Tema 93. Rehabilitación del Suelo Pélvico (I). Evaluación de la función esfinteriana. Evaluación clínica: test y escalas. Evaluación instrumentada: manometría y electromiografía esfinteriana

49 min septiembre 10, 2026 Media Nuevo

Tema 93. Rehabilitación del Suelo Pélvico (I). Evaluación de la función esfinteriana. Evaluación clínica: test y escalas. Evaluación instrumentada: manometría y electromiografía esfinteriana

De la queja del paciente al mecanismo funcional: explorar continencia, suelo pélvico y control sacro antes de decidir qué tratar
Oposición: FEA Medicina Física y Rehabilitación (SAS)
Bloque: Específico · Áreas específicas (91-101) | Última actualización: Septiembre 2026
Preparador: Esteban Castro | Material basado en exámenes oficiales SAS y fuentes clínicas de referencia

1. FUNCIÓN ESFINTERIANA Y SUELO PÉLVICO: QUÉ ESTAMOS EVALUANDO

La evaluación del suelo pélvico no consiste en comprobar si un paciente «aprieta fuerte». Esa simplificación hace perder precisamente lo que interesa al médico rehabilitador: qué componente del sistema de continencia está fallando, en qué condiciones falla y cuál es la repercusión funcional de ese fallo. La continencia urinaria y anal son funciones integradas. Dependen de estructuras musculares, tejido conjuntivo, control neural somático y autónomo, sensibilidad, reservorios viscerales, características del contenido y capacidad del paciente para reconocer una necesidad, reaccionar a ella y acceder a un lugar adecuado para la evacuación.

Por tanto, dos pacientes que relatan «escapes» pueden tener alteraciones completamente diferentes. Uno puede presentar debilidad del suelo pélvico y pérdida urinaria con el esfuerzo; otro, una alteración del almacenamiento vesical; otro, una lesión sacra con denervación del esfínter externo; y otro, continencia esfinteriana anatómicamente razonable pero incapacidad funcional para llegar al baño por una discapacidad motora o cognitiva. El síntoma no identifica por sí solo el mecanismo.

En el territorio anorectal sucede lo mismo. La continencia fecal requiere que el recto pueda almacenar contenido, que exista sensibilidad suficiente para detectar su llegada, que el complejo esfinteriano aporte una presión de cierre adecuada, que el paciente pueda realizar una contracción voluntaria cuando sea necesario y que exista una coordinación rectoanal correcta. La consistencia fecal modifica además las exigencias sobre todo el sistema. Una disminución de la presión esfinteriana puede ser clínicamente tolerable con heces formadas y provocar pérdidas importantes cuando aparece diarrea.

La International Continence Society (ICS) ha insistido en esta visión funcional y multidimensional en sus documentos de estandarización. Su informe específico sobre evaluación muscular del suelo pélvico de 2021 organiza la exploración en síntomas, signos e investigaciones y advierte de que las diferentes técnicas cuantifican propiedades distintas. Una palpación vaginal, una medición manométrica y una electromiografía no son tres formas equivalentes de medir «fuerza»: cada una informa de una dimensión diferente.

No confundas fuerza, presión y actividad eléctrica. La palpación clínica estima capacidad contráctil; la manometría registra cambios de presión; la electromiografía registra actividad eléctrica de músculo estriado. Un aumento de presión puede incluir participación abdominal y una señal EMG puede existir sin generar una fuerza funcional suficiente. Son medidas relacionadas, pero no intercambiables.

Esta distinción explica por qué la evaluación debe seguir una secuencia. Primero se define el problema mediante anamnesis, exploración y medidas clínicas válidas. Después se seleccionan pruebas instrumentales solo cuando vayan a resolver una pregunta funcional concreta. Solicitar manometría, electromiografía, resonancia o urodinamia de manera automática transforma una valoración fisiológica en una colección de resultados que pueden no cambiar la conducta.

La guía EAU de síntomas del tracto urinario inferior femenino, edición 2026 —reimpresión de la actualización completa de 2025— mantiene precisamente este enfoque: historia clínica y exploración focalizada constituyen la base de la evaluación, mientras que las investigaciones adicionales se seleccionan según la presentación, la incertidumbre diagnóstica y la posibilidad de modificar decisiones posteriores. En incontinencia urinaria de esfuerzo no complicada, por ejemplo, la urodinamia no debe convertirse en una exigencia rutinaria antes de un manejo inicial.

En incontinencia fecal, la guía de la American Society of Colon and Rectal Surgeons (ASCRS), 2023, sigue la misma lógica. Recomienda caracterizar la naturaleza y la gravedad del problema y su repercusión sobre la calidad de vida; considera esencial la exploración física y reserva la fisiología anorectal para aquellos casos en los que pueda definir mejor los componentes de la disfunción y orientar el manejo.

Para el opositor, el mensaje es especialmente importante: una prueba técnicamente sofisticada no desplaza a la clínica. El SAS ha utilizado ya este principio como distractor, preguntando si determinadas pacientes necesitan de forma obligatoria resonancia pélvica o electromiografía para establecer el diagnóstico clínico. La respuesta correcta puede ser que no precisan ninguna de las dos.

2. BASES ANATOMOFUNCIONALES DE LA CONTINENCIA URINARIA Y ANAL

2.1. Suelo pélvico como unidad funcional

El suelo pélvico combina soporte, cierre, apertura y adaptación a los cambios de presión. Entre sus componentes musculares destacan el elevador del ano —con sus porciones puborrectal, pubococcígea e iliococcígea—, el músculo coccígeo y los músculos perineales. A ellos se añaden los esfínteres estriados uretral y anal y una compleja red fascial y ligamentaria.

Su comportamiento normal no es una contracción permanente. Debe generar actividad tónica suficiente para el soporte, una respuesta rápida frente a incrementos bruscos de presión abdominal y, al mismo tiempo, una relajación oportuna durante micción y defecación. Por eso una musculatura excesivamente activa o incapaz de relajarse también representa disfunción. En suelo pélvico, «más tono» no equivale necesariamente a «mejor función».

2.2. Continencia urinaria

La continencia urinaria exige que durante la fase de almacenamiento la presión uretral de cierre resulte suficiente frente a la presión vesical y que el reservorio mantenga una función de almacenamiento adecuada. El soporte uretral y del cuello vesical, la integridad del tejido conjuntivo, el componente muscular estriado y el control neurológico interactúan continuamente.

Durante un esfuerzo como la tos se produce un incremento abrupto de presión intraabdominal. En una respuesta funcional adecuada existe un aumento coordinado de la actividad del suelo pélvico y de los mecanismos de cierre uretral. La exploración clínica trata de comprobar no solo que el paciente puede realizar una contracción voluntaria cuando se le pide, sino que sabe reclutarla sin sustituirla por una contracción dominante de abdominales, glúteos o aductores.

En el otro extremo está el vaciado. La micción fisiológica requiere coordinación entre contracción del detrusor y disminución de la resistencia de salida. Una activación paradójica de la musculatura estriada durante el intento miccional puede sugerir una alteración de coordinación, especialmente en determinados cuadros neurológicos o funcionales. Aquí es donde la combinación de estudios presión-flujo y electromiografía puede aportar información que una EMG aislada no consigue.

2.3. Continencia anal

El complejo esfinteriano anal incluye un esfínter anal interno (EAI) de músculo liso y un esfínter anal externo (EAE) de músculo estriado. El EAI contribuye de forma principal al tono basal, mientras que el EAE y el puborrectal adquieren especial relevancia en la contracción voluntaria y en la respuesta frente a incrementos de presión o urgencia.

