Tema 98. Acreditación y calidad (I): El Plan de Calidad y Eficiencia del Sistema Sanitario Público de Andalucía: evolución del concepto de calidad, objetivos y estrategias. La mejora continua de la calidad. La gestión por procesos. Diseño y mejora continua y evaluación.
1. INTRODUCCIÓN Y MARCO GENERAL DE LA CALIDAD SANITARIA
La calidad constituye uno de los principios vertebradores de los sistemas sanitarios modernos. No puede reducirse a una característica técnica de la actuación de los profesionales ni a la mera satisfacción subjetiva de las personas usuarias. En una organización sanitaria pública, la calidad integra la efectividad de las intervenciones, la seguridad del paciente, la accesibilidad, la continuidad asistencial, la equidad, la adecuación de los recursos, la eficiencia de la gestión y el respeto de los derechos de la ciudadanía.
La asistencia sanitaria es una actividad especialmente compleja. En ella intervienen numerosos profesionales, unidades administrativas, dispositivos clínicos, proveedores, sistemas de información y niveles asistenciales. Una persona puede ser atendida sucesivamente por atención primaria, urgencias, consultas externas, hospitalización, farmacia, rehabilitación o servicios sociosanitarios. Cada transición genera riesgos de discontinuidad, duplicidad, retraso, pérdida de información o realización de actividades que no aportan valor. La calidad exige, por ello, contemplar la atención como un sistema completo y no como una suma de actuaciones aisladas.
Desde la perspectiva de un Técnico o Técnica de Función Administrativa, la calidad no es una materia exclusivamente clínica. La gestión económica, la contratación pública, la planificación de plantillas, la formación, la documentación, la protección de datos, la facturación, el aprovisionamiento, la atención ciudadana y el mantenimiento de las instalaciones condicionan directamente la calidad final del servicio. Una demora administrativa en la compra de un producto esencial, un contrato mal dimensionado, un dato incorrecto en un sistema corporativo o la ausencia de un indicador fiable pueden afectar al funcionamiento del proceso asistencial.
El contenido del tema se sitúa, además, en un punto de conexión entre la planificación sanitaria y la gestión operativa. El Plan de Calidad define una orientación estratégica; la gestión por procesos traduce esa orientación en circuitos de trabajo; los indicadores permiten comprobar el rendimiento; y la mejora continua convierte los resultados de la evaluación en nuevas decisiones. El esquema básico es, por tanto, planificación, ejecución, medición, aprendizaje y nueva planificación.
1.1. Fundamento constitucional y administrativo
El artículo 43 de la Constitución Española reconoce el derecho a la protección de la salud y atribuye a los poderes públicos la organización y tutela de la salud pública mediante medidas preventivas y las prestaciones y servicios necesarios. Este mandato no queda satisfecho con la mera existencia formal de centros sanitarios. Las prestaciones deben ser accesibles, seguras, efectivas, continuadas y adecuadas a las necesidades de la población.
El artículo 103.1 de la Constitución añade que la Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales y actúa de acuerdo, entre otros, con el principio de eficacia. La eficacia obliga a alcanzar los fines públicos establecidos; la eficiencia exige relacionar los resultados con los recursos utilizados. En el ámbito sanitario, ambos principios deben interpretarse conjuntamente: no sería aceptable una reducción de costes que deteriorase la seguridad o los resultados en salud, ni una utilización indiscriminada de recursos sin evidencia de beneficio clínico.
Art. 103.1 de la Constitución Española
La Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, establece las bases del Sistema Nacional de Salud y configura una asistencia orientada a la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, la atención integral y la coordinación de los recursos. La Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud, refuerza el tratamiento sistemático de la calidad, la seguridad, la evaluación y la cooperación entre administraciones sanitarias.
En Andalucía, la Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía, ordena el Sistema Sanitario Público de Andalucía y reconoce derechos relacionados con la información, la intimidad, la autonomía, la accesibilidad y la calidad de la asistencia. La Ley 16/2011, de 23 de diciembre, de Salud Pública de Andalucía, incorpora la evaluación del impacto en salud, la planificación basada en necesidades y una concepción intersectorial de la protección de la salud.
1.2. Calidad, acreditación y límites materiales del tema
El título comienza con la expresión «Acreditación y calidad», pero el objeto específico de este primer tema se centra en el concepto de calidad, el Plan de Calidad y Eficiencia, la mejora continua, la gestión por procesos y su evaluación. Los modelos de certificación, las normas ISO, el modelo EFQM, la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía y la evaluación de tecnologías sanitarias son desarrollados específicamente en el Tema 99.
La distinción es relevante para ordenar el estudio. En este tema debes dominar la lógica de la calidad y de los procesos: qué se pretende mejorar, cómo se organiza el trabajo, qué indicadores se utilizan y cómo se adoptan acciones correctoras. En el tema siguiente estudiarás los modelos externos o institucionalizados mediante los que una organización demuestra el cumplimiento de estándares.
1.3. Relevancia para la oposición
Los cuestionarios oficiales han prestado una atención reiterada a los escenarios del III Plan de Calidad, a la ubicación de la investigación, desarrollo e innovación, a la definición de espacio compartido y a las premisas de los Procesos Asistenciales Integrados. No basta, por tanto, con estudiar conceptos genéricos de gestión de calidad. Es necesario conocer la terminología empleada específicamente por el Sistema Sanitario Público de Andalucía.
2. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL CONCEPTO DE CALIDAD
La noción de calidad ha experimentado una profunda transformación. En sus primeras formulaciones industriales, la calidad se identificaba con la conformidad del producto respecto de determinadas especificaciones. La actividad principal consistía en inspeccionar el resultado final, separar las unidades defectuosas y corregir, cuando fuese posible, los errores detectados. Este enfoque resultaba reactivo: intervenía después de que el defecto ya se hubiese producido.
La evolución posterior trasladó la atención desde el producto final hacia el proceso de producción. Si se identificaban los puntos críticos, se normalizaban las actividades y se controlaban las variables relevantes, era posible prevenir el defecto antes de que apareciese. Surgió así el aseguramiento de la calidad, basado en procedimientos documentados, responsabilidades definidas, comprobaciones sistemáticas y evidencia de que la organización trabajaba de acuerdo con unos requisitos previamente establecidos.
La gestión de calidad total amplió nuevamente el enfoque. La calidad dejó de ser responsabilidad exclusiva de un departamento de inspección o de una unidad técnica. Pasó a ser una responsabilidad de toda la organización y de todas las personas que participan en ella. La dirección debía ejercer liderazgo; los profesionales debían intervenir en la identificación y resolución de problemas; las necesidades de los clientes o usuarios debían orientar las decisiones; y los resultados tenían que ser medidos de manera sistemática.
Finalmente, la calidad se vinculó a la excelencia, la innovación, el aprendizaje organizativo y la mejora continua. Una organización excelente no se limita a cumplir requisitos mínimos. Analiza su entorno, anticipa necesidades, compara su desempeño, aprende de los incidentes, incorpora conocimiento científico, elimina actividades sin valor y adapta sus procesos a los cambios sociales, tecnológicos y epidemiológicos.
| Etapa | Pregunta principal | Enfoque | Limitación característica |
|---|---|---|---|
| Inspección | ¿El resultado presenta defectos? | Detección al final del trabajo | El error ya se ha producido |
| Control de calidad | ¿El resultado se mantiene dentro de límites? | Medición y control estadístico | Puede centrarse excesivamente en variables técnicas |
| Aseguramiento | ¿El proceso está definido y se cumple? | Prevención, procedimientos y evidencias | Riesgo de burocratización documental |
| Calidad total | ¿Toda la organización está orientada a la calidad? | Liderazgo, participación y orientación al usuario | Requiere un cambio cultural profundo |
| Excelencia y mejora continua | ¿Cómo podemos obtener mejores resultados de forma sostenible? | Aprendizaje, innovación, procesos y resultados | Exige información fiable y capacidad de adaptación |
2.1. Particularidades de la evolución en sanidad
La traslación de estos modelos al ámbito sanitario no fue automática. La atención sanitaria no produce bienes uniformes. Cada paciente presenta circunstancias clínicas, sociales y personales diferentes. Los resultados dependen de múltiples factores, algunos ajenos al control de los profesionales. Además, la relación asistencial incorpora valores éticos, derechos fundamentales, incertidumbre científica y decisiones compartidas.
Durante mucho tiempo, la calidad sanitaria se vinculó principalmente al prestigio profesional, a la disponibilidad de instalaciones y a la corrección técnica de los actos clínicos. El juicio de calidad era predominantemente interno: los profesionales evaluaban la actuación de otros profesionales. Con el desarrollo de la epidemiología clínica, la medicina basada en la evidencia, los sistemas de información y la participación ciudadana, la evaluación se amplió hacia los resultados en salud, la experiencia del paciente, la seguridad y la eficiencia.
