Tema 76. Seguridad del paciente (I). Identificación de eventos adversos. Evitabilidad e impacto. Gestión de riesgos y eventos (Mapa de riesgos, Metodología AMFE, Análisis Causa-Raíz de eventos centinelas). Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente (OMS). Actuaciones de organismos internacionales, nacionales y autonómicos en seguridad del paciente. Estrategia para la Seguridad del Paciente del SSPA. Sistema de notificación de incidentes y aprendizaje para la seguridad del paciente en Andalucía. NOTIFICASP: informes de resultados del sistema de notificación de incidentes y aprendizaje para la seguridad del paciente en Andalucía.
1. INTRODUCCIÓN: SEGURIDAD DEL PACIENTE Y PRÁCTICA ENFERMERA
La seguridad del paciente constituye una dimensión esencial de la calidad asistencial y uno de los componentes nucleares de la práctica clínica contemporánea. No basta con que una intervención sanitaria sea potencialmente eficaz: debe administrarse de manera que se reduzca al mínimo razonable el riesgo de producir un daño innecesario. En sistemas sanitarios complejos, en los que participan múltiples profesionales, medicamentos, dispositivos, procedimientos, sistemas de información y transiciones entre niveles asistenciales, la seguridad no puede depender exclusivamente de que cada profesional «no se equivoque». Debe diseñarse dentro del propio sistema.
La Organización Mundial de la Salud sitúa actualmente el daño asociado a la atención sanitaria como un problema de salud pública de primera magnitud. Aproximadamente uno de cada diez pacientes experimenta daño durante la atención sanitaria y más de la mitad del daño se considera prevenible. Estas estimaciones no significan que uno de cada diez pacientes sufra necesariamente un error profesional: incluyen una amplia variedad de incidentes y eventos adversos asociados a procesos diagnósticos, terapéuticos, farmacológicos, quirúrgicos, infecciosos, organizativos y de cuidados.
La seguridad interesa especialmente a Enfermería porque la enfermera ocupa una posición privilegiada para detectar precozmente riesgos, interceptar errores antes de que alcancen al paciente y reconocer cambios clínicos indicativos de daño. Administración de medicamentos, identificación del paciente, vigilancia de vías y dispositivos, prevención de caídas, prevención de lesiones cutáneas, control de infecciones, transfusión, comunicación durante los relevos, conciliación terapéutica, cuidados perioperatorios y educación sanitaria son ejemplos de procesos en los que las barreras de seguridad enfermeras resultan decisivas.
Esta realidad se refleja directamente en los exámenes del SAS. La OPE 2025 preguntó qué colectivo había realizado más notificaciones en NotificASP según el informe de 2023: la respuesta oficial fue Enfermero/a. El mismo examen preguntó la composición adecuada del grupo que elabora un mapa de riesgos. Otros exámenes han preguntado qué constituye un evento centinela, cómo se realiza un Análisis Causa-Raíz y cómo funciona el sistema andaluz de notificación.
Este enfoque desplaza progresivamente el modelo tradicional centrado en la culpa individual hacia un modelo sistémico. Un error de medicación, por ejemplo, puede tener como manifestación final que una persona administra una dosis equivocada, pero el análisis debe preguntar además cómo estaba prescrita la medicación, cómo se dispensó, cómo se identificó al paciente, qué alertas existían, si había interrupciones, qué carga de trabajo soportaba el profesional, si el etiquetado era adecuado, si existía una doble comprobación cuando estaba indicada y si el sistema electrónico favorecía o dificultaba la selección correcta.
La finalidad del análisis de seguridad no consiste en diluir la responsabilidad profesional. Una cultura de seguridad madura debe ser simultáneamente justa, transparente y responsable. No se gestionan igual un error humano no intencionado, una conducta de riesgo normalizada por deficiencias organizativas y una actuación deliberadamente temeraria. El sistema debe aprender del primero, rediseñar las condiciones que favorecen el segundo y disponer de mecanismos apropiados de responsabilidad cuando existe una vulneración consciente e injustificable de las normas esenciales de seguridad.
El material previo de este tema contenía abundante información aprovechable, pero también varias afirmaciones que requerían corrección. Especialmente relevante es una pregunta que afirmaba que el Análisis Causa-Raíz debía retrasarse entre cinco y diez días para evitar incomodidad a los profesionales. Esa explicación contradice la respuesta oficial de un examen SAS: precisamente esperar deliberadamente una semana o diez días era la opción incorrecta. El análisis debe iniciarse de forma suficientemente precoz para preservar información y reconstruir fielmente los hechos. El presente tema sustituye esa información y actualiza asimismo la estrategia estatal, la gobernanza andaluza y los resultados de NotificASP.
2. MARCO CONCEPTUAL: RIESGO, INCIDENTE, CUASIINCIDENTE Y EVENTO ADVERSO
Una preparación rigurosa exige manejar con precisión la terminología. Muchos distractores de examen intercambian deliberadamente conceptos próximos. El marco conceptual de la Clasificación Internacional para la Seguridad del Paciente promovido por la OMS proporciona una terminología que ha sido incorporada también a los documentos andaluces de seguridad.
2.1. Seguridad del paciente
La formulación clásica utilizada en los documentos de la ESSPA define la seguridad del paciente como la reducción del riesgo de daño innecesario asociado a la atención sanitaria hasta un mínimo aceptable, teniendo en cuenta los conocimientos disponibles, los recursos y el contexto de la asistencia. La idea de «mínimo aceptable» es importante: ninguna actividad sanitaria está desprovista por completo de riesgo. Una cirugía necesaria, una transfusión o un medicamento pueden tener riesgos inherentes aun aplicándose correctamente.
Por tanto, hay que distinguir riesgo inherente al tratamiento de daño innecesario. Una reacción adversa imprevisible a un medicamento correctamente indicado y administrado no tiene la misma interpretación que una anafilaxia ocasionada porque se administró deliberadamente o por error un fármaco frente al que constaba una alergia grave conocida.
2.2. Peligro y riesgo
Un peligro es una circunstancia, agente o situación con capacidad potencial de producir daño. El riesgo expresa la probabilidad o posibilidad de que ese peligro se materialice en un incidente, habitualmente valorada conjuntamente con sus consecuencias. En gestión de riesgos no interesa solo saber si un fallo es frecuente: un fallo muy infrecuente puede merecer prioridad máxima si sus consecuencias son catastróficas.
Ejemplo: la existencia de ampollas de dos medicamentos de aspecto casi idéntico constituye un peligro. La probabilidad de seleccionar la ampolla equivocada, junto con la gravedad de las consecuencias y la posibilidad de detectar el error antes de administrarla, determina el nivel de riesgo.
2.3. Incidente relacionado con la seguridad del paciente
Un incidente relacionado con la seguridad del paciente es un evento o circunstancia que ocasionó o podría haber ocasionado un daño innecesario al paciente. Esta definición es deliberadamente amplia. Incluye sucesos que finalmente no produjeron daño, porque desde el punto de vista del aprendizaje pueden revelar barreras débiles antes de que ocurra una consecuencia grave.
2.4. Cuasiincidente o near miss
El cuasiincidente es un incidente que no alcanza al paciente. Puede ser interceptado activamente o detenerse por circunstancias fortuitas. Ejemplo: una enfermera detecta antes de administrar un antibiótico que la bolsa preparada corresponde a otro paciente. No existe daño, pero el episodio puede revelar un defecto de identificación o preparación de medicación que debe analizarse.
2.5. Incidente sin daño
El incidente sin daño sí alcanza al paciente, pero no produce un daño apreciable. Ejemplo: se administra una dosis equivocada que, por sus características, no produce ninguna alteración clínica detectable. La ausencia de daño no convierte la actuación en segura: un episodio idéntico en otra persona podría tener consecuencias.
La diferencia con el cuasiincidente es, por tanto, el alcance al paciente. Esta distinción es muy examinable:
| Situación | ¿Alcanza al paciente? | ¿Produce daño? |
|---|---|---|
| Riesgo o circunstancia notificable | No necesariamente | No |
| Cuasiincidente | No | No |
| Incidente sin daño | Sí | No apreciable |
| Incidente con daño / evento adverso | Sí | Sí |
2.6. Evento adverso
En el contexto de seguridad del paciente, se utiliza evento adverso para referirse a un incidente relacionado con la asistencia que produce daño al paciente. El daño puede ser físico o psicológico y traducirse en enfermedad, lesión, sufrimiento, discapacidad, prolongación de la estancia o muerte.