El puborrectal forma un cabestrillo alrededor de la unión anorectal y participa en el mantenimiento del ángulo anorectal. Durante la evacuación normal deben producirse generación de presión propulsiva y relajación coordinada del mecanismo de salida. Cuando el paciente incrementa la presión rectal pero no relaja adecuadamente el complejo anal o incluso aumenta su actividad, puede aparecer un patrón disinérgico. Ese patrón no se establece únicamente por una observación aislada: la clasificación de Londres exige interpretar la fisiología en conjunto y reconocer que algunos patrones manométricos pueden aparecer también en sujetos sanos.

2.4. Inervación y control sacro

Los segmentos sacros y el nervio pudendo tienen una importancia fundamental en el control somático del suelo pélvico. La valoración de sensibilidad perineal, contracción anal voluntaria y reflejos sacros permite aproximarse a la integridad de este sistema. Una lesión del cono medular, cauda equina, raíces sacras o nervio pudendo puede modificar tono, reflejos y actividad electromiográfica.

Este dato enlaza directamente con una pregunta oficial: en el examen SAS de 2023 se consideró correcta la asociación entre ausencia del reflejo bulbocavernoso, tono anal pobre y sospecha de lesión de cono medular o cauda equina. No es una asociación memorística: se entiende cuando recuerdas que estás explorando un arco reflejo sacro y la integridad motora somática del territorio.

Perla oficial SAS 2023, pregunta 64. El tribunal señaló como correcta la opción que relacionaba ausencia del reflejo bulbocavernoso y tono anal pobre con lesión de cauda equina o cono medular. En la misma pregunta convirtió en distractor afirmar que la manometría anorectal «no es útil» para diagnosticar disinergia anorectal: esa afirmación era falsa.

2.5. Consecuencia práctica

La valoración debe identificar, al menos, cinco dimensiones: sensación, soporte, fuerza/contracción, resistencia y coordinación. La manometría es especialmente útil para la fisiología de presión y coordinación; la electromiografía para el componente neuromuscular estriado; la palpación para la respuesta muscular clínica; los cuestionarios para gravedad y repercusión; y los diarios para cuantificar lo que realmente ocurre durante la vida cotidiana.

Cuando se comprende esta arquitectura funcional deja de tener sentido pedir una prueba porque «es de suelo pélvico». La pregunta correcta siempre es otra: ¿qué mecanismo necesito demostrar o descartar?

3. EVALUACIÓN DESDE LA CIF: DE LA DEFICIENCIA A LA PARTICIPACIÓN

La rehabilitación no puede reducir la función esfinteriana a una variable fisiológica. La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF, OMS 2001) obliga a distinguir entre alteración corporal, actividad y participación. Esa distinción resulta especialmente pertinente en continencia porque la intensidad fisiológica y el impacto funcional pueden separarse enormemente.

Una disminución de fuerza del suelo pélvico, una alteración de la sensibilidad rectal o una denervación del esfínter anal externo son deficiencias de funciones o estructuras corporales. Necesitar localizar siempre un baño antes de salir, interrumpir repetidamente una tarea o requerir ayuda para la higiene constituyen problemas de actividad. Renunciar al trabajo, evitar actividades deportivas, abandonar relaciones sociales o modificar la vida sexual representan restricciones en la participación.

Esta forma de razonar evita un error frecuente: asumir que una pequeña pérdida es clínicamente irrelevante. Una fuga de poco volumen puede tener una gran repercusión en una persona que trabaja sin acceso inmediato a un aseo, usa uniforme, realiza actividad pública o teme que otras personas detecten olor o humedad. De forma inversa, un paciente puede presentar una alteración manométrica cuantificable sin una limitación significativa en su contexto habitual.

Los factores ambientales también importan. Accesibilidad al baño, ayudas técnicas, ropa difícil de retirar, disponibilidad de cuidadores o barreras arquitectónicas pueden transformar una urgencia controlable en un episodio de incontinencia funcional. En pacientes con discapacidad neurológica, amputaciones, artrosis grave, lesión medular o deterioro cognitivo, este análisis resulta imprescindible.

CIF aplicada a la continencia:

Alteración esfinteriana o sensitiva → deficiencia

Dificultad para controlar la evacuación o completar la higiene → limitación de actividad

Evitar trabajo, viajes, deporte o relaciones → restricción de participación

Baños accesibles, productos absorbentes, apoyo familiar y entorno laboral → factores ambientales

Los cuestionarios de calidad de vida específicos —como el King’s Health Questionnaire en incontinencia urinaria o el Fecal Incontinence Quality of Life Scale en incontinencia fecal— son precisamente una forma de capturar dimensiones que una presión manométrica no puede medir.

En términos de evaluación rehabilitadora, la línea basal debe incluir tanto el déficit fisiológico como el objetivo funcional del paciente. Si posteriormente mejoran las presiones o la fuerza pero el sujeto continúa sin poder realizar la actividad que considera prioritaria, el resultado rehabilitador es incompleto.

4. HISTORIA CLÍNICA DIRIGIDA: LA PRUEBA DIAGNÓSTICA QUE NO PUEDE SUSTITUIR NINGÚN APARATO

La anamnesis debe permitir reconstruir el comportamiento del sistema esfinteriano en situaciones reales. Una pregunta genérica —«¿tiene incontinencia?»— produce información pobre. El interrogatorio debe identificar qué se pierde, en qué circunstancias, con qué frecuencia, qué sensación precede al episodio, qué mecanismos usa el paciente para contenerlo y qué repercusión tiene.

4.1. Síntomas urinarios

Hay que interrogar de manera estructurada por pérdidas relacionadas con tos, estornudo, risa, carrera, salto, levantamiento de cargas o cambios posturales; urgencia miccional; frecuencia; nocturia; dificultad para iniciar la micción; chorro débil o intermitente; necesidad de pujar; sensación de vaciado incompleto; goteo postmiccional; enuresis; infecciones urinarias recurrentes y hematuria.

No se trata todavía de desarrollar la clasificación completa de las incontinencias —materia central del Tema 94—, sino de fenotipar el síntoma. Para evaluar la función esfinteriana hay que saber si el mecanismo falla principalmente durante un aumento de presión, si la pérdida sigue a una urgencia difícil de diferir o si coexisten ambas situaciones.

La historia obstétrica y ginecológica puede modificar mucho la interpretación: número y características de los partos, traumatismo perineal, cirugía pélvica, prolapsos, menopausia y síntomas genitourinarios. En el hombre se investigan intervenciones prostáticas, cirugía pélvica, radioterapia y antecedentes neurológicos.

4.2. Síntomas anorectales

La entrevista diferencia pérdida de gases, moco, heces líquidas o sólidas; escape pasivo sin percepción previa; urgencia fecal; capacidad para posponer la defecación; manchado; ensuciamiento; uso de absorbentes; alteraciones del hábito intestinal; estreñimiento; evacuación incompleta; pujo excesivo; maniobras digitales y sensación de obstrucción.

La diferencia entre incontinencia de urgencia e incontinencia pasiva orienta hacia mecanismos distintos. La primera implica percepción del contenido y dificultad para mantener el cierre; la segunda obliga a pensar con mayor atención en alteraciones sensitivas, tono esfinteriano, neuropatía o defectos anatómicos, aunque ninguna de estas asociaciones es exclusiva.

La consistencia de las heces debe registrarse. Evaluar un sistema esfinteriano ignorando las características del contenido es un error fisiológico: el mismo aparato de continencia soporta de manera muy diferente gas, líquido y heces formadas.