La sociedad también modificó sus expectativas. La persona atendida dejó de ser considerada un receptor pasivo. La autonomía del paciente, el consentimiento informado, el acceso a la información, la participación en las decisiones y la capacidad de formular reclamaciones o sugerencias se convirtieron en dimensiones esenciales de la calidad. Una intervención técnicamente correcta puede ser de baja calidad si se realiza sin información suficiente, sin respeto a la intimidad o sin considerar las preferencias del paciente.
2.2. De la calidad profesional a la calidad del sistema
Una de las transformaciones más importantes consiste en pasar de atribuir los errores exclusivamente a individuos a analizar las condiciones del sistema. Los fallos asistenciales suelen estar relacionados con combinaciones de factores: procedimientos ambiguos, sistemas informáticos mal diseñados, cargas de trabajo, problemas de comunicación, equipos similares, ausencia de doble verificación o deficiencias de coordinación.
Este enfoque no elimina la responsabilidad individual, pero evita una respuesta exclusivamente punitiva. La pregunta útil no es únicamente quién cometió el error, sino por qué el sistema permitió que se produjera y qué barreras pueden introducirse para evitar su repetición. De este modo, la notificación de incidentes, el análisis de causas y el aprendizaje organizativo se integran en la política de calidad.
2.3. Calidad basada en evidencia y valor
La evolución más reciente incorpora el concepto de valor. Una actuación aporta valor cuando contribuye a resultados relevantes para la persona en relación con los recursos y riesgos empleados. Esto obliga a analizar la adecuación. No toda actividad adicional mejora la calidad: pueden existir pruebas duplicadas, intervenciones innecesarias, controles sin utilidad o circuitos administrativos que consumen tiempo sin generar beneficio.
La calidad basada en valor busca combinar efectividad, seguridad, experiencia de la persona y sostenibilidad. No se trata de prestar menos asistencia de manera indiscriminada, sino de reducir lo que no aporta beneficio y reforzar las actuaciones que mejoran realmente la salud y la continuidad de la atención.
3. CONCEPTO Y DIMENSIONES DE LA CALIDAD SANITARIA
La calidad sanitaria puede definirse como el grado en que los servicios de salud aumentan la probabilidad de obtener los resultados deseados, de acuerdo con el conocimiento científico disponible y respetando las necesidades, derechos y preferencias de las personas. Esta definición combina tres elementos: resultados, conocimiento y orientación a la persona.
El primer elemento impide identificar calidad con mera actividad. Realizar más consultas, pruebas o intervenciones no significa necesariamente producir mejores resultados. El segundo exige que las actuaciones se fundamenten en evidencia científica y en prácticas profesionales aceptadas. El tercero recuerda que la asistencia debe adaptarse a la persona y no únicamente a la conveniencia organizativa.
3.1. El modelo de Donabedian
Avedis Donabedian sistematizó la evaluación de la calidad mediante tres componentes: estructura, proceso y resultado. Esta clasificación conserva plena utilidad porque permite ordenar indicadores y localizar el nivel en el que debe intervenir una acción de mejora.
La estructura comprende los recursos y condiciones relativamente estables en los que se presta la asistencia. Incluye instalaciones, equipamiento, dotación de profesionales, cualificación, sistemas de información, organización, financiación y disponibilidad de protocolos. Un indicador estructural informa sobre la capacidad potencial de la organización, pero no demuestra por sí solo que se realice una atención correcta.
El proceso comprende las actividades efectivamente desarrolladas. Incluye la anamnesis, las pruebas diagnósticas, el tratamiento, la información al paciente, los registros, las derivaciones, la coordinación, los tiempos de respuesta y las actuaciones administrativas asociadas. Los indicadores de proceso son especialmente útiles porque suelen estar más directamente vinculados a decisiones organizativas y permiten intervenir antes de que aparezcan resultados negativos.
El resultado expresa los cambios producidos en la salud, la funcionalidad, la calidad de vida, la supervivencia, la seguridad o la experiencia de las personas. También pueden considerarse resultados determinados efectos organizativos, como la reducción de reingresos evitables o de complicaciones. Los resultados son el objetivo final, pero deben interpretarse teniendo en cuenta la complejidad de los pacientes y otros factores de ajuste.
| Componente | Qué evalúa | Ejemplos | Pregunta de gestión |
|---|---|---|---|
| Estructura | Capacidad y recursos disponibles | Plantilla, equipamiento, instalaciones, sistemas de información | ¿Disponemos de medios adecuados? |
| Proceso | Actividades realizadas y forma de ejecutarlas | Cumplimiento de protocolos, tiempos de espera, conciliación de medicación | ¿Estamos actuando correctamente? |
| Resultado | Efectos obtenidos | Mortalidad ajustada, complicaciones, reingresos, calidad de vida | ¿Hemos conseguido el resultado esperado? |
3.2. Efectividad, eficacia y eficiencia
La eficacia expresa la capacidad de una intervención para producir un efecto beneficioso en condiciones ideales o controladas. La efectividad se refiere al resultado alcanzado en las condiciones reales de la práctica. La eficiencia relaciona los resultados obtenidos con los recursos utilizados.
Estas categorías no son equivalentes. Una intervención puede ser eficaz en un ensayo clínico, pero poco efectiva si los pacientes reales no pueden acceder a ella, no la cumplen o el circuito asistencial es inadecuado. Puede ser efectiva, pero ineficiente si existen alternativas con resultados equivalentes y menor consumo de recursos. La calidad exige considerar conjuntamente las tres dimensiones.
3.3. Seguridad
La seguridad persigue reducir a un mínimo aceptable el riesgo de daño innecesario asociado a la atención. Incluye la identificación inequívoca de pacientes, la seguridad de medicamentos, la prevención de infecciones, la comunicación en transferencias, la cirugía segura, el mantenimiento de equipos, la protección de datos y la continuidad de los sistemas críticos.
El daño puede originarse tanto en una decisión clínica como en un fallo administrativo u organizativo. Una cita asignada al paciente equivocado, una alerta informática que no se muestra, una demora en tramitar una reparación o un error en el catálogo de productos pueden contribuir a un incidente de seguridad.
3.4. Accesibilidad y continuidad
La accesibilidad mide la posibilidad real de utilizar los servicios necesarios. Comprende barreras geográficas, económicas, temporales, físicas, culturales, cognitivas y digitales. El mero reconocimiento formal de una prestación no garantiza su accesibilidad si el tiempo de espera es desproporcionado o si los canales no resultan utilizables para determinados colectivos.
La continuidad se refiere a la coherencia y coordinación de la atención a lo largo del tiempo y entre distintos profesionales o niveles. Una asistencia técnicamente correcta puede perder efectividad cuando la información no acompaña al paciente, no se concilian tratamientos, se duplican pruebas o no existe seguimiento tras el alta.
3.5. Equidad
La equidad exige que diferencias no justificadas en el territorio, la renta, el sexo, la edad, la discapacidad, el origen o cualquier otra condición no determinen una peor atención. No implica tratar de forma idéntica todas las situaciones, sino adaptar los recursos a necesidades diferentes para lograr oportunidades comparables de obtener buenos resultados.
3.6. Adecuación y pertinencia
La adecuación analiza si la prestación, prueba, derivación o tratamiento es apropiado para la necesidad concreta. Una intervención puede estar bien ejecutada y, sin embargo, ser inadecuada porque no estaba indicada. La pertinencia evita tanto la infrautilización como la sobreutilización.
3.7. Experiencia, satisfacción y participación
La satisfacción expresa una valoración global influida por expectativas previas. La experiencia del paciente analiza hechos concretos: si recibió información comprensible, si pudo participar, si se respetó su intimidad, si conocía el plan de seguimiento o si tuvo que repetir datos innecesariamente. La experiencia ofrece información más operativa para diseñar mejoras.
3.8. Calidad científico-técnica y calidad percibida
La calidad científico-técnica se refiere a la corrección de las decisiones y actuaciones conforme al conocimiento profesional. La calidad percibida refleja la valoración de quienes reciben el servicio. Ambas dimensiones deben integrarse. La excelencia técnica sin comunicación ni respeto a la autonomía es insuficiente; una buena relación personal tampoco compensa una atención técnicamente inadecuada.
4. EL PLAN DE CALIDAD Y EFICIENCIA DEL SISTEMA SANITARIO PÚBLICO DE ANDALUCÍA
El Plan de Calidad y Eficiencia del Sistema Sanitario Público de Andalucía constituye un instrumento de planificación estratégica orientado a transformar los objetivos generales de la política sanitaria en líneas de acción dirigidas a la ciudadanía, los profesionales y el funcionamiento conjunto del sistema.