Es fundamental no equiparar evento adverso con «error». Puede existir daño asociado a la asistencia sin que haya un error claramente identificable, y también puede existir un error que sea interceptado y no produzca daño. Asimismo, una complicación derivada de la evolución natural de una enfermedad no debe clasificarse automáticamente como evento adverso atribuible a los cuidados.
2.7. Error
El error puede consistir en no ejecutar correctamente una acción planificada o en utilizar un plan equivocado para alcanzar un objetivo. Puede ser de comisión —hacer algo incorrecto— u omisión —no realizar una actuación necesaria—. Desde una perspectiva de seguridad, el error es un mecanismo, no necesariamente un resultado: puede no llegar al paciente, alcanzar al paciente sin producir daño o desencadenar un evento adverso grave.
2.8. Evento centinela
El concepto de evento centinela se reserva para acontecimientos de especial gravedad que implican muerte, daño grave o una situación de riesgo tan relevante que exige una revisión prioritaria. Su denominación refleja que actúa como una «señal» de alerta de la posible existencia de fallos significativos en las barreras del sistema.
No debe confundirse mecánicamente con el concepto anglosajón de never event. Un never event es un tipo especialmente grave y teóricamente prevenible de incidente que no debería producirse si existen las barreras aceptadas; «evento centinela» es una categoría más amplia que obliga a investigación prioritaria.
3. EVITABILIDAD, MAGNITUD E IMPACTO DE LOS EVENTOS ADVERSOS
3.1. Evitabilidad
La evitabilidad expresa hasta qué punto un incidente con daño podría haberse prevenido mediante actuaciones razonablemente disponibles y apropiadas en el contexto asistencial. No debe confundirse con la mera existencia de daño. Un paciente puede sufrir una complicación grave a pesar de haberse realizado correctamente todas las actuaciones indicadas; en ese caso puede existir daño relacionado temporalmente con la atención, pero su evitabilidad será baja o inexistente.
La evaluación de evitabilidad suele requerir juicio clínico estructurado. Deben analizarse la evidencia disponible en el momento de los hechos, las características del paciente, el estándar asistencial aplicable, los recursos razonablemente disponibles y la existencia de barreras preventivas conocidas. Juzgar con información disponible únicamente después del resultado introduce sesgo retrospectivo: cuando ya conocemos la consecuencia parece mucho más fácil creer que el resultado era previsible.
La OMS estima que más del 50% del daño asociado a la atención sanitaria puede prevenirse. Esta cifra es una referencia global y no debe trasladarse automáticamente a un hospital, unidad o proceso concreto. La evitabilidad varía según tipo de incidente, contexto asistencial y metodología utilizada.
3.2. Magnitud internacional
La OMS comunica que aproximadamente uno de cada diez pacientes experimenta daño durante la atención sanitaria. También advierte de que la atención insegura produce millones de muertes y una elevada carga de discapacidad a escala mundial. Entre las fuentes frecuentes de daño se encuentran los errores de medicación, los procedimientos quirúrgicos inseguros, las infecciones asociadas a la asistencia, los errores diagnósticos, las caídas, las lesiones por presión, los errores de identificación y los problemas relacionados con transfusiones.
Estas cifras deben entenderse como estimaciones epidemiológicas internacionales, no como estadísticas de NotificASP. Un sistema voluntario de notificación no constituye un sistema diseñado para medir incidencia real. Hay infranotificación, diferentes culturas de reporte, variabilidad entre servicios y una probabilidad desigual de que distintos tipos de incidentes sean comunicados.
3.3. Evidencia española: ENEAS y otros estudios
España desarrolló estudios epidemiológicos específicos para dimensionar el problema. El Estudio Nacional sobre los Efectos Adversos ligados a la Hospitalización (ENEAS 2005) constituye una referencia histórica fundamental. Entre sus resultados se ha difundido que una proporción importante de los eventos adversos detectados era evitable; documentos posteriores del Ministerio de Sanidad sitúan la evitabilidad estimada en ENEAS alrededor del 42,8%.
Los estudios APEAS, orientado a Atención Primaria, y ESHMAD, centrado en otros ámbitos, ampliaron el conocimiento del daño asociado a la asistencia. Su interés para oposición no está en memorizar indiscriminadamente cada porcentaje, sino en comprender tres conclusiones: el daño asistencial existe en todos los niveles, una proporción relevante es prevenible y la seguridad debe abordarse como una propiedad del sistema, no exclusivamente del hospital.
3.4. Impacto clínico
El daño puede clasificarse según su gravedad. Los sistemas de seguridad diferencian habitualmente desde ausencia de daño hasta daño leve, moderado, grave y muerte. La gradación no depende únicamente de la impresión subjetiva del profesional: debe relacionarse con las consecuencias clínicas y con los recursos adicionales requeridos.
Un incidente puede ocasionar observación adicional o tratamiento menor; otro puede exigir un procedimiento invasivo, prolongar la hospitalización, generar discapacidad permanente o contribuir al fallecimiento. La gravedad condiciona el nivel de riesgo y la prioridad del análisis posterior.
3.5. Impacto psicológico y social
Los eventos adversos también pueden generar miedo, pérdida de confianza, ansiedad, sufrimiento familiar y deterioro de la relación terapéutica. La respuesta de la organización debe incorporar una comunicación transparente y respetuosa con el paciente y su familia, de acuerdo con las obligaciones legales y los procedimientos institucionales.
Los profesionales implicados pueden experimentar culpa, ansiedad, insomnio, pérdida de confianza profesional o síntomas compatibles con estrés postraumático. La literatura ha utilizado el concepto de segunda víctima para describir este fenómeno, aunque actualmente se recomienda evitar que este término desplace el protagonismo del paciente que sufrió el daño. La organización debe proporcionar apoyo profesional sin convertirlo en una excusa para posponer el análisis de seguridad.
3.6. Impacto organizativo y económico
Los eventos adversos pueden prolongar estancias, incrementar pruebas diagnósticas, necesitar procedimientos correctores, generar reingresos y consumir recursos adicionales. También pueden producir reclamaciones, litigios y deterioro reputacional. Sin embargo, la razón fundamental para invertir en seguridad no es exclusivamente económica: se trata de evitar un daño que contradice el objetivo esencial de la asistencia sanitaria.
Desde la perspectiva enfermera, la seguridad debe valorarse mediante indicadores que permitan detectar tendencias: caídas con daño, lesiones por presión adquiridas durante la asistencia, errores de medicación, flebitis, retiradas accidentales de dispositivos, incumplimiento de identificación, infecciones relacionadas con dispositivos, incidentes durante transferencias y otros resultados sensibles a los cuidados.
4. GESTIÓN DE RIESGOS Y ENFOQUE SISTÉMICO DE LA SEGURIDAD
4.1. De la búsqueda del culpable al análisis del sistema
La asistencia sanitaria constituye un sistema sociotécnico complejo. El resultado depende simultáneamente de personas, tecnología, protocolos, entorno físico, organización, liderazgo, comunicación y condiciones de trabajo. Por ello, explicar un evento adverso mediante la frase «el profesional se equivocó» suele ser insuficiente.
James Reason popularizó el modelo conocido como queso suizo. Las organizaciones crean múltiples barreras defensivas, pero ninguna es perfecta: cada barrera contiene vulnerabilidades. El daño se produce cuando diferentes debilidades se alinean y permiten que el peligro atraviese sucesivamente las defensas.
Las fallas activas se producen cerca del paciente y suelen ser visibles: seleccionar el medicamento equivocado, olvidar una comprobación o conectar incorrectamente un dispositivo. Las condiciones latentes permanecen integradas en el sistema: diseño confuso, personal insuficiente, mantenimiento deficiente, protocolos contradictorios, interfaces informáticas inadecuadas, entrenamiento insuficiente o una cultura que normaliza atajos.
4.2. Factores humanos
Los factores humanos estudian cómo interactúan las personas con tareas, equipos, información, ambiente y organización. Fatiga, interrupciones, multitarea, presión temporal, diseño deficiente de interfaces, alarmas excesivas, semejanza entre envases y comunicación ambigua pueden incrementar el riesgo sin necesidad de que exista falta de competencia profesional.
Las interrupciones durante la preparación de medicación constituyen un ejemplo típico. Una respuesta débil sería «recordar a las enfermeras que presten más atención». Una respuesta más robusta analiza el lugar de preparación, las causas de las interrupciones, la organización de llamadas, disponibilidad de medicación, etiquetado, tecnología y barreras de doble verificación cuando proceda.
