Tema 83. Patología de la piel. Enfermedades no neoplásicas y neoplasias. Citología e histología
1. INTRODUCCIÓN: CÓMO PENSAR UNA BIOPSIA CUTÁNEA
La dermatopatología obliga a trabajar de una manera algo distinta a la patología de un órgano sólido. Una biopsia de piel pequeña puede contener, en pocos milímetros, epidermis, unión dermoepidérmica, dermis papilar y reticular, vasos, nervios, anexos foliculares y ecrinos, músculo piloerector y, si la toma es suficientemente profunda, tejido celular subcutáneo. Por eso el diagnóstico rara vez empieza preguntando «¿qué enfermedad es?». Empieza preguntando qué compartimento está lesionado, qué patrón arquitectural domina y qué población celular lo produce. La entidad se construye después, integrando esos tres niveles con la clínica.
Esta forma de razonar tiene una consecuencia práctica para el opositor: la mayor parte de las preguntas de dermatopatología se resuelven si reconoces un patrón antes de intentar recordar una lista de diagnósticos. Espongiosis apunta a dermatitis eczematosa; acantólisis abre el grupo de pénfigos y dermatosis acantolíticas; daño vacuolar basal y queratinocitos apoptóticos colocan el caso en una dermatitis de interfase; neutrófilos en papilas dérmicas con ampolla subepidérmica hacen pensar en dermatitis herpetiforme; una proliferación basaloide con empalizada periférica y retracción estromal sitúa el problema en carcinoma basocelular; una proliferación melanocítica asimétrica con crecimiento pagetoide, falta de maduración y mitosis profundas exige plantear melanoma.
También debes distinguir entre diagnóstico morfológico y diagnóstico integrado. En piel inflamatoria, la histología puede ser altamente sugestiva pero no específica. «Dermatitis espongiótica», «dermatitis de interfase» o «vasculitis leucocitoclástica» son a menudo patrones anatomopatológicos que necesitan edad, localización, distribución, duración, tratamiento previo, medicación y serologías para convertirse en una entidad clínica. En tumores ocurre lo contrario con más frecuencia: el tipo histológico y, cuando procede, la inmunohistoquímica o la alteración molecular pueden definir la entidad con bastante precisión.
Desde el punto de vista de clasificación tumoral, este tema ha cambiado de referencia. La edición aplicable es WHO Classification of Tumours: Skin Tumours, 5.ª edición, volumen 12, 2025. La 5.ª edición reorganiza los tumores en una taxonomía jerárquica y añade, entre otros cambios, capítulos específicos sobre tumores de la unidad ungueal y metástasis cutáneas. Para melanoma cutáneo, el informe sinóptico debe alinearse además con los protocolos CAP vigentes de marzo de 2025 y con el sistema AJCC/UICC 8.ª edición mientras no exista una sustitución formal aplicable al melanoma cutáneo en el protocolo correspondiente.
2. PIEL NORMAL, CORRELACIÓN CLÍNICO-PATOLÓGICA Y MANEJO DE LA MUESTRA
2.1. Compartimentos que debes reconocer
La epidermis es un epitelio escamoso estratificado queratinizado formado principalmente por queratinocitos. El estrato basal descansa sobre la membrana basal; sobre él se suceden estrato espinoso, granuloso y córneo. Entre los queratinocitos basales se encuentran melanocitos, responsables de la síntesis y transferencia de melanina. Las células de Langerhans son células dendríticas intraepidérmicas presentadoras de antígeno, y las células de Merkel son células neuroendocrinas mecanorreceptoras concentradas en determinadas localizaciones.
La dermis se divide en papilar y reticular. En ella se localizan colágeno, fibras elásticas, vasos, nervios y anexos. El folículo piloso se acompaña de glándula sebácea y músculo erector. Las glándulas ecrinas presentan una porción secretora profunda y un conducto que atraviesa la epidermis; las apocrinas desembocan típicamente en el folículo y muestran, cuando la diferenciación es evidente, secreción por decapitación. El tejido celular subcutáneo está organizado en lobulillos adiposos separados por septos fibrosos que contienen vasos de mayor calibre.
Esta anatomía es la base del diagnóstico de las paniculitis. Si el infiltrado se concentra en los septos, el diagnóstico diferencial es distinto al de una inflamación predominantemente lobulillar. Si además existe vasculitis, el árbol cambia otra vez. El patólogo que recibe un punch que no alcanza la hipodermis no puede excluir una paniculitis lobulillar: el problema no es interpretativo, es de muestreo.
2.2. El tipo de biopsia condiciona lo que puedes diagnosticar
- Punch: excelente para dermatosis inflamatorias cuando incluye suficiente profundidad. Debe orientarse perpendicularmente para valorar arquitectura.
- Biopsia incisional: útil en lesiones grandes, procesos infiltrativos o cuando interesa muestrear un borde activo.
- Biopsia excisional: preferible en lesiones melanocíticas sospechosas cuando es técnicamente posible, porque permite valorar simetría, circunscripción, maduración, ulceración y espesor.
- Shave: útil en lesiones epidérmicas o superficiales, pero puede transeccionar una neoplasia melanocítica e impedir medir de forma completa el Breslow.
2.3. Dos muestras diferentes cuando se solicita inmunofluorescencia
Las enfermedades ampollosas autoinmunes constituyen el ejemplo clásico de que no todo el material debe ir a formol. Para histología convencional se biopsia una lesión representativa y se fija en formalina. Para inmunofluorescencia directa (IFD) se toma piel perilesional adecuada y se transporta en el medio validado por el laboratorio, evitando fijarla en formalina. La IFD sobre tejido mal seleccionado puede ser negativa aunque el paciente tenga la enfermedad.
La correlación clínica debe acompañar a la muestra. Localización, morfología primaria de la lesión, distribución, tiempo de evolución, prurito, fármacos recientes, inmunosupresión, antecedentes oncológicos, trasplante y sospecha diagnóstica cambian de forma radical la interpretación. En dermatopatología, «lesión en piel» es una petición insuficiente.
3. DIAGNÓSTICO POR PATRONES EN DERMATOPATOLOGÍA INFLAMATORIA
Un patrón es una combinación reproducible de cambios epidérmicos, dérmicos y celulares. No equivale siempre a una enfermedad, pero restringe el diagnóstico diferencial. La estrategia útil es reconocer primero el patrón dominante y después buscar los modificadores: tipo de infiltrado, profundidad, distribución alrededor de vasos o anexos, mucina, vasculitis, eosinófilos, neutrófilos, granulomas, cuerpos apoptóticos o depósitos.
