Tema 37. Sistema de contabilidad analítica en el Servicio Andaluz de Salud. Control de consumos. Determinación de las unidades de costo sanitario. Estándares.
1. INTRODUCCIÓN Y ENCUADRE
La asistencia sanitaria pública moviliza recursos humanos, medicamentos, productos sanitarios, equipamiento, instalaciones, servicios generales y tecnología. La contabilidad presupuestaria permite saber qué crédito existe, qué gasto se autoriza y cómo se ejecuta; la contabilidad financiera refleja derechos, obligaciones y situación patrimonial; pero ninguna de ellas, por sí sola, explica con suficiente detalle cuánto cuesta una consulta, una estancia, una intervención, una prueba diagnóstica o la actividad de una unidad asistencial. Esa necesidad corresponde a la contabilidad analítica o contabilidad de costes.
En el Servicio Andaluz de Salud, la contabilidad analítica se orienta a relacionar tres dimensiones que deben interpretarse conjuntamente: recursos consumidos, actividad producida y responsabilidad gestora. Su utilidad no consiste únicamente en obtener una cifra de coste. El verdadero valor aparece cuando esa cifra permite identificar qué unidad consume el recurso, qué actividad genera, por qué se desvía de su referencia y qué decisiones pueden mejorar la eficiencia sin deteriorar la calidad asistencial.
Artículo 31.2 de la Constitución Española
Este mandato constitucional explica el fundamento general del control económico en el sector público. En sanidad, sin embargo, la eficiencia no puede reducirse a gastar menos. Una reducción de gasto que provoque demoras evitables, pérdida de calidad, desabastecimiento o peores resultados clínicos no constituye una mejora real. Por ello, la información de costes debe interpretarse junto con la actividad, la complejidad, la accesibilidad, la calidad, la seguridad y los resultados.
2. CONCEPTO, FINALIDAD Y PRINCIPIOS
2.1. Concepto de contabilidad analítica sanitaria
La contabilidad analítica es el sistema que identifica, clasifica, localiza, imputa y analiza los costes derivados de la actividad de una organización. En un centro sanitario, debe responder a preguntas operativas: qué recursos se han consumido, en qué unidad, con qué finalidad, qué producto o actividad se ha obtenido y cómo se compara el resultado con el de otros periodos, centros o estándares.
Su enfoque es interno. No se limita a la naturaleza económica del gasto, sino que añade su destino. El coste de personal, por ejemplo, deja de contemplarse solo como una obligación reconocida y pasa a relacionarse con una unidad funcional, una línea asistencial y una producción. Lo mismo ocurre con medicamentos, material fungible, mantenimiento, limpieza, energía o pruebas realizadas por servicios intermedios.
2.2. Objetivos
Los objetivos del sistema pueden agruparse en cuatro bloques. El primero es el conocimiento del coste: calcular costes por centro de responsabilidad, línea funcional, actividad o producto. El segundo es el control de gestión: detectar desviaciones, analizar causas y atribuir la información a responsables con capacidad de actuación. El tercero es la planificación: estimar necesidades, dimensionar recursos y valorar alternativas. El cuarto es la evaluación: comparar eficiencia entre periodos o unidades homogéneas y apoyar la rendición de cuentas.
| Pregunta de gestión | Respuesta aportada por la contabilidad analítica |
|---|---|
| ¿Dónde se produce el consumo? | En el centro de responsabilidad al que se imputa el coste. |
| ¿Qué se consume? | Personal, bienes, servicios, farmacia, material, energía u otros recursos. |
| ¿Qué actividad se obtiene? | Consultas, estancias, intervenciones, pruebas, sesiones, urgencias u otras unidades. |
| ¿Con qué eficiencia? | Mediante costes unitarios, estándares, comparaciones y análisis de desviaciones. |
2.3. Responsabilidad, controlabilidad y dirección por objetivos
El modelo descrito en el material del SAS se apoya en tres principios. La responsabilidad exige asociar la información a unidades con un responsable identificable. La controlabilidad obliga a distinguir los costes sobre los que ese responsable puede influir de aquellos que vienen determinados por decisiones externas o superiores. La dirección por objetivos relaciona el consumo con metas asistenciales y económicas previamente definidas.