4.3. Antecedentes neurológicos

Lesión medular, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, polineuropatía, diabetes, cirugía raquídea, síndrome de cauda equina, mielomeningocele, ictus y otras enfermedades neurológicas pueden alterar control vesical, intestinal y sexual. Se investigan también cambios recientes en fuerza de miembros inferiores, sensibilidad perineal, marcha y función sexual.

Bandera roja neurológica. La aparición aguda de anestesia en silla de montar, debilidad progresiva de miembros inferiores y nueva alteración vesical o intestinal obliga a descartar una lesión grave del cono medular o cauda equina. No es un cuadro para iniciar simplemente un programa de suelo pélvico.

4.4. Medicación y comorbilidad

Diuréticos, fármacos con efecto sobre el sistema nervioso, tratamientos que modifican consistencia fecal y otros medicamentos pueden alterar los síntomas. También deben recogerse ingesta de líquidos, cafeína, alcohol, hábito tabáquico, estreñimiento, enfermedades respiratorias con tos crónica, obesidad, actividad física y capacidad funcional general.

La guía EAU 2026 recomienda una historia completa que incluya síntomas, comorbilidad, antecedentes obstétricos, ginecológicos, neurológicos, cirugías previas y medicación. Es una recomendación fuerte. Esta afirmación tiene una consecuencia de examen: el cuestionario ayuda, pero no sustituye la entrevista clínica.

4.5. Repercusión funcional

Debe preguntarse de forma expresa por trabajo, deporte, sueño, viajes, relaciones sociales, sexualidad, necesidad de planificar recorridos en función de los aseos, uso de absorbentes, cambios de ropa, miedo al olor, higiene y apoyo de terceros.

La evaluación también identifica expectativas. El paciente puede considerar prioritario correr sin pérdidas, dormir sin interrupciones, controlar gases durante una reunión, volver a mantener relaciones sexuales o ser independiente en el aseo. Ese objetivo orientará posteriormente el resultado funcional que se debe medir.

5. EXPLORACIÓN CLÍNICA DEL SUELO PÉLVICO Y DE LA FUNCIÓN ESFINTERIANA

La exploración es una evaluación íntima y requiere información previa, consentimiento, privacidad y una indicación clínica definida. La ICS, en su informe terminológico de 2021, recuerda expresamente que la estandarización de términos no sustituye las obligaciones éticas y profesionales propias de este tipo de examen.

5.1. Exploración general

Antes de la exploración perineal interesa conocer movilidad, capacidad de transferencia, equilibrio, función de miembros inferiores, coordinación y capacidad cognitiva. La continencia funcional puede depender de que el paciente sea capaz de incorporarse, caminar y retirar la ropa con suficiente rapidez.

En pacientes neurológicos se realiza una exploración dirigida del nivel lesional, fuerza, tono, reflejos, sensibilidad y función autonómica relevante. En sospecha de disfunción sacra debe valorarse específicamente el territorio perineal.

5.2. Inspección perineal

La inspección puede mostrar cicatrices, secuelas obstétricas, alteraciones cutáneas, prolapsos, asimetrías o cambios del trofismo. Durante una contracción voluntaria se observa si existe un movimiento craneoventral adecuado del periné o, por el contrario, descenso, Valsalva o reclutamiento compensatorio excesivo.

También se observa la respuesta a tos. En la mujer con sospecha de pérdida de esfuerzo puede intentarse reproducir objetivamente el escape mediante un cough stress test realizado en condiciones suficientemente estandarizadas. La EAU 2026 considera necesaria esta comprobación en la evaluación de la incontinencia urinaria de esfuerzo y señala que la posición de pie puede mejorar la sensibilidad respecto al decúbito.

5.3. Palpación vaginal o rectal

La palpación digital proporciona información sobre presencia de contracción, fuerza, resistencia, capacidad para repetirla, relajación y simetría. Permite además detectar si el paciente realiza una maniobra incorrecta: empuje descendente, contracción glútea dominante, aducción de caderas o bloqueo respiratorio.

El evaluador debe describir lo que mide. Una escala manual no debe convertirse en una cifra desconectada de la calidad del movimiento. Dos pacientes con una misma puntuación pueden diferir en resistencia, velocidad de reclutamiento, relajación y capacidad de integrar la contracción durante una tarea.

5.4. Tacto rectal

El tacto rectal permite valorar tono anal basal de forma clínica, contracción voluntaria del esfínter externo, capacidad de relajación durante un esfuerzo defecatorio simulado, presencia de impactación, dolor, masas accesibles y determinados defectos o cicatrices.

La ASCRS 2023 considera la exploración física un componente esencial de la evaluación de incontinencia fecal. El tacto permite una estimación clínica del tono de reposo, fuerza durante squeeze y coordinación durante el pujo, aunque no sustituye las medidas instrumentales cuando estas están indicadas.

5.5. Lo que la exploración no puede afirmar por sí sola

Una exploración digital anormal no identifica necesariamente la etiología. Tampoco permite cuantificar con precisión presiones del canal anal ni demostrar una denervación. Un posible defecto estructural del esfínter puede requerir ecografía endoanal si la anatomía va a condicionar una intervención. Una sospecha de neuropatía puede precisar neurofisiología especializada.

La exploración clínica selecciona la prueba instrumental; no compite con ella. La indicación correcta de una manometría o EMG nace de una hipótesis clínica previa.

6. VALORACIÓN MUSCULAR: PALPACIÓN, MODIFIED OXFORD SCALE Y ESQUEMA PERFECT

6.1. Qué propiedades musculares interesa registrar

La valoración del suelo pélvico debe distinguir al menos capacidad de generar una contracción, intensidad, duración, repetibilidad, reclutamiento rápido, coordinación y relajación. Una única contracción máxima no representa toda la función necesaria para la continencia.

Los incrementos bruscos de presión abdominal requieren una respuesta rápida. Otras tareas exigen mantener actividad durante más tiempo. La evacuación, por el contrario, precisa capacidad de relajación coordinada. De ahí que el examen deba incluir tanto contracción como reposo y relajación.

6.2. Modified Oxford Scale

La Modified Oxford Scale proporciona una gradación clínica mediante palpación digital. Se usa ampliamente para describir la fuerza percibida durante una contracción voluntaria. La terminología y la forma de registrar la función muscular deben alinearse con las recomendaciones de la ICS sobre evaluación del suelo pélvico de 2021.

Grado Interpretación clínica Idea para el examen
0 No se percibe contracción Ausencia de actividad palpable
1 Esbozo o mínima contracción Actividad débil sin una contracción funcional efectiva
2 Contracción débil Se identifica claramente, pero con escasa fuerza
3 Contracción moderada Contracción definida con elevación apreciable
4 Buena contracción Respuesta firme frente a resistencia
5 Contracción fuerte Contracción intensa y claramente resistente

La escala debe emplearse con cautela para comparaciones entre examinadores. Es una medida clínica ordinal, no un dinamómetro. Importan la técnica, experiencia del examinador, posición, instrucciones y capacidad del paciente para realizar correctamente la maniobra.