├── ESPONGIÓTICO
│ ├── Agudo: espongiosis marcada ± vesículas intraepidérmicas
│ ├── Subagudo: espongiosis + acantosis + paraqueratosis
│ └── Crónico: acantosis predominante, espongiosis menor
├── PSORIASIFORME
│ ├── Acantosis regular
│ ├── Paraqueratosis
│ └── Neutrófilos según entidad
├── INTERFASE / LIQUENOIDE
│ ├── Daño vacuolar basal
│ ├── Queratinocitos apoptóticos
│ └── Infiltrado en banda si es liquenoide
├── VESÍCULO-AMPOLLOSO
│ ├── Intraepidérmico: acantólisis / espongiosis
│ └── Subepidérmico: penfigoide, DH, EBA, lupus ampolloso…
├── GRANULOMATOSO
│ ├── Sarcoideo
│ ├── Tuberculoide
│ ├── Necrobiótico
│ └── Supurativo / cuerpo extraño
├── VASCULÍTICO
│ ├── Pequeño vaso leucocitoclástico
│ └── Vasos medianos / patrón específico
└── PANICULÍTICO
├── Septal
├── Lobulillar
└── Con o sin vasculitis
Esta clasificación es deliberadamente morfológica. Por ejemplo, una dermatitis por contacto alérgico, una reacción medicamentosa, una dermatitis atópica y una reacción id pueden compartir espongiosis. Un liquen plano, una erupción liquenoide por fármacos y algunas formas de lupus comparten daño de interfase. La diferencia está en la distribución, el infiltrado, los cambios anexiales, la profundidad, la mucina, los eosinófilos y, sobre todo, la clínica.
Los eosinófilos son una pista, no un diagnóstico. Orientan hacia reacción medicamentosa, picadura, hipersensibilidad, algunas dermatosis ampollosas y procesos parasitarios, pero pueden aparecer en otros contextos. Los neutrófilos, de igual modo, deben interpretarse por ubicación: en estrato córneo de una psoriasis no significan lo mismo que en papilas dérmicas de una dermatitis herpetiforme o alrededor de vasos con leucocitoclasia.
4. DERMATITIS ESPONGIÓTICAS Y PATRONES PSORIASIFORMES
4.1. Dermatitis espongiótica
La espongiosis es edema intercelular epidérmico que ensancha los espacios entre queratinocitos y estira los puentes intercelulares. En fases intensas puede formar vesículas intraepidérmicas. Es la lesión elemental histológica del eczema, pero no identifica por sí sola la etiología.
En el patrón agudo predomina la espongiosis y puede haber exocitosis de linfocitos y formación de vesículas. En el subagudo se superponen acantosis y paraqueratosis. En el crónico disminuye la espongiosis y gana peso la hiperplasia epidérmica, con hiperqueratosis y cambios secundarios al rascado. La presencia de eosinófilos puede reforzar la posibilidad de reacción de hipersensibilidad o medicamentosa, aunque carece de especificidad absoluta.
4.2. Psoriasis
La psoriasis clásica combina acantosis psoriasiforme relativamente regular, elongación de crestas, adelgazamiento suprapapilar, paraqueratosis con disminución o pérdida de la capa granulosa y neutrófilos en el estrato córneo o epidermis. Los capilares de las papilas dérmicas suelen estar dilatados y próximos a la superficie. Ningún hallazgo aislado es diagnóstico en todos los casos, y el tratamiento puede borrar parte del patrón.
El diagnóstico diferencial incluye dermatitis seborreica, dermatofitosis, sífilis secundaria, pitiriasis rubra pilaris y dermatitis crónicas. La clave es la suma de arquitectura y contexto. En la dermatitis seborreica, por ejemplo, la espongiosis y la paraqueratosis tienden a concentrarse alrededor de los ostia foliculares; en dermatofitosis, la búsqueda de hongos en el estrato córneo puede ser decisiva.
4.3. Dermatosis purpúricas pigmentadas
Las dermatosis purpúricas pigmentadas muestran un infiltrado superficial, extravasación de hematíes y hemosiderina, sin la destrucción fibrinoide franca de la pared vascular propia de una vasculitis leucocitoclástica. Un punto de examen especialmente rentable es que algunos casos pueden imitar histológicamente fases iniciales de micosis fungoide; la clínica, la distribución y, si procede, el seguimiento con biopsias seriadas son fundamentales.
5. DERMATITIS DE INTERFASE, LIQUENOIDES Y ENFERMEDADES DEL TEJIDO CONECTIVO
La dermatitis de interfase se define por lesión de queratinocitos basales y alteración de la unión dermoepidérmica. El espectro va desde un patrón vacuolar con inflamación escasa hasta una dermatitis liquenoide con infiltrado denso en banda que abraza la unión. Los queratinocitos apoptóticos pueden observarse como cuerpos eosinófilos.
5.1. Liquen plano y reacciones liquenoides
El liquen plano típico muestra hiperqueratosis, hipergranulosis, acantosis irregular, daño basal, cuerpos apoptóticos e infiltrado linfocitario denso en banda. La arquitectura «en dientes de sierra» puede ser llamativa. En reacciones liquenoides por fármacos son más frecuentes modificadores como eosinófilos, paraqueratosis y un infiltrado más profundo o perivascular, pero ninguno es obligatorio. El diagnóstico exige correlación temporal con la medicación.
5.2. Lupus eritematoso cutáneo
El lupus puede mostrar dermatitis de interfase, engrosamiento de membrana basal, inflamación superficial y profunda, afectación perianexial y mucina dérmica. La combinación varía según subtipo y evolución. En biopsias tratadas o tardías puede predominar cicatriz y atrofia. Las técnicas especiales para mucina pueden ayudar cuando el depósito es sutil, pero no deben sustituir la morfología.
5.3. Dermatomiositis
La dermatomiositis cutánea puede parecerse mucho al lupus: daño de interfase, mucina y cambios vasculares. La histología cutánea aislada raramente separa con seguridad ambas entidades. Este es un ejemplo excelente de por qué el informe debe describir el patrón y evitar una certeza etiológica que la biopsia no puede sostener.
5.4. Eritema multiforme, necrólisis epidérmica y enfermedad injerto contra huésped
El daño de interfase con queratinocitos necróticos puede observarse en eritema multiforme, reacciones medicamentosas graves y enfermedad injerto contra huésped. La extensión de la necrosis epidérmica, el contexto clínico y temporal y la afectación de anexos permiten orientar el diagnóstico. En el paciente trasplantado, la enfermedad injerto contra huésped puede ser histológicamente sutil y debe interpretarse junto a cronología, órganos afectados y tratamiento.
6. ENFERMEDADES VESÍCULO-AMPOLLOSAS E INMUNOFLUORESCENCIA DIRECTA
Ante una ampolla, el primer dato histológico es el nivel de separación. Si la ampolla es intraepidérmica, busca acantólisis o espongiosis; si es subepidérmica, el diferencial incluye penfigoides, dermatitis herpetiforme, enfermedad lineal por IgA, epidermólisis bullosa adquirida y lupus ampolloso, entre otras. La histología orienta; la IFD suele ser el dato decisivo.
| Entidad | Plano / patrón histológico | IFD característica |
|---|---|---|
| Pénfigo vulgar | Acantólisis suprabasal | IgG intercelular epidérmica |
| Pénfigo foliáceo | Acantólisis superficial/subcórnea | IgG intercelular, predominio superficial |
| Penfigoide ampolloso | Ampolla subepidérmica, a menudo eosinófilos | Depósito lineal de IgG/C3 en unión dermoepidérmica |
| Dermatitis herpetiforme | Neutrófilos en papilas ± ampolla subepidérmica | IgA granular en papilas dérmicas/unión |
| Enfermedad lineal por IgA | Ampolla subepidérmica neutrofílica | IgA lineal en unión dermoepidérmica |
| Epidermólisis bullosa adquirida | Ampolla subepidérmica | Patrón lineal; estudio de serración/salt-split según laboratorio |
La revisión diagnóstica de enfermedades ampollosas autoinmunes de 2024 refuerza el papel central de la IFD en piel perilesional. En dermatitis herpetiforme, el depósito de IgA es típicamente granular en las puntas de las papilas dérmicas y/o a lo largo de la unión. En pénfigo vulgar, la fluorescencia intercelular epidérmica reproduce la distribución de anticuerpos contra proteínas desmosómicas.