4.3. Cultura de seguridad y cultura justa
Una cultura de seguridad existe cuando profesionales y directivos comparten valores y comportamientos orientados a identificar riesgos, comunicar problemas y aprender sin ocultar los incidentes. Requiere liderazgo visible, comunicación abierta, trabajo en equipo, respuesta organizativa no punitiva ante el error humano y capacidad real para introducir mejoras.
La cultura justa evita dos extremos. El primero es castigar automáticamente cualquier error, porque favorece ocultación y destruye el aprendizaje. El segundo es considerar que ninguna conducta puede generar responsabilidad. Una cultura justa diferencia entre error humano involuntario, conducta de riesgo y conducta temeraria, valorando también el contexto que favoreció la actuación.
4.4. Gestión prospectiva y reactiva
La gestión de riesgos utiliza dos grandes perspectivas complementarias:
| Perspectiva | Pregunta principal | Herramientas típicas |
|---|---|---|
| Proactiva o prospectiva | ¿Qué podría fallar? | Mapa de riesgos, AMFE, análisis de procesos |
| Reactiva o retrospectiva | ¿Qué ocurrió y por qué? | Notificación de incidentes, ACR, análisis agregado de tendencias |
La organización más segura no espera a que exista un paciente dañado para actuar. Examina procesos vulnerables de forma prospectiva y, cuando se produce un incidente, utiliza la información para comprobar si las barreras previstas funcionaron.
4.5. Jerarquía de las acciones de mejora
No todas las acciones preventivas poseen la misma capacidad. Las intervenciones más robustas modifican el sistema de manera que el error sea imposible o difícil: estandarización, barreras físicas, incompatibilidades de conexión, automatización segura, simplificación o rediseño. Las intervenciones basadas exclusivamente en «estar más atento», enviar una circular o impartir una sesión formativa suelen ser más débiles si no se acompañan de cambios organizativos.
La formación sigue siendo necesaria, pero no debe convertirse en la respuesta automática ante cualquier evento. Si la causa principal es que dos medicamentos tienen envases indistinguibles y se almacenan juntos, formar repetidamente a los profesionales sin modificar el almacenamiento mantiene intacto un riesgo conocido.
4.6. Ciclo de gestión del riesgo
En términos operativos, la gestión proactiva sigue una secuencia: definir el contexto y el proceso, identificar peligros, valorar los riesgos, priorizarlos, diseñar medidas preventivas, implantarlas, evaluar su efectividad y revisar periódicamente el análisis. Los mapas de riesgos y el AMFE son herramientas especialmente útiles para estructurar esta secuencia.
5. MAPA DE RIESGOS
5.1. Concepto
La metodología de la ESSPA define el mapa de riesgos como un instrumento gráfico, informativo y dinámico que permite situar los riesgos y los daños probables o comprobados que pueden producirse durante la atención sanitaria en una unidad, servicio o proceso. Su finalidad no es elaborar un documento decorativo, sino generar una representación útil para decidir dónde deben concentrarse las medidas de prevención.
El mapa debe considerarse dinámico. Los riesgos cambian cuando cambia la actividad, se introduce una tecnología, se modifica el personal, se implanta un protocolo o aparece nueva evidencia. Un mapa elaborado hace años y nunca actualizado pierde capacidad preventiva.
5.2. Elección del proceso
Puede elaborarse para un proceso asistencial completo o para actividades concretas de alto riesgo: administración de medicamentos, transfusión, cirugía, identificación, manejo de muestras, traslado intrahospitalario, administración de nutrición, preparación de quimioterapia, cuidados de accesos vasculares o atención a una persona con riesgo de caída.
La selección debe basarse en relevancia clínica, frecuencia, gravedad potencial, variabilidad, cambios recientes o existencia de incidentes previos. También puede iniciarse a partir de prioridades institucionales definidas por la ESSPA o por el Plan de Seguridad del centro.
5.3. El grupo de trabajo
El análisis debe realizarse mediante un equipo multidisciplinar que conozca realmente el proceso. La inclusión de diferentes categorías no es un requisito meramente formal: cada perfil observa riesgos distintos. Una enfermera puede reconocer fallos en identificación o administración; farmacia, problemas de dispensación; un TCAE, deficiencias de preparación o transporte; un administrativo, errores de registro; informática, riesgos de interoperabilidad; el responsable médico, decisiones clínicas o circuitos diagnósticos.
5.4. Fases
Una secuencia práctica es:
- Analizar el contexto: unidad, población atendida, cartera de servicios, recursos y objetivos.
- Representar el proceso: describir actividades, decisiones, entradas, salidas y transiciones.
- Identificar fallos potenciales: determinar dónde podría producirse un problema.
- Identificar efectos y causas: qué ocurriría al paciente y qué factores pueden favorecer el fallo.
- Valorar los riesgos: considerar frecuencia, gravedad y detectabilidad.
- Priorizar: seleccionar los riesgos sobre los que actuar primero.
- Planificar medidas preventivas: responsables, plazos e indicadores.
- Implantar y evaluar: comprobar si disminuye realmente el riesgo.
- Revisar periódicamente: actualizar el mapa ante cambios o nueva información.
5.5. Representación del proceso
Representar el proceso obliga a abandonar una visión excesivamente simplificada de la tarea. Por ejemplo, «administrar medicación» comprende prescripción, validación, dispensación, almacenamiento, preparación, identificación, administración, registro, vigilancia de respuesta y comunicación de incidencias. Cada transición constituye un posible punto de fallo.
Un diagrama de flujo permite visualizar actividades secuenciales y decisiones. Posteriormente, cada etapa puede analizarse mediante AMFE para localizar modos potenciales de fallo.
5.6. Valoración y priorización
La metodología andaluza de mapas de riesgos emplea criterios de frecuencia, gravedad y detectabilidad. Es importante no memorizar matrices de colores inventadas o no oficiales: el documento de la ESSPA proporciona escalas y permite que el grupo establezca por consenso su categorización dentro del marco metodológico.
Un riesgo merece especial atención cuando el fallo es frecuente, su efecto puede ser grave y es difícil detectarlo antes de que cause daño. También deben priorizarse situaciones de gravedad catastrófica aunque su frecuencia sea baja.
5.7. Ejemplo enfermero: administración intravenosa
Supongamos un proceso de administración intravenosa. Pueden identificarse, entre otros, los siguientes modos de fallo: medicamento equivocado, concentración incorrecta, paciente equivocado, velocidad inadecuada, incompatibilidad, ausencia de vigilancia o administración por una vía no apropiada.
Ante el riesgo «paciente equivocado», las acciones robustas pueden incluir identificación mediante al menos dos identificadores inequívocos, lectura de código de barras cuando el sistema lo permita, evitar cama o habitación como identificadores, diseño adecuado del circuito de pulseras y procedimientos específicos para pacientes sin capacidad de comunicación.
El objetivo no es obtener una puntuación bonita, sino transformar el análisis en cambios concretos. Un mapa sin plan de actuación es una evaluación incompleta.
6. ANÁLISIS MODAL DE FALLOS Y EFECTOS (AMFE)
6.1. Definición
El Análisis Modal de Fallos y Efectos (AMFE) es una metodología estructurada, sistemática y proactiva para estudiar un proceso antes de que ocurra el daño, identificar cómo podría fallar, valorar los efectos potenciales y priorizar medidas preventivas.
Su valor reside en anticiparse. Si un servicio va a implantar una nueva bomba de infusión, modificar un circuito quirúrgico o introducir un sistema de administración de medicamentos, puede analizar el proceso antes de que exista un paciente dañado.
6.2. Conceptos básicos
El modo de fallo es la forma concreta en que una actividad puede fallar. El efecto describe la consecuencia potencial para el paciente. La causa explica qué circunstancias pueden originar el fallo. Los controles existentes son barreras ya implantadas para prevenirlo o detectarlo.
Ejemplo:
| Elemento | Ejemplo |
|---|---|
| Actividad | Preparar perfusión de insulina |
| Modo de fallo | Concentración incorrecta |
| Efecto | Hipoglucemia grave |
| Causas | Error de cálculo, concentración no estandarizada, interrupciones |
| Controles | Estandarización, prescripción electrónica, doble comprobación indicada |
6.3. Frecuencia
La frecuencia estima con qué frecuencia se produce o podría producirse el fallo. En la metodología ESSPA se puntúa de 1 a 10, donde valores bajos corresponden a menor frecuencia y los altos a mayor frecuencia.