6.3. Esquema PERFECT

Laycock y Jerwood publicaron en 2001 el esquema PERFECT para sistematizar la evaluación digital y traducirla posteriormente a un programa individualizado. El acrónimo resume distintas propiedades de la contracción:

Componente Significado Qué evalúa
P Power Potencia/fuerza de la contracción, habitualmente mediante gradación clínica
E Endurance Tiempo durante el que puede mantenerse una contracción de calidad
R Repetitions Número de contracciones sostenidas reproducibles
F Fast Capacidad para realizar contracciones rápidas
ECT Every Contraction Timed Estandarización temporal del registro

El valor docente de PERFECT es que obliga a abandonar la idea de que una única cifra resume la función muscular. Un paciente puede generar una contracción máxima razonable y fatigarse rápidamente; otro puede mantenerla pero tener escaso reclutamiento rápido. La planificación posterior será diferente.

6.4. Errores de ejecución

La exploración registra compensaciones y coordinación respiratoria. Un empuje abdominal importante puede elevar una lectura de presión en una sonda sin que exista una contracción adecuada del suelo pélvico. Por eso la observación simultánea del abdomen, periné y respiración resulta útil.

También hay que valorar la relajación posterior a la contracción. La incapacidad para descender la actividad puede ser clínicamente relevante en cuadros de hipertonía, dolor pélvico o disfunción defecatoria. «Fuerza 5/5» no significa normalidad si el paciente no puede relajar el sistema cuando necesita evacuar.

6.5. Perineometría

La perineometría registra cambios de presión mediante una sonda vaginal o anal durante contracciones del suelo pélvico. Aporta una medida cuantitativa reproducible dentro de un mismo sistema cuando se estandarizan posición, sonda, colocación e instrucciones.

No debe llamarse directamente «medida de fuerza» sin matices. La presión depende de geometría de la cavidad, contacto con la sonda y participación de estructuras adyacentes. Además, una contracción abdominal simultánea puede modificar el registro. Su utilidad principal está en cuantificar respuesta bajo condiciones controladas y seguir cambios longitudinales utilizando la misma metodología.

7. EVALUACIÓN CLÍNICA DE LA FUNCIÓN URINARIA: DIARIOS, CUESTIONARIOS Y PRUEBAS FUNCIONALES

7.1. Diario miccional

El diario miccional transforma una percepción global en datos observables: horas de micción, volúmenes, episodios de urgencia, escapes, utilización de absorbentes e ingesta de líquidos según el tipo de registro. Es especialmente útil porque evita depender exclusivamente de la memoria del paciente.

La guía EAU de LUTS femenino, edición 2026, recomienda de forma fuerte incorporar un diario en la evaluación estandarizada y utilizar una duración de al menos tres días. La evidencia que sustenta el documento considera fiables los registros de tres a siete días para variables como frecuencia diurna y nocturna, volumen miccional, episodios de urgencia e incontinencia.

Dato actualizable: para la EAU 2026, el diario de ≥3 días sigue siendo una herramienta básica. No memorices «una semana obligatoria». La recomendación mínima actual es tres días.

El diario también ayuda a descubrir patrones que la etiqueta diagnóstica oculta: ingestas muy elevadas, distribución nocturna de líquidos, micciones preventivas de pequeño volumen o relación de las pérdidas con determinadas actividades.

7.2. ICIQ-UI Short Form

El International Consultation on Incontinence Questionnaire–Urinary Incontinence Short Form (ICIQ-UI SF) es uno de los instrumentos más difundidos. Su validación original fue publicada por Avery y colaboradores en 2004 (PMID 15227649). La versión final incluye tres preguntas puntuadas y una cuestión autodiagnóstica no puntuada. Su escala global va de 0 a 21.

Evalúa frecuencia y cantidad de pérdida y repercusión sobre la vida cotidiana. El programa ICIQ mantiene en 2026 una validación de grado A para el instrumento y dispone de versión española.

Su ventaja es la brevedad. Su limitación es igualmente importante: un cuestionario no sustituye al diagnóstico clínico ni a una prueba fisiológica cuando esta está indicada. El propio cuerpo de evidencia muestra que un instrumento puede ser excelente para gravedad y seguimiento sin convertirse en sustituto de la urodinamia.

7.3. King’s Health Questionnaire

El King’s Health Questionnaire (KHQ) es un cuestionario específico de calidad de vida relacionado con síntomas urinarios. La versión española fue validada y publicada en 2000 (PMID 10900603). Evalúa repercusiones en distintas áreas funcionales y sociales, por lo que resulta especialmente útil para introducir la dimensión de participación.

Existe además validación española específica en lesión medular publicada en 2011 (PMID 21481427), dato relevante para Medicina Física y Rehabilitación. En estos pacientes no basta con medir escapes: interesa conocer su efecto sobre autonomía, relaciones, descanso y actividad.

7.4. Otros cuestionarios

Según la población pueden emplearse otros PROM como UDI-6, IIQ-7 o módulos específicos del sistema ICIQ. El principio rector es utilizar un instrumento validado en el idioma y población apropiados y seleccionar el cuestionario por la dimensión que se pretende medir.

La EAU 2026 recomienda utilizar cuestionarios validados que incluyan gravedad y afectación de la calidad de vida tanto en la evaluación inicial como en las reevaluaciones. Sin embargo, advierte que los cuestionarios no sustituyen una consulta clínica detallada.

7.5. Clasificación clínica de Obrink

La clasificación de Obrink aparece expresamente en el examen SAS de 2025. Clasifica la incontinencia de esfuerzo según la intensidad de la actividad necesaria para desencadenar la pérdida:

Grado Esfuerzo desencadenante
I Esfuerzos severos
II Esfuerzos moderados
III Esfuerzos mínimos
Perla oficial SAS 2025, pregunta 95. El tribunal preguntó qué grado de Obrink corresponde a la incontinencia provocada por esfuerzos severos —tos, estornudo o levantamiento de pesos importantes—. La respuesta oficial fue A: grado I. El punto de examen no es solo conocer la escala: recuerda que el número aumenta al disminuir el esfuerzo necesario para provocar la pérdida.

La escala es sencilla y aparece en el corpus oficial, pero no debe confundirse con instrumentos modernos validados de resultados. Su valor aquí es descriptivo y docente.

7.6. Prueba de esfuerzo con tos

El cough stress test trata de demostrar objetivamente una pérdida urinaria coincidente con el incremento de presión. Debe realizarse con condiciones suficientemente conocidas respecto a llenado vesical, posición e intensidad del esfuerzo. Una prueba negativa con vejiga poco llena puede inducir un falso sentido de seguridad.

La EAU 2026 señala que en la valoración de incontinencia urinaria de esfuerzo debe intentarse reproducir la pérdida y recoge el esfuerzo de estandarización propuesto por la ICS.

7.7. Pad test

El pad test cuantifica de forma objetiva la cantidad de orina perdida mediante diferencia de peso del absorbente antes y después de un periodo y unas actividades definidas. Su reproducibilidad depende de la estandarización del protocolo y del grado de llenado vesical.

La EAU 2026 lo considera una investigación opcional en la práctica clínica, útil cuando interesa cuantificar la incontinencia o la respuesta al tratamiento. Los protocolos de corta y larga duración presentan ventajas e inconvenientes diferentes; por ello no debe interpretarse un resultado sin conocer cómo se realizó.

7.8. Urodinamia y perfilometría uretral: saber cuándo NO pedirlas

La urodinamia evalúa relaciones presión-volumen y presión-flujo y puede incorporar registro electromiográfico. Es fundamental en determinados casos complejos, especialmente neuro-urológicos, pero no es una prueba universal de primera línea.

La EAU 2026 establece una recomendación fuerte de no realizar rutinariamente urodinamia cuando se plantea tratamiento de una incontinencia urinaria de esfuerzo no complicada ni antes de la primera línea terapéutica de un síndrome de vejiga hiperactiva no complicado. Debe reservarse, entre otras situaciones, para incertidumbre diagnóstica o cuando el resultado pueda modificar una decisión invasiva.