Esta distinción evita evaluaciones injustas. No debe atribuirse a una unidad el mismo grado de responsabilidad sobre una compra que puede modular que sobre una amortización centralizada, una tarifa corporativa o una decisión estructural. El sistema debe informar del coste total, pero la evaluación del gestor ha de centrarse especialmente en el ámbito realmente controlable.
3. EL SISTEMA COAN EN EL SERVICIO ANDALUZ DE SALUD
3.1. Evolución y alcance
El SAS desarrolló progresivamente su sistema de contabilidad analítica a partir de experiencias hospitalarias, extendiéndolo después a la atención primaria y a las áreas de gestión sanitaria. La denominación histórica COAN-hyd alude a la contabilidad analítica de gestión por centros de responsabilidad de hospitales y distritos. En la documentación y en los cuestionarios más recientes aparece también la denominación general COAN o COAN SSPA para identificar la aplicación y el entorno corporativo de explotación de costes.
El sistema integra información procedente de distintas fuentes. La contabilidad analítica no genera por sí sola todos los datos primarios: recibe consumos logísticos, costes de personal, actividad asistencial y variables organizativas; los depura; los relaciona con la estructura de centros; aplica criterios de imputación y reparto; y produce informes comparables. Por ello, la calidad final depende tanto del modelo de costes como de la calidad de cada sistema de origen.
3.2. Fuentes de información
Entre las fuentes señaladas en el material del tema se encuentran SIGLO para la gestión logística y los consumos de bienes y servicios; GERHONTE para la información de personal; y los sistemas asistenciales, entre ellos DIRAYA e información hospitalaria, para cuantificar la actividad. La plataforma de explotación transforma esos datos en resultados analíticos.
La integración no significa que todos los sistemas hagan lo mismo. SIGLO gestiona pedidos, almacenes, catálogo, compras y procesos logísticos; GERHONTE gestiona recursos humanos; GIRO se vincula a la gestión económico-financiera corporativa de la Junta de Andalucía; SUR se relaciona con ingresos y recaudación; y COAN explota la información desde la perspectiva del coste sanitario. Distinguir funciones es una materia clásica de examen.
3.3. Flujo básico de funcionamiento
- Definición de la estructura: centros de responsabilidad, cuentas, líneas funcionales y relaciones entre unidades.
- Captura de datos: costes de personal, consumos, servicios, actividad y criterios de reparto.
- Validación: comprobación de integridad, coherencia temporal, asignación correcta y ausencia de duplicidades.
- Imputación y reparto: asignación directa cuando existe trazabilidad y distribución de costes comunes mediante inductores.
- Cálculo: costes primarios, secundarios, completos y unitarios.
- Explotación: informes, comparaciones, series temporales, desviaciones e indicadores.
4. CENTROS DE RESPONSABILIDAD
4.1. Concepto
El centro de responsabilidad es la unidad organizativa a la que se atribuyen recursos, actividad y responsabilidad gestora. En la formulación utilizada por el SAS y recogida en examen, el centro de responsabilidad de costes controlables es una unidad funcional con entidad propia dentro del centro sanitario, estructura homogénea y actividad identificable. La expresión no implica personalidad jurídica independiente; describe una unidad de gestión diferenciada.
4.2. Requisitos de una buena estructura de centros
La estructura debe cumplir varios requisitos. Cada centro ha de ser identificable, porque una unidad ambigua impide atribuir consumos. Debe poseer homogeneidad funcional, ya que mezclar actividades muy diferentes distorsiona el coste unitario. Ha de existir un responsable y una relación razonable entre su capacidad de decisión y los costes evaluados. Finalmente, la estructura debe ser estable pero actualizable: la comparación temporal exige continuidad, aunque los cambios organizativos deben reflejarse cuando se produzcan.