En los penfigoides, el estudio del patrón lineal y, en centros con experiencia, la técnica de piel separada por sal o el análisis de serración ayudan a localizar el antígeno diana. El patólogo debe conocer el principio, aunque el detalle técnico dependa del laboratorio.
7. VASCULITIS, PATRONES GRANULOMATOSOS Y PANICULITIS
7.1. Vasculitis leucocitoclástica
La vasculitis de pequeño vaso muestra inflamación de las paredes vasculares, daño endotelial, extravasación de hematíes, detritos nucleares de neutrófilos —leucocitoclasia— y, en lesiones bien desarrolladas, necrosis fibrinoide. El momento de biopsia importa: una lesión muy temprana puede no haber desarrollado todas las características; una lesión tardía puede perder neutrófilos y dejar un patrón inespecífico.
La IFD puede aportar información etiológica cuando se toma una lesión adecuada. El diagnóstico anatomopatológico debe describir el tamaño de vaso y el patrón y no intentar asignar automáticamente una enfermedad sistémica concreta sin datos clínicos.
7.2. Granulomas
El patrón granulomatoso obliga a preguntar por necrosis, supuración, cuerpos extraños y distribución. Los granulomas sarcoideos son compactos y relativamente «desnudos»; los tuberculoides se asocian a enfermedades infecciosas o inmunológicas específicas; los granulomas necrobióticos se organizan alrededor de colágeno alterado; los supurativos combinan histiocitos y neutrófilos y deben hacer buscar microorganismos. Las tinciones para hongos y micobacterias se eligen según el contexto, y una técnica negativa no excluye infección si la carga es baja.
7.3. Paniculitis
El algoritmo básico clasifica la paniculitis en septal o lobulillar, y después pregunta si existe vasculitis. El eritema nodoso es el prototipo de paniculitis septal sin vasculitis franca; la paniculitis lúpica es predominantemente lobulillar y linfocítica; la deficiencia de alfa-1-antitripsina y la paniculitis pancreática pueden mostrar necrosis grasa con patrones característicos. La toma debe incluir tejido celular subcutáneo suficiente.
El linfoma T subcutáneo de tipo paniculítico puede simular una paniculitis inflamatoria. La atipia citológica, el rimming de adipocitos por linfocitos neoplásicos, la necrosis y el inmunofenotipo orientan el diagnóstico. De nuevo, clínica e inmunohistoquímica son inseparables.
7.4. Dermatosis neutrofílicas
Las dermatosis neutrofílicas constituyen otro grupo en el que la biopsia demuestra un patrón, pero la entidad final depende de la clínica. En el síndrome de Sweet suele observarse un infiltrado neutrofílico denso en dermis papilar y reticular superficial, edema de la dermis papilar y leucocitoclasia variable, pero sin una vasculitis primaria obligatoria. La presencia de cambios vasculíticos secundarios no debe desplazar automáticamente el diagnóstico hacia una vasculitis leucocitoclástica si el cuadro clínico es típico.
El pioderma gangrenoso puede mostrar ulceración, necrosis y un infiltrado neutrofílico intenso. No existe un hallazgo histológico patognomónico. La biopsia sirve en gran medida para apoyar el patrón y excluir infección, vasculitis primaria o neoplasia. La historia de patergia y la asociación con enfermedad inflamatoria intestinal, artritis o procesos hematológicos pueden ser más decisivas que la morfología aislada.
7.5. Urticaria y reacciones de hipersensibilidad
La urticaria convencional puede presentar edema dérmico, vasos dilatados y un infiltrado perivascular e intersticial escaso con linfocitos, eosinófilos y neutrófilos en proporción variable. Si existe vasculitis verdadera con necrosis fibrinoide y leucocitoclasia, debe considerarse una vasculitis urticarial. Esta distinción tiene implicaciones sistémicas y exige que el patólogo no use «vasculitis» para cualquier extravasación eritrocitaria.
Las picaduras de artrópodos y otras reacciones de hipersensibilidad suelen mostrar infiltrados superficiales y profundos, con frecuencia perivasculares y perianexiales, y eosinófilos prominentes. El patrón puede ser muy exuberante y simular un proceso linfoproliferativo. La distribución en cuña y la mezcla celular orientan, pero la confirmación es clínico-patológica.
7.6. Esclerodermia, morfea y mucinosis
En la morfea temprana puede existir inflamación intersticial y perivascular antes de que la esclerosis sea llamativa. Con la evolución, los haces de colágeno se engrosan, se homogeneizan y atrapan anexos, con disminución de la grasa peri-ecrina. La esclerodermia sistémica puede compartir cambios y no siempre puede separarse histológicamente de una morfea. La biopsia de piel, por tanto, no sustituye a la evaluación sistémica.
Las mucinosis cutáneas se reconocen por depósito de mucina entre haces de colágeno. El azul alcián a pH adecuado puede resaltarla, pero su interpretación debe considerar que pequeñas cantidades de mucina aparecen en múltiples dermatosis. En lupus y dermatomiositis, por ejemplo, la mucina es un modificador del patrón de interfase, no una entidad independiente.
7.7. Depósitos y trastornos metabólicos
La amiloidosis cutánea puede ser primaria localizada o formar parte de una enfermedad sistémica. El depósito es eosinófilo y amorfo; el rojo Congo con birrefringencia verde bajo luz polarizada confirma amiloide. En amiloidosis cutánea macular o liquenoide, el material deriva en gran medida de queratinocitos alterados y se deposita en dermis papilar. En una biopsia con depósito vascular o dérmico profundo, el contexto clínico debe hacer considerar afectación sistémica.
La calcinosis cutis muestra depósitos basófilos granulares de calcio, a veces con reacción histiocitaria de cuerpo extraño. La coloración de von Kossa demuestra sales de calcio mediante una reacción indirecta. El hallazgo histológico debe correlacionarse con calcio/fósforo y el contexto: calcificación distrófica en tejido dañado, metastásica por alteración metabólica o formas idiopáticas.
8. INFECCIONES E INFESTACIONES CUTÁNEAS
La piel puede responder a una infección con patrones poco específicos: supuración, granulomas, hiperplasia pseudoepiteliomatosa, necrosis o vasculitis. Por eso el patólogo debe buscar el microorganismo en el compartimento donde es más probable y elegir la técnica especial con lógica.
8.1. Hongos
En dermatofitosis superficial, las hifas se localizan en el estrato córneo. PAS o Grocott pueden aumentar la sensibilidad cuando la H&E no demuestra organismos. Las micosis profundas producen patrones granulomatosos o supurativos y pueden inducir hiperplasia pseudoepiteliomatosa, creando un riesgo de sobrediagnóstico de carcinoma escamoso si no se buscan microorganismos.