La planificación de la calidad permite evitar iniciativas aisladas y dotar de coherencia a las actuaciones. Un plan define el diagnóstico de partida, los principios, los objetivos, las líneas de acción, los responsables, los instrumentos de despliegue y los mecanismos de evaluación. Posteriormente, esos contenidos deben trasladarse a los contratos programa, acuerdos de gestión, planes de centro, procesos asistenciales, programas formativos y sistemas de información.
4.1. Evolución de los planes de calidad del SSPA
La política andaluza de calidad se desarrolló mediante sucesivos planes que reflejan la evolución general del concepto. Los primeros instrumentos prestaron especial atención a la orientación a la ciudadanía, la definición de procesos, la gestión clínica, el desarrollo profesional y la incorporación de modelos de evaluación. Los planes posteriores profundizaron en la innovación, la gestión del conocimiento, la seguridad, la participación y la sostenibilidad.
El III Plan de Calidad del Sistema Sanitario Público de Andalucía, correspondiente al período 2010-2014 y denominado «Un espacio compartido», posee una especial relevancia para la oposición. Aunque se trata de un documento referido a un período temporal concreto, sus categorías, escenarios y formulaciones continúan apareciendo expresamente en los cuestionarios oficiales y en el enunciado del temario.
Los cuestionarios más recientes también reflejan la evolución hacia instrumentos estratégicos posteriores. En una pregunta de la convocatoria de 2025 se aludía a la formulación de la I Estrategia de Calidad del SSPA y se preguntaba cómo denominaba el III Plan las actuaciones previstas para desarrollar sus objetivos. La respuesta considerada correcta fue «líneas de acción». :contentReference[oaicite:2]{index=2}
4.2. Naturaleza del Plan
El Plan no es una ley ni un reglamento. Es un instrumento de planificación y dirección estratégica. Su eficacia depende de la incorporación de sus objetivos a decisiones organizativas, presupuestarias y de gestión. No genera por sí solo todas las obligaciones jurídicas aplicables, pero orienta la actuación de las organizaciones del SSPA y proporciona un marco común para desplegar programas e indicadores.
La planificación estratégica comienza con una visión global: qué sistema se pretende construir, qué necesidades deben atenderse y qué resultados se consideran prioritarios. La gestión operativa concreta después esa visión en actividades, procedimientos, responsables, cronogramas y recursos.
4.3. Objetivos generales
Los objetivos del Plan pueden sintetizarse en varios ejes. El primero consiste en situar a la persona en el centro del sistema. Esto implica orientar la organización a las necesidades reales, garantizar una respuesta integrada, mejorar la comunicación, facilitar la participación y respetar los derechos.
El segundo eje se refiere a los profesionales. La calidad depende de sus competencias, motivación, autonomía, capacidad de innovación y acceso al conocimiento. La organización debe facilitar el desarrollo profesional y crear entornos en los que sea posible aprender, participar y asumir responsabilidades.
El tercer eje busca construir un sistema eficiente, seguro y sostenible mediante la corresponsabilidad. La sostenibilidad no puede descansar únicamente en decisiones presupuestarias de la dirección. Requiere decisiones clínicas adecuadas, utilización responsable de los servicios, transparencia, evaluación de resultados y eliminación de actividades que no aportan valor.
4.4. Estrategias de despliegue
Las estrategias de calidad se despliegan mediante instrumentos diferentes. Los Procesos Asistenciales Integrados ordenan la atención a problemas de salud; los contratos programa trasladan prioridades a objetivos medibles; la gestión clínica acerca responsabilidad y decisión a los profesionales; los planes de formación desarrollan competencias; los sistemas de información proporcionan indicadores; y la evaluación identifica desviaciones y oportunidades de mejora.
Para que el despliegue sea eficaz debe existir coherencia vertical y horizontal. La coherencia vertical conecta los objetivos estratégicos con los objetivos de centros, unidades y profesionales. La coherencia horizontal evita que cada servicio actúe de forma aislada y promueve la continuidad entre niveles y disciplinas.
4.5. Principios de orientación
El Plan se apoya en principios comunes a los modelos modernos de calidad: orientación a resultados, centralidad de la ciudadanía, liderazgo, participación profesional, gestión por procesos, decisiones basadas en información, aprendizaje, innovación, alianzas y responsabilidad social.
La orientación a resultados obliga a superar una gestión basada exclusivamente en actividad. La realización de numerosas consultas o intervenciones puede ser un dato de producción, pero la calidad exige analizar si se resolvieron los problemas, se evitaron complicaciones, se redujeron desigualdades y se utilizó adecuadamente el recurso.
La gestión basada en información exige datos válidos, oportunos y comparables. Un indicador mal definido puede inducir conductas no deseadas. Por ejemplo, reducir el tiempo medio de estancia sin comprobar reingresos o continuidad puede trasladar el problema a otro nivel. Los indicadores deben interpretarse como un conjunto equilibrado.
4.6. Relación con la eficiencia
La presencia de la eficiencia en el título no significa que la calidad quede subordinada al ahorro. La eficiencia consiste en obtener los mejores resultados posibles con los recursos disponibles, evitando actividades innecesarias, duplicidades, fallos y variabilidad no justificada. Muchos problemas de mala calidad generan costes: infecciones evitables, reingresos, repetición de pruebas, reclamaciones, tiempos de espera, errores de medicación o fallos de coordinación.
Por ello, calidad y eficiencia suelen reforzarse cuando la mejora se diseña correctamente. La eliminación de una prueba innecesaria reduce costes y evita riesgos. La correcta identificación de pacientes previene daños y repeticiones. Una mejor coordinación al alta puede disminuir reingresos y mejorar la experiencia. La eficiencia debe medirse junto a resultados y seguridad para evitar decisiones parciales.
5. ESCENARIOS DEL PLAN DE CALIDAD: CIUDADANÍA, PROFESIONALES Y ESPACIO COMPARTIDO
El III Plan de Calidad estructura sus líneas de acción en torno a tres escenarios: Ciudadanía, Profesionales y Espacio Compartido. Esta clasificación es uno de los núcleos con mayor frecuencia de preguntas oficiales. Los distractores suelen trasladar una formulación de un escenario a otro o inventar escenarios plausibles, como innovación tecnológica.
| Escenario | Sujeto principal | Idea central | Trampa frecuente |
|---|---|---|---|
| Ciudadanía | Persona, familia y población | Atención integrada, derechos, comunicación, participación y proyecto vital | Atribuirle la construcción compartida del sistema |
| Profesionales | Personas que trabajan en el SSPA | Competencias, autonomía, conocimiento, innovación y compromiso | Excluir la I+D+i de este escenario |
| Espacio Compartido | Relación entre ciudadanía y profesionales | Corresponsabilidad, decisiones compartidas, eficiencia y sostenibilidad | Confundirlo con reuniones directivas o sindicales |
5.1. Escenario Ciudadanía
El escenario Ciudadanía parte de la consideración de la persona como centro del sistema sanitario. La organización no debe obligar a la persona a adaptarse a estructuras fragmentadas, sino coordinar sus recursos para proporcionar una respuesta integrada a la necesidad de salud.
La persona, sus diferencias y su estado de salud orientan la atención. Esta formulación incluye la diversidad. Las necesidades varían según edad, situación funcional, contexto social, capacidad de comprensión, lugar de residencia y preferencias. Una atención de calidad adapta la información, facilita la accesibilidad y evita respuestas uniformes que generan desigualdad.
Otro objetivo es proporcionar una respuesta única, integrada, integral y segura. «Única» no significa que intervenga un solo profesional, sino que el conjunto del sistema actúe de manera coherente. La ciudadanía no debería recibir instrucciones contradictorias ni soportar la falta de coordinación entre unidades.
La comunicación y la participación potencian la autonomía y la corresponsabilidad en el cuidado de la salud. Informar no consiste únicamente en entregar documentos. La información debe ser suficiente, comprensible, adaptada y proporcionada en el momento adecuado. La participación requiere que la persona pueda expresar valores y preferencias e intervenir en las decisiones que le afectan.
III Plan de Calidad del SSPA 2010-2014, escenario Ciudadanía
5.2. Escenario Profesionales
El escenario Profesionales reconoce que la calidad depende de la competencia, el compromiso y la capacidad de aprendizaje de quienes trabajan en el sistema. La organización sanitaria no puede mejorar de forma sostenida mediante órdenes externas si no facilita la participación de los profesionales en el análisis y rediseño del trabajo.