4.3. Clasificación funcional
| Tipo de centro | Función | Ejemplos | Tratamiento del coste |
|---|---|---|---|
| Estructural | Sostiene el funcionamiento general de la organización. | Dirección, administración, mantenimiento, limpieza, seguridad. | Sus costes suelen distribuirse mediante criterios de reparto hacia otros centros. |
| Intermedio | Presta apoyo diagnóstico, terapéutico o logístico a otras unidades. | Laboratorio, radiodiagnóstico, farmacia, esterilización. | Su producción puede medirse mediante pruebas, unidades físicas o URV y transferirse a centros consumidores. |
| Final | Produce la asistencia que constituye el resultado final para el paciente. | Hospitalización, consultas, urgencias, cirugía, atención primaria. | Recibe costes propios y costes repercutidos de centros estructurales e intermedios. |
La clasificación describe el papel del centro dentro de la cadena de producción asistencial. Un laboratorio es intermedio porque sus resultados apoyan decisiones clínicas de otros servicios; una unidad de hospitalización es final porque concentra atención directa al paciente; y mantenimiento es estructural porque sostiene el conjunto de la organización. La misma unidad no debe clasificarse por intuición, sino según la función que desempeñe en el modelo.
4.4. Relaciones entre centros
Los centros no actúan de forma aislada. Los estructurales prestan soporte al resto; los intermedios producen servicios consumidos por los finales; y los finales integran recursos propios y ajenos para prestar asistencia. La contabilidad analítica representa estas relaciones mediante repartos o transferencias internas. El criterio elegido debe aproximarse a la causa del consumo: superficie para determinados costes de limpieza o mantenimiento, número de trabajadores para ciertos servicios de personal, solicitudes o unidades de actividad para pruebas diagnósticas, entre otros posibles inductores.
5. ESTRUCTURA Y FORMACIÓN DE LOS COSTES
5.1. Coste, gasto, pago y consumo
Estos conceptos están relacionados, pero no son equivalentes. El gasto expresa la adquisición de un bien o servicio o el nacimiento de una obligación económica. El pago supone la salida de tesorería. El consumo representa la utilización efectiva del recurso. El coste es la valoración económica de los recursos aplicados a una actividad, centro o producto. Puede existir gasto sin consumo inmediato, como ocurre cuando se adquiere material que permanece almacenado; y puede existir consumo en un periodo distinto de aquel en que se pagó.
Esta diferencia es esencial en la gestión de existencias. La entrada de un producto en almacén no significa que ya sea coste de la unidad asistencial. El coste se vincula al momento y destino del consumo, de acuerdo con el circuito de salidas, entregas e imputaciones. Por eso, la trazabilidad logística condiciona la precisión de la contabilidad analítica.
5.2. Costes directos e indirectos
Un coste directo puede asignarse a un objeto de coste de forma clara y económicamente razonable. El personal adscrito a una unidad o el material entregado específicamente a un centro de consumo son ejemplos habituales. Un coste indirecto beneficia a varias unidades y necesita un criterio de reparto. La energía de un edificio, la dirección, la limpieza común o determinados servicios generales suelen requerir inductores.
La decisión no depende únicamente de la naturaleza del recurso, sino también del nivel de análisis. Un coste puede ser directo respecto de un hospital e indirecto respecto de una consulta concreta. Cuanto más detallado sea el objeto de coste, mayor será la necesidad de criterios de imputación.
5.3. Costes fijos, variables y semifijos
Los costes fijos no varían a corto plazo dentro de un rango de actividad, como determinados costes estructurales. Los variables cambian con el volumen producido, como parte del material fungible. Los semifijos o escalonados permanecen estables hasta que la actividad exige ampliar capacidad. Esta clasificación ayuda a interpretar desviaciones: una disminución de actividad puede elevar el coste unitario aunque el coste total apenas cambie, porque los costes fijos se reparten entre menos unidades.