8.2. Micobacterias y otras bacterias
Las infecciones por micobacterias pueden producir granulomas bien formados, necrosis o inflamación supurativa dependiendo del agente y del estado inmune. La tinción de Ziehl-Neelsen o técnicas equivalentes pueden ser útiles, pero la carga bacilar puede ser baja. Cultivo y métodos moleculares son complementarios cuando la sospecha clínica es alta.
8.3. Virus
Las infecciones herpéticas muestran queratinocitos multinucleados, moldeamiento nuclear, marginación de cromatina y cambios citopáticos. El molusco contagioso produce inclusiones citoplasmáticas grandes en queratinocitos. El HPV genera cambios variables según tipo y lesión, desde papilomatosis y coilocitosis hasta neoplasia intraepitelial; la mera presencia de cambios sugestivos no sustituye a las técnicas virológicas cuando son clínicamente necesarias.
8.4. Infestaciones
En escabiosis pueden identificarse fragmentos del ácaro, huevos o material fecal en el estrato córneo, con reacción espongiótica y eosinófilos. Demodex folliculorum se observa dentro de unidades pilosebáceas y puede asociarse a inflamación folicular. El hallazgo debe interpretarse con la clínica porque Demodex puede encontrarse también sin enfermedad manifiesta.
9. NEOPLASIAS EPIDÉRMICAS Y QUERATINOCÍTICAS
9.1. Queratosis seborreica y lesiones benignas relacionadas
La queratosis seborreica es una proliferación benigna de queratinocitos con acantosis, papilomatosis y quistes córneos en grados variables. Existen patrones irritados, clonal y adenoide que pueden generar dudas diagnósticas en biopsias pequeñas. El criterio esencial es reconocer una proliferación circunscrita y madura sin invasión destructiva.
9.2. Queratosis actínica
La queratosis actínica es una lesión intraepidérmica asociada al daño ultravioleta, con atipia de queratinocitos, maduración alterada, paraqueratosis y elastosis solar. Puede extenderse por anexos y adoptar variantes hipertrófica, atrófica, acantolítica o pigmentada. La frontera con carcinoma escamoso in situ depende de la extensión y organización de la atipia; la nomenclatura concreta debe alinearse con criterios actuales de la WHO 5.ª y con la práctica del centro.
9.3. Carcinoma escamoso in situ e invasivo
El carcinoma escamoso in situ muestra atipia queratinocítica de espesor epidérmico variable, pérdida de maduración, mitosis suprabasales y disqueratosis, pero sin invasión dérmica. El carcinoma invasivo rompe la membrana basal y forma nidos, lengüetas o células aisladas en dermis, con grados variables de queratinización y respuesta desmoplásica.
En el informe de un carcinoma escamoso cutáneo invasivo son relevantes el tipo histológico, profundidad y nivel de invasión cuando el protocolo aplicable lo requiera, estado de márgenes, invasión perineural y linfovascular y cualquier rasgo que modifique el riesgo. El detalle de estadificación depende de localización anatómica y versión AJCC vigente; no debe extrapolarse sin comprobar el protocolo correspondiente.
9.4. Queratoacantoma
El queratoacantoma clásico es una lesión crateriforme simétrica con tapón central de queratina y labios epidérmicos, formada por queratinocitos escamosos de citoplasma abundante. Su relación nosológica con el carcinoma escamoso bien diferenciado ha sido objeto de debate durante décadas. En una biopsia parcial que no muestre la arquitectura completa, la distinción puede ser imposible; en ese escenario es preferible reconocer la limitación que forzar un diagnóstico basado en citología aislada.
10. CARCINOMA BASOCELULAR Y CARCINOMA DE CÉLULAS DE MERKEL
10.1. Carcinoma basocelular
El carcinoma basocelular (CBC) es una neoplasia queratinocítica basaloide estrechamente vinculada a activación aberrante de la vía Hedgehog, habitualmente por alteraciones de PTCH1 o SMO. Histológicamente muestra nidos o cordones de células basaloides con empalizada periférica y un estroma característico que puede retraerse del tumor. La arquitectura varía entre patrones nodular, superficial, infiltrativo, morfeiforme y otros.
La inmunohistoquímica es un apoyo, no un sustituto de la morfología. BerEP4 suele ser positivo en CBC y ayuda especialmente frente a carcinoma escamoso, que típicamente no muestra la misma positividad difusa. Sin embargo, tumores anexiales foliculares también pueden expresar BerEP4; por ello un resultado positivo no convierte automáticamente una proliferación basaloide en CBC.
El diagnóstico diferencial con tricoepitelioma o tricoblastoma depende sobre todo de arquitectura y estroma. Marcadores como receptor androgénico, PHLDA1 o el patrón de CD34 estromal pueden ayudar en casos seleccionados, pero ningún panel reemplaza la evaluación histológica completa.
10.2. Carcinoma de células de Merkel
El carcinoma de células de Merkel (CCM) es un carcinoma neuroendocrino cutáneo agresivo de células pequeñas. La morfología incluye nidos o láminas de células azules con escaso citoplasma, cromatina fina, mitosis frecuentes y, a menudo, necrosis. El principal diferencial es con carcinoma neuroendocrino de célula pequeña metastásico, linfoma, melanoma de células pequeñas y otras neoplasias basaloides.
| Marcador | CCM | Utilidad / cautela |
|---|---|---|
| CK20 | Frecuentemente positivo con patrón perinuclear puntiforme | Muy útil, pero existen casos negativos |
| INSM1 / sinaptofisina | Positivos en diferenciación neuroendocrina | No distinguen por sí solos origen cutáneo |
| TTF-1 | Habitualmente negativo | Positividad favorece origen pulmonar, con excepciones |
| MCPyV | Subgrupo asociado a poliomavirus | Útil en contexto apropiado; no todos los CCM son virales |
El protocolo CAP de abril de 2026, versión 4.2.0.0, incorpora actualizaciones de WHO 5.ª, añade las metástasis cutáneas locorregionales como elemento requerido y contempla de forma opcional el estado de MCPyV, el subtipo histológico y la tasa mitótica. Para el opositor, lo importante es recordar que la clasificación molecular virus-positivo/virus-negativo explica parte de la biología del tumor, pero el diagnóstico sigue descansando en morfología e inmunofenotipo.
11. TUMORES ANEXIALES
Los tumores anexiales pueden mostrar diferenciación folicular, sebácea, ecrina o apocrina. Muchos combinan más de una línea, y la nomenclatura ha evolucionado con la integración de genética y transcriptómica. La WHO Skin Tumours 5.ª ed. (2025) incorpora nuevas entidades y reorganiza varias familias.
11.1. Diferenciación folicular
El tricoepitelioma y el tricoblastoma son neoplasias benignas basaloides con diferenciación folicular. El tricoepitelioma desmoplásico puede simular un CBC morfeiforme o un carcinoma anexial microquístico. La presencia de estructuras foliculares, cuerpos mesenquimales papilares y un estroma especializado apoya diferenciación folicular.
El pilomatricoma muestra diferenciación matricial con células basaloides que transicionan a células «fantasma» anucleadas, calcificación y reacción a cuerpo extraño. El carcinoma pilomatricial conserva la diferenciación matricial pero añade crecimiento infiltrativo, atipia y actividad proliferativa.