También desaconseja utilizar de manera rutinaria la perfilometría de presión uretral o el leak point pressure para graduar la gravedad de la incontinencia. Este es un magnífico ejemplo de diferencia entre una variable fisiológica medible y una medida clínica recomendada.

Que una prueba pueda medir una variable no significa que deba utilizarse para clasificar al paciente. La tecnología no sustituye la pregunta clínica.

8. EVALUACIÓN CLÍNICA DE LA CONTINENCIA ANAL Y FECAL: ESCALAS Y DIARIOS

La evaluación de incontinencia fecal debe recoger simultáneamente frecuencia, tipo de contenido, capacidad de diferir, uso de medidas protectoras y repercusión sobre calidad de vida. La ASCRS 2023 recomienda utilizar medidas que describan naturaleza y gravedad de la incontinencia y su impacto sobre la calidad de vida.

8.1. Diario intestinal

El diario registra frecuencia de deposiciones, consistencia, urgencia, episodios de escape, capacidad de posponer, ensuciamiento, utilización de absorbentes y acontecimientos relacionados. Permite valorar mejor la relación entre consistencia fecal y pérdidas y evita que un recuerdo particularmente malo distorsione la estimación global.

Es especialmente útil durante el seguimiento porque una misma puntuación resumida puede ocultar cambios clínicamente importantes: por ejemplo, pasar de pérdidas de heces sólidas a episodios ocasionales de gas.

8.2. Jorge-Wexner o Cleveland Clinic Fecal Incontinence Score

El Jorge-Wexner score, publicado en 1993 por Jorge y Wexner (PMID 8416784), es uno de los sistemas clásicos más empleados. Considera cinco dominios: incontinencia para sólidos, líquidos y gases, utilización de protección y modificación del estilo de vida. Cada dominio se gradúa de 0 a 4 según frecuencia, con una puntuación global de 0 a 20, donde la cifra mayor representa mayor gravedad.

Dominio Qué registra
Heces sólidas Frecuencia de episodios
Heces líquidas Frecuencia de episodios
Gases Frecuencia de episodios
Protección Necesidad de utilizar absorbente
Estilo de vida Alteración funcional relacionada con la continencia

Es fácil de aplicar y muy conocido, pero tiene limitaciones: la urgencia fecal no forma parte específica de su estructura y los diferentes componentes reciben una ponderación relativamente simple.

8.3. St Mark’s o Vaizey score

El St Mark’s score, también denominado Vaizey score, fue publicado en 1999 (PMID 9862829). Amplía el sistema clásico incorporando aspectos como la urgencia y el uso de medicación antidiarreica. Su rango total va de 0 a 24.

La inclusión de urgencia es clínicamente importante porque dos pacientes con igual frecuencia de pérdidas pueden tener una capacidad de aplazamiento muy diferente. Esa diferencia puede tener gran repercusión en participación social y planificación terapéutica.

8.4. Fecal Incontinence Severity Index

El Fecal Incontinence Severity Index (FISI), publicado en 1999 (PMID 10613469), utiliza una matriz que combina el tipo de pérdida —gas, moco, líquido y sólido— con su frecuencia. La ponderación se diseñó incorporando la valoración de pacientes y especialistas.

Su ventaja conceptual es distinguir la trascendencia de distintos tipos de escape en lugar de tratarlos como equivalentes.

8.5. Fecal Incontinence Quality of Life Scale

La FIQL fue publicada en 2000 (PMID 10813117). Consta de 29 ítems distribuidos en cuatro dimensiones: estilo de vida, afrontamiento/conducta, depresión-autopercepción y vergüenza.

La adaptación española fue validada en 2006 (PMID 16518714). Para el médico rehabilitador este instrumento tiene una ventaja evidente: mide precisamente la parte que no aparece en una manometría, es decir, cómo el problema modifica la vida real.

8.6. Escala clínica y fisiología no son equivalentes

La gravedad clínica de la incontinencia no guarda una relación lineal obligatoria con una única presión manométrica. La continencia depende de múltiples elementos y las guías actuales evitan interpretar la fisiología anorectal como una puntuación de gravedad aislada.

La ASCRS 2023 clasifica la recomendación para fisiología anorectal como condicional y basada en evidencia de muy baja certeza cuando se pretende definir componentes de disfunción y orientar el manejo. Este nivel de evidencia debe enseñarte algo: la manometría aporta fisiología, no reemplaza el fenotipo clínico ni la calidad de vida.

9. EVALUACIÓN NEUROLÓGICA SACRA Y PUDENDA

La exploración neurológica del suelo pélvico adquiere especial importancia cuando existen enfermedad neurológica conocida, alteraciones sensitivas, retención, incontinencia combinada, cambios recientes en función esfinteriana o sospecha de afectación sacra.

9.1. Sensibilidad

Se examina la sensibilidad perineal en territorio sacro de forma comparativa y contextualizada con el resto de la exploración neurológica. Una alteración en silla de montar puede orientar hacia compromiso de raíces sacras, cono medular o cauda equina y, si aparece de forma aguda junto con otros déficits, constituye una señal de alarma.

9.2. Contracción anal voluntaria

La capacidad para realizar una contracción anal voluntaria aporta información sobre integridad de vías motoras y capacidad de reclutamiento del esfínter anal externo. Se valora presencia, intensidad y simetría. En lesión medular forma parte de la caracterización neurológica sacra.

9.3. Reflejo anal y bulbocavernoso

Los reflejos sacros evalúan la integridad del arco reflejo correspondiente. El reflejo bulbocavernoso puede provocarse mediante estímulo genital adecuado y registrar u observar una contracción de musculatura perineal/esfinteriana. Debe interpretarse junto con sensibilidad, tono y resto del examen.

El protocolo neurofisiológico de Podnar y colaboradores, publicado en 2002 (PMID 11746548), propuso un enfoque estandarizado para la investigación de lesiones de tipo motoneurona inferior del suelo pélvico. En ese contexto, la EMG de aguja concéntrica del esfínter anal externo es una de las exploraciones más informativas para detectar denervación y reinervación.

Si el examen te ofrece reflejo bulbocavernoso ausente + tono anal pobre, piensa primero en integridad del arco sacro y en lesión de cono/cauda. El SAS ya ha utilizado exactamente esta asociación.

9.4. No convertir un reflejo en un diagnóstico

La ausencia aislada de un reflejo no debe interpretarse fuera del contexto clínico y técnico. Posición, cooperación, técnica y variabilidad individual pueden modificar la respuesta. La localización neurológica procede de la integración de múltiples datos, no de una casilla aislada.

10. MANOMETRÍA ANORECTAL: QUÉ MIDE, CÓMO SE REALIZA Y CÓMO SE INTERPRETA

10.1. Concepto

La manometría anorectal mide los cambios de presión en recto y canal anal durante reposo y maniobras estandarizadas. Puede realizarse con distintos sistemas, incluidos equipos de alta resolución. La tecnología de alta resolución proporciona una representación espacial más detallada, pero la calidad diagnóstica depende de la estandarización del procedimiento y de disponer de valores de referencia apropiados para el sistema utilizado.

La referencia actual para la estandarización es el consenso de la International Anorectal Physiology Working Group (IAPWG), publicado en 2020, que estableció un protocolo técnico y la London Classification.