5.4. Coste primario, secundario y completo
El coste primario reúne los recursos inicialmente imputados al centro. El coste secundario incorpora los costes transferidos desde otros centros, especialmente estructurales e intermedios. El coste completo integra los costes necesarios para representar el consumo total asociado a la producción final. Frente a él, el análisis de costes controlables se centra en aquellos sobre los que el responsable puede actuar.
| Perspectiva | Utilidad principal | Precaución |
|---|---|---|
| Coste directo o primario | Seguimiento operativo de recursos imputados a la unidad. | No refleja todos los apoyos recibidos. |
| Coste completo | Conocer el coste global de una actividad o producto. | Depende de los criterios de reparto aplicados. |
| Coste controlable | Evaluar decisiones del responsable. | No debe confundirse con coste directo. |
| Coste estándar | Establecer una referencia previa y analizar desviaciones. | Debe actualizarse y basarse en condiciones comparables. |
6. CONTROL DE CONSUMOS
6.1. Finalidad
El control de consumos comprende el registro, seguimiento, validación y análisis de los recursos utilizados por cada centro. Su finalidad es asegurar que la información económica represente el consumo real, detectar desviaciones y apoyar decisiones de mejora. No es un control meramente restrictivo: también evita desabastecimientos, identifica errores de imputación, mejora la planificación y permite relacionar el material utilizado con la actividad asistencial.
6.2. Circuito de información
El circuito comienza con la identificación del artículo o servicio, continúa con la solicitud, suministro, recepción, almacenamiento y salida hacia el centro de consumo, y termina con la imputación analítica. La precisión exige que el centro solicitante, el centro receptor y el centro consumidor estén correctamente codificados. Si un pedido se carga a una unidad distinta de la que utiliza el material, el gasto global del centro sanitario puede ser correcto, pero el coste por unidad quedará distorsionado.
- Registro de origen: pedido, nómina, contrato, factura, salida de almacén o actividad asistencial.
- Identificación del destino: centro de responsabilidad y periodo.
- Conciliación: comprobación con la fuente logística, presupuestaria, de personal o asistencial.
- Validación: detección de consumos negativos, duplicados, unidades sin actividad o variaciones atípicas.
- Análisis: comparación con presupuesto, estándar, periodo anterior y centros equivalentes.
- Actuación: corrección del dato o adopción de una medida de gestión.
6.3. Controles de calidad
El material fuente describe mecanismos específicos de control de calidad sobre costes, actividad, criterios de reparto e indicadores. La validación debe comprobar, al menos, cuatro dimensiones: integridad, para que no falten centros o periodos; exactitud, para que el dato coincida con la fuente; coherencia, para que la relación entre consumo y actividad sea plausible; y homogeneidad, para que las reglas sean comparables entre unidades.
Un valor atípico no es necesariamente un error. Puede responder a una compra extraordinaria, una epidemia, una modificación de cartera, una avería, una sustitución tecnológica, un cambio de precio o una variación de complejidad. El control de calidad identifica la anomalía; el análisis de gestión explica su causa.
6.4. Indicadores de consumo
Los indicadores más útiles relacionan el consumo con una magnitud de actividad. El consumo total sin denominador puede inducir a error: una unidad que atiende más pacientes probablemente consumirá más recursos. Por ello, se calculan consumos por estancia, consulta, intervención, sesión, determinación, profesional, paciente atendido u otra unidad apropiada. La selección del denominador debe reflejar la causa del consumo.
| Indicador | Interpretación |
|---|---|
| Consumo total del periodo | Mide volumen económico, pero no eficiencia por sí solo. |
| Consumo por unidad de actividad | Relaciona recursos y producción; facilita comparación. |
| Variación interanual | Detecta tendencias, siempre que estructura y actividad sean comparables. |
| Desviación frente al estándar | Cuantifica la diferencia respecto de una referencia. |
| Rotación o cobertura de existencias | Ayuda a valorar almacenamiento, riesgo de caducidad y continuidad del suministro. |
7. DETERMINACIÓN DE LAS UNIDADES DE COSTO SANITARIO Y URV
7.1. Objeto de coste y unidad de coste
El objeto de coste es aquello cuyo coste se desea conocer: un centro, una actividad, una línea funcional, un proceso o una prestación. La unidad de coste es la medida que permite expresar su producción y calcular un coste unitario. En sanidad, la dificultad reside en que la producción es heterogénea. Una primera consulta no equivale necesariamente a una consulta sucesiva; una prueba simple no consume los mismos recursos que una compleja; y dos estancias pueden diferir por especialidad y gravedad.