11.2. Diferenciación sebácea
El adenoma sebáceo y el sebaceoma contienen lóbulos con sebocitos maduros y células germinativas en proporciones variables. El carcinoma sebáceo muestra crecimiento infiltrativo y atipia con diferenciación sebácea. La inmunohistoquímica con adipofilina puede demostrar vacuolas lipídicas y ayudar en tumores poco diferenciados.
En determinadas neoplasias sebáceas, sobre todo cuando la edad, multiplicidad o antecedentes lo sugieren, la pérdida de proteínas de reparación de errores de apareamiento puede señalar un síndrome de predisposición tumoral. La interpretación debe hacerse con el algoritmo clínico-genético correspondiente y no como diagnóstico sindrómico aislado desde la biopsia.
11.3. Diferenciación poroide, ecrina y apocrina
El poroma es una neoplasia benigna con células poroides y diferenciación ductal. Estudios moleculares han demostrado fusiones recurrentes que implican YAP1, especialmente YAP1::MAML2 y YAP1::NUTM1, y alteraciones relacionadas en porocarcinoma. La WHO 5.ª incorpora la biología molecular como apoyo a la clasificación, pero el diagnóstico rutinario continúa siendo morfológico en la mayoría de los casos.
El porocarcinoma se reconoce por crecimiento infiltrativo, atipia citológica, mitosis y diferenciación ductal en un tumor poroide. Puede originarse sobre un poroma o de novo. En casos indiferenciados, p40/p63 y queratinas demuestran diferenciación epitelial, pero el principal problema es distinguirlo de carcinoma escamoso y de otros carcinomas anexiales.
El carcinoma anexial microquístico es una neoplasia infiltrativa con diferenciación ductal y folicular, generalmente citológicamente blanda, que puede mostrar invasión perineural. En biopsias superficiales puede parecer una lesión benigna; la profundidad e infiltración son críticas.
11.4. Enfermedad de Paget extramamaria
La enfermedad de Paget extramamaria (EPEM) muestra células grandes intraepidérmicas con citoplasma pálido o mucinoso, aisladas o formando nidos. Puede ser primaria cutánea o secundaria a una neoplasia de órganos vecinos, por ejemplo colorrectal o urotelial. Esta distinción tiene consecuencias clínicas importantes.
El perfil clásico de EPEM primaria incluye con frecuencia CK7, pero ningún marcador aislado resuelve todos los casos. Estudios actuales proponen paneles que incorporan CK7, CK20 y marcadores dirigidos al posible origen secundario, como CDX2/SATB2 para origen intestinal o GATA3/uroplaquinas y p63 para origen urotelial, integrados con la anatomía y la clínica.
11.5. Unidad ungueal: un capítulo propio en WHO 5.ª
La WHO Skin Tumours 5.ª dedica por primera vez un capítulo específico a los tumores de la unidad ungueal. La razón no es anatómica únicamente. La matriz, el lecho y los pliegues ungueales generan neoplasias con problemas diagnósticos particulares, y lesiones comunes en otras zonas pueden adquirir aquí una presentación distinta. El patólogo debe saber exactamente de qué componente procede la muestra: una biopsia de matriz no se interpreta como una biopsia de lecho.
El melanoma de la unidad ungueal pertenece a la vía acral y puede ser amelanótico. En fases iniciales, el diagnóstico puede ser difícil por la escasez de melanocitos y la inflamación secundaria. La correlación con melanoniquia longitudinal, anchura y evolución de la banda y afectación de pliegues es fundamental. SOX10 y Melan-A pueden ayudar a mapear la proliferación, pero la densidad melanocítica varía con edad, fototipo y localización, de modo que no existe una cifra universal que sustituya a la evaluación arquitectural.
El carcinoma escamoso es otra neoplasia relevante de la unidad ungueal y puede asociarse a HPV en un subgrupo. Una lesión verrucosa o erosiva persistente puede confundirse clínicamente con verruga, infección o distrofia traumática. Histológicamente, la demostración de invasión y el muestreo adecuado de profundidad son esenciales. Una biopsia que solo recoja queratina superficial puede retrasar el diagnóstico.
11.6. Metástasis cutáneas: el segundo capítulo nuevo
La otra incorporación estructural destacada de WHO 5.ª es un capítulo dedicado a metástasis en piel. Esto refuerza una obligación cotidiana: antes de llamar «primario cutáneo» a un adenocarcinoma, carcinoma neuroendocrino o neoplasia indiferenciada, debes considerar un origen visceral. La morfología, la localización, los antecedentes del paciente y un panel inmunohistoquímico dirigido suelen resolver el problema.
Las metástasis pueden adoptar patrones nodulares dérmicos, intravasculares, intersticiales o linfangíticos. La ausencia de conexión con epidermis o anexos favorece metástasis, pero no es definitiva. En adenocarcinomas, marcadores como CK7/CK20, GATA3, TTF-1, PAX8, CDX2/SATB2 o receptores hormonales se eligen según el diferencial, nunca como un «panel universal». En un paciente con antecedente de melanoma, la metástasis puede ser amelanótica y requerir SOX10/S100.
12. LESIONES MELANOCÍTICAS BENIGNAS E INTERMEDIAS
12.1. Nevus melanocítico común
Un nevus melanocítico benigno típico es simétrico, circunscrito y muestra maduración con la profundidad: las células se hacen más pequeñas y menos pigmentadas al descender, pierden actividad proliferativa y adoptan morfología neural en algunos casos. Puede ser de unión, compuesto o intradérmico según la distribución de nidos y células.
La ausencia de maduración, una asimetría marcada, crecimiento pagetoide extenso, mitosis profundas o atípicas y destrucción de la arquitectura obligan a considerar melanoma, pero ningún rasgo aislado es suficiente en todos los contextos.
12.2. Nevus congénito
Los nevos congénitos pueden envolver anexos, nervios y estructuras profundas y mostrar una distribución característica entre haces de colágeno. El riesgo de melanoma depende especialmente del tamaño y del contexto clínico. El SAS ha utilizado esta asociación de forma directa en examen.
12.3. Nevus de Spitz y familia Spitz
El nevus de Spitz es una neoplasia melanocítica habitualmente simétrica y circunscrita, compuesta por melanocitos fusiformes y/o epitelioides. Puede mostrar hiperplasia epidérmica, hendiduras alrededor de nidos y cuerpos de Kamino, que son glóbulos eosinófilos en la unión dermoepidérmica. Los cuerpos de Kamino apoyan el diagnóstico pero no son patognomónicos.
La terminología de la familia Spitz ha cambiado con la integración molecular. WHO 5.ª distingue neoplasias Spitz benignas, intermedias y malignas dentro de un marco en el que las alteraciones iniciadoras —incluidas fusiones de quinasas o alteraciones de HRAS en subgrupos— ayudan a definir la vía biológica. El diagnóstico de «melanoma Spitz» no debe basarse simplemente en que una lesión sea grande o muy celular; exige evidencia morfológica y, en casos difíciles, apoyo molecular.
