación. La elección depende de enfermedad, riesgo, síntomas y preferencias. Terapia Ocupacional puede utilizar circuitos de AVD, desplazamientos funcionales o tareas domésticas graduadas, sin sustituir el entrenamiento especializado.

11.5. Miembros superiores

El entrenamiento de brazos es relevante porque muchas AVD los requieren. Se comienza con apoyo y amplitud tolerable, progresando hacia tareas sin apoyo cuando está indicado. Se evita mantener los brazos elevados y se coordina espiración con esfuerzo. Actividades como tender, guardar objetos o asearse se gradúan por altura, peso y duración.

11.6. Equilibrio y movilidad

La fatiga, hipotensión, debilidad, tubos o dispositivos pueden aumentar caídas. Se entrenan transferencias, giros, cambios de nivel, escaleras y movilidad con equipos. La ayuda para marcha se selecciona por el profesional competente y se practica con el conjunto de la tarea, incluyendo puertas, baño, transporte y oxígeno.

11.7. Rutina de actividad

El ejercicio aislado no compensa un día completamente sedentario. Se promueve una rutina con movimiento distribuido, actividades significativas y reducción de periodos prolongados de inactividad, dentro de las indicaciones. Caminar para visitar a alguien, cuidar plantas o realizar una gestión puede ser más sostenible que una actividad impuesta sin valor personal.

11.8. Descanso y recuperación

El descanso forma parte del entrenamiento, pero debe ser planificado. Descansar antes de agotarse permite reanudar la tarea y reduce el miedo. El reposo prolongado sin indicación favorece desacondicionamiento. Se diferencian pausas breves, recuperación entre actividades y sueño nocturno. La calidad del sueño y los síntomas nocturnos se comunican al equipo.

Error de dosificación: aumentar intensidad para “vencer” la fatiga sin valorar la causa puede provocar descompensación, abandono o pérdida de participación. La progresión debe ser individual, monitorizada y coordinada.

El éxito se mide mediante capacidad, desempeño y participación. Puede incluir menor Borg para una misma tarea, menos pausas, recuperación más rápida, mayor independencia o retorno a una ocupación. La ausencia de cambio fisiológico no invalida una mejora funcional, y una mejora fisiológica sin participación debe investigarse.

12. TÉCNICAS DE CONSERVACIÓN DE LA ENERGÍA Y SIMPLIFICACIÓN DEL TRABAJO

12.1. Concepto

La conservación de energía es un conjunto de estrategias destinadas a reducir el coste innecesario de una actividad, controlar síntomas y reservar capacidad para ocupaciones prioritarias. No significa hacer menos por sistema, evitar todo esfuerzo ni delegar todas las tareas. Busca utilizar la energía disponible de forma eficiente y, cuando existe potencial, combinarla con actividad graduada para aumentar la capacidad.

La simplificación del trabajo elimina pasos, desplazamientos, posturas o manipulaciones que no aportan valor. Ambas técnicas se enseñan mediante análisis y práctica. Una recomendación genérica como “vaya despacio” es insuficiente; debe concretarse cómo organizar el baño, dónde colocar objetos, cuándo descansar y qué respiración utilizar.

12.2. Principios fundamentales

  • Planificar: anticipar materiales, secuencia, horario, ayuda y contingencias.
  • Priorizar: reservar capacidad para actividades importantes y posponer lo secundario.
  • Regular el ritmo: mantener una velocidad uniforme y evitar prisa o sobreesfuerzo.
  • Posicionarse: utilizar sedestación, apoyo y mecánica corporal eficiente.
  • Introducir pausas: descansar antes de agotarse, no únicamente al final.
  • Simplificar: reducir pasos, peso, transportes, alcances y repeticiones.
  • Coordinar respiración: espirar durante el esfuerzo y evitar la apnea.
  • Organizar el entorno: colocar objetos frecuentes en zonas accesibles.
Contenido directamente preguntado: en los exámenes SAS de Terapeuta Ocupacional de 2025, turno libre y promoción interna, pregunta 57, las técnicas correctas para reducir disnea durante AVD incluían evitar movimientos innecesarios y minimizar pasos, utilizar respiración durante la tarea, trabajar sentado cuando sea posible y adoptar postura y mecánica adecuadas. La opción correcta integraba todas estas medidas.