La unidad elegida debe ser comprensible, medible, estable, relacionada con el consumo y útil para la decisión. Cuando la actividad es suficientemente homogénea, puede utilizarse una unidad física: consulta, estancia, intervención o determinación. Cuando existe heterogeneidad relevante, se necesitan unidades equivalentes o ponderadas.
7.2. Unidades físicas
Las unidades físicas cuentan directamente la actividad realizada. Son fáciles de interpretar y auditar, pero pueden ocultar diferencias de complejidad. El número de pruebas radiológicas, por ejemplo, no distingue entre técnicas con diferente tiempo, personal, equipamiento y material. Por eso, la unidad física resulta adecuada cuando las actividades son homogéneas o cuando se desagregan en categorías suficientemente precisas.
7.3. Unidades Relativas de Valor
La Unidad Relativa de Valor o URV es un coeficiente que expresa el consumo relativo de recursos de un procedimiento respecto de una actividad de referencia. Si una técnica tiene valor 1 y otra valor 3, la segunda representa, según el catálogo aplicado, una carga relativa tres veces superior. La URV no es una moneda ni un precio: es una unidad técnica de ponderación.
Para asignar valores relativos pueden considerarse tiempo de trabajo, cualificación profesional, equipamiento, material, complejidad técnica y otras variables relevantes. La clave es que el catálogo sea común y estable para permitir comparación. El coste monetario se obtiene al relacionar el coste del área con el volumen total de URV producidas.
7.4. Líneas funcionales y producción homogénea
Las líneas funcionales agrupan actividad con lógica asistencial y de gestión: hospitalización, consultas externas, urgencias, cirugía ambulatoria, hospital de día, pruebas diagnósticas o atención primaria. Cada línea puede utilizar una unidad específica. Para obtener una visión agregada se recurre a mecanismos de producción homogénea, que convierten actividades distintas en una base comparable mediante coeficientes.
La homogeneización no elimina la diversidad clínica; la representa mediante ponderaciones. Su validez depende de que los coeficientes reflejen razonablemente el consumo relativo. Por ello, los catálogos y equivalencias deben revisarse cuando cambian la tecnología, los protocolos o la organización.
| Tipo de unidad | Ventaja | Limitación |
|---|---|---|
| Unidad física | Simple, observable y fácil de auditar. | No pondera diferencias de complejidad. |
| URV | Compara procedimientos heterogéneos dentro de un catálogo. | Depende de la calidad y actualización de los valores relativos. |
| Producción homogénea | Permite agregar líneas distintas en una medida común. | Puede ocultar diferencias si se interpreta sin desagregar. |
| Producto final | Aproxima el coste de la prestación recibida por el paciente. | Requiere integrar múltiples consumos y servicios intermedios. |
8. ESTÁNDARES Y ANÁLISIS DE DESVIACIONES
8.1. Concepto de estándar
Un estándar es un valor de referencia utilizado para planificar, controlar o comparar. Puede representar el consumo esperado, el coste unitario objetivo, la productividad de una línea o el precio previsto de un recurso. El estándar debe definirse antes de la evaluación y basarse en condiciones conocidas. No es una cifra absoluta e inmutable: pierde utilidad cuando cambian precios, tecnología, cartera de servicios, complejidad o capacidad instalada.
8.2. Clases de estándares
- Histórico: se basa en periodos anteriores del mismo centro. Es accesible, pero puede perpetuar ineficiencias.