Uno de sus objetivos consiste en reforzar el compromiso, la autonomía y la participación profesional en el desarrollo competencial y la gestión del conocimiento. La autonomía no equivale a ausencia de evaluación. Supone capacidad para adoptar decisiones dentro de un marco de responsabilidad, evidencia, objetivos compartidos y rendición de cuentas.
La gestión del conocimiento comprende la creación, localización, validación, difusión y aplicación de información útil. En una organización extensa como el SAS, es necesario evitar que cada unidad resuelva de manera independiente problemas ya abordados en otros centros. Las guías, procedimientos, comunidades profesionales, sistemas de información y actividades formativas facilitan la transferencia de conocimiento.
La estrategia de investigación, desarrollo e innovación se encuadra en este escenario. La innovación no constituye un cuarto escenario. Se vincula a la capacidad de los profesionales para generar conocimiento, evaluar nuevas prácticas y transformar la organización.
También pertenecen a este escenario el desarrollo profesional, la formación continuada, los instrumentos de soporte a la gestión del conocimiento, la participación en la gestión y la creación de entornos que favorezcan la excelencia y el servicio público.
No pertenece a este escenario la integración del profesional en una organización departamental centralizada. La gestión por procesos y la gestión clínica buscan superar barreras departamentales, favorecer la cooperación y aproximar la toma de decisiones al lugar donde se presta la atención.
5.3. Escenario Espacio Compartido
El Espacio Compartido representa el encuentro entre pacientes y profesionales sanitarios. Es el lugar relacional en el que se originan las actuaciones clínicas a partir de la necesidad de salud de la persona y del conocimiento del equipo profesional. No debe interpretarse como un órgano administrativo ni como una reunión de directivos, sindicatos o asociaciones profesionales.
III Plan de Calidad del SSPA 2010-2014, definición utilizada en examen oficial
Este escenario busca construir un sistema más eficiente y seguro mediante confianza, conocimiento compartido y corresponsabilidad. La persona aporta sus necesidades, preferencias, experiencia y decisiones. Los profesionales aportan conocimiento científico, habilidades y juicio clínico. La decisión de calidad surge de la integración de ambos elementos.
La corresponsabilidad no significa trasladar al paciente la responsabilidad de las deficiencias del sistema. Significa reconocer su capacidad para participar en decisiones, favorecer el uso adecuado de los servicios y compartir información relevante. La organización conserva el deber de garantizar prestaciones, seguridad, accesibilidad y equidad.
En el Espacio Compartido también se sitúan la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos. Las decisiones clínicas tienen consecuencias económicas y organizativas; las decisiones de gestión afectan a la práctica clínica. Por ello, la eficiencia se construye mediante cooperación y no únicamente mediante restricciones presupuestarias.
5.4. Distinciones entre los escenarios
El escenario Ciudadanía responde a la pregunta «¿cómo debe orientarse el sistema hacia la persona?». El escenario Profesionales responde a «¿cómo deben desarrollarse y participar quienes prestan los servicios?». El Espacio Compartido responde a «¿cómo se construye conjuntamente la decisión y la sostenibilidad del sistema?».
Algunas materias atraviesan más de un escenario. La comunicación es esencial para la ciudadanía y para el espacio compartido; la seguridad afecta a todos; la participación profesional influye en la relación con el paciente. No obstante, las preguntas oficiales suelen utilizar formulaciones literales que deben asociarse al escenario predominante.
6. LA MEJORA CONTINUA DE LA CALIDAD
La mejora continua es una filosofía y un método de gestión mediante el cual la organización revisa de forma sistemática sus resultados, identifica oportunidades, introduce cambios, comprueba sus efectos y consolida el aprendizaje. No se limita a grandes proyectos. Puede aplicarse a la reducción de una demora, la mejora de un formulario, la prevención de un error de identificación o la simplificación de un circuito de compras.
Su punto de partida es reconocer que todo proceso puede mejorarse. Incluso cuando se cumplen los estándares, pueden aparecer nuevas necesidades, tecnologías, riesgos o conocimientos. La mejora continua evita considerar los procedimientos como documentos inmutables.
6.1. Diferencia entre corrección, acción correctiva y mejora
La corrección elimina un problema concreto ya detectado. Si una cita se asignó erróneamente, corregir consiste en reasignarla. La acción correctiva actúa sobre la causa para evitar que el problema se repita, por ejemplo modificando la validación del sistema. La mejora busca elevar el rendimiento aunque no exista una no conformidad previa, como rediseñar el proceso para reducir tiempos.
La distinción es importante porque las organizaciones pueden quedar atrapadas en la corrección repetida de incidencias sin analizar sus causas. Cuando el mismo problema aparece reiteradamente, la respuesta adecuada no es aumentar el esfuerzo manual, sino revisar el diseño del proceso.
6.2. El ciclo PDCA
El ciclo PDCA, también denominado ciclo de Deming, organiza la mejora en cuatro fases: Planificar, Hacer, Comprobar y Actuar. Es un ciclo, no una secuencia que finaliza definitivamente. La fase de actuación conduce a una nueva planificación.
6.2.1. Planificar
La planificación comienza con la identificación y delimitación del problema. Debe definirse qué ocurre, a quién afecta, dónde aparece, con qué frecuencia y qué consecuencias produce. Las formulaciones genéricas, como «hay muchas demoras», son insuficientes. Debe concretarse el indicador, la población y el período.
Después se analiza la situación de partida, se identifican causas y se establece un objetivo medible. El objetivo debe expresar el resultado esperado, el indicador, el valor meta y el plazo. También se seleccionan acciones, responsables, recursos y riesgos de implantación.
6.2.2. Hacer
La fase Hacer consiste en implantar las acciones planificadas. Siempre que sea posible, se recomienda comenzar mediante una prueba piloto en un ámbito controlado. El pilotaje permite detectar consecuencias no previstas antes de extender el cambio.
Durante la implantación deben registrarse incidencias, cumplimiento del cronograma y modificaciones realizadas. Si el cambio no se aplica como estaba previsto, no puede atribuirse el resultado exclusivamente a la calidad de la solución.
6.2.3. Comprobar
Comprobar significa comparar los resultados con el objetivo y la situación inicial. Debe utilizarse el mismo criterio de medición para evitar comparaciones inválidas. También es necesario analizar efectos no deseados. Una reducción del tiempo de consulta puede empeorar la información recibida; una disminución de estancia puede aumentar reingresos.
6.2.4. Actuar
Si el cambio ha demostrado ser útil, debe estandarizarse, documentarse, comunicarse e incorporarse a la práctica habitual. También deben definirse mecanismos de seguimiento para evitar que el proceso vuelva a la situación anterior. Si el cambio no produjo el resultado esperado, se revisan las hipótesis y se inicia un nuevo ciclo.
│
├── PLANIFICAR
│ ├── Definir el problema
│ ├── Medir la situación inicial
│ ├── Analizar causas
│ ├── Fijar objetivo e indicador
│ └── Diseñar acciones
│
├── HACER
│ ├── Implantar
│ ├── Formar y comunicar
│ ├── Pilotar
│ └── Registrar incidencias
│
├── COMPROBAR
│ ├── Medir resultados
│ ├── Comparar con línea base y meta
│ └── Analizar efectos no deseados
│
└── ACTUAR
├── Estandarizar si funciona
├── Corregir si es insuficiente
└── Iniciar un nuevo ciclo
6.3. Condiciones organizativas para mejorar
La metodología no es suficiente si la cultura penaliza la comunicación de problemas. La mejora exige liderazgo, tiempo, participación, datos fiables y capacidad para modificar decisiones. Los profesionales deben percibir que el análisis produce cambios y no se limita a generar informes.
El liderazgo debe fijar prioridades, facilitar recursos, resolver barreras y proteger la orientación al interés general. No debe sustituir al equipo que conoce el proceso. Las mejores soluciones suelen surgir de combinar visión estratégica, conocimiento operativo y experiencia de las personas usuarias.
6.4. Mejora incremental e innovación
La mejora incremental introduce cambios pequeños y frecuentes. La innovación puede implicar una transformación más profunda del modelo, como sustituir múltiples trámites presenciales por un circuito digital integrado. Ambas son necesarias. La innovación sin evaluación puede generar nuevos riesgos; la mejora incremental puede ser insuficiente cuando el proceso está diseñado sobre premisas obsoletas.
6.5. Priorización de oportunidades
No todos los problemas pueden abordarse simultáneamente. La priorización puede considerar gravedad, frecuencia, impacto en pacientes, inequidad, coste, viabilidad y alineación estratégica. Un problema poco frecuente pero con posibilidad de daño grave puede tener prioridad sobre una incidencia frecuente de consecuencias menores.
7. HERRAMIENTAS PARA EL ANÁLISIS Y LA MEJORA DE LA CALIDAD
Las herramientas de calidad ayudan a transformar percepciones generales en problemas analizables. Ninguna herramienta sustituye al conocimiento del proceso. Su utilidad depende de la pregunta planteada, la calidad de los datos y la participación de las personas implicadas.