10.2. Qué estudia

La prueba puede describir:

  • tono anal de reposo;
  • presión durante contracción voluntaria;
  • resistencia de la contracción sostenida;
  • respuesta anal frente a tos;
  • coordinación rectoanal durante intento defecatorio;
  • reflejo rectoanal inhibitorio;
  • sensibilidad rectal mediante distensión;
  • y, combinada con otras pruebas, capacidad evacuatoria.

10.3. Protocolo IAPWG

Uno de los aspectos más examinables es que la técnica actual no consiste en «medir una presión máxima». El protocolo es una secuencia fisiológica.

Fase Protocolo IAPWG 2020 Información principal
Estabilización 3 minutos tras introducir el catéter Permitir recuperación del tono basal
Reposo 60 segundos Presión anal de reposo
Contracción corta 3 contracciones de 5 s, separadas por recuperación Contracción voluntaria máxima
Contracción prolongada 1 contracción de 30 s Resistencia/fatiga
Tos 2 maniobras Respuesta rectoanal al aumento brusco de presión
Pujo 3 intentos de 15 s Coordinación rectoanal durante defecación simulada
RAIR Distensión rectal rápida; volumen inicial de al menos 30 mL en el protocolo Reflejo rectoanal inhibitorio
Sensibilidad rectal Distensión progresiva según protocolo Primera sensación, deseo y máxima tolerancia

Estos números proceden del consenso IAPWG de 2020 y deben citarse con su año porque constituyen un protocolo técnico, no constantes fisiológicas universales.

10.4. Presión de reposo

Representa el tono basal del canal anal. El esfínter anal interno contribuye de manera importante a esta presión, aunque el registro final resulta de todo el sistema. Una presión reducida puede aparecer en alteraciones del mecanismo de cierre, pero debe interpretarse según valores de referencia del equipo, edad, sexo y condiciones técnicas.

La IAPWG evita imponer un único «valor normal universal». Los equipos y metodologías modifican el resultado. Si se utilizan valores publicados, el sistema y procedimiento deben ser comparables a los empleados para generar dichos valores.

Trampa: no memorices un único número de presión anal «normal» como si sirviera para todos los laboratorios. La propia IAPWG advierte de la dependencia del equipo, protocolo y población de referencia.

10.5. Contracción voluntaria

Durante el squeeze se evalúa el incremento de presión generado por la contracción del aparato esfinteriano estriado. En el protocolo IAPWG se analizan tres contracciones cortas y se utiliza el mejor intento. La maniobra prolongada estudia capacidad de mantener una presión elevada y aporta información sobre resistencia y fatiga.

Un dato bajo puede reflejar debilidad muscular, alteración neural, mala comprensión, dolor, fatiga o una técnica deficiente. Por eso siempre debe comprobarse que el paciente ha entendido la orden.

10.6. Tos

La tos genera un aumento brusco de presión intraabdominal y rectal. El aparato esfinteriano debería responder aumentando también la presión anal. Esta maniobra reproduce fisiológicamente el tipo de reto que el sistema de continencia afronta durante la vida real.

10.7. Pujo y coordinación

Durante una defecación simulada interesa evaluar el incremento de presión rectal y el comportamiento del canal anal. Una coordinación adecuada requiere generación propulsiva y reducción apropiada de la resistencia de salida.

La presencia de un patrón manométrico disinérgico no debe diagnosticarse automáticamente como enfermedad. La IAPWG considera que algunos patrones de disinergia pueden observarse en sujetos sanos o producirse por las propias condiciones de la prueba. La interpretación debe apoyarse en síntomas y, cuando procede, en pruebas adicionales como el balloon expulsion test.

10.8. Reflejo rectoanal inhibitorio

El RAIR es una relajación refleja del canal anal producida por distensión rectal. Su presencia aporta información sobre integridad de determinados circuitos entéricos y del esfínter interno. La ausencia verdadera es un hallazgo relevante, pero antes de considerarla patológica deben descartarse problemas técnicos y utilizar una distensión suficiente, especialmente ante un recto de gran capacidad.

10.9. Sensibilidad rectal

La distensión de un balón permite registrar volúmenes asociados a primera sensación, deseo de defecar y máxima tolerancia. La London Classification distingue alteraciones de sensibilidad como hiposensibilidad o hipersensibilidad rectal.

La hiposensibilidad puede contribuir a que el paciente reconozca tarde el llenado; la hipersensibilidad puede asociarse a urgencia. De nuevo, el resultado debe interpretarse con referencia al protocolo y valores normales del laboratorio.

10.10. London Classification

La London Classification organiza los hallazgos fisiológicos en cuatro grandes dominios:

Dominio Pregunta fisiológica
Reflejo rectoanal inhibitorio ¿Está presente la relajación refleja esperada?
Tono y contractilidad anal ¿Son adecuados el reposo y la contracción voluntaria?
Coordinación rectoanal ¿Se coordina el pujo con la reducción de resistencia?
Sensibilidad rectal ¿La percepción de distensión es normal, aumentada o disminuida?

La clasificación distingue hallazgos considerados mayores de otros menores o no concluyentes. Entre los hallazgos mayores se incluyen la arreflexia rectoanal, la hipotensión/hipocontractilidad anal y alteraciones definidas de sensibilidad. La hipertensión anal y determinados patrones de disinergia requieren mayor cautela porque pueden aparecer también en controles sanos.

10.11. Indicaciones

La manometría es particularmente útil cuando existe incontinencia fecal o trastorno evacuatorio y la caracterización fisiológica puede aclarar el mecanismo o ayudar a seleccionar una estrategia. La ASCRS 2023 señala que la fisiología anorectal —incluidos manometría, sensibilidad, tolerancia y compliance— puede considerarse para definir componentes de disfunción y orientar el manejo; califica esta recomendación como condicional y basada en evidencia de muy baja certeza.

Esto es importante porque evita sobredimensionar la prueba. La manometría es muy informativa fisiológicamente, pero no predice por sí sola la experiencia del paciente ni todos los resultados terapéuticos.

Perla SAS 2023: el tribunal consideró incorrecta la afirmación de que la manometría anorectal «no es útil» para diagnosticar disinergia anorectal en lesiones incompletas o funcionales. Por tanto, si una opción niega de forma absoluta su utilidad en el estudio de coordinación, desconfía.

11. ELECTROMIOGRAFÍA ESFINTERIANA: TÉCNICA, INDICACIONES Y LIMITACIONES

11.1. Qué mide realmente

La electromiografía registra actividad eléctrica del músculo estriado. En el suelo pélvico puede utilizarse para estudiar el esfínter anal externo y otras estructuras musculares, así como para analizar patrones de activación y relajación.

No mide directamente presión ni continencia. Una señal eléctrica informa de activación neuromuscular; la función final depende de que esa activación se traduzca en una contracción mecánica efectiva y se integre correctamente con los restantes componentes.

11.2. EMG de superficie

La EMG de superficie puede registrarse mediante electrodos perineales o dispositivos intracavitarios. Tiene la ventaja de ser menos invasiva y permite observar cambios de activación durante contracción, reposo y determinadas tareas.

Es útil para documentar patrones de reclutamiento y puede combinarse con manometría en el estudio de coordinación defecatoria. Sin embargo, está sometida a artefactos de movimiento y a señales procedentes de músculos próximos. No es el método ideal para demostrar con precisión denervación neurogénica.

11.3. EMG de aguja concéntrica

La EMG de aguja concéntrica del esfínter anal externo es la técnica neurofisiológica de mayor interés cuando se sospecha afectación de motoneurona inferior del suelo pélvico. El protocolo de Podnar y colaboradores de 2002 la considera especialmente informativa para detectar fenómenos de denervación y reinervación en pacientes seleccionados.