12.3. Planificación y priorización

Se revisa el día completo, no una tarea aislada. Se alternan actividades exigentes y ligeras, se evitan varias demandas intensas consecutivas y se sitúan las ocupaciones prioritarias en los momentos de mejor tolerancia. Las citas, desplazamientos y ejercicio cuentan como carga. Preparar comida para varios días puede ser eficiente si no produce un sobreesfuerzo excesivo.

Priorizar no implica renunciar siempre a ocio para conservar energía para obligaciones. El ocio, las relaciones y el descanso tienen valor terapéutico. Se negocia qué actividades mantener, modificar, delegar o eliminar. La participación elegida por la persona guía la distribución.

12.4. Ritmo y pausas

La prisa aumenta movimientos, tensión y ventilación. Se entrena un ritmo constante, con pausas antes de síntomas intensos. Las pausas pueden integrarse en la secuencia: sentarse mientras se seca, descansar tras preparar ingredientes o dividir la limpieza por habitaciones. Se utilizan temporizadores o señales cuando la persona tiende a continuar hasta agotarse.

12.5. Posición y mecánica

Sentarse reduce demanda de algunas tareas, pero debe utilizarse una silla estable y a altura adecuada. Se apoyan brazos, se aproxima el trabajo y se evita flexión prolongada. Los objetos se desplazan cerca del cuerpo; se empuja en lugar de cargar cuando sea seguro; y se utilizan grandes grupos musculares con una técnica eficiente.

En enfermedad cardiaca se evitan esfuerzos isométricos intensos y respiración contenida. En enfermedad respiratoria se reduce el trabajo con brazos elevados y se facilitan posiciones de alivio. La postura se adapta a la persona: una posición útil para una puede dificultar la respiración de otra.

12.6. Organización de materiales

Antes de empezar se reúnen objetos y se colocan en orden de uso. En cocina, los ingredientes y utensilios se preparan sobre la superficie. En vestido, la ropa se dispone previamente. En limpieza, un carro evita viajes y carga unilateral. Los objetos frecuentes se guardan entre la altura de cintura y hombros cuando sea posible.

12.7. Respiración coordinada

Se enseña a no hablar durante la fase más exigente si ello aumenta disnea, a espirar durante el esfuerzo y a recuperar con una posición cómoda. La respiración con labios fruncidos puede integrarse al subir un escalón, incorporarse o alcanzar. Las instrucciones se mantienen simples para no aumentar carga cognitiva.

12.8. Aplicación por actividades

Actividad Problema Modificación
Ducha Calor, bipedestación y brazos elevados Asiento, ventilación, material accesible y secado con albornoz
Vestido Flexión, prisa y secuencia prolongada Sentarse, preparar ropa y vestir primero la parte más difícil
Cocina Desplazamientos, carga y calor Taburete, carro, recetas simples y preparación por etapas
Limpieza Repetición, flexión y brazos elevados Mangos largos, zonas pequeñas y distribución semanal
Compra Caminar, esperar y transportar Lista, horario tranquilo, carro, reparto o ayuda parcial
Escaleras Alta demanda y ansiedad Ritmo, respiración, pausa en rellano y barandilla

12.9. Evidencia de transferencia

La técnica se evalúa comparando una ejecución habitual y una modificada: síntomas, tiempo, pausas, seguridad, satisfacción y recuperación. Una técnica que reduce disnea pero duplica excesivamente el tiempo puede no ser aceptable para la persona. Se busca equilibrio entre eficiencia, significado y viabilidad.

Finalidad de los programas: la convocatoria SAS 2016-2017, turno libre, pregunta 96, estableció que los programas de conservación de energía tienen por objetivo disminuir la fatiga durante el desempeño de las ocupaciones. En el examen SAS 2025, pregunta 137, la planificación de actividades y las técnicas de conservación fueron la estrategia indicada ante fatiga limitante.
Distinción de examen: conservar energía no es realizar todas las actividades rápidamente, descansar solo cuando aparece agotamiento ni suspender indefinidamente la actividad. Es anticipar, graduar, simplificar y distribuir el esfuerzo.