7.1. Diagrama de flujo
El diagrama de flujo representa gráficamente la secuencia de actividades, decisiones, esperas y documentos de un proceso. Permite visualizar recorridos alternativos, duplicidades, puntos de transferencia y actividades sin responsable claro.
Para elaborarlo debe definirse el inicio y el final, identificar las actividades reales y validar el resultado con quienes ejecutan el proceso. El procedimiento escrito puede no coincidir con la práctica. El diagrama debe reflejar primero la situación real y, posteriormente, el proceso deseado.
7.2. Hoja de recogida de datos
La hoja de recogida estructura el registro de incidencias o variables. Debe definir de forma inequívoca qué se registra, quién lo hace y durante qué período. Si cada persona interpreta de manera distinta una categoría, los datos no serán comparables.
7.3. Diagrama de Pareto
El diagrama de Pareto ordena categorías de mayor a menor frecuencia o impacto y añade su porcentaje acumulado. Facilita identificar las pocas causas que concentran una parte importante de los problemas. La regla 80/20 es orientativa y no una proporción obligatoria.
Debe utilizarse con prudencia. Una causa poco frecuente puede ser prioritaria si su gravedad es extrema. El Pareto ayuda a enfocar esfuerzos, pero la priorización debe incorporar impacto y riesgo.
7.4. Diagrama de causa-efecto
El diagrama de Ishikawa o espina de pescado organiza las posibles causas de un problema en categorías. En ámbitos industriales se emplean frecuentemente métodos, personas, materiales, maquinaria, medición y medio. En sanidad pueden adaptarse a profesionales, pacientes, tareas, tecnología, entorno, organización y comunicación.
El diagrama genera hipótesis, no demuestra causalidad. Las causas propuestas deben contrastarse mediante datos, observación o revisión de casos.
7.5. Los cinco porqués
La técnica de los cinco porqués profundiza progresivamente desde el síntoma hasta causas subyacentes. Si una prueba se repitió, puede preguntarse por qué no estaba disponible el resultado, por qué no se integró el sistema, por qué no se había definido la interoperabilidad y por qué el requisito no se incluyó en la planificación.
No siempre existen exactamente cinco niveles ni una única cadena causal. Los procesos complejos suelen presentar causas múltiples que interactúan.
7.6. Histogramas y gráficos de control
El histograma muestra la distribución de una variable y permite analizar concentración, dispersión y valores extremos. Un promedio puede ocultar situaciones diferentes. Dos unidades pueden presentar la misma demora media, pero una distribución muy distinta.
Los gráficos de control representan la evolución temporal y ayudan a distinguir variación común del proceso y variación especial. La variación común forma parte del sistema habitual y requiere rediseñarlo. La variación especial se asocia a una causa identificable, como una avería o una ausencia excepcional.
7.7. Matriz de priorización
La matriz de priorización asigna puntuaciones a criterios como gravedad, frecuencia, viabilidad, coste o impacto estratégico. Hace explícitas las razones de selección y facilita la participación. No elimina el juicio, pero mejora la transparencia.
7.8. Benchmarking
El benchmarking consiste en comparar procesos y resultados con organizaciones o unidades de referencia para identificar prácticas transferibles. No se limita a elaborar clasificaciones. Su finalidad es comprender por qué otro obtiene mejores resultados y qué elementos pueden adaptarse.
La comparación exige definiciones homogéneas, ajuste por contexto y análisis cualitativo. Copiar una práctica sin comprender las condiciones que la sostienen puede producir resultados diferentes.
7.9. Auditoría y revisión
La auditoría comprueba de manera sistemática si las actividades y resultados se ajustan a criterios establecidos. Puede ser interna o externa, clínica, organizativa, documental o económica. Una auditoría útil no se limita a señalar incumplimientos; debe facilitar el análisis de causas y el seguimiento de acciones.
7.10. Reclamaciones, sugerencias y experiencia
Las reclamaciones y sugerencias constituyen una fuente de información sobre barreras, trato, demoras, comunicación y coordinación. No deben gestionarse únicamente como expedientes individuales. Su análisis agregado permite identificar patrones y procesos problemáticos.
La ausencia de reclamaciones no demuestra excelencia. Debe combinarse con encuestas, entrevistas, grupos de participación, observación y resultados objetivos. Algunos colectivos presentan más dificultades para reclamar y pueden quedar invisibilizados.
7.11. Análisis modal de fallos y efectos
El análisis modal de fallos y efectos es una técnica prospectiva. El equipo identifica posibles modos de fallo, sus causas y efectos, valora riesgo y establece barreras antes de que se produzca el daño. Resulta especialmente útil al diseñar un proceso nuevo o introducir tecnología.
7.12. Análisis de causa raíz
El análisis de causa raíz se aplica retrospectivamente a incidentes relevantes. Reconstruye hechos, identifica factores contribuyentes y formula acciones. Debe evitar conclusiones simples como «error humano» o «falta de atención», porque no explican por qué el sistema no previno o detectó el fallo.
8. LA GESTIÓN POR PROCESOS
Un proceso es un conjunto de actividades relacionadas que transforma unas entradas en resultados destinados a una persona usuaria o a otro proceso. La gestión por procesos organiza el trabajo según el flujo que genera valor y no únicamente según la estructura jerárquica de departamentos.
En una organización funcional, cada unidad tiende a optimizar su propia actividad. Sin embargo, el resultado final depende de la interacción entre muchas unidades. La gestión por procesos introduce una visión transversal: analiza el recorrido completo desde la necesidad inicial hasta el resultado.
8.1. Elementos de un proceso
Todo proceso debe disponer de una finalidad claramente definida. También debe delimitar su inicio y final, identificar entradas, resultados, clientes o destinatarios, actividades, responsables, recursos, riesgos, requisitos, indicadores y documentación aplicable.
| Elemento | Contenido | Ejemplo sanitario-administrativo |
|---|---|---|
| Finalidad | Resultado general que justifica el proceso | Garantizar la disponibilidad segura de un producto sanitario |
| Entrada | Necesidad, información o recurso que inicia el proceso | Solicitud validada de adquisición |
| Actividades | Operaciones que transforman la entrada | Planificación, licitación, recepción y distribución |
| Salida | Producto, servicio o resultado generado | Producto disponible y trazable |
| Destinatario | Persona o proceso que recibe el resultado | Unidad asistencial y paciente |
| Responsable | Persona con autoridad sobre el proceso | Responsable o propietario del proceso |
| Indicadores | Medidas de rendimiento | Plazo, disponibilidad, incidencias y coste |
8.2. Propietario o responsable del proceso
El propietario del proceso es la persona con responsabilidad y autoridad para supervisar su funcionamiento, promover la coordinación, revisar indicadores y liderar mejoras. No ejecuta necesariamente todas las actividades ni sustituye la competencia formal de los órganos administrativos.
Su posición es transversal. Puede necesitar la colaboración de unidades sobre las que no ejerce jefatura jerárquica directa. Por ello, la organización debe definir mecanismos de coordinación y escalado.
8.3. Cliente externo y cliente interno
El destinatario final es la ciudadanía o el paciente, pero muchos procesos generan resultados para otras unidades. Una unidad de contratación presta un servicio interno a la unidad que necesita el suministro; un laboratorio entrega información a los profesionales solicitantes; un sistema informático proporciona soporte a múltiples procesos.
La noción de cliente interno ayuda a definir requisitos de transferencia, pero no debe trasladarse de manera acrítica desde el mercado. En la Administración sanitaria prevalecen el interés general, la legalidad, la equidad y los derechos.
8.4. Gestión funcional y gestión por procesos
La gestión funcional aporta especialización, jerarquía y claridad técnica. La gestión por procesos aporta transversalidad, continuidad y orientación al resultado. No se trata de eliminar las unidades funcionales, sino de evitar que sus fronteras fragmenten el servicio.
| Gestión funcional | Gestión por procesos |
|---|---|
| Organiza por servicios o departamentos | Organiza según el flujo de valor |
| Optimiza tareas de cada unidad | Optimiza el resultado global |
| Responsabilidad predominantemente vertical | Responsabilidad transversal y coordinada |
| Indicadores de actividad departamental | Indicadores de tiempo, resultado, calidad y continuidad |
| Riesgo de transferir problemas a otra unidad | Analiza las interfaces entre unidades |
8.5. Valor añadido
Una actividad aporta valor cuando contribuye al resultado necesario desde la perspectiva de la persona destinataria, del conocimiento técnico o de una exigencia jurídica. En la Administración existen actividades que no modifican directamente el estado de salud, pero son necesarias para garantizar legalidad, seguridad o trazabilidad.