12.4. Melanocitomas
Una novedad conceptual importante de WHO 5.ª es la expansión del término melanocytoma / melanocitoma para un conjunto de neoplasias melanocíticas de riesgo intermedio definidas morfológica y genéticamente. Debes distinguirlas de los tumores melanocíticos de potencial maligno incierto, donde la incertidumbre deriva de que la lesión concreta no puede clasificarse con seguridad. «Intermedio por biología conocida» y «incierto porque no podemos decidir» no son lo mismo.
13. MELANOMA CUTÁNEO: CLASIFICACIÓN WHO 5.ª, DIAGNÓSTICO E INFORME
13.1. La clasificación actual integra vía biológica y exposición solar
La WHO 5.ª edición abandona la idea de que el melanoma cutáneo sea una sola enfermedad con variantes puramente morfológicas. El marco actual integra el grado de daño solar acumulado, la localización, el tipo de precursor y la genética. En el protocolo CAP 2025 de melanoma invasivo se recogen tipos como melanoma de bajo daño solar acumulado (low-CSD, que incluye gran parte del antiguo superficial spreading), melanoma lentigo maligno de alto daño solar acumulado, melanoma desmoplásico, melanoma Spitz, melanoma acral, melanoma sobre nevus congénito gigante, melanoma sobre nevus azul, melanoma nodular, melanoma nevoide y melanoma dérmico, entre otros.
├── Vías asociadas a daño solar
│ ├── Low-CSD melanoma
│ └── Lentigo maligna melanoma / high-CSD
├── Vías especiales
│ ├── Desmoplásico
│ ├── Spitz melanoma
│ ├── Acral melanoma
│ ├── Sobre nevus congénito gigante
│ └── Sobre nevus azul
└── Patrones / categorías adicionales
├── Nodular
├── Nevoide
├── Dérmico
└── NOS / otros
13.2. Criterios histológicos
El diagnóstico de melanoma es una integración de arquitectura y citología. Los rasgos que apoyan malignidad incluyen asimetría, mala circunscripción, confluencia y crecimiento lentiginoso irregular, extensión pagetoide significativa en el contexto apropiado, atipia citológica, falta de maduración en profundidad, mitosis profundas o atípicas, ulceración no traumática y crecimiento infiltrativo. En algunas variantes, como melanoma desmoplásico, los criterios clásicos de una lesión pigmentada convencional pueden ser poco evidentes.
La inmunohistoquímica confirma linaje o ayuda en problemas concretos. SOX10 y S100 son sensibles para linaje melanocítico, mientras Melan-A/MART-1 y HMB45 marcan diferenciación melanocítica con sensibilidades distintas. PRAME puede ser útil como marcador de apoyo en determinados diferenciales nevus-melanoma, pero no debe interpretarse de forma binaria fuera del contexto morfológico y del patrón de expresión validado.
La forma correcta de construir un panel melanocítico es responder una pregunta. Si el problema es «¿es melanocítico?», SOX10 y S100 son excelentes marcadores de linaje, aunque SOX10 también marca células de Schwann y determinados tumores mioepiteliales. Si el problema es «¿hay un componente intraepidérmico difícil de ver?», Melan-A puede resaltar melanocitos pero también exagerar la impresión de confluencia al teñir prolongaciones dendríticas. Si la duda es nevus frente a melanoma, PRAME, p16 y Ki-67 pueden aportar información complementaria, pero ningún patrón aislado sustituye la arquitectura.
El índice proliferativo debe leerse espacialmente. Un Ki-67 bajo y restringido a la zona superficial es coherente con maduración en muchos nevos; una proliferación profunda y difusa aumenta la sospecha, pero no existe un porcentaje universal que convierta por sí mismo una lesión en melanoma. La pérdida de p16 puede apoyar determinadas vías de progresión, pero también existe heterogeneidad técnica y biológica. Por ello, el contrato diagnóstico sigue siendo morfológico.
Las técnicas moleculares tienen especial valor cuando la lesión pertenece a una familia definida por una alteración recurrente. En la vía Spitz, fusiones de ALK, ROS1, NTRK, RET, MET o BRAF y alteraciones de HRAS caracterizan subgrupos. La detección de una alteración iniciadora compatible puede confirmar que una lesión pertenece a la familia Spitz, pero no establece por sí sola benignidad o malignidad; para eso importan eventos adicionales y la morfología.
13.3. Melanoma desmoplásico
El melanoma desmoplásico muestra células fusiformes en un estroma colágeno y puede parecer cicatriz, dermatofibroma, tumor neural o sarcoma. S100 y SOX10 suelen ser muy útiles, mientras HMB45 y Melan-A pueden ser negativos, especialmente en componentes desmoplásicos. La búsqueda de un componente in situ lentiginoso, neurotropismo y el contexto de piel con daño solar ayudan a reconocerlo.
13.4. El espesor de Breslow: cómo se mide y cómo se informa
El espesor de Breslow sigue siendo una variable esencial. Según el protocolo CAP de excisión de melanoma cutáneo, versión 1.2.0.0 de marzo de 2025, se mide perpendicularmente a la superficie desde el borde superior de la capa granulosa de la epidermis intacta o, si existe ulceración verdadera, desde la base de la úlcera, hasta la célula tumoral invasiva más profunda. Si el tumor está transeccionado en profundidad, se informa como «al menos» determinada medida y se explica la limitación.
El protocolo CAP 2025, siguiendo AJCC 8.ª, recomienda registrar el espesor a la décima de milímetro. Los umbrales que determinan la categoría pT siguen situándose en 0,8 mm, 1,0 mm, 2,0 mm y 4,0 mm según el subgrupo. Para T1, un melanoma no ulcerado de menos de 0,8 mm corresponde a pT1a; los melanomas de menos de 0,8 mm ulcerados o de 0,8 a 1,0 mm se encuadran en pT1b conforme al esquema AJCC 8.ª.
13.5. Ulceración y microsatélites
La ulceración relevante para estadificación es tumorigénica, no traumática. Debe demostrarse microscópicamente como defecto epidérmico de espesor completo con cambios reactivos apropiados. Una pérdida epidérmica por biopsia previa o artefacto no debe convertir el tumor en «ulcerado».
Un microsatélite es un foco microscópico discontinuo de melanoma adyacente o profundo al primario, separado por estroma normal y sin continuidad demostrable. CAP 2025 señala que no existe un tamaño mínimo ni una distancia mínima obligatoria y recomienda comprobar la discontinuidad en niveles adicionales cuando sea necesario. Los microsatélites afectan a la categoría nodal regional en AJCC 8.ª.
13.6. Informe anatomopatológico de melanoma
| Elemento | Qué debes consignar | Fuente |
|---|---|---|
| Tipo histológico | Cuando sea aplicable según WHO 5.ª / CAP | CAP 2025; WHO 2025 |
| Breslow | Espesor máximo en mm, con limitación si está transeccionado | CAP 2025; AJCC 8.ª |
| Ulceración | Presente/ausente; solo tumorigénica para estadificación | CAP 2025 |
| Tasa mitótica | Mitosis/mm² en componente invasivo | CAP 2025 |
| Microsatélites | Presencia/ausencia | CAP 2025; AJCC 8.ª |
| Invasión linfática/vascular | Presente/ausente | CAP 2025 |
| Neurotropismo | Especialmente relevante en desmoplásico | CAP 2025 |
| Márgenes | Estado y localización | CAP 2025 |
| pTNM | Aplicar AJCC/UICC 8.ª vigente en el protocolo | CAP 2025 |
14. LINFOMAS Y PROLIFERACIONES LINFOIDES CUTÁNEAS
Un linfoma cutáneo primario se define por presentación en piel sin evidencia de enfermedad extracutánea en el momento del diagnóstico. Esto obliga a una correlación clínico-patológica real: una biopsia idéntica puede representar un linfoma primario cutáneo o afectación secundaria de un linfoma sistémico, y el significado clínico cambia por completo.