13. INTERVENCIÓN EN AVD, ENTORNO, TRABAJO, OCIO Y PARTICIPACIÓN

13.1. Actividades básicas

El autocuidado suele ser la primera prioridad porque condiciona el alta y la dignidad. La intervención no se limita al gesto motor; considera preparación, temperatura, productos, secuencia, síntomas y recuperación. Se practica en el horario real cuando sea posible. Ducharse por la mañana puede ser más difícil que por la tarde; vestirse inmediatamente después puede superar la reserva.

En alimentación se valora fatiga al masticar, postura, preparación, manejo de cubiertos y comidas copiosas. Las recomendaciones dietéticas corresponden al equipo; Terapia Ocupacional puede adaptar utensilios, pausas, organización y entorno. En uso del inodoro se consideran urgencia, oxígeno, ropa, altura y seguridad nocturna.

13.2. Actividades instrumentales

Las AIVD requieren mayor resistencia y planificación. En cocina se reducen viajes, se alternan tareas, se utilizan electrodomésticos seguros y se delegan cargas pesadas. En colada se divide la carga, se ajustan alturas y se evita transportar cestas pesadas. En medicación se revisan envases, horarios, señales y comprensión.

La compra puede adaptarse mediante lista, pedido, reparto, acompañamiento o carro. El objetivo no es sustituir automáticamente la actividad, sino conservar participación en los componentes que la persona valora. Puede seleccionar productos y delegar el transporte; o utilizar compra en línea con entrenamiento tecnológico.

13.3. Entorno domiciliario

La vivienda se organiza para reducir distancias y riesgos. Se colocan objetos frecuentes en zonas accesibles, se dispone asiento en puntos estratégicos y se mejora iluminación. Se revisan alfombras, cables y tubo de oxígeno. Las escaleras pueden requerir barandilla, pausa, reorganización temporal de habitaciones o valoración de otra solución.

La temperatura y ventilación influyen. Baños muy calientes, cocinas con vapor o ambientes contaminados pueden aumentar síntomas. Los productos de limpieza irritantes se sustituyen cuando sea posible. La persona aprende a ventilar y programar tareas según condiciones ambientales.

13.4. Trabajo

La evaluación laboral identifica demandas esenciales: carga, posturas, desplazamientos, brazos elevados, ritmo, turnos, exposición, estrés y posibilidad de pausa. Se analiza la capacidad para mantener rendimiento durante una jornada y recuperarse para la vida fuera del empleo. Trabajar a costa de abandonar autocuidado y descanso no constituye una reinserción sostenible.

Las adaptaciones pueden incluir retorno gradual, cambio temporal de tarea, reducción de transporte manual, asiento, herramientas ligeras, teletrabajo, flexibilidad horaria y control ambiental. Se coordina con prevención de riesgos y empresa con consentimiento. El diagnóstico no determina por sí solo incapacidad; se comparan demandas y funcionamiento.

13.5. Ocio y comunidad

El abandono del ocio produce aislamiento y pérdida de identidad. Se exploran intereses y se adaptan acceso, duración, transporte, postura y equipos. Una persona puede volver a jardinería con bancales elevados y herramientas ligeras; otra retomar coro con pausas y coordinación respiratoria; otra participar en reuniones en un lugar accesible.

La movilidad comunitaria incluye rutas, cuestas, bancos, baños, clima, oxígeno y respuesta ante imprevistos. Se practican salidas graduadas y se prepara un plan. La tecnología puede ayudar a localizar transporte o controlar tiempos, pero debe ser accesible y no sustituir entrenamiento.

13.6. Relaciones, roles y sexualidad

La enfermedad modifica roles familiares. La persona puede pasar de cuidadora a receptora de ayuda, generando culpa o conflicto. Se redistribuyen tareas sin excluirla de decisiones. El/la terapeuta facilita comunicación sobre límites, apoyo y actividades compartidas.

En sexualidad se abordan fatiga, disnea, postura, intimidad, imagen corporal y comunicación. La autorización y precauciones clínicas se coordinan con el equipo. Las adaptaciones se plantean con sensibilidad y privacidad. La omisión sistemática del tema puede mantener restricciones innecesarias.