6.4. Gravedad
La gravedad valora la severidad del efecto potencial para el paciente. La metodología andaluza utiliza una escala de 1 a 10, aumentando la puntuación conforme aumenta la gravedad. Los fallos potencialmente catastróficos merecen atención incluso cuando su frecuencia sea baja.
6.5. Detectabilidad
La detectabilidad expresa la posibilidad de descubrir el fallo antes de que produzca daño con los medios actuales. Es una escala inversa desde el punto de vista intuitivo: en el esquema ESSPA, 10 significa muy difícil de detectar y 1 fácilmente detectable. Por ello, un fallo difícilmente detectable eleva el índice de prioridad.
6.6. Índice de Prioridad de Riesgo
El Índice de Prioridad de Riesgo (IPR) se calcula multiplicando:
IPR = Frecuencia × Gravedad × Detectabilidad
Un IPR elevado orienta hacia la necesidad de intervención prioritaria. No obstante, el IPR no debe emplearse de forma mecánica. La propia metodología recomienda priorizar también los fallos cuyo efecto haya recibido una puntuación de gravedad máxima o catastrófica aunque su IPR total resulte inferior al umbral seleccionado.
6.7. Fases operativas del AMFE
- Seleccionar el proceso.
- Constituir el grupo multidisciplinar.
- Representar gráficamente las actividades.
- Identificar modos de fallo.
- Describir efectos y causas.
- Valorar frecuencia, gravedad y detectabilidad.
- Calcular y revisar el IPR.
- Priorizar modos de fallo.
- Diseñar acciones preventivas.
- Asignar responsables, plazos e indicadores.
- Implantar las medidas.
- Reevaluar el riesgo residual.
6.8. Tipos de medidas
Las medidas pueden eliminar una causa, reducir la frecuencia, aumentar la capacidad de detección o mitigar el efecto. Entre las intervenciones posibles se encuentran rediseño de circuitos, estandarización, modificaciones estructurales, automatización, sistemas de control, mejora de condiciones laborales, cambios de almacenamiento, entrenamiento específico y revisión de protocolos.
Debe recordarse que la gravedad intrínseca de algunos fallos no puede reducirse. Administrar por error un fármaco de alto riesgo seguirá siendo potencialmente grave; la estrategia debe disminuir la probabilidad de que ocurra y aumentar la capacidad para interceptarlo antes de alcanzar al paciente.
6.9. AMFE frente a ACR
| AMFE | ACR |
|---|---|
| Prospectivo | Retrospectivo |
| Analiza qué podría fallar | Analiza qué ocurrió |
| Puede realizarse sin incidente previo | Parte de un incidente grave o significativo |
| Prioriza riesgos potenciales | Busca factores contribuyentes y barreras fallidas |
7. EVENTOS CENTINELA Y ANÁLISIS CAUSA-RAÍZ (ACR)
7.1. Finalidad del ACR
El Análisis Causa-Raíz es una metodología reactiva destinada a comprender en profundidad por qué se produjo un incidente grave o evento centinela y qué cambios de sistema pueden reducir el riesgo de repetición. No constituye una investigación disciplinaria ni debe orientarse a identificar un culpable.
El término «causa raíz» puede inducir a pensar que siempre existe una causa única. En la práctica, los acontecimientos sanitarios graves suelen tener múltiples factores contribuyentes interrelacionados. El análisis moderno busca comprender esa red de factores y las barreras que no funcionaron.
7.2. Prioridad inmediata: atender al paciente
Ante un evento grave, la primera responsabilidad es clínica: estabilizar al paciente, limitar el daño, solicitar ayuda, aplicar el tratamiento necesario y garantizar continuidad asistencial. De forma paralela deben preservarse los datos relevantes: registros, equipos cuando corresponda, envases, información de sistemas electrónicos y documentación del proceso.
7.3. Inicio precoz del análisis
El ACR debe ponerse en marcha precozmente después de asegurar la atención inmediata. Retrasarlo arbitrariamente puede hacer que desaparezcan evidencias, se modifiquen dispositivos, se pierdan registros temporales y aumenten los sesgos de recuerdo.
7.4. Constitución del equipo
El grupo debe incorporar conocimiento clínico, del proceso y de seguridad, evitando conflictos de interés que impidan un análisis objetivo. La participación de profesionales que conocen el circuito es esencial, pero la conducción metodológica debe mantener una perspectiva sistémica.
7.5. Reconstrucción de los hechos
La primera tarea intelectual consiste en responder con precisión qué ocurrió. Para ello pueden utilizarse:
- Historia clínica y registros de cuidados.
- Prescripción y administración electrónica.
- Registros de laboratorio y diagnóstico por imagen.
- Trazabilidad de medicamentos y productos sanitarios.
- Protocolos vigentes.
- Entrevistas con profesionales implicados.
- Registros de equipos y sistemas informáticos.
- Información del paciente y la familia cuando sea relevante.
- Cronología detallada de decisiones, acciones y omisiones.
La cronología debe evitar valoraciones prematuras. Primero se establece qué sucedió, cuándo, dónde y en qué secuencia; posteriormente se analizan los factores que lo hicieron posible.
7.6. Diagrama de flujo
Representar gráficamente el proceso permite comparar lo que debía ocurrir con lo que realmente ocurrió. Pueden detectarse bifurcaciones no contempladas, responsabilidades ambiguas, duplicidades, ausencia de verificaciones o pasos que dependen excesivamente de la memoria.
7.7. Factores contribuyentes
El análisis debe explorar factores:
- Del paciente: complejidad, comunicación, situación clínica.
- De la tarea: protocolos, diseño, disponibilidad de información.
- Individuales: conocimiento, experiencia, fatiga.
- Del equipo: comunicación, coordinación, liderazgo.
- Del entorno: ruido, iluminación, interrupciones, espacio.
- Tecnológicos: diseño del software, alarmas, equipos.
- Organizativos: dotación, cargas de trabajo, cultura, gestión.
- Externos: normativa, suministro, coordinación interorganizativa.
7.8. Barreras de seguridad
Debe preguntarse qué barreras existían, cuáles fallaron y cuáles estaban ausentes. En una transfusión incompatible, por ejemplo, puede haber fallos en identificación, toma de muestras, etiquetado, comprobación pretransfusional y vigilancia. Corregir únicamente la acción final mantiene vulnerabilidades previas.
7.9. Acciones de mejora
Las conclusiones deben traducirse en actuaciones concretas: qué se modificará, quién será responsable, en qué plazo y cómo se comprobará su efectividad. Una recomendación como «extremar precauciones» es demasiado inespecífica. Una medida evaluable sería «implantar verificación electrónica de paciente y hemoderivado antes de iniciar la transfusión y auditar mensualmente el porcentaje de verificaciones completas».
7.10. Evento centinela: ejemplos de examen
8. ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD Y ACCIÓN INTERNACIONAL
8.1. Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente
La World Alliance for Patient Safety o Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente fue lanzada por la OMS en Washington D. C. el 27 de octubre de 2004. Constituyó un hito en la transformación de la seguridad del paciente en prioridad internacional y favoreció la coordinación de iniciativas, estándares, investigación y campañas globales.
Para el examen conviene mantener su importancia histórica, pero no presentar la Alianza de 2004 como si fuera el único marco internacional vigente en 2026. Desde entonces la política de la OMS ha evolucionado de manera considerable.
8.2. Primeros grandes retos
Entre las iniciativas históricas de la OMS destacan los Global Patient Safety Challenges. El primero se orientó a la atención limpia y prevención de infecciones, con la higiene de manos como eje esencial. Otro gran reto fue Safe Surgery Saves Lives, que impulsó la Lista de Verificación de Seguridad Quirúrgica. Posteriormente, Medication Without Harm situó la seguridad de la medicación como objetivo prioritario.
8.3. Día Mundial de la Seguridad del Paciente
La 72.ª Asamblea Mundial de la Salud adoptó en 2019 la resolución WHA72.6, que reconoció la seguridad del paciente como prioridad mundial y estableció el 17 de septiembre como Día Mundial de la Seguridad del Paciente.