Por ello, eliminar actividades sin valor no significa suprimir controles legales. Debe distinguirse entre control necesario y duplicidad burocrática. Una firma exigida por la competencia del órgano aporta garantía; repetir la misma validación en tres sistemas puede no aportar valor.
8.6. Riesgos en las interfaces
Muchos fallos aparecen cuando el proceso pasa de una unidad a otra. Las interfaces deben definir qué se entrega, en qué formato, quién verifica, qué plazo existe y cómo se gestionan las excepciones. La ausencia de estas reglas genera devoluciones, esperas y pérdida de información.
9. MAPA DE PROCESOS Y PROCESOS ASISTENCIALES INTEGRADOS
El mapa de procesos representa de forma ordenada los grandes procesos de la organización y sus relaciones. Permite comprender cómo las decisiones estratégicas, la actividad asistencial y los servicios de soporte contribuyen al resultado final.
9.1. Procesos estratégicos
Los procesos estratégicos determinan orientación, prioridades y reglas generales. Incluyen planificación sanitaria, dirección, evaluación, gestión de calidad, comunicación institucional, gestión de riesgos y establecimiento de objetivos.
No generan directamente una prestación asistencial individual, pero condicionan el funcionamiento del conjunto. Un proceso estratégico deficiente puede provocar prioridades contradictorias, indicadores inadecuados o falta de recursos.
9.2. Procesos operativos o clave
Los procesos clave producen el servicio principal y se relacionan directamente con las necesidades de la ciudadanía. En sanidad incluyen prevención, diagnóstico, tratamiento, cuidados, rehabilitación, seguimiento y atención urgente.
Su delimitación debe realizarse desde la necesidad de salud y no desde la especialidad. Un proceso oncológico puede atravesar atención primaria, radiología, anatomía patológica, cirugía, oncología, farmacia, cuidados y atención paliativa.
9.3. Procesos de soporte
Los procesos de soporte proporcionan recursos e información a los demás. Comprenden recursos humanos, contratación, compras, logística, mantenimiento, tecnologías de la información, gestión económica, documentación, limpieza, lavandería, formación y prevención de riesgos.
Su condición de soporte no implica menor importancia. Un fallo en esterilización, suministro, mantenimiento o sistemas de información puede detener el proceso asistencial o causar daño.
│
├── ESTRATÉGICOS
│ ├── Planificación
│ ├── Dirección y liderazgo
│ ├── Calidad y seguridad
│ └── Evaluación de resultados
│
├── CLAVE U OPERATIVOS
│ ├── Promoción y prevención
│ ├── Diagnóstico
│ ├── Tratamiento y cuidados
│ ├── Rehabilitación
│ └── Seguimiento y continuidad
│
└── SOPORTE
├── Recursos humanos
├── Contratación y compras
├── Sistemas de información
├── Mantenimiento
├── Gestión económica
└── Servicios generales
9.4. Procesos Asistenciales Integrados
Los Procesos Asistenciales Integrados constituyen un instrumento característico del SSPA para ordenar la atención a problemas de salud desde una perspectiva integral, multidisciplinar y centrada en la persona. Su objeto es reducir variabilidad no justificada, garantizar continuidad, incorporar evidencia y eliminar actividades que no aportan valor.
El PAI describe el recorrido del paciente, las actuaciones relevantes, los profesionales implicados, los puntos de decisión, los criterios de calidad y los resultados esperados. No es simplemente un protocolo clínico de una especialidad. Integra niveles asistenciales, cuidados, pruebas, información, prevención y seguimiento.
9.5. Premisas del modelo PAI
Entre sus premisas se encuentran la mejora de los resultados en salud, la orientación a la persona, la continuidad asistencial, la cooperación entre profesionales, la reducción de variabilidad y la eliminación de actividades sin valor.
La mejora de las retribuciones del profesional no constituye una premisa definitoria del modelo. Las políticas retributivas pueden utilizar incentivos vinculados a objetivos, pero no forman parte de la finalidad conceptual de un proceso asistencial.
9.6. Variabilidad clínica
La variabilidad refleja diferencias en la práctica. Parte puede estar justificada por características de los pacientes o por preferencias informadas. Otra parte deriva de hábitos, disponibilidad desigual, organización o desconocimiento. Los PAI y las guías ayudan a reducir variabilidad no justificada sin eliminar el juicio profesional.
9.7. Continuidad asistencial
La continuidad debe diseñarse. Requiere definir criterios de derivación, información mínima, responsables de seguimiento, conciliación terapéutica, señales de alarma y canales de comunicación. No basta con confiar en que los profesionales se coordinen espontáneamente.
9.8. Actualización de los procesos
Un PAI debe revisarse cuando cambia la evidencia, la tecnología, la organización o los resultados. La existencia de un documento publicado no garantiza que se aplique ni que continúe siendo adecuado. La evaluación debe comprobar implantación y resultados.
10. DISEÑO Y MEJORA CONTINUA DE LOS PROCESOS
Diseñar un proceso significa definir de manera deliberada cómo debe transformarse una necesidad en un resultado. El diseño debe integrar requisitos técnicos, legales, organizativos y de experiencia. No consiste en redactar un procedimiento después de que el trabajo ya esté funcionando.
10.1. Identificación de la necesidad
El primer paso es determinar qué necesidad pretende satisfacer el proceso y quiénes son sus destinatarios. Una definición centrada en la estructura conduce a soluciones parciales. Por ejemplo, «tramitar solicitudes» describe actividad administrativa; «garantizar que la persona reciba la prestación correcta en plazo» expresa el resultado.
10.2. Delimitación del alcance
Debe establecerse el acontecimiento que inicia el proceso y el resultado que lo termina. Si el alcance es demasiado estrecho, se excluyen interfaces críticas. Si es demasiado amplio, el proceso resulta inmanejable. También deben definirse exclusiones y relaciones con otros procesos.
10.3. Identificación de partes interesadas
Las partes interesadas incluyen ciudadanía, profesionales, unidades administrativas, proveedores, órganos directivos y otros niveles asistenciales. Cada una aporta requisitos diferentes. El diseño debe resolver posibles conflictos mediante prioridades basadas en seguridad, legalidad, resultados y derechos.
10.4. Análisis de requisitos
Los requisitos pueden proceder de leyes, reglamentos, evidencia científica, planes estratégicos, estándares, contratos, necesidades de usuarios o riesgos identificados. Deben traducirse en características verificables del proceso.
Por ejemplo, la obligación de confidencialidad se traduce en perfiles de acceso, trazabilidad, minimización de datos, formación y respuesta a incidentes. Una declaración genérica no basta.
10.5. Diseño del flujo
El equipo representa la secuencia de actividades, decisiones y transferencias. Debe buscarse el flujo más sencillo compatible con garantías. Son especialmente relevantes los tiempos de espera, retrabajos, aprobaciones, devoluciones, movimientos de información y puntos en los que se acumulan expedientes.
10.6. Asignación de responsabilidades
Cada actividad debe tener un responsable de ejecución y, cuando proceda, responsables de aprobación, consulta e información. Las responsabilidades deben corresponderse con las competencias jurídicas. La gestión por procesos no permite atribuir decisiones administrativas a quien carece de competencia.
10.7. Gestión de riesgos
El diseño debe anticipar qué puede fallar, qué consecuencias tendría y qué controles son necesarios. Los controles deben situarse preferentemente cerca del origen del riesgo y, cuando sea posible, impedir el error en lugar de limitarse a detectarlo después.
La automatización puede introducir validaciones, pero también nuevos riesgos. Un campo obligatorio evita omisiones, aunque puede generar datos falsos si la opción adecuada no existe. Toda regla automática debe probarse y revisarse.
10.8. Definición de indicadores
Los indicadores deben diseñarse al mismo tiempo que el proceso. Si se incorporan posteriormente, puede no existir información suficiente. Deben cubrir volumen, tiempo, calidad, resultado, seguridad, experiencia y eficiencia.
10.9. Documentación
La documentación puede incluir ficha de proceso, diagrama, procedimiento, instrucciones, formularios, registros y cuadro de indicadores. Debe ser suficiente para garantizar consistencia, pero no tan compleja que resulte inutilizable.
La versión vigente, fecha de revisión y responsable deben quedar identificados. Los documentos obsoletos deben retirarse de los puntos de uso para evitar prácticas contradictorias.
10.10. Implantación
La implantación requiere comunicación, formación, recursos y soporte. No puede asumirse que publicar un procedimiento modifica automáticamente la conducta. Deben explicarse finalidad, cambios, responsabilidades e indicadores.