14.1. Micosis fungoide
La micosis fungoide es el linfoma T cutáneo primario más frecuente. Histológicamente puede mostrar epidermotropismo de linfocitos atípicos, alineación basal y agregados intraepidérmicos. En fases precoces, la atipia puede ser mínima y el infiltrado escaso. La discordancia entre epidermotropismo y poca espongiosis es una pista clásica, pero no es absoluta.
El inmunofenotipo habitual es de linfocitos T maduros, frecuentemente CD4, con pérdida variable de antígenos pan-T como CD7. Sin embargo, la pérdida de CD7 no es específica. La demostración de clonalidad T puede apoyar el diagnóstico en un contexto compatible, pero una clonación aislada tampoco convierte una dermatitis en linfoma.
La similitud con dermatosis inflamatorias es un punto de examen real. La dermatosis purpúrica pigmentada puede compartir cambios con micosis fungoide inicial, de modo que la evolución clínica y biopsias repetidas bien seleccionadas pueden ser más informativas que un panel inmenso en una única muestra.
14.2. Trastornos linfoproliferativos CD30 positivos
La papulosis linfomatoide y el linfoma anaplásico de células grandes primario cutáneo forman el espectro clásico de proliferaciones cutáneas CD30 positivas. Comparten células grandes CD30 positivas y pueden solaparse histológicamente; la diferencia depende de la conducta clínica, distribución, persistencia o regresión de lesiones y contexto.
La clasificación de linfomas cutáneos se ha actualizado con la WHO 5.ª de tumores hematolinfoides. Entidades que antes eran provisionales han pasado a categorías definitivas; la denominación de algunas proliferaciones T indolentes se ha modificado para reflejar mejor su comportamiento. El principio que no cambia es que el diagnóstico debe integrar clínica + histología + inmunofenotipo + genética cuando sea necesaria.
14.3. Linfomas B cutáneos primarios
Entre los linfomas B cutáneos primarios destacan el linfoma centrofolicular cutáneo primario, el linfoma de zona marginal cutáneo primario y el linfoma difuso de células grandes B, tipo pierna. Su arquitectura, citología, inmunofenotipo y distribución clínica permiten diferenciarlos. En una infiltración B de piel, antes de asumir primariedad hay que excluir enfermedad sistémica según el protocolo clínico.
15. TUMORES MESENQUIMALES Y VASCULARES DE PIEL
15.1. Dermatofibroma y dermatofibrosarcoma protuberans
El dermatofibroma es una proliferación dérmica benigna de células fusiformes e histiocíticas con atrapamiento de colágeno periférico y cambios epidérmicos secundarios. Puede expresar factor XIIIa en parte de los casos, mientras CD34 suele limitarse a la periferia o ser negativo en las células tumorales.
El dermatofibrosarcoma protuberans (DFSP) es una neoplasia fibroblástica cutánea de crecimiento infiltrativo. Muestra células fusiformes relativamente monomorfas en patrón estoriforme y una infiltración característica del tejido adiposo en «panal». CD34 suele ser difuso, aunque puede reducirse en transformación fibrosarcomatosa. La alteración molecular clásica es la fusión COL1A1::PDGFB asociada a t(17;22), que constituye un apoyo diagnóstico y una diana terapéutica en determinados contextos.
15.2. Fibroxantoma atípico y sarcoma dérmico pleomórfico
El fibroxantoma atípico (AFX) y el sarcoma dérmico pleomórfico (PDS) forman un espectro de neoplasias pleomórficas relacionadas con daño ultravioleta. El AFX es predominantemente dérmico y, por definición práctica, carece de rasgos de agresividad que desplazan el diagnóstico hacia PDS: infiltración significativa del tejido subcutáneo, necrosis tumoral, invasión linfovascular o invasión perineural.
La inmunohistoquímica sirve sobre todo para excluir melanoma, carcinoma, neoplasias musculares y otras líneas. No existe un marcador positivo específico de AFX/PDS. CD10 puede ser positivo, pero carece de especificidad diagnóstica suficiente para usarlo de forma aislada.
15.3. Tumores vasculares
El espectro vascular cutáneo incluye proliferaciones benignas, intermedias y malignas. El hemangioma se reconoce por canales vasculares bien formados sin atipia significativa. El sarcoma de Kaposi muestra hendiduras vasculares, extravasación de hematíes, células fusiformes y cuerpos hialinos; la demostración nuclear de HHV8/LANA1 confirma la asociación viral y es una herramienta diagnóstica muy útil.
El angiosarcoma cutáneo, especialmente en cuero cabelludo y cara de ancianos o en campos irradiados/linfedematosos, puede ser muy sutil en áreas bien diferenciadas y formar canales irregulares que disecan colágeno. En áreas de alto grado aparecen células endoteliales atípicas sólidas. ERG y CD31 son marcadores sensibles de diferenciación endotelial, interpretados siempre con la morfología.
15.4. Nuevas entidades mesenquimales en WHO 5.ª
La WHO Skin Tumours 5.ª incorpora nuevas neoplasias definidas en gran medida por alteraciones moleculares, entre ellas tumores fibroblásticos con reordenamiento EWSR1::SMAD3, neoplasias fusocelulares con reordenamientos de NTRK, tumor fibroblástico superficial CD34 positivo y neoplasias cutáneas con activación de la vía MITF o fusiones específicas. Para oposición no compensa memorizar una lista sin contexto; sí debes entender la tendencia de la clasificación: las fusiones recurrentes están convirtiendo antiguos cajones de sastre en entidades reproducibles.
16. CITOLOGÍA EN PATOLOGÍA CUTÁNEA
La citología tiene un papel más limitado en dermatopatología primaria que en otros órganos, pero existen situaciones concretas donde aporta rapidez y rendimiento.
16.1. Citodiagnóstico de Tzanck
El extendido de Tzanck, obtenido del fondo de una vesícula o erosión, puede demostrar células acantolíticas en pénfigo o cambios citopáticos herpéticos. Es rápido, pero no localiza depósitos inmunes ni sustituye la IFD cuando se sospecha una enfermedad ampollosa autoinmune. Tampoco identifica con seguridad el tipo de herpesvirus.
16.2. PAAF y citología de metástasis cutáneas o ganglionares
La PAAF puede ser útil en nódulos cutáneos o subcutáneos, metástasis y adenopatías en pacientes con melanoma u otras neoplasias cutáneas. La citomorfología puede orientar el linaje y el bloque celular permite inmunohistoquímica o estudios moleculares. En melanoma metastásico pueden verse células epitelioides o fusiformes, nucléolos prominentes y pigmento; la ausencia de melanina no excluye melanoma.