Las campañas anuales permiten focalizar riesgos concretos. En 2024 se priorizó la seguridad diagnóstica; en 2025, la atención segura a recién nacidos y niños. Para el Día Mundial de 2026, la OMS ha anunciado como eje la atención segura a las enfermedades no transmisibles, con el lema internacional «Safe care for life».
8.4. Plan de Acción Mundial para la Seguridad del Paciente 2021-2030
El marco internacional vigente es el Global Patient Safety Action Plan 2021-2030, adoptado por la 74.ª Asamblea Mundial de la Salud en 2021. Su visión es un mundo en el que ninguna persona sufra daño en la atención sanitaria y en el que cada paciente reciba atención segura y respetuosa, siempre y en cualquier lugar.
El plan establece siete objetivos estratégicos y múltiples estrategias de actuación. De manera sintética, promueve:
- Políticas orientadas a eliminar el daño evitable.
- Sistemas de alta fiabilidad.
- Seguridad de los procesos clínicos.
- Participación de pacientes y familias.
- Formación y competencias de los profesionales.
- Información, investigación y gestión del riesgo.
- Sinergias, alianzas y acción internacional.
8.5. Paciente y familia como socios de seguridad
El paradigma internacional actual reconoce que pacientes y familias no son receptores pasivos. Pueden detectar discrepancias de medicación, problemas de identificación, cambios clínicos no comunicados, fallos en continuidad o información contradictoria. Para aprovechar esa capacidad es necesario crear entornos en los que preguntar o advertir de una posible equivocación no sea interpretado como confrontación.
Esta filosofía conecta directamente con la posibilidad de que la ciudadanía utilice NotificASP en Andalucía.
8.6. Lección para oposición
9. SEGURIDAD DEL PACIENTE EN ESPAÑA: ESTRATEGIA DEL SNS 2025-2035
9.1. Actualización imprescindible
Una de las principales actualizaciones de este tema es la estrategia estatal. En 2026 ya no debe estudiarse como vigente la antigua Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2015-2020. El Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó el 4 de julio de 2025 la nueva Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS 2025-2035.
9.2. Finalidad
La Estrategia 2025-2035 constituye el marco estatal de referencia para reducir el daño asociado a la atención sanitaria mediante actuaciones coordinadas, basadas en evidencia y aplicables a los distintos ámbitos del SNS. Reafirma la seguridad como responsabilidad de profesionales, gestores, administraciones, pacientes y ciudadanía.
9.3. Siete líneas estratégicas
La Estrategia se organiza en siete líneas:
- Cultura de seguridad, factores humanos, organizativos y formación.
- Prácticas clínicas seguras.
- Gestión del riesgo y sistemas de notificación de incidentes.
- Participación de pacientes, familias y ciudadanía.
- Investigación e innovación.
- Participación nacional e internacional.
- Seguridad del paciente en todos los ámbitos asistenciales.
9.4. Prácticas clínicas seguras
La línea de prácticas seguras incluye objetivos relativos al uso seguro del medicamento, prevención y control de infecciones asociadas a la asistencia, seguridad quirúrgica, cuidados seguros, identificación inequívoca, comunicación, abordaje de eventos adversos graves y uso seguro de radiaciones ionizantes.
También incorpora la disminución de prácticas de escaso valor mediante recomendaciones de No Hacer. Esta dimensión es importante: seguridad no significa únicamente evitar errores de ejecución, sino también evitar intervenciones innecesarias cuyo balance riesgo-beneficio no favorece al paciente.
9.5. Gestión del riesgo y notificación
La estrategia nacional promueve la gestión activa del riesgo y el desarrollo de sistemas de notificación destinados al aprendizaje. El principio subyacente es que un incidente comunicado debe generar análisis útil y, cuando corresponda, cambios verificables.
9.6. Todos los ámbitos asistenciales
La seguridad no puede reducirse al hospital de agudos. La nueva estrategia hace explícita su aplicación a Atención Primaria, salud mental, cuidados de larga duración, atención sociosanitaria y otros entornos. Esta perspectiva es especialmente relevante ante pacientes crónicos complejos, polimedicados y con múltiples transiciones entre servicios.
9.7. Participación de pacientes
El paciente se considera agente activo. Deben promoverse alfabetización en seguridad, participación en decisiones, comunicación clara y canales para comunicar riesgos. En Andalucía este principio encuentra una concreción operativa en el formulario ciudadano de NotificASP.
10. ESTRATEGIA PARA LA SEGURIDAD DEL PACIENTE DEL SSPA
10.1. Evolución
Andalucía ha desarrollado políticas específicas de seguridad desde 2006. A la primera Estrategia 2006-2010 siguió la Estrategia 2011-2014. La Resolución 0009/26, de 17 de febrero de 2026, de la Dirección Gerencia del SAS, identifica expresamente como vigente la Estrategia para la Seguridad del Paciente del SSPA publicada en 2019.
10.2. Seis áreas clave de la ESSPA
La estructura actual publicada en el portal de la ESSPA se organiza en seis áreas clave:
- Seguridad en la organización.
- Gestión de riesgos, aprendizaje y mejora continua.
- Atención integral segura.
- Seguridad del paciente y tecnologías de la información sanitaria.
- Implicación activa de pacientes y ciudadanía.
- Conocimiento e innovación en seguridad del paciente.
Esta estructura permite integrar la seguridad en el gobierno de los centros, los procesos asistenciales, las tecnologías y la participación ciudadana.
10.3. Resolución SAS 0009/26: gobernanza
La Resolución 0009/26 establece los elementos necesarios para implantar la gobernanza de la seguridad del paciente en los centros del SAS. Es un documento de máxima actualidad para oposición porque transforma principios generales en obligaciones organizativas concretas.
Establece tres medidas básicas:
- Designación de un profesional Referente de Seguridad del Paciente en el centro.
- Implantación de un Plan de Seguridad del Paciente del centro.
- Constitución de una Comisión de Seguridad del Paciente.
10.4. Responsabilidad de la Dirección Gerencia
La Dirección Gerencia es la responsable máxima en materia de seguridad del paciente en el centro. Debe garantizar la gestión proactiva de los riesgos, el despliegue de actuaciones, su monitorización y la evaluación de objetivos.
Este punto expresa claramente que la seguridad no puede delegarse exclusivamente en una unidad de calidad o en un referente. La responsabilidad institucional comienza en el máximo nivel de gobierno del centro.
10.5. Referentes de seguridad
Cada Dirección Gerencia debe designar al menos un profesional sanitario como referente de seguridad del paciente del centro. Además, se designan referentes para las unidades, que colaboran con el referente del centro y desarrollan las líneas de trabajo en su ámbito.
La resolución contempla liberación parcial de jornada para estas funciones. Es una medida relevante porque reconoce que gestionar seguridad requiere tiempo efectivo y no puede depender únicamente de actividad voluntaria añadida a una carga asistencial completa.
10.6. Plan de Seguridad del Paciente del centro
Cada centro debe disponer de un Plan aprobado por su Dirección Gerencia. Entre los contenidos mínimos se incluyen:
- Estructura organizativa para gestión de riesgos, aprendizaje y mejora.
- Sistema de notificación y gestión de incidentes.
- Procedimientos de aprendizaje proactivo y reactivo.
- Identificación inequívoca y verificación.
- Prevención de infecciones e higiene de manos.
- Seguridad en la asistencia directa.
- Uso seguro del medicamento.
- Seguridad de pruebas diagnósticas in vitro.
- Seguridad transfusional.
- Transferencias seguras.
- Seguridad quirúrgica.
- Uso seguro de radiaciones ionizantes.
- Formación e investigación.
- Actividades para profesionales, pacientes y ciudadanía.
- Indicadores de evaluación.
- Estrategia de comunicación.
- Perspectiva de género y atención a colectivos vulnerables.
El Plan debe evaluarse y actualizarse anualmente.
10.7. Comisión de Seguridad del Paciente
Todos los centros directivos sanitarios deben constituir una Comisión de Seguridad del Paciente. Es un órgano de participación, asesoramiento y coordinación entre equipos directivos y profesionales sanitarios y no sanitarios. Su finalidad incluye diseñar, planificar, implantar y evaluar actividades para desplegar la estrategia.
La resolución establece además un comité permanente para asuntos urgentes y permite crear grupos de trabajo específicos. Las reuniones ordinarias de la Comisión se celebrarán, al menos, con periodicidad trimestral.