El pilotaje permite comprobar el diseño. Es aconsejable seleccionar un entorno representativo, establecer un período, recoger incidencias y decidir criterios de extensión.
10.11. Evaluación inicial
Tras la implantación debe comprobarse si el proceso se ejecuta según lo previsto y si genera resultados. Una acción puede aplicarse correctamente sin producir el efecto esperado; también puede producir buenos resultados por factores ajenos. Por ello, la evaluación debe combinar indicadores de implantación y de resultado.
10.12. Rediseño
Cuando el rendimiento es insuficiente, puede bastar una acción correctiva o ser necesario rediseñar. El rediseño cuestiona actividades, roles, tecnología y límites del proceso. No debe limitarse a añadir controles, porque cada control aumenta tiempo y complejidad.
10.13. Simplificación administrativa
La simplificación elimina cargas, duplicidades y requisitos no justificados. En el SAS puede implicar reutilización de datos, integración de sistemas, formularios claros, tramitación paralela o automatización. Debe preservar competencia, trazabilidad, protección de datos y derechos de audiencia o recurso.
10.13.1. Ejemplo de mejora de un proceso de suministro
Una unidad detecta retrasos recurrentes en la disponibilidad de material. El análisis muestra solicitudes incompletas, validaciones sucesivas y falta de información sobre existencias. El rediseño incorpora catálogo normalizado, consulta de stock, validación inicial de la necesidad y seguimiento mediante indicadores de plazo, devoluciones e incidencias.
La mejora no consiste únicamente en exigir mayor rapidez al personal de compras. Actúa sobre la calidad de la entrada, las interfaces y la información del proceso.
10.14. Gestión del cambio
Los cambios pueden generar resistencia por incertidumbre, pérdida de autonomía percibida, carga inicial o experiencias previas. La participación temprana y la explicación del problema favorecen la implantación. También es necesario reconocer impactos reales y ajustar recursos.
10.15. Estandarización y adaptación
La estandarización reduce variabilidad, pero debe permitir excepciones justificadas. Un proceso excesivamente rígido puede impedir adaptar la atención. Las excepciones deben definirse, documentarse y analizarse para distinguir variación necesaria de incumplimiento.
11. EVALUACIÓN DE LA CALIDAD Y DE LOS PROCESOS
Evaluar consiste en emitir un juicio sistemático sobre el funcionamiento o los resultados mediante comparación con criterios explícitos. Medir proporciona datos; evaluar interpreta esos datos en relación con objetivos, estándares, tendencias y contexto.
11.1. Criterio, estándar e indicador
El criterio expresa la condición que debe cumplirse. El estándar establece el nivel de cumplimiento esperado. El indicador mide el grado en que el criterio se alcanza. Por ejemplo, el criterio puede ser que los informes se emitan en plazo; el indicador, el porcentaje emitido antes de diez días; y el estándar, al menos el noventa por ciento.
11.2. Características de un buen indicador
Un indicador debe ser válido, fiable, sensible, específico, comprensible, factible y útil para la decisión. La validez exige que mida lo que pretende medir. La fiabilidad implica obtener resultados consistentes. La sensibilidad permite detectar cambios. La factibilidad relaciona el valor de la información con el esfuerzo necesario.
También debe existir una ficha técnica con denominación, finalidad, fórmula, numerador, denominador, inclusiones, exclusiones, fuente, periodicidad, responsable y forma de interpretación. Sin definición homogénea, la comparación entre centros carece de valor.
11.3. Indicadores de estructura, proceso y resultado
Los indicadores estructurales describen capacidad; los de proceso, cumplimiento de actuaciones; y los de resultado, efectos. Un cuadro equilibrado debe combinar los tres. Medir únicamente estructura puede crear una falsa seguridad; medir solo resultados puede llegar demasiado tarde para intervenir.
11.4. Indicadores de actividad y calidad
La actividad expresa volumen: consultas, intervenciones o expedientes. La calidad analiza cómo y con qué resultado se realiza. Un aumento de actividad puede responder a mayor necesidad, mejor accesibilidad, duplicidad o baja capacidad resolutiva. Debe interpretarse junto a resultados y eficiencia.
11.5. Tasas, proporciones y valores absolutos
Los valores absolutos son útiles para dimensionar, pero deben relacionarse con población o actividad para comparar. El número de incidentes puede aumentar porque se atienden más pacientes o porque mejora la cultura de notificación. Una tasa permite ajustar por exposición, aunque tampoco elimina todos los factores de confusión.
11.6. Ajuste por riesgo
Los resultados clínicos dependen de la complejidad. Comparar mortalidad o reingresos sin ajustar puede penalizar a centros que atienden casos más graves. El ajuste utiliza variables relevantes para estimar diferencias esperadas y mejorar la interpretación.
11.7. Línea base, meta y tendencia
La línea base describe la situación inicial; la meta fija el valor esperado; y la tendencia muestra evolución. Un único dato no permite saber si existe mejora sostenida. También debe considerarse estacionalidad y cambios en sistemas de registro.
11.8. Evaluación interna y externa
La evaluación interna facilita aprendizaje y conocimiento detallado. La externa aporta independencia, comparabilidad y contraste. Ambas son complementarias. La autoevaluación pierde utilidad si se utiliza para justificar la situación existente; la evaluación externa puede ser superficial si desconoce el contexto.
11.9. Evaluación cuantitativa y cualitativa
Los datos cuantitativos muestran magnitud y tendencia. Los métodos cualitativos explican experiencias, barreras y causas. Un indicador puede mostrar aumento de ausencias a citas, pero entrevistas y análisis del circuito ayudan a saber si se debe a información confusa, dificultades de transporte o tiempos excesivos.
11.10. Cuadro de mando
El cuadro de mando reúne indicadores seleccionados para facilitar seguimiento. Debe evitar acumulación indiscriminada. Cada indicador debe estar vinculado a una decisión y disponer de responsable. El uso de señales visuales no sustituye el análisis de tendencia y contexto.
11.11. Sesgos y efectos no deseados
Cuando un indicador se convierte en objetivo puede inducir conductas dirigidas a mejorar el dato en lugar del resultado. Por ejemplo, excluir casos complejos, modificar codificación o trasladar demora a otra fase. La evaluación debe prever estos efectos y combinar medidas.
11.12. Retroalimentación y planes de mejora
La información debe llegar a quienes pueden actuar. Los informes tardíos o excesivamente generales no facilitan mejora. La retroalimentación debe ser periódica, comprensible, comparativa y orientada a decisiones.
Cuando existe desviación, el plan de mejora debe identificar causa, acción, responsable, plazo, recursos, indicador y seguimiento. No es suficiente formular «se mejorará la coordinación» sin concretar cambios.
11.13. Evaluación de la experiencia
La experiencia puede medirse mediante encuestas, entrevistas, relatos, grupos y análisis de reclamaciones. Las preguntas deben referirse a hechos concretos y segmentarse para detectar desigualdades. La tasa de respuesta y el modo de administración pueden introducir sesgos.
11.14. Evaluación económica
La evaluación económica compara costes y resultados de alternativas. En gestión de procesos resulta útil calcular coste de fallos, retrabajos, demoras o actividades sin valor. El menor coste directo no siempre representa la opción más eficiente si aumenta complicaciones o carga a otros niveles.
11.15. Publicidad y rendición de cuentas
La transparencia permite conocer objetivos y resultados, fortalece la confianza y facilita comparación. La información pública debe ser comprensible, contextualizada y respetar confidencialidad. Publicar datos sin explicación puede generar interpretaciones erróneas.
12. APLICACIÓN PRÁCTICA EN EL SERVICIO ANDALUZ DE SALUD
La aplicación de la calidad en el SAS se produce a través de múltiples instrumentos: planificación estratégica, contratos programa, acuerdos de gestión, Procesos Asistenciales Integrados, indicadores, planes de seguridad, evaluación de resultados, formación y sistemas de información.
12.1. Contrato Programa
El Contrato Programa traduce prioridades en compromisos y objetivos. Establece indicadores relacionados con accesibilidad, actividad, resultados, eficiencia, seguridad y gestión. Su función no debe reducirse a evaluación final; también orienta la planificación y el seguimiento durante el ejercicio.
Los objetivos deben desplegarse de forma coherente hasta los centros y unidades. Cuando se trasladan sin adaptación pueden generarse indicadores formalmente cumplidos pero desconectados de las necesidades locales.
12.2. Unidades de Gestión Clínica
Las unidades de gestión clínica integran responsabilidad asistencial y de gestión. Sus acuerdos deben relacionar actividad, resultados, calidad, recursos y desarrollo profesional. La gestión clínica pretende aproximar decisiones al conocimiento profesional, manteniendo responsabilidad y evaluación.