Se estudian actividad espontánea, morfología de potenciales de unidad motora y patrón de reclutamiento durante actividad tónica y contracción voluntaria o refleja. El examen requiere conocimiento de la anatomía y experiencia específica en neurofisiología del suelo pélvico.

11.4. Hallazgos de denervación y reinervación

La EMG puede aportar evidencia de lesión neurogénica mediante alteraciones de actividad espontánea y cambios en las unidades motoras compatibles con denervación/reinervación. En procesos crónicos, la reorganización de unidades motoras puede reflejar reinervación colateral.

Estos hallazgos pueden aparecer, por ejemplo, tras lesión pudenda, lesión de cauda equina, determinados traumatismos obstétricos o enfermedades neurológicas que afecten al control sacro.

La revisión de Remes-Troche y Rao publicada en 2008 (PMID 19072383) subraya que la EMG anal puede identificar lesión esfinteriana y potenciales de denervación-reinervación, pero señala también sus limitaciones y la necesidad de uso especializado.

11.5. Mapeo del esfínter anal externo

La EMG de aguja se utilizó históricamente para mapear presencia o ausencia de músculo estriado en distintos sectores del esfínter. Hoy la anatomía del complejo esfinteriano se estudia con gran precisión mediante ecografía endoanal u otras técnicas de imagen, por lo que la indicación de EMG debe centrarse en la pregunta neurofisiológica y no duplicar innecesariamente información anatómica.

La ASCRS 2023 considera que la ecografía endoanal puede ser útil cuando se necesita definir anatomía del esfínter, especialmente al planificar una reparación. Es un buen ejemplo de selección de pruebas: imagen para anatomía; EMG para función neuromuscular.

11.6. EMG durante pujo

Un registro de superficie puede mostrar persistencia o incremento inapropiado de actividad esfinteriana durante intento de evacuación. En combinación con la clínica y otras pruebas fisiológicas, este dato puede apoyar la caracterización de una disinergia.

Pero no debe utilizarse de forma aislada para etiquetar al paciente. La posición de la prueba, el aprendizaje de la maniobra y la artificialidad del entorno pueden generar activaciones que no representan exactamente el comportamiento durante una defecación normal.

11.7. EMG del esfínter uretral externo

El esfínter uretral externo puede estudiarse electromiográficamente en situaciones seleccionadas. Es una técnica más especializada que la exploración habitual del esfínter anal externo. La literatura neurofisiológica la reserva principalmente para casos en los que la información obtenida del esfínter anal no resuelve suficientemente una disfunción urogenital o cuando se sospecha afectación selectiva del esfínter uretral.

En la práctica urodinámica, la EMG de superficie se utiliza también para estudiar coordinación del suelo pélvico durante llenado y vaciado, pero la señal debe interpretarse junto con presiones y flujo. La EAU 2026 advierte de que la electromiografía aislada no diagnostica con precisión la obstrucción funcional de salida vesical, aunque puede ser útil combinada con estudios presión-flujo.

11.8. Latencia motora terminal del nervio pudendo

La latencia motora terminal del nervio pudendo fue utilizada para estudiar integridad neuromuscular entre el pudendo distal y el esfínter anal. Sin embargo, su utilidad clínica rutinaria se ha cuestionado.

La guía ASCRS 2023 realiza una recomendación fuerte para no utilizar rutinariamente la latencia motora terminal pudenda en la evaluación de incontinencia fecal, aunque la certeza de la evidencia sea muy baja.

Esta es una de las diferencias entre «prueba que existe» y «prueba recomendada». El opositor de FEA debe conocer ambas cosas. Una técnica puede tener una base fisiológica coherente y, sin embargo, no aportar suficiente valor clínico para indicarla rutinariamente.

11.9. Indicación correcta de EMG

La EMG esfinteriana tiene mayor sentido cuando existe una pregunta neurogénica concreta: sospecha de afectación sacra o pudenda, alteración de motoneurona inferior, incongruencia entre síntomas y otras exploraciones o necesidad de caracterizar una disfunción compleja en un centro especializado.

En ausencia de esa pregunta, solicitar una EMG «porque hay incontinencia» puede no aportar información clínicamente útil. Este principio es coherente con el examen oficial de 2021, en el que el SAS no consideró que una electromiografía debiera solicitarse obligatoriamente para establecer el diagnóstico clínico de una paciente con incontinencia.

Perla del corpus 2021. En la pregunta 121, ante un caso de incontinencia, el SAS preguntó qué otros estudios debían solicitarse obligatoriamente para establecer el diagnóstico. Las opciones incluían RM pélvica y electromiografía. La respuesta oficial fue C: ninguno. La enseñanza es clara: la exploración instrumental no es obligatoria por defecto.

12. INTEGRACIÓN MÉDICO-REHABILITADORA DE LOS RESULTADOS

El resultado final de la evaluación no debe ser una lista de cifras. Debe ser una hipótesis funcional integrada que explique qué mecanismo o mecanismos contribuyen al problema del paciente y qué variables pueden emplearse para medir cambios.

Algoritmo práctico de evaluación:

1. Definir síntoma y repercusión → historia + cuestionario validado

2. Cuantificar comportamiento real → diario miccional o intestinal

3. Explorar anatomía funcional → inspección + palpación vaginal/rectal + valoración muscular

4. Explorar componente neurológico → sensibilidad + contracción voluntaria + reflejos sacros

5. Formular pregunta instrumental concreta

6A. ¿Fisiología anorectal? → manometría ± sensibilidad ± balloon expulsion test
6B. ¿Lesión neuromuscular? → EMG especializada
6C. ¿Defecto anatómico esfinteriano? → imagen específica
6D. ¿Disfunción urinaria compleja? → urodinamia cuando pueda modificar la conducta

7. Integrar con actividad, participación y objetivos del paciente

12.1. Ejemplo: pérdida urinaria con esfuerzo

Una mujer refiere pequeñas pérdidas al correr y toser, sin urgencia, infección, dificultad miccional ni síntomas neurológicos. Un ICIQ-UI SF cuantifica gravedad y repercusión; un diario aporta frecuencia real; la exploración reproduce la pérdida y detecta una contracción voluntaria débil con mala anticipación durante la tos. En esta situación no existe una obligación automática de pedir EMG, resonancia o urodinamia.

El error sería pensar que «faltan pruebas» porque todavía no hay una imagen. En realidad, puede existir ya una caracterización clínica suficiente para el manejo inicial, dejando la investigación avanzada para incertidumbre, evolución atípica o decisiones que dependan de ella.

12.2. Ejemplo: incontinencia fecal pasiva y debilidad anal

Un paciente presenta escapes pasivos, tono anal clínicamente pobre y antecedentes de lesión neurológica. Aquí la manometría puede cuantificar presión de reposo, contracción y sensibilidad; una EMG de aguja puede plantearse si es relevante determinar si existe denervación del esfínter externo. Si se sospecha un defecto anatómico, la ecografía endoanal responde mejor a esa pregunta.

12.3. Ejemplo: dificultad evacuatoria

Una paciente describe pujo prolongado y sensación de obstrucción. En la exploración no relaja adecuadamente el suelo pélvico durante el intento defecatorio. La manometría, junto con pruebas como expulsión del balón, puede caracterizar coordinación rectoanal. Una activación paradójica aislada no basta: los hallazgos deben concordar con el fenotipo clínico.