10.8. Rectificación de la resolución de 2025
La Resolución 0009/26 deja sin efecto la Resolución 0028/2025, de 21 de mayo, debido a errores materiales y aprueba las instrucciones íntegramente corregidas. Para una oposición actual debe citarse, por tanto, la resolución de febrero de 2026 cuando se pregunte por la gobernanza vigente.
11. NOTIFICASP: SISTEMA ANDALUZ DE NOTIFICACIÓN Y APRENDIZAJE
11.1. Finalidad
NotificASP es el sistema autonómico de notificación y gestión de incidentes y riesgos para la seguridad del paciente de Andalucía. Su objetivo no es elaborar un registro disciplinario, sino aprender y actuar para prevenir incidentes o reducir su daño.
El sistema comenzó a desarrollarse en 2008 dentro de las políticas andaluzas de seguridad. En 2023 se implantó una versión actualizada destinada a mejorar usabilidad, accesibilidad y gestión. Los informes actuales incluyen notificaciones tanto de profesionales como de ciudadanía.
11.2. Características esenciales
La ESSPA describe NotificASP como:
- Voluntario.
- Anónimo.
- Confidencial.
- Orientado al aprendizaje.
- Sistémico y no punitivo.
- Disponible para profesionales y ciudadanía.
Estas características pretenden reducir barreras de notificación. No obstante, «anónimo» no debe interpretarse de forma simplista como imposibilidad absoluta de aportar cualquier dato de contacto. El sistema permite que el notificante proporcione voluntariamente un correo electrónico para recibir información sobre la gestión. En 2025 lo hizo el 34,6% de quienes notificaron.
11.3. Qué se debe notificar
El sistema puede utilizarse para comunicar riesgos, cuasiincidentes, incidentes sin daño y eventos adversos. Desde el punto de vista del aprendizaje no es necesario esperar a que exista una lesión. Precisamente los sucesos interceptados pueden revelar vulnerabilidades corregibles antes de que produzcan consecuencias.
Entre las categorías que aparecen en los informes se encuentran proceso asistencial, medicación, identificación, caídas, dispositivos, diagnóstico, infraestructura, sangre y productos sanguíneos, procedimientos quirúrgicos, infecciones relacionadas con la asistencia, radiaciones, pruebas in vitro, documentación y tecnologías de la información.
11.4. Quién puede notificar
NotificASP dispone de un formulario para profesionales y otro dirigido a la ciudadanía. Por tanto, puede notificar un profesional sanitario o no sanitario que detecte un riesgo, así como un paciente, familiar, cuidador o ciudadano a través del formulario correspondiente.
11.5. El formulario como herramienta de aprendizaje
Una notificación útil debe describir los hechos de forma clara y objetiva, evitando juicios personales. Debe aportar información suficiente para comprender qué ocurrió, dónde, cuándo y qué factores pudieron contribuir. En el formulario profesional pueden señalarse factores contribuyentes y proponerse acciones de mejora.
En 2025, el 87,1% de las notificaciones incluía factores contribuyentes aportados por el notificante y el 73,8% incorporaba una propuesta de mejora. Esto demuestra que el sistema no se concibe como un «buzón de errores», sino como un mecanismo participativo de prevención.
11.6. Gestión local
Los incidentes son gestionados localmente por gestores o referentes. El proceso atraviesa estados como nuevo, en estudio, implementación de acciones y resuelto. La profundidad y urgencia del análisis dependen del nivel de riesgo.
El gestor puede reevaluar el riesgo inicialmente asignado, analizar los factores contribuyentes y diseñar acciones de mejora. Un mismo incidente puede vincularse a más de una unidad cuando el fallo afecta a un proceso transversal.
11.7. Tiempo de análisis
El informe de 2025 aclara una cuestión especialmente útil para corregir el material antiguo: no existen tiempos obligatorios únicos, pero NotificASP formula recomendaciones para empezar a estudiar cada notificación en función del nivel de riesgo:
| Nivel de riesgo | Recomendación para comenzar el análisis |
|---|---|
| Muy alto | Antes de 48 horas |
| Alto | Antes de 7 días |
| Moderado | Antes de 14 días |
| Bajo | Antes de 30 días |
La conclusión es inequívoca: no existe una regla general de esperar cinco o diez días. Los incidentes de riesgo muy alto deben analizarse mucho antes.
11.8. Notificar no sustituye otras obligaciones
NotificASP es una herramienta de aprendizaje. Una situación urgente requiere primero asistencia al paciente y las comunicaciones clínicas u organizativas que correspondan. Del mismo modo, utilizar NotificASP no sustituye los circuitos legales, de farmacovigilancia, hemovigilancia, salud laboral o vigilancia epidemiológica que resulten obligatorios para determinados sucesos.
11.9. Secuencia práctica para una enfermera
- Detectar el incidente o riesgo.
- Proteger al paciente y limitar el daño.
- Informar y solicitar ayuda conforme al procedimiento asistencial.
- Registrar en la documentación clínica lo clínicamente pertinente.
- Conservar información necesaria para el análisis.
- Realizar la notificación de seguridad cuando proceda.
- Describir hechos, no culpables.
- Aportar factores contribuyentes y posibles mejoras.
- Participar en el análisis si es requerida.
- Conocer y aplicar las acciones de mejora resultantes.
12. INFORMES DE RESULTADOS DE NOTIFICASP: DATOS 2023-2025
12.1. Por qué deben estudiarse
El temario oficial menciona expresamente los informes de resultados de NotificASP. No es una referencia decorativa: la OPE SAS 2025 preguntó directamente un dato del informe 2023. Por ello, para una convocatoria posterior debe conocerse el informe más actualizado disponible.
En agosto de 2026, el portal oficial de la ESSPA identifica como nuevo y más reciente el Informe de Datos 2025.
12.2. Evolución del número de notificaciones
| Año | Total notificaciones | Enfermería | Comentario |
|---|---|---|---|
| 2023 | 7.829 | 55,4% | Nueva versión de NotificASP durante el año |
| 2024 | 11.801 | 56,7% | Consolidación del sistema autonómico |
| 2025 | 14.411 | 54,3% | Informe más reciente disponible en 2026 |
Existe una tendencia creciente de notificación. Pero insistimos: estos valores no son tasas de incidencia de eventos adversos. Representan comunicaciones realizadas al sistema y dependen de cultura de notificación, implantación, accesibilidad y comportamiento de los centros.
12.3. Informe 2023 y la pregunta de la OPE 2025
En 2023 se registraron 7.829 notificaciones. De ellas, 7.642 procedieron del formulario profesional y 187 del formulario ciudadano. Enfermería realizó 4.334 notificaciones, equivalentes al 55,4% del total, seguida por Medicina con el 21,2%.
En 2023 las categorías más frecuentes fueron proceso asistencial, medicación y caídas. El 88% de los incidentes comunicados por profesionales eran riesgos, incidentes que no alcanzaron al paciente, incidentes sin daño o con daño leve.
12.4. Informe 2024
En 2024 se recibieron 11.801 notificaciones: 11.472 a través del formulario profesional y 329 mediante el formulario ciudadano. Enfermería continuó siendo el colectivo más notificador con 6.692 comunicaciones, el 56,7%, seguida por Medicina con el 23,8%.
El 84% de las notificaciones se vinculó a Atención Hospitalaria y el 16% a Atención Primaria. Entre las categorías más frecuentes del conjunto aparecían proceso asistencial, medicación y caídas.
12.5. Informe 2025: volumen
El informe más reciente registra 14.411 notificaciones en 2025, una media de 39,5 al día. La mayor parte procedió del formulario de profesionales: 13.769. El formulario de ciudadanía recibió 642.
12.6. Distribución por ámbito
En 2025, el 82% de las notificaciones correspondió a Atención Hospitalaria, con 11.871, y el 18% a Atención Primaria, con 2.540.
12.7. Quién notificó en 2025
Enfermería continuó en primera posición:
| Profesión | Notificaciones 2025 | Porcentaje |
|---|---|---|
| Enfermero/a | 7.824 | 54,3% |
| Médico/a | 3.069 | 21,3% |
| Técnico/a sanitario | 825 | 5,7% |
| TCAE | 723 | 5,0% |
El dato refuerza la relevancia enfermera del sistema. No debe inferirse que Enfermería cause más incidentes: el informe describe quién notifica, no qué categoría profesional origina el incidente.
12.8. Categorías de incidentes en 2025
En el conjunto del sistema, las categorías más frecuentes fueron:
- Proceso asistencial: 14,6%.
- Gestión organizativa-recursos: 10,0%.