- Presupuestario u objetivo: deriva de la planificación y del compromiso de gestión.
- Comparativo: utiliza resultados de centros homogéneos o del conjunto del SAS.
- Técnico: se construye a partir de cantidades y procesos definidos.
- De mejor práctica: toma como referencia resultados eficientes y reproducibles.
El mejor estándar no siempre es el valor mínimo observado. Un valor extremo puede deberse a diferencias de registro, cartera o calidad. La referencia debe ser alcanzable, explicable y compatible con los objetivos asistenciales.
8.3. Coste estándar
El coste estándar puede expresarse como el resultado de multiplicar la cantidad estándar de recurso por su precio estándar. La comparación con el coste real permite separar dos componentes. La desviación de precio aparece cuando el recurso se adquiere a un precio diferente; la desviación de cantidad o consumo surge cuando se utiliza una cantidad distinta de la prevista para la actividad realizada.
8.4. Desviaciones favorables y desfavorables
Una desviación es favorable cuando el coste real resulta inferior a la referencia, y desfavorable cuando la supera. Sin embargo, la calificación contable no sustituye al análisis. Un ahorro puede ser aparente si deriva de actividad no realizada, retrasos de suministro o deterioro de calidad. Del mismo modo, una desviación desfavorable puede estar justificada por mayor complejidad, innovación terapéutica, incremento extraordinario de demanda o una mejora de resultados.
8.5. Método de investigación
- Confirmar el dato: descartar errores de periodo, centro, cantidad o precio.
- Ajustar por actividad: comparar costes unitarios y no solo totales.
- Comprobar complejidad: valorar cambios en cartera y mezcla de pacientes.
- Separar causas: precio, volumen, eficiencia técnica, organización o factores externos.
- Definir actuación: corregir el registro, negociar condiciones, revisar protocolos o adaptar el estándar.
- Evaluar el resultado: verificar que la medida reduce la desviación sin afectar negativamente a la asistencia.
9. EXPLOTACIÓN DE RESULTADOS Y EFICIENCIA
9.1. Coste unitario
El coste unitario relaciona el coste total imputado con las unidades producidas. Es uno de los indicadores más utilizados porque permite comparar unidades de distinto tamaño. Su interpretación exige que numerador y denominador correspondan al mismo periodo, ámbito y contenido. Si el coste incluye apoyos intermedios y estructurales, la actividad debe representar el producto final asociado; si solo incluye costes directos, la comparación debe hacerse con indicadores equivalentes.
9.2. Benchmarking
El benchmarking compara resultados entre unidades homogéneas para identificar diferencias y aprender de prácticas eficaces. No consiste en elaborar una clasificación automática. Debe comprobarse la comparabilidad de tamaño, cartera, población, tecnología, docencia, dispersión geográfica y complejidad. Una vez ajustadas las diferencias, el análisis puede detectar procesos organizativos transferibles.
9.3. Indicadores de eficiencia relativa
El material fuente describe un indicador basado en producción homogénea que relaciona el coste total con una producción agregada expresada en unidades comparables. Su finalidad es ofrecer una visión global de eficiencia del centro. Un resultado agregado es útil para la dirección, pero debe acompañarse de análisis por líneas funcionales. Dos centros pueden presentar un resultado global parecido y, sin embargo, tener fortalezas y debilidades muy distintas.
9.4. Apoyo a decisiones
La información analítica puede utilizarse para valorar dimensionamiento de plantillas, organización de agendas, utilización de equipamiento, producción propia frente a contratación externa, centralización de actividades, política de existencias, inversiones y reordenación de servicios. La decisión no debe basarse exclusivamente en el coste. Deben incorporarse necesidad sanitaria, accesibilidad, calidad, continuidad, seguridad, impacto presupuestario y capacidad instalada.