13.7. Participación social y desigualdad

Los recursos económicos condicionan adaptaciones, transporte, vivienda y alimentación. Una recomendación costosa sin alternativa es clínicamente incompleta. Se priorizan cambios de bajo coste, reorganización y recursos públicos. Trabajo social participa cuando existen barreras sociales, dependencia o riesgo de exclusión.

Participación: el resultado más relevante no es realizar una técnica de forma perfecta en consulta, sino utilizarla para recuperar una ocupación elegida en el entorno real.

14. PREVENCIÓN DE PROBLEMAS FUTUROS, EDUCACIÓN Y AUTOGESTIÓN

14.1. Prevención secundaria y terciaria

La prevención secundaria busca reducir recurrencias y detectar precozmente cambios; la terciaria limita discapacidad y complicaciones. En Terapia Ocupacional se concretan en hábitos, manejo de salud, actividad, seguridad, adherencia y participación. No se trata de impartir una charla, sino de incorporar conductas protectoras a las rutinas.

En cardiopatía se apoya el control de factores de riesgo conforme a las indicaciones: actividad, abandono del tabaco, alimentación, manejo del estrés, descanso y adherencia. En enfermedad respiratoria se trabajan prevención de exacerbaciones, actividad, técnica de dispositivos, vacunación según indicación, control ambiental y plan de acción. El contenido clínico procede del equipo; Terapia Ocupacional facilita su aplicación.

14.2. Plan de autogestión

La persona debe saber qué es normal para ella, qué cambios vigilar, qué estrategias utilizar y cuándo contactar. El plan incluye síntomas, acciones, teléfonos, medicación prescrita, oxígeno y apoyo. Se conserva en un lugar accesible y se adapta a dificultades cognitivas o visuales.

El entrenamiento utiliza escenarios: “¿Qué haría si mañana nota más disnea al vestirse?”, “¿Cómo organizaría una cita con oxígeno?” o “¿A quién llamaría si aparece dolor torácico?”. La respuesta se practica, no se da por comprendida.

14.3. Adherencia y rutinas

La adherencia depende de complejidad, significado, efectos adversos, horarios, acceso y creencias. Se relaciona el tratamiento con hábitos existentes, se simplifican señales y se revisan barreras. Un organizador no resuelve un régimen que la persona no comprende. Las aplicaciones pueden ayudar, pero requieren competencia digital y privacidad.

14.4. Prevención del desacondicionamiento

Después de ingresos o exacerbaciones se establece una progresión para recuperar actividad. El miedo y la sobreprotección pueden prolongar inactividad. La persona aprende a mantener movimiento dentro de límites, alternando actividad y descanso. Las recaídas no implican empezar desde cero, pero requieren ajustar temporalmente la dosis.

14.5. Caídas y accidentes

El riesgo aumenta con debilidad, mareo, hipotensión, urgencia, tubos, medicación y fatiga. Se revisan transferencias, iluminación, calzado, trayectos nocturnos y ayudas. El tubo de oxígeno se organiza para evitar tropiezos. La persona aprende a sentarse ante mareo y pedir ayuda conforme al plan.

14.6. Seguridad con oxígeno

Se evita fumar y toda llama o chispa cerca del oxígeno. El equipo se coloca de forma estable, ventilada y conforme a instrucciones. Se planifica transporte, autonomía de batería o suministro y respuesta ante corte. No se utilizan sustancias o materiales incompatibles con las recomendaciones del proveedor.

14.7. Salud emocional

Se detectan ansiedad, depresión, aislamiento, alteración del sueño y miedo. La ocupación significativa, la estructura diaria y la recuperación de roles pueden mejorar bienestar, pero no sustituyen atención psicológica o psiquiátrica cuando está indicada. Se comunica cualquier riesgo de autolesión o deterioro grave.

14.8. Cuidador

El cuidador aprende a reconocer cambios, apoyar sin sustituir, manejar productos y respetar pausas. Se valora sobrecarga, sueño y salud. La planificación incluye descansos, reparto de responsabilidades y recursos. Un cuidador agotado aumenta el riesgo para ambos.