16.3. Improntas
Las improntas de superficies tumorales o ganglios pueden proporcionar una evaluación rápida, pero su uso depende del circuito del laboratorio. En ganglio centinela de melanoma, la valoración definitiva se basa en histología seriada e inmunohistoquímica según protocolo; una citología negativa no sustituye ese estudio.
17. ALGORITMOS DIAGNÓSTICOS Y ERRORES DE ALTO IMPACTO
17.1. Proliferación basaloide
├── ¿Empalizada + retracción + mucina estromal?
│ └── Favorece carcinoma basocelular
├── ¿Diferenciación folicular + estroma especializado?
│ └── Tricoblastoma / tricoepitelioma
├── ¿Ductos o diferenciación anexial?
│ └── Tumor ecrino/poroide u otro anexial
└── IHQ de apoyo
├── BerEP4: suele apoyar CBC frente a CEC
└── AR / PHLDA1 / CD34 estromal: útiles solo en contextos concretos
17.2. Tumor fusocelular pleomórfico en piel fotoexpuesta
Primero excluye linajes: pancitoqueratinas/p40 para carcinoma fusocelular, SOX10/S100 para melanoma, desmina/h-caldesmón para músculo y marcadores vasculares cuando la morfología lo sugiera. Si el tumor queda como neoplasia pleomórfica indiferenciada y está limitado a dermis sin necrosis, invasión vascular/perineural ni infiltración subcutánea significativa, AFX es apropiado. Si presenta esos rasgos, PDS es más adecuado.
17.3. Proliferación melanocítica difícil
Revisa primero la H&E con preguntas sistemáticas: simetría, circunscripción, relación con epidermis, crecimiento pagetoide, confluencia, maduración, mitosis y su profundidad, ulceración, desmoplasia y neurotropismo. Después utiliza inmunohistoquímica de forma dirigida. En casos realmente ambiguos, técnicas moleculares pueden clasificar vías concretas o apoyar una neoplasia intermedia, pero no deben utilizarse como una «máquina de verdad» separada de la morfología.
17.4. Pitfalls de alto impacto
- Melanoma desmoplásico como cicatriz: busca componente in situ, neurotropismo y SOX10/S100.
- Carcinoma escamoso vs hiperplasia pseudoepiteliomatosa: no ignores infecciones profundas.
- CBC morfeiforme vs carcinoma anexial microquístico: una biopsia superficial puede perder la invasión profunda y perineural.
- Micosis fungoide precoz vs dermatitis: la ausencia de gran atipia no excluye MF y la clonalidad aislada no la confirma.
- Paget extramamaria primaria vs secundaria: CK7 sola no resuelve el origen.
- AFX vs PDS: la profundidad y la invasión perineural/vascular importan más que CD10.
- Melanoma transeccionado: informar Breslow con falsa exactitud altera la estadificación.
18. LO QUE YA HA PREGUNTADO EL SAS
El corpus oficial demuestra que piel no es un apéndice marginal del temario. El tribunal ha preguntado tanto patrones inflamatorios como lesiones melanocíticas y tumores mesenquimales.
| Convocatoria | Pregunta | Concepto | Respuesta oficial |
|---|---|---|---|
| 2018 libre | 153 | Lesión con mayor riesgo de evolución a melanoma | B · Nevus congénito gigante |
| 2018 promoción interna | 99 | Dermatitis espongiótica aguda | C · Edema intraepidérmico |
| 2021 libre | 68 | Biología molecular y fenotipo del melanoma | D · Todas ciertas |
| 2021 libre | 93 | Fibroxantoma atípico | B · La invasión perineural no es típica |
| 2022 | 76 | Paget extramamaria primaria | A · CK7 |
| 2022 | 96 | Dermatosis purpúrica pigmentada | B · Puede imitar micosis fungoide precoz |
| 2025 libre | 100 | Nevus de Spitz | B · Cuerpos de Kamino |
19. REFERENCIAS Y VIGENCIA DE FUENTES
19.1. Fuentes troncales
- WHO Classification of Tumours Editorial Board. Skin Tumours. WHO Classification of Tumours, 5th ed., Volume 12. IARC, 2025. ISBN 978-92-832-4535-3. Es la referencia principal de nomenclatura tumoral cutánea utilizada en este tema.
- College of American Pathologists. Protocol for the Examination of Excision Specimens from Patients with Invasive Melanoma of the Skin. Version 1.2.0.0, March 2025.
- College of American Pathologists. Protocol for the Examination of Biopsy Specimens from Patients with Invasive Melanoma of the Skin. Version 1.1.0.0, March 2025.
- AJCC Cancer Staging Manual. 8th ed. Melanoma of the skin. Criterios de pT empleados por el protocolo CAP 2025.
- College of American Pathologists. Merkel Cell Carcinoma of the Skin. Version 4.2.0.0, April 2026; incorpora contenido WHO 5.ª y elementos sobre MCPyV.
- WHO Classification of Tumours Editorial Board. Haematolymphoid Tumours. WHO Classification of Tumours, 5th ed., Volume 11, 2024. Referencia para linfomas cutáneos.
- SEAP-IAP. Libro Blanco de la Anatomía Patológica en España, ediciones 2023 y 2025, como referencia de práctica y organización nacional.
19.2. Revisiones de apoyo con PMID
- Goldman-Lévy G, et al. WHO classification of skin tumours: key updates in the fifth edition. Histopathology. 2026;88:555-568. PMID 41263762.
- Duncan LM, et al. Shifts in Cutaneous Melanocytic Tumor Diagnostic Terminology: Melanocytoma, MPATH-Dx V2.0 and the WHO Skin5. J Cutan Pathol. 2026. PMID 40181698.
- Kalmykova AV, et al. Update on cutaneous mesenchymal tumors in the 5th edition of WHO classification of skin tumors. Virchows Arch. 2024. PMID 39264472.
- Melchers S, et al. The fifth edition of the WHO-Classification – what is new for cutaneous lymphomas? J Dtsch Dermatol Ges. 2024. PMID 39087385.
- Jozwik M, et al. Dermatofibrosarcoma Protuberans: An Updated Review of the Literature. Cancers. 2024. PMID 39335097.
- State-of-the-art diagnosis of autoimmune blistering diseases. 2024. Revisión utilizada para los patrones de IFD en enfermedades ampollosas.
- Relation Between Atypical Fibroxanthoma and Pleomorphic Dermal Sarcoma. 2020. PMID 33301761.
- Diagnostic Algorithm for Secondary Extramammary Paget Disease. 2025. PMID 41463263.
19.3. Vigencia
Palabras clave: dermatopatología, espongiosis, psoriasis, dermatitis de interfase, liquen plano, lupus cutáneo, pénfigo, penfigoide, inmunofluorescencia directa, dermatitis herpetiforme, vasculitis leucocitoclástica, paniculitis, carcinoma basocelular, carcinoma escamoso cutáneo, carcinoma de células de Merkel, tumor anexial, enfermedad de Paget extramamaria, nevus de Spitz, cuerpos de Kamino, melanocitoma, melanoma, Breslow, ulceración, microsatélite, micosis fungoide, CD30, dermatofibrosarcoma protuberans, COL1A1::PDGFB, fibroxantoma atípico, sarcoma dérmico pleomórfico.