12.3. Sistemas de información
La calidad de los datos es una condición previa. Los sistemas deben utilizar definiciones comunes, registrar eventos relevantes, facilitar trazabilidad y evitar duplicidades. El TFA participa en validaciones, explotación, documentación, perfiles de acceso y resolución de incidencias.
Un cuadro de mando solo es fiable si los datos de origen son completos y consistentes. La automatización no elimina la necesidad de controles. Deben documentarse reglas de cálculo, cambios de versión y períodos afectados.
12.4. Contratación y compras
La calidad debe incorporarse a la definición de necesidades, prescripciones técnicas, criterios de adjudicación, condiciones de ejecución, recepción y seguimiento. El precio no puede ser el único elemento cuando la prestación afecta a seguridad, continuidad o resultados.
Los indicadores contractuales pueden medir disponibilidad, tiempos de respuesta, incidencias, cumplimiento preventivo, calidad del suministro y satisfacción de las unidades. Deben ser verificables y estar vinculados a obligaciones claras.
12.5. Recursos humanos y formación
La planificación de plantillas, la acogida, la formación y la evaluación de competencias influyen en los procesos. La formación debe responder a riesgos y objetivos, no limitarse al número de cursos. Su evaluación debe comprobar aplicación y efecto.
12.6. Atención ciudadana
Las reclamaciones, sugerencias y agradecimientos deben alimentar el sistema de mejora. El TFA puede participar en clasificación, tramitación, análisis de tendencias y seguimiento. La respuesta individual es necesaria, pero el valor organizativo aparece al identificar causas comunes.
12.7. Mantenimiento y servicios de soporte
La disponibilidad de instalaciones, equipamiento y suministros condiciona la calidad. El mantenimiento preventivo, la trazabilidad, la limpieza, la alimentación y la logística deben gestionarse mediante procesos e indicadores propios.
12.8. Papel del Técnico de Función Administrativa
El TFA puede actuar como responsable funcional, analista de procesos, coordinador de proyectos, técnico de contratación, gestor económico o profesional de recursos humanos. En todos estos puestos debe comprender la relación entre el trámite y el resultado final.
Sus funciones pueden incluir elaboración de fichas de proceso, definición de indicadores, análisis de datos, preparación de cuadros de mando, coordinación de grupos, documentación de procedimientos, seguimiento de planes de mejora y evaluación de contratos.
12.8.1. Ejemplo de intervención administrativa
Un hospital detecta retrasos en reparaciones de equipos. El TFA analiza solicitudes, prioridades, tiempos de asignación, disponibilidad de repuestos y relación contractual. Propone un proceso con clasificación de criticidad, avisos automáticos, niveles de servicio e indicadores de tiempo de respuesta, tiempo de resolución, reincidencia y disponibilidad.
La mejora afecta a mantenimiento, contratación, almacén, unidades asistenciales y sistema informático. La visión por procesos evita atribuir todo el problema a un único servicio.
12.9. Gobernanza y responsabilidad
La calidad requiere órganos que establezcan prioridades, responsables que gestionen procesos, equipos que analicen resultados y mecanismos de rendición de cuentas. La participación no diluye responsabilidades; debe aclararlas.
Las decisiones deben quedar documentadas, especialmente cuando afectan a seguridad, derechos o recursos públicos. La trazabilidad permite aprender, justificar y controlar.
13. CONCLUSIONES Y DISTINCIONES DE EXAMEN
La calidad sanitaria ha evolucionado desde la inspección del resultado hacia la prevención, la gestión total, la excelencia y la mejora continua. En el modelo actual, toda la organización participa y las decisiones se orientan a resultados, seguridad, experiencia, equidad y eficiencia.
El modelo de Donabedian clasifica la evaluación en estructura, proceso y resultado. Las dimensiones de calidad incluyen efectividad, eficiencia, seguridad, accesibilidad, continuidad, equidad, adecuación y experiencia.
El III Plan de Calidad del SSPA 2010-2014, «Un espacio compartido», organiza sus líneas de acción en tres escenarios: Ciudadanía, Profesionales y Espacio Compartido. La innovación tecnológica no es un escenario independiente. La I+D+i se integra en Profesionales.
Ciudadanía se vincula a centralidad de la persona, respuesta integrada, comunicación, participación y derechos. Profesionales se vincula a competencias, autonomía, conocimiento, investigación e innovación. Espacio Compartido se vincula al encuentro entre pacientes y profesionales, decisiones compartidas, corresponsabilidad, eficiencia y sostenibilidad.
La gestión por procesos adopta una visión transversal. Define entradas, actividades, resultados, destinatarios, responsables, riesgos e indicadores. No elimina las unidades funcionales ni altera las competencias legales.
Los Procesos Asistenciales Integrados pretenden mejorar resultados, garantizar continuidad, reducir variabilidad y eliminar actividades sin valor. La mejora retributiva no es una premisa definitoria del modelo.
El ciclo PDCA comprende Planificar, Hacer, Comprobar y Actuar. Si la mejora funciona, debe estandarizarse y seguir midiéndose. Si no funciona, deben revisarse las causas y comenzar un nuevo ciclo.
La evaluación compara indicadores con criterios, estándares, metas y tendencias. Debe combinar estructura, proceso, resultado, experiencia, eficiencia y seguridad.
14. MAPA CONCEPTUAL
│
├── EVOLUCIÓN
│ ├── Inspección
│ ├── Control
│ ├── Aseguramiento
│ ├── Calidad total
│ └── Excelencia y mejora continua
│
├── DONABEDIAN
│ ├── Estructura
│ ├── Proceso
│ └── Resultado
│
├── DIMENSIONES
│ ├── Efectividad
│ ├── Eficiencia
│ ├── Seguridad
│ ├── Accesibilidad
│ ├── Continuidad
│ ├── Equidad
│ ├── Adecuación
│ └── Experiencia
│
├── PLAN DE CALIDAD SSPA 2010-2014
│ ├── Ciudadanía
│ │ └── Persona, derechos, respuesta integrada y participación
│ ├── Profesionales
│ │ └── Competencias, conocimiento e I+D+i
│ └── Espacio Compartido
│ └── Pacientes + profesionales + corresponsabilidad
│
├── GESTIÓN POR PROCESOS
│ ├── Estratégicos
│ ├── Clave
│ ├── Soporte
│ ├── Propietario del proceso
│ └── Indicadores
│
├── PAI
│ ├── Resultados en salud
│ ├── Continuidad
│ ├── Reducción de variabilidad
│ └── Eliminación de actividades sin valor
│
└── MEJORA CONTINUA
├── Planificar
├── Hacer
├── Comprobar
└── Actuar
15. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Constitución Española de 1978 — arts. 43 y 103: protección de la salud, eficacia y servicio objetivo a los intereses generales.
- Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad — bases del Sistema Nacional de Salud, atención integral, coordinación y calidad de los servicios.
- Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud — infraestructura, planificación, evaluación y mejora de la calidad.
- Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía — ordenación del Sistema Sanitario Público de Andalucía y derechos de la ciudadanía.
- Ley 16/2011, de 23 de diciembre, de Salud Pública de Andalucía — planificación, evaluación, equidad y actuación sobre determinantes de salud.
- III Plan de Calidad del Sistema Sanitario Público de Andalucía 2010-2014 — «Un espacio compartido»: escenarios Ciudadanía, Profesionales y Espacio Compartido.
- Procesos Asistenciales Integrados del SSPA — metodología para la atención integrada, continuidad, reducción de variabilidad y orientación a resultados.
- Contratos Programa del Servicio Andaluz de Salud — despliegue de objetivos e indicadores de actividad, accesibilidad, calidad, resultados y eficiencia.
- Donabedian, A. — modelo de evaluación de la calidad mediante estructura, proceso y resultado.
- Deming, W. E. — fundamentos de mejora continua y ciclo Planificar-Hacer-Comprobar-Actuar.
- Organización Mundial de la Salud — calidad de los servicios de salud y seguridad del paciente.
- TEMARIO-AG.md — enunciado literal del Tema 98 de Técnico/a de Función Administrativa, Administración General. :contentReference[oaicite:9]{index=9}
- Exámenes oficiales SAS de Administración General — preguntas sobre escenarios del Plan de Calidad, I+D+i, Espacio Compartido y Procesos Asistenciales Integrados. :contentReference[oaicite:10]{index=10} :contentReference[oaicite:11]{index=11}
- Material de base aportado para el Tema 98 — estructura inicial, contenidos y preguntas de referencia. :contentReference[oaicite:12]{index=12}
calidad sanitaria
mejora continua
gestión por procesos
Procesos Asistenciales Integrados
Donabedian
ciclo PDCA
Ciudadanía
Profesionales
Espacio Compartido
indicadores de calidad
TFA Administración General SAS