14.9. Seguimiento

Las enfermedades crónicas requieren revisión. Se evalúan nuevas exacerbaciones, cambios de vivienda, trabajo, apoyo, productos y metas. Una técnica eficaz puede dejar de serlo si progresa la enfermedad. La prevención implica anticipación y acceso rápido a reevaluación.

Autogestión efectiva: la persona no solo recibe instrucciones; desarrolla capacidad para observar, decidir, adaptar su actividad y solicitar ayuda de manera adecuada.
Problema futuro evitable: la restricción excesiva de actividad puede aumentar debilidad, dependencia, riesgo de caída, aislamiento y miedo. La prevención debe equilibrar protección y participación.

15. APLICACIÓN EN EL SAS, CONTINUIDAD ASISTENCIAL Y CASO CLÍNICO

15.1. Cartera de procedimientos

La cartera de Medicina Física y Rehabilitación y áreas relacionadas del SSPA recoge procedimientos de evaluación funcional, rehabilitación cardiaca y rehabilitación respiratoria. En Terapia Ocupacional incluye evaluación del funcionamiento ocupacional, educación, AVD, productos de apoyo, adaptación del entorno y asesoramiento en conservación de energía. En rehabilitación respiratoria contempla específicamente valoración de limitaciones en actividad y restricciones en participación, reeducación de actividades significativas, ahorro energético, graduación por requerimiento y tolerancia, factores ambientales y educación sanitaria. :contentReference[oaicite:9]{index=9}

Esta cartera refleja una intervención coherente con la CIF: no se limita a la enfermedad o a la función respiratoria, sino que incorpora actividad, participación y ambiente. La aplicación concreta depende de la organización de cada centro, la disponibilidad profesional y la indicación individual.

15.2. Niveles asistenciales

En hospital de agudos se priorizan estabilidad, movilización, AVD esenciales, educación inicial y alta. En rehabilitación ambulatoria se desarrollan entrenamiento, adaptación, autogestión y reinserción. En Atención Primaria y domicilio se observan rutinas reales, mantenimiento, prevención y cuidador. La coordinación con EBAP resulta esencial en pluripatología y cronicidad.

La continuidad requiere un informe funcional comprensible: actividades que realiza, ayuda necesaria, síntomas, técnicas eficaces, productos, riesgos, objetivos pendientes y seguimiento. Las recomendaciones deben acompañar a la persona entre dispositivos. Una derivación sin información obliga a repetir valoraciones y puede generar mensajes contradictorios.

15.3. Caso clínico integrado

Situación inicial: mujer de 68 años con EPOC e insuficiencia cardiaca estable después de un ingreso por exacerbación. Vive con su pareja en una vivienda con ascensor. Antes realizaba autocuidado, cocina y compra. Ahora necesita ayuda para ducharse, ha dejado de cocinar y no sale sola. Utiliza oxígeno durante parte del día según prescripción. Refiere miedo a quedarse sin aire y descansa únicamente cuando está agotada.

15.4. Valoración

La entrevista identifica como prioridades ducharse y preparar el almuerzo. La observación muestra que entra de pie a la ducha, utiliza agua muy caliente, mantiene brazos elevados y se seca de pie. No prepara material y habla durante el esfuerzo. Después necesita reposar cuarenta minutos. En cocina realiza múltiples viajes y transporta recipientes. La pareja tiende a completar toda tarea.

Con autorización y protocolo se registran síntomas y respuesta. No aparecen signos de alarma, pero la disnea aumenta notablemente en brazos elevados. Conserva comprensión, equilibrio sentado, destreza y motivación. El baño admite asiento y ducha de mano. La cocina permite taburete y carro.

15.5. Formulación y objetivos

La limitación en ducha se relaciona con bipedestación, calor, trabajo de miembros superiores, falta de planificación y pausas tardías. La dependencia en cocina se relaciona con desplazamientos, carga y miedo. Las fortalezas son entorno adaptable, apoyo y capacidad de aprendizaje.