9.5. Precios públicos y facturación a terceros
Los costes analíticos aportan una base técnica para valorar prestaciones susceptibles de facturación. El material fuente cita la Orden de 24 de mayo de 2024, por la que se fijaron precios públicos de servicios sanitarios prestados por centros dependientes del Sistema Sanitario Público de Andalucía. Debe diferenciarse el coste, que mide recursos consumidos, del precio público, que es la cuantía jurídicamente establecida para determinados supuestos de facturación. Ambos pueden relacionarse, pero no son conceptos idénticos.
10. APLICACIÓN PRÁCTICA Y PAPEL DEL PERSONAL ADMINISTRATIVO
10.1. Funciones en el circuito de datos
El personal administrativo participa en múltiples puntos del sistema: codificación de centros de consumo, tramitación de pedidos, recepción y conformidad, registro de movimientos, mantenimiento de maestros, conciliación de facturas, apoyo a la gestión de personal, extracción de actividad, preparación de cierres y elaboración de informes. Aunque no siempre sea responsable del modelo de costes, la calidad de su trabajo condiciona directamente la fiabilidad del resultado.
Un error aparentemente menor puede propagarse por todo el sistema. Una unidad mal asignada desplaza costes; una fecha incorrecta altera el periodo; una actividad duplicada reduce artificialmente el coste unitario; una salida de almacén no registrada infravalora el consumo; y un cambio organizativo no actualizado rompe la comparabilidad temporal. Por ello, la contabilidad analítica exige disciplina de dato y coordinación entre gestión económica, logística, recursos humanos, sistemas de información y unidades asistenciales.
10.2. Comprobaciones operativas
- Verificar que el centro de responsabilidad y el centro de consumo sean correctos.
- Comprobar que cada dato corresponda al periodo de devengo o consumo adecuado.
- Conciliar salidas de almacén, compras directas y consumos imputados.
- Revisar unidades sin actividad, actividad sin coste y variaciones anómalas.
- Documentar criterios de reparto y cambios de estructura.
- Conservar trazabilidad desde el informe hasta el sistema de origen.
- Distinguir entre corrección del dato y explicación de una desviación real.
10.3. Lectura de un informe de costes
La lectura ordenada debe comenzar por el ámbito y el periodo. Después se comprueba qué tipo de coste muestra el informe: directo, controlable o completo. A continuación se revisa la actividad utilizada como denominador, se calcula o interpreta el coste unitario y se compara con el estándar o periodo anterior. Finalmente se investiga la desviación y se formula una conclusión que diferencie hecho, causa e intervención.
10.4. Protección y buen gobierno del dato
La información analítica es principalmente económica y organizativa, pero puede relacionarse con actividad sanitaria. Debe aplicarse el principio de minimización: los informes de gestión ordinarios no necesitan identificar pacientes. El acceso se limitará a los perfiles autorizados y la difusión se realizará con el nivel de agregación adecuado. La trazabilidad, la integridad y la documentación metodológica son condiciones de buen gobierno.
11. CONCLUSIONES E IDEAS CLAVE
La contabilidad analítica del SAS convierte información dispersa de personal, logística, actividad y estructura organizativa en una visión integrada del coste sanitario. Su unidad básica de responsabilidad es el centro, pero su finalidad última es explicar la relación entre recursos y producción. COAN no sustituye a los sistemas de origen: los integra y explota desde la perspectiva de costes.
El control de consumos requiere trazabilidad, correcta identificación del centro consumidor, conciliación entre fuentes y análisis ajustado por actividad. La clasificación entre centros estructurales, intermedios y finales permite representar la cadena de producción. Los costes directos se imputan sin reparto; los indirectos utilizan inductores; los costes completos incorporan apoyos recibidos; y los controlables permiten evaluar con justicia la actuación del responsable.
Las unidades físicas son útiles cuando la producción es homogénea. Las URV ponderan procedimientos diferentes según consumo relativo de recursos y permiten calcular costes equivalentes. Los estándares aportan referencias para planificar y detectar desviaciones, pero deben actualizarse y analizarse junto con volumen, complejidad y calidad. La eficiencia sanitaria exige producir el mejor resultado posible con los recursos disponibles, no simplemente reducir gasto.