- Medicación: 9,4%.
Existen diferencias entre ámbitos. En Atención Primaria, las tres categorías con mayor número fueron identificación del paciente, proceso asistencial y medicación. En Atención Hospitalaria fueron proceso asistencial, gestión organizativa-recursos y medicación.
12.9. Tipo y daño
El 89% de los incidentes comunicados por profesionales correspondió a riesgos, cuasiincidentes, incidentes sin daño o con daño leve, con un total de 12.899. Entre los incidentes en los que se indicó daño, el 57% se clasificó como daño leve y el 35% como daño moderado.
Estos datos refuerzan la función preventiva del sistema: gran parte de su actividad se concentra en circunstancias que permiten intervenir antes de que aparezca daño grave.
12.10. Rapidez de la notificación
En 2025, el 67,5% de los incidentes se notificó el mismo día o al día siguiente. La proximidad temporal mejora la posibilidad de reconstruir hechos y analizar factores contribuyentes.
12.11. Comunicación con pacientes y familias
En el 66,3% de los incidentes que alcanzaron al paciente, se indicó que se había informado o discutido lo sucedido con el paciente, familiar o cuidador. El porcentaje fue mayor en Atención Primaria que en Atención Hospitalaria.
12.12. Factores contribuyentes identificados por los gestores
El informe 2025 ofrece información especialmente valiosa porque demuestra que los incidentes no se reducen a «despistes individuales». Entre los factores más señalados aparecen:
- Recursos humanos insuficientes / carga de trabajo: 3.614.
- Formación, conocimiento o falta de supervisión: 3.443.
- Estrés, factores emocionales y fatiga: 3.095.
- Distracción, lapsus e interrupciones: 2.945.
- Incumplimiento de normas, procedimientos o protocolos: 2.427.
También se identificaron problemas de instalaciones, equipamiento, trabajo en equipo, comunicación verbal y escrita, definición de roles y liderazgo.
12.13. Gestión de las notificaciones
El 91% de los incidentes de 2025 se encontraba gestionado —en fase de implementación de acciones o resuelto— a la fecha de corte del informe. En el 64,8% de los incidentes se había indicado al menos una acción de mejora.
12.14. Acciones de mejora
Durante 2025 se propusieron 10.491 acciones de mejora. En el momento de elaborar el informe se había resuelto el 74%. Las acciones se concentraban especialmente en proceso asistencial, medicación, gestión organizativa y recursos, caídas, identificación y dispositivos.
La utilidad real de NotificASP debe medirse precisamente en esta fase: un sistema que acumulara miles de notificaciones sin analizarlas ni generar cambios sería un archivo de incidentes, no un sistema de aprendizaje.
12.15. Qué debe memorizarse para una nueva OPE
- Informe más actual: datos 2025.
- Total 2025: 14.411.
- Formulario profesional: 13.769.
- Formulario ciudadanía: 642.
- Enfermería: 54,3% y 7.824 notificaciones.
- Hospitalaria: 82%; Primaria: 18%.
- Principales categorías globales: proceso asistencial, gestión organizativa-recursos y medicación.
- El 89% corresponde a riesgo/cuasiincidente/sin daño/daño leve.
- El 91% estaba gestionado.
- Se propusieron 10.491 acciones de mejora.
13. PAPEL DE ENFERMERÍA EN LA SEGURIDAD DEL PACIENTE
13.1. Vigilancia clínica
La vigilancia continuada permite detectar deterioro clínico, reacciones adversas, sangrado, infección, alteraciones neurológicas, problemas con dispositivos o cambios hemodinámicos antes de que progresen. La seguridad depende de observar, interpretar, actuar y escalar adecuadamente.
No basta con registrar constantes. La enfermera debe integrar tendencia, contexto, tratamiento y signos clínicos. Una modificación aparentemente pequeña puede ser la primera manifestación de sepsis, hemorragia o efecto farmacológico.
13.2. Identificación inequívoca
La identificación es una barrera transversal. Debe verificarse antes de medicación, transfusión, extracción de muestras, procedimientos y otros actos de riesgo. La cama, habitación o ubicación no son identificadores inequívocos porque pueden cambiar.
13.3. Seguridad de la medicación
La administración segura implica comprobar paciente, medicamento, dosis, vía, momento, indicación, alergias, compatibilidades, velocidad y vigilancia posterior según el tratamiento. Los medicamentos de alto riesgo requieren medidas específicas determinadas por protocolos y evidencia.
Los errores deben analizarse dentro del circuito completo: prescripción, validación, dispensación, preparación, administración y monitorización.
13.4. Comunicación y transferencia
El relevo constituye un punto crítico. Una comunicación estructurada reduce omisiones de información sobre deterioro, alergias, tratamientos pendientes, dispositivos, aislamiento o riesgos específicos. Las transiciones entre Urgencias, UCI, planta, quirófano, Atención Primaria o domicilio deben asegurar continuidad.
13.5. Prevención de infecciones
Higiene de manos, técnica aséptica, cuidado de accesos, prevención de infección urinaria relacionada con catéter, prevención de bacteriemia asociada a catéter y seguridad perioperatoria son componentes esenciales. La indicación de un dispositivo debe revisarse periódicamente: mantener una vía o sonda sin necesidad genera riesgo sin beneficio.
13.6. Caídas y lesiones relacionadas con la dependencia
La evaluación del riesgo debe generar intervenciones individualizadas. Las escalas no sustituyen al juicio clínico. Tras un cambio de estado, caída o transferencia debe reevaluarse el riesgo y adaptar el plan.
13.7. Dispositivos y conexiones
La retirada accidental de catéteres, errores de conexión, obstrucciones, extravasaciones y problemas con sondas o drenajes son incidentes frecuentes. Deben utilizarse fijaciones adecuadas, etiquetado, vigilancia y dispositivos diseñados para reducir conexiones incompatibles.
13.8. Participación del paciente
Informar al paciente mejora su capacidad para detectar discrepancias. Preguntas como «¿para qué es este medicamento?» o «¿ha comprobado mi nombre?» no deben percibirse como cuestionamiento del profesional. Un sistema seguro promueve la participación informada.
13.9. Notificación y aprendizaje
La enfermera debe conocer NotificASP, diferenciar incidentes notificables y comprender que informar de un cuasiincidente puede ser tan útil como informar de un daño consumado. El objetivo es transformar una observación individual en aprendizaje colectivo.
El liderazgo enfermero es también esencial en comisiones de seguridad, elaboración de mapas de riesgos, AMFE, ACR, auditorías e indicadores de cuidados.
13.10. Seguridad como competencia profesional
Una enfermera segura no es la que nunca reconoce un error, sino la que trabaja con procedimientos fiables, detecta vulnerabilidades, comunica precozmente, utiliza las barreras disponibles, solicita ayuda cuando la necesita y participa activamente en la mejora del sistema.
13.11. Cinco preguntas ante cualquier tarea de riesgo
- ¿Tengo identificado correctamente al paciente?
- ¿Dispongo de toda la información necesaria?
- ¿Existe alguna alerta, alergia o contraindicación?
- ¿Qué barrera debería detectar un posible fallo antes de que cause daño?
- Si observo una vulnerabilidad, ¿cómo la comunico y cómo puede corregirse?
14. PREGUNTAS OFICIALES SAS Y ACTUALIZACIÓN DE SUS CONTENIDOS
14.1. SAS 2021: transfusión errónea mortal
Estado 2026: VIGENTE. Sigue siendo un ejemplo paradigmático de acontecimiento grave que requiere análisis prioritario. No es un cuasiincidente porque el error alcanzó al paciente y produjo muerte.
14.2. Cuadernillo extraordinario: medicamento, alergia y fallecimiento
Estado 2026: VIGENTE. La gravedad, relación con la atención y necesidad de investigación sistémica mantienen plenamente el valor de la pregunta.
14.3. ACR: la trampa de esperar 7-10 días
Estado 2026: VIGENTE y especialmente importante. El material anterior del tema había invertido el sentido de la pregunta. No debe conservarse esa explicación. La información y las evidencias deben preservarse desde el principio y el análisis debe comenzar con prontitud proporcional a la gravedad.
14.4. NotificASP abierto a profesionales y ciudadanía
Estado 2026: VIGENTE. La web oficial continúa señalando expresamente que el sistema está disponible para profesionales y ciudadanía y el informe 2025 diferencia ambos formularios.