Se acuerda que en dos semanas realizará ducha sentada, con material preparado, respiración coordinada y ayuda solo para supervisar el oxígeno. En cuatro semanas preparará una comida fría y una caliente sencilla, utilizando carro, sedestación y pausa planificada, sin ayuda física.

15.6. Intervención

Se instala y prueba asiento, se reduce temperatura, se organiza material y se utiliza albornoz para disminuir secado. Practica apoyo de brazos, espiración durante movimientos y pausa antes de disnea intensa. La pareja aprende a supervisar sin sustituir. En cocina se reorganizan utensilios, se usa carro, se dividen ingredientes y limpieza, y se alterna sedestación.

Paralelamente participa en el programa físico del equipo. Terapia Ocupacional aplica la ganancia a desplazamientos y tareas. Se entrena el manejo seguro del tubo, salida al portal y planificación de una compra. Psicología aborda miedo; enfermería revisa inhaladores y plan de acción.

15.7. Resultados y alta

Al alta realiza ducha con supervisión, una pausa y recuperación más breve. Prepara tres comidas semanales y participa en la compra mediante lista y carro, mientras su pareja transporta cargas pesadas. La mejora no consiste solo en menor disnea, sino en recuperación de autonomía y rol doméstico.

El informe documenta nivel de ayuda, productos, técnicas, respuesta, plan de mantenimiento y criterios de consulta. Se coordina seguimiento domiciliario si cambia la tolerancia. La persona y su pareja demuestran comprensión.

15.8. Conclusiones

La Terapia Ocupacional en enfermedad cardiaca y respiratoria integra valoración clínica disponible, análisis ocupacional, actividad graduada, compensación, entorno, educación y prevención. Su aportación específica es garantizar que los beneficios del tratamiento se conviertan en autonomía y participación.

La conservación de energía no sustituye el entrenamiento; permite utilizar mejor la capacidad. Los productos de apoyo no se prescriben por diagnóstico; se seleccionan tras analizar la tarea. La seguridad no consiste en eliminar toda actividad, sino en reconocer riesgos, graduar demanda y establecer planes claros.

Repaso global: las preguntas oficiales han incidido en tres núcleos: conservación de energía para reducir disnea y fatiga, productos de apoyo para seguridad en AVD y prevención secundaria mediante hábitos, trabajo y ocio. Son contenidos directamente vinculados al razonamiento ocupacional de este tema.

16. MAPA CONCEPTUAL E IDEAS CLAVE

TERAPIA OCUPACIONAL EN ENFERMEDAD CARDIACA Y RESPIRATORIA

├── REPERCUSIÓN
│ ├── Síntomas → disnea · fatiga · dolor · debilidad · ansiedad
│ ├── Actividad → AVD · movilidad · manejo de salud · trabajo
│ └── Participación → familia · ocio · comunidad · roles

├── VALORACIÓN
│ ├── Revisión clínica y precauciones
│ ├── Perfil ocupacional y prioridades
│ ├── Observación de tarea y recuperación
│ ├── Entorno y cuidador
│ └── Medidas → COPM · Barthel/FIM · Lawton · Borg · mMRC · NYHA

├── PLANIFICACIÓN
│ ├── Problema ocupacional y factores modificables
│ ├── Objetivos funcionales y medibles
│ ├── Restaurar · compensar · adaptar · prevenir
│ └── Dosificación · progresión · reevaluación

├── INTERVENCIÓN
│ ├── Actividad graduada y optimización física
│ ├── AVD y tareas significativas
│ ├── Productos de apoyo y entorno
│ ├── Trabajo · ocio · movilidad · sexualidad
│ └── Cuidador y continuidad asistencial

├── CONSERVACIÓN DE ENERGÍA
│ ├── Planificar y priorizar
│ ├── Regular ritmo y descansar antes del agotamiento
│ ├── Trabajar sentado y apoyar brazos
│ ├── Reducir pasos · peso · alcance · repeticiones
│ └── Coordinar respiración y esfuerzo

├── LIMITACIONES PERMANENTES
│ ├── Mantener autonomía y roles
│ ├── Compensar y anticipar necesidades
│ ├── Asistencia proporcional
│ └── Calidad de vida y riesgo compartido