12.4. Ejemplo: sospecha de lesión sacra

Un paciente presenta nueva alteración esfinteriana, hipoestesia perineal y debilidad de miembros inferiores. La prioridad no es cuantificar el ICIQ ni programar fisioterapia. Es descartar de manera urgente una lesión neurológica grave. Este ejemplo resume el principio fundamental de toda Rehabilitación: antes de tratar la función hay que comprobar que no existe una patología que cambie radicalmente la conducta.

12.5. Selección del outcome

La variable de seguimiento debe corresponder al objetivo. Si el problema era la frecuencia de pérdidas, un diario puede ser muy sensible. Si era la repercusión sobre vida cotidiana, será mejor un PROM. Si interesaba fuerza, se repetirá la misma valoración muscular o perineométrica bajo condiciones comparables. Si se está estudiando una alteración fisiológica anorectal compleja, puede repetirse una prueba instrumental cuando exista una razón clínica para ello.

Mejorar una cifra sin mejorar la función no puede considerarse automáticamente éxito rehabilitador. Ese es el valor de combinar medidas corporales y medidas de actividad y participación.

13. CLAVES DE EXAMEN Y ERRORES QUE EL SAS YA HA PREGUNTADO

13.1. La escala de Obrink está viva en el examen

El examen de 2025, pregunta 95, preguntó directamente su clasificación. El grado I corresponde a pérdidas provocadas por esfuerzos severos. No merece la pena ignorar una escala por considerarla antigua cuando el propio tribunal acaba de convertirla en materia discriminativa.

13.2. Manometría anorectal: no negar su utilidad

En 2023, pregunta 64, una de las opciones afirmaba que la manometría anorectal no era útil en el diagnóstico de disinergia anorectal. La respuesta correcta de la pregunta hacía evidente que esa negación era falsa.

13.3. Reflejo bulbocavernoso + tono anal

La misma pregunta de 2023 asociaba ausencia del reflejo bulbocavernoso y tono anal pobre con lesión del cono medular o cauda equina. Esta perla integra neuroanatomía y exploración, y es más robusta que memorizar una lista aislada de reflejos.

13.4. No pedir EMG de forma automática

El corpus de 2021 contiene una pregunta en la que ni resonancia de pelvis ni electromiografía eran estudios obligatorios para establecer el diagnóstico planteado. El mensaje coincide con las guías modernas: las pruebas se piden cuando responden una pregunta clínica.

13.5. No confundir tres conceptos

Técnica Variable primaria Error típico
Palpación digital Calidad y capacidad de contracción percibida clínicamente Tratarla como una medida objetiva de presión
Manometría/perineometría Presión Equiparar automáticamente presión a fuerza muscular pura
Electromiografía Actividad eléctrica Considerarla una medida directa de continencia o presión

13.6. Escalas que debes asociar de inmediato

Instrumento Qué evalúa Dato distintivo
Modified Oxford Contracción muscular mediante palpación Gradación clínica 0-5
PERFECT Perfil de la función muscular Power, Endurance, Repetitions, Fast, Every Contraction Timed
ICIQ-UI SF Incontinencia urinaria y repercusión 0-21; Avery 2004
King’s Health Questionnaire Calidad de vida urinaria Versión española validada
Obrink Intensidad del esfuerzo que provoca pérdida I = esfuerzo severo
Jorge-Wexner Gravedad de incontinencia fecal 0-20
St Mark’s/Vaizey Gravedad de incontinencia fecal Incluye urgencia; 0-24
FISI Tipo y frecuencia de incontinencia fecal Ponderación según contenido y frecuencia
FIQL Calidad de vida en incontinencia fecal 29 ítems, 4 dominios

13.7. London Classification

Recuerda sus cuatro ejes: RAIR, tono/contractilidad, coordinación y sensibilidad rectal. No necesita memorizarse como una lista arbitraria: son justamente las cuatro dimensiones que explora la fisiología anorectal estandarizada.

13.8. Regla final de oposición

Ante una pregunta de evaluación de suelo pélvico, pregúntate: ¿están describiendo un síntoma, una medida clínica, una presión, una actividad eléctrica o una alteración anatómica? Identificar qué variable está midiendo cada prueba elimina muchos distractores.

14. VIGENCIA DE FUENTES Y REFERENCIAS ESENCIALES

Actualización comprobada: septiembre de 2026. Para este tema se han priorizado las siguientes fuentes:

  • International Continence Society (ICS), 2021: informe de terminología para la evaluación de la musculatura del suelo pélvico. Referencia actual para nomenclatura de exploración muscular.
  • European Association of Urology, Guidelines on Non-neurogenic Female LUTS, edición 2026: la edición 2026 es una reimpresión de la actualización integral de 2025 con cambios de formato menores. Se ha utilizado para historia, exploración, diarios, cuestionarios, pad test y selección racional de urodinamia.
  • International Anorectal Physiology Working Group, 2020: protocolo estandarizado de manometría anorectal de alta resolución y London Classification. Sigue siendo la referencia fundamental de estandarización fisiológica anorectal.
  • ASCRS Clinical Practice Guideline for the Management of Fecal Incontinence, 2023: utilizada para evaluación clínica, indicación de fisiología anorectal, ecografía endoanal y limitaciones de la latencia motora terminal del nervio pudendo.
  • UEG/ESCP/ESNM/ESPCG guideline, 2022: marco europeo multidisciplinar para diagnóstico y evaluación de incontinencia fecal.
  • Avery et al., 2004. PMID 15227649: validación del ICIQ-UI SF.
  • Badia et al., 2000. PMID 10900603: validación española del King’s Health Questionnaire.
  • Romero-Cullerés et al., 2011. PMID 21481427: validación española del King’s Health Questionnaire en lesión medular.
  • Jorge y Wexner, 1993. PMID 8416784: sistema clásico de evaluación de incontinencia fecal.
  • Vaizey et al., 1999. PMID 9862829: St Mark’s/Vaizey score.
  • Rockwood et al., 2000. PMID 10813117: Fecal Incontinence Quality of Life Scale.
  • Mínguez et al., 2006. PMID 16518714: validación española de FIQL.
  • Laycock y Jerwood, 2001: esquema PERFECT para evaluación de la musculatura del suelo pélvico.
  • Podnar et al., 2002. PMID 11746548: protocolo de neurofisiología clínica del suelo pélvico y EMG concéntrica del esfínter anal externo.
  • Remes-Troche y Rao, 2008. PMID 19072383: revisión de pruebas neurofisiológicas anorectales.
  • OMS, CIF 2001: marco de funcionamiento, actividad y participación.

En el ámbito del SAS se ha comprobado la vigencia del programa oficial publicado en 2024 y la existencia de unidades asistenciales de Rehabilitación del Suelo Pélvico que incluyen diagnóstico y tratamiento de incontinencia urinaria, incontinencia fecal, estreñimiento y dolor pélvico. No se ha utilizado como referencia principal la antigua guía andaluza de incontinencia urinaria porque sus ediciones son anteriores a las actuales recomendaciones ICS/EAU y no debe prevalecer sobre ellas para los puntos técnicos actualizables.

Qué revisar en futuras actualizaciones: nueva edición completa de EAU Female LUTS prevista tras la reimpresión 2026; nuevas revisiones de estándares ICS; posibles actualizaciones de la London Classification/IAPWG y nueva guía ASCRS cuando corresponda. Los protocolos instrumentales y recomendaciones de indicación son datos especialmente sensibles al cambio.

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Test completo →

Elaborado por Esteban Castro Palomo. Actualizado el septiembre 10, 2026.