14.5. OPE SAS 2025: quién notifica más
Estado 2026: VIGENTE para el dato histórico. En 2023 Enfermería realizó el 55,4%. Además, la tendencia se mantiene: 56,7% en 2024 y 54,3% en 2025. Lo que debe actualizarse es cualquier explicación del material antiguo que cifraba de manera aproximada y fija la participación enfermera en «60-65%».
14.6. OPE SAS 2025: grupo para mapa de riesgos
Estado 2026: VIGENTE. Coincide con la metodología oficial de la ESSPA.
14.7. OPE SAS 2025: IPR en AMFE
Estado 2026: VIGENTE. La metodología andaluza mantiene esa definición.
14.8. Prueba aplazada 2025: frecuencia de fallo
Estado 2026: VIGENTE.
14.9. Preguntas que deben actualizarse
14.10. Prioridad de estudio
Para maximizar rendimiento en una futura OPE, el orden recomendado es:
- Terminología: cuasiincidente, sin daño, evento adverso y centinela.
- AMFE: prospectivo, frecuencia-gravedad-detectabilidad e IPR.
- Mapa de riesgos y composición del grupo.
- ACR y error de retrasarlo deliberadamente.
- NotificASP: voluntario, anónimo, confidencial y abierto a ciudadanía.
- Datos 2025 de NotificASP.
- ESSPA 2019 y gobernanza de la Resolución 0009/26.
- Estrategia SNS 2025-2035.
- OMS: Alianza 2004 y Plan Mundial 2021-2030.
15. MAPA CONCEPTUAL Y CLAVES DE ALTO RENDIMIENTO
|
+– OBJETIVO
| +– Reducir daño innecesario hasta mínimo aceptable
|
+– INCIDENTES
| +– Riesgo / circunstancia
| +– Cuasiincidente
| | +– NO alcanza al paciente
| +– Incidente sin daño
| | +– SÍ alcanza
| | +– NO produce daño apreciable
| +– Evento adverso
| +– Alcanza al paciente
| +– Produce daño
| +– Si muerte/daño muy grave -> posible EVENTO CENTINELA
|
+– GESTIÓN PROACTIVA
| +– Mapa de riesgos
| | +– Equipo multidisciplinar
| | +– Identificar y priorizar riesgos
| +– AMFE
| +– ¿Qué podría fallar?
| +– Frecuencia
| +– Gravedad
| +– Detectabilidad
| +– IPR = F x G x D
|
+– GESTIÓN REACTIVA
| +– Notificación
| +– Análisis del incidente
| +– Evento grave -> ACR
| +– Qué ocurrió
| +– Cómo ocurrió
| +– Por qué ocurrió
| +– Barreras fallidas
| +– Factores contribuyentes
| +– Acciones de mejora
|
+– OMS
| +– Alianza Mundial -> 2004
| +– Día Mundial -> 17 septiembre
| +– Plan Mundial -> 2021-2030
|
+– ESPAÑA
| +– Estrategia SNS 2025-2035
| +– 7 líneas estratégicas
|
+– ANDALUCÍA
| +– ESSPA vigente -> publicada 2019
| +– 6 áreas clave
| +– Resolución SAS 0009/26
| +– Referente de seguridad
| +– Plan de Seguridad del centro
| +– Comisión de Seguridad
|
+– NOTIFICASP
+– Voluntario
+– Anónimo
+– Confidencial
+– Sistémico / no punitivo
+– Profesionales + ciudadanía
+– Datos 2025
+– 14.411 notificaciones
+– Enfermería 54,3%
+– 82% hospital / 18% primaria
+– 91% gestionados
+– 10.491 acciones de mejora
Quince claves para el examen
- Cuasiincidente = no alcanza al paciente.
- Incidente sin daño = alcanza al paciente pero no causa daño apreciable.
- Evento adverso = incidente con daño.
- Evento centinela = muerte/daño grave o acontecimiento de especial gravedad que exige análisis prioritario.
- Mapa de riesgos y AMFE son herramientas proactivas.
- ACR es reactivo.
- AMFE: frecuencia, gravedad y detectabilidad.
- IPR = F × G × D.
- Detectabilidad alta en puntuación significa difícil detección en la escala ESSPA.
- No se debe esperar de forma rutinaria 5-10 días para iniciar un ACR.
- Alianza Mundial OMS: 27 de octubre de 2004.
- Plan Mundial OMS: 2021-2030.
- Estrategia estatal vigente: SNS 2025-2035.
- ESSPA vigente: publicada en 2019; gobernanza actual SAS: Resolución 0009/26.
- NotificASP 2025: 14.411 notificaciones; Enfermería 54,3%.
16. REFERENCIAS NORMATIVAS Y BIBLIOGRÁFICAS
16.1. Organización Mundial de la Salud
- World Health Organization. Patient safety. Fact sheet.
- World Health Organization. World Alliance for Patient Safety. Launch, Washington D. C., 27 October 2004.
- World Health Organization. Global Patient Safety Action Plan 2021-2030.
- World Health Assembly. WHA72.6. Global action on patient safety, 2019.
- World Health Organization. Marco Conceptual de la Clasificación Internacional para la Seguridad del Paciente.
- World Health Organization. World Patient Safety Day, 17 September.
16.2. Sistema Nacional de Salud
- Ministerio de Sanidad. Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud 2025-2035. Aprobada por el Consejo Interterritorial el 4 de julio de 2025.
- Ministerio de Sanidad. Estudio Nacional sobre los Efectos Adversos ligados a la Hospitalización. ENEAS 2005.
- Ministerio de Sanidad. Estudio APEAS sobre seguridad del paciente en Atención Primaria.
16.3. Andalucía y Servicio Andaluz de Salud
- Consejería competente en materia de Salud. Estrategia para la Seguridad del Paciente del Sistema Sanitario Público de Andalucía, 2019.
- Servicio Andaluz de Salud. Resolución 0009/26, de 17 de febrero, por la que se aprueban instrucciones para la implantación de la gobernanza para la seguridad del paciente en los centros del SAS.
- ESSPA. Metodología para la elaboración de mapas de riesgos.
- ESSPA. Herramientas de gestión de riesgos y Análisis Modal de Fallos y Efectos.
- ESSPA. Recursos para el Análisis Causa-Raíz y gestión reactiva de incidentes.
- ESSPA. Sistema de notificación y aprendizaje para la seguridad del paciente de Andalucía, NotificASP.
- ESSPA. Sistema de notificación de incidentes y aprendizaje para la seguridad del paciente de Andalucía. Informe Datos 2023.
- ESSPA. Sistema de notificación de incidentes y aprendizaje para la seguridad del paciente de Andalucía. Informe Datos 2024.
- ESSPA. Sistema de notificación de incidentes y aprendizaje para la seguridad del paciente de Andalucía. Informe Datos 2025.
- ESSPA. Indicadores de seguimiento de seguridad del paciente de Andalucía.
16.4. Exámenes SAS revisados
- OEP SAS Enfermero/a 2021, turno libre. Pregunta sobre transfusión incompatible mortal y evento centinela.
- Cuadernillo extraordinario/aplazado asociado a OEP 2022. Pregunta 57 sobre Análisis Causa-Raíz.
- OEP SAS Enfermero/a 2025, turno libre. Preguntas 95 y 96 sobre NotificASP y mapas de riesgos.
- OEP SAS Enfermero/a 2025. Pregunta sobre cálculo del Índice de Prioridad de Riesgo en AMFE.
- Prueba aplazada SAS Enfermero/a 2025. Pregunta 98 sobre frecuencia del fallo en AMFE.
16.5. Nota de revisión del material de partida
El HTML previo del Tema 76 se ha utilizado exclusivamente como material de partida. Sus cuestionarios incrustados no se han heredado automáticamente. Se han contrastado los conceptos clínicos, las preguntas oficiales localizadas, la estrategia estatal vigente, la gobernanza del SAS y los informes de NotificASP disponibles en 2026. En particular, se ha corregido la interpretación errónea del plazo de inicio del Análisis Causa-Raíz y se han sustituido estimaciones genéricas de NotificASP por los datos oficiales de 2023, 2024 y 2025.
evento adverso
incidente
cuasiincidente
evento centinela
evitabilidad
gestión de riesgos
mapa de riesgos
AMFE
IPR
Análisis Causa-Raíz
ACR
OMS
SNS 2025-2035
ESSPA
NotificASP
cultura de seguridad
cultura justa
Enfermería
SAS