└── PREVENCIÓN
├── Autogestión y reconocimiento de cambios
├── Adherencia y rutinas saludables
├── Prevención de caídas y desacondicionamiento
├── Seguridad con oxígeno y dispositivos
└── Plan de exacerbación · alta · seguimiento
Idea de síntesis: el/la terapeuta ocupacional no trata aisladamente el corazón o el pulmón; trata la repercusión de la enfermedad sobre la capacidad de la persona para vivir, cuidarse, trabajar y participar.
  • La valoración combina capacidad clínica, desempeño real, síntomas, recuperación y entorno.
  • La disnea y la fatiga deben analizarse durante actividades concretas.
  • La conservación de energía no equivale a inactividad.
  • La respiración se coordina con el movimiento y se evita contener el aire.
  • Los brazos elevados y sin apoyo pueden aumentar la demanda respiratoria.
  • Los productos de apoyo deben probarse y entrenarse en contexto.
  • La rehabilitación física debe transferirse a ocupaciones significativas.
  • Las limitaciones permanentes requieren compensación, anticipación y participación.
  • La prevención incluye autogestión, hábitos, trabajo, ocio y continuidad asistencial.
  • Todo entrenamiento respeta estabilidad, prescripción y criterios individualizados de seguridad.

17. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS

  • Servicio Andaluz de Salud — Cartera de Procedimientos en el Sistema Sanitario Público de Andalucía: Medicina Física y Rehabilitación y Áreas Relacionadas, 2022. :contentReference[oaicite:11]{index=11}
  • Servicio Andaluz de Salud — Programa oficial de materias de Terapeuta Ocupacional, Tema 77. :contentReference[oaicite:12]{index=12}
  • Organización Mundial de la Salud — Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud.
  • Organización Mundial de la Salud — Rehabilitation: fact sheet y marco conceptual de optimización del funcionamiento. :contentReference[oaicite:13]{index=13}
  • American Occupational Therapy Association — Occupational Therapy Practice Framework: Domain and Process, última revisión.
  • American Occupational Therapy Association — Self-management interventions for people with pulmonary, cardiac or kidney conditions. :contentReference[oaicite:14]{index=14}
  • European Society of Cardiology — Guidelines on cardiovascular disease prevention in clinical practice, 2021. :contentReference[oaicite:15]{index=15}
  • European Society of Cardiology — Guidelines for the management of chronic coronary syndromes, 2024. :contentReference[oaicite:16]{index=16}
  • European Society of Cardiology — Guidelines on sports cardiology and exercise in patients with cardiovascular disease, 2020.
  • American Thoracic Society — Pulmonary Rehabilitation for Adults with Chronic Respiratory Disease: Official Clinical Practice Guideline, 2023. :contentReference[oaicite:17]{index=17}
  • Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease — Global Strategy for Prevention, Diagnosis and Management of COPD, GOLD Report 2026. :contentReference[oaicite:18]{index=18}
  • European Respiratory Society — Documentos y recomendaciones sobre rehabilitación pulmonar y tratamiento sintomático de las enfermedades respiratorias crónicas.
  • GuíaSalud — Guía de Práctica Clínica para el tratamiento de pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
  • Junta de Andalucía — Proceso Asistencial Integrado Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica.
  • Polonio López, B. — Terapia Ocupacional en disfunciones físicas: teoría y práctica.
  • Pedretti, L. W.; Early, M. B. — Occupational Therapy: Practice Skills for Physical Dysfunction.
  • Radomski, M. V.; Trombly Latham, C. A. — Occupational Therapy for Physical Dysfunction.
  • Exámenes oficiales SAS de Terapeuta Ocupacional — Convocatorias 2016-2017, OEP extraordinaria 2022 y OEP 2025, turnos libre y promoción interna.
Terapia Ocupacional cardiorrespiratoria
rehabilitación cardiaca
rehabilitación respiratoria
conservación de energía
disnea y fatiga
actividades de la vida diaria
limitaciones funcionales permanentes
optimización del funcionamiento físico
productos de apoyo
prevención secundaria
autogestión
Terapeuta Ocupacional SAS

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Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el julio 19, 2026.