12. MAPA CONCEPTUAL
│
├── FINALIDAD
│ ├── conocer costes
│ ├── controlar consumos
│ ├── comparar eficiencia
│ └── apoyar decisiones
│
├── SISTEMA COAN / COAN-hyd
│ ├── recibe datos de personal, logística y actividad
│ ├── valida e imputa
│ ├── reparte costes indirectos
│ └── genera informes e indicadores
│
├── CENTROS DE RESPONSABILIDAD
│ ├── estructurales → soporte general
│ ├── intermedios → apoyo a otros centros
│ └── finales → atención directa y producto final
│
├── COSTES
│ ├── directos / indirectos
│ ├── fijos / variables / semifijos
│ ├── primarios / secundarios / completos
│ └── controlables / no controlables
│
├── CONTROL DE CONSUMOS
│ ├── registro y trazabilidad
│ ├── conciliación con sistemas de origen
│ ├── validación y calidad del dato
│ └── análisis por actividad y desviaciones
│
├── UNIDADES DE COSTO
│ ├── unidades físicas
│ ├── URV → consumo relativo de recursos
│ ├── líneas funcionales
│ └── producción homogénea
│
├── ESTÁNDARES
│ ├── históricos
│ ├── presupuestarios
│ ├── comparativos
│ └── técnicos y de mejor práctica
│
└── RESULTADOS
├── coste unitario
├── benchmarking
├── eficiencia relativa
├── apoyo al Contrato Programa
└── base técnica para decisiones y precios
13. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
- Constitución Española de 1978 — Artículo 31.2, asignación equitativa de los recursos públicos y criterios de eficiencia y economía.
- Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad — Marco general de financiación, organización y gestión del sistema sanitario.
- Ley 2/1998, de 15 de junio, de Salud de Andalucía — Organización y principios del Sistema Sanitario Público de Andalucía.
- Texto Refundido de la Ley General de la Hacienda Pública de la Junta de Andalucía — Régimen económico-presupuestario aplicable al sector público andaluz.
- Orden de 19 de febrero de 2015, por la que se regula la contabilidad pública de la Junta de Andalucía — Marco de la información contable pública autonómica citado en el material fuente.
- Decreto 197/2007, de 3 de julio — Estructura, organización y funcionamiento de los servicios de atención primaria del SAS.
- Decreto 105/1986, de 11 de junio — Ordenación de la asistencia especializada y órganos de dirección de los hospitales, con sus modificaciones.
- Orden de 24 de mayo de 2024 — Precios públicos de servicios sanitarios prestados por centros dependientes del Sistema Sanitario Público de Andalucía, según el material base.
- Servicio Andaluz de Salud. Documentación funcional de COAN, COAN-hyd y COAN SSPA — Estructura de centros, imputación de costes, unidades de actividad, controles de calidad e informes.
- Servicio Andaluz de Salud. Manuales funcionales de SIGLO — Gestión de catálogo, pedidos, almacenes, consumos y facturación logística.
- Servicio Andaluz de Salud. Catálogos de Unidades Relativas de Valor — Ponderación de procedimientos diagnósticos y terapéuticos en áreas asistenciales.
- Ministerio de Sanidad. Contabilidad analítica y costes en el Sistema Nacional de Salud — Documentación metodológica para comparación de costes hospitalarios.
- Examen de Administrativo/a SAS 2022, turno libre — Preguntas 72 y 115, sobre contabilidad analítica y diferenciación entre COANHyD y SIGLO.
- Examen de estabilización de Administrativo/a SAS 2023 — Pregunta 58, centro de responsabilidad de costes controlables.
- Examen de Administrativo/a SAS 2025, libre-promoción interna — Preguntas 59 y 65, funciones de COAN y SIGLO.
COAN-hyd
COAN SSPA
centro de responsabilidad
costes controlables
control de consumos
SIGLO
unidad de costo sanitario
URV
coste estándar
desviaciones
eficiencia sanitaria